TEMA 3: GÉNESIS Y EVOLUCIÓN DEL MONACATO
La vida monástica existe desde los orígenes del cristianismo, aunque antes ya había
anacoretas o eremitas cuya vida desconocemos. El monacato irá de un extremo al otro,
de los solitarios eremitas del desierto a las aparatosas abadías que hoy en día existen en
EEUU. Es de los asuntos eclesiásticos que mayores censuras y amores han generado,
muchos de sus grupos irán evolucionando y otros, los menos, seguirán igual que en la
Edad Media como los Cartujos.
1. Debates historiográficos.
El término monje viene del griego monagos, que en griego significa solo o solitario,
apartado de los demás. Como persona entregada a la religión es de comienzos del siglo
IV, al principio sólo anacoretas o eremitas asentados en zonas geográficas concretas y
luego se entiende que será la persona que abandona el sínodo. Este tipo de personas
entregada al mundo espiritual había existido al margen del cristianismo, abandonando
todo lo material para buscarse a sí mismo en la soledad.
San Antonio es el primer eremita cristiano del que se tiene noticia, considerado el padre
del monacato en su forma eremítica solitaria. Cuando se va al desierto ya se encuentra
allí con personas que vivenen soledad por lo que existen una serie de raíces en las que se
van a basar los comienzos del monacatocristiano.
1.1 Teorías
Estos orígenes, fueron planteados por los historiadores del siglo XIX con diferentes
posturas:
1. Algunos pensaron que estos orígenes estaban en el paganismo egipcio, en los
reclusos del templo de Serapis.
2. Otros historiadores pensaron que sus formas podían provenir de los imitadores de
los solitarios del budismo (siglos VI y V a.C.). El budismo es una manera de vivir
y de comportarse, más que una religión en sí. Buda es el iluminado que frena las
pasiones humanas como la ira y renuncia a los afectos carnales para alcanzar el
nirvana.
3. Otros historiadores dirán que surge de las ideas filosóficas helenísticas, las
comunidades pitagóricas vivían un mensaje místico religioso en torno a la
divinidad de los números; también en el estoicismo o en la obra de Séneca y el
autocontrol de la persona.
4. Otros pensaran que estaba su origen en las sectas judías como los esenios, o el
propio San Jerónimo que pensaba que había que buscarlos en San Juan y Herodes.
1.2 Factores
Factores posibles de la difusión del modo de vida monacal: La Edad Media está plagada
de monjes, las causas comienzan en los mismos consejos de los Evangelios con el de San
Mateo 19:21 “Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los
pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme”. El fuerte crecimiento de la Iglesia
después del giro constantiniano, hace que se relajen sus formas, con deseos de devolverla
a su pureza.
Al acabar las persecuciones, el martirio se convierte en estéril para el amor de Dios, para
buscarle ahora se recurre al abandono en la oración, también influye el miedo al fin del
mundo y la necesidad de prepararse para El Apocalipsis que describe San Juan. Ahora lo
que importa es la lucha contra la tentación de la carne, en busca del paraíso perdido. Las
personas con aspiraciones morales y ascéticas muy especiales, se convierten ahora en
iconos; los anacoretas son admirados poniéndose de moda, con gran influjo entre las
gentes del pueblo cristiano que incluso acude a visitarles.
1.3 Nacimiento
¿Dónde nace el monacato? Hasta hace poco se creía que Egipto era su cuna. Hasta finales
del siglo XIX, se coincidía en presentar a Egipto como la cuna del monacato. Las tesis de
estos autores se apoyaban en las peculiaridades geográficas de la región como el territorio
despoblado o que los monjes desde muy pronto estuvieran exentos de presentar servicio,
como servicios locales, pagar impuestos, servicio militar, etc. Pero, hoy en día se habla
de un origen múltiple (pero orientado en esa zona del Este) del monacato cristiano con
tres áreas geográficas de nacimiento paralelo Hoy en día se habla de un origen múltiple
del monacato cristiano con tres áreas de influencia:
- Egipto: considerada en un principio como la cuna.
