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Tipos de Inteligencia Emocional

El documento explora la inteligencia emocional, sus orígenes y tipos, destacando la influencia de Edward Thorndike, Howard Gardner, Peter Salovey y John Mayer en su desarrollo. Define la inteligencia emocional como la capacidad de reconocer, comprender y gestionar las emociones propias y ajenas, y su importancia en diversos ámbitos como la educación y las relaciones interpersonales. Además, se presentan las ramas del modelo de habilidad de Salovey y Mayer, que incluyen percepción, facilitación y comprensión emocional.
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Tipos de Inteligencia Emocional

El documento explora la inteligencia emocional, sus orígenes y tipos, destacando la influencia de Edward Thorndike, Howard Gardner, Peter Salovey y John Mayer en su desarrollo. Define la inteligencia emocional como la capacidad de reconocer, comprender y gestionar las emociones propias y ajenas, y su importancia en diversos ámbitos como la educación y las relaciones interpersonales. Además, se presentan las ramas del modelo de habilidad de Salovey y Mayer, que incluyen percepción, facilitación y comprensión emocional.
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“UNIVERSIDAD PRIVADA SAN JUAN BAUTISTA”

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

ESCUELA
PROFESIONAL DE ENFERMERÍA

CURSO:
VIDA UNIVERSITARIA Y GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO
TEMA:
LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y SUS TIPOS
DOCENTE:
MARTINEZ MARTINEZ, ISABELLA FRANCHESKA VANESSA
INTEGRANTES:
CCasani Quispe , Elizabeth
Castillo Tello , Peyton Gerald
Pareja Basaldua , Zarai Marina
Pujay Salazar , Juana María
Jimenez Napana , Angie Jasmin
Reyes Carmen , Kristell Adelita
Sánchez Díaz , Jimena Rita

CICLO I

LIMA – PERÚ

2025

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y SUS TIPOS


Aunque fue Daniel Goleman quien popularizó el término inteligencia emocional en 1995,
sus raíces se remontan a inicios del siglo XX. En 1920, Edward Thorndike introdujo la
idea de inteligencia social, refiriéndose a la habilidad para comprender y relacionarse
eficazmente con otras personas. Más adelante, en 1983, Howard Gardner desarrolló la
teoría de las inteligencias múltiples, donde propuso dos tipos directamente vinculados a
lo emocional: la inteligencia interpersonal (para entender a los demás) e intrapersonal
(para comprenderse a uno mismo). Estas serían la base de lo que hoy entendemos como
inteligencia emocional.

En 1990, los psicólogos Peter Salovey y John Mayer definieron oficialmente el concepto
como la capacidad para reconocer, comprender y manejar tanto las emociones propias
como las ajenas. También destacaron la importancia de usar las emociones como guía
para el pensamiento, la toma de decisiones y el desarrollo personal.

En términos más amplios, la inteligencia emocional es la habilidad para identificar y


gestionar las emociones de forma eficiente, lo que incluye la autorregulación emocional,
la empatía, la automotivación y las habilidades sociales. Este conjunto de competencias
permite a las personas adaptarse mejor a su entorno, resolver conflictos, fortalecer
vínculos personales y tomar decisiones racionales incluso bajo presión.

Además, esta forma de inteligencia actúa como un nexo entre la lógica y la emoción. No
se trata simplemente de reprimir lo que se siente, sino de comprender las emociones y
utilizarlas como herramienta para el crecimiento personal. Esta conciencia emocional
contribuye a fortalecer la autoestima, facilita relaciones saludables y promueve
comportamientos más éticos y equilibrados.

Hoy en día, la inteligencia emocional es considerada un factor clave en distintos ámbitos


como la educación, el trabajo, la salud mental y las relaciones interpersonales. Fomentar
su desarrollo desde edades tempranas se ha convertido en una prioridad para construir
sociedades más empáticas, cooperativas y emocionalmente sanas.

Edward Thorndike y la Inteligencia Social: Un Precursor de la Inteligencia


Emocional

Edward Thorndike (1874-1949) fue un psicólogo estadounidense pionero en el


campo de la psicología educativa y uno de los principales responsables de
popularizar la idea de que las habilidades cognitivas y sociales son fundamentales
para el éxito humano. Aunque Thorndike no utilizó el término "inteligencia
emocional", sus investigaciones y conceptos tempranos sobre la inteligencia social
influyeron de manera significativa en la posterior formulación del modelo de
inteligencia emocional.

Thorndike definió la inteligencia social como:}

“La habilidad para comprender y manejar a los hombres y mujeres, muchachos y


muchachas, actuar sabiamente en las relaciones humanas.”

(The Journal of Applied Psychology, 1920)

En otras palabras, se refería a la capacidad para desenvolverse con éxito en


contextos sociales, comprender a otras personas, predecir sus reacciones, y adaptar
el comportamiento propio para interactuar de manera efectiva.

