En la Biblia, numerosos personajes expresaron dudas sobre su propia capacidad, a menudo manifestadas como sentimientos
de incapacidad o temor. Ejemplos notables incluyen a Moisés, quien inicialmente se negó a liderar a Israel, o Jeremías, quien
expresó sus dudas sobre su capacidad para predicar la palabra de Dios.
Personajes bíblicos que expresaron dudas sobre su capacidad:
Moisés: Éxodo 3:11
Entonces Moisés respondió á Dios: ¿Quién soy yo, para que vaya á Faraón, y saque de Egipto á los hijos de Israel?
Cuando Dios le pidió que liberara a los israelitas de Egipto, Moisés expresó su falta de confianza en su propia capacidad,
temiendo que no pudiera hablar con el faraón o que el pueblo no lo creyera
Jeremías: (Jeremías 1:6-8) dice:
"6 Y yo dije: ¡Ah, ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. 7 Y me dijo Jehová: No digas: Soy niño, porque
a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. 8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy para
librarte, dice Jehová."
El profeta Jeremías expresó su sentimiento de inmadurez y temor cuando Dios le ordenó predicar, sintiéndose incapaz de
soportar las consecuencias de su ministerio
Elías: 1 Reyes 19:3-13
Elías tuvo miedo y huyó para salvar su vida. Se fue a Beerseba, una ciudad de Judá, y dejó allí a su sirviente. Luego
siguió solo todo el día hasta llegar al desierto. Se sentó bajo un solitario árbol de retama y pidió morirse: «Basta
ya, SEÑOR; quítame la vida, porque no soy mejor que mis antepasados que ya murieron». Entonces se acostó y
durmió debajo del árbol. Mientras dormía, un ángel lo tocó y le dijo: «¡Levántate y come!». Elías miró a su
alrededor, y cerca de su cabeza había un poco de pan horneado sobre piedras calientes y un jarro de agua. Así que
comió y bebió, y volvió a acostarse. Entonces el ángel del SEÑOR regresó, lo tocó y le dijo: «Levántate y come un
poco más, de lo contrario, el viaje que tienes por delante será demasiado para ti». Entonces se levantó, comió y
bebió, y la comida le dio fuerza suficiente para viajar durante cuarenta días y cuarenta noches hasta llegar al
monte Sinaí, la montaña de Dios. Allí llegó a una cueva, donde pasó la noche. SEÑOR Entonces el SEÑOR le dijo a
Elías: —¿Qué haces aquí, Elías? —He servido con gran celo al SEÑOR Dios Todopoderoso —respondió Elías—; pero
el pueblo de Israel ha roto su pacto contigo, derribó tus altares y mató a cada uno de tus profetas. Yo soy el único
que queda con vida, y ahora me buscan para matarme a mí también. El SEÑOR le dijo: —Sal y ponte de pie
delante de mí, en la montaña. Mientras Elías estaba de pie allí, el SEÑOR pasó, y un viento fuerte e impetuoso
azotó la montaña. La ráfaga fue tan tremenda que las rocas se aflojaron, pero el SEÑOR no estaba en el viento.
Después del viento hubo un terremoto, pero el SEÑOR no estaba en el terremoto. Pasado el terremoto hubo un
incendio, pero el SEÑOR no estaba en el incendio. Y después del incendio hubo un suave susurro. Cuando Elías lo
oyó, se cubrió la cara con su manto, salió y se paró a la entrada de la cueva. Entonces una voz le dijo: —¿Qué
haces aquí, Elías?
Elías se sentía solo y abandonado después de haber derrotado a los profetas de Baal, expresando su miedo ante las
amenazas de Jezabel y cuestionando su propia seguridad
David: El rey David, reconocido por su valentía, sí mostró momentos de duda y miedo, especialmente al
enfrentarse a Goliat y durante su huida de Absalón, como lo documentan las Escrituras. Aunque David venció a
Goliat, esto no significa que no sintiera temor o duda ante el enorme desafío. Su huida de Absalón también refleja
su miedo y vulnerabilidad.
1. David y Goliat:
1 Samuel 17:26-53:
El encuentro de David con Goliat, donde David confía en Dios para vencer al gigante filisteo, también muestra su
valentía y fe.
1 Samuel 17:41-53:
David, con su fe en Dios, se enfrenta a Goliat y lo vence, demostrando que la confianza en lo divino puede superar
el miedo.
1 Samuel 17:34-37:
David menciona que anteriormente había matado a un león y un oso, lo que muestra su confianza en que Dios lo
protegerá y lo fortalecerá.
2. David y Absalón:
2 Samuel [Link]
David huye de Jerusalén ante la rebelión de su hijo Absalón, mostrando su miedo y preocupación por la seguridad
del reino.
2 Samuel [Link]
David se refugia en la ciudad de Mahanaim, donde se muestra vulnerable y necesitado de apoyo.
2 Samuel 18:24-33:
David, aunque inicialmente muestra tristeza por la muerte de Absalón, luego se enfrenta al dolor y la pérdida con
una mezcla de valentía y dolor.
2 Samuel 19:1-9:
David regresa a Jerusalén y enfrenta la tristeza y las consecuencias de la rebelión de Absalón, mostrando su
vulnerabilidad y el peso de la situación.
Aunque David era un guerrero valiente, las Escrituras también revelan sus momentos de miedo y duda, lo que lo
convierte en un personaje humano y relatable. Su capacidad para superar estos momentos de debilidad y confiar
en Dios lo convierte en un modelo de fe y valentía.
