Chris Benoit
Chris Benoit
Jeremías Rodríguez
Infobae
Benoit era una estrella de la WWE, la compañía de lucha libre más famosa de
Norteamérica. Nacido en Canadá, necesitó solo 18 años para volverse profesional y a
los 25 ya ostentaba el título de campeón mundial. Admirado por millones de niños,
respetado por sus colegas y protagonista de una vida de lujo, este hombre de 40
años parecía tenerlo todo. Acostumbrado a ganar más de medio millón de dólares al
año, se había mudado hacía tiempo junto a su segunda esposa y a su tercer hijo a
Fayetteville para alejarse de los flashes que lo aturdían en las grandes urbes.
Aquella mansión de USD 900 mil se convirtió ese fin de semana en la escena del
crimen.
La autopsia a los cuerpos reveló que la primera asesinada había sido Nancy, después
de una aparente discusión verbal, Chris la arrojó al suelo, le colocó una rodilla
en su espalda y la ahorcó con una cuerda el viernes. Horas más tarde, seguramente
durante la madrugada del sábado, despertó a su hijo de siete años, quien padecía el
síndrome X frágil (una discapacidad intelectual hereditaria provocada por un
desorden genético), le dio Xanax, un medicamento para calmar la ansiedad, y luego
lo estranguló. El domingo, luego de pasar más de un día con los cadáveres bajo el
mismo techo, se ahorcó utilizando una máquina de su gimnasio personal.
El siguiente paso en la investigación fue convocar a quien había dado alerta a la
Policía de que algo había pasado en casa de Chris. Se trataba de personas
vinculadas a la WWE, quienes se habían preocupado porque ese fin de semana el
luchador había cancelado su participación en un evento en Texas. Es que luego de
cometer los crímenes, el deportista se comunicó con su colega y amigo Chavo
Guerrero para avisarle que no se presentaría en el combate pactado. Fue él quien
notó algo extraño en su voz y el domingo, al no recibir respuesta de su amigo,
supuso que algo malo había sucedido. Además, Benoit llegó a enviarles mensajes de
texto a algunos de sus vecinos y compañeros de trabajo a quienes les informó: “Los
perros están en el área de la piscina cerrada. La puerta lateral del garaje está
abierta”. Es evidente que para entonces, ya tenía decidido su suicidio.
Pero sin dudas, una de las grandes sorpresas que se llevaron los investigadores fue
que luego de matar a su hijo Daniel, el deportista canadiense intentó revivirlo al
buscar en su computadora la historia del profeta Elijah, quien era capaz de
resucitar a un niño de entre los muertos y cuyo primer paso para lograrlo era
colocarlo sobre su cama. Tal y como se encontró al pequeño.
En la reconstrucción sobre cómo había sido aquel fin de semana en la vida de Chris
Benoit, se conoció que antes del horror le había hecho una visita a su médico
personal, el doctor Phil Astin, quien en los días siguientes a conocerse la noticia
declaró ante The Associated Press que su paciente no había mostrado “señales de
angustia, rabia ni nada”.
Mientras la fiscalía seguía recopilando información, llegó a ellos uno de los datos
más inquietantes de todos: 14 horas antes de que Benoit se quitara la vida, alguien
en Wikipedia había alterado su perfil al revelar por qué no había participado del
evento de lucha libre en Texas ese fin de semana: “No pudo asistir por problemas
personales relacionados a la muerte de su esposa Nancy”. Ese texto había durado
apenas 20 minutos en el popular sitio web, antes de ser eliminado por un editor,
quien entendió que se trataba de una fake news.
¿Cómo era posible que el sábado alguien supiese que Nancy había muerto si faltaban
casi dos días para que la Policía lo descubriera?
Sin embargo, nunca se pudo concluir cómo alguien podía estar al tanto del
fallecimiento de Nancy si hasta ese momento solo Benoit sabía lo que había hecho.
Cabe recordar que el asesino se había comunicado por teléfono solamente con Chavo
Guerrero, quien siempre declaró haber notado extraña la voz de su amigo, pero
desmintió que éste le confesara el crimen.
Mientras tanto, desde la prensa crecían los rumores de que todo había sido a causa
de un ataque de nervios provocado por el exceso de testosterona en el cuerpo del
peleador producto de los esteroides que consumía. Al tiempo que esa versión se
hacía fuerte en el debate público, desde la fiscalía descartaban esa opción ya que
habían deducido que ambos asesinatos habían sido premeditados: no había signos de
golpes, violencia física o incluso daños materiales que revelaran la existencia de
una pelea previa.
Fue así que la noticia llegó a los oídos del médico Julian Bailes, un reconocido
neurólogo estadounidense que años atrás había sido clave en la investigación del
doctor nigeriano-estadounidense Bennet Omalu, quien había descubierto que muchas de
las enfermedades cerebrales que padecían los jugadores de fútbol americano estaban
vinculadas a los golpes en la cabeza que estos deportistas recibían durante su
etapa como profesionales. Bailes hizo entonces el pedido a la familia de Benoit
para poder investigar el cerebro del difunto. Los resultados expusieron el horror
de la WWE.
¿Cómo es que una estrella de WWE padecía una encefalopatía traumática crónica (ETC)
y nadie lo sabía? ¿Cuántos casos más habían pasado? ¿Cuántos luchadores estaban en
peligro en ese momento? El escándalo se había destapado y quien alzó la voz fue
Mike Benoit, el padre de Chris.
En una entrevista concedida poco después de que se conocieran los resultados de los
análisis realizados al cerebro de su hijo, contó que el deportista canadiense
sufría depresión, insomnio, cambios de humor y un repentino abuso del alcohol.
Además se supo que el matrimonio que tenía con Nancy no era precisamente el de un
cuento de hadas, sino que en 2003 ella había solicitado el divorcio y una orden de
restricción para su marido, pero tiempo después se retractó.
En las entrevistas que concedió, Mike dejó en claro que con esto no buscaba
exonerar a su hijo, sino que quería dejar en claro que todas las personas que
estaban cerca suyo sabían de los problemas mentales que padecía y que ahora tenía
certeza de a quién debía culpar con ello. Era evidente que los golpes en la cabeza
sufridos durante años en las peleas guionadas habían causado un efecto
irreversible: “Cables, escaleras, sillas... los accesorios que estaban usando
cuando lo golpeaban en la cabeza. Es una silla real, es una silla de acero”,
exclamó el hombre, indignado al señalar que el show televisivo y las coreografías
pactadas para aumentar los niveles de audiencia de la WWE habían arruinado la
cabeza de su hijo.
Pese a este descorazonado escrito, la muerte y el doble crimen cometidos por Benoit
tuvieron sus consecuencias y el profundo debate que desató el caso obligó a la WWE
y a todas las compañías de lucha libre a cambiar sus protocolos de combate para
proteger a sus estrellas. Sobre todo, después de que se conocieran otros casos de
figuras que murieron jóvenes, como Andrew Test Martin, quien falleció a los 33 años
por una sobredosis y cuyo cerebro presentaba los mismos daños que los de Benoit.
A su vez, la única persona relacionada con el caso que terminó tras las rejas fue
el doctor personal de Benoit, Phil Astin, quien además oficiaba como médico de
varias estrellas de este show deportivo. Él mismo se declaró culpable en 2009 en
una corte del estado de Georgia por distribución ilegal de medicamentos recetados a
19 pacientes (incluidos Chris y Nancy Benoit) y fue condenado a 10 años de prisión.
Fuente: [Link]
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