EL JUEZ
artículo 15. cláusula general o residual de competencia. corresponde a la
jurisdicción ordinaria, el conocimiento de todo asunto que no esté atribuido
expresamente por la ley a otra jurisdicción.
corresponde a la jurisdicción ordinaria en su especialidad civil, el conocimiento de
todo asunto que no esté atribuido expresamente por la ley a otra especialidad
jurisdiccional ordinaria.
corresponde a los jueces civiles del circuito todo asunto que no esté atribuido
expresamente por la ley a otro juez civil.
artículo 38. competencia. la corte podrá comisionar a las demás autoridades
judiciales. los tribunales superiores y los jueces podrán comisionar a las
autoridades judiciales de igual o de inferior categoría.
podrá comisionarse a las autoridades administrativas que ejerzan funciones
jurisdiccionales o administrativas en lo que concierne a esa especialidad.
el juez, singular o colegiado, juntamente con el secretario y el oficial judicial, son
las figuras principales que constituyen un grupo de empleados del estado que, por
la estabilidad de sus cometidos, se llama oficio, y por el carácter específico de los
mismos, se denomina oficio judicial.
ley 2027 del estatuto del funcionario publico del 27 de octubre de 1999 articulo 4
servidor público es aquella persona individual, que independientemente de su
jerarquía y calidad, presta servicios en relación de dependencia a una entidad
sometida al ámbito de aplicación de la presente ley.
la distribución se hace en sentido horizontal y en sentido vertical, esto es,
principalmente en razón del territorio o en razón de la función; así se distinguen,
por ejemplo, el tribunal de roma del tribunal de nápoles o de milán;
ley 270 de 1996 estatutaria de la administración de justicia
por otra parte, en el conjunto de los oficios se dejan sentir las exigencias que
plantea la especialización en orden a las diversas materias de los asuntos y de los
litigios que se presentan al juicio, y también de las diversas funciones que al
respecto se ven obligados los jueces a ejercer, al punto de que entre los varios
oficios deben distribuirse los cometidos según un plano que da lugar al instituto de
la competencia judicial
ley 270 de 1996 estatutaria de la administración de justicia
articulo 15 AL 22
LAS RAZONES
el juez tiene que dirigirse al futuro; después de haber establecido lo que ha sido,
tiene que establecer lo que será:
juez es un historiador, se da de él una definición exacta, pero incompleta; es
ciertamente un historiador, pero no solo un historiador; después del juicio histórico,
tiene que pronunciar el juicio crítico; después de haber verificado la existencia de
un hecho, tiene que ponderar su valor.
magistrado de la corte suprema de justcia german pardo
si las pruebas sirven para buscar en el pasado
el juicio del juez, en su segunda fase, que es la fase crítica, se resuelve en último
análisis, en saber si una parte, obrando como lo ha hecho, ha tenido razón o no.
diferencia entre juicio de equidad y juicio de derecho atañe al buscador de las
razones, que en un caso es el juez mismo y en el otro lo es el legislador. cuando el
juez no es libre para juzgar según equidad, encuentra él las razones formuladas
ya en el legislador. transferidas al plano del proceso, las normas jurídicas (los
artículos del código, para darme a entender) se convierten en las razones del
juicio crítico.
inciso 4 del artículo 116 de la constitución política de colombia respecto a la
conciliación en equidad
la conciliación extrajudicial será institucional cuando se realice en los centros de
conciliación; administrativa cuando se realice ante autoridades administrativas en
cumplimiento de sus funciones conciliatorias; y en equidad cuando se realice ante
conciliadores en equidad según lo previsto en esta ley.
las normas jurídicas están en parte recogidas en los códigos y en parte dispersas
en los actos legislativos; pero también en el primer caso los códigos se asemejan
a los grandes emporios comerciales, en los cuales no es fácil que el adquirente
encuentre lo que necesita.
acto legislativo 03 de 2002
velar por la protección de las víctimas, los jurados, los testigos y demás
intervinientes en el proceso penal, la ley fijará los términos en que podrán
intervenir las víctimas en el proceso penal y los mecanismos de justicia
restaurativa.
también las razones, como las pruebas, tienen que ser valoradas; y esta es una
operación más difícil y delicada todavía, que toma el nombre de interpretación de
la ley. la interpretación, como dice la misma palabra, es una mediación: el juez
tiene que situarse entre la ley y el hecho. pero es esta una expresión oscura que
se debe aclarar a fin de que los discípulos se hagan cargo de lo que es en realidad
el proceso.
