Angelología: Jerarquía de Ángeles.
La Angelología es una rama de la Teología que se encarga de estudiar a los Ángeles,
es decir, estudia de cómo los Ángeles se relacionan con la humanidad y cómo sirven a
los propósitos de Dios.
La Angelología nos dice lo que enseña la Biblia acerca de los ángeles. Ella nos habla
que los ángeles son un orden de seres totalmente diferente de los seres humanos. Los
seres humanos no se hacen ángeles después de morir. Los ángeles nunca llegarán a
ser, y nunca fueron, seres humanos. Dios creó a los ángeles, tal como creó a la
humanidad. El género de los ángeles no necesariamente sea masculino o femenino, ya
que el género es "asignado" a un ángel en las Sagradas Escrituras, es masculino
(Génesis 19: 1-17). (Apocalipsis 7:1-3, 8:2-12, 9,10, 11), y los únicos nombres
asignados a los ángeles son Miguel y Gabriel, considerados, generalmente, nombres
masculinos.
Un versículo clave sobre la Angelología es en Hebreos 1: 4-14, 2:5-9, donde está muy
claro que los ángeles son seres creados por Dios y que fue Dios, no los ángeles, quién
envió a su Hijo a morir por nosotros, quien nos ama y cuida, y quien es el único digno
de nuestra adoración.
Como se refiere en la doctrina teológica de la comunión de los Santos, en el paraíso
hay una visión común y única de la verdad y la contemplación del rostro de Dios, sin
ningún tipo de diferencia entre ángeles o almas humanas. La Summa Theologiae de
Santo Tomás, afirma que existen diferentes grados con respecto a la creación, sobre el
poder de intercesión a Dios y de entrega directa en las vidas humanas.
Según el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC)párrafo 328, "la existencia de los seres
espirituales, incorpóreos, que la Sagrada Escritura suele llamar "ángeles" es una
verdad de fe. El testimonio de la Escritura es tan claro como la unanimidad de
Tradición".
El Catecismo de la Iglesia Católica afirma: "Toda la vida de la Iglesia se beneficia de la
misteriosa y poderosa ayuda de los ángeles...Desde su comienzo hasta la muerte, la
vida humana está rodeada por su cuidado vigilante e intercesión". "Cristo es el centro
del mundo angélico. Ellos son sus Ángeles...le pertenecen porque fueron creados por
Él y para Él".
Los ángeles fueron creados por Dios antes de la creación del Universo y de Adán y Eva,
y se los considera seres superiores a la humanidad.
Como comentaría San Agustín, los ángeles estaban experimentando algo nuevo a
medida que se desarrollaba la Creación de Dios. Los ángeles "buenos" buscan en todo
momento, para dirigirnos hacia la verdadera fuente de la felicidad, Dios. Nos alientan
en la adoración a Dios.
En la Suma Teológica, Santo Tomás repropone, entre otras cosas, la teoría de las tres
jerarquías angélicas presentada por Pseudo Dionisio Areopagita, filósofo neoplatónico
del siglo V, en su libro De Coelesti Hierarchia.
La estructura de los cielos según Pseudo Dionisio se basa en pasajes del Nuevo
Testamento, de los que deduce un esquema consistente en tres jerarquías (o esferas),
cada una compuesta por tres órdenes (o coros), subdivididos en orden de poder
decreciente a medida que se alejan de Dios.
Primera Jerarquía: Serafines, Querubines, Tronos.
Segunda jerarquía: Dominaciones, Virtudes, Potestades.
Tercera jerarquía: Principados, Arcángeles, Ángeles.
Según Santo Tomás, la primera jerarquía (Serafines, Querubines y Tronos) tiene una
relación directa con Dios gracias a la cual puede considerar el Fin; la segunda
(Dominaciones, Virtudes y Potestades) el medio, es decir, la disposición universal de
las cosas por hacer, el ordenamiento y gobernamiento del mundo; la tercera
(Principados, Arcángeles y Ángeles) aplica las disposiciones a los efectos, es decir,
realiza la obra.
La tercera jerarquía: Los pertenecientes a la tercera jeraquía angélica tienen como
misión la de actuar como mensajeros divinos. Sus miembros son:
Principados: Ellos se encargan de ser los guardianes de las naciones, supervisando
aquellos eventos que las afecten. Manifiestan el dominio de Dios sobre la naturaleza.
Aparecen mencionados en la Carta a los Efesios donde se habla de que "para que la
multiforme sabiduría de Dios sea ahora manifestada a los Principados y a las
Potestades en los cielos, mediante la Iglesia"(Efesios 3:10).
