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38 - 23ra CONFERENCIA

El documento explora la relación entre síntomas y enfermedad, destacando que los síntomas son actos perjudiciales que resultan de conflictos psíquicos y la insatisfacción de la libido. Se argumenta que la formación de síntomas es un proceso complejo que involucra regresiones a experiencias infantiles y fantasías, y que estos síntomas pueden ser malinterpretados como satisfacción, aunque en realidad generan sufrimiento. Además, se enfatiza la importancia de las vivencias infantiles en la formación de neurosis y cómo estas pueden influir en la vida adulta del individuo.

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38 - 23ra CONFERENCIA

El documento explora la relación entre síntomas y enfermedad, destacando que los síntomas son actos perjudiciales que resultan de conflictos psíquicos y la insatisfacción de la libido. Se argumenta que la formación de síntomas es un proceso complejo que involucra regresiones a experiencias infantiles y fantasías, y que estos síntomas pueden ser malinterpretados como satisfacción, aunque en realidad generan sufrimiento. Además, se enfatiza la importancia de las vivencias infantiles en la formación de neurosis y cómo estas pueden influir en la vida adulta del individuo.

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-38-

23 Conferencia

Los Caminos De La Formación Del Síntoma

● Los legos consideran que los síntomas constituyen la esencia de la enfermedad, y que la curación equivale a
la supresión de los síntomas.
● El médico busca distinguir entre los síntomas y la enfermedad, y sostiene que la eliminación de los síntomas
no es la curación; pero tras su eliminación lo único aprehensible que resta de la enfermedad es la capacidad
para formar nuevos síntomas.
● Los síntomas (psicógenos) son actos perjudiciales o inútiles para la vida, la persona se queja de que los
realiza contra su voluntad y que conllevan displacer o sufrimiento para ella.
● Los síntomas cuestan gran gasto anímico en sí mismos, además del necesario para combatirlos.
● Si la formación de síntomas es extensa, ambos costos pueden significar un enorme empobrecimiento del
sujeto en cuanto a energía anímica disponible, por tanto, su parálisis para toda tarea importante de su vida.
● Podría decirse que todos estamos enfermos, todos somos neuróticos, puesto que las condiciones para la
formación de síntomas pueden pesquisarse también en personas normales.
● Los síntomas neuróticos son el resultado de un conflicto que se libra en torno de una nueva modalidad de la
satisfacción pulsional.
● Las dos fuerzas que se han enesmistado vuelven a coincidir en el síntoma, se reconcilian gracias a su
formación.
● Por eso el síntoma es tan resistente, se sostiene desde ambos lados.
● Una de las dos partes envueltas en el conflicto es la libido insatisfecha, rechazada por la realidad, que tiene
que buscar otros caminos para su satisfacción.
● Si la libido se encuentra dispuesta a aceptar otro objeto en lugar del denegado, pero la realidad permanece
inexorable, entonces la libido se verá precisada a emprender el camino de la regresión y aspirar a
satisfacerse dentro de una de las organizaciones ya superadas o por medio de uno de los objetos que resignó
antes.
● En la regresión, la libido es cautivada por la fijación que ha dejado tras sí durante el desarrollo.
● El camino de la perversión se separa del de la neurosis.
● Si estas regresiones no despiertan la contradicción del yo, tampoco sobreviene la neurosis y la libido alcanza
alguna satisfacción real, aunque no normal.
● El conflicto queda planteado si el yo no presta su acuerdo a estas regresiones.
● La libido es “atajada” y tiene que escapar por otro lado, donde halle drenaje para su investidura energética
(así lo exige el principio de placer), tiene que sustraerse del yo.
● A tal escapatoria se la permiten las fijaciones dejadas durante el desarrollo, que ahora se recorre
regresivamente, y de las cuales el yo se había protegido por medio de represiones (suplantaciones).
● Cuando la libido inviste esas posiciones reprimidas, se sustrae del yo y de sus leyes, y renuncia también a
toda la educación adquirida bajo la influencia del yo.
