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Manual Autoridad

El documento es un manual de curso sobre la autoridad y sumisión en el contexto del discipulado cristiano, enfatizando la importancia de reconocer y obedecer la autoridad como representación de Dios. A través de diversas lecciones, se analizan ejemplos bíblicos de rebelión y obediencia, destacando la necesidad de someterse a la autoridad divina para vivir en armonía con los mandatos de Dios. El objetivo es fomentar una actitud de humildad y obediencia entre los miembros del cuerpo de Cristo.
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Manual Autoridad

El documento es un manual de curso sobre la autoridad y sumisión en el contexto del discipulado cristiano, enfatizando la importancia de reconocer y obedecer la autoridad como representación de Dios. A través de diversas lecciones, se analizan ejemplos bíblicos de rebelión y obediencia, destacando la necesidad de someterse a la autoridad divina para vivir en armonía con los mandatos de Dios. El objetivo es fomentar una actitud de humildad y obediencia entre los miembros del cuerpo de Cristo.
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CONTENIDO

INTRODUCCIÓN   3  

OBJETIVO GENERAL   5  

LECCIÓN I   6  
AUTORIDAD Y SUMISIÓN   6  
ACTIVIDAD 1   10  

LECCIÓN II   11  
CASOS DE REBELIÓN EN EL   11  
ANTIGUO TESTAMENTO   11  
ACTIVIDAD 2   15  

LECCIÓN III   16  
DAVID:   16  
SU CONOCIMIENTO DE LA AUTORIDAD   16  
ACTIVIDAD 3   19  

LECCIÓN IV   20  
LA OBEDIENCIA DEL HIJO   20  
ACTIVIDAD 4   23  

LECCIÓN V   24  
LA AUTORIDAD DEL CUERPO DE CRISTO   24  
ACTIVIDAD 5   27  

LECCIÓN VI   28  
LA MEDIDA DE LA OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD   28  
ACTIVIDAD 6   31  

CONCLUSIÓN   32  
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA   33  
 

 
 

AUTORIDAD
Manual de curso. Discipulado para recién convertidos. Nivel 1

Dirección principal: Pastor Jose Luis Peñaloza


Elaborado por: Sarahi Peñaloza López

Terminado en Mayo 2013

Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización directiva de Ministerios Filadelfia, la


reproducción parcial o total de este manual por cualquier medio o procedimiento, y la distribución
de ejemplares de éste mediante alquiler o préstamo.

México, 2013

  2  
INTRODUCCIÓN

A lo largo de las lecciones de este curso, se pretende dar a conocer la


importancia que tiene la autoridad en nuestras vidas; ésta se presenta
principalmente en la iglesia, en casa, en la escuela, en el trabajo, en la calle, en
el gobierno, etc., todo está regido por diferentes autoridades, pero todas éstas
han sido puestas por Dios. Por lo cual, la autoridad es el símbolo de Dios mismo,
y nuestro deber es someternos a ella.

Muchas personas no entienden el peso de la autoridad, y viven ignorándola, no


tienen un conocimiento profundo de lo que significa obedecer a la autoridad o
desobedecerla; podría ser que ni siquiera encuentren la diferencia entre hacer
una u otra, pero la realidad es que Dios quiso establecer todas las cosas
seguidas por un patrón de autoridad, y por ello encargó esta función a diferentes
personas, respaldadas por él mismo, siendo él la autoridad absoluta de todos y
en todo.

Una vez que comprendemos que Dios está detrás de cada autoridad en todo
lugar, es como podremos obedecer sin ninguna resistencia pues sabremos que
a quien nos resistimos es a Dios y por lo tanto, podríamos acarrear condenación
como algunos de los ejemplos del Antiguo Testamento que se mencionarán, los
cuales no tomando en cuenta la supremacía de Dios, se rebelaron y murmuraron
contra los hombres a los que Dios había delegado su autoridad, y ellos sufrieron
las consecuencias de su pecado, pues les fue cosa liviana oponerse a la
autoridad.

Así que, la sumisión y la obediencia es el punto a enfatizar en cada una de las


lecciones, pues nuestra actitud debe estar fundamentada en estos dos principios
y, en un sentido correcto y genuino.

  3  
Tomaremos en cuenta el conocimiento que David tenía sobre la autoridad, pues
a pesar de toda la lucha en su contra nunca la traspasó ni se dejó influenciar por
otros para hacerlo.

La perfecta autoridad de Dios la vemos manifestada en el cuerpo de Cristo que


es la iglesia y, por lo tanto hay una gran responsabilidad en nosotros como
miembros de ese cuerpo, respecto a la obediencia que manifestamos; nos
corresponde mantener la unidad y respetar cada una de las funciones que tienen
otros miembros para que la autoridad de Dios gobierne en plenitud sobre
nosotros.

