1.
Introducción
En el campo de la microbiología industrial, el estudio de los microorganismos requiere
el uso de instrumentos especializados que permitan su observación y análisis detallado.
Entre estos, el microscopio es una herramienta fundamental que ha revolucionado la
ciencia desde su invención. Su aplicación no solo se limita a la identificación de
bacterias, hongos o levaduras, sino que también es clave en procesos de control de
calidad, desarrollo de productos biotecnológicos y monitoreo de contaminaciones
microbiológicas en entornos industriales.
El presente informe tiene como propósito presentar una visión completa sobre el
microscopio, abarcando desde sus principios históricos y tipos, hasta sus aplicaciones
concretas en el campo de la microbiología industrial. Asimismo, se destacará su
importancia en la formación del ingeniero químico, ya que permite una mejor
comprensión de los procesos microbiológicos que ocurren a escala microscópica,
esenciales en diversas industrias como la alimentaria, farmacéutica y ambiental.
2. Historia y evolución del microscopio
El microscopio fue inventado por el holandés Zaccharias Janssen en el siglo XVI. Años
más tarde, en 1655, el inglés Robert Hooke creó el primer microscopio compuesto, que
utilizaba dos sistemas de lentes: oculares y objetivos. Por su parte, el holandés Antoni
Van Leeuwenhoek, un comerciante y científico neerlandés, fabricó sus propios
microscopios monoculares de buen poder de resolución, que lo llevaron al
descubrimiento de los glóbulos rojos en 1673, como también al descubrimiento de
algunas bacterias y espermatozoides humanos. Por lo anterior, Leeuwenhoek es
reconocido como la primera persona en interesarse en observar la naturaleza a través del
microscopio (Wollman et al., 2015). Durante los siglos XVIII y XIX se realizaron
avances para su mejoramiento, principalmente en Inglaterra. Durante la segunda mitad
del siglo XIX, las empresas alemanas Leitz y Zeiss popularizaron el uso del
microscopio de luz. El microscopio: fundamentos para su uso Giovan F. Gómez 26 Del
campo al laboratorio: Integración de procedimientos para el estudio de moscas En la
actualidad, el campo de la microscopia ha avanzado enormemente y se han desarrollado
diferentes tipos de microscopios, entre los cuales podemos encontrar el microscopio
simple, el compuesto (invertido, de fluorescencia, de luz ultra violeta, luz polarizada, de
contraste de bases de campo oscuro), el electrónico (transmisión y de barrido), entre
otros. El microscopio es un equipo que puede ser monocular o binocular y combina dos
sistemas de lentes (el lente ocular y los objetivos) que le permiten aumentar la imagen
de un objeto. El lente más cercano a la muestra, el objetivo, posee una distancia focal
muy corta, por lo cual la luz lo atraviesa y la imagen formada se invierte en cada ocular;
la imagen de cada ocular finalmente se integra en el cerebro convirtiéndose en una
imagen bidimensional (Epelbaum, 2010). Otra característica del microscopio es su
poder de resolución, cuanto mayor sea el poder de resolución de un equipo, mayor será
la definición de la muestra. Esta resolución depende de la longitud de onda que se
utiliza y la apertura numérica (Montalvo, 2010).
3. Tipos de microscopios
1. Microscopio óptico
El microscopio óptico fue el primer microscopio de la historia. Este instrumento marcó
un antes y un después en la biología y la medicina pues esta invención, pese a su
relativa sencillez tecnológica, permitió ver por primera vez
células.
La principal característica de este instrumento es que la luz
visible es el elemento que permite ver la muestra. Un haz
de luz ilumina el objeto a observar, atravesándolo y siendo
conducido hasta el ojo del observador quien recibe una
imagen ampliada gracias a un sistema de lentes. El microscopio óptico es útil para la
mayoría de las tareas de microscopía, pues permite ver células y detalles de tejidos que
a simple vista no podríamos observar.
2. Microscopio electrónico de transmisión
El microscopio electrónico de transmisión fue inventado durante la década de 1930 y
supuso una verdadera revolución durante la
primera mitad del siglo pasado. Este
microscopio permite llegar a un número de
aumentos mayor que el óptico, ya que no utiliza la
luz visible como elemento de visualización, sino
que usa electrones.
Los microscopios electrónicos de transmisión son
mucho más complejos que los ópticos y esto se evidencia en la forma en cómo se
observan las muestras.
