T7.
P2 DEL MERCADO INTERIOR AL MERCADO ÚNICO
MOTIVACIÓN
La Comunidad Económica Europea nació con el propósito de además de la paz en el
continente, la creación de un mercado común europeo. Este fin no se alcanzó hasta
los años noventa.
LOS ORÍGENES DEL MERCADO COMÚN.
EL TRATADO DE ROMA
Para rastrear los orígenes del Mercado Común es necesario remontarse a los orígenes
de las Comunidades Europeas. Cuando los países europeos deciden afrontar juntos los
retos político-económicos planteados al final de la Segunda Guerra Mundial, tuvieron
que elegir entre dos opciones:
Una unión política de tipo federal.
Una integración de tipo económico que fuese el germen de una futura unidad
política. Esta opción, consistente en la progresiva creación de unos lazos de
unión entre los diferentes Estados de Europa e ideada por Jean Monnet y
defendida políticamente por Robert Schuman, fue la que triunfó.
En el Tratado Constitutivo de la Comunidad Económica Europea se marcaron unos
objetivos para conseguir:
El desarrollo armónico de las actividades económicas de la Comunidad.
Una expansión continua pero equilibrada.
Una mayor estabilidad.
Un incremento del nivel de vida.
Una relación cada vez más estrecha entre sus EM.
Estos objetivos debían lograrse mediante la puesta en práctica de dos tareas
fundamentales:
El establecimiento de un mercado común.
La coordinación de las políticas económicas nacionales (función sustituida en
el TUE por el establecimiento de una unión económica y monetaria).
Cuando los seis Estados fundadores de la Comunidad decidieron integrar sus
economías, sus primeros pasos fueron encaminados a lograr un acuerdo internacional
(el TCEE) en el que se estableciese la obligación de liberalizar sistemáticamente los
intercambios entre los Estados y lograr así una progresiva fusión de sus economías.
Dicho objetivo requería la ineludible creación de complejas instituciones
supranacionales, basadas en el revolucionario principio de transferencia de soberanía
de dichos Estados a las mismas.
Los procesos de integración económica entre Estados pueden adoptar diversas
modalidades, dependiendo del grado de integración:
Zona de libre cambio: en este caso, los Estados que integran esta forma de
asociación liberalizan el intercambio de sus mercancías originarias, sin incluir
las mercancías procedentes de terceros países y sin el establecimiento, por
tanto, de un arancel aduanero común. El ejemplo más cercano es la EFTA o
Asociación Europea de Libre Comercio (AELC).
Definición
La EFTA es una organización económica creada el 4 de enero de 1960 por la
Convención de Estocolmo y por los países Austria, Dinamarca, Gran Bretaña,
Noruega, Portugal, Suecia y Suiza. Entró en vigor en junio de 1960. En 1961
entró Finlandia, en 1970, Islandia y, en 1991, Liechtenstein. Su objetivo
consiste en favorecer la expansión económica y la estabilidad financiera de
todos sus miembros.
La Unión Aduanera: se liberaliza
- el intercambio de las mercancías originarias de los Estados miembros,
- también el intercambio de mercancías legalmente importadas de Estados
terceros y que hayan abonado los derechos de aduana que los Estados han
fijado en un arancel aduanero común.
- Se alcanzó el 1 de Julio de 1968.
Mercado Común: los Estados miembros de este tipo de asociación garantizan
- el libre intercambio de mercancías originarias de los EM y de terceros
Estados (mediante el establecimiento de un arancel aduanero común),
- y además liberalizan el intercambio entre sí de factores de producción
(trabajo y capital) y establecen sus políticas comunes, en particular una
política de defensa de la competencia y una política comercial exterior
común.
- Mercado Interior = Mercado único = Mercado Común.
- Conmenzó a desarrollarse el el T. Roma (TCEE) en vigor el 1 de enero de
1958.
- Etapa inicial de la Integración económica , plena realización 1 Enero de
1993 vonsecuencia del AUE 1986 por la que se garantizaron las 4 libertades.
Unión Económica:
- implica no solo la plena realización de un mercado común, sino la
adopción de otras políticas macroeconómicas e instrumentos comunes
(política fiscal, monetaria, presupuestaria). En teoría, esta fase debe
conducir a la unión política de los Estados miembros.
