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Mitterauer

El documento analiza la evolución del feudalismo en Europa, destacando la importancia de las estructuras señoriales y la revolución agraria que permitió la formación de señoríos y la caballería pesada. Se describe cómo el sistema feudo-vasallático se desarrolló a partir de relaciones sociales y militares, con la aparición de castillos y la influencia de la iglesia en la creación de efectivos de caballería. Además, se menciona la complejidad de las relaciones entre el sistema eclesiástico y la construcción de fortalezas, así como la diferenciación entre castillos y burgos en el contexto europeo.

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El documento analiza la evolución del feudalismo en Europa, destacando la importancia de las estructuras señoriales y la revolución agraria que permitió la formación de señoríos y la caballería pesada. Se describe cómo el sistema feudo-vasallático se desarrolló a partir de relaciones sociales y militares, con la aparición de castillos y la influencia de la iglesia en la creación de efectivos de caballería. Además, se menciona la complejidad de las relaciones entre el sistema eclesiástico y la construcción de fortalezas, así como la diferenciación entre castillos y burgos en el contexto europeo.

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M. Mitterahuer ¿Por qué Europa?

: Feudalismo y organización estamental


Las estructuras señoriales marcadas por la impronta del feudalismo se impusieron en la mayoría
de las regiones de Europa a lo largo de la Edad Media, a final de la época carolingia. El punto de
partida de esa evolución es el núcleo central del imperio carolingio entre el Rin y el Sena.
En los análisis del sistema feudo-vasallático se distinguen dos componentes: material (bienes
concedidos en feudo –quienes desempeñan funciones militares o cargos civiles son remunerados
mediante la entrega de tierras-) y personal (relación social entre el señor feudal y el vasallo).

El autor habla de una revolución agraria en la edad media. La intensificación de la economía


agraria hizo posible la existencia de los señoríos (grandes dominios). La intensificación de la
economía agraria hizo posible la existenia de los señoríos.- tal afirmación es valida tanto para las
tierras de realengo , como las que se premiaba a los grandes señores, seglares y eclesiásticos,
como también para las tierras de la nobleza y dfe la iglesia, que a su vez, entregaba feudos a sus
vasallos. El sistema de “señorío dividido en dos” (reserva/manso) que se formó en el imperio
carolingio, facilitó la formación de centros de poder local y regional. El señorío este, favoreció la
diferenciación entre un mundo campesino y una capa señorial situada por encima de éste y, a su
vez, permitió un excedente y actividad comercial nunca antes vista.
Esta revolución agraria junto a la ganadería mayor, fue una de las singularidades basada en la cría
y mantenimiento de caballos (se cultiva avena y centeno, ideal para el caballo). Esto, permitió a
los caballeros feudales aportar su propio equipamiento: se forma una tropa de caballería pesada.
Una etapa importante de esa evolución fue la aparición de los castillos a partir del siglo c. a
través de años es posible visualizar el carácter descentralizado de la formación de señoríos en el
dominio feudal. El castillo forma pare esencial en el sistema feudo vasallatico como el servicio de
los caballeros, que daría nombre a la nobleza. Esta tendría gran importancia como elemento
especifico del feudalismo europeo.
Las nuevas formas señoriales basadas en la revolución agraria hicieron posible disponer de una
base material suficiente para la nueva unidad de caballería pesada.

El vasallaje, comienza a formar parte de las nuevas relaciones sociales europeas, con casi un
carácter de parentesco. La relación entre el señor y el vasallo tiene un carácter familiar, aunque
no sea sanguínea. Ese carácter casi de parentesco que tiene el vínculo feudal, hace la costumbre
de asignar a los hijos de los vasallos los nombres del señor feudal y de sus familiares. El
padrinazgo era utilizado como instrumento del vinculo señorial.
Asi, en el s x, el «bautismo de sumisión» fue sustituido por la relación feudo-vasallatica. Al
parecer, existieron ciertas relaciones de intercambio entre el padrinazg0 y las relaciones feudales.
El trasfondo común estaría constituido por el debilitamiento de los vínculos de linaje, característico
de la evolución de la sociedad europea, producido por el cristianismo. Sin él no habría sido posible
construir relaciones alternativas tan poderosas. Hay otro elemento que merece ser mencionado al
hablar de la analogía estructural existente entre el padrinazgo — a del principio de reciprocidad de
obligaciones.
La relación feudo-vasallática, se caracteriza por la existencia de las obligaciones
complementarias, la de dar “protección y amparo” por parte del señor y “consejo (concilium –
deber de prestar servicios de asesoramiento, administración y judiciales-) y ayuda (auxilium –
servicio de armas-)” por parte del vasallo.

Inicialmente, el sistema es un fenómeno relacionado con la organización militar. Fueron ciertos


procesos específicos derivados de la guerra los que convirtieron el sistema en una vía
específicamente europea del feudalismo.
La aparición de la caballería pesada pasa a ser una condición militar decisiva para el origen y el
desarrollo del sistema feudo-vasallático. Ya en la época del Bronce y principios del Hierro se
comprueba en la zona meridional de Centroeuropa la existencia de guerreros a caballo. Estos
guerreros eran caudillos aislados cuyo armamento se diferenciaba de las armas estándar del
grupo que encabezaban (muy diferente esta concepción de los caballeros acorazados de los que
tenemos en el imaginario que responden a los del siglo XIII, tienen origen
humilde/plebeyo/campesino). Sin embargo, hasta antes de la época de Carlo Magno (año 1000),
cualquier hombre libre puede ir a la guerra y quedarse con parte del botín, es solo luego cuando el
imperio se expande, donde se exige más tiempo, preparación y armadura (lo cual genera que los
campesinos vayan de peones –mueran y pierdan tierras- o manden a un representante).
En el imperio carolingio, se llegó a la preeminencia de la caballería pesada, centrada en los
caballeros acorazados. Los francos eran predominantemente guerreros de infantería.

