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Principios del Derecho Notarial en Bolivia

El documento detalla los principios del Derecho Notarial en Bolivia, enfatizando la función del notariado como un servicio público que garantiza la autenticidad y legalidad de los actos jurídicos, promoviendo la paz y evitando conflictos. La Ley del Notariado Plurinacional N° 483 establece la independencia del notario, quien debe asesorar a los ciudadanos con calidad y calidez, respetando la interculturalidad y el pluralismo jurídico del país. Además, se subraya la importancia de la formación y responsabilidad del notario, así como las normas que regulan su actuación y el acceso equitativo a sus servicios.
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Principios del Derecho Notarial en Bolivia

El documento detalla los principios del Derecho Notarial en Bolivia, enfatizando la función del notariado como un servicio público que garantiza la autenticidad y legalidad de los actos jurídicos, promoviendo la paz y evitando conflictos. La Ley del Notariado Plurinacional N° 483 establece la independencia del notario, quien debe asesorar a los ciudadanos con calidad y calidez, respetando la interculturalidad y el pluralismo jurídico del país. Además, se subraya la importancia de la formación y responsabilidad del notario, así como las normas que regulan su actuación y el acceso equitativo a sus servicios.
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PRINCIPIOS DEL DERECHO NOTARIAL

La labor del notariado plurinacional de Bolivia, deberá cumplir una función notarial cercana a
la población y de acceso directo, traducida en una función legitimadora o asesora, es decir una
labor destinada a dar contenido jurídico a los actos, hechos y/o negocios jurídicos de los
ciudadanos aplicando la normativa positiva boliviana.
De la misma manera, su labor configura una función de representación de los derechos civiles
cuando existe acuerdo de voluntades, es decir, en la vía preventiva (a fin de evitar procesos
judiciales y controversias posteriores) ya que la función notarial es eminentemente de paz y
anticontenciosa; pues implica la exteriorización de la actividad y ejercicio de los derechos
privados de los civiles.
Bajo esta premisa, tengamos siempre presente la frase del profesor Costa que nos enseña:
“Notaría abierta, juzgado cerrado”. ( Joaquin Costa Profesor Notario Español) De ahí que la Ley
del Notariado N° 483 señala como punto de partida la enumeración de los principios que rigen
ésta normativa especial, siempre sostenidos por los principios del Notariado Latino
internacional – de quien Bolivia se declara su tributario - además del contexto constitucional
plurinacional.
La Ley del Notariado Plurinacional N° 483 de Bolivia LNP y su Reglamento otorgan al notario
una importante independencia en sus funciones, pues aclara en su art. 11 que el notario como
profesional de derecho ejerce el servicio notarial de manera privada, es decir, sin injerencias
de ningún tipo. El notario en su oficina privada asesora a las partes que a él acuden, redacta el
documento siempre manteniendo la neutralidad en sus actos como un ministro de paz al
hallarse investido de la presunción de verdad; confiere la fe pública a nombre del Estado y
finalmente, custodia en el tiempo los archivos a su cargo.
Claro que la ley específica a su vez que, el servicio notarial es de orden público como potestad
del Estado (art. 28), por lo tanto un servicio público, único, independiente, continuo,
autenticador, extrajudicial y delegado por el Estado a este profesional que como funcionario
intervendrá en los actos de los particulares para otorgar carácter público a los documentos
privados y los autorizará a tal fin con su firma. De ahí que de manera puntual el art. 2 de su
Reglamento se refiera al cumplimiento obligatorio de la LNP en el ejercicio del servicio
notarial, entendido éste como la potestad del Estado de conferir la fe pública, otorgando
autenticidad y legalidad a los instrumentos en los que se consignen hechos, actos y negocios
jurídicos u otro acto extra-judicial, quedando asimismo el notario facultado para intervenir
además en la vía voluntaria notarial.
Se trata efectivamente de una normativa de avanzada, ya que entre los principios que rigen el
servicio notarial, está el del servicio a la sociedad, porque el desempeño de éste se realizará en
el marco de la atención a la población con calidad y calidez, además de respetar y preservar el
interés colectivo.
