Mitterauer
Mitterauer
El vasallaje, comienza a formar parte de las nuevas relaciones sociales europeas, con casi un
carácter de parentesco. La relación entre el señor y el vasallo tiene un carácter familiar, aunque
no sea sanguínea. Ese carácter casi de parentesco que tiene el vínculo feudal, hace la costumbre
de asignar a los hijos de los vasallos los nombres del señor feudal y de sus familiares. El
padrinazgo era utilizado como instrumento del vinculo señorial.
Asi, en el s x, el «bautismo de sumisión» fue sustituido por la relación feudo-vasallatica. Al
parecer, existieron ciertas relaciones de intercambio entre el padrinazg0 y las relaciones feudales.
El trasfondo común estaría constituido por el debilitamiento de los vínculos de linaje, característico
de la evolución de la sociedad europea, producido por el cristianismo. Sin él no habría sido posible
construir relaciones alternativas tan poderosas. Hay otro elemento que merece ser mencionado al
hablar de la analogía estructural existente entre el padrinazgo — a del principio de reciprocidad de
obligaciones.
La relación feudo-vasallática, se caracteriza por la existencia de las obligaciones
complementarias, la de dar “protección y amparo” por parte del señor y “consejo (concilium –
deber de prestar servicios de asesoramiento, administración y judiciales-) y ayuda (auxilium –
servicio de armas-)” por parte del vasallo.
El equipamiento de los caballeros era costoso, formado por escudo y lanza, espada larga y corta,
gola, camisa de cuero con escamas metálicas, y cosas de hierro. Además, el caballo de batalla,
que suponía largos cuidados.
Los campesinos guerreros tradicionales no estaban en condiciones de procurarse todo eso.
Carlomagno, trató de solventar el problema mediante levas sustitutorias de guerreros, de
forma que quienes permanecían en sus tierras trabajando, estaban obligados a equipar a un
guerrero que iría a combate. La reforma del ejército hizo necesario instaurar un sistema feudo-
vasallático, por lo que hubo una feudalización del ejército franco.
Ese proceso de transformación radical del ejército franco en caballería pesada se denomina
“Verreiterung”. Esto, no tuvo su comienzo en el reino franco, sino entre los jinetes nómadas de las
estepas del interior de la Europa asiática. Cada mejora de las fuerzas militares introducida por
estos pueblos generaba la reacción en la organización militar de sus vecinos sedentarios: en el
próximo oriente y Europa, estos enfrentamientos llevaron a la aparición de la caballería metálica.
En una parte hace referencia a los caballeros acorazados o jinetes del imperio sasánida, que
también existieron, pero que tomaron evoluciones de la organización distintas. Mientras que los
caballeros acorazados carolingios se convirtieron en una formación de combate dominante y
exclusiva, en el imperio no pasaron de ser una formación entre otras. Además, en el imperio
carolingio, la dotación de armas se organiza en forma descentralizada (en el imperio sasánida, lo
costeaba el rey, en el ejército carolingio se forma cuando un aristócrata se arma de su caballo,
armadura, autonomía económica, militar y política). Es decir, el feudalismo no es solo a partir de
la organización militar sino que fue desencadenado por esta.
Hace comparaciones también con Roma y Bizancio. (PREGUNTAR SI PROFUNDIZAR)
La creación de una caballería pesada en el Imperio Carolingio, que se fundamenta en la aparición
del sistema feudo-vasallático europeo, representa — una fase de desarrollo muy tardía en el
proceso de «Verreiterung» puesto en marcha por los pueblos delas estepas de Eurasia. Algunas
grandes potencias — militares habían creado ya siglos atrás una organización militar basada en la
caballería pesada o bien la había integrado en el ejército. En ninguna de ellas se llegó como
consecuencia a formas totalmente análogas en las estructuras feudales. Al contrario: el sistema
feude<vasallático, con su vinculación entre el «feudun» como componente material [Link] vasallaje
como componente personal, representa una forma específica del desarrollo que tuvo lugar en el
imperio carolingio. Ello se explica a partir de ls condicionamientos impuestos por el contexto en
que tuvieron lugar las reformas militares carolingias. Las nuevas formas señoriales fundadas en la
evolución agraria hicieron posible- a dif de Bizancio- disponer de una base material suficiente para
la nueva unidad de caballería pesada.
También se podía echar mano a los bienes de la iglesia del imperio-rasgo singular también del
reino franco.
—Con la vinculación común de los nobles seculares y eclesiásticos a la organización militar y
señorial surgieron una formas de relación social que iban más allá de las tradiciones del vasallaje
y que más tarde ganarían importancia de cara a la formación de estructuras estamentales. Así
pues, en relación con estos dos componentes el sistema feudo-vasallático del imperio Carolingio
aparece como una vía singular del feudalismo que, si bien fue desencadenada por el desarrollo de
la organización militar, no puede explicarse sólo a partir de esta.