● Era dócil mientras la satisfacción le aguardaba, bajo la doble presión de la frustración (denegación) externa e
interna, se vuelve rebelde y recuerda tiempos pasados que fueron mejores.
● Las representaciones sobre las que transfiere ahora su energía, pertenecen al inconsciente y están
sometidas a sus procesos (condensación y desplazamiento/descentramiento).
● Así se establecen constelaciones semejantes a las de la formación del sueño.
● El sueño preparado en el inconsciente, cumplimiento de una fantasía inconsciente de deseo, entra en una
transacción con un fragmento de actividad (pre)consciente, que ejerce la censura y permite la formación de
un sueño manifiesto en calidad de compromiso.
● La subrogación (el representante psíquico) de la libido en el interior del inconsciente tiene que contar con el
poder del yo preconsciente.
● La contradicción que se había levantado contra ella en el interior del yo la persigue como contrainvestidura
(fuerza que actúa en sentido contrario a la energía pulsional primaria) y la fuerza a escoger una expresión
que pueda convertirse al mismo tiempo en la suya propia.
● El síntoma entonces engendra como un resto del cumplimiento del deseo libidinoso inconsciente, con
múltiples desfiguraciones.
● Es una ambigüedad escogida ingeniosamente, provista de dos significados que se contradicen
completamente.
● Ha de reconocerse aquí una diferencia entre la formación del sueño y del síntoma. En el sueño el propósito
preconsciente es preservar el dormir, no dejar que penetre en la consciencia nada que pueda perturbarlo; el
estado del dormir bloquea la salida a la realidad.
● La escapatoria de la libido bajo las condiciones del conflicto es posibilitada por la preexistencia de fijaciones.
● La investidura regresiva de esas fijaciones lleva a sortear la represión y a una descarga (satisfacción) de la
libido en la que deben respetarse las condiciones del compromiso.
● La libido logra así abrirse paso hasta una satisfacción real, aunque enormemente restringida y apenas
reconocible.
● Aquí aparecen íntimamente ligados la libido y el inconsciente, por un lado, y el yo, la consciencia y la realidad
por otro, si bien al comienzo no se copertenecen.
● Todo esto aplica exclusivamente a la formación de síntomas de la neurosis histérica.
● La libido halla las fijaciones que necesita, en las prácticas y vivencias sexuales de la infancia, en los afanes
parciales abandonados y en los objetos resignados de la niñez.
● Este período infantil es importante porque en él se manifiestan por primera vez las orientaciones pulsionales
que el niño traía consigo en su disposición innata y porque en virtud de influencias externas, vivencias
accidentales, se despertaron y activaron por primera vez otras pulsiones.
● Puede establecerse esta bipartición, pero la experiencia analítica también obliga a suponer que unas
vivencias puramente contingentes de la infancia son capaces de dejar como secuelas fijaciones de la libido.
● Las disposiciones constitucionales son la secuela que dejaron las vivencias de nuestros antepasados.
● No hay que restar valor a las vivencias infantiles, justamente el hecho de que sobrevengan en períodos en
que el desarrollo no se ha completado confiere a sus consecuencias una gravedad tanto mayor y las habilita
para tener efectos traumáticos.
● La fijación libidinal del adulto se descompone entonces en dos factores: la disposición heredada y la
predisposición adquirida en la primera infancia.
● Esquema: Causación de la neurosis = Predisposición por fijación libidinal (constitución sexual {vivenciar
prehistórico} + vivenciar infantil) + Vivenciar accidental del adulto (traumático).
● La constitución sexual hereditaria brinda gran diversidad de disposiciones, según que cierta pulsión parcial
(sola o con otras) posea una fuerza particular.
● La constitución sexual con el vivenciar infantil forman una serie complementaria (semejante a la de
predisposición y vivenciar accidental del adulto).
● La indagación analítica muestra que la libido de los neuróticos está ligada a sus vivencias sexuales infantiles.
● Confiere entonces a estas una importancia enorme para la vida de los hombres y las enfermedades que
contraen.
