Protagoras
Protagoras
Sóc. - ¿ Cómo no va a parecer más bello lo que es -Por los dioses, di jo. aye r noche. Y tanteando la e
más sabio. querido amigo? cama se sentó j unto a mis pi es, y continuó: Ya de
AM. - Entonces es que acabas de encontrar a algún noche, desde luego m uy tarde, al llega r de anoe 4. Mi
sabio. ¿No. Sócrates? esclavo Sátiro se había fu gado. Venía entonces a deci r-
d S6c. - Al m ás sa bio, sin duda, de los de ahora, si te que iba a perseguirl o, cuando m e olvidé por algún
es que con sideras m uy sa bio a Protágoras. m otivo. Cuando regresé y, después de h ab er ce nado,
AM. - ¿Pero qué dic es? ¿Protágoras ha venido de nos íbamos a rep osa r, en es e momento mi hermano m e
viaje? dice que Pro tágoras estaba aquí. Todavía in tenté en
Sóc.- Ya e s su tercer día aquL aquel ins tante venir a tu casa; luego, me pareció que la
AM.- ¿Y. por tanto, vienes de estar con él? noche estaba d emasiado avanzada. Pero, en cuanto el d
310a Soc. - Y de hablar y oír muchísimas cosas . sueño m e ha librado de la fatiga, apenas me he levan-
Av. - ¿ Es que no vas a contarnos la reunión, si tado, me t ras ladé aquí.
n ada te lo im pi de, se ntándote aq ul, en el sitio que te Com o yo me daba cuenta de su ene rgía y su apasio-
cederá este esclavo? na mi ento, le dije:
Sóc. - Desde luego. Y os da ré la s gracias por es- -¿Qué te pasa? ¿ Es qu e te debe algo Protágoras?
cucharme. :el sonr ió y dijo :
AM. - Más bien nosotros a ti p or h abl ar. - ¡Por los di oses! , Sócrates, sólo en cuanto que
Seo, - Va a ser un agradecimiento mu tuo. Así que él es sabio, y a mí no me lo hace.
oíd. - Pu es b ien, ¡por Zeus! , s i le das dine r o y le con-
En es ta noche pasada. a ún muy de madrugada, ven ces, también a ti te hará sab io.
Hipócrates, el hijo de Apolodoro y hermano de Fasón, - ¡Ojalá, dijo, Zeus y di oses, sucediera esü No es- e
vin o a aporrear con su bastón la puerta de mi casa catim a ria nada de lo mío ni de lo de mis amigos. Pero
b a grandes go lpes. Apenas alguien le hubo abierto en- por eso mismo ven go a verte, para que le hables de
trc di rec tamen te, a presurado, y me llamó a grandes mí. Yo, por un a parte, soy demasiado joven y, por otra,
voces: tampoco he vis to nunca a Protágoras n i le h e oído
- ¿Sócra t es, dijo, estás despierto, o duermes? jamás. Era un ni ño cuando él vino aquí en su viaje
Al reconocer su voz, contesté : an t eri or 5. Sin embargo, Só cra t es, todos elogian a ese
- ¿Hip6crates es el que es tá ahí ? ¿Es que nos anun- hom bre y di cen que es sapientísimo. ¿Pero por qué
cias algún nuevo suceso? no vamos a donde se aloja, pa ra encontrarle dentro?
- Nada , con testó. que no sea bueno.
-Puedes decirlo entonces. ¿Qué h ay para que ha- 4 OinCt, es d ecir, la . Vinosa_. era un dem os próximo a
yas venido a esta h ora ? Eléu tera s , en el cami no hacia Tebas. El esclavo fugitivo JITe-
- Protá goras ---dijo, colocándose a mi lado- está t endla seguramen te escapar del Atica a través de la frontera
aquí. beocia.
5 Probableme nte hacia el 44S a. e., cuando rec ibió de Pert-
- Desde anteayer, le dije yo . ¿ Acabas de enterarte eles el encargo de preparar- el cód igo d e leyes pa ra la colonia
ahora? pa nhel éníca de Tunos, fund ada en 443.
- - -- - - - - -- - - - - - -- - - - - - - - - -- - -- - - - - - ---------
311a Descansa, según he oído, en casa de Caüas el hijo de -Diría que escultores.
Hipónico. Va mos ya. -Así pues, ¿qué te harías tú mismo?
Entonces le di je yo: -Evidentemente, escultor.
-No vayamos t odavía allí , amigo mío, que es tem- - Vaya , dije. Ahora, pues, al acudir a Protágoras tú d
prano; pero salgamos aquí al patio, y dando vuelt as y yo estaremos dispuestos a pagarle un dinero como
de acá para allá, h agamos tiempo charlando hasta sue ldo por tu persona, si nos alcanzan nuestros recur-
I que h aya luz. Luego, Iremos. Casi todo el tiemp o lo sos y le convencemos con ellos, y si no, aun disponiendo
II pasa Protágoras en la casa, de mo do que , ten confianza, de los recursos de nuestr os amigos. Si entonces alguien,
lo encontraremos, según lo más probable, dentro. al hallarnos tan decididamente afanosos en esto, nos
I Después de esto, nos levantamos y paseábamos por preguntara: «Decídme, Sócrates e Hipócrates, ¿qué
b el patio. E ntonces yo , poniendo a prueba el interés de opinión tenéis de 10 que es Protágoras al da rle vuestro
H ipócrates, le examinaba, con estas preguntas: dlnero?», ¿qué le responderíamos ? ¿Qué otro nombre e
-Dime, Hipócrates, ahora in tenta s ir hacia Pro- hemos oído que se diga de Protágoras, como el de «es-
tágoras, y pagarle dinero como sueldo por cuidar de cu ltor» se dice de Fidias y el de «poeta», de Homero,
t i. ¿Qué idea tienes de a quié n vas a ir, o de quién qué calificación, semejante, hemos oído de Protágoras?
vas a hacerte? Por ejemplo, si pensaras ir junto a tu -Sofista, desde luego, es lo que le denominan, Só-
homónimo H ipócra tes, el de Cos , de los Asdepíadas, crates, yeso dicen que es el hombre, contestó.
y pagar dinero como sueldo por ocuparse de t i, si algu- - ¿Cóm o a un sofista, por tanto, vamos a pagarle
no te preguntara: «¿ Dime, vas a pagarle, Hípécrates, el dinero ?
a Híp ócra tes en condición de qué?» -Exacto.
e - Le diria que como a médico. -Si luego alg uno te preguntara también esto: «¿y
- ¿Pa ra hacerte qué? tú, en qué tienes intención de convertirte al acudir a
-Médico, dijo. Protágoras?»
- y si pensaras llegarte a casa de Pot ícleto. el de y él me di jo, ruborizándose 7 e-corno apuntaba ya 312a
Argos, o de F idias el ateniense y darles un pago por t u algo el día pude notárselo-,c
pe rsona, si uno t e preguntara: ,,¿ Al pagar es te dinero,
qué idea tienes de 10 que son Po licleto y Fidias?» 6, Protágoras y a Fidlas en conexión con el tema de sus hono-
¿qué responderías? rarios. Las críticas de Platón contra la enseñanza cobrada de
los sofistas reflejan un cierto pre juicio aristocrático. Y, aunque
6 Tan to Hipócrates como Fidias y Policle to eran, en la época, un tanto anecdótlcamente, es un punto en el que éstos contras-
los maestros más famosos en sus artes respectivas . En cuanto ta n co n Sócrates, buscador desinteresado de la verdad, q ue no
profesionales (technftai) que ejercen un oficio púb lico (demiour - se proclama maestro en nada ni de nadie y no vende sus leccio-
gol), estaban capacitados para enseñar sus téc nicas, a cambio nes. Aunque, según refiere irónicamente Platón, el mismo Só-
de un sa lario, a sus discípulos. El méd ico aparece ya como crates habría pagado por alguna disertación - de las más
demiurgo en la épica homérica; el escultor es también una baratas- de Pródico (Crátilo 3Mb), ofrecida precisamente en
figura tradicional en la Atenas de Pericles; el sofista ejerce, casa del rico Calias (Axioco 366c).
en cambio, una ocupación más moderna y de un prestigio más 7 Aunque los sofistas tuvieron una excelente acogida en
ambiguo. En el Menón 91d, se menciona, conjuntamente, a ciertos ambientes ilustra dos, como, p. ej. , en la C<1Sa de Callas,
508 DI ,(LOGOS PROTÁGORAS 509
-Si va de acuerdo con lo anterior, evidente mente -Dime, ¿qué crees que es un sofista?
con la intención de ser sofist a. - Yo, di jo, como in dica el nombre, c reo que es el
_ y tú, le dije, ¡po r los d íoscst , ino te avergon- co nocedor de las cosas sabias 8.