En cuanto a conceptualizaciones de la materia que nos ocupa, partiremos del concepto del
Derecho Notarial. La doctrina nos enseña que: “es el conjunto de normas positivas y genéricas
que gobiernan y disciplinan las declaraciones humanas formuladas bajo el signo de la
autenticidad”; es así que históricamente con el transcurso del tiempo va adquiriendo
importancia en razón a que otorga validez, seriedad y formalismo a los variados hechos y actos
de las personas naturales y/o jurídicas con trascendencia y/o efectos legales, mismos que son
reconocidos como válidos por las autoridades públicas y privadas como por la sociedad misma.
Por tanto, viene siendo el objetivo principal de esta norma la de guiar la actividad del Notario
de Fe Pública, establecer sus facultades, responsabilidades civiles, penales, administrativas y
otras que emerjan, así como también los efectos y/o consecuencias en la economía jurídica de
los documentos públicos extendidos por estos funcionarios que prestan un servicio público.
Finalmente, recordar que el SISTEMA DEL NOTARIADO LATINO se caracteriza principalmente
porque quien lo ejerce, es un profesional de derecho con grado universitario (a diferencia del
sistema anglosajón o del common law) y que además se halle colegiado. En nuestra LNP este
requisito está especificado en los incisos a) y c) del art. 12 que estipula que, el postulante a
notario sea un abogado con seis años de ejercicio profesional y además con formación
complementaria en Derecho Notarial; quien deberá rendir satisfactoriamente un concurso de
méritos en el cual se tomará en cuenta la experiencia, formación profesional, experiencia
docente y el desempeño idóneo del servicio notarial además de la producción intelectual cual
prevé el art. 21 de su Reglamento; reconociendo su derecho a la colegiatura en el inc. d) del
art. 17 con fines académicos, sociales y culturales.
En este sistema notarial, la responsabilidad es de carácter personal. De ahí que la LNP ha
diseñado a partir del art. 97 un régimen disciplinario aplicable exclusivamente a los notarios de
fe pública en el territorio nacional.
Además cabe señalar que, el ejercicio del notariado en éste sistema es incompatible con
cargos públicos, por lo que –siempre siguiendo el concepto de que este sistema notarial latino
es el que impera en nuestra legislación- la LNP señala en el art. 13 como incompatibilidad del
ejercicio notarial ejercer la profesión libre de la abogacía o de cualquier cargo público u
ocupación privada con excepción de la docencia universitaria, siempre y cuando no exista
incompatibilidad horaria.
Obviamente que se entiende que el notario en el Sistema del Notariado Latino y en nuestro
país
en particular, desempeña una función pública, pero no depende directamente de autoridad
administrativa alguna, aunque algunas de sus actuaciones son las de un funcionario público; la
relación emergente con la Dirección del Notariado Plurinacional y sus Direcciones
Departamentales no es de dependencia funcional sino de carácter administrativo y
disciplinario para la aplicación de la LNP para el funcionamiento del servicio notarial.
Continuando con el análisis del ya referido Sistema Latino; el ejercicio del servicio notarial
puede
ser cerrado, limitado o numerario o en su defecto ilimitado y de libre ejercicio dependiendo de
cada legislación; si se da el caso como en Bolivia, tiene limitaciones territoriales y de número,
ya
que las notarías son de una misma clase; a diferencia de lo establecido en el pasado, pues en la
Ley del Notario del año de 1858 en su artículo séptimo las categorizaban de primera, segunda
o tercera clase según su lugar de residencia y ejercicio en ciudades capital, provincias y
secciones de provincia, respectivamente. Hoy la nueva LNP N° 483 dispone que se ejercen sin
distinción de clase en determinado ámbito territorial que le asigne la Dirección del Notariado
Plurinacional a tiempo de su nombramiento (ver art. 16 del Reglamento), siendo potestad de
esta autoridad el señalar la cantidad o número de notarías en el territorio nacional según los
inc. a) y b) punto 2. del art.7 de nuestra LNP.
Otra de las características más sobresalientes del Sistema del Notariado Latino es la existencia
de un Protocolo Notarial que a concepto de Pedro Ávila Álvarez es aquella: “colección
ordenada cronológicamente de instrumentos públicos o de alguna clase de ellos, autorizados
en cierto tiempo en el que se asientan todas las escrituras que autoriza el notario…”; ya que el
notario en el sistema latino le da autenticidad a los hechos y actos ocurridos en su presencia,
por poseer la fe pública a nombre del Estado.