La difusión del sistema feudo-vasallático y de la caballería acorazada en la Europa posterior a los
carolingios se produjo al unísono. Por lo general, las formas de lucha a caballo y la cultura
caballeresca aparecen allí donde se da un contexto señorial y vínculos de vasallaje. A estos se
añadirá en el siglo X un nuevo factor, concretamente la fortaleza como núcleo central del señorío
jurisdiccional. La difusión de las «armas francas» y, simultáneamente, del sistema feudo-
vasallático es consecuencia de la tendencia a la expansión territorial que ya se detecta en la
evolución de la estructura agraria.
Sin los servicios prestados por la iglesia no habría sido posible la creación de efectivos de
caballería acorazada a esa escala (uso de bienes eclesiásticos). Las ordenaciones carolingias
establecían que las iglesias arzobispales y monasterios estaban obligados a prestar servicios al
imperio a cambio de privilegios señoriales y de tierras. Además de orar por el rey, su familia y el
Imperio, estas obligaciones implicaban ante todo la militia, el servicio militar, así como el pago de
regalos anuales en forma de caballos y armas, una especie de impuesto
La razón por la que en aquellos territorios europeos en los que hasta 1100 se había impuesto la
caballería pesada se produjo igualmente la difusión de las fortalezas descansa sobre un conjunto
de circunstancias que requieren de explicación. En esa época, la denominación de «fortaleza» se
refiere a una clase muy concreta de instalaciones defensivas, concretamente al castillo señorial
vinculado al señorío jurisdiccional. Representa un caso especifico el desarrollo europeo de las
fortificaciones y de la ordenación señorial. Su aparición tiene lugar en los últimos periodos de la
época carolingia marcados por amenazas externas. Surge junto a una segunda forma, mas
antigua, de— instalación defensiva que fue denominada «burgo» por sus contemporáneos, pero
para la que más tarde se impondría la denominación de «ciudad». La evolución divergente de las
distintas denominaciones acuñadas para el castillo señorial y el burgo es recogida por muchas
lenguas germánicas, románicas y también por algunas lenguas eslavas. Es la expresión de un
proceso de diferenciación merced al cual, a partir de un prototipo más antiguo de fortificación, han
surgido dos tipos completamente diferentes de instalaciones defensivas, [de las que la primera ha
recogido también algunos elementos de la llamada «Motte», que tiene su origen en las casas
nobiliarias fortificadas.”
La yuxtaposición de castillo señorial y ciudad representa un fenómeno único en el mundo. Se
trata-no sólo de una forma-específica-en la evolución de las fortificaciones europeas, sino también
de la forma europea de poblamiento, pero, sobre todo, de las formas señoriales europeas.”
La aparición de castillos feudales a partir del siglo X, forma parte esencial del sistema feudo-
vasallático como los caballeros. La construcción y afianzamiento del Imperio requerían salvar
grandes distancias, se necesitaba una tropa de caballería con suficiente movilidad y libre de la
explotación de la tierra. Los ataques de vikingos, húngaros, etc., hicieron que se deban tomar
medidas nuevas entorno al siglo IX: fuerte incremento en la construcción de fortificaciones,
castillos. A la cultura caballeresca se añadirá la fortaleza como núcleo central del señorío
jurisdiccional.
Entorno a estos castillos, surge una instalación defensiva denominada “burgo”, para la que más
tarde se impondría la denominación de “ciudad” (centros urbanos amurallados). Diferente a esto,
son las fronteras fortificadas, solo características de un imperio fuertemente centralizado. La
necesidad de construir murallas y conservarlas surge con una nueva obligación: no solo se paga
impuesto, sino también un préstamo de servicios no monetarios para el Estado y la comunidad.
En todas partes, las las prestaciones obligatorias relacionadas con las fortalezas con las que los
señores consiguieron movilizar a esos nuevos burgos para/prestar servicios de construcción se
convirtieron en el núcleo esencial de/los derechos de regalía característicos de ese nuevo tipo de
señoríos jurisdiccionales.!” Por doquier en ese territorio central de Europa el castillo nobiliario se
alzó junto a los burgos urbanos y puso en marcha de ese modo una evolución fundamentalmente
nueva de los sistemas de fortificación europeos.