El equipamiento de los caballeros era costoso, formado por escudo y lanza, espada larga y corta,
gola, camisa de cuero con escamas metálicas, y cosas de hierro. Además, el caballo de batalla,
que suponía largos cuidados.
Los campesinos guerreros tradicionales no estaban en condiciones de procurarse todo eso.
Carlomagno, trató de solventar el problema mediante levas sustitutorias de guerreros, de
forma que quienes permanecían en sus tierras trabajando, estaban obligados a equipar a un
guerrero que iría a combate. La reforma del ejército hizo necesario instaurar un sistema feudo-
vasallático, por lo que hubo una feudalización del ejército franco.
Ese proceso de transformación radical del ejército franco en caballería pesada se denomina
“Verreiterung”. Esto, no tuvo su comienzo en el reino franco, sino entre los jinetes nómadas de las
estepas del interior de la Europa asiática. Cada mejora de las fuerzas militares introducida por
estos pueblos generaba la reacción en la organización militar de sus vecinos sedentarios: en el
próximo oriente y Europa, estos enfrentamientos llevaron a la aparición de la caballería metálica.
En una parte hace referencia a los caballeros acorazados o jinetes del imperio sasánida, que
también existieron, pero que tomaron evoluciones de la organización distintas. Mientras que los
caballeros acorazados carolingios se convirtieron en una formación de combate dominante y
exclusiva, en el imperio no pasaron de ser una formación entre otras. Además, en el imperio
carolingio, la dotación de armas se organiza en forma descentralizada (en el imperio sasánida, lo
costeaba el rey, en el ejército carolingio se forma cuando un aristócrata se arma de su caballo,
armadura, autonomía económica, militar y política). Es decir, el feudalismo no es solo a partir de
la organización militar sino que fue desencadenado por esta.
Hace comparaciones también con Roma y Bizancio. (PREGUNTAR SI PROFUNDIZAR)
La creación de una caballería pesada en el Imperio Carolingio, que se fundamenta en la aparición
del sistema feudo-vasallático europeo, representa — una fase de desarrollo muy tardía en el
proceso de «Verreiterung» puesto en marcha por los pueblos delas estepas de Eurasia. Algunas
grandes potencias — militares habían creado ya siglos atrás una organización militar basada en la
caballería pesada o bien la había integrado en el ejército. En ninguna de ellas se llegó como
consecuencia a formas totalmente análogas en las estructuras feudales. Al contrario: el sistema
feude<vasallático, con su vinculación entre el «feudun» como componente material [Link] vasallaje
como componente personal, representa una forma específica del desarrollo que tuvo lugar en el
imperio carolingio. Ello se explica a partir de ls condicionamientos impuestos por el contexto en
que tuvieron lugar las reformas militares carolingias. Las nuevas formas señoriales fundadas en la
evolución agraria hicieron posible- a dif de Bizancio- disponer de una base material suficiente para
la nueva unidad de caballería pesada.
También se podía echar mano a los bienes de la iglesia del imperio-rasgo singular también del
reino franco.
—Con la vinculación común de los nobles seculares y eclesiásticos a la organización militar y
señorial surgieron una formas de relación social que iban más allá de las tradiciones del vasallaje
y que más tarde ganarían importancia de cara a la formación de estructuras estamentales. Así
pues, en relación con estos dos componentes el sistema feudo-vasallático del imperio Carolingio
aparece como una vía singular del feudalismo que, si bien fue desencadenada por el desarrollo de
la organización militar, no puede explicarse sólo a partir de esta.
La difusión del sistema feudo-vasallático y de la caballería acorazada en la Europa posterior a los
carolingios se produjo al unísono. Por lo general, las formas de lucha a caballo y la cultura
caballeresca aparecen allí donde se da un contexto señorial y vínculos de vasallaje. A estos se
añadirá en el siglo X un nuevo factor, concretamente la fortaleza como núcleo central del señorío
jurisdiccional. La difusión de las «armas francas» y, simultáneamente, del sistema feudo-
vasallático es consecuencia de la tendencia a la expansión territorial que ya se detecta en la
evolución de la estructura agraria.
Sin los servicios prestados por la iglesia no habría sido posible la creación de efectivos de
caballería acorazada a esa escala (uso de bienes eclesiásticos). Las ordenaciones carolingias
establecían que las iglesias arzobispales y monasterios estaban obligados a prestar servicios al
imperio a cambio de privilegios señoriales y de tierras. Además de orar por el rey, su familia y el
Imperio, estas obligaciones implicaban ante todo la militia, el servicio militar, así como el pago de
regalos anuales en forma de caballos y armas, una especie de impuesto
La razón por la que en aquellos territorios europeos en los que hasta 1100 se había impuesto la
caballería pesada se produjo igualmente la difusión de las fortalezas descansa sobre un conjunto
de circunstancias que requieren de explicación. En esa época, la denominación de «fortaleza» se
refiere a una clase muy concreta de instalaciones defensivas, concretamente al castillo señorial
vinculado al señorío jurisdiccional. Representa un caso especifico el desarrollo europeo de las
fortificaciones y de la ordenación señorial. Su aparición tiene lugar en los últimos periodos de la
época carolingia marcados por amenazas externas. Surge junto a una segunda forma, mas
antigua, de— instalación defensiva que fue denominada «burgo» por sus contemporáneos, pero
para la que más tarde se impondría la denominación de «ciudad». La evolución divergente de las
distintas denominaciones acuñadas para el castillo señorial y el burgo es recogida por muchas
lenguas germánicas, románicas y también por algunas lenguas eslavas. Es la expresión de un
proceso de diferenciación merced al cual, a partir de un prototipo más antiguo de fortificación, han
surgido dos tipos completamente diferentes de instalaciones defensivas, [de las que la primera ha
recogido también algunos elementos de la llamada «Motte», que tiene su origen en las casas
nobiliarias fortificadas.”
La yuxtaposición de castillo señorial y ciudad representa un fenómeno único en el mundo. Se
trata-no sólo de una forma-específica-en la evolución de las fortificaciones europeas, sino también
de la forma europea de poblamiento, pero, sobre todo, de las formas señoriales europeas.”
La aparición de castillos feudales a partir del siglo X, forma parte esencial del sistema feudo-
vasallático como los caballeros. La construcción y afianzamiento del Imperio requerían salvar
grandes distancias, se necesitaba una tropa de caballería con suficiente movilidad y libre de la
explotación de la tierra. Los ataques de vikingos, húngaros, etc., hicieron que se deban tomar
medidas nuevas entorno al siglo IX: fuerte incremento en la construcción de fortificaciones,
castillos. A la cultura caballeresca se añadirá la fortaleza como núcleo central del señorío
jurisdiccional.

Entorno a estos castillos, surge una instalación defensiva denominada “burgo”, para la que más
tarde se impondría la denominación de “ciudad” (centros urbanos amurallados). Diferente a esto,
son las fronteras fortificadas, solo características de un imperio fuertemente centralizado. La
necesidad de construir murallas y conservarlas surge con una nueva obligación: no solo se paga
impuesto, sino también un préstamo de servicios no monetarios para el Estado y la comunidad.
En todas partes, las las prestaciones obligatorias relacionadas con las fortalezas con las que los
señores consiguieron movilizar a esos nuevos burgos para/prestar servicios de construcción se
convirtieron en el núcleo esencial de/los derechos de regalía característicos de ese nuevo tipo de
señoríos jurisdiccionales.!” Por doquier en ese territorio central de Europa el castillo nobiliario se
alzó junto a los burgos urbanos y puso en marcha de ese modo una evolución fundamentalmente
nueva de los sistemas de fortificación europeos.
Las conexiones existentes entre el sistema eclesiástico imperial y la construcción de fortalezas son
enormemente complejas. A los obispos se les cedieron derechos sobre los condados de los que se
aprovecharon para alzar construcciones defensivas, en particular para levantar las murallas-de-
sus— obispados. En los monasterios reales, los abades seglares consiguieron ocupar los cargos de
mayor relevancia y transformaron las sedes monacales en _ fortalezas, pero también edificaron
lugares amurallados donde refugiarse en otras posesiones - del monasterio, «¿Junto al obispo Y. al
abad surge el gobernador de la alta nobleza que ejercía su derecho a exigir trabajos de
construcción además de otras tareas militares. La edificación de castillos para el gobernador en
tierras eclesiásticas imperiales o en su más directa proximidad no suponía en absoluto un acto de
usurpación -si existía un acuerdo con la ¡iglesia sobre la que ejercía su gobierno. Muy
frecuentemente las iglesias cambiaban a sus gobernadores o buscaban otros nobles protectores
para posesiones distantes. De ello se derivan múltiples puntos de partida para la aparición de
nuevos señoríos que tenían su centro en el castillo. En las zonas de colonización se daban unas
condiciones particularmente favorables para ello. Grandes dinastías de gobernadores y, antes de
ellos, de abades seglares cedieron la protección de las iglesias y la construcción de fortalezas a
sus vasallos, a vizcondes, «vicedomini», alcaides (castellanos), a servidores que no procedían de
la nobleza y a otros procedentes del funcionariado.
En Francia esta evolución concluyo antes que en Alemania.- ahí el proceso de construcción de
castillos nobiliarios en tierras d ela iglesia no finalizo hasta s xiii. Allí donde las iglesias
consiguieron deshacerse de las gobernaciones, construyeron por si mismas castillos convertidos
en centros de sus señoríos jurisdiccionales fundados en esos derechos de regalía.
Pero precisamente esa ubicación distante podía representar una ventaja desde el punto de vista
defensivo. Las fortalezas nobiliarias del siglo XII ya no tenían la función, como los burgos
amurallados de la Alta Edad Media, de brindar protección a todos los habitantes de una población
y “a su ganado.'” Servían como residencia de un señor que en teoría debía poder defenderse el
mayor tiempo posible con la ayuda de una reducida escolta militar. Las fortalezas de poca
extensión situadas en zonas elevadas eran las que mejor se adaptaban a esa tarea.