zarias de presentarte a los griegos como sofista? -Pero, contest é, eso se puede decir también de los
. -Si, ¡por Zeu sl , Sócrates , si tengo que decir lo que pintores y los carpinteros, qu e ellos son conocedores
p renso. de cosas sab ias . Lue go si alguien nos pregunta ra: ¿D e d
- Pero la l vez, Hipócrat es, opinas que tu apren dí- q ué cosas sabias son conocedores los pintores ? le
b za je de Protá go ras no se rá de ese tipo, sino más bien contestaríamos. sin du da, que d e la s que res pectan a
como el recibido del maestro de letras. o del citarista. la ejecución de la s imágenes y demás cosas po r el esti-
o del profesor de gimnasia. de quienes tú aprendiste lo . Pero si al guno nos preguntara: «¿E l sofista e n
Jo respectivo a su arte, no para hacerte profesional c uál de las cosas sabias es entendidoé», ¿qué te res-
sino con vistas a t u educación, co mo conviene a un po nd eríamos? ¿ De qué activida d es maestro?
particular y a un hombre lib re. _¿ Qu é podrí a mos, Sócrates, decir que es és te, sino
- Exacta m en te; desde lueg o me parece, dijo, que que es un entendido en el hacer habla r hábilmente 9?
es algo por el est ilo mi a prendi zaje de Protágoras. -Tal vez, dije, diríamos una verdad, pero n o del
-¿Sabes. p ues, lo que vas a hacer, o no te das todo. Por qu e nues t ra respuesta reclama aún u na pre-
cuenta ? dije. gunta acerca de sobre qué el sofista hace hablar há-
- ¿De qué? bil mente. Sin du da , como el citarista, que hace h ablar e
e -Que vas a ofrecer tu alma. para que la cuide. a
u n homb re q ue es, según afirmas, un sofista. Pero qué
es un sofist a, me sorprendería que lo se pas. Y si, no • Hipócrates relaciona el nombre de sophi$tb con el adje-
u ve so phós, ..sa bío », y con la rata -ist- de epistasthai• ..co nocen.
ob~tante, desconoces esto, ta mpoco sabes siquiera a
Realmente, so ph istb está relacionado . como nombre de agente,
qui én en tregarás tu alma, ni si pa ra asunto bueno o co n el verbo [Link], ..ser sabl es, E n un prin cipio , el
malo. sophist és: es e! entendido en algo , con un valor semán tico
-Yo creo saber lo, dijo. próximo al de sa phás, como ..expert o » (aunque $Ophós tiene
ta mbién un valor am plio más general); posterionnente, Y por
o posición al término phüósophos, el vocablo tomó una conno-
y aun que gozaron de fama y de no table a tracción como roaes- ta ción peyorativa. qu e ya se deja sen tir en ciertos textos
tro~ .de elocuencia, un joven a tenien se. de buena familia y platónicos. (ef. P. GROP..NEIlllOM, Aest:hylus ' Promtth eus, Amster-
??S lclón respetable, no dejaba de ver a es tos personajes, sabios dam , 1966 [ 1.- ed .• 1928], pá g. 'TI, que reú ne los principales
Jtm~tes , bajo una luz ambigua. (Guthrie ha comparado el ejemplos de esa de rivación en época clási ca.)
ap recio que rodeaba a los sofistas en esos med ios ilustrados 9 La edu cación retórica es la más general y destacada a
con la admiración por los can tan tes de ópera en algunos salo- pri mer plano en los programas de los sofistas, tan to de Pro-
nes decimonónicos.) El a vanza do Calic1es, oyente de Gorgias tágoras, al que Sócrates menciona en el Fedro (267c) como
re chaza con decisión el as pecto profesional de esos educ adores uno de los grandes maestros de retórica, con su céleb re teoría
(Gorgias 520a). La hostilidad de otro sector, más reaccionario sobre la corrección de los nombres (o rth ot!peia) , como de
y un tanto popular, hacia ellos, como posibles corruptores de Gorglas (Gorgia s 449a), gran maest ro de oratoria política. Más
la juventu~ por su critica de los valo res tradicionales, puede adelant e (318e), el propio Protágoras tratará de precisar en qué
vers e re fleja da en las Nube s de Arist6fanes. consiste la profesión de! sofista.
510 DIÁLOGOS PROTÁ.GORAS 511
con habilidad sobre lo que es conocedor precisamente, graciado en tu vida, haciéndote tú mismo útil o mal-
sobre el arte de la cítara, ¿no? !o, vado, respecto de eso, no has t ratado con tu padre ni b
- -Sí. con tu hermano ni con ningún otro de tus camaradas,
- Bien. ¿El sofista, entonces, sobre qué asunto si habías de confiar o no tu alma al extranjero ése
hace hablar hábilmente? ¿Est á claro que acerca de 10 recién llegado, sin o que, después de enterarte por la
que tenga con ocimie ntos? noche, según dices, llegas de mañana sin hab er h echo
- Es natural. ningún cálcu lo ni buscado consejo alguno sobre ello,
- ¿Qué es eso en lo que él, el sofista, es conocedor , si debes confiarte o no, y estás dispuesto a dispen sar
y 10 hace a su discfpulo? tus riquezas y las de tu s amigos, como si hubieras
- ¡Por Zeus! contestó, ya no sé qué decirte. reconocido qu e debes reunirte de cualquier mo do con
Después de es to le dij e: Protágoras, a quien no conoces, como has dicho, con
313a - ¿Pues qué? ¿Sabes a qué clase de pe ligro vas a el que no has hablado jamás, y al que llamas sofista;
exp oner tu alma? /l . Desde luego si tuvieras que con. si bien qué es un sofista, p are ce qu e lo ignoras, en e
fiar tu cuerpo a algu ien , arriesgándote a que se hicie- quien vas a confiarte a ti mismo.
ra útil o nocivo. examinarías muchas veces si debías Ent on ces él, después de escucharme, contestó:
confiarl o o no, y convocarías, para aconsejarte, a tus - Ta l parece, Sócrates, por lo que tú dices,
amigos y parientes, meditándolo durante días enteros. - Ahora bien, Hipóerates, ¿el sofista viene a ser un
En cambio, lo que estimas en mucho más que el cuer- traficante o un tendero 12 de las m ercancías de que se
po, el alma, y de lo que depende el que sea s feliz o des- nutre el alma? A mi, al menos, me parece que es al go
así.
10 El método inductivo utilizado por Sócrates, a base de - ¿ Y de qué se ali me nta el al ma, Sócrates?
aducir ejemplos. en apar iencia pa ralelos, es característico del
SÓcrates histórico, como indica ARISTóTELES (Metafisica 1978b -Desde luego de ense ñan zas, dije yo. De modo que,
27·9). Su aplicación no siempre es lógicamente válida, como amigo, cuidemos de que no no s en gañe el sofista con
sucede, p. ej., en este caso, pues no es necesari o dar una ense- sus elogios de 10 que vende, como el t ra ficante y el t en-
ñanza especializa da para hac er de alguien un experto orador. dero con respect o al alimento del cu erpo. Pues tam- d
(Cf. la nota de C. C. W. T AYLOR, ad loe.). p oco ellos saben, de las mercancías que trae n ellos
11 La palabra griega psych~ tiene un significado más amplio
que la nu estra de «almas: abarca to dos los asp ectos no físicos mismos, lo que es bueno o nocivo para el cuerpo, pero
(en su oposición al cuerpo ) del hombre. Es probable que, en las alab an al venderlas ; y lo mismo los que se las com-
una fras e como esta inicial, se dejara aún sent ir ligeramente pran, a no ser que alguno sea un maestro de gimnasia
el sent ido arcaico del térm ino: psycM como «vida ». Pero el o un médico. Así, también, los qu e introducen sus en-
riesgo a que Sócrates alude no es «vital », sino moral, intelec-
tu al y espfritual a la vez. La personalidad se arriesga en la señanzas por las ciudades para venderlas al por mayor
educación, ya qu e, en cierto modo, e! alma es la persona y el o al por menor a quien Jo de see, elogian todo lo que ven-
yo en un sen tido au téntico, como se dice en la última frase
del párrafo: «•• . en qui cn vas a confiarte a ti m ism o» (seautón). 12 Una de las posibles definiciones del «sofista» que ofrece
El moralismo s-ocrático insiste en la prepond erancia del cui- el Sofista 2230-224e y 23Id. La diferencia ent re el traficant e
dad o del alm a por encima de! cuerpo y de las riquezas, tema ( émporos) y el tendero (k dpiílos) estriba en el comerc io al por
bien subrayado en la Apologia pla tónica. mayor o al por menor de sus mercancías.