Las conexiones existentes entre el sistema eclesiástico imperial y la construcción de fortalezas son
enormemente complejas. A los obispos se les cedieron derechos sobre los condados de los que se
aprovecharon para alzar construcciones defensivas, en particular para levantar las murallas-de-
sus— obispados. En los monasterios reales, los abades seglares consiguieron ocupar los cargos de
mayor relevancia y transformaron las sedes monacales en _ fortalezas, pero también edificaron
lugares amurallados donde refugiarse en otras posesiones - del monasterio, «¿Junto al obispo Y. al
abad surge el gobernador de la alta nobleza que ejercía su derecho a exigir trabajos de
construcción además de otras tareas militares. La edificación de castillos para el gobernador en
tierras eclesiásticas imperiales o en su más directa proximidad no suponía en absoluto un acto de
usurpación -si existía un acuerdo con la ¡iglesia sobre la que ejercía su gobierno. Muy
frecuentemente las iglesias cambiaban a sus gobernadores o buscaban otros nobles protectores
para posesiones distantes. De ello se derivan múltiples puntos de partida para la aparición de
nuevos señoríos que tenían su centro en el castillo. En las zonas de colonización se daban unas
condiciones particularmente favorables para ello. Grandes dinastías de gobernadores y, antes de
ellos, de abades seglares cedieron la protección de las iglesias y la construcción de fortalezas a
sus vasallos, a vizcondes, «vicedomini», alcaides (castellanos), a servidores que no procedían de
la nobleza y a otros procedentes del funcionariado.
En Francia esta evolución concluyo antes que en Alemania.- ahí el proceso de construcción de
castillos nobiliarios en tierras d ela iglesia no finalizo hasta s xiii. Allí donde las iglesias
consiguieron deshacerse de las gobernaciones, construyeron por si mismas castillos convertidos
en centros de sus señoríos jurisdiccionales fundados en esos derechos de regalía.
Pero precisamente esa ubicación distante podía representar una ventaja desde el punto de vista
defensivo. Las fortalezas nobiliarias del siglo XII ya no tenían la función, como los burgos
amurallados de la Alta Edad Media, de brindar protección a todos los habitantes de una población
y “a su ganado.'” Servían como residencia de un señor que en teoría debía poder defenderse el
mayor tiempo posible con la ayuda de una reducida escolta militar. Las fortalezas de poca
extensión situadas en zonas elevadas eran las que mejor se adaptaban a esa tarea.
Para comprender ese dualismo específicamente europeo entre el príncipe y u ñps estamentos se
han de rastrear sobre todo las huellas de los vínculos personales que se formaron en el contexto
del sistema feudo-vasallático. Si bien éstos, en su origen, no están condicionados sólo por el factor
militar, sí que es cierto que remiten a un componente fuertemente determinado por sus
conexiones con lo militar. Las estructuras de carácter militar habían de solucionar problemas
sociales muy diversos junto a la necesidad, ya mencionada, de asegurar los recursos económicos,
también estaban los problemas relacionados con la formación, con la cohesión interna de las
tropas, pero, ante todo con la oleadas hacia el príncipe.
El vasallaje era una forma muy específica de solucionar esa clase de problemas. Creó nuevos
vínculos sociales en
un sistema social en el que las estructuras tradicionales heredadas del sistema tribal demostraron
que ya no era suficientemente sólidos. Generó vínculos de esa clase tanto verticalmente, como el
señor feudal, como horizontalmente con otros vasallos. Logro superar la tensión existente entre la
intervención de un ejército de organización centrada y los guerreros a caballo disperso de forma
descentralizada. De este modo logro adaptarse a las especiales circunstancias económicas y
señoriales del reino franco.
No fue el combate caballeresco el que generó el señorío sobre tierras y gentes, sino la
construcción de cientos y miles de núcleos centrales fortificados que se expandieron por estos
reinos. El castillo señorial y el señorío jurisdiccional vinculado a él, se integraron rápidamente en
el sistema feudo-vasallático surgido con la creación de las tropas de caballería pesada. Fueron los
grandes vasallos de la corona, duques, margraves, condes, obispos y abades los primeros que
empezaron a erigir castillos (triangulo invertido, el rey también es un señor feudal con sus
vasallos).
El vasallaje creó nuevos vínculos sociales cuando las estructuras tradicionales heredadas del
sistema tribal ya no eran sólidas. Generó vínculos de esa clase tanto verticalmente, con el señor
feudal, como horizontalmente con otros vasallos. Logró superar la tensión entre la intervención de
un ejército de organización centralizada y los guerreros a caballo organizados de forma
descentralizada.