En la organización militar de los reinos que siguieron al Imperio Carolingio el reclutamiento de


caballeros y los castillos señoriales acabaron fusionándose en una síntesis cuya eficacia se
mantendría durante largo tiempo. '
Sí bien es cierto que la aparición de los caballeros acorazados con armamento pesado era la raíz
más antigua, el castillo con las consecuencias sociales que se derivaron de él representaba el
elemento más relevante. No fue el combate -caballeresco el que generó ese señorio sobre tierras
y gentes», sino la construcción de cientos y miles de núcleos centrales fortificados que se
extendieron por estos reinos. La importancia de los jinetes acorazados como elemento
fundamental de la organización del ejército fue superada después de algunos siglos, mientras que
se conservaba la importancia de la organización señorial levantada en torno a los castillos
nobiliarios. El castillo señorial y el señorío jurisdiccional vinculado a él se integraron rápidamente
en el sistema feudo-vasallatico surgido cbn la creación de las tropas de caballería pesada por los
primeros carolingios. Fueron los grandes vasallos de la corona, duques, margraves, condes,
obispos y abades los primeros que empezaron a erigir castillos. Y también los abades seglares y
los gobernadores de las iglesias imperiales procedían de familias de vasallos de la alta nobleza.
Eso no significa que los castillos de nueva construcción fueran siempre considerados como feudos.
Bien al contrario: justamente las fortalezas construidas por los gobernadores eran consideradas
como alodios, sobre todo cuando no habían sido levantadas directamente sobre tierras
eclesiásticas, sino sobre terrenos cercanos ganados al bosque. sólo en algunos nombres feudales
tardíos puede rastrearse la conexión existente con propiedades eclesiásticas. Y también los
castillos de los ministeriales tenían a menudo la condición de bienes enajenables, no de feudos.
En qué medida y cuántos vasallos podía proporcionar un noble a su señor en el reclutamiento de
tropas dependía de su capacidad de disponer de fortalezas señoriales, burgos centrales a los que
estaban sometidos diversos vasallos hereditarios o caballeros feudatarios que disponían de
enclaves fortificados propios. La famosa «Heerschildordnung» como indicador de la estructuración
estamental de carácter feudal que afectaba a la nobleza medieval estaba determinada en última
instancia no por la organización militar, sino por el grado de dependencia respecto de derechos
señoriales y de regalía vinculados a los castillos.

La nueva tendencia que se detecta en la construcción de fortificaciones * desde el final de la


época carolingia en el oeste de Europa desembocó en un desarrollo único y singular. Junto a la
forma clásica de ciudad amurallad surgió, junto al vastillo señorial, un nuevo tipo de instalación
defensiva. Este nuevo tipo de instalación se difundió rápidamente de modo que la denominación
de «révolution castrale» no carece de cierta justificación.!!! Una densa red de castillos cubría
reinos y territorios que sobre esa base sufrieron una reestructuración en diversos aspectos. Surgió
así una estructura dispersa de núcleos señoriales que, cómo se ha demostrado, tuvo su
equivalencia en la evolución del sistema agrario.
Los castillos bizantinos no pasaron de ser lugares par las guarniciones militares, y no se
convirtieron en sedes señoriales. Las diferencias en el sistema de fortificaciones reflejaban en
diferencias en el sistema señorial.
En Bizancio existían grandes latifundios, pero no señoríos jurisdiccionales centrados en torno a los
castillos. Y estas diferencias dieron su fruto en su forma de evolucionar hacia estructuras de
índole estamental. El dualismo existente entre los príncipes y los vasallos que gozaban de
derechos señoriales propios es una característica especifica de occidente. . la aparición del castillo
señorial se nos presenta como una facera importante de esa evolución

Para comprender ese dualismo específicamente europeo entre el príncipe y u ñps estamentos se
han de rastrear sobre todo las huellas de los vínculos personales que se formaron en el contexto
del sistema feudo-vasallático. Si bien éstos, en su origen, no están condicionados sólo por el factor
militar, sí que es cierto que remiten a un componente fuertemente determinado por sus
conexiones con lo militar. Las estructuras de carácter militar habían de solucionar problemas
sociales muy diversos junto a la necesidad, ya mencionada, de asegurar los recursos económicos,
también estaban los problemas relacionados con la formación, con la cohesión interna de las
tropas, pero, ante todo con la oleadas hacia el príncipe.
El vasallaje era una forma muy específica de solucionar esa clase de problemas. Creó nuevos
vínculos sociales en
un sistema social en el que las estructuras tradicionales heredadas del sistema tribal demostraron
que ya no era suficientemente sólidos. Generó vínculos de esa clase tanto verticalmente, como el
señor feudal, como horizontalmente con otros vasallos. Logro superar la tensión existente entre la
intervención de un ejército de organización centrada y los guerreros a caballo disperso de forma
descentralizada. De este modo logro adaptarse a las especiales circunstancias económicas y
señoriales del reino franco.
No fue el combate caballeresco el que generó el señorío sobre tierras y gentes, sino la
construcción de cientos y miles de núcleos centrales fortificados que se expandieron por estos
reinos. El castillo señorial y el señorío jurisdiccional vinculado a él, se integraron rápidamente en
el sistema feudo-vasallático surgido con la creación de las tropas de caballería pesada. Fueron los
grandes vasallos de la corona, duques, margraves, condes, obispos y abades los primeros que
empezaron a erigir castillos (triangulo invertido, el rey también es un señor feudal con sus
vasallos).
El vasallaje creó nuevos vínculos sociales cuando las estructuras tradicionales heredadas del
sistema tribal ya no eran sólidas. Generó vínculos de esa clase tanto verticalmente, con el señor
feudal, como horizontalmente con otros vasallos. Logró superar la tensión entre la intervención de
un ejército de organización centralizada y los guerreros a caballo organizados de forma
descentralizada.
El término vasallo procede de la palabra celta “gwas”, es decir, “servidor”. Además, los términos
de hlaford y hlafoetan, identifican al que da pan y al que lo come. El séquito militar doméstico es
alimentado en la mesa del señor, forma parte de la comunidad de comensales de su familia. Los
guerreros que forman parte del séquito son incluidos en la familia del señor. Los sistemas feudo-
vasalláticos, ocupan el lugar de los sistemas tribales y sustituyen los vínculos de linaje por una
nueva forma de cuasi parentesco. Los vasallos prestan servicio en la casa de su señor (quien le da
de comer y lo protege).
En el reino franco, la transición del campesino-soldado al caballero acorazado liberado del trabajo
de la tierra se convirtió en algo necesario debido a que las eficaces técnicas armamentísticas
nuevas requerían larga formación y entrenamiento. La formación para caballero, iba más allá igual
de la cualificación física o manejo de armas, el camino se caracteriza por una ampliación del ideal
de formación a los valores morales y religiosos: la obligación de servir fielmente a Dios y al señor
feudal.
Las obligaciones del vasallo no es solo ayuda militar y servicio doméstico, sino también la ayuda
financiera. En el feudalismo, no hay una diferencia entre privado y público.
Con base en la encomendación vasallática de Bloch, afirma que el vínculo entre señor y vasallo
que tiene su origen en la esfera doméstica constituía una obligación recíproca. La encomendación,
servía para cimentar un acuerdo recíproco durante toda la vida del vasallo y del señor. Servir y
obedecer, por mantener y proteger. En la época carolingia, al acto de consagración de la
encomienda, se le suma el juramento de fidelidad, que se convierte en un factor constitutivo de
nuevas relaciones sociales. También, se tendía a generar un vínculo por parte del rey mediante
estos rituales.
r Al vasallo lo obligaba a servir y obedecer, al señor a mantenerle y protegerle. En la época
carolingia se añadió a ese acto de consagración vasallática de la encomendación el juramento de
fidelidad. Este juramento proviene de los séquitos germánicos y contenía asimismo elementos que
aludían a obligaciones recíprocas,." Procedente de los vínculos existentes entre hombres libres,
mejoraba la posición del vasallo al que, a través del avasallamiento inherente a la
encomendación. se confería una posición fuertemente dependiente. En [Link], en el sistema
feudo-vasallático el juramento se convierte en un factor constitutivo de nuevas relaciones sociales
que cobrarán una importancia cada vez más decisiva tanto para el ejército, como para toda la
organización militar en su conjunto
. Con la coronación del rey que surgue a mediados del siglo ix en el reino franco occidental se
hacen cada vez más frecuentes los juramentos de coronación del rey a los grandes.' Bajo la
influencia eclesiástica, se tiende a concebir a la monarquía como un cargo. Eso significa un
reforzamiento de los vasallos de la corona. El «consensus fidelium», la aprobación y participación
de los vasallos ligados por el juramento de fidelidad puede llegar a hipertrofiarse hasta convertirse
en un derecho a la resistencia. Los deberes ligados a la fidelidad de los vasallos no son ilimitados.
También el rey se ha comprometido con ciertas obligaciones que ha de mantener.