Importancia de su enfoque

El aporte de Thorndike fue clave porque, en una época en la que predominaba la idea
de la inteligencia como algo exclusivamente lógico o académico (medido por el
coeficiente intelectual), él introdujo una dimensión interpersonal de la inteligencia,
relacionada con las emociones, la conducta social y la interacción humana.

Aunque su enfoque no incluía una teoría emocional explícita, se anticipaba a lo que


décadas después se conocería como inteligencia emocional. En especial, su
concepto de inteligencia social se vincula estrechamente con componentes como la
empatía, las habilidades sociales y la conciencia interpersonal, que serían retomados
por autores como Howard Gardner, Peter Salovey, John Mayer y Daniel Goleman.

Relación con la inteligencia emocional

La inteligencia interpersonal de Gardner (1983), y la empatía y las habilidades


sociales de Goleman (1995), son herederas directas del concepto de inteligencia
social de Thorndike.

Su enfoque fue uno de los primeros intentos de reconocer que el éxito personal y
profesional no depende solo del razonamiento lógico, sino también de las
capacidades sociales.

HOWARD GARDNER Y LAS INTELIGENCIAS EMOCIONALES

Howard Gardner (nacido en 1943) es un psicólogo, investigador y profesor en la


Universidad de Harvard, ampliamente reconocido por desarrollar la teoría de las
inteligencias múltiples. Con esta propuesta, Gardner rompió con la visión tradicional
del Coeficiente Intelectual (CI) como único indicador válido de la inteligencia humana.

En su obra Frames of Mind (Estructuras de la mente, 1983), Gardner propuso


inicialmente siete tipos de inteligencia, que luego amplió a nueve. Sostiene que cada
persona posee una combinación única de estas inteligencias y que todas pueden
desarrollarse a lo largo de la vida mediante la experiencia, la educación y la
interacción social.

Aunque Gardner no utiliza directamente el término "inteligencia emocional", dos de


sus inteligencias múltiples se consideran fundamentales dentro de este campo: la
inteligencia intrapersonal y la inteligencia interpersonal.

1. INTELIGENCIA INTRAPERSONAL

Gardner define la inteligencia intrapersonal como:

“La capacidad de un individuo para acceder a su vida emocional, comprender sus


sentimientos, diferenciarlos, y usar ese conocimiento para guiar su comportamiento,
tomar decisiones y gestionar su vida con coherencia.”

Esta inteligencia involucra no solo un conocimiento profundo de uno mismo, sino


también la capacidad de regular y gestionar las emociones, los deseos, y las
motivaciones de manera efectiva. Las personas con alta inteligencia intrapersonal
son aquellas que poseen un sentido claro y reflexivo de sí mismas, lo cual les permite
tomar decisiones alineadas con sus valores, vivir con propósito y manejar con
destreza los retos emocionales y psicológicos.

Aspectos clave:
- Autorreflexión

- Conciencia emocional

- Regulación interna de emociones

- Autodirección y autonomía emocional

Una persona con alta inteligencia intrapersonal es capaz de reconocer sus estados
emocionales, sus fortalezas y debilidades, y regular sus emociones ante los desafíos
personales.

2. INTELIGENCIA INTERPERSONAL

La inteligencia interpersonal es la capacidad de comprender a otras personas, captar


sus emociones, motivaciones, deseos, estados mentales y comportamientos, y
actuar en consecuencia de manera eficaz. Implica no sólo reconocer lo que otros
sienten, sino también interactuar adecuadamente en contextos sociales diversos.

Gardner la considera una forma social de inteligencia, crucial para la vida en


comunidad, la cooperación y el liderazgo. Las personas con esta inteligencia
desarrollada pueden leer el lenguaje no verbal, identificar los matices en las
relaciones sociales y ejercer influencia sobre los demás.

Aspectos clave:

- Empatía cognitiva y emocional

- Habilidades comunicativas

- Resolución de conflictos

- Cooperación y liderazgo emocional

- Esta inteligencia es esencial para convivir, trabajar en equipo, formar


vínculos afectivos sólidos y liderar grupos de forma eficaz.

Modelo de inteligencia emocional de Peter Salovey y John Mayer


Peter Salovey y John Mayer fueron los primeros en proponer el concepto
moderno de inteligencia emocional en 1990, dentro del campo de la psicología.
Ellos definieron la inteligencia emocional como la capacidad para percibir,
asimilar, comprender y regular las emociones tanto propias como ajenas, con el
fin de usar esa información emocional para guiar el pensamiento y la conducta
de manera efectiva.

Desde su perspectiva, las emociones no deben considerarse opuestas a la


razón, sino como elementos que interactúan con los procesos cognitivos y
pueden mejorar la toma de decisiones, la resolución de problemas y la
adaptación social. Según estos autores, una persona emocionalmente
inteligente es capaz de reconocer lo que siente, entender por qué lo siente,
utilizar esa emoción para razonar mejor y, finalmente, gestionarla de forma
adecuada.