Presentando otra gran diferencia y característica de éste sistema, con carácter comparativo
respecto a la redacción del documento o autoría, debemos señalar que el sistema anglosajón
valida los documentos redactados por el asesor legal o attorney at law or scrivener notaries y
en el sistema latino el notario es autor de su propio documento y en caso de minutas también
las revisa. En cuanto a la documentación de los contratos, en el sistema anglosajón no existe el
documento notarial como tal a diferencia del sistema latino en donde se distinguen los
documentos públicos y privados en la colección protocolar y extra protocolar.
Esta figura se vincula directamente con el control de validez del contrato, ya que en el sistema
latino el documento notarial constituye prueba plena documental frente a la visión
diametralmente distinta del sistema anglosajón en el que se reconoce mayor valor a la prueba
testifical; por lo que en el sistema latino el valor probatorio del documento notarial tiene igual
valor comparativo que la prueba testifical del sistema anglosajón.
Vayamos disgregando en orden de aparición si se tratan de principios del Derecho Notarial o si
se trata de principios Constitucionales para un mejor enfoque en nuestro estudio:
1. Interculturalidad. Se trata de un principio constitucional, consagrado en el art. 9 de la
Constitución Política del Estado Plurinacional C.P.E. que señala que el Estado declara entre sus
fines y funciones el de garantizar el bienestar, el desarrollo, la seguridad y la protección e igual
dignidad de las personas, las naciones, los pueblos y las comunidades y fomentar el respeto
mutuo y el dialogo intracultural, intercultural y plurilingüe.
Empero de ello, el concepto de interculturalidad tiene por objetivo principal el “Vivir Bien” y la
convivencia de la diversidad en el crisol de nacionalidades de cultura, instituciones, normas y
lenguas, lo que implica a su vez una significación más estructurada a los fines de aplicación de
la norma notarial: EL PLURALISMO JURÍDICO.
No en vano la Asamblea Constituyente de Bolivia aprobó el texto constitucional que define al
Estado como “Plurinacional” una nomenclatura o caracterización que no encontramos
comparativamente en otros países y sus Constituciones hasta donde cabe el derecho
comparado
Por supuesto que la expresión “PLURINACIONAL” no es solo simbólica, sino que organiza sobre
su cimiento a toda la institucionalidad del país, incluyendo el servicio notarial implicando
determinada visión de país que cambia y sustituye la institucionalidad republicana como la
conocíamos hasta hoy, desencadenando la implementación de un pluralismo jurídico
traducido en la convivencia de dos sistemas jurídicos en un mismo Estado; el de la justicia
ordinaria y el de la justicia indígena que llega a la dimensión notarial a través del art. 34 y
siguientes de la LNP que estipula un régimen especial para el Servicio Notarial en el ámbito
indígena originario campesino, por el cual es deber del notario conocer normas y
procedimientos propios practicados consuetudinariamente por los pueblos indígenas,
originarios, campesinos y afrobolivianos; pues el ejercicio de sus sistemas políticos, jurídicos y
económicos acorde a su cosmovisión, son derechos consagrados y garantizados por el art. 30
de la C.P.E. El concepto de PLURALISMO JURIDICO será desarrollado más adelante y con
detalle en el estudio de los artículos 34 y siguientes de la LNP.
Los clásicos del Derecho como Savigny, Recasens Siches y Malinosky advirtieron en su
momento
que EL DERECHO Y LA CULTURA DEBEN ESTAR JUNTOS para entender que la cultura sea un
todo integrado y deba apreciarse con las prácticas y conductas específicas de los individuos,
grupos y sectores sociales, así como la representación y los significados que estos construyen
respecto a tales prácticas; y el servicio notarial es uno de los nexos institucionales del Estado
que participa
diariamente entre los actos de los ciudadanos confiriendo la fe pública.
2. Servicio a la Sociedad. La atención a la población con calidad y calidez implica para el
notario
aplicar estrictamente la norma positiva, toda la legislación nacional, pues en su calidad de
asesor
brindará guía a las partes que a él acudan, en donde la calidad significa conocimiento
especializado de esta rama del derecho y calidez equivale a respeto a la cosmovisión de cada
ciudadano que acude a la notaría para perfeccionar determinados actos, hechos o negocios
jurídicos de carácter personal y/o patrimonial.
