LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS
Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato
LITERATURA ROMÁNTICA – TEXTOS
LA POESÍA ROMÁNTICA
JOSÉ DE ESPRONCEDA
El estudiante de Salamanca consta de cuatro partes. En la primera,
presenta al protagonista. Don Félix, en
un ambiente nocturno y sobrecogedor, mata a un hombre:
Era más de media noche,
antiguas historias cuentan,
cuando en sueño y en silencio,
lóbrega, envuelta la tierra,
los vivos muertos parecen,
los muertos la tumba dejan.
Era la hora en que acaso
temerosas voces suenan
informes, en que se escuchan
tácitas pisadas huecas,
y pavorosos fantasmas
entre las densas tinieblas
vagan, y aúllan los perros
amedrentados al verlas;
en que tal vez la campana
de alguna arruinada iglesia
da misteriosos sonidos
de maldición y anatema,
que los sábados convoca
a las brujas a su fiesta.
El cielo estaba sombrío,
no vislumbraba una estrella,
silbaba lúgubre el viento,
y allá en el aire, cual negras
fantasmas, se dibujaban
las torres de las iglesias,
y del gótico castillo
las altísimas almenas,
donde canta o reza acaso
temeroso el centinela.
Todo en fin a media noche
reposaba, y tumba era
de sus dormidos vivientes
la antigua ciudad que riega
el Tormes, fecundo río,
nombrado de los poetas,
la famosa Salamanca,
insigne en armas y letras,
patria de ilustres varones,
noble archivo de las ciencias.
Súbito rumor de espadas
cruje y un ¡ay! se escuchó;
un ay moribundo, un ay
que penetra el corazón,
que hasta los tuétanos hiela
y da al que lo oyó temblor.
Un ¡ay! de alguno que al mundo
pronuncia el último adiós.
El ruido
cesó,
un hombre
pasó
embozado,
y el sombrero,
recatado,
a los ojos
se caló.
Se desliza
y atraviesa
junto al muro
de una iglesia,
y en la sombra
se perdió.
a) El inicio del famoso poema narrativo de Espronceda El estudiante
de Salamanca es un magnífico
ejemplo de ambientación romántica. Señala qué elementos del
Romanticismo referidos al espacio y
el ambiente aparecen en el texto y qué recursos literarios emplea
Espronceda.
Segundo don Juan Tenorio,
alma fiera e insolente,
irreligioso y valiente,
altanero y reñidor:
siempre el insulto en los ojos,
en los labios la ironía,
nada tema y todo fía
de su espada y su valor.
Corazón gastado, mofa
de la mujer que corteja,
y hoy despreciándola deja
la que ayer se le rindió.
Ni el porvenir temió nunca,
ni recuerda en lo pasado
la mujer que ha abandonado
ni el dinero que perdió.
No vio el fantasma entre sueños
del que mató en desafío,
ni turbó jamás su brío
recelosa previsión.
Siempre en lances y en amores,
siempre en báquicas orgías,
mezcla en palabras impías,
un chiste a una maldición.
En Salamanca famoso
por su vida y buen talante
al atrevido estudiante
le señalan entre mil;
Fueros le da su osadía,
le disculpa su riqueza,
su generosa nobleza,
su hermosura varonil.
Que su arrogancia y sus vicios,
caballeresca apostura,
agilidad y bravura
ninguno alcanza a igualar:
que hasta en sus crímenes mismos,
en su impiedad y altiveza,
pone un sello de grandeza
don Félix de Montemar
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b) Don Félix de Montemar, el protagonista de El estudiante de
Salamanca, es uno de los personajes que
mejor refleja la imagen típica del héroe romántico. Analiza la
descripción que Espronceda hace de él
en este fragmento y comenta los rasgos de su caracterización que
revelan el espíritu del
Romanticismo.
c) De la conciencia de la propia individualidad nace en el hombre
romántico la necesidad de derribar lo
que sea una barrera para la realización de sus anhelos. La libertad en
todos los sentidos: social,
moral… se convierte así en el valor absoluto del romántico. ¿Puede
apreciarse en Montemar tal
rechazo de cualquier restricción moral? ¿Explica este hecho la osadía
y la arrogancia del personaje?
