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Hegemonia

El documento aborda el concepto de hegemonía y su evolución desde el siglo XV hasta la actualidad, centrándose en la dominación política, económica y cultural ejercida por diversas potencias a lo largo de la historia. Se explora el pensamiento político anti-hegemónico, destacando la importancia de la ideología y la lucha ideológica en la construcción de consensos y la resistencia a la dominación. Además, se analizan las clases sociales y su papel en la lucha hegemónica, así como la influencia de poderes locales y foráneos en la conformación de la hegemonía.

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Hegemonia

El documento aborda el concepto de hegemonía y su evolución desde el siglo XV hasta la actualidad, centrándose en la dominación política, económica y cultural ejercida por diversas potencias a lo largo de la historia. Se explora el pensamiento político anti-hegemónico, destacando la importancia de la ideología y la lucha ideológica en la construcción de consensos y la resistencia a la dominación. Además, se analizan las clases sociales y su papel en la lucha hegemónica, así como la influencia de poderes locales y foráneos en la conformación de la hegemonía.

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN

SUPERIOR Y UNIVERSITARIA

UNIVERSIDAD DE LAS CIENCIAS DE LA SALUD “HUGO CHÁVEZ FRÍAS”

PNF: MEDICINA INTEGRAL COMUNITARIA

UNIDAD CURRICULAR: PPLA

VALERA EDO. TRUJILLO

HEGEMONÍA Y PENSAMIENTO POLÍTICO ANTI-HEGEMÓNICO


DESDE EL SIGLO XV HASTA NUESTROS DÍAS

REALIZADO POR:

BR. ARGUELLO YOSELIN C.I: 31.109.822

BR. ESPINÓZA DENILSON C.I: 30.880.325

BR. PÉREZ JESUSANA C.I: 30.717.327

BR. VALERO AURIMAR C.I: 31.368.444

BR. VILLEGAS YUDITH C.I: 30.437.894

SECCIÓN “E”

PROFESOR: RAFAEL GONZÁLEZ

VALERA, OCTUBRE 2022


ÍNDICE DE CONTENÍDO

Pág.

INTRODUCCIÓN…………………………………………………………………………. 1

POLÍTICA, PODER Y HEGEMONÍA. CLASES SOCIALES Y LUCHA


HEGEMÓNICA. PODERES LOCALES Y FORÁNEOS. IDEOLOGÍA Y LUCHA
IDEOLÓGICA. TIPOS Y FORMAS DE HEGEMONÍA

Política…………………………………………………………………………….... 2

Poder……………………………………………………………………………….. . 2

Hegemonía…………………………………………………………………………... 3

Pensamiento Anti-hegemónico……………………………………………………… 3

Clases sociales y lucha hegemónica………………………………………………... 4

Poderes locales y foráneos…………………………………………………………. 6

Ideología y lucha ideológica………………………………………………………... 7

Tipos y formas de hegemonía……………………………………………………… 9

LA HEGEMONÍA ESPAÑOLA – PORTUGUESA HASTA EL TERCER CUARTO


DE SIGLO XIX. HEGEMONÍA TOTAL: DOMINIO POLÍTICO, ECONÓMICO Y
CULTURA. FORMAS DE DOMINIO DE LOS PODERES ESPAÑOL Y
PORTUGUESES EN LA ÉPOCA, EN LO POLÍTICO – MILITAR, ECONÓMICO
Y EN LO CULTURAL

La Hegemonía Española – Portuguesa hasta el tercer cuarto de Siglo XIX………... 11

Formas de dominio de los poderes español y portugueses en la época, en lo político 13


– militar, económico y en lo cultural…………………………………….................

Hegemonía Española……………………………………………………… 13

Hegemonía Portugués……………………………………………………... 17

LA HEGEMONÍA INGLESA DESDE EL ÚLTIMO CUARTO DE SIGLO XIX


HASTA PRINCIPIOS DEL SIGLO XX. HEGEMONÍA PARCIAL: DOMINIO
ECONÓMICO. FORMAS DE DOMINACIÓN DEL PODER INGLES EN LA
ÉPOCA EN LO ECONÓMICO.

La Hegemonía Inglesa desde el último cuarto de Siglo XIX hasta principios del 20
Siglo XX……………………………………………………………………………..

Formas de dominación del poder ingles en la época en lo económico…………....... 21

LA HEGEMONÍA ESTADOUNIDENSE DESDE PRINCIPIO DEL SIGLO XX


HASTA LA ACTUALIDAD. HEGEMONÍA TOTAL: DOMINIO POLÍTICO,
ECONÓMICO Y CULTURAL. FORMAS DE DOMINACIÓN DEL PODER
ESTADOUNIDENSE EN LA ÉPOCA, EN LO POLITÍCO – MILITAR,
ECONOMÍCO Y CULTURAL

La hegemonía estadounidense desde principio del Siglo XX hasta la actualidad…... 22


Dominio político – militar…………………………………………………... 22

Dominio económico………………………………………………………. .. 23

Dominio cultural………………………………………………………….. ... 23

TRONCOS COMUNES EN EL PENSAMIENTO POLITÍCO ANTI-


HEGEMÓNICO DE LA AMERICA LATINA Y EL CARIBE A LO LARGO DE SU
HISTORIA: LA IDENTIDAD, LA INDEPENDENCIA, LA UNIÓN Y LA
JUSTICIA SOCIAL. LA CONSTRUCCIÓN DE LA NUEVA HEGEMONÍA DEL
PODER POPULAR.

Troncos comunes en el pensamiento político antihegemónico de la América Latina 24


y del Caribe a lo largo de su historia………………………………………………...

La construcción de la nueva hegemonía del poder popular………………………... 25

La hegemonía del Siglo XX hasta la actualidad……………………………………. 28

CONCLUSIONES…………………………………………………………………………. 33

REFERENCIAS BIBLIOGRAFÍA………..……………………………………………... 35
1

INTRODUCCIÓN

El desarrollo del concepto de hegemonía fue realizado por Antonio Gramsci movido por

un interés político práctico de entender los mecanismos de conformación y consolidación de la

dominación. Gramsci la describió sobre todo como un fenómeno subjetivo, una construcción

social, como la capacidad de generar consenso, es decir, la capacidad del poder de instalarse en

la producción espiritual de la sociedad con el objetivo de conformarla de acuerdo con sus

intereses.

Este consenso, sin embargo, no se forma, afirma Gramsci, porque la clase en el poder sea

capaz de generar una “falsa conciencia” ideología que haga aparecer ante las otras clases como

si se tratara de un ejercicio de ilusionismo, sus intereses como universales, no porque tenga más

capacidad de convicción que los demás, sino porque es capaz de estructurar la construcción

ideológica de la sociedad alrededor de un sistema cultural, de un sistema de relaciones sociales,

de una espontaneidad que reproduce constantemente la dominación, señalando precisamente

aquel elemento de su teoría que mantiene mayor actualidad: su interpretación de la cultura como

dimensión esencial de estructuración y desarrollo de la hegemonía. A continuación realizaremos

un bosquejo teórico sobre la hegemonía y pensamiento político anti-hegemónico desde el siglo

XV hasta nuestros días.