- Siria y Palestina
- Asia menor, Capadocia y Constantinopla
En relación a esto, dentro de la religión tenemos dos ramas, una que ve útil y con buenos
ojos la usura, y la posición contraria. A su vez, dos variantes, la eremítica y la cenobítica,
esta última con referencias al pitagorismo y a Séneca.
2. Los orígenes del monacato en Oriente: de San Antonio a San
Basilio.
El monacato en Egipto, características generales (San Antonio); los eremitas o anacoretas
egipcios tienen rasgos comunes:
- Eran de baja extracción social (eran campesinos, pobres, artesanos o incluso
ladrones) con sólo dos excepciones, San Antonio de familia acomodada del
ámbito rural y la monja Sinclética, llamada la madre del desierto y natural de
Macedonia, que al morir sus padres se va al desierto, dedicándose a la oración y
teniendo ataques demoníacos, muriendo a los 80 años con un gran hedor en su
cuerpo por los estigmas que le producían los demonios y porque nunca se lavaba.
- Fuerte anti-intelectualismo de personas analfabetas con escasos contactos con
Alejandría (capital cultural de la época), se expresaban en copto y desconocen el
griego que es la lengua culta del momento. Muchos de los nombres de los eremitas
van seguidos de sus oficios: conductor de camellos, criados, pastores, sirvientas,
etc. Entre las fuentes interesantes que tenemos sobre ello nos encontramos con la
historia de Palacio, San Atanasio y su geografía
- Ausencia total de sacerdotes y clérigos
- Rudeza de costumbre, asociada a una falta de educación.
2.1 San Antonio
San Antonio (251-356), vivió 105 años según nos cuenta la hagiografía (de gran
influencia) de San Atanasio en una vida llena de milagros, que será modelo para las
hagiografías posteriores del medievo e, influyendo notablemente en el desarrollo del
monacato. Contribuye a la expansión del monacato en Occidente, viéndose como la mejor
manera de servir a Dios.
En la historia lausiaca de Paladio se nos describe lugares, aldeas, monjes, violencias
demoníacas (el diablo del mediodía), nos habla de los vicios y recaídas de los monjes, del
orgullo de la vanidad, de la soberbia y de alguno que abandona porque no puede más.
Esta historia va a contar tanto los positivo como lo negativo
Nació en el 251 en una familia acomodada, a los 20 años vende todas las propiedades y
con el dinero se va con un anciano asceta, vivirá en un cerro donde había un sepulcro
abandonado durante 20 años1, comenzando su leyenda al ser fama que hacía milagros2.
Hizo ostentación de anticultura ante los filósofos, marchado a la tebaida por ser una zona
de fuerte anacoretismo, huyendo de la gente, llevando un régimen de vida severo.
Se dedica a luchar contra los demonios que el más destacado era el demonio de mediodía,
buscando la apaceia (tranquilidad de espíritu) que le hace vivir de forma especial, por lo
que:
- Se aleja del mundo
- Supera todos los vicios y empezando por los carnales
- En tercer lugar, va a buscar conseguir la humildad dedicándose a ayudar a las
gentes y recomienda el trabajo manual, con todo ellos busca alcanzar las virtudes,
eliminando las pasiones.
El segundo propósito es vencer al demonio. La violencia demoníaca es temida por todos
los anacoretas, llegando a que algunos no se atrevían a dormir solos. El diablo adopta
muchas formas: hipocentauro, áspid, feos etíopes, dragones, niños negros, bellas mujeres
para tentar a los monjes. Solamente la fe, el ayuno y la oración, derrotará a los diablos
porque son débiles, ya que son ángeles caídos del cielo que quieren recuperar ese lugar
con el temor de que los hombres lo ocupen. No obstante, el más temido es el demonio del
mediodía.