● Pero a la importancia de tales vivencias infantiles debe restársele el hecho de que la libido ha vuelto a ellas
regresivamente después de haber sido expulsada de sus posiciones más tardías.
● Esto sugiere que, en su momento, las vivencias libidinales no tuvieron importancia alguna, sólo la cobraron
regresivamente.
● La investidura libidinal, y por tanto la importancia patógena, de las vivencias infantiles ha sido reforzada en
gran medida por la regresión de la libido.
● Pero la observación muestra que las vivencias infantiles sí tienen una importancia propia que ya han
probado en la niñez.
● Existen también neurosis infantiles en las que el factor del diferimiento temporal desempeña un papel muy
reducido o falta por completo; la enfermedad se contrae como consecuencia directa de las vivencias
traumáticas.
● El estudio de las neurosis infantiles ayuda al de las neurosis de adultos.
● Las neurosis infantiles son muy frecuentes, a menudo no se las ve, se las juzga de signos de maldad o malas
costumbres e incluso son sofrenadas por las autoridades encargadas de la crianza.
● Mayormente se presentan en la forma de una histeria de angustia.
● Si en períodos más tardíos de la vida estalla una neurosis, el análisis revela generalmente que es la
continuación directa de aquella infantil, quizá sólo constituida por indicios.
● Hay casos en que esa neurosis infantil prosigue sin interrupción como un estado de enfermedad que dura
toda la vida.
● Sería inconcebible que la libido regresase con regularidad a las épocas de la infancia si ahí no hubiera nada
que pudiera ejercer una atracción sobre ella.
● La fijación que se supone en determinados puntos del desarrollo sólo cobra valor si consiste en la
inmovilización de un determinado monto de energía libidinosa.
● Hay casos en que la causación recae por completo en las vivencias sexuales de la infancia, pues estas
impresiones ejercen un seguro efecto traumático y no necesitan de otro apoyo más que el de la constitución
sexual promedio y su inmadurez.
● Hay otros en que todo el acento recae sobre los conflictos posteriores; la insistencia en las impresiones
infantiles que demuestra el análisis, aparece como la obra de la regresión.
● Hay entonces dos extremos, el de la inhibición del desarrollo y el de la regresión, entre ellos, todos los
grados de conjugación.
● No es suficiente evitar al niño vivencias sexuales infantiles, las condiciones de la causación de las neurosis
son complicadas y es imposible influir sobre ellas tomando en cuenta un factor único.
● El resguardo de los niños es impotente frente al factor constitucional.
● Además, este trae dos peligros: que favorezca una represión sexual desmedida en el niño que luego
resultará dañina; o que lance al niño al mundo inerme frente al asedio de los requerimientos sexuales que le
sobrevendrán en la pubertad.
● Los síntomas crean un sustituto para la satisfacción frustrada por medio de una regresión de la libido a
épocas anteriores a la que va indisolublemente ligado el retroceso a estadios anteriores del desarrollo en la
elección de objeto o en la organización.
● El neurótico quedó adherido a algún punto de su pasado, en ese período su libido no echaba de menos la
satisfacción y él era dichoso.
● Busca entonces a lo largo de su vida hasta encontrar una época así, aunque para ello tenga que retroceder
hasta su período de lactancia, tal como lo recuerda o como se lo imagina.
● El síntoma repite aquella modalidad de satisfacción, desfigurada por la censura que nace del conflicto,
volcada a una sensación de sufrimiento y mezclada con elementos que provienen de la ocasión que llevó a
contraer la enfermedad.
● Esta modalidad de satisfacción del síntoma es irreconocible para la persona, que la siente más bien como un
sufrimiento y se queja de ella.
● Esta mudanza es parte del conflicto psíquico bajo cuya presión se formó el síntoma.
● Lo que en otra época fue para el individuo una satisfacción, actualmente está destinado a provocar su
resistencia o su repugnancia.
● Un modelo trivial de este cambio de actitud: El niño que ha mamado con avidez del pecho materno puede
manifestar años más tarde una fuerte renuencia a beber leche, que crece hasta la repugnancia cuando la
leche está cubierta de nata, puede que esta nata convoque el recuerdo del pecho materno. La vivencia del
destete habrá sido de efecto traumático.