- Establecido a través del T. de Maastrich 7 de febrero de 1992 en vigor 1
Noviembre de 1993.
- Esta etapa incluyó la introducción del euro como moneda única y la
introducción de políticas económicas.
Reto
¿Qué es una unión aduanera?
SOLUCIÓN
Una unión aduanera es un área de libre comercio que además, establece una tarifa
exterior común, es decir, que los Estados miembros establecen una política comercial
común hacia los Estados que no son miembros.
¿Qué significa establecer un mercado común?
Fusionar los mercados internos de varios Estados miembros y crear una completa
libertad de circulación.
Desde esta perspectiva, la Comunidad que se intentó implantar en Europa era una
organización híbrida entre las formas de Mercado Común y Unión Económica, ya que
el Tratado Constitutivo no solo preveía la plena liberalización de los intercambios de
factores de producción, sino también una, cada vez más estrecha, coordinación de las
políticas macroeconómicas.
Tras la firma del TUE, la forma de integración pretendida entre los Estados miembros
era la Unión Económica y Monetaria (la UEM), incluida en el artículo 2 del TCE, como
uno de los medios para conseguir los objetivos que se habían propuesto los Estados,
con la firma del Tratado de Roma.
LOS OBJETIVOS DEL MERCADO COMÚN
Definición
¿Qué significa establecer un mercado común?
Integrar o fusionar los mercados internos de varios Estados de forma que exista una
completa libertad de circulación de mercancías, personas, servicios y capitales.
y, en su interior, los ciudadanos de la Unión pueden vivir, trabajar, estudiar o hacer
negocios con libertad.
El Mercado Interior de la Unión Europea, también conocido como Mercado Único
Europeo o Mercado Común Europeo, es uno de los instrumentos de integración
económica de la UE, consistente en el establecimiento de un mercado común entre
los Estados miembros.
Se hace mención al mismo, tras el Tratado de Lisboa, en el artículo 3.3 TUE, como uno
de los objetivos que tiene que alcanzar la UE. Asimismo, el artículo 26.1 TFUE señala
que la Unión adoptará las medidas destinadas a establecer el mercado interior o a
garantizar su funcionamiento.
Para lograr ese mercado común, dos tipos de acción:
Una de vigilancia o represiva, con el fin de imponer y luego controlar la
efectiva supresión de todos los obstáculos y discriminaciones a la circulación.
Otra de carácter creativo o normativo, consistente en armonizar las
divergencias o disparidades existentes entre las legislaciones de los Estados
miembros.
El establecimiento de un mercado común asentado sobre la base de las cuatro
libertades comunitarias ha sido el principal motor de desarrollo de las Comunidades
Europeas.
LOGROS HASTA LOS AÑOS OCHENTA
LOGRADOS:
- El objetivo de una unión aduanera se alcanzó el 1 de julio de 1968.
- Por otro lado, la generalización del IVA en 1970 dio un impulso a la armonización
fiscal entre los Estados miembros.
- Asimismo, la libre circulación de los trabajadores asalariados permitió el libre
desplazamiento del trabajador y su familia a cualquier Estado miembro, para que
pudiera ejercer allí su profesión en las mismas condiciones que los nacionales de
dicho Estado.
PENDIENTES:
- No se flexibilizaron las reglamentaciones técnicas relativas a los productos.
- No se materializó la libre circulación de mercancías y servicios (años 90), debido
precisamente a las ayudas públicas que los Estados concedían a las empresas
nacionales, lo cual redundó en perjuicio de la libre competencia.
Es decir, las trabas al Mercado Común dieron lugar a un enorme coste para Europa
(denominado “el coste de la no Europa”). Este asunto fue estudiado por la Comisión, y
en marzo de 1988 se presentó el Informe Cecchini, en el que se calcularon unas
pérdidas de entre el 4,25% y el 6,5% del PIB de la Comunidad.
Esta ralentización en el proceso de materialización del Mercado Común se debió
fundamentalmente a la especial dificultad a la hora de adoptar acuerdos en el seno
del Consejo, puesto que se requería la unanimidad para obtener decisiones en la
mayoría de los ámbitos afectados.