2.2 San Pancomio (287-346)
Paso intermedio entre eremita y escendita. Se va a retirar primero en compañía de un
anciano y luego finalmente solo. Pensaba que era mejor la vida cenobítica que la
eremítica, vivir esa vida en común mejor que en soledad. Una voz le dijo que debía
construir un monasterio bajo la regla de la castidad, obediencia y pobreza; pero en los
1
Tumbas abandonadas
2
Mención continua a que estos no eran suyos
primeros intentos no tuvo éxito... al final de su vida los monasterios fundados eran nueve
y dos femeninos (200 monjes por centro).
El primero lo fundó en Tabennisi, siendo pequeñas ciudades con recintos de pequeñas
casitas, con naves para acarrear materia prima y llevar los productos de los monjes a los
mercados. Los sábados y los domingos, los oficios divinos revestían especial solemnidad
y se celebraban en la iglesia del monasterio, reuniéndose los domingos para celebrar una
comida en comunidad. San Pacomio murió en el monasterio de Pbow en el 346, que
contaba ya con 600 monjes. Sobre estos recintos que funda, en cada casa cabían 20
monjes, distribuidos en celdas de dos; los centros contaban con cocina, huerto, etc. El
trabajo era obligatorio, hay jerarquía; sobre su regla, no era rígida, prohíbe las
mortificaciones corporales, lo que choca con el monacato celta.
2.3 San Basilio
San Basilio, obispo de Cesárea (329-379), natural de Capadocia, rompe con el anti-
intelectualismo y adopta la cultura griega. Padre de la Iglesia, hombre culto, filósofo,
retórico, estudio en Constantinopla y Atenas, ocupando la cátedra de retórica de Cesárea.
Se hizo bautizar en el 362 y en el 370 era obispo, fue un hombre muy activo contra el
arrianismo, legislando la vida cenobítica propiamente dicha formulando las primeras
normas recogidas por Justiniano para poder llevar una vida monástica. Obras: “Sobre la
creación”, El Hexamerón, Homilías (ambas de carácter ascético). Fue el iniciador de la
vida cenobítica y de las primeras reglas de la vida monástica. Sermones son ejemplo de
la oratoria sagrada, va a escribir unas normas para vivir en comunidad (vida común,
obediencia y trabajo manual)
2.4 Monacato Palestino
Bastante singular o especial con sus típicas lauras o “camino estrecho”, donde cada monje
está en su celda y periódicamente va a visitarlos el monje más anciano para ver cómo les
va. San Hilarión (291-372), Santa Melania la Vieja (325-410), que funda un convento con
50 vírgenes en Jerusalén, en la que se reúnen una vez a la semana para la liturgia
dominical, con un superior común de una comunidad desperdigada (keriottos). En el siglo
V se fundaron las grandes lauras en Palestina con San Eutimio el Grande (377-473) y San
Sebas, gran legislador de la forma monacal.
2.5 Monacato sirio
El monacato sirio tiene un fuerte rigorismo con influencia ascética hindú, mortificaciones
y cenobio como escuela de ascetismo, que luego abandonan para ser asceta-anacoretas.
San Efrén en el siglo IV, fundó una de estas escuelas. Primero se debe preparar para la
escuela ascética (grandes mortificaciones). Hay que destacar a los monjes estacionarios
que son monjes extravagantes.
Monjes estacionarios que no se mueven al estilo de Simeón el Estilita, que estuvo 30 años
encima de una columna, dando consejos. Además, existieron los monjes dendritas
estacionarios que viven en los árboles. Estas prácticas de los monjes chocaban con los
medios paganos; Juliano el Apóstata que les acusa de desertar del culto a los dioses
eternos y salvadores y romper con la idea de sociedad romana. También chocan con la
actitud del episcopado que en los siglos II, IV, y V se va acomodando y le parece que el
anacoreta, viviendo sin nada, es una crítica viviente a la comunidad eclesiástica.
3 El impulso del monacato en Europa.
Monacato en Occidente. Durante los siglos VI y XII se conoce como la era del monacato
benedictino que sucede entre la muerte de San Benito de Nursia (480-547), y la muerte
de San Bernardo (1090-1153), en la gran era del monacato al final. Los monjes son los
rasgos más característicos de la sociedad europea de esta época llena de monasterios, los
monjes son respetados y se les favorece; las gentes poderosas les harán donaciones en
vida o testamentarias.
