TEMA 2: CAMBIO CLIMÁTICO Y DESCARBONIZACIÓN.
LOS RETOS
AMBIENTALES A LOS QUE NOS ENFRENTAMOS
El clima global está cambiando, lo que entraña riesgos cada vez más graves para los
ecosistemas, la salud humana y la economía. Es el consumo de energía a escala mundial,
el que representa, con mucha diferencia, la mayor parte de las emisiones de gases que
participan en el efecto invernadero y que es fruto de las actividades humanas.
El concepto de desarrollo sostenible se preocupa explícitamente por el bienestar de
las generaciones venideras. Algunos problemas del presente, como el cambio
climático, la sobreexplotación de los recursos naturales, la sobrepoblación o la
salinización de los suelos cultivados ya han provocado anteriormente el colapso de
civilizaciones tan extraordinarias como la mesopotámica o la maya. Es por ello que
debemos conocer cuáles son concretamente dichos retos de los que la lucha por la
descarbonización es uno de ellos.
Reto 1: combatir el cambio climático y sus efectos
El cambio climático se refiere a los cambios en el estado del clima que pueden
identificarse a través de modificaciones en los valores promedio y/o en la
variabilidad de sus propiedades. Estos cambios persisten durante periodos largos
de tiempo, típicamente décadas o periodos más largos. Así, mientras que el tiempo
atmosférico define las condiciones meteorológicas en el corto plazo, el clima
corresponde a la descripción estadística del tiempo atmosférico durante períodos
que pueden abarcar desde meses hasta miles o millones de años.
Esta elevación de la temperatura constituye, en sí misma, una evidencia del cambio
climático, pero también es la causa que provoca otros muchos síntomas, como son
la mayor frecuencia e intensidad de las sequías, olas de calor, incendios forestales o
huracanes. Desde la década de los setenta en adelante la temperatura media del
planeta ha subido 0,8 °C, la tendencia es a seguir subiendo y, desde el 2015, la
temperatura media global ha superado en más de 1 °C el valor medio anterior a la
Revolución Industrial (previo al año 1850). Una de las razones es que las
temperaturas elevadas interfieren con el normal funcionamiento de los mecanismos
de regulación del clima, y esta interferencia genera más cambios. Uno de esos
mecanismos de regulación se debe al efecto albedo de las masas de hielo y de las
zonas cubiertas de nieve. Por su color blanco, estas superficies reflejan al espacio
casi toda la radiación solar que reciben, contribuyendo a enfriar el planeta.
Impacto del cambio climático sobre los sistemas productivos y las personas
En la atmósfera, los gases de efecto invernadero realizan la misma función que la
cubierta de plástico de un invernadero: dejan pasar la radiación del sol que calienta
la superficie de la Tierra, pero retienen parte del calor que emite esta para enfriarse.
Gracias al efecto invernadero, la temperatura media del planeta se mantiene
agradable para la vida.
Como resultado, la temperatura media del planeta está subiendo progresivamente,
produciendo un calentamiento global que afecta al funcionamiento normal del clima.
El mapa de los emisores de CO2 per cápita muestra cómo la mayoría de los países
en vías de desarrollo emiten menos de una tonelada de CO2 por habitante y año,
mientras que aquellos más “desarrollados” superan como mínimo las cinco
toneladas anuales por persona. Se pueden observar excepciones, como Francia
con sus menores índices de emisión debido a la energía nuclear con la que produce
electricidad; o Costa Rica, que ha alcanzado un alto Índice de Desarrollo Humano
mediante un modelo económico sostenible contrapuesto al del resto de países en
desarrollo.
Esta radiografía contrasta con la distribución del riesgo que las consecuencias del
cambio climático tendrán en los países en vías de desarrollo. En aquellos países
donde las consecuencias serán más devastadoras, es donde sería necesario actuar
con una mayor inversión y recursos para asegurar unas infraestructuras resilientes
para la adaptación al cambio climático. Aunque estos países no han sido los
responsables del estado de emergencia climática actual, sin embargo deben
preparar sus infraestructuras para afrontar eventos extremos como la subida del
nivel del mar, inundaciones, u otros efectos del cambio climático.
Emisiones de CO2 per cápita. Toneladas anuales de CO2 por habitante (2019)
Medidas para combatir el cambio climático
Las medidas para combatir el cambio climático y sus efectos pueden ser:
- Medidas de mitigación: tienen como objetivo reducir las emisiones de gases
de efecto invernadero.
- Medidas de adaptación: van desde la instalación de aparatos de aire
acondicionado para combatir las olas de calor hasta la construcción de
edificios mejor aislados con este mismo fin, o desde el mantenimiento de los
desagües de las calles
Reto 2: ¿Cómo descarbonizar el sistema productivo?
Conseguir la neutralidad climática antes del 2050 para limitar el calentamiento global
a menos de 2 °C en comparación con los niveles preindustriales y, preferiblemente,
a un máximo de 1,5 °C a finales del presente siglo.
Alcanzar la neutralidad implicaría reducir las emisiones de CO2 hasta una cantidad
equivalente a la que pueden absorber las formaciones vegetales y los océanos de
forma natural.
El sector económico que más cantidad de CO2 emite a la atmósfera es el
transporte. El segundo sector económico que más emite es el industrial.
Las emisiones del sector agrario, con un 11,9 % del total, proceden principalmente
del uso de abonos nitrogenados (la fabricación de estos fertilizantes consume
mucha electricidad) y de la emisión a la atmósfera del metano producido durante la
digestión del alimento en la panza de los animales rumiantes, es decir, de las
emisiones directas de gases de efecto invernadero provenientes del ganado.