Desarrollaron un modelo estructurado por cuatro ramas jerárquicas de


habilidades emocionales, lo que dio origen al llamado modelo de habilidad
(ability model). Este modelo se basa en la idea de que las emociones contienen
información que puede usarse racionalmente para mejorar el pensamiento, el
juicio y la acción los cuales son:

Percepción emocional: habilidad para identificar emociones en uno


mismo y en los demás, a través de expresiones faciales, tono de voz y
comportamientos.

Facilitación emocional del pensamiento: Implica usar las emociones


para mejorar el razonamiento y orientar la atención hacia información
relevante.

Comprensión emocional: capacidad de interpretar el significado de las


emociones, sus causas, combinaciones y consecuencias.

Regulación emocional: Consiste en manejar las emociones propias y


ajenas de forma saludable, para adaptarse a distintas situaciones y
alcanzar metas.

1. PERCEPCIÓN EMOCIONAL
La percepción emocional constituye la primera rama del modelo de inteligencia
emocional desarrollado por Peter Salovey y John D. Mayer. Para estos autores,
esta habilidad es la base sobre la cual se construyen las demás dimensiones
del procesamiento emocional. Se refiere a la capacidad de identificar, reconocer
y valorar con precisión las emociones que surgen tanto en uno mismo como en
los demás, y también en señales indirectas provenientes del ambiente (como el
arte, la música, o la literatura).

Salovey y Mayer (1997) afirman que esta habilidad comprende tanto la


percepción consciente como la inconsciente de las emociones. Incluye desde
sensaciones corporales básicas —como una tensión muscular asociada a la
ansiedad— hasta interpretaciones complejas de estados emocionales en otras
personas a través de su lenguaje corporal o facial.

En su obra, los autores explican que esta habilidad se desarrolla


progresivamente, comenzando con el reconocimiento de emociones simples,
para luego avanzar hacia una discriminación más refinada entre emociones
similares (por ejemplo, distinguir entre tristeza, nostalgia o decepción). Esta
diferenciación precisa es fundamental para una interpretación emocional
adecuada, pues permite responder de manera más empática y ajustada a las
necesidades de cada situación.

Para Salovey y Mayer, sin una percepción emocional precisa, el resto del
procesamiento emocional se ve comprometido. Las personas que no logran
identificar adecuadamente sus emociones tienden a tener dificultades para
comunicarse, tomar decisiones o regular su estado emocional. Además, no
percibir las emociones ajenas limita la capacidad de construir relaciones
interpersonales saludables.

Componentes clave de la percepción emocional según Salovey y Mayer:

- Percepción de emociones en uno mismo: Implica ser capaz de


reconocer con claridad los propios estados emocionales, aun cuando
estos sean sutiles o estén mezclados.

- Percepción de emociones en los demás: Permite captar emociones en


otras personas a través de expresiones faciales, posturas, tono de
voz, contacto visual, gestos o silencios. Según los autores, esto
requiere sensibilidad emocional y atención social.

- Percepción emocional en objetos y símbolos: Salovey y Mayer amplían


esta habilidad hacia contextos simbólicos o culturales. Una persona
emocionalmente inteligente puede captar la tristeza en una pieza
musical, o la alegría en una obra de arte abstracta. Esta dimensión
destaca la relación entre emoción, arte y comunicación simbólica.

- Diferenciación entre emociones auténticas y fingidas: capacidad de


detectar incongruencias entre lo que una persona expresa
verbalmente y lo que muestran sus señales emocionales no verbales.
Esto es clave para evitar malentendidos o manipulaciones
emocionales.

2. FACILITACIÓN EMOCIONAL

La segunda rama del modelo de inteligencia emocional de Salovey y Mayer es


la facilitación emocional del pensamiento. Esta habilidad hace referencia a
cómo las emociones pueden influir y enriquecer los procesos cognitivos, en
lugar de obstaculizarlos como se creía tradicionalmente.

Salovey y Mayer señalan que esta rama es crucial porque las emociones
influyen en casi todos los aspectos del pensamiento humano, incluso cuando
no somos plenamente conscientes de ello. Reconocer esta influencia y usarla
de manera deliberada aumenta la eficiencia cognitiva y reduce errores de juicio.

Los autores plantean que las emociones no son meros impulsos irracionales,
sino que aportan información valiosa que puede mejorar el razonamiento, la
creatividad, la toma de decisiones y la solución de problemas. En su modelo,
argumentan que las personas emocionalmente inteligentes utilizan las
emociones para guiar su pensamiento de forma estratégica, adaptando su
estado emocional al tipo de tarea cognitiva que enfrentan.
Componentes principales de esta habilidad:

- Uso de emociones como guía cognitiva: Las emociones permiten dirigir


la atención hacia lo relevante. Por ejemplo, el miedo puede alertar sobre
una amenaza y enfocar el pensamiento en soluciones, mientras que la
alegría puede favorecer la creatividad.

