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Pensamiento Sistemático

El conformismo social se caracteriza por la adopción de conductas que inhiben la conciencia y promueven la adaptación al sistema establecido, afectando tanto a nivel colectivo como individual. Este fenómeno se manifiesta en diversas esferas de la vida cotidiana, donde las personas justifican comportamientos contradictorios en aras de una vida más complaciente, lo que lleva a una pérdida de la ética y la voluntad crítica. A través de ejemplos como la guerra, la explotación y la competitividad, se evidencia cómo el conformismo transforma la realidad social y desdibuja la relación entre acción y pensamiento.

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Pensamiento Sistemático

El conformismo social se caracteriza por la adopción de conductas que inhiben la conciencia y promueven la adaptación al sistema establecido, afectando tanto a nivel colectivo como individual. Este fenómeno se manifiesta en diversas esferas de la vida cotidiana, donde las personas justifican comportamientos contradictorios en aras de una vida más complaciente, lo que lleva a una pérdida de la ética y la voluntad crítica. A través de ejemplos como la guerra, la explotación y la competitividad, se evidencia cómo el conformismo transforma la realidad social y desdibuja la relación entre acción y pensamiento.

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Marcos Roitman

el Rosenmann
pensamiento sistémico

los orígenes del social-conformismo


EL PENSAMIENTO SISTÉMICO
Los orígenes del
social-conformismo

por

MARCOS ROITMAN ROSENMANN

CENTRO DE INVESTIGACIONES
INTERDISCIPLINARIAS EN
E da

| Ja || siglo

NV SLINA veintiuno
CIENCIAS Y HUMANIDADES editores
ZA

siglo xxi editores, s.a. de c.v.

CERRO DEL AGUA 248, DELEGACIÓN COYOACÁN, 04310, MÉXICO, D.F.

siglo xxi editores argentina, s.a.

TUCUMÁN 1621, 7 N, C10504AG, BUENOS AIRES, ARGENTINA

portada de marina garone

primera edición, 2003

segunda edición, 2004

O siglo xxi editores, s.a. de C.v.

en coedición con el centro de investigaciones interdisciplinarias


en ciencias y humanidades, unam

isbn 968-23-2438-6

derechos reservados conforme a la ley


impreso y hecho en méxico / printed and made in mexico
INTRODUCCIÓN

El conformismo social es un tipo de comportamiento cuyo rasgo más


característico es la adopción de conductas inhibitorias de la concien-
cia en el proceso de construcción de la realidad. Se presenta como un
rechazo hacia cualquier tipo de actitud que conlleve enfrentamiento
o contradicción con el poder legalmente constituido. Su articulación
social está determinada por la creación de valores y símbolos que
tienden a justificar dicha inhibición en favor de un mejor proceso de
adaptación al sistema-entorno al que se pertenece.

El conformismo social se manifiesta tanto en la dimensión colec-


tiva como en la individual. Actúa en todas las esferas de la vida cotidia-
na, en los espacios públicos y en los privados, incluso íntimos. Tam-
bién lo podemos observar en las actitudes y las decisiones tomadas
durante un día cualquiera. Asistimos a actos sin quererlo, consumi-
mos productos que no valoramos, convocamos reuniones que recha-
zamos, acudimos a comidas que no nos son gratas, mantenemos rela-
ciones sociales obligadas y justificamos conductas contradictorias
en aras de una vida más complaciente. Hacemos a la perfección todo
aquello que rechazamos en el fuero interno. Construimos una reali-
dad social donde la renuncia al estado de conciencia se plantea como
un objetivo por el cual luchar,

El continuo hacer en esta dirección transforma lenta pero eficaz-


mente el comportamiento social. Los sujetos se sienten identificados
en un orden donde se pierde la relación entre hacer y pensar, al ex-
tremo que pensar es considerado una resistencia a vencer. Actuar sin
unir al acto el sentido y valor ético que posibilita resistir, criticar y,
finalmente, rebelarse ante una orden construye un estado de sumi-
sión colectiva donde todos se defienden a sí mismos y con ello de-
fienden al otro.

Tres hechos pertenecientes a diferentes campos de la actuación so-


cial pueden darnos una idea de lo planteado. La guerra, la explota-
ción y la competitividad.

1] Cuando se incita a la guerra, ésta no se piensa y relaciona con la


vida o la muerte de seres humanos. Su vínculo se establece en refe-
rencia a una necesidad vital que obliga a defender el orden por un

[1]
9 INTRODUCCIÓN

medio violento. La guerra es un hecho que se gana o se pierde en


función de estrategias. Es un acto heroico y de soberanía. La guerra
debe criticarse por sus medios no por su fin loable y humanitario,
traer “la paz de posguerra”. Así, lo que hay que hacer es “humanizar-
la”, lograr que se respeten las reglas del juego de la guerra. Matar
con orden y celeridad. No cometer fallos. Al enemigo hay que apli-
carle los tratados. Sólo se fusila a los espías. La población civil no es
objetivo militar, sólo afecta a los uniformados. Si se acatan estos re-
quisitos, la guerra puede ser considerada eficiente y sus fines estraté-
gicos potenciados.

2] Pensar y relacionar la explotación con la condición humana


puede terminar creando una existencia tortuosa. Lo mismo pasa si
pensamos en la esclavitud. Pensarla a través de las personas que la
sufren puede terminar pidiendo su abolición. Sin embargo, si se abs-
trae la condición humana de ambos hechos, explotación y esclavitud,
ambas se transforman en trabajo productivo, generador de riqueza
social. La vida de niños sometidos a trabajo esclavo, la precariedad
del empleo, la trata de blancas, entre otras modalidades de explota-
ción, son consideradas actividades empresariales dignas de elogio,
portadoras de dinero semilla, formadoras de yacimientos de empleo
y de nichos de trabajo.

3] Pensar la competitividad como una construcción que rompe la


conducta social de cooperación inherente a toda especie, parece una
temeridad. La competitividad debe relacionarse con conductas indi-
viduales solidarias y con comportamientos altruistas o egoístas, en
ningún caso con conductas cooperativas y sociales.

Cualquier cosa que destruya o limite la aceptación de otro junto a


uno, desde la competencia hasta la posesión de la verdad, pasando por
la certidumbre ideológica, destruye o limita el que se dé el fenómeno
social y, por tanto, lo humano, porque destruye el proceso biológico
que lo genera (...). No prestar atención a que todo conocer es un hacer,
no ver la identidad entre acción y conocimiento, no ver que todo acto
humano, al traer un mundo a la mano en el lenguaje, tiene un carácter
ético porque tiene lugar en el dominio social, es igual a no permitirse
ver que las manzanas caen hacia abajo. Hacer tal, sabiendo que sabe-
mos, sería un autoengaño en una negación intencional.'

"Humberto Maturana y Francisco Varela, El árbol del conocimiento. Las bases


biológi-
cas del conocimiento humano, Madrid, Debate, 1990, pp. 209-211.
INTRODUCCIÓN 3

El sentido del texto nos sitúa en el eje del problema. El conformis-


mo social se edifica sobre estructuras mentales de carácter compla-
ciente, mutando la condición humana y negando su naturaleza ética.
Podemos ejemplificar lo enunciado haciendo referencia a las compe-
ticiones deportivas, donde el objetivo es que uno gane y los demás
pierdan. Evitar la derrota y triunfar es el fin trazado. Tomar fárma-
cos que alteren la estructura muscular, aumenten la capacidad de
movimiento o la concentración puede ser considerado parte de la
estrategia competitiva. Si se consiguió el objetivo, ganar, la ingestión
de fármacos estuvo justificada. Si al cabo de unos años el deportista
muere por causas secundarias no previstas, no hay razón para lamen-
tarse, es un efecto no deseado de la acción de competir y ganar.

