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Dios es Amor y Nuestra Misión

El documento explora la misión del ser humano a través de la comprensión de Dios como amor, destacando que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios para amar y ser amados. Se enfatiza la importancia de tener una relación personal con Dios para recibir y compartir ese amor, y se menciona la lucha espiritual que enfrentamos al olvidar nuestra identidad como hijos de Dios. Finalmente, se subraya que nuestra verdadera satisfacción y propósito se encuentran en esta relación y en el acto de compartir el amor divino.
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Dios es Amor y Nuestra Misión

El documento explora la misión del ser humano a través de la comprensión de Dios como amor, destacando que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios para amar y ser amados. Se enfatiza la importancia de tener una relación personal con Dios para recibir y compartir ese amor, y se menciona la lucha espiritual que enfrentamos al olvidar nuestra identidad como hijos de Dios. Finalmente, se subraya que nuestra verdadera satisfacción y propósito se encuentran en esta relación y en el acto de compartir el amor divino.
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DIOS ES AMOR

¿Alguna vez te has preguntado cuál es tu misión en el mundo? ¿para qué estoy aquí? ¿para qué me creaste?
¿Por qué yo entre todas las personas del mundo? ¿Por qué me elegiste a mí? ¿Cuál es muestra misión?
¿para qué nos creó Dios? ¿Por qué somos únicos? ¿Por qué somos diferentes a la creación?

Para entender esto primero debemos entender esto ¿Quién es Dios? ¿Quién es nuestro Creador? Y ahí es
donde empieza la pregunta ¿Quién es Dios para nosotros? ¿Quién es Dios para ti? Hay muchos nombres con
los que llamamos a Dios: creador, que Dios es nuestro Salvador, que Dios es nuestro Padre, que es un
amigo, que es Poderoso, hay muchas maneras de llamarlo, pero ¿Cuál es la definición de Dios? Si tuviéramos
que buscar una sola palabra que incluyera todas estas palabras y títulos que tiene Dios, por mucho tiempo no
lo encontraban hasta que Jesús vino y nos enseñó la definición perfecta a través de su persona, Dios es amor
y porque Dios es amor es nuestro Padre, y porque Dios es amor es nuestro Salvador, y porque Dios es amor
es nuestro Creador, nuestro protector, todo esto fluye de su identidad porque su identidad es el amor, Dios
hizo la creación, nos creó, envió a Jesús, todo solo por amor (1 Juan 4, 8) todo lo que fluye de Dios es amor
porque Él es la fuente del amor y si nos vamos al comienzo de los tiempos, en la Biblia en el libro del Genesis
nos habla del principio de los tiempos y nos dice que fuimos creados a “imagen y semejanza” de Dios, pero
¿Qué significa ser creado a imagen y semejanza de Dios? En el antiguo testamento esto se repite cuando
alguien tiene una conexión, por ejemplo, el hijo fue creado a imagen y semejanza del padre, eso nos dice que
somos hijos de Dios.