el art. 575 del código penal dice: "quien ocasiona la muerte de un hombre"; más
pobre no podría ser la hipótesis del hecho: nos pone frente a dos personas, el
homicida y el muerto, sin rostro, sin sexo, sin edad; en cambio, el hecho, en su
realidad, es tan rico, que resulta francamente indescriptible.
sea, toda descripción de él lo empobrece y, por tanto, lo deforma. en una palabra,
la ley es abstracta y el hecho es concreto. pero el cometido del juez, como ya lo
dijimos, consiste en transformar la ley dictada en general, para categorías enteras
de casos, en una ley especial para este caso particular.
el juez, por lo menos cuando es juez de derecho, debe tender un puente entre la
ley y el hecho, como lo hace el intérprete de una partitura musical al convertir en
sonidos los signos con que el compositor expresó su idea.
precisamente en esa conversión de la ley general en la ley especial culminan la
necesidad y la dificultad del cometido del juez. la ley, aunque general, está hecha
para gobernar los casos concretos; no obraría, por consiguiente, si no se
convirtiese en ley especial en cada caso, y en ello está su necesidad.
EL CONTRADICTORIO
conviene partir del principio de que cada una de las partes tiene interés en que el
proceso concluya de un modo determinado: el imputado tiende a ser absuelto;
quien pretende ser acreedor, aspira a la condena del deudor, y este, a su vez, a
que se lo absuelva. es natural, por tanto, que la parte ofrezca al juez las pruebas y
las razones que considere idóneas para determinar la solución por él deseada. de
aquí una colaboración de las partes con el juez, que tiene, sin embargo, el defecto
de ser parcial: cada una de ellas obra a fin de descubrir no toda la verdad, sino
aquel tanto de verdad que a ella le conviene
artículo 167. carga de la prueba. incumbe a las partes probar el supuesto de
hecho de las normas que consagran el efecto jurídico que ellas persiguen..
colaboración de una parte es parcial o en otros términos, tendenciosa, este
defecto se corrige con la colaboración de la parte contraria, puesto que esta tiene
interés en descubrir la otra parte de la verdad; por tanto, lo que hace posible y útil
dicha colaboración es el contradictorio
artículo 77 del código general del proceso
el poder para actuar en un proceso habilita al apoderado para recibir la notificación
del auto admisorio de la demanda o del mandamiento ejecutivo, prestar juramento
estimatorio y confesar espontáneamente.
las partes sean estimuladas a colaborar con el juez, suministrándole razones y
pruebas, lo cual se obtiene mediante la prohibición al juez de buscarlas por sí
mismo; entonces la parte, puesto que corre el riesgo de dejarse llevar por su
propia dinámica, tiene que esmerarse en procurar al juez los medios necesarios
para que se le dé la razón. siendo esto así, el interés de las partes se convierte en
carga, en el sentido de que si la parte no ofrece una prueba o una razón, soporta
el daño de que el juez no puede tomarla en cuenta.
el principio de la carga de la prueba tiene la ventaja de imprimir el máximo de
energía a la actividad de las partes; pero también el inconveniente de paralizar la
actividad del juez en aquellos casos en que podría hacerlo por sí; por eso no se la
ha adoptado en todo caso ni nunca del todo; en particular, el juez es siempre libre
tanto en la crítica de las pruebas como en la búsqueda y valoración de las
razones;
el contradictorio se desenvuelve a la manera de un diálogo, para cuya eficacia se
necesita de una cierta preparación técnica y de un cierto dominio de sí: dos
cualidades de que raramente están dotadas las partes; por lo común, son ellas
inexpertas y están dominadas por la pasión.
los jueces, empleados del estado, los defensores prestan su servicio en virtud de
un contrato con la parte que se llama contrato de patrocinio y pertenece a la gran
familia del contrato de trabajo: por tanto, el defensor, en reciprocidad con el
servicio prestado, tiene derecho al pago de una merced o, como se suele decir, de
unos honorarios, salvo que a la parte, cuando se encuentre en condiciones de
pobreza, se le conceda el beneficio del patrocinio gratuito.