Al señalar que el conformismo social teje redes cuyo objetivo es atra-


par a todo tipo de sujetos, independientemente de sus ideologías, sus
formas de vida y de pensar, indicamos su elevado grado de cobertura.

A diferencia de otros comportamientos sociales, cuyas estructuras


mentales potencian el desarrollo de la creatividad y de la imagina-
ción, las estructuras mentales del conformismo se basan justamente
en lo contrario.

La destrucción de los principios éticos y de la voluntad como fac-


tores constitutivos del ser y la condición humana permiten el surgi-
miento de la personalidad y del carácter conformista. El sistema, nue-
vo leviatán, se apropia de la conciencia logrando que los individuos
entreguen su voluntad de actuar y pensar al orden sistémico. El pacto
social se fundamenta en inhibir conductas antisistémicas.

Las estructuras mentales del conformismo social modifican la con-


ducta y alteran los significados sociales del comportamiento colecti-
vo. El yo ético-consciente es reemplazado por “otro” yo, y un alter ego
autocomplaciente.

Lentamente se impone un orden social que anula la voluntad, inhi-


be la conciencia y destruye los valores éticos. Estos tres factores ha-
cen posible la aparición de un carácter prototípico del conformista
social perfectamente habituado a desarrollar su comportamiento a
partir de interiorizar las estructuras mentales del social-conformis-
mo: un sujeto sin responsabilidades, lleno de culpas y sin confianza,
salvo la derivada de los principios autorreferenciales que produce el
pensamiento conformista.

Bajo estas circunstancias, el imaginario social que proyecta un or-


den social-conformista cubre todo el espectro de actividades y de
conductas posibles a realizar dentro del sistema social. Es decir, des-
4 INTRODUCCIÓN

de las económicas hasta las culturales, las de género, las étnicas, fa-
miliares y políticas.

El individuo social-conformista se orienta y se reconoce en otros


cuando observa que ellos actúan de igual manera. Pero actuar de
igual manera no es novedoso, ocurre en todo proceso de socializa-
ción, lo llamativo son los valores que determinan dicha unidad de
actuación. Las estructuras mentales del conformismo social preten-
den construir una acción y una relación social lo más simplificadora
de la realidad posible.

Presentan una acción social destinada a racionalizar las conductas


humanas en función de códigos asimilables fácilmente dentro un
marco teórico-metódico adecuado a dicho objetivo. La teoría de sis-
temas, el conductismo, la teoría de la acción social comunicativa, la
pragmática social y lingúística son los referentes teóricos que definen
la estrategia de socialización que producen las estructuras mentales
del social-conformismo, generando un estado de ánimo colectivo au-
tocomplaciente reforzado por la inyección de creencias y valores que
alimentan y mantienen vivo el sistema.

¡Qué le vamos a hacer, los humanos somos así y no cambiaremos


nunca! Esta frase tan manida por todos nosotros en coloquios, char-
las, debates y conversaciones de casa es una losa que nos cae encima
y nos ayuda a justificar cualquier tipo de comportamiento individual
y colectivo. De ella podemos extraer una actitud frente a la realidad,
al orden político, al comportamiento cotidiano. Su sentido cubre to-
dos los actos, del más simple al más elaborado y complejo. Presupo-
ne un conformismo; un estar ahí sin ser. Todo vale mientras no me
suceda algún acontecimiento exterior del cual sea objeto de referen-
cia que altere mi moral de vida complaciente.

Si alguien se tropieza con nosotros y no lo conocemos, su compor-


tamiento y su vida nos es indiferente. Seguimos nuestro camino y
pasamos de largo. No participamos de sus vivencias, problemas o
inquietudes. En el mejor de los casos, si tenemos que detenernos,
escuchamos y asentimos con movimientos mecánicos de la cabeza o
dando un sí lacónico que representa no una afirmación sino un no
implicarnos. Le damos la razón a nuestro interlocutor como a “los
tontos”.

Tampoco nos llama la atención que se cometan arbitrariedades a


nuestros semejantes —seres humanos como nosotros— cuando ellos
no forman parte de nuestro entorno. Sólo cuando nos vemos afecta-
dos y advertimos que alguien puede hacernos daño, respondemos
INTRODUCCIÓN 5

con energía. Increpamos, apelamos al sentido ético, al derecho, y


ponemos “el grito en el cielo”.

¿Qué mundo y qué sociedades son éstas donde sólo interesa nues-
tro ego y reducido entorno? Desde luego, ¡qué le vamos a hacer, los
humanos somos así y no cambiaremos nunca!

No creo que esto sea cierto. Considero, más bien, que actuar acor-
de a este tópico es una elección voluntaria, una cobardía frente a la
vida y hacia nosotros mismos. El silencio y la falta de compromiso
social son los que facilitan una acción miserable que vuelve las espal-
das al mundo y a la realidad.

Por el contrario, en esta frase se presenta una construcción para-


dójica. Nos entristece la injusticia, nos afectan emocionalmente las
noticias que hablan del renacer de la esclavitud infantil, de la venta
de órganos humanos, del comercio de niños, de la muerte por ham-
bre. Es más, llegamos a encolerizarnos cuando nos muestran fotos y
escenas donde se observan los horrores de las guerras. No soporta-
mos tampoco a dictadores, caudillos y somos alérgicos a la arbitrarie-
dad. Llegamos a defender el medio ambiente y la naturaleza. Nos
identificamos con todo tipo de causas justas y valoramos en mucho la
amistad, pero nuestro quehacer cotidiano es contrario a dichos pos-
tulados. Nos convencemos de la paradoja del conformismo.

Queremos el bien, somos amantes de la democracia y respetamos


la libertad del otro. Todo ello, siempre y cuando no implique la re-
nuncia a ninguno de nuestros deseos e intereses. El esfuerzo por rea-
lizar el bien debe ser el mínimo posible y debe tener repercusión
social, gozar del reconocimiento de los demás. No se trata de guardar
el anonimato ni actuar por convicción. Realizamos obras por interés.
Se actúa cuando se nos va a recompensar y sube nuestra cotización
en el “mercado de valores humanos”.

Vicios privados, virtudes públicas, así bautizó Mandeville al com-


portamiento humano en sociedad. El interés particular mueve al
mundo y nosotros lo hacemos a su ritmo. Para lograr el compás ade-
cuado justificamos racionalmente todo tipo de comportamientos.

En una especie de locura colectiva, damos cabida en nuestra vida


a comportamientos antidemocráticos, racistas, xenófobos, autorita-
rios, y en ocasiones podemos señalar que la explotación y la pobreza
son una fuente para realizar el progreso material de toda la sociedad.
Asimilamos todo como si fuésemos recipientes vacíos que serán lle-
nados por cualquier cosa. Nos conformamos con no sobrecargarnos
y rebasar el límite. Es el tópico de explotar únicamente cuando “la
gota rebasó el vaso”.
6 INTRODUCCIÓN

Es más, la justificación permanente nos facilita comprender el


porqué de ella y damos cumplida cuenta por medio de largas explica-
ciones racionalmente construidas y finamente argumentadas. Con
esta actitud queremos informar a los demás de la incapacidad para
hacer cosas diferentes y contrarias al orden establecido.

