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Abril 2025

El Plan de Pastoral de abril de 2025 de la Arquidiócesis de Santo Domingo se centra en el misterio pascual como fundamento de la esperanza cristiana, destacando la importancia de la resurrección de Jesús. Se proponen acciones significativas como celebraciones de renovación de promesas bautismales y visitas a hogares, enfatizando la esperanza viva que surge de la fe en la resurrección. El documento incluye un índice de actividades y reflexiones bíblicas para fortalecer la comunidad en su camino espiritual.
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El Plan de Pastoral de abril de 2025 de la Arquidiócesis de Santo Domingo se centra en el misterio pascual como fundamento de la esperanza cristiana, destacando la importancia de la resurrección de Jesús. Se proponen acciones significativas como celebraciones de renovación de promesas bautismales y visitas a hogares, enfatizando la esperanza viva que surge de la fe en la resurrección. El documento incluye un índice de actividades y reflexiones bíblicas para fortalecer la comunidad en su camino espiritual.
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Arquidiócesis de Santo Domingo

Arquidiócesis de Santiago
Diócesis de Barahona
Diócesis de Baní
Diócesis de Puerto Plata
Diócesis de San Pedro de Macorís
Diócesis de San Francisco de Macorís
Diócesis de Mao-Montecristi
Diócesis de San Juan de la Maguana

Valor del Mes:


Misterio Pascual,
fundamento
de la esperanza
Lema del Mes:
“Renacidos para una esperanza
viva, por la Resurrección”
(Cf. Sab 12,19)

Plan de Pastoral

Abril 2025
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Acción Significativa del Sector:


Realizar una celebración de la esperanza pascual en la que se renueven
las promesas bautismales y se comparta una habichuela con dulce.
Visita a los hogares con el Cirio Pascual
Acción Significativa en la Familia:
Celebración familiar de la esperanza de Jesús resucitado que incluyan
oración y renovación de las promesas bautismales y un compartir fraterno.
Jubileo Abril: Jubileo Pastoral Penitenciaria en la Cárcel de la Victoria.
9 de abril a las 10:00 a.m.
Jubileo de los Jóvenes (Pastoral Juvenil) - 27 de abril
Símbolo del Mes: Cirio Pascual. Una Luz.
Índice
Primera Parte:
Iluminación Bíblica: El misterio pascual, fundamento de nuestra esperanza . . . . . . 3
Lectura Orante . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
Acción Significativa Familiar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
Encuentros de Evangelización . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
Los 7 Dolores de la Virgen . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
Meditaciones de Semana Santa: Lunes, martes y miércoles . . . . . . . . . . . . . . . . . 22
Adoración Eucarística Jueves Santo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
Visita a los Hogares con el Cirio Pascual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30
Segunda Parte:
Lecturas Diarias, Celebraciones Dominicales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36
Triduo Pascual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71

Colaboradores: Comisión Nacional Animación Bíblica de la Pastoral, Ignacio


A. Miranda Cubilette, Emanuel Hernández, Juan Carlos Vargas, Mary Carmen
Camacho de Vargas, Raquel Moratín de Montero, Juana (Tinita) Núñez, Edwin
Zabala, José Armando Fernández, Johnny Santos, José Ramón Tejada, Vilma
Capellán de Badía, Nancy Marrero, Eva Baquero, Lelis Santana de Faxas,
Manuel Ibert, Daneurys Matos (Comunidad Cuerpo de Cristo), Hno. Avelino
Guerrero Castillo, Ivelisse I. Taveras, Yudelka Acosta Tifás, Johnny y Sandra
Martínez, Lourdes Hazim, Pbro. Gregorio Santana, P. Miguel Ángel Amarante,
Pbro. Daniel Lorenzo Vargas Salazar (Arquidiócesis de Santo Domingo).
Coordinadora: Eugenia López
Diagramación y Arte final: Jesús Pérez
Foto de Portada: Maira Jiménez
Diseño de Portadas: Hamlet Pérez
Para contacto Vicaría de Pastoral: Correo Electrónico:
[Link]@arzsd / [Link]@[Link]
Teléfonos: 809-682-0815, 809-685-3141, Ext. 2261-2262, 809-221-3126
Redes Sociales: [Link]/vicariadepastoralsantodomingo
Impresión: Editora Amigo del Hogar / Manuel María Valencia No. 4,
Santo Domingo, D. N. / Teléfono: 809-548.-7594

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Plan de Pastoral - Abril 2025

El misterio pascual, fundamento de nuestra esperanza


Iluminación Bíblica

El Compendio del Catecismo de la Iglesia católica afirma que “El


misterio pascual de Jesús, que comprende su pasión, muerte, resurrección
y glorificación, está en el centro de la fe cristiana, porque el plan salvífico de
Dios se realizó de una vez para siempre mediante la muerte redentora de su
Hijo Jesucristo”.
En la Bula de convocación del Jubileo 2025, titulada Spes non confundit
(“La esperanza no defrauda”), el Papa Francisco nos recuerda que la
esperanza cristiana, de hecho, no engaña ni defrauda, porque está fundada
en la certeza de que nada ni nadie podrá separarnos nunca del amor divino.
Si ayer como hoy, el cristiano tiene una esperanza viva, es gracias al Misterio
Pascual, la muestra de amor más grande por la entrega de Jesús en la Cruz
y su gloriosa Resurrección.
El apóstol San Pedro en su primera carta nos hace caer en la cuenta de
que la Resurrección del Señor Jesús nos hace renacer a una esperanza viva;
y la Resurrección es el punto cumbre del misterio pascual. Pedro lo dice de
la siguiente manera: “Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que según su gran misericordia nos hizo renacer a una esperanza viva por
la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos” (1 Ped 1,3). Este es el
acontecimiento fundante de nuestra fe y nuestra esperanza.
Dicho acontecimiento es el anuncio de la esperanza cristiana, el hombre
sabe que ya no está perdido, ahora el cristiano vive con el anhelo de la vida
eterna a la que el misterio pascual conduce. La Bula lo expresa bellamente
tomando como ejemplo el anuncio del apóstol Pablo a la comunidad romana:
“La Iglesia de Roma no había sido fundada por Pablo, pero él sentía vivo el
deseo de llegar allí pronto para llevar a todos el Evangelio de Jesucristo,
muerto y resucitado, como anuncio de la esperanza que realiza las promesas,
conduce a la gloria y, fundamentada en el amor, no defrauda”.
La resurrección del Señor fue el hecho más decisivo para el cristianismo
naciente. Por ello, invade todos los estratos del Nuevo Testamento: es el
hecho fundamental que, en visión retrospectiva, revela el auténtico misterio
de la persona de Jesús y que, en visión prospectiva, genera y constituye
las primeras comunidades cristianas. Y es a la vez el mensaje fundamental
que constituye la fe y, consecuentemente, el contenido principal de la
predicación de estas comunidades primeras. Todo el Nuevo Testamento es
un impresionante mosaico de la resurrección del Señor Jesús, construido
a base de diferentes tradiciones y relatos, con variadas formas y fórmulas,
lleno de vivencias y experiencias, de contenidos y consecuencias deducidas.
La muerte de Jesús fue un final inesperado y traumático: todas las
esperanzas en torno a Jesús de Nazaret se habían truncado y todo parecía
quedar en nada (Lc 24,21-24; Hch 5,34-39). Las tradiciones que poseemos
3
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

muestran con crudo realismo la situación de los discípulos después de la


muerte de Jesús, descrita con palabras como miedo, desencanto, tristeza,
desánimo, incomprensión, desconcierto, huida, abandono. Todo había sido
una maravillosa expectativa, pero fallida; se volvieron a sus casas en Galilea
(Mc 16,7). No habían entendido el misterio de Jesús. Se habían quedado
con muchos hermosos recuerdos: «un profeta poderoso en obras y palabras
ante Dios y ante todo el pueblo» (Lc 24,19; cf Hch 2,22; 10,38), pero sus
expectativas de un mesías triunfante política y humanamente (Mc 10,35-37;
Lc 24,21; Hch 1,6) se habían derrumbado.
No obstante, algo inesperado y sorpresivo cambió radicalmente la
situación, entre aquellos discípulos fracasados comienza a correr, de
boca en boca, un grito: «¡Verdaderamente el Señor ha resucitado y se ha
aparecido a Simón!» (Lc 24,34). Este grito invade el Nuevo Testamento y
no se ha apagado hasta hoy. Y entonces se dio un vuelco radical en la vida
de aquellos primeros discípulos: los dos de Emaús deshacen su camino de
desilusión y vuelven llenos de ardor a reunirse con los hermanos (Lc 24,28-
35); a partir de ahí surgen en diferentes lugares pequeñas comunidades y
nace la Iglesia. Aquellos discípulos, antes derrotados, ahora se ven llenos
de fuerza, y comienzan una tenaz lucha por la fe, superando dificultades,
enfrentando persecuciones, hasta el extremo de dar su vida por esta fe, En
una palabra, habían recobrado la esperanza.
Jesús, en su muerte y resurrección, llevó a cumplimiento la obra de
salvación que le había confiado el Padre: la redención humana y la perfecta
glorificación de Dios (DV 4). En efecto, “muriendo destruyó la muerte y
resucitando nos ha devuelto la vida” (prefacio pascual del misal romano);
uniendo así la naturaleza humana y venciendo la muerte con su muerte
y resurrección, ha redimido al hombre y lo ha transformado en una nueva
criatura (Gál 6,15; 2 Cor 5.17); con su muerte y resurrección completó en sí
los misterios de nuestra salvación y de la restauración universal (AG 5); en la
cruz llevó a cabo la obra de la redención, con lo que adquirió para los seres
humanos la salvación y la verdadera libertad (DH 11). Así pues, el misterio
pascual es el fundamento de la esperanza cristiana, de la salvación ofrecida
a todos los hombres indistintamente, incluso a los que están fuera de los
confines jurídicos de la Iglesia.
En la Sagrada Escritura la salvación se atribuye a menudo directamente
a la muerte de Jesús (Rom 3,25; 5,9; Gál 2,20; Ef 5.2; Tit 2,14); otras veces,
a la resurrección (Hch 26,23; 1 Pe 1,3; 3,21), y otras a ambas, como en
el texto de san Pablo: «El (Jesús) fue entregado por nuestros pecados y
fue resucitado por nuestra justificación» (Rom 4,25). En pocas palabras, la
esperanza cristiana encuentra su fundamento en el misterio pascual en su
conjunto.

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Plan de Pastoral - Abril 2025

LECTURA ORANTE
Renacidos “para una esperanza viva, por la resurrección”
(1 Pedro 1,3)

Misterio Pascual, fundamento de la esperanza


El Misterio Pascual es el fundamento de la
esperanza del cristiano, pues al Jesús resucitar nos
abre el camino para la vida eterna, donde renacidos
como personas nuevas estamos listos para una
alabanza continua de nuestro Padre Celestial.
Preparación previa:
1. Procurar tener una actitud de escucha interna, buscar un lugar apartado
del ruido y distracciones.
2. Pedir el auxilio del Santo Espíritu, para comprender el mensaje que
nuestro Padre Dios tiene para nosotros.
3. Leer detenidamente el texto escogido en varias ocasiones y en distintas
traducciones; si estoy en comunidad procuro dar un momento para que
cada hermano pueda leer el texto y meditarlo.
4. Escribir en una libreta o Diario Bíblico lo que el Espíritu te ha revelado en
la lectura.
Invocación al Espíritu Santo
Canto: ¡Aleluya, Aleluya!
Lectura:(Lectio: busquemos leyendo) 1 Pedro 1, 3-7
- ¿Por qué se alaba a Dios Padre?
- ¿A través de qué nos hace renacer Dios Padre?
- ¿La herencia reservada, cómo es y dónde está?
- ¿A qué nos invita Pedro?
- ¿El creyente no tendrá sufrimientos?
- ¿Qué experiencia de fe encuentro en la lectura? Compartámosla en la
comunidad
- Escribe la frase que más te haya impactado. ¿Por qué te impactó?

Meditación: (Meditatio: hallarás meditando)


Misterio Pascual, fundamento de la esperanza
¿Qué nos dice el texto hoy?
Con la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo se abre la
posibilidad de poder gozar de la vida eterna, que es la esperanza de todo
cristiano. Pedro hoy nos indica que debemos de alabar a nuestro Padre por
la misericordia mostrada para con todos nosotros, al hacernos renacer a una
vida nueva, dándonos la viva esperanza de la salvación plena.
Esta vida nueva es una herencia libre de toda mancha y corrupción, sin
embargo, esto no es indicativo de que tendremos una vida sin problemas,
el mismo Pedro nos recuerda que tendremos que soportar algunas pruebas
y es a través de éstas que nuestra fe madurará convirtiéndose a su vez en
motivo de gozo y alabanza a nuestro Padre celestial.
5
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

El cristiano debe reconocer en el Misterio Pascual el paso salvífico de


Dios por su pueblo por medio de la sangre del Cordero inmolado (Ex 12,26-
27), llevándonos de la esclavitud a la libertad, haciendo posible nuestro
éxodo de la muerte a la vida, y una vida en abundancia (Jn 10,10b).
El fundamento de nuestra esperanza debe siempre radicar en el sacrificio
de amor que nuestro Señor Jesucristo presentó ante el Padre como ofrenda
para nuestra salvación, teniendo presente cada una de sus enseñanzas que
nos llevan a realizar la voluntad del Padre, teniendo en cuenta su ejemplo de
tratar al hermano como quiero ser tratado (Mt 7,12).
Oración: (Oratio: respuesta para Dios que nos escucha)
Padre amado, gracias por tu amor incondicional para con nosotros, por no
haberte reservado a tu único Hijo, nuestro Señor Jesucristo, para que a través
de él lleguemos a disfrutar de la vida eterna a tus pies. Hoy te alabamos por
tu magnífico designio y te pedimos que nos ayudes a soportar las pruebas
que se avecinan, que con el poder del Espíritu Santo podamos mantenernos
firmes y perseverantes.
Oración particular de cada uno de los hermanos.

Contemplación: (Contemplatio: propósito de vida iluminado por la Palabra)


• Leer y meditar cada día la Palabra de Dios y preguntarnos ¿Estoy
viviendo la alegría que me ha dado el sacrificio de mi Señor Jesucristo?
• Realizar una celebración de la esperanza pascual en la que se renueven
las promesas bautismales y se comparta una habichuela con dulce
• Celebración familiar de la esperanza de Jesús resucitado que incluyan
oración y renovación de las promesas bautismales y un compartir
fraterno.
• Continuar con la “caja de solidaridad y esperanza” haciendo una
donación a personas pobres de nuestro sector, incluyendo ingredientes
para hacer nuestra la tradicional habichuela con dulce.
Terminamos con un Padre Nuestro y un Ave María.

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Plan de Pastoral - Abril 2025

Acción Significativa en la Familia:


Celebración familiar de la esperanza de Jesús Resucitado que incluya
oración y renovación de las promesas bautismales y un compartir fraterno.

Ambientación del lugar: Escoger un lugar tranquilo de la casa y prepararlo


adecuadamente. Disponer de una mesita y colocar en ella una imagen
de Jesús con unas velas encendidas a su alrededor.
Se puede decorar con flores y ambientar con música
instrumental cristiana suave para crear un clima de
recogimiento. Disponer de un recipiente con agua y una
Biblia abierta en el pasaje de Mateo 3,13-17.
Desarrollo:
Un miembro de la familia (preferiblemente papá o
mamá) inicia persignándose en el Nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo, y lee pausadamente: “Nos hemos reunido
aquí para hacer un momento de oración. Necesitamos orar, hacer silencio
interior, para escuchar al Dios que nos habita en lo más profundo de nuestro
corazón, y que no deja de llamarnos por nuestro nombre para decirnos una
y otra vez: “¡Tú eres mi hijo amado!”, “¡Tú eres mi hija amada!”.
Así lo escuchó Jesús en el río Jordán tras su Bautismo, y así lo podemos
escuchar nosotros, sus discípulos, que hemos recibido el mismo Espíritu
Santo. Sólo si hacemos silencio interior podremos escuchar su voz.
Les invito a que silenciemos nuestra mente… nuestros pensamientos. Y
para hacerlo, cerremos nuestros ojos y remontémonos al momento en que
Jesús se acercó a recibir el bautismo de Juan. Seamos uno más de los que
allí estaban presentes. (Hacer pausa).
Sigue con los ojos cerrados e imagina a Jesús caminando por la orilla
del río Jordán, con su túnica blanca agitada por el viento, buscando la cola
de gente para recibir el bautismo de Juan. Jesús se pone en fila. Imagina
que tú te pones detrás de Él en esa cola… (hacer breve pausa). Siente lo
que tú sentirías estando detrás del Señor… (hacer pausa).
Hazte consciente de tu respiración, estás respirando el aire fresco y
húmedo del río Jordán, ese aire que también agita la cabellera del Maestro.
Este mismo aire que vas respirando poco a poco, calmadamente, está
pacificando y purificando todo tu interior, está sosegando todo lo que te
preocupa y altera tu espíritu. Respira calmadamente durante unos minutos
imaginándote esta escena. Estás detrás de Jesús, siguiéndole lentamente
en la cola, mientras Juan, al fondo, está bautizando.
En estos momentos le toca a Jesús entrar en el agua del río Jordán para
ser bautizado por Juan. Tú te quedas al borde de la orilla contemplando la
escena, su Bautismo: (Leer el texto de Mateo 3,13-17).
“Juan se resistía a bautizarle, diciéndole: «Soy yo el que tiene necesidad
de ser bautizado por ti, ¡y eres tú el que viene a mi encuentro!». Pero Jesús le
respondió: «Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos
todo lo que es justo». Y Juan se lo permitió. Apenas fue bautizado, Jesús
salió del agua. En ese momento se le abrieron los cielos, y vio al Espíritu de
Dios descender como una paloma y dirigirse hacia él. Y se oyó una voz del
cielo que decía: «Este es mi Hijo amado, mi predilecto».

7
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Jesús, después de ser bautizado, te mira a ti que estás a la orilla esperando,


te mira con sus ojos profundos y con una amorosa sonrisa te dice al corazón:
“Ahora te toca a ti entrar en el río Jordán.” (Hacer breve pausa).
Ahora te levantarás y te acercarás a la imagen de Jesús que preside nuestra
oración, donde hay un recipiente con agua. Introducirás los dedos de una mano,
y con ella te harás la señal de la cruz en la frente para rememorar tu bautismo.
Cuando vuelvas a tu sitio y te sientes, haz oración repitiendo en tu interior,
una y otra vez, las palabras que te dice al corazón el Padre Bueno Dios todos
los días desde que te bautizaste: “Tú eres mi hijo/a amado/a”. Esperar que
todos los miembros de la familia, ordenadamente, hayan hecho lo mismo para
continuar con la siguiente oración.

Oración:
Gracias, Jesús, por mi bautismo. Gracias porque estar habitado por ti
es todo un tesoro. Tú, Jesús, pones color a mis grises rutinas. Tú llenas mis
soledades de presencia. Tú fortaleces mis fragilidades. Tú sacas siempre
de mí lo mejor que hay en mí. Tú cambias mis egoísmos en generosidad.
Tú transformas mis resentimientos en perdón. Tú conviertes mis prisas en
sosiego, Tú elevas mis relaciones a la categoría de encuentros. Tú, Jesús,
transformas mis intolerancias en aceptación. Tú envuelves mis miedos en
confianza y fortaleza. Tú das sentido a mi trabajo, convirtiéndolo en misión.
Tú acompañas cada minuto de mi vida, para que pueda hacerse realidad lo
que sueñas para mí, que tenga una vida plena y feliz. Gracias por incluirme
en tu Iglesia, para juntos construir tu Reino. Amén.

Renovación de las Promesas Bautismales:


Quien dirige continúa:
¿Renuncias a Satanás, esto es: al pecado, como negación de Dios; al
mal, como signo del pecado en el mundo; al error, como ofuscación de la
verdad; a la violencia, como contraria a la caridad; al egoísmo, como falta de
testimonio del amor? R/. Sí, renuncio.
¿Renuncias a sus obras, que son: sus envidias y odios; sus perezas e
indiferencias; sus cobardías y complejos; sus tristezas y desconfianzas; sus
materialismos y sensualidades; sus injusticias y favoritismos; sus faltas de
fe, de esperanza y de caridad? R/. Sí, renuncio.
¿Renuncias a todas sus seducciones, como pueden ser: el creerte superior;
el estar muy seguro de ti mismo; el creer que ya estás convertido del todo?
R/. Sí, renuncio.
¿Renuncias a los criterios y comportamientos materialistas que consideran:
el dinero como la aspiración suprema de la vida; el placer ante todo; el
negocio como valor absoluto; el propio bien por encima del bien común? R/.
Sí, renuncio.
¿Crees en Dios Padre todo misericordioso, en Jesucristo, su Único Hijo,
que nació de Santa María Virgen, murió, resucitó y está sentado a la derecha
del Padre, en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, en la comunión
de los Santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos
y en la vida eterna? R/. Sí, creo.
Esta es nuestra fe, esta es la fe de la Iglesia.
Concluimos con un canto alegre, haciéndonos la señal de la cruz en la
frente unos a otros, dándonos el abrazo de la paz y compartiendo un refrigerio.
8
Plan de Pastoral - Abril 2025

Abril, mes del Misterio Pascual: fundamento de la esperanza


Renacidos “para una esperanza viva, por la resurrección” (1 Pe 1,3)
PRIMER ENCUENTRO DE EVANGELIZACIÓN
Semana del 1 - 6 de abril
Conversión al Reino
” Y sepan que el Reino de Dios está en medio de ustedes.” Lc 17,21b
1. Ambientación:
Ya entrada la cuarta semana de cuaresma vamos
ambientando nuestros encuentros con símbolos propios
del tiempo. Colocar en un lugar visible una cruz, un cirio
pequeño, la Palabra de Dios y unas sandalias como señal de
que estamos en camino, dispuestos a caminar, a cambiar.

2. Introducción:
Está fuera de toda duda que el centro mismo de la predicación y del
mensaje de Jesús está en su enseñanza sobre el Reino de Dios. En el
evangelio de Marcos 1,14-15 encontramos que… “Después de que tomaron
preso a Juan, Jesús fue a Galilea y empezó a proclamar la Buena Nueva
de Dios. Decía: «El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca.
Cambien sus caminos y crean en la Buena Nueva.»” Hay tres cosas muy
claras en este texto, que el mensaje esencial de Jesús es el Reino de Dios,
que este mensaje es “una Buena Nueva” y el llamado a la conversión, a
cambiar nuestra manera de pensar y de vivir. La Cuaresma es el tiempo
propicio para reflexionar y vivir este dinamismo de conversión. El camino de
conversión al Reino es un *camino de Esperanza*.
3. Canto: Tu reino es vida (Salmo 71)
Tu Reino es vida, tu Reino es verdad, Librará al pobre que suplica,
Tu Reino es justicia, tu Reino es paz, al afligido que no tiene protector;
Tu Reino es gracia, tu Reino es amor, se apiadará del humilde e indigente,
Venga a nosotros tu Reino, Señor. (bis) y salvará la vida de los pobres;
salvará de la violencia sus vidas,
Dios mío, da tu juicio al rey, pues su sangre es preciosa ante sus ojos.
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija tu pueblo con justicia Que su nombre sea eterno,
a tus humildes con rectitud. (bis). que su fama dure tanto como el sol,
que sea bendición para los pueblos,
Que los montes traigan la paz, que las naciones lo proclamen dichoso:
que los collados traigan la justicia; “Bendito eternamente su nombre,
que él defienda a los hijos del pobre; que su gloria llene la tierra”.
que él defienda a los humildes del pueblo,
y quebrante al explotador.

4. Diálogo:
Después de escuchar ese mensaje de Jesús en el Evangelio de Marcos
y el canto (salmo 71) se abre un pequeño diálogo con preguntas como: ¿qué
quería decir Jesús cuando hablaba del Reino de Dios?, ¿eso que describe
el canto se está viviendo hoy entre nosotros?, ¿por qué eso no se vive eso
entre nosotros, incluso en la comunidad cristiana?, ¿qué tenemos hacer para
9
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

que eso se haga realidad?, ¿por qué es tan importante cambiar de estilo de
vida para poder descubrir que el Reino de Dios está en medio de nosotros?.
Oremos y pidamos fuerza al Señor para que nos ayuda a convertirnos y a
hacer una realidad entre nosotros el Reino de Dios.
5. Oración:
Espíritu de Dios, dame la fuerza necesaria para batallar cada día sin
desfallecer. Ayúdame a ser consciente de mi pequeñez. Ayúdame a sentir
con pena todo aquello que me aleja de Ti, del Reino de tu Padre. Ayúdame
a contemplar las manchas de mi corazón y poder convertirme plenamente
al Dios del Reino.
6. Lectura de la Palabra de Dios: Lucas 17, 20-25
7. Preguntas para la reflexión:
Luego de escuchar la proclamación de la Palabra de Dios compartimos lo
que nos dice Jesús por medio de este texto. Pueden ayudar estas preguntas.
- ¿Qué nos dice el Evangelio que hemos leído?
- ¿Cómo ilumina nuestra vida?
- ¿Qué tenemos que cambiar para ser más como Jesús?
- ¿Qué nos falta para ser más como Él?
7. Reflexión del papa Benedicto XVI
En la expresión “Reino de Dios” la Palabra “Dios” es un genitivo subjetivo,
lo cual significa que Dios no es una añadidura al “Reino”, de la que se podría
prescindir. Dios es el sujeto. Reino de Dios quiere decir, en realidad “Dios
reina”. Él mismo está presente y es decisivo para los hombres en el mundo.
Él es el sujeto y donde falta este sujeto no queda nada del mensaje de Jesús.
Por eso Jesús dice: el Reino de Dios no viene de tal manera que podamos
—por decirlo así— situarnos al borde del camino y contemplar su llegada.
«Está en medio de ustedes» (ver Lc 17,21b). Este reino se desarrolla donde
se realiza la voluntad de Dios. Está presente donde hay personas que se
abren a su llegada y así dejan que Dios entre en el mundo. Por eso Jesús
es el Reino de Dios en persona: el hombre en el cual Dios está en medio de
nosotros y a través del cual podemos tocar a Dios, acercarnos a Dios. Donde
esto acontece, el mundo se salva.
8. Propósito al salir de la celebración:
Luego de haber orado, cantado, escuchado la Palabra de Dios, reflexionado
y compartido en comunidad sobre el Reino de Dios cada uno escogerá aquella
situación de su vida en la que puede hacer un esfuerzo y cambiarla en esta
cuaresma para que el Reino se haga presente en medio de la Comunidad.
Cada uno le ofrecerá ese esfuerzo al Señor y le pedirá la fuerza necesaria para
hacerlo realidad. Pueden formular ese propósito en forma de petición.
9. Oración: Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre…

10. Canto Final: Busca primero el Reino de Dios


Busca primero el Reino de Dios y su perfecta justicia, / y lo demás
añadido será. / Aleluya, aleluuuuuuya. / Aleluya, aleluya, aleluya / Aleluya,
aleluuuya / Aleluya, aleluya, aleluya /Aleluya, aleluuuya

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Plan de Pastoral - Abril 2025

Abril, mes del Misterio Pascual: fundamento de la esperanza


Renacidos “para una esperanza viva, por la resurrección” (1 Pe 1,3)
SEGUNDO ENCUENTRO DE EVANGELIZACIÓN
Semana del 7 - 12 de abril

Conversión a un estilo de vida acorde al Evangelio


“Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios
y la cumplen.” (Lc 8,21)

1. Ambientación:
Colocamos en el centro de la Comunidad reunida la Palabra de Dios.
Sólo ella. Ella nos basta. Es nuestra única regla. La Palabra ha de ser
anunciada, la Palabra tiene que ser hablada, proclamada. “Es el gran grito
en el campo de batalla” (Lutero). Ella ha de ser gritada
y puesta en práctica por la Iglesia para el mundo.

2. Introducción:
Nuestra Esperanza está fundamentada en Cristo Jesús, en su mensaje,
en su Palabra. Es en él en quien creemos, en su palabra (). Desde el
comienzo del cristianismo, siempre ha habido intentos por acomodar el
evangelio a la mentalidad de quienes lo leían, incluyendo a los cristianos.
Tenemos a veces la tentación de rebajar las exigencias del evangelio.
Pretendemos acomodarlo a nuestros gustos y necesidades. Ante las
exigencias del Evangelio Jesús el Papa Francisco nos dice «es mi deber
rogar a los cristianos que las acepten y reciban con sincera apertura, sin
glosa, es decir, sin comentario, sin elucubraciones y excusas que les quiten
fuerza» (Gaudete et Exultate 97).

3. Canto: TU PALABRA ME DA VIDA


TU PALABRA ME DA VIDA, Postrada en el polvo está mi alma,
CONFIÓ EN TI SEÑOR. devuélvame la vida tu palabra.
TU PALABRA ES ETERNA, Mi alma está llena de tristeza,
EN ELLA ESPERARÉ. consuélame, Señor, con tus promesas.

Dichoso el que, con vida intachable, Escogí el camino verdadero,


camina en la ley del Señor. y he tenido presente tus decretos.
Dichoso el que, guardando sus preceptos, Correré por el camino
lo busca de todo corazón. ensanchando el corazón.

4. Diálogo:
Nos preguntamos juntos en comunidad por qué nos resulta difícil
vivir el Evangelio simplemente. Por qué en la vida de cada uno aflora la
incoherencia. Compartimos esa inquietud de por qué tanta diferencia entre
lo que escuchamos y proclamamos con los que luego hacemos. Qué pasos
tendríamos que dar para vivir una vida más coherente y acorde al Evangelio.
Jesús nos dice que seremos su madre y sus hermanos cuando escuchemos
y cumplamos su palabra, somos verdaderamente hermanos y hermanas de
Jesús, qué es lo que nos lo impide.

11
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

5. Oración:
Señor Jesús, nos ponemos en tu presencia en oración, y confiados en
tu Palabra abrimos totalmente nuestro corazón a Ti. Reconocemos nuestros
pecados y te pedimos perdón por cada uno. Te presentamos toda nuestra
vida, desde el momento en que fuimos concebidos hasta ahora. En ella están
todos nuestros errores, fracasos, angustias, sufrimientos y toda nuestra
ignorancia de tu Palabra. Amén
6. Lectura de la Palabra de Dios: Mateo 7, 21-29
7. Preguntas para la reflexión:
Dejamos que la Palabra de Dios cuestione nuestra vida con un momento
de silencio y luego compartimos lo que nos dice Jesús por medio de este
texto. Pueden ayudar estas preguntas.
- ¿Cuál es la diferencia entre “hacer la voluntad del Padre” y decir “¿Señor, Señor”?
- ¿Soy yo una persona sabia o una necia? ¿Somos una comunidad sabia
o necia? ¿Estamos poniendo nuestra vida sobre cimientos firmes?
- ¿Qué es roca para nosotros? ¿Qué es arena para nosotros?
- ¿Qué enseñanzas de Jesús nos impresionan profundamente?
- ¿Qué me pide la Palabra de Dios para que mi vida cambie, para que nos
convirtamos al Evangelio?

8. Reflexión:
Podemos predicar de manera entusiasta, mover grupos y comunidades
enteras para ondear sus brazos, rezar con sus lenguas y cantar en éxtasis.
Es una bendición, un regalo de Dios, que nos eleva fuera de nosotros. Pero
está vacío y falso si nuestras vidas no reflejan el Evangelio, si escuchamos
a Jesús y no actuamos según su Palabra.
Jesús utiliza a menudo el ejemplo de construir sobre roca. Lo mismo
vale en nuestras decisiones y propósitos de nuestra vida. Si vivimos sobre
las rocas de la finanza, la reputación y el control, podemos colapsar. El
amor a Dios y a nuestro prójimo son la roca de una vida que es plenamente
humana, viva y semejante a Cristo.
Una de las rocas en que está fundada nuestra vida de fe es la Palabra
de Dios. La Palabra de Dios habla para cada ocasión y para cada situación.
Si dejamos que el Evangelio sea un libro abierto para nosotros, entonces
Dios será un libro abierto.
Construir sobre roca, vivir totalmente de acuerdo con el Evangelio es
difícil y desafiante. Mi oración tiene que ser eso, permitir. Permito a Dios
que tome mi tiempo para colocar la fundación sólida que necesito, que
realicemos juntos el lento trabajo de medir y construir lo que será algo sólido
y confiable. Que nos convirtamos realmente al Evangelio.

9. Propósito al salir de la celebración:


Cada miembro de la comunidad evalúa en un momento de silencio
que debe cambiar en su vida para que esa vida sea más de acuerdo con
el Evangelio. Tomar una acción concreta y pequeña que manifieste ese
cambio, ese deseo de vivir según el Evangelio.
10. Oración: Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre…

12
Plan de Pastoral - Abril 2025

11. Canto Final: Por Ti, mi Dios. Es fuego tu Palabra que mi boca quemó,
mis labios ya son llamas y ceniza mi voz;
POR TI, MI DIOS, CANTANDO VOY, da miedo proclamarla, pero Tú me dices:
LA ALEGRÍA DE SER TU TESTIGO, SEÑOR. No temas, contigo estoy.

Me mandas que cante con toda mi voz; Tu palabra es una carga que mi espalda dobló,
no sé cómo cantar tu mensaje de amor. es brasa tu mensaje que mi lengua secó:
Los hombres me preguntan cuál es mi misión, Déjate quemar, si quieres alumbrar;
les digo: “Tu testigo soy” no temas, contigo estoy.

Abril, mes del Misterio Pascual: fundamento de la esperanza


Renacidos “para una esperanza viva, por la resurrección” (1 Pe 1,3)
TERCER ENCUENTRO DE EVANGELIZACIÓN
Semana del 21 - 27 de abril
Jesús nos trae la Vida
“… y ahora no vivo yo, es Cristo quien vive en mí” Ga 2, 20a
Ambientación.
La alegría de la PASCUA es una alegría que se contagia. La mejor
ambientación para este Encuentro es esa: la alegría de los que nos sabemos
resucitados ya en Cristo Jesús. Un encuentro de una comunidad cristiana
siempre ha de manifestar la alegría propia de los que
nos sabemos salvados en Cristo. Se podría al final del
encuentro tener un compartir fraterno de celebración
y servir unas habichuelas con dulce.
Introducción:
Afirmar la vida definitiva de Jesús resucitado junto al Padre, es negarle
a la muerte su última palabra. Este negar la última palabra a la muerte nos
va cambiando el modo de ubicarnos y de percibir la vida. Y la vida es Jesús
que vive en nosotros.
En Pascua celebramos que “el que Vive”, que retorna pacificando y
fortaleciendo a aquellos que lo abandonaron, sin reproches y sin echarles
en cara su debilidad y abandono, que nos reúne alrededor de la mesa
compartida; que ya no hay miedo porque él nos ha dado su vida, nos ha
dado la ida que no perece jamás.
Canto: Hoy el Señor resucitó.
Hoy el Señor resucitó La luz de Dios, en él brilló,
y de la muerte nos libró. de nueva vida nos llenó.

ALEGRÍA Y PAZ HERMANOS Con gozo alzad, el rostro a Dios,


QUE EL SEÑOR RESUCITÓ que de él nos llega salvación.

Porque esperó, Dios le libró Todos cantad: aleluya.


y de la muerte lo sacó. Todos gritad: aleluya.

El pueblo en él, vida encontró,


la esclavitud ya terminó.
13
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Diálogo:
En la alegría pascual compartimos una pregunta clave: ¿Cómo
puedo identificar que es Cristo Jesús el que ya vive en mí?, ¿Qué ya no soy
el hombre viejo, que soy un hombre nuevo?
Se hace una ronda donde cada uno pueda responder de manera
personal esa pregunta y luego si se sienten motivados compartirla con los
demás.