Así como Jesús, siendo hombre como nosotros, en este mundo tuvo que
aprender la obediencia mediante todo lo que padeció para así llegar a ser
exaltado; dejándonos el ejemplo máximo de sumisión para que con la misma
actitud pudiésemos humillarnos, someternos y ser obedientes a todas las
autoridades.

Finalmente, la autoridad de Dios se manifiesta a nosotros en cada lugar al que


vamos, y nuestro deber es reconocerla, pues Dios nos demanda obediencia y
sumisión absoluta hacia ella, de tal forma que podamos ser distinguidos de entre
los demás por nuestra obediencia de corazón y de hechos.

  4  
OBJETIVO GENERAL

Analizar la importancia de la autoridad como la representación de Dios mismo,


tomando ejemplo de las consecuencias que sufrieron algunos hombres del
Antiguo Testamento por haberse rebelado, a fin que decidamos de corazón
someternos como miembros del cuerpo de Cristo a la autoridad delegada por la
Cabeza, en la misma actitud que tuvo Jesús: con toda humildad y obediencia.

  5  
LECCIÓN I

AUTORIDAD Y SUMISIÓN

Objetivo. Reconocer la importancia de la autoridad, pues ésta representa a


Dios mismo; a fin de comprender que nuestra obediencia y sumisión a toda
autoridad delegada es un mandato de Dios pues ha sido establecida por Él.

I. IMPORTANCIA DE LA AUTORIDAD

En los siguientes versículos, podemos notar uno de los más grandes mandatos
que Dios dejó a la humanidad entera, a fin de que todos pudiesen obedecerlo:

“Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad


sino de parte de Dios; y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo
que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que
resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no
están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no
temer a la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es
servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano
lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo
malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del
castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también
los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto
mismo. Pagad a todos lo que debéis; al que tributo, tributo; al que impuesto,
impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.” (Ro. 13:1-7)

  6  
La palabra “autoridad” proviene del hebreo –exousia- en el sentido de
capacidad, privilegio, fuerza, competencia, símbolo de control, influencia
delegada: derecho, dueño, poder, etc. (STRONG, J. 2002)

El universo entero está regido bajo la autoridad divina de Dios, es decir, bajo su
fuerza, control, influencia poder, etc., esta es una realidad que no podemos
evadir “… el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su
sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder…” (He.
1:3). La autoridad de Dios representa a Dios mismo. Entonces, entendemos que
las autoridades establecidas, están en representación de Dios.

Satanás, antes de ser Satanás, fue un querubín, pero quiso sobrepasar la


autoridad de Dios, y queriendo competir con su gloria, se convirtió en su
adversario; y fue su rebelión la causa de su caída. (Ver: Is. 14:12-15)

El principio de Satanás es, que desobedezcamos la autoridad de Dios, el no


quiso someterse bajo esa autoridad, e impedirá que nosotros lo hagamos. Así
que, para mantener la autoridad de Dios, es necesario que nos sometamos a
ella de todo nuestro corazón.

Antes de servir a Dios, Pablo era un perseguidor de la iglesia, y un día tuvo un


encuentro con el Señor, camino a Damasco, y vio que le era dura cosa dar
coces contra el aguijón (la autoridad de Dios), inmediatamente cayó al suelo y
reconoció a Jesús como Señor. Después de este encuentro, pudo someterse a
todas las instrucciones que Ananías le dio. Quien tiene un encuentro con la
autoridad, trata simplemente con ella, y no con el hombre; pues sabemos que no
obedecemos en sí al hombre sino a la autoridad de Dios puesta en un hombre.

  7  
II. LA MAYOR EXIGENCIA: OBEDIENCIA

Dios le ordenó a Saúl que destruyera a los amalecitas por completo (1S. 15),
pero después de la victoria, Saúl perdonó a Agag, rey de los amalecitas, junto
con lo mejor de las ovejas y bueyes; Saúl se excusó diciendo que no lo había
destruido del todo para poder ofrecer a Dios sacrificios, pero Samuel le contestó:
“Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que
la grosura de los carneros” (versículo 22)

La palabra “obedecer”, proviene del hebreo –shamá- y quiere decir, oír


inteligentemente, atender, convenir, conceder, conformarse a comando, etc.
(STRONG, J. 2002)

Dios no pidió sacrificios, pero Saúl no prestó atención inteligente al mandato de


Dios por eso creyó que su obediencia había sido completa, y por cuanto no
obedeció completamente, obtuvo el desagrado de Dios. La obediencia sólo será
posible cuando uno vive en el Espíritu, y una vida en el Espíritu se expresa
haciendo la voluntad de Dios. (Watchman, N., 1978)

Jesús manifestó su plena obediencia a la autoridad de Dios. No era un sencillo


sacrificio en la cruz, fue rendición total de obediencia a Dios. En Lucas 22:42,
Jesús le expresa a Dios: “si es posible, que no vaya a la cruz, pero que no se
haga mi voluntad sino la tuya.” Aceptar la voluntad de Dios y obedecerla, es
someterse a su autoridad. Por lo tanto, el sufrimiento de la cruz que enfrentó
Jesús, fue el máximo ejemplo de obediencia a la autoridad.