Queremos que todos hagan lo mismo, se conformen y sean auto-


complacientes, pierdan su voluntad para evitar sufrir consecuencias
no deseadas. Así apostillamos nuestra conducta desviada con un “yo
te lo advertí, no puedes enfrentarte al poder, mejor caer en sus re-
des”. Aprovecha las ocasiones que la vida te brinda para vivir al lími-
te de los deseos, nadie podrá reprochártelo.

Es más práctico pensar cómo vives que vivir como piensas. Para
cuatro días que estamos en este mundo, es mejor gozar, ganar mucho
dinero. Así, la buena vida trascurre entre ganar dinero, poseer cosas,
tener riquezas y dar rienda suelta a las pasiones y deseos que hacen
posible disfrutar del mundo. ¡Qué le vamos a hacer, los humanos
somos así y no cambiaremos nunca! Repitamos tantas veces como sea
necesario este tópico hasta convencernos de su sentido positivo. Co-
mienza el olvido y nuestra conciencia se desvanece. Tenemos cons-
tancia de su existencia porque nos juega malas pasadas, se presenta
en sueños y en pesadillas recordándonos nuestras obligaciones. Pero
no tiene importancia, la acallamos rápidamente. La química farma-
cológica esta haciendo maravillas. Tiene respuesta para todo tipo de
males de conciencia: tomamos pastillas y volvemos al estado habitual
al que denominamos normal. Sabemos perfectamente por qué nos
atormenta la conciencia, pero optamos por silenciar su voz. Sólo de
vez en cuando el subconsciente hace emerger nuestro conformismo y
complacencia. De esta manera vivimos, entre el miedo de nuestra
conciencia y el acatamiento del orden sistémico. No rompemos nues-
tra cobardía intelectual, preferimos acabar con nuestra conciencia.

La conciencia es algo del pasado. Siempre nos abruma diciéndo-


nos qué debemos y qué no debemos hacer. Nos problematiza, angus-
tia y va contra nuestros verdaderos deseos e intereses. Se posesiona
de la razón, nos inmoviliza obligándonos a decidir antes de actuar. Es
necesario eliminarla “al precio que sea”. No hay que guardar remor-
dimientos.

Los seres humanos no deberíamos poseer juicio crítico ni inteli-


gencia, tampoco imaginación y, menos aún, pensar libremente. ¿Para
qué? Los resultados siempre son catastróficos, nos obligan a mante-
ner un comportamiento ético-moral, un compromiso, una vida críti-
INTRODUCCIÓN 7

ca y conflictiva. Crítica y conflictiva con nosotros mismos y la reali-


dad social que construimos y meditamos; una crítica que plantea sus
luchas y da batallas cotidianas.

Compleja decisión es aquella que nos lleva a una opción dual, a


elegir entre la razón y el interés. Mundo dual donde el ser humano es
considerado un cúmulo de pasiones, deseos, culpas y siempre some-
tido a un continuo arrepentimiento. No es cuestión de contraponer
el bien y el mal: es un conflicto entre ser ético o ser inmoral; actuar
críticamente o permanecer en la mediocridad y las mezquindades
afincadas en las ansias de poder y los deseos de objetos y dinero. En
definitiva, la lucha es entre una definición social del ser o una defini-
ción individual del ser social.

Nos queremos mucho a nosotros mismos. Nos idolatramos en se-


creto. Tenemos lo que nos merecemos con base en nuestros propios
éxitos y fracasos. Pensamos el mundo desde la experiencia personal,
la opinión de primera mano. Lo trivial sustituye al conocimiento pro-
pedéutico y al quehacer científico. Nos comparamos con los demás
hacia arriba o hacia abajo. Siempre existe alguien que vive mejor o
peor que yo, y siempre existirá. Somos pragmáticos, nos conforma-
mos. Terminamos en un nihilismo compulsivo.

En esta introducción he querido resaltar aquellos comportamien-


tos cotidianos que configuran un carácter prototípico del conformis-
ta social. Aquellos que hacen que nuestra existencia sea inocua y sin
razón, pero que pensamos como única posible en nuestro actual
mundo copado por la informática, la inteligencia artificial y el pensa-
miento sistémico cibernético.

El conformismo social es asumido y presentado a los ojos de todos


nosotros como una actitud responsable. Es la base que une y da sen-
tido a una vida complaciente y libre de ataduras provenientes de una
conciencia ética. Su influencia se hace notar espuriamente en el sur-
gimiento de actitudes que rechazan cualquier tipo de compromiso
más allá de los límites estipulados por el orden sistémico. Nos trasfor-
mamos en operadores sistémicos; se nos compara con las máquinas y
se señala la perfección de éstas.

Si en el pasado las maquinas sólo podían aspirar a ser un apoyo de


las actividades desarrolladas por los seres humanos, hoy los sustituyen.
No poseen sentimientos, emociones, razón, ni piensan en paralelo,
sólo lineal y binariamente. No hacen huelga, no reivindican espacios
democráticos, son un sustituto inmejorable para el ser humano. Las
máquinas inteligentes son generacionales. Cada paso es un auténtico
8 INTRODUCCIÓN

revulsivo, transforman nuestra existencia. Hoy somos su complemen-


to perfecto.

Este conformismo social se hace acompañar de un discurso sofista


y una fundamentación teórica pragmática nacida en las ciencias so-
ciales cada vez más institucionalizadas que las hacen cómplices del
conformismo social. Justifican y aclaman el advenimiento del sistema
operativo, nos inculcan valores y nos proponen actuar sin pensar.
Nos dicen que el mundo del siglo XxI, a pesar de estar en sus albores,
ya esta diseñado y construido. En definitiva, en relación a las máqui-
nas, se nos considera seres imperfectos. Estamos llenos de contradic-
ciones, no hay posibilidad de mejorar en nuestra naturaleza. La evo-
lución se frenó, el cambio no es posible. Por el contrario, las máqui-
nas inteligentes pueden superar esta lacra de la especie humana. ¡Qué
le vamos a hacer, los humanos somos así y no cambiaremos nunca!
Los ordenadores y los robots inteligentes sí.

La construcción del conformismo social y su defensa han sido de-


sarrolladas por unas ciencias sociales que se han plegado a sus nece-
sidades. Así, el nacimiento de una sociología del conformismo es el
punto de referencia para describir la manera con que se construye la
realidad social y se nos presenta bajo la forma sistémica.

Pensado como una crítica teórica al conformismo social, este es-


fuerzo es producto de mi actividad académica desarrollada estos últi-
mos cuatro años con los estudiantes y alumnos de la Facultad de Cien-
cias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.
A ellos está dedicada esta reflexión teórica. No podía ser de otra
manera, pues son la nueva generación de científicos-sociales que de-
ben mantener y defender el futuro con una crítica e imaginación so-
ciológica afincada en los valores éticos del quehacer social. Para aque-
llos que han renunciado a la imaginación y a la crítica para confor-
marse con su vida complaciente llena de bienes materiales y repleta
de éxito personal simplemente les deseo: descansen en paz.
EL PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO DEL
SOCIAL-CONFORMISMO

Il. UN COMIENZO OBLIGADO: RECONSTRUYENDO LA HISTORIA

La sociología es una ciencia social contemporánea, relativamente


nueva, pues tiene escasamente dos siglos de vida. Nace con los cam-
bios sociales de fines del siglo xvi y se consolida en el contexto de la
revolución burguesa e industrial científico-técnica del siglo xix.

Si la revolución industrial introduce cambios en la división social


del trabajo y las relaciones sociales de producción, la revolución burgue-
sa modifica las estructuras sociales y de poder del antiguo régimen.