Oración:
Jesús ¡Señor Jesús! Mi Fuerza y mi Fracaso eres Tú. Mi Herencia y mi
Pobreza. Tú, mi Justicia, Jesús. Mi Guerra y mi Paz.
¡Mi libre Libertad! Mi Muerte y Vida, Tú, Palabra de mis gritos, Silencio
de mi espera, Testigo de mis sueños.
¡Cruz de mi cruz! Causa de mi Amargura, Perdón de mi egoísmo, Crimen
de mi proceso, Juez de mi pobre llanto, Razón de mi esperanza,
¡Tú! Mi Tierra Prometida eres Tú... La Pascua de mi Pascua. ¡Nuestra
Gloria por siempre Señor Jesús!
Monseñor Pedro Casaldáliga

Lectura de la Palabra de Dios: Juan 20,19-29

Algunas ideas para la reflexión:


“Tomás el incrédulo.” Es una expresión común, incluso en nuestro
lenguaje moderno. Se refiere a uno de los discípulos de Jesús que se asocian
a menudo con una sola palabra: la duda. Él es visto como un pesimista
natural, un hombre muy responsable para tomar el punto de vista abatido
esperanza del futuro y ver el lado más oscuro de todo. Tiene los ojos de la
oscuridad de la muerte. “¿Señor, no sabemos a dónde vas y cómo podemos
saber el camino?” No tenemos ninguna duda de que amaba a Jesús, incluso
lo suficiente como para estar dispuesto a ir a Jerusalén y morir con él. Al
enterarse de que Lázaro estaba enfermo, Jesús dijo a sus discípulos que
iban hacia Judea. Tomás dijo: “Vamos también nosotros, para que muramos
con él”. Si el fuera aquel pesimista antes de la muerte de Jesús por la
crucifixión, ¿qué iba a ser con la muerte de Cristo?
Después de la crucifixión de Jesús, Tomás era un hombre destrozado
que quería estar solo para sufrir. Tal vez con razón, puede ser descrito como
“beligerante en su pesimismo.” Cada vez que vemos a Tomás es un día
de tristeza espantoso. No tenemos ninguna imagen de Tomás, o cuenta
de nada de lo que hizo o dijo en el día de sol. Tal vez esto nos ayuda a
entender sus respuestas a Jesús y lo que está sucediendo a su alrededor. Él
tiene un montón de parientes en nuestros días. Sin embargo, observaremos
que Jesús es el método utilizado con Tomás no es inusual en su trato con
nosotros. Su comprensión de Tomás era perfecta y con paciencia lo llevó a
una fe madura.
Tomás nos ayuda a comprender lo que Jesús estaba enseñando a
sus discípulos durante sus apariciones de la post-resurrección. Los que
lo amaban en la tierra tuvieron que aprender a vivir sin el aspecto físico
de Cristo, lo verdadero de ver, tocar, y escuchar de él. No habría ya más
sentarse a la mesa con él y llenar la mente con sus palabras, pero ahora
aprenderían a caminar por fe, no por vista. Sí, caminaría con ellos, se
14
Plan de Pastoral - Abril 2025

sentaría con ellos, comería con ellos, pero de una manera más profunda no
está limitado por el espacio y tiempo. Aquí hay una tremenda lección para
nosotros que debemos aprender.
Propósito al salir de la celebración.
Cada uno se hace propósito de manifestar con sus acciones, con sus
prioridades que es una persona nueva. Que ya no vive ella, que es Cristo quien
vive en cada uno. Esto también se puede hacer a través de gestos concretos.
Oración: Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre…
Canto Final:
Cantamos y nos alegramos con María: Porque Cristo nuestro hermano
Cristo nuestro hermano ha resucitado nos ha redimido, Iglesia alégrate.

Cristo nuestro hermano Porque en Cristo nuestro hermano


Porque Cristo nuestro hermano hemos renacido, Iglesia alégrate.
Ha resucitado, Iglesia alégrate. Porque en Cristo nuestro hermano
Porque Cristo nuestro hermano hemos renacido, Iglesia alégrate.
ha resucitado, Iglesia alégrate.
Porque en Cristo nuestro hermano
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! todos somos hijos, Iglesia alégrate.
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! Porque en Cristo nuestro hermano
todos somos hijos, Iglesia alégrate.
Porque Cristo nuestro hermano
nos ha redimido, Iglesia alégrate.

Celebración de los Siete Dolores de la Virgen María 2025


“Misterio Pascual, fundamento de esperanza”

Renacidos “para una esperanza viva, por la resurrección”


Hoy nos reunimos, para caminar junto a María en sus momentos más
difíciles. ¿Quién no ha sentido alguna vez un dolor profundo? Ella, como
madre, vivió el dolor de ver sufrir a su Hijo, Jesús. Su presencia constante a
su lado nos muestra el amor inmenso de una madre. Al recordar sus dolores,
también queremos pensar en quienes sufren hoy: las mujeres que luchan
contra la violencia, las madres que sufren por sus hijos. A través de estos
siete dolores, María nos invita a acompañarla en su camino, a comprender
la profundidad de su amor maternal y a unir nuestros propios sufrimientos a
los suyos. No tengamos miedo de mirar de frente el dolor, pues en él, María
nos revela la fuerza que nace de la fe, la esperanza que brota del amor y
la presencia constante de Dios en medio de la adversidad. Que el dolor
de María nos ayude a abrir nuestro corazón y a ser más compasivos. Ella,
que siempre fue portadora de esperanza, nos enseña que incluso en los
momentos más oscuros, el amor y la fe pueden darnos fuerza.
Motivación general
María, nuestra Madre, comparte nuestro dolor. A través de sus siete
dolores, nos muestra que el sufrimiento es parte de la vida, pero que la fe y
el amor nos dan fuerza para superarlo. Ella entiende el dolor de una madre,
15
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

la injusticia y la pérdida, y nos acompaña en nuestros momentos difíciles.


En medio del dolor, María nos enseña que la esperanza y el amor pueden
florecer. Nos invita a abrir nuestros corazones y a encontrar en ella un ejemplo
de fortaleza y entrega. Que su ejemplo nos inspire a ser portadores de
esperanza y a encontrar un sentido al dolor que sufren tantas mujeres. María
nos invita a mirar el dolor con esperanza, a mirarlo como un momento de
purificación y de acercamiento a otros que también sufren igual que nosotras.
Oremos a Dios para que nuestros hogares estén impregnados de su amor.

Primer Dolor La Profecía de Simeón

1. Invocación:
Animador(a): Dios te Salve María, estrella de la luz,
que sola quedaste al pie de la Cruz. / Todos: A mi Dios
llamaste con gran soledad, socorre, Señora, mi necesidad.
2. Lectura Lucas 2, 33-35.
José y la madre del niño estaban asombrados de todo
lo que de él se decía. Simeón los bendijo, y a María, la
madre del niño, le dijo: “Tu hijo ha venido para que muchos
en Israel caigan o se levanten. Será una señal que muchos
rechazarán y que pondrá de manifiesto el pensamiento de muchos corazones,
aunque a ti te traspasará el alma como una espada. Palabra De Dios.
3. Mensaje:
Hermanos, imaginemos a María y José, padres como nosotros, llenos
de alegría y asombro por su hijo Jesús. Pero Simeón les da una noticia que
les parte el alma: Jesús traerá división, y a María, como madre, le dolerá
profundamente. Esto nos muestra que la vida de Jesús, y la de María, no fue
fácil. Hubo momentos de alegría, sí, pero también de mucho dolor. María,
como madre, entendió el sufrimiento de su hijo. Y nosotros, al recordar
sus dolores, podemos entender mejor los nuestros y los de quienes nos
rodean. Que este momento de reflexión nos ayude a ser más compasivos,
a acompañar a quienes sufren, como María acompañó a Jesús. Que su
ejemplo nos inspire a ser fuertes en la fe y a amar con todo nuestro corazón.
4. Oración:
María, Madre nuestra, hoy sentimos contigo el dolor que te atravesó el
corazón cuando Simeón te habló de la espada. Entendemos tu sufrimiento,
porque como madre, sabes lo que es el dolor por un hijo. Sabemos que tu
dolor estuvo unido al de Jesús, y que juntos, sufrieron por nuestra salvación.
Hoy, queremos acompañarte en tu dolor, María. Y te pedimos que, por ese
sufrimiento que compartiste con Jesús, nos ayudes a ser buenos hijos tuyos,
a seguir tu ejemplo de amor y fortaleza. Que podamos vivir como tú, con un
corazón lleno de fe y entrega a Dios
Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu
eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa
María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de
nuestra muerte, Amén.
5. Canto: María tú que velas junto a mí.
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Plan de Pastoral - Abril 2025

Segundo Dolor La huida a Egipto

1. Invocación:
Animador (a): Dios te Salve María, estrella de la luz, que
sola quedaste al pie de la Cruz. Todos: A mi Dios llamaste
con gran soledad, socorre, Señora, mi necesidad.
2. Lectura Mateo 2 ,13-15
Después de que los sabios partieron, un ángel del Señor
se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al
niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te diga,
porque Herodes buscará al niño para matarlo. Palabra de Dios.
3. Mensaje:
Imaginen a María y José, padres como nosotros, teniendo que huir de
noche para proteger a su hijo Jesús. ¡Qué miedo y angustia debieron sentir!
Dejaron su hogar, su vida, para escapar de la violencia. Hoy, muchas familias
viven esa misma realidad: huyen de guerras, desastres, buscando un lugar
seguro. Jesús nos dijo: “Fui forastero, y ustedes me acogieron”. ¿Hemos
abierto nuestras puertas a quienes lo necesitan? ¿Cómo actuamos ante el
sufrimiento de los demás? María, Madre compasiva, entiende el dolor de la
separación, de la soledad. Ella acompaña a quienes sufren, a los enfermos,
a los ancianos que extrañan a sus seres queridos. Pidámosle que nos ayude
a ser como ella: personas que acogen, que acompañan, que confían en Dios
incluso en los momentos más difíciles.
4. Oración:
María, Madre amada, recordamos el miedo y la dificultad que sentiste
al tener que huir de repente, con tu pequeño Jesús en brazos. Él, que
recién había nacido para darnos vida eterna, ya era perseguido por el mal.
Nos unimos a tu dolor, María, y te pedimos: así como fuiste fuerte en ese
momento, ayúdanos a resistir las tentaciones del maligno, a no dejarnos
vencer por el mal que nos rodea.
Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu
eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa
María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de
nuestra muerte, Amén.
5. Canto: Santa María de la esperanza.

Tercer Dolor La pérdida de Jesús en el templo

1. Invocación:
Animador(a): Dios te Salve María, estrella de la luz,
que sola quedaste al pie de la Cruz. / Todos: A mi Dios
llamaste con gran soledad, socorre, Señora, mi necesidad.
2. Lectura Lucas 2, 41-45.
Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta
de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como
de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se
17
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Pero creyendo que estaría en
la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes
y conocidos; pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.
Palabra de Dios.
Mensaje:
Hermanos, imaginemos a María y José, padres como nosotros, llevando
a Jesús a Jerusalén para la Pascua. ¡Qué alegría debieron sentir! Pero, de
pronto, Jesús desaparece. ¡Qué angustia! Lo buscan por todas partes, como
haríamos nosotros con nuestros hijos. Este pasaje nos recuerda que incluso
en la familia más santa, hay momentos de preocupación y búsqueda. María
y José, aunque llenos de fe, sintieron el miedo de perder a su hijo. Nos invita
a reflexionar sobre nuestras propias búsquedas: ¿Qué estamos buscando
en nuestra vida? ¿A quién hemos perdido en el camino? Y, sobre todo, nos
recuerda que Dios siempre está ahí, aunque a veces no lo veamos. Como
María y José, nunca dejemos de buscarlo.
3. Oración:
María, Madre querida, hoy sentimos contigo la angustia de perder a
Jesús, tu Hijo, y las lágrimas que derramaste buscándolo durante esos tres
largos días. Nos unimos a tu dolor, María, y te pedimos: por ese sufrimiento
que viviste, ayúdanos a que nuestros jóvenes no se desvíen por caminos
equivocados, que encuentren en ti un ejemplo de amor y fortaleza.
Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu
eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa
María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de
nuestra muerte, Amén.
4. Canto a María: Madre, óyeme

Cuarto Dolor María Dolorosa en el camino del calvario

1. Invocación:
Animador(a): Dios te Salve María, estrella de la luz, que
sola quedaste al pie de la Cruz. / Todos: A mi Dios llamaste
con gran soledad, socorre, Señora, mi necesidad.

2. Lectura: Lucas 23, 26-31.


Cuando lo llevaban, encontraron a un tal Simón de Cirene
que volvía del campo, y le cargaron con la cruz para que la
llevara detrás de Jesús. Lo seguía muchísima gente, especialmente mujeres
que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Jesús, volviéndose hacia
ellas, les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloren por mí. Lloren más bien por ustedes
mismas y por sus hijos. Porque llegarán días en que se dirá: «Felices las
mujeres que no tienen hijos. Felices las que no dieron a luz ni amamantaron.»
Entonces dirán: «¡Que caigan sobre nosotros los montes, y nos sepulten los
cerros!» Porque si así tratan al árbol verde, ¿qué harán con el seco?»

Mensaje:
Hermanos, imaginemos a María, una madre como cualquiera de nosotros,
acompañando a su hijo Jesús camino al Calvario. ¡Qué dolor inmenso debió
18
Plan de Pastoral - Abril 2025

sentir! Sus miradas se cruzaron, llenas de amor y sufrimiento. No hacían


falta palabras, solo una mirada que lo decía todo: el dolor de una madre
que ve a su hijo sufrir injustamente. Hoy, mientras reflexionamos sobre este
encuentro, pensemos en tantos hermanos que sufren, que se sienten solos
y sin fuerzas. Que podamos ser como María, acompañándolos con amor y
compasión, ofreciéndoles una mirada de esperanza y fortaleza. Que nuestra
oración sea: “Señor Jesús, como María, queremos acompañarte en tu dolor
y acompañar a quienes sufren a nuestro alrededor”.

4. Oración:
Virgen María, por las lágrimas que vertiste y el dolor que experimentaste
al ver a tu Hijo llevan do la cruz, como si estuviera cargando con nuestras
culpas, llevando el instrumento de su propia muerte, te rogamos, Señora,
que nos concedas la gracia de reconocer el sufrimiento y la entrega de tu
hijo Jesús. También te pedimos que nos ayudes a levantarnos del dolor y del
pecado, y que nos permitas acompañarte en tus dolores como verdaderos
hijos tuyos.
Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu
eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa
María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de
nuestra muerte, Amén.

5. Canto: Contigo María

Quinto Dolor La crucifixión y la agonía de Jesús

1. Invocación:
Animador(a): Dios te Salve María, estrella de la luz,
que sola quedaste al pie de la Cruz. / Todos: A mi Dios
llamaste con gran soledad, socorre, Señora, mi necesidad.
2. Lectura Juan 19, 25-27.
“Y estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la
hermana de su madre, María esposa de Cleofas, y María
Magdalena. Y cuando vio Jesús a su madre y al discípulo
a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu
hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre”. Y desde aquella hora el
discípulo la acogió en su casa. Palabra de Dios.

3. Mensaje:
Desde siempre, Dios eligió a María, la más bella de las mujeres, para
ser la madre de Jesús. Ella aceptó libremente, sabiendo que el dolor sería
parte de su camino. Simeón le advirtió que una espada atravesaría su alma,
y así fue. María acompañó a Jesús en cada paso: desde su nacimiento
humilde hasta su muerte en la cruz. Su “sí” inicial la llevó a vivir momentos
de alegría y profunda tristeza. Pero nunca se arrepintió, porque el amor
verdadero implica entrega total. Al pie de la cruz, María nos enseña que el
dolor, cuando se une al amor, se convierte en una ofrenda valiosa. No es un
castigo, sino una oportunidad para darlo todo por los demás, como ella lo
hizo por nosotros.
19
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Oración:
María, Madre querida, hoy sentimos contigo las lágrimas que derramaste
y el dolor que te invadió al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos
y pies de tu amado Hijo, y luego verlo sufrir y morir en la cruz. Él, que dio
su vida por nosotros, sintió el dolor más grande, y tú, como madre, sentiste
esa misma angustia. Nos unimos a tu dolor, María, y te pedimos: por ese
sufrimiento que viviste, ayúdanos a no caer en el pecado, y permítenos
recibir los frutos de la salvación que tu Hijo nos ganó.
Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu
eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa
María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de
nuestra muerte, Amén.

Canto a María: Dolorosa de pie junto a la Cruz.

Sexto Dolor La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto

1. Invocación
Animador(a): Dios te Salve María, estrella de la
luz, que sola quedaste al pie de la Cruz. / Todos: A mi
Dios llamaste con gran soledad, socorre, Señora, mi
necesidad.

2. Lectura Marcos 15, 42-46


Y ya al atardecer, como era la Preparación, es decir,
la víspera del sábado, vino José de Arimatea, miembro
respetable del Consejo, que esperaba también el Reino de Dios, y tuvo la
valentía de entrar donde Pilato y pedirle el cuerpo de Jesús. Se extrañó
Pilato de que ya estuviese muerto y, llamando al centurión, le preguntó si
había muerto hacía tiempo. Informado por el centurión, concedió el cuerpo a
José, quien, comprando una sábana, lo descolgó de la cruz, lo envolvió en la
sábana y lo puso en un sepulcro que estaba excavado en roca; luego, hizo
rodar una piedra sobre la entrada del sepulcro. Palabra de Dios.
Mensaje:
El texto nos presenta el desgarrador momento en que María recibe el
cuerpo de Jesús, un símbolo del amor eterno de una madre que trasciende
la muerte. Este acto, la “Piedad”, nos recuerda que el amor perdura y que, a
pesar del sufrimiento, debemos acompañar con dignidad a quienes amamos.
Hoy, las madres enfrentan cruces similares, luchando contra la injusticia y el
dolor que sufren sus hijos. María se erige como un modelo de maternidad,
invitándonos a ser solidarios y a no abandonar a quienes cargan sus propias
cruces.

3. Oración:
Virgen María, con el corazón traspasado por el dolor, sentiste cada
punzada de la lanza que hirió a tu Hijo, como si esa misma arma te atravesara
a ti. Viste el Corazón Divino, símbolo del amor inmenso de Jesús, ese amor
que lo llevó a entregarse por nosotros, pecadores. Tú, que lo habías acunado
lleno de vida, ahora lo recibías muerto, víctima de la crueldad humana y de
20
Plan de Pastoral - Abril 2025

nuestros propios errores. Nos unimos a tu sufrimiento... y, por el valor de


esas lágrimas, te suplicamos que nos concedas la gracia de amar a Jesús
con la misma intensidad con que Él nos amó.
Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu
eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa
María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de
nuestra muerte, Amén.
4. Canto a María: Dios te Salve María

Séptimo Dolor El entierro de Jesús y la soledad de María.

1. Invocación:
Animador(a): Dios te Salve María, estrella de la luz,
que sola quedaste al pie de la Cruz. / Todos: A mi Dios
llamaste con gran soledad, socorre, Señora, mi necesidad.

2. Lectura Juan 19, 38-42.


Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo
de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió
a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato
se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo. Fue
también Nicodemo - aquel que anteriormente había ido a verle de noche - con
una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús
y lo envolvieron en vendas con los aromas, conforme a la costumbre judía
de sepultar. En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en
el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado.
Allí, pues, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro
estaba cerca, pusieron a Jesús.

3. Mensaje:
María, como madre, experimentó el dolor supremo al recibir el cuerpo
sin vida de su Hijo, Jesús, tras la crucifixión. Este acto, el último de sus
siete dolores, simboliza la culminación de su misión terrenal: desde traerlo
al mundo hasta entregarlo a la tierra. La soledad y el vacío que sintió
María al despedirse de Jesús son un reflejo del dolor que muchas madres
experimentan al perder a sus hijos, un adiós definitivo que solo deja el
recuerdo en el corazón. Sin embargo, el sufrimiento de María se transforma
en alegría con la resurrección de Jesús, marcando no una derrota, sino una
gran victoria. Además, se le encomienda una nueva misión: acompañar a la
comunidad cristiana naciente. María, entonces, se convierte en madre de la
Iglesia y de cada uno de nosotros. Que su ejemplo nos ayude a encontrar
sentido en nuestro propio sufrimiento y a ser solidarios con el dolor de los
demás, esforzándonos por aliviar el sufrimiento en el mundo.

4. Oración:
Virgen María, nuestra Madre, sabemos que estuviste ahí, acompañando
a Jesús en cada momento de su sufrimiento. Ahora te vemos sola, llena de
dolor, y queremos estar contigo. Nos unimos a tu pena y te pedimos que, por
todo lo que sufriste, nos ayudes con aquello que tanto necesitamos.
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Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu


eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa
María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de
nuestra muerte, Amén.
Nos reunimos alrededor de la imagen de la Virgen María, agradecidos a
Dios por su presencia maternal en nuestras vidas.
Con el corazón lleno de gratitud, reconocemos la fe inquebrantable de
María, su “sí” al plan divino, su entrega al llevar a Jesús en su vientre y su
dedicación constante a su cuidado.
Elevamos nuestras oraciones a nuestra Madre, pidiendo su intercesión
para que, a su ejemplo, podamos mantenernos fieles a la voluntad de Dios,
confiando en su compañía incluso en los momentos de mayor dificultad.
También expresamos nuestra profunda gratitud por el regalo de la
maternidad, un don divino que valoramos profundamente.
Hacemos un Padrenuestro, un Ave María y nos damos un fuerte abrazo
y cantamos a la Virgen María la canción.
Canto a María: Ven con nosotros a caminar.

MEDITACIONES DE SEMANA SANTA

Presentación
Facilitamos estas meditaciones para acompañar
nuestras comunidades en los días previos al Triduo Pascual
como una manera de prepararnos interiormente a la
celebración de sus Santos Misterios. Puede elaborarse un
itinerario para que cada día siempre haya una temática de
oración y reflexión que marque ese día y así sacar mayor
provecho a la Semana Santa. Puede realizarse a nivel
parroquial, de los sectores y de las comunidades. Ayudaría mucho tener
un espacio de preparación para que a partir de la propuesta inicial puedan
integrarse otros elementos que enriquezcan la experiencia.

Lunes Santo
El perfume de la vida, la esperanza en la Resurrección
“a mí no siempre me tendrán”

1. Ambientación: Colocar el tema de la meditación junto a una tinaja.


2. Canto:
3. Oración: Leer Salmo 133 (132)
4. Lectura Texto Bíblico: Juan 12,1-11
5. Meditación:
• ¿Qué personajes aparecen en el texto?
• ¿Qué dicen?
• ¿Qué opinas de los perfumes?
• ¿Cuál es el mensaje de esa Palabra para ti?
22
Plan de Pastoral - Abril 2025

6. Reflexión:
La vida es terrenamente rápida, breve y fugaz. Jesús nos descubre su
verdadera humanidad sometida a la tiranía del tiempo y los contratiempos
que la disfrazan de mil maneras. Muchas cosas parecen entretener la vida y
distraernos de su más cercana realidad aniquiladora, la muerte.
La vida es esa tensión, ese impulso que busca dentro sí la otra vida. El
perfume nos remite al honor y dignidad que merecen nuestros cuerpos, que
aún después de la muerte son vestidos para la vida, porque no todo termina
con la muerte.
La fragancia esparcida en los pies del maestro son anuncio de su triunfo,
no de su muerte, del amor que nos demanda y en el que no media valor
alguno, porque la vida es Él. Los que en Él creen levantados de la muerte
en el bautismo son perfumados no para anunciar su muerte, sino su victoria.
La vida del cristiano entonces será el grito del apóstol, ser el suave
aroma de Cristo, el buen olor de Cristo (2 Cor 2,15), llegar a oler como
Cristo (Ef 5,1-2). Así nosotros en el contexto de esta pascua ya a la puerta,
bañados de Cristo seremos testigos de la vida agradable en Dios.
Jesús desde su nacimiento recibió aromas y perfumes (Mt 2,11). Él
es el amado de gratísimo aroma, el olor mismo de la santidad (Cant 4,14).
Esa evocación misteriosa que los perfumes y fragancias nos permiten
experimentar y vivir, pero que no podemos explicar, sino disfrutar, es una
metáfora de la vida misma, llamada a ser vida santa, vida de suave olor,
aroma, incienso y oración, vida en Cristo, crisma.

7. Canto

8. Oración
Pide a los participantes que reflexionen sobre sus “perfumes” personales:
• ¿Qué valoras realmente en tu vida?
• ¿Qué aromas estás dejando en los demás?
• ¿Quieres ser perfume de Cristo?

9. Contemplación | Dejemos que el aroma de Jesús nos hable


La Resurrección es un perfume que no se puede contener. Así como
María ungió los pies de Jesús con perfume caro, hoy esa fragancia se
derrama sobre nuestras vidas, recordándonos que el Evangelio no es solo
para el momento de la muerte, sino que es un llamado a la vida radical.
Jesús, al resucitar, no solo nos muestra la victoria sobre la muerte, sino
también el poder de la vida eterna en nuestra realidad cotidiana.
Hoy vivimos en una sociedad que se agota buscando “fragancias”
temporales: éxito, validación social, poder. Pero el perfume de la vida
verdadera no se encuentra en los valores que nos atan a la muerte, sino en
el amor redentor y la esperanza de la Resurrección. ¿Estamos dispuestos a
ser ese perfume en el mundo? Ser luz y esperanza incluso en medio de las
sombras.

10. Canto: Ven Espíritu Santo lléname

11. Oración final con el signo: Pasar un pequeño frasco con perfume o
quemar incienso en una vasija.
23
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

12. Se hacen oraciones de petición espontáneas. Padre nuestro y Ave


María

13. Canto

Martes Santo
La noche de la vida, espera dichosa en la tormenta
«Lo que vas a hacer, hazlo pronto»

1. Ambientación: Colocar el tema de la meditación junto a una llama


o luz opaca.

2. Canto: Mientras recorres la vida

3. Oración: Leer Salmo 91 (90)

4. Lectura Texto Bíblico: Juan 13,21-33.36-38

5. Meditación
• ¿Qué personajes aparecen en el texto?
• ¿Qué dicen cada uno de ellos?
• ¿Qué significado cree que tiene la expresión “Lo que vas a hacer hazlo
pronto”?

6. Canto

7. Reflexión
La vida y la luz se abrazan inconfundiblemente, pero la oscuridad, las
tinieblas y la noche misma parecieran negar o amenazar la vida, o simplemente
ponerla al corriente de sus límites, precariedades, vulnerabilidades, en fin,
de su finitud y mortalidad.
La noche oscura del alma, el poema universal del maestro san Juan de
la Cruz describe el alma en total desolación, donde la casa del alma parece
haber perdido el techo y toda seguridad. Jesús atrapado en angustias,
traiciones y negaciones, pone frente a nosotros el costo de nuestra fidelidad,
el precio de ser artífice del Reino de Dios y su justicia.
Nada podría herir más al maestro que las incomprensiones de sus
íntimos discípulos tenidos en la distinción familiar de amigos. Muchas veces
la vida es así, a nuestros ojos injusta, descabellada y cínica, porque son los
nuestros, los de casa, los íntimos, los de la misma comunidad, la misma
familia, los mismos amigos, los que están llamados a corresponder con
cariño, consideración, estima y empatía, pagan con traiciones, engaños,
chismes, hipocresías evidentes, dobleces descaradas.
Jesús en el Getsemaní, de noche, es dejado solo; sus acompañantes
duermen (Lc 22,45ss), la tristeza no les deja acompañarle como es debido.
Las limitaciones de los otros también pueden volverse decepción, por
esperar de donde probablemente no pueda haber lo suficiente.
La vida ahogada en intrigas y en el vaivén de consideraciones mezquinas,
bajas y terrenas, nos recuerdan al maestro vendido, traicionado y negado.
24
Plan de Pastoral - Abril 2025

Sentir la afrenta de quienes nos niegan y se escandalizan por simplemente


estar de parte de verdad y de la justicia, aunque esa verdad la disfracen
de blasfemia religiosa y de temeridad civil, ella cual luz naciente se levanta
como un faro en las conciencias de quienes en el dolor de la vida se sienten
en el tránsito de una larga noche oscura.
Jesús en esta Pascua se transfigura, calma la tempestad engañosa de la
vida, y en medio de la desolación, de la noche oscura de la vida, vislumbramos
la consolación, la luz de su Resurrección, la vida del día que no acaba.
El pronto de Jesús es el grito de toda una humanidad que en la noche
oscura le pide a Dios celeridad.

8. Oración | Presenta al Señor tu vida oscura y pídele consuelo e iluminación.


En la noche más oscura, cuando todo parece perdido, cuando el mundo
no entiende, la Resurrección de Cristo se alza como una llamada a la vida.
“Lo que vas a hacer, hazlo pronto,” nos recuerda que cada momento es un
tiempo de gracia. En esta noche que simboliza todas las tinieblas de nuestra
vida, la luz pascual se alza como una invitación a vivir con audacia, a salir de
la comodidad y a actuar con esperanza radical.
La Resurrección no solo es un evento de la historia, sino una ruptura
con todas nuestras expectativas limitadas de lo que la vida puede ser. Vivir
la esperanza de la Resurrección es vivir la vida en su plenitud, confrontando
las sombras y descubriendo que incluso en la noche más oscura, la vida
tiene la última palabra.

9. Contemplación | Deja que el silencio de la vida te hable al corazón

10. Canto: Por qué tengo miedo (Hna. Glenda)

11. Oración final | Con las luces apagadas, leer el texto del poema La
noche oscura

La Noche Oscura del Alma


1. En una noche oscura, 4. Aquesta me guiaba
con ansias, en amores inflamada, más cierto que la luz de mediodía,
¡oh dichosa ventura!, adonde me esperaba
salí sin ser notada quien yo bien me sabía,
estando ya mi casa sosegada. en parte donde nadie parecía.

2. A oscuras y segura, 5. ¡Oh noche que guiaste!


por la secreta escala, disfrazada, ¡oh noche amable más que la alborada!
¡oh dichosa ventura!, ¡oh noche que juntaste
a oscuras y en celada, Amado con amada,
estando ya mi casa sosegada. amada en el Amado transformada!

3. En la noche dichosa, 6. En mi pecho florido,


en secreto, que nadie me veía, que entero para él solo se guardaba,
ni yo miraba cosa, allí quedó dormido,
sin otra luz y guía y yo le regalaba,
sino la que en el corazón ardía. y el ventalle de cedros aire daba.

25
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

7. El aire de la almena, 8. Quedé y olvídeme,


cuando yo sus cabellos esparcía, el rostro recliné sobre el Amado,
con su mano serena cesó todo y déjeme,
en mi cuello hería dejando mi cuidado
y todos mis sentidos suspendía. entre las azucenas olvidado.
(San Juan de la Cruz)

Padre nuestro y Ave María.

Miércoles Santo
Los desengaños de la vida, una ventana a la real esperanza
“Uno de ustedes me entregará”

1. Ambientación: Colocar el tema de la meditación junto a un ramo seco y


un ramo verde.

2. Canto:
3. Oración: Leer Salmo 120 (121)

4. Lectura Texto Bíblico: Mateo 26,14-25

5. Meditación
• ¿Cuáles son los personajes que aparecen en el texto?
• ¿Qué dicen?
• ¿Qué piensas acerca de las traiciones?

6. Canto

7. Reflexión:
La vida es vulnerable, pero más vulnerable es nuestra autoconciencia
y la conciencia que tenemos de los demás. Nuestros pensamientos y
sentimientos no alcanzan a ser una realidad determinante del devenir del
tiempo y las conductas.
Jesús es traicionado, engañado, negado. Pareciera haber fracasado en
su expectativa acerca de la calidad de sus elegidos, pero Getsemaní enseña
que en la hora de la prueba todos estamos solos, que no valen muestras
calidades e intenciones.
La vida es desengaño, primero de nosotros mismos que muchas veces
nos confiamos y creemos la vida en nuestros propios términos, obviando
el camino de la Pasión. Jesús es vendido, una transacción acaba con el
camino discipular de uno de los suyos, pero Dios ya lo ha dado a Él en pago
como remedio de nuestros males.
Por eso el gran desengaño es llegar a desengañarnos del Dios
controlado de nuestros pensamientos, ese Dios casi que, a control remoto,
el diosito sin carne ni hueso, sin historia, monotemático y caprichoso. El gran
desengaño, ese que Pedro se negaba a aceptar en los términos de eso no
puede pasarte a ti (Mt 16,22) y que medio se disipa en el Monte Tabor con
la Transfiguración (Lc 9,28ss).
26
Plan de Pastoral - Abril 2025

La Encarnación de Jesús es la clave de este desengaño, lo divino se


hace humano, para que lo humano en lo adelante se oriente a ser divino.
El Padre lo ha entregado también como moneda de pago (Rm 3,24; Ef 2,5),
porque con su muerte seríamos justificados, pagados (Is 53, 11ss).
El Dios de Jesús es el Dios desconcertante y siempre nuevo que nos
arrebata hacia Él y demanda de nosotros total confianza, sólo en Él, porque
la vida no está en quienes la quitan matando el cuerpo (Mt 10,28), sino en Él.
“El SEÑOR da muerte y da vida; hace bajar al Seol y hace subir” (1Sam 2,6).
La vida de Jesús está en las manos del Padre, nadie se la quita Él la da
libremente (Jn 10,18).

8. Oración | Lleva a Jesús tus dolores. Pídele perdón por tus negaciones
y traiciones.

9. Contemplación | Me dejo mirar amorosamente por Jesús.


“Uno de ustedes me entregará.” En esta semana pascual, enfrentamos
la dolorosa realidad de que somos traicionados, abandonados, heridos por
quienes amamos. Pero la Resurrección cambia la narrativa. La traición
no tiene la última palabra; en el corazón de la traición, Cristo ofrece la
reconciliación. Su Resurrección es la esperanza de que, a pesar de nuestras
traiciones, Él nos ama hasta el final y transforma todo lo negativo en vida
nueva.
La Resurrección nos invita a desengañarnos de una visión superficial de
la vida y a abrazar la verdadera libertad que se encuentra en el sacrificio, el
perdón y la reconciliación. No estamos llamados a vivir sin desengaños, sino
a transformar esos desengaños en oportunidades para la verdadera vida.

10. Canto: Con su muerte nos justificará

11. Oración final | Canto del Magnificat. Padre nuestro y Ave María.

12. Canto

Adoración Eucarística Jueves Santo

Hoy, en este Jueves Santo, nos reunimos como


comunidad para vivir y profundizar en los grandes
misterios que nos ofrece esta celebración. Este día
nos invita a contemplar la institución de la Eucaristía,
el lavado de los pies, el sacerdocio y, sobre todo, el
don de la esperanza que brota de la Pasión, Muerte
y Resurrección de Cristo.
“La esperanza no defrauda” (Rm 5,5), resuena
como llamado del Papa Francisco, con lo que nos
recuerda que en medio de las dificultades y el sufrimiento del mundo,
Cristo es nuestra esperanza viva, que no se apaga, que es más fuerte que
la muerte misma. Hoy, al adorar la Eucaristía y al recordar el sacrificio de
Jesús, renovamos nuestra esperanza en Él, quien nos da la fuerza para
seguir adelante, con la certeza de que nuestra vida tiene un propósito en Él.

27
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Oración:
Señor Jesús, te damos gracias por tu entrega total en la Cruz, y por
el don que nos dejaste de tu Cuerpo y Sangre en la Eucaristía. Hoy, ante
tu presencia en el Santísimo Sacramento, queremos agradecerte por
tu sacrificio y amor incondicional. Ayúdanos a seguirte con humildad y
generosidad, a servirnos unos a otros como tú nos has servido. Permítenos
vivir tu Pasión en nuestras vidas, encontrando en ella fuerza y esperanza.
Amén.
1. Invocación al Espíritu Santo
Espíritu Santo, te pedimos que nos ilumines en este momento sagrado.
Ven a este lugar, ven a nuestros corazones, para que podamos comprender
más profundamente los misterios que celebramos hoy. Abre nuestras
mentes y corazones, y ayúdanos a ser verdaderos testigos de la esperanza
que brota de la Eucaristía y de la Cruz. Que, al vivir este Jueves Santo,
podamos experimentar la profundidad del amor de Cristo, que es nuestra
única y verdadera esperanza. Amén.