- Aprovechamiento de estados emocionales óptimos para tareas


específicas: Algunas emociones son más útiles para ciertas actividades.
Un estado de leve ansiedad puede ayudar en tareas analíticas o de
precisión, mientras que un estado de relajación favorece el pensamiento
divergente y creativo.

- Cambio voluntario de estado emocional para facilitar el rendimiento


cognitivo: Personas emocionalmente inteligentes pueden modificar su
estado afectivo para adaptarse mejor a los requerimientos de una
situación. Por ejemplo, pueden motivarse antes de una presentación
importante, o calmarse para resolver un conflicto.

- Integración del pensamiento lógico y emocional: Salovey y Mayer


argumentan que las emociones enriquecen la lógica, y que los procesos
racionales mejoran cuando se consideran los datos emocionales. Esta
integración favorece decisiones más humanas, éticas y realistas.

3. COMPRENSIÓN EMOCIONAL

La tercera rama del modelo de Salovey y Mayer se refiere a la comprensión


emocional, es decir, la capacidad de analizar las emociones, conocer sus
significados, identificar sus causas, y comprender sus posibles desarrollos
o transformaciones. Esta habilidad es más compleja que la percepción o la
facilitación emocional, ya que requiere integrar conocimientos emocionales
con habilidades cognitivas de alto nivel, como el razonamiento verbal, la
lógica y la reflexión.

Desde la perspectiva de Salovey y Mayer, comprender las emociones no


solo implica ponerles nombre, sino también distinguir matices entre ellas,
entender cómo interactúan, cómo evolucionan en una persona o situación
determinada, y predecir sus consecuencias.

Salovey y Mayer consideran que esta habilidad es vital para el análisis


emocional profundo, la toma de decisiones sensibles y la resolución de
conflictos. Quienes comprenden bien sus emociones y las de los demás,
tienen una ventaja en el manejo de relaciones humanas, en el liderazgo y en
contextos donde se requiere empatía y diplomacia.

Componentes clave de la comprensión emocional:

- Identificación y categorización precisa de emociones: Las personas


emocionalmente inteligentes pueden nombrar emociones específicas
con un lenguaje rico y detallado, diferenciando, por ejemplo, entre
frustración, enojo, molestia o resentimiento.

- Entendimiento de las causas emocionales: Esta habilidad incluye la


capacidad de analizar por qué alguien siente lo que siente,
considerando factores personales, contextuales o culturales.
También se incluye el entendimiento de cómo las experiencias
pasadas o las expectativas influyen en los estados emocionales
actuales.

- Análisis de la relación entre emociones y pensamientos: Salovey y


Mayer sostienen que existe una interacción bidireccional entre
emoción y cognición. Por ejemplo, una interpretación negativa de
una situación puede generar ansiedad, y a su vez, la ansiedad puede
intensificar pensamientos catastróficos.

- Comprensión de la progresión emocional: Es la habilidad para


anticipar cómo una emoción puede cambiar con el tiempo. Por ejemplo,
saber que una decepción puede transformarse en tristeza,
resignación o incluso enojo. Esto es fundamental para la previsión
emocional en las relaciones interpersonales y la toma de decisiones.

4. REGULACIÓN EMOCIONAL

La regulación emocional es la cuarta y última rama del modelo de


inteligencia emocional propuesto por Peter Salovey y John D. Mayer. Esta
habilidad consiste en la capacidad de manejar de manera eficaz las propias
emociones y las emociones de los demás, con el fin de promover el
crecimiento personal, el equilibrio psicológico y la armonía en las relaciones
interpersonales.

A diferencia de la simple supresión o control de las emociones, la


regulación emocional implica reconocer, comprender y modular las
emociones de forma estratégica, sin negarlas ni reprimirlas. Para Salovey y
Mayer, esta habilidad es esencial no solo para el bienestar individual, sino
también para la vida social, académica y profesional.

Salovey y Mayer consideran esta habilidad como la culminación del


procesamiento emocional inteligente. Una adecuada regulación emocional
permite tomar decisiones con mayor claridad, sostener relaciones
satisfactorias, enfrentar el estrés con eficacia, y desarrollar un sentido más
profundo del bienestar personal.

Componentes clave de la regulación emocional:

- Apertura a las emociones: Es la disposición a aceptar las emociones,


tanto positivas como negativas, sin juzgarlas inmediatamente como
buenas o malas. Esta apertura permite que las emociones informen y
enriquezcan el pensamiento antes de ser reguladas.