También somos creados a imagen y semejanza de Dios, semejanza quiere decir “como” significa que fuimos
creados como Dios, que somos como Dios, y si regresamos al nombre principal de Dios, Dios es amor y eso
nos habla de nuestra misión y si Dios es amor y fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, fuimos
creados para el amor, desde aquí es donde proviene nuestra misión, porque nuestra misión es esa, amar y
ser amados y es importante aprender lo que esto significa, porque aquí podemos decir que nuestra misión es
amar y no somos amados antes o no estamos recibiendo el amor, entonces no podemos compartirlo, si a mí
me piden que les comparta de mi comida y no tengo comida, no lo puedo compartir porque no lo tengo, es
como un ciclo donde debemos recibir el amor y compartirlo, recordemos algo, Dios es amor y Dios es tres
personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y ellos es un intercambio de amor perfecto y como fuimos
creados a imagen y semejanza de Dios estamos llamados a entrar en este amor, compartir este ciclo de amor,
de ser amados y amar, ser amados y amar, ser amados y amar, pero no todo es sencillo desde antes de los
tiempos hubo alguien que nos quiso atacar, si volvemos a la historia de Adán y Eva que fueron creados a
imagen y semejanza de Dios, o sea, eran como Dios, hubo un ángel que no le encantó esta idea, porque
antes había un orden en la creación, estaba Dios, estaban los ángeles y estaba el resto de la creación,
cuando Dios decidió hacer al hombre a su imagen y semejanza suyo, cambió el orden: es Dios, la humanidad,
los ángeles y el resto de la creación, y hubo un ángel que no le encantó esto, este ángel es Lucifer o el diablo
o sea desde el comienzo este ángel quería atacar esta identidad no quería que nos diéramos cuenta que
somos más que él, que somos más que los ángeles, entonces lo que él hizo fue que cuando atacó a Adán y
Eva les dijo “es que Dios no quiere que sean como Él” (Gen. 3, 5) pero, ojo, ellos ya eran como Él, fueron
creados a imagen y semejanza como Dios, ya eran como Dios, y ahí fue donde Eva cayó, donde Adán cayó y
empezó el pecado original, se puede decir que muchos de nuestros pecados fluyen de eso se nos olvida
nuestra identidad, se nos olvida quienes somos, desde entonces estamos en lucha o en pelea, o guerra
espiritual se podría decir contra el diablo que nos quiere decir que somos alguien que no somos y nosotros
debemos recordar quienes somos, y claro si nos vamos a toda la historia de salvación, eso es justamente lo
que pasó, veremos a Dios demostrándonos quienes somos, cada vez que su pueblo caía en el pecado, le
llevaba la contra, y Dios les recordaba quienes somos, hasta que envió a su Hijo Jesucristo, se puede decir
que Jesús fue como un maestro para nosotros católicos que nos vino a enseñar exactamente como vivir
nuestra identidad, y como ir recibiendo y compartiendo ese amor, vino a enseñarnos para que fuimos
creados, vino a darle sentido a nuestra vida, porque nosotros no sé si se dan cuenta, constantemente
estamos buscando ser amados, esa es nuestra misión, eso es lo que queremos, o sea nosotros estamos
sedientos de amor, cuando ponemos nuestra foto en Instagram, en Facebook y queremos que todo mundo le
de like o me gusta, eso es exactamente lo que estamos buscando, el ser amados, y a veces lo estamos
buscando en amigos y a veces lo estamos buscando incluso en la familia, en extraños, en cosas, a veces en
drogas, en alcohol, en el sexo, en diferentes situaciones cuando nada nos puede satisfacer porque nadie es
completamente el amor, la única fuente de amor perfecto es Dios y nadie más, nadie más puede satisfacer
que solo Dios puede satisfacer, claro, nosotros como humanos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios
y podemos ir compartiendo de ese amor de Dios pero no significa que nosotros somos la fuente del amor,
significa que estamos compartiendo el amor que estamos recibiendo del mismo Dios, ahí es donde entra la
confusión y no nada más en la misión que tenemos sino en la identidad, se nos olvida que somos hijos de
Dios y nos ponemos otras identidades por ejemplo, hoy el mundo nos dice que nuestra identidad es lo que
hacemos o lo que creemos que somos por ejemplo si eres estudiante esa es nuestra identidad, si somos hijos
esa es nuestra identidad si somos madres, padres, esa es nuestra identidad, si estoy estudiando para ser
ingeniero, soy ingeniero, si estudio para ser doctor, soy doctor, si estudio ballet soy bailarín, cuando eso
termina, se nos pierde la identidad y ahí es donde normalmente caemos en las ansiedades, depresión, el
estrés, la confusión, intentamos buscar en otros lugares porque nosotros teníamos una identidad y el mundo
la destruye, tenemos otra identidad y el mundo la destruye, y continua así y nosotros ya no sentimos
satisfacción porque la identidad es la correcta, o sea, la única identidad que siempre va a ser nuestra, no
importa que pase y nadie la puede cambiar es la de ser hijos de Dios, nadie puede quitarte eso, nadie puede,
porque eso nos lo dio Dios, haga lo que yo haga, peque de la forma que peque, nadie me puede quitar la
identidad que soy hijo de Dios, entonces cuando nosotros tenemos eso claro, no hay tanta confusión, claro
siempre vamos a seguir peleando contra el pecado pero la identidad nadie la toca, la identidad sigue conmigo,
yo sé quién soy, mi dignidad está en quien soy y eso es el ser hijo de Dios y eso me recuerda también mi
misión, porque todo tiene que fluir de eso, todo lo que hagamos tiene que fluir de la misión principal, el amar y
ser amados, el ser amados por Dios y compartir el amor de Dios, y para poder compartir el amor, tengo
primero que recibir el amor y la mejor forma de recibir el amor es tener una comunión, una relación por así
decirlo con el mismo amor de Dios, Él es la fuente de amor perfecta, yo al tener una relación con Él estoy
recibiendo el amor que es fruto del mismo Dios y lo estoy compartiendo y la mejor forma de compartir el amor
es compartir al mismo Dios, porque Él es amor, ¿vamos conectando? Si vamos al comienzo, Dios es amor y
nosotros fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, lo cual nos dice, una, que somos imagen de Dios y
dos, que nuestra misión tiene que ver con el amor y nuestra misión es el amar y ser amados, tenemos que ser
amados por Dios para después compartir el amor, y la mejor forma de compartir el amor es compartir al
mismo Dios.

Si hablamos de tener una relación con Dios, para tener una relación con alguien, tienes que conocer a esa
persona y aquí es donde quiero recalcar la diferencia entre saber y conocer, yo incluso puedo saber muchas
cosas de Dios, pero eso no significa que conozco a Dios, porque para conocer a alguien es una relación
personal e íntima, o sea yo puedo saber muchas cosas de mi cantante favorito pero eso no significa que yo
conozco al cantante, eso no significa que yo tengo una relación con él, muchas veces pasa que nos formamos
en la fe pero si no tenemos ese dialogo, esa conversación diaria con Dios realmente no lo conocemos,
sabemos cosas de Él, pero no lo conocemos, y aquí es donde nuestro intelecto nos tiene que ayudar para
conocer más a Dios, no solo para saber más de Dios sino para conectar lo que sabemos con el conocer a la
persona, si alguien a mí me interesa, mi amiga, mi amigo, mi novia, prometido lo que sea, si yo quiero conocer
a alguien, le hago más preguntas sobre su vida porque la quiero conocer, pero no solo quiero saber cosas de
la vida de esa persona, sino que quiero ser parte de la vida de esa persona y es igual con Dios, una cosa es
saber cosas de Dios sino conocerlo y ser parte de la vida de Dios y Jesús nos enseñó y nos recordó eso que
podemos ver a Dios como nuestro Padre, que es una conversación que deberíamos tener con Él. una relación
la que debemos tener con Él y que estamos llamados a compartir, porque esa fue una de las últimas cosas
que dijo Jesús, “vayan a hacer discípulos míos en todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo” porque estas tres personas es el mismo Dios y estamos llamados a reflejarlo,
estamos llamados a tener ese intercambio de amor perfecto.

El lugar donde se va a compartir a la perfección esa misión es en el cielo, porque vamos a tener una
comunión perfecta con el Padre.

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