Artritis
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ARTRITIS REUMATOIDE.
Una visión del presente
y una mirada al futuro
...cuando
un simple
gesto es
un gran
reto
Estudios y Proyectos
ARTRITIS REUMATOIDE.
Una visión del presente
y una mirada al futuro
...cuando
un simple
gesto es
un gran
reto
La Universidad de los
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específica y monográfica
dedicada a pacientes,
familiares, cuidadores,
voluntarios y ciudadanos en
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DISEÑO
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IMPRESIÓN
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PRESENTACIÓN 11
INTRODUCCIÓN 15
METODOLOGÍA 19
Fase 1. Revisión bibliográfica 21
Fase 2. Metodología cualitativa: 21
1 FASE 2A. Entrevistas semi-estructuradas 22
2 FASE 2B. Grupos de discusión 22
Fase 3. Muestreo, captación, integración y análisis de la información 24
ARTRITIS REUMATOIDE 27
1. La visión de los pacientes 29
1.1 Percepciones, conocimientos y actitudes sobre la AR 29
1.2 Ruptura biográfica: el “antes y después” de la AR 30
1.3 Impacto de la AR 32
1.4 Necesidades, barreras y preocupaciones en AR 46
1.5 Atención sanitaria y social en AR 50
2. La visión de los familiares 57
2.1 Percepciones, conocimientos y actitudes sobre la AR 57
2.2 Ruptura biográfica: el “antes y después” de la AR 59
2.3 Impacto de la AR 61
2.4 Barreras, necesidades y preocupaciones en AR 68
2.5 Atención sanitaria y social de la AR 77
CONCLUSIONES 111
PARTICIPANTES 129
AGRADECIMIENTOS 133
BIBLIOGRAFÍA 137
ANEXOS 147
A. Tablas 149
B. Carta de invitación a participar en el estudio 153
C. Hoja de consentimiento informado 154
D. Criterios de inclusión en el estudio 156
E. Guión de las entrevistas semiestructuradas 159
F. Guión de los grupos de discusión 161
G. Reportaje gráfico 163
Tan sólo en términos de discapacidad, los datos arrojados en el año 2000 por el informe de la Organización
Mundial de la Salud2 sobre el impacto de las enfermedades músculo-esqueléticas (EMES´s), presentaba ya
a la Artritis Reumatoide (AR) como una de las patologías de mayor incremento exponencial dentro de la
ecuación “años de vida ajustados por discapacidad”, (ver tabla 1. Anexo A)
En un informe realizado en octubre de 2009 para la European Federation of Pharmaceutical Industry Asso-
ciations (EPFIA), la AR se sitúa como la primera causa de discapacidad del total de enfermedades músculo-
esqueléticas y la segunda en cuanto a carga individual y social en los países europeos (ver tabla 2 Anexo A).
La revisión de la AR desde su perspectiva histórica permite evidenciar una trayectoria lineal enmarcada por
dos hitos clave desde el punto de vista de su evolución y abordaje. De un lado, la progresiva adquisición de
conocimiento a nivel fisiopatológico y el avance de los tratamientos, gracias al cual ha sido posible la apertu-
1 U.E.M.S. Sistema sanitario para los pacientes con enfermedades reumáticas: un Servicio de Reumatología, 2006.
2 WHO/BJD. The Global Burden of Disease 2000. En: Khaltaev, N [et al.] Assessing the burden of musculoskeletal conditions: a Joint
World Health Organization-Bone and Joint Decade Project. Arthritis Res Ther 2003;5(Suppl 3):S1-S54
3 Rheumatoid Arthritis: Insights, Strategies & Expectations (RAISE). Encuesta realizada a partir de una muestra poblacional de 500
pacientes de Europa y Canadá. Los resultados fueron presentados en la European League Against Rheumatism Annual Congress of
Rheumatology de 2009.
Pese a los progresivos e importantes avances registrados en los últimos tiempos muy especialmente a nivel
científico- marcados en la última década por la aparición de medicamentos biológicos, cada vez más inno-
vadores- la AR continúa siendo la patología de mayor impacto del común denominador de enfermedades
músculo-esqueléticas. Prueba de ello es el incremento en la atención prestada a las enfermedades músculo-
esqueléticas y, muy especialmente, a la AR desde diversos países4 e instancias5. No en vano, de acuerdo a la
opinión de máximos expertos en patología músculo-esquelética, la AR supone un nuevo reto y precisa de
una nueva dinámica de abordaje: la necesidad de nuevos modelos de atención dirigidos a la reducción de
costes y a una mayor efectividad que parta de la identificación y análisis de los determinantes de mejora de
resultados en la gestión y el control de la AR.
Las enfermedades músculo-esqueléticas afectan en España al 22,6% de la población (con edad superior a
20 años). La AR, aunque es la EME con un menor impacto poblacional, es la que genera un mayor impacto
en materia clínica, económica, sanitaria, social, laboral, y personal. Por poner un ejemplo en términos eco-
nómicos, las EMES’s representan tan sólo en la CCAA de Cataluña un coste directo cercano a los 422 millo-
nes de euros, es decir, el 5,6% del presupuesto de CatSalut, de acuerdo a los resultados de la Encuesta de
salud de Cataluña (ESCA) de 2006. En España la AR tiene una repercusión económica no menos importante.
De acuerdo al estudio de la SER sobre costes y calidad de vida en los pacientes con AR el coste promedio
anual por paciente es de 5.901, 10 €. Lo que supone un gasto anual de 1.120 mill/ €.
Al mismo tiempo, la AR representa –de entre todas la artritis- la enfermedad con un impacto epidemiológico
más claramente femenino afectando a demás a la franja de edad de mayor productividad a nivel personal,
social y laboral. Ambos datos son de sumo interés por las importantes implicaciones resultantes en materia
política, sanitaria, social y laboral en un país cada vez más envejecido y en el que la mujer sostiene un papel
doble en calidad de afectada por una enfermedad ya de por sí altamente incapacitante y por detentar cul-
turalmente el rol de cuidadora de la familia.
En este contexto el conocimiento del cuadro de necesidades, prioridades y expectativas de pacientes, fami-
liares y profesionales en el abordaje y la atención de la AR es clave para lograr que los sistemas sanitarios,
sociales y laborales se adecuen a esta enfermedad, en base a:
a. La adquisición de un mayor conocimiento de la repercusión de la AR en la biografía y los cambios que
se experimenta en el modelo de vida cotidiana a nivel personal, familiar, social y laboral.
b. La mejora de la efectividad y tiempos de respuesta del sistema y un mayor ajuste a las necesidades,
prioridades, preferencias y expectativas del paciente y el familiar.
c. La identificación y abordaje de las estrategias que utilizan los pacientes y familiares en su recorrido
dentro y fuera del itinerario asistencial (circuito y flujo de derivaciones) y al conocimiento de los faci-
litadores o las barreras encontradas.
La aparición generalmente inesperada de la AR, en parte por el elevado desconocimiento previo, provoca
una alteración, y desorganización de la vida cotidiana del paciente y el familiar desde el punto de vista del
concepto de identidad y de autonomía.
6 Pecheny, M. La experiencia del tiempo en pacientes crónicos: el caso de las personas viviendo con hepatitis C y VIH. Proyecto UBA-
CYT SO49. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires, 2000
7 Strauss, A. Chronic illness and the quality of life. St. Louis, Toronto: The C.V. Mosby Company, 1987.
9 Charmaz, C. “Discoveries of Self in Illness”. Charmaz, K y Paterniti, D. (eds.). En: Health, Illness, and Healing. Society, Social Context,
and Self. Los Angeles: Roxbury Publishing, 1999.
A diferencia de otras enfermedades crónicas la AR es una de las patologías asistencialmente más complejas
(Susan Oliver, 2009)11 y que provoca que el paciente se halle pivotando entre dos grandes áreas –asistencia
sanitaria y social- y cuatro ejes satélites asociados: cuidador informal, empleador, servicios y terapias com-
plementarias, asociaciones de pacientes y grupos de ayuda mutua.
Todo ello provoca una progresiva descentralización del paciente en el marco asistencial que incide directa-
mente en su salud y calidad de vida.
El modelo de atención centrado en el paciente implica, por el contrario, abordar el sistema asistencial y
del cuidado desde la perspectiva del paciente o lo que es lo mismo, desde el perfecto conocimiento de sus
necesidades, valores, prioridades y expectativas (Delbanco, 2005)12. Precisamente, la descentralización de
la atención y el complejo recorrido dentro del sistema sanitario, social y laboral ha servido de estímulo e
impulso en la elaboración de recomendaciones específicas en la mejora del abordaje de la AR y de la calidad
de la atención ofrecida (ver tabla 3. Anexo ).
10 Duroussy, M. Les personnes atientes: ides recherches sur leur vie quotidienne et sociale. Paris: ANRS, 1994.
11 Susan Olivier es Nurse Consultant Rheumatology. Nurse Advisor to National Rheumatoid
12 Delbanco, T.L. “Patient-Centered Care and Communication: An Expert Interview with Tom Delbanco MD”. Medscape website.
Disponible en: www.medscape.com/viewarticle/498177 (consultado el 6 de noviembre de 2009)
Todos estos elementos conforman un entramado de determinantes de salud cada vez más complejo que
ha comportado al mismo tiempo la necesidad de afrontar la AR, como uno de los mayores retos en salud
pública a los que se enfrenta el paradigma de atención y enfoque de la enfermedad crónica. De hecho,
tal y como evidencia Mackenzie et al. (2005)13 estos pacientes se hallan sometidos al doble sufrimiento de
convivir con la enfermedad en un contexto de atención y cuidado no siempre adaptado a sus múltiples y
variadas necesidades.
La aparición de nuevos tratamientos como los biológicos ha supuesto otra vuelta de tuerca no únicamente
en el control de la enfermedadsino en la remisión* incipiente del proceso de por sí inflamatorio de la AR,
cambiando radicalmente la visión que tanto profesionales como pacientes tenían sobre la enfermedad. Sin
embargo, con independencia de la relevancia de la investigación y la innovación en la mejora de la enfer-
medad y la calidad de vida, el modelo asistencial y social de la AR es fundamental para garantizar tanto un
acceso temprano al diagnóstico y al tratamiento adecuados, como un abordaje integral y multidisciplinar del
paciente y familiar en todas sus vertientes.
* Nota: se entiende por remisión la capacidad de frenar el daño, deterioro y afectación funcional articular que acompaña su carácter
autoinmune e inflamatorio. A este respecto, los últimos criterios de definición establecidos en AR apuntan a la necesidad de enfocar
su atención más hacia los aspectos asociados al riesgo de deterioro y erosión articular en la fase inicial de la enfermedad que en fases
tardías.
(Véase: 2010 Rheumatoid Arthritis Classification Criteria: An American College of Rheumatology / European League Against Rheu-
matism Collaborative Initiative. Arthritis & Rheumatism 2010;62(9):2569-2581; Felson, D.T. [et al.] American College of Rheumatol-
ogy / European League Against Rheumatism provisional definition of remission in Rheumatoid Arthritis for Clinical Trials. Arthritis &
Rheumatism 2011;63(3):573-586; Villaverde García, V; Balsa Criado, A. ¿El control precoz de la artritis reumatoide augura un mejor
pronóstico a largo plazo? Reumatología Clínica 2010;6(2):106-110).
13 Mackenzie, C.R. [et al.] Justice and health care in the rheumatic diseases. Hospital for Special Surgery 2005;Pf1:58-63.
Cada una de las técnicas cualitativas aplicadas ha tenido como objetivo principal explorar los escenarios de
vivencia y atención de la AR en las fases de pre-diagnóstico; diagnóstico; continuidad y seguimiento asisten-
cial; y adaptación social y laboral del paciente y familiar.
La primera fase se ha llevado a cabo a partir de la revisión de la literatura científica encaminada a poner en
contexto la AR y su abordaje desde la disparidad de perspectivas de pacientes, familiares y profesionales.
Para ello se ha tenido en cuenta una serie de factores comunes a la AR -problemáticas, barreras, necesi-
dades, facilitadores y modelos de atención- que mayor grado de consenso han obtenido por parte de la
comunidad científica. A su vez, la revisión de la literatura ha servido para la identificación de problemáticas
y elaboración de los cuestionarios de las entrevistas semi-estructuradas y los grupos de discusión.
Esta investigación cualitativa ha sido llevada a cabo desde una aproximación fenomenológica a la AR, es de-
cir teniendo en cuenta la descripción de la experiencia y vivencia de la enfermedad, por parte de pacientes,
familiares y profesionales. Para ello se ha partido del análisis deductivo-inductivo (análisis de la AR desde su
conocimiento general y posterior verificación y extrapolación a casos particulares). Por último, se ha aplicado
el método de la concordancia (comparación de los datos obtenidos de todos los participantes para encon-
trar los puntos de máxima coincidencia y establecer relaciones de causa y efecto) de resultados obtenidos
14 Mays, M, Pope, C. Qualitative research in health care. Assessing quality in quality research. British Medical Journal 2000;320:50-
52.
15 Campbell, C [et al.] Framework for design and evaluation of complex interventions to improbé health. British Medical Journal
2000;32Pf1:694-696.
16 Lempp, H, Kingsley, G. Qualitative assessments. Best Practice & Research Clinical Rheumatology 2007;21(5):857-869.
Con el fin de tener en cuenta la visión presente y futura del modelo actual de atención de la AR se inclu-
yeron los siguientes perfiles de participantes:
a. Personas afectadas de AR con una larga trayectoria vivencial y con la capacidad de aportar el conoci-
miento comparativo de la atención recibida en el pasado y el presente en dicha patología.
b. Asociaciones de Pacientes estrechamente vinculadas a la AR como son ConArtritis y la LIRE.
c. Expertos en EME,s y AR: profesionales en el ámbito sanitario y socio-sanitario seleccionados por su
conocimiento, larga experiencia y trayectoria profesional –el común denominador es de 15 a 30 años
de experiencia- y por haber formado parte de modelos pioneros en la atención en AR.
d. Sociedades Científicas:
- Sociedad Española de Reumatología (SER)
- Sociedades de Atención Primaria: Semergen Nacional, Semergen Madrid y SemFyc.
En esta parte del estudio se realizaron un total de 16 entrevistas en los ámbitos de actuación de la red
pública y concertada. En las entrevistas se incluyeron a profesionales de atención primaria, medicina rural,
reumatología, enfermería especializada en EME y trabajo social.
Las entrevistas se realizaron en el lugar y hora designados por el entrevistado y previa lectura y firma del
formulario de consentimiento informado tal y como se especifica en el Anexo C. De este modo pudie-
ron analizarse in situ las condiciones de vida de la persona así como de las barreras y facilitadores de su
calidad de vida.
En total se llevaron a cabo tres grupos de discusión, uno por cada figura seleccionada: pacientes afec-
tados de AR (N=11); familiares de pacientes afectados de AR (N=7); y profesionales sanitarios y socio-
sanitarios (N=10) con un amplio conocimiento en las EME y la AR.
La selección de cada persona integrante en los grupos de discusión se realizó en base a criterios de
conveniencia y de respeto a la máxima heterogeneidad en términos de casuística asociada a la AR; nivel
cultural y socioeconómico; de especialidad sanitaria y socio-sanitaria; y diversidad en el origen y nivel
asistencial de los participantes. La única salvedad la constituyó la selección del grupo de discusión de
familiares enfocada no hacia la heterogeneidad sino hacia el vínculo matrimonial o de pareja de hecho.
La razón fue determinar la percepción de la AR desde la perspectiva de una convivencia continuada en
el tiempo con la persona afectada y no de manera puntual. Los criterios de inclusión se encuentran es-
pecificados en el Anexo D.
El contacto con los participantes se hizo de modo directo a excepción del contacto con pacientes y fami-
liares, cuya función fue delegada a la Coordinadora Nacional de Artritis (ConArtritis), tras realizarse pre-
viamente asesoramiento y preparación específicos. En este proceso se contó con el soporte continuado
de expertos en metodología científica y AR.
Los grupos de discusión tuvieron lugar en la sede de la Asociación Madrileña de Personas con Artritis
Reumatoide (AMAPAR) el día y hora designados por consenso de la totalidad de participantes. Cada una
de las sesiones estuvo precedida por la previa lectura y firma del formulario de consentimiento informa-
do tal y como se especifica en el Anexo C.
Para la identificación, elección y captación de participantes se utilizó la técnica conocida como “bola de
nieve”, mediante la cual un participante deriva hacia otro y así sucesivamente, sobre la base de discursos y
escenarios diferentes, contribuyendo a enriquecer la pluralidad de perspectivas e información generada.
La revisión de la literatura dio lugar a la elaboración de los criterios de inclusión y perfiles de los grupos de
discusión de pacientes, familiares y profesionales (Anexo D).
El desarrollo metodológico del estudio cubrió dos períodos cronológicos: septiembre-diciembre de 2009 y
enero-junio de 2010.
Las fases de investigación fueron consecutivas, como requiere la metodología cualitativa, y se realizaron
diversos ajustes en los guiones de trabajo iniciales de acuerdo a los sucesivos resultados obtenidos en cada
entrevista y grupo de discusión.
La estrategia de análisis se llevó a cabo a partir del modelo desarrollado por Ritchie y Spencer (1994)17 mien-
tras que la categorización del discurso se realizó a partir del procedimiento enunciado por Colaizzi (1978)18.
Con la finalidad de incrementar la validez de los datos se siguió el procedimiento de valoración de calidad
desarrollado por Mays y Pope (2000)19.
17 Ritchie J & Spencer L (1994) Qualitative data analysis for applied policy research. In Analysing Qualitative Data, pp. 173–194 [A
Bryman and RG Burgess, editors]. London: Routledge.
18 Colaizzi, P.E. Psychological research as the phenomenologist views it. In: Valle, R., King, M., eds. Existential phenomenological
alternatives for psychology. Oxford: Oxford University Press, 1978.
19 Mays, N, Pope, C. Assessing quality in qualitative research: Qualitative research in health care. BMJ 2000;320:50-52.
A partir del informe de este estudio se presentan, finalmente, los resultados basados en el análisis de las
entrevistas semi-estructuradas y los grupos de discusión realizados a expertos clave y a pacientes, familiares
y profesionales y que se incluyen respectivamente en los Anexos E y F, respectivamente..
Es el propio desconocimiento lo que mueve al paciente hacia una búsqueda de información que
lo oriente y le apoye en su comprensión y abordaje, muy especialmente en la fase de mayor vulne-
rabilidad para el paciente que es el momento del diagnóstico. La información se presenta de este
modo como el elemento clave de apoyo a la hora de afrontar el proceso de la enfermedad.
P2: “Para mí la artritis reumatoide -que no tenía ni idea de lo que era hasta que no me
ha pasado- es un cambio de vida bestial, o sea, no se parece en nada a lo que yo hacía
porque te paraliza todo. Todas tus ilusiones, todo tu plan de vida. La paralización fue
total; dejas de pensar en todo lo que habías planeado porque no sabes si lo vas a volver
a hacer o no.”
(P2, mujer, 53 años, administrativa) Diagnóstico 2009
P8: “Al principio para mí era una obsesión. Las 24 horas del día estaba con lo mismo,
mirando de entender, buscando que si era artritis reumatoide, que si no lo era, por
buscar que no fuera […]”
(P8, mujer, 54 años, ama de casa) Diagnóstico 2000
Es normal que el paciente cuando es interrogado por el cambio provocado por la enfermedad,
desdoble su vida en un antes y un después: un pasado marcado por la capacidad de realizar cosas
y un presente descrito a partir de la impotencia ( “yo antes me encantaba…., no me cansaba…,
ahora no puedo.”) No sorprende, pues, que ante cambios de vida considerados como “radicales”,
algunos pacientes acusen en cierta medida, una pérdida de la propia identidad al no reconocerse
en los referentes que conformaban su propia biografía.
