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Dislexia

El documento aborda la dislexia como un trastorno del aprendizaje que afecta la lectura y escritura, destacando su etiología, síntomas y consecuencias. Se enfatiza la importancia de la detección temprana y el manejo adecuado de los niños con dislexia, así como los factores de riesgo y la prevalencia del trastorno. Se presentan estrategias de intervención que incluyen la colaboración con terapeutas del lenguaje y la implicación de los padres en el proceso educativo.
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Dislexia

El documento aborda la dislexia como un trastorno del aprendizaje que afecta la lectura y escritura, destacando su etiología, síntomas y consecuencias. Se enfatiza la importancia de la detección temprana y el manejo adecuado de los niños con dislexia, así como los factores de riesgo y la prevalencia del trastorno. Se presentan estrategias de intervención que incluyen la colaboración con terapeutas del lenguaje y la implicación de los padres en el proceso educativo.
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Centro Regional de Educación “Saturio Ríos”

Nivel de Formación Docente.


Educación Inclusiva

Atención a la NEAE II
Tema:
TRANSTORNO DEL APRENDIZAJE. LENGUAJE ESCRITO. DISLEXIA.

Alumnas:
✓ Belén Aracely Mora Meza
✓ Sheila Magali Mora Meza
✓ María Antonella Acuña

Modulo:
5
Docente:
Waldyr Flecha
Año:
2023
San Lorenzo – Paraguay.
INTRODUCCION.
La escritura y la lectura suelen ser estrategias complejas, aunque la mayoría de niños
y niñas, con un grado de madurez determinado y con un ambiente pedagógico favorable,
aprenden a leer y escribir sin dificultad. Dislexia, disgrafía y disortografía son las
alteraciones más comunes.

En este trabajo de investigación nos centraremos en la Dislexia, que es una dificultad


de aprendizaje que se manifiesta en dificultades de acceso al léxico, y puede estar causada
por una combinación de déficit en el procesamiento fonológico, auditivo, y/o visual.

Es importante tener en cuenta que la dislexia es una dificultad específica en los


procesos de reconocimiento de las palabras escritas para poder diferenciarla de los
problemas de lectura que surgen como consecuencia de carencias psicolingüísticas más
genéricas que afectan a la comprensión del lenguaje.
DEFINICION.
1. Trastorno del lenguaje escrito

La escritura y la lectura suelen ser estrategias complejas, aunque la mayoría de niños


y niñas, con un grado de madurez determinado y con un ambiente pedagógico favorable,
aprenden a leer y escribir sin dificultad. Dislexia, disgrafía y disortografía son las
alteraciones más comunes.

El aprendizaje correcto de la lectoescritura depende de la capacidad del individuo de


decodificar y analizar las letras y las palabras que ve para, con posterioridad,
transformarlas en un código que se asemeje al habla-codificación. De este modo, tenemos
lo siguiente:

– Dislexia: incapacidad para aprender la escritura con normalidad. Debe evaluarse la


dificultad del niño para reconocer y memorizar letras o grupos de letras, falta del orden
o ritmo en la colocación, así como mala estructuración de las frases. Se reconoce la
dislexia evolutiva relacionada con la maduración, de buen pronóstico, y la dislexia
sintomática o secundaria, relacionada con problemas neurológicos. Los niños disléxicos
suelen presentar un retraso del lenguaje que afecta a los procesos fonológicos, semánticos
y sintácticos de la lectoescritura, que se refleja en una comprensión lectora pobre,
deficiencia en la lectura expresiva y en la redacción espontánea.

– Disortografía: problema específico de la escritura. Se da una sustitución u omisión


de letras. Tiene causas variables perceptivas, intelectuales, lingüísticas y emocionales.

– Disgrafia: trastornos funcionales que afectan a la calidad de la escritura.

2. Dislexia.
La dislexia, es una dificultad de aprendizaje que se manifiesta en dificultades de acceso
al léxico, y puede estar causada por una combinación de déficit en el procesamiento
fonológico, auditivo, y/o visual. Asimismo, se suele acompañar de problemas
relacionados con un funcionamiento deficiente de la memoria de trabajo, deficiencias en
el conocimiento sintáctico, y problemas de velocidad de procesamiento. Es la incapacidad
para realizar normalmente el aprendizaje de la lectura.

Detección:
• Dificultad para la distinción y memorización de letras o grupos de letras, falta de orden
y ritmo en la colocación.

• Mala estructuración de las frases.

La dislexia evolutiva
Las dificultades persistentes de lenguaje oral conllevan un alto riesgo de desarrollar
dificultades en el aprendizaje del lenguaje escrito. Existen estudios sobre si el TDL y la
dislexia son dos trastornos del desarrollo del lenguaje distintos o superpuestos. Esto se
debe a que los niños con TDL, además de problemas de lenguaje, también exhiben déficits
sustanciales en el procesamiento fonológico y algunos niños con dislexia también
presentan problemas sutiles en el lenguaje oral. Aun así, los estudios sugieren que estas
dos poblaciones clínicas representan dos trastornos del desarrollo diferentes, pero que
concurren. Catts et al. 29 han documentado que casi el 50% de los niños con problemas
de lectura tienen antecedentes de problemas del lenguaje oral, suficientemente graves y
discrepantes del cociente intelectual no verbal, como para cumplir con los criterios de
TDL.