Un correcto asesoramiento es obligación del notario en el ejercicio de sus funciones y para ello
debe estar formado y especializado académicamente y este servicio que brinda a la comunidad
ha de prestarse por lo menos con las elementales condiciones de calidez profesional, como por
ejemplo, contar con la infraestructura adecuada en sus oficinas en donde los ambientes
ayuden a que, quien acuda a solicitar sus servicios se encuentre cómodo para dialogar con el
notario, como lo exige el art. 41 del Reglamento que exige un ambiente exclusivo de atención
al usuario y otros destinados al archivo documental.
La oficina notarial debe ser establecida en un lugar accesible en el ámbito territorial designado,
contando además con los equipos técnicos adecuados para implementar las herramientas
informáticas del notariado plurinacional (art. 40 del Reglamento).
De la misma manera la Ley General de la Persona con Discapacidad N° 223 del 2 de marzo de
2012 prevé en concordancia con Convenios Internacionales y la C.P.E. el respeto al principio de
accesibilidad, por el que los servicios que goza la sociedad (entre ellos el despacho notarial)
puedan también acomodarse para ser accedidos por las personas con discapacidad, sin
restricción alguna, sean arquitectónicas, físicas, sociales, económicas, culturales o
comunicacionales.
Debemos tomar en cuenta que se considera en el inc. c) del art. 104 de la LNP como una falta
disciplinaria leve, los malos tratos u ofensas verbales realizadas a los intervinientes o a los
auxiliares de la notaría, con una sanción desde llamadas de atención o multa pecuniaria de
hasta 1 salario mínimo nacional. De la misma manera, es una falta grave - en el mismo régimen
disciplinario notarial- las agresiones verbales o denegación de acceso al servicio notarial por
motivos racistas o discriminatorios (art.105 inc. n) de la LNP) con una sanción de suspensión
temporal de 1 a 18 meses o multa de 2 a 10 salarios mínimos nacionales.
Se define como discriminación, según la Ley N° 045, a toda forma de distinción, exclusión,
restricción o preferencia fundada en razón de sexo, color, edad, orientación sexual e identidad
de géneros, origen, cultura, nacionalidad, ciudadanía idioma, credo religioso, ideología,
filiación política o filosófica, estado civil, condición económica, social o de salud, profesión,
ocupación u oficio, grado de instrucción, capacidades diferentes y/o discapacidad física,
intelectual o sensorial, estado de embarazo, procedencia, apariencia física, vestimenta,
apellido u otras que tengan por objetivo o resultado anular o menoscabar el reconocimiento,
goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de derechos humanos y libertades fundamentales
reconocidos por la Constitución y el Derecho Internacional.
No se considerará discriminación a las medidas de acción afirmativa.
Frente a estas situaciones hipotéticas, surge la pregunta: ¿EL NOTARIO PUEDE NEGAR SUS
SERVICIOS?
El notario no podrá negar sus servicios sino cuando lo solicitado sea ilegal, y siempre y cuando
ejerza sus funciones dentro del ámbito territorial que se le designó a tiempo de su posesión.
No podrá, por ejemplo, autorizar con conocimiento escrituras simuladas, bajo sanción de falta
gravísima (inc. e) art. 106 LNP) o modificar, adulterar o suprimir datos o contenido de los libros
protocolares (inc. f ) del mismo artículo de la LNP) que además de falta disciplinaria gravísima
constituye delito de falsedad ideológica tipificado en el art. 199 del Código Penal. Asimismo, el
notario quede prohibido de dar fe de las firmas y rubricas en todo tipo de documento para el
que la ley exija escritura pública u otra forma especial (inc. l) art. 19 LNP) referencialmente
sobre este punto ver las prohibiciones especificadas en el art. 18 de la LNP.
Por lo demás, inclusive si la rogación o petición o requerimiento de sus servicios se hallaren
fuera del horario mínimo de 8 horas de oficina que debe cumplir (art. 18 inc. f ) de la LNP), el
notario deberá atender la solicitud del ciudadano que a él acude, incluso para tareas fuera del
despacho notarial si la naturaleza del acto así lo exige (art.20 inc. o) de la L.N.P.).
Ahora bien, si hablamos de negación de servicios, no es lo mismo hablar de rechazo de
Minutas.
Si el contrato (que en nuestro medio se presenta generalmente como minuta) cuya
protocolización se le solicita, estuviere mal redactado o incompleto, el notario como autor del
documento notarial, podrá rechazarlo explicando a los interesados las faltas u omisiones que
podrían tacharlo de ilegal y proceder a su corrección siempre con la anuencia de las partes que
en él intervienen para finalmente proceder a su correcta instrumentalización.
