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Definición y evolución del inconsciente

El término 'inconsciente' se refiere a procesos mentales automáticos y a la parte de la psique que escapa a la conciencia, siendo fundamental en el psicoanálisis de Freud, quien lo definió como una instancia inaccesible a la conciencia. Carl Jung amplió esta idea al introducir el concepto de 'inconsciente colectivo', que contiene arquetipos compartidos por la humanidad. A lo largo de la historia, el concepto ha sido explorado en filosofía, biología y psicología, reflejando su relevancia en diversas disciplinas.

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Definición y evolución del inconsciente

El término 'inconsciente' se refiere a procesos mentales automáticos y a la parte de la psique que escapa a la conciencia, siendo fundamental en el psicoanálisis de Freud, quien lo definió como una instancia inaccesible a la conciencia. Carl Jung amplió esta idea al introducir el concepto de 'inconsciente colectivo', que contiene arquetipos compartidos por la humanidad. A lo largo de la historia, el concepto ha sido explorado en filosofía, biología y psicología, reflejando su relevancia en diversas disciplinas.

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Inconsciente

En el lenguaje corriente, el término inconsciente se utiliza como sustantivo para designar el


conjunto de los procesos mentales que no necesitan depender de una prioridad, pues o bien no
son relevantes para la tarea que se está desarrollando o porque ya tienen un camino
establecido que atiende a esos eventos de forma automática, por lo que no son pensados
conscientemente. También se puede emplear como adjetivo, con una connotación peyorativa,
para hablar de un individuo irresponsable o loco, incapaz de dar razón de sus hechos y gestos.
Empleado por primera vez como término técnico en lengua inglesa en 1751 (con la
significación de no consciente) por el jurista escocés Henry Home Kames (1696-1782), el
término inconsciente se popularizó más tarde en Alemania, en la época romántica, designando
un depósito de imágenes mentales, una fuente de pasiones cuyo contenido escapaba a la
conciencia.
En el psicoanálisis, el inconsciente, es un lugar desconocido para la conciencia, "la otra
escena".

Historia del término [editar]


Introducido en la lengua francesa hacia 1860 (con la significación de vida inconsciente) por el
escritor suizo Henri Amiel (1821-1881), fue admitido en el Dictionnaire de l'Académie
française en 1878.
Desde la Antigüedad, la idea de la existencia de una actividad que no fuera la actividad de la
conciencia siempre dio lugar a múltiples reflexiones. Pero se le debió a René Descartes (1596-
1650) el principio de un dualismo cuerpo/mente que llevaba a hacer de la conciencia (y del
cogito) el lugar de la razón, opuesto al universo de la sinrazón. El pensamiento inconsciente
apareció entonces domesticado, sea para integrarlo a la razón, sea para rechazarlo a la locura.
A lo largo del siglo XIX, desde Wilhelm von Schelling (1775-1854) hasta Friedrich Nietzsche
(1844-1900), pasando por Arthur Schopenhauer (1788-1860), la filosofía alemana adoptó una
visión del inconsciente opuesta a la del racionalismo y sin relación directa con el punto de
vista terapéutico de la psiquiatría dinámica. Subrayó el lado nocturno del alma humana y trató
de hacer emerger el rostro tenebroso de una psique enterrada en las profundidades del ser.
Sobre este horizonte se desplegaron los trabajos de la psicología experimental, la medicina y
la fisiología: pensamos en Johann Friedrich Herbart, Hermann von Helmholtz, Gustav
Fechrier, Wilhelm Wundt (1832-1920) e incluso Carl Gustav Carus (1789-1869).
El Inconsciente por Sigmund Freud [editar]
La historiografía experta, desde Lancelot Whyte hasta Henri F. Ellenberger, ha demostrado
que Freud no fue el primer pensador que utilizó el término inconsciente para designar un
concepto de su teoría. Sin embargo, fue él quien terminó por convertirlo en uno fundamental
para su disciplina, asignándole una significación muy distinta de la que le atribuían sus
predecesores.
Al combinar tradiciones de la psiquiatría dinámica y la filosofía alemana, Freud elaboró una
concepción inédita del inconsciente. Realizó en primer lugar una síntesis de las enseñanzas de
Jean Martin Charcot, Hippolyte Bernheim y Josef Breuer, que lo llevó hacia el psicoanálisis y,
en un segundo momento, proporcionó un andamiaje teórico al funcionamiento del
inconsciente a partir de la interpretación del sueño. En efecto, para Sigmund Freud el
inconsciente ya no es una "supraconciencia" o un "subconsciente", situado sobre o más allá de
la conciencia; se convierte realmente en una instancia a la cual la conciencia no tiene acceso,
pero que se le revela en el sueño, los lapsus, los chistes, los juegos de palabras, los actos
fallidos, etcétera. El inconsciente, según Freud, tiene la particularidad de ser a la vez interno
al sujeto (y a su conciencia) y exterior a toda forma de dominio por el pensamiento
consciente.
Partiendo del concepto de inconsciente de la filosofía alemana de principios del siglo XIX y
que el científico Eduard von Hartmann había recapitulado en su obra Filosofía del
inconsciente, aparecida en 1868, Freud define su inconsciente de manera original (no ya como
lo opuesto al consciente). "La observación de la vida normal de vigilia" parecía validar esa
concepción clásica del inconsciente. Pero "el análisis de las formaciones psicopatológicas de
la vida cotidiana y del sueño" había hecho aparecer al inconsciente como "una función de dos
sistemas muy distintos". En adelante, junto al consciente había que concebir dos tipos de
inconsciente, ambos inconscientes en el sentido descriptivo, pero muy distintos en cuanto a su
dinámica y al devenir de sus contenidos: los del inconsciente propiamente dicho no podían
llegar nunca a la conciencia, mientras que los contenidos del otro, denominado por tal razón
preconsciente, alcanzaban la conciencia en ciertas condiciones, sobre todo después de pasar el
control de una forma de censura.