- Manejo estratégico de emociones propias: Consiste en aplicar


estrategias conscientes para modificar la intensidad o duración de las
emociones. Esto puede incluir técnicas como la revaluación cognitiva, la
expresión emocional asertiva, el autoconsuelo o el cambio de enfoque
atencional.

- Regulación emocional en los demás: Implica ayudar a otras personas a


gestionar sus emociones mediante la empatía, la escucha activa y la
contención emocional. Esta competencia es fundamental en profesiones
de ayuda, liderazgo, docencia, y en las relaciones personales.

- Transformación emocional positiva: Es la capacidad de transformar


emociones negativas en experiencias de aprendizaje, resiliencia o
motivación. Por ejemplo, convertir la frustración en impulso para mejorar,
o la tristeza en introspección creativa.

- Equilibrio emocional a largo plazo: La regulación no busca eliminar las


emociones, sino encontrar un equilibrio saludable que permita la
expresión adecuada de los afectos, sin caer en reacciones
desproporcionadas o insensibilidad emocional.

Modelo de Inteligencia Emocional de Daniel Goleman

La perspectiva de Daniel Goleman destaca por ser una de las más importantes
al analizar la inteligencia emocional. Goleman nos muestra lo importante que
son las emociones en el día a día al tomar decisiones, no solo hay que fijarnos
en las capacidades mentales si no el saber cómo sentir, entender y manejar
nuestras emociones de manera correcta

Goleman se basó en estudios anteriores sobre cómo funcionan las emociones


en las personas, especialmente en las investigaciones de Peter Salovey y John
Mayer. Logró juntar todas esas ideas en una teoría y lo mostro a través de su
libro “Inteligencias Emocional” (1995) que resalta lo valiosas que son las
habilidades emocionales para triunfar en diferentes lugares desde el trabajo
hasta la escuela, y en el crecimiento personal. Para él, la inteligencia emocional
es incluso más esencial que el coeficiente intelectual en muchas cosas de la
vida, porque influye directamente en cómo nos adaptamos a lo que nos rodea

En el mundo de la salud, sobre todo en la enfermería, esta forma de ver las


cosas es muy importante, ya que el profesional no solo necesita saber de
ciencia y tecnología, sino también estar preparado emocionalmente para
afrontar situaciones difíciles, dar una atención más humana, ganarse la
confianza de los pacientes y trabajar bien con otros profesionales

El modelo se estructura en cinco dimensiones Principales:

Autoconciencia: Capacidad para reconocer las propias emociones y


comprender cómo afectan nuestros pensamientos

Autorregulación: Habilidad para dominar las emociones y amoldarse a


las diversas situaciones que se presentan

Motivación: inclinación a ir tras las metas con vigor, perseverancia e


ilusión

Empatía: Facilidad para notar, comprender y valorar los sentimientos de


los demás

Habilidades sociales: Capacidad para llevar las relaciones con otras


personas de manera

1. AUTOCONCIENCIA EMOCIONAL

En el modelo de inteligencia emocional de Daniel Goleman, la autoconciencia


emocional es definida como la capacidad de reconocer y comprender las
emociones propias, así como el impacto que estas tienen en la conducta, el
pensamiento y el rendimiento personal. Goleman considera esta competencia
como la base fundamental sobre la cual se desarrollan el resto de las
habilidades emocionales

Según Goleman, una persona emocionalmente inteligente debe comenzar por


conocerse a sí misma, es decir, por estar consciente de sus estados
emocionales a medida que ocurren

Para Goleman, esta habilidad no solo consiste en identificar una emoción,


sino también en comprender su origen, su intensidad y su influencia, tanto en
la vida personal como profesional. Una persona con autoconciencia
emocional es capaz de reconocer sus fortalezas y debilidades, tomar
decisiones más acertadas y mantener una mayor estabilidad emocional
incluso en momentos de presión o estrés
En el mundo de la salud, sentir tus propias emociones es como tener un sexto
sentido para cuidar mejor a la gente. Si un enfermero sabe si está cansado,
enojado, asustado o medio bajón, puede evitar que eso le afecte al paciente. Y
si se da cuenta de cómo se siente, puede usar trucos para mantener la calma y
ser respetuoso, aunque las cosas se pongan muy raras.

Importancia del autoconocimiento en el ámbito profesional y personal

Además, crecer en esto ayuda a llevarse bien con el equipo médico. Se pueden
arreglar los problemas con calma, apoyar a los demás y tener un ambiente de
trabajo bueno. Ser consciente de uno mismo también es importante al decidir
sobre la salud y la moral. El médico debe separar los sentimientos de la razón
para actuar de forma justa y humana.

- Favorece la autorregulación emocional: Cuando comprendemos qué


estamos sintiendo, nos resulta más fácil gestionar esa emoción sin
actuar impulsivamente.

