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La Historia Del Calendario

El documento detalla la evolución del calendario desde sus orígenes en civilizaciones antiguas hasta el calendario gregoriano actual. Se exploran diferentes sistemas de medición del tiempo, incluyendo calendarios lunisolares y solares, así como la influencia de culturas como la sumeria, egipcia y romana. Además, se discuten las razones detrás de la estructura actual del calendario, como la división en meses y semanas.

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La Historia Del Calendario

El documento detalla la evolución del calendario desde sus orígenes en civilizaciones antiguas hasta el calendario gregoriano actual. Se exploran diferentes sistemas de medición del tiempo, incluyendo calendarios lunisolares y solares, así como la influencia de culturas como la sumeria, egipcia y romana. Además, se discuten las razones detrás de la estructura actual del calendario, como la división en meses y semanas.

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La historia del calendario: un viaje a través del tiempo

En este recorrido por la historia del calendario, exploraremos la evolución de los diferentes tipos
de calendarios hasta llegar al que utilizamos en la actualidad: el calendario gregoriano, presente en los
calendarios personalizados.
Los calendarios, a lo largo de la historia de la humanidad, han sido mucho más que simples
herramientas para medir el tiempo. Han actuado como testigos silenciosos de civilizaciones antiguas,
marcando el ritmo de la agricultura, la espiritualidad y los intercambios comerciales, hasta convertirse
en uno de los regalos de empresa más populares como nuestras libretas para empresa con logo. Su
evolución refleja la complejidad de la sociedad humana y cómo percibimos y organizamos el tiempo.

Los orígenes del calendario

En la antigüedad, las civilizaciones más primitivas se basaban en la observación de los astros y


los cuerpos celestes para medir el tiempo, aunque no siempre era un método preciso. La posición de los
planetas y las distintas fases lunares se convirtieron en referencias clave: cuando la Luna regresaba a su
fase inicial después de completar su órbita, se consideraba que había terminado un mes.
El calendario más antiguo del que tenemos conocimiento se encuentra en Aberdeenshire
(Escocia) y data del 8.000 a.C. Se compone de un conjunto de doce piedras que indican la posición lunar
a lo largo del año.

La evolución del calendario

Algunas sociedades también tomaron en cuenta la sucesión de las estaciones y las


observaciones solares, lo que llevó a la creación de calendarios lunisolares. Los sumerios y babilonios
fueron pioneros en la concepción de este tipo de calendarios hace unos 5.000 años, en la región de
Mesopotamia (hoy en día, Oriente Medio).
Los sumerios dividieron el año en doce ciclos lunares, aunque este período no coincidía con el
año solar (que era más largo). Como solución, agregaban un mes adicional cada cuatro años.
Posteriormente, los babilonios dividieron el día en 24 horas y la hora en 60 minutos.
El calendario sumerio sirvió de inspiración para la creación de calendarios en otras culturas,
incluyendo los hebreos, los antiguos egipcios y los griegos clásicos.

El calendario en las civilizaciones antiguas

Por otro lado, los primeros calendarios solares surgieron en Egipto hace 3.000 años. Los
astrónomos y matemáticos egipcios determinaron que el año constaba de 365 días, por lo que
organizaron el calendario en 12 meses de 30 días cada uno, dejando los 5 días restantes como festivos.

Hace cerca de 2.000 años, en otra parte del mundo, la civilización maya desarrolló su propio
calendario en ciclos de 52 años. Los mayas calcularon fechas desde el 3114 a.C. hasta el año 2012. Para
ello, combinaron tres calendarios diferentes: el Tzolkin o calendario divino, el Haab o calendario
ceremonial y la Cuenta Larga, que abarcaba un período de más de 5.000 años.
Desde los romanos hasta la actualidad

Los primeros calendarios romanos tenían 10 meses, desde marzo hasta diciembre, y solo
constaban de 304 días. Con el tiempo, los astrónomos romanos mejoraron sus observaciones celestiales
y establecieron un calendario de 12 meses y 355 días a partir del siglo VII a.C.
Siglos después, en el año 45 a.C., Julio César introdujo un nuevo calendario, el calendario juliano, que
constaba de 365 días, tras agregar 10 días para ajustarse a la duración del año terrestre en torno al Sol.
Tras la muerte de Julio César en el 44 a.C., el Senado romano decidió dedicarle el mes de julio en su
honor. Su sucesor, el emperador César Augusto, optó por que el mes siguiente se denominara en su
honor, agosto. Ambos meses, julio y agosto, ganaron un día y pasaron a tener 31 días. Estos dos días se
restaron de febrero, que quedó con 28 días. Para evitar el desajuste con el año solar, se introdujo un día
adicional en febrero en los años bisiestos.
Sin embargo, debido al desfase con el ciclo solar, el Papa Gregorio XIII encargó un nuevo
calendario en 1582, que luego llevó su nombre. Aunque es el calendario más preciso y se utiliza en la
mayoría del mundo, cada año se desajusta en 26 segundos. Dentro de 3.300 años, se deberá añadir un
día más para ajustar el calendario.

¿Quién inventó el calendario?

¿Por qué hay 12 meses en el año? ¿Por qué las semanas tienen 7 días? ¿Desde cuándo existe el
calendario que usamos en nuestros días?