Los siglos XVIII y xIX se caracterizan por dar a luz nuevas ciencias
dependientes de los descubrimientos científicos y de los avances tec-
nológicos de la época. Nuevos saberes, tales como la economía políti-
ca, la química, la paleontología, la geología o la sociología, cobran
relevancia.

Francia y Gran Bretaña dominan el escenario científico y político.


La mayoría de los aportes provienen de dichos países o de intelectua-
les residentes en ellos. No es extraño que Charles Darwin, Adam Smith,
Bernard de Mandeville, David Ricardo, Robert Malthus, John Stuart
Mill, Karl Marx, Jeremy Bentham o Friedrich Engels hayan desarro-
llado su pensamiento en Inglaterra, y que Lavoisier, Montesquieu,
Rousseau, Comte, Voltaire, Saint-Simon y Diderot lo hayan hecho en
Francia.

Los siglos xvHI1 y XIX constituyen al mismo tiempo un periodo don-


de la velocidad y la profundidad de los cambios alteran profunda-
mente la fisonomía que presentaba la Europa del siglo xv1 y xv. Es
cierto, la revolución copernicana y Descartes, con cuyo nombre se
asimila al conjunto de conocimientos físico-matemáticos y filosóficos
que dan lugar al racionalismo moderno, son la cuna para el posterior
desarrollo de la Ilustración del siglo xvi. Nombres propios como los
de Giordano Bruno, Isaac Newton, Galileo Galilei, Johann Kepler,
René Descartes, Nicolás Maquiavelo, Bodino, Tomás Moro, Bacon,

[9]
10 EL PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO DEL [Link]

Spinoza, Hobbes, Huggins, Lutero o Calvino, entre otros, son los


responsables intelectuales de los cambios. Sin ellos, la Ilustración pier-
de sentido. Además, dichos nombres van asociados a las ciencias que
cobran carta de identidad en el siglo xvr: la ciencia política, la física,
la astronomía, la geografía, el cálculo matemático y las tecnologías.
Es una época de grandes descubrimientos y avances que sientan las
bases de la razón cultural de occidente.

Si consideramos culturalmente el periodo histórico comprendido


entre los siglos xvi y xix Occidente se reconoce a sí mismo. Oriente y
las grandes civilizaciones asiáticas son absorbidas como parte del
proceso de hegemonía que impone la razón cultural de Occidente.
África y América, mucho más tarde Oceanía, forman parte de la ex-
pansión geopolítica y militar de Occidente y nunca fueron considera-
das propietarias de culturas dignas de llevar otro nombre que el de
“primitivas” o pueblos sin historia.

Este cambio de orientación, la imposición de una razón cultural


como principio articulador del conocimiento del mundo y de sus eta-
pas evolutivas, constituye el inicio de la historia moderna como univer-
sal y positiva. Estos cuatro siglos forman, además, un periodo que da
como resultado la consolidación del capitalismo y de sus peculiares
relaciones de poder social, político, cultural y económico. Un mundo
nuevo que tarda cuatro siglos en consolidar sus estructuras sociales y
reproducir sus principios, sus valores y sus creencias, no sin grandes
revoluciones político-sociales y científico-tecnológicas. Durante casi
trescientos años, la civilización del capitalismo no sólo crea sus víncu-
los, igualmente incorpora a su dinámica relaciones sociales ya exis-
tentes reorientando su sentido y objetivos hacia sus fines.

Universalizar una razón cultural no es tarea fácil, requiere una


gran capacidad para imponer una cosmovisión, unas razones y unos
valores acordes a un proyecto de dominación política donde la letra y
la música deben ir al mismo compás. No se puede desafinar, no es
posible realizar ensayos. La contingencia y la incertidumbre constitu-
yen parte del tiempo histórico imposibilitando la construcción de
futuros apriorísticamente definidos. Para obtener el control de parte
de los tempos de dicho proceso es obligatorio planear, diseñar y orien-
tar los procesos de socialización y toma de decisiones, al mismo tiem-
po que dotar de sentido a las acciones sociales que van moldeando la
realidad social.

Las construcciones históricas son a posteriori, se edifican con ladri-


llos existentes. La historia de la civilización del capitalismo se cons-
EL PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO DEL SOCIAL-CONFORMISMO 11

truye utilizando los ladrillos que previamente han pasado el control


de calidad, se busca asegurar su edificación. La calidad de los mate-
riales es fundamental. Tampoco es ajeno a la construcción la forma-
ción del personal adecuado. El proceso de socialización educativa
garantiza la continuidad del proyecto. En esta dimensión es imperati-
vo contar con arquitectos, ingenieros, constructores, obreros, avalis-
tas financieros, entre otros, que compartan e interioricen el objetivo
y reproduzcan en sus comportamientos la razón cultural y la civiliza-
ción material del capitalismo.

La mutación de la cultura de Occidente, de razón histórica a ra-


zón universal, es producto de los cambios políticos que en el siglo xv1
llevaron a la secularización del tiempo histórico y a la formación de
los estados absolutistas. Igualmente responde a la consolidación de
la hegemonía comercial, al dominio militar que ejercen sobre los
mares, al descubrimiento de América y a la revolución científica y
tecnológica cuya aplicación al campo bélico aumenta su poderío.

Bajo estos logros, el orbe se convierte en mundo y la cultura occi-


dental en el resultado lógico de la evolución civilizatoria. Surge un
antes y un después de la civilización del capitalismo. Todas las histo-
rias se incorporan en un proyecto de historia universal coincidente
con el desarrollo de la razón cultural nacida en Europa.

Entrados en el siglo x1x, los cimientos están fuertemente asenta-


dos. Los ladrillos fabricados producen los efectos previstos. La histo-
ria tiene sus edades, y el homo sapiens sapiens sus principios de organi-
zación social, que culminan en el advenimiento de la ciudadanía polí-
tica y las libertades individuales. La larga marcha ha concluido con la
fundación del estado positivo donde imperan el orden y el progreso,
y que está asentado en los conocimientos y el saber científico-tecnoló-
gico desarrollado entre los siglos xvi y xIx. Desde Copérnico, pasan-
do por Descartes, hasta llegar a Darwin. De la revolución físico-astro-
nómica, el método racionalista, hasta la teoría de la evolución de las
especies y el origen del hombre.

Las edades de la historia cobran importancia dado el papel que


Juega la civilización material del capitalismo en la interpretación de
éstas. Edad de piedra, de bronce, de hierro, Edad Media, moderna y
contemporánea. Tras esta división se esconde una idea, fuerza espe-
cífica de la civilización occidental: la idea de progreso.

Tras la idea de progreso aparece un hombre lleno de voluntad, de


fuerza, de potencia, de poder, con pasiones, sentimientos y deseos,
cuya naturaleza específica lo transforma en dominador del mundo.
12 EL PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO DEL [Link]

Creados iguales por un Dios todopoderoso, único, omnipresente y


pacificador, los individuos deben obedecer y cumplir su ley. Dios es
la naturaleza, y provee de existencias particulares y de vidas diferen-
ciadas a cada una de sus criaturas.

Es este despliegue de argumentos, que evidencia el nacimiento de


una nueva etapa histórica, lo que abre las puertas a un saber destina-
do a explicar dicho desarrollo social. Más allá de la clasificación ¡je-
rárquica propuesta por Comte para explicar el progreso de la razón
positiva, su propuesta sintetiza esa visión de época. Comte propone
un cuadro de orden jerárquico universal en función del estudio de la
naturaleza y del hombre. En dicho cuadro realiza una división que
explica como dogmática, donde se producen el estudio de la Tierra o
cosmología, y el estudio del hombre o sociología; una división histó-
rica dependiente de un orden exterior, filosofía natural y ciencia pre-
liminar, donde incorpora la matemática, la física, la astronomía y la
química; y un orden humano, ciencia final y filosofía moral, donde
incorpora la biología, la sociología y la moral.'