Eficiencia energética como clave de cambio
La electricidad hace funcionar prácticamente todos los sectores del sistema
productivo usan esta fuente de energía: la agricultura, la industria, las
comunicaciones, el transporte, la educación y, por supuesto, el sector sanitario.
Actualmente, la producción de electricidad solar y eólica está aumentando, pero
este incremento de las renovables no está reduciendo el uso de combustibles
fósiles porque también está aumentando la demanda de electricidad.
El objetivo 7-Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y
moderna para todos. El título de este objetivo se puede acortar, quedando como
ODS 7-Energía asequible y no contaminante.
La eficiencia energética se puede definir como la disminución del consumo de
energía primaria de un centro de consumo de energía, por la implementación de
medidas de índole técnica o no técnica, manteniéndose en todo caso el
cumplimiento de los objetivos previstos, y sin disminución de la calidad,
productividad, seguridad física de las personas y patrimonial de los bienes y sin
producir mayor impacto ambiental que la situación primitiva. En definitiva, significa
usar menos energía para realizar la misma tarea.
La eficiencia energética supone un recurso clave en el desarrollo de una sociedad
descarbonizada. Desde una perspectiva macroeconómica, la implementación de
planes de eficiencia energética aporta beneficios tales como:
• Reducción de la dependencia energética de otros países que disponen de fuentes
energéticas primarias (petróleo, gas natural, carbón...).
• Aumento del ahorro económico al reducir el consumo energético.
• Disminución de la presión sobre los recursos naturales para conservarlos de
manera estratégica.
• Contribución a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
Entre las diversas oportunidades de mejora de eficiencia podemos encontrar los
sectores de:
• Edificación. Los arquitectos deben optimizar la eficiencia del edificio e incorporar
tecnologías de energía renovable, lo que conduciría a la creación de edificios de
emisiones cero.
• Generación de energía y distribución. El uso de sistemas combinados de calor y
energía pueden recuperar el calor residual de las centrales eléctricas y usarlo para
proporcionar calefacción, refrigeración y/o agua caliente a los edificios e
instalaciones cercanas. Esto aumentaría la eficiencia energética de la generación de
energía. Una red eléctrica inteligente, es otro sistema distribución y consumo
eléctrico.
• Diseño urbanístico. Las ciudades que están diseñadas con un gran desarrollo de
transporte público y opciones seguras y accesibles para caminar y andar en bicicleta
son clave para reducir la necesidad de viajar en vehículo personal.
• Transporte. La industria del automóvil, la aviación o el ferrocarril de todo en el
mundo está invirtiendo en nuevas tecnologías y sistemas para cumplir los objetivos
de eficiencia y emisiones marcados por las nuevas normativas.
Reto 3: Revertir la deforestación y los procesos de desertificación
Los árboles emiten oxígeno, purifican el agua y muy destacadamente absorben
CO2, lo que relaciona los bosques con la mitigación del cambio climático.
Igualmente, los bosques son esenciales para la conservación de la biodiversidad,
pues el 80 % de la diversidad biológica presente en las tierras emergidas se
encuentra en hábitats forestales.
La destrucción de los bosques incrementa las emisiones de CO2. Mientras que la
tendencia mundial es hacia la deforestación, particularmente por la pérdida de
superficie forestal observada en toda la Amazonía, la superficie forestal tiende a
incrementarse en las regiones templadas del planeta, principalmente, como
consecuencia de la reforestación y del abandono del campo.
Una vez que los bosques se han destruido o alterado, el suelo queda al descubierto
y sin la protección de la cubierta vegetal se erosiona. La erosión del suelo en las
regiones de clima árido conduce a la desertificación.
Reto 4: conservar la biodiversidad
Se denomina biodiversidad al conjunto de seres vivos que pueblan la Tierra. El
desconocimiento de la biodiversidad que habita el planeta supone un grave
problema. Se considera que la de los dinosaurios fue la quinta extinción masiva
durante la historia del planeta, con anterioridad habían ocurrido otras cuatro, todas
ellas provocadas por causas naturales.
La sexta extinción, en esta ocasión la causa no es natural, sino que es el resultado
de la actividad humana.
Reto 5: gestionar el agua de forma sostenible
Los mares y los océanos cubren algo más del 70 % de su superficie. Sin embargo,
se trata de agua salada que no se puede consumir, ni usar directamente en los
regadíos.
En España, el 99,5 % del agua es apta para el consumo, no obstante, el problema
más importante es el elevado valor del estrés hídrico, que hace referencia a la
situación que se da cuando la demanda de agua es más alta que la calidad
disponible.
Reto 6: lograr que las ciudades sean espacios sostenibles
Más de la mitad de la población mundial vive actualmente en zonas urbanas. La
falta de infraestructuras y de servicios básicos en zonas rurales, así como la falta de
trabajo y de oportunidades laborales han propiciado la migración del campo a las
ciudades,
Los problemas de contaminación de las ciudades son la calidad del aire, el ruido y el
exceso de iluminación nocturna. La comida estropeada, los aparatos que se
desechan o que se sustituyen cuando todavía funcionan y la ropa que se cambia
cuando todavía está en buen estado son buenos ejemplos de este comportamiento.
Reto 7: conservar el mar
En los océanos, se regula el clima global y se inicia el ciclo del agua que trae lluvia a
las tierras continentales.
Una de las metas de la Agenda 2030 es «mejorar la conservación y el uso
sostenible de los océanos y sus recursos aplicando el derecho internacional
reflejado en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar». Lo
que conocemos como el Tratado Global de los Océanos.
Reto 8: producir y consumir de forma sostenible
Este reto hace referencia al ODS 12 y es el tema a tratar en la siguiente unidad: LA
ECONOMÍA CIRCULAR.