Una de las definiciones de dislexia más aceptadas es la que propone la International


Dyslexia Association (IDA), que la describe como una dificultad específica de
aprendizaje de origen neurobiológico, que se caracteriza por problemas en el
reconocimiento preciso y fluido de palabras y por unas deficientes habilidades de
decodificación y escritura, a pesar de haber recibido una enseñanza adecuada del lenguaje
escrito. Estas dificultades se deben, normalmente, a un déficit en el componente
fonológico del lenguaje, mientras que otras habilidades cognitivas están preservadas. Las
consecuencias secundarias pueden incluir problemas de comprensión lectora y una
experiencia reducida con la lectura, lo que impide el incremento del vocabulario y de la
base de conocimientos en general. La dislexia, en el DSM-510, está incluida dentro de la
categoría más amplia de Trastornos del neurodesarrollo atendiendo a un modelo menos
categorial y más dimensional. Dentro de esta categoría se agrupan los trastornos de lectura
(dislexia), de matemáticas (discalculia) y de expresión escrita bajo un único diagnóstico
general de trastorno específico del aprendizaje (TA).
Es importante tener en cuenta que la dislexia es una dificultad específica en los procesos
de reconocimiento de las palabras escritas para poder diferenciarla de los problemas de
lectura que surgen como consecuencia de carencias psicolingüísticas más genéricas que
afectan a la comprensión del lenguaje.
ETIOLOGIA.
Etiología de la dislexia.

La dislexia tiene una importante carga hereditaria. El 40-66% de niños que tienen un
familiar directo con dislexia, desarrollará dificultades de lectura en comparación con el
6-14% de aquellos que no tienen un familiar con dificultades33. Al igual que en el
TEL/TDL, la arquitectura genética subyacente a la dislexia es compleja y multifactorial.
Los estudios revisados hasta ahora sugieren que existen habilidades, como la repetición
de pseudopalabras, estrechamente relacionadas con la capacidad para manejar segmentos
muy breves del lenguaje, que son comunes en los dos trastornos y tienen una base genética
sólida. Un estudio realizado por Castles et al. 34 encontró que la dislexia fonológica (en
la cual los individuos tienen más problemas para leer pseudopalabras) era más heredable
que la dislexia ortográfica (en la cual los individuos tienen más problemas para leer
palabras conocidas), aunque ambos tipos mostraron una base genética significativa.

Las investigaciones con neuroimagen también demuestran diferencias en los patrones de


activación entre buenos lectores y lectores con dificultades. Los estudios indican que los
niños más pequeños sin dislexia muestran una activación significativamente mayor en los
tres sistemas neurales del hemisferio izquierdo que los niños con dislexia. Parece haber
compensación en las regiones anteriores, de modo que la diferencia entre los niños
mayores con desarrollo típico y los niños con dislexia se limita a dos regiones posteriores,
los sistemas parietotemporal y occipitotemporal35. Estas imágenes cerebrales
funcionales también han servido para comprobar que la actividad de estas redes
neuronales en niños con problemas de lectura puede modificarse mediante una
intervención temprana en la lectura.

A nivel cognitivo predomina la teoría del déficit fonológico como causa principal de las
dificultades lectoras en personas con dislexia. Es decir, la capacidad de tomar conciencia
y manipular los segmentos sonoros del habla.

Causas de tipo madurativo:


• Trastornos de lateralización (ambidextrismo y zurdería contrariada).
• Trastornos de eficiencia psicomotora (niños con motricidad débil, niños con
ligeras perturbaciones del equilibrio, niños inestables).
• Niños con trastorno de esquema corporal.
Causas como:
• Factores de personalidad.
• Factores psicoafectivos.

Causas pedagógicas:
• Mala orientación del proceso de adquisición de destrezas motoras.
• Enseñanza rígida e inflexible sin considerar las caracteres individuales.
• Orientación inadecuada al cambiar de letra (cursiva e imprenta).
• Destacar la calidad o rapidez escritora.

Causas mixtas: serían la suma de factores de causa continuada “síndrome del


grafoespasmo”, cuyos síntomas serían los siguientes:
• Crispación en todo el brazo que escribe, a nivel de dedos y hombros.
• Fenómenos dolorosos.
• Detenciones forzosas durante la escritura.
• Mala coordinación de los movimientos, con sacudidas y tirones bruscos.
• Sudoración a nivel de palmas.
• Variación en la forma de sujetar el lápiz.
• Rechazo a la escritura. El número de casos es mayor en los niños (6/4) que en
las niñas
SEMIOLOGIA.
Cómo abordarlos.