- Mejora la toma de decisiones: Las emociones influyen en nuestras


decisiones, y ser consciente de ellas permite distinguir cuándo una
decisión está basada en un juicio racional y cuándo está teñida por
un estado emocional momentáneo.

- Fortalece la autoestima y la autoconfianza: Al conocer nuestras emociones,


también nos volvemos más conscientes de nuestras fortalezas y
debilidades, lo que nos permite valorarnos con mayor objetividad.

- Facilita la comunicación: La autoconciencia nos permite expresar lo que


sentimos de forma clara y asertiva, lo cual mejora nuestras
relaciones interpersonales.

- Previene el agotamiento emocional: En profesiones como la enfermería,


donde las demandas emocionales son elevadas, ser consciente de
los propios estados internos ayuda a detectar el estrés o el
agotamiento a tiempo, promoviendo el autocuidado
2.AUTORREGULACION

La Autorregulación se destaca como una destreza fundamental al gestionar


nuestras propias reacciones. Esta capacidad implica saber cómo manejar
nuestras emociones de manera efectiva, sobre todo cuando enfrentamos
momentos complicados, de tensión o que provocan respuestas impulsivas

Es decir, no se busca suprimir o ignorar lo que sentimos, sino más bien


identificar, entender y dirigir esas emociones de forma provechosa. Alguien
con buena autorregulación no se deja llevar por la ira, el temor o el
descontento, sino que logra conservar la serenidad, reaccionar con sensatez y
decidir con conocimiento, incluso en momentos de mucha exigencia

Importancia de la autorregulación en el ámbito profesional y personal

En trabajos como cuidar enfermos, es vital saber manejar las emociones


raras. La gente que cura ve cosas duras: gente sufriendo o mal, líos serios,
horas largas y qué haceres difíciles. Si uno se queda tranquilo, piensa bien y
obra bien, todo sale mejor para el que está mal y para el que ayuda.

- Evita conflictos innecesarios, ya que responde en lugar de reaccionar

- Toma mejores decisiones, porque no actúa guiada únicamente por


emociones del momento

- Gana la confianza de los demás, al demostrar autocontrol, equilibrio y


coherencia

- Maneja el estrés de manera más saludable, lo que favorece su bienestar


físico y mental

- Enfrentar situaciones críticas sin transmitir ansiedad o desesperación al


paciente.

- Manejar con respeto y profesionalismo las diferencias con colegas o


familiares.

- Prevenir el agotamiento emocional, al procesar y liberar tensiones sin


reprimirlas ni somatizarlas.
3. MOTIVACION

La motivación viene a ser esa habilidad para canalizar nuestras emociones


hacia la consecución de nuestras metas, tanto en el trabajo como en la vida
personal. Es lo que nos da ese empujón para actuar con ganas, ser constantes
y comprometidos. No es simplemente querer algo, sino mantener viva una
chispa interna que nos ayuda a seguir adelante, incluso cuando las cosas se
ponen cuesta arriba, superando los problemas con tesón y enfocados en lo
que queremos lograr

Goleman subraya que las personas con alta inteligencia emocional se mueven
más por motivaciones internas, como ese deseo de ser mejores cada día, la
pasión que sienten por su trabajo, su vocación y la satisfacción que les da
alcanzar objetivos importantes. Esta motivación que viene de dentro es lo que
lleva a las personas a meterse de lleno en lo que hacen, a aprender de sus
errores, a adaptarse a los cambios y a no perder el ánimo, incluso cuando las
cosas no pintan bien

Importancia de la motivación en al ámbito profesional y personal

La motivación emocional es un pilar fundamental para el ejercicio profesional.


Este trabajo requiere un alto grado de vocación, ya que implica jornadas
largas, contacto constante con el sufrimiento y una gran carga de
responsabilidad

- Mantener el compromiso con el cuidado humanizado del paciente,


incluso en condiciones difíciles

- Buscar la mejora continua en sus prácticas clínicas, a través del


aprendizaje y la actualización constante

- Superar el desgaste profesional al encontrar sentido en su labor y


reconectar con su propósito

- Actuar con proactividad en situaciones de urgencia, sin esperar


instrucciones, pero con criterio y responsabilidad
- Favorece la resiliencia: Las personas motivadas no se rinden fácilmente
ante los fracasos.

- Incrementa la productividad y el rendimiento: El trabajo deja de ser una


obligación y se transforma en una fuente de satisfacción.