3. Integridad. Se trata de un principio constitucional, declarado en el art. 8 del texto de la CPE.
Nos referimos a la integridad de carácter ético-moral de la sociedad plural a la que ya nos
hemos
referido. La labor del servidor público, particularmente del notario de fe pública como
operador
del servicio notarial debe apuntar sus actos al nuevo paradigma del VIVIR BIEN, desde su
propia
conducta hasta la aplicación de la justicia preventiva al evitar futuras controversias entre las
partes que a él acuden, realizando correcta y profesionalmente su labor.
El tercer párrafo del Preámbulo de la CPE resume de manera estratégica la nueva composición
del Estado Plurinacional, …Un Estado basado en el respeto e igualdad entre todos, con
principios de soberanía, dignidad, complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la
distribución y redistribución del producto social, donde predomine la búsqueda del vivir bien;
con respeto a la pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de los habitantes de
esta tierra; en convivencia colectiva con acceso al agua, trabajo, educación, salud y vivienda
para todos…”
El servicio notarial, de una manera especializada, forma parte del esquema institucional de
LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN, dentro de un Programa Nacional que implementa políticas
de
Estado en el PROGRAMA DE TRANSPARENCIA sustentado en cuatro ejes: (a) acceso a la
información, (b) ética pública, (c) rendición publica de cuentas y (d) control social.
a) Acceso a la información. Concordante con estas directrices de lucha contra la corrupción e
implementación de la cultura de la transparencia en la administración pública; el art. 20 de la
LNP permite el acceso a copias o información de documentos notariales a autoridades
competentes, quienes podrán acceder a esta información de los particulares - siempre en el
marco de este Programa de Transparencia- de la misma manera, el Sistema Informático del
Notariado Plurinacional previsto en el art. 14 del Reglamento, como una plataforma
informativa del servicio notarial, que tendrá estrecha relación de acciones y resultados con la
Unidad de Transparencia del Ministerio de Justicia.
En ese contexto la LNP dispone expresamente que los registros notariales o el Archivo Notarial
son de propiedad del Estado Plurinacional de Bolivia, quedando bajo custodia o
responsabilidad del Notario de Fe Pública, conforme al art. 50 del Reglamento de la LNP.
b) La ética pública, condiciendo la política nacional de Transparencia, tiene para el notario en
Bolivia un régimen específico en su régimen disciplinario (inc. b) art. 18 de la LNP) diferente y
de
aplicación preferente respecto a la legislación para funcionarios públicos.
c) La rendición pública de cuentas y el control social llega al nivel organizativo del Notariado
Plurinacional al tratarse de un ente descentralizado bajo tuición del Ministerio de Justicia
(parágrafo I. Art. 7 de la LNP) y a la vigencia de un arancel notarial público previsto en los
artículos 43 al 45 de su Reglamento.
Para los fines de aplicación del servicio notarial por parte del Notario de Fe Pública, el control
social ha de entenderse como el compromiso personal y profesional que asume ante la
sociedad con la entidad pública, es decir, ante el Ministerio de Justicia y a través de éste con el
poder organizativo y legal del Estado, porque ha de conferir fe pública a nombre de éste y en
su representación.
Según la Ley N° 007 Marcelo Quiroga Santa Cruz, el compromiso de lucha contra la corrupción
es de todos los ciudadanos, sean estos o no servidores públicos, y en el contexto particular del
ejercicio notarial se han de presentar dos escenarios muy delicados: el lavado de dinero y la
trata y tráfico de personas. La legitimación de ganancias ilícitas (denominación asumida por la
legislación nacional) o lavado de dinero, un crimen de orden internacional directamente
relacionada con la criminalidad organizada comprende junta a ella otros delitos como el
fraude, trata y tráfico de seres humanos, tráfico ilícito de drogas y armas, corrupción
institucional y otros con un fin determinado: el “blanqueo de capitales” derivado de estas
actividades ilícitas.