Así, la civilización cultural del capitalismo se dotará de una cien-


cia social que dé razón de su existencia y de su devenir. Son los cam-
bios del siglo xix lo que permiten su nacimiento. El sistema indus-
trial, nombre con que bautizara el Conde de Saint Simon el proceso
histórico cuya idea fuerza está en el progreso, y que más tarde se
reconocerá como la sociedad burguesa, requiere de un estudio por-
menorizado de sus características. No serán la historia, la ciencia po-
lítica, el derecho, la filosofía o la economía las disciplinas que facili-
ten el estudio del sistema industrial.

El desarrollo del sistema industrial en el siglo xIx cristaliza en un or-


den y en un tipo de relación social completamente nuevo: la sociedad.

La desaparición del estado monárquico implica la disolución del “orden es-


tamental”: a la presunta armonía “cuerpo social unificado” orgánicamente
como “cuerpo político” sucede la abierta lucha de clases, clave del desarrollo
económico capitalista y determinante de la democracia como nueva forma
política. Pero así la realidad autónoma de la sociedad se desprende de su
secular y engañosa identidad jurídico-política: en la manifestación inmediata
de sus contradicciones —revolución-conflicto social— se hunde su ideológica
reducción tradicional a mero ámbito de la voluntad del príncipe en cuanto
representante de una metafísica voluntad colectiva regida por las leyes teoló-
gico-naturales. Con la destrucción revolucionaria de su propia alienación

! Augusto Comte, El catecismo positivista, Madrid, Nacional, 1982, p. 108.


EL PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO DEL SOCIAL-CONFORMISMO 13

estatal, la sociedad deviene autoconsciente de su protagonismo histórico, de


su auténtica realidad: como tal sistema autónomo de determinación su reali-
dad específica entra en el primer plano de la conciencia secularizada de sus
miembros: así la sociedad se constituye como objetividad posible para el
conocimiento científico.*

Así, ante un hecho como el señalado, la sociedad requiere de una


ciencia que la explique y comprenda en su desarrollo y sentido. Nace
la sociología: ciencia de la sociedad. Al mismo tiempo que cristaliza
la sociedad burguesa, se configura históricamente una ciencia espe-
cífica que da cuenta de su advenimiento.

La sociología, ciencia social positiva emergente a fines del siglo


xIx, construye su método y campo cognitivo nutriéndose de los para-
digmas prevalecientes, racionalismo cartesiano y análisis de la reali-
dad social enmarcada en el dualismo subjetividad-objetividad. Igual-
mente, se presenta como ciencia capaz de comprender y explicar el
sentido de las acciones sociales que los individuos realizan en una
entidad superior que los contiene y define. La sociedad, esa entidad
que los contiene, se convierte en objeto de estudio, en el organismo
vivo que constituye el espacio donde los sujetos se mueven y actúan
referencialmente.*

Al amparo de la revolución industrial y la revolución burguesa, la


sociología se transforma en el saber específico de la sociedad indus-
trial. El papel transformador y revolucionario que Saint-Simon le otor-
gase a la nueva ciencia como parte del advenimiento del sistema in-
dustrial muta hacia una concepción positivista definida como cien-
cia del orden y del progreso.* Entrado el último decenio del siglo xix
se le reconoce a la sociología su “objeto” de estudio: la sociedad. Su
institucionalización como saber de la sociedad conlleva un reconoci-
miento del grado de objetividad alcanzado en el uso del método cien-
tífico al analizar los comportamientos colectivos de los individuos en
su medio “natural”: la sociedad.?

* Carlos Moya, Sociólogos y sociología, México, Siglo XXI, la. ed., 1990, p. 31.

* Véase Marcos Roitman Rosenmann, “La sociología del estudio de la realidad


social al análisis de sistemas”, en Pablo González Casanova, Ciencias sociales:
algunos
conceptos básicos, México, Siglo XXI, 1999, pp. 93-115.

Véase Henri de Saint Simon, El sistema industrial, Madrid, Ediciones de la Revista


del Trabajo, 1975. El prólogo de Carlos Moya es un excelente estudio donde se
expone
la tesis enunciada.

3 Émile Durkheim en 1897 ha dado el gran paso. Su obra El suicidio, representa el


estudio más brillante donde se explican “Las reglas del método sociológico”, nombre
que lleva su ensayo publicado dos años antes.
14 EL PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO DEL [Link]

Sin embargo, la sociedad del progreso y del orden está unida a una
razón cultural: la civilización emergente del capitalismo. En esta dimen-
sión, los sociólogos, hacedores de la sociología, evitan enfrentar el pro-
blema señalando su objetividad y su neutralidad en la aplicación del
método a la hora de realizar las investigaciones y analizar la sociedad.

Los llamados a la neutralidad valorativa de la sociología y a la


objetividad de los datos son argumentos para ocultar la historicidad
de la sociología, de sus métodos y de su saber cualitativo. Al descono-
cer esta obviedad, el carácter histórico de la ciencia social, se trans-
forma la sociología en una técnica para el control del conflicto social
y el mantenimiento del orden establecido.

De un lado hay una cultura acumulativa de la 'cantidad”, un triunfo político


en la posguerra del empirismo anglosajón; de oro, la sociedad industrial y el
neocapitalismo han logrado, en mucho mayor grado que las sociedades prein-
dustriales y capitalistas, dirigir y controlar los cambios sociales en el interior
del sistema, lo cual explica en parte su posibilidad de sostener e impulsar un
racionalismo conservador. A la condición básica anterior, que fortalece los
procesos racionalistas cuantificadores, se añaden los éxitos de esta sociedad
en el control de la naturaleza, el progreso de las ciencias naturales y la tecno-
logía. Pero la tendencia a la cuantificación en ciencias sociales depende más
directamente de la posibilidad de conocer y controlar el cambio en el inte-
rior de la sociedad industrial capitalista o socialista. Cuando un investigador
trabaja en el interior de una sociedad capitalista para conocer y controlar las
variables de ese sistema sin buscar el cambio del sistema, tiene una tendencia
hacia el análisis cuantitativo idéntico a la del técnico que trabaja en la plani-
ficación socialista para el conocimiento y control de las variables del sistema
socialista. Ambos poseen una perspectiva semejante y ponen énfasis en el
análisis cuantitativo de la sociedad.*

Esta concepción técnico-instrumental del saber sociológico se


manifestó abiertamente durante el periodo de guerra fría, llegando
en la ex Unión Soviética a restringir su estudio universitario sólo a
soviéticos por considerar su enseñanza un problema de seguridad
estratégica. Igualmente, en los países del bloque occidental se obser-
va que en periodos críticos las facultades de ciencias políticas y socio-
logía han sido cerradas y desmanteladas por las dictaduras.

' Pablo González Casanova, La falacia de la investigación en ciencias sociales,


México,
Océano, 1987, pp. 28-29.
EL PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO DEL SOCIAL-CONFORMISMO 15

Concluido el periodo de guerra fría, la sociología como técnica


instrumental para el control social adquiere un papel destacado en la
divulgación de los valores, creencias y comportamiento destinados a
inculcar la cultura del social-conformismo y del pensamiento sistémi-
co. Nuevos tiempos, nueva sociología, nuevas ciencias, nuevo saber.
Un nuevo ciclo histórico se anuncia como míticamente construido a
partir de la robótica, la informática, la cibernética y la inteligencia
artificial.