Es básico contar con una historia clínica completa y cuidadosa que nos ayudará a recoger
datos sobre la historia evolutiva del desarrollo del niño, antecedentes de embarazo o parto,
antecedentes de problemas de lenguaje en la familia, traumas o infecciones adquiridas
(meningitis, otitis de repetición), que usualmente indican alteraciones en la audición. Es
muy importante conocer el ambiente psicosocial en el que se ha desarrollado el niño,
afectivo o no, estimulado o privado de estímulos verbales. No es infrecuente encontrar
que hay poco contacto entre padres e hijos. Es conveniente hacer una entrevista con el
cuidador del niño. Se debe plantear un examen físico que tienda a descartar trastornos
genéticos. Debemos dedicar tiempo para observar al niño jugar e interactuar con las
personas de su entorno, a hablar con el niño, hacerle preguntas de acuerdo con su edad,
promover su lenguaje para tratar de detectar problemas fonológicos, sintácticos, de
prosodia, entre otros, que nos ayuden a clasificarlos.

Se recomienda la aplicación de cuestionarios para padres y maestros y algunas pruebas


específicas de lenguaje (test de vocabulario de Boston), el test de desarrollo de Bayley y
la evaluación de inteligencia por el psicólogo, cuando sea necesaria.

Una vez elaborados los diagnósticos diferenciales y excluidas otras alteraciones, debemos
ubicarlos en las esferas de la recepción, de la emisión o como un trastorno mixto. Si el
problema reside sólo en la emisión, el niño tiene una comprensión normal; sin embargo,
si el defecto está en la recepción se afecta no sólo la comprensión sino también la emisión
de la palabra.

Manejo del niño con trastornos del lenguaje.

El manejo de los problemas del lenguaje lo imparten principalmente los terapeutas del
lenguaje. Las técnicas han variado con el tiempo y no hay una técnica única de
intervención. Al principio, se usaban las técnicas de repetición de palabras o ejercicios
gramaticales. Hoy día, se tiende a utilizar situaciones diarias que promuevan una
comunicación natural y que estimulen la socialización, por lo que a menudo se hace en
grupos con niños de lenguaje normal y niños con problemas de lenguaje. No es raro en
nuestros días comprometer a los padres en la terapia, en especial en la de los preescolares.
Es muy moderno el uso de programas de ordenador para mejorar la discriminación
auditiva, pero no se ha demostrado que haya un método más eficaz que otro. No obstante,
se ha visto la efectividad en el lenguaje al poner en contacto a estos niños con problemas
con niños de habla normal.

Factores de riesgo

Los modelos cognitivos sitúan los siguientes precursores como los factores de riesgo más
consensuados en el nivel básico de reconocimiento de palabras y acceso al léxico:

• Conciencia fonológica: hay un amplio acuerdo en reconocer que la inmensa


mayoría de personas con dislexia tienen un déficit fonológico. La gran dificultad
para acceder y procesar la información fonológica evidencia una deficiente
automatización de los mecanismos de conversión grafemafonema.
• Memoria de trabajo verbal: juega un papel importante en el aprendizaje de la
lectura y permite retener la información verbal durante un breve periodo de
tiempo.
• Rapidez de denominación: es una capacidad decisiva en el aprendizaje de la
lectura que está relacionada con el acceso al léxico. Las personas con dislexia son
más lentas en esta tarea, lo que conlleva mayores dificultades para formar las
representaciones de las palabras y acceder a ellas.
• Fluidez verbal: la mayoría de las investigaciones coinciden en corroborar los
problemas de fluidez a nivel fonológico; sin embargo, hay algunas que no
constatan problemas de fluidez semántica.
EPIDEMIOLOGIA.

Prevalencia de la dislexia
Se estima una prevalencia de entre el 5% y el 15% de dislexia, aunque se debe tener en
cuenta que existen discrepancias entre datos de prevalencia debido a las diferentes
características de las lenguas y los criterios de definición del trastorno. A nivel de sexos,
muchos estudios indican que la dislexia afecta por igual tanto a niños como a niñas,
aunque parece que los maestros tienen tendencia a identificar más a los niños que a las
niñas. Posiblemente ellas, al presentar menos problemas de comportamiento en el aula,
pasan más desapercibidas.

SIGNOS DE ALARMA EN EL LENGUAJE.

Lenguaje escrito

− Transituacional. Permanece, es revisable


− Requiere aprendizaje y uso consciente y deliberado de sus reglas. Es lento
− Se aprende en contexto didáctico
− Se ajusta a la sintaxis convencional
− Puede producirse en ausencia de interlocutor, incluso dirigirse a uno desconocido,
por eso debe ser explícito. completo y correcto.
− Orientado hacia la tarea.