2

1.- POLÍTICA, PODER Y HEGEMONÍA. CLASES SOCIALES Y LUCHA

HEGEMÓNICA. PODERES LOCALES Y FORÁNEOS. IDEOLOGÍA Y LUCHA

IDEOLÓGICA. TIPOS Y FORMAS DE HEGEMONÍA.

POLÍTICA

La política es una actividad orientada en forma ideológica a la toma de decisiones de un

grupo para alcanzar ciertos objetivos. También puede definirse como el ejercicio del poder para

la resolución de un conflicto de intereses. La utilización del término ganó popularidad en el siglo

V A.C., cuando Aristóteles desarrolló su obra titulada justamente “Política”.

PODER

El término poder tiene múltiples definiciones y usos. La palabra se utiliza para hacer

referencia a la facultad, facilidad o potencia para hacer algo. El poder implica también tener más

fuerza que alguien y vencerle en una lucha física o en una discusión. El concepto de poder puede

variar en el tiempo y con respecto a la manera de pensar de los diferentes autores. Numerosos

autores tratan esta cuestión. Cada uno de ellos ha comprendido el poder de una manera más

particular. También, suele definirse como la posibilidad de que algo suceda.


3

HEGEMONÍA

La palabra hegemonía procede del griego (hegemón: jefe, líder o gobernante), de ahí pasó

al latín y a los idiomas contemporáneos, en su acepción original significaba “dirección suprema”

de un estado en relación a otros.

El concepto de Hegemonía, en la definición tradicional, refiere a la dirección política o

dominación especialmente en las relaciones entre los Estados. El marxismo amplió esta

definición a la dirección o dominación entre las clases sociales, y es Antonio Gramsci, quien

profundiza el desarrollo de este concepto, tanto que puede considerarse un punto crítico en el

desarrollo no solo de su obra sino de toda la teoría cultural marxista. Se denomina hegemonía al

dominio de una entidad sobre otras de igual tipo. Se puede aplicar a diversas situaciones con el

mismo significado: un bloque de naciones puede tener hegemonía gracias a su mayor potencial

económico, militar o político, y ejerce esa hegemonía sobre otras poblaciones, aunque estas no la

deseen.

PENSAMIENTO ANTI-HEGEMÓNICO:

Se propone la filosofía antihegemónica como una práctica que no reconoce el uso de la

fuerza y del poder compulsivo y/o violento que posee la racionalidad política capitalista, para

inculcar sistemas de representaciones sociales, culturales, políticos, éticos, etc., con un alto grado

de adhesión y adaptabilidad, poco reflexivos y muy doctrinantes. Este nuevo modo de la praxis
filosófica puede ser considera antihegemónica, porque carece de confianza en cualquier relación 4

o estructura de dominación entre colectivos e individuos donde una elite o clase superior ejerce

su dominancia sobre otros muchos que suelen ser la mayoría.

CLASES SOCIALES Y LUCHA HEGEMÓNICA:

Según Gramsci la hegemonía es el consenso, es decir un poder o dominación mediante el

consenso, donde una clase impone al resto de la sociedad un sistema de significados propios, a

cerca de cómo es y se debe estar en el mundo; va a ver una clase dominante que va a imponer su

hegemonía que va a ser un conjunto de formas de ver el mundo que se va a tender a pensar que

es el correcto.

Ahora bien como se impone esto básicamente atreves de las practicas ideológicas y

culturales de una clase dominante que se difunde al resto del conjunto social, mediante

mecanismos tales como: la educación es decir, el sistema educativo, el sistema religioso y los

medios de comunicaron. Estos tres mecanismos básicos van a actuar en lo siguiente van a

“educar” a los dominados, educándolos para que conciban la forma de ver el mundo de este

sometimiento como “natural” que esto natural va a ser de la clase dominante que va tener el

dominio del aparto educativo, religioso y de comunicación, a través de los cuales impone su

forma de ver el mundo. Esto va a llevar a una neutralización de una capacidad revolucionaria de

las clases sociales populares, pero el aporte de la teoría de Gramsci, la hegemonía no es una

estructura que se impone sobre otras estructuras como si fueran grandes bloques sino que mas
bien siempre la hegemonía nunca es acabada sino que siempre admite rupturas, choques y

conflictos. 5

La visión marxista de la sociedad postula que la vida es una lucha continua entre grupos

sociales. Estos grupos están determinados económicamente, y la modernidad ha intensificado el

conflicto convirtiéndolo en una lucha por el poder entre una élite gobernante minoritaria y la

mayoría, compuesta por trabajadores. El socialista y pensador social italiano Antonio Gramsci

intentó explicar por qué las crisis no precipitan revoluciones, tal y como debiera suceder según la

teoría marxista clásica. Afirmó que la represión que ejerce la clase gobernante no basta para

garantizar un orden social estable: también es necesaria la subyugación ideológica. Esta se da en

un complejo proceso por el cual la élite gobernante difunde su visión del mundo, de modo que es

aceptada como de sentido común y prácticamente incuestionable. Esto es lo que Gramsci llamó

«hegemonía», un disimulado modo de dominación de clase que explica por qué los trabajadores

pueden acabar convirtiéndose en fascistas en vez de revolucionarios.

Gramsci afirmó que la hegemonía es cultural y que está implicada en una lucha entre

visiones del mundo basadas en la clase, lo que incluye valores, ideas, creencias y concepciones

sobre lo que los seres humanos y la sociedad son y, sobre todo, podrían ser. La hegemonía,

explicaba, es un mecanismo invisible por el cual las posiciones de influencia en la sociedad

siempre están ocupadas por miembros de la clase ya gobernante y, en general, con el

consentimiento de los subordinados. Las ideas de la clase gobernante, que son las que dominan

la sociedad, son postuladas por los intelectuales a su servicio (a menudo sin ser plenamente

conscientes de ello), como los periodistas. La exposición constante a estas ideas supone que las

clases bajas las experimenten como algo natural e inevitable y acaben convencidos de ellas. Las
ideas hegemónicas, así, modelan el pensamiento de todas las clases sociales. Por eso, afirmaba
6
Gramsci, el reto de la modernidad consiste en no desilusionarse con la lucha constante y ver más

allá de las «ilusiones» (las ideas que propugnan los grupos de élite) y resistirse a ellas. Como los

individuos somos capaces de pensar críticamente acerca de la visión que se nos impone, lo que

Gramsci denominó «pensamiento contrahegemónico», el dominio ideológico que ejerce la clase

dominante se ve amenazado con frecuencia. En las democracias liberales occidentales, el desafío

a la hegemonía es una realidad cotidiana.