Las “herramientas conceptuales” del sociólogo vinculadas a una


visión histórico-contingente de la acción y las relaciones sociales, es
decir, el estudio de los conflictos, las crisis y los cambios sociales,
pensamiento fuerte, se abandona en beneficio de un instrumental
más acorde con los tiempos del pensamiento débil.

Métodos, técnicas y prácticas vinculadas al pensamiento fuerte son


descartadas, perdiendo su valor heurístico en la formación del saber
sociológico. Conceptos y categorías explicativas de acciones y rela-
ciones sociales provenientes del pensamiento fuerte son considera-
dos inadecuados, ineficaces u obsoletos para dar cuenta de las trans-
formaciones estructurales que la sociedad sufre hasta su mutación en
sistema.

Sin embargo, es un mal ejercicio teórico reducir la sociología al


saber institucional divulgado en los centros de enseñanza por los cien-
tíficos sociales del pensamiento débil social-conformista. La sociolo-
gía esta constituida por un conjunto de escuelas contrapuestas y anta-
gónicas que no desaparecen aunque sus corrientes críticas se vean
ensombrecidas y se oculten en beneficio del saber institucionalmen-
te pensado para divulgar los valores, creencias y mitos del pensa-
miento sistémico dependiente del poder político para su expansión.

El nacimiento de una corriente social-conformista en la sociología


y su actual hegemonía institucional se relacionan con el fin de la
guerra fría y el advenimiento del pensamiento débil. Como acción
consciente de científicos sociales es, al mismo tiempo, una actitud
práctica de comportamiento intelectual y un método para imponer
el instrumental teórico considerado eficiente para controlar a la po-
blación y desarrollar el análisis social. Para sus hacedores y defenso-
res, la sociología debe desprenderse del uso crítico de la razón prác-
tica y al mismo tiempo evitar emitir juicios valorativos que pongan
en riesgo el funcionamiento del sistema.

La imaginación sociológica, la capacidad de pensar críticamente


el tiempo histórico y la sociedad a la cual se pertenece son desdeña-
16 EL PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO DEL [Link]

das como partes constituyentes del método. La práctica y la experien-


cia se desprenden de la praxis teórica, que al fin de cuentas termina
siendo un lastre para actuar con eficacia en las redes del sistema. La
corriente pragmática y el conductismo psicosocial son referentes más
adecuados para adoptar conductas social-conformistas y moverse con
soltura entre redes y códigos sistémicos.

Actuar pragmáticamente será la conducta social más eficiente para


maximizar la existencia en el sistema. Las reglas y los códigos están
para ser cumplidos no para ser cuestionados, pedir su modificación
o considerarlos obsoletos. Las nociones de cambio social y de con-
flicto son inadecuadas para comprender el funcionamiento del siste-
ma, al igual que los conceptos de revolución, crisis y lucha de clases,
entre otros, deben ser eliminados del código simbólico del ordena-
miento sistémico. Es mejor mutar hacia una existencia placentera,
complaciente y social-conformista que vivir en continua contingencia
con la incertidumbre de futuros abiertos a cambios sociales imprevi-
sibles y totalmente estocásticos.

El pensamiento socialconformista nada a favor de la corriente,


haciendo aumentar su fuerza y su velocidad. Lentamente, pues nadar
es un acto superfluo, la corriente arrastra todo haciendo estéril cual-
quier resistencia que se oponga a su dirección. Pero no hay que olvi-
dar que para resistir previamente hay que querer nadar contra co-
rriente, y ése no es el sentido y el quehacer sociológico de los sociólo-
gos y científicos-sociales aduladores del social-conformismo.

TN. LA ESCUELA DE PENSAMIENTO SOCIAL-CONFORMISTA: UNA INTERPRETACIÓN


SISTÉMICA DE LA VIDA

Las ciencias, ya sean de la materia, la salud, la vida o sociales, están


configuradas por corrientes de pensamiento e interpretaciones que
dan fisonomía a su quehacer contingente. Su existencia no cuestiona
el saber de la disciplina ni menos aún relativiza su existencia. La so-
ciología participa en dicha práctica científica. Sus escuelas de pensa-
miento y corrientes de interpretación se adjetivan en función de sus
principios y bases explicativas de la acción social. No se discute la
existencia de la acción social o si la sociología estudia y analiza o no
su desarrollo.

Otro problema consiste en cómo se construye y se presenta el


EL PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO DEL SOCIAL-CONFORMISMO 17

conjunto de postulados y principios que dan origen a las distintas


escuelas y corrientes de pensamiento sociológicas. Así, nos encontra-
mos, por ejemplo, con las corrientes estructuralista, funcionalista,
conductista, empírica y sistémica, y las escuelas ligadas a pensamien-
tos de autor: Marx, Weber, Adorno y Horkheimer (escuela de France-
fort), Habermas o Luhmann, entre otros.

Reconocer la importancia del estudio e interpretación de la acción


social como fundamento desde el cual se produce el saber de la socio-
logía y de la sociedad es un principio que une y divide al conjunto de
corrientes y escuelas de la sociología. Las interpretaciones sobre el
contenido, el sentido y la estructura de la acción social son la base del
debate sociológico.

La sociología del conformismo, inmersa en el pensamiento sisté-


mico, propone transformar las relaciones sociales y adecuar las
acciones sociales de los individuos a los postulados emergentes de la
teoría sistémica de lo social. Niklas Luhmann es el teórico que expo-
ne con mayor claridad esta posición. Su propuesta consiste en seña-
lar la incorrección de interpretar el orden social como una relación
jerárquica-causal existente entre estructura, función y acción social.
Así, debe definir la sociología como parte del estudio racional del
sistema y no de la acción social intersubjetiva.

La sociología tendrá que redefinir la racionalidad de acción como racionali-


dad de sistema y referirla a su concepto de sistema. En consecuencia, regiría
como racional todo experimentar constitutivo de sentido y todo hacer en tan-
to contribuya a la solución de problemas de sistema y, de tal modo, al manteni-
miento de estructuras reductivas en un mundo extremadamente complejo.”

Desarrollar una sociología tendiente al análisis sistémico es desca-


lificar las corrientes y escuelas de pensamiento ligadas a la teoría es-
tructural y comprensiva de la acción social, donde prevalecerá el ca-
rácter histórico y contingente de la acción social.* La sociología sisté-
mica y social-conformista representa una crítica al pensamiento de

7Niklas Luhmann, /lustración sociológica y otros ensayos, Buenos Aires, Sur, 1973,
p. 74.

8 La definición de Weber es clara: “Por acción debe entenderse una conducta


humana (bien consista en un hacer externo o interno, ya en un omitir o permitir)
siempre que el sujeto o los sujetos de la acción enlacen a ella un sentido
subjetivo. La
acción social, por tanto, es una acción en donde el sentido mentado por su sujeto o
sujetos está referido a la conducta de otros, orientándose por ésta en su
desarrollo”.
Max Weber, Economía y sociedad, México, FcE, 1977, p. 5.
18 EL PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO DEL [Link]

Max Weber, la escuela de Francfort y la sociología estructural-funcio-


nalista. Escuelas que apuntan lo inadecuado de una interpretación
apriorística de la racionalidad como método teórico para compren-
der las acciones sociales.

Simplificar la actuación de los sujetos en el sistema, reduciendo el


grado de complejidad de las acciones sociales, es uno de los postula-
dos sobre los cuales se asienta el pensamiento social sistémico. Los
hechos sociales, la realidad y la sociedad deben comprenderse desde
una racionalidad sistémica no humana.