● Los síntomas no recuerdan nada de lo que suele esperarse de una satisfacción, suelen prescindir del objeto y
resignan el vínculo con la realidad exterior.
● Esto es consecuencia del extrañamiento respecto del principio de realidad y del retroceso al principio de
placer.
● Es también un retroceso a una suerte de autoerotismo ampliado, como el de las primeras satisfacciones a la
pulsión sexual.
● Remplazan una modificación del mundo exterior por una del cuerpo, una acción exterior por una interior,
una acción por una adaptación, lo que corresponde a una regresión en el aspecto filogenético.
● En la formación del síntoma cooperan los mismos procesos inconscientes que en la formación del sueño
(desplazamiento y condensación).
● El síntoma figura también como cumplido: una satisfacción a la manera de lo infantil.
● Pero por medio de la condensación, esta satisfacción puede comprimirse en una sensación o inervación
únicas.
● Y por medio del desplazamiento puede circunscribirse a un pequeño detalle de todo el complejo libidinoso.
● Por el análisis de los síntomas se toma conocimiento de las vivencias infantiles en que la libido está fijada y
desde las cuales se crean los síntomas.
● Pero estas escenas infantiles no siempre son verdaderas, en la mayoría de los casos no lo son.
● Las vivencias infantiles construidas o recordadas en el análisis, son muchas veces falsas y otras veces
verdaderas, y mayormente una mezcla de verdad y falsedad.
● Los síntomas entonces son o la figuración de vivencias que sí se tuvieron y a las que puede atribuirse una
influencia sobre la fijación de la libido; o la figuración de fantasías del enfermo, impropias para cumplir un
papel etiológico.
● Los recuerdos infantiles aislados que los hombres llevan en su interior con consciencia pueden estar
igualmente falseados o mezclar mucho de lo verdadero con lo falso.
● Las personas sanas consideran que la realidad difiere por entero de la invención, y se la aprecia de forma
diversa.
● Pero esta posición también la adopta el enfermo.
● Cuando presenta el material en el análisis que lleva hasta las sustituciones de deseo y se le intenta hacer ver
que se trata de fantasías, su interés por continuar se disipa.
● También el enfermo busca conocer realidades y desprecia las imaginaciones.
● Por un tiempo, en el análisis, ha de equipararse fantasía y realidad, y no preocupará saber si esas vivencias
infantiles son reales o no.
● Estas producciones del alma también poseen una suerte de realidad.
● El enfermo se ha ocupado de estas fantasías.
● No importa que el enfermo hubiera vivenciado en la realidad el contenido de sus fantasías.
● Las fantasías poseen realidad psíquica, por oposición a una realidad material.
● En las neurosis, la realidad psíquica es la decisiva.
● Entre los acontecimientos que siempre retornan en la historia juvenil de los neuróticos, que no parecen
faltar nunca, destaca con importancia: la observación del comercio sexual entre los padres, la seducción por
una persona adulta y la amenaza de castración.
● En cuanto a la amenaza de castración, a pesar de que muchos padres la formulan para evitar el accionar
masturbatorio de sus niños en público, mayormente los niños la componen sobre la base de indicios,
ayudados por su saber de que la satisfacción autoerótica está prohibida, y bajo la impresión de su
descubrimiento de los genitales femeninos.
● Puede suceder que el niño sea testigo de un acto sexual entre los padres u otros adultos, comprender con
posterioridad esta impresión y reaccionar frente a ella.
● Pero cuando este acto es descrito con unos detalles precisos que difícilmente podrían observarse o cuando
se lo presenta como ejecutado de atrás (como en los animales), sin duda esta fantasía se apuntala en la
observación del comercio sexual entre animales, y su motivo es el insatisfecho placer de ver del niño en la
pubertad.
● La seducción por niños mayores o de la misma edad es más frecuente que la seducción por adultos, y en las
niñas suele ser el padre el seductor.