El rey David, a pesar de su valentía, también mostró momentos de duda y miedo, como cuando se enfrentó al gigante Goliat
o cuando tuvo que huir de su hijo Absalón
Gedeón: Jueces 6:15-16
Pero Gedeón le respondió: «Mi señor, ¿y cómo voy a salvar a Israel? ¡Yo soy de la familia más pobre que hay en Manasés,
y en la casa de mi padre soy el más pequeño!» El Señor le dijo: «Confía en mí, porque yo estoy contigo. Tú derrotarás a los
madianitas como si se tratara de un solo hombre.»
Gedeón se sintió inicialmente incapaz de liderar a los israelitas para derrotar a los midianitas, pero Dios le aseguró que lo
guiaría y lo fortalecería
Jonás: JONAS 3 Y 4.
Jonás se negó a predicar la palabra de Dios a los ninivitas, creyendo que Dios no cumpliría su amenaza de destruirlos.
Estos ejemplos, entre otros, demuestran que la inseguridad y el miedo son emociones humanas comunes, incluso en
aquellos que son llamados a grandes tareas por Dios. En cada caso, estos personajes, a pesar de sus dudas, fueron guiados y
fortalecidos por Dios para llevar a cabo su misión
Jeremías no se dio por vencido
¿TE SIENTES desanimado a veces y con ganas de darte por vencido?a... Muchos se han sentido así. El joven Jeremías fue uno
de ellos. Sin embargo, no se rindió a causa de lo que decían o hacían otras personas. Veamos por qué era especial para Dios
y por qué incluso él llegó a sentirse desanimado.
Antes de que Jeremías naciera, el Dios verdadero, Jehová, lo escogió para ser profeta. Él tendría que decirle al pueblo que
Dios no estaba contento, pues no lo obedecían. ¿Sabes qué le dijo Jeremías a Jehová años después?... “Realmente no sé
hablar, pues solo soy un muchacho.”
¿Qué crees que le contestó Jehová?... De manera bondadosa, pero firme, le dijo: “No digas: ‘Solo soy un muchacho’. Antes
bien, a todos aquellos a quienes te envíe, debes ir; y todo lo que yo te mande, debes hablar. No tengas miedo”. ¿Por qué?
“Porque: ‘Yo estoy contigo para librarte’”, le aseguró Jehová (Jeremías 1:4-8).
No obstante, como ya mencionamos, Jeremías se desanimó con el tiempo. La razón fue que se burlaban de él por servir a
Dios. Jeremías decía que la gente se reía y se burlaba de él todo el tiempo, así que pensó en darse por vencido. “No voy a
hacer mención de [Jehová], y no hablaré más en su nombre”, dijo él. Pero ¿dejó de hacerlo realmente?
Más tarde expresó que sentía que la palabra de Jehová era como un fuego ardiente encerrado en sus huesos, y que estaba
cansado de contenerla (Jeremías 20:7-9). Aunque Jeremías tuvo miedo a veces, siguió agradando a Dios por el amor que le
tenía. Veamos cómo lo protegió Dios por ser fiel.
Jehová le dijo a Jeremías que advirtiera al pueblo que si no dejaba de hacer cosas malas, Jerusalén sería destruida. Cuando
las personas oyeron las palabras del profeta, se enojaron y dijeron: “A este hombre le corresponde el juicio de muerte”. Sin
embargo, Jeremías les suplicó: “Obedezcan la voz de Jehová”. Luego les dijo que si lo mataban, estarían asesinando a un
hombre inocente que Dios había enviado a hablarles. ¿Sabes qué pasó después?...
La Biblia dice: “Los príncipes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: ‘No hay juicio de muerte que le
corresponda a este hombre, porque fue en el nombre de Jehová nuestro Dios como nos habló’”. Puesto que Jeremías
no dejó que el temor lo dominara, Dios lo protegió. Veamos ahora lo que le ocurrió a Uriya, otro profeta de Jehová, que
actuó de manera muy diferente.
Según dice la Biblia, Uriya siguió profetizando contra Jerusalén con palabras como las de Jeremías. Pero cuando el rey
Jehoiaquim se enfureció con Uriya, ¿sabes cómo reaccionó este profeta?... Sintió miedo, dejó de hacer lo que Dios le había
mandado y huyó a Egipto. Así que el rey envió a sus hombres para traerlo de vuelta. ¿Qué crees que hizo después aquel rey
malo?... ¡Mató a Uriya con una espada! (Jeremías 26:8-24.)
¿Por qué habrá protegido Jehová a Jeremías, pero no a Uriya?... Pues bien, Jeremías quizá sintió miedo en algún momento,
pero no dejó de servir a Jehová ni huyó. No se dio por vencido. En cambio, Uriya sí lo hizo. ¿Qué aprendemos del ejemplo de
Jeremías?... Que a veces pudiera parecernos difícil hacer lo que Jehová nos pide, pero siempre debemos confiar en él y
obedecerlo.
PROMESAS INCUMPLIDAS, AMOR INCONDICIONAL
INTRODUCCIÓN.
Tituló este mensaje “Promesas incumplidas, amor incondicional”. Hoy vamos a hablar de un personaje de la Biblia que le
hizo una promesa a Jesús y no cumplió, sin embargo Jesús le mostró su amor incondicional.
Me he dado cuenta de la manera en la que me identifico con este personaje justamente por eso, por el hecho de hacer
promesas a Dios. Por eso este mensaje va para aquellos que en algún momento le hicieron promesas a Dios, fallaron y la
culpa gobernó sus mentes, al punto de pensar de que Dios perdió el interés en ellos. Hoy tengo una palabra para alguien
aquí, Dios no perdio en ínteres en tí, ya menos que conozcas su amor probablemente siempre entrarás en ese círulo vicioso
de la culpa.