512 DIÁLOGOS PROTÁGORAS 513
den: y seg uramen te algunos también desconocerán. de Con esta decisión, nos pusimos en marcha . Cuan do
e lo que ven den , lo que es bueno o nocivo para el alma. Y llegamos ante el portal. no s quedamos dialogan do so-
del mismo modo, también , los que las compran, a no bre un tema que se no s habia ocurrido po r el camino, ---;
ser que por casua lidad se enc uen tre por allí un médico para que no qued ara inacabado, sino qu e ent ráramos
del alma . Si tú eres conocedo r de q ué es útil o nocivo despu és de llegar a las conclusi ones. Det enidos en el
de esas mercancías, puedes com prar sin ri esgo las portal dialogábam os, hasta que nos pusi mos de acuer-
enseñanzas d e Protágoras y las de cualquier otro. do el uno co n el ot ro . Parece que el por tero , un e u nuco, d
314a Pero si no, t en c uidado. queri do. de no jugar a los no s estab a escuc ha ndo y, posiblemente, andaba ir ri -
da dos y arriesgarte en lo más precioso. Desde luego hay tad c , por la multitud de sofistas, co n los que acudían
un peligro much o m ayor en la co mpra de enseñanzas a la casa. Ya que. a pe nas golpeamos la p uerta, al abrir
que en la de alimentos. Pues al que comp ra comestí- y vem os, dij o: « ¡Ea , otros sofistas! ¡E stá ocupadol »
bies y b eb idas del mercader o del tendero, le es posible y al mismo tiempo, con s us dos manos, tan violen ta-
llevárselas e n otras vasijas. y a ntes de aceptarlas en ment e como era capaz, cerró la puerta. Pero nosotros
su cuerpo como comida o bebida. le es posible deposí- lIama mos de nuevo, y él, tras la puerta cerrada , nos
tarlas y p edi r consejo, convocando a quienes entíen- respondi ó : «¿Señ ores , no ha bé is ofdo que está ocu-
dan. d e lo que pueda comerse y beberse y de lo que no, pado?
y cuánto y cuándo. De modo que no hay en la compra - Buen ho mbre, dije yo, que no venimos a ver a
b un gran peligro. Pero las enseñanzas n o se pueden Calia s ni somos sofistas . Descu ida . Hemos ven ido por- e
transportar en otra vasija, sino que es necesario, d es- q ue nece sitamos ver a Protágora s. A,,¡ qu e anúncia nos.
p ués de entregar su precio , recogerlas en el alma pro- Al fin, a re gañadientes, el individuo no s a b rió la
p ia, y una vez a pre ndidas retirarse dañado o ben e- puert a. Cuando ent ra mos, encont ra mos a Protágora s
ficia do. paseando en el vestíbulo, y en fila, tra s él, le esco ltaban
Exa minaremos est o luego co n otras personas de
más ed ad que nosotros. Pu es somos aún j óvene s para hace una es tupe nda os tentación en el R ipias Mayor . El solista
discernir en un as un to tan importante. se jact aba de saber astronomía. geomet ría , a ritmé tica . filolo-
gía, música, mitologfa, historia y arqueología, ademá s de poseer
Ahora, s in embargo, tal co mo nos disponíamos, otras t écnicas man uales qu e le pennitia n confeccionarse todo
vayamos y escuchemos a ese hombre; despu és de oírle, su atuendo. Prodíco, compatriota del poeta Simó nides (d. 33ge),
consu lt are mos tam bién con otros. Porque, además, no dedicab a especia l a tenció n a la corrección de los nombre s
está solo Protágoras aquí, sino también Hípias de (o r lhót i!s on om dtón), distinguiendo con precis ión entre voca-
e ü lide. Y cre o que tamb ién Pródicc el de Ceas y otros blos de apa rente s inon imia. Sócrate s alude en varios pa sajes
( Mellón 96d, Cdrmid es 163<1, Crátilo 3Mb) a que habla asistido
muchos sabios 13. a algunas lecciones suyas. Ese a fán de precisión en el uso de
las palabra s prelu dia el de Sócrates en cuanto a la precisión
13 Ambos sofistas son menc ionados por Platón en otros luga- en la búsqueda de las definiciones concep tuales. Tant o PrO.
res, con cierto tono irónico: Hipia s, en tos dos diálogos que dtcc como Hipias eran más jóvenes q ue Protágoras y vivían
llevan su nombre; Pród !co, en ApoC. 19c, Teages 127e, Rep. aú n en 399 (según Ap o1. 1ge). Como emba ja dores de sus ciu-
600c, H ípí as M, 282c, Mellón 96d, Cármides 163d, etc. El rasgo dades res pectivas hablan visitado Atenas en vari as ocasiones
más dest acado de Hípl as era su saber enciclopédico, del q ue y tenían notable prestigio en esta ciuda d.
37.-33
"
1
514 DIÁLOGOS PROT ÁGORAS 515
en s u paseo, de u n lado, Calla s, el hijo de Hipónico modo que , en cuanto aquél daba la vuelta con sus in-
31Sa y su hermano po r parte materna, Paralo, el hijo de ter locutores, és tos, los oyentes , se escind ían m uy bie n
Peri cles, y C érmídes , hijo de Glaucón , Y. del otro, el y en orden por un lado y por el otro, y moviéndose
otro hij o de Perícle s. Jántipo, y Filfpides, el h ijo de siem pre en cí rculo se colocaban de nuevo detrás de
Fil omelo, y Antírnero de Mendes, q ue es el más famoso modo peñectísimo.
de los discípulos de Protágoras y aprende p or oficio, cA és te alcancé a ver después. ", como decía Home-
con intención de llegar a se r so fista K . Detrás de és tos, ro, a Ripias de ülíde, instal ado en la parte opuesta del e
los se guían otros que escuc hab a n lo que se decía y pórtico, en un alto asiento. Alrededor de él, e n bancos,
qu e, en su . mayoría. parecían extranjeros. de los que estaban sentados Erixfmaco, hijo de Acú meno, y Fedro
Protágoras t rae de todas las ciudades por donde tran- de Mirrinunte y Andrón, el hi jo de Androción n, y ex-
sita, encan tándolos con su voz, como OrCeo, y que le tranj eros, en t re ello s algunos de sus conciudadanos,
b siguen hech izados por su so n 1'. Había tambié n algu no s y otros. Parecía que preguntaba n a Hipias algunas
de los de aquí en el coro. Al ver tal coro yo me di - cuestion es astronómicas sobre la na t uraleza y los me-
vertí extraordinariamente; qué bien se cuidaban de teor os, y aquél, sent ado en su trono, atendía por turno
no estar en cabeza ob stacu liza ndo a Protágoras, de a cad a uno de ellos y disertaba sob re tales cuesti one s.
«Y, a conti nuació n, llegué a ver también a Tá nt alo.»
14 La m adre de Calla s había estado cas ada con Pericles,
Pues t ambién h abía ven ido de viaje Pr ódico de Ceas d
an tes de separarse de éste y cas arse con Hipó nicc. P áralc y y estab a en una habit aci ón que , antes, Hipónico us aba
Ján ti po, los dos hijos de Pericl es, murieron en la pe ste de como cuarto de despensa, pero que abara, a causa de
Ate nos al eomienzo de la gue rr a de l Pejopcneso, antes que su la m ulti tud de los albe rgados, Celtas había vaciado y
pa dre . Cárm ides, tío por parte de ma dre de Platón, y que es
prep arado para acoger a hués pe des. Pródico es t a ba
el prota gonist a del d iálogo de su no mbre, dond e se le elog ia
por su belleza y su sóphrosjnt (Carm . 157d), fue uno d e los allí echado , recubierto de pieles y ma ntas, por lo que
Trein ta Tiranos en 404 y mu rió com ba t iendo a l lado de su parecía, e n gran numero. J unto a él estaban echados,
p ri mo Crí tías en la r evuelta qu e derribó la oligarquía. De en las cama s d e al lad o, Pausanias, el del demo del
Filfpides y de Antímero no sabemos nada más . A propósito Cerámico, y ju nto a Pausanias, un joven, un muchacho
de Antl mer o , se insiste en la distinción, ya aludida antes: u nos
escuchaban las disertaciones sofisticas con fines educativos
(epi paidefiZ;), y otros, com o Antlmero, por oficio (Ilpi ltchnli). 16 Aquí Y más abajo (en la al usión a Tánt alo), Sócrates
u La comparación recalca q ue Prot ágoras es como un ml2go u tiliza dos fl>rmulas ho mérica s (Odisel2 XI 601 y 583), to madas
de la palabra. Después de escuchar su discurso, el propio d e las visiones de Ulises en la evoca ción de las somb ras de la
Sócrates quedad chechizado dura nte largo tiempo. (328d ). Los Nekyia.
oyen tes forman un coro en to mo a este solista virtuoso que T7 Eríxíma cc, bijo del médico Acómeno. tenia esta misma
es el sofista , que con du ce en b uen o rden a sus dóc iles y e m- profesión (1ENot'ONTE, Mem. In 13,2); figura en el Banqu ete al
bobada s oye nte s (en contraste con el diá logo inq uieto de l me> lado de Fedro, y a lU p ro nu ncia uno de los discu rsos sobre
tod o socrático). En el come nta ri o de AnAM, se quiere ver en la el amo r. Fedro es el personaje d el diálogo homónimo . Andrón.
alus ión al coro una referenci a conc re ta a la disposición del hijo de Androci ón (y, p r obabl em ente, padre del or ador An-
coro t r ágico, compuesto de 15 coreut as , or dena dos en 3 hil era s, drocíén), apa rece en el Górgias 487c, como un partidario de
de modo que Protágoras ocu parla el cent ro de la primera fila la opinión de Calicles sob re el efecto p er nicioso de dedic ar se
de 5 miembros. en exceso a la ñtosoñ e.