La naturaleza y el alcance de estas luchas entre visiones del mundo contrapuestas

dependen de las circunstancias sociales, políticas y económicas. Así, por ejemplo, si una crisis

económica prolongada provoca un alto nivel de desempleo, es probable que se alcen fuerzas

contrahegemónicas en forma de sindicatos o movimientos de protesta. Gramsci señala que, en la

mayoría de las sociedades capitalistas, las clases gobernantes se enfrentan a una oposición y un

disentimiento constantes «desde abajo», y deben dedicar una gran cantidad de tiempo y energía a

gestionar esta situación, en la que el control total es casi imposible, incluso por breves periodos

de tiempo. Las ideas de Gramsci enfatizan el papel de los individuos y las ideologías en la lucha

por el cambio social y, por lo tanto, cuestionan el determinismo económico del marxismo

tradicional. Su concepto de «hegemonía cultural», que reconoce la autonomía humana y la

importancia de la cultura, ha tenido un duradero impacto en diversas disciplinas académicas.

PODERES LOCALES Y FORÁNEOS


El poder de todas formas, el uso más habitual del término refiere al dominio, imperio,

facultad y jurisdicción que alguien tiene para ejecutar algo o mandar. Así, el poder se relaciona

con el gobierno de un país o con el instrumento en el que consta la facultad que un hombre 7

otorga a otro para que, en lugar su yo y representándole, pueda ejecutar algo. El poder es,

además, una posesión o la tenencia de algo (por ejemplo: “Ya tengo los documentos en mi

poder”)

El poder local es la correlación y articulación de las distintas fuerzas que interactúan en

un espacio geográfico común, la cual es delimitada por factores sociales, económicos, culturales

y políticos. Es la capacidad que tiene la ciudadanía de un territorio para apropiarse de su propio

destino.

Los poderes foráneos son mecanismos que extienden fuerzas en personas o instituciones

que proceden de otro lugar o espacio geográfico no común, la cual permite apropiarse del

control de las decisiones políticas, económicas y culturales.

IDEOLOGÍA Y LUCHA IDEOLÓGICA

La ideología es un concepto polémico. Por una parte se considera instrumento de poder y,

por la otra, se trata como si fuese un término neutral. La ideología constituye un conjunto de

ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, una colectividad o una

época. También se trata de la doctrina filosófica centrada en el estudio del origen de las ideas. La
ideología tiende a conservar o transformar el sistema social, económico, político o cultural

existente.
8

La ideología consiste en una forma de ocultamiento en que los intereses y preferencias

propias de un grupo social se disfrazan, al hacerse pasar por intereses y valores universales, y se

vuelven así aceptables por todos.

LUCHA IDEOLÓGICA:

La lucha ideológica adquiere una importancia central desde una perspectiva de

“convencer para vencer”. Es la confrontación en el plano de las ideas de los distintos intereses

que sostienen diferentes sectores de una sociedad.

La ideología forma la base del poder indirecto que consiste en el manejo de la

manipulación por parte de un poder dominante hacia los dominados; en cambio, el poder directo

impone su voluntad, a pesar de la resistencia (vid. Max Weber), sea en el campo militar o en el

área de la economía.

Los dominados construyen su ideología mediante los cuadros de cultura, transmitidos en

las instituciones educativas, controladas por el poder dominante (poder hegemónico, según

Gramsci). En la época posmoderna los medios de comunicación sustituyen la educación formal e

informal de una manera incontrolable y masiva, dirigidos por las empresas transnacionales, bajo

intereses comerciales. De este modo, la ideología muestra un círculo de dominación, donde los
actores controlan a los receptores en una forma indirecta mediante el método de influir en su

pensamiento, sobre todo por los medios de comunicación.


9

La lucha ideológica se manifiesta entre la clase poseedora de los medios de producción y

aquella que no es propietaria de los mismos adquiere formas tan sutiles que pasa desapercibida

para los oprimidos, que llegan incluso a asimilar la ideología dominante como suya y con ello

echan sobre sus cuellos cadenas tan pesadas como las cadenas de la esclavitud económica. No

obstante los elementos más avanzados de la clase revolucionaria se empeñan en oponer ideas

emancipadoras no sólo en el terreno económico y político, sino también en otros campos como

en el de la cultura y las artes.

Podría formarse una contraideología, opuesta a los cuadros ideológicos estandarizados, si

los receptores toman conciencia y se rebelan contra el poder dominante, lo que corresponde a la

lucha de poder, formada por un poder y un contrapoder. Socialmente las ideologías se

desarrollan para asegurarse de que los miembros del grupo piensen, crean y actúen de tal modo

que sus acciones redunden en su propio beneficio y en el del grupo en general. Esta función

social “coordinadora” sirve al interés del grupo en sus relaciones con otros grupos.

TIPOS Y FORMAS DE HEGEMONÍA:

La hegemonía, palabra que en líneas generales hace alusión a una superioridad en

cualquier ámbito pero que se suele aprovechar para marcar la supremacía que un determinado
Estado tiene sobre otros, puede clasificarse de distintas maneras en función de cómo se la
10
analice:

Hegemonía cultural: producida cuando una clase dominante influye sobre otra para

imponer su identidad, sus intereses, su ideología y su cultura, aspectos que terminan siendo

adoptados por los subordinados.

Hegemonía política, es un concepto aplicado a la política internacional, donde un Estado o

un conjunto de ellos, aparece como más poderoso que otro u otros con los que está

relacionado de manera amistosa o agresiva. Se refiere a la supremacía o dominio fáctico que

un estado ejerce sobre otros.

Hegemonía económica, está representada por los países que tienen el control económico de

una zona a nivel mundial.

Hegemonía militar, se manifiesta en el potencial bélico que posee una nación en cuanto a

armamento, contingente, municiones, etc.

Hegemonías marítimas o dominio de los mares por parte de los Estados.

Hegemonía conservadora, vinculado a la historia de Colombia.

Hegemonía lingüística, asociada al imperialismo en materia lingüística, logrando que un

idioma predomine en una zona o región dejando en segundo plano a otras lenguas.

Hegemonía del proletariado, noción relacionada al marxismo que se ubica como un periodo

que aparece antes del desarrollo del socialismo y termina con la implementación del

comunismo.
11

2.- LA HEGEMONÍA ESPAÑOLA – PORTUGUESA HASTA EL TERCER CUARTO DE

SIGLO XIX. HEGEMONÍA TOTAL: DOMINIO POLÍTICO, ECONÓMICO Y

CULTURA. FORMAS DE DOMINIO DE LOS PODERES ESPAÑOL Y PORTUGUESES

EN LA ÉPOCA, EN LO POLÍTICO – MILITAR, ECONÓMICO Y EN LO CULTURAL.

En la segunda mitad del siglo XVI se produjo un cambio de orientación en las relaciones

internacionales: el fin de las aspiraciones de unidad de la Europa cristiana y el surgimiento de los

particularismos. La separación de la Casa de Habsburgo en dos ramas significó la formación de

una política exterior específica de la Monarquía española y el sometimiento a aquélla de todos

los Estados que la componían. En el Imperio, por la paz de Augsburgo de 1555 el emperador

reconoció a los príncipes luteranos el derecho a su religión, con la obligación de los súbditos de

acatar la de su soberano (cuius regio, eiusreligio), y la secularización de las propiedades

eclesiásticas llevada a efecto por los príncipes hasta ese momento, pero vetándola para el futuro.

Este acuerdo no sólo significó la aceptación de la división religiosa del Imperio, sino la del

particularismo de sus Estados; y, por tanto, los Habsburgo de Viena se centrarán también en los

intereses de sus Estados patrimoniales.