La composición de los estados provinciales y generales remite a un orden señorial, estamentado,


cuyos fundamentos se hallan en la Alta Edad Media. Al comienzo del proceso del sistema
estamental se sitúa el privilegio personal o el deber de prestar consejo al príncipe. El vasallo de la
corona que asiste al consilium magnum, no representa ninguna agrupación feudal, sino que es
descentralizado. En el siglo XIII, surgen communitates en las asambleas estamentales, donde la
representación aparece. (PREGUNTAR)
El principio representativo del sistema estamental forma parte de la misma forma que el caballero
acorazado obligado a prestar consejo y ayuda en tanto que vasallo y que se encuentra en el punto
de partida de una evolución.
Un rey, convoca a una asamblea (“concilium magnum”, fundamental para la posterior creación del
parlamento y la democracia parlamentaria), en donde se parla, es decir, se recurre al uso de la
palabra ya que no hay un orden centralizado (estado débil). Así, convence (no manda) a las
autoridades locales para ir a la guerra con promesa de algo (don y contra don según Duby;
banquetes y regalos según Tourbet). Entonces, vemos guerreros a caballo, con un poder fáctico,
representantes de los campesinos (quienes a su vez trabajan para mandar a la guerra a este
caballero, quien va a juntar un mecanismo acumulativo diferencial, con tierras, botines, recursos,
y derecho de ir a la asamblea).
La pareja formada por los conceptos «consilium et auxilium» se impuso como principio
fundamental de las obligaciones vasalláticas frente al señor feudal en todo el territorio de difusión
del sistema Feudal europeo. 5 Esta fórmula está documentada ya en el siglo IX. Significa que el
vasallo ha de servir a su señor con toda su persona ofreciéndole «consejo y ayuda». El concepto
«consilium» alude al deber del vasallo de prestar servicios de asesoramiento, administración y
judiciales en la casa del señor, el concepto «auxilium por contrerio, hace referencia al servicio de
armas. La obligación de comparecencia y la de participación en las campañas militares aparecen
como las dos tareas centrales del vasallo.!
. Desde luego, el vasallaje no fue creado para convertirse en un consejo asesor del rey. Sin
embargo, las tareas de asesoramiento en la política, la administración y la justicia fueron
ganando cada vez más importancia y su ejercicio quedo cada vez mas separada de las de
carácter militar. Las reuniones que se celebran sobre asuntos referidos a la obligaciones militares
y domésticas acabaron disolviéndose. A estas últimas estaban ligadas las dietas generalés y
provinciales en tanto que asambleas estamentales. Así pues, sus conexiones con estructuras
anteriores de organización del ejército parecen ser más bien indirectas. Sin embargo, la fuerte
capacidad de influencia que poseía la estructura militar en el conjunto del sistema señorial dentro
del marco feudal generó ciertos vínculos. Del mismo modo que el vasallaje tiene su origen en
última instancia en la orgazación doméstica, tal organización pervive también en las estructuras
señoriales sobre las que se levantan los estamentos. Algunos de los fenómenos de ese sistema
tan difíciles de comprender pueden explicarse de ese modo.
En el punto álgido del poder carolingio —con Pipino, con Carlomagno y todavía aún con Luis el
Piadoso— es posible detectar algunas conexiones —al menos temporales— entre las asambleas
del ejército y las asambleas consultivas del reino. La convocatorita de quienes tenían que cumplir
deberes militares para acudir a la fiesta de mayo fue usada también para celebrar consultas
acerca de los asuntos del reino. Ocasionalmente, algunas cruzadas se decidían allí. En cualquier
caso, la conexión entre las asambleas del ejército y las asambleas del reino mostro tener poco
futuro. Por la misma época se reunieron también otra clase de asambleas consulticas llamadas
generalis conventus, placitum o synodum que no tienen relación con la concentración y
reclutamiento del ejercito.
De cuando en cuando tenían el carácter de sínodos entendidos como consejos asesores acerca de
cuestiones espirituales. Pero en este sentido, no había limitación alguna.
Era una mexvla de asuntos e4spirituales y civiles, también lo eran quienes las componían:
obispos, abades y condes en calidad de funcionarios reales. Es acertado una confruencia
institucional entre la dieta del reino y el sínodo. Eso refleja la estructura del sistema eclesiástico
del imperio carolingio. Obispos y abades eran fideles de los mayordomos y de los reyes. Del
mismo modo que los grandes nobles seglares, también los religiosos eran convocados a las
asambleas del ejercito y del reino. No existía una convocatoria independiente de aquella por parte
de las autoridades eclesiásticas para celebrar asambleas del sínodo.
En esa época no se les permitía los arzobispos (época carolingia) a llamar a la diócesis a los
obispos parta celebrar consejos eclesiásticos.- era e rey quien convocaba esas reuniones. Y el
imperio carolingio no era el único imperio que obraba así. En Inglaterra la situación era parecida.
También el witenagemot anglosajón se caracterizaba por esa congruencia entre la dieta del reino y
el sínodo. Formaba parte de él el rey, la reina , los miembros de la familia real, obispos, abades y
abadesas, Ealdermen y Thegn en tanto que grandes nobles seglares.
En Inglaterra se contaban entre los concilia mixta.. Funcionaba como un sínodo de obispos pero
incluyendo a algunos grandes nobles seglares como el rey como presidente.
El imperio romano oriental no compartió esa evolución. El Synodos endemousa dirigido por el
patriarca siguió siendo siempre en Bizancio una asamblea eclesiástica independiente de los
consejos asesores seglares del emperador.
Los sinosos eclesiásticos necesitaban del consejo de sus componentes para que sus conclusiones
tuvieran valides.
el rey pipino inaugura una capitular con la formula … consensus y consilium se funden en una
síntesis en las decisiones de las asambleas del imperio carolingio y en la legislación formada por
las capitulares promulgadas en base a estas.
El derecho de asistencia de los grandes nobles civiles y eclesiásticos en las asambleas de carácter
decisorio y consultivo de la alta edad media aparece así sometido a la influencia decisiva de las
diversas formas de cogestión eclesiástica de sínodos y concilios. En las asambleas celebradas
durante la plena edad media en el imperio carolingio sobre la base de ordenaciones feudales y
también en las asambleas estamentales surgidas a partir de estas continúan desarrollándose las
formas de cogestión mencionadas.
Del mismo modo que se llego a una diferenciación entre las asambleas de carácter militar y las
asambleas del imperio, también esto se produjo con asambleas del reino y los sínodos en los
periodos finales del imperio carolingio y posteriormente.
. los metropolitanos o los legados pontificios eran los que los presidian. Los laicos ya no
participaban en ellos. El termino sínodo ya no aludía a una asamblea consultiva convocada por el
rey. Ahora pasaran a llamarse consilium regogiendo el deber de aconsejar propio de los vasallos el
trono, pero también palatium o curia regis- denominación que se impone en el s xi.
Los términos relacionados con la corte real no aluden a grandes nobles solo, y en el palacio.
También pertenecen a la casa del rey todos los grandes nobles que se cuentan entre los miembros
de su círculo domestico más amplio., es decir, todos los vasallos enfeudados con el- están
obligados a comparecer con ocasión de las grandes asambleas de la corte. Estas ya no solo son
convocadas para reclutar ejércitos, también para solemnidades religiosas-navidad, pascua.
En esta clase de encuentros, el rey se hace asesorar por los grandes nobles civiles y eclesiásticos,
recoge su consilium y su consensus en relación con importantes eventos del imperio.
Estas se llaman consilium magnim, como gran consejo o consejo extraordinario.
A partir del consilium magnum surgirán las asambleas estamentales. Frente a estas, el consejo
que se reúne regularmente y que forma parte, en un sentido estricto, del ámbito domestico y que
acompaña al rey aparece como una entidad de menor relevancia. Las líneas que separan estas
dos formas de consejo son fluidas.
El camino que conduce desde el magnum consilium , la curia regis o la dieta de la corte de la edad
media plena a las dietas generales y provinciales de la baja edad media y comienzos de la edad
moderna se caracterizo por procesos muy diversos de diferenciación funcional, de la atribución de
funciones así como también de la asunción de nuevas funciones- aunque las conexiones
fundamental tales existente entre estas instituciones esta fuera de duda. Una de las atribuciones
centrales de todas las fiesta generales, la decisión en cuestiones sucesorias, fue cedida en el
imperio alemán al círculo mas cercano del colegio de electores, en Polonia fue ejercido por las
asambleas del reinos en las que participaba la nobleza, en Flandes, por contrario, las ciudades
exigieron participar en s xii.
Para la evolución de los estamentos franceses fue de gran importancia que las funciones judiciales
fueran cedidas al parlamento de París, mientras que en otros lugares las asambleas estamentales
conservaron durante largo tiempo el carácter de asambleas judiciales. En la comparecencia con
todas sus armas de los participantes de las asambleas generales en Hungría y Polonia a finales de
la Edad Media sobrevive todavía la antigua función de las asambleas militares,153 que fue
abandonada muy pronto en los reinos que sucedieron al Imperio Carolingio. Los decisivos procesos
de cambio de funciones tuvieron lugar no tanto en el ámbito del «consilium», al que estaban
obligados los vasallos, como en el del «auxilium». En principio, «auxilium» significaba acudir a una
convocatoria del ejército. E inicialmente, su legitimidad política tenia su origen en ese servicio
militar prestado por el vasallo. Pero la realidad militar cambió desde luego mucho más
rápidamente que la organización señonal en la que aquélla se basaba y con la que estaba
vinculada su legitimidad política. No parece necesario analizar la pérdida de importancia de
lacaballería pesada acaecida durante el final de la Edad Media de manera tan permorizada como
se hizo con el auge que experimentó a comienzos de la misma. Nuevas clases de armas como la
ballesta y los grandes arcos contribuyeron a ello, pero también nuevas formas de combate de las
tropas de infantería coordinadas de un modo específico.!** Fue preciso reclutar también
mercenarios de forma complementaria o en sustitución de los caballeros acorazados. Las nuevas
formas de organización, más eficientes, del ejército y las fortificaciones costaban mucho dinero.
Ciertos pagos en metálico fueron requeridos también a los vasallos ya en una época en la que sus
obligaciones militares estaban aun en plena cigencia. Ya se han mencoionado los tres o cuatro
supuestos que los derechos feudales contemplaban para esa clase de «auxilia» financieros. A
éstos se añadieron nuevos pretextos, por ejemplo, — con las Cruzadas. En principio, la
introducción de impuestos estaba fuertemente vinculada a las necesidades militares. Las
asambleas generales y nacionales consiguieron hacerse con nuevas competencias frente al rey en
lo concerniente a la autorización de impuestos.! También la ampliación de círculo de quienes
estaban invitados a acudir a tales asambleas guarda relación conta autorización de impuestos.
Eso atañe especialmente a los grupos financieros más poderosos de las ciudades.———
La composición de los Estados generales y provinciales en las postrimerías de la Edad Media y en
los inicios de la Edad Moderna presenta una enorme variedad en la que a primera vista no es
posible reconocer apenas rasgos comunes.
Y, de hecho, este problema resulta imposible de resolver si miramos a-los— representantes de las
diferentes capas sociales en los Estados provinciales y generales. El problema sigue sin ser
resuelto igualmente cuando se intenta — establecer alguna conexión entre estos estamentos
políticos y los «estamentos profesionales» —entendidos, por ejemplo, como los tres «ordines» de
los «oratores», los «bellatores» y los «laboratores» de la Edad Media plena, tan frecuentemente
mencionados - y citados en el ámbito de la investigación. Los estados generales y provinciales no
tienen nada que ver con ellos. Hay que agradecer a brunner su decisiva delimitación grente a este
género de interpretaciones que los considera como la superestructura de un orden económico y
social determinado. Su formulación: el señor de un territorio y los estados de este, juntos,
constituyen la nación. Ambos disponen conjuntamente de la totalidad de los derechos señoriales
que existen en el territorio. Pero al mismo tiempo, la estratificación de los estados regionales está
determinada por su relación con el señor. Esta formula general encaminada a explicar la
composición de los estados provinciales y —podría añadirse- de los estados generales remite al
orden señorial específico de cada territorio. Si partimos de ella podremos inferir de la tipología de
las ordenaciones estamentales una imagen diferenciada de las estructuras señoriales que
mantuvieron su influencia a lo largo del tiempo y cuyos fundamentos se hallan en la Alta Edad
Media y en su periodo de plenitud. Pues el orden estamental es no sólo una característica del
camino singular recorrido por Europa, sino también un indicador de la multiplicidad de caminos
propios existentes en el seño de Europa.
A intento de tipificar las diferentes ordenaciones estamentales europeas
Puede tomar también hoy como punto de partida, en sus rasgos fundamentales, la imagen que
otto hintze esbozo en dos estudios.
Su delimitación de la figucuin de esta a los territorios de la iglesia occidental reviste gran
importancia. . Es cierto que existieron irradiaciones más allá de estos territorios —por ejemplo,
hacia Serbia y hacia Rusia—, sin embargo, aquí no se llegó a producir ese dualismo característico
del orden estamental entre el rey y los estamentos contrapuestos en tanto que corporaciones
autónomas cuyo derecho de intervención hacia de ser respetado. Después de todo lo que se ha
venido comentando acerca de las raíces eclesiásticas del «consensus fidelium», de la reciprocidad
de las obligaciones del vasallo y el señor feudal, así como del control del poder del rey en
occidente, resulta posible entender esta diferencia. También en el sur de Italia, durante tanto
tiempo bajo influencia bizantina, faltan las raíces señoriales del orden estamental.
Las asambleas del reino fundadas en el sistema feudal són aquí el resultado de una importación
normanda y angevina.
Dentro del ámbito de la iglesia occidental, Hintze distinguía, en su tipología de los estamentos,
entre «territorios periféricos», entrg los que incluía a Inglaterra, los estados nórdicos, así como
también a Polonia, Hungría y Bohemia, y «territorios centrales», con Francia y los territorios
alemanes como representantes más importantes.
También en los territorios centrales existen indicios de un sistema bicameral. La estructura de tres
curias es inicialmente típica de los Estados provinciales que se formaron solo en los principados de
estos tres territorios centrales en la zona del antiguo imperio carolingio. El motivo fundamental
para establecer una diferenciación en la estructura señorial de los países europeos centrales y
periféricos podría residir en y factor que ha sido abordado aquí como un aspecto parcial del
sistema feudal, concretamente, el sistema eclesiástico imperial que apareció en el Imperio
carolingio y que continuó desarrollándose en la Alemania de la época de los Otones y los Salios.
En los países europeos periféricos no se dá ese elemento estructural tan esencial para el
desarrollo del sistema señorial.