¿Cuál es el objetivo que persigue el pensamiento sistémico al trans-


ferir la racionalidad material y formal de la acción social humana al
sistema? La respuesta la encontramos en los argumentos empleados
por Niklas Luhmann en su crítica a la teoría causaljerárquica de la
acción social:

Por cada producción de elementos últimos e indisolubles para el sistema,


esto es, de elementos constitutivos del sistema, se hace necesaria no sólo una
referencia a otros elementos propios del sistema, sino también la regulación
de la elección de esa referencia por medio de las estructuras propias al siste-
ma. Esto es cierto no sólo en relación con sistemas vivos que reproduzcan sus
propios elementos gracias a una réplica relativamente exacta, sino también
con respecto a los sistemas de sentido[...]. No existen, por tanto, las comuni-
caciones conscientes, así como tampoco existe un pensamiento, una sensa-
ción o una percepción comunicativas. Expresado de otra manera: no es el
hombre, sino sólo la comunicación, lo que puede comunicar.*

El rechazo del pensamiento sistémico hacia la teórica intersubjeti-


va de la realidad y por ende de las acciones sociales culmina en una
propuesta teórica, donde se expone el carácter aleatorio de la natura-
leza de la vida para el desarrollo del sistema, pudiendo pervivir sin
tener que aludir a la existencia de los seres vivos para explicar su
racionalidad y constitución. La racionalidad es intrínseca al sistema,
teniendo la capacidad de emisión de códigos de acción para ser utili-
zados como referentes para la comunicación social. Así, el sistema
provee de racionalidad a la acción social comunicativa para partici-
par en sus redes y vivir el entorno. Niklas Luhmann es claro en este
significado al señalar:

“Niklas Luhmanmn, La ciencia de la sociedad, México, Anthropos en coedición con la


Universidad Iberoamericana e ITESO, 1996, p. 28.
EL PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO DEL SOCIAL-CONFORMISMO 19

La socialidad no es ningún caso especial de la acción, lo que sucede es que


en los sistemas sociales la acción se constituye por medio de la comunicación
y de la atribución en una reducción de complejidad, como autosimplifica-
ción indispensable del sistema. En el nivel de la teoría general de sistemas se
habla de una constitución “mutualista” o “dialógica”. Con esto se quiere de-
cir que la autorreferencia en el nivel de los procesos básicos sólo es posible
cuando existen por lo menos dos procesadores de información que se pue-
den referir uno al otro y por medio de uno y otro, a ellos mismos. Así que la
autorreferencia presupone una infraestructura correspondiente discontinua.
Los arreglos necesarios no pueden radicar ni en los elementos, ni en los
sistemas parciales del sistema social, ya que ambos factores son apenas pro-
ducidos por ellos. Los sistemas consisten únicamente en acuerdos selectivos
producidos por la acción combinada de estos procesadores, y la estructura
de estos sistemas sólo tiene la función de posibilitar los cambios y los reen-
cuentros permanentes de tales acuerdos.'"

El sentido autorreferencial de las acciones sociales comunicativas


consiste en transferir el potencial de las facultades humanas al siste-
ma, al grado de lograr la mutación del homo sapiens sapiens en opera-
dor sistémico.

Una vez conseguida la mutación, el operador sistémico, orientado


por la acción social comunicativa, se desenvuelve con soltura en el
interior del sistema. El grado de satisfacción obtenido al ver simplifi-
cada su existencia le otorga la tranquilidad y confianza necesaria para
buscar el placer y huir del estado de conciencia que obliga a pensar y
reflexionar sobre la condición social humana.

Para comprender mejor la relación entre acción social comunicati-


va y pensamiento sistémico, es útil recordar los orígenes matemáticos
de la teoría de sistemas en los cuales se enmarca, define y desarrolla
con posterioridad la teoría social de sistemas.

Los lenguajes provenientes de la cibernética, la informática, la ro-


bótica, la teoría de juegos y de las decisiones racionales desarrollados
durante la segunda guerra mundial constituyen la fuente originaria
de inspiración en la cual se apoya la teoría de los sistemas sociales en
los años setenta del siglo xx. Nombres como John von Neumann, Alan
Turing, Norbert Wiener, Ludwig von Bertalanffy o Heinz Foerster,

19 Niklas Luhmann, Los sistemas sociales, México, Universidad Iberoamericana-


Anthropos, 1996, p. 151.
20 EL PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO DEL [Link]

están asociados a su desarrollo.'' En este sentido, quien mejor sinte-


tiza los conocimientos que ayudan a la cristalización de la teoría ge-
neral de sistemas es Ludwig von Bertalanffy:

Hay una porción de progresos novedosos destinados a enfrentarse a las ne-


cesidades de una teoría general de los sistemas. Los enumeraremos brevemente:
1] La cibernética, basada en el principio de retroalimentación o de líneas
causales circulares, que proporciona mecanismos para la persecución de
metas y el comportamiento autocontrolado.
2] La teoría de la información, que introdujo el concepto de información
como magnitud medible mediante una expresión isomorfa de la entropía
negativa en la física y desarrolla los principios de su trasmisión.
3] La teoría de juegos, que analiza, con un novedoso armazón matemáti-
co, la competencia racional entre dos o más antagonistas en pos de ganan-
cia máxima y pérdida mínima.
4] La teoría de la decisión, que analiza parecidamente elecciones raciona-
les, dentro de organizaciones humanas, basadas en el examen de una si-
tuación dada y sus posibles consecuencias.
5] La topología o matemáticas relacionales, incluyendo campos no métri-
cos tales como las teorías de las redes y de las gráficas.
6] El análisis factorial, o sea el aislamiento, por análisis matemático, de
factores en fenómenos multivariables, en psicología y otros campos.
7] La teoría general de los sistemas en el sentido más estricto que procura
derivar, partiendo de una definición general de 'sistema' como complejo
de componentes interactuantes, conceptos característicos de totalidades
organizadas, tales como interacción, suma, mecanización, centralización,
competencia, finalidad, etc., y aplicarlos a fenómenos concretos.'?

El trasvase de conocimientos y lenguaje físico-matemático al cam-


po de las ciencias sociales desvirtúa el sentido teórico que se preten-

"En este sentido puede consultarse la compilación de Zenon Pylyshyn, Perspecti-


vas de la revolución de los computadores, Madrid, Alianza, 1975. En ella aparecen
algunos
de los autores antes señalados. Como obra de autor, véase: Norbert Wiener,
Cibernéti-
ca e inventar, dos obras publicadas por Tusquets, Barcelona, 1992 y 1995,
respectiva-
mente, Heinz Foerster, Las semillas de la cibernética, Barcelona, Gedisa, 1993 y
Ludwig
von Bertalantfy, Teoría general de los sistemas, México, FCE, 1980. Desde una
perspectiva
sociológica, puede consultarse el libro inicial de Walter Buckley, La sociología y
la teoría
moderna de los sistemas, Buenos Aires, Amorrortu, 1970. Y desde luego la versión
actual
de Niklas Luhmann.

* Ludwig von Bertalanffy, Teoría general de los sistemas, México, FCE, 1980, pp.
93-94.
ra de múltiples realidades posibles,

PY. PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO DEL SOCIAL CONFORMISMO 23


ternática del caós y no se alude al uso ordinario del mismo. Ello no sólo

oroduee confusión, también incorpora un grado elevado de inconsis-


ténicia a las explicaciones teóricas derivadas de su uso inadecuado. La
idea de caos ligado a indeterminación y relativismo no es consecuen

te con la teoría matemática del caos. No aclarar el contenido del con-


cepto presupone ya un acto consciente por eludir el rigor en la de-

finición. Dejando-por sobreentendido algo que es necesario explicar.

