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INFO GENERALsábado 08/02/2014
Nomofobia: esclavos del celular
Por Armando Cabral
Sab 08/02/14 .- En tiempos de pantallas y microchips, olvidar el móvil en casa
o quedarse sin batería puede volverse una pesadilla. Claves para combatir este
malestar que, según los estudios, provoca en el 40 por ciento de los argentinos
angustia y ansiedad.
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El hombre está en la terraza del bar. Toma un trago mientras espera a su novia. Es una
linda noche de verano y está ansioso por encontrarse con su enamorada. Mete la mano
en el bolsillo para sacar el celular y entonces descubre lo terrible: su teléfono no está.
Desde ese momento al hombre dejará de importarle su novia, abandonará el trago y
dejará de disfrutar la noche estrellada. Todos sus pensamientos girarán alrededor de la
ausencia del dispositivo móvil. ¿Se me cayó en el taxi? ¿Me lo robaron sin que me diera
cuenta? ¿Lo olvidé arriba de la mesa?
Salir de casa sin el celular es, para muchos, sinónimo de angustia y obsesión. Puede
estar en medio de una reunión de trabajo, en una cita romántica o en un asado de
amigos, da igual, cuando la persona descubre que está incomunicada, la ataca una
ansiedad desmedida que le impide vivir el momento y concentrarse en cualquier otra
cosa. Esta situación, absurda hasta hace unos años, es hoy cada vez más común y afecta
a tanta gente que ya tiene su propio nombre: nomofobia.
La nomofobia se define como el miedo irracional a estar sin el celular, ya sea porque se
encuentre fuera de servicio, sin batería o porque lo hayamos olvidado. El término es una
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abreviatura de la expresión inglesa no-mobile-phone phobia. Según un estudio realizado
en Reino Unido, el 53% de los usuarios de celulares siente ansiedad cuando no puede
conectarse a través del dispositivo.
Patricia Otero, psicoanalista, explica: “Las personas nomofóbicas suelen ser ansiosas y
tienen una necesidad muy fuerte de mantener el control. Cuando se quedan sin teléfono
sienten que se quedaron fuera del mundo y esa desconexión les genera obsesión,
angustia y una sensación de inseguridad que se manifiesta por medio de síntomas como
sudoración de las manos, inquietud, nervios e, incluso, en los casos más extremos,
pueden sufrir ataques de pánico”.
Según el estudio “Our Mobile Planet”, realizado por Google en 2012 para evaluar el
impacto de los smartphones en nuestro país, el 70% de los argentinos no sale de casa sin
su teléfono. El celular se transformó en el compañero fiel de millones de usuarios que
aseguran sentirse más seguros cuando tienen el móvil en el bolsillo o en la cartera. No
sólo sirve para hacer llamadas, sino que funciona como un antídoto contra la soledad.
Por eso, cuando no está, muchos se desesperan y se sienten desamparados.
La licenciada Gabriela Martínez Castro, directora del Centro de Estudios Especializados
en Trastornos de Ansiedad (CEETA), señala: “Las personas que padecen de nomofobia
expresan que su teléfono celular es su vida, que lo es todo, y les brinda la sensación de
sentirse acompañados. Según nuestra experiencia en la consulta, este síntoma ya podría
estar afectando hasta al 40% de la población y en los últimos cuatro años, los casos
aumentaron en un 13%”.
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