En Educación Infantil
− Existen antecedentes familiares de dificultades en lectura, escritura u ortografía.
− Adquisición tardía del lenguaje.
− Dificultad para encontrar las palabras al hablar.
− Pueden articular de forma incorrecta algunos sonidos.
− Dificultad sutil en la percepción del habla.
− Poca fluidez en el lenguaje espontáneo.
− Problemas con las rimas de las palabras.
− Dificultad para componer y descomponer palabras en fonemas.
− Dificultad en la repetición de pseudopalabras.
− Problemas para aprender el nombre de los colores, las letras y los números.
− Dificultad para nombrar los días de la semana.
− Dificultad para asociar un sonido a una letra (correspondencia fonema-grafema).
− Problemas con el aprendizaje de las series numéricas.
− Dificultad para asimilar conceptos relacionados con la orientación espacial y
temporal.
− Torpeza motriz, especialmente grafo-manual.
− Malestar o rechazo ante las tareas escolares.
− Limitada capacidad de atención

En Educación Primaria.
− Discrepancia notable entre el lenguaje oral y el lenguaje escrito.
− Bajo rendimiento en tareas que exigen conciencia fonológica.
− Dificultad para pronunciar palabras nuevas y poco familiares.
− Velocidad lenta para denominar cosas, colores, personas, lugares.
− Baja competencia discursiva.
− Lectura lenta y laboriosa.
− Dificultad en la lectura de palabras aisladas y sin contexto.
− Tendencia a Inventar palabras al leer.
− Bajo nivel de expresión escrita y ortografía.
− Problemas en automatizar las secuencias verbales: días de la semana, meses,
abecedario.
− Comprensión limitada de la lectura por un problema de código.
− Baja competencia en memoria de trabajo verbal.
− Dificultad en la rapidez de cálculo y en la automatización de las tablas de
multiplicar.
− Bajas aptitudes para resolver problemas escritos.
− Dificultad en el aprendizaje de lenguas extranjeras.
− Dificultad de concentración y organización.
− Inestabilidad emocional

Consecuencias de la dislexia.
Los llamados “efectos colaterales” son muy variados, pero se pueden observar
generalmente:

• Desinterés por el estudio, especialmente cuando se da en un medio familiar y/o escolar


poco estimulantes, que puede llegar a convertirse en fobia escolar.

• Calificaciones escolares bajas.

• Con frecuencia son marginados del grupo y llegan a ser considerados (y considerarse a
sí mismos) como niños con retraso intelectual.

• La posición de la familia, y con bastante frecuencia de los profesores, es creer que el


niño tiene un mero retraso evolutivo (o intelectual en casos extremos) o bien, lo más
frecuente, que es un vago, lo que se le reprocha continuamente; esto tiene consecuencias
funestas para la personalidad del niño, que se rebela frente a la calificación con conductas
disruptivas para llamar la atención, o se hunde en una inhibición y pesimismo cercanos o
inmersos en la depresión.

• Los padres pueden llegar a polarizar su vida en función de salvar al niño de sus
problemas, focalizando el tema escolar como un verdadero problema familiar que
culpabiliza al niño de los problemas relacionados con su dinámica familiar.

• Se producen a veces también mecanismos compensatorios, como la inadaptación


personal, fortaleciendo la identidad de “diferente” y como manera de establecer identidad
de grupo con otros alumnos conflictivos.

• Es frecuente encontrar en los niños disléxicos ciertos rasgos característicos: sentimiento


de inseguridad, compensado por una cierta vanidad y falsa seguridad en sí mismos, y en
ocasiones, terquedad para entrar en el trabajo y la motivación que requieren los
tratamientos.

• Están convencidos de su falta de inteligencia y es bastante habitual que sean reacios a


cualquier situación de refuerzo de otras habilidades que no creen que tengan. En general
la franqueza, la explicación de su problema, la incidencia en que su capacidad intelectual
es normal o superior, ayudan a crear un clima que favorece la intervención del terapeuta.
La dificultad estriba en generalizar esa actitud positiva al resto del entorno de los niños:
familia y escuela.
CLASIFICACION.

Tipos de dislexia:

• Evolutivas, específicas o de desarrollo: se refieren a aquellos niños que presentan una


dificultad para el aprendizaje, manifestándose como consecuencia de un defecto de
maduración específico, con las siguientes características:

– Inteligencia normal o superior.

– Escolaridad normal.

– Ausencia de problemas psicológicos importantes y de daño cerebral.

• Secundarias o sintomáticas: presentan las mismas características, pero van asociadas a


un trastorno neurológico comprobable.

Subtipos de dislexia.

Los problemas que pueden aparecer en el proceso de aprendizaje de la lectura se deben a


la dificultad para adquirir el dominio de la ruta fonológica o de la ruta léxica.

• Alteración de la ruta fonológica: las personas con esta disfunción son capaces de
leer bien palabras familiares, pero tienen dificultades cuando leen palabras
desconocidas, poco habituales y pseudopalabras. Desde la perspectiva del modelo
de doble ruta estas dificultades se explicarían por una alteración de la vía
fonológica que afecta a la conversión grafema-fonema. A raíz de esta disfunción
los niños leen a través de la vía léxica como estrategia para compensar sus
dificultades. Esto conlleva errores habituales como lexicalizaciones (convertir las
pseudopalabras en palabras), errores visuales y equivocaciones fruto de leer la
parte de la palabra que conocen e inventarse el resto. Los errores son más
habituales en las palabras-función que en las palabras-contenido.

