Seminario Antígenos y Hemostasia. Joelisbeth Torrealba.
Resumen ¿que son antígenos eritrocitarios y cuál es su
importancia en el aspecto transfusional y en la enfermedad
hemolítica del recién nacido? Además del Rh, diagnóstico de
laboratorio y vacuna contra la incompatibilidad del Rh.
Los antígenos de los eritrocitos, son moléculas presentes en la superficie de
estas células sanguíneas que pueden ser reconocidas por el sistema inmunitario.
Estas moléculas son principalmente glicoproteínas o glicolípidos, y su importancia
radica en que determinan el grupo sanguíneo de cada individuo (como el sistema
ABO y el sistema Rh).
Cuando el sistema inmunitario identifica un antígeno eritrocitario como
extraño, puede desencadenar una respuesta inmune, como la producción de
anticuerpos, que conduce a la destrucción de los glóbulos rojos. Esta respuesta es
la base de las reacciones transfusionales incompatibles y de la enfermedad
hemolítica del recién nacido, lo que subraya la crucial necesidad de identificar y
compatibilizar los antígenos eritrocitarios antes de realizar una transfusión
sanguínea o durante el embarazo.
En cuanto a los grupos sanguíneos el sistema más conocido es el ABO,
donde los individuos se clasifican en grupo A (con antígeno A), grupo B (con
antígeno B), grupo AB (con ambos antígenos) o grupo O (sin ninguno de los dos).
Adicionalmente, se considera el factor Rh, donde las personas son Rh
positivo (presencia del antígeno D) o Rh negativo (ausencia del antígeno D). Esta
combinación determina el grupo sanguíneo final (ejemplo, A+, O-).
Determinar el grupo sanguíneo y el factor Rh (Rhesus) se realiza a través
de un procedimiento de laboratorio conocido como tipificación sanguínea. Este
proceso generalmente incluye los siguientes pasos:
Muestra de Sangre
Se toma una muestra de sangre del paciente, generalmente de una vena en
el brazo, utilizando un tubo de recolección estéril.
Pruebas de Antígenos
La sangre se mezcla con sueros que contienen anticuerpos específicos
para los antígenos A y B. Los antígenos son moléculas que se encuentran en la
superficie de los glóbulos rojos.
Se utilizan sueros anti-A y anti-B
Si la sangre reacciona con el suero anti-A, significa que el
antígeno A está presente (grupo A).
Si reacciona con el suero anti-B, significa que el antígeno B
está presente (grupo B).
Si no hay reacción con ninguno de los dos, se considera grupo
O.
Si reacciona con ambos, se clasifica como grupo AB.
Determinación del Factor Rh
Para determinar el factor Rh, se utiliza un suero que contiene
anticuerpos anti-D.
Si la sangre reacciona con este suero, significa que el
antígeno D está presente, lo que indica que el paciente es Rh positivo
(Rh+). Si no hay reacción, es Rh negativo (Rh-).
Interpretación de Resultados
Combinando los resultados de las pruebas de antígenos A y B junto con el
factor Rh, se puede determinar el grupo sanguíneo completo del paciente. Por
ejemplo:
A+, A-, B+, B-, AB+, AB-, O+ y O-
La enfermedad hemolítica del recién nacido (EHRN) es una condición que
ocurre cuando hay una incompatibilidad entre la sangre de la madre y la del feto,
debido a la presencia del factor Rh. Si una madre es Rh negativa y el feto es Rh
positivo, su sistema inmunológico puede producir anticuerpos contra los glóbulos
rojos del feto, lo que puede llevar a la destrucción de estos y causar anemia,
ictericia y otros problemas en el recién nacido. Para prevenir esta enfermedad, se
utiliza la vacuna anti-D (Rhogam), que se administra a las mujeres embarazadas
Rh negativas durante el tercer trimestre del embarazo y dentro de las 72 horas
posteriores al parto, si el bebé resulta ser Rh positivo. Esta vacuna actúa
neutralizando los glóbulos rojos Rh positivos que puedan entrar en contacto con la
circulación materna, evitando así la sensibilización y la producción de anticuerpos
que podrían afectar el embarazo.
HEMOSTASIA FASES Y FACTOR DE COAGULACIÓN.
