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Arte Neosumerio

El arte neosumerio se desarrolló durante el último período de esplendor de la civilización sumeria, destacando la arquitectura monumental, especialmente los zigurats y templos. La escultura, centrada en figuras como el gobernador Gudea, mostró un estilo distintivo con representaciones idealizadas y detalladas. A pesar de la eventual disgregación de Mesopotamia en ciudades-Estado, el legado artístico y arquitectónico de esta época perduró.
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Arte Neosumerio

El arte neosumerio se desarrolló durante el último período de esplendor de la civilización sumeria, destacando la arquitectura monumental, especialmente los zigurats y templos. La escultura, centrada en figuras como el gobernador Gudea, mostró un estilo distintivo con representaciones idealizadas y detalladas. A pesar de la eventual disgregación de Mesopotamia en ciudades-Estado, el legado artístico y arquitectónico de esta época perduró.
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ARTE NEOSUMERIO

Durante el dominio de los gutu, época muy mal conocida por la carencia de
fuentes, algunas ciudades sumerias (Uruk, Lagash, Umma, Ur, por ejemplo) fueron
capaces de organizarse e incluso una de ellas, en concreto Uruk, con su rey Utukhegal
(2123-2113) al frente, tuvo el empuje suficiente para expulsar a los invasores.
Con estas ciudades y sus correspondientes Dinastías se vivió el último período de
esplendor de la civilización sumeria, durante el cual se llevaron a cabo grandes
realizaciones materiales y notabilísimas obras de arte.

A la floreciente Dinastía de Lagash, con la atrayente -y enigmática- figura del


gobernador (ensi) Gudea (2141-2122), que a tan altas cimas supo llevar el arte
neosumerio, le puso fin la ciudad de Ur, la cual tomó la iniciativa política, llegando a
cohesionar su primer rey Urnammu (2111-2094) todo Sumer y Akkad y formar un
Imperio que se mantuvo más de cien años. Bajo su último rey, Ibbi-Sin (2028-2004),
después de varios intentos de defensa contra las semitas occidentales y los elamitas
orientales, un semita vasallo, gobernante en Mari, se apoderó del país. Con esta
acción, Mesopotamia volvía a disgregarse en pequeñas ciudades-Estado, las cuales
pusieron fin definitivamente a la historia sumeria.

1. ARQUITECTURA NEOSUMERIA

El periodo neosumerio es muy importante, tanto en el campo de la arquitectura


como en la escultura.

Fue durante la etapa de restauración sumeria, en parte coincidiendo con la


dominación de los gutu, y sobre todo tras su expulsión, cuando la arquitectura
monumental llegó en Sumer y Akkad a su máxima expresión, con dos realizaciones
fundamentales: el zigurat, o torre escalonada, que alcanzaría por fin su más acabado
modelo, y el templo de cella ancha, probablemente de influencia acadia, y que
subsistiría hasta finales del I milenio.

La estructura de las torres escalonadas, que en adelante ya sería uniforme,


consistía en un grueso núcleo macizo, de adobes (con capas de cañizo para su mejor
fragua), recubierto con ladrillos, de planta cuadrada o rectangular, y con paredes
ligeramente en talud. Sobre este núcleo macizo se elevaban sucesivas terrazas, por lo
común en número impar, cada vez de menor superficie y altura, comunicadas entre sí
por rampas o escaleras, también de ladrillo.

Urnammu, el fundador de la III Dinastía de Ur, ordenó levantar diversos


zigurats (Ur, Uruk, Eridu, Larsa, Nippur): de todas ellas la mejor conservada es la de
Ur (62,50 por 43 por 21,33 m), dedicada al dios Luna (Nannar o Sin) y denominada
Etemenniguru (Casa cuya alta terraza inspira terror). Estaba estructurado en tres
terrazas, accediéndose a la última por una escalera frontal, que era continuación de la
escalera principal del primer piso, que se iniciaba exenta, lejos del cuerpo de la torre, y
que se complementaba para su mayor majestuosidad con otros ramales laterales
adosados a tal piso.

Mención especial debemos hacer del zigurat de Mari, levantado,


probablemente en tiempos de Shulgi (2094-2047), sobre una antigua terraza del
Dinástico Arcaico (llamada Macizo rojo) y un templo dedicado al dios Dagan.
Construido totalmente con adobes, presentaba como novedad tres largos muros
divisorios, algo distanciados entre sí, a modo de rampas de acceso -sin escaleras-
hasta la última terraza.