Juan 18:15–18 RVA
Simón Pedro y otro discípulo siguieron a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús al patio del
sumo sacerdote; pero Pedro se quedó fuera, a la puerta. Y salió el otro discípulo que era conocido del sumo sacerdote,
habló a la portera y llevó a Pedro adentro. Entonces la criada portera dijo a Pedro: —¿Tú no serás también de los discípulos
de ese hombre? El dijo: —No lo soy. Y los siervos y los guardias estaban de pie, pues habían encendido unas brasas porque
hacía frío; y se calentaban. Pedro también estaba de pie con ellos, calentándose.
Juan 18:25–27 RVA
Estaba, pues, Pedro de pie calentándose, y le dijeron: —¿Tú no serás también de sus discípulos? El negó y dijo: —No lo soy.
Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le había cortado la oreja, le dijo: —No te vi yo en el
huerto con él? Pedro negó otra vez, y en seguida cantó el gallo.
- Simón Pedro, era un pescador del mar de Galilea, Jesús lo había llamado con un propósito, hacerlo pescador de hombres.
Estuvo al lado de Jesús alrededor de tres años, vio los milagros, y su corazón ardía por Jesús. Pedro, era de esos que haría
cualquier cosa por Jesús. De hecho hasta cortó una oreja cuando vino a arrestar al Señor.
Hay un momento donde Jesús les dice que él ya no estaría con ellos y le pregunta Pedro ¿a dónde vas? Jesús le dice que
adonde va Él no puede ir, pero que ira después. Pedro no comprende esto y dice Porque no puedo seguirte, mi vida doy, te
prometo que mi vida doy por ti. Y Jesús le revelará que antes de que cante el gallo lo negará tres veces.
La pregunta es. Entre este Pedro que promete dar su vida por Jesús y el que ahora hemos visto que le niega, ¿Qué Paso?
Tengo una pregunta para vosotros ¿Alguna vez le hiciste una promesa a Dios y no cumpliste? Te diré algunos que hacen los
cristianos.
Señor, te prometo que voy a leer más la Biblia.
Señor te prometo que voy a orar más.
Señor te prometo que voy a servirte.
Señor te prometo que voy a dejar el chisme.
A lo mejor no eres de aquellos que ha prometido esto, a lo mejor le prometiste a Dios que te ibas a guardar antes del
matrimonio, o que ibas a dejar la pornografía o ese hábito oculto que te hace sentir verguenza delante de Dios.
Sea lo que sea que hayas prometido y fallaste. Hoy Dios por cada promesa incumplida nos quiere mostrar su amor
incondicional.
1. Necesitas ayuda, solo no podrás.
Juan 18:16 RVA
pero Pedro se quedó fuera, a la puerta. Y salió el otro discípulo que era conocido del sumo sacerdote, habló a la portera y
llevó a Pedro adentro.
a) Pedro seguía a Jesús de lejos y cuando Jesús entró al patio del sumo sacerdote él se quedó fuera. No sabemos por qué se
quedó fuera y espero hasta que Juan lo haga pasar. Hay estudiosos, que dicen que Pedro tenía tanta vergueza que no era
capaz de seguir, otros atribuyen a que Juan primero se aseguro el entrar para así hacer entrar a Pedro. Sea lo que sea, Pedro
en ese momento necesito la ayuda de Juan para estar cerca de Jesús.
b) Hermanos, que importante es darnos cuenta la necesidad que tenemos los unos de los otros. En ocasiones pensamos de
que no es así, no queremos que nadie se entere de la verguenza que tenemos, es un gran error pensar que no necesitamos
de un hermano o hermana en la fe para darnos apoyo.
Gálatas 6:2 RVA
Sobrellevad los unos las cargas de los otros y de esta manera cumpliréis la ley de Cristo.
Santiago 5:16 LBLA
Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanos. La oración eficaz del justo
puede lograr mucho.
c) Hermanos no podemos vivir nuestra fe pensando que podemos solos, nos necesitamos, necesitas que se ore por ti, que te
exhorten (aunque no te guste), necesitas un abrazo (Aunque no te guste tambien).
2. Aunque falles, no dejes de buscar a Dios.
Juan 18:18 RVA
Y los siervos y los guardias estaban de pie, pues habían encendido unas brasas porque hacía frío; y se calentaban. Pedro
también estaba de pie con ellos, calentándose.
a) Una vez dentro del patio, ¿Sabes a dónde se fue Pedro? a calentarse con los guardias y siervos del sumo sacerdote.
b) Luego de esconder que era discípulo de Jesús, se pone al mismo nivel de aquellos que van a golpear, insultar, escupir,
burlarse de Jesús.
c) Muchas veces no nos pasa lo mismo cuando escondemos nuestra fe por temor al que dirán. Y nos calentamos junto con
aquellos que hacen bromas obsenas acerca de Jesús, o se burlan de nuestra fe. Aunque falles, no dejes de buscar a Jesús. no
dejes de poner tu mirada en Él ¿Sabes por qué´? porque el te conoce, más que tú mismo.
Así como conocí realmente el corazón de Simón Pedro.
3. Dios siempre va al encuentro de sus hijos.
Después de haberle negado tres veces, Simón Pedro volvió al mar de Galilea, es decir a su vieja vida antes de conocer a
Jesús.
Jesús había muerto en la cruz y Simón Pedro no estaba. Pedro pensó que todo había terminado y que lo único que le
quedaba era volver a hacer lo que sabía hacer, pescar.
En cierta ocasión mientras había ido de pesca por casi toda la noche, un hombre a lo lejos les grita, TENEIS ALGO DE COMER.