P3: “[…] a mí por ejemplo me encantan las manualidades. Desde muy pequeña hago
pinturas, hago punto, hago de todo, juego con la PSP y todo eso me ha cambiado. Hace
dos días yo estaba estupendamente y uno de mis hijos me dijo: te echo un partido con
la PSP […] Pues al día siguiente por la mañana no pude ir a trabajar. Así de claro. No
P5: “A mí me ha cambiado todo. Yo me tenía que desplazar hasta la obra con los al-
bañiles, tenía que estar en visitas de obras, viajaba a la semana mínimo dos veces por
toda España, y claro tenía que estar en una visita de obra lo que durara, si tenías que
estar cinco horas de pie no sabías cómo ponerte y luego coger un avión a las seis de
la mañana, de vuelta a las seis de la tarde. A mí era un puesto que me gustaba. Ahora
trabajo de administrativa Antes salía, bailaba flamenco y lo tuve que dejar. El coche, era
una loca en la carretera. Me encantaba correr, no me cansaba conduciendo ahora no
aguanto conduciendo. Voy al trabajo y voy como puedo. En todo, es que en todo. Mi
vida en todo ha cambiado. A la hora de levantarme… yo era una motora, me ponía a
hacer cosas y no paraba. No me cansaba nunca y ahora estoy todo el día cansada. Me
levanto e incluso hacer la cama me cuesta. Antes me podía ir al campo, correr… ahora
no puedo. Me canso con todo. Mi vida me ha cambiado en casi todo.”
(P5, mujer, 24 años, administrativa,) Diagnóstico 2009
P7: “[…] Yo de jovencita quería ser enfermera y había hecho auxiliar de clínica lo que
pasa es que cuando hacía las prácticas en un hospital fue cuando tuve el brote y ví que
no podía trabajar de auxiliar porque no podía movilizar a los enfermos, las manos se
me caían, no podía estar de pie ocho horas y tuve que cambiar. Entonces hice peda-
gogía que era más tranquila y tal, ya pensando en algo que en el futuro pudiera hacer
sentada”.
(P7, mujer, 48 años, administrativa) Diagnóstico 2008
1.3 Impacto de la AR
La percepción de la AR gira alrededor del modo en que se ven alterados los siguientes ámbitos de
la vida del paciente: la esfera privada, la esfera social y la esfera laboral.
Impacto Funcional
Impacto Psico-emocional
DOLOR
Vivencia de
AUTOPERCEPCIÓN
la Artritis Reumatoide
Impacto Social
Impacto Laboral
CALIDAD DE VIDA
Cada uno de los impactos señalados en el diagrama actúa, como eje vertebrador de la ruptura de
la percepción que tiene el paciente de sí mismo y condiciona la idea de ser una persona autosufi-
ciente, siendo esencial su conocimiento para que exista una adecuada intervención asistencial.
P8: “Es un dolor increíble, me duele todo, me duele aquí, me duele la columna, todo.
[…] No puedes hacer nada. A mí me ha llegado a decir la médico: ‘tienes una capacidad
para aguantar el dolor…’. Le digo: es que no me queda otra o me tiro por la ventana o
por la terraza de mi casa o a ver qué hago.”
(P8, mujer, 54 años, ama de casa) Diagnóstico 2000
La vida diaria del paciente de AR se halla mediatizada por el impacto del dolor como elemento
fundamental de interferencia en la capacidad de desarrollar tanto las actividades cotidianas como
las actividades profesionales. El dolor es percibido de este modo como el barómetro a partir del
cual el paciente define cada día como “bueno” o “malo”.
UN DÍA BUENO
P2: “Un día bueno es poder dormir cuatro o cinco horitas que hayas relajado un poco
el cuerpo.”
(P2, mujer, 53 años, administrativa) Diagnóstico 2009
P10: “Un día bueno es cuando te levantas y no te quejas en voz alta. Lo noto, hoy me
duele aquí, me duele aquí, entonces el día que te levantas y no te quejas en voz alta
pues parece que está uno mejor”
(P10, hombre, 46 años, incapacidad laboral) Diagnóstico 2000
UN DÍA MALO
P7: “[…]Un día malo es cuando me levanto y tengo dolor, los dolores de lumbares son
horrorosos. Yo creo que lo peor son los pies porque a mí me duele el codo y ¡ay! pero
el día que me duelen los pies y la rodilla…, eso es lo peor”
(P7, mujer, 48 años, administrativa en el paro) Diagnóstico 2008
P9: “Todos los días con dolor. O sea el día que no te quejas… es el mejor y el peor día
es cuando te despiertas a las cuatro de la mañana y ya no puedes dormir, te levantas
con el calor, te empiezas a tomar lo que pillas por casa –Nolotil o lo que sea- y piensas:
tengo que irme a trabajar y no se me quita el dolor. Yo tan pronto como me levanto a
las cuatro de la mañana, a las cinco… no duermes bien ni diez minutos.”
(P9, mujer, 49 años, técnico laboral) Diagnóstico 1977
P3: “[…]Yo sé que con dolor me voy a levantar y yo me tomo la cortisona, los potingues
que haya que tomar, y si en una horita o cosa así estoy preparada para poder vestirme
[…]”
(P3, mujer, 49 años, profesora) Diagnóstico 2010
P2: “En mi caso a mí es que la cama me echa, es un agotamiento que vas acumulando
y acumulando. A mí últimamente me duelen las costillas y no puedo estar en ningún
lado. Amén de las rodillas y de los pies que cómo colocarlos, claro. Y luego te tienes
que levantar con el dolor. […] Es que tampoco duermes. Es horrible, es que no duermes
nada, nada. Yo no sé si tengo buena cara, yo tengo unas ojeras.”
(P2, mujer, 53 años, administrativa) Diagnóstico 2009
El paciente suele fijar el núcleo de las problemáticas a partir de la expresión reiterativa de la difi-
cultad de hacer “cosas sencillas”, tareas tan cotidianas como caminar, conducir, coger el autobús,
bañar a los hijos, amamantar, planchar, hacer la compra, echar gasolina, aparcar el coche, abrir
una botella o una simple bolsa.
Las dificultades que acompañan a cada uno de los actos cotidianos de la vida diaria por la pérdida
de la capacidad funcional, urgen al paciente a necesitar el soporte y la sensibilización del ámbito
familiar y social.
P8: “El bañar a los niños, el darles de mamar tampoco podía hacerlo.”
(P8, mujer, 54 años, ama de casa) Diagnóstico 2000
P7: “El ir en el metro y que no haya asiento y que tengas que agarrarte como puedas.
Coges sitio pero si viene un señor mayor… es que yo no puedo agarrarme.”
(P7, mujer, 48 años, administrativa) Diagnóstico 2008
P2: “Y el tener que dejar pasar autobuses hasta que venga alguno vacío para poder
sentarte”.
(P2, mujer, 53 años, administrativa) Diagnóstico 2009
P8: “Luego hay gente que no le cuesta pedir ayuda pero yo particularmente soy una
persona que le cuesta mucho pedir ayuda. Si no fuera por mi marido que me cuida
muchísimo, que me ayuda muchísimo […]por decirte algo, hasta que no ha venido mi
marido para ir a comprar, pues no abrir una bolsa de plástico...”
(P8, mujer, 54 años, ama de casa) Diagnóstico 2000
P3: “Uno de los problemas con los que me he podido encontrar ahora es echar gasoli-
na… el entrar a preguntarle al cajero, porque yo sé que hay una palanquita que se que-
da fija pero no sé cómo […] Pues nada, hasta que llegó otro coche no pudo echármela
pero sí es un problema serio porque no tienes fuerza para hacerlo tú sola.”
(P3, mujer, 49 años, profesora) Diagnóstico 2010
P3: “Pues yo diría que esta enfermedad está acompañada también de un sentimiento
de frustración y de hasta casi depresión. A mí por lo menos, me está costando lidiar con
ello, y creo que también es una parte fundamental, la parte psicológica, de pensar que
esto va a seguir así siempre….”
(P3, mujer, 49 años, profesora) Diagnóstico 2010
P5: “[…] Yo viajaba casi a diario por toda España controlando obras, pasaba de pie siete
y ocho horas y mi miedo a volver era no saber hacer absolutamente nada, yo pensaba
que no sabía ni siquiera coger un ordenador.”
(P5, mujer, 24 años, administrativa) Diagnóstico 2009
P2: “La gente no ve lo que tengo. Les digo: ábreme la puerta. Es que tengo las manos…
no puedo. Una cosa mala de la enfermedad para mí es que te sientes culpable un poco
de lo que tienes porque en mi caso... estás fatal y casi tienes que estar justificando ante
la gente que estás mal porque te ven buen aspecto. Casi nadie entiende y te dicen: pero
si tienes muy buen aspecto. Y entonces no sabes cómo decirle que el dolor está dentro
¿no? como el dolor no lo ven pues… “
(P2, mujer, 53 años, administrativa) Diagnóstico 2009
P5: “La gente no lo entiende y a mí cada vez me duele más porque me dicen que estoy
amargando a mi chico, que soy joven y tengo que salir…yo durante el día salgo, voy
donde haga falta…Ahora mismo, por ejemplo, una amiga de toda la vida que iba a
hacer su despedida, le pedí que hiciera algo por el día para yo poder compartir con ella
y el resto […]. Me contestó diciendo que no salgo porque no me da la gana – llevo más
de un año sin salir por las noches- y que no salgo porque no me da la gana y que sólo
lo hago para llamar la atención.”
(P5, mujer, 24 años, administrativa) Diagnóstico 2009
P4: “Me fui a despedir de mis compañeros del trabajo. [Desde que caí enferma] no había
vuelto a la oficina porque estando así no te apetece que te vean y claro, cuando me fui
para despedirme, pues me pinté muy bien, fui muy arregladita, y me pasó lo que dices.
Me dio la impresión que me estaban diciendo: no me lo creo, no me lo creo. Entonces
yo esforzándome en enseñar a todo el mundo las manos como para justificarme.”
(P4, mujer, 64 años, prejubilada por enfermedad) Diagnóstico 2008
De hecho, la percepción del apoyo familiar y social es un elemento de suma importancia a la hora
de afrontar la AR en la esfera privada y pública, y es unánime la valoración positiva de contar con
la ayuda de la familia y los seres queridos (pareja, amigos…). Sin embargo, no todos los pacientes
perciben este apoyo con el mismo grado de intensidad y correspondencia.
a. Vinculación afectiva con el paciente: dependiente del nivel de parentesco (familia directa –
madre, padre, hermanos, tíos –, indirecta – suegros –) y temperamento (aceptación y asunción de
los nuevos roles del cuidado).
P5: “En la vida familiar muy bien. Mi pareja me apoya al cien por cien aunque a veces
se agobia porque es muy joven Se agobia muchísimo por verme a mí, sentir esa impo-
tencia de no poderme ayudar y mis padres, pues, he sido siempre su niña pequeña. Mi
madre es muy fuerte, me ayuda en todo pero mi padre… siempre he sido su bebé y
como que no lo asimila. Para él verme mal es encerrarse en una habitación y llorar o…
no lo asimila. Y con mis amigos pues mal. De ser una persona súper alegre y poder salir
a no poder salir y que la gente no lo entienda.”
(P5, mujer, 24 años, administrativa) Diagnóstico 2009
P10: “Yo tengo a mi mujer y a mi hijo. Mi madre está más encima pero luego lo que es
la familia más directa como tus hermanos o tíos como que no te entienden o se alejan
un poco. No sé, es distinto.”
(P10, hombre, 46 años, incapacidad laboral) Diagnóstico 2000
P9: “Yo he vivido el rechazo de mi suegra sólo porque yo era una persona enferma y
no quería que su hijo se casara con una persona enferma. A mí me ha pasado de ir a
casa de mi suegra y salir del cuarto de baño y a lo mejor volver a por algo y verla con la
lejía. Eso te duele. O a lo mejor yo iba a fregar los platos y no dejarme por miedo a que
contagiara algo, no sé. Eso sí que te duele.”
(P9, mujer, 49 años, técnico laboral) Diagnóstico 1977
b. Conservación de la vida social: dependiente del modo en que se adapta el entorno personal
y social a las nuevas circunstancias del paciente y de su afectación en la red social habitual del
paciente.
c. Adaptación a la enfermedad: dependiente del estímulo que supone la colaboración del en-
torno más próximo al paciente a la hora de aceptar y superar de forma constructiva el impacto
supuesto por la enfermedad.
P5: “Nos hemos ido a vivir juntos para superar todo esto juntos e intentar tener un bebé
antes de que esto vaya a más. […].”
(P5, mujer, 24 años, administrativa) Diagnóstico 2009
P2: “A nivel familiar y de amigos he tenido una gran suerte. Primero yo asumí muy bien
la enfermedad desde el principio aunque no estaba bien pero me sentía feliz porque yo
como trabajo con gente que realmente está enferma y gente con muchos problemas.
[…] En todo los sitios la gente me ha apoyado La gente que he tenido a mi alrededor sí
que se han adaptado. Me ha sorprendido. […] Lo que descubres en la enfermedad, lo
que he descubierto es que tengo muy buenos amigos. ”
(P2, mujer, 53 años, administrativa) Diagnóstico 2009
Más allá de las experiencias positivas o negativas vividas a lo largo del proceso de la enfermedad,
el impacto más duro de sobrellevar para el paciente es el sufrimiento y sentimiento de culpa por
el dolor provocado indirectamente en el familiar.
P6: “[…] La enfermedad hace sufrir mucho a las personas que tenemos alrededor.
Porque nosotros estamos en la dinámica de intentar superar el día, de hacer cosas, de
intentar coger una cosa, sujetarla y hacer otra, estamos en esa dinámica de soportar el
dolor pero ellos nos ven el trabajo, el sufrimiento, y ellos en muchos casos lo pasan peor
que nosotros. Bastante peor, entonces yo creo que es un punto importante a tener en
cuenta. La gente que nos quiere y nos cuida… el sufrimiento que llevan ellos y la impo-
tencia que sienten. Porque te dicen: ves al médico; ¿se los ha dicho todo al médico?;
esto es una cosa nueva, se lo tienes que decir…”
(P6, mujer, 36 años, técnico) Diagnóstico 1973
P10: “A nivel laboral es un cambio total porque cuando una empresa sabe que tienes
una enfermedad, que aparte de crónica es degenerativa, saben que tú no vas a poder
realizar ese trabajo al cien por cien, ni siquiera al 50 %, pues hay un rechazo que tienen
contigo y eso te cambia. Aunque lleves muchos años con la empresa y no hayas tenido
nunca problemas, cuando empiezas a tener esta enfermedad, si que quieren prescindir
de ti porque muchas veces –no de forma directa pero si indirecta- te hacen un poco la
vida imposible.”
(P10, hombre, 46 años, incapacidad laboral) Diagnóstico 2000
P5: “Me ha costado mucho asimilarlo porque había conseguido un puesto en la mutua
de accidentes de trabajo. Me ha costado mucho asimilar el cambio de puesto tras mi
enfermedad pero...”
(P5, mujer, 24 años, administrativa) Diagnóstico 2009
P3: “No puedes ni trabajar porque no te puedes abrochar el botón de los vaqueros […]
entonces depende de si tienes la suerte que todavía no se ha ido nadie de tu casa y te
puede echar una mano bien ahora como ese día haya tenido que esperar un poquito
más a ver… entonces, a lo mejor me tengo que quedar sin ir a trabajar porque no pue-
do… también te imposibilita conducir, yo no tengo transporte público para ir al trabajo,
P2: “Yo sigo de baja […] Qué hago yo para no llamar a nadie porque esto lo tengo yo
que solucionar. Entonces, pues, te cambia tanto la vida que tienes que estar durante el
día intentando recuperarte, a media mañana empiezas a moverte y estás activa por la
tarde, noche. Entonces, claro, como explicas en el trabajo que tú tienes un horario de
ocho horas, que por la tarde te animas, bueno si trabajas por la tarde pero si te toca
por la mañana…”
(P2, mujer, 53 años, administrativa) Diagnóstico 2009
Es, además, en el ámbito laboral donde se percibe una mayor carga de estigmatización y penalización aso-
ciada al “rechazo” profesional y que requiere, con relativa frecuencia, la readaptación forzada del paciente
a cambios de puesto laboral.
Es tan elevado el interés del paciente de AR en seguir activo laboralmente, que la pérdida del puesto que
venía desempeñando se relativiza ante la perspectiva de que el empleador pueda flexibilizar las condiciones
laborales o readaptar su puesto a las circunstancias de la enfermedad.
P5: “Yo soy más joven como podéis ver y yo ahora he conseguido un puesto de trabajo
que me ha costado muchísimo alcanzar y por la artritis reumatoide he tenido que co-
germe una baja y he estado cuatro meses de baja y me he incorporado hoy al trabajo y
me he llevado la sorpresa de que he tenido que cambiar de puesto, me han cambiado
de puesto, me han cambiado de horario, me han puesto un ordenador para que yo
pueda trabajar desde casa cuando me encuentre mal, me han dado una plaza de garaje
y me he emocionado un poco.”
(P5, mujer, 24 años, administrativa) Diagnóstico 2009
P6: “Yo llevo de baja 18 meses y creo que me incorporo al trabajo esta semana también.
También me adaptaran un poco el trabajo porque hay cosas que no puedo hacer, de
hecho me ha afectado a la memoria, me ha afectado a un montón de cosas, que no sé,
me fui de una manera y he dicho que voy a volver de otra […].”
(P6, mujer, 36 años, técnico) Diagnóstico 1973
P4: “Yo era administrativa y trabajaba en una entidad bancaria. He estado de baja 22
meses, ya he pasado por el tribunal médico, y el médico que me reconoció me dijo: no
se preocupe señora porque tiene usted las manos fatal usted no vuelve a trabajar, yo
el problema que tengo es que no las abro. Pero luego me llega la resolución a los dos
meses y me dicen que “nanai”. Yo tenía dos opciones: empezar a luchar en un año que
me queda hasta los 65 o coger la jubilación. Entonces pues, como ya llevaba trabajando
39 años, pues me jubilé anticipadamente.”
(P4, mujer, 64 años, prejubilada por enfermedad) Diagnóstico 2008
Las consecuencias de los impactos aquí descritos se encadenan y vinculan al cambio de valoración
de la propia identidad produciendo una autopercepción negativa que repercute a su vez, en la
percepción social del paciente. Son reiterativas las ocasiones en las que el paciente muestra un
sentimiento de culpa frente a la sociedad como respuesta a la sensación de rechazo e incom-
prensión tanto de la enfermedad en sí, de su invisibilidad, como de la persona enferma. De ahí
que la comprensión y la ayuda integral –a nivel familiar, social y laboral- sean los elementos más
presentes e importantes para el paciente afectado de AR.
Autopercepción
La mayor parte de los pacientes coinciden en definir la AR bien como un cambio global en la
vida de la persona afectando directamente a su percepción identitaria “no sé lo que soy ahora
mismo”, bien como el paso de un estado de plena actividad a un estado caracterizado por la
incertidumbre, el dolor, la rigidez y la alteración de la cotidianeidad, plasmado en la dificultad de
desarrollar los actos considerados más sencillos (comer, vestirse, asearse).
P2: “[…] Tuve que cambiar todos los hábitos de la casa porque lo único que hacía al
levantarme era desayunar. Ahora, hasta las tres de la tarde o las cuatro no puedo em-
pezar a moverme.”
(P2, mujer, 53 años, administrativa) Diagnóstico 2009
a. Aspectos Sociales
El reconocimiento social de la AR como enfermedad causante de invalidez y discapacidad inde-
pendientemente de la edad del paciente, es percibido como un requisito indispensable para la
igualdad de trato y la no discriminación.