• Alteración de la ruta léxica: los niños no son capaces de leer las palabras
globalmente, utilizando la decodificación fonológica para todas las palabras, sean
o no familiares. Son capaces de leer palabras regulares, familiares, desconocidas,
e incluso pseudopalabras sin problemas, pero tienen serias dificultades para leer
palabras irregulares que no se ajustan a las reglas grafemafonema. Esta dificultad
tiene un gran impacto en lenguas opacas como el inglés. La característica más
importante de un niño que tiene que recurrir a la vía fonológica para leerlo todo
es la lentitud, con todos los problemas secundarios que conlleva, como no
respetar los signos de puntuación, perderse durante la lectura, “agotarse” por el
sobreesfuerzo, etc.

• Alteración de la ruta fonológica y léxica: en el caso de alteración tanto de la ruta


fonológica como léxica, los niños presentan las dificultades descritas en los dos
casos anteriores.

La mayoría de las personas disléxicas presentan algún tipo de déficit auditivo/fonológico,


viso-espacial o psicomotor.

Existen distintos tipos de dislexia en función de muy diversos factores. Se puede decir
que la dislexia presenta una sintomatología común, pero no necesariamente acumulada;
es decir, que pueden presentarse, a modo de aproximación, algunos de los siguientes
síntomas (en sucesivos apartados se detallará más):

En la lectura: confunden letras, cambian sílabas, repiten, suprimen o añaden letras o


palabras, inventan al leer, comprenden mal lo que leen, se saltan renglones, carecen de
entonación y ritmo, se marean o perciben movimientos en las palabras o en los
renglones…

En la visión: parece que tienen problemas en la visión/audición, pero los exámenes


médicos no los suelen confirmar. Puede sorprender notablemente su agudeza visual y
capacidad de observación, o todo lo contrario, les falta percepción profunda y visión
periférica; ambos extremos tampoco suelen ser detectados por los exámenes médicos.

En la escritura y ortografía: en las copias o dictados realizan inversiones, omisiones,


sustituciones o adiciones en letras o palabras. La escritura varía pudiendo ser ilegible.
Tienen dificultad para entender lo que escriben y grandes dificultades para memorizar y
automatizar las reglas ortográficas, máxime si no es en su lengua materna. Tienen, o la
letra muy grande o, por el contrario, muy pequeña. Ejercen gran presión con el lápiz, o
escriben tan flojo que no se puede leer; borran a menudo, y no siempre lo que desean
borrar…
Coordinación motora: a menudo sus etapas de gateo o de caminar son anteriores o
posteriores a lo habitual, o no gatean. Tienen grandes dificultades con la coordinación
fina y gruesa (atarse los cordones, ir en bicicleta, coordinar distintos movimientos, chutar
o botar una pelota, etc.). Su equilibrio también se ve a menudo afectado seriamente,
confunden izquierda y derecha, arriba y abajo, delante y detrás; les cuesta mucho
representar la figura humana en el momento habitual. Son toscos en los juegos que exigen
coordinación, como los de pelota, de relevos, de equipo. Frecuentemente son
especialmente torpes en su vida cotidiana (chocan con todo, si lanzan algo va a parar al
lugar menos adecuado, rompen, derraman y lastiman todo lo que tienen a su alrededor…).

Matemáticas y comprensión del tiempo: cuentan con los dedos o son fantásticos en el
cálculo mental (e incapaces de traspasarlo después al papel), tienen dificultades con las
operaciones aritméticas, o las colocan mal sobre el papel, les cuesta el entendimiento de
los problemas, las tablas de multiplicar les pueden suponer un suplicio (hoy las saben
perfectamente y mañana no recuerdan nada), tienen problemas con el manejo del dinero,
no aprenden las horas (especialmente con relojes de manecillas), les cuesta controlar el
tiempo y saber el momento del día en el que están, los meses o los años (suelen tardar
mucho en saber la fecha de su cumpleaños, o el teléfono de sus padres), tienen dificultades
en las tareas secuenciales (más de una orden o más de una operación…)

Situación en el espacio: aparte de algunas que ya se han comentado, se pierden con


mucha frecuencia, si bien a veces son capaces de recordar lugares por los que han pasado
una sola vez.

Limitación de la capacidad para integrar información que entienden por separado,


ejercitando una operación mental pero sin globalizar o pasar de una operación cognitiva
a otra. Al tratar de pasar de una operación a otra se produce una falta de atención que hace
que se produzca un bloqueo en el curso del procesamiento de la información que ya había.
Se trata de un factor asociado y secundario, pero que interfiere en el procesamiento de la
información ya sea verbal, numérica o visoespacial. Combinar estas habilidades haría que
el procesamiento de la información siguiera un curso adaptativo a los estímulos, que es
lo que ocurre en la normalidad. Sin embargo, si el procesamiento no integra diversos
recursos, se producen efectos secundarios tales como el enlentecimiento de la respuesta,
el bloqueo y otros.

Patologías Asociadas.
La dislexia tiene una serie de patologías asociadas como:

- los trastornos de la atención.


- los trastornos de la atención con hiperactividad.
- la hiperactividad.
- la hipoactividad.
- la disfasia.
- la disgrafía.
- la discalculia.
- la dispraxia.
- los trastornos del comportamiento.
- los trastornos emocionales secundarios, y en especial la depresión.
CÓMO IDENTIFICAR AL ALUMNADO DISLÉXICO.

