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Lnstrucción General, Ibídem Ibídem: Cf. Liturgia de Las Horas, N. 28. CF., N. 254. CF., Nn. 1.5-19 20-27 30-32

El documento detalla las pautas para la celebración de la Liturgia de las Horas por parte de los Obispos, enfatizando su papel como primer orante de la Iglesia. Se recomienda que los Obispos celebren Laudes y Vísperas con el clero y el pueblo, especialmente en la catedral, y promuevan la importancia de esta liturgia en sus comunidades. Además, se describen las normas para la celebración de Vísperas en solemnidades, incluyendo la entrada del Obispo y la estructura de la liturgia.

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Lnstrucción General, Ibídem Ibídem: Cf. Liturgia de Las Horas, N. 28. CF., N. 254. CF., Nn. 1.5-19 20-27 30-32

El documento detalla las pautas para la celebración de la Liturgia de las Horas por parte de los Obispos, enfatizando su papel como primer orante de la Iglesia. Se recomienda que los Obispos celebren Laudes y Vísperas con el clero y el pueblo, especialmente en la catedral, y promuevan la importancia de esta liturgia en sus comunidades. Además, se describen las normas para la celebración de Vísperas en solemnidades, incluyendo la entrada del Obispo y la estructura de la liturgia.

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CEREMONIAL DE LOS OBISPOS | 57

LITURGIA DE LAS HORAS. NOCIONES GENERALES

187. Ya que el Obispo representa la persona de Cristo de modo eminente y


visible, y por ser el gran sacerdote de su grey, debe ser también el primer orante
entre los miembros de su Iglesia1.
Por tanto, se le recomienda encarecidamente que, en cuanto pueda, celebre la
Liturgia de las Horas, principalmente Laudes matutinas y Vísperas con su
presbiterio, sus ministros y con participación plena y activa del pueblo, sobre
todo en la iglesia catedral2.
188. Conviene que en las mayores solemnidades el Obispo celebre con el clero y
con el pueblo congregados en la iglesia catedral, ya sea las Primeras Vísperas, ya
sea Laudes matutinas o las Segundas Vísperas, según lo aconsejen las
circunstancias de los lugares, y observando siempre el tiempo más aproximado al
verdadero tiempo de la Hora.
189. Asimismo, conviene que el Obispo celebre en la iglesia catedral el Oficio de
lectura y Laudes matutinas el Viernes Santo en la Pasión del Señor y el Sábado
Santo, como también el Oficio de lectura en la noche de la Navidad del Señor.
190. Finalmente, enseñe a la grey que se le ha encomendado, tanto de palabra,
como con su ejemplo, la importancia de la Liturgia de las Horas, y promueva la
celebración comunitaria de ella en las parroquias, en las comunidades y en las
diversas reuniones, según las normas de la Instrucción general de la Liturgia de
las Horas3.

1 Cf. Liturgia de las Horas, lnstrucción general, n. 28.


2 Cf. ibídem, n. 254.
3 Cf. ibídem, nn. 1.5—19; 20—27; 30—32.

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58 | LITURGIA DE LAS HORAS Y CELEBRACIONES DE LA PALABRA DE DIOS

CAPÍTULO I.
CELEBRACIÓN DE VÍSPERAS EN LAS PRINCIPALES
SOLEMNIDADES

191. Para la llegada del Obispo a la iglesia, obsérvese lo que se dice en las normas
generales, referidas en el número 79.

192. En el secretarium, el Obispo, ayudado por los diáconos y los otros ministros,
que antes de su llegada ya se han revestido con sus vestiduras litúrgicas, deja la
capa o la muceta y, según las circunstancias, también el roquete, y se reviste con
amito, alba, cíngulo, cruz pectoral, estola y pluvial. Luego recibe de uno de los
diáconos la mitra, y también el báculo.

Entretanto, es conveniente que los presbíteros, especialmente los canónigos,


se revistan con la capa pluvial sobre la sobrepelliz o sobre el alba; los diáconos
con la capa pluvial o con la dalmática.
193. Estando todos preparados, mientras suena el órgano o se canta, se hace la
entrada a la iglesia en este orden:
— el acólito que lleva la cruz en medio de dos acólitos que llevan candeleros
con cirios encendidos;
— el clero de dos en dos;
— los diáconos, si son varios, de dos en dos;
— los presbíteros de dos en dos;
— el Obispo avanza solo, llevando la mitra y el báculo pastoral, que tiene en
la mano izquierda;
— un poco detrás del Obispo, dos diáconos que lo asisten y, si es necesario,
toman a cada lado los bordes del pluvial;
— por último los ministros del libro, la mitra y el báculo.
Si la procesión pasa ante la capilla del Santísimo Sacramento, no se detiene ni
se hace genuflexión4.
194. Se recomienda que la cruz llevada procesionalmente se coloque cerca del
altar, de tal manera que sea la cruz del altar, de lo contrario se guarda.