Ante esta realidad cotidiana, corresponde al notario colaborar con las autoridades llamadas
por ley, dentro de las investigaciones oficiales que de ellas emanen, claro que esta
colaboración podrá poner en una disyuntiva al propio notario ante la necesaria RESERVA DEL
SERVICIO NOTARIAL (NO SECRETO PROFESIONAL punto 2 del art. 3 de la LNP) que debe
guardar sobre los asuntos que son de su conocimiento, sin embargo, siempre ha de procurar
conciliar ambos aspectos que a primera vista aparecen como irreconciliables, entendido el
primero como interés social y deber formal del servidor público (tengamos presente que el
notario presta un servicio público) y el segundo con la vulneración de derechos civiles como el
de confidencialidad de cada ciudadano que acude a la Notaría.
Aplicando siempre este principio, el de INTEGRIDAD en la labor notarial, desde su mismísimo
mandato constitucional en su art. 8, el notario negará su participación ante documentos y
actos que contengan algún elemento contrario a la ley, en ejercicio de su función de control de
legalidad y cumplir celosamente los requisitos exigibles al efecto, como por ejemplo en la
autorización de viajes a menores de edad al exterior conferida por ambos padres que hoy
conocen los despachos notariales como tramite en la vía voluntaria y que ha dejado de ser un
trámite judicial.
Sobre este tema tan álgido, la Comisión de Asuntos Americanos CAA de la Unión Internacional
del Notariado Latino UINL, en el documento de recomendaciones o conclusiones del
encuentro
realizado en Quebec Canadá el 2001 para tratar el tema del lavado de dinero, declaró:
“ …Se hace necesario una homogeneidad de legislaciones, especialmente relativas al sector
notarial, determinando específicamente la categoría de documentos considerados como “de
riesgo” (compra venta inmobiliaria, sociedades comerciales, etc. de determinado valor
mínimo) e imponiendo claramente a los notarios un COMPORTAMIENTO DE ABSTENCION O DE
INFORMACION que evite la generalización no deseada por el altamente sensible mercado de
intervenciones de contenido económico en el que habitualmente interviene el notario,
evitando así todo tipo de intervención subjetiva o personal…”.
El BLANQUEO DE DINERO (legitimación de ganancias ilícitas en nuestra legislación, conforme
al art. 185 bis del Código Penal) es un proceso que consiste en financiar una inversión,
inmobiliaria o de cualquier tipo, con fondos procedentes de actividades ilícitas, con el fin de
legalizar su futura utilización.
Es difícil calcular el alcance de este tipo de actividad, puesto que por su propia naturaleza se
mantiene oculta. El proceso de blanqueo de dinero sucio se ha amplificado en la actualidad
hasta convertirse en nuestros días en uno de los medios más eficaces para evadir impuestos y,
más aún, para financiar la corrupción y los focos de tensión (conflictos armados y terrorismo)
en todo el mundo. Por tanto, los Estados, deseosos de proteger sus instituciones, su territorio,
su economía y su población, han sentido la necesidad de tomar medidas para intentar
enfrentar este fenómeno.
Entre las organizaciones intergubernamentales que han tomado parte en este movimiento, se
encuentra el GAFI GRUPO DE ACCIÓN FINANCIERA CONTRA EL BLANQUEO, fundado en 1989,
que ha elaborado un auténtico PLAN DE ACCIÓN CONTRA EL BLANQUEO DE CAPITALES y ha
puesto en práctica una metodología para evaluar si las legislaciones nacionales cumplen sus
recomendaciones.
Por ejemplo, en la Unión Europea, la Directiva del 4 de diciembre de 2001 somete a los
notarios
y miembros de las profesiones jurídicas independientes a las disposiciones para la lucha contra
el blanqueo. Para los notarios, la internacionalización de la clientela, la complejidad de las
técnicas empleadas y las múltiples posibilidades de inversión implican que cada vez tenga que
enfrentarse más a menudo al temible problema del dinero sucio.
El conocimiento por parte del notario de las técnicas de blanqueo y del dispositivo de lucha
contra este último se ha hecho indispensable. Los procedimientos y mecanismo que emplean
quienes los cometen, sin duda muy variados y diversos, han sido tomados prestados en
muchos casos del mundo de los negocios y del sector inmobiliario, los principales campos de la
actividad notarial.
Y es que debemos tomar en cuenta que el papel del notario es aún más importante en la
materia
habida cuenta de que las autoridades han comprobado la tendencia por parte de los
blanqueadores de dinero a recurrir a profesionales ajenos al mundo de las finanzas para llevar
a cabo sus operaciones de blanqueo.