El mecanismo de este microscopio se basa en hacer incidir electrones sobre una muestra
ultrafina, mucho más fina que las que se preparan normalmente para su observación en
el microscopio óptico. La imagen se obtiene a partir de los electrones que atraviesan la
muestra y que, posteriormente, impactan sobre una placa fotográfica. Para conseguir el
correcto flujo de electrones por el interior de estos microscopios, se requiere que estén
vacíos.
3. Microscopio electrónico de barrido
El microscopio electrónico de barrido se basa en hacer
incidir electrones sobre la muestra para lograr la
visualización de la misma, pero se diferencia del de
transmisión por el hecho de que en este caso las partículas
no impactan sobre toda la muestra a la vez, sino que lo
hacen recorriendo distintos puntos. Se podría decir que lleva a cabo un escaneado de la
muestra.
Con este microscopio la imagen no se obtiene de los electrones que impactan sobre una
placa fotográfica después de atravesar la muestra. Aquí su funcionamiento se basa en las
propiedades de los electrones, que después de impactar sobre la muestra sufren cambios.
Una parte de su energía inicial se transforma en rayos X o en emisión de calor.
Midiendo estos cambios se puede conseguir toda la información necesaria para hacer
una reconstrucción ampliada de la muestra, como si fuera un mapa.
4. Microscopio de fluorescencia
Los microscopios de fluorescencia forman una imagen gracias a las propiedades
fluorescentes de la muestra que se observa a través de ellos. Esta muestra es iluminada
mediante una lámpara de xenón o de vapor de mercurio. No se usa un haz de luz
tradicional sino que se trabaja con gases.
Estas sustancias iluminan la preparación con una
longitud de onda muy concreta, la cual permite
que los elementos que conforman la muestra
empiecen a emitir luz propia. En otras palabras,
aquí la propia muestra es la que emite luz en vez
de iluminarla para poder observarla. Este
instrumento es muy recurrido en microscopía
biológica y analítica, siendo una técnica que otorga mucha sensibilidad y especificidad.
5. Microscopio confocal
El microscopio confocal se podría considerar un tipo de microscopio de fluorescencia
en el que no se ilumina la muestra por
completo, sino que se hace un escaneado
como en el caso del microscopio electrónico
de barrido. Su principal ventaja con
respecto a la fluorescencia tradicional es
que el confocal permite hacer una
reconstrucción de la muestra obteniendo
imágenes tridimensionales.
6. Microscopio de efecto túnel
El microscopio de efecto túnel nos permite
ver la estructura atómica de las partículas.
Este instrumento usa los principios de la
mecánica cuántica, capturando electrones y
logrando una imagen de alta resolución en la que se puede distinguir cada átomo de los
demás. Se trata de una herramienta fundamental en el campo de la nanotecnología,
siendo usados para producir cambios en la composición molecular de sustancias y
permitiendo la obtención de imágenes tridimensionales.
7. Microscopio de rayos X
El microscopio de rayos X, como
su nombre indica, no usa ni la luz
tradicional ni los electrones, sino
que para ver la muestra le aplica
rayos X. Esta radiación de muy
baja longitud de onda es absorbida
por los electrones de la muestra, lo
que permite conocer la estructura
electrónica de la preparación.
8. Microscopio de fuerza atómica
El microscopio de fuerza atómica no detecta ni la luz ni los electrones. Su
funcionamiento se basa en hacer un escaneo de la
superficie de la preparación para detectar las
fuerzas que se dan entre los átomos de la sonda
del microscopio y los átomos de la superficie. Este
instrumento detecta las fuerzas de atracción y repulsión de los átomos, energías muy
leves, lo que permite hacer un mapeado de la superficie de la muestra obteniendo así
imágenes tridimensionales como si se estuviera haciendo un mapa topográfico.
9. Microscopio estereoscópico
Los microscopios estereoscópicos son una variante de
los ópticos tradicionales, aunque estos tienen la
peculiaridad de que permiten una visualización
tridimensional de la preparación. Están equipados con
dos oculares, a diferencia de los tradicionales que solo
tienen uno, y la imagen que llega a cada uno de ellos
sea ligeramente distinta. Al combinarse lo captado por
los dos oculares captan se forma el efecto tridimensional buscado.
A pesar de que no llega a tantos aumentos como el óptico tradicional, el microscopio
estereoscópico suele ser muy usado en áreas en las que se requiere una manipulación
simultánea de la muestra.
10. Microscopio petrográfico
El microscopio petrográfico, también conocido como microscopio de luz polarizada, se
basa en los principios del óptico pero con la peculiaridad de que
tiene dos polarizadores, uno en el condensador y el otro en el
ocular. Estas partes del microscopio reducen la refracción de la
luz y la cantidad de brillo.