En la segunda parte, Elvira, la amada de don Félix, aguarda a Félix.
Inútilmente, porque él ya la ha olvidado.
Espronceda evoca el jardín bajo la luz de la luna y describe a Elvira
errando sin esperanza y la invoca:
Mas, ay, que se disipó
tu pureza virginal,
tu encanto el aire llevó
cual la ventura ideal
que el amor te prometió.
Hojas del árbol caídas,
juguetes del viento son;
las ilusiones perdidas,
ay, son hojas desprendidas
del árbol del corazón (...)
Tú eres, mujer, un fanal
transparente de hermosura;
¡ay de ti, si por tu mal
rompe el hombre en su locura
tu misterioso cristal!
La desventurada muchacha muere de amor, no sin antes haber
escrito a Félix una carta de despedida,
perdonándolo. La tercera parte combina, muy al gusto romántico, la
narración y el diálogo. Esta es
realmente una escena de un drama en la que aprendió Zorrilla el tono
para su Don Juan Tenorio. En una
habitación están jugando a las cartas seis hombres, apostando fuerte.
Llega don Félix, arrogante,
desesperado y cínico, y empieza perdiendo. No duda en apostar, pues
ya no tiene dinero, el retrato de una
amada. Entra embozado don Diego de Pastrana, hermano de Elvira,
que viene a desafiar a Montemar, para
vengarla:
DON DIEGO (desembozándose):
Don Félix,¿no conocéis
a don Diego de Pastrana?
DON FÉLIX:
A vos no, mas sí a una hermana
que imagino que tenéis.
DON DIEGO:
¿Y no sabéis que murió?
DON FÉLIX:
Téngala Dios en su gloria.
DON DIEGO:
Pienso que sabéis su historia
y quién fue quien la mató.
DON FÉLIX (con sarcasmo)
¡Quizá alguna calentura!
DON DIEGO:
¡Mentís! ¡Vos!
DON FÉLIX:
Calma, don Diego,
que si os morís vos luego,
es tanta mi desventura
que aun me lo habrán de achacar.
Si se murió, a lo hecho pecho,
ya no ha de resucitar.
DON DIEGO:
Os estoy mirando y dudo
si habré de manchar mi espada
o echaron al cuello un nudo
con mis manos, y con mengua,
en vez de desafiaros,
el corazón arrancaros
y patearos la lengua (...)
¡Villano!
TODOS:
¡Fuera de aquí
a armar quimera!
DON FÉLIX: (con calma)
Tened,
don Diego, la espada, y ved
que estoy yo muy sobre mí,
y que me contengo mucho,
no sé por qué, pues, tan frío
en mi colérico brío
vuestras injurias escucho.
DON DIEGO:
Salid de aquí; que a fe mía,
que estoy resuelto a mataros,
y no alcanzara a libraros
la misma Virgen María (...)
Venid conmigo.
DON FÉLIX:
Allá voy;
pero si os mato, don Diego,
que no me venga otro luego
a pedirme cuenta (...)
La parte cuarta tiene más de mil versos. Don Félix ha matado a don
Diego, y cuando regresa por la calle del
Ataúd, ve una fantasmal mujer que reza ante la imagen de Cristo.
Don Félix corteja a aquella sombra
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flotante. La aparición le pide que no continúe desafiando a Dios, pero
él la sigue. Suenan campanas, lo
rodean los espectros... De pronto, silencio y soledad. Es la ciudad de
los muertos, por la que pasa el
entierro de dos cadáveres:
Calado el sombrero y en pie, indiferente,
el féretro mira don Félix pasar,
y al paso pregunta con su aire insolente
los nombres de aquellos que al sepulcro van.
Mas cuál su sorpresa, su asombro cuál fuera,
cuando horrorizado con espanto ve
que el uno don Diego de Pastrana era,
y el otro, ¡Dios Santo, y el otro era él! (...)