Los candeleros se colocan cerca del altar, o sobre la credencia, o cerca del
presbiterio.

4 Cf. supra n. 71.

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CEREMONIAL DE LOS OBISPOS | 59

195. Todos al entrar al presbiterio, de dos en dos, hacen profunda reverencia al


altar, y se dirigen a sus sitios. Pero si el Santísimo Sacramento se conserva en el
presbiterio, hacen genuflexión.

196. El Obispo, al llegar al altar, entregado el báculo pastoral al ministro y dejada


la mitra, hace profunda reverencia al altar, con los diáconos y los otros ministros
que lo acompañan.

Después se llega al altar y lo besa, a una con los diáconos que lo asisten.
Luego va a la cátedra, donde de pie y signándose con el signo de la cruz, canta el
versículo: Dios mío, ven en mi auxilio. Todos responden: Señor, date prisa en socorrerme.
Y se canta: Gloria al Padre y, según las rúbricas, Aleluya.
197. Los cantores, inician el himno, y lo prosigue el coro o el pueblo, según lo
exija la melodía musical del himno.
198. Después del himno, el Obispo se sienta y recibe la mitra, como de ordinario.
Igualmente todos se sientan.
Un cantor inicia las antífonas y los salmos.
Para la salmodia todos pueden estar de pie, según las costumbres de los
lugares.
Cuando se usan las oraciones sálmicas, se repite la antífona, luego el Obispo
deja la mitra, se levanta, y estando de pie, dice: Oremos. Y después de que todos
hayan orado en silencio por algún espacio de tiempo, dice la oración
correspondiente al salmo o al cántico.
199. Terminada la salmodia, el lector de pie en el ambón, hace la lectura, sea larga
o breve, que todos escuchan sentados.
200. Según las circunstancias, si quiere el Obispo, una vez recibido el báculo,
puede agregar una breve homilía para explicar la lectura. La hace con mitra y
sentado en la cátedra, o desde el lugar más apto para ser visto y oído por todos.
201. Después de la lectura, o de la homilía, se pueden guardar unos minutos de
silencio, si se juzga oportuno.
202. Luego, para responder a la Palabra de Dios, se canta el responsorio breve, o
el canto responsorial.

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60 | LITURGIA DE LAS HORAS Y CELEBRACIONES DE LA PALABRA DE DIOS

203. Para la antífona del cántico evangélico, el Obispo coloca incienso en el


incensario. Al empezar el coro el cántico Proclama mi alma la grandeza del Señor, el
Obispo con mitra, se levanta, y todos con él.

Después de trazar sobre sí el signo de la cruz desde la frente hasta el pecho,


avanza hacia el altar, y hecha la debida reverencia, junto con los ministros, sube al
altar y omite el beso.

204. Mientras se canta el cántico evangélico, se hace como de costumbre la


incensación del altar, de la cruz, del Obispo y de los demás como en la Misa,
según se dijo en los nn. 89, 93, 96 y 131.
205. Terminado el cántico y repetida como de costumbre la antífona, se hacen las
preces. El ministro presenta el libro al Obispo, quien dice la monición, y después
uno de los diáconos, en el ambón o desde otro lugar conveniente, dice las
intenciones, a las que el pueblo responde.
El Padrenuestro es cantado o rezado por todos. Si pareciere oportuno, el
Obispo le antepone una monición.
Por último, el Obispo, con las manos extendidas, canta o dice la oración
conclusiva. Todos responden: Amén.
206. En seguida el Obispo recibe la mitra y saluda al pueblo, diciendo: El Señor
esté con vosotros. Luego uno de los diáconos puede hacer la monición: Inclinaos para
recibir la bendición, con éstas o palabras parecidas y el Obispo con las manos
extendidas sobre el pueblo, dice las invocaciones de la bendición solemne,
empleando una fórmula adecuada de las que se encuentran en el Misal Romano.

Dichas las invocaciones, recibe el báculo y dice: La bendición de Dios


todopoderoso y hace el signo de la cruz sobre el pueblo.
El Obispo puede dar la bendición también con las fórmulas propuestas en
los nn. 1120—1121.
207. En seguida uno de los diáconos despide al pueblo, diciendo: Podéis ir en paz y
todos responden: Demos gracias a Dios.
208. Finalmente, el Obispo se retira de la cátedra, llevando la mitra y el báculo y,
según las circunstancias, besa el altar.

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CEREMONIAL DE LOS OBISPOS | 61

También los presbíteros y quienes están en el presbiterio, saludan el altar.


Todos regresan al secretarium procesionalmente, en el mismo orden en que
vinieron.

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