III. REVELACIÓN DE LA AUTORIDAD

La biblia define el pecado como infracción de la ley (1J. 3:4). La palabra que se
usa en Ro. 2:12 y que se ha traducido “sin” ley es la misma que se usa para

  8  
significar “contra” la ley. La infracción de la ley es desobediencia a la autoridad
de Dios, y esto es pecado. Es importante entender que, el pecado es un asunto
de conducta; pero la infracción de la ley es una cuestión de actitud del corazón.
En todo el mundo, constantemente, la gente infringe la ley, se burla de la
autoridad y la desobedece porque sus corazones están llenos de anarquía.
(Watchman, N., 1978)

Si bien, entendemos hasta este punto que, entonces hay dos principios rigiendo
el universo:
1. La autoridad de Dios
2. La rebelión satánica

Por lo tanto, nosotros no podemos servir a Dios, y a la vez tener en nuestro


corazón un espíritu de rebelión contra la autoridad; sencillamente, porque el
principio del servicio está fundamentado en la autoridad; sin este principio,
definitivamente no podremos servir con integridad a Dios.

Al servir a Dios, somos llamados a cumplir su propósito, aun cuando esto


implique negar nuestra voluntad. Sorprendentemente, nuestra relación con Dios
dependerá de nuestro encuentro con la autoridad; y cuando esto suceda,
podremos ver por todas partes la autoridad, a cualquier lugar que vayamos
sabremos que existe una autoridad delegada, y si la reconocemos y, la
obedecemos, entonces, Dios podrá comenzar a utilizarnos.

  9  
ACTIVIDAD 1
LECCIÓN I

Fecha: ___________________ Pts. De Participación:___________________

1. ¿Cuál es la importancia de la autoridad según la lección?

2. Menciona los dos principios que rigen el universo, y explícalos con tus
propias palabras:

3. ¿Cuál es la mayor exigencia que Dios nos hace y por qué?

4. ¿Qué entiendes por esta palabra: “la obediencia es mejor que los
sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”?

  10  
LECCIÓN II

CASOS DE REBELIÓN EN EL
ANTIGUO TESTAMENTO

Objetivo. Reflexionar sobre algunos casos de rebelión a la autoridad del


Antiguo Testamento, con el propósito de tomar ejemplo de ellos para no
sobrepasar, ni murmurar en contra de la autoridad, sino respetarla con temor,
sabiendo que está en representación de Dios.

Para entender claramente esta lección, necesitamos saber que es la “Rebelión”;


ésta palabra proviene del hebreo –pésha- que significa: falta, fraude, infracción,
iniquidad, maldad, ofender, pecado, traición, separarse, traspasar, rebelarse,
etc. (STRONG, J. 2002). Realmente, su significado es muy severo, y por lo
tanto, provoca la ira de Dios, pues siempre que se comete rebelión en contra de
una autoridad, se comete hacia la misma Persona de Dios.

I. CAÍDA DE ADÁN Y EVA

“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás
comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque del día
que de él comieres, ciertamente morirás.” (Gn. 2:16-17)… Y vio la mujer que el
árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable
para alcanzar sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido,
el cual comió así como ella.” (Gn. 3:6)

  11  
Dios prohibió al hombre comer del fruto de un cierto árbol, pero más que una
mera prohibición, Dios lo estaba poniendo bajo autoridad, para que aprendiera
así la obediencia (Watchman, N., 1978) Adán era la autoridad de todos los
animales del huerto, pero Adán estaba bajo la autoridad de Dios, y cuando
comió del fruto prohibido, fue como traspasar, omitir y violar autoridad de Dios
mismo.

“SOLAMENTE EL QUE SE SUJETA A LA AUTORIDAD PUEDE SER AUTORIDAD”

Entonces, ahora es como comprendemos que la caída del hombre se debió a la


desobediencia a la autoridad de Dios. Porque rebelarse contra la autoridad que
representa a Dios es lo mismo que rebelarse contra Dios.

II. MURMURACIÓN DE AARÓN Y MARÍA

“María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había
tomado; porque él había tomado mujer cusita. Y dijeron: ¿Solamente por Moisés
ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová.
Luego dijo Jehová a Moisés, a Aarón y a María: Salid vosotros tres al
tabernáculo de reunión. Y salieron ellos tres… y les dijo: Oíd ahora mis palabras.
Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en
sueños hablaré con él. No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa.
Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia
de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuviste temor de hablar contra mi siervo Moisés?
Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue.” (Nm. 12:1-9)

A la verdad, Aarón y María eran hermanos mayores de Moisés. En


consecuencia, Moisés debía estar sujeto a la autoridad de ellos en el hogar.
Pero en el llamamiento y obra de Dios, ellos debían someterse a la autoridad de
Moisés. El problema consistió en que ni Aarón ni María reconocieron la

  12  
autoridad de Dios; ignoraron que Dios mismo era la autoridad sobre ellos, pero
manifestada a través de Moisés.