Le dice tirar la red a la derecha, y en ese momento la red se empezo a llenar de peces.
Uno de ellos lo mira bien y dice es el Señor, Pedro no lo puede creer y se tira de la barca a comprobar que es el Maestro.
Cuando llega, Jesús está preparando un pescado en medio de una brasa. La palabra Brasa solo aparece dos veces en el
Evangelio de Juan, 1. Cuando Pedro se calentaba con los enemigos de Jesús y 2. Ahora en Juan 21 , Jesús resucitado
haciendo el desayuno a Pedro.
Conclusión
Dios conoce nuestro corazón y nos invita a la mesa a arreglar nuestras cuentas. Muchas veces tenemos miedo de acudir al
Señor porque pensamos que esta enojado, o simplemente nuestra verguenza nos aparta de Él.
He conocido personas que no vuelven a la Iglesia por verguenza. Jesús le hace tres preguntas a Pedro ¿Me amas?
Sabes que te quiero.
Amor (ágape), Amor (Fileo)
Pedro a la tercera se entristece Porque Jesús ya no le pregunta si le ama, sino si le quiere.
Jesús le muestra que no se trata de cuanto amor tiene Pedro por Jesús, sino del amor de Jesús por Pedro.
No se trata de cuanto quieras o ames a Dios, se trata del amor de Dios, ese amor incondicional que nos impulsa a cumplir
nuestro propósito.
Pedro tenía que ser el que apaciente el rebaño de Jesús, pero tu y yo tenemos el llamado de ser la Iglesia de Jesús., no
importa si fallaste o no, esta cita esta preparada para que cumplas tu propuesta. No puedes cumplirlo, si primero no le
conoces.
¿Qué figuras bíblicas se sintieron abandonadas por Dios y cómo lo afrontaron?
Sentirse abandonado por Dios es una experiencia profunda y profundamente humana que muchas personas encuentran en
algún momento de sus vidas. La Biblia, en su rica tapicería de narrativas, nos proporciona numerosos ejemplos de individuos
que se sintieron abandonados por Dios y cómo enfrentaron tales sentimientos. Estas historias no solo ofrecen consuelo, sino
que también proporcionan ideas prácticas para construir resiliencia emocional. Exploremos algunas de estas figuras bíblicas
y sus viajes a través del abandono.
Uno de los ejemplos más conmovedores de sentirse abandonado por Dios se encuentra en la historia de Job. Job era un
hombre de gran fe y rectitud, sin embargo, enfrentó un inmenso sufrimiento y pérdida. En cuestión de días, perdió su
riqueza, sus hijos y su salud. El sentido de abandono de Job es palpable en sus palabras: "¿Por qué escondes tu rostro y me
consideras tu enemigo?" (Job 13:24, NVI). A pesar de sus sentimientos de abandono, Job no abandonó su fe. Continuó
clamando a Dios, cuestionando y lamentándose, pero nunca alejándose. La resiliencia de Job se ve en su compromiso
inquebrantable de buscar a Dios, incluso en sus momentos más oscuros. Su historia nos enseña que está bien expresar
nuestro dolor y confusión a Dios y que hacerlo puede ser una parte vital de nuestro proceso de sanación.
Otra figura significativa que se sintió abandonada por Dios es el Rey David. A lo largo de los Salmos, David a menudo
expresa sentimientos de abandono y desesperación. En el Salmo 22, David clama: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de salvarme, tan lejos de mis gritos de angustia?" (Salmo 22:1, NVI). Este Salmo es
particularmente notable porque también es citado por Jesús en la cruz, destacando la profundidad del sufrimiento humano
y el sentimiento de abandono divino. El mecanismo de afrontamiento de David involucraba un diálogo crudo y honesto con
Dios, derramando su corazón en oración y canción. A pesar de sus sentimientos, David reafirmaba repetidamente su
confianza en la fidelidad de Dios, como se ve en el Salmo 13:5-6: "Pero yo confío en tu amor inagotable; mi corazón se
regocija en tu salvación. Cantaré alabanzas al Señor, porque ha sido bueno conmigo." El ejemplo de David nos enseña la
importancia de la comunicación honesta con Dios y el poder de la adoración y la alabanza para fomentar la resiliencia
emocional.
Elías, el profeta, también experimentó un profundo sentido de abandono. Después de una confrontación victoriosa con los
profetas de Baal, Elías huyó por su vida de la ira de la reina Jezabel. En el desierto, se sentó bajo un árbol de retama y oró
para morir, diciendo: "Basta ya, Señor. Quítame la vida; no soy mejor que mis antepasados" (1 Reyes 19:4, NVI). Elías se
sentía completamente solo y abandonado, sin embargo, Dios lo encontró en su desesperación. Un ángel le proporcionó
comida y agua, y Dios le habló en un susurro suave, asegurándole su presencia y propósito. La historia de Elías nos muestra
que en nuestros momentos de sentirnos abandonados, Dios a menudo nos encuentra de maneras inesperadas, proveyendo
para nuestras necesidades y guiándonos suavemente de regreso a nuestro propósito.
Jeremías, conocido como el profeta llorón, también se sintió abandonado por Dios. Su ministerio estuvo marcado por el
rechazo, la persecución y un inmenso sufrimiento personal. En Lamentaciones, expresa su angustia: "Yo soy el hombre que
ha visto la aflicción bajo la vara de la ira del Señor. Me ha llevado y me ha hecho caminar en tinieblas en lugar de luz"
(Lamentaciones 3:1-2, NVI). A pesar de su profundo sentido de abandono, Jeremías encontró esperanza al recordar la
fidelidad pasada de Dios y sus promesas: "Por el gran amor del Señor no somos consumidos, porque nunca fallan sus
compasiones. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad" (Lamentaciones 3:22-23, NVI). La resiliencia de Jeremías
estaba arraigada en su profunda confianza en el carácter de Dios y su esperanza inquebrantable en las promesas de Dios.