El término vasallo procede de la palabra celta “gwas”, es decir, “servidor”. Además, los términos
de hlaford y hlafoetan, identifican al que da pan y al que lo come. El séquito militar doméstico es
alimentado en la mesa del señor, forma parte de la comunidad de comensales de su familia. Los
guerreros que forman parte del séquito son incluidos en la familia del señor. Los sistemas feudo-
vasalláticos, ocupan el lugar de los sistemas tribales y sustituyen los vínculos de linaje por una
nueva forma de cuasi parentesco. Los vasallos prestan servicio en la casa de su señor (quien le da
de comer y lo protege).
En el reino franco, la transición del campesino-soldado al caballero acorazado liberado del trabajo
de la tierra se convirtió en algo necesario debido a que las eficaces técnicas armamentísticas
nuevas requerían larga formación y entrenamiento. La formación para caballero, iba más allá igual
de la cualificación física o manejo de armas, el camino se caracteriza por una ampliación del ideal
de formación a los valores morales y religiosos: la obligación de servir fielmente a Dios y al señor
feudal.
Las obligaciones del vasallo no es solo ayuda militar y servicio doméstico, sino también la ayuda
financiera. En el feudalismo, no hay una diferencia entre privado y público.
Con base en la encomendación vasallática de Bloch, afirma que el vínculo entre señor y vasallo
que tiene su origen en la esfera doméstica constituía una obligación recíproca. La encomendación,
servía para cimentar un acuerdo recíproco durante toda la vida del vasallo y del señor. Servir y
obedecer, por mantener y proteger. En la época carolingia, al acto de consagración de la
encomienda, se le suma el juramento de fidelidad, que se convierte en un factor constitutivo de
nuevas relaciones sociales. También, se tendía a generar un vínculo por parte del rey mediante
estos rituales.
r Al vasallo lo obligaba a servir y obedecer, al señor a mantenerle y protegerle. En la época
carolingia se añadió a ese acto de consagración vasallática de la encomendación el juramento de
fidelidad. Este juramento proviene de los séquitos germánicos y contenía asimismo elementos que
aludían a obligaciones recíprocas,." Procedente de los vínculos existentes entre hombres libres,
mejoraba la posición del vasallo al que, a través del avasallamiento inherente a la
encomendación. se confería una posición fuertemente dependiente. En [Link], en el sistema
feudo-vasallático el juramento se convierte en un factor constitutivo de nuevas relaciones sociales
que cobrarán una importancia cada vez más decisiva tanto para el ejército, como para toda la
organización militar en su conjunto
. Con la coronación del rey que surgue a mediados del siglo ix en el reino franco occidental se
hacen cada vez más frecuentes los juramentos de coronación del rey a los grandes.' Bajo la
influencia eclesiástica, se tiende a concebir a la monarquía como un cargo. Eso significa un
reforzamiento de los vasallos de la corona. El «consensus fidelium», la aprobación y participación
de los vasallos ligados por el juramento de fidelidad puede llegar a hipertrofiarse hasta convertirse
en un derecho a la resistencia. Los deberes ligados a la fidelidad de los vasallos no son ilimitados.
También el rey se ha comprometido con ciertas obligaciones que ha de mantener.
El dominio señorial ejercido en época carolingia sobre los bienes eclesiásticos produjo como se
mostró también en relación con la evolución de los burgos— unas consecuencias duraderas. En
Francia, los señoríos arzobispales y las abadías seglares representan elementos decisivos en la
constitución de los principados. En Alemania, el señorío banal, en tanto que forma debilitada del
señorío ejercido por los nobles sobre los bienes eclesiásticos inmunes desempeñó un papel de
importancia similar. Obispos y abades se — convierten en príncipes regionales eclesiásticos en la
medida en que consiguen conservar los derechos de soberanía que les han sido transferidos o —
ganarlos a través de un proceso de liberación de la tutela ejercida por los nobles. Estos príncipes
imperiales eclesiásticos que forman parte-de-los-Estados generales y que, por su parte, se han de
enfrentar a los Estados provinciales correspondientes es un fenómeno característico de la
organización del Imperio alemán. En la Italia del Imperio, el dominio señorial ejercido por los
obispos sobre la ciudad representa la fase previa de la autonomía comunal que se difundirá desde
aquí. En términos generales la diferenciación de los centros urbanos derivada de la transferencia
de derechos de soberanía al obispo significa una fase intermedia trascendental para la
emancipación de las comunidades de ciudadanos en| su camino hacia el autogobierno y que
constituye una condición previa necesaria para alcanzar la representación en los Estados
generales y provinciales. También apuntan a; las comunidades urbanas autónomas los derechos
de autogobierno de ciertas comunidades rurales que igualmente pueden conducir a la
participación política en el marco del sistema estamental en la medida en que exista una relación
directa con el príncipe.!S5 Pero estas formas diferentes de señorío nobiliario eclesiástico no sólo
revisten importancia en relación con el surgimiento de la soberanía de los príncipes de cada
territorio en los reinos que sucedieron al Imperio Carolingio. En Alemania constituyeron hasta bien
entrada el siglo XI el fundamento de procesos siempre nuevos de formación d señoríos nobiliarios
—finalmente también a partir de los ministeriales surgidos de hombres no libres—. En tanto que
propietarios de señoríos jurisdiccionales centrados en torno a los burgos, esta clase de
ministeriales aparecían (frente a sus señores los príncipes como detentadores de poder autónomo.