Por otro lado, se produjo un cambio en las relaciones de las principales Monarquías. Los

largos años de lucha entre Francia y los Habsburgo darán paso a un respiro. Desde la paz de

Cateau-Cambrésis de 1559, se inició un período de paz entre los viejos contendientes, que no

reanudarán sus hostilidades hasta finales de siglo. Por el contrario, a la tradicional amistad anglo-
española sucedió una enemistad irreconciliable en el terreno político, religioso y colonial, que no
12
cesará hasta la desaparición del Imperio colonial español, ya en el siglo XIX.

Portugal y España se relacionan a lo largo de la época contemporánea teniendo ambas

una condición de partida común: la emergencia, el desarrollo y la consolidación del nacionalismo

en tanto ideología que habría de estructurar la construcción del Estado. En ambos casos, la

sustitución paulatina de las estructuras de Antiguo Régimen guarda relación con los procesos

liberales europeos. En ambos, las condiciones de partida -la estabilidad política del Estado, las

carencias de las economías internas, el precario desarrollo de las sociedades son cuando menos

difíciles. De tal modo que los procesos de articulación del Estado unitarios, centralizado y

moderno son retos comunes a las dos sociedades peninsulares.

Desde el optimismo liberal que insufla Europa, España y Portugal se mantienen atentas a

los conflictos consustanciales al establecimiento de los regímenes liberales, y se muestran

temerosas del contagio de la revolución. EL Iberismo español de mediados del siglo XIX sigue,

como el portugués, la estela de las corrientes románticas movimientos panunionistas que

recorren Europa, haciendo de la configuración del Estado-Nación el objetivo de la

contemporaneidad. Por primera vez, las esperanzas depositadas en un posible proyecto iberista

corren paralelas a las fuerzas históricas que ven posible una proyección descentralizada de

España.

En el largo proceso de las décadas centrales del siglo XIX, Portugal avanzará a mejor

ritmo que España sometida esta última a las emergentes tensiones periféricas en la consecución

de una identidad nacional. Pero, a diferencia de otras naciones del entorno, en las que las ideas se
13
acompañan de la política hasta hacer realidad un conjunto de teorías sobre la nación, los dos

países peninsulares no llegaron a conseguir nunca un estadio de verdadera praxis en el proyecto

iberista.

Los liberales portugueses y los españoles, al amparo de un sentimiento decadentista

compartido, fueron los principales impulsores de la tesis que promovía la unión peninsular.

Debilitados sin embargo por las presiones e intereses de las dos grandes potencias del momento,

Francia y Gran Bretaña, la propuesta de Unión Ibérica recuperaba el sentimiento nacional. Pero,

juntas, España y Portugal podrían recuperar en la sociedad internacional del momento el rango

de dignidad que la historia les había conferido en el pasado.

FORMAS DE DOMINIO DE LOS PODERES ESPAÑOL Y PORTUGUESES EN LA

ÉPOCA, EN LO POLÍTICO – MILITAR, ECONÓMICO Y EN LO CULTURAL.

LA HEGEMONÍA ESPAÑOLA

Tubo su inició en la segunda mitad del siglo XVI cuando Felipe II fue coronado rey de

España tras el traspaso de su padre el emperador Carlos V en 1556, reunió enormes territorios

que como defensor del catolicismo trató de mantener unidos frente a los múltiples enemigos que

heredó del reinado de su padre y de esta forma convirtió a España en el poder hegemónico de

Europa; España especialmente Castilla fue la región más rica, constituía la base de su poder,

entre los territorios de este imperio estaban los Países Bajos, el Franco Condado, el Milanesado,

Nápoles, Sicilia y Cerdeña en Africa heredó las plazas de Orán, el peñón de Vélez de la Gomera,
14
Alcazarquivir, Melilla y Tánger, en América sus dominios se extendían desde California y

Florida hasta el estrecho de Magallanes, en Asia, Filipinas y varias islas del Pacífico y en 1581

logró la unidad ibérica al ser coronado rey de Portugal; el territorio español alcanzo más de

veinte millones de kilómetros cuadrados a finales del siglo XVIII, aunque su mayor expansión se

produjo entre los años 1580 y 1640 durante los reinados de Felipe II Felipe III, y Felipe IV bajo

la Corona Española de los imperios español y portugués.

Luego de una larga guerra y tras derrotar a los partidarios de Juana la Beltraneja en la

Guerra de Sucesión Castellana los Reyes Católicos Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón

se unieron en matrimonio y se produjo la unión dinástica de las dos Coronas sin embargo, cada

reino mantuvo su propia administración bajo la misma monarquía la formación de un estado

unificado solo se materializó tras siglos de unión bajo los mismos gobernantes, los nuevos reyes

introdujeron el estado moderno absolutista en sus dominios, que pronto buscaron ampliar.

La expansión del Imperio español en el Nuevo Mundo fue llevada a cabo desde Sevilla, y

el control de las Américas fue llevado por virreyes que funcionaban con efectiva autonomía. Los

reyes Habsburgos consideraron sus colonias como sociedades feudales en vez de partes

integrantes de España. Los Habsburgos, familia que había gobernado tradicionalmente sobre

diversos dominios no contiguos y había sido forzado a delegar autonomía a administradores

locales, duplicaron estas políticas feudales en España, particularmente en el País Vasco y

Aragón, por lo que los impuestos, mejora de infraestructurass y políticas de comercio interior

fueron definidos independientemente por cada región, manteniéndose barreras de aduanas

interiores y peajes. El Conde-Duque de Olivares consideró esencial que la burocracia estuviera


15
centralizada, incluso apoyó la unión completa de Portugal con España, aunque nunca tuvo la

oportunidad de hacer realidad sus ideas. Después de que Carlos abdicara, la burocracia se había

hecho cada vez mayor y más corrupta hasta que, por el despido de Olivares en 1643, se volvió

obsoleta.

DOMINIO POLÍTICO-MILITAR:

Los Reyes Católicos también heredaron la política del rey Felipe II y tras la muerte de

Carlos VIII de Francia reclamaron la reintegración de Nápoles a la Corona ya que Fernando II se

había involucrado en la pelea con Francia y Venecia por el control de la península itálica. Estos

conflictos se convirtieron en el eje central de su política exterior.

Después de la muerte de la reina Isabel, Fernando, como único monarca, adoptó una

política más agresiva que la que tuvo como marido de Isabel, utilizando las riquezas castellanas

para expandir el territorio en Italia, contra Francia, y fundamentalmente contra el reino de

Navarra, al que conquistó en 1512.

El primer gran reto del rey Fernando fue en la guerra de la Liga de Cambrai contra

Venecia, donde los soldados españoles se distinguieron junto a sus aliados franceses en la batalla

de Agnadello (1509). Con el objetivo de aislar a Francia, se adoptó una política matrimonial que

llevó al casamiento de las hijas de los Reyes Católicos con las dinastías reinantes en Inglaterra,

Borgoña y Austria. Tras la muerte de Fernando, la inhabilitación de Juana I, hizo que Carlos de

Austria, heredero de Austria y Borgoña, fuera también heredero de los tronos españoles.
16

DOMINIO ECONÓMICO:

La aspiración de Felipe II de mantener la hegemonía en Europa descansó sobre todo en

los impuestos que se recaudaban en Castilla, cuya economía se basaba en la lana de las ovejas

merinas, la industria del paño y el comercio, desarrollado en las ferias castellanas.