P3: “[…] Pienso que si esta enfermedad se reconociera como una enfermedad invali-
dante y se hiciera, por ejemplo, en las gasolineras surtidores especiales para no tener
que hacer fuerza, sitios en el metro para agarrarte... en fin toda una serie de cosas que
desde el punto de vista estatal si que podrían hacerse para mejorar…”
(P3, mujer, 49 años, profesora) Diagnóstico 2010
P6: “Es necesario que se reconozca que la artritis reumatoide afecta a gente, a niños,
jóvenes... que no es una enfermedad de viejos.”
(P6, mujer, 36 años, técnico) Diagnóstico 1973
b. Aspectos terapéuticos
La necesidad de disponer de tratamientos enfocados al control de la inflamación o el dolor y la
aparición de efectos secundarios derivados de la medicación, es una problemática común vincu-
lada a la calidad de vida.
20 World Health Organization. Basic documents. 39th ed. Geneva: WHO, 1992.
P4: “Hay muchas cosas además de la medicación, tratamientos termales…, yo creo que
eso es mucho más y no te intoxicas tanto.”
(P4, mujer, 64 años, prejubilada por enfermedad) Diagnóstico 2008
c. Aspectos asistenciales
Dentro del abordaje asistencial, el acceso a ayuda domiciliaria, se percibe como una mejora no tan
sólo en beneficio del paciente sino del familiar, desde el punto de vista de la conciliación familiar-
laboral
P9: “Yo creo que también, a lo mejor estamos con un brote, el que se nos facilitará –no
sé cómo hacerlo porque siempre le he dado muchas vueltas- lo de la ayuda a domicilio.
Que venga alguien a casa y te ayude a hacer las faenas de la casa porque yo recuerdo
una vez que una señora que estaba con las manos, y la mujer toda su angustia era que
no podía fregar el suelo del comedor… pues una ayuda a domicilio porque ella decía
que con su pensión no podía tener a una señora. Entonces esas ayudas hacen falta. O lo
que decíamos antes, cuanto tu marido se te va a las siete de la mañana y te encuentras
que tienes que apañar a la familia, te tienes que apañar tu y te levantas que no puedes
hacer nada. Entonces si pudiera tener un teléfono y llamar y pedir ayuda para ponerme
en marcha.”
(P9, mujer, 49 años, técnico laboral) Diagnóstico 1977
P4: “Eso para las personas que trabajamos que fuera más sencillo, que te reconocieran
la ayuda porque no es lo mismo tener la presión por la noche, que estás durmiendo
mal, saber que a las seis de la mañana te tienes que levantar para prepararte y dedicar
P6: “Yo ahora estoy pagando 50 euros a la semana para ir a un fisioterapeuta. Yo creo
que tener un fisio que te saliera gratis… Se puso mala la fisio, no pude ir el miércoles, y
cuando fui el viernes ya no movía la mano está. Yo ya no movía nada. Y claro, si tengo
que dejar de trabajar, de dónde voy a sacar 50 euros cada semana.”
(P6, mujer, 36 años, técnico) Diagnóstico 1973
P10: “El tratamiento con medicamentos está bien pero falta un tratamiento con fisiote-
rapeutas. Esta persona se la deriva a…, pues a parte del tratamiento, a darle una serie de
ejercicios y masajes que alivien el dolor. Yo también me he tenido que buscar la vida para
hacer un tratamiento con parafina... pero eso tendrían que tenerlo en cuenta y decir:
estás en un momento que a lo mejor tendrás más dolor por el cambio de tiempo o por lo
que sea, que necesitas… pues eso, hay quién ha dicho que ir a la piscina le va bien. Yo he
ido a parafina porque me ha ido bien. Yo creo que esto lo podrían tener en cuenta.”
(P10, hombre, 46 años, incapacidad laboral) Diagnóstico 2000
P6: “Yo tuve fisio porque cuando me operaron me quedó la mano inútil pero luego te
la dejan así y te acabas pagando tú un fisioterapeuta.”
(P6, mujer, 36 años, técnico) Diagnóstico 1973
Necesidades
Aunque las necesidades de los pacientes son múltiples y variadas, la mayor parte de ellos destacan
la importancia de contar con el reconocimiento social de la enfermedad como primer paso para
superar las limitaciones derivadas de la AR.
El paciente además tiende a buscar soporte adicional fuera del circuito asistencial como son el
apoyo psicológico y las terapias complementarias asociadas al alivio del dolor. Ello conlleva que,
en numerosas ocasiones, el paciente, en su intento de mejorar su calidad de vida deba costear
este tipo de tratamientos por iniciativa propia sacrificando su libertad de elección a su disponibi-
lidad económica.
P2: “[…] Además de la medicación –lo digo por mi experiencia- a mí me dieron mucha
medicación […]. Yo enseguida me fui a un spa porque tengo la suerte que en el gimna-
sio al que iba, lo tiene. […] Nada absolutamente. Yo me apunté en mi gimnasio, iba por
la tarde y me apunté también a un gimnasio particular por las mañanas para.. estaba
todo el día en el agua, es que yo veía que ahí no me dolía nada. Nada ¿eh? Y digo nada
cuando me dolía todo, desde los pies hasta las manos. Para mí fue la salvación. Yo ahí
decía: No me duele. Bueno, sales y a la hora y pico que todas las articulaciones se vuelven
a poner rígidas ya te duelen pero me evitaba el dolor como casi cuatro horas al día.”
(P2, mujer, 53 años, administrativa) Diagnóstico 2009
P9: “Pero hay un tema muy importante que yo siempre denuncio y es mi caso. Yo me
tiré diagnosticada diez años, los suficientes para que tuviese ya una deformidad brutal
Y es que nos atiborran al principio con antiinflamatorios, corticoides, etc. Teniendo
los biológicos. Si a mi me hubiesen puesto los biológicos por tema económico exclu-
sivamente […] me han producido una deformidad irreparable. Si hubiesen evitado la
deformidad, si hubiesen evitado posiblemente una invalidez absoluta total y si hubiesen
evitado el sufrimiento.”
(P9, mujer, 49 años, técnico laboral) Diagnóstico 1977
Barreras y dificultades
Con independencia de las barreras inherentes a las limitaciones derivadas del dolor y de la inca-
pacidad funcional, la conservación del puesto de trabajo es una de las principales barreras para
el paciente para mantener su estatus económico y social y, por ende, para el acceso a una mejor
calidad de vida.
El paciente, por tanto, se halla abocado a considerar la AR como una barrera en sí que hace más
difícil la consecución de un trabajo; el acceso al trabajo deseado; o el mantenimiento de un traba-
jo que supone en sí mismo un factor de riesgo para la propia enfermedad. De hecho, el paciente
en numerosas ocasiones tiene que renunciar a trabajos, que formando parte en su casi totalidad
de la oferta laboral del mercado de trabajo, son considerados no idóneos o altamente perjudicia-
les para su estado de salud.
P10: “Yo pienso que la principal barrera que tenemos muchos de nosotros es el tema
laboral porque es el tópico de decir: bueno, me duele esto y el movimiento y los dolores
me impiden… pero una de las barreras, es mi caso, que tengo la incapacidad, es decir,
yo con 46 años una incapacidad desde hace tres años que me quedó un 55 % de lo
que yo ganaba ¿cómo puedes llegar a fin de mes con tu mujer y tu hijo y hacer una vida
normal?. Es imposible. Para mí es una barrera, la económica. Bueno, vale, te han inca-
pacitado pero te ha quedado una paga, una pensión que puedes afrontarla pues vale.
Al mismo tiempo, la percepción del paciente de constituir una carga para la empresa o de ser
excluido del ámbito laboral por padecer una enfermedad que causa numerosas bajas, viene en
muchos casos definida por la falta de flexibilidad de la propia estructura laboral.
P9: “En la empresa todo va bien pero cuando dices que tienes artritis reumatoide se
fastidió porque te dicen: ‘es que las enfermedades reumáticas tienen tantas bajas…y si
lo contrato ahora a lo mejor dentro de un mes me va a coger la baja.”
(P9, mujer, 49 años, técnico laboral) Diagnóstico 1977
P10: “No, es que a mí me ha pasado. ¿A ver si te voy a contratar y a los dos días me
coges una baja?. Lo que no puedo hacer es un trabajo que tenga que hacer mucho es-
fuerzo físico porque yo, personalmente, cuando busco un trabajo lo hago por iniciativa
propia -que siempre lo he hecho así- y yo digo: yo lo haría pero el problema es que el
cuerpo te pasa factura, y luego vas a estar unos días que estás mal. Entonces dices: no
puedo hacerlo [y renuncias a ese trabajo].”
(P10, hombre, 46 años, incapacidad laboral) Diagnóstico 2000
La barrera laboral comporta a su vez a que el paciente recurra en último término a la solicitud de
incapacidad al no poder acceder a un trabajo adaptado a las características de la enfermedad o al
no poder continuar ejercitando el mismo trabajo. Es éste uno de los puntos de mayor vulnerabili-
dad para el paciente por la percepción de impotencia y soledad ante el desamparo administrativo
y gubernamental en la defensa de unos derechos, para los que no siempre se dispone los recursos
sociales o económicos adecuados de información y asesoramiento.
P11: “Yo trabajaba en una panadería que es un trabajo bastante duro. Los cambios, del
frío al calor. Bueno, es un trabajo un poco duro. Hay que cargar sacos, hacer masas. O
P6: “A mí me ha pasado lo mismo. Yo tengo una mano inútil y el INSS me dice que estoy
apta para trabajar.[…]”
(P6, mujer, 36 años, técnico) Diagnóstico 1973
P9: “El momento de la crisis afecta porque ahora mismo la Seguridad Social econó-
micamente está mal y entonces es más difícil que consigas la incapacidad. Tienes que
meterte en abogados porque realmente estás mal pero gastarte un montón de dinero
para luchar por algo que es evidente…”
(P9, mujer, 49 años, técnico laboral) Diagnóstico 1977
Miedos y preocupaciones
Los pacientes perciben como miedos y preocupaciones todo aquello que hace referencia a la pers-
pectiva de la enfermedad a largo plazo. Mientras que cada una de las barreras y dificultades ante-
riormente reseñadas alteran la vida cotidiana es la pérdida de calidad de vida el principal miedo y
preocupación del paciente. De hecho la mayor parte de pacientes alegan hallarse en condiciones
de conocer y describir su estado actual pero ser incapaces de pensar en un futuro más alejado de
la realidad del momento, del “hoy por hoy”.
Otra gran preocupación para algunos pacientes son las recaídas, el dolor, los brotes y la deformi-
dad. Todo un universo sintomatológico que antecede a la dependencia. De ahí que ajenos al ma-
ñana mucho pacientes perciban el futuro en términos de un tiempo marcado por la incertidumbre
“cómo estaré mañana” o el riesgo a la invalidez, a las consecuencias resultantes de un posible
P9: “Particularmente lo que me pregunto es: si hoy estoy así, cómo estaré mañana.”
(P9, mujer, 49 años, técnico laboral) Diagnóstico 1977
P8: “Es el día a día ni más ni menos, o sea yo tengo que estar a expensas de mi marido,
de que llegue y me friegue el suelo y me barra. Ahora ya me muevo bastante mejor y yo
llorando sentada en una banqueta y limpiando el polvo así sin mover mucho la mano por
dónde podía y el retrete pues sentada en una banqueta me lo limpio. Me he comprado
una sartencita pequeña para poder hacer una tortilla sin tener que darle la vuelta porque
no podía ni manejar una sartén ni una cazuela y estar en la cocina con tanto cacharro ya
me dirás. Pues yo sí tengo miedo a la dependencia.”
(P8, mujer, 54 años, ama de casa) Diagnóstico 2000
P11: “Tengo que sacar fuerza de voluntad digámoslo así de dónde sea, para las cosas del
trabajo doméstico porque no solamente es la artritis reumatoide es que paralelamente
me han dado una serie de enfermedades producto del corticoides que me daban en
cantidad y que son incompatibles con algunos tratamientos.”
(P11, hombre, 63 años, panadero en paro, inmigrante ecuatoriano)
Diagnóstico 2004
P5: “Yo estudiaba y trabajaba, empecé con lumbago, me decían que era culpa de pasar
muchas horas de pie. Estuve como un año o así con lumbagos crónicos. Después me
dijeron que era artritis y en febrero de este año me dijeron que era artritis reumatoide.”
(P5, mujer, 24 años, administrativa) Diagnóstico 2009
P6: “Yo empecé con un tobillo, con el tobillo derecho que se me inflamaba. Pensaron que
era un esguince, me lo escayolaron tres semanas. Luego vine a este hospital y me dijeron
que era de nacimiento. Y al año y dos meses, justo cuando hice la selectividad, me dio un
brote en todo el cuerpo y ya fue cuando me diagnosticaron la artritis reumatoide.”
(P6, mujer, 36 años, técnico) Diagnóstico 1973
La descripción del proceso del diagnóstico suele narrarse como un itinerario complejo, dilatado en
el tiempo, burocrático y confuso, especialmente en la primera fase de la aparición de los primeros
síntomas: “un calvario”, “un rosario”, según el tiempo empleado y red asistencial recorrida en
sus diferentes unidades y niveles -urgencias; traumatología; atención primaria; atención especia-
lizada- antes de llegar al diagnóstico.
P11: “Yo comencé hace seis años. Me dieron analgésicos a ver qué pasaba. Luego me
dijo: parece que lo suyo es más y me mandó al hospital. Desde ese tiempo a acá ha sido
un rosario. Me ponen y me quitan antiinflamatorios. Hasta el año pasado que estaba tra-
bajando, estábamos en diciembre y se me paralizó todo, todo. Los hombros, las manos,
los pies. Todo. Me llevaron a urgencias. Estuve tres meses hasta que me hicieron los análi-
sis. Me falló uno. Tienes que estar libre de todo, hay una cantidad de registros, exámenes
que te piden. A mí me salió…, me hicieron hasta el examen de colón para ver si había
algo de cáncer, nada. Entonces me dieron cita casi a los cuatro meses de estar ingresado
en el hospital me cambiaron el corticoides, comencé con 20, con 50.”
(P11, hombre, 63 años, panadero en paro, inmigrante) Diagnóstico 2004
Cuantos más niveles asistenciales recorre el paciente y mayor es el grado de rotación profesional
del centro sanitario, más tardío es el acceso al diagnóstico y tratamiento.
Mientras que unos pacientes perciben muy positivamente la sanidad pública en aras de que ga-
rantiza el acceso a los tratamientos más innovadores –tratamientos biológicos -, el punto de ma-
P7: “La Seguridad Social va bien para las recetas y todo eso pero el diagnóstico le lleva
mucho retraso a la seguridad privada. La Seguridad Social te da para hacerte un análisis
cuatro o cinco meses. La rehabilitación me la han dado para año y medio por enferme-
dad y porque veían que los pies estaban mal”
(P7, mujer, 48 años, administrativa) Diagnóstico 2008
P10:“Cuando te han diagnosticado cada x tiempo te hacen tus revisiones y todo eso pero
hasta entonces sí, hasta que te toca pues estás en lista de espera y cuando te toca, te ha
tocado. A lo mejor te dicen: ven cada seis meses. Esto al principio. Y tu vas a ventanilla y
pides: para seis meses. Venga para nueve. Qué vas a hacer, pues vale. En mi caso el espe-
cialista me dice: tres meses y me da su fecha con su agenda. Y tengo que ir a ventanilla
y decir: tal día me tienes que dar y tal día te lo dan. O sea que muy bien pero hasta que
llegas ahí. En mi caso tuve que esperar.”
(P10, hombre, 46 años, incapacidad laboral) Diagnóstico 2000
El tiempo que transcurre hasta el diagnóstico, las pruebas complementarias y el acceso al trata-
miento, se añade el déficit percibido en la coordinación de los niveles sanitario y social, sanitario y
laboral, atención primaria y especialidades, y el elevado nivel de burocratización de las solicitudes
de incapacidad, mantenimiento y seguimiento de la baja laboral por parte de las mutuas.
P10: “Ya antes de estar de baja, yo decía en la oficina: A ver, a mí me tienen que hacer
una serie de pruebas. ¿En la mutua me pueden hacer estas pruebas? Y me respondían:
no, no se puede. ¿Por qué? Y me decían: no, porque es una baja por enfermedad no
una baja por el trabajo. ¿Qué me ocurrió cuando llamé a la mutua? La mutua me dijo:
¿Por qué no has venido antes? Todas estas pruebas te las podíamos haber hecho antes,
electrocardiogramas, en fin un montón de cosas, todo esto te lo podíamos haber adelan-
tado nosotros. Eso te lo podríamos haber hecho nosotros y luego la medicación la podías
haber hecho aquí, en fin.. Yo voy hoy al reumatólogo y mañana iré a la mutua a decirle
qué me ha dicho. Y gracias que tuve la suerte que en la mutua la doctora que me llevaba
me dijo: he estado en unas jornadas y se ha hablado del X, el primer biológico que tomé
yo. […] A mí me dio que pensar porque dije: si no hubiese ocurrido eso ¿me hubiese
Por otro lado, algunos tratamientos requieren de desplazamientos repetidos por parte del pacien-
te, con un mayor impacto en las personas que trabajan y deben cumplir un horario laboral. Estos
desplazamientos se dan tanto con fármacos que se administran en el hospital de día (medicamen-
tos intravenosos) como con fármacos subcutáneos o intramusculares que puede administrarse en
casa, ya que en el caso de estos últimos el paciente se tiene que desplazar frecuentemente, bien a
la farmacia hospitalaria donde se dispensa el medicamento, o bien a un ambulatorio o centro de
salud donde se le administra, sobre todo en pacientes con alto grado de deformidad de las manos,
o falta de formación o habilidad para administrase los fármacos subcutáneos/intramusculares.
P6: “Yo a pesar de tener el medicamento en casa, para pincharme tenía que ir al hospital
porque mi centro de salud no lo podían poner y me tenía que ir al hospital. Era un pro-
blema entre los sindicatos y la enfermería”
(P6, mujer, 36 años, técnico) Diagnóstico 1973
P10: “Con el tratamiento biológico en el hospital de día tenías que estar a las ocho de la
mañana allí. En el mismo momento me sacaban sangre para analizar para la siguiente vez
que fuera, -eso sí- cada ocho semanas-. Ahora tengo un tratamiento biológico para po-
nerme en mi casa, pero cada x tiempo tengo que ir al hospital, a la farmacia hospitalaria
para que me den las inyecciones porque sólo te lo dan allí.”
(P10, hombre, 46 años, incapacidad laboral) Diagnóstico 2000
P9: “En mi caso les digo que no puedo ir todos los día y con los biológicos, me los ponen
en el hospital de día.”
(P9, mujer, 49 años, técnico laboral) Diagnóstico 1977
El tiempo que supone administrar o adquirir el tratamiento hace que el paciente se vea obligado
a solicitar días de permiso laborales repetidamente o bien obliga al paciente a realizar desplaza-
mientos continuados al centro sanitario.
P9: “Yo llevo cuatro años yendo a ponerme el tratamiento subcutáneo. Todos los jueves
sólo pinchaban a partir de las once de la mañana, estaba trabajando, tenía que dejar el
Si bien los pacientes nombran una gran variedad de modalidades de tratamiento, éste no siempre
se halla adaptado al grado de deformidad y discapacidad funcional del paciente, lo que condicio-
na la propia dispensación terapéutica.
P9: “[…] Muchas veces no tengo fuerza en la mano para sacar el embolo y luego pinchar-
me. Me daba miedo y tampoco quería que nadie de mi familia me lo pusiera… entonces
pues iba al hospital. Fueron cuatro años muy duros de sufrir todas las semanas.”
(P9, mujer, 49 años, técnico laboral) Diagnóstico 1977
P9: “Yo estaba en mi hospital y me cambié porque a mí mi médico me dijo, que lo cono-
cía desde que él estaba haciendo el MIR, me lo dijo claramente: no te puedo poner el bio-
lógico porque trabajamos según el protocolo del hospital X porque tu tratamiento cuesta
60 céntimos y el biológico son 14.000, 18.000 euros. No te metemos en el biológico.”