Por tal acto de murmuración, la consecuencia fue la lepra. “Y la nube se apartó


del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón
a María, y he aquí que estaba leprosa.” (Nm. 12:10). Si criticamos la autoridad
establecida por Dios, encenderemos Su ira contra nosotros, y las consecuencias
pueden ser graves, perderemos su presencia hasta limpiarnos de toda palabra
injuriosa que proferimos contra la autoridad de Dios.

Nosotros debemos ser precavidos de nuestras palabras contra una autoridad


delegada por Dios, pues si la ofendemos, no ofendemos al hombre en sí, sino a
Dios mismo. Por esta razón, nunca despreciemos al vaso que Dios ha escogido
para manifestar su autoridad. (Watchman, N., 1978)

III. REBELIÓN DE CORÉ Y SU SÉQUITO

Este es un ejemplo de rebelión colectiva, y lo encontramos en Nm. 16. Coré y su


compañía eran levitas, Datán y Abiram eran hijos de Rubén, ellos tres, tomaron
250 personas, príncipes de la congregación de Israel, varones de renombre. “Y
se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque
toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová:
¿Por qué pues os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová? Cuando
oyó esto Moisés, se postró sobre su rostro; y habló a Coré y a todo su séquito,
diciendo: mañana mostrará Jehová quien es suyo, y quien es santo, y hará que
se acerque a él; al que él escogiere, él lo acercará a sí.”

Estos hombres que se habían reunido para levantarse contra Moisés, fueron
irrespetuosos. Tal vez, sus aclaraciones eran sinceras, pero la actitud con la que
se levantaron y reclamaron a los siervos de Dios, fue totalmente errónea.

  13  
No obstante, Moisés, no se enfadó ni perdió la paciencia, sino que con toda
humildad, les dijo que Dios mostraría quien era santo y a quien había escogido.

Coré, junto con su séquito, trataban de justificarse a sí mismos, como santos,


como en quienes habitaba la presencia de Dios; y no puede ser así, si Dios está
con una persona, ésta se somete a Su autoridad, y esta autoridad siempre es
representativa.

Entendamos, pues, que el espíritu de rebelión es muy contagioso, empezó por


Coré, Datán y Abiram, y se extendió hasta 250 hombres más. Los ojos humanos
siempre estarán puestos sobre los hombres, ignorando que la autoridad viene de
Dios.

Ahora bien, cuidémonos de juntarnos con gente que está en contra de la


autoridad establecida por Dios, porque al igual que Coré, Datán y Abiram, y su
séquito, Dios los eliminó de la tierra en cuestión de segundos, por cuanto se
levantaron en contra de Moisés y Aarón. Nosotros, si hacemos lo mismo,
encenderemos la ira de Dios contra nosotros y nuestros hijos.

Como en Ro. 13, vimos que, no hay autoridad sino de parte de Dios; y todas las
que hay han sido puestas por él. De esta forma, Dios está por encima de todas
las personas que tienen una autoridad, no sólo dentro de la iglesia (pastores y
líderes) sino en casa, (los padres de familia) en la escuela, (maestros y
directivos) en la calle, (policías) en el gobierno, (presidente, diputados, y
diferentes servidores públicos) etc., no importa que tan buenos o malos sean
estos dirigentes, nuestro deber es sujetarnos a su autoridad, pues ellos están
bajo la autoridad de Dios

  14  
ACTIVIDAD 2
LECCIÓN II

Fecha: ___________________ Pts. De Participación:____________________

1. Explica con tus propias palabras, qué aprendiste a cerca de las 3 rebeliones
mencionadas en la lección.

La caída de La murmuración de La rebelión de


Adán y Eva Aarón y María Coré y su séquito

  15  
LECCIÓN III

DAVID:
SU CONOCIMIENTO DE LA AUTORIDAD

Objetivo. Analizar el conocimiento que David tenía sobre la autoridad


delegada, y la sumisión que siempre mostró frente a ella; a fin de movernos en
esa revelación para mostrar obediencia absoluta ante cualquier circunstancia.

I. RECONOCER Y SOMETERSE A LA AUTORIDAD POR


ENCIMA DE UNO MISMO

“Entonces los hombres de David le dijeron: He aquí el día de que te dijo Jehová:
He aquí que entrego a tu enemigo en tu mano, harás con él como te pareciere. Y
se levantó David, y calladamente cortó la orilla del manto de Saúl. Después de
esto se turbó el corazón de David, porque había cortado la orilla del manto de
Saúl. Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi
señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el
ungido de Jehová.” (1S. 24:4-6)

Dios ya había rechazado a Saúl del trono y había elegido a David para que
tomase su lugar, y ante esto, por mucho tiempo Saúl persiguió a David
procurando matarle, sin embargo, David jamás quiso atentar contra la vida de
Saúl, aun cuando sabía que Jehová ya lo había destituido del reinado. Mediante
el ejemplo de David, podemos ver claramente como David no procuró el trono a
un precio de rebelión, sino que esperó en Jehová el tiempo correcto para
ascender.