Una de las principales formas en que operan dichos blanqueadores es a través de sociedades-
pantalla, sobre todo inmobiliarias. Por su estatus de funcionario público, el notario está en el
centro del dispositivo jurídico de las transacciones inmobiliarias y de los actos societarios que
se cuentan entre los canales más importantes para las operaciones de blanqueo. Representa,
pues, un eslabón importante en la cadena de acciones del estado para luchar contra el
blanqueo.
En la lucha contra el blanqueo de capitales, el Notariado ofrece la capacidad inherente a su
función :
- la transparencia del documento auténtico y
- la obligación de registrarlo en la circunscripción en la que ejerce el notario
De esta manera, hacen posible la irrevocabilidad de la operación y de los fondos utilizados y
facilitan las investigaciones. Es posible saber quién posee qué y cómo se ha financiado la
operación. Así planteadas las cosas, el notario es el guardián de los “puntos de acceso a los
circuitos de la legalidad”, desde los que pueden identificarse las “señales de alarma”.
Cabe subrayar que Bolivia salió oficialmente de la “lista gris oscura” del Grupo de Acción
Financiera Internacional (GAFI), debido a que hizo mejoras en su régimen normativo que
penaliza y combate el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo.
QUÉ PODEMOS HACER EN BOLIVIA DESDE EL NOTARIADO?
Un ejemplo a emular es el de las instituciones notariales de muchos países que han creado en
su seno unos organismos centrales destinados a informar en materia de prevención del
blanqueo de capitales, que garantizan el anonimato de los notarios a lo largo de todo el
procedimiento y les asisten en el ejercicio de sus obligaciones.
De la misma manera coordinar labores con el Ministerio de Justicia y Transparencia
Institucional
(nueva denominación y dependencia institucional del actual Viceministerio de Transparencia
Institucional y Lucha contra la corrupción) implementando sus planes estratégicos y proveer
información.
Para cerrar el tema, un tema aún pendiente en nuestro país (signatario y fundador de la UINL)
pero que dentro del Programa de Transparencia que se viene implementando hace algunos
años ha transversalizado este cruce de información con las declaraciones de bienes, señalando
al notario como AGENTE DE INFORMACIÓN frente al SERVICIO DE IMPUESTOS NACIONALES
S.I.N. (art. 59 del Reglamento de la LNP concordante con el art. 71 del Código Tributario
Boliviano) y la Bancarización (prevista en el Decreto Supremo N° 772 de 19 de enero de 2011),
de transacciones comerciales de bienes y servicios superiores a cincuenta mil bolivianos (Bs.-
50.000); temas que trataremos a detalle en la elaboración de documentos notariales más
adelante.
Finalizamos este análisis, señalando que el principio de INTEGRIDAD en el texto constitucional
previsto también en la LNP, difiere conceptualmente del principio del Derecho Notarial de
INTEGRIDAD O PROFESIONALIDAD DEL NOTARIO, referido a la actuación profesional, que
traduce el profesionalismo del notario desde la atención del público usuario hasta la
elaboración del documento notarial, pasando por el proceso de asesoramiento a las partes y
de control de legalidad de su contenido y alcances; proceso en el cual se pondrá en evidencia
la calidad ética del profesional y su adecuada especialización en el área del derecho notarial.
4. Neutralidad. La redacción del art. 11 de la LNP señala que el notario cumple el servicio
notarial asesorando excepcionalmente en el marco de sus funciones, y al mismo tiempo el art.
18 en su inc. h) estipula como deber del notario asesorar a las personas naturales o jurídicas
que requieran sus servicios. En el estudio comparativo de ambos artículos no deja de
incomodar la palabra “excepcionalmente”, cuando en la práctica notarial debiera ser una
actividad permanente y no extraordinaria el asesorar y orientar a las partes que acuden al
despacho notarial.
El notario como redactor, autor material del documento notarial debe calificar jurídicamente
el
documento y las intenciones y finalidades que los interesados ponen a su consideración y
adecuarlo a la figura legal correspondiente, porque solo así ha de imprimirle el sello de
seguridad y veracidad a los hechos y contratos que conoce en el ejercicio de sus funciones.
A fin de evitar futuras controversias y dar plena validez al contenido del documento notarial
una
solución apropiada se origina en el análisis de éste realizado previamente. La necesidad, de
cada
cliente, de un enfoque a medida, redunda en la estrategia personalizada y legalmente
enmarcada, bien esta labor la podrá cumplir el profesional abogado, pero el notario para
otorgar su conformidad y autorizar el documento notarial tendrá que revisarla en el ejercicio
de su otra función de control de legalidad.