2. Acción de Gracias por el Don de la Eucaristía


a. Leer 1 Corintios 10.
b. Alabanzas a Jesús por la Eucaristía
c. Canto a la Eucaristía
d. Silencio de 5 minutos
e. Oración

Gracias, Señor Jesús, por haberte entregado a nosotros en la Eucaristía,


tu Cuerpo y tu Sangre. Hoy, recordamos ese gran gesto de amor en el cual,
en la Última Cena, nos dejaste el sacramento que nos une a ti, nos alimenta
y nos fortalece. Al recibir tu Cuerpo, renueva nuestra esperanza en ti, nos da
la fuerza para caminar como comunidad, como tu Cuerpo Místico, hacia la
Pasión y Resurrección.
Señor, te damos gracias porque en tu Eucaristía encontramos la
respuesta a todas nuestras dudas y temores. Tu Pan es la verdadera
esperanza para nuestras almas, el consuelo en nuestras tribulaciones, y la
luz que ilumina el camino en medio de la oscuridad. Ayúdanos a recibirte con
fe, reverencia y amor.

3. Reflexión sobre el amor cristiano


a. Leer Efesios 5
b. Reflexión
• ¿Qué frase llama mi atención?
• ¿El amor y la esperanza cómo lo relacionaría Jesús?
Hoy también recordamos el gesto humilde y revolucionario de Jesús,
quien, al lavar los pies de sus discípulos, nos mostró el camino del servicio
y la humildad. Nos invita a ser siervos unos de otros, a ser testigos de un
amor que no se guarda para sí mismo, sino que se da sin medida. En un
mundo que se siente tan dividido, tan cargado de egoísmo, hoy tú, Señor,
nos llamas a lavarnos los pies unos a otros.
Como comunidad, queremos vivir este mandamiento de amor en cada
gesto de nuestra vida diaria. Ayúdanos a ver a los demás no con ojos de
28
Plan de Pastoral - Abril 2025

juicio, sino con el corazón lleno de compasión, y a servirles con generosidad,


sin esperar nada a cambio. Que en este Jueves Santo renovemos nuestra
disposición a seguir tus huellas de humildad y servicio.
c. Canto: No hay mayor amor
d. Silencio 5 minutos.
4. Meditación sobre el Sacerdocio: Sacerdotes para formar el pueblo
de Dios
a. Leer 1Pedro 2,9-10.
b. Oración de petición por las vocaciones sacerdotales
c. Canción vocacional
d. Oración:
Señor, gracias por el don del sacerdocio. Hoy celebramos el momento
en que, en la Última Cena, instituiste a los apóstoles como sacerdotes de tu
Nueva Alianza. El sacerdocio es el ministerio que continúa la obra redentora
de Cristo en el mundo, y en la Eucaristía, el sacerdote es el mediador entre
Dios y nosotros. Pedimos por todos nuestros sacerdotes, para que sean
siempre fieles a su vocación y lleven a cabo con amor y dedicación la misión
que les has encomendado.
También pedimos por cada uno de nosotros, laicos y laicas, para que
entendamos que el sacerdocio no es solo el de aquellos que sirven en el
altar, sino que todos estamos llamados a vivir una vida consagrada en el
amor y el servicio a los demás. Que podamos vivir cada día nuestra vocación
cristiana como un acto de adoración y entrega a tu voluntad.
e. Silencio 15 minutos.
5. Reflejo de la Esperanza Viva en la Pasión de Cristo
Señor Jesús, al comenzar la celebración de tu Pasión, te damos gracias
por haberte entregado por amor a nosotros. La cruz es el signo supremo
de tu amor, y al mirarla hoy, entendemos que, a través de tu sufrimiento, se
revela la mayor esperanza para el mundo. La Bula sobre la Esperanza nos
recuerda que el sufrimiento no es el final, sino que a través de él llegamos
a la vida. Nos dices, Señor, que en medio de la cruz está la esperanza, y
por eso hoy no tememos, porque sabemos que Tú has vencido la muerte.
En este Jueves Santo, te pedimos que nos des la gracia de confiar
siempre en tu amor, especialmente en los momentos de prueba y dolor. Que
podamos ser testigos de la esperanza que brota de la cruz, sabiendo que tu
sacrificio nos da la fuerza para vivir en paz, para perdonar, y para caminar
hacia la luz de la resurrección. Hoy queremos decirte con confianza y fe:
¡Cristo, nuestra esperanza!

6. Petición por la Comunidad y el Mundo


Hoy, Señor, te pedimos por nuestra comunidad parroquial. Ayúdanos a
vivir siempre en unidad, amor y servicio, siendo luz para los demás y testigos
de la esperanza que nos has dado en la Eucaristía. Renueva en nosotros
el deseo de ser verdaderos discípulos de tu amor, de llevar tu esperanza a
todos los rincones de nuestra ciudad, y de ser instrumentos de paz en medio
del conflicto y la división.
Pedimos también por el mundo, por todas las naciones que sufren, por
los pobres, los enfermos, los marginados y los oprimidos. Señor, que tu cruz
29
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

sea el consuelo para todos los que sufren, y que tu esperanza transforme
los corazones endurecidos y el sufrimiento en alegría. Que, a través de la
Iglesia, todos lleguemos a conocer tu paz y tu salvación.

7. Oración Final de Adoración


Señor Jesús, te adoramos en este Jueves Santo, en tu presencia real
en la Eucaristía. Gracias por tu sacrificio, por tu amor, por tu entrega total.
Hoy, al celebrar la Institución de la Eucaristía, queremos renovarnos como
comunidad, unidos en un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo.
Te adoramos, Señor, y queremos vivir cada día más como tú nos
enseñaste, siendo signos de esperanza, de amor y de humildad. Que este
Jueves Santo nos impulse a vivir la Pascua con un corazón renovado, con
una esperanza viva que no se apaga nunca.
Cristo, nuestra esperanza, te pedimos que nos hagas testigos de tu
amor hasta el último rincón del mundo. Amén.

Conclusión:
Queridos hermanos y hermanas, en este Jueves Santo, vivimos la llamada
a la esperanza y a la adoración. Al celebrar la Eucaristía y el sacerdocio, y
al meditar sobre el amor y la humildad de Jesús, renovemos nuestra fe y
esperanza en Él. Que cada uno de nosotros, habiendo participado de los
misterios de su Cuerpo y Sangre, sea transformado y se convierta en un
mensajero de la esperanza para el mundo. Que en este día y siempre, Cristo
sea nuestra fortaleza, nuestra paz y nuestra esperanza eterna. Amén.

Padre nuestro y Ave María.


Salimos en silencio.

Visitas con el Cirio Pascual


Recomendaciones:
• Conviene unir esta experiencia de fe y evangelización
al lucernario de la Vigilia Pascual, destacando en la
celebración a los que irán como enviados de la pascua.
• Prevéase tantos cirios pequeños como sean necesarios
para las visitas por las casas.
• Las reflexiones están hechas a partir de los textos de los
evangelios de la Octava de Pascua y el valor del mes,
pero igual se puede realizar durante toda la pascua.
• Esta es una oportunidad para volver a conectar con los
hermanos que por la pandemia se han distanciado.
• Se han organizar tantos equipos de visitas con el cirio
como sean necesario para procurar llegar a la mayor cantidad de
hogares posibles.
• Téngase en cuenta hacer las visitas en horario favorable para los que
trabajan lejos de sus casas.
• Pueden hacerse equipos especiales para visitar los residenciales
cerrados y las torres de apartamentos con personas de esos mismos
lugares.
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Plan de Pastoral - Abril 2025

Lunes: Las mujeres faros de esperanza

1. Ambientación: Cánticos alegres y trono con flores.

2. Entronización del Cirio:


• Coordinador: “Reciban la luz de Cristo Resucitado”.
• Anfitriones: “La Alegría del amor ha triunfado”.
• Todos: “¡Aleluya, aleluya Cristo está Resucitado!”

3. Texto bíblico: Juan 20, 11-18

4. Reflexión:
María Magdalena corre, Pedro y Juan corren, el mundo parece agitado.
La tumba está vacía, y con ella se vacían nuestros miedos. Jesús no está
entre los muertos, está vivo. ¿Cuántas veces buscamos la vida donde solo
hay sombras? La resurrección es el golpe de gracia contra la desesperanza.
La esperanza cristiana no es ingenuidad, sino certeza de que Dios tiene la
última palabra.
En República Dominicana, la pobreza, la violencia y la desigualdad son
realidades que muchas veces apagan la esperanza de nuestro pueblo. Al
igual que María Magdalena, muchos en nuestro país buscan respuestas en
medio de su dolor. Como cristianos, debemos ser testigos de la esperanza
viva, llevando el mensaje de Cristo resucitado a aquellos que más sufren.
El encuentro de María Magdalena con el Resucitado es un primer gesto
de esperanza: en medio de su dolor y tristeza, Jesús se le revela de manera
personal. El llamado de Jesús por su nombre, “María”, es una muestra del
amor personal que Cristo tiene por cada uno de nosotros, una esperanza
viva que nos llama a salir de nuestras tinieblas hacia la luz de la resurrección.
Esta esperanza no es abstracta, sino concreta y transformadora.
Anunciemos con valentía que Cristo vive. Nuestra fe no es un museo de
recuerdos, sino el fuego de una presencia que transforma.
Así como María Magdalena encontró la esperanza en el Resucitado,
nosotros también estamos llamados a buscar y encontrar a Cristo, que nos
da esperanza incluso en nuestros momentos de desesperación.

5. Oración:
Señor Jesús, resucitado, te damos gracias por llamarnos por nuestro
nombre y ofrecernos tu luz en medio de la oscuridad. Hoy, te pedimos que
nos des la fuerza para ser portadores de tu esperanza en nuestra sociedad.
Que la luz del Cirio Pascual ilumine nuestro compromiso misionero,
para que podamos llevar tu paz y alegría a quienes más la necesitan
y Señor Resucitado, haznos testigos audaces de tu victoria. Que no nos
acostumbremos a la tristeza, sino que llevemos tu esperanza a cada rincón
de nuestra tierra. Amén.

Martes: Cristo Resucitado, la esperanza que no defrauda (Rm 5,5)

1. Ambientación: Cánticos alegres y un corazón con llama ardiente.


2. Entronización del Cirio: Igual que en los días anteriores.
31
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

3. Texto Bíblico: Lucas 24, 13-35.

4. Reflexión:
Jesús camina con los discípulos de Emaús, pero ellos no
lo reconocen. Están tristes, decepcionados. Es la historia de
muchos de nosotros: cuando la vida duele, cuesta ver a Dios.
Pero Él camina a nuestro lado. Y lo descubrimos en la Eucaristía
y en el prójimo.
El camino de los discípulos de Emaús refleja cómo, en medio de las
dificultades de la vida, a veces no somos capaces de reconocer la presencia
de Cristo. Sin embargo, en este misterio pascual, el Resucitado camina con
nosotros, acompaña nuestras dudas y nos explica las escrituras, abriendo
nuestros corazones a la esperanza. El momento de la fracción del pan es una
revelación de la esperanza que se renueva cada vez que nos encontramos
con Cristo en la Eucaristía. Aprendamos a ver a Jesús en lo cotidiano.
Evangelizar es ayudar a otros a reconocer su presencia.
A menudo, muchos en la República Dominicana se sienten como los
discípulos de Emaús, caminando sin saber qué hacer en medio de las
dificultades. El drama de los servicios de salud y los seguros, la violencia,
la carestía de los alimentos, y la falta de empleo, de un empleo digno y de
calidad, son realidades que nublan la esperanza. Sin embargo, el Resucitado
camina con nosotros, y como cristianos estamos llamados a ser luz para
aquellos que están en desánimo, enseñando que la esperanza no es solo
una promesa lejana, sino que es una presencia constante que camina con
nosotros, transformando nuestra vida cotidiana.
5. Oración:
Pedimos tu presencia Jesús en nuestro diario caminar. Señor Jesús,
Resucitado, ven a caminar con nosotros en nuestro propio camino de Emaús.
Ayúdanos a reconocer tu presencia en cada paso que damos, especialmente
en las situaciones difíciles de nuestra sociedad. Que la luz del Cirio Pascual,
que arde como signo de tu victoria sobre la muerte, nos impulse a ser
mensajeros de esperanza para nuestros hermanos y hermanas. Jesús
Resucitado, que arda nuestro corazón con tu Palabra. Que nunca dejemos
de anunciar que estás vivo. Amén.

Miércoles: Peregrinos de Esperanza

1. Ambientación: Cánticos alegres de Resurrección y referencias a la Iglesia.


2. Entronización del Cirio: Igual que en los días anteriores.
3. Motivación: Reflexionar sobre cómo Cristo Resucitado ilumina nuestra
vida terrena, dándole un destino eterno. El Evangelio de la Vida como
una invitación constante.
4. Texto Bíblico: Lucas 24, 35-48.

5. Reflexión:
Jesús se presenta a los apóstoles, llenos de miedo y desconcierto, y les
da el don de su paz. Esta paz es fruto de la resurrección, una paz que disipa
32
Plan de Pastoral - Abril 2025

el miedo y nos empuja a la misión. La Pascua no solo nos reconcilia con


Dios, sino que nos reconcilia con los demás y nos manda a ser portadores
de la paz de Cristo en un mundo herido.
Hay mucho interés en implantar miedo en nuestra gente, y el miedo está
presentes en muchos sectores de la sociedad dominicana. Como cristianos,
debemos ser testigos de la paz verdadera que solo Cristo puede dar. La paz
no solo es la ausencia de conflicto, sino un compromiso activo con la justicia
y la dignidad humana.

6. Oración
Señor Jesús, resucitado, te pedimos que nos concedas tu paz, esa paz
que vence el miedo y nos da el valor de vivir nuestra fe con ardor misionero.
Que el Cirio Pascual, símbolo de tu luz, ilumine nuestra misión de llevar la
paz y la esperanza a todos los rincones de nuestra patria. Amén.

Jueves: Lo increíble del Resucitado es nuestra esperanza

1. Ambientación: Decoración con imágenes de trabajo y alimentos que


dan vida.

2. Entronización del Cirio: Igual que en los días anteriores.

3. Motivación: Reflexión sobre la relación entre trabajo,


comida y vida. Jesús se manifiesta en nuestras fatigas y
en nuestro trabajo, dándole dignidad.

4. Texto Bíblico: Juan 20, 24-29.

5. Reflexión:
Tomás, en su duda, nos representa a muchos de nosotros cuando nos
enfrentamos a situaciones difíciles y no entendemos lo que está sucediendo.
Sin embargo, Jesús no rechaza la duda de Tomás, sino que lo invita a tocar
sus heridas y creer. El misterio pascual es un misterio de misericordia y
paciencia, porque Jesús nos da la oportunidad de encontrar la fe, incluso
cuando vacilamos.
En su catequesis del 29 de mayo de 2013, el Papa Francisco decía:
“La esperanza cristiana no es una esperanza que se reduce a la emoción
del momento. Es una esperanza que nos permite ver más allá de nuestras
dudas y dificultades, porque se basa en Cristo, la roca sólida de nuestra
vida.”
Muchas personas en nuestra sociedad se sienten como Tomás,
atrapadas en la duda y el sufrimiento. En un país donde la desigualdad y la
injusticia son frecuentes, muchos pierden la esperanza. Sin embargo, Cristo
nos invita a confiar en Él, a tocar sus heridas y encontrar en Él la verdadera
paz.
6. Oración
Señor Jesús Resucitado, en tus heridas encontramos la curación para
nuestras dudas. Hoy te pedimos que nos ayudes a reconocer tu presencia
en nuestras vidas, especialmente en aquellos momentos en los que nuestra
33
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

esperanza se ve amenazada. Que la luz del Cirio Pascual nos dé la confianza


para ser testigos de tu resurrección, portadores de esperanza para los que
más lo necesitan. Amén.

Viernes: Cristo ha Resucitado, nos hace misioneros de la vida

1. Ambientación: Cánticos alegres y decoración alusiva a la misión.

2. Entronización del Cirio: Igual que en los días anteriores.

3. Texto bíblico: Juan 21, 1-14

4. Reflexión:
La pesca milagrosa es un signo de que, cuando confiamos plenamente
en Cristo, el fruto de nuestra misión será abundante. Este es un aspecto del
misterio pascual: la resurrección de Cristo nos llama a confiar en Él y a salir
a la misión, sabiendo que con Él todo es posible. Esta confianza en Cristo
Resucitado nos impulsa a ser misioneros con un ardor renovado.
El compromiso misionero en nuestra sociedad debe ser activo. Los
desafíos sociales de nuestro país, como la pobreza, la violencia familiar, y la
indiferencia, requieren una respuesta valiente y esperanzada, confiando en
que Cristo está con nosotros en nuestra misión.

5. Oración
Señor Jesús, resucitado, te pedimos que nos des el valor de salir a
pescar, confiando en tu presencia y en tu poder. Que la luz del Cirio Pascual
nos inspire a ser misioneros de esperanza y paz en medio de las dificultades.
Amén.

Sábado: Misioneros Peregrinos de Esperanza

1. Ambientación: Preparar cantos alegres de resurrección


y unidad, preparar un trono con flores para colocar el
cirio, tener velas o velones disponibles.

2. Entronización del Cirio: El coordinador/a entrega el


Cirio Pascual elevado a los anfitriones diciendo:
• Coordinador: Reciban la luz de Cristo Resucitado
• Anfitriones: La Alegría del amor ha triunfado
• Todos: ¡Aleluya, aleluya Cristo está Resucitado!

3. Texto Bíblico: Mateo 28, 16-20.

4. Reflexión:
La aparición de Jesús a los discípulos en Galilea no solo confirma su
resurrección, sino que también les otorga una misión universal: llevar el
Evangelio a todos los pueblos, sin fronteras. Este mandato es un llamado
a la acción, al compromiso con la difusión de la esperanza que brota de
la Pascua. Aunque algunos de los discípulos dudaron, Jesús, en su
34
Plan de Pastoral - Abril 2025

resurrección, les da la certeza de que su presencia les acompañará siempre.


La esperanza que Jesús nos ofrece no solo se trata de un consuelo, sino de
una invitación a ser partícipes de su misión redentora en el mundo.
En su catequesis del 22 de junio de 2016, el Papa Francisco destacó: “La
esperanza es también un dinamismo que nos mueve a trabajar por un futuro
mejor. La esperanza cristiana no nos deja tranquilos, sino que nos hace
caminar hacia adelante, nos hace ser misioneros.” Aquí, el Papa enfatiza
que la esperanza no es algo estático, sino algo que nos impulsa a llevar la
misión de Cristo a todos los rincones de la tierra, transformando la realidad
con el Evangelio.
El Jubileo de la esperanza nos impulsa a actuar con valentía ante las
grandes problemáticas que enfrenta el país, como la pobreza, la inseguridad,
la corrupción y la exclusión. Así como Jesús envía a sus discípulos a
las naciones, nosotros también somos enviados a transformar nuestras
comunidades con la esperanza viva que brota de la Pascua. La luz del
Resucitado debe ser una fuente de acción y de esperanza activa para todos
los sectores de la sociedad dominicana.

5. Oración
Señor Jesús, resucitado, gracias por el don de tu presencia y por la
misión que nos has confiado. Hoy, te pedimos que infundas en nosotros
el ardor misionero para llevar tu mensaje de esperanza y transformación a
aquellos que viven en la oscuridad. Que la luz del Cirio Pascual nos guíe
en nuestra misión y nos dé la fuerza para anunciar tu resurrección a todos
los pueblos, especialmente a aquellos que más sufren en nuestra patria.
Sabemos que Tú estás con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
Amén.

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Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Lecturas y Meditaciones de Abril 2025


Las citas bíblicas de las Lecturas Diarias utilizadas son tomadas del
Calendario Litúrgico 2025 de la Conferencia del Episcopado Dominicano.

1 Feria de Cuaresma
Martes Morado

Lectura del Profeta Ezequiel 47,1-9.12


En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo del
Señor. Del zaguán del templo manaba agua hacia Levante —el templo
miraba a Levante—, el agua iba bajando por el lado derecho del templo, al
mediodía del altar. Me hizo salir por la puerta del Norte y me dirigió por fuera
a la puerta exterior que mira al Levante, el agua iba corriendo por el lado
derecho.
El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia levante. Midió mil
codos y me hizo atravesar las aguas: ¡agua hasta los tobillos! Midió otros mil
y me hizo cruzar las aguas: ¡agua hasta las rodillas! Midió otros mil y me hizo
pasar: ¡agua hasta la cintura! Midió otros mil. Era un torrente que no pude
cruzar, pues habían crecido las aguas y no se hacía pie; era un torrente que
no se podía vadear.
Me dijo entonces: —«¿Has visto, hijo de Adán?» A la vuelta me condujo
por la orilla del torrente. Al regresar, vi a la orilla del río una gran arboleda en
sus dos márgenes. Me dijo: —«Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina,
bajarán hasta la estopa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y
lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la
corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí
estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue
la corriente.
A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no
se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva
cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será
comestible y sus hojas medicinales.». Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 45,2-3.5-6.8-9


R/. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el
Dios de Jacob
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos, aunque tiemble la tierra, y los montes se desplomen
en el mar. R/.
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra
su morada. Teniendo a Dios en medio, no vacila; Dios la socorre al despuntar
la aurora. R/.
El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de
Jacob. Vengan a ver las obras del Señor, las maravillas que hace en la tierra.
R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 5,1-3a.5-16


En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a
Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina
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Plan de Pastoral - Abril 2025

que se llama en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban
echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, que aguardaban el
movimiento del agua.
Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
«¿Quieres quedar sano?». El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie
que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego
yo, otro se me ha adelantado». Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y
echa a andar». Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó
a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado
sano: «Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla». Él les contestó: El
que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».
Ellos le preguntaron: «¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla
y eches a andar?». Pero el que había quedado sano no sabía quién era,
porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: «Mira, has quedado
sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor». Se marchó aquel
hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los
judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado. Palabra del
Señor.
Meditación
La historia del hombre se encuentra llena de dolencias, muchas de ellas
físicas, mentales, emocionales y espirituales, ha sido así a lo largo de la
humanidad. Todo esto fruto de la naturaleza caída y débil de nuestra carne.
Existen muchas cosas en nuestro alrededor que no agradan a Dios,
sentimientos, situaciones, acciones: las guerras, el abandono, maltratos,
traición, gula, vida sexual desordenada, derroche de recursos, adicciones,
esclavitud, racismo y una larga lista que se pudiera completar en tu reflexión
individual. Todas las mencionadas anteriormente son la fuente principal de
las dolencias que están aquejando a la humanidad (depresiones, traumas
psicológicos, obesidad autoinfligida, abortos, pobreza extrema, divorcios,
muertes masivas) y de manera particular a cada uno de nosotros.
Dios está consciente de nuestro dolor, de nuestras necesidades
emocionales, de nuestras necesidades fisiológicas, de nuestras necesidades
espirituales. Por eso, desde la historia de la salvación, nos ha buscado para
sanarnos, para darnos vida, para alimentarnos y lograr que demos fruto.
Al profeta Ezequiel Dios le regala esta hermosa visión de cómo
emanaban ríos de aguas sanadoras, aguas que nutren, aguas puras desde
el templo de Jerusalén simbolizando que esta agua viene de Dios que habita
en el templo. Estas aguas salían del templo y recorrían toda la comarca
terminando en el mar muerto, sanando sus aguas.
El mar muerto como su nombre lo indica no tiene vida animal, no
hay ningún tipo de especie de peces o algas marinas debido a su gran
concentración de sal. En el paso de esta agua sanadora, fertiliza toda la
tierra que toca, lo cual permite el brote de todo tipo de árboles frutales que
sirven de alimento y medicina.
Jesús, quien se compara así mismo con el templo, es la fuente de agua
viva y sanidad; quien de Él bebe, no volverá a tener sed ni sufrirá más. Jesús
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Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

se dispone en el evangelio que leímos a sanar un enfermo en Betsaida que


esperaba que una fuente hirviera, tenía mucho tiempo tratando de ser sano
de esa manera. Jesús fue directamente donde él se encontraba postrado y
concede la sanidad.
Es Jesús la verdadera fuente de vida y sanidad a nuestras dolencias.
Hoy donde te encuentres postrado por tu dolor o por tu pecado, no importa
las circunstancias que atravieses, en el pecado que te tenga atado, no
importa que tan muerto pienses que estás por dentro, el Señor te recuerda
hoy que Él tiene el poder de sanarte, de liberarte y de dar vida a tu interior.
Pidamos a Dios nos dé la fortaleza de ordenar nuestro interior según su
voluntad, ordenar nuestra parroquia para ser un instrumento de Él, ordenar
nuestra Iglesia para seguir llevando esta agua de sanidad y logremos
ordenar nuestro país para que todos sus habitantes vivamos en armonía y
brille la justicia.
Así, sanos de cuerpo y alma, cantemos como el salmista “Dios es
nuestro refugio y fortaleza, por eso no tememos, aunque tiemble la tierra”.

2 Feria de Cuaresma
Miércoles Morado

Lectura del Profeta Isaías 49,8-15


Así dice el Señor: «En tiempo de gracia te he respondido, en día de la
salvación te he auxiliado; te he defendido y constituido alianza del pueblo,
para restaurar el país, para repartir heredades desoladas, para decir a los
cautivos: “Salgan”, a los que están en tinieblas: “Vengan a la luz.” Aun por
los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas; no pasarán
hambre ni sed, no les hará daño el bochorno ni el sol; porque los conduce
el compasivo y los guía a manantiales de agua. Convertiré mis montes en
caminos, y mis senderos se nivelarán. Mírenlos venir de lejos; mírenlos del
Norte y del Poniente, y los otros del país de Sinín.
Exulta, cielo; alégrate, tierra; rompan a cantar, montañas, porque el
Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados». Sión
decía: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado» ¿Es que
puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse del hijo de sus
entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré». Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 144,8-9.13cd-14.17-18


R/. El Señor es clemente y misericordioso
El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R/.
El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor
sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan. R/.
El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus
acciones. Cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan
sinceramente. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 5,17-30


En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: - «Mi Padre sigue actuando, y yo
también actúo». Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no
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Plan de Pastoral - Abril 2025

sólo violaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose
igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo: -«Se lo aseguro: el Hijo no puede
hacer nada por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace este,
eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo
lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para su asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también
el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que
ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran
al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
Se lo aseguro: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee
la vida eterna y no será condenado, porque ha pasado ya de la muerte a la
vida. Les aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán
la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el
Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo disponer de la vida. Y
le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No les sorprenda, que venga la hora en que los que están en el sepulcro
oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de
vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de condena. Yo no
puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo,
porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió». Palabra
del Señor.
Meditación
Cuánta alegría brota de este cántico que recita el profeta Isaías. Dios,
el Señor omnipotente, viene en mi auxilio a defenderme, a pelear mi batalla,
a curar mis heridas. Dios viene a darle esperanza a los esclavizados por
el pecado, por alguna adicción, Él viene a proveer en mi necesidad, a
protegerme de quien quiere abusarme.
En diferentes momentos de la vida el día se torna tan gris, tan nublado,
que pensamos que nunca volveremos a ver la luz del sol; las heridas de este
mundo hacen parecer como si nunca más podremos volver a creer, a amar,
a cantar o a sentir gozo.
Dios mira desde cerca, no desde lo alto. Desde mi casa, desde mi
comunidad, desde mi parroquia. Dios es grande en misericordia. Dios que
nos creó por amor, viene a nosotros y lo primero que nos da es esperanza
de que esta circunstancia de vida que me agobia pasará y que su amor
prevalecerá, nos promete manantiales de agua, arboles comestibles y
medicinales.
Esta promesa de cuidar de nosotros, que ha estado con el pueblo judío
desde siempre, se actualiza en Jesucristo. Jesucristo, que se revela como
hijo de Dios, promete que su Padre será fiel a sus palabras y que hasta el fin
del mundo no acabará su amor.
Esta promesa nos llena de esperanza de que nosotros, sus ovejas,
escucharemos la voz de nuestro pastor y lo seguiremos: “Les aseguro que
llega la hora, que ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del hijo de
Dios y los que hayan oído vivirán”.
Hermanos, la esperanza es clara y concreta, ¿quiénes escuchan la voz
del pastor? Sus ovejas. ¿Estamos en su rebaño? Hagamos nuestra reflexión
en este tiempo especial, pidamos discernimiento para ver las cosas que
pudieran obstaculizar nuestra escucha.
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Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

No solo miremos las cosas de este mundo como lo que me pasa a mí, lo
que me hacen a mí, qué mala suerte me ha tocado a mí. Seamos sinceros
en la presencia del Padre y veamos qué áreas de nuestra vida no están
según el orden de Él. Hagamos el esfuerzo de ser autocríticos, hagamos
un acto de contrición real y vayamos a la confesión. Con esta gracia que se
nos concede en este sacramento, apropiémonos con alegría y esperanza
de todas estas promesas que hemos recibido como pueblo de Dios desde
siempre y hasta la fecha.
Cantemos el salmo “El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas
sus acciones”. “El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que
ya se doblan”. “El Señor es cariñoso con todas sus criaturas”, “cerca está el
Señor de los que le invocan, de los que le invocan sinceramente.”

3 Feria de Cuaresma
Jueves Morado

Lectura del Libro del Éxodo 32,7-14


En aquellos días, el Señor dijo a Moisés: «Anda, baja del monte, que se
ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado
del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se
postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: “Este es tu Dios, Israel, el
que te sacó de Egipto”». Y el Señor añadió a Moisés: «Veo que este pueblo
es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra
ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo».
Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios: «¿Por qué, Señor, se va a
encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder
y mano robusta? ¿Tendrán que decir los egipcios: “con mala intención los
sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie
de la tierra”? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu
pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste
por ti mismo: “Multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo, y
toda esta tierra de que he hablado se la daré a su descendencia para que
la posea por siempre”». Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había
pronunciado contra su pueblo. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 105,19-20.21-22.23


R/. Acuérdate de nosotros, por amor a tu pueblo
En Horeb se hicieron un becerro, adoraron un ídolo de fundición;
cambiaron su gloria por la imagen de un toro que come hierba. R/.
Se olvidaron de Dios, su salvador, que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en la tierra de Cam, portentos junto al mar Rojo. R/.
Dios hablaba ya de aniquilarlos; pero Moisés, su elegido, se puso en la
brecha frente a él, para apartar su cólera del exterminio. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 5,31-47


En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Si yo doy testimonio de mí
mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí, y sé
que es válido el testimonio que da de mí.

40
Plan de Pastoral - Abril 2025

Ustedes enviaron mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor


de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo
esto es para que ustedes se salven. Juan era la lámpara que ardía y brillaba,
y ustedes quisieron gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que
el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio
de mí: que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha
dado testimonio de mí. Nunca han escuchado su voz, ni visto su semblante,
y su palabra no habita en ustedes, porque al que él envió no le creen.
Estudian las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues
ellas están dando testimonio de mí, ¡y no quieren venir a mí para tener vida!
No recibo gloria de los hombres; además, los conozco y sé que el amor de
Dios no está en ustedes. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me
recibieron; si otro viene en nombre propio, a ese sí lo recibirían.
¿Cómo podrán creer ustedes, que aceptan gloria unos de otros y no
buscan la gloria que viene del único Dios? No piensen que yo les voy a
acusar ante el Padre, hay uno que les acusa: Moisés, en quien tienen su
esperanza. Si creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque de mí escribió él.
Pero, si no dan fe a sus escritos, ¿cómo darán fe a mis palabras?». Palabra
del Señor.
Meditación
Hola, mis hermanos: en esta lectura que hemos leído muchas veces
podemos ver dos escenarios. Por un lado vemos cómo un pueblo que había
visto la misericordia de Dios, de sacarlo de la esclavitud, y el milagro de abrir
el Mar Rojo para que ellos cruzaran, se habían desviado, y olvidado de lo que
habían vivido. Producto de esto, el Señor le manifiesta a Moisés su enojo y
sus planes de prácticamente destruirlos. Y por el otro lado vemos a un Moisés
que no está ajeno a la situación y le pide al Señor, que tenga misericordia de
su pueblo y le recuerda su promesa que le había hecho Abraham, Isaac e
Israel, y es en ese momento que el Señor se arrepintió. Vemos de nuevo el
amor de Dios reflejado en el perdón y cómo el Señor escucha la oración de
intercesión de Moisés y cumple su petición. Esto nos enseña que cuando en
algún momento nosotros, o alguien a nuestro alrededor, se haya apartado
del camino de Dios y no esté dispuesto a cambiar, pidamos la misericordia
de Dios, porque nadie que ha confiado en Dios ha quedado defraudado,
porque el Señor se Acuerda de nosotros, porque nos Ama.
Los judíos no creen en el testimonio de Jesús, tal vez porque es uno
de ellos; sin embargo, han creído en el testimonio que han dado de Él. La
enseñanza es que muchas veces estamos tan aferrados a las normas y las
reglas que nos olvidamos del amor y la misericordia de Dios. Jesús hizo
grandes milagros donde quiera que pasara; sin embargo, aun así, no fue
recibido en su pueblo y al final hasta le costó la vida.
En este año jubilar, tratemos de ver a Jesús en cada momento de
nuestras vidas, sobre todo en las pequeñas cosas; y que su vida sea el
testimonio de que es el Hijo de Dios. Sepamos que las formalidades son
importantes, pero más importante aún es que Jesús no necesita formalidad
para actuar en nuestras vidas, y de igual manera nos llama a hacer lo mismo.
Amén.

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Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

4 Feria de Cuaresma (Abstinencia)


Viernes Morado

Lectura del Libro de la Sabiduría 2,1a.12-22


Se dijeron los impíos, razonando equivocadamente: «Acechemos al
justo, que nos resulta fastidioso: se opone a nuestro modo de actuar, nos
reprocha las faltas contra la ley y nos reprende contra la educación recibida;
presume de conocer a Dios y se llama a sí mismo hijo de Dios.
Es un reproche contra nuestros criterios, su sola presencia nos resulta
insoportable. Lleva una vida distinta de todos los demás y va por caminos
diferentes. Nos considera moneda falsa y nos esquiva como a impuros.
Proclama dichoso el destino de los justos, y presume de tener por Padre a
Dios. Veamos si es verdad lo que dice, comprobando cómo es su muerte.
Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará y lo librará de las manos de sus
enemigos. Lo someteremos a ultrajes y torturas, para conocer su temple y
comprobar su resistencia. Lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues,
según dice, Dios lo salvará».
Así discurren, pero se equivocan, pues los ciega su maldad. Desconocen
los misterios de Dios, no esperan el premio de la santidad, ni creen en la
recompensa de una vida intachable. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 33,17-18.19-20,21.23


R/. El Señor está cerca de los atribulados
El Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su
memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias. R/.
El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. Aunque el
justo sufra muchos males, de todos lo libra el Señor. R/.
Él cuida de todos sus huesos, y ni uno solo se quebrará. El Señor redime
a sus siervos, no será castigado quien se acoge a él. R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan 7,1-2.10.25-30
En aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea
porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las
tiendas. Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces
subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que
eran de Jerusalén dijeron: «¿No es este el que intentan matar? Pues miren
cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han
convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene,
mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: «A mí me conocen,
y conocen de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino
que el Verdadero es el que me envía; a ese ustedes no lo conocen; yo lo
conozco, porque procedo de él y él me ha enviado». Entonces intentaban
agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado
su hora. Palabra del Señor.
Meditación
En esta lectura del Libro de la Sabiduría, podemos ver la reacción de
alguien que no tiene ninguna esperanza, y que entiende que su vida es solo
42
Plan de Pastoral - Abril 2025

el tiempo que estará en la tierra. Por ende, todo lo que desea es buscar todo
el placer posible, sin importar el daño, la maldad, ni nada de lo que esto
pueda provocar.
¿Cuántas veces pasan por nuestros pensamientos ideas similares a las
de esos impíos? ¿Cuántas veces rechazamos de aquellos que no piensan
igual que nosotros? Quien vive sin esperanza muchas veces piensa de esa
manera. Sin embargo, los que creemos en Dios, que anhelamos la vida eterna
pensamos diferente. Tenemos la convicción de que nuestra vida por esta
tierra es solo un pequeño viaje, con relación a lo que nos espera en el Cielo.
Recordemos que “El Señor está cerca de los atribulados”.
En este Evangelio, según San Juan, Jesús se mueve por Galilea, porque
en Judea los judíos lo quieren matar; sin embargo, eso no impedía que
continuara haciendo la voluntad de Dios, a pesar de que “nadie es profeta
en su tierra” (cfr. Lc 4,24). Los judíos no creían en Jesús, porque era de los
suyos, sabían de dónde venía; sin embargo, el que ellos esperaban debía
venir de un lugar lejano o de una forma extraordinaria; y eso es lo que muchas
veces nos nubla la razón. En nuestra vida cotidiana pensamos que todo lo
que viene de fuera es mejor que lo nuestro, sin embargo, eso no es así. No
debemos rechazar a nadie porque es cercano, porque sabemos de dónde
viene, ya que Dios no mira rostros ni condiciones para elegirnos. Si notamos,
los discípulos, fueron hombres comunes y corrientes que el Señor eligió que
fueran sus apóstoles, no tomó en cuenta sus condiciones, ni sus oficios, ni
tampoco sus reputaciones, que en algunos casos no fueron las mejores. El
Señor no eligió a David por ser el más fuerte o el más destacado, era apenas
un simple pastor de ovejas; sin embargo, Dios lo elige por encima de sus
hermanos. Que este año de la esperanza pongamos en manos de Dios,
todas nuestras dudas y pidamos que se manifieste en nuestras vidas para
que podamos verlo en todo lo que nos pasa.