  16  
I. LA OBEDIENCIA QUE TRASCIENDE

La autoridad implica grandes responsabilidades y todos debemos tener un


entendimiento profundo sobre ella, para poder someternos sin problema. Si
hemos de servir a Dios, la sujeción a la autoridad es una necesidad absoluta en
nuestras vidas, puesto que la obediencia trasciende a lo que hacemos; ésta
reluce en cada actitud de sumisión, al igual que la rebelión en cada actitud de
desobediencia a la autoridad. (Watchman, N., 1978)

David, tenía un conocimiento profundo sobre lo que era la autoridad de Dios.


Sabía que Saúl era aún el rey, y pese a las circunstancias en su contra, nunca
se permitió violar su autoridad y ubicarse por encima de él.

La verdadera obediencia a la autoridad, es cuando ésta se somete ante


cualquier circunstancia. David estaba siendo perseguido por Saúl, y aún ante
esta adversidad, siempre se refirió a él como “mi señor” o como “el ungido de
Jehová”; quiere decir, que David entendía perfectamente que la autoridad de
Dios estaba delegada a Saúl, y que aunque a él se le hubiese declarado rey,
entendía que no podía sobrepasar a Saúl, hasta que llegase el tiempo que Dios
lo permitiese.

La obediencia va más allá de cumplir una orden. El obedecer es tener reverencia


en el corazón ante la autoridad establecida por Dios.

II. SUMISIÓN TRAE RECOMPENSA

A lo largo de las lecciones hemos visto y seguiremos viendo la palabra


“Sumisión”, según STRONG, J. 2002, ésta es una palabra hebrea –jupotásso-
que significa: subordinar, obedecer, sujeto, sumiso, de posición inferior.

  17  
Ahora bien, David siempre mantuvo una postura de siervo (inferior a la de Saúl),
mientras Saúl vivía y era rey; no dejó que nadie tocase al rey para hacerle daño,
ni tampoco él, a sí mismo se lo permitió, sino que en todo tiempo reconoció la
autoridad de Dios sobre Saúl. David, procuró todo ese tiempo estar en una
actitud de sumisión, tal vez, no siempre le fue fácil mantenerse sumiso, pero su
revelación sobre la autoridad delegada era firme, y en todo lo que de él
dependiera no permitiría que esta autoridad (Saúl) fuese traspasada.

Y seguramente nos preguntamos ¿qué fue lo que ganó David, con no traspasar
la autoridad de Saúl?... sencillamente, la recompensa fue convertirse en rey, de
un reino que jamás sería removido, (lo vemos en Jesús: descendencia de David)
y no sólo eso sino que fue llamado el hombre conforme a su corazón.

Efectivamente, es imprescindible someternos a la autoridad y obedecerla de


todo corazón antes de ser puestos como autoridad; pues si esto no ocurre así,
seguramente, quienes estén a nuestro cargo tampoco se someterán a nosotros.

  18  
ACTIVIDAD 3
LECCIÓN III
 
 
Fecha: ___________________ Pts. De Participación:____________________
 
 
 
1. ¿Qué fue lo que detuvo a David para matar a Saúl cuando tuvo la
oportunidad de hacerlo?

2. ¿Con base a la lección, cómo debe expresarse la verdadera obediencia?

3. ¿Cómo entiendes la recompensa de la sumisión?

  19  
LECCIÓN IV

LA OBEDIENCIA DEL HIJO

Objetivo. Considerar la actitud de sumisión que mostró Jesús hacia Dios, y el


sufrimiento por el cual aprendió la obediencia en esta tierra, a fin de que
imitemos esa misma actitud, y aprendamos a obedecer a la autoridad de Dios.

I. EL PRINICIPIO DE SU OBEDIENCIA

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual
siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que
aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho
semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí
mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual
Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo
nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están
en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que
Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. “Fil. 2:5-11

Jesús antes de venir al mundo, era la imagen de Dios; pero para cumplir con el
propósito de salvación para la humanidad tuvo que despojarse de toda su
deidad, y tomar la semejanza de un hombre, y al renunciar a toda su gloria, se
hizo un hombre común, y un siervo, de tal forma que nadie le reconoció como
Dios; pero aun así Jesús en obediencia cumplió su misión en el mundo.

