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Causas y Consecuencias de la Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue un conflicto devastador que enfrentó a la Entente y las Potencias Centrales, resultando en aproximadamente 16 millones de muertes y la caída de cuatro imperios. Sus causas incluyeron la competencia imperial, el nacionalismo y el asesinato del archiduque Francisco Fernando, mientras que sus consecuencias abarcaron el Tratado de Versalles y la reconfiguración geopolítica de Europa. Este conflicto sentó las bases para tensiones futuras que culminarían en la Segunda Guerra Mundial.

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Causas y Consecuencias de la Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue un conflicto devastador que enfrentó a la Entente y las Potencias Centrales, resultando en aproximadamente 16 millones de muertes y la caída de cuatro imperios. Sus causas incluyeron la competencia imperial, el nacionalismo y el asesinato del archiduque Francisco Fernando, mientras que sus consecuencias abarcaron el Tratado de Versalles y la reconfiguración geopolítica de Europa. Este conflicto sentó las bases para tensiones futuras que culminarían en la Segunda Guerra Mundial.

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Causas y consecuencias de la Primera Guerra Mundial

En la Primera Guerra Mundial se enfrentaron la Entente y las Potencias Centrales.


¿Qué fue la Primera Guerra Mundial?

La Primera Guerra Mundial (1914-1918), conocida en su momento como la Gran Guerra, fue uno de los conflictos bélicos más
destructivos y de mayor impacto geopolítico de la historia.

Se estima que se movilizaron casi 70 millones de soldados, provenientes principalmente de una veintena de países. El impacto
político y la cantidad de víctimas humanas de este enfrentamiento fueron superados únicamente por la Segunda Guerra
Mundial (1939-1945).

La Primera Guerra Mundial comenzó en Europa el 28 de julio de 1914 y se extendió a lo largo de cuatro años, hasta el 11 de
noviembre de 1918. Durante estos años se enfrentaron los ejércitos de la Entente y las Potencias Centrales.

La Entente reunía inicialmente a Francia, el Reino Unido y Rusia, junto a países involucrados como Serbia, Montenegro y Bélgica.
Más tarde se sumaron otros países, como Japón, Italia, Portugal, Rumania, Estados Unidos y Grecia. Rusia abandonó la guerra tras la
Revolución de Octubre de 1917.

Las Potencias Centrales eran el Imperio alemán, el Imperio austrohúngaro, el Imperio otomano y el Reino de Bulgaria, junto con sus
aliados estratégicos en África y Asia.

La magnitud del conflicto fue tal que costó la vida de alrededor de 16 millones de personas de diferentes nacionalidades y cambió
el equilibrio de poder en el mundo, incluida la caída de cuatro imperios.

PUNTOS CLAVE

 La Primera Guerra Mundial (1914-1918) enfrentó a las Potencias Centrales (Alemania, Austria-Hungría, Imperio otomano) con la
Entente (Reino Unido, Francia, Rusia, Italia, Estados Unidos).
 Sus principales causas fueron la competencia industrial y colonial de las potencias europeas, el auge del nacionalismo, el
sistema de alianzas y el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero al trono austrohúngaro.
 Sus principales consecuencias fueron la desaparición de cuatro imperios, la firma del Tratado de Versalles que impuso duras
condiciones a Alemania, la creación de la Sociedad de Naciones y la muerte de 16 millones de personas.

Causas de la Primera Guerra Mundial

1. La competencia entre las potencias imperiales europeas


A lo largo del siglo XIX, Europa consolidó su dominio económico, tecnológico y militar sobre gran parte del mundo y varios de sus
países se constituyeron en potencias coloniales con posesiones en África, Asia y Oceanía.

Sin embargo, el reparto territorial no fue equitativo: países como el Reino Unido y Francia, que habían desarrollado su industria y
alcanzado un predominio colonial más tempranamente, aventajaban a países como Alemania, que había iniciado su industrialización
a finales del siglo XIX y tenía ambiciones imperiales.

Esto condujo a un escenario de conflicto entre las potencias coloniales y a la formación de alianzas entre naciones que competían
por razones políticas o económicas. Algunos de estos conflictos se relacionaban con rivalidades pasadas, como las tensiones entre
Francia y Alemania que se remontaban a la época de las conquistas napoleónicas en Europa y, más recientemente, a la guerra
franco-prusiana (1870-1871).

2. El auge del nacionalismo en Europa


La idea de un país como un Estado-nación con una cultura, una identidad y un proyecto político propios surgió en el siglo XVIII y se
consolidó en el siglo XIX. Ello dio origen a nuevas tensiones de tipo étnico o nacional, especialmente en Europa del Este.

Por ejemplo, en Bosnia y Herzegovina, antiguos territorios otomanos reclamados por el Imperio austrohúngaro, existían proyectos
de Estados eslavos autónomos o de anexión al Reino de Serbia (aliado del Imperio ruso).

Entre 1912 y 1913 la región balcánica (a la que pertenecían Bosnia y Herzegovina) vivió dos guerras locales y se la conoció como “el
polvorín de Europa”, pues se consideraba que en cualquier momento podía encenderse y volver a estallar.
3. El surgimiento de nuevos poderes industriales
La Revolución Industrial comenzó en Inglaterra en el siglo XVIII. Poco después, países como Bélgica y Francia iniciaron sus propios
procesos de industrialización. Entre 1870 y 1914, la llamada Segunda Revolución Industrial introdujo novedades técnicas y
tecnológicas y vio el ascenso de nuevas potencias industriales, principalmente Alemania, Estados Unidos y Japón.

La aparición de nuevas potencias industriales intensificó la competencia económica, política y colonial, pues la industria promovía
el crecimiento económico, impulsaba el desarrollo y la modernización del armamento militar y, al mismo tiempo, demandaba
materias primas que en muchos casos eran obtenidas en las colonias de Asia, África o el Pacífico.

4. La creación y renovación del sistema europeo de alianzas


La guerra adquirió una dimensión mundial porque muchas naciones se vieron arrastradas al conflicto. Esto sucedió debido a la
existencia de tratados de alianza y asistencia mutua entre los integrantes de ambos bandos desde fines del siglo XIX y comienzos del
XX.

La Entente fue el resultado de una sucesión de acuerdos que habían comenzado con la alianza franco-rusa (1893), la Entente
cordiale franco-británica (1904) y la Triple Entente (1907). Las Potencias Centrales se basaban en una alianza entre los imperios
alemán y austrohúngaro (1879), a la que se había unido Italia en la llamada Triple Alianza (1882), hasta que el gobierno italiano se
pasó al bando de la Entente en 1915.

En previsión de un conflicto europeo en el futuro inmediato, la mayoría de las potencias de fines del siglo XIX y comienzos del
XX dedicaron su poderío industrial a fabricar y desarrollar armamento de guerra, durante un período que fue conocido como la
“paz armada”.

5. El asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria


El detonante de la guerra fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, heredero al trono autrohúngaro, en la
ciudad de Sarajevo, en Bosnia y Herzegovina. El hecho ocurrió el 28 de junio de 1914. El autor del atentado fue el serbobosnio
Gavrilo Princip, perteneciente a la organización nacionalista serbia Mano Negra.

El gobierno austrohúngaro hizo responsable al gobierno de Serbia y le envió un ultimátum. Finalmente, un mes después del
asesinato, el emperador austrohúngaro declaró la guerra al Reino de Serbia. Como Serbia tenía un acuerdo de apoyo mutuo con
Rusia, el ejército ruso se movilizó con la intención de apoyar a los serbios contra Austria-Hungría, y eso promovió a su vez la entrada
en guerra de Francia, pues era aliada de Rusia.

Por su parte, Alemania apoyó al Imperio austrohúngaro, declaró la guerra a Rusia e invadió Bélgica para llegar hasta Francia. Dado
que Bélgica era un país neutral, su invasión significó una transgresión de los tratados internacionales y eso motivó al Reino Unido a
declarar la guerra a Alemania.

Para el 4 de agosto de 1914, las principales potencias europeas estaban implicadas en la guerra.

Consecuencias de la Primera Guerra Mundial

El movimiento de tropas facilitó la propagación de la “gripe española”.


Las principales consecuencias de la Primera Guerra Mundial fueron las siguientes:

1. Una pérdida considerable de vidas humanas


Se estima que casi nueve millones de soldados y siete millones de civiles murieron durante los cuatro años que duró la Primera
Guerra Mundial. Esto representaba casi el 1 % de la población mundial de la época.

Las muertes fueron consecuencia tanto de la violencia bélica propiamente dicha como de las hambrunas y enfermedades que trajo
consigo la guerra, incluido el efecto del gas mostaza y otros agentes tóxicos usados durante la guerra. La cantidad de heridos y
mutilados se calcula en veinte millones.

2. El colapso de cuatro grandes imperios


Como resultado del conflicto cayeron imperios y sus respectivas dinastías gobernantes:
 El Imperio alemán, gobernado por los Hohenzollern, se derrumbó poco antes de la firma del armisticio de noviembre de 1918 y dio
paso a la República de Weimar.
 El Imperio austrohúngaro, de la Casa de Habsburgo-Lorena, se disolvió y su territorio se dividió en diversas naciones (entre ellas,
Austria y Hungría).
 El Imperio otomano, encabezado por la dinastía de Osman, quedó disgregado y en 1922 fue disuelto por los nacionalistas turcos que
fundaron la República de Turquía. Sus territorios en Medio Oriente fueron repartidos entre el Reino Unido y Francia en la forma de
mandatos de la Sociedad de Naciones.
 El Imperio ruso, gobernado por la dinastía Romanov, cayó en 1917 cuando la Revolución de Febrero derrocó al zar Nicolás II y
la Revolución de Octubre instauró un gobierno bolchevique, que unos años después dio nacimiento a la Unión Soviética (URSS).

3. La propagación de la llamada “gripe española”


Debido al intenso movimiento de tropas y al hacinamiento y las condiciones insalubres en las trincheras, la Primera Guerra Mundial
contribuyó a la propagación de un nuevo tipo de infección respiratoria, conocida como la “gripe española”, que se convirtió en una
pandemia a inicios de 1918.

Este virus de la gripe tipo A no se originó en España pero recibió su nombre debido a que fue informado por la prensa española
mientras los países beligerantes censuraban la información para no dañar la moral de las tropas. Provocó la muerte de
aproximadamente veinticinco millones de personas hasta abril de 1920.

4. La reorganización geopolítica de Europa


Con el colapso de los antiguos imperios en el tramo final de la guerra, los vencedores se dedicaron a reordenar el territorio de
Europa y los movimientos nacionalistas impulsaron en muchos casos la independencia.

Así surgieron nuevas naciones, como Checoslovaquia, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Yugoslavia (inicialmente
llamada Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos). También se establecieron como naciones independientes Austria y Hungría.
Además de ceder parte de sus territorios en Europa, el Imperio alemán perdió sus colonias en África, Asia y Oceanía.

5. La firma del Tratado de Versalles


Una vez terminada la guerra, los países vencedores firmaron junto a Alemania el Tratado de Versalles el 28 de junio de 1919.
Mediante este tratado se responsabilizó a Alemania por la guerra y se le impusieron unas condiciones muy severas que incluían el
pago de costosas reparaciones de guerra, la pérdida de territorios y diversas prohibiciones, como la que impedía superar una
determinada cantidad de efectivos militares.

El Tratado de Versalles provocó en Alemania deudas y dificultades económicas que generaron descontento entre la población. Esta
circunstancia fue aprovechada por el nazismo, un movimiento nacionalista que basó parte de su discurso político en la crítica al
Tratado de Versalles y que llegó al poder en 1933.

Otra consecuencia del Tratado de Versalles fue la fundación de la Sociedad de Naciones, que entró en vigor en 1920 y fue el
organismo precursor de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Si bien su función era contribuir a la solución pacífica de las
tensiones internacionales y evitar el estallido de una nueva “gran guerra”, no pudo evitar que veinte años más tarde comenzara la
Segunda Guerra Mundial.

6. La instauración de un régimen comunista en Rusia


La pobreza y la escasez en Rusia se agravaron con el comienzo de la Primera Guerra Mundial. Las muertes de soldados y las
sucesivas derrotas militares incrementaron el descontento con el gobierno zarista, lo que llevó a la Revolución de Febrero que
derrocó al zar Nicolás II en 1917.

Poco después, triunfó la Revolución de Octubre que instauró un régimen comunista liderado por los bolcheviques. Este hecho
significó la irrupción del comunismo como una fuerza política de importancia en el panorama europeo y mundial, que inspiró a
numerosos partidos de izquierda revolucionaria y se convirtió en el principal rival ideológico del fascismo y el nazismo en las
décadas de 1920 y 1930.
Segunda Guerra Mundial
La Segunda Guerra Mundial enfrentó a los Aliados con las potencias del Eje.
¿Qué fue la Segunda Guerra Mundial?

La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto armado que tuvo lugar entre 1939 y 1945 y que involucró de manera directa o
indirecta a la mayor parte del mundo, especialmente a las potencias militares y económicas de la época.

Se la considera la guerra más devastadora de la historia contemporánea, debido a la cantidad de personas involucradas, las
enormes dimensiones territoriales del conflicto, la cantidad de armamento bélico empleado y sus catastróficas consecuencias. Se
estima que entre cuarenta y sesenta millones de personas murieron durante este conflicto.

La Segunda Guerra Mundial se desarrolló principalmente en tres escenarios: Europa, el norte de África, y Asia oriental y el
Pacífico. En ellos se enfrentaron las tropas de dos bandos opuestos, los Aliados y las Potencias del Eje, en un conflicto que afectó
tanto a las fuerzas militares como a la población civil de los países involucrados.

En el contexto de esta guerra se produjeron hechos especialmente dramáticos, como el asesinato masivo de personas en campos
de exterminio y de trabajos forzados del nazismo (mayormente población judía, lo que recibió el nombre de Holocausto o Shoá).

Además, durante este enfrentamiento se utilizaron por primera y única vez en la historia las armas nucleares, que provocaron la
destrucción masiva de dos ciudades y la muerte instantánea de decenas de miles de civiles (fue el caso de las bombas atómicas
lanzadas por Estados Unidos sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki).

PUNTOS CLAVE

 La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto armado que estalló en 1939 a raíz de la invasión alemana de Polonia.
 Los bandos enfrentados fueron las potencias del Eje (conducidas por Alemania, Italia, Japón) y los Aliados (encabezados por el
Reino Unido, Francia, Estados Unidos, la Unión Soviética y China).
 Involucró a gran cantidad de países, provocó enormes niveles de destrucción en Europa y Japón (incluido el lanzamiento de dos
bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki) y dejó un saldo de entre 40 y 60 millones de muertos (militares y civiles).
 Terminó en 1945 con la rendición incondicional de Alemania (mayo) y Japón (septiembre), lo que aseguró la victoria de los
Aliados.

¿Qué bandos se enfrentaron?

Los dos bandos enfrentados en la Segunda Guerra Mundial fueron:

 Las potencias del Eje. Conducidas por la Alemania nazi, la Italia fascista y el Japón imperial, junto a sus socios y Estados títeres como
Bulgaria, Hungría, Rumania, Finlandia, Tailandia, Eslovaquia, Serbia, Croacia, Irak y Albania. Esta alianza se formalizó con la firma del
Pacto Antikomintern (1936-1937) y el Pacto Tripartito (1940).
 Los Aliados. Encabezados por Francia, el Reino Unido, Estados Unidos, la Unión Soviética y China, junto a otros países y gobiernos
como Polonia, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos, Grecia, Yugoslavia, Canadá, Nueva Zelanda, Sudáfrica,
Australia, el Raj británico y algunos países de participación minoritaria o apoyo diplomático.

Características de la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial tuvo las siguientes características:

 Fue la guerra más devastadora y de mayor alcance internacional de la historia.


 Enfrentó a las Potencias del Eje (encabezadas por la Alemania nazi, la Italia fascista y el Imperio del Japón) con los
Aliados (liderados por el Reino Unido, Francia, la Unión Soviética, Estados Unidos y China).
 Comenzó tras la invasión alemana de Polonia el 1 de septiembre de 1939 y terminó con la rendición de Alemania en mayo de 1945
y la rendición de Japón el 2 de septiembre de 1945.
 Se combatió en varios frentes que involucraron principalmente los territorios de Europa, el norte de África, Asia oriental, el océano
Pacífico y el océano Atlántico.
 Supuso la aplicación de nuevas tecnologías tanto para el armamento como para el transporte y las comunicaciones, como los
radares, el sonar, los aviones a reacción, las computadoras y la bomba atómica.
 Provocó un número de bajas sin precedentes, que se calcula entre cuarenta y sesenta millones de muertos (militares y civiles),
además de una gran cantidad de heridos. Además, ocasionó la destrucción completa de ciudades en Europa y el Pacífico.
 Incluyó la aplicación del plan nazi de exterminio de la población judía europea que recibió el nombre de “solución final” y causó el
Holocausto: el asesinato de seis millones de judíos en campos de concentración y exterminio, a los que se sumaron otros grupos
sociales que también fueron víctimas del nazismo.
 Una de sus novedades más dramáticas fue el lanzamiento de dos bombas atómicas estadounidenses sobre Hiroshima y Nagasaki,
en Japón, que provocaron la muerte instantánea de decenas de miles de personas y precipitaron el fin de la guerra.

Antecedentes de la Segunda Guerra Mundial

En la década de 1930 se produjeron algunos hechos que anticiparon el estallido de la Segunda Guerra Mundial. El contexto histórico
era el de la Gran Depresión iniciada en 1929, que alimentó el descontento social y facilitó el ascenso político de movimientos
nacionalistas que cuestionaban tanto los valores liberales y democráticos como el avance del socialismo.

El nazismo llegó al poder en Alemania en 1933 e impulsó una política de rearme que vulneró las disposiciones del Tratado de
Versalles firmado tras la Primera Guerra Mundial. Mientras tanto, el líder italiano Benito Mussolini invadió Etiopía y, junto a la
Alemania nazi, apoyó al bando sublevado en la guerra civil española (1936-1939), lo que afianzó la alianza militar conocida como el
Eje Roma-Berlín.

El expansionismo alemán derivó en la anexión de Austria y los Sudetes de Checoslovaquia en 1938. Los gobiernos democráticos
del Reino Unido y Francia respondieron con moderación y aceptaron las anexiones con la intención de apaciguar a Hitler. Sin
embargo, en marzo de 1939 Alemania invadió Checoslovaquia y en agosto firmó un pacto de no agresión con la Unión Soviética que
le dejó el camino libre para invadir Polonia.

En Asia oriental y el Pacífico, el Imperio del Japón intensificó su expansionismo militar por iniciativa de los sectores nacionalistas del
gobierno que querían crear la “gran esfera de coprosperidad de Asia oriental” bajo hegemonía japonesa.

En 1931 Japón invadió la región china de Manchuria y en 1937 comenzó la guerra chino-japonesa. En esos años, Japón firmó el
Pacto Antikomintern con Alemania que anticipó su alianza militar con Hitler y Mussolini, formalizada con el Pacto Tripartito de 1940.

Causas de la Segunda Guerra Mundial

La invasión alemana de Polonia fue el evento que desencadenó la Segunda Guerra Mundial.
La Segunda Guerra Mundial se debió a diversas razones, que pueden resumirse en:

 Los términos del Tratado de Versalles. La rendición de Alemania y sus aliados en la Primera Guerra Mundial llevó a la firma del
Tratado de Versalles (1919), que impuso unas condiciones muy severas a Alemania, como la pérdida de sus colonias en África y
otros territorios en Europa, la reducción de su ejército y la imposición de reparaciones de guerra que llevaron a una deuda
impagable con los países vencedores.
 El surgimiento del fascismo y el nazismo. Benito Mussolini creó el fascismo en Italia como una reacción contra la actitud de los
países vencedores en la Primera Guerra Mundial que no habían reconocido la totalidad de las demandas territoriales italianas a
pesar de su colaboración con la Entente. Adolf Hitler se inspiró en Mussolini y creó en Alemania el nazismo, un movimiento
nacionalista motivado por el descontento popular ante la humillación del Tratado de Versalles y que llegó al poder durante la crisis
económica de los años treinta. Ambos movimientos buscaban recuperar las glorias pasadas de sus países mediante la militarización
de amplios sectores de la sociedad, la instauración del totalitarismo y la expansión de las fronteras nacionales.
 Las tensiones chino-japonesas. Después de la primera guerra chino-japonesa (1894-1895), Japón se había convertido en una
potencia imperial con ambiciones expansionistas en Asia oriental y el Pacífico. En 1905 venció a Rusia, en 1931 ocupó Manchuria
(que pertenecía a China) y en 1937 inició una segunda guerra chino-japonesa que intensificó las tensiones con Estados Unidos en el
Pacífico.
 La invasión alemana de Polonia. Alemania inició su expansión territorial con la anexión de Austria y los Sudetes y la invasión de
Checoslovaquia, sin que se desatara una guerra. Sin embargo, en 1939 Hitler estableció un pacto con la URSS para repartirse el
territorio polaco y procedió a invadirlo, lo que provocó la declaración de guerra de las potencias europeas occidentales y dio inicio a
la Segunda Guerra Mundial.