(P9, mujer, 49 años, técnico laboral) Diagnóstico 1977
F5: “Llevo ya catorce o quince años así, más o menos cuando le diagnosticaron la enfer-
medad pero anteriormente fue peor porque no sabíamos lo que tenía, estaba todos los
días en el médico, a todas horas en el médico dándole la vara y a mí también. Y que yo
estoy muy mal y que me tiene que pasar algo. Ha llegado a decir que seguramente era
cáncer, que era una enfermedad terminal.”
(F5, hombre, 63 años, jubilado)
Conocimiento y definiciones
El conocimiento de la AR por parte del familiar suele ser un descubrimiento tardío, que se origina
a raíz del contacto paulatino con la enfermedad más que a partir del establecimiento del diag-
nóstico.
Son reiteradas las ocasiones en las que el familiar reconduce la AR más allá del momento del
diagnóstico y la describe como un “largo padecimiento” a lo largo de años marcados por la incer-
tidumbre y el desconocimiento. Otras veces, la enfermedad aparece enmascarada por síntomas
o signos vagos y cuya voz de alarma llega al producirse la incapacidad del paciente para realizar
las tareas incluso más cotidianas, tales como abrir botes de cocina (botellas de agua, refrescos) o
abrocharse los botones de la ropa.
F7: “A ella se la diagnosticaron hace poco pero lleva padeciéndola ya hace años.”
(F7, hombre, 27 años, en paro)
F3: “Hasta hace bastante poco no era consciente de su enfermedad porque la veía que-
jándose siempre. Decía: -no puedo abrir ese bote, no puedo. Esto me partía el alma
porque claro ella de cuando en cuando la veía detenida y tal, y con los chicos intentamos
volcarnos...”
(F3, hombre, 57 años, empleado en transporte público)
F2: “Bueno cuando surgió la enfermedad no entendías muchas cosas. Normalmente los
hombres siempre son muy quejicas, entonces pensabas: está como una moto porque se
queja pero cuando vi que se le inflamaba, y las incapacidades que tenía, entonces fue
cuando más me preocupé.”
(F2, mujer, 63 años, jubilada)
Es este mismo desconocimiento o su confusión con otras enfermedades reumatológicas más co-
nocidas como la artrosis, lo que incrementa el carácter sorpresivo del diagnóstico. A partir de él y
de la convivencia con la enfermedad, el familiar va adentrándose poco a poco en su naturaleza,
que describe unas veces como muy diferente a la imaginada o como una vivencia que enriquece
y “machaca” al mismo tiempo. Esta misma ambivalencia provoca en algún caso -aunque minori-
tario- la auto percepción del familiar como “víctima de la verdad”.
F2: “Entonces todo eso es una vivencia que va enriqueciéndote y machacándote. En este
caso yo soy la víctima de la verdad. Es mi visión desde el punto de vista de mujer con
respecto a la artritis reumatoide.”
(F2, mujer, 63 años, jubilada)
F5: “Tardaron mucho en diagnosticársela y tuvo unas lesiones tan grandes que ya no
tienen solución pero tiene un tratamiento muy fuerte que le ha paliado el dolor.”
(F5, hombre, 63 años, jubilado)
F5: “En mi caso la pregunta sería. ¿qué no ha cambiado? Ha cambiado todo: el no poder
ir a pasear porque a ella le duelen los pies y que prefiera estar en casa a salir de paseo,
lógico, cuando a mi me encanta pasear.”
(F5, hombre, 63 años, jubilado)
F4: “Nosotros hemos tenido evidentemente que cambiar de la noche al día la vida en
cuanto a momentos de ocio sobre todo pero sin embargo hemos encontrado otras activi-
dades que de otra manera, a lo mejor, no las hubiéramos visto, habrían pasado desaper-
cibidas. Actividades además que a lo mejor son más gratificantes que las que teníamos
antes a nivel personal.”
(F4, hombre, 52 años, funcionario en ente público)
F7: “La vida social, la vida con mi familia. Vivimos al lado de nuestros padres por el mo-
tivo de que si yo estoy trabajando alguien tiene que estar, entonces me ha cambiado
bastante.”
(F7, hombre, 27 años,)
F6: “[La artritis reumatoide] supone modificar tu vida porque cosas normales, o en princi-
pio normales pues dejan de serlo o por lo menos la manera de hacerlas como ir a pasear
a la calle, por ejemplo.”
(F6, hombre, 39 años, administrativo)
La irrupción de la AR supone el cambio de lo que “gustaría hacer” a lo que “se puede hacer”. Es
precisamente de este cambio de enfoque del que depende que la actitud del paciente se perciba
como un estímulo o como un obstáculo adicional a la superación compartida de la enfermedad.
F7: “Si yo salgo con ella voy a salir sabiendo que probablemente me tenga que parar
enseguida o vamos a coger una ruta donde vamos a estar sentándonos o hacer otras
cosas de forma más adaptada a ella. Entonces lo que tenemos que hacer es quitarnos los
prejuicios de decir: lo que me gustaría hacer es esto, efectivamente, a mí me gustaría que
ella no tuviese esta situación porque es normal y que pudiéramos hacer lo que nos apete-
ce pero eso no es así. Ahora eso no lo podemos ver como, desde mi punto de vista, como
algo negativo o algo terrible. Es una realidad que está ahí y la tenemos que pasar.”
(F7, hombre, 32 años, empleado en ente público)
La percepción del esfuerzo y sacrificio de adaptación realizados es más acusada en aquellos fami-
liares de pacientes con una artritis de larga evolución, mientras que la juventud, el diagnóstico y
tratamiento precoz y el menor nivel de discapacidad facilitan una más rápida adaptación.
F5: “Yo, en cambio, con mi mujer no salgo a pasear jamás, pero jamás. Yo entiendo que
está muy mal pero ella siempre tiene que ir en el coche, siempre. Yo eso… aunque yo a
ella no le he dicho nada para no molestarla. Pero a mí lo más bonito de la vida, una de
las cosas de las más bonitas es salir a pasear sin tiempo. Salir a pasear y cuando estás
cansado te sientas y luego te levantas otra vez y yo con mi mujer no puedo. No puedo
nunca, nunca, nunca. Llevo ya catorce o quince años así, más o menos cuando le diag-
nosticaron la enfermedad.”
(F5, hombre, 63 años, jubilado)
2.3 Impacto de la AR
Para el familiar, el impacto derivado de la aparición de la AR, aunque múltiple, se encuentra es-
pecialmente enfocado y converge en dos núcleos de interés. De un lado, la conciliación de la vida
familiar y laboral. De otro, el no siempre fácil juego de interrelaciones de la vida en pareja, en
ocasiones redefinida ante el proceso de aceptación y respuesta al nuevo rol como apoyo y cuidado
que el paciente requiere.
Es por ello que también existe un componente importante de impacto de la AR sobre el estado
emocional y la autopercepción del familiar.
F5: “La verdad es que se lleva bastante mal. Yo en mi caso tuve que buscar a una señora
para que ayudara a mi mujer en las tareas de la casa porque yo no podía. Podía cuando
estaba en casa pero cuando estaba trabajando no podía. Entonces cuando teníamos
brotes en esas horas que estaba yo en casa pues tenía que ayudarle a las cosas de la casa
porque de hecho ha tenido brotes que he tenido que ducharla, la he tenido que vestir, la
he tenido que desnudar, vamos prácticamente todo.”
(F5, hombre, 63 años, jubilado)
F7: “En mi caso en el trabajo que tenía había la posibilidad de cambiar de horario. Podía
cambiar de mañana o de tarde dependiendo de cómo estuviese ella. La verdad es que
esa facilidad sí la teníamos.”
(F7, hombre, 27 años)
El rol del familiar, no es únicamente, el de servir de apoyo a nivel psicológico y emocional sino que también
implica la realización de las tareas cotidianas y la ayuda para superar las barreras que impone la limitación
funcional, como puede ser además, el acompañamiento del paciente al lugar de trabajo y al domicilio. Por
ello mismo, la “posibilidad” o la “suerte” de disponer de un horario flexible en el trabajo se percibe como
un determinante también para la forma en la que el paciente afronta “sobrelleva” la enfermedad.
F3: “En mi caso es verdad que toma cantidad de medicación y nota que cuando le dan
brotes es en las articulaciones, en todo un brazo... y la solución que hemos optado
en mi empresa he cogido el turno de noche así que todo el día puedo estar si tengo
que hacer. Por la noche cuando está dormida voy a trabajar y vengo por la mañana así
que... y los críos que no son tan chicos también intentan ayudarla aunque con algunas
dificultades.”
(F3, hombre, 57 años, empleado en transporte público)
F4: “Yo tengo la suerte de que tengo un horario flexible. Ella trabaja por las mañanas.
Evidentemente existe un periodo de rigidez. La llevo con el coche a su trabajo y después
puedo entrar yo en el mío. A veces entro mucho antes para poder salir antes también.
Ahora me supone realizar una jornada diferente pero a nivel de reuniones de trabajo lo
intentas.”
(F4, hombre, 52 años, funcionario en ente público)
F4: “Con la razón dices: tengo que dejarlo que lo intente y cuando no ha podido hacer
algo, ha venido y ha pedido ayuda. Que también le han dicho que lo haga. Oye ábreme
esto que no puedo hacerlo. Pero por otro lado si yo estoy delante te sientes impotente
a veces. Déjame que lo hago yo, trae que lo hago yo. Y eso no se lleva bien.”
(F4, hombre, 52 años, funcionario en ente público)
F5: “[…] Mi mujer no ha trabajado pero sin embargo tengo que estar constantemente
regañándola, riñéndola para que no haga las tareas de casa. No hay forma y no hay for-
ma. Ha llegado a levantarme la voz por exigirle que se estuviera quieta porque yo hago
las cosas, lo que pasa que no las hago como a ella le gustan. Entonces tiene que ir ella
detrás supervisando y haciendo y cabreándome como yo digo, con perdón. Has termina-
do de limpiar y tener que ir ella pam, pam, pam. […] Por ejemplo yo limpio una ventana
y ella tiene que escurrir los trapos. Pues, no señor. Si lo estoy haciendo yo Muchas veces le
decía que se estuviera quieta, que lo hacía yo y me decía: déjame, déjame. Pero bueno tu
no ves, claro, ella tiene las manos muy mal para estar fregando, para recoger los trapos,
eso es perjuicio que se hace ella a sí misma porque fuerza la mano.”
(F5, hombre, 63 años, jubilado)
Directamente relacionada con esta problemática se halla la definición que los interesados dan de
cuidado. Lejos de aceptarse paciente y familiar como sujeto del cuidado y cuidador, respectiva-
mente, se rechaza el término por considerarse excesivamente próximo a un estado con el que no
se identifican: la dependencia. De ahí que el familiar opte por definirse como “apoyo o comple-
mento” del paciente.
F6: “En principio, de momento, no me considero cuidador en el sentido que ella no nece-
sita que la cuiden. Me considero más bien un apoyo o un complemento como puede ser
F3: “Yo no me considero cuidador si no que soy un apoyo porque mi mujer ha trabaja-
do, le encanta planchar, ha estudiado algo de geriatría, de niños y le encanta todo eso.
En casa tenemos las tareas bien diferenciadas. Ella planchaba a una velocidad…, ahora
no puede, cuando tiene que abrir algún bote o algo, pide ayuda. A mi, me encanta lim-
piar, yo quito el polvo pero ella se encarga de cocinar, de todo eso. Yo voy al mercado,
al mercadillo, todo lo cargo, o sea que tenemos las tareas divididas...”
(F3, hombre, 57 años, empleado en transporte público)
F2: “[…] Depende de la personas pero es que él no quiere aceptar que es un enfer-
mo, es una persona que se niega a ser enfermo aunque lo sea. Pues no sé si es mejor
o peor pero es duro. Entonces veías un cambio de carácter, mal humor, impaciencia,
nerviosismo. ¿qué pasa? ¿qué pasa? Entonces llegabas a entender que estaba ahí y
enseguida aparecía un síntoma, que era la enfermedad. Digamos que lo vas aceptan-
do con paciencia. O sea yo creo que la paciencia es lo que debe primar sobre todas
las cosas porque hay momentos que te encuentran bien anímicamente tu pero [otras
veces piensas] que no es una ayuda sino que es una carga y llevar una carga sobre las
espaldas siempre es muy duro.”
(F2, mujer, 63 años, jubilada)
F4: “[…] hay un factor muy determinante que es el dolor que tienen. Un dolor en las
articulaciones.”
(F4, hombre, 52 años, funcionario en ente público)
F2: “[…] Además luego cuando se le pasa el foco [el brote] pues entonces muestra
agradecimiento pero en ese momento lo que muestra es querer desaparecer, ni lo to-
ques, ni te acerques; incluso que te llega a molestar porque te dicen las cosas de una
manera que dices: estoy aquí intentando con toda suavidad, con todo mimo por no
hacerlo sufrir y lo único que recibo, digamos, es esa cara.”
(F2, mujer, 63 años, jubilada)
F5: “[…] Mi mujer, bueno, ves una radiografía de los pies o de las manos se le cae a
uno el alma…. Entonces claro eso le tiene que doler, le duele muchísimo pero claro ella
toma muchas cosas y a veces también cortisona. Toma muchas cosas. Tiene un trata-
miento muy fuerte que le ha paliado el dolor.”
(F5, hombre, 63 años, jubilado)
La estabilidad psico-emocional y el carácter positivo tanto del paciente como del familiar son
fundamentales a la hora de afrontar la enfermedad, actuando como un resorte clave en la norma-
lización de la vida cotidiana. De hecho paciente y familiar son dos caras de una misma moneda;
dos seres que se retroalimentan psicológicamente marcando el grado de afectación e impacto de
la enfermedad.
F6: “Mi mujer en este sentido –y yo por eso lo llevo mejor también- es fuerte. Bueno,
ahora está atravesando un momento de brote y tal pues le afecta un poco más pero
ella siempre lo ha afrontado. Es muy, muy fuerte. Ella no es de las personas que se arru-
gan, no es de las personas que se sientan en una silla, no se compadece a sí misma, es
así. Entonces ella en los momentos de dolores, se podía mover un poco o no se podía
mover, pues siempre sacaba una chispita de luz para decir: mira, me voy a pintar un po-
quito y vamos a la calle a dar un paseo. Luego sales a la calle y te sientas veinte metros
más allá porque no puede con su alma ¿sabes?.”
(F6, hombre, 39 años, administrativo)
F1: “Cada día es una incógnita realmente. Todo depende un poquito en nuestro caso
de cómo está. Es así de sencillo. Los pacientes de artritis reumatoide suelen tener unos
problemas, al principio de la artritis tienen unos problemas de rigidez importantes que
marcan cómo va a ir el día. Tratamos de enfocar los días en función de eso. Una incóg-
nita. No presupongo si un día va a ser bueno o no va a ser bueno. Nosotros hacemos un
plan concreto. Con esto no estoy diciendo que sea algo peyorativo, depende de las cir-
cunstancias y punto. ¿Qué es un día bueno? Un día bueno es cuando ella realmente se
encuentra bien, cuando tiene una movilidad adecuada. Ella se lo nota enseguida y dice:
pues hoy me encuentro mal. Cuando no se encuentra mal es que se encuentra bien. Per-
dón, no se encuentra todo lo mal que se encuentra en los días malos, en fin a veces son
muy difíciles. Brote, rigidez constante, afectación de varias articulaciones. Básicamente
es eso pero sobre todo pongo hincapié en eso, en el día a día y no presuponer nada.”
(F1, hombre, 32 años, empleado en ente público)
En ocasiones, la planificación del día queda supeditada a que haga efecto el tratamiento, siendo
en este sentido la mañana, el periodo de mayor vulnerabilidad para el paciente existen coinciden-
cia con el momento de mayor rigidez e incapacidad funcional.
F5: “[…] Va en función de cómo se levanten y aún así yo, en mi caso concreto, cuando
desayuna se pone a tope de pastillas, se tomará seis o siete. Cuando le hace reacción la
Autopercepción
La percepción que tiene de sí mismo el familiar se halla, por lo demás, estrechamente ligada a la
interpretación de su rol en la mejora de la calidad de vida del paciente. Quedan incluidas dentro
de esta aportación el apoyo al paciente en la realización de las tareas cotidianas, la búsqueda
de ayudas técnicas sencillas que favorezcan la autonomía del paciente y la capacidad para hacer
sentir al ser querido que es comprendido.
F4: “Yo creo que en cuanto a la calidad de vida que podemos proporcionar los que
estamos al lado es buscar algunos métodos para ayudarles a realizar tareas cotidianas
por aquello de no estar agobiándoles con la presión nuestra de trae que yo lo hago.
No sé desde un trozo de cámara de coche para abrir un bote, ayudas técnicas sencillas.
Desde un trozo de madera con la llave de la olla exprés para que pueda girarla, no sé,
cosas así sencillas. Les estás dando un apoyo que hace que ellos se sientan totalmente
autónomos.”
(F4, hombre, 52 años, funcionario en ente público)
F1: “Podemos mejorar su calidad de vida como cuidadores, sobre todo con la compren-
sión. A veces de lo que se quejan es que no les entienden, que no entienden lo que
les pasa. Entonces a través de una compresión de lo que ocurre es la mejor manera
de poder ayudarles. El resto, las ayudas técnicas y todo eso por supuesto pero eso no
deja de ser algo que podamos conseguir aparte. Muchas veces nos dejamos llevar por
resistirnos a algo que no nos gusta, que nos gustaría que fuese de otra manera y eso
muchas veces ellas hace que se sientan como que no les estamos, de alguna forma,
entendiendo.”
(F1, hombre, 32 años, empleado en ente público)
Barreras
Una vez el familiar ha pasado por el proceso de comprender, aceptar y adaptarse a la enfermedad
y al impacto que tiene sobre su vida es lógico que “visualice” como barreras añadidas todas las
dificultades que se suceden en el circuito de atención sanitaria y social.
Las principales dificultades reseñadas por los familiares se enmarcan dentro de tres ámbitos; clíni-
co-asistencial, familiar y socio- laboral
a. Ámbito clínico-asistencial
La especial organización del sistema sanitario se percibe como un elemento que dificulta la coor-
dinación entre los distintos niveles asistenciales.
La falta de coordinación es interpretada, a su vez, como causa directa, de que el familiar se con-
vierta, en ocasiones, en el intermediario en la comunicación entre diversos especialistas y/o niveles
asistenciales.
F6: “El principal problema que nosotros vimos es descoordinación absoluta entre el
traumatólogo y el reumatólogo, entre el cirujano y el traumatólogo... o sea descoor-
dinación absoluta. Es que yo creo que no hablaron ni una sola vez entre ellos durante
todo el proceso que terminó en la preparación de una prótesis de cadera. Yo me acuer-
do que estaba haciendo de puente entre unos y otros en el hospital para arriba, para
abajo para que ellos congeniasen de alguna manera.”
(F6, hombre, 39 años, administrativo)
F6: “El problema es también caer en manos de un sistema burocrático tan salvaje. Fue
tremendo porque a ella le correspondía un hospital diferente, había estado toda la vida,
todo su expediente ahí y por razones de que se cambió de domicilio le correspondía
otro. Lo lógico. Ella siempre ha tenido todos sus datos en su hospital. La han operado
ahí, fenomenal el trabajo. Pero al cambiarse de domicilio le correspondía otro hospital
y fue prácticamente imposible. Vamos yo tuve que mover el cielo y la tierra para con-
seguir que el reumatólogo le diese una cita para el traumatólogo. Tuve que chocar con
atención al paciente, en fin, una situación desesperante.”
(F6, hombre, 39 años, administrativo)
F7: “No hay comunicación. Es una comunicación del paciente con distintos médicos.”