5 Feria de Cuaresma
Sábado Morado

Lectura del Libro de Jeremías 11,18-20


El Señor me instruyó y comprendí, me explicó lo que hacían. Yo, como
cordero manso, llevado al matadero, no sabía los planes homicidas que contra
mí planeaban: «Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra vital,
que su nombre no se pronuncie más». Pero tú, Señor de los ejércitos, juzgas
rectamente, pruebas las entrañas y el corazón; veré mi venganza contra ellos
porque a ti he encomendado mi causa. Señor Dios mío. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 7,2-3.9bc-10.11-12


R/. Señor, Dios mío, a ti me acojo.
Señor, Dios mío, a ti me acojo, líbrame de mis perseguidores y sálvame;
que no me atrapen como leones, y me desgarren sin remedio. R/.
Júzgame, Señor, según mi justicia, según la inocencia que hay en mí.
Cese la maldad de los culpables, y apoya tú al inocente, tú que sondeas el
corazón y las entrañas, tú, el Dios justo. R/.
Mi escudo es Dios, que salva a los rectos de corazón. Dios es un juez
justo, Dios amenaza cada día. R/.
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Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 7,40-53


En aquel tiempo, de la gente que habían oído estos discursos de Jesús,
unos decían: «Este es de verdad el profeta.» Otros decían: «Este es el
Mesías.» Pero otros decían: «¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?
¿No dice la Escritura que vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo
de David?» Y así surgió entre la gente una discordia por su causa. Algunos
querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y
estos les dijeron: «¿Por qué no lo han traído?». Los guardias respondieron:
«Jamás ha hablado nadie así.» Los fariseos les replicaron: «¿También ustedes
se han dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él?
Esa gente que no entienden de la ley son unos malditos.»
Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo,
les dijo: «¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y
averiguar lo que ha hecho?» Ellos le replicaron: «¿También tú eres galileo?
Estudia y verás que de Galilea no salen profetas.» Y se volvieron cada uno
a su casa. Palabra del Señor.
Meditación
El Señor me instruyó y comprendí. Han pasado ya 30 días desde que
iniciamos nuestro camino de cuaresma. Ha sido un tiempo de permitirnos
adentrar en el conocimiento de la naturaleza de Cristo por el ejercicio constante
de la Fe, la Esperanza y la Caridad, a través de cada una de las acciones,
obras y entrega que hacemos a nuestra comunidad de fe y a nuestro entorno
local. Es mediante esta búsqueda constante de parecernos al Jesús, que
se fortaleció en el desierto para resistir el tiempo fuerte, que vamos siendo
formados y transformados; es aquí cuando comprendemos, interiorizamos y
asumimos que la verdad de la salvación no se queda en aceptarla, sino que
nos impulsa a presentarla a los demás, en todo lugar y en todo tiempo, aún
en aquellos lugares y a aquellas personas que no esperan de nosotros otra
cosa que ser uno más del montón.
Jesús se presentó como una realidad diferente, disruptiva, en medio de una
sociedad que ya tenía bien establecida sus normas y sus verdades. Como en
aquel tiempo, hoy la gente continúa tratando de identificar a ese que representa al
Mesías, a la Salvación. Puede ser que la respuesta sea esperada desde la clase
política, la élite estudiada, u otro poder ya establecido; sin embargo, por medio
de la muestra de la acción transformadora del Espíritu Santo de Dios, que actúa
en nosotros y nos lleva a profundizar en su naturaleza, vamos atestiguando y
presentando esa alternativa, esa esperanza viva por la resurrección, mostrando
que la respuesta a la necesidad de la humanidad está en esas palabras que dijo
Nicodemo: “escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho”.
Este buen accionar, puede provocar en otros comportamientos que más
bien se alinean a aquellos que exhiben frutos contrarios a los del espíritu,
como nos lo dice la epístola a los gálatas. No obstante, démosle siempre la
oportunidad del juicio al Señor, quien vendrá con su verdad, sondeará los
corazones y cuidará a los suyos. Por lo tanto, hermanos, continuemos en este
tiempo de transformación, propagando el mensaje que prueba las entrañas y
el corazón, ese que cuando cae en buena tierra da fruto bueno y abundante.
Dios se hace de medios y formas diferentes cada día, pero no se detiene en
hacerse escuchar. Somos nosotros, con nuestras voces, con nuestros actos
44
Plan de Pastoral - Abril 2025

de misericordia y desprendimiento, con nuestras muestras de resiliencia ante


la adversidad que enseñamos al Jesús que nos instruye, al que representa
el único camino de vida.
Oración: Que el ejercicio constante de los actos de misericordia,
impulsados por la acción de tu Espíritu Santo en nuestras vidas, transformen
nuestro pensamiento y nuestros corazones para seguir presentando la verdad
de tu resurrección. Amén.

6 V Domingo de Cuaresma
I semana del Salterio Morado
Colecta del Sacrificio

Jesús con su perdón nos llena de esperanza


Orientaciones para la Celebración:
Se va terminando el tiempo de Cuaresma, que
es un tiempo de preparación. Desde ya vamos
viendo que este camino cuaresmal tiene sentido
porque nos lleva a recordar la pasión, muerte y
resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Colocar
en un lugar visible un cartel con el lema del mes:
“Una esperanza viva por la resurrección (1 Pedro
1,3)” y de la celebración. La ambientación del templo o lugar de reunión de la
asamblea y los cantos de la celebración deben ser sobrios. Recordar que este
Domingo se hace la Colecta del Sacrificio en todo el país, con la finalidad de
ayudar a los más necesitados. Continúan los ritos de la iniciación cristiana con las
entregas de: Credo, Padre Nuestro y Evangelios para los que serán bautizados
en la Vigilia Pascual y el tiempo de pascua.
Monición de Entrada:
Bienvenidos hermanos a la casa de Dios, que es nuestra casa. Celebramos
hoy el Quinto Domingo del Tiempo de Cuaresma. El Señor nos invita hoy
a participar de la celebración del misterio de nuestra fe que es Jesucristo,
muerto y resucitado al inicio del mes de abril con el lema: Renacidos “para
una esperanza viva, por la resurrección”.
La liturgia de hoy se centra en la idea de que las promesas y los dones
de Dios son irrevocables. Es un mensaje que Dios enseñó a Israel a través
de los profetas. En el pasado se decía que hoy es el domingo de los profetas.
El Señor, que ha estado grande con nosotros, su pueblo, nos invita
hoy a olvidar las cosas pasadas y a esperar de Él, nuevas bendiciones,
especialmente el perdón de nuestros pecados y la salvación de nuestras
vidas, bendiciones que nos moverán a proclamar su alabanza.
En ese sentir, nos ponemos de pies para iniciar, cantando, nuestra
celebración, animados a vivir dentro del año jubilar el Misterio Pascual,
fundamento de la esperanza.
Oración Colecta
Te rogamos, Señor Dios nuestro, que tu gracia nos ayude, para que
vivamos siempre de aquel mismo amor que movió a tu Hijo a entregarse a la
muerte por la salvación del mundo. Por nuestro Señor Jesucristo.
45
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: Isaías 43,16-21


En la primera lectura, tomada del libro del profeta Isaías, el Señor promete
“realizar algo nuevo” y “apagar la sed” de su pueblo, del que dice que Él mismo
formó para que proclamara su alabanza. Escuchemos.

Lectura del Libro de Isaías 43,16-21


Así dice el Señor, que abrió camino en el mar y senda en las aguas
impetuosas; que sacó a batalla carros y caballos, tropa con sus valientes:
caían para no levantarse, se apagaron como mecha que se extingue. «No
recuerden lo de antaño, no piensen en lo antiguo; miren que realizo algo
nuevo; ya está brotando, ¿no lo notan? Abriré un camino por el desierto,
ríos en el yermo. Me glorificarán las bestias salvajes, chacales y avestruces,
porque ofreceré agua en el desierto, ríos en el yermo, para apagar la sed de
mi pueblo, de mi escogido, el pueblo que yo formé, para que proclamara mi
alabanza». Palabra de Dios.
Salmo Responsorial: 125,1-2ab.2cd-3.4-5.6
R/. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar: la boca se
nos llenaba de risas, la lengua de cantares. R/.
Hasta los gentiles decían: «El Señor ha estado grande con ellos.» El Señor
ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. R/.
Que el Señor cambie nuestra suerte, como los torrentes del Negueb. Los
que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares. R/.
Al ir, iban llorando, llevando la semilla; al volver, vuelven cantando, trayendo
sus gavillas. R/.

Segunda Lectura: Filipenses 3,8-14


En la segunda lectura, san Pablo nos comparte su vivencia personal del
conocimiento de Cristo y de la fe en Él, tesoro tan grande ante el cual todo
lo demás lo considera pérdida o basura. Nos enseña la esperanza de que
luego de participar en los sufrimientos de Cristo, podremos llegar un día a la
resurrección. Escuchemos.

Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 3,8-14


Hermanos: Todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del
conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo considero
basura con tal de ganar a Cristo y existir en él, no con una justicia mía -la
de la ley-, sino con la que viene de la fe de Cristo, la justicia que viene de
Dios y se apoya en la fe, para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección,
y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, con la
esperanza de llegar a la resurrección de entre los muertos. No es que ya haya
conseguido el premio; yo sigo corriendo. Y aunque poseo el premio porque
Cristo Jesús me lo ha entregado, hermanos, yo a mí mismo me considero
como si no hubiera conseguido el premio. Sólo busco una cosa: olvidándome
de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro
hacia la meta, para ganar el premio, al que Dios desde arriba llama en Cristo
Jesús. Palabra de Dios.
46
Plan de Pastoral - Abril 2025

Versículo antes del Evangelio Joel 2,12-13


Ahora -oráculo del Señor- conviértanse a mí de todo corazón, porque
soy compasivo y misericordioso.

Evangelio: Juan 8,1-11


Vamos a escuchar el texto del Evangelio de San Juan en el que se narra
la respuesta del Señor Jesús a los letrados y fariseos que le presentan una
mujer sorprendida en adulterio. La respuesta del Señor es sorprendente: “el
que esté libre de pecado, tire la primera piedra”. Dejémonos sorprender
por la sabiduría y la compasión de nuestro Dios y Señor. Nos ponemos de
pies para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Lectura del Santo Evangelio según san Juan 8,1-11


En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se
presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose,
les enseñaba.
Los letrados y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y,
colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida
en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras;
tú, ¿qué dices?». Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté
sin pecado, que le tire la primera piedra». E inclinándose otra vez, siguió
escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por
los más viejos, hasta el último. Y quedó solo Jesús, y la mujer en medio de pie.
Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?;
¿ninguno te ha condenado?». Ella contestó: «Ninguno, Señor». Jesús dijo:
«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más». Palabra
del Señor.
Meditación
Estamos frente al hermoso pasaje del Amor Incomprendido. Jesús, como
antes de cualquier obra buena, se retiraba al monte a orar. Antes de enseñar,
iba a estar en soledad con su Padre del Cielo, para recibir de Él, la sabiduría,
el conocimiento y el amor mismo.
Luego ya estaba preparado y listo para recibir a la multitud. Jesús nos
enseña la correcta conducta de “estar ready” para todo reto, pregunta y hasta
adversidad. Entonces enseñaba a la gente, sobre todo del amor y el perdón.
Y en ese momento, que no podía ser más oportuno, le traen a la mujer que
habían pillado en franco adulterio. Se la presentan con el único fin de probarlo,
de ver qué era capaz de contestar, tratando de sorprenderlo en su “buena fe”.
La pregunta no podía haber sido más capciosa: si se decide porque habría
que apedrearla, estaría dando cumplimiento a la Ley de Moisés, pero entonces,
¿dónde habría quedado el Amor, la Misericordia y la Compasión? Si, por el
contrario, hubiera opinado que la perdonaran, ¿dónde habría quedado el
cumplimiento de la ley?
Como es Dios, Jesús da una respuesta que a todos sorprende, una
respuesta que nadie se esperaba: “Quien esté libre de pecado que lance
la primera piedra”. Les devuelve a ellos la responsabilidad de actuar. Sin
embargo, este actuar queda ahora bastante condicionado a la concepción que
47
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

cada uno tenga de sí mismo. Jesús les devuelve con un: “Decidan ustedes
qué es lo que hay que hacer”.
Jesús se dirige a la mujer inquiriendo sobre dónde estaban los que le
acusaban, y le permite que ella misma anuncie que no quedaba ninguno de
ellos. Jesús le responde en una doble condición, la respuesta suya para ella:
Yo tampoco te acuso. Y la gran comisión de …¡No peques más!
No podemos olvidar que nuestro Dios es un Justo Juez. Si nadie la
acusaba, tampoco Él.
Tampoco olvidemos, el mandato final: ¡NO PEQUES MÁS!

Oración de los Fieles


El que preside: Acerquémonos a Cristo, que conoce nuestras limitaciones
y, en su nombre, presentemos al Padre Dios nuestras necesidades e
intenciones. A cada invocación, respondemos: “Señor, ayúdanos a vivir
en tu amor”
• Por la Iglesia y por todas las comunidades cristianas; para que venzamos
la tentación de juzgar a los demás y seamos lugares de acogida de los
que se acercan a nuestro Dios. Oremos.
• Por el Papa, los obispos, sacerdotes, los religiosos y laicos que brindan
un servicio pastoral en la Iglesia, para que el Espíritu Santo los asista
con su fuerza y con su gracia. Oremos.
• Por los diáconos y todos los que ejercen un ministerio o servicio para la
comunidad cristiana, para que el Señor los llene de la sabiduría de su
Espíritu. Oremos.
• Por nuestros gobernantes, para que sus acciones estén guiadas por la
justicia y la equidad. Oremos.
• Por los que sufren y padecen necesidad, enfermedad, guerra, para que,
encuentren en la acogida del Señor su fortaleza. Oremos.
• Por cada uno de nosotros, los aquí reunidos; para que encontremos
en Cristo el camino que conduce al Padre y podamos decir, como
el salmista: “el Señor ha estado grande con nosotros, y estamos
alegres”. Oremos.

El que preside: Escucha Padre, nuestras súplicas. Te lo pedimos, por


Jesucristo, nuestro Señor.

7 Feria de Cuaresma
Lunes Morado

Lectura del Libro de Daniel 13,1-9.15-17.19-30.33-62


En aquellos días, vivía en Babilonia un hombre llamado Joaquín, casado
con Susana, hija de Jelcías, mujer muy bella y temerosa del Señor. Sus padres
eran justos y habían educado a su hija según la ley de Moisés. Joaquín era
muy rico y tenía un jardín junto a su casa; y como era el más respetado de
todos, los judíos solían reunirse allí.
Aquel año fueron designados jueces dos ancianos del pueblo, de esos
que el Señor denuncia diciendo: «En Babilonia la maldad ha brotado de los
viejos jueces, que pasan por guías del pueblo». Solían ir a casa de Joaquín,
y los que tenían pleitos que resolver acudían a ellos.
48
Plan de Pastoral - Abril 2025

A mediodía, cuando la gente se marchaba, Susana salía a pasear por el


jardín de su marido. Los dos ancianos la veían a diario, cuando salía a pasear,
y sintieron deseos de ella. Pervirtieron sus pensamientos y desviaron los ojos
para no mirar al cielo, ni acordarse de sus justas leyes.
Sucedió que, mientras aguardaban ellos el día conveniente, salió ella
como los tres días anteriores sola con dos criadas, y tuvo ganas de bañarse
en el jardín, porque hacía mucho calor. No había allí nadie, excepto los dos
ancianos escondidos y acechándola. Susana dijo a las criadas: «Tráiganme
el perfume y las cremas y cierren la puerta del jardín mientras me baño».
Apenas salieron las criadas, se levantaron los dos ancianos, corrieron
hacia ella y le dijeron: «Las puertas del jardín están cerradas, nadie nos ve, y
nosotros sentimos deseos de ti; así que consiente y acuéstate con nosotros.
Si no, daremos testimonio contra ti diciendo que un joven estaba contigo y
que por eso habías despachado a las criadas».
Susana lanzó un gemido y dijo: «No tengo salida: si hago eso, mereceré
la muerte; si no lo hago, no escaparé de sus manos. Pero prefiero no hacerlo
y caer en sus manos antes que pecar delante del Señor».
Susana se puso a gritar, y los dos ancianos, por su parte, se pusieron
también a gritar contra ella. Uno de ellos fue corriendo y abrió la puerta del
jardín. Al oír los gritos en el jardín, la servidumbre vino corriendo por la puerta
lateral a ver qué le había pasado. Cuando los ancianos contaron su historia,
los criados quedaron abochornados, porque Susana nunca había dado que
hablar.
Al día siguiente, cuando la gente vino a casa de Joaquín, su marido,
vinieron también los dos ancianos con el propósito criminal de hacer morir a
Susana. En presencia del pueblo ordenaron: «Vayan a buscar a Susana, hija
de Jelcías, mujer de Joaquín». Fueron a buscarla, y vino ella con sus padres,
hijos y parientes. Toda su familia y cuantos la veían lloraban. Entonces los
dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y pusieron las manos
sobre la cabeza de Susana. Ella, llorando, levantó la vista al cielo, porque su
corazón confiaba en el Señor.
Los ancianos declararon: «Mientras paseábamos nosotros solos por el
jardín, salió esta con dos criadas, cerró la puerta del jardín y despidió a las
criadas. Entonces se le acercó un joven que estaba escondido y se acostó
con ella.
Nosotros estábamos en un rincón del jardín y, al ver aquella maldad,
corrimos hacia ellos. Los vimos abrazados, pero no pudimos sujetar al joven,
porque era más fuerte que nosotros, y, abriendo la puerta, salió corriendo. En
cambio, a esta le echamos mano y le preguntamos quién era el joven, pero no
quiso decírnoslo. Damos testimonio de ello». Como eran ancianos del pueblo
y jueces, la asamblea los creyó y la condenó a muerte.
Susana dijo gritando: «Dios eterno, que ves lo escondido, que lo sabes
todo antes de que suceda, tú sabes que han dado falso testimonio contra mí,
y ahora tengo que morir, siendo inocente de lo que su maldad ha inventado
contra mí». Y el Señor escuchó su voz.
Mientras la llevaban para ejecutarla, Dios suscitó el espíritu santo en un
muchacho llamado Daniel; y este dio una gran voz: «Yo soy inocente de la
sangre de esta». Toda la gente se volvió a mirarlo, y le preguntaron: «¿Qué
es lo que estás diciendo?». Él, plantado en medio de ellos, les contestó: «Pero
¿están locos, hijos de Israel? ¿Conque, sin discutir la causa ni conocer la
49
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

verdad condenan a una hija de Israel? Vuelvan al tribunal, porque esos han
dado falso testimonio contra ella».
La gente volvió a toda prisa, y los ancianos le dijeron: «Ven, siéntate con
nosotros e infórmanos, porque Dios mismo te ha dado la ancianidad». Daniel
les dijo: «Sepárenlos lejos uno del otro, que los voy a interrogar».
Cuando estuvieron separados el uno del otro, él llamó a uno de ellos y le
dijo: «¡Envejecido en días y en crímenes! Ahora vuelven tus pecados pasados,
cuando dabas sentencias injustas condenando inocentes y absolviendo
culpables, contra el mandato del Señor: “No matarás al inocente ni al justo”.
Ahora, puesto que tú la viste, dime debajo de qué árbol los viste abrazados».
Él contestó: «Debajo de una acacia». Respondió Daniel: «Tu calumnia se
vuelve contra ti. Un ángel de Dios ha recibido ya la sentencia divina y te va
a partir por medio».
Lo apartó, mandó traer al otro y le dijo: «Hijo de Canaán, y no de
Judá. La belleza te sedujo y la pasión pervirtió tu corazón. Lo mismo
hacían con las mujeres israelitas, y ellas por miedo se acostaban con
ustedes; pero una mujer judía no ha tolerado su maldad. Ahora dime:
¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados?». Él contestó: «Debajo de
una encina». Replicó Daniel: «Tu calumnia también se vuelve contra ti.
El ángel de Dios aguarda con la espada para dividirte por medio. Y así
acabará con ustedes».
Entonces toda la asamblea se puso a gritar bendiciendo a Dios, que
salva a los que esperan en él. Se alzaron contra los dos ancianos, a quienes
Daniel había dejado convictos de falso testimonio por su propia confesión,
e hicieron con ellos lo mismo que ellos habían tramado contra el prójimo.
Les aplicaron la ley de Moisés y los ajusticiaron. Aquel día se salvó una vida
inocente. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 22,1-3a.3b-4.5.6


R/. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo,
porque tú vas conmigo
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R/.
Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine
por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado
me sosiegan. R/.
Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza
con perfume, y mí copa rebosa. R/.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y
habitaré en la casa del Señor por años sin término. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 8,1-11


En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se
presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose,
les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio y,
colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida
en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adulteras;
tú, ¿qué dices?» Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
50
Plan de Pastoral - Abril 2025

Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté


sin pecado, que le tire la primera piedra.» E inclinándose otra vez, siguió
escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más
viejos, hasta el último. Y quedó solo Jesús, y la mujer en medio, de pie.
Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?;
¿ninguno te ha condenado?» Ella contestó: «Ninguno, Señor.» Jesús dijo:
«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.» Palabra
del Señor.
Meditación
Señor te damos gracias por este tiempo de cuaresma que casi finaliza,
permítenos vivir a plenitud estos días que faltan para recordar tu pasión, muerte
y resurrección. Que estas palabras tuyas que hoy nos presenta la Iglesia,
penetren nuestros corazones y nos muestren lo que quieres para nosotros.
La primera lectura de hoy es tomada del libro de Daniel, hombre justo,
mensajero de Dios, que interpretaba los sueños; este fue capaz de ser fiel
a Dios enfrentando las creencias y tradiciones del pueblo de Babilonia, aun
estando bajo amenaza.
En esta lectura se nos narra cómo una joven de nombre Susana fue
acusada de un delito que no cometió, pero esta prefirió la deshonra y la
posibilidad de ser masacrada, antes que ofender a Dios. Esta mujer fue
capaz de ser leal a Dios, aun cuando nadie la veía, en ese momento que los
jueces la intentaban convencer de cometer pecado, si no sería acusada con
una calumnia.
Susana con su ejemplo de valentía nos invita a vivir una vida en la verdad,
saber, que aun en esos momentos que nadie nos ve, Dios nos está viendo,
no como un juez implacable, sino con amor y misericordia. A Dios le duele ver
nuestras acciones cuando pecamos, pero siempre nos espera para perdonar
nuestras faltas. Dios escuchó el clamor de Susana y a través de Daniel se le
hizo justicia al descubrir el engaño de los jueces.
El Evangelio también nos habla de la misericordia de Dios, en este
momento lo hace a través de su hijo Jesucristo y el relato de la mujer adúltera,
pero antes de esta escena, vemos que Jesús se apartó al monte de Los Olivos
a estar a solas con Dios, enseñándonos a vivir en comunión con Él, a través
de la oración y así mostrarnos su voluntad.
Jesús luego de bajar del Monte de los Olivos regresa al templo a enseñar.
Las personas estaban necesitadas de Dios, de sus enseñanzas, andaban
como ovejas sin pastor (Mt 9,36); veían en Jesús un camino de esperanza,
amor, perdón, sanación. Esto molestaba a los escribas y fariseos que ya
veían en Jesús una amenaza a su autoridad, porque desenmascaraba la
hipocresía de cómo actuaban, por lo que buscaban la manera de acusarlo
de haber hecho algo malo (Lc 6,7).
Entonces aparece una oportunidad, ¿qué iba a decir Jesús de esta mujer
descubierta en adulterio? Le preguntaron insistentemente lo que debía
hacerse con aquella mujer, pero Jesús en su gran sabiduría les pasa a ellos
la decisión: quien esté libre de pecado, que le tire la primera piedra (Jn
8,7) y en ese momento todos se fueron. Al quedar solos, Jesús le dice a la
mujer: “no te juzgo, vete y no peques más”. Jesús nos quiere mostrar nuestros
pecados, no para juzgarnos, sino para que sabiendo que estamos en pecado,
51
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

decidamos dejarlo y nos acerquemos a Él, para ser perdonados, dándonos


la oportunidad de tener una vida nueva, llena de la paz que viene de vivir en
la verdad de Dios.

8 Feria de Cuaresma
Martes Morado

Lectura del Libro de los Números 21,4-9


En aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia
el mar Rojo, rodeando el territorio de Edón. El pueblo se cansó de caminar
y habló contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos has sacado de Egipto
para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náuseas ese
pan sin cuerpo».
El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían,
y murieron muchos israelitas. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
«Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que
aparte de nosotros las serpientes».
Moisés rezó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió: «Haz una
serpiente y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán
sanos al mirarla». Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un
estandarte. Cuando una serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente
de bronce y quedaba curado. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 101,2-3.16-18.19-21


R/. Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti
Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti; no me escondas
tu rostro el día de la desgracia. Inclina tu oído hacia mí; cuando te invoco,
escúchame enseguida. R/.
Los gentiles temerán tu nombre, los reyes del mundo, tu gloria. Cuando
el Señor reconstruya Sión y aparezca en su gloria, y se vuelva a las súplicas
de los indefensos, y no desprecie sus peticiones. R/.
Quede esto escrito para la generación futura, y el pueblo que será creado
alabará al Señor. Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, desde
el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y
librar a los condenados a muerte. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 8,21-30


En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Yo me voy y me buscarán, y
morirán por su pecado. Donde yo voy no pueden venir ustedes».
Y los judíos comentaban: «¿Será que va a suicidarse, y por eso dice:
“Donde yo voy no pueden venir ustedes”?». Y él les dijo: «Ustedes son de
aquí abajo, yo soy de allá arriba: ustedes son de este mundo, yo no soy de
este mundo. Con razón les he dicho que morirán por sus pecados: pues, si
no creen que Yo soy, morirán en sus pecados».
Ellos le decían: «¿Quién eres tú?». Jesús les contestó: «Lo que les
estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en
ustedes; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que
he aprendido de él».

52
Plan de Pastoral - Abril 2025

Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre. Y entonces dijo Jesús:
«Cuando levanten en alto al Hijo del hombre, sabrán que “Yo soy”, y que no
hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El
que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre
lo que le agrada». Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él. Palabra
del Señor.
Meditación
Dios amado, gracias por tu gran bondad y misericordia para con tu pueblo,
envía tu Espíritu Santo sobre nosotros para que podamos comprender lo que
a través de tu palabra nos dices.
El pueblo de Israel que fue salvado de las manos de Egipto (Ex 18,10), el
cual el Señor acompañaba hacia la tierra prometida (Ex 40,36-38), se cansa de
caminar (Núm 20,4), el cansancio trajo el desánimo, desesperanza, desilusión
y el pueblo de Israel, habla en contra de Dios y Moisés, cuestionando lo que
estaban viviendo y olvidando todos los milagros que hizo para ellos.
En Jn 3,14-15, Jesús hace una conexión directa entre la serpiente de
bronce y su propia crucifixión y dijo: “al igual que Dios mando hacer una
serpiente de bronce en el estandarte para salvar el pueblo de Israel, así el
hijo de hombre será levantado, para que todo aquel que crea en Él tenga
vida eterna”. Que esta Semana Santa que se aproxima, nosotros podamos
acercarnos con corazón arrepentido a ver a Jesús crucificado, para que
renueve nuestras fuerzas y amor a Él, permitiéndonos ser mensajeros de
su amor e intercesores de aquellos que lo necesitan, al igual que Moisés lo
hizo por su pueblo.
Continuando con el Evangelio de hoy, Jesús da a conocer su identidad de
Hijo de Dios y su misión que es hacer su voluntad, pero los fariseos no llegan
a entender quién es Él, muchos otros se convirtieron, pero ellos no, porque
no lo conocieron. Y para nosotros ¿Quién es Jesucristo?, ¿qué podríamos
decir hoy de quién es El?. No lo que nos han contado o lo que hemos leído
sobre Jesús. No, sino ¿quién es para nosotros?, ¿cómo ha estado presente
en nuestras vidas?, ¿qué experiencia hemos tenido caminando junto a Él?,
¿podemos reconocer y dar testimonio de lo que ha hecho en nosotros?
No tenemos que tener grandes estudios para saber quién es Jesucristo, lo
que necesitamos es un corazón contrito y humillado que nos lleve a reconocer
nuestros pecados y el deseo de seguir el camino con Dios, en una relación
de amor y unión a Él. Una relación que se construye desde la oración, donde
reconocemos que lo necesitamos, donde vamos a conocerlo para hacer
su voluntad y una relación que se fortalece caminando en comunidad. Los
fariseos conocían mucho de la ley, pero se quedaron en la ley y no llegaron
a experimentar lo que era seguir y vivir junto a Jesús; no llegaron a sentir la
plenitud del amor que se da al conocer a Jesús y vivir para Él.
Hoy, al igual que ayer, Dios necesita que seamos testigos del amor de
Jesús en nosotros y proclamemos la obra que ha hecho en nuestras vidas,
porque las palabras mueven, pero el testimonio arrastra. Son muchos los
que andan como ovejas sin pastor, abatidos, confundidos que necesitan la
alegría y el amor de aquellos que conocen y aman a Dios.
Señor, ayúdanos a estar dispuestos a ser testigos de lo que Tú has hecho
en nuestras vidas, en el lugar donde nos ha tocado estar.

53
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

9 Feria de Cuaresma
Miércoles Morado

Lectura de la Profecía de Daniel 3,14-20.91-92.95


En aquellos días, el rey Nabucodonosor dijo: «¿Es cierto, Sidrac, Misac
y Abdénago, que no respetan a mis dioses ni adoran la estatua de oro que
he erigido? Miren: si al oír tocar la trompa, la flauta, la cítara, el laúd, el arpa,
la vihuela y todos los demás instrumentos, están dispuestos a postrarse
adorando la estatua que he hecho, háganlo; pero si no la adoran, serán
arrojados inmediatamente al horno encendido, y ¿qué Dios les librará de
mis manos?».
Sidrac, Misac y Abdénago contestaron al rey Nabucodonosor: «A eso no
tenemos por qué responderte. Si nuestro Dios a quien veneramos puede
librarnos del horno encendido, nos librará, oh rey, de tus manos. Y aunque
no lo hiciera, que te conste, majestad, que no veneramos a tus dioses ni
adoramos la estatua de oro que has erigido».
Entonces Nabucodonosor, furioso contra Sidrac, Misac y Abdénago, y con
el rostro desencajado por la rabia, mandó encender el horno siete veces más
fuerte que de costumbre, y ordenó a sus soldados más robustos que atasen
a Sidrac, Misac y Abdénago y los echasen en el horno encendido.
El rey los oyó cantar himnos; extrañado, se levantó y, al verlos vivos,
preguntó, estupefacto, a sus consejeros: «¿No eran tres los hombres que
atamos y echamos al horno?». Le respondieron: «Así es, majestad». Preguntó:
«Entonces, ¿cómo es que veo cuatro hombres, sin atar, paseando por el fuego
sin sufrir daño alguno? Y el cuarto parece un ser divino».
Nabucodonosor, entonces, dijo: «Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y
Abdénago, que envió un ángel a salvar a sus siervos, que, confiando en él,
desobedecieron el decreto real y entregaron sus cuerpos antes que venerar
y adorar a otros dioses fuera del suyo». Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: Daniel 3,[Link].56


R/. A ti gloria y alabanza por los siglos
Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres. A ti gloria y alabanza por
los siglos. Bendito tu nombre, santo y glorioso, a él gloria y alabanza por los
siglos. R/.
Bendito eres en el templo de tu santa gloria. A ti gloria y alabanza por los
siglos. Bendito eres sobre el trono de tu reino. R/.
Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos. A
ti gloria y alabanza por los siglos. Bendito eres en la bóveda del cielo. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 8,31-42


En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si
permanecen en mi palabra, serán de verdad discípulos míos; conocerán la
verdad, y la verdad los hará libres».
Le replicaron: «Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de
nadie. ¿Cómo dices tú: “Serán libres”?».
Jesús les contestó: «En verdad, en verdad les digo: todo el que comete
pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo
se queda para siempre. Y si el Hijo los hace libres, serán realmente libres.
54
Plan de Pastoral - Abril 2025

Ya sé que son linaje de Abrahán; sin embargo, tratan de matarme, porque


mi palabra no cala en ustedes. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre,
pero ustedes hacen lo que le han oído a su padre».
Ellos replicaron: «Nuestro padre es Abrahán». Jesús les dijo: «Si fueran
hijos de Abrahán, harían lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratan de matarme
a mí, que les he hablado de la verdad que le escuché a Dios; y eso no lo hizo
Abrahán. Ustedes hacen lo que hace su padre».
Le replicaron: «Nosotros no somos hijos de prostituta; tenemos un solo
padre: Dios». Jesús les contestó: «Si Dios fuera su padre, me amarían porque
yo salí de Dios, y he venido. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él
me envió». Palabra del Señor.
Meditación
Señor, en el nombre de Jesús aclamamos ¡A ti gloria y alabanza por los
siglos!, ¡Cuán grande es tu fidelidad Señor!
El relato bíblico de cómo Sidrac, Misac y Abdénago se mantuvieron fieles
al Señor nos ayuda a preguntarnos cada día de qué manera demostramos
nuestra fidelidad a Dios en el día a día, en las rutinas cotidianas o en tiempos
de prosperidad o de dificultad. Los personajes del relato reafirmaron su
devoción al Señor sabiendo que ello le traería la muerte y Dios los preservó
en su integridad física, demostrando su fidelidad y manifestando su grandeza
ante reyes terrenos idólatras. Dios mostró la fuerza de su mano para con
aquellos que se declararon fieles a sus mandatos, en este caso el segundo
mandamiento «No te harás ídolos» (Éxodo 20,4).
La decisión de «Amar a Dios sobre todas las cosas» nos llama y nos lleva
a un ejercicio permanente de invocar la unción del Señor para cada acción
en nuestra vida, al punto de que se haga tan natural en nosotros como lo es
la respiración. Solo así podremos clamar la presencia del Señor en nosotros
a cada paso, anhelando su dirección y su guía. De ahí que con justa certeza
el Evangelio de Juan recoge la afirmación de nuestro Redentor Jesús que
nos dice: «Si permanecen en mi palabra, serán de verdad discípulos míos;
conocerán la verdad, y la verdad los hará libres». Libres de la idolatría a
las comodidades, a los teneres, al prestigio, a las apariencias, a la falta
de compromiso con nosotros mismos y con Dios para permanecer en sus
mandamientos, en su palabra, en la misión evangelizadora que nos ha sido
encomendada.
Para los dominicanos esta cita del evangelio tiene un significado especial
por cuanto está en el centro del Escudo Nacional, declarando el fundamento
de nuestra existencia como Nación. “Conocerán la verdad y la verdad los
hará libres”. El desconocer la verdad del Evangelio tiene para nosotros doble
implicación: la primera y más importante es no ser discípulos del Maestro, de
Jesús, es perdernos la promesa de su salvación, y la segunda, es una traición
a nuestra esencia fundacional como Nación ya que sin verdad en nuestros
deberes ciudadanos no seremos libres de aspirar y trabajar por una república,
por un país que deje de ser “res pública” de la cual unos pocos se beneficien
en detrimento de muchos.
Acerquémonos al trono de la Gracia para que el Señor nos conceda la
libertad de reconocernos sus hijos, de mantenernos en la verdad de su palabra,
en la libertad de los hijos de Dios.