Etapas de la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial atravesó distintas etapas que pueden ser ordenadas según diversos criterios. En términos simples, se
pueden identificar tres etapas caracterizadas por el exitoso expansionismo alemán en Europa y el Mediterráneo (1939-1941), la
entrada de la Unión Soviética y Estados Unidos en la guerra que abrió nuevos frentes y cambió el rumbo del conflicto (1941-1943) y
la progresiva victoria de los Aliados (1943-1945).

Primera etapa (1939-1941)


La primera etapa de la Segunda Guerra Mundial estuvo caracterizada por el rápido avance alemán en Europa y otras operaciones
del Eje en el Mediterráneo. Las tropas alemanas comenzaron la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939 y tomaron Varsovia
el 28 de septiembre. Los soviéticos también invadieron Polonia, que quedó entonces repartida entre Alemania y la Unión Soviética
de acuerdo con un pacto firmado por ambos países.

En 1940, Alemania invadió Dinamarca, Noruega, los Países Bajos, Luxemburgo, Bélgica y Francia. El éxito militar se debió a la
aplicación de la Blitzkrieg (“guerra relámpago”), una táctica que consistía en realizar avances rápidos con tanques, artillería, aviones
e infantería. Sin embargo, el intento de invadir Inglaterra mediante ataques aéreos fracasó, aunque los bombardeos sobre ciudades
inglesas continuaron (llamados Blitz por los británicos).

En el Mediterráneo y los Balcanes, Italia intentó invadir Egipto y Grecia pero sus planes fueron frustrados por los británicos. El
ejército alemán fue en auxilio de Italia y logró dominar Yugoslavia y Grecia. Además, consiguió que otros países de la región se
subordinaran al Eje. En el norte de África, el Afrika Korps (ejército expedicionario alemán) recuperó territorio perdido ante los
británicos en Libia.

Segunda etapa (1941-1943)


La segunda etapa de la Segunda Guerra Mundial se caracterizó por la entrada en la guerra de la Unión Soviética y Estados Unidos.
Alemania inició la invasión de la Unión Soviética en junio de 1941, lo que abrió el frente oriental. Por su parte, Japón lanzó un
ataque contra la base naval estadounidense de Pearl Harbor en diciembre de 1941, lo que abrió el frente del Pacífico (si bien Japón
ya estaba en guerra con China desde 1937).

Desde entonces, los Aliados conformaron una gran coalición liderada por el Reino Unido, la Unión Soviética y Estados Unidos. En la
Unión Soviética, el ejército alemán conquistó Ucrania pero no logró tomar las ciudades rusas de Moscú y Leningrado. En 1942 entró
en Stalingrado pero se enfrentó a una dura resistencia. En enero de 1943, los alemanes que ocupaban Stalingrado se rindieron
y comenzó una contraofensiva soviética.

En el Pacífico, las fuerzas japonesas emprendieron una exitosa campaña de conquistas hasta que sufrieron un primer resultado
adverso en la batalla del mar de Coral en mayo de 1942. La victoria estadounidense en la batalla de Midway en junio de 1942
cambió el signo de la guerra a favor de Estados Unidos, que desde entonces obtuvo sucesivos éxitos militares.

En el norte de África, las tropas británicas lograron vencer al Afrika Korps en la batalla de El Alamein en noviembre de 1942 y las
tropas alemanas que resistían en Túnez se rindieron en mayo de 1943. Este hecho dejó el camino abierto para el desembarco aliado
en Sicilia y el sur de Italia.

Tercera etapa (1943-1945)


En julio de 1943 las tropas aliadas que estaban en el norte de África desembarcaron en Sicilia y el gobierno italiano destituyó y
apresó a Benito Mussolini. En septiembre, los Aliados llegaron al sur de Italia y el nuevo gobierno italiano firmó el armisticio,
mientras el ejército alemán ocupó el norte y centro de Italia y estableció allí un Estado títere presidido por Mussolini, a quien liberó
mediante un plan de rescate.

Los Aliados continuaron avanzando y entraron en Roma en junio de 1944. Dos días después se produjo el desembarco de
Normandía que llevó a la liberación de Francia. Los Aliados entraron en París en agosto de 1944. Mientras tanto, las tropas
soviéticas avanzaban por el este de Europa y llegaban hasta Polonia. Alemania comenzó a estar cercada, mientras recibía
bombardeos aliados en sus zonas urbanas e industriales.

Los alemanes intentaron una última contraofensiva en las Ardenas en diciembre de 1944 pero fueron derrotados en enero de 1945.
Los ejércitos aliados avanzaron por territorio alemán y, cuando las tropas soviéticas llegaron a Berlín en abril, Adolf Hitler se
suicidó en su búnker. Mussolini fue fusilado dos días antes en el norte de Italia, tras ser atrapado por un grupo de partisanos
mientras intentaba escapar. Alemania firmó la rendición el 7 y 8 de mayo de 1945.

En el Pacífico, la ofensiva estadounidense se enfrentó a una férrea resistencia japonesa. En febrero de 1945 logró conquistar
Filipinas y en marzo venció en la isla japonesa de Iwo Jima. La batalla de Okinawa también fue una victoria para Estados Unidos pero
provocó una gran cantidad de bajas en ambos bandos.

Finalmente, en agosto de 1945 Estados Unidos lanzó dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki y la Unión Soviética invadió
Manchuria y parte de Corea. Esos hechos precipitaron la rendición japonesa, que se firmó el 2 de septiembre de 1945 y puso fin a la
Segunda Guerra Mundial.
Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial provocó entre 40 y 60 millones de muertes y dejó ciudades destruidas.
Si bien la Segunda Guerra Mundial comenzó a raíz del expansionismo de las potencias del Eje, su final fue marcado por el triunfo de
los Aliados. Las principales consecuencias de la Segunda Guerra Mundial fueron:

 La destrucción de parte de Europa. Los extensos bombardeos aéreos de muchas de las principales ciudades europeas por parte de
los alemanes y los Aliados provocaron una destrucción significativa que requirió grandes inversiones económicas en la posguerra
para su reconstrucción, como el Plan Marshall propuesto por Estados Unidos.
 La destrucción de ciudades japonesas. Los bombardeos aliados destruyeron muchas ciudades japonesas. El hecho más significativo
fue el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, que destruyeron casi por completo ambas ciudades y
produjeron la muerte inmediata de decenas de miles de civiles, además de muchos muertos por los efectos de la radiación. Japón
permaneció ocupado por los Aliados hasta 1952 y, tras un proceso de reconstrucción, se convirtió en una de las potencias
económicas del mundo.
 El inicio de un mundo bipolar. Las potencias europeas, tanto aliadas como del Eje, quedaron debilitadas económica y políticamente
al final del conflicto. La hegemonía mundial pasó a pertenecer a las dos nuevas superpotencias: Estados Unidos y la Unión Soviética,
lo que dio inicio a la Guerra Fría.
 La división de Alemania. Una vez derrotada Alemania, su territorio quedó bajo control de los países aliados, que crearon cuatro
zonas de ocupación repartidas entre Estados Unidos, el Reino Unido y Francia (en el oeste) y la Unión Soviética (en el este). Esta
separación llevó a la división del país en dos naciones distintas: la República Federal Alemana (Alemania occidental), con un sistema
capitalista y bajo hegemonía estadounidense, y la República Democrática Alemana (Alemania oriental), con un sistema comunista y
bajo administración soviética. Alemania se reunificó en 1990, poco después de la caída del muro de Berlín que separaba las mitades
oriental y occidental de la ciudad.
 El surgimiento de nuevas tecnologías. El desarrollo de tecnologías que con el tiempo se volvieron comunes, como
las computadoras, los radares, el sonar, el avión a reacción o la energía nuclear, fue producto de las innovaciones militares de la
Segunda Guerra Mundial.
 La descolonización. La pérdida de poder político y económico de los países coloniales europeos, la presión de la recién creada
Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la lucha de los movimientos nacionalistas, llevaron a la independencia de los países de
África y Asia que habían sido colonias europeas.
 La muerte de millones de personas. Los combates, los bombardeos y las ejecuciones masivas llevaron a la muerte de entre cuarenta
y sesenta millones de personas, entre militares y civiles. Varios millones murieron en los campos de concentración, trabajos
forzados y exterminio de la Alemania nazi.

Personajes importantes de la Segunda Guerra Mundial

Los principales líderes políticos de la Segunda Guerra Mundial fueron:

 Adolf Hitler (1889-1945). Canciller de Alemania desde 1933, impulsó el rearme y la expansión territorial alemana que llevó a la
invasión de Polonia y provocó el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Se quitó la vida en su búnker de Berlín el 30 de abril de 1945
ante la inminente derrota.
 Benito Mussolini (1883-1945). Líder de la Italia fascista desde 1922, se alió con la Alemania nazi y decidió el ingreso de Italia en la
Segunda Guerra Mundial en 1940, cuando el ejército alemán ocupó Francia. Fue destituido en 1943 tras el desembarco aliado en
Sicilia y lideró un Estado títere del nazismo en el norte de Italia hasta abril de 1945, cuando intentó huir y fue fusilado por
partisanos.
 Hirohito (1901-1989). Emperador de Japón desde 1926, aprobó las agresiones promovidas por la cúpula militar en el Pacífico que
llevaron a la guerra con Estados Unidos en diciembre de 1941. Bajo su reinado se firmaron el Pacto Antikomintern con la Alemania
nazi (1936) y el Pacto Tripartito con Alemania e Italia (1940). Cuando terminó la guerra, conservó el título de emperador.
 Hideki Tojo (1884-1948). Primer ministro de Japón entre 1941 y 1944, fue uno de los principales promotores de la política
expansionista japonesa y el responsable político de atacar Pearl Harbor e iniciar la guerra contra Estados Unidos. Renunció en 1944
debido a las sucesivas derrotas militares de Japón y, al finalizar el conflicto, fue condenado como criminal de guerra y ejecutado en
la horca.
 Winston Churchill (1874-1965). Primer lord del Almirantazgo británico durante el inicio de la guerra y primer ministro del Reino
Unido entre 1940 y 1945, dirigió exitosamente los esfuerzos de guerra del Reino Unido frente a la ofensiva alemana de los primeros
años y tuvo un papel protagónico en las decisiones estratégicas de los Aliados durante el resto de la guerra.
 Iósif Stalin (1878-1953). Líder de la Unión Soviética desde 1924, firmó un pacto de no agresión con la Alemania de Hitler en agosto
de 1939, lo que dejó el camino abierto a la invasión alemana de Polonia. En junio de 1941, el ejército alemán incumplió el pacto al
invadir la Unión Soviética y Stalin se unió al bando de los Aliados. La entrada de la Unión Soviética y de Estados Unidos en la guerra
cambió su rumbo y llevó a la victoria aliada.
 Franklin D. Roosevelt (1882-1945). Presidente de Estados Unidos desde 1933 hasta 1945, ayudó con medidas económicas a los
países agredidos por las potencias del Eje desde el inicio de la guerra. Tras el ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de
1941, firmó la declaración de guerra a Japón. Murió en abril de 1945, pocos días antes de la rendición alemana y unos meses antes
de la rendición japonesa. Su cargo fue ocupado entonces por Harry S. Truman.
Revolución rusa
La Revolución rusa creó un Estado socialista que llevó a la formación de la URSS.
¿Qué fue la Revolución rusa?

La Revolución rusa fue un conjunto de eventos históricos ocurridos en Rusia en 1917. Consistió en el derrocamiento del régimen
monárquico zarista y la construcción de un Estado de tipo socialista.

La Rusia comunista recibió el nombre de República Socialista Federativa Soviética de Rusia y, desde 1922, se convirtió en el centro
de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La Unión Soviética, nacida de la Revolución rusa, fue una de las dos
superpotencias que protagonizaron la Guerra Fría hasta su caída en 1991.

La Revolución rusa tuvo dos momentos con sus características particulares:

 La Revolución de Febrero. Se produjo en marzo de 1917 (febrero según el calendario juliano que se usaba en Rusia en esa época).
Puso fin al reinado del zar Nicolás II y llevó a la conformación de un gobierno provisional integrado por liberales, socialistas y otros
sectores políticos.
 La Revolución de Octubre. Ocurrió en noviembre de 1917 (octubre según el calendario juliano). Fue un golpe de Estado con el que
los bolcheviques, liderados por Vladimir Lenin, derrocaron al gobierno provisional e instauraron un gobierno socialista de tipo
soviético, cuya principal institución fue el Sovnarkom o Consejo de Comisarios del Pueblo.

La Revolución rusa fue un acontecimiento decisivo en la historia del siglo XX, pues instauró el primer Estado socialista de la
historia. Despertó grandes simpatías en muchos sectores progresistas y revolucionarios del mundo, así como miedos y
antagonismos en gobiernos conservadores, sectores burgueses y en grupos socialistas que rechazaban el autoritarismo del gobierno
bolchevique.

PUNTOS CLAVE

 La Revolución rusa fue un proceso de cambio social que sucedió en Rusia entre marzo y noviembre de 1917.
 Se debió al malestar de campesinos, obreros, soldados y activistas ante las condiciones de pobreza y autoritarismo del régimen
zarista.
 Tuvo dos etapas: la Revolución de Febrero, en la que se derrocó al zar Nicolás II, y la Revolución de Octubre, en la que
accedieron al poder los bolcheviques.
 El triunfo de la Revolución de Octubre llevó al establecimiento de un régimen comunista liderado por Vladimir Lenin, que en
1922 se convirtió en la URSS.

Antecedentes de la Revolución rusa

Antes de la Revolución rusa, el Imperio zarista era un Estado esencialmente rural (80 % de la población vivía en el campo). Había un
alto porcentaje de campesinos sin tierra, empobrecidos y receptivos a ideas revolucionarias. A principios del siglo XX, la derrota en
la guerra ruso-japonesa (1904-1905) incrementó el descontento social y la demanda de cambios.

El zar Nicolás II encabezaba una autocracia y no atendía a los reclamos. Cuando un grupo de obreros se manifestó en 1905 junto al
Palacio de Invierno (la casa de gobierno) para reclamar mejoras sociales y políticas, se produjo una represión por parte de la Guardia
Imperial que provocó cientos de muertos y heridos (hecho conocido como Domingo Sangriento).

La consecuencia fue la Revolución de 1905, una oleada de protestas e insurrecciones en varias zonas del Imperio ruso que forzaron
al zar a aceptar el establecimiento de una asamblea legislativa (la Duma Estatal) y otras reformas políticas. Sin embargo, el zar
conservó su poder e impuso muchas limitaciones a la Duma, por lo que el descontento se mantuvo hasta que estallaron los hechos
de 1917.

Causas de la Revolución rusa

Rusia sufrió numerosas bajas en la Primera Guerra Mundial.


Las causas de la Revolución rusa fueron varias y se las puede resumir de la siguiente manera:

 La situación de opresión y pobreza a la que estaba sometido desde hacía mucho tiempo el campesinado de Rusia y de otras
regiones del Imperio zarista, que contrastaba con la riqueza de los sectores nobles y terratenientes.
 Las sucesivas derrotas del ejército ruso en la Primera Guerra Mundial, que provocaron muchas bajas, y el fracaso en sostener un
ritmo de producción por falta de mano de obra durante el conflicto, lo que desató una crisis económica que se tradujo en escasez de
alimentos, hambre y un profundo descontento en los trabajadores y soldados.
 La corrupción e ineficiencia que algunos sectores políticos y sociales imputaban al gobierno zarista, que se mostraba incapaz de
satisfacer las necesidades de las poblaciones obreras y campesinas, al mismo tiempo que aplicaba medidas represivas y limitaba la
participación política.
 La actividad política de grupos sindicales, reformistas, revolucionarios, campesinos y obreros, tanto de tendencia socialista como
liberal o nacionalista, que se habían hecho fuertes desde fines del siglo XIX y buscaban transformar la estructura política y social de
Rusia.
 La llegada del invierno de 1917, que se volvió especialmente duro para la población del Imperio ruso debido a la escasez de
alimentos ocasionada por la participación rusa en la Primera Guerra Mundial.

Etapas de la Revolución Rusa

El soviet de Petrogrado le disputó el poder al gobierno provisional.


La Revolución rusa comprendió dos etapas que tuvieron lugar en marzo y noviembre de 1917, aunque reciben el nombre de los
meses calculados según el calendario juliano, que se empleaba en el Imperio ruso. Por esta razón, son llamadas Revolución de
Febrero y Revolución de Octubre.

La Revolución de Febrero

 Se inició con una huelga espontánea de los trabajadores de las fábricas de Petrogrado (actual San Petersburgo), a los que
rápidamente se les juntaron otros sectores, como las mujeres que salieron a la calle a pedir pan. Cuando la policía se hizo
insuficiente para contener las manifestaciones, el ejército asumió el rol represivo y asesinó a muchos manifestantes, pero varias de
sus unidades terminaron sumándose a los insurrectos.
 El zar Nicolás II abdicó el 15 de marzo de 1917, aconsejado por el Estado mayor ante la sublevación de los regimientos de la
guarnición de Petrogrado, y su hermano, el duque Miguel Aleksándrovich, rechazó la corona al día siguiente, lo que marcó el fin de
la monarquía zarista.
 Se erigió un gobierno provisional, compuesto por coaliciones de políticos liberales y socialistas moderados, a lo largo de cinco
gabinetes sucesivos. Estos gabinetes fracasaron en su intento de contener la crisis económica y social mientras continuaban con los
esfuerzos de guerra (ya que se negaban a abandonar la Primera Guerra Mundial). El objetivo era gobernar hasta la elección
democrática de representantes para una Asamblea Constituyente Panrusa a finales de 1917.
 El gobierno provisional se debilitó ante la continuidad de la participación rusa en la Primera Guerra Mundial y la demora en la
aplicación de las reformas que diversos sectores sociales exigían. El ala más radical de los revolucionarios, el partido bolchevique
liderado por Vladimir Lenin, ganó partidarios a ritmo acelerado hacia el otoño de 1917 y logró controlar muchos soviets (consejos
obreros), especialmente el soviet de Petrogrado, lo que sentó las bases de la Revolución de Octubre.

La Revolución de Octubre

 El plan ideado por los bolcheviques era tomar el poder durante la celebración del II Congreso de los Soviets. Esto les permitiría
hacer oficial el traspaso de mando del gobierno provisional a un Consejo de Comisarios del Pueblo y catalogar cualquier intento en
su contra como un acto contrarrevolucionario.
 Se creó el Comité Militar Revolucionario de Petrogrado (CMR), controlado por los bolcheviques, que les permitió coordinar el uso
de la fuerza en distintos puntos estratégicos de la ciudad.
 La insurrección armada contra el gobierno provisional comenzó el 7 de noviembre. El Palacio de Invierno (sede del gobierno) fue
asaltado por el Consejo Militar Revolucionario y el II Congreso de los Soviets ratificó la creación del Consejo de Comisarios del
Pueblo, presidido por Lenin.
 Con el gobierno bajo el mando de los bolcheviques, se llevaron a cabo las elecciones para la Asamblea Constituyente Panrusa, en
la que resultaron vencedores por un amplio margen los socialistas revolucionarios (380 diputados), seguidos por los bolcheviques
(168 diputados) y luego el resto de los partidos.
 Lenin se mostró poco dispuesto a entregar el poder a la Asamblea Constituyente y los bolcheviques iniciaron una campaña en la
que afirmaron que los soviets eran “una democracia superior”. En enero de 1918, el gobierno bolchevique disolvió la Asamblea
Constituyente, apenas dos días después de iniciadas sus sesiones y antes de que pudiera redactar una Constitución democrática.
También expulsó de los soviets a los miembros que no eran bolcheviques.

Características de la Revolución rusa

La Revolución rusa conmovió al mundo, porque derrocó en muy poco tiempo a una monarquía de larga data (la autocracia
zarista) y transformó radicalmente el Estado ruso con métodos violentos y en un lapso de apenas un año.

Algunos historiadores compararon la Revolución rusa con la Revolución francesa ocurrida en 1789, dado el profundo impacto que
tuvieron ambas en las estructuras políticas y sociales de sus respectivos países.

El ascenso de los bolcheviques al poder en Rusia llevó al establecimiento del primer Estado socialista de la historia y al nacimiento
en 1922 de la Unión Soviética, que se convirtió en una de las dos principales potencias de la Guerra Fría.
Consecuencias de la Revolución rusa

La Revolución rusa significó el fin de la monarquía zarista.