EL ACTA ÚNICA Y EL MERCADO COMÚN
Mercado Comúnlo largo de los años muchas dificultades. El periodo más difícil se
sitúa a finales de los años setenta cuando, debido a la crisis económica (crisis del
petróleo), resurgieron en toda Europa tendencias proteccionistas que ponían en
peligro los objetivos trazados por el Tratado Constitutivo de la CEE.
EL LIBRO BLANCO SOBRE EL MERCADO INTERIOR
Objetivos
La Comisión Europea, debido al nuevo problema del resurgimiento de tendencias
proteccionistas, presentó al Consejo Europeo de Milán en 1985 el Libro Blanco sobre
el Mercado Interior, en el que se detallaban los problemas que era necesario resolver
para lograr un verdadero mercado interior o único.
El libro:
Proponía la adopción de más de 300 medidas legislativas necesarias para
acabar con las barreras que dificultaban las libertades de circulación.
Preveía un calendario preciso y una fecha tope (31 de diciembre de 1992)
para lograr la consecución de un objetivo: el Mercado Interior.
Importante
El Mercado Interior es, una versión mejorada del Mercado Común. Son mismo, pero
no se podía establecer en el Acta Única un objetivo como la consecución del Mercado
Común, cuando ese objetivo ya había sido incluido hacía 30 años en el TCEE.
Contenido
El contenido proponía la adopción de una serie de medidas necesarias para acabar
con los problemas que entorpecían el funcionamiento del Mercado Común. Los
problemas u obstáculos se agrupan en tres áreas distintas:
Obstáculos físicos: aduanas y formalidades fronterizas.
Obstáculos técnicos: reglamentaciones técnicas de los productos que
entorpecen la producción y el comercio en la Comunidad.
Obstáculos fiscales: las diferentes legislaciones nacionales en lo relativo a la
imposición indirecta.
A partir de aquí, la Comisión preparó una serie de propuestas para la solución de estos
problemas:
Eliminación de los obstáculos físicos. la supresión de los controles fronterizos
entre los Estados miembros. La existencia de controles fronterizos entre los
Estados miembros estaba justificada por necesidades de tipo político, como el
control de la inmigración, la prevención de actividades delictivas como el
contrabando, el narcotráfico o el terrorismo, o por necesidades de salud
pública, como el control sanitario y veterinario de los alimentos, pero
constituían una barrera al comercio intracomunitario.
La Comisión fronteras interiores era la prueba más evidente
de la división existente en Europa.
No obstante, la Comisión, consciente de la necesidad de esos controles, no
decide eliminarlos, sino desplazar el lugar de control. De este modo, los
controles debían hacerse no en las fronteras intracomunitarias sino,
dependiendo de los casos,
o en el país de origen,
o en el país de destino
o o en las fronteras exteriores de la Comunidad.
En el caso de los controles de inmigración de ciudadanos llegados de países
terceros, lo que se pretendía era reforzar los controles exteriores de los
Estados de la Comunidad, de forma que no hiciese falta un nuevo control en
las fronteras intracomunitarias.
En el ámbito de los controles fitosanitarios, la Comisión proponía sustituir los
controles que se hacían en los puestos aduaneros de los Estados miembros
por un control previo de los alimentos en los Estados de origen, para que, una
vez superado el control, el alimento en cuestión pudiera circular libremente
por el territorio de la Unión sin necesidad de nuevas inspecciones. En otros
casos, ese control podría ser encomendado a las autoridades sanitarias del país
de destino de la mercancía.
La asignatura pendientecontrol de identidad de las personas en los puestos
fronterizos internos, un asunto difícil de resolver.
Eliminación de los obstáculos técnicos.
Las divergencias entre las diferentes legislaciones hacían que muchos
productos de los Estados miembros (que cumplían los requisitos de su país de
origen, pero no del Estado de destino) no se pudiesen vender por no cumplir
exactamente esas normas.
La Comisión tenía dos opciones para hacer frente a este tipo de obstáculos para
lograr el objetivo del Mercado Interior:
- La armonización de todas las legislaciones de los Estados con el fin de
crear un marco normativo único, que garantizase una completa libertad de
movimientos en la Comunidad.
