Trabajo sobre la Opinión
Consultiva OC-24/17 de 24 de
noviembre de 2017 solicitada
por la República de Costa Rica
Alumno: Renzo Illesca Bazan
Código: 12020177
Profesora: Dra. Ulfe Herrera
Curso: D° del Niño y del Adolescente
UNMSM
2019
A César Moro, poeta injustamente olvidado.
ÍNDICE
I) Introducción
II) Antecedentes
III) Cuestionario
III.1) ¿Cómo respondió la Corte a las 5
preguntas formuladas por Costa Rica?
III.2) ¿Cuál es su opinión respecto de las
respuestas de la Corte?
III.3) ¿La opinión consultiva es vinculante para
los jueces peruanos?
IV) Conclusiones
V) Bibliografía
I) Introducción
El tema del reconocimiento de derechos a la comunidad LGTB sigue siendo un tema
controversial, ya que, a pesar de los importantes logros alcanzados para dichas minorías
sexuales, en muchas ocasiones es menester recurrir a instancias internacionales para que
en ellas se diriman los requerimientos que injustamente se les niegan en sus países
natales.
En el presente trabajo se aborda la Opinión Consultiva OC-24/17, correspondiente una
formulación interpuesta por la República de Costa Rica ante la Corte Interamericana de
Derechos Humanos respecto a cuál es su posición en torno a la factibilidad del cambio de
nombre de los miembros de la comunidad LGTB, y otros derechos que nacen producto de
la relación con sus pares.
II) Antecedentes
La Corte Interamericana de Derechos Humanos es un órgano estatuido por la Convención
Americana sobre Derechos Humanos-CADH (también conocida como “Pacto de San José
de Costa Rica”, suscrita el 22 de noviembre de 1969), integrado por 7 miembros juristas
de distinta nacionalidad que son elegidos por una comprobada intachable trayectoria en
el ejercicio del derecho, por un periodo de 6 años.
La Corte posee competencia supranacional para todos los Estados que forman parte de la
Convención, pudiendo dirimir temáticas de carácter contenciosa y consultiva (en ésta
última modalidad no es necesario que los países la hayan ratificado para que haya un
pronunciamiento válido). Los fallos son inapelables y de obligatorio cumplimiento.
Respecto a la competencia consultiva, que es lo que nos concierne, Benadava asevera que
“los Estados miembros de la OEA pueden consultar a la Corte acerca de la interpretación
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos o de otros tratados concernientes a
la protección de los derechos humanos en los Estados Americanos. También pueden
consultarla, en lo que compete, los órganos de la OEA. Por otra parte, la Corte, a solicitud
de un Estado miembro de la OEA, puede dar a dicho Estado opiniones acerca de la
compatibilidad entre sus leyes internas y los mencionados instrumentos internacionales"1;
pudiéndose agregar, siguiendo a Chueca Sancho, que con la competencia consultiva de la
Corte no se persigue la sanción de un Estado sino guiar a este en la correcta aplicación de
las normas de derechos humanos2.
III) Cuestionario
1
BENADAVA, Santiago. Derecho Internacional Público, Chile, Editorial Jurídica ConoSur, 1997, pp. 204-205
2
CHUECA SANCHO, Angel. “La Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, en:
Anuario de Derechos Humanos, n° 3. Madrid, Instituto de Derechos Humanos, 1985, pp.573
III.1) ¿Cómo respondió la Corte a las 5 preguntas formuladas por Costa Rica?
Puntualmente, las preguntas propuestas a la Corte fueron:
“1. Tomando en cuenta que la identidad de género es una categoría protegida por los
artículos 1 y 24 de la CADH, además de lo establecido en los numerales 11.2 y 18 de la
Convención ¿contempla esa protección y la CADH que el Estado deba reconocer y facilitar
el cambio de nombre de las personas, de acuerdo con la identidad de género de cada una?
2. En caso que la respuesta a la anterior consulta fuera afirmativa, ¿se podría considerar
contrario a la CADH que la persona interesada en modificar su nombre de pila solamente
pueda acudir a un proceso jurisdiccional sin que exista un procedimiento para ello en vía
administrativa?
3. ¿Podría entenderse que el artículo 54 del Código Civil de Costa Rica, debe ser
interpretado, de acuerdo con la CADH, en el sentido de que las personas que deseen
cambiar su nombre de pila a partir de su identidad de género no están obligadas a
someterse al proceso jurisdiccional allí contemplado, sino que el Estado debe proveerles un
trámite administrativo gratuito, rápido y accesible para ejercer ese derecho humano?
