La sal, o cloruro de sodio (NaCl), es un compuesto químico esencial para la vida humana, presente
en la dieta y con funciones regulatorias en el organismo. Es un condimento ampliamente utilizado
para sazonar alimentos y también tiene un papel en la conservación de alimentos. La sal se
encuentra naturalmente en el agua de mar, lagos salados y formaciones rocosas.
Características y composición:
Composición:
La sal común está compuesta principalmente por cloruro de sodio (NaCl), pero también puede
contener otros minerales como magnesio, calcio y potasio.
Origen:
La sal puede obtenerse de la evaporación del agua de mar, la extracción de sal rocosa y la creación
de salmueras.
Función en el organismo:
La sal ayuda a mantener el equilibrio de líquidos en el cuerpo, es necesaria para la transmisión
nerviosa y el funcionamiento de los músculos.
Uso culinario:
La sal es un condimento fundamental para potenciar el sabor de los alimentos y mejorar la
experiencia gastronómica.
Tipos de sal:
Sal marina: Se obtiene por evaporación del agua de mar y puede contener oligoelementos.
Sal de mesa: Es sal refinada y más común.
Sal rosa del Himalaya: Contiene minerales como el magnesio y potasio.
Sal light: Tiene menor contenido de sodio.
Sal de potasio: No contiene sodio o muy poco.
Consideraciones de salud:
Consumo recomendado:
La Organización Mundial de la Salud recomienda un consumo máximo de 5 gramos de sal al día
para adultos.
Exceso de sal:
El consumo excesivo de sal puede aumentar la presión arterial y el riesgo de enfermedades
cardiovasculares.
Beneficios:
El consumo moderado de sal es importante para la salud, ya que ayuda a mantener el equilibrio de
líquidos y minerales en el cuerpo
La sal común o sal de mesa, conocida popularmente como sal es un tipo de sal denominada
cloruro sódico (o cloruro de sodio), cuya fórmula química es NaCl. Existen tres tipos de sal común,
según su procedencia: la sal marina y la de manantial, que se obtienen por evaporación; la sal
gema, que procede de la extracción minera de una roca mineral denominada halita, y la sal
vegetal, que se obtiene por concentración, al hervir una planta gramínea (método también
utilizado para la obtención de azúcar a partir de otra planta gramínea) que crece en el desierto de
Kalahari.[1]
La sal proporciona a los alimentos uno de los sabores básicos, el salado,[2] que es posible percibir
debido a que la lengua tiene receptores específicos para su detección. El consumo de la sal
modifica el comportamiento frente a los alimentos, ya que es un generador del apetito y estimula
su ingesta.[3][4]Se emplea fundamentalmente en dos áreas: como condimento de algunos platos y
como conservante en los salazones de carnes y pescado (incluso de algunas verduras), así como en
la elaboración de ciertos encurtidos.[5]Desde el siglo XIX, el uso industrial de la sal se ha
diversificado e interviene en multitud de procesos, como por ejemplo en la industria del papel
(hidróxido de sodio -NaOH-), la elaboración de cosméticos, la industria química, etcétera. En el
siglo XXI, la producción mundial de sal total destinada a consumo humano no alcanza el 25 por
ciento de la producción total.[6]
La sal es la única roca que es comestible para el ser humano, y es posiblemente el condimento más
antiguo.[7] Su importancia para la vida es tal que ha marcado el desarrollo de la historia en muchas
ocasiones, y sigue moviendo las economías y es objeto de impuestos, monopolios, guerras,
etcétera.[8] Fue incluso un tipo de moneda. El valor que tuvo en la antigüedad se redujo desde que
comenzó a disminuir su demanda mundial para el consumo humano, debido en parte a la mejora
en su producción y a la conciencia mundial que ha generado la posible relación que posee con la
aparición de la hipertensión.[9]En el siglo XXI, las dietas procuran incluir menos sal en sus
composiciones, y los nuevos sistemas de conservación (pasteurizados, refrigerados y congelados,
alimentos envasados al vacío, etcétera) permiten evitar por completo el empleo de la salazón
sobre los alimentos.
La sal es un condimento barato y que puede conseguirse fácilmente en cualquier tienda o
supermercado. El consumidor la encuentra en tres formatos: fina, gorda o en forma de copos (esta
última suele utilizarse en la alta cocina). Se comercializa también de dos tipos: como sal refinada
(llamada también sal fina o sal de mesa), la más habitual, en forma de cristales homogéneos y
blancos, y como sal sin refinar (llamada sal marina, sal de mar —en Chile—, sal gruesa o sal de
cocina), cuyos cristales pueden ser más irregulares y menos blancos.