- Apoyar el tráfico intracomunitario en el Principio de Reconocimiento
Mutuo.
El Libro Blanco se decanta por esta segunda opción, lo que significa que
cualquier producto comercializado libremente en un Estado miembro,
debe poder ser comercializado, en principio, en cualquier otro Estado
miembro.
La gran aportación de la Comisión ha consistido en extender este Principio
de Reconocimiento Mutuo a las demás libertades comunitarias, no solo a la
libre circulación de mercancías.
El Principio de Reconocimiento Mutuo fue introducido por la Comisión en
numerosas directivas tendentes a la abolición de este tipo de barreras,
entre otras, las directivas sobre banca, seguros y algunas sobre
reconocimiento de títulos.
De todos modos, se permite a los Estados la adopción de ciertas medidas
tendentes a interrumpir el libre tránsito comunitario de los factores de
producción, siempre que esas medidas
o se apoyen en motivos suficientemente importantes (salud pública,
protección de la propiedad industrial o intelectual, orden público, etc.)
o o que estén justificadas y sean proporcionales al fin perseguido.
Eliminación de los obstáculos fiscales. El 1 de enero de 1970 era la fecha tope que
fijaba el Tratado CEE para la abolición de los derechos de aduana entre los Estados
miembros. Ese objetivo se consiguió, 1 año y medio antes, el 1 de julio de 1968.
Pero los controles administrativos de las fronteras interiores no desaparecieron,
a consecuencia de que todavía eran necesarios para gestionar los trámites fiscales
del comercio entre los Estados miembros.
Los controles fronterizos no desaparecieron porque:
- la Comisión comprobó que el pago de los impuestos indirectos (especialmente el
IVA) se hacía en el momento de la importación, lo que hacía imprescindible el
mantenimiento de los controles aduaneros por parte de los Estados
- No existía armonización en la legislación fiscal.
La Comisión se propuso solucionar el problema mediante directivas en las que se
armonizaba la legislación fiscal y en las que se establecía que la obligación del pago de
estos impuestos indirectos ya no sería en la frontera, sino en el lugar de origen o de
destino de la mercancía.
EL ACTA ÚNICA EUROPEA: LA CODIFICACIÓN DEL LIBRO BLANCO
Se decidió plasmar el objetivo contenido en el Libro Blanco, el logro del Mercado
Interior, en el artículo 14 del Tratado CE, tal y como quedó reformado por el Acta
Única Europea.
Normativa
Este nuevo artículo 7A establece: “La Comunidad adoptará las medidas destinadas a
establecer progresivamente el Mercado Interior en el transcurso de un periodo que
terminará el 31 de diciembre de 1992 (...). El Mercado Interior implicará un espacio sin
fronteras interiores, en el que la libre circulación de mercancías, personas, servicios y
capitales estará garantizada de acuerdo con las disposiciones del presente Tratado”
(actual artículo 14 del Tratado CE).
El Acta Única Europea entró en vigor el 1 de julio de 1987 y constituye la primera
revisión del conjunto de los tratados y reúne en un solo documento:
- la realización de un gran mercado sin fronteras (1 de enero de 1993esta fecha
no establecía de por si efectos jurídicos, sino que reflejaba una voluntad política de
los Estados y de las instituciones),
- la reforma de las instituciones,
- la extensión de las competencias de la Comisión
- y la institucionalización de la cooperación política en materia de política exterior.
El Acta Única modificó, en particular, los artículos siguientes:
Artículo 149: Colaboración entre el Consejo y el Parlamento Europeo.
Artículo 130.1: Desarrollo armónico.
Artículo130 B: Coordinación de la política económica.
Artículo130 C: Creación de un fondo regional.
Artículo 8 A, que atribuye a la Comunidad un nuevo objetivo: establecimiento
progresivo del Mercado Interior durante un periodo que finaliza el 31 de
diciembre de 1992. Este se define como un espacio sin fronteras interiores en
el que la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales es
asegurada según las disposiciones del Tratado CE y el Acta Única.