4. Tomando en cuenta que la no discriminación por motivos de orientación sexual es una
categoría protegida por los artículos 1 y 24 de la CADH, además de lo establecido en el
numeral 11.2 de la Convención ¿contempla esa protección y la CADH que el Estado
reconozca todos los derechos patrimoniales que se derivan de un vínculo entre personas
del mismo sexo?
5. En caso que la respuesta anterior sea afirmativa, ¿es necesaria la existencia de una
figura jurídica que regule los vínculos entre personas del mismo sexo, para que el Estado
reconozca todos los derechos patrimoniales que se derivan de esta relación?”.
La Corte, en su fallo, respondió consolidadamente, en conjunto, a las 5 preguntas:
- El cambio de nombre y en general la adecuación de los registros públicos y de los
documentos de identidad para que estos sean conformes a la identidad de género
autopercibida constituye un derecho protegido por los artículos 3, 7.1, 11.2 y 18 de la
Convención Americana, en relación con el 1.1 y 24 del mismo instrumento, por lo que los
Estados están en la obligación de reconocer, regular, y establecer los procedimientos
adecuados para tales fines.
- Los Estados deben garantizar que las personas interesadas en la rectificación de la
anotación del género o en su caso a las menciones del sexo, en cambiar su nombre,
adecuar su imagen en los registros y/o en los documentos de identidad de conformidad
con su identidad de género auto-percibida, puedan acudir a un procedimiento o un
trámite: a) enfocado a la adecuación integral de la identidad de género auto-percibida; b)
basado únicamente en el consentimiento libre e informado del solicitante sin que se
exijan requisitos como certificaciones médicas y/o psicológicas u otros que puedan
resultar irrazonables o patologizantes; c) debe ser confidencial. Además, los cambios,
correcciones o adecuaciones en los registros, y los documentos de identidad no deben
reflejar los cambios de conformidad con la identidad de género; d) debe ser expedito y en
la medida de lo posible debe tender a la gratuidad, y e) no debe requerir la acreditación
de operaciones quirúrgicas y/o hormonales. El procedimiento que mejor se adecua a esos
elementos es el procedimiento o trámite materialmente administrativo o notarial. Los
Estados pueden proveer paralelamente una vía administrativa, que posibilite la elección
de la persona.
- El artículo 54 del Código Civil de Costa Rica, en su redacción actual, sería conforme a las
disposiciones de la Convención Americana, únicamente si el mismo es interpretado, bien
sea en sede judicial o reglamentado administrativamente, en el sentido que el
procedimiento que esa norma establece pueda garantizar que las personas que deseen
cambiar sus datos de identidad para que sean conformes a su identidad de género auto-
percibida, sea un trámite materialmente administrativo, que cumpla con los siguientes
aspectos: a) debe estar enfocado a la adecuación integral de la identidad de género auto-
percibida; b) debe estar basado únicamente en el consentimiento libre e informado del
solicitante sin que se exijan requisitos como certificaciones médicas y/o psicológicas u
otros que puedan resultar irrazonables o patologizantes; c) debe ser confidencial. Además
los cambios, correcciones o adecuaciones en los registros, y los documentos de identidad
no deben reflejar los cambios de conformidad con la identidad de género; d) debe ser
expedito y en la medida de lo posible debe tender a la 88 gratuidad, y e) no debe exigir la
acreditación de intervenciones quirúrgicas y/o tratamientos hormonales. En
consecuencia, en virtud del control de convencionalidad, el artículo 54 del Código Civil
debe ser interpretado de conformidad con los estándares previamente establecidos para
que las personas que desean adecuar integralmente los registros y/o los documentos de
identidad a su identidad de género auto-percibida puedan gozar efectivamente de ese
derecho humano reconocido en los artículos 3, 7, 11.2, 13 y 18 de la Convención
Americana.
- El Estado de Costa Rica, con el propósito de garantizar de manera más efectiva la
protección de los derechos humanos, podrá expedir un reglamento mediante el cual
incorpore los estándares antes mencionados al procedimiento de naturaleza
administrativa el cual puede proveer de forma paralela.
- La Convención Americana, en virtud del derecho a la protección de la vida privada y
familiar (artículo 11.2), así como del derecho a la protección de la familia (artículo 17),
protege el vínculo familiar que puede derivar de una relación de una pareja del mismo
sexo.
- El Estado debe reconocer y garantizar todos los derechos que se derivan de un vínculo
familiar entre personas del mismo sexo de conformidad con lo establecido en los artículos
11.2 y 17.1 de la Convención Americana.