de igual forma el derecho de contradicción probatoria se encuentra regulado en
el artículo 15 de la ley 906 de 2004, en el cual se deja claro la posibilidad que
tienen las partes de conocer y controvertir las pruebas, así como a intervenir en su
formación, tanto las que sean producidas o incorporadas en el juicio
cuando el proceso es voluntario, y por tanto se desarrolla en relación con una sola
parte: así ocurre en primer lugar, en
el proceso penal. en este, no hay otra parte que el imputado; si contra el imputado
está la parte civil, ya he hecho notar que no nos hallamos en presencia de un
proceso penal puro, sino de un proceso mixto, penal y civil; en efecto cuando no
hay parte civil el juez pronuncia su sentencia respecto de aquel, y nada más. esto
no quita que el imputado, naturalmente, colabore con el juez, como lo hace el
demandado en el proceso civil, ofreciéndole pruebas y razones
el proceso penal, si se me permite hablar burdamente, se sostiene sobre una
pierna solamente. se debe ponerle otra para que pueda mantenerse en equilibrio:
a este oficio sirve el ministerio público. con él se restablece el contradictorio.
el ministerio público es la figura más ambigua del proceso. el código de
procedimiento penal dice que es una parte; pero el código de procedimiento civil lo
distingue de la parte verdadera y propia; en efecto, pertenece, como los jueces, al
orden judicial. pero su función original, ciertamente, es la de integrar el
contradictorio, oponiéndose al imputado, o más bien a su defensor
también en el proceso civil el diálogo, más que entre el actor y el demandado en
persona se desarrolla entre los defensores del uno y del otro; pero estos hacen las
veces de las partes, y por tanto dependen de ellas. al contrario, el ministerio
público no hace las veces de nadie; se acostumbra a decir ciertamente que
representa al estado o a la sociedad, pero de este modo se hace de él un
duplicado del juez. el estado no acusa, sino que castiga
el defensor penal, debe representar el interés de la parte que lo ha nombrado,
mientras que el defensor del imputado no está en modo alguno obligado a hacer y
decir lo que este quiera
el contradictorio existe porque existen el actor y el demandado; el ministerio
público y el defensor existen porque debe existir el contradictorio. una idea similar
afloró cuando contrapuse a las partes naturales el ministerio público como una
parte artificial.
el juez debe superar la duda; pero para superarla debe proponérsela; debe haber,
pues, quién se la proponga; y para proponerla no basta uno solo. no olvidemos
que duda, como duelo, viene de duo (dos). entre ministerio público y defensor ¿no
se desarrolla, pues, un duelo? retorna aquí la metáfora de los dos pedernales de
cuyo choque salta la chispa
15 de la ley 906 de 2004
por otra parte, en el proceso civil puede operar una parte instrumental diversa del
ministerio público. supongamos que esté litigando un pobre diablo para que se lo
reconozca heredero de un gran patrimonio y su adversario, que posee la herencia,
disponga de amplios medios para su defensa: entonces el contradictorio exige una
cierta igualdad económica entre los contradictores, que para que sea eficaz, lo
busca proveer de un buen patrocinio, aunque no solo para esto.
el ministerio público no opera solamente en el proceso penal. a primera vista
parecería que no hubiera necesidad de él en el proceso civil, por lo menos en
cuanto sea contencioso, ya que en él existen las dos partes con sus respectivos
defensores; pero se dan casos en que no se puede fiar demasiado del
contradictorio entre actor y demandado, puesto que, no existe entre ellos un
verdadero contraste de intereses.
ley 1562/00 orgánica del ministerio público
LA INTRODUCCIÓN
en efecto, la apertura del proceso es una introducción en el sentido de que alguien
llama a la puerta del juez y le pide justicia, y el juez lo introduce cerca de sí. no se
trata de un acto, sino de una fase. todo el proceso es un camino que se recorre a
pasos singulares, uno tras otro; para estudiarlo, distingamos en él varios sectores,
del primero de los cuales nos estamos ahora ocupando.
en materia civil está en vigor el principio de la demanda de parte, tanto si el
proceso es contencioso como si es voluntario. este principio se expresa por medio
de una fórmula antigua: neprocedat iudex ex officio [no proceda el juez de oficio];
el juez no puede hacer un proceso si no es solicitado para ello
ley 1437 de 2011por la cual se expide el código de procedimiento administrativo y
de lo contencioso administrativo
ley 23 de 1991
reglamenta la conciliación contencioso-administrativa, procedencia, inasistencia a
la audiencia, efectos del acta y de la audiencia, intervención del ministerio público,
integración de comités de conciliación en entidades públicas, materias
conciliables, suspensión de términos, art. 1 a 120.