● Con la fantasía de la seducción (cuando realmente se trata de fantasía) el niño encubre el período
autoerótico de su quehacer sexual; se ahorra la vergüenza de la masturbación fantaseando
retrospectivamente, para estas épocas anheladas, un objeto anhelado.
● Tales hechos de la infancia son de alguna manera necesarios, patrimonio indispensable de la neurosis.
● Pueden estar contenidos en la realidad, o pueden establecerse a partir de indicios y completarse mediante la
fantasía.
● El resultado es el mismo, no se registra diferencia en cuanto a que correspondan a la realidad o a la fantasía.
● Esto refiere a una de las relaciones de complementariedad, la más extraña de todas.
● La necesidad de crear tales fantasías se encuentra en las pulsiones.
● Estas fantasías primordiales (las tres mencionadas) son un patrimonio filogenético; en ellas el individuo
rebasa su vivenciar propio hacia el vivenciar de la prehistoria, en los puntos en que el primero ha sido
demasiado rudimentario.
● Puede que estas vivencias que ahora son contadas como fantasías en el análisis, fueron una vez realidad en
los tiempos originarios de la familia humana y que el niño fantaseador solo ha llenado las lagunas de la
verdad individual con una verdad prehistórica.
● El yo del hombre es educado poco a poco para apreciar la realidad y obedecer al principio de realidad por
influencia del apremio exterior.
● En tal proceso tiene que renunciar transitoria o permanentemente a diversos objetos y metas de su
aspiración de placer (no sólo sexual).
● Renuncia que es siempre difícil, no se lleva a cabo sin algún tipo de resarcimiento.
● Es por eso que se ha reservado una actividad del alma en que se concede a todas estas fuentes de placer
resignadas y a estas vías abandonadas de la ganancia de placer, una supervivencia, una forma de existencia
que las emancipa del requisito de realidad y del “examen de realidad” (el proceso de juzgar si una cosa es o
no real)
● Toda aspiración alcanza enseguida la forma de una representación de cumplimiento; el demorarse en los
cumplimientos de deseo de la fantasía trae consigo una satisfacción, aunque el saber de que no se trata de
una realidad permanezca intacto.
● Por tanto, en la actividad de la fantasía, el hombre sigue gozando de la libertad respecto de la compulsión
exterior, libertad a la que hace mucho renunció en la realidad.
● Ha conseguido seguir siendo un animal en busca de placer, para convertirse después siempre de nuevo en
un ser racional.
● No le basta la magra satisfacción que puede arrancar a la realidad.
● Las producciones de la fantasía más conocidas son los “sueños diurnos”, unas satisfacciones imaginadas de
deseos eróticos, ambición y grandeza, que florecen más cuanto más llama la realidad a moderarse o ser
paciente.
● La ganancia de placer se hace independiente de la aprobación de la realidad.
● Esos sueños diurnos son el núcleo y los modelos de los sueños nocturnos.
● Los sueños nocturnos son en el fondo sueños diurnos que se han vuelto utilizables por la liberación que
durante la noche experimentan las mociones pulsionales, y que son desfigurados por la forma nocturna de la
actividad anímica.
● No necesariamente los sueños diurnos son conscientes, existen también inconscientes.
● Los sueños diurnos inconscientes son fuente de los sueños nocturnos y de los síntomas neuróticos.
● La libido encuentra el camino hacia los lugares de fijación porque todos los objetos y orientaciones de la
libido resignados no lo han sido todavía por completo.
● Ellos o sus retoños son retenidos aún con cierta intensidad en las representaciones de la fantasía.
● La libido sólo tiene que volver a las fantasías para hallar expedito desde ellas el camino a cada fijación
reprimida.
● Estas fantasías gozan de cierta tolerancia. No se llega al conflicto entre ellas y el yo, por grandes que sean las
oposiciones, mientras se observe una determinada condición. Una condición de naturaleza cuantitativa,
infringida por el reflujo de la libido a las fantasías.
● Por este aflujo, la investidura energética de las fantasías se eleva tanto que se vuelven exigentes, desarrollan
un esfuerzo orientado hacia la realización.