El ejemplo supremo de sentirse abandonado por Dios se encuentra en Jesucristo mismo. En la cruz, Jesús clamó: "Dios mío,
Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mateo 27:46, NVI). Este grito de desamparo refleja la profundidad del
sufrimiento de Jesús mientras cargaba con el peso del pecado del mundo. Sin embargo, incluso en este momento de
profundo abandono, Jesús encomendó su espíritu en las manos del Padre (Lucas 23:46, NVI). La experiencia de Jesús nos
enseña que sentirse abandonado por Dios no es un signo de fe débil, sino una parte de la experiencia humana. Su respuesta
nos muestra la importancia de la confianza y la entrega, incluso cuando no entendemos nuestras circunstancias.
Al reflexionar sobre estas figuras bíblicas, vemos un hilo común en cómo enfrentaron los sentimientos de abandono. No se
alejaron de expresar su dolor, confusión y desesperación a Dios. En cambio, se involucraron en una comunicación honesta y
cruda con Él. Buscaron la presencia de Dios, ya sea a través de la oración, el lamento o buscando Su voz en el silencio.
También se recordaron a sí mismos la fidelidad pasada de Dios y sus promesas, encontrando esperanza y fortaleza en su
carácter inmutable.
Además, estas historias nos recuerdan que sentirse abandonado por Dios no significa que Dios realmente nos haya
abandonado. En cada caso, Dios estaba presente y activo, incluso cuando los individuos no podían percibirlo. Las fortunas de
Job finalmente fueron restauradas, David experimentó la liberación de Dios, Elías recibió un propósito renovado, Jeremías
encontró esperanza en las promesas de Dios, y la resurrección de Jesús demostró la victoria final de Dios sobre el pecado y
la muerte.
Para nosotros hoy, estas historias ofrecen una hoja de ruta para construir resiliencia emocional. Cuando nos sentimos
abandonados por Dios, podemos seguir los ejemplos de Job, David, Elías, Jeremías y Jesús al:
1. Expresar nuestros sentimientos honestamente: Es vital derramar nuestros corazones a Dios, compartiendo nuestro
dolor, confusión y desesperación. Dios puede manejar nuestra honestidad, y expresar nuestras emociones puede ser
un paso crucial en el proceso de sanación.
2. Buscar la presencia de Dios: Ya sea a través de la oración, la lectura de las Escrituras, la adoración o el silencio,
buscar la presencia de Dios puede proporcionar consuelo y guía. Incluso cuando no podemos sentir Su presencia,
podemos confiar en que Él está cerca.
3. Recordar la fidelidad de Dios: Reflexionar sobre la fidelidad pasada de Dios y sus promesas puede proporcionar
esperanza y fortaleza. El carácter de Dios es inmutable, y su amor por nosotros es constante.
4. Confiar y rendirse: Confiar en la bondad de Dios y rendir nuestras circunstancias a Él, incluso cuando no
entendemos, puede ayudarnos a encontrar paz y resiliencia.
En conclusión, la Biblia nos proporciona ricos ejemplos de individuos que se sintieron abandonados por Dios y cómo
enfrentaron tales sentimientos. Sus historias nos recuerdan que no estamos solos en nuestras luchas y que sentirse
abandonado por Dios es parte de la experiencia humana. Al seguir sus ejemplos, podemos construir resiliencia emocional y
encontrar esperanza y fortaleza en el amor y la fidelidad inmutables de Dios.
¿Quién en la Biblia enfrentó el rechazo y cómo lo superó?¿Qué personajes bíblicos experimentaron transformaciones
significativas?¿Qué dice la Biblia sobre que Dios nunca nos deja ni nos desampara?¿Cuáles son algunos ejemplos bíblicos de
buscar la soledad para conectarse con Dios?¿Cómo proporciona Dios apoyo a los que tienen el corazón roto según la Biblia?
¿Qué personajes bíblicos tenían una relación profunda con Dios y cuáles fueron los beneficios? ¿Qué personajes bíblicos
recibieron la gracia de Dios?¿Qué lecciones podemos aprender de los relatos bíblicos de encuentros personales con Dios?
¿Qué revela la historia del Éxodo sobre el carácter de Dios?¿Hay ejemplos de personas en la Biblia que hayan
experimentado tristeza romántica o desamor?
La depresión en la Biblia: ¿Qué personajes bíblicos sufrieron depresión?
Un error común entre los cristianos es creer que si te sientes deprimido o necesitas un psiquiatra o psicoterapeuta, tu fe no
es lo suficientemente fuerte. Muchos cristianos que no saben mucho sobre salud mental o enfermedades mentales pueden
decirle a otro: "Ora y pide perdón por tus pecados". Pueden equiparar esos sentimientos de depresión con el castigo por los
pecados.
Nada más lejos de la realidad. Algunas de las figuras más importantes de la Biblia, reconocidas a lo largo de la historia por su
fe y cercanía a Dios, también lucharon contra la depresión en algún momento. De hecho, no tienes nada que objetar:
El rey David experimentó episodios prolongados de depresión:
Un ejemplo notable en la Biblia es el rey David, pastor, guerrero, poeta y rey profundamente amado por Dios. David es
reconocido en la Biblia y entre los cristianos por haber derrotado al gigante filisteo Goliat con solo una piedra en una honda.
Con el tiempo, unificaría a las tribus de Israel y establecería Jerusalén como su capital.