516 DI ÁLOGOS PROTAGORA S 517
e todavía, según creo, de dis tinguido natural y muy bello Cuando hubimos entrado y después de pasar unos
ta mbién de aspecto. Me pareció oír que su nombre era momentos contemplando el con junto, avanzamos ha- b
Agatón. y no m e sorprendería si re sultase ser el amado cía Protágoras y yo le dije :
de Pausanias. ese era el mucha cho. y además se veía a -e-Pro tágoras, a ti aho ra acudimos éste, Hípócrates,
los dos Adirnantos, el h ijo de Cep is yel de Leuco lófides, y yo.
y algu nos má s I S. De lo que h ablaban no m e pude yo - ¿Es con el deseo de hab lar conm igo a solas o
enterar desde afu era , a pesar de estar ansioso por es- también con los demás?, p reguntó.
cucha r a Prédi co. Omnisciente me parece tal hombre - A no sot ros, dije yo, no nos importa. Después de
316a y au n divino. Pero con el tOD O bajo de su voz se pro- oír por qué venimos, tú mismo lo decides.
ducía un cierto retumbo en la habita ción que oscurecía -¿ Cuá l es, p ues, el mo tivo de la visita?, dij o.
lo qu e decí a. -Este Hipócrates es uno de los na turales de aquí,
Hacia un momento que estába mos dentro, y detrás hijo d e ApoIodoro, de u na casa grande y prospe ra, y,
de nosotros e ntraron el hermoso Alcibfad es, co mo tú por su disposición natural , me parece que es capaz de e
dices y yo te creo, y Crírías . el hijo de Calesero 19. rivali zar con sus coe táneos . Desea, me parece, llegar a
ser ilustre en la ciudad , y cree que lo lograría mej or ,
I1 De Pau sa nias só lo conocemos su relaci ón con Ap tó n ,
si tratara contigo. Ahora ya mira tú si crees que debes
mencionada también por JENOroN'IE (B4IIqrute 3.32). E n el dial ogar sobre esto con no so tros solos o en compa ñía
B4IIqutte p la tón ico aparece al lado de Agatón. este, muy joven de otros.
aquí (nacido en 447), es el poeta t rágico en cuya casa se cele- ---Correctame nte velas por mí, Sócrates, dijo. Por-
bca el _Ba nquet e_, que se ha reunido paca cele brar su primera
vkt oria escénica (en 416). Acaso el h ab er escu cha do a Pródlco
que a un extranjero que va a grandes ciudades y, en
in fiuyera en su di cción p oética, un tanto amanerad a . Como r e- ellas, persuade a los mej ores j óven es a dejar las re u-
p resent ante de las nu evas tendencia s po éticas , es re cordado en niones de los ,demás, tanto familiares como extraños,
dos lugar es de la poética aristot élica: p or haber presentado más jóvenes o más viejos, y a reunirse con él pa ra
una p ieza con asunto inve ntado, titulad a Antheus o Anth os ha cer se mejores a través de su tr ato, le es preciso, al d
(Pot t. 12S1 b). y por el uso del coro como in termedio mu sical
en su s p iezas . Aristófanes lo r idiculiza en las Tesmoíoríantes obrar así, tomar sus pr ecauciones . Pues no son peque-
(afto 411) y lo menci on a , con cier to a preci o , en las RJJtuu ñas las envid ias, además de los re ncores y asec hanzas,
B3 sigs ., aludiend o a su aus encia de la es cena ate niense. El poeta. que se suscitan por es o mismo. Yo, desd e luego, afirc
que como Euripi des, visitó la corte de Arquelao de Macedonia mo que el arte de la sofís tica es an tiguo, si bien los
hacÍa el 4fJ1 a C., o permanecía all! o habfa m ue rt o ya hacia
e! 404. fecha de esa comedia. .
que lo ma nejaban entre los varones de antaño, teme-
t9 Crit ias, pariente de Platón por parte de madre, aparece rosos de los rencores que susci ta , se fabricaron un dis-
también en el Cdrmides y en el T ímeo, y el diálogo Crit w fraz, y lo ocultaron, los un os CaD la poesía, como
toma de él su nombre. Se distinguió en su co nducta poUt lca Homero, Hesíodo y Simónides, y otros, en camb io, con
co mo el más duro de los Treinta Tiranos, y como pensador,
por su audacia intelectuaL Nos quedan al gunos fragmentes
ri tos re ligiosos y oráculos, como los d iscípulos de
poé tic os de su obra. (e l. UN11lRS11lINER·A. BATTEGAZZORIl, 1 & fis- Orfeo y Museo. Algunos otros, a lo que creo, incluso
ti, vol. IV, Florencia , 1962 [reed ., 1967], y GUfIIRIE, A History of con la gimnástica, como Icco el Tarc ntino y el que
Greek Philo soph y, vol. 111..., p ágs. 298-304, Camb r idge , 1969.) ahora es un sofista no inferior a ninguno, Heródico de e
518 DIÁLOGOS PROTÁGORAS 519
Selimb rla , en otro tiempo ciudadano d e Mégara. Y con edad podría se r el padre de cualq uiera de vosotros.
la mú sica hizo su disfraz vue stro Agatocles, que era un Así qu e m e es más agradable, con mucho , si me lo pero
gran sofista. y, asimismo, Pitoclidcs de Ceos, y otros mít ís, sobre todas esas cosas da ro s la explicación de-
m uchos w, la nte de cuantos est án aquí.
Todos ésos, co mo digo , temerosos de la envidia, usa- Entonce s yo, que sospeché que quen a da r u na
317a ro n de tales oficios como velos. Pe ro yo con todos demostración a Pródico e R ipias, y u fa na rse de con
ellos estoy e n desacuerdo en este punto. Creo q ue no qué a mor habíamos acudido a él, dije:
consiguieron en abso luto lo que se pro pusiero n. pues -¿Por qué no llama mos tam bién a Pródico y a Hi- d
no pasaron inadvertidos a los que dominaban en las pias y a los que están con ellos para que nos escuche n ?
ciudades, en relaci ón con los cuales usaban esos dis- - Desde lu ego, dijo Protágoras.
fraces. Porque la m uchedumbre. para decirlo e n una - ¿Qu eréis, entonces, dijo Ca lias, que organicemos
palabra, no comprende na da . si no que corea lo que una asamblea, para que dialoguéis sentados?
estos po dero sos les p roclaman 21. Asi que intentar di- Pa rcela conven ien te. Todos nosotros, con tentos de
si m ular. y no pod er huir. si no quedar en evidencia, que íb amos a oír a hombres sabios , recogiendo los
b es una gran locura, si, en ese intento. y necesariamente. bancos y la s camas no s dispusimos junto a Ripias, ya
uno se atrae muchos más re ncores de los enemigos. que allí se encontraban los asientos. En esto, Calias y e
Pu es creen que el que se comporta así a nte los demás Alcibíad es llegaron conduciendo a Pródico, al que ha-
es un malhechor. Yo, sin em bargo, he seguido el ca- bían levantado de la cama, y a los com pañeros de
mino total mente opuesto a éstos, y reconozco que soy Pródico.
un sofista y que educo a los hom bres; creo, asim ismo, Cua ndo todos es t uvimos sen tados, d ijo Protág oras:
que es t a precaución es mejor que aquélla : mejor el - Ahora ya puedes repetir, Sócrates, ya que todos
reconocerlo que el ir di simu la ndo; y, en lug ar de ésa, éstos están presentes. el tema sob re el que hace un
he tomado otras precauciones , para, dicho sea con la momento tratabas ante mí, en favor de l muc hacho.
e ayuda divi na, no s ufri r nada grave por reconocer que y yo respondi :
soy sofista. Porque son ya muchos años en el oficio. -Mi comienzo va a ser el m ismo que hace poco, 31Ba
Des de luego que tengo ya mu chos en total u . Por mi el de por q ué he acudido, Protágoras. Que Hipócrates,
aquí presente, estab a muy deseoso de tu compañía . Qué
;n A Icco se le mencion a en Leyes 83ge. Heródico de Se lím- es lo que sacará de provec ho, si trata contigo. dic e que
bría (en Tracia) co mbinó la gim nás tica y la me dicina ; PLAtóN le gustaría saber. A eso se reduce nuest ra pe ti ción.
lo cita en Rep. 406a-b. Agatocles es mencionado . en LAques l8Od, En respuesta, tomó la palabr a Protágoras:
como maes tro de Damón, y Pltoclide s, en Alcibfades 1 118c,
ambos, famosos mú sicos y teóricos.
-Joven , si m e acompañ as te sucederá que, cada
21 E.s curiosa esta afir mación de desdén po r la op in ión de dí a que estés conm igo, regresarás a tu casa hecho me-
la m asa en un intelect ua l tan dem ocrático como Protágoras .