Las principales consecuencias de la Revolución rusa fueron:

 La caída de la monarquía zarista, que gobernaba Rusia desde el siglo XVI y encabezaba el Imperio ruso desde el siglo XVIII.
 La creación del primer Estado socialista de la historia y el inicio de la dominación del Partido Comunista en Rusia, que duró hasta la
caída de la Unión Soviética en 1991.
 La firma del Tratado de Brest-Litovsk con Alemania, por el que el gobierno bolchevique se retiró de la Primera Guerra Mundial y
cedió a las Potencias Centrales varios territorios que pertenecían al Imperio ruso. Algunos de estos territorios fueron recuperados
tras la derrota alemana.
 El comienzo de la guerra civil rusa, que enfrentó al Ejército Rojo de los bolcheviques contra el Ejército Blanco integrado por diversos
sectores antibolcheviques (tanto rusos como de potencias extranjeras). Concluyó con la victoria bolchevique en 1921, aunque el
conflicto se extendió hasta 1923.
 La represión de movimientos revolucionarios que habían participado en la Revolución rusa pero se habían rebelado contra la
dominación autoritaria impuesta por el gobierno bolchevique, como los marinos de Kronstadt (1921).
 La transformación de las estructuras feudales heredadas de la Rusia zarista, con medidas como la expropiación de tierras de la
nobleza y el establecimiento de granjas colectivas y estatales. Esto incluyó requisas de grano (durante los años de la guerra civil
rusa) y la confiscación agrícola a gran escala bajo el liderazgo de Iósif Stalin en la década de 1930, lo que provocó hambrunas que
afectaron a millones de personas. También se produjo la estatización y modernización de las industrias.
 El surgimiento de un Estado policial que se ocupó de perseguir a la disidencia externa e interna, de coartar la libertad de expresión
y de garantizar el control estatal de la economía. En esta época nació la Cheka, un cuerpo de policía secreta que posteriormente dio
origen al NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos de la Unión Soviética).
 La implementación de importantes cambios culturales, como la alfabetización generalizada mediante el principio de laicidad,
gratuidad y obligatoriedad de la educación formal, cambios en la estructura familiar mediante la legalización del divorcio y el aborto,
y algunas medidas orientadas a la igualdad de género en áreas políticas y laborales.

Personajes importantes de la Revolución rusa

Lenin contribuyó al pensamiento marxista y lideró la Revolución de Octubre.


Los personajes más significativos del período de la Revolución rusa fueron:

 Nicolás II de Rusia (1868-1918). De nombre Nikolái Aleksándrovich Románov, era el zar de Rusia cuando se produjo la Revolución
rusa. Había accedido al trono tras la muerte de su padre en 1894 y gobernó hasta su abdicación en marzo de 1917. Apresado junto a
su familia por los bolcheviques, todos fueron ejecutados en el sótano de una casa en Ekaterimburgo en julio de 1918.
 Mijaíl Rodzianko (1859-1924). Fue uno de los políticos clave de la Revolución de Febrero de 1917. Intentó convencer a Nicolás II de
implementar reformas y buscó sin éxito negociar una transición pacífica. Presidió el comité provisional de la Duma Estatal y, cuando
abdicó el zar, apoyó al Gobierno Provisional. En 1920 emigró a Yugoslavia, donde falleció cuatro años después.
 Aleksandr Kerenski (1881-1970). Fue un socialista moderado y uno de los protagonistas de la Revolución de Febrero de 1917. Fue el
principal líder del Gobierno Provisional ruso y, cuando triunfó la Revolución de Octubre, marchó al exilio.
 Vladimir Ilich Uliánov – Lenin (1870-1924). Fue uno de los principales pensadores y oradores de la izquierda revolucionaria. Lideró
la facción bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia y fue uno de los artífices de la Revolución de Octubre de 1917,
tras la que fue nombrado presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo. En 1922 se convirtió en el primer dirigente de la recién
creada Unión Soviética y su contribución al pensamiento marxista tuvo tal importancia que recibió el nombre de leninismo. Después
de su muerte, su legado fue disputado por dos de sus seguidores: León Trotski y Iósif Stalin. Es considerado uno de los más
importantes revolucionarios del siglo XX.
 León Trotski (1879-1940). Político y revolucionario de origen judío, fue una de las piezas clave de la Revolución de Octubre. Durante
la guerra civil rusa ocupó el cargo de comisario del pueblo para asuntos militares en el gobierno bolchevique. Fue quien negoció la
retirada de Rusia de la Primera Guerra Mundial y posteriormente lideró la oposición de izquierda en la Unión Soviética, razón por la
que debió exiliarse en México, donde fue asesinado por un agente soviético al servicio de Stalin.

Guerra Fría
La Guerra Fría enfrentó a Estados Unidos y la Unión Soviética durante 40 años.
¿Qué fue la Guerra Fría?
La Guerra Fría fue uno de los conflictos más importantes del siglo XX. Enfrentó a las dos superpotencias de la segunda mitad del
siglo XX: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y Estados Unidos. Fue un conflicto por la supremacía del mundo y la
imposición del modelo político, económico, ideológico y cultural que cada país defendía: el comunismo (URSS) y el capitalismo (EE.
UU.).

El término “Guerra Fría” fue utilizado por el escritor inglés George Orwell (1903-1950) en un ensayo de 1945 titulado You and the
Atomic Bomb (“La bomba atómica y tú”), publicado en el diario Tribune. Posteriormente se popularizó para describir la
particularidad del conflicto, en el que la Unión Soviética y Estados Unidos nunca se enfrentaron militarmente de forma directa.

La Guerra Fría se caracterizó por las disputas diplomáticas, la carrera armamentística y espacial, la constante amenaza mutua y el
intento por influir sobre otros países. Esto incluyó la intervención en guerras subsidiarias, es decir, conflictos bélicos en terceros
países en los que cada potencia apoyaba a una de las facciones enfrentadas.

Influyó en conflictos militares como la guerra de Corea (1950-1953), la guerra del Sinaí (1956), la guerra de Vietnam (1955-1975) y la
guerra afgano-soviética (1979-1989).

La Guerra Fría involucró a gran parte del mundo, al que dividió en dos bloques enfrentados a lo largo de sus más de 40 años de
duración.

La Guerra Fría comenzó tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y culminó en diciembre de 1991 con la disolución
política de la Unión Soviética. Tuvo etapas de hostilidad y etapas de distensión y fue la época en la que surgió por primera vez el
miedo a una guerra nuclear, que en caso de haber ocurrido habría tenido efectos devastadores.

PUNTOS CLAVE

 La Guerra Fría fue un enfrentamiento entre el bloque occidental o capitalista (encabezado por Estados Unidos) y el bloque
oriental o comunista (encabezado por la Unión Soviética).
 Duró más de cuarenta años, entre el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y la disolución de la URSS en 1991.
 Las dos potencias nunca se enfrentaron militarmente de forma directa pero apoyaron a los bandos enfrentados en guerras de
otros países.
 Algunos hechos importantes fueron la guerra de Corea y la guerra de Vietnam, la construcción del muro de Berlín, la crisis de
los misiles en Cuba y la carrera armamentística y espacial.

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Antecedentes de la Guerra Fría

Tras la Revolución rusa, las potencias occidentales intentaron frenar el avance del comunismo.
Las tensiones entre el gobierno comunista ruso y las potencias capitalistas occidentales comenzaron poco después de la Revolución
de Octubre de 1917, que instauró un gobierno bolchevique en Rusia. Este hecho provocó una guerra civil en la que algunos
gobiernos extranjeros (como el de Estados Unidos) apoyaron a los grupos contrarrevolucionarios.

Sin embargo, los antecedentes directos de la Guerra Fría se encuentran en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), cuando se
produjo una alianza entre el primer ministro británico Winston Churchill (1874-1965), el presidente estadounidense Franklin Delano
Roosevelt (1882-1945) y el líder soviético Iósif Stalin (1878-1953), para hacer frente a las tropas de la Alemania nazi y a las
pretensiones expansionistas de Adolf Hitler (1889-1945).

Esta alianza fue funcional hasta que se logró la derrota de Alemania en 1945. A continuación, se acordó la división político-
territorial de Alemania en cuatro zonas de ocupación: tres occidentales, a cargo del Reino Unido, Estados Unidos y Francia (que
luego se unificaron entre sí), y una zona oriental ocupada por la Unión Soviética, que además controlaba los territorios de Europa
del Este que habían sido invadidos por el Ejército Rojo (soviético) para expulsar de ellos a los nazis.

Ya en 1946, Churchill empleó el término “telón de acero” para describir la línea que separaba Europa en dos bloques que luego se
extendieron a otras regiones del mundo:

 El bloque occidental o capitalista, bajo la hegemonía de Estados Unidos e integrado por los países que firmaron el Tratado del
Atlántico Norte (que dio origen a la OTAN).
 El bloque oriental o comunista, controlado por la Unión Soviética e integrado por los países firmantes del Pacto de Varsovia.
Las tensiones entre la Unión Soviética y las potencias occidentales se agravaron cuando el gobierno estadounidense impulsó la
Doctrina Truman (1947), que consistía en apoyar a los países que se enfrentaban a insurrecciones comunistas. A esto se sumó un
conflicto cuando el gobierno soviético bloqueó las fronteras del sector occidental de Berlín (ocupado por las potencias occidentales),
hecho conocido como el bloqueo de Berlín de 1948-1949.

Causas de la Guerra Fría

Las causas de la Guerra Fría pueden resumirse en:

 La oposición ideológica entre el sistema comunista y unipartidista dirigido por la Unión Soviética, y el sistema capitalista y
multipartidista encabezado por Estados Unidos y las potencias europeas occidentales.
 El sentimiento anticomunista que se extendió por Europa y Estados Unidos a partir de la Revolución de Octubre de 1917 y del
estallido de la guerra civil china entre comunistas y nacionalistas en 1927.
 La propaganda anticapitalista en la Unión Soviética que identificaba a Estados Unidos y sus aliados como un peligro imperialista y
burgués.
 El derrumbe de Europa occidental como potencia mundial luego de la devastación provocada por la Segunda Guerra Mundial, lo
que llevó a la afirmación como superpotencias de Estados Unidos y la Unión Soviética, los dos países que lideraron la victoria frente
a los nazis.
 Las tensiones derivadas del reparto político-territorial de Alemania entre las fuerzas aliadas: Estados Unidos, el Reino Unido y
Francia, por un lado, y la Unión Soviética, por el otro.
 La ocupación soviética de los territorios de Europa del Este previamente conquistados por los nazis, que tras su liberación por el
Ejército Rojo quedaron bajo el control de la Unión Soviética a través de gobiernos comunistas locales y del mantenimiento de tropas
soviéticas.
 La creciente injerencia estadounidense en Europa, fruto de su protagonismo en la Segunda Guerra Mundial y de la aplicación del
Plan Marshall en la posguerra, un programa de ayuda y financiamiento para la recuperación económica europea. Los países que
estaban bajo hegemonía soviética rechazaron la ayuda del Plan Marshall, que la Unión Soviética consideraba un instrumento del
imperialismo estadounidense.

Consecuencias de la Guerra Fría

La Guerra Fría estimuló conflictos bélicos en países de Asia, América Latina y Medio Oriente.
Las principales consecuencias de la Guerra Fría fueron:

 La división de Europa y el resto del mundo en dos bloques dominados por Estados Unidos y la Unión Soviética, que configuraron un
mundo bipolar mediante alianzas y el control o la influencia sobre otros países.
 La carrera armamentística y espacial, en la que cada potencia invertía recursos para superar a su adversario en el desarrollo de
armamento convencional y nuclear y en la exploración del espacio exterior, lo que derivó en importantes innovaciones tecnológicas
usadas también en la vida civil.
 La amenaza nuclear, que difundió el miedo a una guerra atómica de efectos devastadores. Una guerra de este tipo estuvo a punto
de estallar durante la llamada crisis de los misiles de Cuba en 1962.
 El estallido de conflictos, guerras y golpes militares en otros países, especialmente en Asia, América Latina y Medio Oriente, donde
cada potencia apoyaba a uno u otro bando para extender su hegemonía mundial. Estos acontecimientos incluyeron las guerras de
Corea, Vietnam y Afganistán, el apoyo soviético al régimen de Fidel Castro en Cuba y el respaldo estadounidense a algunas
dictaduras latinoamericanas.
 La ruptura entre China y la Unión Soviética, a partir de la década de 1960, y la división del mundo comunista entre las vertientes
soviética y maoísta. Esto permitió un acercamiento importante entre Estados Unidos y China durante la década de 1970.
 La reconfiguración del poder mundial tras el derrumbe de la Unión Soviética en 1991, cuando Estados Unidos se convirtió en la
única superpotencia del mundo y la OTAN se amplió con la adhesión de países que habían abandonado el comunismo.
 La desilusión ideológica de sectores de izquierda ante la derrota soviética, la idea generalizada de que el comunismo había
fracasado y la consolidación del capitalismo a nivel mundial a fines del siglo XX.

Fin de la Guerra Fría

La caída del muro de Berlín y el colapso de la URSS dieron por terminada la Guerra Fría.
La Guerra Fría terminó formalmente con la caída de la Unión Soviética en 1991, luego de años de crisis y de una reducción
significativa de su influencia internacional. Ya en los últimos años de la década de 1980, su capacidad de suministrar recursos y
ejercer influencia en las naciones socialistas de Europa del Este se había visto muy limitada.

Los procesos de cambio emprendidos durante el mandato de Mijaíl Gorbachov a fines de la década de 1980, conocidos
como perestroika (reestructuración) y glasnost (apertura), intentaron evitar el derrumbe económico y social del Estado soviético. Sin
embargo, la apertura política estimuló la manifestación del descontento social contra el régimen y la reestructuración agravó la
crisis económica, lo que fue internacionalmente interpretado como un reconocimiento del fracaso del comunismo.
En 1989 se produjeron una serie de revoluciones y cambios políticos en Europa del Este que provocaron el colapso del comunismo
en esos países, incluida la caída del Muro de Berlín que llevó a la reunificación de Alemania un año después. Estos hechos trazaron
el camino hacia sistemas democráticos con economías de libre mercado.

Casi en simultáneo, muchas de las naciones que conformaban la Unión Soviética comenzaron sus respectivos procesos de
independencia, lo que produjo la desmembración del Estado soviético luego de setenta años de existencia.

Las quince repúblicas soviéticas se convirtieron en Estados independientes. La Federación de Rusia adoptó un modelo de economía
de mercado y un sistema democrático multipartidista, y Estados Unidos se consolidó como la mayor potencia mundial. Este hecho
marcó el fin de la Guerra Fría.

Causas y consecuencias de la globalización


La globalización llevó al surgimiento de potencias económicas que hoy rivalizan con EE.UU.
¿Cuáles son las causas y consecuencias de la globalización?
La globalización es un proceso de integración mundial que adquirió fuerza a fines del siglo XX, en el que se pueden identificar una
serie de causas y consecuencias relacionadas con la economía, la política, la tecnología, la sociedad y la cultura.

Las principales causas de la globalización fueron:

1. Aceleración de la producción y avances tecnológicos.


2. Reorganización geopolítica.
3. Liberalización del comercio.
4. Desarrollo de las finanzas internacionales.
5. Movimientos migratorios e intercambios culturales.

Por su parte, las principales consecuencias de la globalización han sido:

1. Aumento de los intercambios y de la riqueza.


2. Desigualdad económica entre países.
3. Mejoras en el estándar de vida.
4. Incremento del poder de las multinacionales.
5. Acceso generalizado a la información.
6. Estallido de crisis globales.
7. Multipolaridad: aparición de nuevas potencias económicas.
8. Relativa homogeneidad cultural.

Todas estas causas y consecuencias responden a que la globalización es un proceso que tiende a la superación de las fronteras
nacionales para el libre comercio y la producción, y promueve diversas formas de intercambio cultural o social y de cooperación
política, todo ello facilitado por la informática, Internet, la telefonía móvil y el abaratamiento del transporte.

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Causas de la globalización

El fenómeno de la globalización fue propiciado por los avances en las tecnologías de la información, la comunicación y el transporte;
la reorganización geopolítica mundial tras el fin de la Guerra Fría; la liberalización generalizada del comercio; el desarrollo del
sistema financiero mundial, y los movimientos de población acompañados de intercambios culturales.

1. Aceleración de la producción y avances tecnológicos


La Revolución Industrial de los siglos XVIII y XIX transformó la producción, las telecomunicaciones y el transporte, lo que amplió la
escala de los intercambios. Más tarde, los avances tecnológicos del siglo XX aceleraron este proceso y lo llevaron a una escala global
gracias al desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), como la informática, Internet y la telefonía móvil.
Asimismo, la economía digital permitió interconectar los mercados y las finanzas a nivel mundial, y las mejoras en el transporte
aéreo, terrestre y marítimo abarataron y favorecieron el flujo de bienes y personas.

2. Reorganización geopolítica
Tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Estados Unidos se erigió como una de las dos superpotencias del mundo junto con la
Unión Soviética, y Europa Occidental inició un proceso de integración económica que llevó al surgimiento de la Comunidad
Económica Europea (CEE).

Cuando en 1991 cayó la Unión Soviética y terminó la Guerra Fría, Estados Unidos se convirtió en la principal potencia mundial y la
economía de mercado se afianzó a nivel global. Además, la creciente integración europea desembocó en 1993 en el nacimiento de
la Unión Europea, lo que también favoreció el crecimiento del libre comercio a escala mundial.

3. Liberalización del comercio


La reducción de barreras comerciales y la liberalización del comercio a través de acuerdos bilaterales y multilaterales facilitaron el
intercambio de bienes y servicios entre países, especialmente tras el fin de la Guerra Fría, cuando la economía de mercado se
extendió a casi todo el mundo y se crearon instituciones como la Organización Mundial del Comercio (OMC), dedicada a promover
el libre comercio en todo el mundo.

4. Desarrollo de las finanzas internacionales


La internacionalización de los servicios financieros, favorecida por la liberalización económica y las tecnologías digitales, facilitó el
movimiento de capitales a nivel mundial. Esto promovió el comercio internacional y las inversiones de capitales en diversos países.

Además, algunos organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), ofrecen desde
mediados del siglo XX asistencia financiera a otros países, pero a cambio suelen imponerles exigencias de equilibrio fiscal, lo que
refuerza la interdependencia económica mundial.

5. Movimientos migratorios e intercambios culturales


Las migraciones y otras formas de movilidad entre países contribuyeron a la globalización, pues favorecieron el contacto entre
personas de diversos orígenes, lo que facilitó el intercambio de conocimientos y culturas.

Los aspectos sociales y culturales de la globalización también se beneficiaron de las nuevas tecnologías de la información y la
comunicación (especialmente con las redes sociales) y de la internacionalización de la producción y el consumo, debido a la
instalación de fábricas y franquicias de empresas multinacionales en distintos países.

Ver además: Ejemplos de globalización

Consecuencias de la globalización

Las principales consecuencias de la globalización son un aumento de los intercambios económicos internacionales y de la riqueza;
una pronunciada desigualdad entre los países más y menos desarrollados; un mayor estándar de vida general debido a un mayor
acceso a bienes y servicios; un aumento del poder de las empresas multinacionales; un acceso generalizado a la información a través
de Internet; un escenario multipolar en el que algunas crecientes potencias económicas rivalizan con Estados Unidos, y una cierta
tendencia a la homogeneidad cultural.

6. Aumento de los intercambios y de la riqueza


El libre flujo de personas, bienes y capitales favorece la ampliación de los intercambios económicos y la generación de riqueza. Esto
contribuye al crecimiento de los países económicamente dominantes y al avance económico de los países menos desarrollados, que
reciben inversiones extranjeras y albergan a empresas multinacionales que ofrecen puestos de trabajo.

7. Desigualdad económica entre países


La globalización incrementa la desigualdad entre los países, pues los más desarrollados exportan bienes muy valorados y acceden a
nuevos mercados gracias al libre comercio. De este modo, crecen a un ritmo más acelerado que los países menos desarrollados, y
sus poblaciones tienen generalmente un mayor estándar de vida. El aumento general de la riqueza derivado de la globalización, si
bien redujo el índice de pobreza extrema, no eliminó la pobreza en el mundo.

8. Mejoras en el estándar de vida


La interconexión global promueve un acceso generalizado a bienes y servicios de distintas partes del mundo. El abaratamiento de
los costos del transporte y las facilidades ofrecidas por la tecnología digital (como el comercio electrónico y los bancos o billeteras
virtuales) amplían la oferta y la demanda a escala mundial.

De este modo, se eleva la calidad de vida de muchas personas en cuanto al consumo de ciertos bienes y servicios que en otros
tiempos estaban reservados a una minoría de la población, como, por ejemplo, el turismo internacional. También se generaliza el
acceso a productos culturales o a nuevas formas de educación, como las carreras y los cursos a distancia.

9. Incremento del poder de las multinacionales


La expansión de las empresas multinacionales, que funcionan con filiales, establecimientos productivos y franquicias en todos los
continentes, provoca una concentración de la riqueza que en ocasiones motiva el cierre de empresas locales más pequeñas, que se
ven imposibilitadas de competir. A veces esto lleva a la formación de monopolios. El poder económico de las multinacionales puede
incluso ejercer influencia sobre las decisiones políticas de los gobiernos.

Por otro lado, a través de prácticas como la deslocalización (la instalación de fábricas en países distintos al de la sede principal), las
empresas pueden aprovechar la disponibilidad de mano de obra más barata en países menos desarrollados, lo que genera empleo
en dichos países, pero puede también provocar desempleo en el país de origen e incluso promover distintas formas de trabajo
precario o mal remunerado.
10. Acceso generalizado a la información
Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación permiten, como nunca antes en la historia, un acceso generalizado a la
información. De este modo, personas de diversas partes del mundo y de prácticamente cualquier estrato social pueden acceder a
través de Internet a una gran cantidad de fuentes informativas.