55
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

10 Feria de Cuaresma
Jueves Morado

Lectura del libro del Génesis 17,3-9


En aquellos días, Abrán cayó de bruces, y Dios le dijo: «Mira, éste es mi
pacto contigo: Serás padre de muchedumbre de pueblos. Ya no te llamarás
Abrán, sino que te llamarás Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre
de pueblos. Te haré crecer sin medida, sacando pueblos de ti, y reyes
nacerán de ti. Mantendré mi pacto contigo y con tu descendencia en futuras
generaciones, como pacto perpetuo. Seré tu Dios y el de tus descendientes
futuros. Les daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas,
la tierra de Canaán, como posesión perpetua, y seré su Dios.» Dios añadió
a Abrahán: «Tú guarda mi pacto, que hago contigo y tus descendientes por
generaciones.» Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 104,4-5.6-7.8-9


R/. El Señor se acuerda de su alianza eternamente
Recurran al Señor y a su poder, busquen continuamente su rostro.
Recuerden las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.
¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, ¡su elegido! El Señor es
nuestro Dios, él gobierna toda la tierra. R/.
Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil
generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 8,51-59


En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Les aseguro: quien guarda mi
palabra no sabrá lo que es morir para siempre.»
Los judíos le dijeron: «Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán
murió, los profetas también, ¿y tú dices: “Quien guarde mi palabra no conocerá
lo que es morir para siempre”? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que
murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?»
Jesús contestó: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría
nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien ustedes dicen: “Es nuestro
Dios”, aunque no lo conocen. Yo sí lo conozco, y si dijera: “No lo conozco”
seria, como ustedes, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra.
Abrahán, su padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó
de alegría.»
Los judíos le dijeron: «No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a
Abrahán?» Jesús les dijo: «Les aseguro que antes que naciera Abrahán,
existo yo.»
Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió
del templo. Palabra del Señor.

Meditación
La lectura del libro de Génesis hoy nos narra el pacto eterno que Dios
hizo con Abrahán, a quien prometió que sería padre de muchedumbres. Este
pacto Jesús vino a extenderlo a todos los que por profesión de fe aceptemos
el Evangelio de la verdad de Cristo.
56
Plan de Pastoral - Abril 2025

El influjo de la cruz de Cristo nos permite hacer conciencia de la necesidad


de perdón hacia nosotros mismos, pedir la luz del Espíritu Santo para que
nos revele la necesidad de perdonarnos pues de lo contrario vamos con una
carga que nos desanima, nos cansa, nos lleva a la desidia y andamos como
muertos en vida. Las palabras de Jesús que recoge el Evangelio de hoy en
Juan 8,51: «Les aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir
para siempre» es un antídoto que si a diario lo ponemos en práctica nos aleja
de la muerte en vida que trae la falta de perdón hacia nosotros mismos y hacia
otros. Solo siguiendo la Palabra de Dios, cumpliendo con sus mandamientos
y a diario poniéndonos en su presencia, podremos vivir alejados de las cosas
que nos llevan al pecado y a la necesidad de perdón. Si hemos tenido la
bendición de haber conocido al Señor y haberlo proclamado como Dios,
Rey y Salvador, Uno y Trino, podemos tomar este mandato de Jesús como
instructivo de acción en nuestro día a día.
Guardar su Palabra nos conduce a: orar cada día para ponernos en
presencia y mano de nuestro creador en el nombre de Jesús, amándolo sobre
todas las cosas, a alejarnos de los ídolos que nos distraen de la grandeza de
Dios y del pacto de alianza eterna que Él nos ha ofrecido, a amar al prójimo
como a nosotros mismos y detectar y advertir las situaciones que nos puedan
llevar al pecado. Guardar las Palabras de Jesús es la garantía de vida plena
y de vida eterna. Confiemos en el pacto de la alianza que el creador nos
ofrece por medio de la redención de Jesús, guardemos su Palabra y vivamos
plenamente hasta que Dios en su misericordia nos llame a vivir en la luz
perpetua de su presencia eternamente.
Oremos: Oh Jesús, Redentor y Salvador, en tu Nombre imploramos la
gracia de nuestro Padre Dios y el auxilio del Espíritu Santo. Recurrimos al
Señor y a su poder para que nos ayuden a vivir en su palabra, guardarla
celosamente en nuestro diario vivir buscando continuamente su rostro. Te
pedimos nos ayudes a mojar el fondo de nuestra alma del deseo ferviente
de hacer la divina voluntad del Padre en cada paso que demos, anhelando
su presencia en nosotros y llevando ese anhelo a todos cuantos nos
rodean. Señor, danos fuerza y valor, ayúdanos a entrar confiadamente
en tu presencia, a confiar en tus promesas y en tu pacto de alianza con
nosotros por medio de la Sangre derramada por Jesús, en su pasión, muerte
y resurrección, Amén.

11 Feria de Cuaresma (Abstinencia)


Viernes Morado

Lectura del Profeta Jeremías 20,10-13


Oía el cuchicheo de la gente: «“Pavor-en-torno”, delátenlo, vamos
a delatarlo». Mis amigos acechaban mi traspié: «A ver si, engañado, lo
sometemos y podemos vengarnos de él».
Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado: mis enemigos tropezarán
y no podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso, con sonrojo eterno
que no se olvidará. Señor del universo, que examinas al honrado y sondeas
las entrañas y el corazón, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos, pues te he
encomendado mi causa! Canten al Señor, alaben al Señor, que libró la vida
del pobre de manos de los impíos. Palabra de Dios.
57
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Salmo Responsorial: 17,2-3a.3bc-4.5-6.7


R/. En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó
Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi
libertador. R/.
Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi
baluarte. Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos. R/.
Me cercaban olas mortales, torrentes destructores me aterraban, me
envolvían las redes del abismo, me alcanzaban los lazos de la muerte. R/.
En el peligro invoqué al Señor, grité a mi Dios: desde su templo él escuchó
mi voz, y mi grito llegó a sus oídos. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 10,31-42


En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
El les replicó: «Les he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi
Padre: ¿por cuál de ellas me apedrean?». Los judíos le contestaron: «No te
apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo
un hombre, te haces Dios».
Jesús les replicó: «¿No está escrito en su ley: “Yo les digo: son dioses”?
Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, (y
no puede fallar la Escritura), a quien el Padre consagró y envió al mundo,
¿dicen ustedes: “¡Blasfema!” Porque he dicho: “Soy Hijo de Dios”? Si no hago
las obras de mi Padre, no me crean, pero si las hago, aunque no me crean
a mí, crean a las obras, para que comprendan y sepan que el Padre está en
mí, y yo en el Padre».
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se
marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado
Juan, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: «Juan no hizo ningún
signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad». Y muchos creyeron
en él allí. Palabra del Señor.
Meditación
La primera lectura nos habla de la trama del pueblo judío contra el profeta
Jeremías que durante 40 años predicó a los israelitas el mensaje del Señor.
Jeremías llamaba al pueblo de Israel al arrepentimiento, a volver a la alianza
que el Señor había hecho con su pueblo. Se habían convertido en un pueblo
idólatra, con injusticia, crímenes, desconfianza en Dios.
El profeta Jeremías busca la corrección con el arrepentimiento; pero
los seres humanos somos así, no nos gusta que se nos llame la atención
aunque muchas veces somos conscientes de que no estamos haciendo
lo correcto. Hoy vamos perdiendo los valores morales y nos olvidamos de
las buenas costumbres, de la solidaridad, amabilidad y el congregarnos a
las actividades de la Iglesia. Todo por acumular cosas materiales, dinero,
siempre buscando el que seamos reconocidos para llenar nuestro ego
personal.
Debemos preguntarnos: ¿Estamos actuando como Jeremías, aconsejando
a nuestros hermanos que han perdido el camino de las buenas costumbres
y valores cristianos? (Por supuesto siempre debemos llamar y aconsejar con
amor fraterno). ¿Estamos actuando como los paganos del pueblo de Israel
con “cuchicheo”, esperando el tropiezo de los que sí están tratando de que
nuestra sociedad cambie?
58
Plan de Pastoral - Abril 2025

Pidamos al Señor que nos dé fe, confianza en Él y fortaleza, como le


dio a Jeremías para denunciar los que quieran imponer los antivalores que
perjudican nuestra sociedad.
El Evangelio de hoy nos habla de la persecución de los judíos en contra
de Jesús, y su intención de apedrearlo; ante esta persecución Jesús les dice:
“Les he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál
de ellas me apedrean?”. Ellos reconocían las obras que había hecho Jesús
a favor de los más necesitados, y aun así querían matarlo. Se justificaban
en una supuesta blasfemia porque Él, Jesús, siendo hombre se hacía Dios.
Jesús sabía que los judíos ponían las leyes por encima de todo, del amor y
de las obras.
¿Pero qué es una blasfemia? La blasfemia es hablar mal de Dios, hacer
algo en contra de Dios. Jesús sólo hacía la voluntad del Padre; pero al ver
que no pudo convencerlos y sabía que querían matarlo y su hora no había
llegado, se fue de allí.
Nosotros los cristianos muchas veces nos comportamos como el pueblo
judío, con blasfemias en algunas ocasiones. No hablamos en contra de Dios
con la boca, pero sí con nuestro comportamiento, porque vemos las obras del
Señor en nuestras vidas, en la de nuestros hermanos y vecinos, pero en los
momentos difíciles de nuestras vidas dudamos que el Señor vive en nosotros
y que su Espíritu está para guiarnos y fortalecernos.
El Señor está presente en nuestras vidas, pero nosotros estamos dormidos
y no nos damos cuenta de su presencia, que muchas veces se hace presente
a través del hermano comunitario, de los vecinos y familiares o las lecturas
bíblicas.
Pidamos al Señor fe, para saber que Él está en nosotros, aunque no
podamos verlo, tocarlo ni escuchar el sonido de su voz.

12 Feria de Cuaresma
Sábado Morado

Lectura del Profeta Ezequiel 37,21-28


Así dice el Señor: «Yo voy a recoger a los israelitas por las naciones
adonde marcharon, voy a congregarlos de todas partes y los voy a repatriar.
Los haré un solo pueblo en su país, en los montes de Israel, y un solo rey
reinará sobre todos ellos. No volverán a ser dos naciones ni a desmembrarse
en dos monarquías. No volverán a contaminarse con sus ídolos y fetiches y
con todos sus crímenes. Los libraré de sus pecados y prevaricaciones, los
purificaré: ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. Mi siervo David será su rey,
el único pastor de todos ellos. Caminarán según mis mandatos y cumplirán mis
preceptos, poniéndolos por obra. Habitarán en la tierra que le di a mi siervo
Jacob, en la que habitaron sus padres; allí vivirán para siempre, ellos y sus
hijos y sus nietos; y mi siervo David será su príncipe para siempre. Haré con
ellos una alianza de paz, alianza eterna pactaré con ellos. Los estableceré,
los multiplicaré y pondré entre ellos mi santuario para siempre; tendré mi
morada junto a ellos, yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y sabrán las
naciones que yo soy el Señor que consagra a Israel, cuando esté entre ellos
mi santuario para siempre.» Palabra de Dios.

59
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Salmo Responsorial: Jeremías 31,10.11-12ab.13


R/. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.
Escuchen pueblos, la Palabra del Señor, anúncienla en las islas remotas:
«El que dispersó a Israel lo reunirá, lo guardará como un pastor a su
rebaño.» R/.
Porque el Señor redimió a Jacob, lo rescató de una mano más fuerte.
Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del
Señor. R/.
Entonces se alegrará la doncella en la danza, gozarán los jóvenes y los
viejos; convertiré su tristeza en gozo, los alegraré y aliviaré sus penas. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 11,45-57


En aquel tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al
ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los
fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron:
«¿Qué estamos haciendo? Este hombre hace muchos milagros. Si lo dejamos
seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar
santo y la nación.»
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: «Ustedes
no entienden ni palabra; no comprenden que les conviene que uno muera
por el pueblo, y que no perezca la nación entera.» Esto no lo dijo por propio
impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente,
anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino
también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba
públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto,
a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos. Se
acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a
Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando
en el templo, se preguntaban: «¿Qué les parece? ¿No vendrá a la fiesta?»
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase
de dónde estaba les avisara para prenderlo. Palabra del Señor.
Meditación
En los años 582 y 570 a.c., tiempo en donde profetizó Ezequiel, el pueblo
de Israel se encontraba bajo el dominio de los babilonios. Un pueblo dividido,
idolatra, pecador y rebelde. A pesar del mal comportamiento, el Señor le
promete, la unión en una sola nación, no separarlos más, perdonar sus pecados,
en donde reinara un solo rey, un solo pastor y les daría la tierra prometida que
le dio a su servidor Jacob, que viviría para siempre, ellos sus hijos y su servidor
el rey David. Aquí vemos la misericordia de Dios para su pueblo.
El profeta Ezequiel vio más allá de la tragedia por la que pasaba el pueblo
de Israel; vio una época de futura renovación, donde el Señor consagraría
a su pueblo, les daría un corazón y un espíritu nuevo. El profeta Ezequiel
fortalece nuestra fe.
Nosotros también hemos recibido las promesas del Señor. La vida nos
presenta situaciones difíciles, como el tener que emigrar a otros países,
como el pueblo de Israel en aquella época, y somos víctimas del mal trato,
por diferencias raciales; pero como el pueblo judío, que siempre soñó con
60
Plan de Pastoral - Abril 2025

volver a su tierra y reconstruir su templo, así nosotros cuando por diferentes


razones tenemos que dejar nuestro país, también soñamos con regresar.
Esta primera lectura de hoy nos llama al arrepentimiento de nuestras malas
acciones; pero también nos llama a confiar en el amor y misericordia de Dios.
El Señor nos regala cada día sus bendiciones; despertemos y veamos con
los ojos espirituales.
En el Evangelio de hoy se nos presentan dos tipos de personas: por un
lado, los que creyeron en Jesús, y por el otro lado, los que fueron a contar a
los fariseos, con no buenas intenciones, lo que había hecho Jesús.
Los sumos sacerdotes y los fariseos, reunidos en el Sanedrín, en defensa
de sus intereses y el miedo a perder el poder y la gracia de los romanos,
deciden dar muerte a Jesús. Caifás motivó su propósito diciendo: “no
comprenden que les conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca
la nación entera.”
¿Dónde estamos nosotros? ¿En el grupo que vemos las obras del Señor
en nuestras vidas, y creemos a pesar de las dificultades de la vida, o estamos
en el grupo que vemos las obras, en nuestras vidas y dudamos, y a veces no
creemos? ¿Acaso estamos dentro del grupo de los fariseos, sacerdotes y
sumo sacerdotes, que vemos los milagros en nuestro entorno y en nuestras
vidas y, aun así, matamos al Señor con nuestro comportamiento, solo poniendo
interés en poseer bienes materiales y poder, para alimentar nuestro ego, con
los reconocimientos?
Pidamos al Señor humildad y fe para que despertemos del sueño y ver
con ojos espirituales las obras y bendiciones del Señor.

13 Domingo de Ramos en la Pasión del Señor


II Semana del Salterio Rojo
Aclamemos a Jesucristo, nuestra esperanza, Siervo y Rey

Orientaciones para la Celebración:


Es una celebración alegre, festiva. Los
cantos deben reflejar ese tono alegre de la
celebración. Colocar en un lugar visible uno o
varios carteles que digan “Hosanna” y “Bendito
el que viene en nombre del Señor”.
En este día la Iglesia recuerda la entrada de
Cristo, el Señor, en Jerusalén, para consumar su
Misterio Pascual. Por esta razón, se hace memoria de la entrada del Señor en
la Ciudad Santa. Esta memoria se hace por la procesión con los ramos y/o la
entrada solemne antes de la misa (o celebración) principal de la comunidad,
o bien por la entrada simple antes de las restantes celebraciones. La entrada
solemne, no así la procesión, puede repetirse antes de aquellas misas o
celebraciones que se celebran con gran asistencia de fieles.

Monición de Entrada
Hermanos y hermanas: Sean bienvenidos a la Solemne Celebración del
Domingo de Ramos. De esta manera iniciamos la Semana Santa, que nos
conduce a la Gran fiesta de la Pascua.
61
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Después de habernos preparado desde el principio de la cuaresma con


nuestra penitencia, obras de caridad y la oración, hoy nos reunimos para iniciar
unidos con la Iglesia, la celebración anual de los Misterios de la Pasión, Muerte
y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo, misterios que empezaron con
la entrada de Jesús a Jerusalén. Jesús, condenado a muerte, padece, sufre
y muere en la Cruz, pero resucitó al tercer día, abriéndonos la posibilidad de
resucitar a todos los que creamos en Él.
Acompañemos con fe y devoción a nuestro Salvador en su entrada triunfal
a la Ciudad Santa, para que, participando ahora de su cruz, podamos participar
un día de su gloriosa Resurrección y de su vida. Iniciamos nuestra celebración.

Oremos.
Dios todopoderoso y eterno, santifica con tu bendición estos ramos,
y, a cuantos vamos a acompañar a Cristo Rey aclamándolo con cantos,
concédenos, por medio de Él, entrar en la Jerusalén del cielo. Él, que vive y
reina por los siglos de los siglos. Amén
(A continuación, asperja con agua bendita los ramos sin decir nada)
Bendición de los Ramos:

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 19,28-40


En aquel tiempo, Jesús echó a andar delante, subiendo hacia Jerusalén.
Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos,
mandó a dos discípulos, diciéndoles: «Vayan a la aldea de enfrente; al entrar,
encontrarán un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y
tráiganlo. Y si alguien les pregunta: “¿Por qué lo desatan?”, contéstenle: “El
Señor lo necesita”.»
Ellos fueron y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban
el borrico, los dueños les preguntaron: —«¿Por qué desatan el borrico?»
Ellos contestaron: — «El Señor lo necesita.»
Se lo llevaron a Jesús, lo aparejaron con sus mantos y le ayudaron a
montar.
Según iba avanzando, la gente alfombraba el camino con los mantos. Y,
cuando se acercaba ya la bajada del monte de los Olivos, la masa de los
discípulos entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos, por todos los
milagros que habían visto, diciendo: —«¡Bendito el que viene como rey, en
nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto.»
Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: —«Maestro, reprende a tus
discípulos.»
Él replicó: —«Les digo que, si éstos callan, gritarán las piedras.» Palabra
del Señor.

Después del Evangelio, se puede hacer una breve homilía. Antes de


comenzar la procesión, el sacerdote, el diácono o un ministro laico, dice con
estas u otras palabras:

Queridos hermanos, imitemos a la muchedumbre que aclamaba a


Jesús, y vayamos aclamando con nuestros cantos a nuestro Rey y Señor.
Y comienza la procesión hacia la iglesia donde se va a celebrar la misa.
Si se emplea el incienso, va delante el turiferario con el incensario humeante,
seguidamente el acólito u otro ministro que porta la cruz adornada con ramos
62
Plan de Pastoral - Abril 2025

o palmas según las costumbres del lugar, en medio de dos ministros con velas
encendidas. A continuación, el diácono llevando el libro de los Evangelios, el
sacerdote con los ministros y, detrás de ellos, los fieles, que llevan los ramos
en las manos.
Durante la procesión, los cantores, junto con el pueblo, cantan en honor
de Cristo Rey.
El sacerdote, al llegar al altar, lo venera y, si lo juzga oportuno, lo
inciensa. Después va a la sede, se quita la capa pluvial, si la ha usado,
se pone la casulla y, omitidos los demás ritos iniciales de la misa, dice
la oración colecta y continúa la misa como de costumbre.

Oración Colecta
Dios todopoderoso y eterno, que hiciste que nuestro Salvador se
encarnase y soportara la cruz para que imitemos su ejemplo de humildad,
concédenos, propicio, aprender las enseñanzas de la pasión y participar de
la resurrección gloriosa. Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: Isaías 50,4-7


La primera lectura, del libro de Isaías, es un fragmento del tercer canto
del Siervo del Señor. Es una profecía sobre la Pasión de nuestro Señor
Jesucristo, que nos ofrece palabras de vida, no se escondió del sufrimiento,
fortalecido por la confianza en su Padre Dios. Escuchemos.
Lectura del Libro de Isaías 50,4-7
Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido
una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche
como los iniciados. El Señor me abrió el oído. Y yo no me he rebelado ni me
he echado atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los
que mesaban mi barba; no oculté el rostro a insultos ni salivazos.
Mi Señor me ayudaba, por eso no quedaba confundido; por eso ofrecí el
rostro como pedernal, y sé que no quedaré avergonzado. Palabra de Dios.
Salmo Responsorial: 21,8-9.17-18a.19-20.23-24
R/. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza: «Acudió al
Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre, si tanto lo quiere.» R/.
Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos. R/.
Se reparten mi ropa, echan a suertes mi túnica. Pero tú, Señor, no te
quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R/.
Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alábenlo; linaje de Jacob, glorifíquenlo; témanle linaje de
Israel. R/.
Segunda Lectura: Filipenses 2,6-11
El Apóstol Pablo en su carta a los filipenses, nos presenta a nuestro
Señor Jesucristo, exaltado por el Padre porque se rebajó a sí mismo, y
siendo Dios se hizo hombre, se hizo siervo, se hizo nada, para morir en una
muerte humillante y reconciliarnos con su Padre. Escuchemos.
63
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 2,6-11


Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de
Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se
rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-
nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo,
en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para
gloria de Dios Padre. Palabra de Dios.
Versículo antes del Evangelio Flp 2,8-9
Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte, y una muerte de
cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-
sobre-todo-nombre».
Evangelio: Lucas 22, 14- 23. 56
Escucharemos el relato de la pasión y muerte de nuestro Señor, narrada
por el Evangelio según san Lucas. Escuchemos con atención este texto,
dando gracias a nuestro Salvador porque Él sufrió el castigo por el que
hoy nosotros podemos vivir en la libertad de los hijos de Dios. De pie para
escuchar la pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas.
Palabra del Señor.
Meditación
En la Carta del Apóstol Pablo a los Filipenses se nos habla de cómo
Cristo, a pesar de su condición divina, de compartir la divinidad del Padre y el
Espíritu Santo, no hace alarde de su categoría de Dios. No toma ventaja de
su esencia divina, sino que despojado de su rango no sólo toma la condición
de hombre, sino que va al extremo de hacerse un esclavo.
La muerte de cruz era una ignominia, reservada para los reos de peor
calaña, los prisioneros y los esclavos. Esta forma particular de muerte era un
oprobio a la vista de la gente. Y nuestro Señor, se rebajó́ hasta someterse
incluso a una muerte de cruz.
Si nuestro Rey y Señor, para pagar nuestras culpas y pecados, es capaz
de ofrecerse como sacrificio vivo, es capaz de someterse a la ignominia
de una muerte reservada para delincuentes de mucha monta, siendo
cordero inmaculado, y siendo nuestras las cargas que Él soportó…nos está
enseñando que también nosotros debemos de soportar de buena gana y a
mucha honra, las afrentas, las pruebas, los oprobios que la vida nos pueda
presentar.
Si estamos dispuestos a vivir con Él por la eternidad, debemos también
estar dispuestos a sufrir por Él y a aceptar de buena gana, siempre pensando
en el bien último que es la Vida Eterna, cualquier dificultad, cualquier piedra
que se nos presente en nuestro camino.
El propósito es que ante su nombre toda rodilla se doble en el cielo, en
la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para
gloria de Dios Padre.
Oración de los Fieles
El que preside: Queridos hermanos, movidos por el Espíritu Santo
y confiando en Dios Padre, que nos entregó a su Hijo, el inocente, para
64
Plan de Pastoral - Abril 2025

morir por los pecados de nosotros, los culpables, para conducirnos a Él,
presentémosle nuestras necesidades. A cada petición, respondemos: “Por
la muerte y resurrección de tu Hijo, sálvanos, Señor”.
• Por el Papa, los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, misioneros,
catequistas y evangelizadores, llamados a dar razón de su fe, para
que anuncien al mundo, con firmeza, energía y convicción, y, al mismo
tiempo, con alegría, sencillez, humildad y respeto, el mensaje de la
salvación en Cristo. Oremos.
• Por todos los que creemos en Cristo, muerto y resucitado, para que,
llenos del Espíritu Santo, experimentemos el deseo de proclamar la
Buena Nueva de salvación a los más alejados de la Iglesia. Oremos.
• Por los gobernantes de los pueblos y naciones, especialmente por los
de nuestro país y nuestras autoridades locales, para que sean agentes
de paz y desarrollo. Oremos.
• Para que quienes sufren por la enfermedad o la soledad encuentren que
hay razones para vivir en la esperanza y que, animados por la muerte y
resurrección de Cristo, den testimonio de esa esperanza. Oremos.
• Por esta comunidad, para que la proclamación de Cristo como rey nos
mueva a guardar sus mandamientos, desde la esperanza y el amor.
Oremos.

El que preside: Oh Dios, que por la muerte y resurrección de Cristo nos


has redimido, escucha nuestra oración y danos hambre y sed de cumplir tu
voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina por los siglos
de los siglos.

14 Lunes Santo
Lunes Morado

Lectura del Profeta Isaías 42,1-7


Así dice el Señor: «Miren a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en
quien me complazco. He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia
a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña
cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará. Manifestará la
justicia con verdad. No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en
el país. En su ley esperan las islas.
Así dice el Señor, Dios, que creó y desplegó los cielos, consolidó la tierra
con su vegetación, da el respiro al pueblo que la habita y el aliento a quienes
caminan por ella: «Yo, el Señor, te he llamado en mi justicia, te cogí de la
mano, te he formado y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la cárcel, de
la prisión a los que habitan en tinieblas». Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 26,[Link]-14


R/. El Señor es mi luz y mi salvación
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la
defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R/.
Cuando me asaltan los malvados para devorar mi carne, ellos, enemigos
y adversarios, tropiezan y caen. R/.
65
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran


la guerra, me siento tranquilo. R/.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el
Señor, se valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 12,1-11


Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro,
a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena;
Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María
tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús
los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia
del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para
dárselos a los pobres?». Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres,
sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban
echando.
Jesús dijo: - «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura;
porque a los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no siempre
me tienen». Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y
fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había
resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar
también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían
en Jesús. Palabra del Señor.
Meditación
Hoy se nos narra una de las escenas más conmovedoras del Evangelio.
El texto está plagado de gestos de cariño que reflejan el gran amor de María
por su amigo Jesús. Un primer gesto que encontramos es la escogencia
del perfume. No se trata de uno cualquiera sino uno “de nardo, auténtico y
costoso”. Esta entrega tan valiosa nos desafía a reflexionar sobre nuestra
propia disposición a sacrificar cosas por amor a Cristo y nos lleva a
preguntarnos seriamente, sobre la calidad de lo que le estamos ofreciendo
a Jesús.
¿Estamos entregando a Jesús lo mejor de nuestro tiempo, recursos,
capacidades, servicio o solo lo que nos sobra? ¿Estamos siendo
auténticos en lo que hacemos para Jesús o es solo para mantener una
fachada frente a los demás? ¿Estamos asumiendo el costo de lo que
implica seguirle sin importar las consecuencias? ¿Qué costoso perfume
estamos dispuestos a romper para honrar a nuestro Señor?
Un segundo gesto de María hacia Jesús es ungirle los pies. Este es
un acto extraordinario de adoración, expresándole su gratitud con un amor
y entrega sin reservas. Ella está anticipando las acciones de Jesús en la
Última Cena, cuando el Señor lava los pies de los discípulos y les enseña
cómo amarse unos a otros a través de un servicio sacrificado y humilde.
Este hermoso gesto nos llama a interpelarnos sobre cómo está siendo
nuestra adoración, si es solo devocional o se traduce en actos concretos
de servicio generoso. Nos invita a preguntarnos, si estamos siendo
verdaderamente humildes en nuestro servicio o nos creemos que, por ir
a la Iglesia, asistir a una comunidad o participar de un ministerio somos
66
Plan de Pastoral - Abril 2025

superiores a los demás. La mejor expresión de adoración que podamos


darle al Señor es precisamente esta, servir incondicionalmente a nuestros
hermanos y entregar la vida por ellos.
El tercer gesto es todavía más significativo, le enjuga los pies con
su cabellera. La palabra enjugar significa limpiar o secar. Esta mujer
llena de amor y de ternura, limpia con sus propios cabellos el perfume y,
probablemente, las lágrimas vertidas por ella en aquel momento de profunda
adoración, sanación y amor. Este acto nos invita a preguntarnos qué necesita
ser limpiado en nuestras vidas y qué lágrimas necesitamos limpiar en tantos
rostros sufrientes.
Dice la escritura que la casa quedó llena de la fragancia del perfume.
María anticipa la muerte de Jesús al ungirlo, recordándonos que su sacrificio
es el verdadero perfume que llenará el mundo de redención. Nosotros
también estamos llamados a ser el buen olor de Cristo, que impregne a
todos los que nos rodean con la presencia, la cercanía, y la misericordia que
hemos recibido gratuitamente de él.
La acción de María provocó críticas de Judas Iscariote que no entendió
este despilfarro, sin embargo, Jesús salió en su defensa. En un mundo
que valora lo material por encima de lo espiritual, este ejemplo nos invita
a reconsiderar nuestras prioridades y a vivir de manera que honre a Dios
incluso cuando otros puedan criticar nuestras decisiones

15 Martes Santo
Martes Morado

Lectura del Profeta Isaías 49,1-6


Escúchenme, islas; atiendan, pueblos lejanos: El Señor me llamó desde
el vientre materno, de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre.
Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano;
me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: - «Tú eres mi
siervo, Israel, por medio de ti me glorificaré».
Y yo pensaba: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado
mis fuerzas». En realidad, el Señor defendía mi causa, mi recompensa la
custodiaba Dios. Y ahora dice el Señor, el que me formó desde el vientre
como siervo suyo, para que le devolviese a Jacob, para que le reuniera a
Israel; he sido glorificado a los ojos de Dios. Y mi Dios era mi fuerza:
- «Es poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y
traer de vuelta a los supervivientes de Israel. Te hago luz de las naciones,
para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra». Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 70,1-2.3-4a.5-6ab.15 y17


R/. Mi boca contará tu salvación, Señor
A ti, Señor, me acojo: no quede yo derrotado para siempre; tú que eres
justo, líbrame y ponme a salvo, inclina a mí tu oído, y sálvame. R/.
Se tú mi roca de refugio, el alcázar donde me salve, porque mi peña y mi
alcázar eres tú. Dios mío, líbrame de la mano perversa. R/.
Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza y mi confianza, Señor, desde
mi juventud. En el vientre materno ya me apoyaba en ti, en el seno tú me
sostenías. R/.
67
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Mi boca contará tu justicia, y todo el día tu salvación. Dios mío, me


instruiste desde mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 13,21-33.36-38


En aquel tiempo, estando Jesús a la mesa con sus discípulos, se turbó en
su espíritu y dio testimonio diciendo: «En verdad, en verdad les digo: uno de
ustedes me va a entregar». Los discípulos se miraron unos a otros perplejos,
por no saber de quién lo decía.
Uno de ellos, el que Jesús tanto amaba, estaba reclinado a la mesa en el
seno de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo
decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: «Señor,
¿quién es?». Le contestó Jesús: «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan
untado». Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote.
Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: «Lo que vas
a hacer, hazlo pronto». Ninguno de los comensales entendió a qué se refería.
Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba
comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después
de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.
Cuando salió, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios
es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en
sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con ustedes.
Me buscarán, pero lo que dije a los judíos se lo digo ahora a ustedes: “Donde
yo voy, ustedes no pueden ir”»
Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿a dónde vas?». Jesús le respondió:
«Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde». Pedro
replicó: «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».
Jesús le contestó: «¿Con que darás tu vida por mí? En verdad, en verdad
te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».
Palabra del Señor.
Meditación
La vida de Judas nos muestra como cuando nos resistimos al amor de
Dios y seguimos la marcha determinada hacia el mal, le concedemos la
oportunidad al Enemigo de introducir pensamientos en el corazón que echan
raíz y nos lleva a tomar malas decisiones.
Judas fue uno de los doce apóstoles escogidos por Jesús. En un
momento de su historia, Jesús lo llamó, puso su mirada en él con cariño
y lo invitó a su proyecto. Él fue testigo de primera mano de los signos y
milagros realizados por el Maestro y escuchó por varios años su maravillosa
enseñanza.
Sin embargo, poco a poco fue apartándose de él. Comenzó a prestar
oídos a lo que otros decían y comenzó a sentir que Jesús ya no cumplía
sus expectativas. Se volvió soberbio, codicioso y crítico de lo que hacían
los demás. Dejó que la cizaña del mundo ahogara la semilla de entrega que
Jesús había sembrado en su corazón.
Cualquier parecido con nuestra realidad como cristianos, no es
coincidencia. La vida de Judas no es muy distinta a la nuestra, conocemos
un día a Jesús, nos enamoramos de su persona y su proyecto, pero poco a
poco nos vamos dejando seducir por el mundo, con sus ofertas engañosas,
y terminamos traicionando el llamado que un día nos hizo.
68
Plan de Pastoral - Abril 2025

Probablemente Judas no se dio cuenta cuando comenzó a alejarse de


él pues fue un proceso lento. Quizás no supo acercarse a Jesús a tiempo
para confesar sus dudas y, en cambio, se fue llenando de las mentiras que
otros decían sobre él. También esto nos ocurre a nosotros, cuando sin
percatarnos, vamos prestando nuestros ojos, oídos y gustos a las influencias
del momento y nos vamos apartando de la verdad que Jesús nos ha revelado
en su Palabra.
¡Qué duro es para nuestro Señor tener que explicar que uno de
sus íntimos lo va a entregar! Imaginemos la situación: Jesús acababa
de lavarle los pies a Judas y ahora está sentado a la mesa para comer
de su pan, pero mientras tanto, en su corazón está planeando la forma de
entregarle a las autoridades judías. ¡Cuánta ingratitud e hipocresía de parte
de alguien que estuvo a su lado tanto tiempo y que hoy le da la espalda por
unas miserables monedas!
Los pilotos dicen que cuando vuelan por encima del océano llegan a
un punto en el que hay igual distancia para regresar como para continuar al
otro lado. Es lo que llamamos un punto sin retorno. Una de las escenas más
trágicas en toda la historia es el ver a Judas rechazando deliberadamente
la verdad hasta tal punto que va más allá de ninguna esperanza de
recuperación.
No es que Jesús no quiera dar oportunidades de arrepentimiento, es
que a veces el corazón está tan endurecido que no es capaz de acoger la
salvación ni siquiera cuando la tenemos delante. Pidamos al Señor que nos
libre de dejarnos engañar por el Enemigo, al igual que Judas, y apartarnos de
él y si hoy reconocemos que estamos lejos, pidamos la gracia de escuchar
su voz una vez más que nos llama con amor a regresar cuando todavía hay
tiempo.