Pero a partir del siglo XII la moda cambia y los beneficiarios de esas donaciones serán
los obispos; con otra moda entre los poderosos de ser amortajados en los hábitos de las
órdenes mendicantes. El monacato va a influir en la sociedad en todos los niveles de la
vida: en lo económico, lo religioso, político, litúrgico, la agricultura, por lo que no dan
puntada sin hilo quedando todo perfectamente registrado. Durante estos seis siglos hay
cinco grandes periodos:
1. Del siglo VI al VIII con la primera expansión del monacato con uno muy especial
en la Península Ibérica e irlanda. Inicio de la difusión de la regla benedictina que
convive con otras reglas. San Benito de Nursia no verá triunfar su regla en toda
Europa.
2. Siglo IX, con la unificación del monacato bajo la regla de San Benito.
3. Siglo X, centralización de la orden de Cluny (reforma de una orden benedictina).
4. Siglo XI, reacción eremítica como la de los Cartujos, que son fundados por San
Bruno a finales del siglo XI, con un éxito extraordinario por lo que a sus
establecimientos no se llaman monasterios sino cartujas.
5. Siglo XII, reforma del Cister, nacida del tronco benedictino, orden fundada por
Roberto de Molesnes (1028-1111), que acaba decayendo con la aparición de los
monjes mendicantes.
4 Peculiaridades de la Cristiandad y del monacato celtas.
Dentro de las comunidades continentales no benedictinas podemos ver tres zonas: Las
Galias, la Irlanda Celta y la visigoda, debemos tener en cuenta que es un momento donde
oriente resplandece a los ojos de occidente. Sus características van a ser:
1. Hay cierta influencia del monacato oriental en su forma anacoreta con grandes
personajes que viajan a oriente y vuelven como San Atanasio, San Jerónimo o
Juan Casiano.
2. Se va a intentar escribir normas de convivencia como la de San Ambrosio que
escribe San Pacomio o inspiradas en las de San Agustín, Cesareo de Andrés,
Isidoro o Leandro
Regla del Maestro (540): que el abad tenga un código para gobernar las casas, de - monjes,
rechazando todos los excesos disciplinarios y ascéticos, haciendo mayor hincapié en la
caridad y en los ayudantes del abad-decano que actúa como vigilante (necesidad de
jerarquía y vida contemplativa e intelectual.
San Ambrosio funda monasterios en la zona de Milán, San Martín de Tour en la Galia,
etc. aunque tienen poca originalidad y sus monjes se hacen eco pronto de los vicios del
monacato como el caso de los girovagos, que adoptan la tonsura haciendo turismo de
monasterio en monasterio recibiendo caridad, pero sin obligaciones. San Casiano en
Marsella, Horonato de Denis, etc; van a tener problemas con obispos.
4.1 Monacato celta irlandés:
Aunque ya existían pequeñas comunidades cristianas en Irlanda, el verdadero desarrollo
del monacato celta se debe a la labor de san Patricio, nacido en el año 385 en Britania.
Fue capturado a los 16 años y llevado a Irlanda como esclavo. Tras ser liberado, viajó a
las Galias, donde fue consagrado obispo en el año 432. A partir de entonces, decidió
regresar a Irlanda, consciente de que debía enfrentarse a diversos desafíos:
Ganarse el favor de los soberanos de las cien tribus que poblaban la isla.
Enfrentarse a los clímidas, una élite religiosa y cultural indígena compuesta por
maestros jóvenes, adivinos, jueces tribales y bardos-poetas, conocidos también
por los escritos de Julio César.
En el año 444, san Patricio estableció su sede episcopal en Armagh. Debido a que Irlanda
nunca fue romanizada y carecía de ciudades, la estructura eclesiástica irlandesa se
organizó en torno al monasterio, con una figura singular: el obispo-abad, que ejercía tanto
la autoridad religiosa como la administrativa.