(F7, hombre, 27 años )
F4: “En un ocasión se presentó un problema de la sangre, se pensaba que podía tener
algo grave, incluso la doctora que en ese momento la estaba atendiendo en reumato-
logía –no era su propio médico- bajó inmediatamente a decir que esa prueba había que
realizarla con carácter urgente. Pero a mi me daban para dos meses. Entonces bajó la
propia doctora a decir: mira hay cosas prioritarias.”
(F4, hombre, 52 años, funcionario en ente público)
F6: “Para nosotros la atención primaria sólo era para recoger la baja laboral. Y vas allí
para que te diese la baja y punto. El médico de cabecera muy atento y tal pero era un
trámite.[…] A la atención primaria tu vas para decirle que te has hecho un análisis. Y te
ha dicho el especialista que estás así.”
(F6, hombre, 39 años, administrativo)
b. Ámbito familiar
Una barrera difícil de superar es el rechazo de la ayuda por parte del paciente al ser interpretada
como un signo de hiperprotección. Esto es motivo de temor y preocupación del familiar por la
incertidumbre que causa el no saber de qué modo será recibido su gesto por parte del paciente.
c. Ámbito socio-laboral
Con independencia de la relevancia asignada al diagnóstico precoz y al acceso a un tratamiento
adecuado, la percepción de la AR varía según la existencia o no de soportes en el plano social y
laboral.
Es significativo que el familiar destaque como barrera propia el acceso al trabajo del paciente. A
este respecto, las mayores problemáticas alegadas por los familiares en la reintegración y/o adap-
tación laboral del paciente es la falta de conocimiento y sensibilización social y laboral en materia
de AR. La reincorporación al trabajo, en sí misma, no supone un problema para la persona afecta-
da de AR, pero sí lo es, la reincorporación laboral “no adaptada” a las necesidades y preferencias
del paciente. Por esta razón, el poder acceder a un trabajo adecuado a las características propias
de la AR tiene una alta valoración por parte del familiar.
F1: “Ella iba viendo que tenía cada vez más dificultada para hacer cosas que antes hacía
manualmente y eso crea un desánimo importante. Te das cuenta que vas sufriendo
un deterioro, que cada vez te van doliendo más cosas, que tienes problemas con los
hombros, eso desde luego es problemático porque otras cosas le proporcionan a ella
un subidón importante: saber que puede seguir trabajando, que puede ser útil, ga-
El trabajo no es un mero apéndice en el contexto vital del paciente sino un importante motor de
su autoestima y del sentimiento de utilidad para consigo mismos y para la sociedad.
F2: “Mi marido trabajaba en una empresa de mantenimiento integral entonces digamos
que también la profesión influye. Tenía artritis reumatoide en las manos. Hubiese estado
incapacitado totalmente si su trabajo hubiese sido de albañil o de cualquier trabajo que
hubiese tenido que trabajar con las manos. A él iban a recogerlo porque no podía con-
ducir o se cogía un taxi. Se sentaba en el despacho y estaba con calmantes por la super
responsabilidad que él mismo se imponía en el trabajo. Mi marido siempre dice: encima
de inválido no voy a ser inútil. Entonces es como si se hubiese grabado eso y la utilidad
era ir al puesto de trabajo aunque fuese inválido. No ha faltado nunca, siempre venían
los compañeros a recogerlo antes de empezar el tratamiento super maravilloso.”
(F2, mujer, 63 años, jubilada)
F4: “Mi mujer va en el coche con muletas al trabajo aún teniendo un diagnóstico médi-
co que le decía que lo que tenía que hacer era quedarse en casa.”
(F4, hombre, 52 años, funcionario en ente público)
F6: “En el caso de mi mujer ella trabaja de secretaria en un colegio y su trabajo básico
es ordenar todo, las tareas por así decirlo. Estuvo muy limitada, muy limitada pero ella
aun así quiere ir. No les gusta sentirse como inválidos ¿no?. Entonces dices: para estar
en casa allí dándole vueltas a la cabeza pues voy aunque vaya cojeando, aunque vaya
como vaya.”
(F6, hombre, 39 años, administrativo)
F1: “Es un problema porque la gente de su entorno laboral no entiende qué les pasa y es
muy importante porque puede afectar al normal desarrollo de su función en el trabajo.”
(F1, hombre, 32 años, empleado en ente público)
Con todo, la repercusión con consecuencias más negativas en términos económicos, se produce
cuando la readaptación o modificación de las condiciones laborales derivadas de la AR suponen
la pérdida de trabajo, de categoría profesional o una disminución salarial.
F7: “A mi mujer también le han tenido que cambiar el puesto de trabajo por estar en-
ferma. Ella viajaba, era técnico de obra. Viajaba por toda España. No ha podido con ello
y la han tenido que poner en administración. Económicamente por el momento no ha
repercutido.”
(F7, hombre, 27 años, en paro)
Necesidades
Dentro del cuadro general de necesidades las de mayor grado de vulnerabilidad para el familiar
corresponden a la fase inicial de la enfermedad producen coincidencia con la comunicación del
diagnóstico. De hecho las necesidades más destacadas son las relacionadas con la información
a. Abordaje Integral
A ello se añade la percepción del familiar de un sistema más orientado hacia el tratamiento
puntual que hacia el abordaje integral de las necesidades del paciente. Ahora bien, un abordaje
entendido no solo desde el punto de vista de una intervención multidisciplinar sino pautada y
programada en el tiempo en base a facilitar una mejor compresión de la enfermedad.
F6: “Hay necesidades que nosotros tenemos, por ejemplo al principio de la enferme-
dad. Yo creo que alguien se tendría que encargar de ponerte al corriente de cómo es,
cómo va a ser, y eso nadie nos lo dice. Tu vas al médico y te dice: su mujer tiene artritis
reumatoide. Le vamos a dar este tratamiento. Pero yo echo en falta una estructura or-
ganizativa de la Seguridad Social o de quién sea que aporte una primera aproximación,
un abordaje integral, no sólo recetar un fármaco y ver cómo evoluciona físicamente.
Debería haber algún programa o plan, algún procedimiento común que utilizaran to-
dos los especialistas, en este caso de artritis reumatoide. La primera vez que llega un
paciente y no sabe lo que tiene exactamente no debería enfrentarse única y exclusiva-
mente a una persona que le va a decir: toma esto. Debería haber una preparación. Que
te pusieran al corriente de lo que tienes porque es un miedo muy grande. Yo es lo que
he percibido viendo a mi mujer. Que no sabemos qué es, pues que alguien te lo cuente,
que te den direcciones o sitios llámese sociedad de pacientes… sea lo que sea donde te
aconsejen y para hablar con otras personas que ya lo tienen desde x tiempo para que
en ese sentido tu te ubiques y te tranquilices un poco ¿no?. Que te digan: tu tranquila,
te lo han diagnosticado pero bueno. Yo lo que echo de menos es algo organizativo.
Algo que un médico, en este caso de reumatología, sepa que tiene que dar tres pasos
primordiales cuando recibe por primera vez a un paciente.”
(F6, hombre, 39 años, administrativo)
F4: “No estás suficientemente informado. El reumatólogo te dice: ‘mira, esto me lo tienes
que firmar.’ Ocho hojas que te las está leyendo allí y se te empiezan a poner los pelos de
punta y dices: mañana me da esto y me muero. Quizás esto si debiera de alguna manera
conocerlo previamente el médico de cabecera, recibirte y tratarlo con el paciente en una
reunión específica. En lugar de eso te encuentras frente a un documento que se firma
F2: “Lo que está sugiriendo es que se informe al paciente y también a los familiares de
manera apropiada. En el caso concreto de mi marido yo estaba en contra de ponerle ese
tratamiento y la respuesta inmediata de mi marido fue: ‘el que la padece soy yo, ¿no soy
mayor de edad?, ¿no soy autónomo? Cuando me muera decidirás por mi pero mientras
esté vivo yo acepto eso con todas las consecuencias porque el dolor que yo paso es peor
que lo que me digan que puede pasar’.”
(F2, mujer, 63 años, jubilada)
El déficit recibido a nivel informativo –a lo largo del circuito asistencial– es paliado por el familiar,
recurriendo a asociaciones de pacientes conocidas, no ya a través del médico o personal sanitario
sino de forma fortuita o casual a través de otros pacientes.
F3: “El médico te diagnostica pero tú no conoces cuáles son las consecuencias. Hasta
que mi mujer conoció a una señora con tantos años de empleo y le dijo que ella tenía lo
mismo y le presentó aquella asociación de pacientes y empezamos a informarnos. Pues
nada, vas allí te presentan a un especialista, la llevas al médico de cabecera, pum, pum,
pum, toma tantas pastillas y tal y ya está.”
(F3, hombre, 57 años, empleado en transporte público)
Miedos y Preocupaciones
A diferencia de las barreras y dificultades, el miedo es el sentimiento dominante del familiar ante
el futuro. El temor por parte del familiar a cómo puede evolucionar la AR se halla directamente
relacionada con la edad y el grado de dependencia del paciente, desapareciendo completamente
en los familiares más jóvenes. La explicación podría deberse al desgaste que comporta la enfer-
medad en el familiar.
No obstante, tal percepción cambia en aquellos familiares que han vivido situaciones más nega-
tivas que han llevado al paciente a la inmovilidad o dependencia total. Lo que incrementa, en
definitiva, el temor del familiar a caer enfermo y no poder ayudar a su pareja y viceversa.
F5: “Yo el miedo que tengo es que se quede en una silla de ruedas. Cuando empezó con
un tratamiento mejoró mucho pero antes de ponérselo casi no se podía mover. Ese es el
miedo. Tenemos que prepararnos porque más o menos deprisa pero iremos a peor.”
(F5, hombre, 63 años, jubilado)
F2: “Yo creo que depende de la edad y del día a día. El mañana ¿quién sabe? Estás pen-
sando en él, en su enfermedad y sin embargo, igual eres tú quién desaparece. Si eres
joven tienes muchísima fuerza y no piensas en el futuro. Cuando somos más mayores
tenemos otros problemas como si tu vas a poder prestarle la ayuda que él necesita o
si él te va a prestar la ayuda que tu puedas requerir. Esa es la gran duda, quién va a
necesitar a quién..”
(F2, mujer, 63 años, jubilada)
F4: “Yo me he planteado el ingreso en un hospital y sé que tengo que intentar conven-
cerla de que ella no puede estar dependiendo mí. Y por otro lado me gustaría poder
vivir solo un día más o un minuto más que ella. El poder estar ahí un minuto más para
ayudarla.”
(F4, hombre, 52 años, funcionario en ente público)
El miedo a caer en una situación de dependencia produce al mismo tiempo un estado de angustia perma-
nente en el propio paciente que el familiar tiende a reequilibrar en el deseo de poder servir de ayuda hasta
el último momento.
F2: “Entonces siempre un minuto después porque él me necesita pero a la vez le estamos
quitando la posibilidad al que está enfermo, al que tiene la enfermedad de sernos útil
porque ellos también van a pensar: yo también puedo aceptar los cuidados y ser cuidada.
Sin embargo estamos convencidos de que ellos no nos van a poder dar servicio cuando
lo necesitemos. Pero psíquicamente les afecta muchísimo el pensar en un momento
F1: “Ella tiene miedo a que en un momento dado su evolución no sea favorable y pue-
da tener muchos más problemas de los que tiene sobre todo porque va viendo en su
propio organismo que esa es un poco la experiencia. Puede ser más o menos lenta pero
ella va viendo deterioro en su cuerpo. Y ese miedo lo puedo compartir pero me gustaría
que la fuerza me acompañe para esta situación.”
(F1, hombre, 32 años, empleado en ente público)
Accesibilidad al tratamiento
F1: ”Lo más positivo desde luego es la ventaja de vivir en un sitio donde el sistema sani-
tario ha posibilitado que ella tenga su tratamiento y le hayan podido poner una cadera
que tenía ya destrozada. Es que si no llega a tener la posibilidad de ponerle una prótesis
ahora mismo estaría arrastrándose por el suelo. Es así de sencillo.”
(F1, hombre, 32 años, empleado en ente público)
Trato asistencial
F5: “Hemos tenido suerte con el equipo médico que la ha atendido, que la está aten-
diendo. Tenemos un reumatólogo que eso es una maravilla. Yo soy hombre y lo envidio
como hombre. De verdad que es fabuloso. Es un hombre encantador. Y muchas veces,
pues claro, él la entiende tan bien. Le dice: mira, aunque llegue Navidad no te vas a co-
mer una pastilla de turrón, te comes un trocito. Nada de cosas con azúcar. Y dice: Y lo
F2: “Cuando hemos ido al servicio de reumatología solamente hemos encontrado ama-
bilidad hasta el punto de que mi marido y el doctor ya hablan de cosas hasta privadas.
Una vez para aceptar un tratamiento la que más preguntas hice fui yo. Yo tenía todas
mis dudas sobre los efectos secundarios. Fui con mis preguntas y mi marido dijo: bue-
no, para. Y él dijo: no, no sin prisa ninguna. Ella es la que va a estar a tu lado y tiene
que saber. Yo tengo que saber, estar informada, qué es lo que puede ser normal, qué
es lo que no puede ser. Yo no puedo ir a ciegas.”
(F2, mujer, 63 años, jubilada)
En la relación médico-paciente la primera figura que aparece y destaca en el discurso narrativo del
familiar es el reumatólogo. De hecho, el familiar agradece enormemente la amabilidad del trato
recibido como una oportunidad abierta a plantear y despejar cualquier tipo de duda considerada
clave a nivel informativo y comprensión del tratamiento.
F6: “Yo había pasado por varios reumatólogos excelentes y con un trato bastante bue-
no. Está claro que depende de cómo sea la persona. Si el médico es más cercano, el
paciente estará más a gusto.”
(F6, hombre, 39 años, administrativo)
Aspectos negativos
Como elementos negativos, por el contrario, se enfatiza principalmente los déficits en informa-
ción, deshumanización del sistema, falta de abordaje integral y coordinación del sistema con
especial atención a la dimensión psico-emocional del paciente.
F1: “Las cosas negativas sobre todo a efectos sanitarios es lo que hemos comentado
antes. Falta de coordinación, la falta de humanidad, abordaje integral. Y que se le dé
importancia vital sobre todo a las cuestiones técnicas o estrictamente médicas pero de-
F6: “Sobre todo yo veo clave facilitar las cosas. Mi mujer tuvo que cambiar en un mo-
mento determinado la medicación de pastilla a un medicamento que te inyectabas en
casa. Pues ahí se puso de relevancia la desorganización entre atención primaria y el
hospital. No habíamos puesto una inyección en nuestra vida. Primero decían que tenía-
mos que ponerlas nosotros, bueno, al final nos dijeron que no. Se la podían poner en el
ambulatorio, en atención primaria. Ahí le pusieron dos inyecciones, a la tercera le dijeron
que no se la ponían y nos remitieron al hospital. En el hospital explicamos el caso, decían
que no había ningún problema en hacerlo ellos. También fueron un par de inyecciones
las que le pusieron. Luego ya nos empezaron a decir que si tenían problemas porque
tenían más pacientes que tratar allí y que era mejor que te enseñaran a ponértelas, que
era más cómodo para ti. Es cierto que ponértela en casa pues mucho mejor pero no creo
que sea el sistema ni la manera de hacer las cosas. Total, al final decidimos que nosotros
mismos. En el hospital nos daban un... de plástico, como un tetrabrick, un poquito más
ancho, pues nosotros al final en casa cuando eso estaba lleno lo dejábamos en el hospi-
tal, nos daban otro y así. En ese sentido fuimos nosotros que tuvimos que dar pasos de
un lado y para otro para poner en comunicación lo que decían en atención primaria con
lo que decían en el hospital. Suficiente tiene el paciente con lo que tiene encima”
(F6, hombre, 39 años, administrativo)
F4: “Con el metrotexato te encuentras con ése y otros problemas. Estoy de acuerdo
con él y más si te vas de viaje. Desde tráeme una jeringuilla, tráeme una aguja, cual-
Pf5: “[…]Lo que hay que hacer es saber qué necesita un paciente en cada momento y
que el sistema esté pensado de manera proactiva. No hemos pensado cómo articular
las cosas en enfermedades crónicas.”
(Pf5, profesional de reumatología y gestión)
Problemáticas
a. Diagnóstico y Tratamiento:
El primer punto identificado dentro de este capítulo es el acceso a una intervención precoz en
materia de diagnóstico y tratamiento, es decir, el acceso a un tratamiento eficaz instaurado desde
las primeras fases de la AR y que se revise periódicamente.
Estos dos aspectos son claves, para evitar el alto grado de afectación y la deformidad articular, y
así mismo mejorar el pronóstico de la enfermedad.
De ahí que la detección inmediata por parte de atención primaria y la activación de la derivación al
especialista, sea considerado por parte de algunos profesionales, como eje troncal de la correcta
atención de la AR.
Pf7: “Hay centros como el nuestro en el que tenemos una consulta de artritis precoz.
Los reumatólogos han venido y han explicado su funcionamiento. Hay unas personas
dedicadas especialmente a eso con un protocolo establecido. Desde luego en lo que
sí estamos avanzando muchísimo es en eso: en la detección precoz, incluso poniéndo-
les tratamiento –incluso medicamentoso- cuando cumplen los criterios de que es una
artritis reumatoide para evitar lo que hasta ahora ha sido inevitable que es llegar a las
deformaciones articulares. Esas deformaciones tan graves que esperamos no volver a
ver si conseguimos que se traten precozmente.”
(Pf7, profesional de enfermería)
Los profesionales tienden a ser unánimes en la importancia de los nuevos tratamientos biológicos
para disminuir los casos de alta afectación y deformación articular. A diferencia del pasado el
cambio supuesto por el nuevo abordaje terapéutico tiene una relación directa con la mejoría del
pronóstico de las AR.
Pf1: “Sí que es una enfermedad muy discapacitante. Cuando yo era residente, en la sala
de espera se les daba silla de ruedas y sabíamos como venía una artritis reumatoide por
el tiempo que tardaba en llegar hasta la consulta desde que se les llamaba. Ahora yo
creo que, también gracias a los nuevos fármacos, al cambio del abordaje del tratamien-
to y al diagnóstico precoz se ha mejorado el pronóstico en las artritis reumatoides.”
(Pf1, profesional de reumatología)
Con todo, algunos especialistas, indican que el abordaje de la AR no debe quedarse solo en el
tratamiento farmacológico si no ampliar la visión con el fin de evitar complicaciones derivadas de
malos hábitos o cuidados deficientes, fruto del desconocimiento por parte del paciente, y campo
de actuación de otras terapias complementarias como es el caso de la terapia ocupacional.
Pf9: “Claro y luego que cuando en Atención Primaria, o el primer profesional que vea
el problema por qué no ya hace, digamos, no sé si un protocolo de equipo multidisci-
plinar...”
(Pf9, profesional de terapia ocupacional)
Pf9: “Bueno, los fármacos han avanzado mucho. Ojalá que nadie necesitara fisioterapia
ni terapia ocupacional pero la realidad de lo que yo veo es muy distinta. Mis pacientes,
por ejemplo, antes de ser derivados, no conocían ni siquiera la terapia ocupacional.”
(Pf9, profesional de terapia ocupacional)
Pf9: “A lo largo de mi vida profesional, de 30 años, he tratado con personas con artritis
reumatoide, sobre todo con programas de economía articular. Ahora no, dirijo un cen-
tro de mayores y bueno, sigo viendo a la gente que tiene artritis reumatoide y pienso
en lo poco que ha avanzado el tema en un montón de años, especialmente cuando
veo algunas manos. Bueno, mi percepción es doble. Una: invalida mucho en lo que
respecta a mi profesión, lo que son tratar estas enfermedades en el día a día. Dos: el
tratamiento. No me refiero al tema biológico, que no lo conozco mucho, sino lo tarde
que se detecta. Tampoco hay prevención. De hecho, me sorprende que no haya una
prevención en las personas en que se empieza a detectar. En prevención, con una serie
de recomendaciones, con una serie de ayudas técnicas, bueno pues se puede evitar que
el deterioro vaya rápido o vaya menos rápido.”