también en materia penal, en el papel ocurre lo mismo, con la diferencia de que
mientras la iniciativa del proceso civil puede tomarla indiferentemente una parte u
otra, la del proceso penal pertenece solo al acusador, es decir al ministerio
público. una persona no podría pedir que se la castigara, ni aun siquiera que se
hicieran indagaciones para hacer que resultara que ciertas sospechas que corren
a su cargo son infundadas, mientras que uno puede dirigirse al juez civil pidiéndole
que declare la certeza de que no existe una deuda de su parte respecto a otro que
se jacta, en cambio, de ser su acreedor
pero el ministerio público, precisamente porque no es una parte en sentido
sustancial, es decir, un interesado, se encuentra en orden a esta iniciativa en una
posición muy distinta de la posición de la parte en el proceso civil. esta última,
antes o después, está siempre informada de la necesidad del proceso, ya que se
trata, en fin de cuentas, de asuntos suyos
por eso la ley regula y hasta estimula los modos como se le da la noticia. si esta le
llega de un particular, se habla de denuncia; si de un oficial público, de parte; si de
quien ejerce una profesión sanitaria, de relación.
por esto ciertos procesos, por ejemplo, en materia de injuria, de difamación, de
adulterio, de corrupción de menores, pueden ocasionar a la parte lesionada un
escándalo que se debe evitar. la querella no es, pues, como la denuncia, la simple
noticia de un delito, sino al mismo tiempo un requerimiento de la parte en sentido
sustancial, necesario para la introducción del proceso.
artículo 125 codigo penal: el que promoviere o facilitare la corrupción de menores
de dieciocho años, aunque mediare el consentimiento de la víctima será reprimido
con reclusión o prisión de tres a diez años.
diferencia entre proceso penal y proceso civil se nota, no solo en cuanto a la
iniciativa, sino también en cuanto al modo de introducir el proceso: esta diferencia
atañe al contradictorio. precisamente en el proceso civil lo primero que se debe
hacer es posibilitar al contradictorio, mientras que en el proceso penal la
instauración del contradictorio se hace más adelante, una vez llevada a cabo la
instrucción, que constituye la segunda fase del desarrollo del proceso. tratemos de
aclarar esta diferencia, que incide profundamente sobre la estructura de los dos
tipos procesales.
ahora bien, él no es libre de hacerlo, como es libre la parte en asumir la iniciativa
del proceso civil: un acreedor, aunque el deudor no pague, se puede abstener por
razones de conveniencia o de caridad de llamarlo a juicio; en cambio, el ministerio
público, si le parece que la noticia del delito es atendible, no tiene el derecho sino
el deber de promover la acción penal. esto no quiere decir que una noticia, en
particular una denuncia, deba siempre terminar en un proceso; el ministerio
público debe, naturalmente, verificar su atendibilidad; si esta verificación le da un
resultado negativo, la noticia se arroja al cesto de los papeles, o sea, según el
modo de decir de la ley, se archiva; por lo demás, el ministerio público debe en
todo caso dar cuenta al juez y obtener de él el consentimiento para archivar; si el
juez no está de acuerdo acerca de ello, el proceso se inicia aun sin requerimiento
del ministerio público.
la citación es un acto con el cual, no tanto se introduce cuanto se prepara el
proceso; la introducción ocurre cuando las partes, la que invita y la invitada, se
presentan ante el juez y le proponen sus demandas; en otros términos, el
verdadero acto introductorio del proceso civil es la demanda de las partes
291 del código general del proceso
emplazamiento para notificación personal. cuando el demandante o el interesado
en una notificación personal manifieste que ignora el lugar donde puede ser citado
el demandado o quien deba ser notificado personalmente, se procederá al
emplazamiento en la forma prevista en este código.
no hay en el, proceso penal un acto que corresponda a la constitución de las
partes o al menos de una parte ante el juez, en que se resuelve la introducción del
proceso civil.
el proceso penal se introduzca con la noticia del delito de que hemos hablado
recientemente, y a la cual no se le puede reconocer más que un carácter
preparatorio. el proceso penal comienza verdaderamente cuando el ministerio
público o el juez, considerando fundada la noticia del delito, deciden proceder
en ocasiones el proceso penal tiene una introducción formal: así ocurre, por
ejemplo, cuando el ministerio público requiere al juez a que proceda, o cuando,
habiendo, en cambio, pedido el ministerio público el archivo, el juez, en
desacuerdo con él, considera que debe hacerse el proceso; pero, como lo
veremos en la lección próxima, la instrucción penal, según el régimen vigente, no
siempre la hace el juez, de modo que puede ocurrir que se abra el proceso penal,
por así decirlo, clandestinamente, es decir, sin un acto formal, por el simple hecho
de que el ministerio público, en vez de archivar la denuncia, lleve a cabo actos de
instrucción.