Tras establecerse, san Patricio solicitó el envío de más sacerdotes a Irlanda. Sin embargo,
el modelo eclesiástico romano resultó ineficaz en la isla por la ausencia de urbes y la
fragmentación política en clanes, lo que obligó a adoptar un sistema más acorde con la
realidad social local.
Durante el siglo V, Irlanda, habitada por un centenar de clanes, desarrolló un cristianismo
con rasgos propios, entre los que destacan:
Una fecha distinta a la del continente para celebrar la Pascua.
Una tonsura diferente, conocida como la tonsura de san Pedro, que iba de oreja a
oreja.
Una notable práctica de proezas ascéticas, una fuerte penitencia privada, y la
difusión de la peregrinatio pro Christo.
En ese mismo siglo, la isla se transformó en un verdadero enjambre de monasterios e
iglesias. Una de sus peculiaridades era la equiparación entre abad y obispo, algo insólito
en el resto de la cristiandad. Estos centros solían organizarse como aglomeraciones de
cabañas, como el monasterio de Clonard, que albergaba a unos 3.000 monjes, o el de
Bangor, con 2.000.
Los irlandeses practicaban una ascesis muy rigurosa, similar a la de los eremitas: se
mortificaban con baños helados, se golpeaban la espalda y aplicaban penitencias físicas,
todo ello regulado según la gravedad del pecado. Por ejemplo: 50 azotes por mentir, o
dos días a pan y agua por haber estado con una mujer. Estas prácticas se registraron en
catálogos penitenciales, inexistentes hasta entonces en el continente. Estas normas
quedaron sistematizadas en una regla común de vida, la Regla de san Columbano.
4.1.1 Dimensión cultural y artística
El monacato celta también se caracterizó por una intensa actividad cultural y artística.
Los monjes cultivaban una poesía de tinte naturalista en latín, algo inusual en el
continente. La introducción del latín llegó con la cristianización, pero al mantenerse el
celta como lengua de uso común, el latín se utilizó casi exclusivamente para fines
litúrgicos y académicos, lo que contribuyó a conservarlo más puro que en otras zonas de
Europa.
En los monasterios se estudiaba la Biblia, se leían los clásicos, y se produjeron obras
como la biografía de san Columbano. La decoración de los manuscritos presenta una
fusión única de elementos bizantinos, romanos y autóctonos, lo que da lugar a un estilo
artístico propio y altamente sofisticado.
4.1.2 Peregrinatio pro Christo
Otro elemento distintivo del monacato irlandés fue la peregrinatio pro Christo, una forma
de exilio espiritual que simbolizaba la vida terrenal como un tránsito hacia la patria
celestial. Esta peregrinación podía ser de dos tipos:
Penitencial, impuesta como castigo por una falta cometida.
Permanente, elegida como forma de vida definitiva.
Uno de los monjes peregrinos más célebres fue san Brandán, quien, según la tradición,
recorrió las islas del norte hasta llegar a Islandia, considerada una tierra cercana al
Paraíso.
Otros monjes destacados fueron:
San Gildas (496–570), con una importante acción misional desde los monasterios
de Clonard y Bangor, que se convirtieron en centros de irradiación
evangelizadora.
San Columba, en el siglo VI, fue condenado al exilio penitencial por haber
cometido un asesinato. Acompañado por sus discípulos, emprendió la
evangelización de las islas del norte, fundando el monasterio de Iona y llegando
hasta las Islas Feroe e Islandia.
San Columbano de Luxeuil (543–615), que llevó a cabo una intensa labor
misionera en el continente europeo en una época de profunda decadencia moral
entre los francos. Fundó importantes monasterios como Saint Gall y Bobbio
(Lombardía).
Estos monjes se distinguieron por su heroísmo espiritual y vehemencia, aunque
mostraban una cierta tendencia al individualismo y a la anarquía organizativa, lo que llevó
a su progresiva absorción por el monacato benedictino. Daban especial relevancia a la
penitencia, se bautizaban ya en la edad adulta y practicaban la confesión periódica con
penitencias muy específicas, lo que tuvo gran éxito en el mundo celta.