El dominio señorial ejercido en época carolingia sobre los bienes eclesiásticos produjo como se
mostró también en relación con la evolución de los burgos— unas consecuencias duraderas. En
Francia, los señoríos arzobispales y las abadías seglares representan elementos decisivos en la
constitución de los principados. En Alemania, el señorío banal, en tanto que forma debilitada del
señorío ejercido por los nobles sobre los bienes eclesiásticos inmunes desempeñó un papel de
importancia similar. Obispos y abades se — convierten en príncipes regionales eclesiásticos en la
medida en que consiguen conservar los derechos de soberanía que les han sido transferidos o —
ganarlos a través de un proceso de liberación de la tutela ejercida por los nobles. Estos príncipes
imperiales eclesiásticos que forman parte-de-los-Estados generales y que, por su parte, se han de
enfrentar a los Estados provinciales correspondientes es un fenómeno característico de la
organización del Imperio alemán. En la Italia del Imperio, el dominio señorial ejercido por los
obispos sobre la ciudad representa la fase previa de la autonomía comunal que se difundirá desde
aquí. En términos generales la diferenciación de los centros urbanos derivada de la transferencia
de derechos de soberanía al obispo significa una fase intermedia trascendental para la
emancipación de las comunidades de ciudadanos en| su camino hacia el autogobierno y que
constituye una condición previa necesaria para alcanzar la representación en los Estados
generales y provinciales. También apuntan a; las comunidades urbanas autónomas los derechos
de autogobierno de ciertas comunidades rurales que igualmente pueden conducir a la
participación política en el marco del sistema estamental en la medida en que exista una relación
directa con el príncipe.!S5 Pero estas formas diferentes de señorío nobiliario eclesiástico no sólo
revisten importancia en relación con el surgimiento de la soberanía de los príncipes de cada
territorio en los reinos que sucedieron al Imperio Carolingio. En Alemania constituyeron hasta bien
entrada el siglo XI el fundamento de procesos siempre nuevos de formación d señoríos nobiliarios
—finalmente también a partir de los ministeriales surgidos de hombres no libres—. En tanto que
propietarios de señoríos jurisdiccionales centrados en torno a los burgos, esta clase de
ministeriales aparecían (frente a sus señores los príncipes como detentadores de poder autónomo.
Además, los señoríos banales no carecían de importancia para los estamentos de otros señores.
Aquel que estaba bajo el señorío banal directo del príncipe del territorio —prelados, ciudades,
mercados y comunidades rurales— podía ser requerido para pagar impuestos extraordinarios y en
consecuencia tenía derecho a tomar parte en las asambleas provinciales en las que se discutía la
autorización de esa clase de impuestos.!% Ciertos elementos de la estructura de la iglesia
imperial como la inmunidad y el señorío banal fueron determinantes no sólo para la aparición de
los señoríos provinciales limitados a los reinos sucesores del Imperio carolingio, sino también para
la co posición de sus Estados provinciales. La división en tres sectores con las curias de los
señores y caballeros, de los prelados y de las ciudades constituyen un modelo estándar ideal y
prototípico del que existen numerosas variantes.
La existencia de estructuras estamentales a dos niveles —el del imperio y el de los principado- es
característica d elos territorios que conforman el núcleo de Europa. También en los territorios
periféricos el sistema estamental quedo definido por las asambleas que se celebraban a dps
niveles. – solo que de un modo distinto. Existían asamblea de todo el reino que se celebraban a
un nivel supra regional y que tenían su correspondencia en las asambleas organizadas a un nivel
regional como el de los «Counties»,. los comitates, voivodas. Pero estas últimas no se reunían
frente a príncipes que detentaran derechos de soberanía de forma autónoma, sino frente a
funcionarios reales. En ellas existía una relación directa con el reino, no una relación mediatizada.
La situación en los países centrales es muy otra. Los dos niveles del sistema _estamental —el
regional y el suprarregional-no están incluidos uno en el otro en el marco de una asamblea más
amplia del reino. Cada príncipe convoca sus propios Estados provinciales. Cuando acude a la dieta
del reino no lo hace en calidad de representante suyo. El rey alemán no tiene la capacidad de
convocar a los vasallos de sus vasallos a un consejo ni tampoco a reunir a la nobleza, los prelados
y las ciudades de los príncipes del reino. En los territorios centrales no existía ya desde la época
carolingia una estructura real de los condados cuyo marco permitiera al rey implicar a las
comunidades nobiliario ocurría en los territorios periféricos
Eso afecta tanto al Imperio Alemán como a Francia. Sin embargo, aquí sí que se consiguió vincular
de otra manera el nivel regional y el supra regional. La monarquía de los Capetos amplió su poder
mediante la integración sistemática de los principados que estaban bajo su soberanía. Todos ellos
contaban con Estados provinciales. El rey francés convoca a los representantes de — esos grupos
estamentales regionales ahora directamente sometidos a él a unos «Estados Generales». Se
trataba de una integración horizontal, no como en el caso del parlamento inglés, de una
integración vertical conseguida mediante la ampliación de la asamblea de barones con los
representantes de los condados. Este modelo más reciente de asambleas basadas en los «Estados
Generales» tuvo gran importancia para la construcción del régimen señorial en los territorios
centrales de Europa.! Sólo se encuentra en aquellos reinos que suelen ser definidos como
«estados compuestos»!9 en base al proceso de formación de su régimen señorial. Los duques
burgundios lo pusieron en marcha con éxito. Los «Estados Generales» de los Países Bajos
burgundios siguen vivos hasta hoy como fundamento de la formación del estado.
La división en dos zonas de la Europa estamental en territorios centrales y periféricos no es
sino un intento torpe de sistematizar la multiplicidad.
En medio de todas esas fluctuaciones de las coyunturas políticas hay ciertas estructuras
señoriales que permanecen contantes, y que han de ser tenidas en cuenta en los procesos de
cambio: los burgos convertidos en centros del poder señorial, así como también los monasterios y
las ciudades forman parte del entorno. Aspiran a convertirse en estructuras duraderas. Y la época
que había precedido mucho tiempo atrás al surgimiento del sistema estamental había sido la
época decisiva para estas estructuras.
“Pues, ¿desde cuándo podemos hablar en realidad de estamentos, desde cuándo de parlamentos?
La aparición de determinadas concepciones acerca de las fuentes no puede ser, sin duda, el
criterio decisivo en este sentido, sino que habremos de analizar más biefí las funciones
predominantes y la estructura de tales asambleas. A este respecto existen líneas de continuidad
que abarcan varias épocas, pero también rechazos que conducen a una «simultaneidad de lo
diacrónico». Es difícil hablar de rasgos «progresivos» o «arcaicos» en un determinado sistema
estamental, ello existen ciertas tendencias evolutivas comunes-a los sistemas estamentales
europeos.
Una de estas, muy relevante, hace referencia a la creciente prevalencia de algunos elementos de
la representación que resultan visibles antes en el ámbito eclesiástico que en el civil y que logro
imponerse qui gracias a la influencia del derecho canónico. al comienzo del proceso de evolución
del sistema estamental se sitúa el privilegio personal o el deber personal, de prestar consejo al
príncipe respectivamente. El vasallo de la corona que asiste al «consilium magnum» no
representa a ninguna agrupación feudal, ni siquiera a su familia aristocrática o a alguna
comunidad religiosa a cuya cabezas encuentra. Las primeras formas de representación se inician
en la nobleza de menor rango —como es el caso, por ejemplo, de las asambleas provinciales del
sur de Francia hacia el siglo XII, y posiblemente antes en el de los caballeros de los condados
ingleses- sobre la base de ciertos condicionamientos específicos del sistema judicial.!?? En el siglo
Xu surgen también «communitates» en las asambleas estamentales, con cuya representación se
vincula esencialmente el principio mismo de representación —por ejemplo, en Castilla, Aragón y
Cataluña, donde junto a las ciudades de realengo, aparecen también en aquella época burgos y
comunidades aldeanas de realengo—.'” Un ejemplo particularmente temprano de la
representación de ciudades en las formas organizativas estamentales podría ser el envío de
delegados por parte de las ciudades lombardas a la dieta imperial convocada en 1158 por
Federico Barbarroja en Roncaglia.!”* En cualquier caso, la línea evolutiva que se inicia aquí no
hallará continuidad en los Estados del reino, sino en la Liga de ciudades lombardas. 17% No cabe