Además, los señoríos banales no carecían de importancia para los estamentos de otros señores.
Aquel que estaba bajo el señorío banal directo del príncipe del territorio —prelados, ciudades,
mercados y comunidades rurales— podía ser requerido para pagar impuestos extraordinarios y en
consecuencia tenía derecho a tomar parte en las asambleas provinciales en las que se discutía la
autorización de esa clase de impuestos.!% Ciertos elementos de la estructura de la iglesia
imperial como la inmunidad y el señorío banal fueron determinantes no sólo para la aparición de
los señoríos provinciales limitados a los reinos sucesores del Imperio carolingio, sino también para
la co posición de sus Estados provinciales. La división en tres sectores con las curias de los
señores y caballeros, de los prelados y de las ciudades constituyen un modelo estándar ideal y
prototípico del que existen numerosas variantes.
La existencia de estructuras estamentales a dos niveles —el del imperio y el de los principado- es
característica d elos territorios que conforman el núcleo de Europa. También en los territorios
periféricos el sistema estamental quedo definido por las asambleas que se celebraban a dps
niveles. – solo que de un modo distinto. Existían asamblea de todo el reino que se celebraban a
un nivel supra regional y que tenían su correspondencia en las asambleas organizadas a un nivel
regional como el de los «Counties»,. los comitates, voivodas. Pero estas últimas no se reunían
frente a príncipes que detentaran derechos de soberanía de forma autónoma, sino frente a
funcionarios reales. En ellas existía una relación directa con el reino, no una relación mediatizada.
La situación en los países centrales es muy otra. Los dos niveles del sistema _estamental —el
regional y el suprarregional-no están incluidos uno en el otro en el marco de una asamblea más
amplia del reino. Cada príncipe convoca sus propios Estados provinciales. Cuando acude a la dieta
del reino no lo hace en calidad de representante suyo. El rey alemán no tiene la capacidad de
convocar a los vasallos de sus vasallos a un consejo ni tampoco a reunir a la nobleza, los prelados
y las ciudades de los príncipes del reino. En los territorios centrales no existía ya desde la época
carolingia una estructura real de los condados cuyo marco permitiera al rey implicar a las
comunidades nobiliario ocurría en los territorios periféricos
Eso afecta tanto al Imperio Alemán como a Francia. Sin embargo, aquí sí que se consiguió vincular
de otra manera el nivel regional y el supra regional. La monarquía de los Capetos amplió su poder
mediante la integración sistemática de los principados que estaban bajo su soberanía. Todos ellos
contaban con Estados provinciales. El rey francés convoca a los representantes de — esos grupos
estamentales regionales ahora directamente sometidos a él a unos «Estados Generales». Se
trataba de una integración horizontal, no como en el caso del parlamento inglés, de una
integración vertical conseguida mediante la ampliación de la asamblea de barones con los
representantes de los condados. Este modelo más reciente de asambleas basadas en los «Estados
Generales» tuvo gran importancia para la construcción del régimen señorial en los territorios
centrales de Europa.! Sólo se encuentra en aquellos reinos que suelen ser definidos como
«estados compuestos»!9 en base al proceso de formación de su régimen señorial. Los duques
burgundios lo pusieron en marcha con éxito. Los «Estados Generales» de los Países Bajos
burgundios siguen vivos hasta hoy como fundamento de la formación del estado.
La división en dos zonas de la Europa estamental en territorios centrales y periféricos no es
sino un intento torpe de sistematizar la multiplicidad.
En medio de todas esas fluctuaciones de las coyunturas políticas hay ciertas estructuras
señoriales que permanecen contantes, y que han de ser tenidas en cuenta en los procesos de
cambio: los burgos convertidos en centros del poder señorial, así como también los monasterios y
las ciudades forman parte del entorno. Aspiran a convertirse en estructuras duraderas. Y la época
que había precedido mucho tiempo atrás al surgimiento del sistema estamental había sido la
época decisiva para estas estructuras.
“Pues, ¿desde cuándo podemos hablar en realidad de estamentos, desde cuándo de parlamentos?