Cuanto antes se diagnostique la dislexia, mejor. Todo niño que exhiba una combinación
de los síntomas que se describirán a continuación, debería ser visitado por un
psicopedagogo, o en su defecto, por un psicólogo.

Una vez diagnosticado, el asesoramiento del niño o del adolescente y de su familia es el


primer paso para ayudarle a superar sus dificultades. Tras este asesoramiento, el profesor
cualificado debe adaptar el programa de estudios a las necesidades educativas específicas
del niño, lo que permitirá desarrollar su confianza en sí mismo, su motivación y las
estrategias de asimilación necesarias para que pueda aprender.

Atención especial a los posibles síntomas de alarma.

Factores sospechosos en edad temprana (antes de los 6-7 años): los siguientes factores
específicos se pueden considerar sospechosos en edad temprana en las primeras edades:

- Retraso en el lenguaje.
- Confusión de palabras que tienen una pronunciación similar.
- Dificultades expresivas.
- Dificultad para identificar las letras.
- Dificultad para identificar los sonidos asociados a las letras.
- Lectura en espejo.
- Historia familiar de problemas de lecto-escritura.

En edades entre los 7 y 11 años: a estas edades, en donde ya deberíamos saber que el niño
es disléxico, habría que atender a las siguientes alertas:

En cuanto a la escritura: se pueden presentar algunas de estas dificultades:

- Invierte letras, números y palabras.


- Confunde derecha e izquierda y escribe en espejo.
- Dificultades ortográficas no adecuadas a su nivel educativo.
- No logra escribir pensamientos, ni organizarlos; su gramática y ortografía son
deficitarias.
- Hay gran diferencia entre su organización y estructuración de sus pensamientos
de manera oral o escrita.
- Su letra es mala y desordenada (es incapaz de seguir los renglones rectos, o de
respetar los márgenes de los cuadernos, o de organizar operaciones matemáticas
en columna, etc.).
ACTUACIÓN EN EL AULA.
En primer lugar, debe quedar claro que los alumnos disléxicos pueden tener éxito en sus
estudios: lo único que ocurre es que necesitan un tipo de enseñanza diferente. El sistema
educativo basado en la lectoescritura no se ajusta a ellos, no es que ellos no sean aptos
para el aprendizaje.

Los problemas asociados a la dislexia están presentes en aproximadamente un 10% de la


población. Por lo tanto, lo normal será que, al menos un niño de cada grupo sea disléxico.
Estas cifras son válidas para todos los países e idiomas. De hecho, los afectados por la
dislexia constituyen uno de los grupos de personas con discapacidad simple más grandes.

Una vez diagnosticado, el currículo tendrá que adaptarse a las necesidades del niño, que
precisa métodos de enseñanza distintos a los convencionales, más tiempo de aprendizaje
y mucho apoyo emocional; precisa de una enseñanza ”multisensorial” que le proporcione
diversos medios de estimulación que refuercen e integren las habilidades básicas.

Por lo tanto, el maestro o profesor deberá:

- Ser positivo y constructivo.


- Aceptar el hecho de que el niño con dificultades específicas de aprendizaje podrá
tardar hasta tres veces más en aprender y que se cansará rápidamente.
- No se debe tildar al alumno de estúpido o de vago, ni ser sarcástico con él. Quizá
el problema se base en una gran falta de formación del sistema educativo sobre la
dislexia, y no en la estulticia o la capacidad de esfuerzo del chico. Esta actitud,
tan frecuente entre muchos profesores no hace más que destruir los objetivos
educativos y puede tener un efecto negativo duradero sobre el niño y su
rendimiento.
- Cerciorarse de que el entorno educativo es estructurado, previsible y ordenado:
los niños con dificultades de aprendizaje responden más favorablemente cuando
se dan estas condiciones.
- A estos niños no los motivarán los sobornos, amenazas o súplicas para que ‘haga
un esfuerzo’. Esto no mejorará sus resultados ya que lo que necesita son
explicaciones e instrucciones más claras, más lentas o con más repetición.
- Elogiar sus capacidades y aprovechar sus puntos fuertes para enseñarle mejor.
- No pensar que la familia lo sobreprotege ni que “son ellos los que están ansiosos
con el problema”. Tanto el niño como su familia viven un auténtico infierno hasta
que la escuela adapta su metodología, y aún entonces deben colaborar de manera
muy superior a las familias sin estas dificultades. En general, un disléxico sin
apoyo familiar está abocado al fracaso. La escuela debe colaborar con la familia
y contar con ella para la toma de decisiones metodológicas y evaluadoras.
TRATAMIENTO ESCOLAR.

Papel del pediatra ante problemas de lenguaje escrito:

el pediatra puede hacer leer al niño o escribir para observar si tiene dificultades (Tabla
VIII). Se debe valorar la existencia de un trastorno orgánico (visuales, auditivos, de la
motricidad; retardo general del desarrollo corporal, etc.) y plantearse la derivación a
distintos especialistas: oftalmólogo, O.R.L, neurólogo, psicólogo y logopeda.

Consejos a la familia para estimular el lenguaje escrito

• Estimular el lenguaje del niño desde el nacimiento.