duda de que en el orden estamental las ciudades del realengo son las principales portadoras del
principio de representación. Y a lo largo de la Baja Edad Media su participación se irá
incrementando notablemente. Sin embargo no debe pasarse por alto el papel desempeñado por
las comunidades rurales en el reforzamiento de los componentes representativos del sistema
estamental.
Desde luego no es ninguna casualidad que este ejemplo de sistema estamental «progresivo» nos
lleve justamente a ese territorio central del imperio carolinglo del que partieron tantos impulsos
de dinamismo social. El principio representativo del sistema estamental forma parte de ello
exactamente de la misma forma que el caballero acorazado obligado a prestar consejo y ayuda
en tanto q vasallo y que se encuentra en el punto de partida de la evolución menciona:
uno de los movimientos más importantes, entre los que tuvieron su origen en el territorio central
del imperio carolingio, fue la difusión del sistema feudal. Abarcó la mayor parte del continente
europeo. Europa considerada como un espacio social formado en el curso de la historia coincide
ampliamente con esa «Europa feudal». Esta tiene su correspondencia en la Europa de las
ordenaciones estamentales. En los territorios centrales y periféricos pueden vislumbrarse con
mayor claridad aún sus contornos, y también su organización interna. Las estructuras surgidas de
las tradiciones feudales y estamentales han seguido influyendo hasta hoy las ordenaciones
políticas y sociales especificas de Europa en su multiplicidad interna.
! El sistema de vasallaje considerado como una vía específicamente europeo del feudalismo debe
su origen en primer término a ciertas innovaciones militares, como la creación de una caballería
pesada en el imperio franco de los carolingios que se sustentaba en el sistema del vasallaje. Sin
embargo, si lo complementamos desde una perspectiva histórica prolongada, no fue la vertiente
militar del sistema vasallatico la que logro imponerse, sino la señorial. No cabe duda que la
construcción del gran imperio carolingio no habría sido posible sin la caballería pesada, pero
tampoco esta fue capaz de asegurar sui permanencia de forma duradera.
Visto-desde-la-perspectiva militar, la caballería pese a sus éxitos centenarios- no contaba en
Último término con ninguna perspectiva de futuro. Desde la Baja Edad Media, el futuro pertenecía
a las disciplinadas tropas de infantería, a las armas de fuego y a la flotas de guerra.
Sobre estas bases se construyó el dominio militar de-las-grandes-potencias- europeas, sobre estas
bases se desarrolló su política expansionista. La caballería no habría conseguido explorar esta
faceta particularmente problemática de la singular vía europea. Exagerando los términos podría
decirse que era un callejón militar sin salida. Desde-una perspectiva más amplia cobra una
importancia mucho más trascendental, entre las innovaciones militares que cabe atribuir al
sistema feudal entendido en un sentido amplio, el componente defensivo del ejército, es decir, eÍ
castillo señorial. La combinación del castillo roquero con lá ciudad amurallada representa un
fenómeno específicamente europeo. China —en correspondencia con su estructura señorial,
radicalmente distinta=desarrolló un sistema defensivo de todo diferente, concretamente; la Gran
Muralla China construida entre el siglo 11 a.C. y el periodo Ming. En el ámbito de la civilización
islámica no fue posible desarrollar ninguno de los dos sistemas. En Europa que constituye un caso
singular si se compara con otras culturas— se alcanzó un alto grado de seguridad y estabilidad a
través de una densa red de castillos señoriales fortificados y de ciudades. Desde que este sistema
comenzó a desarrollarse a finales o después de la época carolingia, la Europa central y occidental
permaneció a salvo de las invasiones d los pueblos nómadas.
El castillo nobiliario, en tanto que centro del señorío jurisdiccional, es expresión significativa de un
sistema señorial en el que el componente militar constituye uno de los elementos integradores.
Eso es también válido para el conjunto del sistema vasallático. Las funciones relativas a la
organización del ejército, al sistema defensivo, judicial, a la administración, a la participación
política aparecen indisolublemente vinculadas entre sí.
La mentalidad militar y las jerarquías militares de valores han ejercido una profunda influencia en
la cultura política europea. El concepto de «caballerosidad», por ejemplo, define una de esas
líneas de continuidad que va desde la cultura guerrera de —la Edad Media hasta bien entrada la
época moderna.
Las diferentes evoluciones experimentadas por el sistema feudal en la historia europea suelen ser
caracterizadas con la etiqueta de «disgregación feudal». Hay que contraponer a ésta, a guisa de
contrapeso, la de «integración feudal». Ciertamente, los procesos de desarrollo del sistema
señorial propiciados por el vasallaje han conducido a estructuras parceladas —sin embargo, en el
seno de estas formaciones señoriales divididas en pequeños elementos y entre ellas se alcanzó un
sistema de vínculos sociales más denso—.
“Una de las ideas fundamentales del análisis que aquí presentamos es que el vasallaje tiene su
origen en los sistemas domésticos y que representa una relación de cuasi parentesco. No existe
apenas ninguna otra civilización en el mundo en la que la formación del sistema señorial se haya
producido sobre esa base —ni en China, ni en la civilización islámica ni tampoco en Bizancio—.
'* Solamente en Japón afloran ciertos paralelismos. Desde el siglo iX fueron formándose a partir de
los séquitos de la gran nobleza grupos de guerreros parecidos a los vasallos que estaban unidos a
sus señores siguiendo el modelo de las estructuras de clanes. La forma específicamente japonesa
del feudalismo que se desarrolló a partir de dicha base, demostró poseer —de forma percibida- a
la-europea-—una poderosa fuerza integradora, sin embargo no desemboco en la FORMACION DE
ESTRUCTURAS [Link] estructura familiar flexible del espacio europeo abrió también en
este sentido unas posibilidades singulares para el desarrollo del sistema señorial. El rey y los
vasallos de la corona estaban unidos por vínculos cuasi familiares, y también éstos, a su vez, con
sus propios vasallos, hasta abajo, hasta las agrupaciones generadas por los feudos cuyas
relaciones sociales eran interpretadas igualmente de acuerdo con el modelo vasallático, Se
trataba de un orden señorial escalonado en múltiples niveles en el que existían también múltiples
poderes intermedios.
Con todo, los vínculos que mantenían unidos estas formaciones señoriales “compuestas por
elementos más pequeños eran intensos y duraderos porque se habían desarrollado según el
modelo de unas relaciones domésticas, familiares y de parentesco. Uno de los principios
normativos del sistema de vasallaje era el de gobernar los reinos con la ayuda de un séquito
doméstico marcadamente estratificado. Las intensas relaciones de lealtad que caracterizan los
sistemas europeos de la época moderna no se han construido contra, sino sobre la base de las
relaciones de vasallaje. Esa acertada formulación de la «integración feudal» pretende aludir a este
aspecto de la via específicamente europea del desarrollo del sistema señorial.
No hay duda de que uno de los efectos más trascendentales de esa vía específicamente europea
del sistema de vasallaje y del orden estamental ha sido el desarrollo de la democracia
parlamentaria. Los fundamentos que se ha esbozado de ciertas formas de participación señorial o
de representación están aún muy lejos de las posibilidades actuales de participación democrática.
El periodo que separa a ambos no está constituido por líneas de continuidad ininterrumpidas. . La
historia del parlamento inglés representa una excepción. Y también en este caso se alternan las
fases evolutivas con las revolucionarias. Sin embargo es importante percibir que en todo el ámbito
de la «Europa del vasallaje» existían tradiciones de participación muy antiguas y en diferentes
niveles. Ni siquiera las interrupciones de siglos en la convocatoria de las asambleas estamentales
consiguieron enterrar la conciencia del desecho la participación
el absolutismo, en tanto que tendencia opuesta, no con consiguió eliminar el principio del control
de l poder real. Fuera de los confines de la «Europa del vasallaje» estas tradiciones carecen de
fuerza, En los grandes imperios sometidos a un poder real incontrolado y a estructuras
fuertemente centralizadas por el Estado y burocratizadas no se dan los elementos necesarios. En
términos gene as formas señoriales de carácter feudal no parecen ser una condición
indispensable, como las formas de organización militar parecidas al vasallaje. El camino que va el
sistema de vasallaje, pasando por el orden estamental, hasta llegar al parlamentarismo
representa una vía específicamente europea sustentada sobre una base feudal.