(Pf9, profesional de terapia ocupacional)
Pf8: “Cuando nos llega gente con artritis reumatoide son pacientes ya en muy mal es-
tado. Son pacientes que en 10 o 12 años han tenido unos dolores incapacitantes que
nadie ha sabido tratar con estados depresivos, ansiedad, insomnio, incapacidad labo-
ral, incapacidad para relacionarse. A nosotros nos llegan ya muy, muy mal. Tengo en
mente una señora, que es una paciente con unas deformidades enormes en las manos.
Yo creo que a lo mejor el que se dé a conocer que la unidad del dolor está ahí para el
paciente podría ser bueno.”
(Pf8, especialista en dolor, unidad de dolor)
c. Intervención social
Sumada a la importancia del diagnóstico y tratamiento tempranos, y el establecimiento de otras
medidas de prevención secundaria, la tercera problemática señalada es la prevención terciaria a
nivel de integración social, especialmente en los casos de AR de larga evolución o mal pronóstico.
Muchos profesionales se sienten impotentes y no saben como abordar el impacto social de la AR
en pacientes que se hayan en situaciones específicas como el envejecimiento y la soledad. Otras
veces la dificultad se achaca a la denegación de ayudas gubernamentales a pacientes en circuns-
tancias tan comunes como puede ser una intervención quirúrgica.
Pf9: “Me he acordado de una persona que tengo cerca porque está demandado ayu-
da. Una persona que le acaban de operar de las manos, totalmente deformadas. Y
viene, no sé si tiene 40 años, más o menos… no mucho más ¿eh?. No podía hacer
absolutamente nada. Requería una ayuda a domicilio durante los tres o cuatro meses
que durase la convalecencia. No se la han dado, no se la han dado. Mira, una angustia
terrible.”
(Pf9, profesional de terapia ocupacional)
Pf5: “Bueno, yo creo que todo el mundo hacemos lo que podemos, los reumatólogos
y los demás. El problema es que es una enfermedad muy compleja, muy multidimen-
sional, que requiere mucho esfuerzo de mucha gente y una adaptación del sistema
sanitario y social. El problema de los profesionales es que no siempre disponemos del
tiempo ni del recurso de personal necesario que nos pueda echar una mano.
Nosotros el tema de enfermería lo resolvimos hace muchos años, las enfermeras de
alguna manera están muy encima con estas cosas pero muchas veces somos limitados.
Necesitaríamos gente que se dedique específicamente a esto. Eso ahora mismo en mi
hospital es un sueño, no existe”.
(Pf5, profesional de reumatología y gestión)
Pf9: “Hace unos meses yo estuve en el Senado en la comisión sanitaria porque llamaron
a todos los profesionales para que dijeran cómo estaba su profesión en el sistema na-
cional de salud. Por mi parte dije que falta soporte de terapia ocupacional en Atención
Primaria. No solamente desde el punto de vista del tratamiento si no del abordaje del
paciente desde la cotidianeidad: que se vaya a su casa y se vea cómo viven y lo que
hacen en su vida diaria para poder asesorarles y decirles pues cómo abrir la puerta. Co-
sas muy sencillas a las que no se les da importancia pero que para la persona que está
conviviendo con la artritis reumatoide es muy importante porque dice: por fin alguien
entiende mis minucias, que parecen minucias pero que no lo son porque es lo que
angustia, el día a día.”
(Pf9, profesional de terapia ocupacional)
Preocupaciones
Dos de las grandes preocupaciones reseñadas por algunos profesionales de Atención Primaria son
la medicación y las bajas laborales. La primera se refiere a la polimedicación y a los posibles efectos
secundarios. Es en este punto donde se alerta de la importancia del papel del médico en el con-
trol y seguimiento de los pacientes. La segunda concierne al esfuerzo que supone para algunos
pacientes, a juicio del médico, conservar un puesto de trabajo no siempre adaptado a sus necesi-
dades, entre otras causas por el desconocimiento social de esta enfermedad. Esto –en opinión de
los profesionales- hace que muchos pacientes se encuentren divididos entre la decisión de solicitar
una incapacidad total o parcial de forma permanente, o continuar trabajando en condiciones de
enorme sacrificio y teniendo que solicitar en numerosas ocasiones la baja laboral.
Pf4: “Yo como médico de familia me parece muy importante el tema de la medicación.
Cada cinco minutos entra una persona en la consulta pero hay que tener cuidado y
Entre los profesionales de enfermería, se subraya la importancia de añadir a los cuidados del pa-
ciente educación en materia de ergonomía (posturas en el trabajo, sobreesfuerzo, movimientos
repetitivos) y economía articular ( técnicas que ayudan a disminuir la sobrecarga articular) como
resultado de la preocupación latente de que no sea una práctica común convenientemente ge-
neralizada.
Pf7: “Tengo que confesar que yo que llevo tantos años trabajando en reumatología y
a pesar de que el reumatólogo con el que yo he trabajado tanto tiempo sí que tenía
muy en cuenta la economía articular, las articulaciones,...he podido comprobar, con
extrañeza, que reumatólogos a los que he conocido no sabían que existían ese tipo de
ayudas. […] Hay falta de comunicación y de conocimiento en este sentido. Cuando no
teníamos la consulta de enfermería, como hay ahora de reumatología, he llevado siem-
pre por bandera la relación con los pacientes, de los cuidados posturales, de toda esa
serie de cosas que reconozco que otras compañeras, otras enfermeras, no consideran
casi al igual que pasa con algunos reumatólogos…En mi misma consulta, por ejemplo,
que es un equipo de nueve, pues no todos han mostrado el mismo interés. En cambio,
en ese tipo de cuidados el paciente debe ser lo más importante.”
(Pf7, profesional de enfermería)
Pf8: “Dolores incapacitantes […] y unido eso a componentes como estado depresivo,
ansiedad, insomnio, incapacidad laboral, incapacidad para relacionarse.”
(Pf8, especialista en dolor, unidad de dolor)
Pf5: “Yo para mí el mayor impacto supuesto por la artritis reumatoide es que afecta
a gente relativamente joven; gente que tiene actividad laboral y que a partir de ese
momento pues en muchos casos se ve mermada y el impacto psicológico derivado del
no saber cómo acabarán porque la gente todavía sigue teniendo el estigma de que
si tienes una artritis tienes algo deformante, que te vas a quedar, pues eso, doblado,
incapacitado, en silla de ruedas.”
(Pf5, profesional de reumatología y gestión)
Pf5: “La gente confunde todavía mucho la artrosis con la artritis reumatoide, piensa que
todo es lo mismo. Y ese miedo a una enfermedad que en muchos casos nadie te puede
garantizar cómo va a acabar. Esto no es tomar el antibiótico y saber que se acaba el
problema si no que es una enfermedad crónica que, en muchos casos nadie te pueda
garantizar un pronóstico, lo que genera muchísima ansiedad.”
(Pf5, profesional de reumatología y gestión)
Pf2: “Lo que ves, nunca se puede comparar porque el dolor es algo muy subjetivo pero
sí que te da la sensación de que personas con otras patologías se quejan mucho más a
excepción de este paciente que se queja poco de su dolor.”
(Pf2, profesional de atención primaria y paciente)
El propio temperamento luchador pero, a su vez, silencioso del paciente, llega a provocar de forma involun-
taria, que en ocasiones no se identifiquen sus necesidades y por tanto que el sistema no las pueda cubrir.
Algunos profesionales inciden en la importancia de hacer un abordaje distinto, tanto asistencial como social,
dependiendo del tipo de paciente, existiendo a priori dos grandes grupos diferenciados: los pacientes de
hoy en día, más controlados y los pacientes de larga evolución. La razón de abordar de forma distinta estos
dos grupos, estriba en que existen grandes diferencias en cuanto al estatus laboral, grado de dependencia y
necesidad de cuidadores informales, debiéndose evitar al máximo situaciones en las que el control y segui-
miento del paciente interfiere con su vida laboral o por el contrario, los problemas derivados de obviar las
necesidades sociales de pacientes en grave situación de vulnerabilidad, como es la dependencia.
Pf1: “Yo creo que dentro de la artritis reumatoide, dentro de todas las enfermedades
crónicas, hay dos tipos de pacientes –ahora afortunadamente los abordamos de forma
diferente, yo al menos creo que los abordo de modo diferente: el paciente del diagnós-
tico precoz que le pones un tratamiento y que hace lo que le llamamos la remisión. Ese
es un paciente en el que yo me esfuerzo en no hacerle nada de daño y dejar que haga
una vida normal, que dependa lo menos posible de mí. Luego está el paciente de larga
evolución y que requiere un cuidado mayor.”
(Pf1, profesional de reumatología)
Pf2: “[…] Yo creo que la atención debería ser más estructurada, con más tiempo, más
supervisada por el médico de familia.”
(Pf2, profesional de atención primaria y paciente)
Pf5: “Me encantaría disponer de más recursos. Lo que quiero decir es que o canaliza-
mos los esfuerzos en la misma dirección o no merece la pena. Para mí toda ayuda es
poca porque lo que verdaderamente importa, es el impacto que tiene en las personas,
al margen de la discapacidad y el dolor. Es que cuando te conviertes en un enfermo
crónico, te conviertes en un objeto del sistema, de un sistema que no está muy bien
estructurado. De ahí que debamos estructurar y articular mejor los recursos. Lo que hay
que hacer es saber qué necesita un paciente en cada momento y que el sistema esté
pensado de manera proactiva“
(Pf5, profesional de reumatología y gestión)
Pf5: “Mañana vaya a no sé dónde y pasado mañana a… La gente está activa y tiene
familia y no da a basto. ¿Por qué tienen que venir los pacientes a verme y no les lla-
Pf8: “Sus energías van a ser simplemente venir al médico. Me parece dramático.”
(Pf8, especialista en dolor, unidad de dolor)
Pf9: “Se marea a los pacientes, especialmente al principio, cuando lo que necesitan
es tener los servicios al lado de tu casa. Servicios de proximidad, es decir, necesita ir al
centro de salud, a su médico de familia, a su enfermera, al terapeuta si lo necesita.”
(Pf9, profesional de terapia ocupacional)
Es pr ello, que el papel básico y a la vez fundamental adjudicado al profesional de Atención Pri-
maria estribe, en virtud del conocimiento y proximidad al paciente, en la detección y derivación
precoz al especialista
Pf6:Yo creo que los profesionales de atención primaria están muy cualificados pero hay
que mejorar, por ejemplo, el tema de que ahora el médico de atención primaria tenga
que recetar, que parece una tontería de cinco minutos, y no es así.”
(Pf6, profesional de atención primaria y gestión)
Pf5: “[…] Yo creo que en estos momentos la intervención realizada por el médico de
atención primaria como gestor del caso, como el verdadero conocedor de ese paciente,
es importante. Que no esté ese paciente seis meses en espera para acceder al reumató-
logo que lo que provoca es que hayamos perdido toda una serie de oportunidades para
que ese paciente esté bien tratado en el momento adecuado.”
(Pf5, profesional de reumatología y gestión)
Pf6: “El catedrático no es el profesor que más tiene que saber de todo. Yo lo he dicho
muchas veces, el catedrático no es el que más sabe. Lo importante es que los profe-
sionales de Atención Primaria tengan unos conocimientos suficientes para derivar al
reumatólogo y que el reumatólogo remita un informe luego a dicho profesional.”
(Pf6, profesional de atención primaria y gestión)
Pf3: “Cuando a mí me llegan los pacientes con dolor y mucha limitación es porque han
pasado meses hasta que han llegado a nosotros. Porque han pasado por un circuito
muy largo, muchas veces pasan de primaria a especializada, donde pasan un tiempo
haciéndose pruebas hasta llegar al médico rehabilitador. Una vez que el médico rehabi-
litador le ve, hasta que llega a nosotros han pasado de tres a cuatro meses de lista de
espera. Esto significa que el paciente cuando empezó con el problema tenía un dolor
y una limitación que no coincide para nada con la que tiene cuando llega a nosotros.
Luego, el tratamiento tiene un proceso muy largo.”
(Pf3, profesional de fisioterapia)
Pf6: “Sí estamos haciendo bien la parte asistencial. Quizás la parte que quedaría por
mejorar es la rehabilitación del paciente. Mirar que desde otras disciplinas se ayude al
enfermo con artritis reumatoide para que se pueda rehabilitar y recuperar lo antes posi-
ble. Yo creo que eso es fundamental. La mayoría de las veces tenemos que acudir a un
sistema privado para poder hacer cosas que el sistema público no puede atender.”
(Pf6, profesional de atención primaria y gestión)
Pf9: “No hay coordinación socio-sanitaria que es lo primero que debería haber.”
(Pf9, profesional de terapia ocupacional)
Pf5: “Yo creo que somos buenos haciendo asistencia pero tampoco estamos coordi-
nados. Somos buenos en lo nuestro pero no nos hablamos, no nos juntamos, no nos
decimos lo que te toca a ti y tal, no nos coordinamos y desde luego no nos integramos.
Todos vamos a lo nuestro. Los pacientes alucinan. Entonces desde el primer esfuerzo…
haciendo autocrítica, falta integrarnos en líneas de producto dirigidas al paciente y luego
coordinarnos con otros agentes como la agente laboral o la agente que está con el tema
de dependencia porque al final la primer causa de dependencia en población anciana
es lo musculo-esquelético y lo vemos como algo que ocurre. Si tu trabajas bien, si se
trabaja bien habrá más gente que vaya a trabajar y menos gente dependiendo. Yo sí
que creo que somos manifiestamente mejorables. Por supuesto. Luego toda la historia
de cuando la gente está sobrepasada, eso está clarísimo, eso en España hay un poco
también, estamos muy sobrepasados pero tenemos que mejorar y que lo que hacemos
esté dirigido al paciente.”
(Pf5, profesional de reumatología y gestión)
Por parte de otros profesionales, se señala también el déficit existente en lo que respecta a la
integración entre servicios y dispositivos asistenciales.
Pf5: “El sistema está bien pero le falta integración, y no digo coordinación, estoy dicien-
do integración en líneas estratégicas concretas, bien diseñadas donde todo el mundo
haga la parte que corresponda. Que no se necesite salirse fuera del sistema [para dis-
poner de determinados servicios o dispositivos asistenciales].”
(Pf5, profesional de reumatología y gestión)
Este acento crítico se extrapola, de forma genérica, al enfoque de la enfermedad crónica en Es-
paña.
Pf6: “El modelo no está centrado en la parte social, está más en la parte clínico-sanitaria
[..]”
(Pf6, profesional de atención primaria y gestión)
Pf1: “Yo creo que no existe esa dimensión social [de la asistencia], yo creo que es la que
falta precisamente.”
(Pf1, profesional de reumatología)
Pf6: “ [..]Sanitariamente hablando estamos a nivel mundial como cualquier otro país
con nuestro desarrollo pero sí es cierto que en el tema social, en el tema de la atención
está claro que no tenemos nada que ver con países nórdicos. Nada que ver. Pero igual
que en cualquier otra enfermedad crónica. […] En los países nórdicos hasta lo que yo
sé tienen muchísimas ayudas sociales, personas que le van a casa, les atienden, es decir
todo aquello todo que aquí nos cuesta mucho, y que tienes que ganar un mínimo en el
caso de que necesites que te pongan una persona, pues allí no. Allí no se necesita eso.
Tratan siempre de rehabilitar al máximo a las personas lo mismo que en Canadá. Son
sistemas que invierten mucho en la vida social”
(Pf6, profesional de atención primaria y gestión)
Pf7: “Pero es que la ayuda social es para que el paciente se incorpore al trabajo.”
(Pf7, profesional de enfermería)
Pf5: “Tu puedes dejar a toda la gente con apoyo social, todo el mundo fuera del trabajo,
todo el mundo haciendo una vida no productiva y no satisfactoria o lo puedes intentar
evitar generando una serie de procedimientos cada vez más eficaces y más centrados
Pf2: “No, yo creo que no hay intercomunicación entre sistema sanitario y social.”
(Pf2, profesional de atención primaria y paciente)
La importancia de poner al paciente en el centro del sistema también supone el deber de llevar a
cabo una mayor enfatización de la vertiente humana de la asistencia, por ejemplo, en la comu-
nicación y relación medico-paciente, que no siempre llega a ser adecuada y que desemboca, en
ocasiones, en la búsqueda de fuentes adicionales de información y en el cambio de profesional o
centro de atención.
Pf1: “A los pacientes les dices tres cositas y te dicen; ¿eso se cura? No, mire, esto no se
va a curar, estará mucho mejor si tenemos suerte, y los tratas así y por eso se van. O sea
dedicamos poco tiempo al paciente, tenemos que mejorar yo creo en empatizar con
ellos más en la consulta porque luego se buscan informaciones en Internet y nosotros
ni siquiera… yo por lo menos no le aconsejo ni siquiera páginas, que deberíamos a lo
mejor.”
(Pf1, profesional de reumatología, mujer)
Pf2: “ Cuando querías realizar alguna acción concreta de mejora era como predicar en
el desierto porque justo a los profesionales que habías formado se iban a otra área.”
(Pf2, profesional de atención primaria y paciente)
Pf5: “Daría tranquilidad que el 90% de las plantillas llegaran a ser estables.”
(Pf5, profesional de reumatología y gestión)
Pf1: “Luego está el problema de que los residentes que rotan por reumatología, están
sólo dos meses. Quitando las guardia sacan 20 días. Son gente que llevan rotación con
otros servicios y que luego van a las consultas de primaria… Yo siempre les digo, el pro-
blema es que no se ponen a explorar, salen sin explorar, sin saber lo que es una artritis
reumatoide o una tendinitis.”
(Pf1, profesional de reumatología)
f. Urgencias
Otra de las áreas clave de mejora sugeridas es el abordaje de la AR en el área de urgencias debido
al alto grado de variabilidad existente dependiendo de la plantilla y experiencia de los profesiona-
les que allí prestan servicio.
Pf7: “En el caso de las guardias, cuando hay un residente que esté de guardia bien. Si es
por la mañana, hay un médico que atiende lo que llamamos urgencias. Siempre acude
aunque sea un paciente de otro médico. Si es por la tarde o un fin de semana pues ya
es otra historia.”
(Pf7, profesional de enfermería,)
Pf5: “Algunos [centros] no son nada flexibles. Es una de las cosas más difíciles. trabajar
en otras horas es posible. Hay escasa, escasa flexibilidad.”
(Pf5, profesional de reumatología y gestión)
Pf1: “Para cualquier paciente de artritis reumatoide, la media son tres visitas al hospital.
Son tres mañanas que pierde de trabajar. Entonces tiene que citarse las analíticas per-
sonalmente, tiene que ir un día a hacerse las analíticas y luego tiene que ir a la visita, o
sea, son tres días para una revisión. Eso es bastante incompatible con una vida laboral,
activa.”
(Pf1, profesional de reumatología)
A pesar de existir esta indefinición de roles en algunas disciplinas, sí que existe un acuerdo común
sobre el papel fundamental que juegan los profesionales de Atención Primaria y Reumatología. Los
primeros en la derivación y los segundos en la confirmación del diagnóstico y tratamiento precoz.
Este acuerdo también se extiende en cuanto a la necesidad de una coordinación del cuidado del
paciente con otras especialidades o profesiones sanitarias (fisioterapia, terapia ocupacional…).