  20  
Ahora bien, Dios viene a ser el emblema de la autoridad mientras que Cristo
adopta el símbolo de la obediencia, (Watchman, N., 1978) y como ya antes lo
revisamos (pp. 7), obedecer significa escuchar con toda atención, someterse,
conformarse a comando. Jesús cubrió con todo el perfil de la obediencia al llevar
a cabo su propósito.

Ahora bien, entendamos que Cristo no sólo se despojó de su divinidad, sino que
se humilló a sí mismo, y se igualó a nosotros para servirnos. Si meditamos en
cómo siendo Dios quiso rebajarse a nuestro nivel para mostrarnos su amor y su
salvación, entonces todos debemos tomar su ejemplo, y debería resultarnos aún
más fácil que a Jesús, el dejar a un lado nuestros “privilegios” para servir con
humildad, pues Jesús era con Dios lleno de gloria, y todo eso lo dejó aún lado,
pero una y otra vez, nos damos cuenta de que nuestro orgullo humano es aún
más fuerte y nos impide servir y ser obedientes de corazón.

II. EL SUFRIMIENTO ENSEÑA OBEDIENCIA

En Hebreos 5:8,9 dice: “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la
obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación
para todos los que le obedecen…”

Este pasaje nos deja ver claramente que el sufrimiento que Jesús enfrentó en la
tierra le enseñó a obedecer. Tal como estaba en condición de hombre tuvo que
aprender la obediencia, no le fue una tarea sencilla, pero sabía que esta
obediencia le perfeccionaría hasta convertirlo en autor de eterna salvación para
todos aquellos que algún día le obedecerían.

En algún momento todos nos enfrentaremos al sufrimiento, y cuando esto


ocurra, Dios nos enseñará la obediencia. En sí, el sufrimiento no nos va a ser
obedientes de la nada, nosotros elegiremos aprender de cada prueba dolorosa y

  21  
así ceder nuestra voluntad a Dios. Esto va a ser un proceso para enternecer
nuestro corazón, pero hasta que no aprendamos la obediencia, el sufrimiento no
nos dejará. (Watchman, N., 1978)

I. LA EXALTACIÓN

En el versículo 8, dice que “se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz”
quiere decir, que Jesús toda su vida en la tierra se mostró reverente, hasta el día
de su muerte fue obediente, y esta es la razón por la cual Dios lo exaltó hasta lo
sumo.

“Dios exalta al que se humilla, y sin duda este es un principio divino que se
cumplió primeramente en Cristo Jesús”

Así que Dios recompensó a Jesús con exaltación, y también, le dio señorío
sobre todo lo creado en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra; y esto ocurrió
hasta después que Jesús pagó el precio de la obediencia.

Cuando hayamos comprendido el principio de que la obediencia a la autoridad


de Dios trae exaltación, entonces nos someteremos unos a otros sin ningún
problema, pues sabremos que no hay pecado más grave que la rebelión y no
hay nada más importante que la obediencia. (Watchman, N., 1978)

Si hemos tenido un encuentro con la autoridad de Dios, descubriremos que la


obediencia es fácil y que la voluntad de Dios es sencilla; porque el Señor mismo
fue obediente y nos ha dado a nosotros esta vida de obediencia. (Watchman, N.,
1978)

  22  
ACTIVIDAD 4
LECCIÓN IV
 
 
Fecha: ___________________ Pts. De Participación:___________________
 
 
1. ¿En qué se detecta el principio de la obediencia de Jesús?

2. ¿Qué entiendes por: “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la
obediencia…”?

3. ¿De qué forma lo aplicarías a tu vida?

4. ¿Cuál fue la causa que llevó a Jesús a la exaltación?

5. ¿Qué trata de enseñarme este principio?

  23  
LECCIÓN V

LA AUTORIDAD DEL CUERPO DE CRISTO

Objetivo. Especificar que la autoridad del cuerpo de Cristo pide una


obediencia natural y completa de los miembros, al reconocer y respetar la
función de otros, con el fin de aprender a someternos a la autoridad dentro de la
iglesia y en cualquier otro lugar.

I. LA MÁXIMA EXPRESIÓN DE LA AUTORIDAD ESTÁ EN


EL CUERPO

“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los
miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.”
(1Co. 12:12)

Sólo la relación de Cristo y la iglesia puede dar plena expresión a la autoridad


así como la obediencia. Esto lo entendemos porque la iglesia no es una
institución civil sino el cuerpo de Cristo en el que él es la cabeza. (Ef. 1:22,23)

El propósito de que la iglesia sea un solo cuerpo, es porque Dios quería


manifestar la perfección de su autoridad y de la obediencia (Watchman, N.,
1978); ya que el mundo, aunque puede estar regido por autoridades, no se
puede saber si el corazón de la gente manifiesta una obediencia correcta; y es
que tanto la autoridad puede abusar de su poder como el que obedece lo puede
hacer sólo en acciones mas no de corazón.