La hemostasia es el proceso fisiológico que previene y detiene el sangrado
tras una lesión vascular, asegurando la integridad del sistema circulatorio. Se
divide en dos fases: la fase primaria y la fase secundaria. En la fase primaria, se
forma un tapón plaquetario cuando las plaquetas se adhieren al sitio de la lesión y
se agregan para formar un coagulo inicial. Esto ocurre tras la exposición del
colágeno del vaso dañado y la activación de las plaquetas. La fase secundaria
implica la activación de la cascada de coagulación, donde se producen factores de
coagulación que llevan a la conversión del fibrinógeno en fibrina, formando una
red más estable que refuerza el tapón plaquetario. Los factores de coagulación
son proteínas específicas en la sangre que juegan un papel crucial en este
proceso, actuando en una serie de reacciones enzimáticas que culminan en la
formación de un coágulo sólido que sella la herida y permite la reparación del
tejido.
VÍAS INTRÍNSECAS Y EXTRÍNSECAS DE LA COAGULACIÓN
Y DETERMINACIÓN DE LOS FACTORES DE LA COAGULACIÓN.
La coagulación sanguínea se lleva a cabo a través de dos vías principales:
la vía intrínseca y la vía extrínseca. La vía intrínseca se activa por el contacto de
factores de coagulación con superficies cargadas negativamente, como el
colágeno expuesto en lesiones vasculares, y se desarrolla en una serie de
reacciones que involucran varios factores de coagulación, comenzando con el
factor XII y culminando en la formación de fibrina. Por otro lado, la vía extrínseca
se activa rápidamente tras una lesión vascular mediante la exposición del factor
tisular (TF) que se encuentra en las células endoteliales y su interacción con el
factor VII, lo que lleva a una activación rápida del sistema de coagulación. Ambas
vías convergen en la vía común, donde el factor X se activa y desencadena la
formación de trombina, que convierte el fibrinógeno en fibrina, formando un
coágulo estable. La determinación de los factores de coagulación se realiza
mediante pruebas de laboratorio que evalúan el tiempo de protrombina (TP) y el
tiempo de tromboplastina parcial activada (TTPa), permitiendo así identificar
deficiencias o disfunciones en los diferentes factores implicados en estas vías.
DEFECTOS EN LA COAGULACIÓN, CONSECUENCIAS;
VITAMINA K Y CALCIO IÓNICO.
Los defectos en la coagulación pueden dar lugar a una serie de
complicaciones graves, como hemorragias excesivas, que pueden ser
potencialmente mortales. Estas alteraciones pueden deberse a deficiencias
hereditarias de factores de coagulación, como en la hemofilia, o a condiciones
adquiridas, como enfermedades hepáticas o la ingesta de anticoagulantes. La
vitamina K y el calcio iónico son esenciales para el proceso de coagulación; la
vitamina K es crucial para la síntesis de varios factores de coagulación en el
hígado, incluyendo los factores II (protrombina), VII, IX y X, mientras que el calcio
iónico actúa como un cofactor necesario en múltiples etapas de la cascada de
coagulación, facilitando la conversión de protrombina en trombina y la posterior
formación de fibrina. La deficiencia de vitamina K o alteraciones en los niveles de
calcio pueden comprometer gravemente la capacidad del organismo para formar
coágulos, aumentando así el riesgo de hemorragias. Por lo tanto, mantener
niveles adecuados de estos nutrientes es vital para la salud hemostática.
SISTEMAS FISIOLÓGICOS ANTI-COAGULANTES Y SISTEMA
FIBRINOLÍTICO.
Los sistemas fisiológicos anti-coagulantes y el sistema fibrinolítico son
mecanismos esenciales para mantener el equilibrio hemostático en el organismo,
evitando la formación excesiva de coágulos y facilitando la disolución de los
mismos cuando ya no son necesarios. Los principales sistemas anti-coagulantes
incluyen la antitrombina, que inactiva a la trombina y otros factores de
coagulación, y la proteína C, que, activada por la trombina, inactiva los factores Va
y VIIIa, reduciendo así la formación de fibrina. Por otro lado, el sistema fibrinolítico
se encarga de descomponer los coágulos formados a través de la acción de la
plasmina, una enzima que se activa a partir del plasminógeno, que se encuentra
incorporado en el coágulo. Este proceso es crucial para restaurar la fluidez del
flujo sanguíneo y prevenir complicaciones como la trombosis. En conjunto, estos
sistemas trabajan en armonía para asegurar que la coagulación se produzca de
manera controlada y que los coágulos sean eliminados adecuadamente una vez
que han cumplido su función, lo que es fundamental para la salud cardiovascular y
la prevención de enfermedades relacionadas con la coagulación.