• Compartir libros con el niño, cuentos, etc.

• Estimular el garabato con la intención de dibujar o escribir algo.

• Utilizar varias maneras de ayudarse a leer una historia, como leer de nuevo, predecir lo
que va a suceder, hacer preguntas o usar pistas que hay en los dibujos, etc.

Mecanismos de acceso a las palabras escritas.

Cuando los niños empiezan el aprendizaje de la lectura, deben realizar la conversión de


cada grafema a su fonema correspondiente; de manera que, una exposición continuada y
sistemática a la lectura deriva en la automatización de dicha conversión, adquiriendo así
un reconocimiento global de la palabra. Así pues, atendiendo al modelo de doble ruta,
hay dos mecanismos que usamos para leer palabras:

• La ruta indirecta (fonológica), utilizada por los niños cuando empiezan a leer o
por los lectores expertos ante palabras nuevas o relativamente desconocidas y
que implica transformar las letras en sonidos y conocer la pronunciación de las
palabras a partir de la combinación de sonidos.
• La ruta directa (léxica u ortográfica), utilizada por lectores expertos para leer las
palabras de uso frecuente y las palabras que se han visto anteriormente.
Intervención logopédica.

Las dificultades en lectura y escritura evolucionan a lo largo de la vida y, pese a que se


trata de un trastorno persistente, su sintomatología mejora con una correcta intervención
temprana. Se recomienda que la intervención sea multisensorial, secuenciada y
sistemática y que incluya una instrucción en la decodificación y un entrenamiento en la
fluidez, el vocabulario y la comprensión. La prevención a través de programas de
intervención temprana en conciencia fonológica desde la escuela entre 1.º y 2.º de
Primaria puede mejorar las habilidades de lectura en muchos malos lectores.

Controlar regularmente por parte del pediatra de Atención Primaria el proceso evolutivo
del lenguaje en los niños, es fundamental para un abordaje precoz en aquellos que puedan
presentar un IT. Se deberían contemplar factores de riesgo biológico, genético, social y
ambiental y tener en cuenta que cuantos más factores estén presentes, mayor será el riesgo
de problemas persistentes de lenguaje y de la necesidad de una intervención temprana.

Las medidas que pueden ayudar a esta detección precoz de problemas de lenguaje son:

✓ Incluir en la historia clínica del niño preguntas sobre antecedentes y evolución del
lenguaje, prestando especial interés a las preocupaciones de la familia y de los
maestros sobre su habla y lenguaje.
✓ Aplicar sistemáticamente cuestionarios para padres como soporte de la entrevista
clínica, así como listas de verificación para obtener información sobre el
desarrollo de la comunicación y el lenguaje del niño.
✓ Comparar el área del lenguaje con las otras áreas de desarrollo del niño.
✓ Explorar los órganos que intervienen en la emisión y recepción del lenguaje como
son los órganos fonoarticulatorios y de la audición.
✓ Prestar atención al desarrollo en la adquisición del lenguaje:
- Desde la etapa prelingüística hasta los dos años se debe atender a los aspectos
semánticos y pragmáticos del lenguaje: miradas y expresiones faciales, gestos
y la respuesta ante la sonrisa social. Intención comunicativa, interés hacia la
información verbal que le aporta el medio, desarrollo de la atención conjunta,
y capacidad de imitación.
- En torno a los 2-3 años es importante estar pendiente del desarrollo del habla
(expresión), no tanto en su calidad (existen aún muchos errores articulatorios)
como en su cantidad. También se explorará la comprensión de palabras, frases,
órdenes sencillas y preguntas, así como el desarrollo de la interacción social.
- A partir de los 3-4 años se tiene que prestar atención a la calidad articulatoria,
el desarrollo de enunciados de mayor longitud y la comprensión de
instrucciones no contextualizadas. También es recomendable plantear tareas
de memoria auditiva a corto plazo y de memoria de trabajo fonológica como
repetición de dígitos en orden directo e inverso, repetición de palabras,
pseudopalabras y oraciones de distinta longitud.

✓ En caso de preocupación, realizar un seguimiento evolutivo y remitir para una


evaluación logopédica del lenguaje más extensa.
CASO REAL.
Caso de Intervención: Niño escolarizado, 2º grado.

Nombre: Mario. Edad: 7 Años, recién cumplidos.

La mamá de Mario ve que su hijo no aprende a leer a pesar de que han trabajado con
diferentes profesionales y programas, optando por escolarizarlo en Montessori porque en
la escuela ordinaria estaba empezando a pasarlo muy mal.

El primer signo de atención se produjo durante la etapa de educación infantil, momento


en el que, sin darle mucha importancia, las maestras de Mario indicaban que era un niño
imposible de tratar, muy nervioso y con poca tolerancia a la frustración.
Los padres lo llevaron a atención temprana a los 4 años, donde les comentaron que podría
tener TDAH.
Desde ese momento la familia ha estado muy pendiente del niño, ha trabajado con
diferentes profesionales, principalmente centrándose en el desarrollo de la lectoescritura.
Actualmente lleva 7 meses trabajando con una psicopedagoga y 6 meses utilizando el
programa Binding, aunque la madre dice que no ve ningún tipo de avances o resultados.