5. Legalidad. Se trata de un importante principio del Derecho Notarial. Referido en la clásica
clasificación de los principios del notariado (que veremos a detalle un poco más adelante) a la
actuación del notario. Demás esta resaltar que el notario debe negarse a actuar en casos
ilegales, antes el notario califica la legalidad del acto jurídico, así como los hechos, actos y otras
circunstancias, además de la capacidad legal e identidad de los sujetos
6. Rogación. Otro principio del Derecho Notarial. Conocido en el texto de muchos tratadistas
como principio de PETICIÓN o de solicitud, este principio notarial refiere a que el notario no
puede actuar de oficio (a voluntad personal ofrecida ante un acto que se le aparezca) sino que
solamente podrá actuar cuando una de las partes interesadas lo solicite o requiera (rogación =
petición) por sus servicios profesionales en calidad de fedatario público.
Por lo tanto, en aplicación de este principio, el Notario será peticionado necesariamente por
parte interesada o uno de sus representantes (sea de una persona natural o jurídica según el
caso).
La aplicación de este principio se halla además íntimamente ligada al principio de LIBRE
ELECCIÓN, es decir, que no se puede ni debe direccionarse al ciudadano a acudir a
determinado notario, sino que éste podrá elegir libremente a qué notario acudir ejerciendo su
libre determinación basado en criterios de confianza y elección personal, por lo que se prohíbe
al notario realizar convenios o acuerdos con instituciones públicas o privadas, contraviniendo
el principio de elección al que hacíamos referencia según el inc. c) del art. 20 de la LNP,
sancionando dicha conducta como falta grave disciplinaria conforme al inciso o) del art. 105 de
la misma normativa notarial.
Históricamente, en el devenir del derecho notarial, el primer requisito exigido para el
instrumento público fue la rogación o el mandato o encargo de las partes denominada facti
commissio ( Juan Andrés y Baldó); revisando la legislación comparada internacional, en el
notariado italiano la autorización notarial se denomina rogito. Nuestra legislación en cambio,
señala que la rogación al activarse produce un efecto directo cual es la constitución de una
relación jurídica entre el notario y los requirentes de carácter formal generando –al entender
del maestro Antonio Rodríguez A.- obligaciones al notario y cargas a sus requirentes.
7. Inmediación. Principio del Derecho Notarial. Objetivizada en la fórmula “ANTE MI”, que ha
de requerir la inexorable presencia del notario; en otras palabras es la comparecencia del
instrumento, por si o por representación de las partes interesadas en él y la exhibición - en
relación con las cosas que motivan el otorgamiento- y sobre lo que ha de fundarse el principio
de la fe pública o autenticidad. La función del notario es “de visu” de vista, es decir,
testimoniar hechos en forma documental o de presencia.
8. Cultura de Paz. Otro principio constitucional. entendida como el respeto a una serie de
valores socio-culturales que hacen a una convivencia pacífica a todo nivel. El servicio notarial
contribuye a la cultura de la paz mediante el acuerdo de partes, como ya fue analizado.
Para muchos teóricos del Derecho Notarial, existen clasificaciones de los principios como
existen
autores, sin embargo coincido en que los principios deben basarse en el elemento que incida
cada principio; así los principios relativos a la función notarial y al notario son tres: verdad,
legalidad y profesionalidad. Para alcanzar la verdad: inmediación y luego notoriedad y
comprobación; y luego para llevar esa verdad al documento, a la dimensión papel, dación de fe
o autorización. Respecto a la profesionalidad se adhieren conceptualmente a ella
independencia, imparcialidad y libre elección.
Los principios relativos al instrumento público debieran referirse a su estructura, técnica o
tesitura notarial y sus efectos emergentes. La estructura del instrumento público comprende a
su vez la autoría, consentimiento, forma escrita, unidad de acto formal y matricidad o
protocolo. Respecto a sus efectos, entendemos la eficacia del instrumento y su eventual
impugnación.
Sin embargo, con fines estrictamente didácticos y pedagógicos (o en realidad andragógicos
para los colegas profesionales que nos leen y estudian) señalaré a continuación LA
CLASIFICACIÓN CLÁSICA DE LOS PRINCIPIOS NOTARIALES previstos en la Doctrina
contemporánea del Derecho
Notarial

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