Pf6: “Una vía de mejora sería buscar canales de comunicación de contenido asistencial
sobre todo para esas sospechas de artritis reumatoide de inicio o artritis iniciales. Hay
que buscar conexiones entre el ámbito primario y el especializado para conseguir unos
protocolos de canalización de pacientes sobre todo en pacientes con sospecha de artritis
reumatoide”
(Pf6, profesional de atención primaria y gestión)
Pf7: “En mi centro los especialistas antes de poner la consulta de inicio se dedicaron a
explicar las características, los síntomas que tenían que tener como mínimo para poder
derivar, con un teléfono en directo que llamaban, que se les daba día y hora, venían o
sea... es un contacto.”
(Pf7, profesional de enfermería)
100 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
Resultados
y Discusión
La percepción de la AR por parte de pacientes, familiares o profesionales, evidencia la enorme complejidad
asociada a la naturaleza multidimensional de la misma.
A continuación se presenta el resumen de los resultados de este estudio estableciéndose una comparativa
con otros estudios revisados.
Resultados
La AR ha supuesto un importante cambio en la vida de los pacientes y familiares participantes en el estudio.
Este cambio, descrito la mayor parte de las veces como “drástico” o “radical”, lleva asociado además un
proceso arduo de aceptación y adaptación a la enfermedad que se halla marcado porque la evolución de la
propia enfermedad haya sido más “afortunada” o no y que en palabras de los pacientes y familiares depen-
de de la “suerte” de haber recibido un diagnóstico y tratamiento tempranos. Esta visión se ve modificada
por variables como la edad, el género o el año de diagnóstico.
Tanto para el paciente como para el familiar se produce una “ruptura biográfica” representada por la im-
posibilidad de seguir realizando aquellas actividades cotidianas con las que se identificaba previamente el
paciente –a nivel personal, familiar, social y laboral– y que influye en gran manera en su propia autopercep-
ción.
Es frecuente que tanto pacientes como familiares relaten una sucesión de pérdidas de funcionalidad hasta
que se establece el diagnóstico y un tratamiento efectivo, que, por otro lado, no garantiza la plena integra-
ción social y laboral del paciente.
La aparición de la AR es causa en ocasiones de la pérdida de estatus económico y por ende social, o bien de
solicitudes de jubilaciones anticipadas o de incapacidades temporales o permanentes ante la imposibilidad
de readaptarse de nuevo a la rutina laboral. La falta de adaptación de los espacios y puestos laborales y la
carencia de flexibilidad horaria convierte la permanencia o la reincorporación al puesto de trabajo en una
negociación no siempre posible por requerir un esfuerzo ímprobo de la persona a nivel de información,
asesoramiento, además de un elevado coste económico.
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 103
Pacientes, familiares y profesionales expresan un alto nivel de coincidencia al identificar los impactos más
importantes de la AR; el dolor y la incapacidad funcional como los más relevantes. El dolor, es el elemento
omnipresente en la descripción de la vida diaria del paciente con AR, con mayor incidencia en el período
matutino, y que más interfiere en la superación del día a día. Al dolor, se añade la incapacidad funcional,
como elemento de mayor impacto en la dimensión laboral, al no existir facilidades para adaptar el puesto
de trabajo (en materia de flexibilidad horaria, teletrabajo y ergonomía…) a las especiales necesidades de pa-
cientes y familiares. En este contexto se muestra especialmente relevante la figura del familiar como soporte
puntual y/o continuado del paciente.
Queda puesto en evidencia cómo el tiempo de duración de la enfermedad, el acceso precoz a un diagnós-
tico y a un tratamiento efectivo así como la posibilidad de continuar en activo laboralmente determinan
la autopercepción que tiene el paciente de sí mismo y de su estado general de salud. Así, cuanto más
temprana fue la intervención del paciente más positiva fue la valoración de la enfermedad, en términos de
aceptación y adaptación.
Por lo que se refiere a los miedos y preocupaciones, se señalaron cuatro principalmente. El dolor físico des-
crito como incapacitante en muchas ocasiones y estrechamente relacionado con el estado psico-emocional
que, en los casos más patológicos, llega a rozar cuadros “casi depresivos”. La segunda preocupación rese-
ñada, fue el temor a la aparición de brotes o recaídas así como la no respuesta efectiva al tratamiento.
La tercera es una preocupación proyectada hacia el futuro, en la que se constató el miedo a la dependencia
e inmovilidad física, visualizada a través de la imagen de una silla de ruedas. Por último la incertidumbre de
poder o no continuar siendo plenamente activos tanto en el desarrollo de las actividades cotidianas como
en el ámbito laboral.
En la relación con el sistema sanitario y social dos fueron las principales deficiencias detectadas. Por un lado,
la falta o déficit de la vertiente social en el proceso de atención del paciente con AR. Por otro lado, la no
focalización del sistema en el paciente ni el familiar, haciéndose notorios la falta de coordinación, comuni-
cación y los desniveles de prestación e integración de servicios que, en muchos casos el paciente y el familiar
tienen que cubrir por sí mismos, si se quiere tener acceso a servicios no integrados en el sistema asistencial
como son las terapias complementarias (por ejemplo los tratamientos termales) o no considerados como
prestación sanitaria (tratamiento psicológico). Todo ello se traduce en un alto impacto global en la salud y
calidad de vida, incluyéndose la repercusión económica. De hecho, la necesidad de recuperar la “norma-
lidad” hace que el paciente tenga que suplir todo aquello no ofrecido por el sistema sanitario a través de
utilización de terapias complementarias, de la automedicación (medicamentos sin receta), o de desplaza-
mientos de la sanidad pública a la privada. Dentro de este contexto, no sorprende que las Asociaciones de
104 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
Pacientes sean consideradas un soporte especialmente importante para el paciente al ofertar servicios no
contemplados siempre en el sistema sanitario. Las asociaciones proporcionan información a todos los niveles
sanitario, social y laboral, por lo que los pacientes, pertenecientes a éstas se encuentran en una posición de
ventaja al disponer de más información y por tanto más posibilidades.
El sistema asistencial se encuentra todavía alejado del abordaje multidisciplinar que requiere esta patología,
siendo las especialidades mejor valoradas las de reumatología y enfermería. La primera por ser la especiali-
dad gracias a la cual y salvo escasas excepciones se establece el diagnóstico, punto final de un largo recorri-
do. La segunda, por representar la figura más próxima al paciente desde el punto de vista de la continuidad
y el seguimiento.
Entre las áreas clave de mejora del sistema se evidenció la importancia de la humanización de la atención;
el abordaje integral y multidisciplinar del paciente; y el llevar a cabo un seguimiento del paciente y familiar
adaptado a las necesidades de cada una de las fases de la enfermedad. Una de las grandes expectativas de
pacientes y familiares es ser abordados como personas en su conjunto, no solo considerando la dimensión
puramente clínica, si no recibir una atención enfocada también a mejorar la calidad de vida poniendo a su
disposición instrumentos para la prevención secundaria y terciaria (rehabilitación funcional y estrategia de
readaptación como programas de economía articular funcional); ayudas que mejoren el desarrollo de las
actividades cotidianas (calzarse, vestirse, abrocharse los botones, ayuda domiciliaria, eliminación de barreras
arquitectónicas, de transporte…); y un abordaje proactivo de la atención encaminado a reintegrar lo antes
posible al paciente a nivel social y laboral.
Desde la perspectiva profesional fue unánime el acuerdo sobre la separación del sistema sanitario y del siste-
ma social. Las áreas clave de mejora identificadas fueron principalmente la prevención secundaria y terciaria,
la intervención precoz, el abordaje multidisciplinar e integral, y la coordinación y continuidad asistencial.
Como causa global de todas estas deficiencias subyace la falta de preparación del sistema para abordar las
enfermedades crónicas y su orientación predominante a las enfermedades agudas.
Frente a una enfermedad sumamente incapacitante como la AR los profesionales destacaron la importancia
de la intervención precoz. Se señaló la importancia de contar con un equipo interdisciplinar preparado y es-
pecializado en AR que debería ser utilizado en los casos considerados necesarios y en la prevención y mejora
del impacto de la enfermedad en el paciente, y, muy especialmente, cuando está presente el dolor físico y
psico-emocional, así como en la prevención y/o paliación de la deformidad y grado de afectación articular.
Desde esta perspectiva se señaló la importancia de practicar una atención de proximidad en el entorno del
paciente, enfocada a potenciar la máxima autonomía de éste tanto en el ámbito clínico como en el social
y laboral.
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 105
Al mismo tiempo se destacaron los siguientes aspectos considerados clave en la mejora de la calidad de la
atención:
1 Agilización y flexibilización del circuito y proceso asistencial sobre todo en la primera fase de diag-
nóstico, pero también en el seguimiento.
2 Atención asistencial y social centradas en las necesidades del paciente y del familiar en base al
impacto de la AR en sus vidas y en las limitaciones impuestas por la enfermedad.
3 Abordaje multidisciplinar del paciente con la inclusión de las figuras de fisioterapia, terapia ocupa-
cional, trabajo social y psicología muy especialmente en las fases de inicio de la AR.
7 Mayor flexibilidad asistencial, en lo que respecta a los horarios de atención –no siempre adaptados
a los contexto vital y laboral del paciente y del familiar-, como a la modalidad asistencial, - y la
incorporación de tecnologías de la información y comunicación (de gran utilidad en la resolución
de dudas y en el seguimiento inmediato y continuado del paciente).
8 Mejor acceso a la forma de administración o dispensación deseada y mayor formación para una
correcta administración (en el uso de inyectables).
106 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
Discusión
Los resultados de la presente investigación son similares a anteriores estudios emprendidos en materia de
enfermedad crónica (Strauss, 1988), (Strauss et al. 1984) o (Thorne, 1993). Todos estos estudios reflejaron
la relevancia de la enfermedad y su impacto en la vida cotidiana (ConArtritis, 2009), en la calidad de vida
del paciente así como a la necesidad de provisión de servicios sanitarios y sociales (Oliver, 2008). Del mismo
modo los resultados obtenidos sugieren un alto grado de similitud en la percepción de la atención sanitaria
y social por parte de pacientes, familiares y profesionales, tanto en lo que se refiere a la existencia de un
cierto grado de dificultad en el acceso a un diagnóstico y tratamiento precoz como a las consecuencias
derivadas de ello. (Sherrer, 1986; Albers et al., 1999; Barrett et al., 2000; EPISER, 2000; Griffith, 2001; Ryan
et al., 2003; Lapsley, 2004; Hallert et al., 2005; Hulsemann et al., 2005; Simpson et al., 2005; RAISE, 2009).
El retraso del diagnóstico es un factor que alertaría en sí mismo sobre el alto grado de desconocimiento de
la AR por parte de la sociedad – indispensable para la detección precoz – y de una cierta variabilidad en la
práctica clínica dependiendo de cada centro.
Cada uno de los impactos reseñados ya habían sido contemplados en la International Classification of
Functioning, Disability and Health incluidas en la Brief ICF Core Set for rheumatoid artritis (función corporal
–dolor, movilidad, capacidad funcional–; estructura corporal –afectación articular–; actividades y participa-
ción –caminar, trabajo remunerado, utilización de las manos, cambios posturales, movilidad y uso de las
extremidades–; y factores ambientales o contextuales –presencia de soporte familiar, sistemas, servicios y
políticas sanitarias específicas, profesionales de la salud, sistemas, servicios y políticas sociales específicos,
accesibilidad arquitectónica, urbanística y de transportes, ayudas técnicas.)
La AR, como cualquier enfermedad de tipo crónico marca una pauta de comportamiento que incluye im-
portantes elementos que influyen el proceso de adaptación (Ahern et al., 1995) y que podrían sintetizarse
en los siguientes factores: la propia vulnerabilidad de la persona ante la AR, problemáticas contextuales
asociadas (sociales, familiares, personales, laborales, económicas), la preocupación por y hacia la enferme-
dad (correcto diagnóstico, tratamiento y de la incertidumbre del pronóstico), la interferencia del dolor (en
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 107
la vida y en la superación de dificultades y barreras), la relación con los demás (socialización, irritabilidad,
sentimiento de frustración e incomprensión), la disforia (estado de ansiedad o depresivo), la irritabilidad
(impaciencia, enfado), y cohibición emocional (dificultad de expresar los propios sentimientos, de solicitar
ayuda, de mostrar y contener los sentimientos).
El impacto en general de la AR no afecta únicamente a la percepción del estado de salud y calidad de vida
del paciente sino que configuran un complejo entramado que afecta a la vida diaria (Leymarie et al., 1997).
Aunque son diversos los impactos asociados a la AR los de mayor influencia en el paciente y por ende, en
el familiar son los siguientes: el impacto sobre la autopercepción y la pérdida de identidad (Lempp, 2006);
el impacto de la percepción social del paciente (McQuade, 2002); el impacto en el ámbito laboral (Crockatt
et al., 2009); y el impacto de la pérdida del rol social (Geuskens, 2007).
Es por ello que el paciente y el familiar deban afrontar no tan sólo la dura prueba de la aceptación de la
enfermedad sino de un proceso de adaptación intercalado con las deficiencias de un sistema social, sani-
tario y laboral no siempre adaptado a las necesidades de ambos. Una de las mayores consecuencias de la
inadaptación del sistema es el impacto económico derivado de cada uno de los reajustes que debe hacer el
paciente y el familiar para poder reequilibrar su calidad de vida, a través por ejemplo, de la adaptación del
hogar, de la compra de ayudas técnicas o del coste adicional de los tratamientos complementarios paliativos
del dolor (Jaarsveld et al., 1998; Verstappen et al., 2007; ).
Otra de las consecuencias no menos importantes es la especial interrelación entre el paciente y el sistema sa-
nitario ante la búsqueda continuada de mayor soporte. El dolor físico y emocional sumados a la incapacidad
determinan que el paciente y familiar soliciten una mayor humanización del cuidado, no siempre presente,
debido a la presión asistencial y la falta de tiempo. De ahí que sea tan importante el momento de la consulta
médica (García de Vicuña, 2010) y el encuentro médico- paciente como un elemento clave de mejora de la
salud y para la formación y comprensión de la enfermedad (Ryan et al., 2003; Ishikawa, 2006).
Del mismo modo, el grado en que los sistemas sanitario, social y laboral se adaptan al paciente determinan
la confianza que el paciente deposita en estos y depende de la anticipación o retraso de la intervención del
paciente (Alataha, 2003) y de las consecuencias del retraso diagnóstico y terapéutico (Episer, 2002; Scott,
2005; Kumar et al., 2007; Villaverde García et al., 2009; Della Rosa, 2009).
108 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
El conocimiento de las características propias de la enfermedad y de su impacto en la personalidad es una
fuente de conocimiento fundamental para la adaptación personalizada de planes de atención en AR y para
mejorar los resultados de la intervención y el abordaje integral y multidisciplinario de la AR (Devillard, 1991;
Ahlmén et al., 2004; Löfman, P et al., 2008, Verduin, 2008; Lázaro y de Mercado, 2009).
La focalización de una atención centrada en las necesidades del paciente sirve de instrumento de medida de
la calidad de vida (Maclean et al., 2004) en una quádruple vertiente: a) la calidad de la atención (Campen
et al., 1998); b) la calidad percibida por el paciente (McLean, 2000; Jacobi et al., 2004; Lempp, 2006) -en la
dimensión social (Krol, 1993), laboral (Chorus et al., 2003), diagnóstica (Vinaccia, 2005) y, estado subjetivo
de salud (Núñez et al., 2009)-; c) la calidad percibida por el familiar con relación al sentimiento de apoyo /
carga del cuidado (Jacobi et al., 2003); y, finalmente d) la calidad percibida por el profesional de acuerdo a
su nivel de proximidad o alejamiento al concepto de calidad de vida del paciente y familiar (Lambert, 2000;
Memel, 2003; Pouchot, 2007).
Si bien los resultados del presente estudio no pueden ser generalizados, sí pueden ofrecer una aproxima-
ción, descriptiva y exploratoria, a la realidad vivencial de la atención y el abordaje de la AR en España. Tan
sólo desde la aproximación a la realidad del paciente, el familiar y el profesional es posible implementar
estrategias y líneas de actuación específicas ad hoc, configuradas alrededor de los determinantes de mayor
impacto sobre la calidad de la vida y del patrón de comportamiento del paciente y familiar ante la enferme-
dad crónica.
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 109
Conclusiones
Conclusiones
Los diversos participantes en el estudio –pacientes, familiares y profesionales- destacan la necesidad de abor-
dar la AR desde un punto de vista integral, multidisciplinar e intersectorial. Así, lejos de enfocar la mejora de
la calidad de vida únicamente en la dimensión clínica y terapéutica, los participantes abogan por un enfoque
más humanizado del paciente y el familiar en todas las fases de la AR y según la progresión de la misma.
Tanto pacientes y familiares como profesionales inciden en la necesidad de contar con el respaldo del siste-
ma sanitario en coordinación con el social y laboral. Sólo de este modo se pude alcanzar el máximo objetivo:
que el paciente no sufra una pérdida paulatina de su posición económica, social y laboral y evitar llegar a
situaciones de dependencia.
A continuación se resumen las principales conclusiones del estudio. Debido al alto nivel de consenso obte-
nido por parte de los participantes se ha optado por presentarlas, al contrario que las recomendaciones, no
por separado sino conformando una única unidad.
1. La AR es una enfermedad sumamente compleja e invalidante para cuyo abordaje son necesa-
rios un gran número de recursos humanos y asistenciales. Esto determina la necesidad de establecer
líneas estratégicas para gestionar esta enfermedad desde un prisma a su vez personalizado y centra-
do en el paciente y en base a una serie de ejes: la detección y prevención de la AR en fases tempra-
nas; la intervención clínica inmediata mediante escaladas rápidas en el tratamiento; la intervención
anticipada y continuada en materia social; y la atención multidisciplinar.
3. Elevada fragmentación de los sistemas sanitario, social y laboral evidenciada a través de:
Un circuito y proceso asistencial con importantes déficits a nivel de detección precoz y tratamiento
temprano.
Falta de coordinación entre niveles asistenciales y entre el ámbito sanitario y social que conduce a
la carencia de un abordaje integral del paciente que implique a psicólogos, trabajadores sociales,
terapeutas ocupacionales, unidades de dolor y fisioterapeutas.
Falta de intervención precoz del paciente en materia de dolor físico y psico-emocional.
Falta de acceso a flexibilidad laboral, elemento clave en la conciliación familiar y laboral.
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 113
A todos estos elementos se suma un alto grado de disparidad en las derivaciones a tiempo tanto en-
tre los diversos niveles asistenciales como entre las distintas especialidades. El retraso en la derivación
provoca, no tan sólo una dilación en el diagnóstico, sino en el tratamiento precoz. Todo ello, incide
en un pronóstico menos favorable y en una progresiva pérdida de calidad de vida del paciente y del
familiar.
Todo ello da lugar a que exista un alto nivel de disparidad en el tiempo de realización del diagnóstico
y tratamiento, en ocasiones superiores a un año o más, contrariamente a las recomendaciones de los
estándares de GUIPCAR.
La casi totalidad de pacientes y familiares alegan conocer la AR una vez son diagnosticados. No
obstante el conocimiento de la enfermedad mejora considerablemente en la interacción con las
Asociaciones de Pacientes.
114 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
8. Existencia de cierto grado de rotación profesional y variabilidad en la práctica clínica con
independencia de la existencia de protocolos y guías de práctica clínica específicos para la AR como
la GUIPCAR (2007). Se señala la importancia del conocimiento y difusión de estas guías y de las
recomendaciones y los estándares en el abordaje, el manejo y el seguimiento de la AR.
9. Perfil del paciente de AR definido como una persona luchadora, responsable y sufrida, hasta el
punto de conseguir mitigar el impacto generado por la enfermedad. El temperamento luchador y
silencioso llega a provocar de forma involuntaria que en ocasiones no se identifique sus necesida-
des y el sistema no las pueda cubrir.