Luego de las evaluaciones fueron recabados estos datos:

• Alta probabilidad de presentar una dislexia evolutiva con afectación de la ruta


fonológica y de la ruta visual. Este diagnóstico se cerraría tras aplicar y observar los
resultados de un programa de entrenamiento intensivo, por lo cual, dado que la
resistencia se ha mantenido aun aplicando dicho programa, podemos confirmar la
existencia de una dislexia evolutiva de tipo mixto.
• Déficit fonológico que afecta al desarrollo de la conciencia fonológica.
• Déficit de la memoria verbal a corto plazo y en la representación de los fonemas o
sonidos del lenguaje.
• Desde el colegio destacan, además de sus dificultades para adquirir la lectura, su
problema para mantener la atención y el interés por las tareas escolares y, aunque no
observan conductas relacionadas con la hiperactividad, sí existen conductas de
impulsividad.
• Según las Escalas de Conners, la familia indica que Mario es un niño difícil en el trato
diario: llora fácilmente y necesita ayuda para hacer cosas que podría hacer solo, suele
tirarse al suelo y tener rabietas cuando no consigue lo que desea, culpa a otros de sus
errores, niega cosas que ha hecho y cuenta historias que no han sucedido. Se frustra
fácilmente y, en general, se muestra agitado y le cuesta mucho dormir.
• Según la escala Magallanes de atención visual, Mario presenta elevada atención
sostenida y baja calidad atencional.
• No presenta ninguna deficiencia sensorial que explique sus dificultades lectoras.
• Mario tiene una inteligencia dentro de parámetros normales.

PROGRAMA GENERAL DE TRABAJO.

1º Aumentar su interés por la lectura, reforzar la autoestima y el autoconcepto y


conectar a nivel personal con él. Daré prioridad a estos aspectos durante las
primeras sesiones.
Objetivos: Adquirir hábitos saludables de trabajo utilizando pautas de modificación de
conducta, reforzar la concentración, eliminar el rechazo ante la lectoescritura, aumentar
su autoestima respecto a sus posibilidades frente a estos aprendizajes (motivación –
competencia), analizar su perfil para reorientar la intervención si fuera necesario y
lograr que me considere un apoyo y que acoja con agrado nuestro trabajo.

2º Reforzar los aspectos esenciales del aprendizaje lectoescritor. Afianzar una base
estable.
Objetivos: Reforzar la conciencia léxica y la conciencia silábica, afianzar todas las
correspondencias G-F utilizando estrategias de conciencia fonémica y aprendizaje
participativo, significativo, sistemático y multisensorial y trabajar la diferenciación de las
distintas estructuras silábicas más frecuentes en nuestro idioma.

3º Mejorar la fluidez atendiendo a la precisión, a la velocidad y la prosodia.


Objetivos: Alcanzar la automatización de la codificación y la decodificación, utilizando
un programa de fluidez lectora, y reforzar la escritura utilizando letras móviles y tareas
de escritura reproductiva.

4º Reforzar la funcionalidad del lenguaje escrito a nivel de comprensión y expresión.


Objetivos: Desarrollar la eficiencia lectora, realizar tareas básicas de comprensión de
instrucciones, introducir la redacción oral y a partir de tarjetas con palabras y fragmentos
e iniciar tareas de escritura productiva guiada.
PLAN DE TRATAMIENTO.

Pautas generales básicas:

Trabajo estructurado por tiempos de concentración máxima y descanso activo.


Dar prioridad al refuerzo positivo interno, buscando que obtenga disfrute de la propia
tarea y de sí mismo a realizarla, e introducir también el refuerzo positivo externo, a
partir del logro de puntos que puede canjear a medio plazo.
Generar rutinas de trabajo, huyendo de las sesiones monótonas y del trabajo mecánico
repetitivo.
Potenciar el aprendizaje significativo, sensorial y participativo (manipulativo) en la
medida de lo posible.
Activar su capacidad atencional realizando actividades de activación por movimiento.
En función de lo observado: valorar los mecanismos de lectura y las funciones
ejecutivas.
Conocer el trabajo que están realizando en el colegio y establecer una colaboración
constante.
Ofrecer pautas y materiales de trabajo a la familia para que refuercen el trabajo
realizado en las sesiones.
BIBLIOGRAFIA.

Moreno-Flagge N. (2013). Trastornos del lenguaje. Diagnóstico y tratamiento. Rev


Neurol 2013; 57 (Supl 1): S85-94.
A.M. Redondo Romero, J. Lorente Aledo. Pediatra. Centro de Salud Cabo Huertas.
Alicante. Logopeda. Servicio Psicopedagógico Escolar (S.P.E. A-10). Novelda,
Alicante
Sala Torrent M. Trastornos del lenguaje oral y escrito. En: AEPap (ed.). Congreso de
Actualización Pediatría 2020. Madrid: Lúa Ediciones 3.0; 2020. p. 251-264.
Asociación Andaluza de Dislexia (ASANDIS). (2010). Guía general sobre dislexia.
Dislexia en positivo.

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