Sin embargo, el rey David expresa con frecuencia sentimientos de profunda tristeza y desesperación en el Libro de los
Salmos:
En el Salmo 6:6-7, el rey David escribe: «Estoy agotado de gemir. Toda la noche inundo mi lecho de llanto y empapo mi lecho
de lágrimas. Mis ojos se debilitan de tristeza; desfallecen a causa de todos mis enemigos».
Salmo [Link] “¿Hasta cuándo debo luchar con la angustia de mi alma, con el dolor de mi corazón cada día?”.
Por último, en Salmos 31:9-24, escribe: “Señor, ten piedad de mí, porque estoy en angustia; mis ojos se debilitan de tristeza,
mi alma y mi cuerpo de dolor. Mi vida se consume de angustia y mis años de gemidos; mis fuerzas flaquean a causa de mi
aflicción, y mis huesos se debilitan”.
El profeta Elías cayó en la desesperación y pidió a Dios que le quitara la vida:
Además, el profeta Elías experimentó un período de profunda desesperación y desolación. En el Primer Libro de los Reyes,
Elías se vio obligado a esconderse tras su enfrentamiento con los sacerdotes del dios pagano Baal. Durante este tiempo
escondido en el desierto, Elías cayó en una profunda depresión y expresó su deseo de morir:
1 Reyes 19:4 “Pero él mismo caminó un día por el desierto. Llegó a un arbusto de retama, se sentó debajo y oró pidiendo
morir. «Ya basta, Señor», dijo. «Quítame la vida; no soy mejor que mis antepasados».
La vida de Job es una profunda meditación sobre el sufrimiento humano:
En el libro de Job, el personaje principal se describe como un hombre justo, temeroso de Dios y apartado del mal. Es
bendecido con riquezas, una familia numerosa y una reputación respetada en su comunidad. Sin embargo, Satanás desafía a
Dios y cuestiona la rectitud de Job, sugiriendo que Job sirve a Dios solo porque ha sido bendecido con prosperidad. Dios
permite que Satanás pruebe la fe de Job quitándole sus posesiones, sus hijos y, finalmente, su salud. La vida de Job da un
vuelco al experimentar una profunda pérdida y aflicción física.
En el capítulo 7 de Job, Job se dirige directamente a Dios, desahogando su angustia y dolor, implorando alivio a su
sufrimiento. Describe sus días como llenos de desesperanza e inutilidad:
Job [Link] «Por tanto, no callaré; hablaré con la angustia de mi espíritu, me quejaré con la amargura de mi alma… Desprecio
mi vida; no quiero vivir para siempre. Déjame en paz; mis días no tienen sentido».
La vida de Ana está marcada por la angustia de un anhelo insatisfecho:
Ana era una mujer devota y fiel a Dios, cuya vida estuvo inicialmente marcada por la angustia. Fue una de las dos esposas de
un hombre llamado Elcana que enfrentaba una profunda lucha personal: era estéril y no podía concebir un hijo. El dolor de
Ana se agravó por el hecho de que esta condición física conllevaba un importante estigma social y emocional en su sociedad.
Penina, la otra esposa de Elcana, en cambio, sí pudo concebir y se burlaba y antagonizaba a Ana por su infertilidad.
En su desesperación, Ana se sintió olvidada y abandonada. Sin embargo, en lo más profundo de su angustia, al derramar su
corazón en oración, encontró la respuesta del Señor y recibió paz al confiar en el plan final de Dios.
1 Samuel 1:10-11: “En su profunda angustia, Ana oró al Señor, llorando amargamente. E hizo un voto, diciendo: “Señor
Todopoderoso, si tan solo miras la miseria de tu sierva y te acuerdas de mí, y no te olvidas de tu sierva, sino que le das un
hijo, entonces lo dedicaré al Señor por todos los días de su vida, y nunca se pasará navaja por su cabeza”.
El dolor de Noemí fue tan inmenso que sintió que Dios se había vuelto contra ella:
Noemí experimentó un profundo dolor y desesperación en medio de las pruebas de la vida. Noemí sufrió pérdidas
significativas en un corto período: primero su esposo, luego sus dos hijos, dejándola sin herederos varones que continuaran
su linaje. Pasó de ser esposa y madre a ser una viuda sin hijos en muy poco tiempo. Además de esto, Noemí se encontró
completamente sola en Moab, una tierra extranjera, separada de su familia extendida que vivía en su natal Belén. Lamentó
su amargo destino, rebautizándose a sí misma como Mara, que significa amargura. La desesperación y el dolor de Noemí
eran palpables cuando regresó a Belén con su nuera Rut, con el corazón apesadumbrado por el dolor y la resignación:
Rut 1:20-21: "Así que las dos mujeres siguieron caminando hasta que llegaron a Belén. Cuando llegaron a Belén, todo el
pueblo se conmovió a causa de ellas, y las mujeres exclamaron: "¿Será esta Noemí?" «No me llamen Noemí», les dijo.
«Llámenme Mara, porque el Todopoderoso me ha amargado mucho la vida».
La historia de Noemí finalmente se convierte en una de esperanza y redención gracias a la providencia de Dios, pero durante
un largo período de su vida, Noemí sintió una abrumadora sensación de desesperación y amargura.