16 Miércoles Santo
Miércoles Morado

Lectura del Profeta Isaías 50,4-9a


Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido
una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche
como los iniciados. El Señor me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás:
ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi
barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda,
por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal,
sabiendo que no quedaría defraudado. Tengo cerca a mi defensor, ¿quién
pleiteará contra mí? Comparezcamos juntos. ¿Quién tiene algo contra mí?
Que se me acerque. Miren, el Señor me ayuda, ¿quién me condenará?
Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 68,8-10.21-22.31.33-34


R/. Señor, que me escuche tu gran bondad en el día de tu favor
Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un
extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque
me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre
mí. R/.
69
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco. Espero compasión, y


no la hay; consoladores, y no los encuentro. En mi comida me echaron hiel,
para mi sed me dieron vinagre. R/.
Alabaré el nombre de Dios con cantos, proclamaré su grandeza con
acción de gracias. Mírenlo, los humildes, y alégrense, bendigan al Señor.
Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 26,14-25


En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a
los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué están dispuestos a darme, si se
lo entrego?» Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces
andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le
preguntaron: «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»
Él contestó: «Vayan a la ciudad, a casa de Fulano, y díganle: “El Maestro
dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis
discípulos.”»
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la
Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
«Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar.»
Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo
acaso, Señor?» Él respondió: «El que ha mojado en la misma fuente que
yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él;
pero ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber
nacido.» Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: «¿Soy yo acaso,
Maestro?» Él respondió: «Tú lo has dicho.» Palabra del Señor.
Meditación
Dios a todos nosotros que somos hijos suyos nos regaló el Don de la
escucha, de tener el tiempo para nuestros hermanos y así darle palabras de
ánimo, de que a pesar de cualquier situación o prueba que estén pasando
Dios está presente cuidando de nosotros, que Él es nuestro Amigo Defensor
ante todo lo que tengamos enfrente, que siempre confiemos en que su
protección estará a nuestro lado, ese Dios guerrero siempre va delante en
las situaciones de salud, familiares, económicas que podamos tener en
algún momento de nuestras vidas, y que nunca nos dejará solo en ninguna
situación que tengamos que enfrentar o luchar, que siempre esa ayuda nos
viene de lo alto, del Señor que va al frente en nuestras batallas en la vida.
Hermanos, podemos estar seguros que la bondad del Señor es grande,
como es su amor por sus hijos amados; que por eso dará su vida por nosotros
en una cruz. Sobre Él cayeron todos nuestros pecados. Así, con esa entrega,
sin dudar, sufrió todo tipo de bochornos por nosotros para hacer la voluntad
de Dios Padre que era entregarse para que nosotros tengamos vida eterna.
Por eso, tenemos que alegrarnos hoy porque se acerca nuestra salvación;
con cantos y oraciones de gracia bendigamos al Señor que siempre nos
recibe con los brazos abiertos a nosotros que nos postramos ante Él para
alabarle y bendecirle.
El Evangelio de hoy es bien conocido por todos nosotros. Cuando lo
escuchamos podríamos pensar que no es para nosotros, pero en este
Miércoles Santo Dios quiere comunicarse contigo y conmigo de manera
70
Plan de Pastoral - Abril 2025

especial, para que estemos prevenidos ante las seducciones del mundo que
quieren alejarnos del Reino de Dios, y nos presentan riquezas y placeres
que nos hacen olvidar nuestra fe. Estemos prevenidos cuando tengamos
que elegir entre la Verdad que es Dios y la mentira que viene del Maligno.
Hermanos queridos, estemos preparados para vencer las tentaciones y
al pecado. Para lograr esto debemos fortalecer nuestra oración diaria, visitar
regularmente al Santísimo, y frecuentar los sacramentos de la confesión y
de la Eucaristía (comunión). Dios nos espera con los brazos abiertos para
limpiarnos de nuestros pecados. Amén.

17 Misa Vespertina de la Cena del Señor. Triduo Pascual


Jueves Santo Blanco

Jesús, pan partido y compartido, esperanza que no defrauda

Algunas orientaciones para la Celebración:


Resaltar el lema del día. Todo debe estar preparado con
esmero, con alegría para la gran fiesta de la Última Cena
del Señor. Para el lavatorio de los pies tener presente las
12 personas elegidas de la comunidad, tener poncheras,
agua y toallas para el lavatorio de los pies y para que quien
preside se lave las manos. Disponer de vasos sagrados.
Tener bien preparado el monumento. Tomar en cuenta que
es el día de la institución del Sacerdocio Ministerial por lo que puede haber
un gesto de cariño a los Presbíteros de la Parroquia. Se reciben los óleos
y el Santo Crisma que deben ir en la procesión de inicio de la celebración,
llevados preferiblemente por personas del consejo parroquial. En el momento
de cantar el Gloria, donde sea posible, pueden sonar las campanas y/o
campanillas, que no se volverán a tocar hasta el Gloria de la Vigilia Pascual.
Monición de Entrada
Hermanos y hermanas: nos reunimos para participar en esta noche
memorable con la que entramos en la celebración de los días santos, el Triduo
Pascual, para celebrar lo que Jesús vivió en la cena de despedida con los
discípulos, reunidos en el Cenáculo, la víspera de la pasión, regalándonos
el don de la Eucaristía, el Sacramento por excelencia, el don del Ministerio
Sacerdotal y el mandamiento del amor.
La Liturgia de este día evoca la entrega de Jesús, que se hace pan
partido y compartido para todos, que cumple con el viejo rito de la antigua
pascua, ofrece su cuerpo en lugar del cordero para darnos vida y salvación.
Hoy acogemos con gozo los Santos Óleos, consagrados por nuestro
Obispo, en la Misa Crismal, en la Catedral. El óleo de los Catecúmenos y de
los enfermos que significan y comunican a Jesucristo, fuerza en el camino
hacia el bautismo o en la enfermedad. También recibimos el Santo Crisma
que significa y comunica el Espíritu Santo y que se utiliza en los Sacramentos
del Bautismo, Confirmación y Orden Sacerdotal.
Celebremos y vivamos como Iglesia el Misterio Pascual, fundamento de
la esperanza, y con el canto de entrada aclamemos a Jesucristo, que llega a
presidir nuestra Celebración en la persona de su ministro.
71
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Oración Colecta
Señor Dios nuestro, nos has convocado hoy (esta noche) para celebrar
aquella misma memorable Cena en la que tu Hijo, antes de entregarse a la
muerte, confió a la Iglesia el banquete de su amor, el sacrificio nuevo de la
alianza eterna; te pedimos que la celebración de estos santos misterios nos
lleve a alcanzar plenitud de amor y de vida. Por nuestro Señor Jesucristo

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: Éxodo 12,1-8,11-14


Jesús para conmemorar el paso de Dios por su pueblo y su liberación
de la esclavitud de Egipto, celebró con gran alegría la Cena Pascual y la
transformó para siempre en memorial de la nueva y definitiva pascua en la
que Él, inmolado en la Cruz, nos consiguió vida y vida plena. Escuchemos.
Lectura del Libro del Éxodo 12,1-8.11-14
En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto:
«Este mes será para ustedes el principal de los meses; será para ustedes
el primer mes del año. Digan a toda la asamblea de Israel: “El diez de este
mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia
es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa,
hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta
terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito.
Lo guardarán hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo
matará al atardecer. Tomarán la sangre y rociarán las dos jambas y el dintel
de la casa donde lo hayan comido. Esa noche comerán la carne, asada a
fuego, comerán panes sin fermentar y verduras amargas. Y lo comerán así:
la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y se lo
comerán a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor. Esta noche
pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos,
de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo
soy el Señor. La sangre será su señal en las casas donde estén. Cuando
vea la sangre, pasaré de largo; no los tocará la plaga exterminadora, cuando
yo pase hiriendo a Egipto. Este día será para ustedes memorable, en él
celebrarán la fiesta al Señor, ley perpetua para todas las generaciones.”»
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial: 115,12-13.15-16bc.17-18
R/. El cáliz de la bendición es la comunión con la sangre de Cristo
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa
de la salvación, invocando su nombre. R/.
Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles. Señor, yo soy tu siervo,
hijo de tu esclava; rompiste mis cadenas. R/.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo. R/.
Segunda Lectura: I Corintios 11,23-26
Jesús el Cordero de Dios, quien, asumiendo la condición humana,
se inmoló en la cruz para liberarnos de la muerte, quiso quedarse entre
nosotros en el Sacramento de la Eucaristía, alimentarnos y fortalecernos
para vivir anclados en la esperanza. Escuchemos.
72
Plan de Pastoral - Abril 2025

Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 11,23-26
Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez les
he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo,
tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi
cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía.» Lo mismo
hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza
sellada con mi sangre; hagan esto cada vez que beban, en memoria mía.»
Por eso, cada vez que coman de este pan y beban del cáliz, proclaman la
muerte del Señor, hasta que vuelva. Palabra de Dios.

Aclamación Jn 13,34
Les doy el mandamiento nuevo:
que se amen mutuamente como yo los he amado, dice el Señor

Evangelio: Juan 13,1-15


Siguiendo la tradición judía, Jesús celebra la Pascua con sus amigos y
transforma esos ritos en signos de la nueva y definitiva Alianza de Dios con
su Pueblo, en la que se manifiesta el Reino de Dios en el que vivimos, como
hijos del Padre y como hermanos que se aman mutuamente, y se lavan los
pies unos a otros en un servicio permanente. Puestos de pie, aclamemos
con el canto a Jesucristo, el verdadero Siervo de su Padre y de toda la
humanidad.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 13,1-15


Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la
hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que
estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el
diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo
entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos,
que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto
y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone
a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había
ceñido.
Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: «Señor, ¿lavarme los pies tú a
mí?» Jesús le replicó: «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo
comprenderás más tarde.»
Pedro le dijo: «No me lavarás los pies jamás.» Jesús le contestó: «Si no
te lavo, no tienes nada que ver conmigo.»
Simón Pedro le dijo: «Señor, no sólo los pies, sino también las manos
y la cabeza.» Jesús le dijo: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse
más que los pies, porque todo él está limpio. También ustedes están
limpios, aunque no todos.» Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso
dijo: «No todos están limpios.» Cuando acabó de lavarles los pies, tomó
el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprenden lo que he hecho
con ustedes? Ustedes me llaman “el Maestro” y “el Señor”, y dicen bien,
porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, les he lavado los pies,
también ustedes deben lavarse los pies unos a otros; les he dado ejemplo
para que lo que yo he hecho con ustedes, ustedes también lo hagan.»
Palabra del Señor.

73
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Meditación
Con la celebración de la Cena del Señor se inaugura el Triduo
Pascual, donde meditamos la pasión, muerte y resurrección de Nuestro
Señor Jesucristo. La liturgia de la palabra nos pone delante de nosotros la
necesidad de entrar en este misterio, preparados, es lo que hemos venido
haciendo durante cuarenta días, mediante prácticas penitenciales, la oración,
meditación de la palabra.
En la primera lectura se nos presenta la celebración de la pascua judía,
marcada por la prisa en el comer y estar con las cinturas ceñidas, lo que
indica una preparación para estar atentos al paso de Dios. También nosotros
debemos vivir estos días ceñidos y preparados, el Dios de la vida pasa en
medio de cada uno de nosotros, lo hace como el que sirve, es el Dios que se
baja para lavarnos, para que podamos vivir el misterio de su amor.
La liturgia este día es marcada por el amor, el que se da hasta la
muerte por el ser amado, el cual queda perpetuado como testamento en
la eucaristía, que como nos recuerda el apóstol San Pablo hemos recibido
como tradición de los apóstoles del Señor. La eucaristía no es una creación
de la Iglesia o inspiración de un teólogo brillante; es el testamento de Jesús
para todos aquellos que le siguen y que necesitan de este alimento para
poder entregarse a los demás. En el misterio eucarístico encontramos la
vida, la cual se da porque es Jesús mismo que se queda en las especies
eucarísticas. La eucaristía no es un alimento para satisfacer nuestra gula,
es el alimento que nos impulsa abrirnos al otro, que nos ayuda a nunca
cansarnos de hacer el bien.
Pidamos al Señor que nos limpie y nos lave de todos nuestros pecados
al iniciar el Triduo Pascual, pero también pidamos que nos dé la fuerza para
nosotros salir de nosotros mismos y ceñirnos la cintura para servir a los
demás, dando fruto de una verdadera conversión, reconociendo a Jesús en
el rostro de los que sufren y tienen necesidad. Renovemos nuestra vocación
de servicio al modo del Maestro, que nos amó hasta dar su vida por cada
uno de nosotros. Acompáñenos a Jesús en cada sagrario, haciendo de esta
noche un gran tributo de alabanza al Señor.

Monición antes del lavatorio de los pies


La liturgia nos invita en este momento, al rito del lavatorio de los pies.
Como hizo Jesús, en expresión de amor y de servicio a sus discípulos, hoy
el sacerdote imita las mismas virtudes de humildad y sencillez. Procederá a
lavar los pies a doce personas de nuestra comunidad parroquial, realizando
ese gesto de amor, enseñado por Jesús. Mientras, el coro nos acompaña
con un canto apropiado y nosotros permanecemos en actitud reflexiva.

Oración de los Fieles


El que preside: Oremos a Dios Padre, que en Jesucristo, Su Hijo, nos ha
amado hasta el extremo y digámosle: Padre de amor, escúchanos.
• Por la Iglesia Universal, para que, en este año Jubilar, continúe
testimoniando a Cristo, que se nos da en el sacramento del amor, y
pueda seguir viviendo en unidad y comunión con Él. Oremos.
• Por el Papa, nuestros obispos y nuestros sacerdotes, para que reciban
a través de la oración, la fortaleza y la esperanza, para seguir viviendo
74
Plan de Pastoral - Abril 2025

cada día su ministerio sacerdotal, y siendo fieles al Evangelio, edifiquen


a la comunidad cristiana con su testimonio. Oremos.
• Por los que gobiernan las naciones, para que el Señor dirija los
pensamientos hacia el servicio, la justicia y trabajen por la paz, a fin de
que todos los pueblos puedan vivir en libertad. Oremos.
• Por los enfermos y por todos los que sufren, para que encuentren
consuelo, fortaleza y esperanza en la oración, y sientan la compasión
y la misericordia de Jesús, que carga con nuestras enfermedades y
sufrimientos. Oremos.
• Por los Jóvenes, para que sepan responder con generosidad a la
llamada del Señor seguirle en la vida sacerdotal, la vida consagrada o
matrimonial. Oremos.
• Por nuestro Párroco N___, para que reciba los dones del Espíritu Santo y
renovado su compromiso, para el trabajo pastoral, le acompañe siempre
la bendición del Señor y la protección de María, Madre de la Esperanza.
Oremos.
• Por nosotros que compartimos el pan de la Eucaristía, para que nos
dejemos lavar el corazón por Jesús y estemos dispuestos a compartir
los bienes de este mundo con los más pobres que nosotros y seamos
promotores del respeto a la vida que Dios nos regala. Oremos.

El que preside: Dios, Padre nuestro, que has amado tanto al mundo
que entregaste a tu Hijo a la muerte por nosotros, escucha nuestras súplicas,
concédenos lo que te pedimos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración después de la comunión


Concédenos, Dios Todopoderoso, que la Cena de tu Hijo, que nos
alimenta en el tiempo, llegue a saciarnos un día en la eternidad de tu reino.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Monición para la procesión al monumento después de la Oración de


Comunión
Ahora quien preside, y acompañado de los ministros, llevará la Reserva
Eucarística al monumento en su honor. Allí en turnos acompañaremos en
oración a Jesús en su dolor y en su decisión de hacer la voluntad del Padre,
sin importarle el sufrimiento.

18 Viernes Santo de la Pasión del Señor


Viernes. Día de Ayuno y Abstinencia Rojo

Algunas Orientaciones:
Hoy toda la Liturgia se centra en
Jesucristo en la Cruz. El signo principal es
la Cruz. La que usemos en la celebración
debe ser grande y después de pasar a
besarla, la colocaremos en un lugar visible.
El templo debe estar sin flores, las imágenes
tapadas con paños morados, el altar vacío,
sin manteles ni velas. El Sagrario debe
75
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

estar vacío. Entre los avisos del final de la celebración debemos hacer la
invitación a la oración de la mañana, en el cual acompañaremos a María en
su soledad y tristeza.
Monición de Entrada:
Esta tarde estamos reunidos para celebrar la muerte victoriosa de Cristo
en la cruz. Contemplemos y meditemos en Jesús, el Cordero sacrificado
para nuestra liberación.
La muerte de Cristo fue la causa de que nuestra muerte fuera vencida.
Jesús, el Señor, muere en la cruz. Y nosotros estamos aquí movidos por la
fe, por la admiración, por el agradecimiento, por el amor. Porque su Sangre,
su Cruz, son la fuente de nuestra vida, la luz de nuestro camino, la fuerza
que nos transforma.
La celebración de hoy no es la Eucaristía, la Iglesia no celebra la misa en
este día. La liturgia de hoy tiene cuatro partes: lectura de la Palabra de Dios,
oración de los fieles, veneración de la Cruz y la distribución de la Sagrada
Eucaristía reservada anoche. Iniciamos hoy nuestra celebración en silencio.
Después nos arrodillaremos orando ante Jesús desde lo más profundo de
nuestro corazón.

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: Isaías 52,13–53,12


El profeta Isaías nos describe todo el sufrimiento que debe soportar
el Siervo de Dios que, fiel y obediente, cumple por amor la misión a Él
encomendada. Sólo si somos obedientes y fieles al Señor, renaceremos
para una esperanza viva, por la resurrección. Escuchemos.
Lectura del Libro de Isaías 52,13–53,12
Miren, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se
espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto
humano, así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca,
al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito. ¿Quién creyó nuestro
anuncio? ¿A quién se reveló el brazo del Señor? Creció en su presencia
como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza.
Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres,
como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual
se ocultan los rostros, despreciado y desestimado. Él soportó nuestros
sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso,
herido de Dios y humillado, pero él fue traspasado por nuestras rebeliones,
triturado por nuestros crímenes.
Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron.
Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino; y el Señor
cargó sobre él todos nuestros crímenes.
Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como
cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y
no abría la boca. Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quién meditó en
su destino? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi
pueblo lo hirieron. Le dieron sepultura con los malhechores, porque murió
con los malvados, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en
su boca.
76
Plan de Pastoral - Abril 2025

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida


como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor
quiere prosperará por su mano. A causa de los trabajos de su alma, verá y
se hartará; con lo aprendido, mi Siervo justificará a muchos, cargando con
los crímenes de ellos. Por eso le daré una parte entre los grandes, con los
poderosos tendrá parte en los despojos; porque expuso su vida a la muerte y
fue contado entre los pecadores, y él tomó el pecado de muchos e intercedió
por los pecadores. Palabra de Dios.
Salmo Responsorial: 30,2.6.12-13.15-16.17 y 25
R/. Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.
A ti, Señor, me acojo: no quede yo nunca defraudado; tú, que eres justo,
ponme a salvo. A tus manos encomiendo mi espíritu: tú, el Dios leal, me
librarás. R/.
Soy la burla de todos mis enemigos, la irrisión de mis vecinos, el espanto
de mis conocidos; me ven por la calle, y escapan de mí. Me han olvidado
como a un muerto, me han desechado como a un cacharro inútil. R/.
Pero yo confío en ti, Señor, te digo: «Tú eres mi Dios.» En tu mano están
mis azares; líbrame de los enemigos que me persiguen. R/.
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu misericordia. Sean
fuertes y valientes de corazón, los que esperan en el Señor. R/.

Segunda Lectura: Hebreos 4,14-16;5,7-9


El autor sagrado nos exhorta a mantener la fe por medio del Sumo
Sacerdote, Jesús, el Hijo de Dios, quien a pesar de ser Hijo aprendió,
sufriendo, a obedecer. Que seamos imitadores de la fe y la obediencia que
cultivó Cristo Jesús. Escuchemos.
Lectura de la Carta a los Hebreos 4,14-16;5,7-9
Hermanos: Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un
sumo sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios.
No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras
debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros,
menos en el pecado. Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de
la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie
oportunamente. Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas,
presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en
su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a
obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que
le obedecen en autor de salvación eterna. Palabra de Dios.
Aclamación Flp 2,8-9
Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte, y una muerte de
cruz. Por eso Dios lo levantó, sobre todo, y le concedió el “Nombre -
sobre - todo - nombre”

Evangelio: Juan 18,1-19,42


Escuchemos ahora el relato de la Pasión y Muerte de Jesucristo según
San Juan. Esta lectura llega a nosotros con más fuerza que nunca. Fijemos
toda nuestra atención en Jesús, en su sacrificio en la Cruz y dejémonos
llenar de su amor y de su paz. Escuchemos.
77
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 18,1–19,42


Meditación

El Viernes Santo es el día en que la cruz nos revela el amor infinito de


Dios. No es solo un día de duelo, sino de contemplación y gratitud. En la cruz,
Cristo toma nuestro lugar y nos devuelve la vida. Su sacrificio nos invita a
mirar más allá del sufrimiento inmediato y a descubrir en Él la manifestación
suprema del amor de Dios por la humanidad.
La profecía de Isaías (52,13–53,12) nos muestra al Siervo Sufriente, una
imagen que se cumple en Jesús. “Fue traspasado por nuestras rebeliones,
triturado por nuestros crímenes”. Su sacrificio nos recuerda que el amor
verdadero es entrega. No hubo gloria humana en su camino al Calvario,
pero sí una gloria más grande: la del amor que se dona sin medida. La cruz,
que a los ojos del mundo es signo de derrota, se convierte en el mayor
símbolo de victoria para los que creen, pues a través de ella se nos concede
la salvación.
El Salmo 30 expresa el grito de quien, en el dolor, confía en Dios.
Jesús lo hace suyo en la cruz al decir: “Padre, a tus manos encomiendo mi
espíritu”. Este salmo nos invita a confiar en Dios incluso en los momentos
más oscuros, sabiendo que su misericordia nunca nos abandona. En la
cruz, Cristo nos enseña que el sufrimiento no es el final, sino un camino
hacia la resurrección y la vida nueva. Cada lágrima derramada con fe es
transformada en semilla de esperanza, porque Dios siempre tiene la última
palabra.
La Carta a los Hebreos (4,14-16; 5,7-9) nos muestra a Cristo como el
Sumo Sacerdote que comprende nuestras debilidades porque Él mismo las
vivió. “A gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas”. Jesús no evitó
el sufrimiento, lo abrazó por amor. Su obediencia nos enseña que, en la cruz,
el dolor se transforma en redención. Nos recuerda que, aunque pasemos por
pruebas, nunca estamos solos, pues tenemos en Cristo a un intercesor que
comprende nuestras luchas y nos fortalece con su gracia.
El Evangelio de Juan (18,1–19,42) nos sumerge en la Pasión de
Cristo. Lo vemos entregar su vida con humildad y valentía. En la cruz,
antes de expirar, pronuncia palabras de amor y esperanza: “Mujer, ahí
tienes a tu hijo... Ahí tienes a tu madre” (Jn 19,26-27). En ese momento,
nos entrega a María como Madre, dándonos un refugio de amor. Luego,
con su última declaración, sella la victoria de la cruz: “Todo está cumplido”
(Jn 19,30).
Cristo no muere vencido, sino habiendo consumado su misión. La cruz
es el trono donde reina el amor. Que este Viernes Santo nos impulse a la
entrega, al perdón y a la esperanza. La cruz no es el final, sino el camino
hacia la vida eterna.

ORACIÓN UNIVERSAL DE LOS FIELES: (MISAL ROMANO)


Ante la muerte de Cristo que da la vida por la humanidad entera, nuestra
oración de hoy debe ser más intensa, para que a todos llegue la salvación
que nace de la cruz. Y dejémonos tocar el corazón por la pasión que viven
tantos hermanos y hermanas en todo el mundo. Unámonos, pues, ahora,
78
Plan de Pastoral - Abril 2025

en la oración que abarca a todos y a todas para que el fruto de la salvación


alcanzada por Cristo en la Cruz llegue a toda la humanidad.

Introducción antes de la veneración de la cruz:


En la cruz, instrumento de muerte, reconocemos a Cristo que con
su muerte y resurrección abrió la puerta para que, a toda la humanidad,
redimida por la cruz, alcance la salvación y la vida abundante.
Recibamos ahora, en medio de nuestra asamblea, la cruz de Jesucristo.
En ella, Cristo, nuestra vida, se entregó para nuestra salvación, vida y
resurrección. Dispongámonos a adorarlo a Él que ha muerto para darnos
vida en abundancia.
Monición después de la veneración de la cruz
Después de un gesto de veneración a la Cruz, como signo de solidaridad
con nuestros hermanos cristianos que viven en Tierra Santa de Jerusalén
y sus alrededores, que viven en situación social, económica y política muy
difícil, haremos nuestro aporte para que, unidos al de tantos católicos sea un
apoyo para aliviar sus necesidades.

Monición antes de la comunión


Ahora tendremos la Sagrada Comunión para aquellos que están
debidamente preparados. La Eucaristía celebrada ayer nos alimenta también
hoy. Nos disponemos para participar de la comunión, esto significa participar
en la victoria de Cristo sobre la muerte. También significa seguirlo en el
camino del sacrificio y del servicio a los demás. Recibiremos a Cristo que
nos da la fuerza y nos ayuda en nuestro caminar hacia el Padre.
Terminada la Comunión, después de nuestro celebrante rezar
la oración sobre la Asamblea, dados los avisos, se despoja el altar
y todos salimos en paz y en silencio, sin despedirnos. Seguiremos
en nuestros hogares con recogimiento acompañando a Jesús en su
sepulcro.

19 Sábado Santo
Mañana Morado

El Sábado Santo no hay liturgia, por eso no hay lecturas.


Acompañemos a María junto al sepulcro de Cristo, y participemos de
su dolor y de todos los que sufren en nuestro pueblo.
Ambientación general: Presentamos la oración de Laudes y una
reflexión en compañía de María. La podemos realizar en familia, en
comunidad, en la parroquia y hasta personalmente. Se necesita un lugar
o ambiente de silencio para celebrarla en todo su sentido. Es conveniente
que se preparen bien las canciones. El lugar de la oración debe estar lo más
sobrio posible, con una cruz o crucifijo cubierta con un manto morado y una
imagen de María cerca de la cruz.
Monición ambiental
Durante la mañana del Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro
del Señor, meditando su pasión y muerte, o está con María, acompañándola
79
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

en su soledad y en su llanto. Es un día de oración, silencio y meditación, un


“día de desierto”.
Representa en la vida cristiana esos momentos de vacío, de niebla, en
los que lo único posible es la esperanza. Dios lleva al desierto a los que
quiere; allí Dios encuentra un buen momento para hablar con los amigos.
Nuestra vida está, de ordinario, muy llena de cosas. No tenemos tiempo para
nada, y menos para pensar en Dios. Dios, en este día de Sábado Santo, calla
para que aprovechemos el tiempo en orar, reflexionar y meternos dentro de
nosotros mismos; lo hacemos en compañía de María, que no habla, sólo
llora, está en silencio y está en espera.
Acompañemos a María, mujer de esperanza y dejemos que ella esté a
nuestro lado, en silencio, enseñándonos con su silencio.

Canto: Dolorosa de pie junto a la cruz.

Himno (Hacemos todos juntos este himno tan bonito)


Dame tu mano, María, la de las tocas moradas; / clávame tus siete
espadas en esta carne baldía. Quiero ir contigo en la impía tarde negra
y amarilla. Aquí, en mi torpe mejilla, quiero ver si se retrata / esa lividez
de plata, esa lágrima que brilla. ¿Dónde está ya el mediodía luminoso en
que Gabriel, / desde el marco del dintel, te saludó: «Ave, María”? Virgen
ya de la agonía, tu Hijo es el que cruza ahí. / Déjame hacer junto a ti este
augusto itinerario. Para ir al monte Calvario cítame en Getsemaní. Qué
lejos, madre la cuna y tus gozos de Belén: / “No, mi Niño, no. No hay quien
de mis brazos te desuna” Y rayos tibios de luna, entre las pajas de miel,
/ le acariciaban la piel sin despertarle. ¡Qué larga es la distancia y qué
amarga de Jesús muerto a Emmanuel! A ti doncella graciosa, hoy maestra
de dolores, / playa de los pecadores, nido en que el alma reposa, / a ti te
ofrezco, pulcra rosa, las jornadas de esta vía. A ti, Madre, a quién quería
cumplir mi humilde promesa. / A ti, celestial princesa, Virgen sagrada
María. Amén.

A. Salmo 63
Animador/a: Él salmista expresa su lamento al Señor por todo lo que
traman los malos contra el justo. Pero, al mismo tiempo, proclama la victoria
del Señor sobre sus planes que hace que el justo se alegre y que se feliciten
los rectos de corazón. Hoy, nosotros, nos lamentamos de la muerte de Jesús
y la situación dolorosa de muchas personas y pueblos enteros, pero nos
refugiamos en el Señor, ya que sabemos que con Él la misericordia de Dios
vencerá.
Todos: Harán llanto por el hijo único, porque siendo inocente fue muerto
el Señor. (Se puede cantar o recitar a dos coros).
Escucha, ¡oh Dios!, la voz de mi lamento, /protege mi vida del terrible
enemigo; escóndeme de la conjura de los perversos/y del motín de los
malhechores: afilan sus lenguas como espadas/y disparan como flechas
palabras venenosas, para herir a escondidas al inocente, /para herirlo por
sorpresa y sin riesgo.
Se animan al delito, /calculan cómo esconder trampas, y dicen: “¿Quién
lo descubrirá?” /inventan maldades y ocultan sus invenciones, /porque su
mente y su corazón no tienen fondo.
80
Plan de Pastoral - Abril 2025

Pero Dios los acribilla a flechazos, /por sorpresa los cubre de heridas; su
misma lengua los lleva a la ruina, /y los que lo ven menean la cabeza.
Todo el mundo se atemoriza, /proclama la obra de Dios y medita sus
acciones. / Él justo se alegra con el Señor, se refugia en él, /y se felicitan los
rectos de corazón. Gloria al Padre y al Hijo...

Todos: Harán llanto por el hijo único, porque siendo inocente fue muerto
el Señor.

Cántico de Isaías: El himno con el que vamos a orar a continuación


está tomado de Isaías, quien pone en boca del rey Ezequías la oración de un
enfermo que se siente llegado ya a las puertas de la muerte: y ora, sus ojos
mirando al cielo se consumen, esperando contra toda esperanza, el Señor
intervendrá finalmente devolviéndole la salud. Por eso entona un cántico de
acción de gracias. Junto al sepulcro de Cristo vislumbramos la intervención
del Padre a su favor. (Lo podemos orar o cantar a dos coros).

Cántico del libro de Isaías (38,10-14.17-20)


Yo pensé: “En medio de mis días tengo que marchar hacia las puertas
del abismo; me privan del resto de mis años”. / Yo pensé: “Ya no veré más
al Señor en la tierra de los vivos, ya no miraré a los hombres entre los
habitantes del mundo.
Levantan y enrollan mi vida como una tienda de pastores. Como un
tejedor devanaba yo mi vida, y me cortan la trama”. Día y noche me estás
acabando, sollozo hasta el amanecer. Me quiebras los huesos como un
león, día y noche me estás acabando.
Estoy piando como una golondrina, gimo como una paloma. Mis ojos
mirando al cielo se consumen: ¡Señor, que oprimen, sal fiador por mí!
Me has curado, me has hecho revivir, la amargura se me volvió paz
cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía y volviste la espalda a todos
mis pecados.
El abismo no te da gracias, ni la muerte te alaba, ni esperan en tu
fidelidad los que bajan a la fosa. Los vivos, los vivos son quienes te alaban
como yo ahora.
El padre enseña a sus hijos tu fidelidad. Sálvame, Señor, y tocaremos
nuestras arpas todos los días en la casa del Señor. Gloria al Padre y al Hijo...

Todos: Líbrame, Señor, de las puertas del abismo

B. Salmo 150
Animador/a: La fe en el Señor se convierte en alabanza al entrever
su victoria. Con el Salmo 150 anticipamos ya los cantos de fiesta por lo
que acontecerá esta noche santa con la resurrección. Por eso, nosotros
los cristianos somos capaces de alabar y bendecir al Señor en medio de
la tormenta de la vida personal, familiar, social y mundial. Sabemos que
Él triunfará con su misericordia y, por eso, le alabamos anticipadamente.
Digamos juntos:

Todos: Estaba muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y
tengo las llaves de la muerte y del hades.
81
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

C. Alaben Señor en su templo, / alábenlo en su augusto firmamento.


Alábenlo por sus obras magníficas, / Alábenlo por su inmensa grandeza.
Alábenlo tocando trompetas, / Alábenlo con arpas y cítaras, Alábenlo
con tambores y danzas, / Alábenlo con trompas y flautas. Alábenlo con
platillos sonoros, / Alábenlo con platillos vibrantes.
Todo ser que alienta, alabe al Señor. Gloria al Padre y...

Todos: Estaba muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y
tengo las llaves de la muerte y del hades.

Lectura: Juan 19,38-42. Silencio contemplativo

Reflexión:
Aquí estamos acompañando a María, a una mamá que ha perdido a su
hijo. En nuestra cultura, ¿qué se hace cuando a una mamá se le muere el
hijo? ¿Qué se hace si es joven y lo matan violentamente? ¿Qué hacemos
si sabemos que lo han matado injustamente? ¿Nos escondemos como los
apóstoles o vamos valientemente a acompañar a la mamá?
Creo que a eso hemos venido, a acompañarla en esta mañana de soledad.
María, madre, no es día para hacer discursos, sino para acompañarte en esta
soledad en que tu hijo está ya sepultado. Aprovechamos para ir recordando
algunos aspectos de estos días.
Nos hemos acostumbrado a ver a María, en Semana Santa, como la
Virgen dolorosa, sufriente, llorando… Sin embargo, el único recuerdo que los
evangelios nos han reservado es el de una Madre valiente, que se mantuvo
de pie junto al tormento de su hijo, es decir, que no se dejó derrumbar por
el dolor. María estuvo junto a la cruz. Como hemos leído en el Evangelio de
Juan, para Jesús, ver a su Madre que le acompaña, tuvo que darle un poco
de ánimo, al darse cuenta de que no está tan solo como pensaba, pues quien
más le quiere, su Madre, está junto a Él, no le ha abandonado, le sigue.
Sin embargo, esta misma situación, mirándola desde otra perspectiva,
podía hacerle sufrir más; es humano que el hijo no quiera que su mamá se
entere de sus sufrimientos, no desea que le vea en esa situación… mejor si
se entera después que ya está muerto, y que no sufriese al ver todo lo que
está pasando… Y para María, ¿qué sería? Pongámonos en sus zapatos, en
la situación de una mamá a la que están torturando a su hijo y ella lo está
viendo todo… ¿Qué pasaría por su mente y por su corazón? Estaba María
junto a la cruz. Hace falta ser valiente. ¡Hace falta ser madre!

Silencio contemplativo
Al terminar, todos dicen: Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la
muerte, y una muerte de cruz

Cántico Evangélico (Lucas 1,68–79)


Animador/a: Agradezcamos al Padre, que tanto nos ha amado y que
envió a su Hijo para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de
muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Digamos juntos: Todos: Salvador del mundo, sálvanos; tú que con tu


cruz y con tu sangre nos redimiste, socórrenos, Dios nuestro.
82
Plan de Pastoral - Abril 2025

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, / porque ha visitado y redimido a


su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación / en la casa de David,
su siervo, según lo había predicho desde antiguo / por boca de sus santos
profetas. Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos / y de la mano
de todos los que nos odian; ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres, / recordando su santa alianza / y el juramento que hizo a
nuestro padre Abraham. Para concedernos que, libres de temor, / arrancados
de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, / en su
presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, / porque irás delante del
Señor a preparar sus caminos, / anunciando a su pueblo la salvación, / y el
perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, / nos
visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tiniebla y
en sombra de muerte, / para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Todos: Salvador del mundo, sálvanos; tú que con tu cruz y con tu sangre
nos redimiste, socórrenos, Dios nuestro.