4. EMPATIA

Según el enfoque de Daniel Goleman sobre la inteligencia emocional, la


empatía se entiende como esa destreza que nos permite sintonizar con
los demás, captando y entendiendo lo que sienten, piensan y necesitan.
No se trata solo de sentir pena por alguien, sino de estar realmente al
tanto de sus emociones, incluso si no las dicen con palabras

Para Goleman, la empatía es un tipo de inteligencia que se pone en juego


al interactuar con otros, lo que nos ayuda a leer entre líneas las pistas
emocionales no verbales ya sea el tono en que hablan, cómo mueven el
cuerpo, sus gestos o incluso cuando guardan silencio. Esto hace que
podamos comunicarnos de manera más profunda, considerada y
cercana. Esta capacidad es clave para construir relaciones sanas,
arreglar malentendidos, ser un buen líder y dar una mano cuando alguien
lo necesita

Goleman subraya que la empatía supera el ser un simple atributo del


carácter; se trata de una habilidad sentimental que podemos cultivar,
íntimamente ligada al conocimiento de uno mismo en el plano
emocional: únicamente aquellos que logran entender sus propios
sentires pueden conectar de manera efectiva con los sentires ajenos

Importancia de la empatía en el ámbito profesional y personal

En sitios como la enfermería, donde el lazo entre personas es vital, sentir


lo que otros sienten es algo clave. Esto deja que el médico ayude al
enfermo por completo, viendo su malestar y también cómo se siente, su
miedo y si necesita apoyo

- Anticiparse a las necesidades emocionales de un paciente sin que


este las verbalice

- Transmitir tranquilidad, confianza y respeto en cada interacción.

- Fortalecer la comunicación con el equipo de salud, entendiendo las


emociones de sus colegas

- Tomar decisiones éticas y centradas en la persona, considerando


su historia emocional y su entorno

- Sensibilidad emocional: Capacidad para percibir con precisión los


estados emocionales de otras personas, incluso sin que sean
expresados verbalmente.

- Comprensión profunda: Saber interpretar el contexto emocional del


otro, su historia, sus necesidades y su perspectiva.

5. HABILIDADES SOCIALES

Según el enfoque de Daniel Goleman, las habilidades sociales son el


resultado visible y aplicado de una inteligencia emocional bien
desarrollada. Representan el punto en el que el individuo pone en práctica
sus capacidades emocionales para relacionarse con los demás de manera
efectiva, empática y estratégica. Goleman sostiene que las emociones no
solo deben ser comprendidas y gestionadas internamente, sino también
proyectadas hacia el entorno social de forma constructiva. Es decir, la
persona emocionalmente inteligente no se limita a manejar sus propios
sentimientos, sino que es capaz de usar ese conocimiento emocional para
interactuar adecuadamente con otros, generar vínculos sólidos, resolver
conflictos y colaborar en equipo.

Goleman no considera las habilidades sociales como simples normas de


cortesía o comunicación, sino como un conjunto complejo de
competencias emocionales y relacionales que combinan la
autoconciencia (saber lo que uno siente), la autorregulación (controlar
cómo se expresa), la empatía (comprender lo que sienten los demás), y
la motivación (orientar esas emociones hacia metas constructivas).

Importancia de las habilidades sociales en el ámbito profesional y


personal

Daniel Goleman destaca la importancia crucial de las habilidades


sociales tanto en el ámbito profesional como personal del enfermero.
Estas habilidades forman parte de los cinco componentes de la
inteligencia emocional según Goleman: autoconciencia, autorregulación,
motivación, empatía y habilidades sociales.

- Mejora de la comunicación interpersonal, permiten al enfermero


comunicarse de forma clara, asertiva y empática con pacientes,
familiares y el equipo de salud, lo cual es vital para brindar una atención
segura y humanizada.

- Trabajo en equipo, Goleman resalta que la capacidad de trabajar en


colaboración es esencial. Un enfermero con habilidades sociales puede
resolver conflictos, coordinar con otros profesionales y fomentar un
ambiente de cooperación.

- Liderazgo y gestión del clima laboral, enfermeros con buenas


habilidades sociales pueden influir positivamente en sus compañeros,
motivar a otros, y contribuir a un entorno laboral saludable, lo que
impacta en la calidad del cuidado.

- Reducción del estrés y del desgaste profesional, al saber relacionarse


adecuadamente y manejar los conflictos, se reduce la tensión en el
entorno de trabajo, lo cual protege la salud mental del profesional.

- Relaciones interpersonales saludables, la empatía, la escucha activa y


la capacidad de resolver conflictos permiten establecer vínculos
personales más sólidos y satisfactorios.

- Mejor autoestima y bienestar emocional, al manejar bien las relaciones


y comunicarse efectivamente, el enfermero experimenta una mayor
sensación de eficacia personal y equilibrio emocional.

- Adaptabilidad social, permiten al enfermero adaptarse mejor a


diferentes contextos, culturas y personalidades, tanto dentro como fuera
del trabajo.