  24  
En un cuerpo, cada miembro desempeña su función direccionado por la cabeza
y, ninguno de ellos se resiste al hacer dicha labor. Lo mismo con la iglesia, todos
sus miembros deben obedecer con naturalidad a la cabeza que es Cristo.

Es la intención de Dios que rindamos completa obediencia como lo hace un


cuerpo físico, así, también, lo haga su iglesia.

II. LA AUTORIDAD DE LA CABEZA DELEGADA EN LOS


MIEMBROS

“Más ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo,
como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el
cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni el
ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No
tengo necesidad de vosotros.” (1Co. 12:18-21)

Todo lo que hace un miembro del cuerpo se atribuye a las órdenes que recibe
de la cabeza. Ningún miembro se mueve por su propia cuenta, y tampoco trata
de hacer el trabajo que le corresponde a otro miembro. Y es precisamente en
este aspecto en que nos encontramos faltos los hijos de Dios, pues nos cuesta
trabajo reconocer la función de los otros miembros. (Watchman, N., 1978)

Entonces, no podemos funcionar como un solo cuerpo hasta entender que Dios
ha delegado en algunos miembros la autoridad de la Cabeza, y por lo tanto
nosotros la debemos reconocer y sujetarnos a ella sin resistirla y en completa
obediencia. La función de cada miembro constituye la autoridad de Dios.
(Watchman, N., 1978)

  25  
III. LA AUTORIDAD DISTRIBUYE LAS FUNCIONES

En algunas ocasiones, Dios usa a un miembro de forma directa, y en otras usa a


otro miembro para que supla las necesidades de aquél. Tal distribución de las
funciones es una delegación de la autoridad que representa la autoridad de la
cabeza. Cuando nos sometemos a nuestra autoridad visible, entonces estamos
en perfecta armonía con la Cabeza que es Cristo. (Watchman, N., 1978)

Muchas personas quieren sujetarse a la autoridad directa de Dios, y rechazan


cualquier otra. Realmente son ignorantes, pues la manera de actuar de Dios
está en establecer autoridades indirectas, las cuales han sido delegadas por él
para que nosotros las obedezcamos. Por medio de estas autoridades es que
recibimos la provisión espiritual.

Dios nos ha llamado a aprender la obediencia en el cuerpo, la iglesia, así como


en el hogar y en el mundo. Si aprendemos a obedecer en el cuerpo, no
tendremos problema al obedecerla en cualquier otra parte. Si nuestra obediencia
fracasa dentro del cuerpo de Cristo, fracasará en todas partes. (Watchman, N.,
1978)

El lugar principal para encontrarnos con la autoridad es dentro del cuerpo, y es


aquí, donde encontramos nuestra función. La Cabeza ha delegado diferentes
funciones a los miembros del cuerpo y por lo tanto espera que todos nos
sometamos a las autoridades establecidas, pues si no reconocemos su
autoridad, primero aquí, no es posible que la reconozcamos en otro lugar.

  26  
ACTIVIDAD 5
LECCIÓN V  

Fecha: ___________________ Pts. De Participación:___________________

1. ¿Dónde se expresa la perfecta autoridad y la obediencia?

2. ¿De qué forma se sujetan los miembros de un cuerpo a la Cabeza?

3. ¿Cómo podemos saber si estamos completamente sujetos a la Cabeza


que es Cristo?

4. ¿Por qué dice que el cuerpo de Cristo (la iglesia) es el primer lugar donde
podemos aprender la verdadera obediencia?

  27  
LECCIÓN VI

LA MEDIDA DE LA OBEDIENCIA A LA
AUTORIDAD

Objetivo. Identificar la diferencia entre obediencia y sumisión mediante


algunos ejemplos bíblicos, con el propósito de comprender en qué casos
podemos negar la obediencia.

I. SUMISIÓN ABSOLUTA: OBEDIENCIA RELATIVA

“Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: es necesario obedecer a Dios


antes que a los hombres.” Hch. 5:29

Debemos tener bien en claro que la sumisión es una cuestión de actitud, y ésta
se expresa en relación a lo que hay en nuestro corazón mientras que la
obediencia es un asunto de conducta, es decir, llevar a cabo la acción.

Cuando la autoridad delegada, es decir, los hombres que representan a la


autoridad de Dios, y la autoridad directa que es Dios mismo, están en conflicto,
podemos rendir sumisión pero no obediencia a la autoridad delegada. Esto se
explica en los siguientes tres puntos (Watchman, N., 1978):

  28  
• La obediencia tiene relación con la conducta: ésta es relativa. La
sumisión tiene relación con la actitud del corazón: ésta es absoluta.
1
• Sólo Dios recibe la obediencia absoluta sin medida; toda persona
inferior a Dios sólo puede recibir obediencia limitada.
2
• Si la autoridad delegada expide una orden que contradice claramente
el mandamiento de Dios, se le rendirá sumisión pero no obediencia.
3