Preces
Quien coordina: Por intercesión de María, la Madre de Jesús y nuestra
Madre, pedimos a nuestro Redentor que por nosotros y por todas las
personas quiso morir y ser sepultado, para resucitar de entre los muertos, y
supliquémosle, diciendo: Señor, ten piedad de nosotros.
• Oh Señor, que junto a tu cruz y a tu sepulcro tuviste a tu Madre dolorosa
que participó en tu sufrimiento, -haz que los cristianos sepamos participar
y combatir el sufrimiento de los más pobres de nuestro pueblo. Oremos.
• Señor Jesús, que como grano de trigo caíste en la tierra para morir y dar
fruto abundante, -haz que también nosotros sepamos morir al pecado y
vivir para Dios y la comunidad. Oremos.
• Señor Jesús, que estuviste en el vientre del sepulcro para vencer a la
muerte, -haz que en nuestro país y en el mundo, se respete la vida
desde el seno materno hasta su muerte natural. Oremos.
• Oh Pastor de la Iglesia, que quisiste ocultarte en el sepulcro para dar la
vida a las personas, -haz que nosotros sepamos también participar en
dar sentido a la vida de los demás. Oremos.
• Nuevo Adán, que quisiste bajar al reino de la muerte, para librar a
cuantos, desde el origen del mundo, estaban encarcelados, -haz que
todas las personas privadas de libertad material y espiritual escuchen tu
voz y tengan sentido en sus vidas. Oremos.
• Cristo, Hijo de Dios vivo, que has querido que por el bautismo fuéramos
sepultados contigo en la muerte, -haz que siguiéndote a ti cambiemos
nuestra manera de vivir. Oremos.
(En este momento se invita a quien quiera expresar alguna petición al
Señor por su familia, por su Sector o por el país se acerca a la imagen
cubierta de Jesús y expone sus penas y dolores).
Quien coordina: Movidos por el espíritu filial que Cristo nos mereció con
su muerte, digámosle al Padre: Padre nuestro…
Acompañando y acompañados por María pedimos su intercesión diciendo.
Dios te salve, María, llena eres de gracia…
83
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Conclusión:
V. (+) Él Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
Canto a la Virgen.
Avisos: Recordamos la hora de la celebración de la Vigilia Pascual.

19 Vigilia de la Pascua de la Resurrección del Señor


Sábado Noche Blanco

Renacidos “para una esperanza viva, por la Resurrección”


Algunas orientaciones:
La liturgia de esta noche contiene cuatro partes:
• Primera parte: El Lucernario o Liturgia de la
luz, que iniciaremos con la bendición del fuego,
y termina con el cántico del Pregón Pascual.
• Segunda parte: La Liturgia de la Palabra, con
la proclamación de las siete lecturas del Antiguo
Testamento y dos del Nuevo Testamento.
• Tercera parte: La Liturgia Bautismal en la que serán bautizados nuestros
catecúmenos (si los hay) y se hace la renovación de nuestras promesas
bautismales, y
• Cuarta parte: es la Liturgia Eucarística.
Se comienza la Vigilia Pascual fuera de la Iglesia para allí hacer la
Liturgia de la Luz -preparar bien el cirio pascual, que debe ser nuevo, bien
adornado y preparar el porta cirio. Preparar el fuego en el lugar donde se va
a iniciar la vigilia, y desde allí salir en procesión con la luz hacia el templo.
Que todos lleven sus velones o velas para encender. Preparar bien el pregón
pascual. Preparar bien las lecturas y sus respectivas moniciones. Que las
lecturas sean bien proclamadas, se sugiere que los salmos sean cantados,
para dar mayor solemnidad a la Celebración.
Destacar el canto de la gloria, tocar la campana, crear un ambiente de
fiesta. Si hay bautizos preparar bien el signo del agua en lugar destacado y
adornado. Enfatizar la Renovación de las Promesas Bautismales. Preparar
los vasos sagrados suficientes para la comunión. Al final de la celebración se
puede tener un momento para compartir un brindis con toda la comunidad.
Monición de Entrada
Hermanos y Hermanas: ¡Buenas noches! Nuestra comunidad cristiana
se regocija con la presencia de todos ustedes. Sean bienvenidos y
bienvenidas a celebrar la Vigilia Pascual de este año 2025. Hoy es la fiesta
de las fiestas cristianas. Celebramos el hecho fundamental de nuestra fe que
es Jesucristo.
Esta es la noche de las noches. La noche por excelencia: las tinieblas se
desvanecen, la oscuridad queda derrotada, la muerte es vencida de modo
definitivo y Cristo se alza victorioso ante su pueblo.
Por ello, nos reunimos en vigilia de oración a la espera de Cristo
Resucitado, para escuchar la Palabra de Dios, para participar en los
84
Plan de Pastoral - Abril 2025

Sacramentos de la Iglesia, y para celebrar con Cristo el Banquete pascual.


Con mucha alegría damos inicio a esta noche gozosa. Abramos
nuestros corazones ´para vivir nuestro lema del mes: Renacidos “para una
esperanza viva, por la resurrección.
Bendición del fuego. / Preparación del Cirio Pascual / Procesión

Monición para iniciar la procesión:


Hermanos y hermanas, como en otro tiempo los hijos de Israel, guiados
en la noche por la columna de fuego, pasaron de la esclavitud de Egipto a la
libertad de Canaán, así también hoy nosotros iluminados por la luz del Cirio
Pascual seguiremos a Cristo que sale resplandeciente del sepulcro y a la luz
de su triunfo nos dispondremos a inaugurar las fiestas pascuales.
Pregón Pascual

SEGUNDA PARTE: LITURGIA DE LA PALABRA


Cada lectura lleva su monición, su salmo cantado, preferiblemente,
y su oración.

Monición a la Liturgia de la Palabra


Hermanos y hermanas: con el canto solemne del Pregón Pascual,
hemos entrado ya en la Noche Santa de la Resurrección del Señor. Ahora
escucharemos detenidamente y en silencio meditativo la proclamación de
la Palabra de Dios. A través de ellas recordaremos, las muchas y variadas
maravillas que Dios ha realizado en su historia, para salvar al primer Israel.
De igual modo, al llegar los últimos tiempos, envió a su hijo para que con su
muerte y resurrección la salvación alcanzara a todos los hombres.
LECTURAS
• Primera Lectura: Génesis 1,1 – 2, 2 / Salmo 103,1-2a.5-6,10.12.13-
14.24 y 35 ó Salmo 32,4-5.6-7.12-13.20 y 22.
• Oración del Celebrante.
• Segunda Lectura: Génesis 22,1-18 / Salmo 15,5.8.9-10.11
• Oración del Celebrante.
• Tercera Lectura: Éxodo 14,15--15,1./ Salmo Éxodo 15,1-2.3-4,5-
6.17-18.
• Oración del Celebrante.
• Cuarta Lectura: Isaías 54,5-14 / Salmo 29,2.4.5-6.11.12a y 13b.
• Oración del Celebrante.
• Quinta Lectura: Isaías 55,1-11 / Salmo Isaías 12,2-3.4bcd.5-6
• Oración del Celebrante.
• Sexta Lectura: Baruc 3,9-15.32-4,4 / Salmo 18,[Link]
• Oración del Celebrante.
• Séptima Lectura: Ezequiel 36,16-28 / Salmo 41,3.5bcd;42,3.4 o Salmo
50,12-13.14-15.1.19
• Oración del Celebrante.
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Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Terminada esta oración se encienden los cirios del altar y se canta el


Gloria. Luego el celebrante procede a la Oración Colecta. Terminada
la oración nos sentamos.
Lectura: Romanos 6,3-11
Finalizada la lectura todos se levantan, y el sacerdote entona
solemnemente el Aleluya que repiten todos.
Salmo Responsorial: 117, 1-2.16ab-17.22-23: Este es el día en que
actuó el Señor.
R/ Aleluya, Aleluya, Aleluya.
Evangelio: Lucas 24,1-12
Homilía

TERCERA PARTE: LITURGIA BAUTISMAL


Letanía de los Santos. / Promesas Bautismales.
Bautismo de los elegidos

CUARTA PARTE: LITURGIA EUCARÍSTICA


Se sigue la Eucaristía como de costumbre. Se puede tener al terminar
una fiesta de gran alegría. Se invita a todos a celebrar en sus casas con gran
alegría esta Pascua con una comida buena y abundante.

20 Domingo de Pascua en la Resurrección del Señor


Tercer día del Triduo Pascual o Gran Domingo de Pascua Blanco

Renacidos “para una esperanza viva, por la Resurrección”

Orientaciones para la Celebración:


Esta es la fecha más importante del año.
La celebración debe prepararse con especial
atención y dedicación. Los cantos deben ser
alegres.
De ser posible, tener en un lugar
destacado una imagen de Cristo Resucitado,
que, de ser posible, debe permanecer durante
todo el tiempo de Pascua. Además del cartel
con el lema del mes: “Una esperanza viva
por la resurrección (1 Pedro 1,3)”, colocar en lugar visible carteles que
digan “Verdaderamente ha resucitado el Señor” y “Aleluya, Aleluya”.

Monición de Entrada:
Hermanos. Celebramos hoy la mayor de todas las fiestas cristianas, la
que da sentido a nuestra fe y a toda la acción de la Iglesia: ¡la Resurrección
de nuestro Señor Jesucristo!
Vamos a saludar a los hermanos que nos quedan cerca, diciéndoles:
“Verdaderamente ha Resucitado el Señor”. Y a este saludo, vamos a
responder: “Aleluya, aleluya”.
86
Plan de Pastoral - Abril 2025

¡Verdaderamente ha Resucitado el Señor!


Demos un fuerte aplauso a CRISTO RESUCITADO.
En la alegría de esta pascua, nos hemos reunido en torno a su mesa
para celebrar el banquete eucarístico. La Liturgia de la Palabra de este día
de Pascua nos reviste de gozo por la esperanza en la vida eterna, pues si
por medio del bautismo hemos muerto al pecado con Cristo, tenemos la
certeza de que también resucitaremos con Él.
Este es el día en que actuó el Señor, el sepulcro está vacío, alegrémonos
como el discípulo amado y vivamos jubilosos este acontecimiento de fe,
repitiendo todos el lema del año: “Peregrinos de Esperanza caminando
hacia la Pascua”.
Con esta alegría del Señor, que “ha estado grande con nosotros”, nos
ponemos de pies para iniciar, con el canto, nuestra celebración.
Antífona de entrada Cf. Lc 24,34; Ap 1,6
Verdaderamente ha resucitado el Señor, aleluya. A él la gloria y el poder
por toda la eternidad, aleluya, aleluya.
Oración Colecta
Oh, Dios, que en este día, vencida la muerte, nos has abierto las puertas
de la eternidad por medio de tu Unigénito, concede, a quienes celebramos
la solemnidad de la resurrección del Señor, que, renovados por tu Espíritu,
resucitemos a la luz de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 10,34a.37-43


En la primera lectura, tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles,
Pedro da testimonio en casa de Cornelio, un centurión romano, de la
Resurrección del Señor: “nosotros hemos comido y bebido con él
después de su Resurrección”. Escuchemos.

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 10,34a.37-43


En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Ustedes conocen lo que
sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque
la cosa comenzó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios
con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos
los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo
mataron, colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos
lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado:
a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección.
Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios
lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es
unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los
pecados». Palabra de Dios.
Salmo Responsorial: 117,1-2.16ab-17.22-23
R/. Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. R/.
87
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

«La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa». No


he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. R/.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es
el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. R/.

Segunda Lectura: Colosenses 3,1-4


San Pablo nos recuerda que los que resucitamos con Cristo debemos
mostrar con obras concretas una vida nueva, trabajando por los bienes
espirituales, haciendo visible el Reino en medio de nosotros. Escuchemos.

Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses 3,1-4


Hermanos: Ya que han resucitado con Cristo, busquen los bienes de allá
arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspiren a los bienes
de arriba, no a los de la tierra. Porque han muerto; y su vida está con Cristo
escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también
ustedes aparecerán, juntamente con él, en gloria. Palabra de Dios.

SECUENCIA DE PASCUA
Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua. Cordero sin pecado que a las ovejas salva, a Dios y a
los culpables unió con nueva alianza.
Lucharon vida y muerte en singular batalla, y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta. «¿Qué has visto de camino, María, ¿en la mañana?»
«A mi Señor glorioso, la tumba abandonada, los ángeles testigos, sudarios y
mortaja. ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!
Vengan a Galilea, allí el Señor aguarda; allí verán los suyos la gloria de la
Pascua.» Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia que estás resucitado;
la muerte en ti no manda. Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da
a tus fieles parte en tu victoria santa.

ALELUYA 1 Cor 5,7b-8a


Ha sido inmolada nuestra victima pascual: Cristo. Así, pues,
celebremos la pascua en el Señor.

Evangelio: Juan 20,1-9


La Resurrección de Jesucristo es el misterio central de nuestra fe y
el fundamento principal de nuestra esperanza, de liberación total de todo
aquello que nos reprime, como aquella mañana del primer día de la semana
en que todo nuestro dolor fue sepultado y Cristo con su Resurrección nos
dio nueva vida. Todos de pie, para recibir el mensaje salvífico cantando
como hermanos.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 20,1-9


El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer,
cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a
quien quería Jesús, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no
sabemos dónde lo han puesto».

88
Plan de Pastoral - Abril 2025

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían
juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó
primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las
vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por
el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al
sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura:
que Él había de resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor.
Meditación
Para nosotros los cristianos este domingo es el día más glorioso:
celebramos la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Este es el
fundamento de nuestra fe cristiana, simboliza la victoria de Cristo sobre la
muerte y la promesa que nos regala de la vida eterna.
En la primera Lectura, Pedro se dirige a la casa de Cornelio, un
centurión romano, y proclama que Dios no hace distinción de personas y
declarando que los apóstoles son testigos de estos hechos y que Jesús ha
sido designado como Dios de vivos y muertos, nos hace una invitación a
creer en Él y a recibir el perdón de todos nuestros pecados.
En el salmo cantamos una alabanza de gratitud a Dios por su misericordia
eterna y celebramos la victoria y la salvación que Él nos ha otorgado,
proclamamos que “Jesús, la piedra que desecharon los constructores, es
ahora la piedra angular”.
En la segunda Lectura Pablo nos exhorta a buscar las cosas de arriba,
donde Cristo está sentado, recordándonos que con Él hemos muerto al
pecado y que Cristo es la vida, invitándonos a que se manifieste también en
nosotros su gloria.
El Evangelio nos narra cómo María Magdalena descubre que la piedra
que cubría el sepulcro de Jesús ha sido removida. Corre a informar a Pedro
y al “discípulo amado”. Ambos se dirigen al sepulcro; el discípulo amado
llega primero, pero es Pedro quien entra y observa las vendas y el sudario
colocados aparte. Aunque aún no comprenden plenamente la Escritura que
anunciaba la resurrección, comienzan a creer.
Debemos tener pleno convencimiento por la fe de que la resurrección de
Jesús es el eje central de nuestra fe cristiana. Hoy, más que nunca, nosotros
somos los invitados a reflexionar sobre la transformación y la esperanza que
trae a nuestras vidas y para que sea viva y real en medio del mundo alejado
de Dios.
Nosotros, al igual que Pedro, estamos llamados a ser testigos de este
acontecimiento, no sólo creyéndolo con todo nuestro ser, sino, y más
importante, compartiendo con otros, con los más necesitados, la buena
nueva de que la muerte no tiene la última palabra.
La exhortación de Pablo en Colosenses nos anima a orientar nuestra
mirada hacia lo eterno, buscando los valores del Reino de Dios y viviendo
de acuerdo con nuestra identidad en Cristo.
Hoy la Resurrección nos invita a renovar nuestra fe, a reconocer a Cristo
resucitado en nuestro día a día y a ser portadores de su luz en el mundo.
Que la alegría de la Pascua transforme nuestros corazones y nos impulse a
vivir con esperanza y amor.
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Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Oración de los Fieles


El que preside: Confiando en la Resurrección del Señor, que nos impulsa
a ser portadores de su luz y a vivir con esperanza y amor, presentemos a Dios
nuestras intenciones. A cada invocación respondemos: Escúchanos, Señor.
• Por la Santa Madre Iglesia de Dios, para que sea fiel a su misión de
comunicar la Buena Nueva de Cristo vivo, a todo el mundo. Oremos.
• Por el Papa, los obispos, sacerdotes, diáconos y demás ministros, para
que sigan entregando su vida a cumplir el encargo del Señor Jesús de
predicar al pueblo, dando solemne testimonio de Cristo resucitado, juez
de vivos y muertos, que a los que creen en Él, por su nombre, concedes
el perdón de sus pecados. Oremos.
• Por nuestra comunidad, para que encuentre en la acción del Señor su
alegría y su gozo. Oremos.
• Por los gobernantes de las naciones, especialmente los de nuestro país,
para que guíen a los pueblos con justicia y con espíritu de servicio. Oremos.
• Por los que sufren, para que encuentren consuelo en el anuncio del
Evangelio de Cristo y a través de los gestos de amor de los creyentes.
Oremos.
• Por todas las familias, para que en ellas se promuevan los valores
cristianos, se formen hombres y mujeres que trabajen por el bien común
y por la extensión del Reino de Dios a través del sacerdocio, la vida
consagrada y el matrimonio. Oremos.
• Por nosotros los aquí presentes, para que vivamos profundamente esta
fiesta de alegría, día de gozo, para que la Resurrección del Señor, nos
llene de vida y esperanza y así como fue removida esa piedra del sepulcro,
sea removida nuestra vida de pecado y sepamos reconocerlo al partir el
pan. Oremos.
El que preside: Escucha, Señor, en la plegaria de tu Iglesia, el anhelo de
toda la humanidad: la resurrección y la vida sin término. Te lo pedimos por
Jesucristo, tu Hijo, a quien has constituido Señor de vivos y muertos, cabeza
de la humanidad, que vive intercediendo por nosotros, y reina por los siglos
de los siglos.
Vivamos intensamente la Octava de Pascua
La Octava de Pascua son los días que siguen al primer Domingo de
Resurrección. Todos los días de la Octava de Pascua para la liturgia
constituyen como un mismo día con el Domingo de Resurrección. Sigue la
alegría sana y profunda, se omiten todas las celebraciones del Santoral. Son
días privilegiados, se equiparán a las Solemnidades del Señor y tienen misa
propia; por tanto, sugerimos que se elija un horario adecuado para todos,
porque todos debemos participar. Es la semana del compartir, fruto de la
Resurrección del Señor.

21 Lunes de la Octava de Pascua


Lunes Blanco
Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 2,14.22-33
El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les
dirigió la palabra: «Judíos y vecinos todos de Jerusalén, entérense bien y
90
Plan de Pastoral - Abril 2025

escuchen atentamente mis palabras. Israelitas, escuchen estas palabras:


a Jesús el Nazareno, varón acreditado por Dios ante ustedes con milagros,
prodigios y signos que Dios realizó por medio de él, como ustedes saben,
a este, entregado conforme el plan que Dios tenía establecido y previsto, lo
mataron, clavándolo a una cruz por manos de hombres inicuos.
Pero Dios lo resucitó, librándolo de los dolores de la muerte, por cuanto no
era posible que esta lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose
a él: “Veía siempre al Señor delante de mí, pues está a mi derecha para que
no vacile. Por eso se me alegró el corazón, exultó mi lengua, y hasta mi carne
descansará esperanzada. Porque no me abandonarás en el lugar de los
muertos, ni dejarás que tu Santo experimente corrupción. Me has enseñado
senderos de vida, me saciarás de gozo con tu rostro”.
Hermanos, permítanme hablarles con franqueza: el patriarca David murió
y lo enterraron, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. Pero
como era profeta y sabía que Dios “le había jurado con juramento sentar en
su trono a un descendiente suyo, previéndolo, habló de la resurrección del
Mesías cuando dijo que “no lo abandonará en el lugar de los muertos” y que
“su carne no experimentará corrupción”.
A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
Exaltado, pues, por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la
promesa del Espíritu Santo, ha derramado lo que están viendo y oyendo».
Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 15,1b-2a y 5.7-8.9-10.11


R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Yo digo al Señor: «Tú eres
mi bien». El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu
mano. R/.
Bendeciré al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye
internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no
vacilaré. R/.
Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne
descansa serena: Porque no me entregarás a la muerte ni dejarás a tu fiel
conocer la corrupción. R/.
Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 28,8-15


En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro;
llenas de miedo y de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos. De
pronto, Jesús salió al encuentro y les dijo: «Alégrense».
Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él. Jesús
les dijo: «No tengan miedo: vayan a comunicar a mis hermanos que vayan
a Galilea; allí me verán».
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la
ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes lo ocurrido. Ellos, reunidos
con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte
suma, encargándoles: «Digan que sus discípulos fueron de noche y robaron
el cuerpo mientras ustedes dormían. Y si esto llega a oídos del gobernador,
nosotros nos lo ganaremos y los sacaremos de apuros».
91
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta


historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy. Palabra del Señor.
Meditación
Hoy, Nuestro Señor nos llama nuevamente a la alegría, un sentimiento
que surge cuando algo hermoso toca nuestro ser. Jesús nos invita hoy a
experimentar su presencia y a disfrutar del regalo inmensurable de la
resurrección.
Jesús conoce nuestros corazones, y sabe que estamos expuestos a
diversas situaciones que nos colocan en condiciones difíciles. A veces,
nuestras miradas pueden desenfocar este extraordinario regalo: la eterna
donación de un Cristo que se entrega cada día por el amor infinito que nos
tiene.
“No tengan miedo” es el segundo llamado que Jesús nos hace. ¿Por
qué nos invita a no tener miedo? ¿De qué nos alerta? Jesús conoce a
los detractores que nos rodean. Sabe que hay quienes se alían entre sí
buscando impedir que la gracia de un Jesucristo vivo y resucitado se
manifiesta a través de nuestro ser. Él sabe, desde siempre, que esos
detractores buscarán nuestras debilidades y tratarán de hacernos ver
nuestras falencias. Intentarán convencernos de que no tenemos un Dios que
vive y ha resucitado. Querrán mantenernos atados a su amargura, al vacío
de una vida sin Dios, a la esclavitud de vivir sin esperanza, sin alegría y sin
fe. Buscarán arrastrarnos a sus sentimientos de indignidad.
Sin embargo, sabemos por nuestra fe, que Jesucristo ha resucitado, y
esta certeza nos ha sido dada por la manifestación real, vivida por nuestros
hermanos, y la experimentada por cada uno de nosotros a través del Espíritu
Santo de Dios. También se manifiesta a través de los interminables milagros
de su amor, signos visibles que son señales que nos muestran su poder, y
su presencia en nuestras vidas. Jesús se dona cada día en su cuerpo y en
su sangre, en la Sagrada Eucaristía, milagro de su amor infinito.
Jesucristo ha resucitado, en verdad resucitó, y esa experiencia
incuestionable de amor no ha sido ni será quebrantada por el mal, ni por
aquellos que, sabiendo la verdad de su resurrección, intentaron destruirla
con la mentira, y el engaño. Quisieron destruir la esperanza de salvación
que nos fue donada por amor, y es esa verdad de salvación, que Jesucristo
murió y resucitó, que venció el mal para siempre.
Hoy, Jesucristo te dice a ti y me dice a mí: alégrate y no tengas miedo.
No tengamos miedo de proclamar la resurrección del Señor, de vivir con la
certeza de que nuestra vida en Jesús tiene la esperanza de la salvación.
Un día, podremos vivir con Él y disfrutar de su presencia eterna y salvadora
para siempre.

22 Martes de la Octava de Pascua


Martes Blanco

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 2,36-41


El día de Pentecostés, decía Pedro a los judíos: «Con toda seguridad
conozca toda la casa de Israel que, al mismo Jesús, a quien ustedes
crucificaron, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
92
Plan de Pastoral - Abril 2025

Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los


demás apóstoles: «¿Qué tenemos que hacer, hermanos?». Pedro les
contestó: «Conviértanse y bautícense cada uno de ustedes en el nombre
de Jesús, el Mesías, para que se les perdonen sus pecados, y recibirán al
Espíritu Santo. Porque la promesa vale para ustedes y para sus hijos, y,
además, para los que llame el Señor Dios nuestro, aunque estén lejos».
Con estas y otras muchas razones les urgía, y los exhortaba diciendo:
«Sálvense de esta generación perversa».
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron
agregadas unas tres mil personas. Palabra de Dios.
Salmo Responsorial: 32,4-5.18-19.20.22
R/. La misericordia del Señor llena la tierra
La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama
la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R/.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan su
misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de
hambre. R/.
Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo. Que tu
misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan 20,11-18
En aquel tiempo, estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras
lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados,
uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?”. Ella contesta: «Porque se
han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?».
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».
Jesús le dice: «¡María!”. Ella se vuelve y le dice. «¡Rabbuní!», que
significa: «¡Maestro!».
Jesús le dice: «No me retengas, que todavía no he subido al Padre.
Pero, anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre nuestro,
al Dios mío y Dios nuestro”».
María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y
ha dicho esto». Palabra del Señor.
Meditación
En los días de Jesús, las mujeres generalmente tenían poca influencia
social. Sus roles se limitaban mayormente a la vida doméstica, al hogar y la
familia. No eran “contadas” como los hombres; no podían hablar con ellos en
público ni comer con ellos en reuniones sociales.
Sin embargo, Jesús vino a cambiar todo esto. Él trascendió los límites
sociales, políticos y raciales impuestos por el hombre, y se dirigió a las
mujeres con respeto y les devolvió su dignidad, conforme al plan original de
Dios como portadoras de Su imagen. Es interesante notar que es una mujer
la primera en ser elegida para experimentar la resurrección de Jesús. María
Magdalena, quien visitaba el sepulcro de su Señor, llora desconsoladamente,
y es a ella a quien Jesús se le aparece primero y se revela como su Maestro.
93
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Al verla tan triste, Jesús le pregunta: “¿Por qué lloras?” Esta pregunta es
directa, una forma de hacerla reflexionar y buscar una respuesta interior que
tenga sentido. María Magdalena responde justificando su dolor, diciendo
que se han llevado a su Señor. Para ella, esta razón era más que suficiente
para entender que su llanto tenía sentido y era justo seguir llorando.
Sin embargo, Jesús percibe que está atrapada en su dolor. Ella sigue
aferrada a su tristeza, y sus lágrimas nublan su razón y su vista. Jesús,
al darse cuenta de que aún sigue buscando fuera, vuelve a preguntarle:
“Mujer, ¿por qué lloras?” María, confundida, podría haber pensado: “¿No
se da cuenta de que lloro por la pérdida del cuerpo de Jesús?” Pero Jesús
no busca una respuesta superficial. Él quiere que María reflexione y se dé
cuenta de que Él está vivo.
Para que lo entienda, Jesús la llama por su nombre: “¡María!” En ese
momento, su dolor se disipa, y al reconocer la voz de Jesús, recuerda la
promesa dada. Su vida cambia al instante, y ella reconoce a su Maestro.
Hoy, Jesús te pregunta a ti, al igual que ayer lo hizo con María: “¿Por
qué lloras?” Él está contigo. Ha pagado el precio por tus culpas, su amor te
acompaña, y Él es tu amigo, tu médico, tu Dios, tu Salvador, tu todo.
Jesús nos invita a no mirar afuera. Nos invita a buscarle dentro de
nosotros, a descubrir Su presencia en nuestro interior y a reconocerle
siempre, sin importar lo que ocurra en el mundo exterior. Jesús es nuestro
Salvador, nuestro Rey y nuestro Señor, ayer, hoy y siempre. Jesús está vivo,
y su amor está con nosotros siempre.
Seca tus lágrimas, no importa las circunstancias de tu vida. En Su
presencia no hay nada más importante que la certeza de Su amor por
nosotros. Él nos llama cada día por nuestro nombre. Adorémosle y
regocijémonos en Su inmenso amor. ¡Jesús está vivo!

23 Miércoles de la Octava de Pascua


Miércoles Blanco

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 3,1-10


En aquellos días, Pedro y Juan subían al templo, a la oración de la
hora nona, cuando vieron traer a cuestas a un lisiado de nacimiento. Solían
colocarlo todos los días en la puerta del templo llamada «Hermosa», para
que pidiera limosna a los que entraban. Al ver entrar en el templo a Pedro y
a Juan, les pidió limosna. Pedro, con Juan a su lado, se quedó mirándolo y
le dijo:
«Míranos». Clavó los ojos en ellos, esperando que le dieran algo. Pero
Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en nombre de
Jesucristo Nazareno, levántate y anda».
Y agarrándolo de la mano derecha lo incorporó. Al instante se le
fortalecieron los pies y los tobillos, se puso en pie de un salto, echó a andar
y entró con ellos en el templo por su pie, dando brincos y alabando a Dios.
Todo el pueblo lo vio andando y alabando a Dios, y, al caer en la cuenta
de que era el mismo que pedía limosna sentado en la puerta Hermosa
del templo, quedaron estupefactos y desconcertados ante lo que le había
sucedido. Palabra de Dios.

94
Plan de Pastoral - Abril 2025

Salmo Responsorial: 104,1-2.3-4.6-7.8-9


R/. Que se alegren los que buscan al Señor
Den gracias al Señor, invoquen su nombre, den a conocer sus
hazañas todos los pueblos. Cántenle al son de instrumentos, hablen de sus
maravillas. R/.
Gloríense de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor.
Recurran al Señor y a su poder, busquen continuamente su rostro. R/.
¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, ¡su elegido! El Señor es
nuestro Dios, él gobierna toda la tierra. R/.
Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil
generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a
Isaac. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 24,13-35


Aquel mismo día, el primero de la semana, dos de los discípulos de
Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén
unos setenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había
sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y
se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traen mientras van de camino?».
Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba
Cleofás, le respondió: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe
lo que ha pasado estos días?». Él les dijo: «¿Qué»?
Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta
poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo
entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a
muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel,
pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió.
Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado,
pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su
cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles,
que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro
y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».
Entonces él les dijo: «¡Qué necios y torpes son para creer lo que dijeron
los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así
en su gloria»? Y, comenzado por Moisés y siguiendo por todos los profetas,
les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.
Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir
caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo: “Quédate con nosotros,
porque atardece y el día va de caída».
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó
el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les
abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.
Y se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos
hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?». Y, levantándose
en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos
a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha
resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían
reconocido al partir el pan. Palabra del Señor.
95
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Meditación
La expresión: “la esperanza es lo último que se pierde” es un dicho
popular que refleja la idea de que, incluso en las circunstancias más difíciles
o desesperadas, nunca debe abandonarse.
El papa Francisco nos advierte en este sentido: “No nos dejemos robar
la esperanza”, especialmente en un mundo lleno de sufrimiento. Así como
también nos dice que: “Una de las tentaciones más serias que ahogan
el fervor y la audacia es la conciencia de derrota que nos convierte en
pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre.”
Esta última frase refleja el inicio del Evangelio de hoy, que nos cuenta
cómo dos de los discípulos, es decir de los cercanos de Jesús, de los que
le seguían y conocían, ante la dificultad o el aparente fracaso, se alejaban
mientras rumiaban todo lo que había ocurrido y cómo sus sueños se hacían
pedazos.
Y es que cuando las cosas no salen como queríamos, nos alejamos
tristes, cabizbajos, desanimados y sin respuestas. Nada de lo que vivimos
parece tener sentido y podemos pensar en lo que hemos o no hemos hecho
para que funcione, en el tiempo que le hemos dedicado, y en lo esperanzados
que estábamos por esta intención.
Vamos a tomar parte en esta escena del Evangelio y sustituir nosotros
(tú y yo) al discípulo que acompañaba a Cleofás. Y allí nos encontramos
llenos de dudas, cansados, caminando confundidos, apesadumbrados en
este difícil trayecto, cuesta abajo, a pesar de haber escuchado que Jesús
había resucitado.
Nuestro Señor Jesús, se acerca, permanece, escucha con ternura y
aclara las dudas y preguntas. El evangelista Lucas señala que “algo” impedía
a sus ojos el reconocer a Jesús: ¿qué es ese algo?, ¿qué nos impide ver
a Jesús en nuestro camino, en nuestras vidas?, ¿acaso la tristeza?, ¿la
falta de perdón?, o ¿el egoísmo?, ¿qué es eso que se empeña en matar la
esperanza en nuestros corazones?
Escuchamos como Jesús los llama lentos del corazón, así como muchas
veces nosotros lo somos, cuando no logramos ver a Dios en las dificultades
de la vida o cuando no comprendemos los planes de Dios para nosotros.
Después, Jesús tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se los dio y, en ese
momento, los discípulos de Emaús lo reconocieron. Y mediante su palabra,
que es eterna, nos redirige hacia el camino a seguir, nos da vida y salvación.
Hoy también le pedimos al Espíritu Santo que “nos concientice” de que,
a Jesús, en primer lugar, lo encontramos en la Eucaristía y en su Palabra y
le pedimos que siga transformando la tristeza en alegría, y el luto en danza,
y caminemos llenos de la esperanza que no defrauda.

24 Jueves de la Octava de Pascua


Jueves Blanco

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 3,11-26


En aquellos días, mientras el paralítico curado seguía aún con Pedro y
Juan, la gente asombrada, acudió corriendo al pórtico llamado de Salomón,
donde ellos estaban.
96
Plan de Pastoral - Abril 2025

Pedro al ver a la gente, les dirigió la palabra: «Israelitas, ¿por qué se


admiran de esto? ¿Por qué nos miran como si hubiéramos hecho andar a
este con nuestro propio poder o virtud? El Dios de Abrahán, de Isaac y de
Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que
ustedes entregaron y de quien renegaron ante Pilato, cuando había decidido
soltarlo.
Ustedes renegaron del Santo y del Justo, y pidieron el indulto de un
asesino; mataron al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los
muertos, y nosotros somos testigos de ello.
Por la fe en su nombre, este, que ven aquí y que conocen, ha recobrado
el vigor por medio de su nombre; la fe que viene por medio de él le ha
restituido completamente la salud, a la vista de ustedes.
Ahora bien, hermanos, sé que lo hicieron por ignorancia, al igual que sus
autoridades; pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los
profetas, que su Mesías tenía que padecer.
Por tanto, arrepiéntanse y conviértanse, para que se borren sus pecados;
para que vengan tiempos de consuelo de parte de Dios, y envíe a Jesús, el
Mesías que les estaba destinado, al que debe recibir el cielo hasta el tiempo
de la restauración universal, de la que Dios habló desde antiguo por boca de
sus santos profetas.
Moisés dijo: “El Señor Dios nuestro hará surgir de entre ustedes
hermanos un profeta como yo: escúchenle todo lo que les diga; y quien
no escuche a ese profeta será excluido del pueblo”. Y, desde Samuel en
adelante, todos los profetas que hablaron anunciaron también estos días.
Ustedes son los hijos de los profetas, los hijos de la alianza que hizo
Dios con sus padres, cuando le dijo a Abrahán: “En tu descendencia serán
bendecidas todas las familias de la tierra”. Dios resucitó a su Siervo y se
lo envía en primer lugar a ustedes para que les traiga la bendición, si se
apartan de sus pecados». Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 8,2a.5.6-7.8-9


R/. Señor, dueño nuestro, ¡Que admirable es tu nombre en toda la tierra!
¡Señor, dueño nuestro, que admirable es tu nombre en toda la tierra!,
¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle
poder? R/.
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos. Todo lo sometiste bajo sus
pies. R/.
Rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del
cielo, los peces del mar, que trazan sendas por el mar. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 24,35-48


En aquel tiempo, los discípulos de Jesús contaron lo que les había
pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando Jesús se presentó en medio
de ellos y les dice: «Paz a ustedes». Pero ellos, aterrorizados y llenos de
miedo, creían ver un espíritu.
Y él les dijo: «¿Por qué se alarman?, ¿por qué surgen dudas en su
corazón? Miren mis manos y mis pies: soy yo en persona. Pálpenme y dense
cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como ven que yo tengo».
97
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan
de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tienen ahí algo de
comer?».
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de
ellos. Y les dijo: «Esto es lo que les dije mientras estaba con ustedes: que
era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los
Profetas y Salmos acerca de mí».
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.
Y les dijo: «Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre
los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para
el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Ustedes son testigos de esto». Palabra del Señor.
Meditación
“Paz con Ustedes”, es lo primero que escuchan los discípulos de Jesús
después de la resurrección y es el genuino deseo de que estén tranquilos,
y nos evoca el salmo 46,10, “Estén quietos, y conozcan que yo soy Dios”, el
deseo de liberarlos del miedo y de la incertidumbre en que se encontraban.
La paz que da seguridad, cercanía y sobre todo confianza en que Dios tiene
el control.
Era difícil para los discípulos entender lo que estaba pasando: la
resurrección, y asimilarlo con sus mentes, aun viendo las llagas de las manos
y los pies y viendo a Jesús comer delante de ellos. Al leer el Evangelio de
hoy, tenemos la tentación de criticar a los discípulos y hasta acusarlos por su
reacción (y pensar que hubiéramos actuado diferente de haber sido nosotros
en lugar de ellos).
Ellos, al ver a Jesús piensan que es un espíritu, ya que no pueden
creer que sea el mismo Jesús al que vieron morir. Muchas veces, nosotros
también dudamos cuando las cosas no salen como esperamos o cuando
experimentamos situaciones difíciles. A veces nos cuesta reconocer la
presencia de Jesús en nuestras vidas, porque estamos atrapados en el
miedo y la duda. Cuando nos enfrentamos a problemas de salud, trabajo
o familiares, podemos sentirnos desconectados de Dios, como si Él no
estuviera cerca de nosotros. Pero, así como Jesús mostró sus manos y
pies a los discípulos, Él también nos muestra señales de su presencia, a
través de la oración, las personas que nos apoyan, o la paz interior que
sentimos. Al igual que a los discípulos en ese momento, también nosotros
necesitamos de la gracia de Dios, para que se abran nuestras mentes y
nuestros corazones.
Jesús les explica a los discípulos cómo todo lo que ha sucedido con Él
está escrito en las Escrituras: la Ley de Moisés, los profetas y los salmos.
Les ayuda a comprender que la resurrección no fue un accidente, sino parte
del plan de Dios desde el principio. Esto nos recuerda la importancia de la
Palabra de Dios en nuestras vidas.
Al finalizar, Jesús les da a sus discípulos una misión clara: ser testigos
de lo que han visto y oído, es decir, ser personas que compartan con los
demás la buena noticia de la resurrección y del amor de Dios. ¿Qué significa
ser testigos? significa compartir con otros lo que hemos experimentado en
nuestra vida con Jesús: su amor, su perdón, su presencia. No se trata de ser
un “testigo” en el sentido legal de contar lo que vimos en un juicio, sino más
98
Plan de Pastoral - Abril 2025

bien de dar testimonio con nuestra vida, mostrando a través de nuestras


acciones, palabras y actitudes lo que Cristo ha hecho en nosotros.
Demos gracias a Dios por la resurrección, por renovar nuestra esperanza,
por el regalo de su presencia y por su amor. Pidámosle una doble efusión de
su Espíritu Santo, para que podamos ser fuertes en la fe y en la esperanza
siendo testigos fieles, sabiendo que Él está con nosotros.