El celtismo monástico alcanzó su máxima expresión en Iona, donde resistió durante
siglos, hasta que en el año 716 esta comunidad se sometió finalmente a la Regla
benedictina, marcando así el fin de una etapa singular en la historia del monacato
occidental.
5 Comunidades continentales no benedictinas.
6 San Benito y su regla.
Entre el siglo VI-XII sobre todo entre la muerte de San Benito y San Bernardo tenemos
era monástica o siglos benedictinos, monjes rasgos más característicos de la sociedad
europea, no solo ámbito religioso.
San Benito de Nursia (480-547); su regla marcará el monacato hasta la actualidad. Se
sabe muy poco de su personalidad, el único autor que nos lo da a conocer es el papa
Gregorio Magno en el Libro II de sus Diálogos, que a poco de ser nombrado papa escribe
una hagiografía de San Benito con un retrato espiritual del personaje. Aunque nunca le
conoció, cita a todas sus fuentes con los nombres de casi todos los eclesiásticos que
conocieron a San Benito y le informaron sobre su vida y milagros. En los monasterios
benedictinos se ha podido construir historia cultural y económica.
La fama de San Benito, viene de su regla que, aunque tarda en afianzarse (San Benito no
llegó a conocer su éxito en vida), se difundirá por toda Europa Occidental, conviviendo
con el monacato irlandés y el de la Península Ibérica, ya que se extiende del siglo VI al
VIII, dando paso a la era monástica en una Europa donde parece que no hay más que
monjes. El triunfo de la regla, trae consigo que a pesar del deseo de los monjes de
cumplirla; en realidad no se cumple. Esto trae consigo la necesidad de reformas, para salir
de los vicios monacales, se impone después de la muerte de San Benito.
6.1 Biografía
San Benito nació en Nursia, en el seno de una familia de la pequeña nobleza rural, que le
envía a Roma a estudiar artes liberales, pero lo deja y se macha con su nodriza a vivir
aislado, comenzando a hacer milagros y ganando con ello popularidad y agobiado por las
gentes, deja a su nodriza y se va a vivir en solitario a Subiaco estando tres años como
eremita. Le visita un monje que le lleva pan todos los días y una comunidad lo llama para
que sea su abad por haber caído en la relajación. Se va a enderezarlos, pero dura poco
tiempo, porque la dureza de sus propuestas hace que los monjes de echen.
Funda 12 monasterios con 12 monjes cada uno, pero a principios del siglo VI no estaban
perfilados los límites del poder entre el clero regular y el secular, por lo que la envidia del
presbítero y cura párroco Florentino hace mandar mujeres a estos monasterios para
incitarles al pecado. La cuestión se limita al dinero, ya que las limosnas de los fieles van
a los monjes por su fama y no para el párroco. San Benito se va con algunos de sus
discípulos a Montecasino en el 529, y en lo que fue un altar dedicado a Júpiter consagra
la Iglesia de su abadía a San Martín. Es ahora cuando redactará su sencilla regla, pero no
de un tirón, sino hasta el capítulo 66 y posteriormente en el 540 hasta el capítulo 73 que
será el último, muriendo en el 547 en Montecasino.
En la pequeña hagiografía que le dedica San Gregorio Magno, se habla de sus milagros
con el rey ostrogodo del momento y de su hermana Escolástica. Su regla no es una obra
singular o con pretensiones, sino que se basa en otras reglas ya existentes, pero a
diferencia de ellas la de san Benito es clara y precisa y en eso estriba su éxito. San Benito
no funda ninguna orden, sólo la regla que es un compendio de los tres siglos de cristiandad
anterior y que perdurará como principal código monacal durante 600 años. No tiene éxito
inicial, a su muerte todavía no ha arraigado debido a la competencia con otros, el logro
ese compendio de 3 siglos de monacatod, haciéndola única y que triunfe.