Imposición del capital económico y financiero, que condujo al establecimiento de ciertas

estructuras como la participación de las casas comerciales, la impartición de créditos a los

gobiernos y la instauración de compañías para la explotación y exploración de los recursos

naturales. Sin embargo, una serie de problemas sumieron a España en una profunda crisis

económica: La escasa población en comparación con otros países europeos, como consecuencia

de las guerras y la emigración a América. La cantidad de oro y plata traída de América, que

provocó una gran elevación de los precios de los productos españoles. Las tres bancarrotas

sucesivas del Estado, en 1557, 1575 y 1597.

DOMINIO CULTURAL:

El reinado de la casa de Austria supuso para España la llegada de graves problemas sociales -

culturales:

Persecuciones religiosas debidas a la intolerancia, la Inquisición fomentó la corrupción y

delación, y fue un factor coadyuvante a la decadencia española. Se convirtió en un método


para destruir enemigos, amigos celosos e incluso para solventar disputas sobre propiedades

para conseguir influencia. 17

Brillaron las artes, sobre todo la pintura con autores como Velázquez, Claudio Coello y otros

gracias al mecenazgo de la casa real; También hubo grandes literatos, como Cervantes, Lope

de Vega, Quevedo o Calderón de la Barca, lo que ha hecho que se llame a la época de Felipe

IV el Siglo de oro español.

HEGEMONÍA PORTUGUÉS:

Imperio portugués es el nombre que recibe el conjunto de Portugal y sus territorios, en

diferentes fases y extensión, desde el siglo XV hasta el siglo XX; se formó en la Era de los

descubrimientos, durante la cual ocupó un lugar predominante conjuntamente con el Imperio

español, siendo una de las más poderosas potencias de la época. El Imperio portugués pasó a

pertenecer a la Monarquía Hispánica durante el reinado de Felipe II y se separó en el reinado de

Felipe IV (1580-1640).

Portugal perdió las colonias que le quedaban cuando se independizaron en el año 1975,

siendo esta la fecha de disolución formal del Imperio portugués, si bien el Imperio fue perdiendo

poder paulatinamente con el proceso de decadencia iniciado en el siglo XVII, estando marcado

este proceso por la independencia de la que fuera la más importante de las colonias portuguesas,

Brasil, en el año 1822.


Hegemonía portugués Imperio portugués es el nombre que recibe el conjunto de Portugal

y sus territorios, en diferentes fases y extensión, desde el siglo XV hasta el siglo XX; se formó en

la Era de los descubrimientos, durante la cual ocupó un lugar predominante conjuntamente con el 18

Imperio español, siendo una de las más poderosas potencias de la época El Imperio portugués

pasó a pertenecer a la Monarquía Hispánica durante el reinado de Felipe II y se separó en el

reinado de Felipe IV (1580-1640).

Portugal perdió las colonias que le quedaban cuando se independizaron en el año 1975,

siendo esta la fecha de disolución formal del Imperio portugués, si bien el Imperio fue perdiendo

poder paulatinamente con el proceso de decadencia iniciado en el siglo XVII, estando marcado

este proceso por la independencia de la que fuera la más importante de las colonias portuguesas,

Brasil, en el año 1822.

DOMINIO POLÍTICO-MILITAR:

Los sistemas políticos eran muy parecidos a los de España, esa similitud se reflejo en las

revoluciones burguesas, con sus parlamentarismos liberales y se tradujo luego en las derivas

autoritarias conservadoras.

En el campo jurídico y político este dominio suponía un discurso legitimador que justifique

las guerras contra los pueblos con los que entraba en contacto.

DOMINIO ECONÓMICO:
El imperio se extiende por un vasto territorio imposible de dominar con los sistemas
19
tradicionales de administración.

Vínculos políticos informales (incluidas las relaciones eclesiásticas, las relaciones

comerciales y la presencia de aventureros)

Durante sus comienzos, se estructuraba en; las factorías, o construcciones en ciudades no

portuguesas para el comercio, o zonas de intercambio directo (ciudades no portuguesas sin

edificios cuyo mercado lo realizaban desde las propias cargas del barco).

La sociedad mantenía estructuras feudales, pese a que la expansión colonial había creado una

poderosa clase mercantil, asentada en la capital.

Las diferencias entre los fidalgos (un puñado de familias con gran poder económico y

político) y los nombres (que constituían la baja nobleza) eran equiparables a las de los

grandes y los hidalgos de Castilla.

DOMINIO CULTURAL:

Marcado por la emigración, buscaba expandir su lengua, costumbres y libertad religiosa,

marcando la superioridad de la raza blanca y trayendo grandes riquezas a la metrópolis, en

muchas ocasiones en perjuicio de las propias colonias.


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3.- LA HEGEMONÍA INGLESA DESDE EL ÚLTIMO CUARTO DE SIGLO XIX

HASTA PRINCIPIOS DEL SIGLO XX. HEGEMONÍA PARCIAL: DOMINIO

ECONÓMICO. FORMAS DE DOMINACIÓN DEL PODER INGLES EN LA ÉPOCA EN

LO ECONÓMICO.

Con la victoria en Waterloo en 1815 Inglaterra se consolida como Potencia hegemónica

durante el siglo XIX. Este puede ser considerado el siglo de la hegemonía inglesa o británica, es

decir el siglo en que Inglaterra se erige como la principal potencia nivel mundial. El imperio

británico se fue constituyendo a lo largo de los siglos, a través de una serie de fases de expansión

relacionada con el comercio, la colonización y la conquista. Esto provoco que en ese país se

crearan las condiciones para la revolución Industrial y ésta permitió la consolidación del imperio.

El imperio facilito la extensión de la tecnología, el comercio, el idioma y el gobierno

británicos por todo el mundo. La hegemonía imperial contribuyo al espectacular crecimiento

económico de Gran Bretaña y al peso de sus intereses en el escenario. «La Unión Soviética es

hoy una potencia global. Pero el pensamiento sobre ella, las estrategias destinadas a contenerla y

por lo tanto, y como respuesta y sus propias estrategias se han configurado en base a que era

considerada una potencia global (superpotencia) antes de que lo fuera. La Unión Soviética se vio

obligada a comportarse como una superpotencia por ser la opositora como cabeza de un bloque

de países constituido en un sistema político y socio-económico antagónico al capitalista de una

verdadera superpotencia, los Estados Unidos».


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FORMAS DE DOMINACIÓN DEL PODER INGLES EN LA ÉPOCA EN LO

ECONÓMICO.

El siglo XIX puede ser considerado el siglo de la hegemonía inglesa o británica, es decir

el siglo en que Inglaterra se erige como la principal potencia nivel mundial. El imperio británico

se fue constituyendo a lo largo de los siglos, a través de una serie de fases de expansión

relacionada con el comercio, la colonización y la conquista. Esto provoco que en ese país se

crearan las condiciones para la Revolución Industrial y ésta permitió la consolidación del

imperio. El imperio facilito la extensión de la tecnología, el comercio, el idioma y el gobierno

británicos por todo el mundo.