La fras e está m uy en cons onancia con el pensar de Pla tón .
(Cf. el p asaj e d el Gorgias 474a. ) suponiendo que viviera apro ximada men te ent re 490 y 420, te n-
22 Según el Menó n 91e: «Prot ágor as murió cerca de los se- dría en el momento de es te encue ntro cerca de 60 años y lleva-
tent a años y d espué s de cuarenta de profcsi én». Es decir. rla unos 30 de profesión com o sofist a .
520 DIA:LOGOS PROTÁGORAS 521
jor, y al siguiente, lo m ismo. Y cada día, con tinu a- de nuevo contra su voluntad y los intro ducen en las
mente, progresarás hacia lo mejor. ciencias técnicas, enseñándoles cálculos, astronomía,
A! oírle, yo le respondí: geometría y música -y al decir es to lanzó una m irada
b -Protágoras , con eso no dices nada extraño, sino de reojo a Hipias 24. En cambio, al acudir a mí apren-
algo que es natural, ya que también tú, a pesar de ser derá sólo aquell o po r lo que viene. Mi en señanza es la
de tanta edad y tan sabio, si alguien te enseñara algu- buena adminis tración de los bienes familiares, de modo
n a cosa que ahora n o sabes, te harías mejor. Pero que pueda él dirigir óptimamente su casa, y acerca de 3I9a
hagámoslo de otro modo: sup ongamos que, de pronto, los asuntos p olíticos, para que pueda ser él el más
este Hípé crate s, cambiando su anhelo, deseara la com- capaz de la ciudad, tanto en el obrar como en el deci r.
pañía de es te joven que acaba de llegar hace p oco, -¿Entonces, dije yo, te sigo en tu exposición? Me
de Zeuxipo de Heraclea, y acudiendo a él, como a ti parece, pues, que hablas de la ciencia política y te
e ah ora, le escuchara la misma propuesta que a ti , de ofreces a hacer a los hombres buenos ciudadanos.
que cada día en su compañía sería mejor y progresaría. - Ese mismo es, Sócrates, el programa que yo pro-
Si alguien le preguntara: {( ¿ En qué dices que será m e- feso.
jor y hacia qué evanzara?», le contes taría Zeuxipo - ¡Qué he rmoso objeto científico te has apropiado,
que en la pintura. Y si tratara con Ortágoras el tebano Protágoras, si es que lo tienes dominado! Pues no se
y le oyera las mismas cosas que a ti , y le preguntara te va a decir algo diferente de 10 que pi enso. Porque
que en qué cosa cada día sería mejor estando en su yo eso, Protágoras, no creía que fuera ens eñable, y, al b
compañía, respondería que en el arte de tocar la flau- decirlo tú ahora, no sé cómo desconfiar. Y por qué no
ta 23. De este modo, ahora, también tú contéstanos al creo que eso sea objeto de en señanza ni susceptible de
muchacho y a m í, que p reguntamos: previsión de unos hombre s para otros, es justo que te
d - Este Hip ócra te s que anda con Protágoras, cada lo explique. Yo, de los atenienses, como también de los
día que 10 trata, se retira hecho mejor y cada uno de griegos , afirmo que son sabios. Pucs veo que, cuando
esos días progresa.. . ¿ en qué, Pr otágoras, y sobre nos congregamos en la asamblea, siempre que la ciudad
qué? debe hacer algo en construcciones públicas se manda
Protágoras. después de escucharme, dijo: a llamar a los cons tructores como consej eros sob re la
-Preguntas tú bien, Sócrates, y yo me alegro al construcción, y cuando se trata de n aves, a los cons-
re sp onder a los que bien preguntan. Hipócrates, si tructores de barcos, y así en todas las demás cosas, e
acude junto a mí, no habrá de soportar lo que sufriría que se cons ideran enseñables y aprendíblcs . Y si inten-
e al tratar con cualquier otro sofista. Pues los otros ta dar su consejo sob re el tem a algún otro a quien
abruman a lo s jóvenes. Porque, a pesar de que ellos ellos no recon ocen como un profesional, aunque sea
huyen de las especializaciones técnicas, los reconducen muy apuesto y rico y de familia noble, no por ello le
aceptan en nada; sino que se burlan y lo abuc hean.
hasta que se aparta aqu el que había intentado hablar,
Zl Zeuxipo o Ze\UÍs de Heraclea era uno de los pintores
más famosos de la época (d. Gorgias 453c). Ortágoras de Tebas
era un famoso i ns trurn entista del auíos, una especi e de flauta. 24 Cf. nota 13.
522 DI ÁLOGOS PROTÁGORAS 523
al ser abucheado, o los arque ros lo retiran y se 10 llevan más joven de Alcibíades, al que aquí ves , para quien
a una orden de los prítanos. hacía de tutor el mismo varón, Pericles, éste, por temor
Acerca de las cosas que creen que pertenecen a un de que no se corrompiera con el ej emplo de Alcibíades
d oficio técnico, se comportan así. Pero cuando se trata lo separó de él y lo confió para su educación a Ari·
de algo que atañe al gobierno de la ciudad y es preciso frón 21\. Antes de que pasaran seis meses , éste lo devol- b
tomar una dedsión, sobre es tas cosas aco nseja, toman- vió no sabiendo qu é hacer con él. Y otros muchísimos
do la palabra, lo m ismo un carpintero que un herrero, pu edo citarte, q ue, a pesar de ser ellos buenos, jamás
un curtidor , un mercader, un navegante, un rico o un lograron hacer me jor a ninguno ni de los propios ni
pobre, el nob le o el de oscuro origen, y a éstos nadie de los ajenos. Así que yo, Protágoras, atendiendo a
les ech a en cara, como a los de antes, que sin aprender estos ejemplos, creo que no es enseñab le la virtud. Pero
en parte alguna y sin haber tenido ningún maestro, in- al oírte tal aserto, me dob lego y creo que tú lo dices
tenten luego dar su con sejo. Evidentemente, es porque con alguna ra zón, por conocer que eres experto en muo
creen que no se trata de algo que puede aprenderse. chas cosas, y muchas has aprendido y otras las has
No sólo parece que la comunidad ciudadana opina así, descubierto tú mismo. Así que , si puedes demostrarnos
e sino que, en p articular, los más sabios y mej ore s de de modo más cla ro que la virtud es enseñable, no nos e
nuest ros ciudada nos no son cap aces de trasmitir a prives de ello, sino danos una demostración.
otros la excelencia que posecn. Por ejemplo, Peric1es, - Desde luego, Sócrates, dijo, no os privaré de ello.
el padre de es tos muchachos de aquí, les ha educado ¿Pero os parece b ien qu e, como mayor a más jóvenes,
notablemente bien en cosas que dependían de maestros, os haga la demostración relatando un mito, o avanzan-
320a pero en las que él personalmente es sabio, ni él les en- do por medio de u n razonamiento ?
seña ni lo confía a ningún otro, sino que ellos, dando En seguida, muchos de los allí sentados le contes-
vueltas, triscan a su antojo, como reses sueltas, por si taro n que ob rara como prefiriera.
acaso espontáneamente alcanzan por su cúenta la vir- -Me parece, dijo, que es más agradable contaros
tud 25. Por si prefieres otro caso, a Clinias, el hermano un mito ":
2S Es difícil traducir la palabra oreü a idiomas modernos.
En gene ral, es toy de acuerdo con la anotación de C. C. W. TAY- semente la moralizació n socrático-platónica, al in teriorizar los
LClR, cuando (en su comentario ya cít ., págs. 74-5) señala: «The va lores morales, su po ndrá un cambio m uy no table en ese sen-
conventional r end eri ng 'vir tue', with ít s specifically moral con- tido de la (lret~.
notations, is.. . .highly mísjeadíng,» Pero adopt ar siem pr e el 26 A Clinias se le me ncio na sólo otra vez en el Alcibfades 1
térm ino «excelencia», como si fuera un equivalen te exacto del 118e, cuando Alcibí ades se refiere a él corno «una p ersona
vocablo griego, tal com o él propone, no me pa re ce tampoco u n a enloquecida». Arifró n, hermano d e Pericles, compartió con él
óptima solución. Unas líneas antes hemos usado es te término , la t utorí a de Alcíbíadcs, según cuenta PLUTARCO en Ale., cap. l .
aquí usamos el de «vir tu d », au nque advirtiendo al lect or de la z¡ A partir de aq uí com ienza ooel mi to de Prometeo», ama-
mucho mayor ampl itud del cam po semántico de aret é, que, en ñado por Protágoras para darnos su versión sofística sob re
su sentido, se asemeja a la uirtus lati na o a la virtu renacen- «les orí gen es de la culturas, relato de muy varias su gerencias.
tista, y no a la «virtud . cristiana. En una sociedad como la He trat ado de analizarlo, en con traste con ot ra s versiones, en
helénica, con una ética compet itiva, agonal, la (lret~ se vincula C. GARcfA GUAr., prometeo: mito y tragedia, Madrid, 198tl, pá-
a la superioridad en todos los órdenes y al éxito social. Precí- ginas 47-68.