II. EJEMPLOS EN LA BIBLIA

v Sadra, Mesac y Abed-nego: Se negaron a adorar la estatua de oro


levantada por el rey, porque ellos sabían que sólo a Dios debían adorar;
así que desobedecieron la orden del rey, pero se sometieron al fuego del
rey. “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de
fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey,
que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que
has levantado.” (Dn. 3:17,18)

v Daniel: Desobedeció el decreto real, (nadie podía adorar y hacer


oraciones a otro dios, excepto al rey) pues oraba a Dios, sin embargo, se
sometió al juicio del rey al ser arrojado al foso de los leones. “Cuando
Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas
las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres
veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía
hacer antes.” (Dn.6:10)

v Pedro: predicaba el evangelio, aunque esto era contrario al decreto del


consejo gobernante, pues dijo que era justo obedeced a Dios antes que a

  29  
los hombres. Con todo, el mismo se dejó llevar a la cárcel, pero no dejó
de predicar a Jesús. “Juzgad si es justo delante de Dios obedeced a
vosotros antes que a Dios” (Hch. 4:19)

III. CARACTERÍSTICAS QUE REFLEJAN OBEDIENCIA

Una persona que ha tenido un encuentro con la autoridad es obediente, y se


distingue por las siguientes características (Watchman, N., 1978):

ü Procura hallar la autoridad a dondequiera que vaya.


ü Se muestra mansa y tierna.
ü No tiene la preocupación ni el interés por ser autoridad; no se complace
en dar consejos ni en dominar a otros.
ü Mantiene la boca cerrada, y no se atreve a hablar descuidadamente de la
autoridad porque tiene sentido de la autoridad de Dios.
ü Es sensible a todo acto de anarquía y rebelión que le rodee.

Sólo quien ha tenido un encuentro con la autoridad de Dios puede comprender


que rebelarse en contra de ella es un pecado grave delante de Dios y por lo
tanto, esta persona se somete en obediencia a cualquier autoridad delegada y
puede guiar a otros a la obediencia.

  30  
ACTIVIDAD 6
LECCIÓN VI  

Fecha: ___________________ Pts. De Participación:___________________

1. Explica claramente, y con tus propias palabras la siguiente relación:

Sumisión Absoluta

Obediencia Relativa

2. Toma cualquiera de los ejemplos mencionados en la lección, y explica


cómo se mostró sumisión y por qué se negó obediencia:

  31  
CONCLUSIÓN

El curso de Autoridad no sería efectivo si no hemos comprendido a la perfección


lo que es la autoridad delegada y todo lo que implica. Si hay algo que debemos
tener bien presente es lo que el capítulo de Romanos 13 nos exhorta a cerca de
la autoridad: que no existe autoridad que no haya sido establecida por Dios, por
lo cual nosotros debemos someternos a ellas.

Dios, el creador de todas las cosas, quien está por encima de todo gobierno y
reinado, destinó autoridades en todo el mundo para que la gente obedeciera e
hiciera el bien. Por lo tanto, en cada lugar al que vayamos encontraremos una
autoridad delegada, y esa autoridad pedirá nuestra sumisión.

Cuando en una persona hay orgullo y altivez, es muy probable que se niegue a
reconocer la autoridad del otro, y si no reconoce, tampoco podrá obedecerla.
Entendamos bien que, la autoridad es un símbolo representativo de Dios, no es
que obedezcamos meramente al hombre sino que el hombre es el instrumento
que Dios usa para confiarle su autoridad, y por lo tanto, nuestra sumisión es a
Dios totalmente.

Quien se somete a la autoridad con una actitud de humildad está imitando la


misma actitud que Cristo Jesús tuvo en esta tierra, que él siendo Dios no se
enalteció delante de los gobernantes, al contrario mantuvo su boca cerrada y en
obediencia se mantuvo hasta la muerte. Así que, nosotros qué elegiremos: ser
engreídos y resistir la autoridad establecida por Dios o con humildad nos
someteremos a ella sabiendo que a Dios nos sometemos… Recordemos que el
que no se somete a lo establecido por Dios, acarrea condenación, como los
antiguos que se rebelaron contra los líderes que Dios había puesto; por lo cual,
hoy decidamos reconocer la función de cada persona en autoridad y sometamos
nuestro corazón en obediencia para que Dios pueda recompensarnos.

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REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA

El contenido de este manual está basado en los temas más sobresalientes


del libro:
Watchman, N. (1987). Autoridad espiritual. Ed. VIDA. Miami: Florida.

• Biblia. Versión Reina Valera, 1960.

• Strong, J. (2002). Nueva Concordancia Strong Exhaustiva de la Biblia. Ed.


Caribe. Miami: Florida.

CONSULTA SUGERIDA

• Edwards, G. (2004). Perfil de tres monarcas: Saúl, David y Absalón. Ed.


VIDA. Miami: Florida.

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