El artículo 100 A,. Define las competencias de la Comunidad en el ámbito del
mercado interior y establece que cualquier decisión sobre el establecimiento y
el funcionamiento del Mercado Interior se adoptará por mayoría cualificada
del Consejo (previo al AUE habia requisito de unanimidad)
Recuerda
El Acta Única hacía referencia además a otros aspectos fundamentales para el buen
funcionamiento del Mercado Interior:
La política social (artículo 118 A).
La investigación y el desarrollo tecnológico.
El medio ambiente.
La Unión Económica y Monetaria (artículo 102 A).
Las disposiciones institucionales y procedimientos (voto por mayoría cualificada
en el seno del Consejo).
La aplicación del Acta Única en el ámbito de la cohesión económica y social consistía,
ante todo, en la puesta en marcha de la reforma de los fondos estructurales
comunitarios.
EL MERCADO INTERIOR DESPUÉS DE 1992
El Mercado Interior es el núcleo de la Unión actual. Pero para hacerlo realidad era
necesario que las cuatro libertades básicas del mercado único (libertad de circulación
para bienes, servicios, personas y capitales) quedasen ahora protegidas por las
regulaciones comunitarias.
Se puede afirmar que después de 1992, el Mercado Interior ya cuenta con un marco
jurídico completo capaz de regular su correcto funcionamiento. Por ello, la actividad de
la Comisión se centraba más en la búsqueda de una gestión adecuada del mercado
comunitario que en la elaboración de nuevas normas.
En este sentido, se presentó el Informe Sutherland, con el resultado de las
investigaciones acerca del funcionamiento del mercado interior. En él se proponían
una serie de medidas adoptables para la mejora de la gestión y funcionamiento del
tráfico intracomunitario.
En 1997 se presentó un Plan de Acción para el Mercado Único, auspiciado por la
Comunicación de la Comisión al Consejo Europeo de 4 de junio de 1997 (CSE (97) 1
final). Su objetivo era permitir el funcionamiento completo y efectivo del mercado
único exponiendo de manera detallada las acciones prioritarias que habían de llevarse
a cabo para mejorar el funcionamiento del mercado único desde el comienzo del Plan
hasta el 1 de enero de 1999.
Este plan trató de simplificar la normativa del Mercado Único, con el fin de lograr
una mayor eficacia del sistema. Para ello, se instó a los Estados miembros a que
- adaptaran su legislación para acabar con los obstáculos sectoriales a la integración
del mercado,
- así como eliminar las trabas fiscales y las prácticas contrarias a la libre
competencia.
La Comisión estableció un calendario en tres fases para adoptar las medidas
pertinentes según su urgencia. Estas acciones iban dirigidas fundamentalmente a:
Sector fiscal.
La protección de los consumidores.
La libre circulación de las mercancías.
El sector de las nuevas tecnologías.
Sector transportes.
Protección de la propiedad intelectual.
ESTRATEGIAS PARA EL MERCADO INTERIOR
Estrategia para los años 2000-2004
La Comunicación de la Comisión de 24 de noviembre de 1999 al Parlamento Europeo
y al Consejo establecía una estrategia para el Mercado Interior Europeo para los años
2000-2004.
La Estrategia para el Mercado Interior Europeo se orientaba en torno a cuatro grandes
objetivos estratégicos:
Mejorar la calidad de vida de los ciudadanos: salud,seguridad,derechos y
desarrollo sostenible del MI.
Aumentar la eficacia de los mercados comunitarios de productos y de capitales
(mercados): reforma económica, extraer potencial de los servicios financieros y de
la era digital, Fomentar la creatividad y la innovación mediante la protección
adecuada de los derechos de la propiedad intelectual e industrial, legislación eficaz
sectores de los servicios públicos y el transportegarantizando tbservicio
universal.
Mejorar el entorno empresarial (empresas): eliminar obstáculos, prevenir
competencia desleal Reducir las obligaciones legales de las empresas, en particular
de las PYME, mejorar marco jurídico.
Aprovechar los logros del Mercado Interior en un mundo en transformación
(dimensión exterior):sistema multilateral y apliación de la comunidad como
objetivos
El 3 de mayo de 2000 la Comisión adoptó la Comunicación de la Comisión al
Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social y al Comité de las
Regiones Revisión de la Estrategia para el Mercado Interior Europeo (2000)
(COM/2000/257 final). Mediante esta comunicación, se revisaron por vez primera las
medidas estratégicas para el mercado interior. Además, trataba de promover la
creación de una economía europea dinámica y competitiva, para lo cual fue necesaria
una mayor profundización del Mercado Interior.