La aparición de determinadas concepciones acerca de las fuentes no puede ser, sin duda, el
criterio decisivo en este sentido, sino que habremos de analizar más biefí las funciones
predominantes y la estructura de tales asambleas. A este respecto existen líneas de continuidad
que abarcan varias épocas, pero también rechazos que conducen a una «simultaneidad de lo
diacrónico». Es difícil hablar de rasgos «progresivos» o «arcaicos» en un determinado sistema
estamental, ello existen ciertas tendencias evolutivas comunes-a los sistemas estamentales
europeos.
Una de estas, muy relevante, hace referencia a la creciente prevalencia de algunos elementos de
la representación que resultan visibles antes en el ámbito eclesiástico que en el civil y que logro
imponerse qui gracias a la influencia del derecho canónico. al comienzo del proceso de evolución
del sistema estamental se sitúa el privilegio personal o el deber personal, de prestar consejo al
príncipe respectivamente. El vasallo de la corona que asiste al «consilium magnum» no
representa a ninguna agrupación feudal, ni siquiera a su familia aristocrática o a alguna
comunidad religiosa a cuya cabezas encuentra. Las primeras formas de representación se inician
en la nobleza de menor rango —como es el caso, por ejemplo, de las asambleas provinciales del
sur de Francia hacia el siglo XII, y posiblemente antes en el de los caballeros de los condados
ingleses- sobre la base de ciertos condicionamientos específicos del sistema judicial.!?? En el siglo
Xu surgen también «communitates» en las asambleas estamentales, con cuya representación se
vincula esencialmente el principio mismo de representación —por ejemplo, en Castilla, Aragón y
Cataluña, donde junto a las ciudades de realengo, aparecen también en aquella época burgos y
comunidades aldeanas de realengo—.'” Un ejemplo particularmente temprano de la
representación de ciudades en las formas organizativas estamentales podría ser el envío de
delegados por parte de las ciudades lombardas a la dieta imperial convocada en 1158 por
Federico Barbarroja en Roncaglia.!”* En cualquier caso, la línea evolutiva que se inicia aquí no
hallará continuidad en los Estados del reino, sino en la Liga de ciudades lombardas. 17% No cabe
duda de que en el orden estamental las ciudades del realengo son las principales portadoras del
principio de representación. Y a lo largo de la Baja Edad Media su participación se irá
incrementando notablemente. Sin embargo no debe pasarse por alto el papel desempeñado por
las comunidades rurales en el reforzamiento de los componentes representativos del sistema
estamental.
Desde luego no es ninguna casualidad que este ejemplo de sistema estamental «progresivo» nos
lleve justamente a ese territorio central del imperio carolinglo del que partieron tantos impulsos
de dinamismo social. El principio representativo del sistema estamental forma parte de ello
exactamente de la misma forma que el caballero acorazado obligado a prestar consejo y ayuda
en tanto q vasallo y que se encuentra en el punto de partida de la evolución menciona:
uno de los movimientos más importantes, entre los que tuvieron su origen en el territorio central
del imperio carolingio, fue la difusión del sistema feudal. Abarcó la mayor parte del continente
europeo. Europa considerada como un espacio social formado en el curso de la historia coincide
ampliamente con esa «Europa feudal». Esta tiene su correspondencia en la Europa de las
ordenaciones estamentales. En los territorios centrales y periféricos pueden vislumbrarse con
mayor claridad aún sus contornos, y también su organización interna. Las estructuras surgidas de
las tradiciones feudales y estamentales han seguido influyendo hasta hoy las ordenaciones
políticas y sociales especificas de Europa en su multiplicidad interna.
! El sistema de vasallaje considerado como una vía específicamente europeo del feudalismo debe
su origen en primer término a ciertas innovaciones militares, como la creación de una caballería
pesada en el imperio franco de los carolingios que se sustentaba en el sistema del vasallaje. Sin
embargo, si lo complementamos desde una perspectiva histórica prolongada, no fue la vertiente
militar del sistema vasallatico la que logro imponerse, sino la señorial. No cabe duda que la
construcción del gran imperio carolingio no habría sido posible sin la caballería pesada, pero
tampoco esta fue capaz de asegurar sui permanencia de forma duradera.
Visto-desde-la-perspectiva militar, la caballería pese a sus éxitos centenarios- no contaba en
Último término con ninguna perspectiva de futuro. Desde la Baja Edad Media, el futuro pertenecía
a las disciplinadas tropas de infantería, a las armas de fuego y a la flotas de guerra.