6.2 La regla de San Benito
6.2.1 Impulsores
Los impulsores de la regla, cuatro momentos de impulso son:
- Gregorio Magno que manda a misioneros a evangelizar Inglaterra bajo esta regl
- El papa Zacarías que en el 743 declara la regla obligatoria para todos los
monasterios de Occidente
- El Renacimiento carolingio y San Benito de Aniano, que en el siglo IX con Luis
el Piadoso inicia la primera gran reforma de la orden.
- La segunda gran reforma de los siglos X y XI fruto de Gregorio VII y de Cluny,
siendo este el gran impulso.
6.2.2 Principios
Principios: se aleja mucho de rigorismo (típica del irlandés y rompe con el pactismo de
la penínsual), fortaleciendo la autoridad del abad con el principio de obediencia
(característica más importante).
- La Stabilitas loci, o la obligación de residir en el monasterio frente a eremitas y
girovagos.
- La Conservatio morum, conservar las costumbres de la pobreza, la caridad o el
silencio que era fundamental en la primera etapa de la orden benedictina.
- San Benito concibe la vida monástica como una milicia de Cristo, cuya arma es
la obediencia a su abad (veces de Cristo en el monasterio), pastor de las almas
recogidas en el cenobio. El abad debe enseñar a los monjes con su palabra y
conducta, exigiendo la obediencia ciega. Sus bondades y virtudes de todo tipo
deben ser el espejo de los monjes. En la regla también se estipula la elección del
abad (capítulo 1 habla de la obediencia y el 2 de las características del abad).
En el capítulo 68 de la regla se dice que: si el abad manda hacer cosas imposibles
a los monjes, éstos deben recibir con sumisión el mandato, y si no pueden hacerlo
dar sus razones con humildad y sin aspavientos; pero si el abad insiste en que lo
hagan, deben hacerlo, porque él sabe lo que les conviene, haciendo lo que se les
mandó por caridad. Esta mentalidad monacal choca de plano con el pactum de la
Península Ibérica.
- Cuarto principio es la humildad. El capítulo 7, nos habla en un pequeño tratado
de la virtud de la humildad, que es el meollo de la doctrina ascética de la regla,
ligada a la pobreza y al amor para entrar en el reino de los cielos; tras purificarse
de vicios y de pecados se llega al amor perfecto de Dios. La mayor virtud es la
humildad, puerta al reino de los cielos, como el mayor defecto es la soberbia.
- Otro principio es la unión entre la oración y el trabajo: ora, trabaja (labora), lee
(legere) y medita (meditare). Por un lado, el oficio divino (Opus Dei) o rezo diario
(8 veces al día) con las 8 horas canónigas mayores y menores: maitines (antes del
amanecer); Laudes; cuatro horas menores: Prima (hora de la mañana); Tercia;
Sexta; Nona; Vísperas (crepúsculo de la tarde o del anochecer) y Completas (final
del oficio divino del día).
Las ocupaciones del monje son continuas porque la ociosidad es la enemiga del
alma. Si tiempo está dividido entre el trabajo manual para sostener al monasterio
y la Leccio Divina. El día se divide en seis partes: 1ª para el oficio divino; 2ª
meditación; 3ª lectura; 4ª trabajo manual; 5ª comidas y 6ª para el sueño. Siete
horas se duerme en verano y ocho horas en invierno.
- Hay moderación en las prácticas ascéticas. Otro punto de la regla es la
hospitalidad, la caridad y la acogida de los huéspedes. Hay que recibir al pobre y
tratarle como si se tratara de Cristo, costumbre que se mantendrá hasta la Baja
Edad Media que con la crisis (la peste de 1348) hace que abunden las bandas de
desheredados que pululan por toda Europa, por lo que se cambia en miedo y el
recelo lo que antes era caridad. Antes siempre hubo una sala y comida para recibir
al caminante.
- Otro principio es la existencia de una jerarquía concreta: los decanos o jefes de
los monjes, mayordomo o ecónomo, enfermero, hospedero, maestro de novicios,
etc. No existen normas para entrar, no se mira ni la extracción social, ni la edad,
ni ninguna cualidad concreta, por lo que hay un poco de todo. Hay un año de
noviciado hasta la promesa de los votos.