11
H ub o una vez un ti em po en que existían los dioses , dencia, y, en cambio, a los que eran consumidos por
d pero no había razas mortales . Cuando también a éstos éstos, una desce ndencia numerosa, proporcionándoles
les llegó el tiempo de stinado de su nacimiento, los foro una salvación en la esp ecie. Pero, como no era del
jaron los dioses dentro de la ti erra con una mezcla todo sabio Epimeteo, n o se di o cuenta de que había e
de tierra y fuego. y de las cosas q ue se mezclan a la gastado las capacidades en los animales; entonces toda-
ti erra y el fuego. Y cuando iban a sacarlos a la luz . vía le quedaba sin dotar la especie humana, y DO sabía
orden aron a Prometeo y a E pimeteo que los aprestaran qué hacer.
y les distribuyeran la s capacidades a cada u no de fo ro Mientras es taba p erplej o, se le acerca Prometeo
ma convenient e. A Promete o le pide permiso Epime- que venía a inspeccionar el reparto, y que ve a los
teo para hace r él la distri bución. «Despu és de hace r yo demás animal es que tenía n cuidados amente de todo,
el reparto, di jo, tú 10 inspeccionas.• Así lo convenció, mientras el hombre estaba desnudo y descalzo y sin
y hace la di stribución . En és ta, a Jos unos les concedía cobertu ras ni annas. Precisamente era ya el día dcsti-
e la fuerza sin la rapidez y. a los más débiles. los dota ba nado, en el q ue debía tamb ién el hombre surgir de la
con la velocidad. A unos los armaba y. a los que les ti erra hacia la luz. Asi que Prometeo, a purado por la
dab a una na turaleza inerme. les pro veía de algun a otra carencia de recursos, tratando de encontrar una protec-
capacidad para su sa lva ción. A aque llos que envolvía ción para el hombre, roba a Hefesto y a Atenea su d
e n su pequeñez, les proporcionaba una fu ga alada o un sabiduria profesional junto co n el ' fuego - ya que e ra
habitáculo subterráneo. Y a los que aumentó en te- imposible que sin el fuego aquélla pudiera adquirirse
321a maño, con esto mismo los ponía a salvo. Y así, equili- o ser de utilidad a alguien- y , así, luego la ofrece como
b rando las de más cosas, hacía s u reparto. Pla neaba regalo al hombre. De este mod o, pues, el hombre cons i-
esto con la precaución de que n inguna especie fu era guió t al saber para su vida; pero carecia del sa be r
a niquilad a. político, pues éste de pen día de Zeus . Ahora b ien, a
Cu an do le s hubo provisto de recursos de huida con- Prometeo no le dab a ya ti empo de pe ne trar e n la acró-
t ra sus mutua s dest rucciones, preparó una protección poli s en la que mora Zeu s; además los ce ntinelas de
contra las estaciones de l año que Zeus e nvía, revistién- Zeus eran terribles 28. En cambio, en la vivienda, e n e
dolos con espeso cabello y densas p ieles, capaces de común, de Atenea y de Hef esto, en la que aquéllos
soportar el invierno y capaces, t a m bién, de resis tir Jos p racticaban s us artes, podía en trar sin ser notado, y.
ardores del so l, y de modo que, cuando fueran a dc r- así, robó la técnica de utiliza r el fuego de Hefesto y la
mir, estas mismas les sirvieran de cobe rtura familiar y otra de Atenea y se la entregó al hombre. Y de aquí
natural a todos. Y los calzó a unos con garras y revís- resulta la po sibilidad de la vida para el hombre; a un-
b lió a los otros con pi eles duras y sin sangre. A conti- que a Prometeo luego, a través de Bp ímeteo " , según 3224
nuación facilitaba medios de alimentación diferentes se cuenta. le n egó el cast igo de s u robo.
a unos y a otros: a éstos, el fo rraje de la tierra, a
aquéllos , los frutos de los á r boles y a los otros, ra íces. 21 Los «:e nti nelns. de Zeus son -ceo reo ya vio Heindorf-
Poder y Violencia. Kratos y Bía, en alusión a un pasaje de
A algunos les concedió que su alimento fuera el devo- Hesrcoo, Teog. 383 y sígs.
rar a otros animale s, y les ofreció una exigua deseen- ~ • ...a t ravés de Bpímeteo » puede ser un a ligera alusión a
526 DIÁLOGOS PROTÁG ORAS 527
Puesto que el h ombre tuvo participación en el domi- en la s ciudades y ligaduras acordes de amistad. Le pre-
nio divino a causa de su parentesco con la divinidad JO, guntó, entonces, Hermes a Zeus de qué modo darla el
fue, en primer lugar, el único de los animales en creer sentido moral y la justicia a los hombres: «¿Las re-
en los dioses. e int en tab a construirles altares y escul- parto como están repartidos los conocimientos? Están
pir sus estatuas. Después, articuló rápidamente, con repartidos así : uno solo que domine la medicina vale
conocimien to. la voz y los nombres, e inventó sus casas, para muchos particulares, y lo mismo los otros profe-
vestidos, calzados, coberturas, y alimentos del campo. sionales. ¿También ahora la jus ticia y el sentido moral
Una vez equipados de tal m odo, en un principio habi- los infu ndiré así a los humanos, o los reparto a to-
t ab an los humanos en dispersión, y no existían ciuda- do s ?» «A todos, dijo Zeus, y que t odos sean partícipes. d
b des. Así que se veían des truidos por las fieras. por Pues no h abría ciudades , si sólo algunos de ellos par-
ser generalmente más débiles que aquéllas; y su téc- ti cipar an , como de los otros conocimientos. Además,
nica manual resultaba un conocimiento suficiente como impón una ley de mi parte: que al incapaz de parti-
recurso para la nutrición, pero insuficiente para la íu- cipar de l honor y la ju sti cia lo eliminen como a una
cha contra las fieras . Pues aún no poseían el arte de la enfermeda d de la ciu dad.»
política, a la que el arte bélico pertenece. Ya intentaban Así es, Sócrates, y p or eso los atenie nses y otras
reunirse y ponerse a salvo con la fundación de eluda. gentes, cuando se t rata de la excelencia arquitectónica
des . Pero, cuando se reunían, se atacaban u nos a otros, o de algún tema profesional, op inan que sólo unos po-
a! no poseer la ciencia política; de modo que de nuevo cos deben asistir a la decisión, y si alguno que está
se dispersaban y perecían. al margen de est os pocos da su consejo, no se lo acepo e
e zeus. entonces, temió que sucumbiera toda nuest ra tan, como tú dices, Y es razonable, digo yo. Pero cuan-
raza, y envió a Hermes que trajera a los hombres el do se me ten en una discu sión sobre la excelencia
sentido moral ?' y la j u st icia, para que hubiera orde n politic a, que hay que tratar enteramente con justicia y 323a
moderación, naturalmente acep tan a cualquier persona,
la leyenda de Pandora, el ambiguo regalo de los dioses que
Ep ímeteo, desoyendo los consejos de su hermano, aceptó.
JO La frase «...a causa de su parentesco con la divinidad" cf., además, 10 que apunta GUTIIR IE en su ya cit. H GPh., 111,
(diñ t~n toa theoti. syngéneian) es secluida por algunos editores pág. 66, Y la nota de TAYLOR, op . cit., a pág. 85. He preterido,
del texto (asf, p. ej., Adam), por considerarla int erpola da . A con todo, la expres ión «sentido mora¡" a la de «concjenclae,
mi ver, sin motivo suficiente. término más moderno y comp lejo . Taylor, en su ya citada ano-
31 La traducción de la pa labra aid~s plantea alguna dificul- tación al texto, dice que el que Plató n haya preferido las pala-
tad. Dice R. MONOOLFO (en La comprensi6n del sujeto humano bras aid6s y dik~ a las de s6ph rosYn~ y dikaiosYn~ «está pro-
en la cultura antigua, BuCl10s Aires, 1955, pág. 538): «Me parece bablemente más dictado por razones estilísticas que por cual-
que sólo la expresión 'sentimiento e conciencia moral' puede quier distinción de sentido». Es cierto que las razones de estilo
traducir de manera a decuada el significado de la palabra aidós han influido en tal elección, para dar al relato mítico un tono
en Protágoras, que conserva, sin duda, el sentido originario de arcaico y evocar el texto de Hsstcrc (Tr ab. 1900210), pero tam-
'pudor, respeto, vergüenza', pero de una vergüenza que se expe- bién la diferencia de sentido es, a mi entender, importante. Se
rimenta no sólo ante los demás, sino también an te sí mismo, evita el nombre más concreto de las virtudes morales y se
de acuerdo con la enseñanza pitagórica, de tan vasta repercu- prefiere el nombre más vago y arcaico que acentúa su valor
sión en la ética a ntígua.» Sobre aidÓs y d/ki! en este pasaje, social (aidtJs es muc ho más amplio que s6phrosjn~).
