La clasificación de los conceptos jurídicos como un elemento esencial en el análisis lógico del derecho, con el
objetivo de comprender la naturaleza y estructura de estas nociones dentro de un sistema jurídico la
clasificación no constituye un fin en sí misma, sino que se presenta como un medio para alcanzar un
conocimiento sistemático y riguroso, así como para facilitar la interpretación y aplicación de las normas
jurídicas.
Los conceptos jurídicos pueden clasificarse principalmente conforme a cuatro criterios diferentes:
Desde la perspectiva de los objetos a los que se refieren, se distinguen dos grandes grupos:
Conceptos lógico-jurídicos: aquellos cuyo objeto son los conceptos, juicios o razonamientos jurídicos, o
bien sus elementos lógicos como notas, cópulas, sujeto y predicado ejemplos incluyen la cópula jurídica,
el concepto-sujeto, la norma genérica y el silogismo jurídico su naturaleza es eminentemente lógica.
Conceptos ontológico-jurídicos: estos se refieren a los correlatos objetivos de las significaciones
jurídicas en el ámbito de la conducta regulada jurídicamente, subdividiéndose en situacionales (como
hecho jurídico, acto jurídico, contrato de compraventa o homicidio), relacionales o imputativos (como
deber jurídico, derecho subjetivo, relación jurídica) y predicativos (vinculados a la conducta que
constituye el objeto de deberes y derechos).
El autor propone una ley de correspondencia según la cual a cada concepto lógico-jurídico le corresponde un
concepto ontológico-jurídico, y viceversa, estableciendo una correspondencia biunívoca desde la perspectiva de
su extensión, los conceptos jurídicos pueden ser singulares (referidos a objetos concretos e individuales),
plurales (referidos a una colección determinada de objetos) o universales (referidos a todos los miembros de una
clase).
Desde el punto de vista de su contenido, se distinguen entre conceptos simples (contienen una sola nota y no
son estrictamente definibles, salvo el concepto de ser) y compuestos (integran varias notas y pueden ser
definidos).
Desde el punto de vista de sus relaciones recíprocas, se analiza la dependencia o independencia
(sincategoremáticos vs. categoremáticos), compatibilidad o incompatibilidad, coordinación, supra o
subordinación, y relaciones de continencia.
Se dedica especial atención a los conceptos jurídicos fundamentales, caracterizados por ser necesarios para
concebir un sistema jurídico, derivados de la definición de derecho y divididos en lógico-jurídicos
fundamentales y ontológico-jurídicos fundamentales, manteniendo la ley de correspondencia. finalmente, se
destacan otras características relevantes de los conceptos jurídicos que subyacen a su clasificación: su
fundamento normativo, su referencia axiológica y su carácter sistemático, que los distinguen de los conceptos
propios de otras ciencias.