Esto puede tener efectos políticos, pues a través de Internet se han divulgado documentos secretos que comprometen a
determinados gobiernos (como fue el caso del medio WikiLeaks) y a través de las redes sociales se han organizado y difundido
masivas protestas sociales (como las de la Primavera Árabe entre 2010 y 2012).

11. Estallido de crisis globales


La integración mundial de los mercados y del sistema financiero hace que la economía sea susceptible a recesiones de alcance
global. Esto es así porque el estallido de una crisis en un determinado país puede afectar rápidamente a los demás países con los
que está económicamente conectado. Por ejemplo, la crisis que comenzó en Estados Unidos en 2008 generó un efecto mundial de
recesión y desaceleración de la economía, que recibió el nombre de “gran recesión”.

Otras crisis globales no tienen que ver con la economía, sino con factores sociales, como, por ejemplo, la crisis sanitaria mundial
provocada por la pandemia de COVID-19, cuya rápida expansión se explica en parte por la fuerte interconexión entre países y la
masiva movilización de personas.

12. Multipolaridad: aparición de nuevas potencias económicas


Si bien con la caída de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría Estados Unidos se impuso como la gran potencia mundial, el
capitalismo globalizado pronto dio lugar a la aparición o consolidación de otras potencias económicas que hoy rivalizan con la
economía estadounidense. En este sistema multipolar se destacan China, la Unión Europea, Japón e India.

13. Relativa homogeneidad cultural


La integración económica y tecnológica mundial promueve una cierta tendencia hacia la homogeneidad cultural, al menos en cuanto
al consumo (moda, gastronomía, entretenimiento, arte) y a costumbres vinculadas con el uso de las redes sociales, la telefonía móvil
y otras tecnologías digitales.

También se impuso el inglés como lengua franca. Si bien algunos investigadores ven en esto una pérdida de diversidad cultural,
otros consideran que el intercambio entre poblaciones enriquece las culturas, al promover un mayor entendimiento mutuo y al dar
origen a formas culturales híbridas. Además, este proceso se vincula con la expansión global de valores como la defensa de
los derechos humanos, la democracia y el cuidado del medioambiente.

Sectores económicos
Todo circuito productivo se compone de diferentes sectores económicos.

¿Qué son los sectores económicos?


Los sectores económicos clasifican la actividad productiva de un Estado o territorio en base a sus distintas etapas. En otras
palabras, un sector económico representa un segmento específico del circuito de producción, que tradicionalmente puede
ser primario, secundario y terciario, dependiendo de qué lugar ocupe en la cadena de producción general.

Es decir que todo circuito productivo se descompone en sectores económicos, dentro de los cuales es posible hallar muy diversas
actividades, que tienen características en común. Por ejemplo, la actividad inicial de todo proceso productivo es el acopio
de materia prima, por lo cual es el sector primario el que se encarga de ello, ya se trate de minerales, sustancias
orgánicas, alimentos, etc.

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Sector primario

Los productos del sector primario en general no llegan directamente al consumidor.

El sector primario o sector de extracción es el sector inicial del circuito. Su labor consiste en obtener la materia prima directamente
del entorno natural. Esta labor a menudo implica emplazamientos industriales en el medio ambiente, por lo que posee un
importante impacto ecológico.

Los productos del sector primario, a pesar de su importancia, son los que menos valor agregado poseen en la cadena, ya que sirven
como suministro para el sector secundario, y rara vez van directo al consumidor final. Y mientras más paradas haga el producto en
su camino hacia éste, más valor añadido acumulará. Por eso, muchas de las economías subdesarrolladas subsisten exclusivamente
de la venta de materia prima, viéndose obligadas a importar los productos elaborados.

Son ejemplos de actividades del sector primario la ganadería, la agricultura, la pesca, la minería, la industria maderera, etc.

Sector secundario

El sector secundario transforma la materia prima en productos listos para consumir.

El sector secundario o sector transformador, es el encargado de procesar y transformar las materias primas suministradas por el
sector primario en un bien de consumo, listo para su distribución y comercialización, o bien un producto semi-elaborado que
alimentará a otras industrias del sector secundario.

Este proceso implica normalmente la intervención de maquinaria especializada, cuando no de procedimientos físicoquímicos que
pueden ser fuente importante de contaminación, aunque no tanto como resulta el sector primario.

Una vez que el producto elaborado abandona el sector secundario, se encuentra listo para su consumo y habrá por lo tanto
acumulado un valor añadido, es decir, será más costoso, pues en su fabricación intervinieron diferentes procesos energéticos,
industriales, mano de obra, etc. Por esa razón, este sector es el más desarrollado por las potencias industriales del mundo.

Son ejemplos de industrias del sector secundario la construcción, la industria manufacturera, la industria energética y también la
minería (se la considera tanto del primer como del segundo sectores).

Sector terciario

El sector terciario provee servicios como Internet, distribución de electricidad y transporte.

El sector terciario o sector servicios, es el encargado de suministrar a los diversos actores económicos (consumidores finales y
segmentos intermedios) de diversos servicios, en lugar de productos elaborados. Es decir, se trata de proveedores de servicios, ya
sean de tipo administrativo, logístico, técnico, de distribución, de comunicaciones, etc.

El sector terciario es el sector de mayor empleo y mayor crecimiento en el mundo contemporáneo, y uno de los sectores que
menor grado de automatización y mecanización presenta todavía.

Son ejemplos de industrias del sector terciario las empresas de hotelería, las transportistas de materiales, las agencias de viajes, las
compañías de recursos humanos, etc.

Sigue en: Sector terciario


Sector cuaternario

A menudo se habla del surgimiento a principios del siglo XXI de un sector cuaternario, compuesto por especialistas y profesionales
dedicados a las labores de investigación, desarrollo e innovación, cuyo eje principal es la generación y gestión del conocimiento.
Este sector incluye a las empresas de alta tecnología, a las universidades, etc.

Más en: Sector cuaternario

Sector quinario

El sector quinario incluye a los servicios de producción no rutinaria y sin fines lucrativos como la cultura, la educación, el
entretenimiento y el arte. Sin embargo, son pocos los economistas que hacen referencia a la existencia de un sector quinario.
También se incluye dentro de esta área a las actividades domésticas que una persona realiza dentro de su hogar.

Sector público y privado

Los emprendimiento del sector privado sólo requieren del Estado como marco regulatorio.A menudo escucharemos hablar del
sector público y el sector privado. No se trata en este caso de sectores económicos, sino de sectores sociales: los segmentos en que
puede comprenderse una sociedad.

Existen muchos de ellos, pero estos dos son sumamente importantes porque concentran la separación fundamental entre la vida
pública y la vida privada, o como lo establecía el derecho romano, la res publica y la privada.

Así, el sector público es aquel que se encuentra administrado por el gobierno, o sea, por el Estado. Lo componen empresas
públicas, organismos estatales, instituciones (ministerios, registros, etc.), todo bajo la organización de los criterios estatales, o sea,
todo siendo propiedad de la sociedad entera.

En cambio, el sector privado es el de los particulares, de los terceros que llevan adelante iniciativas, emprendimientos y
organizaciones con capital propio y sin requerir del Estado excepto para garantizar el marco mínimo de funcionamiento de la ley.
Cualquier tipo de negocio propio es un perfecto ejemplo del sector privado, sostenido en la propiedad privada.

Comunidad primitiva
La comunidad primitiva fue el primer modo de organización social de la humanidad.
¿Qué fue la comunidad primitiva?
Según las interpretaciones antropológicas surgidas en el siglo XIX, la comunidad primitiva fue el estadio más antiguo de
organización social, política y económica de la especie humana. Es decir, fue el modo de organización de los grupos humanos
durante la mayor parte de la prehistoria. Este concepto también se emplea en ocasiones para definir a las comunidades indígenas
contemporáneas que mantienen estilos de vida considerados “primitivos” por los investigadores occidentales.

De acuerdo a los defensores de este concepto, la comunidad primitiva se caracteriza por tener pautas de vida basadas en la
subsistencia, es decir, producen lo necesario para vivir y no para acumular excedentes. En este sentido, las comunidades primitivas
suelen practicar la cacería, la recolección, la pesca, la horticultura o alguna forma incipiente de agricultura. En términos históricos,
la comunidad primitiva fue el modo de organización característico de los períodos Paleolítico, Mesolítico y del inicio de la revolución
neolítica (que en el Oriente Próximo tuvo lugar en torno al 8500 a. C.), que implicó la adopción y paulatina expansión de
la agricultura y la ganadería.

Las comunidades primitivas eran modestas en su tamaño (podían tener unas decenas o cientos de integrantes), al menos en
comparación con las sociedades plenamente sedentarias que fueron creciendo durante el período Neolítico y llevaron al
surgimiento de los primeros Estados y ciudades. Ejercían diversas formas de cooperación entre individuos y familias, lo que
permitía la subsistencia de la población, siempre y cuando no creciera demasiado y sus necesidades no superaran la capacidad
productiva del grupo.

Si bien la acumulación de bienes no era la norma, especialmente entre las comunidades nómadas, las sociedades hortícolas o con
agricultura incipiente podían reservar algunos recursos para situaciones concretas (como festividades, rituales, carestías o
incursiones armadas). Otras actividades, como la expresión artística y el culto religioso, no eran tan elaboradas como en las
civilizaciones agrícolas de épocas posteriores pero eran importantes, como demuestran las pinturas rupestres y otros indicios
arqueológicos.

El concepto de comunidad primitiva deriva de una mirada etnocéntrica y evolucionista característica de la antropología del siglo XIX
y comienzos del siglo XX. Esta mirada consideraba toda forma de organización social que no coincidía con el modo de vida urbano,
estatal y moderno como un modelo social inferior o primitivo. Esta perspectiva fue cuestionada por algunos antropólogos a partir de
la segunda mitad del siglo XX, quienes observaron que las sociedades humanas deben estudiarse a partir de sus propias
particularidades culturales y no a partir de una escala evolutiva que tome como parámetro de superioridad o progreso a la propia
sociedad del investigador.

Comunidad primitiva en la teoría marxista

Dentro del marxismo, la comunidad primitiva se corresponde a grandes rasgos con el concepto de comunismo primitivo, es decir, el
modo de organización socioeconómica tribal y comunitario previo al surgimiento de la propiedad privada. De acuerdo con Karl Marx
(1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895), esta organización inicial era la más adecuada para una comunidad humana nómada o
seminómada, que vivía de la caza, la pesca y la recolección. En ella, los bienes eran compartidos entre todos sus miembros y las
distinciones de clase social no existían porque eran innecesarias.

PUNTOS CLAVE

 La comunidad primitiva fue el primer modo de organización social de la humanidad, caracterizado generalmente por un estilo
de vida nómada o seminómada.
 Su economía se basaba en la caza, la recolección, la pesca y, en algunos casos, la horticultura o formas incipientes de
agricultura.
 En la comunidad primitiva no se acumulaban excedentes productivos, salvo para situaciones especiales, y no había clases
sociales ni propiedad privada.
 El concepto de comunidad primitiva, aplicado a sociedades prehistóricas y a algunas comunidades indígenas contemporáneas,
es rechazado por diversos antropólogos que lo consideran una herencia del etnocentrismo del siglo XIX.
 En la teoría marxista, la comunidad primitiva se corresponde con el concepto evolucionista de “comunismo primitivo”,
desarrollado por Marx y Engels.

Características de la comunidad primitiva

Las principales características de la comunidad primitiva son:

 Tiene un modo de vida generalmente nómada o seminómada, y su subsistencia se basa en la caza, la pesca, la recolección y, en
algunos casos, la horticultura o formas incipientes de agricultura.
 No produce excedentes productivos ni tiene propósitos de acumulación, salvo para realizar determinadas actividades (como
rituales) o para hacer frente a situaciones críticas (como posibles carestías).
 Su economía no se basa en la propiedad privada sino en el usufructo colectivo de los recursos. Además, su sociedad no se divide
en clases sociales sino que se organiza a partir de las relaciones de parentesco.
 La comunidad suele ser autosuficiente y sus individuos o unidades domésticas suelen fabricar sus propias herramientas, por lo que
no suele haber intercambio económico, comercio o trueque. Sin embargo, puede haber intercambio de regalos con otras
comunidades y relaciones internas de reciprocidad y ayuda mutua.
 Admite una división del trabajo conforme a la edad y el sexo, con base en las capacidades físicas de los individuos, pero no
promueve una división del trabajo basada en especializaciones o profesiones con diferentes remuneraciones, como es característica
de las sociedades urbanas.
 Sus herramientas de trabajo suelen ser rudimentarias aunque funcionales. Sus materiales suelen ser la piedra, el hueso, la madera
y, a partir del contacto con sociedades jerárquicas, estatales o modernas, diversos metales.
 Su estructura social suele ser de tipo patriarcal (es decir, la autoridad familiar y comunitaria la ejercen hombres, concretamente
jefes de familia). La filiación familiar, por su parte, puede ser por transmisión patrilineal o matrilineal, es decir, en algunos casos la
línea de descendencia la define el padre y en otros la madre.
 La ausencia de un órgano de poder político central supone la inexistencia de un Estado, pues la organización política se basa en las
relaciones de parentesco, en la cooperación dentro de la comunidad y en la posible presencia de líderes prestigiosos asociados a
ámbitos específicos (como la religión, la cacería o la guerra).
 Sus relaciones íntimas suelen organizarse sobre la base de la prohibición del incesto (la búsqueda de consortes por fuera del grupo
de parentesco). En ocasiones puede practicarse la poligamia, ya sea la poliginia, en la que el hombre tiene más de una esposa, o la
poliandria, en la que la mujer tiene más de un esposo.
 Algunos estudiosos la definen como una sociedad de subsistencia, pues su bajo nivel de producción se orienta fundamentalmente
al sustento. Sin embargo, otros la caracterizan como una sociedad de abundancia, pues su bajo nivel de producción es el resultado
de una decisión deliberada por reducir el tiempo dedicado al trabajo para poder realizar otras actividades no productivas.
 Sus creencias y cultos religiosos suelen estar asociados a fenómenos u objetos de la naturaleza, como los fenómenos
atmosféricos, la fertilidad, el mundo animal, el paisaje natural y los ciclos de nacimiento y muerte.

La comunidad primitiva en antropología

El concepto de comunidad primitiva está muy apegado a los orígenes de la antropología, que a lo largo del siglo XIX y la primera
mitad del siglo XX mantuvo una mirada frecuentemente etnocéntrica. Por ejemplo, en su obra La sociedad primitiva (1877), el
antropólogo evolucionista Lewis Henry Morgan (1818-1881), quien a su vez influyó en las ideas de Marx y Engels, dividió la historia
de la humanidad en tres estadios: salvajismo, barbarie y civilización.

De esta manera, para los antropólogos evolucionistas, todas las formas de organización que resultaban más simples o de menor
escala que la sociedad industrial occidental eran consideradas menos desarrolladas, lo que en realidad revelaba una ideología que
consideraba la propia cultura del investigador como superior o más avanzada. En el extremo inferior de esta escala evolutiva fueron
ubicadas las comunidades llamadas primitivas, que solían carecer de escritura, jerarquías políticas fuertes y tendencias a la
acumulación de excedentes.

Por esta razón, algunos antropólogos de la segunda mitad del siglo XX comenzaron a cuestionar el uso de los términos
“comunidad primitiva” y “sociedad primitiva”, especialmente a la hora de reflexionar sobre las sociedades indígenas
contemporáneas. Estos antropólogos apuntaron que las sociedades llamadas primitivas no debían ser definidas por aquello que no
tenían (en comparación con las sociedades estatales y modernas), sino que debían ser caracterizadas según sus propias
particularidades sociales y culturales.

Por ejemplo, el antropólogo Marshall Sahlins (1930-2021) observó que algunas comunidades que no producen excedentes no tienen
una deficiencia para desarrollar su economía sino que, simplemente, prefieren trabajar solo el tiempo necesario para garantizar la
subsistencia y dedicar el resto del tiempo a otras actividades (como los rituales o diversas formas de ocio).

Edades de la historia
La división de la historia en edades facilita su estudio.
¿Cuáles son las edades de la historia?
Las etapas o edades de la historia son las distintas épocas o segmentos de tiempo en los que se suele dividir la historia de
la humanidad, con el propósito de facilitar su estudio y comprender sus patrones principales. Se trata de divisiones convencionales,
relativamente arbitrarias, elaboradas y revisadas continuamente por los estudiosos desde hace siglos.

A lo largo de los años, los historiadores han intentado elaborar un modelo que permita tomar en cuenta a gran parte de las culturas
humanas a lo largo de su recorrido histórico. Aunque no se trata de un modelo perfecto ni desprovisto de sesgos (por ejemplo,
ofrece una mirada en gran medida centrada en Europa), hasta ahora el modelo más aceptado y divulgado reconoce cuatro edades
de la historia: Antigua, Medieval, Moderna y Contemporánea. Las épocas previas a la invención de la escritura reciben el nombre
de prehistoria.

Importante: Organizar la historia de la humanidad en etapas no es una tarea sencilla. Por un lado, los orígenes de la especie humana
son previos al surgimiento de las civilizaciones estatales y a la invención de la escritura, por lo que no se tiene registro de todos los
hechos del pasado.

Además, la especie humana es inmensamente diversa, y los intentos por definir criterios únicos para pensar su historia (lo que suele
llamarse “historia universal”) suelen dejar afuera las particularidades de muchas culturas.

Prehistoria (2.500.000 a. C.-3300 a. C.)

Tradicionalmente, se considera historia a los períodos en los que se documenta el uso de escritura. Por lo tanto, se llama prehistoria
a las épocas previas a la invención de la escritura, esto es, previas a la invención de algún modo de registro basado en signos que
permita obtener información sobre lo ocurrido, mediante el estudio de las fuentes históricas. Sin fuentes escritas, se hace necesario
el estudio de los restos arqueológicos de las sociedades prehistóricas, obtenidos mediante excavaciones y otros métodos a lo largo
del mundo.

Aunque no se cuenta con información detallada, la prehistoria es el lapso más largo y que produjo algunos de los cambios más
significativos de la humanidad. Se extiende desde la aparición de los primeros homínidos del género Homo hace alrededor de
2.500.000 años, incluido el surgimiento y la expansión del Homo sapiens hace aproximadamente 300.000 años y la extinción del
resto de las especies humanas. Llega hasta la invención de los primeros sistemas de escritura en Oriente Medio alrededor del 3300
a. C.

En este extenso período de tiempo, el ser humano aprendió a dominar el fuego, a comunicarse con un lenguaje oral articulado, a
fabricar y utilizar herramientas líticas y luego metálicas, y finalmente a practicar la agricultura. La agricultura cambió para siempre
su modo de vida al dar origen a los primeros asentamientos humanos sedentarios y, posteriormente, a las primeras ciudades.

La prehistoria se divide, comúnmente, en seis etapas agrupadas en dos edades: la Edad de Piedra y la Edad de los Metales. Es
difícil ubicar estos lapsos en una fecha específica, ya que no se dieron de manera uniforme y simultánea en todas partes del mundo.

La Edad de Piedra o Etapa Lítica

La Edad de Piedra es llamada así porque la mayoría de los utensilios obtenidos en los hallazgos arqueológicos están fabricados con
diversos tipos de piedra y hueso. Esta etapa se caracterizó, además, por la domesticación del fuego, la invención de la vestimenta,
la expansión humana por el mundo y el abandono parcial del modelo cazador-recolector nómada a favor de un modelo
agrícola sedentario. Esta etapa se divide, a su vez, en tres períodos:

 Período Paleolítico, cuyo nombre significa “piedra antigua” y abarca los eventos previos a la adopción de la agricultura.
 Período Mesolítico, cuyo nombre significa “piedra media” y abarca la transición entre el Paleolítico y el Neolítico.
 Período Neolítico, cuyo nombre significa “piedra nueva” y abarca los eventos propios del nuevo modelo de existencia
agroganadero, hasta el comienzo del manejo de los metales.

La Edad de los Metales

La Edad de los Metales es el período en el que comenzaron a fabricarse instrumentos con diferentes metales. Esta edad se divide
tradicionalmente en tres segmentos diferentes, definidos por la aparición del trabajo con un metal específico:
 Edad del Cobre o Calcolítico, en la que hizo su aparición este metal, junto con el oro y la plata. Los objetos de cobre más antiguos
fueron datados en torno al 8500 a. C. en Oriente Próximo. Sin embargo, el cobre comenzó a ser fundido y ampliamente utilizado
alrededor del 5500 a. C.
 Edad del Bronce, en la que se evidenció un mayor grado de conocimiento metalúrgico, pues el bronce se obtiene mediante
la aleación de cobre y estaño. Se sabe que este metal comenzó a usarse en Mesopotamia, en una época que ya no era prehistórica
para esta región (pues existían testimonios escritos), y fue idóneo para la fabricación de utensilios, estatuas y armamento (lanzas,
escudos).
 Edad del Hierro, en la que el ser humano conoció el hierro y algunas de sus diversas aleaciones. Fue la última de la prehistoria en
algunas regiones y una fase histórica en otras. Los primeros vestigios de hierro tuvieron origen meteórico, y los seres humanos
tardaron siglos en descubrir el modo de obtener hierro terrestre, que se convirtió en el metal más codiciado. La fragua del hierro dio
paso a implementos y armamento más resistentes, y marcó la diferencia militar de algunos pueblos por encima de otros.