Sobre estas bases se construyó el dominio militar de-las-grandes-potencias- europeas, sobre estas
bases se desarrolló su política expansionista. La caballería no habría conseguido explorar esta
faceta particularmente problemática de la singular vía europea. Exagerando los términos podría
decirse que era un callejón militar sin salida. Desde-una perspectiva más amplia cobra una
importancia mucho más trascendental, entre las innovaciones militares que cabe atribuir al
sistema feudal entendido en un sentido amplio, el componente defensivo del ejército, es decir, eÍ
castillo señorial. La combinación del castillo roquero con lá ciudad amurallada representa un
fenómeno específicamente europeo. China —en correspondencia con su estructura señorial,
radicalmente distinta=desarrolló un sistema defensivo de todo diferente, concretamente; la Gran
Muralla China construida entre el siglo 11 a.C. y el periodo Ming. En el ámbito de la civilización
islámica no fue posible desarrollar ninguno de los dos sistemas. En Europa que constituye un caso
singular si se compara con otras culturas— se alcanzó un alto grado de seguridad y estabilidad a
través de una densa red de castillos señoriales fortificados y de ciudades. Desde que este sistema
comenzó a desarrollarse a finales o después de la época carolingia, la Europa central y occidental
permaneció a salvo de las invasiones d los pueblos nómadas.
El castillo nobiliario, en tanto que centro del señorío jurisdiccional, es expresión significativa de un
sistema señorial en el que el componente militar constituye uno de los elementos integradores.
Eso es también válido para el conjunto del sistema vasallático. Las funciones relativas a la
organización del ejército, al sistema defensivo, judicial, a la administración, a la participación
política aparecen indisolublemente vinculadas entre sí.
La mentalidad militar y las jerarquías militares de valores han ejercido una profunda influencia en
la cultura política europea. El concepto de «caballerosidad», por ejemplo, define una de esas
líneas de continuidad que va desde la cultura guerrera de —la Edad Media hasta bien entrada la
época moderna.
Las diferentes evoluciones experimentadas por el sistema feudal en la historia europea suelen ser
caracterizadas con la etiqueta de «disgregación feudal». Hay que contraponer a ésta, a guisa de
contrapeso, la de «integración feudal». Ciertamente, los procesos de desarrollo del sistema
señorial propiciados por el vasallaje han conducido a estructuras parceladas —sin embargo, en el
seno de estas formaciones señoriales divididas en pequeños elementos y entre ellas se alcanzó un
sistema de vínculos sociales más denso—.
“Una de las ideas fundamentales del análisis que aquí presentamos es que el vasallaje tiene su
origen en los sistemas domésticos y que representa una relación de cuasi parentesco. No existe
apenas ninguna otra civilización en el mundo en la que la formación del sistema señorial se haya
producido sobre esa base —ni en China, ni en la civilización islámica ni tampoco en Bizancio—.
'* Solamente en Japón afloran ciertos paralelismos. Desde el siglo iX fueron formándose a partir de
los séquitos de la gran nobleza grupos de guerreros parecidos a los vasallos que estaban unidos a
sus señores siguiendo el modelo de las estructuras de clanes. La forma específicamente japonesa
del feudalismo que se desarrolló a partir de dicha base, demostró poseer —de forma percibida- a
la-europea-—una poderosa fuerza integradora, sin embargo no desemboco en la FORMACION DE
ESTRUCTURAS [Link] estructura familiar flexible del espacio europeo abrió también en
este sentido unas posibilidades singulares para el desarrollo del sistema señorial. El rey y los
vasallos de la corona estaban unidos por vínculos cuasi familiares, y también éstos, a su vez, con
sus propios vasallos, hasta abajo, hasta las agrupaciones generadas por los feudos cuyas
relaciones sociales eran interpretadas igualmente de acuerdo con el modelo vasallático, Se
trataba de un orden señorial escalonado en múltiples niveles en el que existían también múltiples
poderes intermedios.
Con todo, los vínculos que mantenían unidos estas formaciones señoriales “compuestas por
elementos más pequeños eran intensos y duraderos porque se habían desarrollado según el
modelo de unas relaciones domésticas, familiares y de parentesco. Uno de los principios
normativos del sistema de vasallaje era el de gobernar los reinos con la ayuda de un séquito
doméstico marcadamente estratificado. Las intensas relaciones de lealtad que caracterizan los
sistemas europeos de la época moderna no se han construido contra, sino sobre la base de las
relaciones de vasallaje. Esa acertada formulación de la «integración feudal» pretende aludir a este
aspecto de la via específicamente europea del desarrollo del sistema señorial.
No hay duda de que uno de los efectos más trascendentales de esa vía específicamente europea
del sistema de vasallaje y del orden estamental ha sido el desarrollo de la democracia
parlamentaria. Los fundamentos que se ha esbozado de ciertas formas de participación señorial o
de representación están aún muy lejos de las posibilidades actuales de participación democrática.