Este instrumento es usado para observar minerales y objetos cristalinos, pues si se
iluminaran de forma tradicional la imagen obtenida se vería borrosa y difícil de apreciar.
También es un tipo de microscopio muy útil cuando se analizan tejidos que pueden
provocar refracción de la luz, como el tejido muscular.
4. Partes del microscopio óptico compuesto
Partes del sistema mecánico
El sistema mecánico está formado por las partes que le dan robustez al microscopio,
como la base, el brazo u otras partes necesarias para su sujeción y la de sus principales
componentes.
Las partes mecánicas son tan necesarias como las ópticas, y entre ellas encontramos las
siguientes:
Tubo: El tubo es una parte esencial de la estructura, ya que es la que garantiza la
alineación entre las partes ópticas. Esta parte del microscopio enlaza el ocular con el
objetivo.
Revólver: El revólver es la pieza donde se encuentran posicionados los objetivos,
permitiendo hacer un intercambio de aumento cómodamente simplemente con girarlo.
También lo puedes encontrar por el nombre de portaobjetivos.
Brazo: El brazo es el elemento que une todas las demás piezas fijas, como la base, la
platina o el cabezal. Es una parte esencial para el correcto funcionamiento de todas las
partes, ya que se encarga de mantenerlas perfectamente alineadas.
Platina: Esta es la parte del microscopio compuesto donde se sitúan las muestras para
analizar y en la que se encuentran las pinzas que sujetan el portaobjetos. La platina tiene
un agujero por donde atraviesa la luz que ilumina la muestra, además es una pieza móvil
que se regula mediante tornillos.
Pinzas: Las pinzas son las encargadas de sujetar el portaobjetos y mantener fija la
muestra para poder analizarla sin que ésta se mueva. Generalmente son dos pinzas las
que sujetan la muestra.
Tornillo macrométrico: Girando este tornillo se consigue mover la platina para acercar
la muestra hasta los objetivos mediante un movimiento rápido vertical. Este tornillo
macrométrico se utiliza para realizar un primer acercamiento, necesitando utilizar el
tornillo micrométrico para un ajuste más preciso.
Tornillo micrométrico: El tornillo micrométrico es el encargado de controlar el
enfoque hacia la muestra con una precisión mayor. Este tornillo permite realizar
movimientos lentos y precisos para ajustar un enfoque óptimo.
Base: Esta parte del microscopio se encuentra en la posición más baja y es la encargada
de aportar estabilidad al microscopio. Por lo general, tienen pequeñas patas de goma
para evitar desplazamientos inesperados, y en esta base se sitúan tanto el cable de
alimentación como el botón de encendido y apagado.
Partes del sistema óptico
El sistema óptico lo conforman las partes más importantes del microscopio, ya que sin
ellas sería imposible generar la ampliación de la imagen.
Estos elementos son los que generan, manipulan y captan la luz, y entre ellos se
encuentran las siguientes partes del microscopio:
Objetivo: El objetivo es un conjunto de lentes situado en el revólver, y es el elemento
que está más cercano a la muestra. El objetivo se encarga de realizar una primera
ampliación, y ésta dependerá del aumento del objetivo seleccionado. Tanto el aumento
como su apertura numérica vienen impresas en el elemento.
Ocular: El ocular es la parte óptica encargada de realizar una segunda ampliación de la
imagen ya ampliada por el objetivo. Este aumento es inferior al ofrecido por el anterior,
y el aumento total se consigue multiplicando el aumento del ocular por el del objetivo.
Los oculares suelen aumentar en múltiplos de 5x y en su interior albergan un conjunto
de lentes y un diafragma.
Condensador: El condensador es un conjunto de lentes que se encarga de concentrar
los rayos de luz divergentes enviados por la fuente de luz para mandarlos hacia la
muestra. El condensador manipular los rayos de luz para convertirlos en rayos paralelos
o convergentes.
Diafragma: El diafragma del microscopio se encuentra bajo la platina y se encarga de
regular la luz que impacta contra la muestra, generando así variaciones en el contraste.
Este juego con el contraste permite una visualización óptima de la imagen.
Fuente de luz: La fuente de luz consiste en un foco que puede encontrarse en distintas
combinaciones, como halógeno o ultravioleta. Este elemento es el encargado de
iluminar la muestra para una perfecta observación, y puede ser luz directa en los
microscopios de luz transmitida o indirecta en los equipos con luz reflejada mediante un
espejo.