Edad Antigua (3300 a. C.-476 d. C.)

En la Antigüedad se sentaron las bases culturales y sociales del mundo contemporáneo.


La Edad Antigua o Antigüedad es el lapso histórico que comenzó con la invención de la escritura en Oriente Medio, alrededor del
3300 a. C., y en el que surgieron las primeras grandes civilizaciones estatales (conocidas como civilizaciones antiguas). Estas fueron
en su mayoría de tipo monárquico y en algunos casos imperial, cuyos conocimientos, productos y composiciones visuales y literarias
se conservan en gran medida en la actualidad.

En la Antigüedad surgieron las primeras ciudades, como parte de un proceso de urbanización impulsado por civilizaciones como la
mesopotámica y la del valle del Indo. Posteriormente, las ciudades caracterizaron a civilizaciones occidentales, como la griega y la
romana. También nacieron el Estado, el derecho, la ley y las clases sociales, además de los primeros textos religiosos, mitológicos y
literarios.

La Edad Antigua fue el período de origen de algunas de las grandes religiones actuales, como el hinduismo, el budismo,
el judaísmo y el cristianismo. En este y otros aspectos se trató de la era en la que se sentaron las bases culturales y sociales del
mundo actual.

Entre los múltiples Estados que se fundaron en la Edad Antigua, se suele diferenciar a los Estados orientales, como la realeza
faraónica y los imperios mesopotámicos, de los Estados occidentales, como las ciudades-Estado griegas y el Imperio romano. Las
instituciones y tradiciones culturales grecorromanas suelen ser consideradas las que más elementos le aportaron al mundo
occidental contemporáneo. A tal punto que la caída del Imperio romano de Occidente en 476 d. C. se considera el fin de la
Antigüedad y el inicio de la Edad Media europea.

La fase final de la Antigüedad occidental se suele dividir en dos etapas:

 La Antigüedad clásica, que fue el lapso de expansión de la cultura grecorromana y tuvo su auge entre los siglos V a. C. y II d. C. Su
punto máximo lo constituyeron el surgimiento de la República romana (509 a. C.) y su posterior transformación en el Imperio
romano (27 a. C.).
 La Antigüedad tardía, que se inició alrededor del siglo III d. C. y fue una etapa de crisis del Imperio romano, con guerras intestinas,
rebeliones e invasiones foráneas (como las de poblaciones germánicas). Además, fue la época de expansión del cristianismo, que se
convirtió en la religión oficial del Imperio romano en el siglo IV.

Edad Media (476-1453)

La Edad Media o Medioevo es la etapa siguiente a la Edad Antigua, pero es una división que para muchos refleja únicamente la
historia de la civilización occidental, es decir, de Europa y sus regiones aledañas.

Comenzó con la caída del Imperio romano de Occidente en 476 d. C. Se extendió durante casi mil años hasta la caída del Imperio
bizantino (o Imperio romano de Oriente) ante las tropas otomanas en 1453, o según algunos historiadores hasta el descubrimiento
europeo de América en 1492.

Quienes concibieron inicialmente la existencia de la Edad Media la pensaron como una etapa oscura y sin mucho valor para la
civilización occidental, como un mero intervalo entre la Antigüedad clásica (época de esplendor de la cultura grecorromana) y
el Renacimiento y la era de la razón propios de la Edad Moderna.

Durante mucho tiempo se pensó que el Medioevo había sido un lapso de oscurantismo y escasa producción artística y filosófica,
bajo el imperio de la religión cristiana que se extendió por toda Europa occidental. Hoy en día se considera que esto no es tan así.
El Medioevo fue efectivamente una era de fanatismo religioso y de abandono de algunos modelos sociales y urbanos de la
Antigüedad, en favor de un modelo feudal que asignaba a la nobleza el control económico y político de las tierras dentro de los
reinos cristianos de Occidente, bajo la autoridad espiritual del papa en Roma. Sin embargo, durante el Medioevo no desaparecieron
el pensamiento filosófico ni las innovaciones tecnológicas, y la vida urbana resurgió en el siglo XI. Además, en las regiones vecinas a
Europa surgieron nuevas formas políticas, como los califatos islámicos, y el Imperio bizantino vivió momentos de esplendor.

Las religiones cristiana y musulmana protagonizaron un conflicto que engendró numerosas guerras de conquista, como las
Cruzadas y la Reconquista, que contribuyeron a romper la unidad cultural del Mediterráneo.

La Edad Media se suele dividir en tres grandes períodos:

 La Alta Edad Media o Edad Media Temprana, que se extendió entre los siglos V y X, aunque para muchos estudiosos parte de ella
podría entenderse mejor como parte de la Antigüedad tardía.
 La Plena Edad Media, que se extendió entre los siglos XI y XIII, y que se caracterizó por el auge del feudalismo, el crecimiento
económico y demográfico, y las Cruzadas.
 La Baja Edad Media, que se extendió entre los siglos XIV y XV, y que significó una etapa de crisis del modelo feudal, que sentó las
bases para la llegada de la Edad Moderna. Algunos estudiosos datan la Baja Edad Media entre los siglos XI y XV, porque rechazan el
concepto de Plena Edad Media.

Edad Moderna (1453-1789)

La Edad Moderna fue una época breve pero significativa de la historia mundial. Comprendida entre los siglos XV y XVIII, se
caracterizó por el resurgimiento de la cultura clásica de Europa (llamado Renacimiento) y el inicio de la llamada era de la
razón. En esta era se expandieron las ideas de la Ilustración, se sentaron las bases para el pensamiento científico y se combatieron
los valores religiosos, dogmáticos y supersticiosos de la Edad Media. También fue la época de la Reforma protestante que dividió al
cristianismo occidental.

Esta etapa se entiende como un florecimiento artístico y filosófico en Occidente, cuyo punto cumbre lo marcó el nacimiento de
la ciencia. Además, la separación entre Iglesia y Estado, la centralización monárquica y el crecimiento del comercio pusieron fin al
modelo feudal del Medioevo y concedieron cada vez más poder a una clase social relativamente nueva: la burguesía.

La burguesía, formada por comerciantes y hombres de negocios, llegó a desplazar a la aristocracia como clase social dominante. El
evento más representativo de ello fue la Revolución francesa de 1789, y previamente la independencia de Estados
Unidos respecto del Imperio británico en 1776. Ambos acontecimientos se consideran los puntos finales de la Edad Moderna.

Durante la Edad Moderna se produjo la exploración y colonización del continente americano por los imperios de Europa, así como
sus primeras exploraciones de Oceanía. De hecho, se considera este período como el inicio de la relación colonial de Europa con el
resto del mundo, pues las potencias europeas competían entre sí por el control de las rutas comerciales y de las materias primas del
mundo. El mercantilismo fue el espíritu de la época, y las monarquías absolutistas fueron el régimen político dominante en Europa
en los siglos XVII y XVIII.

Edad Contemporánea (1789-actualidad)

En la Edad Contemporánea la tecnología industrial fue utilizada al servicio de la guerra.


La Edad Contemporánea es la última de las divisiones de la historia y llega hasta la actualidad. Se considera una etapa de cambios
acelerados y repentinos de la mano de la ciencia, la tecnología y las transformaciones políticas y económicas. El comienzo de esta
época se sitúa en el estallido de la Revolución francesa y en las repercusiones de las ideas republicanas y liberales en el mundo, lo
que promovió en gran medida las guerras de independencia en América.

Estos eventos, junto a la Revolución Industrial, alentaron la colonización europea de África y Asia. En la primera mitad del siglo
XX, se produjeron dos guerras mundiales, en las que la inventiva y el dominio científico fueron puestos al servicio de la actividad
militar y provocaron millones de muertos. Una de sus consecuencias fue la descolonización de Asia y África, que marcó el fin del
dominio imperial europeo.

La modernización de la mayoría de los aspectos de la vida humana, incluidas las telecomunicaciones y el transporte, condujo a una
interacción mundial sin precedentes, conocida como globalización, guiada por los valores del liberalismo y que generalizó la
llamada sociedad de consumo.
Lo que antiguamente eran conflictos entre religiones o civilizaciones, pasó a ser en gran medida la rivalidad entre ideologías
políticas, especialmente el enfrentamiento entre las ideas colectivistas del socialismo o el comunismo y el énfasis en
las libertades individuales del capitalismo defendidas por el liberalismo. Durante algunas décadas también fueron fuertes las
ideologías del fascismo y el nazismo, este último responsable del Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial.

El colapso de los imperios europeos tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) permitió el surgimiento de dos nuevas potencias
mundiales: Estados Unidos y la Unión Soviética, cada una a la cabeza de dos nuevos bloques mundiales en la llamada Guerra Fría:
el bloque capitalista occidental y el bloque comunista oriental.

Algunos hitos técnicos, tecnológicos y políticos de la Edad Contemporánea fueron el empleo de la energía nuclear (cuyo primer uso
relevante fue la explosión de dos bombas atómicas sobre Japón al final de la Segunda Guerra Mundial), la exploración del espacio
exterior, la creación de las primeras instituciones internacionales multilaterales, la invención de las pastillas anticonceptivas, que
condujeron a su vez a una revolución sexual a mediados del siglo XX, la revolución en las comunicaciones y la informática, y la caída
del bloque comunista, que consolidó la posición dominante de Estados Unidos.

¿Por qué la historia se divide en edades?

La división actualmente aceptada de la historia no siempre estuvo vigente. A lo largo de muchos siglos, la humanidad dividió su
historia de acuerdo a criterios mitológicos o religiosos. En cada cultura esto se manifestó de acuerdo a su propia concepción del
mundo y del cosmos, incluida su propia interpretación respecto a cuáles eran los grandes hitos históricos de la humanidad.

Así, las grandes religiones ofrecían sus propios modelos de la historia, basados en textos sagrados como la Biblia. De hecho, la
forma tradicional de organizar el tiempo histórico en Occidente tiene como elemento central el nacimiento de la figura principal del
cristianismo, Jesucristo. Todavía se habla de eventos ubicados “antes de Cristo” (a. C.) y “después de Cristo” (d. C.), tendencia que
los historiadores modernos intentan repensar al cambiar las denominaciones por “antes de la era común” (a. e. c.), o “antes de
nuestra era” (a. n. e.), y “de la era común” (e. c.).

La división actual de la historia en cuatro edades (cinco, con la prehistoria) surgió gracias a las propuestas de numerosos
historiadores y eruditos. Así, los términos “Edad Antigua”, “Edad Media” y “Edad Moderna” fueron propuestos en 1685 por el
historiador alemán Christoph Cellarius (1638-1707), y tuvieron tanto éxito que pronto fueron copiados en estudios posteriores.

Hasta ese momento, el modelo imperante en Europa estaba basado en la Biblia. Proponía una serie de edades marcadas por hechos
del texto bíblico, como la creación, la caída, el diluvio o el éxodo, y la última de ellas, iniciada con Jesucristo, era considerada una
época previa al Apocalipsis o Juicio Final por venir.

Por su parte, el término “Edad Contemporánea” apareció en el siglo XIX, como una forma de dar sentido a la profunda ruptura que
había significado la Revolución francesa (1789) en la historia moderna.

Cualquier modelo de periodización de la historia requiere de hitos o eventos clave que marquen el inicio y el fin de una era, y eso
también está sujeto a debate entre los especialistas, pues un evento de vital importancia en una región no necesariamente tuvo
relevancia en otras regiones o para otras culturas. En todo caso, el modelo actual se suele aceptar como un criterio
convencional sujeto a revisión y crítica.

Civilizaciones antiguas
Te explicamos cuáles fueron las civilizaciones antiguas en China, Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma, Fenicia y Asia, entre otras.
La civilización de Egipto es una de las más antiguas de la historia.
¿Qué fueron las civilizaciones antiguas?

Se conoce como civilizaciones antiguas a las sociedades que habitaron en diferentes partes del mundo durante la Edad
Antigua (entre 3000 a. C. y 476 d. C.). Los especialistas identificaron más de cien civilizaciones con distintos niveles de complejidad
social, política y cultural. Cada una tiene sus propias características e historia.

El término civilización se utiliza para hablar de sociedades humanas que desarrollaron una organización social compleja y crearon
centros urbanos con estructuras administrativas y división del trabajo. En la Edad Antigua, algunas de estas comunidades tuvieron
una organización estatal: el poder estaba concentrado en un grupo que tenía privilegios y una vida diferenciada del resto de la
sociedad.

Entre las civilizaciones más antiguas se encuentran la del Antiguo Egipto en el norte de África y la de Súmer en la Mesopotamia
asiática. También en Asia, se desarrollaron las civilizaciones antiguas de China y del valle del Indo. Luego, la civilización griega habitó
las costas e islas del mar Mediterráneo oriental y la Antigua Roma llegó a ocupar toda la región que rodea ese mar.

Las civilizaciones antiguas de Mesoamérica fueron la cultura olmeca, que habitó las costas del golfo de México, la de Teotihuacán en
el valle de México y la cultura maya en la península de Yucatán. En América del Sur, la más importante fue la cultura andina de
Chavín.

Características de las civilizaciones antiguas

Las civilizaciones antiguas se caracterizaron por construir centros urbanos o religiosos.


Cada civilización de la Edad Antigua tuvo su propia historia y cultura. Sin embargo, se pueden identificar algunas características
comunes:

 Producción de excedentes. Las civilizaciones antiguas tuvieron una economía productiva. Con el desarrollo de la agricultura, los
excedentes (bienes producidos que superaban las necesidades de subsistencia) eran almacenados. Esto permitió acumular bienes,
comerciar y contar con recursos para emergencias.
 Centros urbanos. Las civilizaciones antiguas crearon ciudades con viviendas y edificios dedicados al almacenamiento de los
excedentes de producción y a la administración de los recursos. La vida del centro urbano se diferenciaba del ámbito rural, dedicado
a la producción agrícola y ganadera.
 Arquitectura monumental. Las civilizaciones antiguas construyeron obras arquitectónicas de gran tamaño que implicaban un
enorme gasto de los recursos acumulados. Algunas de ellas eran obras necesarias para la supervivencia de la comunidad (como
canales y diques para el riego o murallas defensivas) y otras tenían usos religiosos o administrativos (como los templos y los
palacios, respectivamente).
 Organización estatal. Las civilizaciones antiguas fueron las primeras en desarrollar Estados con el poder centralizado. Un grupo
social privilegiado se encargaba de establecer las leyes, mantener el orden social y administrar los recursos de la comunidad (es
decir, cobrar tributos y redistribuir riquezas).
 División social jerárquica. El grupo social que controlaba el poder político se diferenciaba del resto de la población. En la mayoría de
los casos, se trataba de una casta social de sacerdotes o de guerreros. Los artesanos y campesinos producían bienes y pagaban
tributo a cambio de seguridad y protección.
 Estructura administrativa. Las civilizaciones antiguas crearon sistemas de escritura más o menos complejos, según cada caso, para
registrar el pago de tributos y administrar los bienes. Estas sociedades tenían un alto nivel de organización que requería el trabajo
de funcionarios dedicados de manera específica a esta tarea.
 Arte. Cada civilización antigua se caracterizó por desarrollar un estilo artístico propio (con mayor o menor influencia de otras
sociedades). Estos estilos se veían en sus producciones de cerámicas o utensilios, en la arquitectura y en las esculturas.

La Antigua China

Desde entonces, la historia china estuvo marcada por el ascenso y la caída de diferentes dinastías y por tener una división social con
jerarquías muy marcadas. Es conocida por las ideas de pensadores como Confucio y Lao Tse, y por su estilo arquitectónico único
basado en la simetría y la incorporación de símbolos en la construcción. También se destaca por la invención de la pólvora, la brújula
y la crianza del gusano de seda.

La Antigua Mesopotamia

Los sumerios desarrollaron el sistema de escritura cuneiforme.


Mesopotamia era un territorio ubicado entre los ríos Tigris y Éufrates, en el oeste de Asia. Fue habitado por diferentes civilizaciones
antiguas importantes, entre ellas, los sumerios, los acadios, los asirios y los babilonios.
Los sumerios
Desde el 3500 a. C., la civilización sumeria desarrolló técnicas complejas de agricultura con grandes obras de canales para controlar
el flujo del agua. Además, los sumerios fundaron decenas de centros urbanos llamados “ciudades-Estado”. Cada ciudad sumeria
tenía su propio gobierno, sus leyes y adoraba a un dios distinto. Las más importantes fueron Ur, Uruk, Eridu y Kish.

Los sumerios crearon el primer sistema de escritura (llamado cuneiforme) con el objetivo de registrar la administración de las
ciudades. Otro rasgo destacado de su cultura fue la construcción de zigurats, que eran templos en forma de pirámides escalonadas.
Además, de su cultura proviene el mito del diluvio universal, que se encuentra presente en el relato épico La epopeya de Gilgamesh.

Los acadios
Los acadios eran un pueblo semita que habitaba en Mesopotamia y que, a partir de 2350 a. C., logró someter a las diferentes
ciudades de la zona. El rey Sargón I centralizó el poder y unificó la región bajo un solo reino que, con las sucesivas conquistas de los
territorios vecinos, se convirtió en uno de los imperios más importantes de la época.

Por más de un siglo, los acadios difundieron su lengua y su cultura. Sin embargo, hacia 2150 a. C., no lograron mantener el control y
las ciudades-Estado sumerias recuperaron su independencia.

Los asirios
Los asirios fueron otro pueblo de origen semita que habitó Mesopotamia. Desde mediados del tercer milenio antes de Cristo,
algunas ciudades-Estado asirias se fueron unificando bajo un gobierno centralizado. Sin embargo, fue recién hacia los siglos VIII y VII
a. C. que los asirios extendieron su poder y construyeron un imperio al conquistar varias regiones de Mesopotamia, Anatolia, Siria y
el Levante. La caída de su poderío fue consecuencia de conflictos políticos internos y externos.

Los asirios fueron conocidos por su destreza militar y sus tácticas de guerra avanzadas. También se caracterizaron por el gran
desarrollo de la cultura escrita y por su arte arquitectónico, con relieves muy detallados de escenas de batalla y escenas religiosas.

Los babilonios
Los babilonios fueron otro pueblo semita que habitó en Mesopotamia. En 1792 a. C., su rey Hammurabi I conquistó las ciudades
sumerias y fundó el primer Imperio babilónico. Sin embargo, durante los siglos siguientes la región fue invadida por pueblos de
diferentes orígenes (hititas, casitas y asirios).

Hacia el siglo VII a. C., los babilonios recuperaron el control de la región y, bajo el reinado de Nabucodonosor II, ocuparon además
Fenicia y Palestina y fundaron el Imperio neobabilónico, que se mantuvo vigente hasta la invasión del Imperio persa en 539 a. C.

Más en: Mesopotamia

El Antiguo Egipto

En el Antiguo Egipto, los faraones tenían un carácter sagrado.


La civilización del Antiguo Egipto se asentó en el valle del río Nilo, en el norte de África. Se estima que hacia el 3000 a. C. se fundó la
primera dinastía, liderada por el faraón Nemes. Bajo un mismo gobierno existían diferentes ciudades que se comunicaban a través
del río Nilo.

La historia de los egipcios dura más de tres mil años y está marcada por el ascenso y descenso de diferentes dinastías. Se creía que
el faraón era sagrado porque conectaba a la sociedad con los dioses.

La civilización egipcia desarrolló diferentes sistemas de escritura, como la jeroglífica, y es conocida por la construcción de grandes
pirámides.

La Antigua Grecia

Cada polis griega tenía su centro urbano y sus templos religiosos.


La civilización griega habitó la región que se encuentra al sur de los Balcanes (sureste de Europa), las islas del mar Mediterráneo
oriental y las costas de Asia Menor. Fundó decenas de ciudades-Estado llamadas polis, que eran unidades políticas y territoriales
independientes. Entre las más importantes estaban Atenas, Esparta, Corinto, Tebas y Mileto.
La civilización griega es conocida por la gran influencia de su desarrollo cultural y político en otras sociedades, contemporáneas y
posteriores. Se destacan sus grandes construcciones (como el templo Partenón de Atenas), su mitología (las historias del panteón de
dioses como Zeus o Hércules y de héroes como Odiseo y Aquiles) y sus filósofos (como Sócrates, Platón y Aristóteles). También se
distingue por haber creado la democracia como sistema político.

La Antigua Roma

La civilización romana tuvo una gran influencia de la cultura griega.


La civilización romana surgió alrededor de la ciudad de Roma, que fue fundada en el siglo VIII a. C. en la península itálica. Se
expandió hasta ocupar la mayor parte de Europa, el norte de África y Oriente Medio. Durante su historia, tuvo tres tipos de
organización política: la monarquía (753 a. C.-509 a. C.), la república (509 a. C.-27 a. C.) y el imperio (27 a. C.-476 d. C.).