1
Se ha discutido mucho sobre su funcionalidad. En este aspecto las teorías son
diversas, siendo la más plausible aquella que sostiene que se trataría de un lugar
destinado a proteger de las inundaciones a la divinidad, o bien la de ser un altar
escalonado, al cual se subía para la presentación de ofrendas a los dioses. Una
explicación más sencilla, aunque de contenido esotérico, sería la que ve en las torres
escalonadas la idea de montaña sagrada, esto es, el lugar habitual donde se
manifestaba lo sobrehumano o, si se quiere, el escenario de la comunicación entre la
divinidad y los hombres.

Otro extremo discutidísimo es el de si los zigurats contaron o no con templos


en su última terraza. Algunos textos clásicos permiten presumirlo, pero no hay
constatación arqueológica de que fuese así.

Respecto a los templos neosumerios, se sabe que su planta se diseñó de


acuerdo con dos estancias principales: una cella principal, ancha, y con una pequeña
capilla auxiliar, y otra estancia situada por delante (antecella) de parecidas
dimensiones. Ambos ambientes, dispuestos de acuerdo con una estructura axial,
mucho más pragmática, obedecían indudablemente a las nuevas exigencias religiosas
(rápida recogida de las ofrendas de fieles y tributarios; mayor libertad de acceso para
la oración directa ante la divinidad, etc.).

Entre los templos más importantes hay que resaltar el que levantó Amar-Sin en
Ur y el Eninnu dedicado al dios Ningirsu en Girsu.

2. ESCULTURA NEOSUMERIA

En escultura, el gobernador Gudea va a ser muy representado. Hay hasta una


treintena de esculturas de él, todas muy parecidas, tanto en bulto redondo como en
relieve.

Las esculturas de bulto siempre son iguales: hechas con material duro,
normalmente diorita, que es oscuro (negro o verde oscuro) y que genera superficies
muy lisas. Los personajes suelen estar sentados o de pie pero siempre con los brazos
cruzados sobre el pecho y dos manos abiertas entrelazadas. Van vestidos con manto
o toga que cubría todo el cuerpo menos un hombro y un brazo que quedan al
descubierto. Llevan el pelo rapado y sin barba. Suelen tocarse con un bonete o gorro
de lana y decorado con ricitos. Los ojos se esculpen muy grandes, con rasgos suaves,
pómulos marcados y prácticamente sin cuello. Se trata de figuras proporcionadas. En
el manto suelen llevar inscripciones. Las cejas están trabajadas como si fueran
espigas.

El Arquitecto – Gudea sentado

No tiene cabeza. Está sentado y sobre sus rodillas tiene un plano. Hay una
cierta preocupación anatómica, por lo que se representa la musculatura. La banqueta
y el manto llevan escrituras. La ropa no hace pliegues, y cuando los hay son
totalmente convencionales.

Gudea de pie

Se apoya sobre una base lisa. El manto llega hasta la base, Los pliegues son
muy falsos, predomina la lisura, que esconde la anatomía que cuando queda al
descubierto sí está muy trabajada. Acéfalo también.

2
Gudea del Vaso Manante

En las manos lleva un vaso del que emerge el agua de la vida, que llega hasta
los pies. Forma ondulada que contribuye a crear distintos planos: uno por fuera y otro
por dentro del brazo.

Estela de Urnammu (2111-2094 a. C.)

Es una estela que persigue conmemorar. Está hecha para estar en espacios
libres, por eso está decorada por ambos lados. Su antecedente es la Estela de los
Buitres. Aparecen escenas de paz. Es grande y rectangular pero con la parte superior
semicircular. La decoración está repartida en frisos paralelos, que se ven de arriba
abajo.

En el anverso aparece el monarca con los dioses; en otro friso, el Dios da a


Urnammu los elementos necesarios para construir un edificio. Los siguientes
representan la construcción. Todo está presidido por el sol; arriba aparecen dos
divisiones en cada extremo, el monarca ante ellos; se completa con otras dos
divinidades que vierten el agua de la vida. Segundo friso: el Dios, Urnammu y su
mujer. El Dios le ofrece los materiales para la construcción, cuerda y vara para medir.

El reverso está más deteriorado. Aparece el monarca en actos de ofrenda a la


divinidad. También aparecen escenas de sacrificio. Llevan el mismo tocado que
llevaba Gudea; con barba postiza para determinados ritos religiosos.

Toro de Girsu (2130 a. C.)

Es antecedente de los toros alados. No se sabe para que servían exactamente,


pero se encontraron en templos. El material con el que está hecho es oscuro y tienen
oquedades que tienen forma de estrellas; estarían rellenados de material dorado y
representaría el firmamento. Tampoco se conservan los ojos; esta barbado y lleva un
tocado con cuernos.

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