6.2.3 Estructura
La regla tiene dos partes: la primera con el prólogo hasta el capítulo VII que es la parte
espiritual con las virtudes benedictinas y la obediencia. La segunda parte son las
instituciones y disciplinas, donde se regula la vida de los monjes y su día a día. San Benito
aconseja a los abades que conozcan otras reglas existentes. El ministerio benedictino irá
evolucionando, primero con centros de oración; con centros de cultura y enseñanza;
centros hospitalarios de enfermos y peregrinos; centros agrícolas, ganaderos y
vitivinícolas, etc.
El monasterio era una serie de edificios pequeños con tejas y alrededor talleres,
dependencias, más allá la de los animales. Los monjes vivían en la planta baja siendo una
docena por edificio, en la época de San Benito, esta pensado para que vivieran 15 monjes.
Existía un sencillo oratorio, zona de hospedería, edificio de novicios, sala de lecturas, no
había misa diaria sino una vez a la semana, pero el l abad administraba la comunión
diariamente. La comunidad era una pequeña familia cristiana separada del mundo orando
a Dios. Al principio no había entre ellos sacerdotes, cayendo en vida licenciosa, lo que
llevó a reformas para cumplir la regla. Muchas familias mandaban a sus hijos a los
cenobios, en cuanto la orden tomó prestigio, porque así se quitaban una boca que
alimentar. Por lo tanto, lo común en la Europa medieval va a ser esa obediencia.
7 Tendencias monásticas en la Península Ibérica.
Ya en el concilio de Elvira, en el primer tercio del siglo IV se habla de monjes, aunque
no de monacato. En la Península Ibérica coexiste desde el eremitismo hasta las grandes
órdenes monásticas (mucha influencia externa de otras órdenes) como la de San Isidoro,
san Fructuoso, etc. Lo más original fue el pactum, acuerdo entre la comunidad monástica
y el abad que eligen por votación, para decidir su día a día, alejándose de la jerarquía
benedictina.
El monacato hispano-godo no estuvo libre de vicios, tendencias priscinialistas (herejía no
peninsular), la girovagía (no exc. en la península, ni la reforma gregoriana acaba con ella),
la intromisión de los obispos en la vida monástica que les despojan de sus bienes; tema
tratado en los Concilios de Toledo, etc. Hubo dos tipos de monasterios, los dúplices con
congregaciones de hombres y mujeres separadas bajo la jerarquía de un abad y los
monasterios familiares con objetivos oscuros pues albergaban a familias enteras con el
fin de no pagar impuestos, con sus criados, allegados, etc. Tenemos diversas reglas y
personajes:
- La regla de San Leandro hecha para las vírgenes y su hermana Florentina: Libro
de educación de las vírgenes y del desprecio del mundo, que deben huir del trato
con varones, servir a las otras, moderar su soberbia, no murmurar, ni leer con
espíritu carnal el Antiguo Testamento, no reír descaradamente, bañarse sólo por
remedio de salud, etc.
- La regla de San Isidoro no se sabe a quién iba dirigida. En ella se da mucha
importancia al abad que debe ser un monje experimentado no joven y humilde.
- San Fructuoso, obispo de Braga (Finales del siglo VI-665), a imitación de los
eremitas orientales, se vio obligado a fundar el monasterio de Compludo por la
gran afluencia de gentes que venían de todas partes, para los que redacto su regla
monástica y más tarde fundó el monasterio Rupianense por la misma causa.
Escribió varios poemas y también una regla común donde habla de pactum y
monasterios familiares.
- San Valerio de Bierzo (630-695): es un ejemplo de ascetismo. Nace en Astorga y
entra monasterio, después se va al Bierzo. Decide hacerse eremita/asceta después
de haber tenido disputas con el obispo de Astorga, lo que debió influir. Tiene
pequeñas hagiografías se ve que quiere mostrar que hay que ir paso a paso hacie
el mundo ermítico.