¿No te parece raro que el año tenga 12 meses, que los meses tengan cada uno diferente número de
días, que las semanas no quepan enteras en los meses? ¿Cómo surgió este embrollo que dificulta los
cálculos?

Ciclos naturales

Empecemos por las unidades que no tuvimos que inventar: los días son los ciclos naturales más
evidentes. Después siguen los ciclos lunares: Ya desde la prehistoria nuestros ancestros se dieron cuenta
de que la luna va cambiando su apariencia y vuelve a su estado original en poco más de 29 días. El otro
ciclo natural es el año: el sol y las constelaciones siguen un camino ligeramente diferente cada día y,
después de 365 días (y cuarto), vuelven al camino original. Los antepasados se dieron cuenta de que las
posiciones de estos astros coincidían con temporadas de frío... calor.... lluvia.... o sequía, por lo que era
de vital importancia llevar un registro y poder anticiparse.

Usando estos tres ciclos naturales: el día, la lunación y el año solar, desde la edad de piedra surgieron
diferentes sistemas de medición del tiempo, o calendarios. La medición del tiempo era tan importante
que se construyeron sitios como Stonehenge y se encomendó a sacerdotes su cálculo.

¿Y las semanas?

Se cree que originalmente eran la división del ciclo lunar en cuatro fases: 28 días, entre cuatro, dan siete
días por semana. Los babilonios fueron los primeros en usar el sistema de 7 días, intercalando un día
extra de vez en cuando para completar los 29. El sistema de 7 días (con el sabbath como día de
descanso) era usado por los judíos por prescripción divina y fue adoptado por los demás pueblos
vecinos. Los romanos, por ejemplo, usaban un sistema de 8 días, donde el octavo era el “nundinae” o
“día del mercado”. Con el tiempo se acoplaron a la semana de 7 días. De hecho, el emperador
Constantino fue quien hizo la transición oficial. Se conservaron los nombres romanos de los días, que
correspondían a los astros:
Lunes, día de la Luna
Martes, día de Marte.
Miércoles, día de Mercurio
Jueves, día de Júpiter
Viernes, día de Venus
El sábado correspondía a Saturno (y ese nombre queda en el inglés: Saturday), pero en español
adoptamos el día hebreo: sabbath o “sábado”. El domingo se consagraba al sol (en inglés sigue siendo
“Sunday”), pero el cristianismo lo consagró a Dios : “dies dominicus”, “día del Señor”.

Calendarios

Las vueltas que le da la Luna a la Tierra no coinciden con las vueltas que le da la tierra al Sol. El
calendario solar que usamos actualmente en la mayor parte del mundo tiene su origen en el calendario
persa, que tenía 12 meses de 30 días. Como ves, a cada año le faltaban 5 días para completar el ciclo
solar, así que cada seis años se añadía un mes 13 para volver a sincronizar el calendario con el sol.

Los griegos también usaron este calendario de 12 meses, pero para cada estado el año empezaba en un
mes diferente.

Los romanos originalmente tenían un calendario de 10 meses de 30 y 31 días. Empezaba en marzo, y


algunos meses estaban dedicados a dioses (marzo era el mes de Marte) y otros simplemente tenían el
número que les correspondía: septiembre era el séptimo mes. Este calendario dejaba 50 días al final sin
mes, desorganizados… y en poco tiempo los meses no correspondían con las estaciones del año. Este
calendario fue sufriendo muchas modificaciones. Por ejemplo, el segundo rey romano, Numa Pompilio,
seguramente fue quien inventó los meses de Enero y Febrero. Pero los pontífices seguían teniendo el
poder de decidir cuáles años serían más largos y cuáles más cortos si eso les convenía. Y había muchas
otras irregularidades.

Fue Julio César el que puso orden: decretó que el año tendría 365 días, empezaría en enero y terminaría
el 31 de diciembre. Los nombres ya no coincidían con el orden del mes, pero resultaba más práctico.
Poco después, Augusto añadió los años bisiestos, y el llamado “Calendario Juliano” se mantuvo así en
toda Europa.

Numeración

Pero los años no se numeraban como ahora. La costumbre era decir “En el año 3 del rey Fulanito
Segundo”, y la cuenta era diferente en cada reino. Fue en el Siglo Sexto que el monje y matemático
Dionisio el Exiguo hizo un cálculo de más o menos cuándo había nacido Jesús y dijo: “Ese fue el año uno
de Nuestro Señor”.

Más tarde, en 1582, el papa Gregorio XIII con ayuda de sus matemáticos, hizo ajustes al calendario para
poder calcular con exactitud el inicio de la Pascua. Los años bisiestos divisibles entre 100 ya no serían
bisiestos… excepto los divisibles entre 400. No todos los países adoptaron el calendario gregoriano de
inmediato: algunos seguían usando el Juliano incluso hasta 1923.

De hecho en la actualidad siguen vigentes calendarios originarios de diferentes culturas. Según el


calendario islámico, el 2018 gregoriano es 1439 y 1490. Para los budistas es 2561. Un calendario chino
dice que es 4653 y según el calendario hebreo, 5778. Un calendario interesante es el del Holoceno: el
primer año está situado aproximadamente cuando los seres humanos fundaron las primeras ciudades e
inventaron la agricultura, o sea, cuando inició la civilización.

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