Fue el periodo en el cual Inglaterra controlaba el comercio mundial por la flota naval más

poderosa del mundo.

La revolución industrial permitió que Inglaterra fuera la única potencia industrial del mundo

hasta más allá del siglo XIX.

Aumento de la producción agrícola, dominio sobre los mares, liberación de la mano de obra

rural e innovaciones tecnológicas como la maquina de vapor y la maquina hiladora.


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4.- LA HEGEMONÍA ESTADOUNIDENSE DESDE PRINCIPIO DEL SIGLO XX

HASTA LA ACTUALIDAD. HEGEMONÍA TOTAL: DOMINIO POLÍTICO,

ECONÓMICO Y CULTURAL. FORMAS DE DOMINACIÓN DEL PODER

ESTADOUNIDENSE EN LA ÉPOCA, EN LO POLITÍCO – MILITAR, ECONOMÍCO Y

CULTURAL

La hegemonía de Estados Unidos ocupa una posición relevante en la economía mundial

desde que en 1872 desplazara a gran Bretaña como primera potencia industrial y en el transcurso

del sigo XX como indiscutible potencia económica y financiera desde el fin de la segunda guerra

mundial. La posición de los Estados Unidos no tiene precedentes. Es la única potencia con

intereses globales y la única potencia mundial.

DOMINIO POLÍTICO - MILITAR:

Es un imperio ideológico, quizás por esta razón, el imperio estadounidense, aspira a la

transformación del mundo a su propia imagen y semejanza.

Los Estados Unidos es un Estado de tamaño casi continental que posee la maquinaria

productiva y militar más poderosa del globo, y es el único poder mundial en la actualidad.

Por ello ha caído en la tentación de procurar el control, no sólo económico, sino también

político.
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DOMINIO ECONÓMICO:

Gran cantidad de recursos naturales y control de las principales materia primas (petróleo).

Constante innovación favorecida por su sistema científico y tecnológico.

Gran modernidad empresarial.

Extraordinaria capacidad financiera, la banca más grande del mundo y la de mayor volumen

de negocios internacionales.

Su moneda: el dólar se consolido como la moneda mundial de referencia.

DOMINIO CULTURAL

EEUU ha afianzado su cultura en varios países del mundo, utilizando la moda, el cine,

etc., como ejemplo el uso del jeans, las tiras cómicas alusivas a personales estadounidenses, el

rock, la cultura pop, el dominio de Hollywood.


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5.- TRONCOS COMUNES EN EL PENSAMIENTO POLITÍCO ANTI-HEGEMÓNICO

DE LA AMERICA LATINA Y EL CARIBE A LO LARGO DE SU HISTORIA: LA

IDENTIDAD, LA INDEPENDENCIA, LA UNIÓN Y LA JUSTICIA SOCIAL. LA

CONSTRUCCIÓN DE LA NUEVA HEGEMONÍA DEL PODER POPULAR.

TRONCOS COMUNES EN EL PENSAMIENTO POLÍTICO ANTIHEGEMÓNICO DE

LA AMÉRICA LATINA Y DEL CARIBE A LO LARGO DE SU HISTORIA.

El siglo americano de Nuestra América fue uno cargado de posibilidades contra

hegemónicas, muchas de las cuales venían de una tradición que arranca del siglo XIX después de

la independencia de Haití en 1804. Entre ellas, podemos contar la Revolución Mexicana de 1910;

el movimiento indígena encabezado por Quintín Lamé en Colombia en 1914; el movimiento

sandinista en Nicaragua en los años 20 y 30, y su triunfo en los 80; la democratización radical en

Guatemala en 1944; el surgimiento del peronismo en 1946; el triunfo de la Revolución Cubana

en 1959; la llegada al poder de Allende en 1970; el movimiento Sin Tierra en Brasil desde los

80, y el movimiento zapatista desde 1994. La avasalladora mayoría de estas experiencias

emancipadoras ha apuntado contra el siglo europeo americano o, por lo menos, tenía como

acicate las ideas hegemónicas y las ambiciones políticas de este último.

Es un hecho que la globalización hegemónica neoliberal estadunidense, que hoy se

esparce por todo el globo, tuvo su campo de entrenamiento en Nuestra América desde principios

del siglo pasado. Al no permitírsele a Nuestra América ser el Nuevo Mundo con el mismo

enraizamiento que la América europea, se vio forzada a ser el Mundo más Nuevo de la América
25

europea. Este envenenado privilegio hizo de Nuestra América un campo fértil para todo tipo de

experiencias emancipadoras, cosmopolitas, contra hegemónicas, tan exhilarantes como

dolorosas, tan radiantes como sus promesas y tan frustrantes como sus logros.

Un segundo pensamiento es que Nuestra América no ha tenido que luchar únicamente

contra las visitas imperiales de su vecino del Norte. Este último tomó el control y se instaló en el

Sur, no sólo socializando con los nativos sino asumiendo la forma de elites locales que

mantienen alianzas transnacionales con los intereses estadunidenses.

El tercer pensamiento se refiere a la ausencia de una hegemonía en el campo contra

hegemónico. Aunque el concepto de hegemonía es un instrumento crucial en la dominación de

clases en las sociedades complejas, es un concepto igualmente crucial en las luchas contra dicha

dominación. De entre los grupos dominados y oprimidos, alguno debía ser capaz de convertir sus

particulares intereses de liberación en interés común de todos los oprimidos, tornándose así

hegemónico.

LA CONSTRUCCIÓN DE LA NUEVA HEGEMONÍA DEL PODER POPULAR

En los movimientos sociales y políticos de las décadas del 60 y 70 que marcaron

profundamente a nuestra sociedad, el problema del poder fue planteado con fuerza, en contra de

concepciones de izquierda tradicionales para la cuales el tema se postergaba de manera

indefinida. Partidos considerados siempre de izquierda como el Partido Comunista, los diversos

Partidos Socialistas, las variantes maoístas y trotzquistas no se planteaban el problema del poder.
26

No significa ello que no hablasen sobre el poder. El asunto es que para ellos el problema no se

imponía como una exigencia perentoria a realizar. No se cuestionaba en los hechos seriamente el

poder del capitalismo. Por una u otra razón, la revolución estaba postergada, de manera que

había tiempo de sobra para debatirlo. El problema, en cambio, adquirió no sólo actualidad, sino

exigencia perentoria en las diversas agrupaciones y partidos de una nueva izquierda, por llamarla

de esa manera, que se proponían hacer la revolución. Ello significaba, terminar con la sociedad

capitalista, sustituirla por una sociedad socialista. Ya no se trataba de una meta lejana, sino de

algo que estaba en cierta manera a la mano.