Lo Inconsciente colectivo en Carl Gustav Jung


Es precisamente la conceptualización de la teoría del inconsciente, entre otras razones de
índole teórico y personal, la que generará la separación entre Freud y Jung. Será este último el
que replantee y amplíe el carácter personal del inconsciente freudiano, extendiéndolo «ad
infinitum» a un inconsciente colectivo cuyo contenido primordial serán los arquetipos. De
este modo, y siempre desde el marco teórico de la Psicología analítica del autor suizo, el
inconsciente quedará estratificado en dos niveles:
1. la propia denominación del inconsciente de Freud, al que llamará inconsciente
personal, aceptando y diferenciando así la postulación freudiana, y donde los
contenidos centrales o constelaciones del inconsciente serán distinguidos bajo el
término de complejos, residiendo un arquetipo en el núcleo de cada uno de ellos.
2. El propio inconsciente colectivo, sede de y constituido por los arquetipos.
Arquetipo: caminos y estados [editar]
Un arquetipo es un modelo o ejemplo de ideas o conocimiento del cual se derivan otros
tantos para modelar los pensamientos y actitudes propias de cada individuo, de
cada conjunto, de cada sociedad, incluso de cada sistema.

Un sistema de palabras, de ideas, de ideales, o de pensamientos, sigue una conducta


regular, envuelto en su propio paradigma; incluso se usan arquetipos para
modelar su propio camino, para abrirse campo en un medio de ideas abstractas y
poco entendibles o incluso inteligibles, solamente guiados por sus propios
pensamientos y creencias

Arquetipo y utilización del término [editar]

Uso en la sociedad y en el comportamiento humano [editar]


En el libro “Realidad del alma”, Jung propone que en el mundo primitivo todos los hombres
poseían una especie de alma colectiva, pero con el pasar de los años y la evolución,
surgió un pensamiento y una conciencia individual que ayudó en gran parte con la
formación del modo de pensar de cada cultura y de su tipo de actuar. Una persona
está integrada por conductas regidas por arquetipos, junto con sus diferentes
caminos y sus estadios. Existen tres caminos: Conocimiento, Poder y Amor.