Las herramientas del científico social parecen ser otras cuando se


_tráta de analizar el sistema; los conoci

mientos requeridos para su


estudio también. Su abandono, sin: embargo, facilita el surgimiento

del pensamiento sistémico y socialconformista. En el: pensamiento


sistémico todo se redefine en función de las necesidades del sistema.
Si el sistema piensa e imprime su racionalidad, el científico social
debe limitarse a ser un divulgador de su racionalidad. Y, para esta

tarea, pensar y reflexionar son un lastre del cual bay que desprender-

se si se quiere ser un operador sistémico cualificado. Para ser un

buen divulgador del socialconformismo teórico hay que soetaliza

en lá racionalidad sistémica. Asumir su lenguaje, sus valores y: creen-


cias, facilita la tarea de proyectar socialmente un tipo de acción seal
comunicativa, algorítmica y funcional.
Si consideramos el “advenimiento” de la acción sectal. commnicati-
va, como tipo específico de una acción social sistémica donde se pro-
yectan los comportamientos social-conformistas y. AULOCOMp ae:
tes, podemos concluir que el sistema se autorre: ula a sí músImoO ex-
pandiendo los códigos específicos del conformismo socia

En otro sentido, se legitiman relaciones sociales adecuadas para el


comportamiento social-conformista. Con ello se garantiza un proce:
so de socialización afincado en los valores y creencias que sustentan
y avalan el conformismo social. Conformismo que, trasladado:al que-
hacer científico, se expresa en el saber puesto en un pen amiento:
sistémico, el cual establece las pautas de un orden sistémico adminis
trado por operadores y robots alegres.

En contraposición al pensamiento sistémico social-conformista,


defendemos la hipótesis de una acción social intersubjetiva producto-

donde el horizonte histórico no

está definido porla racionalidad y las funciones de un sistema social


autorregulado,

Se trata de una interpretación de lo social como una construcción


hi ados dentro de
PS, PENSAMIENTO SOCIOS NAO TIPS, UCA AS ALIS GOGO 21
dió dar a la teoría general de sistermas, dejando al descubierto la 11

adecuación de su 1180 para explicar el comportamiento y las acciones


sociales humanas,

Una crítica proveniente del campo de las ciencias de la matería


nos puede aportar los argume

ntos para comprender pos qué se dís


torsionan los postulados matemáticos de la teoría de ústerrias cuariude

se trasfieren a la esfera de lo socíal humano. La suisma se refiere al

trasvase y el grado de frivolidad con que los teóricos del persamien-


to sistémico y posmoderno utilizan conceptos Fisico-matemálicos para
explicar comportamientos socía

les, cometiendo esrores de principiarr


tes al emplear categorías de las cuales desconocen su ágnificado es

pecífico, El abuso indiscriminado del saber fisicomatemático, pos yar-


te de científicossociales, demuestra lo que Alan Sokal y Jean Brícmost

llaman ignorancia e imposturas intelecuales. Para comprender su

pensamiento se cita in extenso la posición teórica de los autores:

cardtterísticas siguientes: 1] hablar


que, en el mejor de los casos, sólo se tíene una idea muy
común es emplear una terminología científica —o pseudo cientifica— sin pse-
ocuparse demasiado de su significado. 2] incorporar a las ciencias humanas
o sociales nociones propias de las ciencias naturales, sin ningún po de jus
tificación empírica o conceptual de dicho proceder. Si un biólogo quisiera
utilizar en su campo de investigación nociones elementales de topología m2-
geomesria diferencial, se le pedi
rían explicaciones y sus colegas no tomarían demasiado en serío una vaga
analogía [...] 3] Exhíbir una erudición superficial lanzando, sin el menor
sonrojo, una avalancha de términos técnicos en un contexio en el que resul
tan absolutamente incongruentes. El objetivo, sin duda, es impresionar y,
sobre todo, intimidar al lector no científico. Por lo demás, algunos comerta-
ristas académicos y de los medios de comunicación han picado el anmudo:
Roland Barthes está impresionado por La precisión del trabajo de julia Kris-
teva y Le Monde admira la erudición de Paul Virilio. 3] Manipulas frases sin
sentido. Se trata, en algunos autores [....], intoxicació
bal, combinada con una soberana indiferencia por el significado de las pala-
bras (...]. Quizá se creen capaces de aprovechar gh end
naturales para dar un barniz de rigor a sus di 3
de que nadie se va a dar cuenta del mal uso que hacen de los cone-ptos

áentíficos. Nadie va a exclamar ¡el rey está desnudo! Nuestro propósito es,

precisamente, éste: decir que el rey está desnudo (y la reina también). Ses:
22 EL PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO DKL SOCIAL CONFORMISMO

mos claros. No pretendemos atacar a la Glosofía, las humanidades o a las cien.


cias sociales en general; al contrario, consideramos que dichos campos son de
la mayor importancia y queremos poner en guardia a quienes trabajan en ellos
, Muy especialmente, a los estudiantes frente a algunos casos manificatos de
charlatanería. Concretamente queremos 'deconstruir* la reputación que tie-
nen ciertos textos de ser difíciles porque las ideas que exponen son muy pro-
fundas, En la mayoría de los casos demostraremos que, si parecen incompren-
sibles, es por la sencilla razón de que no quieren decir nada. |

Mordaces críticas que dejan al descubierto cómo el uso inadecuado


de categorías, lenguaje y conceptos físico-matemáticos, y también
provenientes de la biología, la química, la medicina o la ingeniería, se
pueden convertir en un lastre peligroso cuando son utilizados para
explicar comportamientos sociales, fin para el cual no fueron creados.

Muchos de los problemas actuales que enfrentan las ciencias so»


ciales provienen del intento de matematizar la sociedad y convertirla
en un código lingúístico de orden sistémico y binario. Asimismo, cada
vez más se observa que conceptos como caos, indeterminación, rela-
tividad, incertidumbre, complejidad, efecto mariposa, fractales, no
linealidad o entropía, entre otros, son esgrimidos con sentido analó-
gico para explicar el comportamiento social de la condición humana.

No se trata de negar la apropiación legítima y el uso de conceptos


provenientes de otras disciplinas, sobre todo de las ciencias de la vida
o de la materia, para el desarrollo y devenir de las ciencias sociales.

Lo que se pone en cuestionamiento es el rigor en el uso de los mis:


mos a la hora de romper el principio de explicación sobre: el cual
surge el concepto o categoría. En otras palabras, hablar de la teoría
del caos, nacida en el campo de las matemáticas, o utilizar la voz del
diccionario son cosas totalmente diferentes. En el diccionario quiere
significar: “La materia desordenada y sin forma que se supone exis-
tió antes del universo ordenado”. Desde las matemáticas la defini-
ción de caos es completamente diferente: “Comportamiento estocás-
tico que ocurre en un sistema determinista”. Así, “el caos es el com-
portamiento sin ley gobernado completamente por la ley”.'* Sin em-
bargo, cuando se traspasa el concepto de caos a las disciplinas de las
ciencias sociales se sobreentiende su dependencia con la teoría ma-

"Alan Sokal y Jean Bricmont, Imposturas intelectuales, Buenos Aires, Paidós, 1999,
pp. 22-23.

"Tan Stewart, ¿Juega Dios a los dados? La nueva matemática del caos, Barcelona,
Grijalbo.
Mondadori, 1996, p, 22, |

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