El debate sobre el poder fue intenso, y las concepciones, diversas, pero todas, de una u

otra manera se sintetizaban en "la toma del poder". En realidad la expresión pertenece a la teoría

que fundamentó los procesos revolucionarios del siglo veinte. Toma del poder, asalto al poder,

asalto al cielo, son expresiones equivalentes. Sin duda que son movilizadoras, encienden en la

imaginación figuras utópicas que impulsan a la voluntad para la lucha. El poder, en primer lugar,

es concebido como un objeto. Así como se puede tomar, o en términos populares, "agarrar" un

objeto, también se puede tomar o agarrar el poder. De esta manera, se piensa que no se tiene el

poder, no se lo ejerce, hasta que no se lo ha tomado. El poder está en manos de las clases

dominantes, de los grandes consorcios, del ejército. En fin, alguien, o algunos lo tienen. Se trata

de arrebatárselo. En segundo lugar, el poder está en un lugar determinado. Ese lugar puede ser la

"Casa Rosada", Campo de Mayo o La Tablada. Quienes están ahí tienen el poder. Para

arrebatárselo es necesario trasladarse hasta ese lugar.


27

La columna del Che, desde la sierra Maestra a Santa Clara, y desde allí a la Habana, o la

"Larga Marcha" a Pekín son símbolos de este ir hasta el lugar donde se encuentra el poder, para

tomarlo, arrebatándoselo al enemigo. El poder, en consecuencia, es como una cosa que está en

un determinado lugar al que hay que trasladarse para tomarlo. Algo semejante a la expedición de

los Argonautas dirigidos por Jason a la Cólquide para arrebatar el célebre "vellocino de oro".

Pero ya se sabe, semejante tesoro está bien guardado, bien custodiado. La marcha para su

conquista no es una fiesta, sino una lucha. Menester es tener la organización y los instrumentos

necesarios para dar esa lucha. El instrumento por excelencia es el partido político. Para la toma

del poder se necesita un partido revolucionario y para que éste lo sea, debe estar constituido por

el sujeto o los sujetos revolucionarios. Como en la teoría marxista tradicional el sujeto

revolucionario es el proletariado, el partido debe ser un partido obrero y, su meta próxima es la

conquista del poder y el establecimiento de la dictadura del proletariado. El concepto de

"dictadura del proletariado" es por demás significativo. Normalmente significó lo contrario a la

democracia, en cualquiera de sus formas.

Entiendo que no fue ésa la concepción de Marx, en el cual, por otra parte, el concepto es

marginal, nunca tematizado. Pero en él, el concepto de dictadura no se oponía al de democracia,

en el sentido de elecciones, partidos políticos diferentes, en la medida en que consideraba que las

democracias burguesas eran dictaduras. Ello significa que para Marx la dictadura implicaba la

dominación de una clase sobre las otras, no necesariamente la de un partido político. Así como la

dictadura de la burguesía se ejerce mediante diversos partidos políticos, lo mismo podría hacer el

proletariado. El establecimiento de las dictaduras del proletariado ha producido resultados

decepcionantes. Los partidos revolucionarios que lograron la toma del poder establecieron
28

efectivamente una dictadura que se llamó "dictadura del proletariado" pero que, en realidad, fue

una dictadura del partido, del aparato burocrático y finalmente del líder, depositario de la ciencia.

La revolución se había realizado para construir una sociedad plenamente liberada, con

igualdad efectiva de derechos para todos. La realidad fue decepcionante. La dominación no fue

quebrada sino sustituida. Los revolucionarios pasaron a ser los nuevos señores. Mentiras,

crímenes y corrupción acompañaron a la nueva sociedad, que no resultó nueva, sino antigua. La

caída del Muro de Berlín es el símbolo de la derrota de las revoluciones que tomaron el poder.

Hablar de traición, referirse a las condiciones difíciles en que se produjo la revolución soviética,

a la temprana muerte de Lenin y a otras circunstancias, de ninguna manera logran explicar un

fracaso tan rotundo. Volver al debate entre Lenin y Rosa Luxemburgo pude ser un ejercicio

excelente, no para darle ahora la razón a Rosa, sino para bucear en el destino de una revolución

realizada por una organización, el partido político, que "toma el poder".

LA HEGEMONÍA DEL SIGLO XX HASTA LA ACTUALIDAD.

La gran crisis de los años setenta dio lugar a un proceso de transición hegemónica similar

al del periodo de Entreguerras, cuando Gran Bretaña perdió el liderazgo y las potencias

emergentes no estaban en condiciones de asumirlo. Desde los años setentas, Estados Unidos no

tiene ya el liderazgo económico indisputable que tuvo en el 1945-1970. Alemania y Japón

compiten al tú por tú en materia de productividad y en los sectores de punta.

A semejanza de Gran Bretaña al perder su liderazgo, Estados Unidos ha utilizado su

dominación monetaria y financiera, así como su supremacía militar sin parangón, para mantener
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su hegemonía y evitar el ascenso de sus rivales. Estados Unidos ha sido el principal impulsor y

beneficiario de la globalización financiera. Pero el redespliegue financiero tiene su costo, y el

principal ha sido la conversión de ese país en el principal deudor del mundo. La potencia

hegemónica vive en el filo de la navaja: necesita devaluar el dólar para atenuar el insostenible

déficit de su balanza de pagos. Sin embargo, ese objetivo choca con el interés de mantener el

dólar como la divisa clave del sistema, evitar el fortalecimiento del euro y mantener el

dinamismo de su economía.

Al tiempo que Estados Unidos redespliega su poderío financiero, utiliza su incomparable

poderío militar para controlar las fuentes de materias primas estratégicas como el petróleo,

redefinir el mapa político del mundo en función de sus intereses y evitar el ascenso y la

supremacía de sus rivales de la Tríada.

La política de guerra preventiva impuesta por los neoconservadores, ha debilitado el

consenso de Estados Unidos en el mundo y entre sus aliados, lo que más que un signo de

fortaleza de su hegemonía, es una expresión más de su debilitamiento. Estados Unidos vive de

nuevo el síndrome de Vietnam en Afganistán y en Irak. Su poderío militar le alcanza para borrar

del mapa ciudades enteras, cercenar vidas inocentes y ocupar países, pero no para ganar las

guerras. Estados Unidos se encuentra empantanado en el desierto iraquí, sin poder cumplir sus

planes de agresión contra Irán, Corea del Norte, Siria u otros países del llamado Eje del Mal. El

sobredimensionamiento tiene atrapado al imperialismo norteamericano.


30

Es difícil discernir el desenlace del proceso de transición hegemónica. Las potencias

emergentes: Alemania y Japón (¿China?) no parecen poder ni querer ocupar, al menos en el

futuro previsible, el lugar de Estados Unidos. Otra opción, un mundo multipolar regido por

reglas claras y consensuadas no parece viable en la correlación actual política de fuerzas en el

mundo. Más factible es esperar una continuación de la dominación estadounidense, en un

escenario de creciente descomposición y erosión de las bases de su liderazgo, así como en medio

de crecientes diferencias con sus socios de la Tríada, y de conflictos en ascenso con los países de

la periferia, que no encuentran en la globalización neoliberal una respuesta a sus aspiraciones de

desarrollo.