Fue una de las civilizaciones más importantes e influyentes de la Edad Antigua. Con la conquista de territorios, los romanos
expandieron su cultura, construyeron ciudades e impusieron algunas de sus costumbres (como por ejemplo el uso del latín, que dio
origen a toda la familia de lenguas romances: italiano, español, portugués, francés, rumano, gallego, catalán, entre otras). Hacia el
siglo IV d. C., el gobierno imperial adoptó el cristianismo como religión oficial.

En 476 d. C., la caída del imperio ante la invasión de pueblos germánicos marcó el final de la Edad Antigua y el comienzo de la Edad
Media.

Los fenicios

Tiro fue una de las ciudades fenicias más importantes.


La civilización fenicia o fenicio-púnica fue un pueblo semita que habitó las costas orientales del Mediterráneo, en la región del
Levante. Entre los siglos X y VI a. C., la cultura fenicia llegó a ocupar parte de los actuales territorios de Siria, Líbano, Palestina e
Israel.

Los fenicios eran especialmente conocidos por su comercio marítimo, que conectó diferentes ciudades y colonias de todo el
Mediterráneo. Su organización política era en ciudades-Estado, de las cuales las más importantes fueron Biblos, Tiro y Sidón.

La civilización del valle del Indo

La civilización del valle del Indo tenía una escritura que aún no fue descifrada.
La civilización del valle del Indo habitó en parte de los actuales territorios de Pakistán, Afganistán e India entre el 3300 a. C. y el 1300
a. C. Sus ciudades más importantes fueron Harappa y Mohenjo-Daro.

Los especialistas creen que la civilización del valle del Indo tenía una organización administrativa compleja, ya que construía centros
urbanos con viviendas diferenciadas y centros ceremoniales. Sin embargo, no formó una casta monárquica con monopolio del poder
político.

De esta civilización se destaca su producción de estatuillas de terracota con formas femeninas estilizadas. También tuvieron un
sistema de escritura con símbolos y sellos, que aún no pudo ser descifrado.

Historiografía
La historiografía estudia cómo se ha producido la narración histórica a lo largo de los siglos.
¿Qué es la historiografía?
La historiografía es el arte de escribir o investigar la historia mediante el análisis crítico de las fuentes históricas, o sea, es el
estudio científico de la historia. Se trata de una disciplina muy importante a la hora de reflexionar sobre el pasado. Por otro lado,
también se le llama historiografía a lo que puede considerarse una “meta-historia”, es decir, el estudio de los modos en que se ha
producido la narración e investigación histórica a lo largo de los años.

Aunque los primeros relatos históricos surgieron en la Edad Antigua, la historiografía como disciplina especializada nació a fines del
siglo XVIII y comienzos del XIX, cuando se asumió la necesidad académica de pensar la historia a partir de una perspectiva científica.
Esto permitió la reflexión sobre las distintas fuentes y materiales históricos, sus modos de interpretación y la manera en que se
integraban en un relato más o menos oficial.

La historiografía contribuye con el rol central que ocupa la historia en la cultura contemporánea, pues es la ciencia encargada de
interpretar el pasado y proponer ciertos sentidos sobre la existencia y el devenir de la humanidad o de las naciones.

Durante siglos, la memoria colectiva de las sociedades humanas se transmitió de manera oral, mucho antes de que fuera inventada
la escritura. La pervivencia de los relatos orales dependía de su constante repetición, y en el proceso se confundían con facilidad las
fronteras entre la narración de los hechos del pasado y la incorporación de aspectos mitológicos o literarios.

Esta idea de historia cambió radicalmente con la aparición de la escritura, ya que empezaron a existir documentos que podían ser
leídos críticamente por las generaciones posteriores. Esto se acentuó con la aparición de nuevas tecnologías y saberes científicos de
la mano de la modernidad, que no solo ampliaron el tipo de evidencias históricas (como la fotografía, el video, el estudio químico,
entre otras), sino que también permitieron la formulación de una mirada más objetiva sobre la historia.

PUNTOS CLAVE

 La historiografía es el estudio crítico de las fuentes históricas para comprender el pasado y el análisis de los modos en que se
escribió y estudió la historia.
 Se basa en el análisis de fuentes, el empleo de métodos de investigación y la construcción de narraciones o explicaciones
históricas.
 Se constituyó como una disciplina especializada a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX.
 A lo largo del tiempo, surgieron diversas corrientes historiográficas con distintos enfoques, como el historicismo, el positivismo,
el materialismo histórico y la historia social y cultural.

Objeto de estudio de la historiografía

Existe un debate académico respecto de cuál es concretamente el objeto de estudio de la historiografía. La perspectiva más común
plantea que la historiografía es un conjunto de técnicas y métodos de tipo científico que se ocupan del análisis de las fuentes
históricas (documentos escritos, restos arqueológicos, entre otros), con el objetivo de reconstruir, narrar, explicar o comprender un
evento o período del pasado. En este sentido, el objeto de estudio de la historiografía es la historia, es decir, el pasado o unos
aspectos determinados del pasado.

En las perspectivas que definen la historiografía como una especie de “meta-historia”, el objeto de estudio no son la historia o el
pasado propiamente dichos sino los textos escritos sobre la historia y las perspectivas históricas que se fueron imponiendo a lo
largo de los años. Así, por ejemplo, la historiografía se ocupa de los libros escritos sobre un período histórico específico, de su forma
de analizar los documentos originales y otras fuentes históricas, o de las distintas corrientes o escuelas historiográficas dedicadas a
la interpretación de la historia.

Corrientes de la historiografía

La historiografía no siempre comprendió la historia de la misma manera, y a lo largo del tiempo surgieron distintas corrientes o
perspectivas, generalmente vinculadas con algún grupo académico, tendencia filosófica o ideología más amplia. Cada corriente
historiográfica propuso un modo diferente de entender la historia.

Algunas de las principales corrientes historiográficas son:

 El historicismo. Esta corriente fue propia del siglo XIX y de la fundación de la historiografía como disciplina, en especial por el
historiador alemán Leopold von Ranke (1795-1886) y sus seguidores. Su propósito era alcanzar la objetividad histórica. Su manera
de entender la historia era próxima al idealismo, ya que planteaba que el cambio en las ideas era lo que hacía a la historia humana, y
que la realidad solo podía entenderse mediante el estudio del cambio histórico en las personas y en las instituciones, especialmente
en el Estado.
 El positivismo. Esta corriente tuvo su auge en Francia en el siglo XIX, influida por las teorías del filósofo Auguste Comte (1798-1857)
y desarrollada por historiadores como Hippolyte Taine (1828-1893). Comprendía el rol del historiador como el de un observador
natural: objetivo, neutral, sin intromisiones provenientes del presente. Para el positivismo, la historia era un conjunto de etapas
progresivas que la humanidad iba superando en su marcha hacia el progreso. Se planteaba que estas etapas eran universales y
comprobables desde la lógica a partir del examen de las fuentes, y por lo tanto su estudio debía ser más analítico que narrativo.
 El materialismo histórico. Esta corriente historiográfica es parte de la herencia filosófica del marxismo, ya que está inspirada en la
visión de la historia propuesta por Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895). Su visión de la historia no se centra en un
conjunto de ideas o pensamientos, sino en las relaciones sociales y económicas vinculadas con los sistemas y modos de producción
de una sociedad. Así, según el materialismo histórico, lo que impulsa el cambio histórico es la lucha entre las clases sociales por el
control de la producción.
 La Escuela de los Annales. Esta corriente surgió en el siglo XX, y su nombre se debe a la revista francesa Annales d’histoire
économique et sociale (“Anales de historia económica y social”) fundada en 1929 por Lucien Febvre (1878-1956) y Marc Bloch (1886-
1944). En torno a esta revista surgió una escuela de pensamiento historiográfico que se dedicó a la historia social y defendió la
necesidad de comprender la historia a partir del saber de otras disciplinas, como la sociología. Además, privilegió una perspectiva
histórica de larga duración (longue durée) por sobre el estudio de los acontecimientos concretos.
 La “Nueva Historia”. Esta corriente surgió en la segunda mitad del siglo XX, de la mano de la tercera generación de historiadores de
la Escuela de los Annales. Su nombre fue popularizado por los historiadores franceses Pierre Nora (1931-) y Jacques Le Goff (1924-
2014), y propone el estudio histórico de las representaciones colectivas y las estructuras mentales de las sociedades (es decir, la
historia de las mentalidades). En función de esto, el rol del historiador es proponer interpretaciones racionales de los datos
extraídos del material histórico. También se relaciona con la llamada historia cultural o historia de la cultura.

Importancia de las fuentes para la historiografía

Las fuentes primarias fueron creadas por quienes vivieron el evento histórico.
Las fuentes históricas son aquellos documentos, objetos y testimonios relacionados con un hecho histórico determinado, que
pueden ser estudiados para obtener información directa (fuentes primarias, creadas por quienes vivieron el evento) o indirecta
(fuentes secundarias, creadas con posterioridad al evento) sobre el pasado. Estas fuentes pueden ser documentos oficiales o
personales, publicaciones, obras plásticas, fotografías, videos, restos arqueológicos, grabados y objetos de uso cotidiano.

Las fuentes son el material de estudio primordial de la historiografía, es decir, son su cuerpo de trabajo e investigación, en donde
se debe buscar la información para interpretar o analizar. Sin fuentes disponibles, resulta imposible aproximarse a un período de la
historia, ya que no hay manera de saber qué ocurrió o cómo ocurrió. En ocasiones no existen testimonios directos de un evento del
pasado, pero sí se conservan menciones al respecto en otros textos históricos, y solo de ese modo puede el historiador conocerlo y
estudiarlo.

Diferencias entre historia e historiografía

La historia y la historiografía son conceptos distintos, aunque profundamente relacionados. De hecho, la historia es el objeto de
estudio de la historiografía, es decir, la historiografía se dedica al estudio de la historia. La historia, por su parte, es tanto el pasado
como la larga recopilación de hechos y eventos que le han sucedido a la humanidad desde tiempos antiguos.

Esto quiere decir que el historiador se ocupa de relatar lo sucedido o construir un relato más o menos coherente y verosímil de los
eventos del pasado mediante un método crítico de análisis de las fuentes. Sin embargo, en la acepción de la historiografía como una
“meta-historia”, el historiógrafo se ocupa de revisar críticamente los distintos estudios sobre el pasado y analizar la manera en que
deben comprenderse filosófica y conceptualmente.

Matriarcado
El matriarcado es un tipo de sociedad liderada por mujeres.
¿Qué es el matriarcado?

El matriarcado es un tipo de sociedad o de modelo sociopolítico en el que las mujeres ejercen el rol central, como líderes políticos,
autoridades morales, controladoras de la propiedad y tomadoras de decisiones. Este término proviene de la unión de los
vocablos mater (latín para “madre”) y archein (griego para “gobernar”), y no debe confundirse con la ginecocracia, ginarquía o
ginocracia.

Existe mucho debate en torno al significado exacto del término matriarcado. Algunos suponen que es el reverso del modelo que rige
nuestras sociedades desde los inicios de la historia, que es el patriarcal, caracterizado por el dominio del hombre sobre la mujer.

Otros, como la antropóloga Ana Boyé, defienden el matriarcado como “sociedades donde la mujer tiene una autoridad no coercitiva
y reconocida por consenso”.

Hay pocos casos de sociedades humanas registradas en las que el poder haya sido detentado abiertamente por las mujeres.
Incluso en los casos de reinas, gobernadoras o ancianas a cargo de una sociedad, esta última suele regirse en términos patriarcales,
cediendo el poder a la mujer en ausencia o en representación del hombre.

Lo que sí es conocido en nuestras sociedades es el matrilineaje, concepto diferente, que designa la transmisión de bienes y de
prestigio social a través de la vía materna y no de la paterna. Esto se conoce como «el derecho de vientre», ya que los hijos nacidos
de una mujer son 100% suyos, mientras que su paternidad puede siempre ser puesta en disputa.

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Historia del matriarcado

Existe la creencia en muchas sociedades de que alguna vez hubo un orden matriarcal, previo a lo registrado en la historia, que
eventualmente fue derrocado por los hombres para imponer el patriarcado imperante. Sin embargo, no existe evidencia clara de
ello.

Por otro lado, existen mitos de sociedades matriarcales como los selknam de la Tierra del Fuego, lo cual da pie a suponer que quizá
en algún momento de la historia de la humanidad fueron las mujeres quienes estructuraron la sociedad. En todo caso, la historia de
la civilización es mayoritariamente patriarcal.

Sin embargo, durante el siglo XIX muchos teóricos, influidos por los recientes aportes de Charles Darwin en torno a la evolución y el
origen de las especies, formularon una lectura semejante de la cultura humana. Así nació una teoría que sostenía que la sociedad
inicial había constituido un orden matriarcal inicial, surgido de la promiscuidad sexual de los animales.

En esa hipotética primigenia, las mujeres ejercían el poder de decidir a quiénes daban descendencia, pero fueron en algún momento
derrocadas por el orden patriarcal que impera hasta el día de hoy. Filósofos y antropólogos como el estadounidense Lewis Henry
Morgan o el alemán Friedrich Engels apoyaban particularmente dichas teorías.

Esto puede, desde luego, interpretarse de muchas formas, pero no necesariamente como que el sexismo en la sociedad sea un
rasgo propio de la naturaleza humana, ni mucho menos para predecir el predominio del patriarcado en el futuro de la especie.

Ejemplos de matriarcado

Las mujeres minangkabau detentan el derecho de sucesión y el dominio de la tierra.

Suele citarse como ejemplo y caso singular de matriarcado a la cultura Minangkabau de Indonesia, un grupo étnico que habita las
tierras altas de Sumatra Occidental. En esta sociedad las mujeres detentan el derecho de sucesión y heredan las propiedades de
madre a hija, es decir, según el modelo matrilineal.

El rol de los hombres, sin embargo, dista mucho de la sumisión, y suelen emigrar a menudo en busca de experiencia, riqueza o éxito
comercial, razón por la cual las mujeres controlan el dominio de la tierra, por ejemplo, así como la actividad agrícola. De modo que
la afirmación de que sean realmente un matriarcado es hasta cierto punto discutible.

Matriarcado y patriarcado
El matriarcado y el patriarcado son modelos antagónicos. Cada uno centra el ejercicio del poder en mujeres o en hombres
respectivamente, o sea, organizan la sociedad humana en términos sexistas.

La existencia de un orden patriarcal durante la mayor parte de la historia humana ha sido ampliamente demostrado en diversos
aspectos de la cultura y la sociedad. Sin embargo, con el transcurso del tiempo el rol de la mujer ha mejorado su posicionamiento y
sus derechos frente al hombre, en gran medida gracias a la lucha de las diversas oleadas del feminismo.

El lugar actual de la mujer en la sociedad patriarcal, como muchos otros temas, es actualmente materia de discusión y debate,
especialmente en las repúblicas democráticas de Occidente.

Imperio romano
El Imperio romano sentó las bases de varios aspectos del mundo actual.
¿Qué fue el Imperio romano?

El Imperio romano (Imperium romanum en latín, que se traduce como “dominio romano”) fue el período de máxima expansión del
Estado romano en la Antigüedad Clásica. Fue un régimen político autocrático que existió entre los años 27 a. C. y 476 d. C. y
dominó sobre la totalidad del Mediterráneo e incluso en algunas regiones más allá.

El Imperio romano fue una de las entidades políticas más importantes de la antigüedad, especialmente en Occidente. Junto con el
período anterior, conocido como la República romana, sentó las bases de muchos aspectos del mundo occidental contemporáneo y
dejó un legado significativo en materia política, judicial, cultural y social.

La mayor expansión del Imperio romano se alcanzó en 117 d. C. En los siglos III y IV experimentó una división política y territorial,
primero durante el reinado de Diocleciano (284-305) y luego tras la muerte de Teodosio I (379-395), cuando se consolidó la división
entre el Imperio romano de Occidente y el Imperio romano de Oriente, este último conocido posteriormente como el Imperio
bizantino.

El Imperio romano de Occidente cayó en 476, por el debilitamiento económico y la presión de los llamados pueblos bárbaros,
mientras que el Imperio romano de Oriente perduró hasta 1453.

En general, la vida en el Imperio romano fue cosmopolita. La cultura romana estuvo fuertemente influenciada por la
cultura griega (de la que heredó en gran parte la filosofía y la mitología) y adoptó también aspectos culturales de otros territorios
conquistados. Sin embargo, los romanos también impusieron su lengua (el latín) y algunas costumbres (como la vida urbana) y
otorgaron la ciudadanía romana en sus provincias, proceso conocido como “romanización”.

El Imperio romano fue el escenario de la aparición y masificación del cristianismo, culto que se convirtió en la religión oficial del
imperio en el siglo IV. Fue tanta la importancia del Imperio romano que tras su caída hubo algunos intentos por refundarlo, como el
Imperio carolingio (de Carlomagno) y el Sacro Imperio Romano Germánico.

Inicios del Imperio romano

Augusto convirtió a Roma en un imperio tras vencer en una guerra civil.


Cuando Roma aún era República, el cónsul Julio César (100-44 a. C.) fue asesinado por un grupo de conspiradores que lo veían
como un tirano en ciernes. Tras su muerte se desató una guerra civil por el control político de la República.

La victoria fue para el bando de Octavio (63 a. C.-14 d. C.), Marco Antonio y Marco Emilio Lépido, quienes instauraron una especie
de dictadura conocida como el Segundo Triunvirato. Posteriormente, Octavio (sobrino nieto de Julio César) se enfrentó a los otros
dos triunviros. Logró exiliar a Lépido y venció a Marco Antonio en la batalla naval de Accio en 31 a. C.

Entonces Octavio se presentó como defensor de la República y devolvió al Senado algunos de sus poderes con la intención de
legitimar su posición política. Consiguió que el Senado lo nombrara Augusto, un nuevo título que significaba “venerable” y que lo
identificaba como un emperador. De este modo, concentró personalmente el poder político. Así terminó la vida republicana de
Roma y comenzó formalmente el Imperio romano en el 27 a. C.

Fue tal la importancia del primer emperador romano que sus sucesores usaron los nombres de César (que Octavio había adoptado
tras la muerte de su tío abuelo Julio César) y Augusto como nombres reales.

El sexto mes del calendario juliano que se usaba en ese entonces, llamado sextillis, fue renombrado como augustus, de donde llegó
al calendario gregoriano como el octavo mes (agosto).

Ubicación del Imperio romano

El Imperio romano llegó a tener una extensión aproximada de cinco millones de kilómetros cuadrados.
El Imperio romano tenía su centro en Italia y, más específicamente, en la ciudad de Roma, que era su capital. Sus conquistas en
otros territorios comenzaron en los tiempos de la República y se ampliaron durante los años del imperio.

Los principales intereses políticos y económicos de Roma estuvieron siempre orientados al mar Mediterráneo, que conectaba
a Europa con el norte de África y con el Medio Oriente. Con el objetivo de controlar la cuenca del Mediterráneo y algunas regiones
más allá, el imperio se expandió hasta alcanzar una extensión de aproximadamente cinco millones de kilómetros cuadrados.
Si bien la extensión del Imperio romano cambió mucho a lo largo del tiempo, en su momento de esplendor abarcó:

 Casi toda Europa occidental


 Los Balcanes
 Las costas del mar Negro
 Casi toda la actual Turquía, Siria y Chipre
 El Levante meridional (actuales Jordania, Palestina, Israel y Líbano)
 El norte de África (desde Egipto hasta Marruecos)

Semejante territorio era difícil de recorrer y administrar y requirió ser dividido en provincias, que en los años de mayor extensión
del imperio fueron 46 (117 d. C.) pero a través de subdivisiones terminaron siendo 96 (285 d. C.). Muchos de los nombres de dichas
provincias engendraron los nombres actuales de países y regiones, como Britania, Germania, Hispania o Iudaea. También se
construyó una gran red de caminos para facilitar la comunicación y el transporte.

Características del Imperio romano

El Imperio romano fue tan extenso que sus ruinas aún perviven en lugares como Jordania.
El Imperio romano tuvo las siguientes características:

 Surgió en el 27 a. C., cuando Augusto se erigió como primer emperador de Roma y dio por finalizada la época de la República
romana, y duró según algunos historiadores hasta la caída del Imperio romano de Occidente en 476, y según otros hasta la caída del
Imperio romano de Oriente en 1453.
 Su extensión fue muy grande, pues abarcó buena parte de Europa, el norte de África y Asia occidental, lo que implicó un completo
control del mar Mediterráneo. Su territorio se dividió en provincias, cada una administrada por un alto funcionario imperial.
 Gran parte de la cultura romana fue influida por la cultura griega, a punto tal que compartían principios filosóficos, valores y gran
parte de una misma religión politeísta. Por ejemplo, los dioses y héroes griegos fueron renombrados por los romanos en su propia
mitología: Zeus como Júpiter, Afrodita como Venus, Hermes como Mercurio, Hera como Juno, Hefesto como Vulcano, Poseidón
como Neptuno, Odiseo como Ulises, Heracles como Hércules, entre otros.
 Presenció el nacimiento del cristianismo, una religión surgida del judaísmo que se expandió desde Judea. Fue tal la influencia de
este nuevo culto en la población del imperio que, a partir del siglo IV, pasó a ser la religión oficial del Imperio romano y se difundió
por Europa.
 La capital fue la mayor parte del tiempo Roma, pero en distintos momentos se trasladó a Milán, Rávena, Nicomedia y
Constantinopla.
 Poseía un poderoso ejército, organizado en legiones (hasta 30 en sus mejores momentos), cada una compuesta por 10 cohortes,
dotadas de un estandarte cada una, divididas a su vez en cinco o seis centurias de ochenta soldados cada una. Cada centuria podía
subdividirse en diez contubernios, que era la unidad mínima de 8 legionarios que compartían su tienda de campaña. Cada legión
contaba con entre cinco mil y seis mil soldados de infantería.
 Era un extenso imperio colonial, en Roma existía una pluralidad de productos provenientes de distintas regiones, se hablaban
múltiples lenguas y existía una amplia red de comercio gracias al sistema de vías que permitía la conexión de las distintas provincias
romanas. Además, se acuñaron monedas que facilitaron las relaciones económicas dentro del imperio, como el denario, el sestercio
y el sólido.