El periodo que separa a ambos no está constituido por líneas de continuidad ininterrumpidas. . La
historia del parlamento inglés representa una excepción. Y también en este caso se alternan las
fases evolutivas con las revolucionarias. Sin embargo es importante percibir que en todo el ámbito
de la «Europa del vasallaje» existían tradiciones de participación muy antiguas y en diferentes
niveles. Ni siquiera las interrupciones de siglos en la convocatoria de las asambleas estamentales
consiguieron enterrar la conciencia del desecho la participación
el absolutismo, en tanto que tendencia opuesta, no con consiguió eliminar el principio del control
de l poder real. Fuera de los confines de la «Europa del vasallaje» estas tradiciones carecen de
fuerza, En los grandes imperios sometidos a un poder real incontrolado y a estructuras
fuertemente centralizadas por el Estado y burocratizadas no se dan los elementos necesarios. En
términos gene as formas señoriales de carácter feudal no parecen ser una condición
indispensable, como las formas de organización militar parecidas al vasallaje. El camino que va el
sistema de vasallaje, pasando por el orden estamental, hasta llegar al parlamentarismo
representa una vía específicamente europea sustentada sobre una base feudal.
El dualismo existente entre el príncipe y los estamentos no constituye Solo la raíz del
parlamentismo, sino también del principio de la división de poderes que esta en la base del
concepto de Estado en la historia moderna de Europa!* La adjudicación de las tres competencias
fundamentales del poder Político-la legislativa, la ejecutiva y la judicial. A tres órganos estatales
diferentes, independientes entre si, no habría sido concebible si estos órganos no hubieran
existida yas en la realidad social. Desde luego no es posible definir las asambleas estamentales de
la Edad Media como «legislativas», pero sin embargo desempeñaron muchas de las tareas que
más tarde corresponderían a los parlamentos. El propio opio príncipe ejercía, junto a sus
funcionarios reales o con su asesoramiento má[Link], unas funciones separadas de aquellas
que pueden ser definidas como secutivas». Los asuntos judiciales constituían, de acuerdo con la
tradición del sistema de vasallaje, una agenda común del príncipe y de sus vasallos. Sin embargo,
en lo que concierne al funcionamiento de las asambleas estamentales Coro tribunales muy pronto
aparecerían instituciones específicas. Los «Órganos estatales» independientes entre sí existentes
en el marco del sistema estamental eran en principio sólo el gobierno del príncipe, por una parte,
y los estamentos organizados como grupo corporativo, por otra. Sin esa división institucionalizada
en dos del poder político no se habría llegado sin duda a la idea de una mayor diferenciación de
unos órganos de poder estatal concebidos como independientes.
Síntesis
El sistema de vasallaje considerado una vía europea del feudalismo debe su origen a ciertas
innovaciones militares (caballería pesada) en el imperio franco de los carolingios. Sin embargo, la
vertiente señorial fue la que se impuso. La caballería por sí sola no fue capaz de asegurar su
permanencia. Entre las tropas, los caballeros de la Europa central y occidental constituían la forma
más evolucionada. Cobra, de hecho, una importancia más amplia el componente defensivo del
ejército, el castillo señorial. La combinación del castillo con la ciudad amurallada representa un
fenómeno europeo únicamente.
En Europa se alcanzó un alto grado de seguridad y estabilidad a través de una red de castillos
señoriales fortificados y de ciudades. Pudieron zafar de invasiones nómadas. El castillo es la
expresión de un sistema señorial en el que el componente militar constituye uno de los elementos
integradores.
El vasallaje tiene su origen en sistemas domésticos y representa una relación de cuasi parentesco.
No hay otra civilización en la que la formación señorial se haya producido sobre esa base. La
estructura familiar flexible del espacio europeo abrió las posibilidades singulares. El rey y los
vasallos de la corona estaban unidos por vínculos cuasi familiares y también estos, a su vez, con
sus propios vasallos.
Se trataba de un orden señorial escalonado en múltiples niveles en donde había también múltiples
poderes intermedios. Los vínculos de las formaciones señoriales estaban unidos por elementos
más pequeños intensos y duraderos, porque se habían desarrollado según modelo doméstico,
familiar, de parentesco. Las intensas relaciones de lealtad de los sistemas europeos se han
construido sobre la base de las relaciones de vasallaje (INTEGRACION FEUDAL).
El imperio carolingio y los que le siguieron estaban organizados en forma descentralizada. El
camino europeo introdujo un desarrollo singular en la institución eclesiástica que ha influido
durante largo tiempo en la evolución del cristianismo en Europa más allá de las cuestiones
organizativas.