El dualismo existente entre el príncipe y los estamentos no constituye Solo la raíz del
parlamentismo, sino también del principio de la división de poderes que esta en la base del
concepto de Estado en la historia moderna de Europa!* La adjudicación de las tres competencias
fundamentales del poder Político-la legislativa, la ejecutiva y la judicial. A tres órganos estatales
diferentes, independientes entre si, no habría sido concebible si estos órganos no hubieran
existida yas en la realidad social. Desde luego no es posible definir las asambleas estamentales de
la Edad Media como «legislativas», pero sin embargo desempeñaron muchas de las tareas que
más tarde corresponderían a los parlamentos. El propio opio príncipe ejercía, junto a sus
funcionarios reales o con su asesoramiento má[Link], unas funciones separadas de aquellas
que pueden ser definidas como secutivas». Los asuntos judiciales constituían, de acuerdo con la
tradición del sistema de vasallaje, una agenda común del príncipe y de sus vasallos. Sin embargo,
en lo que concierne al funcionamiento de las asambleas estamentales Coro tribunales muy pronto
aparecerían instituciones específicas. Los «Órganos estatales» independientes entre sí existentes
en el marco del sistema estamental eran en principio sólo el gobierno del príncipe, por una parte,
y los estamentos organizados como grupo corporativo, por otra. Sin esa división institucionalizada
en dos del poder político no se habría llegado sin duda a la idea de una mayor diferenciación de
unos órganos de poder estatal concebidos como independientes.