ESTRATEGIA PARA EL MERCADO INTERIOR. PRIORIDADES 2003-2006
Se recogía en el Documento COM (2003) 238 final, y fue uno de los instrumentos de
coordinación de las políticas económicas en la UE.
Esta nueva estrategia para el Mercado Interior debía aportar un nuevo impulso a la
realización del objetivo ambicioso del proceso de Lisboa en el horizonte 2010.
La estrategia tenía por objeto reforzar las bases y aspectos fundamentales del mercado
interior: era necesario eliminar los obstáculos a los intercambios de bienes y servicios,
y asegurar la correcta aplicación la legislación europea. La estrategia definía por tanto
una lista de prioridades y un calendario de realización. Tenía que considerarse como
un programa de trabajo común a cuya realización debían consagrar todas sus fuerzas
el Consejo, el Parlamento y los Estados miembros.
Sus prioridades eran las siguientes:
Facilitar la libre circulación de mercancías.
Integrar los mercados de servicios.
Creación de industrias de redes de gran calidad.
Reducir la incidencia de las barreras fiscales.
Aumentar las oportunidades de la contratación pública.
Mejorar el marco operativo de las empresas.
Hacer frente al reto demográfico.
Simplificar el marco reglamentario.
Aplicar la normativa.
Mejorar la política de información.
EL MERCADO INTERIOR EN EL SIGLO XXI
La Comisión Europea publicó el 21 de febrero de 2007 una comunicación titulada “Una
visión del Mercado Interior en el siglo XXI”.
En ella se planteaban los siguientes retos a los que debía hacer referencia el Mercado
Interior:
La Unión debe actuar cuando los mercados no producen beneficios y donde se
produzca el máximo impacto. Para ello debe anticipar los efectos de los ajustamientos
estructurales y prever sus consecuencias.
La Unión debe ser más efectiva utilizando instrumentos más flexibles en el fomento del
empleo, el mutuo reconocimiento, etc.
Se debe fomentar la descentralización y el establecimiento de redes básicas: Bruselas
no debe decidir sola, es necesario replantear los instrumentos de cooperación entre el
nivel nacional y el europeo.
La UE debe adquirir mayores responsabilidades en el ámbito local y apoyar a sus
empresas para competir a nivel mundial.
Es necesario que sea más accesible y mejorar las comunicaciones y la publicidad de las
oportunidades que ofrece el Mercado Interior.
A día de hoy, el Mercado Interior de la UE es un área de prosperidad y libertad que
proporciona acceso a mercancías, servicios, empleo, oportunidades de negocio y
riqueza cultural. Se requiere un esfuerzo constante para garantizar el avance del
Mercado Único, que ofrece ventajas significativas para los consumidores y las
empresas de la Unión.
En particular, el Mercado Único digital ofrece nuevas oportunidades para impulsar la
economía (mediante el comercio electrónico), a la vez que limita las trabas
administrativas (gracias a la administración electrónica y a la digitalización de los
servicios públicos). Los recientes estudios indican que los principios de libre circulación
de bienes y servicios y la legislación en este ámbito generan beneficios estimados en
985.000 millones de euros al año.
Con el fin de impulsar de nuevo el Mercado Único Europeo y hacer que la política del
mercado único girase en torno a los ciudadanos, los consumidores y las pymes, la
Comisión publicó en octubre de 2010 una Comunicación titulada “Hacia un Acta del
Mercado Único” (COM(2010)0608). En ella se presentaban medidas para impulsar la
economía de la Unión y crear puestos de trabajo, a través de una política del mercado
único más ambiciosa.
El mercado interior ha contribuido considerablemente a la prosperidad e integración
de la economía europea. En su Comunicación de 2012 “Mejorar la gobernanza del
mercado único” (COM(2012)0259), la Comisión propuso medidas horizontales. Algunos
ejemplos:
Normas claras y fáciles de aplicar.