Uso en filosofía [editar]


El arquetipo en la antigüedad [editar]

Platón, el más fiel discípulo de Sócrates, cree como éste que "la ciencia consiste en lo
universal" y aspira a ello por medio de la abstracción. Para el fundador del
idealismo "la mayor certeza se halla en la mayor abstracción". Al ejercitar ésta,
distingue dos mundos: el de las cosas sensibles, rayano con el no ser, y el de lo
inteligible, que es lo real mismo en sí, el tipo, la idea o el ejemplar, que reproducen
las cosas sensibles por su participación de las ideas. Pero este mundo de las ideas
requiere una jerarquía según Platón; éste, fijado por la dialéctica, sirve de base a
toda clasificación y establece claridad y orden en la manera de tratar los asuntos.

Como efecto de la abstracción formalista y lógica, esta tesis dará eventualmente lugar a la
noción de que las ideas más vacías o más abstractas se consideran las superiores y
se colocan en el vértice de las clasificaciones. Se convierte así la abstracción en
escala para ascender al cielo y se volatiliza la realidad, llegando a estimar que una
idea está más cerca de la verdad cuanto más lejos se halla de los hechos. Esta
interpretación, hecha explícita por primera vez por Christian Wolff, que estima que
la metafísica sería la ciencia de lo posible, alcanza su consecuencia, con rigor
inflexible, en la dialéctica hegeliana, que afirma que "el ser —la idea más
abstracta— es la nada".
Ya la palabra ειδος, eidos, de donde procede nuestra "idea" revela el simbolismo, pues
expresa la especie opuesta al individuo y aún separada de él. Para establecer la
jerarquía del mundo inteligible, la imaginación se representa (siempre fuera de la
realidad) el prototipo o arquetipo (la idea primera entre las demás de igual
orden), de cada especie. Resulta, por lo mismo, como dice Janet, que "todo
arquetipo es siempre una abstracción".

El arquetipo en la Edad Media [editar]

Esta misma palabra arquetipo ha sido usada por los escolásticos, sobre todo por aquellos
que se acercan algo al sentido platónico hábilmente combinado con la doctrina
aristotélica por santo Tomás de Aquino, como la idea primordial, que ha presidido
a la creación del mundo.

El arquetipo en la Modernidad [editar]

Después usó también la palabra arquetipo John Locke, en su Ensayo sobre el entendimiento
humano, pero atribuyéndola significación distinta o la que le diera en un principio
Platón. Para Locke los arquetipos son ideas, que no tienen semejanza con ninguna
existencia real, ni con la nuestra ni con la de los objetos externos. Concibe el
espíritu los arquetipos mediante la reunión arbitraria de los conceptos
simplicísimos, sin que puedan ser por lo tanto copias de las cosas.

Después de Locke, el término deja de ser frecuente en filosofía; lo usa Goethe en el Fausto
personificando las ideas en las Madres, que con sus antorchas iluminan la región
de las sombras y van guiando al héroe del poema, símbolo de la luz de la
inteligencia, que con su previsión nos guía en la vida.

Uso en biología [editar]


Artículo principal: Arquetipo (biología)

El arquetipo vertebrado según Richard Owen (1847)

La hipótesis del arquetipo ejerció gran influencia en la filosofía de la naturaleza durante el


siglo XIX y comienzos del XX. Goethe, Lorenz Oken, Carl Gustav Carus, Geoffroy
Saint-Hilaire y otros naturalistas filósofos concibieron la diversidad orgánica
determinada y producida según tipos primitivos y originarios (arquetipos). Se
tratataba de un tipo ideal del que podían derivarse todas las especies o, al menos,
todas las especies de un filo.
Uso en psicología [editar]
Artículo principal: Arquetipo junguiano

El término fue introducido por Carl Gustav Jung para designar cada una de las imágenes
originarias constitutivas del "inconsciente colectivo" y que son comunes a toda
humanidad (por ejemplo, Viejo sabio). Configuran ciertas vivencias individuales
básicas, se manifiestan simbólicamente en sueños o en delirios y son contenidos
más o menos encubiertos en leyendas, cultos y mitos de todas las culturas.

Uso en cibernética [editar]


Artículo principal: Arquetipo sistémico

El término fue introducido por Peter Senge para hacer referencia a las estructuras
genéricas de pensamiento de las personas, en situaciones de comportamiento
organizacional. Determina los principios administrativos necesarios para que un
sistema organizacional funcione eficientemente.

Uso en Diseño Web [editar]


Es un patrón de referencia del cual derivan los restantes diseños de las páginas.

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