528 Dl,(WGOS PROd GORAS 529
como que es el deber de todo el m undo pa rticipar de ras y desgracias. Pero de cuantos bienes creen que por
esta excelencia; de lo contrario. no existi rían ci udades. medi o del ej ercicio y la atención sobrevienen a los
esa. Sócrates , es la razón de es to. hombres, acerca de és tos. si uno no los posee, sino que e.
Para que n o creas su fri r engaño respecto de que, en tiene . los defectos con trari os . sin duda se producen
realidad, todo s los hombres creen que cua lquiera parti- índígnecíones, cas tigos y reprimendas. De es tos vicios
cipa de la justicia y de la virtud política en general, uno es la injus ti cia, también lo es la impiedad y, en
acepta este nuevo argumento. En las otras excelenci as , una palabra, todo lo op uesto a la virtud política. En 324a
como tú dices. po r ejemplo : en caso de que uno éso sí que cualquie ra se encoleriza y re pre nde a quien
afirme ser buen flau ti sta o destacar por algún otro sea, evide ntemen te co n el pensamiento de que se trata
b arte cualquiera. en el q ue no es experto, o se burlan de algo que puede adquirirse por el cuidado y el apren-
de él o se irritan. y sus familiares van a ése y le repren- dizaje. Y si quiere s reflexionar. Sócrates, qué efectos
den como a un alocado. logra el castigo de los malhechores, esto te va a ense-
En cambio, en la j usticia y e n la restante virtud ñar q ue los hombres cree n que es posible a dquirir la
politica, si saben que alguno es injusto y éste, él por virtu d. Porque nadie cas tiga a los malhechores pres-
su p ropia cuenta, habla con sinceridad en contra de tando atención a que hayan delinqui do o por el hecho b
la m ayoría, lo que en el otro terreno se juzgab a se n- de haber delinquido, a no ser quien se vengue irracio-
satez , deci r la verdad, ahora se co nsi de ra locu ra, y afir- nalmen te com o un animal. Pero el que inten ta cas ti gar
man que deli ra el que no apare nta la justicia. De modo co n razón no se venga a cau sa de l crimen cometido
e que parece n ecesario qu e nadie dej e de participar de -pues no se lograrte hacer que lo hecho n o haya acae-
e lla en alguna medida. bajo pe na de dejar de exi stir cido-, sino con vistas al futuro. para que no obren
entre los humanos. mal de nuevo ni és te n;rismo n i otro. al ver que éste
Respecto de que a cua lqu ier persona aceptan razo- sufre su cas tigo. Y el que tiene ese pensamiento piensa
nablem ente como consejero so bre esta virtud por que la virtud es enseñable. Pues castiga, a efectos de
creer que todo el mundo participa de ella. eso d igo. Y disuasión. De mod o que tie nen semejante opinión
en cuanto a q ue creen que ésa n o se da por naturaleza cuan tos castigan en público o en p rí vado v,' Castigan e
ni con carácter es pontáneo, sino que es enseñable y
se obtiene del ejercicio, en quien la obtiene. es to Inten- II No sab emos hasta qué punto Platón recoge, en esta t eoría
taré most rártelo ahora. sobre la función social del castigo, las Ideas de Protágoras, pero
d Es claro que. por cua ntos defectos creen los huma- es m uy prob able pensar que lo ha ce en buena medida. Nótese
q ue ésta es una teoría ilustrada qu e descarta la noción de
nos que unos u otros poseen por na turaleza o azar. na- castigo como pago de un delito exi¡:ido por la Justicia. como
die se irrita, n i los censura ni enseña. o que nadie cas- algo ritual o como purificación de un daño anterior. No está
tiga a los q ue los ti enen, sino que los compadece. Por tampoco muy lejana es ta tesis protagérica de la s ideas del
ejemplo. a los feos. o los bajos, o los débiles. ¿Quién p ro pio Plat ón sobre la justicia social Y el cas tigo del criminal,
habrá tan tonto que int en te ca mbiarles algo en esas necesario como ejemplo Y. paradójicamente -segdn d irá Só[Link]-
les en el Gorgias 479a-e---. benéfico sobr e todo para el delin-
cosas? Porque. creo. saben que es por naturaleza y cu en te, como algo medicinal. La ide a de que el criminal es
fortuna co mo les vienen a los hombres tales desv entu- como un enfermo aparec e ya apu ntada aquí .
37. -34
530 DIÁLOGOS PROr.(GORAS 531
y penalizan los homb res a quienes creen que come ten as í y. siendo as í. Jos hombres de bien enseñan las de-
un mal. y de modo destacado los atenienses. tus com- más cosas a sus hijos, pero ésta no. observa qué extra-
patriotas. ñas res ultan las personas de bien.
De forma q ue, según este razonar, también los ate- Pues que lo creen enseñable tanto en particular
nienses son de los que creen que la virtud es algo que como oficialmente, lo hemo s probado. Y siendo obj eto
puede adquirirse y aprenderse. Es n a tural, p ues, que de enseñanzas y cuidados, les enseñan a sus hijos las
tus conci udadanos admitan que un herrero y un zapa- otras cosas, sobre las que no gravita la muerte como
tero den consejos sobre as untos políticos. Y lo de que castigo. en caso de no saberlas; pero en aq uello en lo
creen qu e la virtud es enseñable y adquirible. Sócrates. qu e hay pena de muerte y destierros para sus propios e
d lo tienes demostrado suficientemen te. m e parece. hij os, si no han aprendido o no han sido adiestrados en
Pero aÚD queda otro p roblema, el q ue tú planteas la virtud, y, además de la muerte, la expropiación de
ace rca de los hombres de bien : que por q ué es tos hom- la s riquezas y. en una palabra, la disolu ción de sus
bres de bien enseñan las demás cosas a sus hij os, las familias, esto no lo enseñan ni lo cuidan con todo
que depe nden de profe sores, haciéndolos sabios, y no cuida do. ¿Puedes creértelo, Sócrates?
en lo qu e respecta a la virtud por la que ellos mismos Empezando desde la infancia. a lo largo de toda la
se distinguen, en nada haciéndolos mejores. Acerca de vida les enseñan y aconsejan. Tan pronto como uno
eso, Sócrates, no te diré un mito má s, SiDO un r azo- comprende lo que se dice, la nodriza, la madre, el pe-
namiento. dagogo y el propio padre batallan por ello, para qu e el d
Conque, medita del mo do sigu iente : ¿acaso existe. niño sea lo mejor po sible; le enseñan . en concre to, la
e o no , al go de lo que es necesario que participen todos maner a de ob rar y decir y le mu estran q ue es to es
los ciudadanos, como condición para que exista una justo. y aquello injusto, que eso es hermoso, y esotro
ciudad? Pues en eso se resuelve ese problema que -tú feo , que un a cosa es pia dosa. y otra imp ía, y «haz estas
tenias. y en ningún otro pW1tO. Porque , si exis te y es cosas. no hagas esas». Y a veces él obedece de b uen
algo único, no se trata de la carpintería ni de la técnica grado, pero si no, como a un taUo torcido o curvado lo
325a metalúrgica ni de la alfarería, sino de la justicia. de enderezan con amenazas y golpes.
la sensatez y de la obediencia a la ley divina, y, en Después de eso. al enviarlo a un maes tro, le reco-
resumen, esto como unidad es 10 que proclamo qu e es miendan mucho más que se cuide de la buena forma-
la virtud del hombre. Si existe eso de lo que deben ción de los niñ os que de la enseñanza de las letras o
participar todos, de acuerdo con ello debe obrar todo de la citara.
ho mb re. siempre qu e qu iera aprender o hacer cual- y los maestros se cuidan de estas cosas, y después e
qui er cosa, y sin ello, no; y al que no participe es de qu e los niños ap renden las let ra s y están en estado
p reci so enseñárselo y castigarl e, tanto si es niño, como de comprender los escri tos como antes ]0 hablado, los
si es hombre o mujer, hasta qu e po r medio del cas tigo colocan en los bancos de la escuela para leer los poe-
se ha ga mej or, y al qu e no obedezca, por más que se mas de los buenos poeta s y les ob ligan a aprendérselos
le castigue y enseñe, ha y que echarle de la ciudad o de memori a. En ellos hay muchas exhortaciones, mu- 3200
b matarle como si se tratase de un incurable. Si es to es chas digresiones y elogios y encomios de los virtuosos
532 DI ÁLOGOS PROTÁGORAS 533
homb res de antaño. para que el muchacho, con emu- buenos y an tiguos legisladores, y obliga a gobernar y
ladón, los imite y desee hacerse s u semejante. Y. a su ser gobernados de acuerdo con ellas.
vez, los citaristas se cuidan. de igual modo, de la sen- Al que intenta avanzar al margen de eUas se le cas-
satez y procuran que los jóvenes no obren ningún mal. tiga, y el nombre de este castigo, en tre vosotros y en e
Además de es to, una vez que han aprendido a tocar muchos otros lugares. es el de erectíñcacíonese >,
b la citara. les e nseñan los poemas de buenos poetas como si la justicia enderezara.