Debido al atascamiento de Estados Unidos en Irak, América Latina ha contado con

condiciones favorables para llevar adelante la rebelión en la granja, en el espacio de lo que la

superpotencia siempre ha identificado como su patio trasero. Uno tras otros los países

latinoamericanos se han ido inclinando, por la vía democrática, por gobiernos de izquierda y por

la búsqueda y puesta en práctica de estrategias de desarrollo alternativas al neoliberalismo. Ello

ha sucedido no sólo en América del Sur, sino incluso en México donde fue necesario que el

gobierno de derecha de Fox, en alianza con la oligarquía, los

medios masivos de comunicación y con la complicidad velada del imperialismo norteamericano,

implementara un golpe de estado preventivo para impedir el ascenso del candidato de izquierda,

López Obrador, al gobierno. Es de esperar una contraofensiva del imperialismo y de la derecha

contra los regímenes de izquierda en América Latina.


31

A pesar de que los pies del imperialismo norteamericano siguen atrapados en Irak y

Afganistán, dará mayor prioridad a nuestra región, en los próximos años. El halcón John D.

Negro ponte, director supremo de los cuerpos de seguridad estadounidenses señaló que 2007 es

el año de la gran interacción con América Latina, e instó a aprobar los acuerdos de libre

comercio con Colombia, Panamá y Perú. Considero que su aprobación que casi todos los

gobiernos latinoamericanos son líderes democráticos comprometidos con las prácticas de libertad

política y económica que están produciendo un desarrollo real y crecimiento.

El carácter estratégico de América Latina para Estados Unidos está claramente inscrito en

la estrategia estadounidense. Los tiranos y aquéllos que los siguen, pertenecen a una era pasada y

no debe permitírseles revertir el progreso de las últimas dos décadas. Los países del hemisferio

deben ser ayudados en la vía del desarrollo económico y político sostenido. El engañoso

llamamiento del populismo anti mercado no debe ser permitido, porque erosionaría las libertades

políticas y atraparía a los más pobres del hemisferio en ciclos de pobreza. Si los más cercanos

vecinos no son seguros y estables, los estadounidenses estarían menos seguros.

La estrategia estadounidense consiste en provocar la división entre los países de América

Latina. El uso del término de populismo para calificar a los gobiernos o movimientos que

deciden salirse de los moldes del Consenso y del Pos consenso de Washington, pretende la

separación entre una izquierda buena en Chile, Brasil o Uruguay y una izquierda mala

encabezada por Chávez, Evo o Correa. Esa visión maniquea es reproducida desde algunas

posiciones ultraizquierdistas, las que sin entender las dificultades y contradicciones de los

procesos reales de cambio, dividen a los gobernantes en revolucionarios y traidores. Cada país
32

tiene su propio camino pos neoliberal. Su historia, el grado de desarrollo de sus sistemas

productivos, sus formas de inserción específicas en la economía mundial sus formas de

organización política, entre otros factores, determinan caminos y estrategias diferentes.

Es responsabilidad de cada pueblo y de sus vanguardias, en todo caso, enmendar errores,

cuando sus líderes eligen el camino equivocado o traicionan sus programas. Pero lo que la

izquierda latinoamericana no puede hacer es caer en el juego de los imperialismos y promover la

división. Por el contrario, en un sentido estratégico, una de sus tareas principales es avanzar

firmemente en el proceso de unidad e integración latinoamericana, lo que implica: la ampliación

y fortalecimiento del ALBA y del MERCOSUR; la aceleración de la integración energética; la

actuación conjunta, con posiciones unitarias, en organismos multilaterales como la OMC; y la

creación del Banco del Sur.


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CONCLUSIÓN

Sabemos que la hegemonía corresponde al dominio de una entidad sobre otras entidades

de igual tipo, en este caso hace referencia al dominio de una clase social sobre otras. El

pensamiento político anti-hegemónico desde el Siglo XV has el Siglo XXI, corresponde a todas

aquellas corrientes de pensamiento que se oponían a la imposición de la cultura española como

cultura dominante, y posteriormente a los pensamientos liberales.

Los procesos imperiales han diferido unos a otros; su evolución se ha gestado en

diferentes momentos históricos, determinando sus características, avances, derrotas y caídas. Los

últimos imperios, el británico y el estadounidense, los primeros imperios anglosajones y

anglófonos, han mostrado cierta cercanía en sus características; sin embargo, es bastante

llamativo el proceso de desvanecimiento del Imperio británico y el inmediato reemplazo del

mismo por los Estados Unidos, pues esta transición se dio en un periodo de tiempo muy corto, en

el que el contexto político y económico norteamericano se había definido principalmente durante

el siglo XIX.

La resistencia al poder hegemónico, resulta de las luchas por un poder al servicio de los

ciudadanos que tiene que minimizar o disolver las mediaciones partidistas e institucionales que

le sirven al Estado para el control social. En América Latina este tipo de filosofía se entiende

perfectamente desde la antihegemonía, porque se propone como un programa de praxis sociales

que reconocen los movimientos sociales como la punta de lanza para la revolución política y la

recontextualización del poder del Estado, en beneficio del pueblo. Alternativas: En relación con
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el pensamiento único y correcto políticamente del pensamiento neoliberal capitalista, la filosofía

antihegemónica es una posibilidad de crítica, interpretación y superación de los fundamentos de

la racionalidad de la economía de mercado y de la sociedad de clases. La reformulación de un

pensamiento antihegemónico que se inserte en la sociedad civil como espacio de decisiones y de

opinión pública, resitúa, obviamente, las relaciones de fuerza y de poder de la institucionalidad

del Estado, vale decir, de la sociedad política.

Hoy día se podría observar la influencia y la vigencia de la filosofía antihegemónica, en

todas las actuales luchas que se libran contra el poder neoliberal enraizado en América Latina,

desde la resistencia de los pueblos, en especial, los indígenas, y de las clases obreras que no han

cesado de ser explotadas a través de los sofismas de la publicidad del mercado y del salario.

También los movimientos de jóvenes y los movimientos sociales de diversa naturaleza y

extracción social, buscan a través de este pensamiento y filosofía antihegemónica, nuevos

escenarios de acción y participación. En países como Perú, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Brasil,

Argentina, Uruguay y Paraguay, es muy representativo este tipo de participación.


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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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colectivo”. En: Sacristán M. Antología Antonio Gramsci. Buenos Aires: Siglo XXI.

2. GRAMSCI, A. (2004). “Socialismo y Cultura, 29 de enero de 1916”. En: Sacristán M.

Antología

3. Antonio Gramsci. Buenos Aires: Siglo XXI.

4. GRAMSCI, A. (2004). “Textos de los Cuadernos de 1929,1930 y 1931. “Oleada de

Materialismo” y “Crisis de Autoridad””. En: Sacristán M. Antología Antonio Gramsci.

Buenos Aires: Siglo XXI.

KOHAN, N. (2008). Gramsci y Marx, Hegemonía y poder en la teoría marxista. 10-2-2010, de

Cátedra Che Guevara, Colectivo Amaut. Consultado en: http://www.amauta.lahaine.org.

PAGGI, L. (1977). “Introducción de escritos políticos”. En: La teoría General del Marxismo en

Gramsci. México: Siglo XXI.

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