Etapas del Imperio romano

La historia del Imperio romano se suele dividir en dos etapas o períodos:

El Alto Imperio (27 a. C. hasta 284 d. C.)


El Alto Imperio fue la etapa de auge del Imperio romano, en la que tuvo lugar su expansión territorial y la mayoría de sus conquistas
militares, de la mano de cuatro dinastías gobernantes: la dinastía Julio-Claudia, la dinastía Flavia, la dinastía Antonina y la dinastía
Severa.

Comenzó con la pax romana de Augusto y terminó con la llamada crisis del siglo III que llevó al ascenso de Diocleciano.

El Bajo Imperio (284 d. C. hasta 476 d. C.)


El Bajo Imperio fue la etapa de decadencia política y económica del imperio que comenzó tras la crisis de gobernabilidad que generó
el asesinato del emperador Alejandro Severo en 235, seguido del asesinato de varios emperadores hasta el año 285.

Tras la llegada al poder de Diocleciano, apareció por primera vez la idea de administrar separadamente las mitades occidental y
oriental del imperio, que se consolidó tras la muerte de Teodosio I (395), quien entregó cada mitad a uno de sus hijos. Sin embargo,
ninguna reestructuración logró devolver el esplendor y la paz al imperio.
Arquitectura romana

El Imperio romano realizó grandes obras de ingeniería como los acueductos.


Uno de los grandes legados de la cultura romana fue su arquitectura, que imitó estilos de la cultura griega clásica pero les añadió
elementos propios y originales. La arquitectura romana comenzó a destacarse durante la República pero tuvo su momento de
esplendor durante el imperio.

En esta época se llevaron a cabo grandes obras de ingeniería, como los célebres acueductos, arcos triunfales y coliseos romanos
que aún perduran, los baños públicos, la calefacción por suelo radiante o los grandes templos religiosos que más tarde heredó el
cristianismo.

La mayor parte de las ruinas romanas actuales data del Alto Imperio. Este estilo peculiar de los romanos fue el estándar en
Occidente hasta el siglo IV, cuando surgió la arquitectura bizantina, y luego reapareció como una de las influencias de la arquitectura
románica en Europa occidental en el siglo X.

Economía romana

Los romanos desarrollaron la agricultura, la ganadería y el comercio.


La economía del Imperio romano era de tipo esclavista, pues destinaba mano de obra esclava a la producción agrícola y otras
tareas, sin más remuneración que la necesaria para su manutención.

Los esclavos eran considerados propiedad de sus amos y podían ser vendidos, comprados o liberados. También existían los
trabajadores libres y los colonos (estos últimos podían cultivar un terreno a cambio de un pago al propietario de la tierra).

La vida social y el comercio estaban centrados en las grandes ciudades, interconectadas mediante una amplia red de caminos, que
también permitía el movimiento de tropas. Las provincias del imperio estaban obligadas a pagar tributo.

Los romanos desarrollaron la agricultura y la ganadería con la introducción de nuevas técnicas y la producción de muy diversos
cultivos, dado que la extensión del imperio permitía la explotación de distintos tipos de suelos, climas y recursos. Los cultivos más
importantes fueron la vid, el trigo, la cebada y los olivos (de los que obtenían aceite que era transportado en ánforas), así como
otros árboles frutales, cereales, hortalizas y legumbres.

Derecho romano

Otro de los legados del Imperio romano a Occidente fue su sistema jurídico y de legislación, en el que se inspiran muchos de los
códigos actuales de justicia. El llamado “derecho romano” (Ius romanum) constituyó la base del derecho moderno y aún sobrevive
en forma de principios y sentencias fundamentales, presentados a menudo en la lengua romana, el latín.

El derecho romano era complejo, práctico y de calidad técnica. Si bien era más antiguo, fue compilado por primera vez por
Justiniano I, emperador del Imperio romano de Oriente, en el siglo VI en una recopilación llamada Corpus iuris civilis.

En líneas generales establecía una división entre el derecho privado y el derecho público, según si el asunto tenía que ver con la
relación entre particulares o con la relación entre el Estado y los ciudadanos. Además, contemplaba ramas específicas como
el derecho penal, el derecho tributario y el derecho administrativo.

Más en: Derecho romano

Caída del Imperio romano

La caída del Imperio romano de Occidente se produjo en el año 476, cuando un general de la tribu germánica de los hérulos,
Odoacro, destituyó a Rómulo Augústulo, el último emperador romano de Occidente.

Ello se produjo en el marco de una serie de migraciones e invasiones de poblaciones bárbaras, como llamaban los romanos a los
pueblos que no habían asimilado la cultura y la lengua romanas, en este caso las tribus germánicas del norte, centro y este de
Europa.

Los bárbaros, empujados por las invasiones de los hunos, debieron internarse masivamente en territorio romano y lo hallaron
pobremente defendido y en estado de desorden. Estos pueblos se fueron asentando en cada una de las provincias romanas y allí
fundaron nuevos reinos independientes. La caída del Imperio romano de Occidente puso fin a la Edad Antigua e inauguró la Edad
Media.

El Imperio romano de Oriente sobrevivió a estos eventos, y a lo largo de casi mil años continuó defendiendo su estatus de Imperio
romano (si bien los historiadores lo llamaron Imperio bizantino) y conservando su herencia griega y el cristianismo ortodoxo.

Desde 395 hasta 1453 su territorio cambió enormemente, con una expansión hacia occidente que luego lo llevó a perder
paulatinamente territorio, hasta que su capital, Bizancio (llamada en ese entonces Constantinopla), cayó ante el Imperio otomano
en 1453.

Las autoridades otomanas fundaron en su lugar Estambul y pusieron fin al Imperio bizantino, último vestigio del Imperio romano.

Lista de emperadores romanos

El Imperio romano tuvo distintas dinastías de emperadores, de las que cuatro fueron las más reconocidas:

Dinastía Julio-Claudia. Estaba compuesta por los descendientes de Julio César y de Augusto, contó con emperadores que
consolidaron el poder imperial y realizaron innumerables obras públicas, aunque algunos de ellos fueron retratados como
despóticos y excéntricos:

 Augusto, del 27 a. C. al 14 d. C
 Tiberio, del 14 al 37
 Calígula, del 37 al 41
 Claudio, del 41 al 54
 Nerón, del 54 al 68

Dinastía Flavia. Fue inaugurada por Vespasiano luego de un breve conflicto civil, se caracterizó por su eficiente administración, por
sus obras públicas y por otorgar la ciudadanía romana a muchos habitantes de las ciudades de las provincias del imperio:

 Vespasiano, del 69 al 79
 Tito, del 79 al 81
 Domiciano, del 81 al 96

Dinastía Antonina. Estuvo conformada por seis emperadores, los primeros cinco conocidos como “los cinco emperadores buenos”,
pues se destacaron por su correcta administración política y social y porque durante su reinado el imperio alcanzó su máxima
extensión territorial:

 Nerva, del 96 al 98
 Trajano, del 98 al 117
 Adriano, del 117 al 138
 Antonino Pío, del 138 al 161
 Marco Aurelio, del 161 al 180
 Cómodo, del 180 al 192

Dinastía Severa. Fue la última dinastía antes de la crisis del siglo III, y tuvo gobiernos con una fuerte influencia de las mujeres de la
familia, como Julia Domna, Julia Mesa, Julia Soemias y Julia Mamea. Además promulgó el edicto de Caracalla que concedió la
ciudadanía romana a todos los hombres libres del imperio:

 Septimio Severo, del 193 al 211


 Caracalla, del 211 al 217
 Geta (con Caracalla), del 211 al 212
 Macrino, del 217 al 218
 Heliogábalo, del 218 al 222
 Alejandro Severo, del 222 al 235

Luego de estas cuatro dinastías se sucedieron otros emperadores que suelen ser agrupados en distintas etapas:
Emperadores de la crisis del siglo III. Fueron aquellos que se sucedieron unos a otros tras el asesinato de Alejandro Severo. Muchos
de estos emperadores fueron también asesinados. Varios tuvieron que lidiar con usurpadores al trono. La primera fase suele
conocerse como la anarquía militar:

 Maximino el Tracio, del 235 al 238


 Gordiano I y Gordiano II, durante el 238
 Pupieno y Balbino, durante el 238
 Gordiano III, del 238 al 244
 Filipo el Árabe, del 244 al 249
 Decio, del 249 al 251
 Herenio Etrusco (junto con Decio), durante el 251
 Treboniano Galo, del 251 al 253
 Hostiliano (junto con Treboniano Galo), durante el 251
 Volusiano (junto con Treboniano Galo), del 251 al 253
 Emiliano, durante el 253
 Valeriano, del 253 al 260
 Galieno, del 260 al 268

Los emperadores ilirios. En su mayoría provenientes de Iliria, una provincia balcánica tardíamente romanizada y cuyos soldados
tenían buena reputación, estos emperadores gobernaron durante la segunda fase de la crisis del siglo III:

 Claudio II, del 268 al 270


 Quintilo, durante el 270
 Aureliano, del 270 al 275
 Tácito, del 275 al 276
 Floriano, durante el 276
 Probo, del 276 al 282
 Caro, del 282 al 283
 Carino y Numeriano, del 283 al 284

El Bajo Imperio romano. Con el ascenso en 284 de Diocleciano, se aplicaron nuevos modelos de administración en el imperio y el
poder quedó en mano de dos y a veces cuatro emperadores simultáneos (la Tetrarquía):

 Diocleciano (en Oriente), del 284 al 305


 Maximiano (en Occidente), del 286 al 305
 Constancio I (en Occidente), del 305 al 306
 Severo II (en Occidente), del 306 al 311
 Galerio (en Oriente), del 306 al 311
 Licino (en Oriente), del 308 al 324
 Maximino Daya (en Oriente), del 310 al 313
 Constantino I el Grande, del 306 al 307 y del 312 al 324 (en Occidente) y del 324 al 337 (en todo el imperio)
 Valerio Valente (en Occidente), del 316 al 317
 Martiniano (en Occidente), durante el 324
 Constantino II (en Occidente), del 337 al 340
 Constancio II, del 337 al 353 (en Oriente) y del 353 al 361 (en todo el imperio)
 Constante (en Occidente), del 340 al 350
 Magnencio (en Occidente), del 350 al 353
 Juliano el Apóstata, del 361 al 363
 Joviano, del 363 al 364

Dinastía Valentiniana. En 364, ascendió al trono Valentiniano, quien decidió dividirse el imperio con su hermano Valente:

 Valentiniano I (en Occidente), del 364 al 375


 Valente (en Oriente), del 364 al 378
 Graciano (en Occidente), del 375 al 383

Dinastía Teodosiana. Tras la muerte de Valente en una batalla contra los godos en Adrianópolis, un militar llamado Teodosio fue
proclamado emperador de Oriente y bajo su autoridad se unificó poco después el imperio, hasta que a su muerte se consolidó la
separación:

 Teodosio I, del 379 al 394 (en Oriente) y del 394 al 395 (en todo el imperio)
 Arcadio (en Oriente), del 395 al 408
 Honorio (en Occidente), del 395 al 423

Últimos emperadores de Occidente. Los últimos césares vivieron tiempos turbulentos, asediados por los pueblos bárbaros:

 Juan, del 423 al 425


 Valentiniano III, del 425 al 455
 Petronio Máximo, durante 455
 Avito, del 455 al 456
 Mayoriano, del 457 al 461
 Libio Severo, del 461 al 465
 Antemio, del 467 al 472
 Olibrio, durante el 472
 Glicerio, del 473 al 474
 Julio Nepote, del 474 al 475
 Rómulo Augústulo, del 475 al 476

Legado del Imperio romano

La Antigua Roma, tanto en su etapa republicana como en su etapa imperial, dejó un legado muy importante en Occidente, sobre
todo en los ámbitos de la política, el derecho, la arquitectura, la ingeniería y la guerra. Si bien Roma recibió a su vez influencias de
otras civilizaciones, como la Antigua Grecia, dejó su propia marca en la tradición social e intelectual de Europa y de otras partes del
mundo.

 El derecho romano, conformado por un conjunto de leyes que fueron compiladas en el siglo VI por el emperador bizantino
Justiniano, influyó en el sistema jurídico moderno y contemporáneo, especialmente en aspectos como la división entre el derecho
privado y el derecho público.
 Las obras de ingeniería romanas, como las carreteras, los acueductos, los baños públicos, el alcantarillado y la calefacción por suelo
radiante, constituyeron una parte fundamental del legado del Imperio romano para la planificación urbana.
 El estilo arquitectónico romano, influenciado por la cultura griega, adoptó características propias y tuvo un gran impacto en la
sociedad europea de los siglos siguientes, como demuestra la recuperación de aspectos estéticos romanos en el Renacimiento y en
el estilo neoclásico de la época contemporánea.
 El calendario juliano, introducido por Julio César en el 46 a. C., fue usado en la mayor parte de Europa hasta que comenzó a ser
sustituido por el calendario gregoriano en el siglo XVI d. C. Consistía en un año de 365 días con uno bisiesto cada cuatro años, pero
tenía un desfasaje que fue corregido por el calendario gregoriano. Aun así, los nombres dados a los doce meses en la Antigua Roma
perduran en la actualidad, incluidos los que conmemoran a Julio César (julio) y a Augusto (agosto).
 Los motivos mitológicos de la Antigua Roma y algunas obras literarias, como la Eneida de Virgilio, influyeron a lo largo de los siglos
en los artistas e intelectuales occidentales, y algunos pensadores e historiadores clásicos como Cicerón, Tito Livio, Tácito y el
emperador Marco Aurelio son parte aún hoy de la formación filosófica de muchos teóricos de la política.
 El latín, que era la lengua oficial del Imperio romano, siguió siendo utilizado tras su caída, aunque cada vez más restringido al ámbito
erudito y a la liturgia de la Iglesia católica. Sin embargo, del latín vulgar surgieron las lenguas romances habladas en Europa, que en
algunos casos se expandieron también a América, como el español, el portugués o el francés.
 El ejército romano, que fue un cuerpo disciplinado y eficiente, sirvió como modelo de profesionalización para generales y teóricos
de la guerra de épocas posteriores. Algunos de sus legados fueron el riguroso entrenamiento militar, la eficaz coordinación de sus
unidades, las habilidades logísticas y de ingeniería aplicadas a la movilidad y el asedio, y la construcción de hospitales militares para
atender a los heridos y reducir las bajas.

Islam
Los seguidores del islam se denominan musulmanes.
¿Qué es el islam?

El islam es una de las grandes religiones monoteístas del mundo, la segunda más numerosa luego del cristianismo. Tiene alrededor
de 1900 millones de fieles en todo el mundo (24 % de la población global).
Se trata de una religión abrahámica, como el judaísmo y el cristianismo, pues se identifica con la tradición religiosa que reconoce
como ancestro y primer patriarca a Abraham (llamado Ibrahim por los musulmanes), quien según los textos sagrados estableció un
pacto con Dios. Sin embargo, el islam se distingue del judaísmo y el cristianismo porque cree que el último y más importante
profeta fue Mahoma (Muhammad), llamado “mensajero de Dios” y “sello de los profetas”.

El libro sagrado del islam es el Corán, considerado la palabra de Dios revelada a Mahoma. Otros libros importantes son las
compilaciones de hadices (en singular, hadiz), es decir, dichos y hechos de Mahoma que sirven como guías para la conducta
cotidiana de los musulmanes. También acepta como textos sagrados la Torá de la Biblia hebrea (conocida asimismo como
Pentateuco y llamada Tawrat en árabe), los Salmos bíblicos (llamados Zabur en árabe) y el Evangelio (llamado Injil en árabe).

El islam venera de manera exclusiva a Alá (Allah), cuyo nombre significa Dios en árabe y proviene de la voz semítica El, empleada
en la Biblia. Es considerado el único Dios y no se toleran sus representaciones gráficas, que son juzgadas como idolatría. Islam
significa en árabe “sumisión (a Dios)”, y los seguidores del islam se denominan “musulmanes” (del árabe muslim, “que se somete”).

El islam se divide en dos ramas principales (sunismo y chiismo). A ellas se añade una tercera rama minoritaria (el jariyismo, hoy en
día representado por el movimiento ibadí) y una forma de misticismo islámico llamado sufismo (que practican algunos fieles de las
distintas denominaciones del islam).

PUNTOS CLAVE

 El islam es la segunda religión monoteísta más numerosa del mundo (luego del cristianismo), con alrededor de 1900 millones de
fieles.
 Es una religión abrahámica, pues al igual que el judaísmo y el cristianismo reconoce sus orígenes en el pacto establecido entre
Dios (llamado Alá en árabe) y el patriarca Abraham.
 Surgió en la península arábiga en el siglo VII y considera como su fundador y principal profeta a Mahoma.
 Su libro sagrado es el Corán, que según la tradición religiosa fue dictado por Alá a Mahoma, y sus principales ritos (llamados
“cinco pilares”) incluyen la peregrinación a La Meca (ciudad natal de Mahoma).
 La Sharia (o ley islámica) rige algunos aspectos de la vida cotidiana de los musulmanes, pero su grado de aplicación legal varía
según cada país.
 Tiene dos corrientes principales: el sunismo, que es mayoritario, y el chiismo, que representa entre el 10 y el 15 % de los fieles.

Ramas del islam

Las principales ramas del islam son:

 El sunismo. Es la rama mayoritaria del islam a nivel mundial. Su nombre proviene de la Sunna, la colección de dichos y hechos del
profeta Mahoma que es casi tan valorada como el Corán. A diferencia de la rama chiita, el sunismo considera legítimos a los cuatro
primeros califas del islam (llamados ortodoxos), sucesores de Mahoma tras su muerte en 632, porque fueron elegidos dentro de la
tribu árabe de Quraish, la misma a la que pertenecía el profeta. El sunismo contiene cuatro escuelas de interpretación del derecho
islámico: hanafí, malikí, shafi’í y hanbalí.
 El chiismo. Es la segunda rama más importante del islam, y sus fieles representan entre el 10 y el 15 % de la población musulmana
mundial. Sus seguidores consideran ilegítimos a los primeros tres califas ortodoxos del siglo VII, y solo admiten como legítimo al
cuarto califa, Alí ibn Abi Tálib, pues pertenecía a la familia de Mahoma (era su primo y yerno, casado con su hija Fátima) y se
consideraba que sus descendientes deberían haber sucedido al profeta al frente de la comunidad musulmana para preservar la línea
familiar. El término “chiita” proviene de la palabra árabe chia, que significa partido o facción, y se empezó a usar para nombrar a los
partidarios de Alí (chiat u Ali) contra la mayoría sunita. Actualmente, los chiitas son mayoría en Irán, Irak, Baréin y Azerbaiyán.
 El jariyismo. Es una rama minoritaria del islam, que actualmente está representada por una corriente moderada conocida como
ibadí (dominante en Omán). Su nombre significa “el que sale” o “el que se retira” (jariyi), ya que sus orígenes provienen de una
división en el seno de los partidarios de Alí en el año 657. A diferencia de los chiitas y los sunitas, quienes tenían ideas ortodoxas
sobre quién debía ser el líder de los musulmanes (un miembro de la familia de Mahoma o un miembro de su tribu), los jariyíes
consideraban que esa debía ser una decisión libre de la comunidad, basada en la piedad y rectitud del futuro gobernante. Su
doctrina se basa en la creencia en que la profesión de fe no es suficiente para hacer a alguien musulmán, pues debe ir acompañada
de buenas obras, incluso si se trata del califa o del imán (guía religioso y, a veces, también político).
 El sufismo. Es una corriente mística del islam, conformada por diferentes grupos ascéticos y esotéricos organizados en hermandades
(tariqa) que, en sus inicios, no fueron reconocidos como parte del cuerpo oficial u ortodoxo de la religión. Surgió como una reacción
contra los aspectos materiales y legales del islam mayoritario. Según los seguidores del sufismo, Mahoma habría inaugurado “el
camino” (tariq) espiritual: un conjunto de métodos y ritos de meditación, purificación del corazón y relación mística con Dios. Así, se
diferencia del resto del islam en que persigue la proximidad a Dios mediante la santidad (walaya).
Historia del islam

Los orígenes del islam se remontan al siglo VII en la península arábiga. Según la tradición islámica, fue en esa época cuando el
profeta Mahoma comenzó a difundir su mensaje religioso entre los pobladores de la región. En esta región vivían mayormente
tribus y comunidades nómadas o seminómadas, como los beduinos, y pequeñas poblaciones de agricultores que ocupaban los oasis
del norte o las zonas más fértiles del sur.