Jeremías fue testigo de la devastación de Jerusalén y de su pueblo y cayó en una angustia emocional extrema:
Jeremías era conocido como el "profeta llorón", encargado de la carga de ser mensajero de Dios. Su ministerio profético
coincidió con un período de inmensa agitación y crisis nacional en Israel, presenciando la inminente destrucción de
Jerusalén y el exilio de su pueblo por los babilonios. Jeremías enfrentó una oposición, rechazo y persecución implacables por
su impopular mensaje de juicio y fatalidad inminente. Experimentó profundos sentimientos de aislamiento, ya que a
menudo se encontraba solo en sus convicciones, con pocos aliados o partidarios. Sus profecías finalmente se cumplieron y
tuvo que presenciar la devastación de su amada ciudad y el sufrimiento de su pueblo.
La angustia de Jeremías es palpable en sus escritos, tanto en el Libro de Jeremías como en el Libro de las Lamentaciones:
Jeremías 20:14-18: “¡Maldito sea el día en que nací! ¡Que no sea bendito el día en que mi madre me dio a luz! ¡Maldito sea
el hombre que le dio la noticia a mi padre, quien lo alegró mucho, diciendo: “¡Te ha nacido un hijo!”! Que ese hombre sea
como las ciudades que el Señor devastó sin piedad. Que oiga llantos por la mañana, gritos de guerra al mediodía. Porque no
me mató en el vientre, siendo mi madre mi sepulcro, su vientre dilatado para siempre. ¿Por qué salí del vientre para ver
angustia y dolor, y para terminar mis días en vergüenza?”
Moisés experimentó sentimientos de duda, incompetencia y desesperación mientras dirigía a los israelitas:
Moisés, venerado como el gran liberador y legislador, enfrentó profundas luchas internas y emocionales a pesar de su
profunda cercanía con Dios. Encargado de guiar a los israelitas fuera de la esclavitud en Egipto y hacia la Tierra Prometida,
Moisés cargó con el peso de esta responsabilidad. Su camino estuvo plagado de pruebas y desafíos, desde confrontar la
dureza de corazón del faraón hasta gestionar las quejas y revueltas de su pueblo.
A pesar de su inquebrantable compromiso con la misión de Dios, Moisés lidió con la inseguridad y la incompetencia,
cuestionando su capacidad para cumplir con su llamado divino. En ocasiones, la carga se volvió tan abrumadora que Moisés
suplicó a Dios que le quitara la vida en lugar de seguir soportando el peso del liderazgo:
Números [Link] «No puedo llevar a toda esta gente yo solo; la carga es demasiado pesada para mí. Si así me vas a tratar, te
ruego que me mates —si he hallado favor ante tus ojos— y no me dejes sufrir mi propia ruina».
Entonces, ¿por qué los siervos fieles de Dios sufren de depresión y otras aflicciones mentales?
Si bien todos estos personajes bíblicos finalmente encuentran esperanza y redención en Dios, es evidente que todos sufren
profunda desesperación, depresión y desesperanza en algún momento. Entonces, ¿por qué deben sufrir los siervos fieles de
Dios?
En el libro del Génesis, Satanás introdujo el concepto de sufrimiento en el mundo a través del pecado original. Satanás, en
forma de serpiente, tienta a Adán y Eva en el Jardín del Edén para que desobedezcan el mandamiento de Dios de no comer
del árbol del conocimiento del bien y del mal. Mediante esta incredulidad y acto de desobediencia, Adán y Eva traen al
mundo el pecado y sus consecuencias, incluyendo todas las formas en que un ser humano puede sufrir y morir.
Este es el momento preciso en que la relación armoniosa de la humanidad con Dios, la creación y entre sí se fractura, lo que
conduce a un estado caído caracterizado por el sufrimiento moral y físico. Satanás aparece constantemente en la Biblia para
tentar a siervos de Dios como el rey David, el profeta Elías y Job, a alejarse de Dios. Las seducciones de Satanás para alejar a
las personas de Dios se presentan de muchas formas, y las afecciones de salud mental son una de ellas.
La buena noticia es que Dios mantiene a estos personajes notables bajo su control, guiándolos hacia la esperanza del Mesías
venidero, el Salvador del mundo, Jesucristo, quien liberará a la humanidad de la esclavitud del pecado y las maldiciones.
Dios los usa como ejemplos para que los tomemos como referencia. Si has aceptado a Jesús y crees que Él te salvó del
pecado y de la muerte eterna, Dios promete que eres su hijo y que Él siempre está contigo. El enemigo quiere usar los
problemas de salud mental para hacernos olvidar o dudar de esta maravillosa verdad.
Por qué es tan importante buscar ayuda cuando te sientes deprimido:
La depresión, la desesperanza y el sufrimiento son solo algunos de los métodos que Satanás emplea para arruinar para
siempre el gozo y la relación del cristiano con Dios. Cuanto más miserable seas, menos capaz serás de regocijarte en el
Evangelio y de sentirte feliz y pleno en tu relación con Dios. Cuanto más desanimado e indefenso te sientas, mayor será el
riesgo de aislarte y evitar la comunidad que todos necesitamos.
Por eso, si sufres de depresión o cualquier aflicción mental, es fundamental buscar ayuda y abordarla de inmediato. Por
supuesto, te animamos a orar a Dios para que te alivie y a buscar su cercanía en momentos de sufrimiento. La oración y la
Palabra de Dios son aspectos vitales del bienestar espiritual y emocional. Sin embargo, si no tratamos la depresión, puede
empeorar con el tiempo y tener consecuencias graves, como un mayor riesgo de abuso de sustancias, deterioro del
funcionamiento diario y pensamientos y comportamientos suicidas.
Desde una perspectiva espiritual, un estado de depresión y desesperanza desatendidas también puede comprometer
nuestra espiritualidad. Podemos empezar a flaquear en nuestra fe en Dios y olvidarnos por completo de Él en medio de
nuestro sufrimiento. O podemos perder de vista el plan especial de Dios para nuestras vidas y cómo Él podría usar nuestro
sufrimiento y dolor para algo inimaginablemente mejor. Le animamos a usted o a cualquiera de sus seres queridos a buscar
ayuda de inmediato si algo no le parece bien emocional y mentalmente.