OTRAS INTELIGENCIAS EMOCIONALES

1. EMPATÍA EMOCIONAL, ESCUCHA EMOCIONAL

Carl Rogers, psicoterapeuta humanista, definió la empatía emocional


como la capacidad de comprender profundamente los sentimientos de
otra persona y reflejarlos sin juicio. Para Rogers, la escucha activa y la
empatía emocional son elementos esenciales en el proceso terapéutico,
ya que permiten que el paciente se sienta comprendido y apoyado en su
proceso de cambio. En su enfoque, la escucha emocional no solo
implica escuchar las palabras, sino también captar las emociones y
necesidades subyacentes de la persona. Según Rogers, este tipo de
escucha fomenta un entorno seguro y de aceptación, lo cual es crucial
para el desarrollo personal y la autocomprensión.

2. COMPASIÓN EMOCIONAL

Perspectiva: Paul Gilbert, psicólogo británico, desarrolló la terapia


centrada en la compasión (CFT, por sus siglas en inglés), un enfoque
terapéutico basado en la promoción de la compasión emocional. Según
Gilbert, la compasión no solo es un estado emocional, sino también un
proceso que involucra la capacidad de reconocer el sufrimiento ajeno y
la motivación para aliviarlo. En su teoría, la compasión emocional tiene
un gran poder curativo, especialmente en personas que han
experimentado trauma o abuso, ya que permite regular las emociones y
cultivar una mentalidad positiva frente al sufrimiento. Gilbert considera
que la compasión emocional es una habilidad que se puede entrenar y
que es fundamental para el bienestar psicológico.

3. TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN, CONTROL DE IMPULSOS

Walter Mischel es famoso por su investigación sobre la autorregulación


emocional y el control de impulsos, particularmente a través de su
famoso experimento del "marshmallow" en el que niños tenían que
esperar para recibir una recompensa mayor. Mischel concluyó que la
tolerancia a la frustración y la capacidad de retrasar la gratificación
están directamente relacionadas con el éxito a largo plazo. En su teoría
de la autorregulación, Mischel destacó que el control de impulsos y
emociones es esencial no solo para el desarrollo infantil, sino también
para el rendimiento académico y profesional, ya que la capacidad de
resistir tentaciones y mantenerse enfocado en metas a largo plazo
influye directamente en el éxito personal.

4. CONCIENCIA EMOCIONAL CORPORAL

Antonio Damasio, neurocientífico de renombre, ha investigado


profundamente la relación entre las emociones, el cerebro y el cuerpo. En
su teoría sobre la conciencia emocional corporal, Damasio sostiene que
las emociones no solo son procesos psicológicos, sino que también
tienen una base biológica profunda. Según Damasio, las emociones
afectan el cuerpo a través de señales fisiológicas, como el aumento del
ritmo cardíaco o la sudoración, y estas respuestas corporales son
fundamentales para la toma de decisiones. En su obra El error de
Descartes, Damasio explica que las emociones son esenciales para la
toma de decisiones racionales, ya que nos ayudan a orientarnos en
situaciones de incertidumbre, guiando nuestra elección hacia opciones
que promuevan nuestro bienestar.
5. ALFABETIZACIÓN EMOCIONAL

Marc Brackett es un psicólogo y director del Yale Center for Emotional


Intelligence. Desarrolló el programa RULER, que se centra en la
alfabetización emocional, una habilidad esencial para identificar,
comprender, expresar y regular las emociones. El modelo RULER se basa
en cinco competencias:

R (Reconocer las emociones),

U (Comprender las emociones),

L (Etiquetar las emociones),

E (Expresar las emociones de manera saludable),

R (Regulación emocional).

Brackett sostiene que la alfabetización emocional no solo mejora el


bienestar personal, sino también el rendimiento académico y la salud
mental de los estudiantes, ya que les permite manejar mejor el estrés y
las emociones negativas.

6. Empatía Cognitiva

Perspectiva: Simon Baron-Cohen, psicólogo y experto en autismo,


estudió la empatía cognitiva y su relación con el cerebro. Baron-Cohen
distingue entre empatía cognitiva (comprensión de lo que los demás
piensan y sienten) y empatía emocional (sentir lo que los demás
sienten). Su investigación en el autismo ha demostrado que las
personas con autismo tienen dificultades con la empatía cognitiva, pero
no necesariamente con la emocional. Baron-Cohen ve la empatía
cognitiva como una habilidad esencial para la interacción social, ya que
permite comprender las intenciones de los demás y predecir sus
comportamientos.

7. ASERTIVIDAD EMOCIONAL

Andrew Salter fue un psicólogo conductual que introdujo el concepto de


asertividad como un comportamiento adaptativo que se sitúa entre la
agresión y la pasividad. Salter argumentaba que el asertividad
emocional es una forma efectiva de manejar las emociones en las
interacciones sociales, permitiendo que las personas expresen sus
deseos y necesidades sin miedo a la confrontación, pero también sin
someterse a los deseos de los demás. Para él, ser asertivo es una
habilidad fundamental para una vida emocionalmente saludable,
especialmente en contextos terapéuticos y educativos.

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