líricos. adaptándolos a la mú sica de citara, y fuerzan a Así que, si tan grande es el cuidado de la virtud
las almas de sus disdpulos a hacerse familia res los por cuenta particular y pública, ¿ te extrañas, Sócrates,
ri tmos y las armon ías, para que sean más suaves y más y desconHas de que sea ensañable la virtud? Pero no
eurrftmicos y más equili brados, Y. con ello. sean úti- hay qu e extrañarse de ello, sino mucho más aún de
les en su hablar y ob rar. Porque toda vida human a que no fuera enseñable.
necesita de la eurritmia y de l equilíbrí o v. ¿Por qué, ento nces , de padres excelentes nacen mu-
Luego, los envían aún al maestro de gimnasia, para chas veces hijos vulgares? Apréndelo tam bién. No es
que, con un cuerpo me jor, sirvan a un pro pósito que na da sorprendente, si yo decía verda d en lo anterior,
e sea valioso y no se vea n ob ligados, por su debilidad que en es te asun to de la virtud, si ha de existir la
corporal, a desfallecer en las guerras y en las otras ciudad , nadie pued a dese ntenderse. Si, entonces, lo qu e 327a
accio nes. digo es así, y lo es por enc ima de todas las cosas,
y es to lo h acen los que tiene n más posibilidad es. reflexiona tomando otro ejemplo: si la ciudad no pu-
como son los más ricos. Sus hijos empiezan a fr ecuen- diera subsistir, a no ser que to dos fuéramos flautist as,
tar las escue las en la edad má s tem prana, y las dejan fuera cual fuera la calidad que cada uno consiguiera;
muy tarde . Cuando se separan de sus maes tros, la de qu e esto, tanto por cue nta particular como pública ,
ciudad a su vez les obliga a aprender las leyes y a vivir todo el m un do lo enseñara a todo el mun do ; de que se
d de acuerdo con ellas, para q ue no obren cada uno de castigara a golpes al que no tocara la flauta bien , y de
ellos a su an tojo: de un modo sencillo, como los maes- que a nadie se le privara de eso, como ahora a na die
tros de gramática les trazan los rasgos de las letras se le priva de los derechos legales y justos, ni se les b
con un estilete a los niños aún no capaces de escribir ocultan, como se hace con otras técnicas . Pues creo
y, luego, les entregan la ta blilla escrita y les obligan que la jw ticia y la virtud DOS benefician mutuamente,
a dibujar siguiendo los trazos de las letras, así también y por eso, cualquiera a quienq uiera que sea le habla
la ciudad escribe los trazos de sus leyes, ha llazgo de y le enseña animosamente las cosas justas y legales. Si
fuera así, y también respecto del arte de tocar la flauta
!J La descripción del desarrollo de las enseñanzas en la pusiéramos todo empeño y generosidad en enseñam os
educación tradicional de los nifio s p uede ser comparada co n uno s a otros, ¿crees, Sóc ra tes, que de algún modo los
la Que se nos p resenta en las ~yes 80ge sfgs. De la imp ort ancia
de la educación mus ical y su 1nflu encia psicológica t rata co n
más de tenimiento PU:rdN en Rep. 398d-402a. Sob re el te ma p uede 34 Protágoras relaciona euth~ai (Que, hab itua lm en te . sigo
verse t am bién, como enfoqu e de conj unt o, el libro VIII de la nifica . examen de cuentese) con eut frttKJ, - cc rrcgíre , us ado en
Polltica de ARIS'fÓ'l'ELES. 32Sd. .
534 DI"-LOGOS PROTÁGORAS 535
hijos de los buenos flautistas se harían buenos flau- hijos de nuestros artesanos aquel oficio q!le ellos han
tistas mejor que los hijos de los mediocres? aprendido de su padre, en la medida en que su padre
Yo lo que creo es que el hijo de aquel que resul- y sus amigos de la misma profesión podían adiestrar-
tara el más dispuesto naturalmente para el tocar la los. ¿Quién más podría haberles enseñado? Creo que
flauta, ese se haría famoso, y el que fuera incapaz por no es fácil, Sócrates, que aparezca un maestro de esas
e naturaleza seria ignorado. Y muchas veces, del buen cosas, mientras que es fácil. en cambio. encontrarlo
flautista, saldría uno vulgar, y muchas otras, del vulgar, para las cosas inhabituales; y así sucede para la virtud
uno excelente. Pero de cualquier modo todos serían Y todo lo semejante. De todos modos, si alguno hay
flautistas capaces, en comparación a los particulares que nos aventaje siquiera un poco para conducirnos a
y los que nada entendieran de la flauta. la virtud. es digno de estima.
De igual modo, piensa ahora que, incluso el que te De estos creo ser yo uno y aventajar a los demás b
parece el hombre más injusto entre los educados en en ser provechoso a cualquiera en su desarrollo para
las leyes, ése mismo seria justo y un entendido en ese ser hombre de bien, de modo digno del salario que
d asunto, si hubiera "que juzgarlo en comparación con pretendo, y aún de más. como llega, incluso, a recono-
personas cuya educación no conociera tribunales ni le- cer el propio discípulo. Por eso, he establecido la forma
yes ni necesidad alguna que les forzara a cuidarse de de percibir mi salario de'la manera siguiente: cuando
la virtud, es decir que fueran unos salvajes, como los alguien ha aprendido conmigo, si quiere me entrega el
que nos presentó el año pasado el poeta Ferécrates en dinero que yo estipulo, y si no, se presenta en un tem- e
las Leneas 35. En verdad que si te encontraras entre plo. y. después de jurar que cree que las ensefianzas
tales gentes, como los misántropos de aquel caso, bien valen tanto, allí lo deposita.
desearías toparte con Euríbato y Frinondas, y te que- De este modo, Sócrates, yo te he contado un mito
e jertas echando de menos la maldad de los tipos de y te he expuesto un razonamiento acerca de cómo la
aquí. Ahora, en cambio, gozas de paz, porque todos son virtud es enseñable y los atenienses así lo creen, y
maestros de virtud, en lo que puede cada uno, y nin- de cómo no es nada extraño que de buenos padres
guno te lo parece. De igual modo. si buscaras algún nazcan hijos mediocres, y de padres mediocres, exce-
maestro de la lengua griega, no encontrarías ninguno, lentes. Asf, por ejemplo, los hijos de Poltcleto, coetá-
328a y tampoco. creo. si buscaras quién ha enseñado a los neos de Páralo y Jantipo aquí presentes, no son nada
en comparación con su padre, y lo mismo. otros de
]S La comedia Los salvajes ([Link]/) fue representada en las
muchos artistas. A éstos 36 no es justo echárselo en d
Leneas de 420 a. e., lo que supone un anacronismo en la cita
de Platón, ya que la fecha dramática del Protágoras es del 433.
cara todavía. Pues en ellos hay aún esperanzas, ya que
Probablemente, esos «salvajes.. formarían el coro de la obra, son jóvenes.
que podía relatar las andanzas de algunos atenienses que, har- Después de tan larga y notable disertación, Protá-
tos de la vida política de su ciudad. cual <rtnisántropos.., trata- goras dejó de hablar. Y yo, fascinado todavía, durante
ban de encontrar una existencia más idílica entre estas gentes.
desconocedoras de la civilización, con el mismo afán utópico
y escapísta con que Pístetero y Evélpides, en las Aves de Arlst6- 36 Protágoras señala, con su gesto, a los hijos de Pericles
fanes, intentan hallar un mundo mejor. allf presentes.
¡
mucho tiempo lo miraba como si .fuera a decir algo para tenerlo todo, con tal de que m e contestes a lo
má s, deseoso de escucharle. Una vez que ya comprendí siguiente.
que en reali da d había acabado, como si me rec uperase De la virtud afirmas que puede [Link], y yo te
a du ras penas, me dije a mí mismo, volviendo la vista a creo más que creería a cualquiera otra persona. Pero e
Hip6crates: hay algo que me ha extrañado en t u discurso; cólmame
-Hijo de Apolodoro, cuán agradecido te estoy, por ese vacío en mi alma. Decías. p ues, que Zeus envió a
e haberme incitado a llegar aquí. En mucho estimo haber los h ombres la justicia y el sentido moral, y luego
oído lo que he preguntado a Protágoras. Porque yo, repetidamente en tus palabras se aludía a la justicia.
anteriormente. creía que no había ninguna ocupación la sensatez, la piedad y a todas esas cosas. como si en
humana por la que los buenos se hicieran buenos . Pero conjunto formaran una cierta unidad: la virtud. Detá-
I ahora estoy convencido. A excepción de una pequeña llame, por favor, exactamente con un razonamiento .
dificulta d que me queda, que evidentemente Protágoras si la virtud es una cierta unidad y si son partes de ella
aclarará con facilidad, ya que nos h a aclarado tantas la justi cia, la sensatez y la piedad. o es tas que yo ahora d
11
otras muchas. nomb raba son, todas, nombres de algo idéntico que es