La tendencia a la formación de estructuras federales puede ser considerada igualmente como


parte de esa larga evolución de la vía específicamente europea en el ámbito del sistema
vasallático y estamental. El federalismo puede surgir, en lo que concierne a su génesis histórica,
de raíces muy distintas. En Europa aparece vinculado a la línea evolutiva aquí analizada en
muchos aspectos de forma causal. El imperio carolingio y los reinos que le sucedieron estaban
organizados de forma fuertemente descentralizada. La monarquía viajera es la expresión más
gráfica de esa estructura de poder.
Careciendo de residencia fija, el rey gobernaba con una corte móvil con la que se desplazaba de
una parte dél reino a otra. El «magnum consilium», la raiz del orden estamental, era una forma de
preservar la idea de comunidad en una estructura tan descentralizada del reino como ésa. Este
sistema de poder se diferenciaba radicalmente de los reinos de la época asentados en grandes
residencias fijas. En Constantinopla, Bagdad o Kai-feng no hacía falta ninguna asamblea de los
notables de la corte para mantener unido el reino. Al contrario, el rey alemán se veía obligado a
hacer cumplir con este objeto el deber de desplazamiento bajo la amenaza de sanción. La
multiplicidad de territorios y zonas patrimoniales diferentes resultaba integrada así gracias a ese
fuerte vínculo personal situado en la cúspide. La coexistencia de diferentes detentadores de poder
que actuaban de forma autónoma en su ámbito más cercano resultó reforzada desde el punto de
vista organizativo gracias a las reuniones de las dietas provinciales y generales. De ese modo
resultó posible preservar la multiplicidad. Eso es particularmente válido en el caso de los reinos
formados más recientemente que surgieron por la acumulación de territorios en manos de los
príncipes locales como ocurre en el caso de los borgoñones y de los Habsburgo. En éstos, los
estados provinciales eran los detentadores decisivos de la autonomía y de la conciencia de la
propia singularidad y, con ello, de las estructuras federales.

Finalmente, el camino específicamente europeo del feudalismo introdujo un desarrollo igualmente


singular de la institución eclesiástica que ha influido durante largo tiempo en la evolución del
cristianismo en Europa más allá de las cuestiones organizativas. Con los primeros carolingios, los
obispados y monasterios fueron colocados al servicio de la corona de una forma completamente
fuera de lo corriente. Con los Otones y los Salios este sistema eclesiástico imperial experimentó un
nuevo reforzamiento en Alemania. En la querella de las investiduras se llegó a un conflicto entre el
príncipe y el papa en torno a esa cuestión. No fue como resultado de una continuidad, sino
precisamente de un enfrentamiento con esa tradición de la iglesia imperial como consiguió
configurarse la iglesia papal de la plena Edad Media. Sin ese prolegómeno histórico no es posible
explicarlo. La iglesia papal logró ocupar una posición única entre las diferentes iglesias cristianas.
Y esta iglesia es esencial para comprender la génesis de Europa.

Síntesis
El sistema de vasallaje considerado una vía europea del feudalismo debe su origen a ciertas
innovaciones militares (caballería pesada) en el imperio franco de los carolingios. Sin embargo, la
vertiente señorial fue la que se impuso. La caballería por sí sola no fue capaz de asegurar su
permanencia. Entre las tropas, los caballeros de la Europa central y occidental constituían la forma
más evolucionada. Cobra, de hecho, una importancia más amplia el componente defensivo del
ejército, el castillo señorial. La combinación del castillo con la ciudad amurallada representa un
fenómeno europeo únicamente.
En Europa se alcanzó un alto grado de seguridad y estabilidad a través de una red de castillos
señoriales fortificados y de ciudades. Pudieron zafar de invasiones nómadas. El castillo es la
expresión de un sistema señorial en el que el componente militar constituye uno de los elementos
integradores.
El vasallaje tiene su origen en sistemas domésticos y representa una relación de cuasi parentesco.
No hay otra civilización en la que la formación señorial se haya producido sobre esa base. La
estructura familiar flexible del espacio europeo abrió las posibilidades singulares. El rey y los
vasallos de la corona estaban unidos por vínculos cuasi familiares y también estos, a su vez, con
sus propios vasallos.
Se trataba de un orden señorial escalonado en múltiples niveles en donde había también múltiples
poderes intermedios. Los vínculos de las formaciones señoriales estaban unidos por elementos
más pequeños intensos y duraderos, porque se habían desarrollado según modelo doméstico,
familiar, de parentesco. Las intensas relaciones de lealtad de los sistemas europeos se han
construido sobre la base de las relaciones de vasallaje (INTEGRACION FEUDAL).
El imperio carolingio y los que le siguieron estaban organizados en forma descentralizada. El
camino europeo introdujo un desarrollo singular en la institución eclesiástica que ha influido
durante largo tiempo en la evolución del cristianismo en Europa más allá de las cuestiones
organizativas.

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