TEXTO 1 Corintios 1:26-31
26
Pues mirad, hermanos, vuestra vocación (llamamiento), que no sois muchos
sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo
necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo
escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado
escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte
en su presencia. 30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido
hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; 31 para que,
como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.
ASUNTO LLAMAMIENTO
(como identificamos el asunto, es la
idea principal de considerar el
contexto y analizar la estructura del
pasaje)
cuando no se encuentra el asunto
hay q leer todo el contexto,
TEMA Escogido por Dios
(llamativo no mas de 7 palabras)
TITULO LO NECIO, LO DEBIL, LO MENOSPRECIADO, LO VIL Y LO QUE NO ES (LO QUE NO
(un titulo claro, simple, preciso) TIENE IMPORTANCIA) ES LO QUE DIOS ESCOGIO.
PROPOSICION LA GLORIA ES PARA DIOS.
INTRODUCCION EN LA IGLESIA DE CORINTO, COMO EN MUCHAS HOY EN DIA, ES MUY POSIBLE
(LLAMATIVA, O EN FORMA DE QUE EL APOSTOL PABLO HAYA OBSERVADO LA MEMBRESIA AL ESCRIBIR ESTE
[Link] O ALGO VERSICULO 26, LES RECORDO QUE MUY POCOS DE ELLOS ERAN FAMOSOS,
ACORDE A LO Q SE QUIERE DAR A PODEROSOS, ACAUDALADOS O EDUCADOS CUANDO CREYERON EN CRISTO.
ENTENDER) LOS POCOS QUE ANTES TENIAN PRESTIGIO, INFLUENCIA E INGRESOS
ECONOMICOS, AHORA LO HAN PERDIDO POR SER AHORA SEGUIDORES DE
CRISTO.
LA FAMA SOLO ERA CUANDO ESTABAN EN EL MUNDO.
EL MISMO PABLO FUE UN HOMBRE RICO, DE ALTA POSICION SOCIAL Y MUY
EDUCADO, PERO ESRIBIO EN FILIPENSES 3:8… "Pero todo lo considero pérdida por
la grandeza del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo y
lo tengo por basura para ganar a Cristo.". Este versículo enfatiza el valor
inigualable de conocer a Cristo y la voluntad de renunciar a todo en su búsqueda,
incluso considerando las posesiones terrenales como "basura" en comparación
con el conocimiento de Cristo.
El valor incomparable de conocer a Cristo:
Pablo considera que el conocimiento de Cristo es lo más valioso, superando
cualquier otra posesión o logro en la vida.
La renuncia a todo por Cristo:
Para alcanzar este conocimiento, Pablo está dispuesto a renunciar a todo,
incluyendo lo que alguna vez consideró valioso.
Considerar todo como "basura":
El conocimiento de Cristo es tan valioso que Pablo ve todo lo demás como
insignificante, casi como "basura".
La búsqueda de Cristo:
El objetivo final de Pablo es alcanzar a Cristo y ser hallado en Él, lo que implica
una transformación radical en su vida.
ORACION DE TRANSICION ¿QUE ES LA MIES? mies" adquiere un significado metafórico. Representa la
(ES EL PUENTE RETORICO Q UNE muchedumbre de personas que se convierten a la fe o están próximas a hacerlo.
NUESTRA PROPOSICION CON EL Esta analogía compara la labor evangelizadora con la cosecha, donde las almas se
PUNTO PRINCIPAL, QUIERE DECIR Q asemejan a los granos que deben ser recogidos y salvados.
YA VOY A ENTRAR AL PUNTO instando a la difusión de la fe.
PRINCIPAL)
PUNTOS PRINCIPALES: 1 I LOS OJOS DEL BUEN PASTOR (9:36-37).
(PUNTOS PRINCIPALES SALEN DEL A. Vieron las necesidades del hombre.
CAPITULO) 1. ¿Vemos almas?
2. ¿Vemos su condición? 3. ¿Tenemos compasión?
B. Vieron la mies.
1. ¿Vemos las posibilidades?
2. ¿Vemos la falta de obreros?
II LA ORACIÓN DEL BUEN PASTOR (9:38).
A. Oró al Señor de la mies.
1. Debemos reconocer al dueño.
2. Debemos orar.
A. Oró por obreros.
1. ¿Ora usted específicamente por obreros?
2. ¿Ora usted para SER obrero?
III LAS OBRAS DEL BUEN PASTOR (9:35).
A. Enseñaba y predicaba en todas partes.
1. ¿Ha seguido su ejemplo?
2. Así alistó la mies (preparó el terreno, sembró la semilla).
B. Envió obreros (Mateo 10:5)
1. ¿Ha oído usted su llamada?
2. Era y es la única manera de cosechar la mies y cuidar la grey.
CONCLUSION A. ¿Se atreva usted a comparar sus ojos con los del BUEN PASTOR?
B. ¿Su oración?
C. ¿Sus obras?
D. ¡MIRE! ¡ORE! ¡VAYA PREDICANDO!
E. El Buen Pastor dio Su vida por usted. ¿Será en vano Su sacrificio por usted?
Rinda su vida a Cristo en fe y obediencia hoy mismo para que él pueda ser SU
BUEN PASTOR.
En resumen: Filipenses 3:8 es un llamado a reconocer el valor inmenso de
conocer a Cristo Jesús y a estar dispuestos a renunciar a todo lo demás para
alcanzarlo.