25 Viernes de la Octava de Pascua


Viernes Blanco

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 4,1-12


En aquellos días, mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, después
de que el paralítico fuese sanado, se les presentaron los sacerdotes, el jefe
de la guardia del templo y los saduceos, indignados de que enseñaran al
pueblo y anunciaran en Jesús la resurrección de los muertos. Los apresaron
y los metieron en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde. Muchos
de los que habían oído el discurso creyeron; eran unos cinco mil hombres.
Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo, los
ancianos y los escribas, junto con el sumo sacerdote Anás, y con Caifás
y Alejandro, y los demás que eran familia de sumos sacerdotes. Hicieron
comparecer en medio de ellos a Pedro y a Juan y se pusieron a interrogarlos:
«¿Con qué poder o en nombre de quién han hecho eso ustedes?».
Entonces Pedro, lleno de Espíritu Santo, les dijo: «Jefes del pueblo y
ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogan hoy
para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; quede bien claro a todos
ustedes y a todo Israel que ha sido el nombre de Jesucristo el Nazareno,
a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos;
por este nombre, se presenta este sano ante ustedes. Él es “la piedra que
desecharon ustedes, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra
angular”; no hay salvación en ningún otro, pues bajo el cielo no se ha dado a
los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos». Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 117,1-2.4.22-24.25-27a


R/. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia. R/.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es
el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Este es el día que
hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.
Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad. Bendito el que
viene en nombre del Señor, les bendecimos desde la casa del Señor; el
Señor es Dios, él nos ilumina. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 21,1-14


En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago
de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro,
Tomás, apodado el Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y
otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: “Me voy a pescar».
99
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo».


Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya
amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no
sabían que era Jesús.
Jesús les dice: «Muchachos, ¿tienen pescado?». Ellos contestaron: «No».
Él les dice: «Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán».
La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. Y aquel
discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro: «Es el Señor».
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la
túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca,
porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red
con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto
encima y pan.
Jesús les dice: «Traigan de los peces que acaban de coger». Simón
Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces
grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice: «Vamos, almuercen». Ninguno de los discípulos se atrevía a
preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después
de resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor.
Meditación
En las lecturas que se nos presenta en el día de hoy hay una riqueza
extraordinaria donde podríamos decir es el fundamento y misión de todo
cristiano. En la primera lectura vemos que después de que los discípulos
de Jesús echaron fuera de sus vidas el temor o miedo a terminar como su
maestro, cosas extraordinarias sucedieron a través de ellos.
Hoy Pedro y Juan están frente a las mismas autoridades que condenaron
a Jesús, su maestro, estando frente a estas personas la actitud de estos dos
apóstoles es muy diferente a cuando a Jesús lo estaban juzgando en la cual
ellos se habían escondido y salido corriendo. Pero hoy, sin miedo, enfrentan
su acusación simplemente porque ya no eran ellos sino el poder de Dios
que actuó en ellos al igual que lo hizo con Jesús. En Pedro y Juan ya no hay
miedo de enfrentar con la verdad a esas autoridades que no aceptaron que
un ciudadano de Nazaret fuera el elegido de Dios para llevar la salvación al
mundo.
Solo cuando decidimos abrir las puertas de nuestras vidas a la acción
del Espíritu Santo y cuando echamos fuera cualquier tipo de miedo o heridas
que nos imposibilite vivir de tal manera que los frutos del amor se puedan ver
en nosotros, entonces seremos canal de bendición para muchos.
Cuántos miedos debemos nosotros abandonar para que Él, Jesús, se
apodere totalmente de nuestra vida y si Él se apodera de nuestras vidas
estamos diciendo que en Él hemos edificado y construido nuestro presente
y futuro, no solamente porque caminamos de la mano con el Divino Maestro,
sino más bien que nuestra nueva vida la construimos sobre la roca firme que
hoy el mundo no quiere aceptar.
Hermanos amados, el arquitecto de nuestra vida sabe que sobre la
roca que es su Hijo es donde realmente estaremos seguros ante cualquier
100
Plan de Pastoral - Abril 2025

adversidad y embates de la vida. Nuestra Roca nos da la capacidad de


permanecer fiel en la fe y levantarnos cada día con fuerzas renovadas.
En el Evangelio de este día podemos ver cómo los elegidos de Jesús
obedecen a su mandato: permanecer unidos. Este Evangelio de San Juan
está lleno de signos y símbolos no solo litúrgicos sino también vocacionales;
podemos ser varios los que nos subamos en la barca para buscar o descubrir
nuestro llamado, pero solo unos pocos reconoceremos el rostro y la voz de
Jesús en nuestra vida y cuando nuestro corazón nos dé la certeza de que es
Jesús no importa que tan lejos o cerca de la orilla estemos nos vestiremos
para hacer la voluntad de Jesús. El fuego, el agua, las redes, el pan, la
desnudez de Pedro, todo esto, hermanos, nos indica que cuando tiremos las
redes en la dirección que nos dice Jesús estaremos llevando pecadores a
alimentarse con el pan de salvación eterna.

26 Sábado de la Octava de Pascua


Sábado Blanco

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 4,13-21


En aquellos días, los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, viendo
la seguridad de Pedro y Juan, y notando que eran hombres sin letras ni
instrucción, estaban sorprendidos. Reconocían que habían sido compañeros
de Jesús, pero, viendo de pie junto a ellos al hombre que había sido curado,
no encontraban respuesta. Les mandaron salir fuera del Sanedrín y se
pusieron a deliberar entre ellos, diciendo:
«¿Qué haremos con estos hombres? Es evidente que todo Jerusalén
conoce el milagro realizado por ellos, no podemos negarlo; pero, para evitar
que se siga divulgando, les prohibiremos con amenazas que vuelvan a
hablar a nadie de ese nombre».
Y habiéndolos llamado, les prohibieron severamente predicar y enseñar
en el nombre de Jesús. Pero Pedro y Juan les replicaron diciendo:
«¿Es justo ante Dios que les obedezcamos a ustedes más que a él?
Júzguenlo ustedes. Por nuestra parte no podemos menos de contar lo que
hemos visto y oído».
Pero ellos, repitiendo la prohibición, los soltaron, sin encontrar la manera
de castigarlos a causa del pueblo, porque todos daban gloria a Dios por lo
sucedido. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 117,1.14-15.16-18.19-21


R/. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste
Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
El Señor es mi fuerza y mi energía, él es mi salvación. Escuchen: hay cantos
de victoria en las tiendas de los justos. R/.
«La diestra del Señor es poderosa. La diestra del Señor es excelsa». No
he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Me castigó, me castigó
el Señor, pero no me entregó a la muerte. R/.
Ábranme las puertas del triunfo, y entraré para dar gracias al Señor.
Esta es la puerta del Señor: los vencedores entrarán por ella. Te doy gracias,
porque me escuchaste y fuiste mi salvación. R/.
101
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 16,9-15


Jesús Resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció
primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue
a anunciárselo a sus compañeros, que estaban tristes y llorando. Ellos, al
oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron.
Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando
al campo.
También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no les creyeron.
Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa,
y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían
creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: «Vayan al mundo
entero y proclamen el Evangelio a toda la creación». Palabra del Señor.
Meditación
La primera lectura nos narra cómo los principales líderes de
Jerusalén definitivamente no pueden ocultar que en Pedro y Juan hay
algo extraordinario, no solo por la valentía con que los enfrentan, sino
porque ellos mismo reconocen que estos dos hombres son discípulos
de Jesús al que ellos condenaron a muerte. Además, las palabras de
los apóstoles frente a las autoridades y más aún el milagro realizado al
enfermo a quien también todo el pueblo conocía como discapacitado,
hoy está completamente sano. Estos hechos sólo nos dicen una cosa en
este día: que la verdad, por más que se quiera ocultar, siempre será la
vencedora. Por más azotes que nos quieran dar, el gozo y la satisfacción
del deber cumplido son inexplicables. Aunque la cotidianidad quiera
ocultar las obras de Dios en nuestra vida, Él nos envía a dar siempre
más, ya que como peregrinos de esperanza dentro de su redil estamos
llamados a testificar sus obras.
En esta aparición, Jesús les reclama a los discípulos su incredulidad,
su dureza de corazón, el no creerle a María Magdalena y los otros dos
discípulos, quienes les anunciaron que el Señor había resucitado. Muchas
veces a nosotros mismos nos cuesta creer cómo el Señor se manifiesta en
los demás, pues no entendemos por qué y cómo pudo obrar en ellos. Por
otra parte, el Evangelio, nos destaca el mandato que les da a sus discípulos,
luego de corregirles, «Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a
toda la creación».
Es un mandato que le confió Jesús a sus discípulos, a ti y a mí. Pero
vienen las excusas, que yo no sé leer muy bien, que me da vergüenza, que
no tengo el don de la predicación. Pero recordemos a Pedro y Juan, eran
hombres sin letra ni instrucción, pero sí hombres de oración, porque en ellos
se reflejaba el Espíritu Santo. Por eso no le pudieron obligar a renegar de
su fe, no podían callar lo que habían visto y oído; es decir, que no podemos
quedarnos callados con lo que el Señor ha hecho en nosotros, en nuestra
vida. Debemos compartir con nuestro prójimo, las maravillas que el Señor ha
hecho y seguirá haciendo en nuestra vida, pues el Señor no se deja ganar
en generosidad, siempre nos sorprende. Su diestra es poderosa.
Hoy sábado víspera del Segundo Domingo de Pascua, el domingo de
la Divina Misericordia, demos gracias a Dios, junto al salmista porque ha
escuchado nuestras súplicas y nos ha abierto las puertas de su infinito amor
y misericordia, para qué podamos nosotros llevar el mensaje de salvación,
102
Plan de Pastoral - Abril 2025

primero a los de nuestra casa, dando testimonio, a nuestros vecinos y a


todos los que nos rodean.

27 II Domingo de Pascua
II Semana del Salterio Blanco
Se Conmemora el día de la Divina Misericordia

Jesús Resucitado, fuente de Misericordia

Orientaciones para la Celebración:


Esta celebración debe tener el mismo sentido de
la celebración del domingo anterior. Tener pendiente
que la Octava de Pascua es una celebración
prolongada del Domingo de Resurrección. Junto con
la Resurrección del Señor, se celebra el día de la
Divina Misericordia.
De ser posible, tener en un lugar destacado
una imagen del Cristo de la misericordia. Además
del cartel con el lema del mes: “Una esperanza
viva por la resurrección (1 Pedro 1,3)”, colocar en
lugares visibles carteles que digan “Den gracias
al Señor porque es Bueno, porque es eterna su
Misericordia” y “Aleluya, Aleluya”.
También en este día se celebra el Día Mundial
del Matrimonio, oremos por los matrimonios de
nuestros País y del mundo. Esta celebración podría
ser preparada por la Pastoral Familiar

Monición de Entrada
Bienvenidos, hermanos. Nos hemos reunido para celebrar el Segundo
Domingo de Pascua, día de la Divina Misericordia. Terminamos hoy la Octava
de Pascua, una celebración prolongada del Domingo de Resurrección.
Seguimos anunciando que “Este es el día en que actuó el Señor, sea
nuestra alegría y nuestro gozo, den gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia”. El misal del Vaticano II dice que “Lo
que da personalidad a este domingo es la reiterada aparición de Jesús al
cumplirse los ocho días de la Pascua, teniendo entonces lugar la duda y la
confirmación de la fe del apóstol Tomás”. Por estos encuentros, el domingo,
primer día de la semana, fue identificado desde muy temprano por la Iglesia
como día del Señor.
También, hoy, cuarto domingo de abril, celebramos el Día Mundial
del Matrimonio, un día especial para que los matrimonios renueven su
compromiso matrimonial y muestren al mundo, y a las parejas de novios, la
belleza del matrimonio.
Dando gracias al Señor Jesús, que también hoy se encuentra con
nosotros, sus discípulos, nos ponemos de pies para iniciar nuestra
celebración cantando.

103
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Oración Colecta
Dios de misericordia infinita, que reanimas la fe de tu pueblo con
la celebración anual de las fiestas pascuales, acrecienta en nosotros los
dones de tu gracia, para que comprendamos mejor que el bautismo nos
ha purificado, que el Espíritu nos ha hecho renacer y que la sangre nos ha
redimido. Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 5,12-16


En la primera lectura, tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles,
se describe la vida de la primera comunidad cristiana: por el testimonio de
los apóstoles, acompañados por señales milagrosas, crecía el número de
los creyentes. Es una invitación a nosotros, para que crezca nuestra fe en el
poder de Cristo Resucitado que actúa por medio de su Espíritu. Escuchemos.

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 5,12-16


Los Apóstoles hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo.
Los fieles se reunían de común acuerdo en el pórtico de Salomón; los demás
no se atrevían a juntárseles, aunque la gente se hacía lenguas de ellos; más
aún, crecía el número de los creyentes, hombres y mujeres, que se adherían
al Señor.
La gente sacaba los enfermos a la calle, y los ponía en catres y camillas,
para que, al pasar Pedro, su sombra, por lo menos, cayera sobre alguno.
Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén, llevando a enfermos y
poseídos de espíritu inmundo, y todos se curaban. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 117,2-4.22-24.25-27a


R/. Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia
Diga la casa de Israel: eterna es su Misericordia. Diga la casa de
Aarón: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su
misericordia. R/.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es
el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Éste es el día en que
actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.
Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad. Bendito el que
viene en nombre del Señor, los bendecimos desde la casa del Señor; el
Señor es Dios, él nos ilumina. R/.

Segunda Lectura: Apocalipsis 1,9-11a.12-13.17-19


Jesucristo, Resurrección, Vida y Esperanza, es el centro de nuestras
vidas, el primero y el último, quien por su misericordia nos da la fuerza para
que en medio de las tribulaciones perseveremos hasta el final. Escuchemos.

Lectura del Libro del Apocalipsis 1,9-11a.12-13.17-19


Yo, Juan, su hermano y compañero en la tribulación, en el reino y en
la constancia en Jesús, estaba desterrado en la isla de Patmos, por haber
predicado la palabra de Dios, y haber dado testimonio de Jesús. Un domingo
caí en éxtasis y oí a mis espaldas una voz potente que decía: «Lo que veas
escríbelo en un libro, y envíaselo a las siete Iglesias de Asia.»
104
Plan de Pastoral - Abril 2025

Me volví a ver quién me hablaba, y, al volverme, vi siete lámparas de


oro, y en medio de ellos una figura humana, vestida de larga túnica, con un
cinturón de oro a la altura del pecho. Al verlo, caí a sus pies como muerto.
Él puso la mano derecha sobre mí y dijo: «No temas: Yo soy el primero y el
último, yo soy el que vive. Estaba muerto y, ya ves, vivo por los siglos de los
siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno. Escribe, pues, lo que
veas: lo que está sucediendo y lo que ha de suceder más tarde.» Palabra
de Dios.

Aleluya Jn 20,29
Porque me has visto, Tomás, has creído, dice el Señor: Dichosos los
que creen sin haber visto.

Evangelio: Juan 20,19-31


El texto del Evangelio de san Juan que vamos a escuchar nos presenta
dos encuentros de Jesús resucitado con sus Apóstoles: uno de ellos, el día
de la Resurrección, soplando sobre ellos su Espíritu y dándole su autoridad
para perdonar los pecados. Tomás no estaba en ese encuentro y pidió ver
para creer. Pidiendo al Señor que nos ayude a creer para ver su gloria, nos
ponemos de pies para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 20,19-31


Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los
discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en
esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a Ustedes.» Y, diciendo
esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de
alegría al ver al Señor.
Jesús repitió: «Paz a Ustedes. Como el Padre me ha enviado, así
también los envío yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
«Reciban el Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados quedan
perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos.»
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando
vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero
él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto
el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo
creo.»
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos.
Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a
Ustedes.» Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae
tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
Contestó Tomás: «¡Señor Mío y Dios Mío!» Jesús le dijo: «¿Porque me
has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a
la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que crean que Jesús es
el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo tengan vida en su nombre.
Palabra del Señor.
Meditación
Hoy la Iglesia celebra el Domingo de la Divina Misericordia, una
festividad instituida por el Papa Juan Pablo II en el año 2000. Se celebra
105
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

el segundo domingo de Pascua, tal como fue revelado a Santa Faustina


Kowalska.
En la primera lectura se describe la vida de la primera comunidad cristiana.
Nos presenta cómo los creyentes se dedicaban a recibir las enseñanzas de
los apóstoles, a la comunión fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones,
viviendo en unidad y compartiendo todos sus bienes y estando atentos a las
necesidades de todos. Es así como esta primera comunidad hacía vida la
misericordia de Dios.
En el Salmo se eleva un canto de alabanza y gratitud a Dios por su
fidelidad y amor recordándonos que, en medio de la adversidad, siempre
nos acompaña la misericordia divina, la cual es nuestra fortaleza.
En el Evangelio, la aparición de Cristo resucitado a sus discípulos les
trae gozo y alegría, y sobre todo la paz que viene de Él. Recordemos que
Jesús les dijo: “Paz a ustedes”, soplando sobre ellos su Espíritu y dándoles
autoridad para perdonar los pecados. Así queda constituido el sacramento
de la reconciliación, un medio a través del cual se manifiesta la misericordia
de Dios. Pero por otra parte, aquí se nos invita a cultivar la fe y Jesús llama
“dichosos” a los que creen sin haber visto. Los apóstoles a los que inicialmente
se les apareció Jesús creyeron porque lo vieron a Él. No hay mucho de
extraordinario en esto, a no ser la aparición gloriosa de Jesús Resucitado.
Lo de mayor relevancia es lo que Jesús le dice a Tomás: “Dichosos los que
crean sin haber visto”. Y de eso se trata, de vivir en nuestra vida la fe a la
que Cristo nos invita para que seamos “dichosos” y no nos llame incrédulos
como a Tomas. Digámosle como el padre del joven que buscaba la ayuda
de Jesús: “¡Creo, pero ayuda mi poca fe!” (cfr. Mc 9,24)

Oración de los Fieles


El que preside: En este día, que celebramos la Divina Misericordia,
presentemos a Dios nuestras necesidades. A cada petición, respondemos:
“Venimos a ti, porque es eterna tu misericordia”.
• Por la Iglesia, para que el Espíritu de Dios, en este año jubilar, la siga
moviendo a dar testimonio de la Resurrección del Señor. Oremos.
• Por el Papa, los obispos y los presbíteros, para que cada día reciban el
soplo del Espíritu, para anunciar a Cristo vivo en medio de un mundo en
confusión, enseñar la Verdad y ser agentes del perdón de Dios. Oremos.
• Por los gobernantes, para que sus decisiones sean orientadas en la
búsqueda del bien común. Oremos.
• Por los pobres, enfermos y atribulados, para que el Señor, Dios de
misericordia, mitigue sus penas. Oremos.
• Por todos los matrimonios del mundo, en especial los de nuestro país,
para que siendo misericordiosos unos con otros vivan a conciencia su
compromiso matrimonial y se fortalezcan y crezcan en su relación de amor
viviendo la unidad a la que Dios los llama. Oremos.
• Por los aquí reunidos y por toda nuestra comunidad, para que el Señor
nos conceda poder creer cada vez más en Él y en su Palabra para ver,
vivir y anunciar sus maravillas. Oremos.
• Por los que en esta Pascua reciben los Sacramentos de Iniciación Cristiana,
para que por la unción del Espíritu Santo se dejen iluminar por la Palabra,
crezcan en la fe y en el amor en su familia y que se manifieste en la
misericordia a los demás. Oremos.
106
Plan de Pastoral - Abril 2025

• Por las vocaciones sacerdotales, religiosas y matrimoniales, para que el


Señor ponga en el corazón de muchos jóvenes el deseo de seguirle a
través de estos estados de vida. Oremos.

El que preside: Oh Dios, que has derramado tu Espíritu sobre la


comunidad de creyentes, escucha nuestra oración y ayúdanos a ser
peregrinos de esperanza. Por Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina
por los siglos de los siglos.

28 Feria de Pascua
Lunes Blanco

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 4,23-31


En aquellos días, Pedro y Juan, puestos en libertad, volvieron a los
suyos y les contaron lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los
senadores. Al oírlo, todos invocaron a una a Dios en voz alta, diciendo:
«Señor, tú que hiciste el cielo, la tierra, el mar y todo lo que contienen; tú
inspiraste a tu siervo, nuestro padre David, para que dijera: “¿Por qué se
amotinan las naciones y los pueblos planean su fracaso? Se alían los reyes
de la tierra, los príncipes conspiraron contra el Señor y contra su Mesías”.
Así fue, en esta ciudad se aliaron Herodes y Poncio Pilato con los gentiles
y el pueblo de Israel contra tu santo siervo, Jesús, tu Ungido, realizaron el
plan que tu autoridad había determinado.
Ahora, Señor, mira cómo nos amenazan y da a tus siervos valentía para
anunciar tu palabra; mientras tu brazo realiza curaciones, signos y prodigios,
por el nombre de tu santo siervo Jesús.».
Al terminar la oración, tembló el lugar donde estaban reunidos; los llenó
a todos el Espíritu Santo, y anunciaban con valentía la palabra de Dios.
Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 2,1-3.4-6.7-9


R/. Dichosos los que se refugian en ti, Señor
¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos planean su fracaso?
Se alían los reyes de la tierra, los príncipes conspiran contra el Señor y
contra su Mesías: «Rompamos sus coyundas, sacudamos su yugo». R/.
El que habita en el cielo sonríe, el Señor se burla de ellos. Luego les
habla con ira, los espanta con su cólera: «Yo mismo he establecido a mi Rey
en Sion, mi monte santo». R/.
Voy a proclamar el decreto del Señor; él me ha dicho: «Tú eres mi hijo:
yo te he engendrado hoy. Pídemelo: te daré en herencia las naciones; en
posesión, los confines de la tierra. Los gobernarás con cetro de hierro, los
quebrarás con jarro de loza». R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 3,1-8


Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío. Este fue a ver a Jesús
de noche y le dijo: «Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como
maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está
con él».

107
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Jesús le contestó: «Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede


ver el Reino de Dios».
Nicodemo le pregunta: «¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo?
¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?».
Jesús le contestó: «Te lo aseguro, el que no nazca de agua y de Espíritu
no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne,
lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho:
“Tienen que nacer de nuevo”; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido,
pero no sabe de dónde viene ni adónde va. Así es todo lo que ha nacido del
Espíritu». Palabra del Señor.
Meditación
El libro de los Hechos en el capítulo 4, da las primeras pistas de la
persecución que la iglesia enfrentaría a lo largo de su historia. Anterior a este
capítulo, Pedro y Juan llaman la atención cuando Pedro sana a un mendigo
cojo muy conocido, y Pedro usa la publicidad para hablarles a otros acerca
de Cristo. Entonces, el Sanedrín no puede permitir que los apóstoles sigan
enseñando que Jesús resucitó de entre los muertos. Arrestaron, advirtieron
y vieron que luego liberaron a Pedro y Juan.
Al ser liberados, ellos hicieron dos cosas: una muy natural y otra
sobrenatural. Pedro y Juan acaban de ser amenazados por el más alto tribunal
judío, y por eso encuentran consuelo en sus amigos. Todos necesitamos
amigos, todos necesitamos un grupo al que volvamos después de sentir que
la vida nos ha golpeado y podamos encontrar algo de consuelo, solidaridad
y curación.
¿Quiénes son estas personas? Es la Iglesia. Son todos los creyentes
reunidos. La Iglesia debe ser un lugar de conexión, restauración y sanación;
un lugar donde se desarrollan verdaderas amistades. Mira a todos lados…
te pregunto: ¿Eres tú ese amigo para alguien que está aquí? ¿Aquí hay
personas que conocen tus pruebas y tus luchas? Si está sentado cerca de
ti, dale un apretón de mano y da gracias a Dios por él o ella. Si está lejos, la
próxima vez que lo veas dile, “oye, amigo, hermano, cuenta con mi oración
siempre”.
Dice el versículo 24: «Al oírlo, todos invocaron a una a Dios en voz
alta”. ¡Qué buena manera de responder como creyentes! ¡Orar juntos!
Si nos enfrentamos a un obstáculo o a una mala noticia, un despido del
trabajo, a una situación difícil, que nuestra primera respuesta sea la
oración.
Y fíjense que esa oración primero fue ALABANDO a Dios un buen rato, y AL
FINAL, fue una petición: valentía para seguir anunciando la Palabra de Dios.
Esto implica una manera diferente de pensar, de obrar. Es lo que hace la
obra del Espíritu Santo en nosotros. Transforma al hombre viejo que hubiera
venido con queja delante del Señor, o a pedir justicia en contra del Sanedrín,
en una nueva criatura nacida como le dijo Jesús a Nicodemo: “Del agua y
del Espíritu”.
Pidamos al Espíritu Santo que nos transforme. Que podamos
convertirnos en esa Comunidad orante a la que todos los hermanos quieren
llegar y encontrar refugio en las pruebas. Que podamos ser el amigo, el
hermano con el que se cuente para orar juntos y alabar a Dios. Y así hacer
visible el Reino de Dios en nuestras vidas.
108
Plan de Pastoral - Abril 2025

Memoria Obligatoria: Santa Catalina de Siena,


29 Virgen y Doctora de la Iglesia
Martes Blanco

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 4,32-37


En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo; lo
poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio, nada de lo que tenía.
Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con
mucho valor. Todos eran muy bien vistos. Entre ellos no había necesitados,
pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero de lo
vendido y lo ponían a los pies de los apóstoles: luego se distribuían según lo
que necesitaba cada uno.
José, a quien los apóstoles apellidaron Bernabé, que significa consolado,
que era levita y natural de Chipre, tenía un campo y lo vendió; llevó el dinero
y lo puso a disposición de los apóstoles. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 92,1ab.1c-2.5


R/. El Señor reina, vestido de majestad
El Señor reina, vestido de majestad; el Señor, vestido y ceñido de
poder. R/.
Así está firme el orbe y no vacila. Tu trono está firme desde siempre, y
tú eres eterno. R/.
Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 3,5a.7b-15


En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Tienen que nacer de nuevo; el
viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni
adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu». Nicodemo le preguntó:
«¿Cómo puede suceder eso?».
Le contestó Jesús: «Y tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Te lo
aseguro, hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos
visto. Si no creen cuando les hablo de la tierra, ¿cómo creerán cuando les
hable del cielo? Porque nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el
Hijo del hombre.» Palabra del Señor.
Meditación
En este pasaje de los Hechos de los Apóstoles se nos recuerda lo
importante que es la COMUNIÓN y la UNIDAD EN LA FE. Lo que más
destacaba en la relación de los primeros creyentes era su convicción de fe,
su solidaridad y su entrega a los demás. Nosotros estamos llamados a ser
como ellos y esas dos deben ser una característica de las relaciones que
tenemos con otros creyentes en nuestra comunidad.
Tenemos dentro de nosotros una gran capacidad de compartir y ayudar
a los demás, y de manera especial, debemos acercarnos a aquellos que
forman parte de nuestra comunidad de fe. Eso debe ser un reflejo de la
presencia de Cristo en nuestras vidas. La comunión es una expresión clara
de que creemos lo mismo, que luchamos por un objetivo común y que nos
importamos los unos a los otros en el amor de Cristo.

109
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

Vivir de esta manera es dar un poderoso testimonio de la Resurrección no


solamente con palabras, sino con los signos que todos pueden contemplar, y
ese es el mejor anuncio del Reino de Dios. Y detrás de todo esto, como motor
y fuente, el Espíritu Santo. Él es el que produce estos frutos en nosotros, ese
‘querer’ el bien para los demás.
Hoy la Palabra de Dios nos invita a caminar hacia ese modelo de
Comunidad, porque cuando nos mueven nuestros propios intereses, sean
económicos, materiales o egoístas, a lo mejor podremos tener una gran
unión (como una cooperativa o un sindicato), pero no tendremos un solo
corazón. No veremos maravillas, ni a Dios obrar en medio de nosotros. Por
eso Jesús nos propone en su Evangelio que nos dejemos ‘mover por el
Espíritu’, que es el que puede lograr que tengamos un solo corazón y una
sola alma. Vayamos a revisar cómo hemos abierto el corazón al Espíritu
y si estamos dispuestos a dejarnos mover por su fuerza o si nosotros lo
queremos manipular.
En el Evangelio, lo que Jesús quería transmitirle a Nicodemo acerca del
Espíritu Santo era: “Tú no comprendes todo acerca del viento, pero ves los
efectos. Así es justamente con el nacimiento del Espíritu.” Jesús quería que
Nicodemo supiera que no tenía que entender todo sobre ese nacimiento
antes de que lo experimentara.
La invitación es para nosotros también, para que entendamos que no
importa lo bueno que uno pueda ser externamente, es necesario cambiar
por dentro. “Hay que volver a nacer de nuevo, para heredar el reino de los
cielos”, dice la canción que tantas veces cantamos en los avivamientos. Eso
sólo puede suceder a través de un acto sobrenatural de Dios cuando su
Espíritu Santo nos da nueva vida.
Terminemos orando todos: Señor Dios: no podemos, por nuestra propia
cuenta, vivir como Tú quieres que seamos. ¡Ven Espíritu Santo! Toma
el control de nuestras vidas. Ven a nuestros corazones para guiarnos y
ayudarnos a ser más como Jesús. ¡Amén!

30 Feria de Pascua o Memoria Libre: San Pio V, Papa


Miércoles Blanco

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 5,17-26


En aquellos días, el sumo sacerdote y los de su partido -la secta de los
saduceos- llenos de coraje, mandaron prender a los apóstoles y meterlos en
la cárcel común. Pero, por la noche, el ángel del Señor les abrió las puertas
de la celda y los sacó fuera, diciéndoles: “Vayan al templo y explíquenle allí
al pueblo este modo de vida.”
Entonces ellos entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar.
Llegó entre tanto el sumo sacerdote con los de su partido, convocaron el
Sanedrín y el pleno de los ancianos israelitas, y mandaron por los presos a la
cárcel. Fueron los guardias, pero no los encontraron en la celda, y volvieron
a informar: “Hemos encontrado la cárcel cerrada, con las barras echadas,
y a los centinelas guardando las puertas; pero, al abrir, no encontramos a
nadie dentro.
El comisario del templo y los sumos sacerdotes no atinaban a explicarse
qué había pasado con los presos. Uno se presentó, avisando: “Los hombres
110
Plan de Pastoral - Abril 2025

que metieron en la cárcel están ahí en el templo y siguen enseñando al


pueblo”. El comisario salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la
fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 33,2-3.4-5.6-7.8-9


R/. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi
boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se
alegren. R/.
Proclamen conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su
nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis
ansias. R/.
Contémplenlo, y quedarán radiantes, su rostro no se avergonzará. El
afligido invocó al Señor, él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/.
El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gusten y
vean qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R/.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 3,16-21


Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todo el
que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para
que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no
cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de
Dios.
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la
tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal
detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que
sus obras están hechas según Dios. Palabra del Señor.
Meditación
Vivimos el período más hermoso de nuestro calendario litúrgico, estamos
en tiempo pascual. Con alegría, con entusiasmo, con mucho júbilo y llenos
de gozo, anunciamos a todos que ha ocurrido aquello que da fundamento a
nuestra fe: ¡el Señor ha resucitado! Ha dejado clavados nuestros pecados
en la cruz y en ese madero se han quedado.
La Palabra de Dios nos presenta en el día de hoy uno de los fragmentos
del Evangelio que más ha sido proclamado en el mundo entero, pero del
cual sólo nos detenemos a ver una sola parte: “Tanto amó Dios al mundo,
que entregó a su Hijo único, para que todo el que cree en él no perezca, sino
que tenga vida eterna”. Sin embargo, este pasaje bíblico no se queda ahí, a
seguidas nos da más elementos que apoyan nuestra fe y nos muestran de
qué manera hacerla prosperar.
Cristo vino a que el mundo se salve por medio de Él. La luz verdadera
que alumbra a todo hombre ha llegado para mostrarnos el bien que hacemos
y, sobre todo, para que podamos ser conscientes del mal que hemos hecho
y podamos decirle: Señor te entrego lo que he dañado y a quien he dañado,
me arrepiento de corazón y quiero entregarme más a ti; ayúdame a pedir
perdón, a perdonar y a ser más fuerte para no volver a fallarte… Y si fallo,
vuelve a tener compasión de mí, Señor.
111
Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección

La luz del Señor nos atrae, nos ayuda en nuestro proceso de morir cada
vez más al hombre viejo, abandonar las malas conductas y a resaltar las
buenas obras que su Santo Espíritu nos mueve a hacer.
El Evangelio de hoy nos hace una invitación también a identificar
a aquellos que nos van a ayudar a seguir esparciendo su Buena Nueva,
para que compartamos con ellos, garantizando su presencia entre nosotros
(porque donde están dos o más reunidos en su nombre, ahí está Él en
medio de ellos), apoyándonos unos a otros, creciendo en solidaridad y en
conocimiento del Señor, aumentando así nuestra esperanza de que ninguno
de sus pequeños se pierda. Es este mismo Evangelio que nos da una
herramienta importante para llevar su Palabra y es conocer en donde es
necesaria para saber a quién proclamarla.
No quiero terminar sin reflexionar sobre la primera lectura, y es que, ese
entusiasmo (Espíritu Santo) que nos mueve a proclamar la Buena Nueva
nos va a llevar, en ocasiones, a situaciones de las que sólo el mismo Señor
sería capaz de sacarnos, pero manteniéndonos juntos, creciendo en fe y
haciendo arder la luz del Señor en nosotros, nos ganará el milagro necesario
para que aquellos en ese entorno hostil también vean su bien o su mal y
finalmente crean.
Oración: Señor Dios, gracias por darnos en sacrificio a tu Hijo, gracias
por iluminarnos el camino con Él, gracias por permitirnos ver nuestro bien
y gracias por permitirnos darnos cuenta a tiempo de nuestro mal para
cambiarlo con la fuerza de tu amor. Amén.

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