● Esto provoca el conflicto entre ellas y el yo.
● Si antes fueron conscientes (o pre) ahora son sometidas a la represión y libradas a la atracción del
inconsciente.
● Desde las fantasías inconscientes, la libido vuelve a migrar hasta sus orígenes en el inconsciente, hasta sus
propios lugares de fijación.
● La retirada de la libido a la fantasía en un estadio intermedio del camino hacia la formación de síntoma:
introversión.
● La introversión designa el extrañamiento de la libido respecto de las posibilidades de la satisfacción real, y la
sobreinvestidura de las fantasías que hasta ese momento se toleraron por inofensivas.
● Un introvertido no es aún un neurótico, pero se encuentra en una situación lábil, al menor desplazamiento
de fuerzas se verá obligado a desarrollar síntomas, a menos que haya hallado otras salidas para su libido
estancada.
● El carácter irreal de la satisfacción neurótica y el descuido de la diferencia entre fantasía y realidad ya están
determinados por la permanencia en el estadio de la introversión.
● La cantidad, la magnitud de las energías que entran en juego es un nuevo factor en la ensambladura del
encadenamiento etiológico.
● No basta un análisis puramente cualitativo de las condiciones etiológicas.
● Una concepción puramente dinámica de estos procesos es insuficiente, hace falta el punto de vista
económico.
● El conflicto entre dos aspiraciones no estalla hasta que se hayan alcanzado ciertas intensidades de
investidura, por más que preexistan las condiciones de contenido.
● Igualmente, la importancia patógena de los factores constitucionales depende de cuánto más de una pulsión
parcial respeto de otra esté presente en la disposición.
● El factor cuantitativo también es decisivo para la capacidad de resistencia a contraer una neurosis.
● Interesa el monto de libido no aplicada que una persona puede conservar flotante, y la cuantía de la fracción
de su libido que es capaz de desviar de lo sexual hacia las metas de la sublimación.
● La meta final de la actividad del alma, en lo cualitativo se describe como aspiración a la ganancia de placer y
a la evitación de displacer. Para la consideración económica, se plantea como la tarea de domeñar los
volúmenes de excitación (masas de estímulo) que operan en el interior del aparato anímico y de impedir su
estasis generadora de displacer.
● Todo lo dicho refiere a la formación de síntoma en el caso de la histeria.
● Las contrainvestiduras frente a las exigencias pulsionales pasan al primer plano en la neurosis obsesiva y por
medio de las formaciones reactivas, dominan el cuadro clínico.
● Existe un camino de regreso de la fantasía a la realidad: el arte.
● El artista, al comienzo, es también un introvertido, no está lejos de la neurosis.
● Es constreñido por necesidades pulsionales hiperintensas, pero le faltan los medios para alcanzar sus
satisfacciones.
● Por eso, se extraña de la realidad y transfiere todo su interés (incluso su libido) a las formaciones de deseo
de su vida fantaseada.
● El reino intermedio de la fantasía es admitido por acuerdo universal de los hombres.
● Pero en los que no son artistas, la ganancia de placer extraída de las fuentes de la fantasía es muy
restringida.
● Un artista genuino, se las ingenia para elaborar sus sueños diurnos de tal modo que pierdan lo que tienen de
excesivamente personal y chocante para los extraños, y para que estos puedan gozarlos también.
● Sabe atenuarlos hasta tal punto en que no dejen traslucir fácilmente su proveniencia de las fuentes
prohibidas.
● Además, posee la enigmática facultad de dar forma a un material determinado hasta que se convierta en
copia fiel de la representación de su fantasía y sabe anudar después a esta figuración de su fantasía
inconsciente una ganancia de placer, temporariamente.
● Si puede obtener todo eso, posibilita que los otros extraigan a su vez consuelo y alivio de las fuentes de
placer de su propio inconsciente.
● Así el artista obtiene agradecimiento y admiración, y alcanza entonces por su fantasía lo que antes lograba
sólo en ella: honor, poder y amor de mujeres.

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