Mejor uso de las herramientas existentes para facilitar el ejercicio de los derechos en
el Mercado Único.
Establecimiento de centros nacionales para supervisar el funcionamiento de dicho
Mercado.
Posteriormente, la Comisión presentó el Acta del Mercado Único II (COM(2012)0573)
para seguir desarrollando el mercado único y explotar sus posibilidades no
aprovechadas como motor de crecimiento. El Acta establecía 12 medidas
fundamentales que las instituciones de la UE debían aprobar rápidamente. Dichas
medidas giraban en torno a los 4 motores principales del crecimiento, el empleo y la
confianza en el mercado único:
Las redes integradas.
La movilidad transfronteriza de ciudadanos y empresas.
La economía digital.
Las medidas para reforzar la cohesión y los beneficios de los consumidores.
El Acta del Mercado Único II seguía los pasos de un conjunto inicial de medidas
presentado por la Comisión (el Acta del Mercado Único I) e incluía las siguientes
acciones para lograr una mayor profundización e integración del mercado único:
Movilidad de las empresas (por ejemplo, introduciendo disposiciones para movilizar la
inversión a largo plazo, modernizando los procedimientos de insolvencia y ayudando a
crear un entorno que ofrezca una segunda oportunidad a los empresarios que no
tienen éxito).
Economía digital (como un paso hacia la realización del mercado único digital, la
Comisión proponía fomentar el comercio electrónico en la UE facilitando el uso de los
servicios de pago y haciéndolos más fiables y competitivos).
Confianza de los consumidores (por ejemplo, implantando medidas para garantizar un
acceso generalizado a las cuentas bancarias, así como la transparencia y
comparabilidad de las tarifas bancarias, y facilitar el cambio de cuentas bancarias).
La Comisión debía presentar todas las propuestas legislativas fundamentales en
relación con el Acta del Mercado Único II no más tarde de la primavera de 2013 y las
propuestas no legislativas a más tardar a finales de 2013. Se pidió al Parlamento y al
Consejo que adoptaran las propuestas legislativas con carácter prioritario. Los avances
se presentaron en el estudio titulado «Single Market Act: State of Play» (El Acta del
Mercado Único: Situación actual).
La Comisión publicó el 28 de octubre de 2015 la Comunicación titulada “Mejorar el
mercado único: más oportunidades para los ciudadanos y las empresas”
(COM(2015)0550), que se centraba en garantizar beneficios prácticos para las personas
en su vida cotidiana y crear oportunidades adicionales para los consumidores, los
profesionales y las empresas.
Esta estrategia complementaba los esfuerzos de la Comisión para impulsar la
inversión, aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado único digital y mejorar
la competitividad y el acceso a la financiación. Por otro lado, también tenía por objeto
garantizar el buen funcionamiento del mercado interior de la energía y promover y
facilitar la movilidad laboral, evitando al mismo tiempo que se abuse de las normas.
A fin de seguir mejorando las prácticas comerciales en el mercado interior, el 30 de
abril de 2019 se adoptó la Directiva (UE) 2019/633 por la que se prohíben
determinadas prácticas comerciales desleales. Estas prácticas comerciales desleales
incluyen la morosidad en el pago de alimentos perecederos y las cancelaciones de
pedidos de última hora.
En estos momentos, una de las cuestiones más difíciles de la construcción del mercado
interior es su realización en el aspecto digital. En mayo de 2015, la Comisión adoptó la
Estrategia para el Mercado Único Digital de Europa (COM(2015)0192), en la que se
establecía un intenso programa legislativo para construir una economía digital
europea, que fue retomado en la Agenda Europea.
Actualmente podemos decir que los puntos clave del Mercado Interior de la UE son:
1. La libre circulación de mercancías.
2. La libre circulación de capitales.
3. La libertad de establecimiento y la libre prestación de servicios.
4. La libre circulación de trabajadores.
5. El reconocimiento mutuo de diplomas.
6. El mercado único digital omnipresente.
7. Unas comunicaciones a precios asequibles para las empresas y los
consumidores.
8. El mercado interior de la energía.
9. Los contratos públicos.
10. El Derecho de sociedades.
11. La propiedad intelectual, industrial y comercial.
12. El desplazamiento de trabajadores.