- De acuerdo a los artículos 1.1, 2, 11.2, 17 y 24 de la Convención es necesario que los
Estados garanticen el acceso a todas las figuras ya existentes en los ordenamientos
jurídicos internos, incluyendo el derecho al matrimonio, para asegurar la protección de
todos los derechos de las familias conformadas por parejas del mismo sexo, sin
discriminación con respecto a las que están constituidas por parejas heterosexuales.
III.2) ¿Cuál es su opinión respecto a las respuestas de la Corte? Fundamente su
respuesta.
Desde mi perspectiva, el que haya habido una virtual unanimidad en la posición adoptada
por los integrantes de la Corte, le otorga una legitimidad insoslayable a lo dictaminado.
Como se señala en lo dispuesto en la Opinión Consultiva, casi la totalidad de las preguntas
formuladas por el Estado de Costa Rica tenían ya respuesta comprendidas dentro de los
artículos de la Convención, los que por su naturaleza son de naturaleza general, no
específicas, sin embargo, la historia nos enseña que muchas veces es necesario que
expresamente se garanticen y defiendan sus derechos, especialmente de grupos o
minorías a los que se les podría estar transgrediéndoselos.
Es trascendente que el estado que propuso la opinión consultiva -Costa Rica- y Ecuador
hayan acatado lo dispuesto por la Corte, ya que el fallo es reciente y se espera que poco a
poco los estados partes vayan adecuando sus ordenamientos jurídicos a lo que prescribe
la Corte.
En el caso de Ecuador, por ejemplo, es sabido que la rectificación de nombre y género en
el documento nacional de identidad es un trámite gratuito, lo cual evidencia una adopción
de las medidas sugeridas por la Corte, otorgando más facilidades incluso que las
específicamente señaladas en la opinión consultiva.
III.3) ¿La Opinión consultiva es vinculante para los jueces peruanos? Fundamente su
respuesta.
Para cierta parte de la doctrina, las opiniones consultivas, al ser no contenciosas, no son
de obligatorio cumplimiento para los Estados partes de la Convención (en ese sentido,
Benadava, asevera que “Las opiniones consultivas tienen valor moral, pero no son
jurídicamente obligatorias”3; así también, Ventura y Zovatto, sostienen que no tienen el
mismo efecto vinculante que se reconoce para sus sentencias en materia contenciosa 4).
Debemos recordar que la Convención entra en vigencia en el Perú desde el 28 de julio de
1978, fecha desde la cual estamos obligados a acatar lo dispuesto en su normativa así
como las decisiones adoptadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Resalta el que en un caso emblemático en el Perú al respecto –el caso Ugarteche- haya
sido resuelto siguiendo las recomendaciones señaladas en la presente opinión consultiva,
al menos como una actuación del control de constitucionalidad difuso; no obstante,
esperemos que dichos derechos no tengan que ser reconocidos a pedido de parte y con
un proceso tedioso de por medio, sino que sean atribuciones conferidas expresamente en
la Constitución y los demás cuerpos normativos, para un pleno goce de los derechos
fundamentales que todos debemos poseer sin distinción.
3
Op. Cit. Pag. 4
4
VENTURA, Manuel y Daniel ZOVATTO. La Función Consultiva de la Corte Interamericana De Derechos
Humanos. Naturaleza y Principios 1982-1987. Madrid, Civitas, 1989, pp.32-33
IV) Conclusiones
- La Opinión Consultiva OC-24/17 fue una solicitud no contenciosa en la que
el estado parte de la Convención, Costa Rica, esbozó 5 preguntas
específicas respecto a que se aclaren inexactitudes respecto a los derechos
de las minorías sexuales.
- El fallo de la Corte fue en pro de la comunidad LGTB, ya que casi en su
totalidad los magistrados de la misma estuvieron de acuerdo respecto al
otorgamiento de derechos a dichos grupos relegados por la Sociedad.
- El Perú, al ser estado parte de la Convención, está obligado a acatar lo
dispuesto por la Corte, a pesar de opiniones de la doctrina que son
contrarias a dicha posición. En concreto, puede verse el caso Ugarteche y
cómo se dirimió dicho proceso en concordancia con la presente opinión
consultiva.
V) Bibliografía
1) BENADAVA, Santiago. Derecho Internacional Público, Chile.
2) CHUECA SANCHO, Angel. “La Jurisprudencia de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos”, en: Anuario de Derechos Humanos, n° 3. Madrid.
3) VENTURA, Manuel y Daniel ZOVATTO. La Función Consultiva de la Corte
Interamericana De Derechos Humanos. Naturaleza y Principios 1982-1987