Arcángeles: La palabra arcángel sólo se usa dos veces en el Nuevo Testamento: 1
Tesalonicenses 4:16 y Judas 1:9.
En la mayoría de las tradiciones cristianas, Gabriel también se considera un arcángel,
pero no existe un apoyo literario directo para esta suposición.
El término arcángel aparece solo en singular, nunca en plural, y solo en referencia
específica a Miguel.
El nombre del arcángel Rafael aparece solo en el Libro de Tobit (Tobías). En él, Rafael
le dice a Tobías que él era "uno de los siete que están ante el Señor", y generalmente
se cree que Miguel y Gabriel son de los otros seis. Un cuarto Arcángel es Uriel.
Otra posible interpretación de los siete arcángeles es que estos siete son los siete
espíritus de Dios que están ante el trono descrito en el Libro de Enoc y en el Libro de
Apocalipsis (Apocalipsis 1:4; 3:1; 4:5; 5:6).
Los Ángeles: Ellos ocupan el lugar más bajo de entre los coros angélicos. Su misión es
dar alabanzas y adoración: El principal de los ministerios que tienen los ángeles
buenos es aquel de alabar y ofrecer incesante adoración a Dios, porque, conforme a la
Biblia, Él es Digno (Is. 6:3); otras funciones que la Iglesia sostiene incluyen el traer la
Ley de Dios a su pueblo (Hch 7:53), ejecutar los juicios de Dios sobre sus enemigos
(Hch.12:23), juntar a los elegidos en la segunda venida (Mt.24:30-31) y asistir en lo que
la Iglesia afirma será el día del Juicio Final (Mt.13:49-50).
Y dentro de este grupo se encuentra el llamado Ángel de la Guarda, cada cual de ellos
es asignado por Dios a cada persona para protegerla, guardarla y guiarla durante su
vida en la tierra para facilitarle el ascenso al Cielo.
En el Antiguo Testamento se encuentra reflejado cuando leemos que Dios está
rodeado por una verdadera corte de figuras celestiales que lo adoran y actúan en su
nombre. En él hay referencias frecuentes a los ángeles enviados por Dios como
protectores de la gente y de los individuos, así como mensajeros. En el Evangelio,
Jesús invita a respetar incluso a los más pequeños y humildes, en referencia a sus
ángeles, que velan por ellos desde el cielo y contemplan el rostro de Dios en cada
momento.
El Ángel de La Guarda, está ligado a cualquiera que viva en la gracia de Dios. Los
Padres de la Iglesia como Tertuliano, San Agustín, San Ambrosio, San Juan
Crisóstomo, San Jerónimo y San Gregorio de Nisa apoyaron la existencia de un Ángel
de La Guarda para cada persona, y aunque todavía no existía una formulación
dogmática en relación con esta figura, durante el Concilio de Trento (1.545-1.563) se
declaró que cada ser humano tiene su propio Ángel.
El Evangelio lo afirma, las Sagradas Escrituras lo sostienen en innumerables ejemplos
y episodios. El Catecismo nos enseña desde la infancia a sentir esta presencia a
nuestro lado y confiar en ella.
Los ángeles también difieren en sus deberes y especialmente por su posición en el
cielo en relación con Dios. Algunos ángeles en particular son seleccionados para
apoyar un juicio, y si lo pasan, son calificados como ángeles de la Guarda. Cuando
nace un niño o niña, uno de estos ángeles es elegido para permanecer a su lado hasta
la muerte y más allá.
Nuestro Ángel de la guarda no puede obligarnos a seguir el camino del bien. Él no
puede decidir por nosotros, imponernos opciones. Somos y permanecemos libres. Pero
su papel es precioso, importante. Como un consejero silencioso y de confianza
permanece a nuestro lado, tratando de aconsejarnos lo mejor, sugiriendo el camino
correcto a seguir para obtener la salvación, para merecer el Paraíso, sobre todo para
ser buenas personas y buenos cristianos. En esta vida y la próxima sabremos que
podemos contar con él, con este amigo invisible y especial, que nunca nos deja solos.
No tenemos que pensar que tenemos a nuestro lado un tierno gordito que toca el arpa.
Nuestro Ángel de La Guarda es un guerrero, un luchador fuerte y valiente que está a
nuestro lado en cada batalla de la vida y nos protege cuando somos demasiado frágiles
para hacerlo solos.
A partir del siglo XVII, la difusión de la devoción popular aumentó y el Papa Clemente X
insertó la fiesta de los Ángeles de la Guarda en el calendario.
Es por ello, que se instituyó desde el año 1670, el 02 de octubre como el día en que se
celebra el Día de los Santos Ángeles de La Guarda o Santos Ángeles Custodios.
Lic. Msc. Albis D. Medina