5. Principio de funcionamiento
El funcionamiento del microscopio óptico se basa en el uso de lentes. Las lentes son
elementos transparentes, generalmente de material amorfo (vidrio de sílice o un
polímero). Sus caras no son paralelas, siendo al menos una de ellas cóncava o convexa.
La mayor parte de las lentes suelen ser circulares y, en muchas ocasiones simétricas con
respecto al denominado eje óptico, que es el eje que atraviesa la lente longitudinalmente
por su centro. Por eje principal de la lente se conoce a su eje de simetría radial.
6. Mantenimiento y uso correcto
Se llaman lentes convergentes a aquéllas en las que una o ambas caras son convexas, ya
que provocan que los rayos de luz que pasan a su través, paralelos al eje principal,
converjan en un punto del eje principal (foco de la lente). En el caso de que alguna de
las caras sea de tipo cóncavo, la lente se denomina divergente, porque en este caso los
rayos de luz divergen hacia un punto fuera del eje principal de la lente.
Dado que gran parte de los materiales más ampliamente empleados en la industria
reflejan bien la luz, vamos a centrarnos en los microscopios de luz reflejada. La imagen
que observamos en estos microscopios es el resultado de la reflexión de un haz de luz
sobre la superficie de la muestra. Para que la reflexión, y por tanto la imagen, sea
adecuada, la muestra ha de tener una superficie lo más plana y pulida posible. La
preparación de muestras metálicas para su observación mediante microscopía óptica se
denomina preparación metalográfica y, básicamente consta de una etapa
de desbaste (para obtener una superficie plana), se sigue con un pulido (para que la
superficie refleje bien la luz) y se concluye con un ataque (empleo de ácidos para
producir contraste entre los granos y fases que componen la muestra). En practicas
Metalográficas puede obtener información más detallada acerca de la preparación
metalográfica.
Además, debido a la naturaleza de las preparaciones metalográficas, los microscopios
de reflexión suelen ser del tipo invertido, es decir la probeta se coloca en la parte
superior del microscopio (por eso también se les denomina epimicroscopios), sobre un
soporte denominado pletina, ver imagen adjunta.
La superficie de la muestra que se desea estudiar se coloca hacia abajo, sobre un taladro
que tiene la pletina para que la luz pueda incidir sobre ella. Esto se hace así para
asegurar la planitud de la superficie preparada frente a la luz incidente, asegurando que
los rayos reflejados sean normales a dicha superficie. Además, la pletina tiene unos
mandos para moverla, y con ella la muestra, con respecto al haz de luz, de modo que se
puedan observar diferentes zonas de la superficie de la probeta). Así se permite una
mejor selección de la región de estudio, y se evita tener que manipular la muestra, con
los peligros de rayado que ello conlleva.
Como es evidente, por la estructura de los epimicroscopios, la luz atraviesa dos veces el
mismo camino, antes y después de incidir en la muestra. Para permitir esto se usan
juegos de espejos semi-translúcidos a 45º para separar ambos haces. En la siguiente
figura se muestra un esquema simplificado de las lentes de un microscopio de este tipo.
Para poder tener una idea más clara de cómo están dispuestos los diferentes
componentes en el microscopio, se adjunta a continuación un boceto de la sección real
de un epimicroscopio.
7. Aplicaciones del microscopio en microbiología industrial
Los microscopios pueden utilizarse en aplicaciones industriales, como la inspección de
piezas y componentes, la reelaboración y el montaje, el aseguramiento y control de
calidad, el análisis de fallos y la investigación y desarrollo. Entre las aplicaciones
específicas se incluyen la limpieza técnica, la clasificación de la calidad del acero y la
metalografía / metalurgia. Estas aplicaciones suelen ser necesarias en diversos sectores
industriales, como la automoción y el transporte, la fabricación de maquinaria, la
electrónica y los semiconductores, las aleaciones metálicas y los dispositivos médicos.
Identificación de microorganismos contaminantes.
Monitoreo de procesos fermentativos (como en la producción de etanol o
antibióticos).
Evaluación de calidad de cultivos microbianos.
Detección de contaminación cruzada en líneas de producción.
Control microbiológico en productos farmacéuticos y alimentarios.
8. Conclusiones
El microscopio es una herramienta esencial en la microbiología industrial, ya que
permite estudiar microorganismos responsables de procesos beneficiosos o perjudiciales
en la industria. Su correcto uso y mantenimiento garantizan resultados confiables y
reproducibles. Para el ingeniero químico, comprender el funcionamiento del
microscopio resulta fundamental para optimizar procesos biotecnológicos y asegurar la
calidad en entornos industriales.
9. Bibliografía
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