Estas poblaciones árabes tenían sus propias religiones politeístas, y compartían en general como lugar de culto una ciudad sagrada,
La Meca, donde veneraban el pozo sagrado de Zamzam y el santuario de la Kaaba.

Mahoma era originario de La Meca y, según el relato religioso, tuvo una revelación divina a sus 40 años en las afueras de la
ciudad, cuando el ángel Gabriel se le apareció en lo alto de una montaña. Desde entonces, tuvo otras revelaciones y se dedicó a
predicar la que, según él, era la antigua y verdadera religión, la del Dios único que le había hablado a Abraham, Moisés y Jesús antes
que a él.

Algunos clanes poderosos de comerciantes de La Meca se opusieron a Mahoma e impusieron un boicot comercial contra su clan,
por lo que Mahoma perdió la protección de su familia y partió junto a sus seguidores a Medina en 622. Este episodio es llamado
por los musulmanes hégira (migración) y con él inicia el calendario islámico.

Mahoma entabló un conflicto militar contra las autoridades de La Meca, que concluyó en 630 con la rendición de la ciudad ante sus
tropas. Posteriormente, sometió a otras tribus y ciudades y unificó en un solo Estado musulmán un amplio territorio de la
península arábiga. Tras su muerte en 632, ese Estado quedó en manos de sus sucesores, los califas, quienes expandieron la religión
y la dominación política islámica a otras tierras, tanto de Asia como del norte de África e incluso de la península ibérica.

En esos años se produjo un cisma entre dos ramas del islam, los sunitas y los chiitas, que inicialmente tenía características
políticas, basadas en quién debía suceder legítimamente al profeta (un miembro de su tribu elegido por consenso, según los sunitas,
o un familiar directo de Mahoma, según los chiitas), y posteriormente adquirió connotaciones religiosas que perduran en la
actualidad.

Entre los siglos VII y VIII se sucedieron tres dinastías que gobernaron el imperio islámico: los califas ortodoxos, los califas omeyas y
los califas abasíes. Durante el califato ortodoxo se editó la versión canónica del texto sagrado de los musulmanes, el Corán.

El tercer califato, el abasí, experimentó una serie de divisiones y perdió finalmente su poder territorial en el siglo X con la expansión
de otras dinastías musulmanas en la región. Desde el siglo XI, los musulmanes se enfrentaron a los reinos cristianos de Occidente
en una serie de conflictos conocidos como las Cruzadas (1096-1291), cuyo principal objetivo era el control de la Tierra Santa. En ese
contexto se destacó Saladino (1137-1193), sultán musulmán de Egipto y Siria, quien expulsó a los cruzados de Jerusalén.

La expansión de los grandes imperios europeos de los siglos XVIII y XIX redujo el papel de los Estados musulmanes como potencias
mundiales. El último gran imperio musulmán fue el Imperio turco otomano, surgido entre los siglos XIII y XIV, que se desintegró
luego de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), si bien la mayoría de los territorios que habían estado bajo su dominio
mantuvieron la preponderancia de la religión musulmana cuando se convirtieron en naciones independientes.

En el siglo XXI, el islam es una de las religiones con más seguidores del mundo, distribuidos en diferentes países (especialmente de
Oriente Próximo y el norte de África) e identificados con distintas ramas (la mayoría perteneciente al islam sunita). Además, es la
religión oficial de varios Estados. Algunas de sus doctrinas son interpretadas por grupos fundamentalistas radicales como un llamado
a la violencia religiosa, como al-Qaeda o Estado Islámico (Daesh), lo que suele promover la condena internacional de muchos
Estados y ciudadanos musulmanes en todo el mundo.

El Corán

En el Corán está contenida la palabra de Alá, revelada al profeta Mahoma.


El libro sagrado de los musulmanes es el Corán, también llamado Alcorán o Qurán, donde se cree que está contenida la palabra de
Alá, revelada al profeta Mahoma por el ángel Gabriel (Jibril en árabe). Su nombre proviene probablemente del árabe al-qur’an, que
significa “recitación”.

Según la tradición religiosa, mientras vivía el profeta, las palabras que recibió de Dios se transmitieron oralmente y, en algunos
casos, fueron escritas en soportes físicos, como el pergamino. Sin embargo, fue durante el califato de Utman ibn Affan, entre 644 y
656, cuando se compilaron y estandarizaron las partes transmitidas por vía escrita y oral, y se organizaron en su versión oficial de
114 suras (especies de capítulos divididos a su vez en versículos).
En el Corán son mencionados personajes míticos y religiosos de las tradiciones judía y cristiana, como Adán, Noé, Abraham, Moisés
o Jesús, quienes son considerados profetas de Dios, es decir, profetas islámicos. Sin embargo, en la tradición islámica el último y más
importante de los profetas es Mahoma, cuya vida y enseñanzas (llamadas Sunna) son tomadas como modelo y guía de conducta,
narradas en textos llamados hadices, pues el Corán contiene muy pocos detalles sobre su vida.

El Corán se concentra en la continuidad del mensaje de Alá a través de los profetas, en las normas éticas, legales y religiosas que
deben seguir los fieles, en la lucha contra los infieles y en la creencia en el juicio final.

Se escribió en árabe clásico, idioma en el que suele recitarse durante la liturgia, aunque hoy en día ha sido traducido a
innumerables lenguas. Las traducciones se consideran versiones del original, nunca equivalentes al mismo, y se les reconoce un
valor puramente didáctico, pues solo el original transcribe literalmente las palabras reveladas por Dios. Aun así, algunos fieles
consideran que el Corán terrenal es una reproducción parcial del Corán verdadero, “eterno e increado”, que habita en los cielos.

Más en: Corán

Creencias del islam

El islam cree en la existencia de un único dios, Alá, creador, sustentador y soberano del universo, quien se ha revelado a distintos
profetas desde el inicio de los tiempos, como Abraham, Moisés y Jesús. Aunque existen similitudes entre la concepción musulmana
de Dios y la de las otras dos grandes religiones monoteístas, el cristianismo y el judaísmo, también existen diferencias.

Por ejemplo, en el islam Dios es único e indivisible, al igual que en el cristianismo, pero no comparte el dogma cristiano de la trinidad
(que Dios es uno y trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo). Además, en el islam Dios es irrepresentable y no se permite el culto a
imágenes o representaciones, mientras que en las corrientes mayoritarias del cristianismo (el catolicismo y la ortodoxia) se admite
la veneración de Jesús, la Virgen María y los santos a través de sus imágenes.

El texto sagrado del islam es el Corán, considerado el único que no fue tergiversado a lo largo de los años. En él se plantea la
existencia de ángeles, criaturas espirituales que sirven de intermediarios entre la humanidad y el creador, y que jamás desobedecen
sus mandatos.

El islam también cree en la predestinación y en que la voluntad de Alá determina todo lo que ocurre, ya sea perjudicial o
beneficioso, pues es quien decide el destino de los seres humanos al concederles la capacidad de obrar bien o mal y ponerlos a
prueba a lo largo de sus vidas.

Otro concepto importante dentro del islam es el de yihad, que en árabe significa “esfuerzo” o “lucha”, y hace referencia al
esfuerzo por seguir el camino de Dios y difundir su palabra entre los infieles (mediante la persuasión o por la fuerza). Aunque en la
actualidad prevalece una lectura pacífica del concepto de yihad, algunos movimientos radicalizados (a veces llamados yihadistas) lo
relacionan con la obligación militar que formó parte de la expansión islámica de los orígenes y, por lo tanto, lo interpretan como un
llamado a aplicar la violencia para imponer su propia interpretación del islam en el mundo.

En último lugar, el islam cree en una vida después de la muerte, así como en un juicio final ante Alá, en el que cada persona
recibirá de los ángeles un libro con todas sus acciones terrenales, tanto sus buenas obras como sus pecados. Esto ocurrirá el Día de
la Resurrección o Yawn al-Qiyamah, cuando los que hicieron el bien serán premiados con las delicias del paraíso y los que hicieron el
mal serán condenados con los tormentos del infierno.

Símbolo del islam

El símbolo del islam se remonta al Imperio otomano y está en muchas banderas nacionales.
Así como el cristianismo se identifica con la cruz, el símbolo con el que tradicionalmente se asocia el islam es la medialuna, y
especialmente la creciente y estrella: una medialuna con una estrella en su costado cóncavo.

Su origen se remonta a la época grecorromana en la ciudad de Bizancio, donde se asociaba a la versión romanizada de la diosa
Artemisa, Diana la cazadora, que solía llevar sobre su cabeza una medialuna con las puntas hacia arriba, como si fueran cuernos. La
medialuna con la estrella se comenzó a usar en monedas e insignias militares.

Este símbolo pasó al Imperio otomano, tal vez incluso antes de la conquista en el siglo XV de Constantinopla (capital del Imperio
bizantino), y quedó tan asociado desde entonces al islam que hoy en día figura en muchas banderas de naciones musulmanas,
como Turquía, Argelia, Túnez, Libia, Pakistán, Mauritania, Malasia y Azerbaiyán.
Ritos o “pilares” del islam

Los principales ritos y prácticas religiosas de los musulmanes son cinco y se los conoce como los “pilares” del islam:

 La shahada o profesión de fe. Es la base de la pertenencia al credo musulmán. Consiste en pronunciar al menos una vez en la vida,
frente a testigos, el enunciado que dicta que: “No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su profeta”.
 La salat u oración. Es la plegaria ritual que debe realizarse cinco veces al día: al amanecer, al mediodía, a la media tarde, al
crepúsculo y a la noche, siempre orientando el cuerpo hacia La Meca. Cada viernes al mediodía debe haber una oración comunitaria
en la mezquita.
 La zakat, azaque o limosna obligatoria. Es un porcentaje de la riqueza que el fiel debe pagar anualmente al Estado en grano,
ganado o dinero para que sea distribuido entre los menos favorecidos. En los Estados musulmanes actuales, es reemplazado por los
impuestos nacionales y por donaciones individuales voluntarias a la caridad, salvo en países como Arabia Saudita que mantienen la
práctica tradicional.
 El sawm o ayuno. Es un ayuno ritual que debe hacerse durante el mes de Ramadán, que es el noveno mes del calendario lunar
islámico. Los musulmanes adultos deben abstenerse de comer, beber, fumar y mantener contacto sexual desde el amanecer hasta
la caída del sol. Los únicos exceptuados son los ancianos, las mujeres durante la menstruación, o luego de un parto, y las personas
enfermas, aunque estos deben, en la medida de lo posible, compensarlo en otro momento del año o mediante la ayuda a terceros.
 La hajj o peregrinación a la Meca. Es una gran peregrinación a los monumentos sagrados de La Meca que todo musulmán que tenga
los recursos y la salud para ello debe realizar al menos una vez en la vida. Al ingresar en La Meca, los fieles deben alcanzar el estado
de ihram o sacralidad, vestirse con dos prendas limpias sin costuras y evitar ciertas actividades, como la práctica sexual. La
peregrinación se celebra en el mes de Dhu al-Hijjah (último mes del calendario musulmán) y una de sus actividades principales
consiste en dar siete vueltas al santuario de la Kaaba, dentro de la gran mezquita de La Meca, y en algunos casos besar y tocar la
Piedra Negra que se ubica en una de sus esquinas.

Por otro lado, existe una ley islámica o Sharia. Es considerada una ley divina que encarna la voluntad de Alá y que todo musulmán
debe respetar tanto en público como en privado. Contiene los lineamientos para cada situación de la vida cotidiana, entre los que
destacan el deber de cumplir correctamente las prácticas rituales, la legislación sobre el matrimonio y la familia, y la prohibición y
castigo de prácticas como el homicidio, el adulterio, el consumo de alcohol y los juegos de azar.

Según el grado de compromiso de un Estado musulmán con la Sharia, esta ley puede practicarse al pie de la letra o puede ser
solamente la inspiración de leyes modernas. En la actualidad, solo algunos países conservan la Sharia como base de todo el
sistema legal (por ejemplo, Arabia Saudita y Afganistán), mientras que la mayoría de los países musulmanes aceptan la influencia de
la Sharia en la legislación sobre asuntos de familia y herencia.

La mujer en el islam

El rol de las mujeres en una nación islámica depende del grado de separación entre religión y Estado.
Un tema sobre el que se escribió mucho es el rol que ocupa la mujer dentro del islam, según las tradiciones árabes y los textos
sagrados de esta religión.La ley islámica habla de “complementación” entre hombres y mujeres, pues “los creyentes y las creyentes
son aliados unos de otros” (Corán 9:71). Sin embargo, también establece que Alá creó a la mujer para ser respetada como madre,
esposa, hija y hermana, es decir, en estrecha relación con el ámbito familiar y doméstico.

En tal sentido, el Corán deja en claro el mandato del hombre sobre su esposa, tal como lo hace también el Antiguo Testamento de la
Biblia. Por lo tanto, los derechos de las mujeres y sus posibilidades de participación en la vida civil y política dependen del grado de
tolerancia, los usos y costumbres y el nivel de separación que exista entre Estado y religión en cada país islámico.

Religiones del mundo


Cada religión da forma o expresa los valores y creencias de un pueblo o grupo de fieles.
¿Cuáles son las religiones del mundo?

Una religión es un conjunto de creencias y prácticas a través de las que los seres humanos se vinculan con lo que consideran
sagrado, trascendente o divino, como los dioses, los seres sobrenaturales, los elementos de la naturaleza identificados con fuerzas
sobrenaturales o la espiritualidad. Además, estas creencias suelen instituir ciertos valores morales y organizar la conducta y la visión
del mundo de los creyentes.

Dado que los sistemas de creencias existen desde la prehistoria, ha habido innumerables religiones a lo largo de los siglos (muchas
de estas sobreviven en la actualidad). Sin embargo, no todas las religiones son igual de populares a escala global ni cuentan con el
mismo número de seguidores, y muchas veces consisten en combinaciones o reinterpretaciones de otras religiones.
Las religiones no son bloques monolíticos, sino que suelen agrupar a diferentes grupos o subdividirse en diversas sectas, ramas,
corrientes o iglesias, que comparten una creencia fundamental pero difieren en su doctrina, rituales o autoridades.

En la actualidad, se reconocen alrededor de 4200 religiones, que es posible clasificar entre:

 Religiones teístas. Son aquellas que sostienen la creencia en la existencia de una o más divinidades. Se clasifican
en monoteístas (que creen en un único dios) y politeístas (que creen en la existencia de múltiples dioses).
 Religiones no teístas. Son aquellas que no admiten la existencia de uno o más dioses absolutos, omnipresentes o creadores, pero sí
de un orden espiritual o de seres iluminados y espíritus.

Las principales religiones del mundo, en términos de la cantidad de fieles (según cifras de 2020), son:

Religión Cantidad de seguidores en el mundo Tipo de religión

Cristianismo (catolicismo, protestantismo,


2500 millones de personas Monoteísta
ortodoxia y otros)

Islam (sunismo, chiismo, sufismo y otros) 1900 millones de personas Monoteísta

Hinduismo (vaisnavismo, shivaísmo,


1100 millones de personas Politeísta
smartismo, shaktismo y otros)

Budismo (theravada, mahayana y vajrayana) 535 millones de personas No teísta

Religión tradicional china 470 millones de personas Politeísta

Sijismo 27 millones de personas Monoteísta

Judaísmo 15 millones de personas Monoteísta

Jainismo 6 millones de personas No teísta

Bahaísmo 8 millones de personas Monoteísta

Religiones americanas de origen yoruba


1,5 millones de personas Politeísta
(santería, umbanda, candomblé y similares)

Sintoísmo (koshitsu, jinja, shuha y minzoku) 3 millones de personas Politeísta

Neopaganismo (wicca, druidismo y similares) 1 millón de personas Politeísta

Zoroastrismo 200.000 personas Monoteísta


Creencias de las principales religiones del mundo

Religión cristiana
La religión cristiana está conformada principalmente por tres grandes ramas que comparten la lectura de la Biblia y la señal de la
cruz, pues creen que Jesús de Nazaret fue el Mesías y el Hijo de Dios, y que resucitó luego de ser crucificado. Sin embargo, se
diferencian en su interpretación de las enseñanzas de Jesús y de las Escrituras, en la forma de entender la fe, la salvación y el culto, y
en la estructura de sus iglesias. Estas variantes cristianas son:

 El cristianismo católico. Es el conjunto más numeroso de cristianos en el mundo y es el único que se mantiene unificado en torno a
una sola iglesia (la Iglesia católica), a unos mismos ritos y a un único líder espiritual: el papa (obispo de Roma).
 El cristianismo ortodoxo. Se separó del catolicismo en 1054, y consiste en un conjunto de quince iglesias autocéfalas (es decir, cuyos
obispos son sus máximas autoridades a pesar de reconocer la primacía honorífica del patriarca de Constantinopla) y de varias
iglesias autónomas (dependientes de iglesias autocéfalas), que comparten algunos ritos y tienen una misma doctrina. Es la iglesia
heredera del cristianismo oriental, es decir, de la variante del cristianismo que ayudó a difundir el Imperio bizantino por los países
del este.
 El cristianismo protestante. Se separó del catolicismo a partir del siglo XVI y comprende una gran variedad de iglesias y
movimientos cristianos diferentes, cada uno con sus respectivos ritos y perspectivas religiosas, que funcionan de manera autónoma
entre sí.
Religión islámica
La religión islámicaes una religión abrahámica, pues comparte con el cristianismo y el judaísmo la creencia en un mismo y único Dios
que, según la Biblia, estableció un pacto con el patriarca Abraham (llamado Ibrahim en el islam). Sin embargo, considera como guía
espiritual la vida y las enseñanzas de Mahoma, el fundador y principal profeta del islam, quien habría vivido entre los siglos VI y
VII. El libro sagrado de los musulmanes es el Corán, entendido como la palabra dictada por Dios (llamado Alá en árabe) a Mahoma.

El islam está conformado por dos grandes ramas principales, el sunismo (que comprende entre el 80 y el 90 % de la población
musulmana) y el chiismo (que representa entre el 10 y el 15 % de los fieles). A ellas se suman otras corrientes, como el sufismo (una
forma de misticismo islámico que también pueden practicar sunitas y chiitas) y el movimiento ibadí (una corriente minoritaria
derivada del jariyismo).

Religión judía
La religión judía es probablemente la religión monoteísta más antigua, de la que se derivan el cristianismo y el islam. Su sistema de
creencias se basa en la existencia de un único Dios creador, aquel que estableció un pacto con Abraham y que le entregó a Moisés
las tablas de la ley con los diez mandamientos.

Su libro sagrado es la Biblia hebrea (también llamada Tanaj), que a grandes rasgos se corresponde con el Antiguo Testamento de la
Biblia cristiana. Otros libros importantes son el Talmud y, entre los estudiosos de la cábala (una interpretación mística de la Biblia),
el Zohar. Las principales corrientes del judaísmo son el ortodoxo, el reformista, el conservador y el reconstruccionista.

Religión hindú
La religión hindú es un conjunto de prácticas y creencias que suelen constituir una filosofía de vida. Es principalmente una religión
politeísta, con varias divinidades y seres sobrenaturales, aunque también tiene aspectos monoteístas y panteístas. A diferencia de
algunas religiones más estructuradas (como el cristianismo católico), no tiene un único líder religioso que encabece una institución
jerárquica uniforme.

Un concepto central de la religión hindú es el dharma (la ley que determina lo que es correcto), y algunas de sus creencias
fundamentales son la reencarnación (samsara) y el efecto de las buenas o malas acciones en el ciclo de las reencarnaciones
(karma). Sus libros sagrados son los Vedas, considerados textos revelados.

Religión budista
La religión budista es un conjunto de creencias y prácticas espirituales que se basan en la vida y las enseñanzas de Buda (término
que se traduce como “iluminado”), un príncipe que se convirtió en maestro espiritual entre fines del siglo VI y comienzos del V a. C.
y que se cree que alcanzó la iluminación. El budismo tiene tres corrientes principales: theravada, mahayana y vajrayana. Tiene en
común con el hinduismo la creencia en el samsara (la reencarnación) y el karma, y llama nirvana a la liberación del ciclo de
renacimiento y muerte.

Los fundamentos doctrinales del budismo son conocidos como las Cuatro Nobles Verdades:

1. La existencia es sufrimiento o malestar (dukkha).


2. El origen del sufrimiento es el ansia de placer y el apego a la existencia (samudaya).
3. El sufrimiento termina cuando se eliminan el deseo y el apego (nirodha).
4. La eliminación del deseo y el apego, y con ellos del sufrimiento, se consigue al seguir un camino (magga).
5.

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