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 115
Propuestas y
Recomendaciones
A continuación se presentan las recomendaciones de los participantes de acuerdo a una clasificación temá-
tica organizada por áreas clave de mejora y agentes clave a quienes van destinadas.
1. Pacientes
Recomendaciones de los Pacientes
Tabla 6. Listado de recomendaciones de los pacientes relativas a la mejora de la calidad de vida, asistencial, social y laboral.
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 119
SISTEMA Mayor conocimiento por parte de empresas y empleadores sobre la AR por su papel en la adaptación del
LABORAL puesto de trabajo al paciente y su contexto (ej.: flexibilidad horaria, teletrabajo, aparición de brotes…)
Fomento y generación de empleo vinculado al perfil del paciente con AR evitándose el despido y/o la
pérdida de categoría profesional adquirida. No discriminación del paciente en términos de acceso y/o
cualificación profesional por padecer AR.
Reformulación del concepto de trabajo asociado a la AR no en término de incapacidad o dependencia sino
en términos de garantía y salvaguarda de la máxima vida laboral de la persona afectada.
INSS Flexibilización y desburocratización de las solicitudes de baja, discapacidad e incapacitación laboral.
SOCIEDAD Comprensión, soporte y sensibilización social hacia la AR como paso previo al establecimiento de mecanis-
mos e instrumentos de ayudas al paciente.
ÁREAS CLAVE Acceso a un diagnóstico y tratamiento precoz y adecuado.
DE MEJORA Centralización del sistema sanitario, social y laboral en el paciente.
Atención integral, interdisciplinaria e intersectorial aplicando a los agentes clave involucrados en la aten-
ción de la AR.
Rehabilitación continuada y/o garantizada de acuerdo al proceso degenerativo de la AR para evitar com-
plicaciones no deseables.
Acceso al tratamiento biológico, retrasado en ocasiones por razones de dictamen protocolario, de coste
económico y del alto índice de rotación profesionales en el centro o unidad sanitarios.
Impulso a la investigación en la AR.
Ayudas coordinadas a la AR de acuerdo al modelo seguido por enfermedades como el cáncer, la discapa-
cidad visual, el sida.
Soporte psicológico.
Soporte social, laboral y jurídico.
Coordinación entre la Seguridad Social, el INSS y los especialistas en el proceso de solicitud, tramitación
y seguimientos de la baja, discapacidad e incapacidad laboral. Flexibilización y desburocratización del
proceso.
Humanización en la relación y comunicación entre el profesional sanitario y el paciente y muy especialmen-
te en la comunicación del diagnóstico, el pronóstico y evolución degenerativa.
Humanización de los tribunales médicos en la valoración y dictamen de la incapacitación laboral a través
por ejemplo de personas afectadas de AR.
120 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
2. Familiares
Recomendaciones de los Familiares
Tabla 7. Listado de recomendaciones de los familiares relativas a la mejora de la calidad de vida, asistencial, social y laboral.
ASOCIACIONES Mayor visibilidad de las asociaciones de pacientes por su importante papel en el soporte integral al pa-
DE PACIENTES ciente y familiar.
PROFESIONALES Mayor formación enfocada la humanización de la asistencia y del cuidado.
Mejora de las habilidades de comunicación de los profesionales con la finalidad de adaptarse al estado
psico-emocional del paciente para evitar el incremento de situaciones de estrés y ansiedad innecesarios.
Mayor conocimiento de los profesionales sanitarios sobre la AR dirigido a agilizar el diagnóstico, deriva-
ción y elaboración de informes destinados a los empleadores.
Mayor formación de los profesionales sobre el impacto laboral de la AR con el objetivo de mejorar la
integración y flexibilización laboral del paciente.
SISTEMA Centralización del sistema sanitario en el paciente y familiar.
SANITARIO Abordaje integral y multidisciplinar en AR para mejorar la calidad de vida y proporcionar una continuidad
Y SOCIAL asistencial. Introducción de las siguientes figuras clave: psicólogos, fisioterapeutas, rehabilitadores, tera-
peutas ocupacionales, enfermería especializada, trabajadores sociales, nutricionistas y asociaciones de
pacientes.
Coordinación entre los sistemas social y sanitario; y sanitario-laboral destinados a un mejor abordaje
integral basado en la intersectorialidad.
Mayor conocimiento de la AR por parte del sistema social para introducir ayudas y prestaciones destina-
das a cubrir las necesidades relativas a:
a. Asistencia de ayuda a domicilio tanto en el caso de AR de larga evolución altamente incapacitante
como en la aparición de brotes y recaídas.
b. Acceso a balneoterapia para el paciente y su cuidador (en caso necesario)
c. Ayudas técnicas, prótesis y cualesquiera otra destinadas a mejorar la calidad de vida del paciente y a
paliar el coste económico supuesto para la unidad familiar
Mayor dotación de recursos para la AR. Aportación de recursos económicos destinados a la investigación
como elemento favorecedor del diagnóstico y tratamiento, por ende, de la evitación de escenarios alta-
mente perjudiciales (deformidad articular)
Atención psicológica al paciente y familiar
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 121
SISTEMA Mayor conocimiento y sensibilización sobre la AR, enfocado a adaptar el puesto de trabajo al paciente.
LABORAL Información específica destinada a los empleadores sobre, incapacidades y limitaciones derivadas de la
AR y necesidad de disposición e implementación de actuaciones enfocadas a la prevención secundaria
en materia ergonómica (sillas de respaldo elevado, grapadoras eléctricas…) o en materia de accesibilidad
urbanística en los transportes y desplazamientos.
SOCIEDAD Sensibilización social sobre la AR como enfermedad discapacitante y limitante. Mayor conocimiento de la
AR y de los impactos derivados.
ÁREAS CLAVE DE Sensibilización del sistema social a partir de la generación de conocimiento en AR.
MEJORA Integración de la atención social en la AR.
Humanización en la relación-comunicación profesional sanitario y paciente y muy especialmente en la
comunicación del diagnóstico, el pronóstico y evolución degenerativa.
Coordinación asistencial de especialidades y niveles asistenciales.
Desburocratización del proceso y circuito asistencial.
3. Profesionales
Recomendaciones de los profesionales
Tabla 8. Listado de recomendaciones de los profesionales relativas a la mejora de la calidad de vida, asistencial, social y laboral.
PROFESIONALES Actualización de datos epidemiológicos con el objeto de garantizar la correcta disposición de recursos.
Formación específica del profesional de Atención Primaria y de los médicos residentes de familia en la
práctica asistencial en AR con el fin de mejorar la detección e identificación precoz.
Abordaje integral, multidisciplinario y continuado de la AR. Mayor número de profesionales especializa-
dos en su manejo, como son los psicólogos, los trabajadores sociales, los fisioterapeutas y las unidades de
dolor y definición del papel, las competencias y funciones de cada uno.
Mayor estabilidad de las plantillas y menor índice de rotación profesional, mejora del conocimiento y de
la aplicación de las guías de práctica clínica para disminuir la variabilidad de la práctica clínica y mejorar la
uniformidad asistencial.
122 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
SISTEMA Centralización del Sistema sanitario, social y laboral en el paciente y el familiar desde un enfoque humano
SANITARIO y próximo orientado hacia las necesidades derivadas de los impactos de la AR y a evitar la pérdida de
Y SOCIAL “ventanas de oportunidad” que garanticen la integración social y laboral del paciente.
Agilización del circuito asistencial a través de la formación adecuada de los distintos niveles asistenciales
(Atención Primaria, Urgencias,.etc) con el fin de lograr una detección y diagnóstico precoz, así como una
rápida derivación.
Abordaje integral del paciente. Puesta en marcha de Estrategias Nacionales de Salud de carácter transver-
sal específicas en AR y dolor.
Flexibilidad horaria de los centros y servicios para conseguir una mejor adaptación al contexto vital, social
y laboral del paciente..
Identificación y activación de equipos multidisciplinares de soporte al paciente desde la primera fase
(diagnóstico y tratamiento) así como en el proceso de seguimiento y continuidad asistencial de acuerdo a
las necesidades del paciente y al nivel de impacto de la AR en la vida cotidiana.
Apropiada monitorización del paciente desde la coexistencia de tratamiento farmacológico y no farmaco-
lógico (fisioterapia, terapia ocupacional, psicología, trabajo social y unidad de dolor) con el fin de mejorar
el pronóstico y la calidad de vida del paciente.
Promoción de la educación sanitaria del paciente a través de los servicios de enfermería, fisioterapia y
terapia ocupacional, sobre técnicas de protección articular.
SISTEMA Atención enfocada a la integración y/o reincorporación temprana del paciente en el ámbito laboral.
LABORAL
SOCIEDAD Fomento del conocimiento de la AR como factor clave para mejorar el diagnóstico, y sensibilización social
hacia los impactos derivados por la propia enfermedad.
ÁREAS CLAVE Accesibilidad a nivel de barreras arquitectónicas (ascensores, rampas…) y de transporte público (adapta-
DE MEJORA ción de metros, autobuses…)
Centralización del sistema en el paciente.
Coordinación e integración del sistema sanitario y social.
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 123
Aportación
del estudio
Aportación del estudio
Esta investigación constituye el primer estudio cualitativo realizado en España en artritis reumatoide desde
la triple perspectiva de pacientes, familiares y profesionales. Con ella se ha pretendido añadir una pieza
al complejo puzle representado por la AR a través de la exploración de las implicaciones derivadas de su
abordaje sanitario y social en el itinerario de la enfermedad descrito por parte del paciente y del familiar.
En tal sentido, el estudio ha procurado enriquecer la aproximación al análisis cualitativo del abordaje de la
AR desde la óptica de la percepción de su adaptación a las necesidades, prioridades y expectativas de los
agentes clave implicados en el escenario de la atención reumatológica en España.
Por todo ello este documento está destinado a la totalidad de agentes clave en AR, decisores sanitarios y
sociales y a los diversos profesionales que intervienen en el proceso de atención, abordaje y mejora de la
AR. Asimismo, pretende servir de instrumento de conocimiento y profundización de la realidad vivencial de
la AR y servir de base para estrategias de intervención presentes y futuras.
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 127
Participantes
Participantes
A continuación se presenta en orden alfabético la relación de participantes en calidad de expertos de este
estudio:
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 131
Agradecimientos
Los autores desean expresar su más sincero agradecimiento a la totalidad de expertos y personas que han
participado desinteresadamente en este estudio aportando el valor de su tiempo, dedicación, conocimiento
y experiencia.
Se expresa un muy especial agradecimiento a los expertos y las sociedades científicas que han participado
en las entrevistas semi-estructuradas y que han ayudado en la conducción de la presente investigación; a
ConArtritis y Amapar, especialmente a Laly Alcaide y Antonio Torralba por su soporte continuado y puntual
en la selección y cribado de pacientes y familiares; a la LIRE, especialmente a Benito Martos por la revisión de
los cuestionarios y valiosas aportaciones; a Sinedolore, por su soporte en dolor; y a los pacientes, familiares
y profesionales que han participado en los grupos de discusión y que han contribuido al enriquecimiento
y profundización en la visión y experiencia de la AR. A aquellos pacientes que han abierto la privacidad de
sus domicilios y de sus vidas con la finalidad de reflejar su vivencia de la enfermedad. A todos y cada uno
de ellos va dedicado nuestro más profundo agradecimiento por haber hecho posible esta investigación y
cuyo máximo objetivo es dar a conocer y mejorar –aunque sea en un modo explorativo y aproximativo– la
realidad de la AR desde la perspectiva de sus propios agentes y pacientes.
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 135
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144 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
FAMILIARES
a) Perspectiva de los cuidadores de pacientes con Artritis Reumatoide (AR)
Calidad de vida Moreno-Gaviño L, Bernabeu-Wittel M, Alvarez-Tello
Argimon JM, Limón E, Abós T. Sobrecarga y calidad M, Rincón Gómez M, Bohórquez Colombo P, Cas-
de vida de los cuidadores informales de pacientes sani Garza M, Ollero Baturone M, García-Morillo.
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146 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
Anexos
Anexo A
Tabla1. Años de vida ajustados a discapacidad en patología músculo-esquelética (WHO/BJD, 2000)
Carga Global de las EME 1990 Carga Global de las EME 2000
Tabla 2. Distribución de los niveles de mortalidad y discapacidad en la WHO subregión EUR A21.(Kobelt, 200922).
Migraña
Artritis reumatoide
Esclerosis múltiple
Diabetes melitus
Sida / VIH
Enfermedades cardiovasculares
Neoplasmas malignos
Discapacidad
Mortalidad
21 Alemania, Andorra, Austria, Bélgica, Croacia, Dinamarca, Eslovenia, España Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Islandia,
Israel, Italia, Luxemburgo, Malta, Mónaco, Noruega, Portugal, Reino Unido, República Checa, San Marino, Suecia, Suiza.
22 (Kolbet, 2009) Kobelt, G, Kasteng, F. Access to innovative treatments in Rheumatoid Arthritis in Europe: A report prepared for the
European Federation of Pharmaceutical Insustry Associations (EFPIA), 2009
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 149
Tabla 3. Indicadores para evaluar en buen manejo de los pacientes con AR23
150 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
Tabla 3. Indicadores para evaluar en buen manejo de los pacientes con AR (Continuación)
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 151
Tabla 3. Indicadores para evaluar en buen manejo de los pacientes con AR (Continuación)
152 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
Anexo B: Carta de invitación a participar en el estudio
A/A:
Fecha: ⁄ ⁄
Estimado/a
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 153
Anexo C: Hoja de consentimiento informado y cesión de derechos de
imagen
Ha sido informado/a que la entrevista será grabada en audio, con el objeto de poder realizar el análisis de
las opiniones recogidas durante la misma.
Ha sido también informado/a de que sus datos personales serán protegidos e incluidos en un fichero que
deberá estar sometido a y con las garantías de la ley 15/1999 de 13 de diciembre con el objetivo de mante-
ner un contacto posteriormente sobre el resultado del mismo.
Tomando ello en consideración, OTORGA el CONSENTIMIENTO a que esta información sea utilizada para
cubrir los objetivos especificados en el proyecto.
En a de de 2010
Fdo. D/Dña
154 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
CESIÓN DE DERECHOS DE IMAGEN
La Fundació Josep Laporte se compromete a respectar los derechos descritos en la actual Ley orgánica
15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal.
Firma
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 155
Anexo D: Perfil de los participantes
Sexo Mujer 9
Hombre 2
30-39 años 1
40-60 años 7
61-70 años 2
Población General 10
Inmigrante 1
En paro 2
Incapacidad 2
Baja laboral 1
Profesión Administrativo/Técnico 7
Docente 1
Panadero 1
Camarero 1
Ama de casa 1
Solos 1
156 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
2. Grupo de discusión de familiares de pacientes afectados de AR –
Tabla 5. Perfil de los familiares de pacientes afectados de AR participantes en el grupo de discusión.
Sexo Hombre 6
Mujer 1
Población General 6
Inmigrante 1
En paro 1
Jubilado 2
Esposa 1
Novio 2
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 157
3. Grupo de discusión de profesionales en EME y AR
Tabla 6. Perfil de los profesionales expertos en EME y AR participantes en el grupo de discusión.
Sexo Hombre 3
Mujer 7
Sanidad Pública 9
Privada 1
Reumatología 2
Enfermería 2
Fisioterapia 1
Terapia Ocupacional 1
Gestión 1
Unidad de Dolor 1
Artropatía Psoriásica 1
158 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
Anexo E: Guión de las entrevistas semiestructuradas
E.1 Guión de las entrevistas semiestructuradas de expertos clave
Presentación
Si le parece bien, comenzaríamos por hacer una breve presentación personal
2. ¿Cuáles serían los principales factores de impacto en la vida cotidiana y profesional del
paciente y familiar (cuidador)?
6. ¿Qué elementos considera claves en la mejora de la calidad de vida del paciente con
Artritis Reumatoide? ¿Qué factores destacaría como prioritarios en la atención efecti-
va de la Artritis Reumatoide?
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 159
E.2 Guión de las entrevistas semiestructuradas a pacientes y familiares
Presentación
Si le parece bien, comenzaríamos por hacer una breve presentación personal
(Por ej.: su edad, estado civil, situación laboral, situación familiar, dónde vive (piso con ascen-
sor…), años de duración de su enfermedad desde el primer diagnóstico de artritis reumatoide,
padecimiento de otras enfermedades…)
3. ¿Cómo es un día cualquiera con Artritis Reumatoide? ¿Cómo es un día bueno? ¿Cómo
es un día malo?
160 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
Anexo F: Guión de los grupos de discusión
Conducción del grupo
Temas Comentarios
Introducción Bienvenida y agradecimiento a los asistentes.
Presentación del moderador.
Objetivos del grupo Explicar brevemente los objetivos del grupo de discusión:
de discusión Valoración de la visión y experiencia de los pacientes afectados de artritis reumatoide.
Identificación de las áreas clave de mejora en la atención de la artritis reumatoide a nivel sanitario y
social.
Establecimiento de recomendaciones clave en la mejora del sistema sanitario y social de acuerdo a
las necesidades de los pacientes afectados de artritis. reumatoide y de su contexto vital
Introducción de los Se pide a los asistentes que se presenten al resto del grupo.
participantes
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 161
Número Dimensiones Preguntas
1 Artritis Reumatoide: Me gustaría conocer un poco de sus circunstancias personales (como por ejemplo
Historia de Vida su edad, estado civil, situación laboral, situación familiar, años de duración de su
enfermedad desde el primer diagnóstico de AR, padecimiento de otras enfermedades…)
3 Artritis Reumatoide: ¿Cuáles considera que son sus principales necesidades para afrontar la AR en su vida
Necesidades, personal y profesional?
Barreras, y ¿Cuáles considera que son las principales barreras y dificultades que debe superar en su
Dificultades día a día?
¿Cuáles son sus principales preocupaciones o miedos de cara al futuro? (embarazo,
dependencia, trabajo…)
4 Artritis Reumatoide: ¿Recuerdan cuando fueron diagnosticados de AR? ¿Qué pasó? ¿Tuvieron algún
Proceso asistencial problema (tiempo de espera, derivación…)?
En este momento ¿Qué es aquello que destacarían como elementos más positivos de la
atención recibida en AR?
En este momento ¿Qué es aquello que destacarían como elementos más negativos de la
atención recibida en AR?
5 Artritis Reumatoide: ¿Consideran que el modelo actual de atención de la AR en España está centrado en el
Presente y Futuro paciente y familiar? ¿Por qué? (Por ejemplo: a nivel sanitario, social, laboral, económico
y de políticas de genero….)
¿Cuáles son las necesidades médicas y no médicas que consideran prioritarias cubrir por
parte del sistema sanitario y social?
¿Cuál considera que debe ser el papel de los profesionales (médico, enfermera…) en la
atención de la AR desde el punto de vista médico y social?
¿Qué elementos consideran clave en la mejora de la atención y de la calidad de vida de
la AR?(Por ejemplo: a nivel asistencial, social, económico, laboral, político, legislativo, de
investigación…?
¿Cuáles serían sus principales recomendaciones para un modelo ideal de atención? (A
nivel médico y profesional)
162 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
Anexo G: Reportaje gráfico
G.1 Reportaje gráfico del grupo de discusión de pacientes
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 163
G.3 Reportaje gráfico del grupo de discusión de profesionales
164 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
C.4 Reportaje gráfico de la entrevista semiestructurada con paciente
Imagen 2. Fotografía del acceso a la vivienda de una paciente con AR de larga evolución.
ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO 165
Imagen 4. Fotografía de un abrelatas artesanal adquirido por una paciente con AR de larga evolución.
Imagen 5. Fotografía de un cascanueces utilizado como abrebotellas adquirido por una paciente con AR de larga evolución.
166 ARTRITIS REUMATOIDE: UNA VISIÓN DEL PRESENTE Y UNA MIRADA AL FUTURO
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