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Evolución del Calendario Lunar Sumerio

El calendario ha evolucionado a lo largo de la historia, reflejando la complejidad de la sociedad humana y su percepción del tiempo. Desde los calendarios lunisolares de los sumerios y babilonios hasta el calendario gregoriano actual, cada civilización ha aportado su propia interpretación y ajuste a la medición del tiempo. A pesar de su precisión, el calendario gregoriano aún presenta un desfase que requerirá correcciones en el futuro.

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Evolución del Calendario Lunar Sumerio

El calendario ha evolucionado a lo largo de la historia, reflejando la complejidad de la sociedad humana y su percepción del tiempo. Desde los calendarios lunisolares de los sumerios y babilonios hasta el calendario gregoriano actual, cada civilización ha aportado su propia interpretación y ajuste a la medición del tiempo. A pesar de su precisión, el calendario gregoriano aún presenta un desfase que requerirá correcciones en el futuro.

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ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL CALENDARIO

Los calendarios, a lo largo de la historia de la humanidad, han sido mucho más que simples
herramientas para medir el tiempo. Han actuado en civilizaciones antiguas, marcando el ritmo de
la agricultura, la espiritualidad y los intercambios comerciales.

Su evolución refleja la complejidad de la sociedad humana y cómo percibimos y


organizamos el tiempo.
En la antigüedad, las civilizaciones más primitivas se basaban en la observación de los
astros y los cuerpos celestes para medir el tiempo, aunque no siempre era un método preciso. La
posición de los planetas y las distintas fases lunares se convirtieron en referencias clave: cuando la
Luna regresaba a su fase inicial después de completar su órbita, se consideraba que había
terminado un mes.
Algunas sociedades también tomaron en cuenta la sucesión de las estaciones y las
observaciones solares, lo que llevó a la creación de calendarios lunisolares. Los sumerios y
babilonios fueron pioneros en la concepción de este tipo de calendarios hace unos 5.000 años, en
la región de Mesopotamia (hoy en día, Oriente Medio).
Los sumerios dividieron el año en doce ciclos lunares, aunque este período no coincidía
con el año solar (que era más largo). Como solución, agregaban un mes adicional cada cuatro años.
Posteriormente, los babilonios dividieron el día en 24 horas y la hora en 60 minutos.
El calendario sumerio sirvió de inspiración para la creación de calendarios en otras
culturas, incluyendo los hebreos, los antiguos egipcios y los griegos clásicos.
Por otro lado, los primeros calendarios solares surgieron en Egipto hace 3.000 años. Los
astrónomos y matemáticos egipcios determinaron que el año constaba de 365 días, por lo que
organizaron el calendario en 12 meses de 30 días cada uno, dejando los 5 días restantes como
festivos.
Hace cerca de 2.000 años, en otra parte del mundo, la civilización maya desarrolló su
propio calendario en ciclos de 52 años. Los mayas calcularon fechas desde el 3114 a.C. hasta el año
2012. Para ello, combinaron tres calendarios diferentes, que abarcaban un período de más de
5.000 años.
Los primeros calendarios romanos tenían 10 meses, desde marzo hasta diciembre, y solo
constaban de 304 días. Con el tiempo, los astrónomos romanos mejoraron sus observaciones
celestiales y establecieron un calendario de 12 meses y 355 días a partir del siglo VII a.C.
Siglos después, en el año 45 a.C., Julio César introdujo un nuevo calendario, el calendario
juliano, que constaba de 365 días, tras agregar 10 días para ajustarse a la duración del año
terrestre en torno al Sol. Tras la muerte de Julio César en el 44 a.C., el Senado romano decidió
dedicarle el mes de julio en su honor. Su sucesor, el emperador César Augusto, optó por que el
mes siguiente se denominara en su honor, agosto. Ambos meses, julio y agosto, ganaron un día y
pasaron a tener 31 días. Estos dos días se restaron de febrero, que quedó con 28 días. Para evitar
el desajuste con el año solar, se introdujo un día adicional en febrero en los años bisiestos.
Sin embargo, debido al desfase con el ciclo solar, el Papa Gregorio XIII encargó un nuevo
calendario en 1582, que luego llevó su nombre. Aunque es el calendario más preciso y se utiliza en
la mayoría del mundo, cada año se desajusta en 26 segundos. Dentro de 3.300 años, se deberá
añadir un día más para ajustar el calendario. No todos los países adoptaron el calendario
gregoriano de inmediato: algunos seguían usando el Juliano incluso hasta 1923.

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