El estudiante se burla de aquel "error"; y sigue instando a la dama
para que se le rinda. Todo aquel misterio
le enardece más. Es un segundo Lucifer alucinado y perverso; llegan
al fin a un extraño monumento, que es
lecho y tumba a la vez. Félix pide a la visión que se descubra el
rostro. Estalla un terrorífico estruendo de
lamentos:
Y algazara y gritería,
crujir de afilados huesos,
rechinamiento de dientes
y retemblar los cimientos,
y en pavoroso estallido
las losas del pavimento
separando sus junturas
irse poco a poco abriendo,
siente Montemar, y el ruido
más cerca crece, y a un tiempo
escucha chocarse cráneos
ya descarnados y secos (...)
El fantasma le tiende su mano helada y seca, pero él temerario, le
alza el velo: es un esqueleto. Los
espectros los proclaman esposos. Y don Diego lo confirma. Montemar
continúa alardeando cínicamente y
dice a Pastrana:
En cuanto a ese espectro que decís mi esposa,
raro casamiento venísme a ofrecer;
su faz no es, por cierto, ni amable ni hermosa,
mas no se os figure que os quiera ofender.
Por mujer la tomo, pues es cosa cierta
y espero no salga fallido mi plan,
que, en caso tan raro y mi esposa muerta,
tanto como viva no me cansará (...)
El carïado , lívido esqueleto;
los fríos, largos y asquerosos brazos
le enreda en tanto en apretados brazos
y ávido le acaricia en su ansiedad;
y con su boca cavernosa busca
la boca a Montemar, y a su mejilla,
la ávida, descarnada y amarilla,
junta y refriega, repugnante faz (...)
Los espectros bailan una danza macabra, celebrando las espantosas
nupcias. Por fin, Montemar desfallece
y muere. Llega la mañana. Por Salamanca corre la noticia de que el
diablo, disfrazado de mujer, se ha
llevado al infierno a Montemar. Espronceda acaba con un rasgo de
humor:
Y si, lector, dijerdes ser comento,
como me lo contaron te lo cuento.
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GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
La obra lírica de Bécquer está recogida en su obra Rimas que, en su
edición de 1871, son setenta y nueve
poemas breves, asonantados en general, y de metros variados, en los
que se funda la importancia de
Bécquer en la literatura. Lee las siguientes Rimas y contesta a las
cuestiones:
RIMA IV
No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira.
Podrá no haber poetas, pero siempre
habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista;
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías;
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!
Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;
mientras la humanidad, siempre avanzando,
no sepa a dó camina;
mientras haya un misterio para el hombre,
'¡habrá poesía!
Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan;
mientras haya esperanzas y recuerdos.
¡habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran;
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira;
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas;
mientras exista una mujer hermosa.
¡habrá poesía!
a) ¿Por qué creen algunos que la poesía “ha enmudecido”? ¿Qué cree
el autor al respecto?
b) Para sustentar esta opinión, el autor recurre en las cuatro estrofas
siguientes a un “asunto” o
tema. ¿En qué cuatro “asuntos” cree Bécquer que la poesía estará
siempre presente?
c) ¿Qué figura literaria es la más frecuente?
RIMA VII
Del salón en un ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
cómo el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay! pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: "¡Levántate y anda!".
a) ¿Cuál es el orden lógico de las palabras de los
versos 1 y 11? ¿Cómo se llama esta figura
literaria?
b) ¿Qué circunstancia real sirve al poeta para
describir sus emociones?
c) Las estrofas 1.ª y 3.ª tienen una serie de
semejanzas: ¿Qué dos verbos aparecen en una
y otra? Los verbos dan lugar a dos
correspondencias: cuerdas >mano> música…
continúa la siguiente.
d) ¿Qué recurso estilístico es la expresión “mano
de nieve”?
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RIMA XI
—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión;
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?— No es a ti, no.
—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin;
yo de ternuras guardo un tesoro.
¿A mí me llamas? —No, no es a ti, no.
—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible;
no puedo amarte.
—¡Oh, ven; ven tú!
a) Completa el siguiente cuadro:
ESTROFAS RASGO FÍSICO RASGO DE CARÁCTER TIPO DE AMOR
Estrofa 1º
Mujer 1º
Estrofa 2º
Mujer 2º
Estrofa 3º
Mujer 3º
b) ¿Cuál es la única mujer que colma los anhelos del poeta? ¿Qué
crees que puede simbolizar?
c) ¿Qué figura literaria marca la presentación de la primera mujer y
que supone esta reiteración?
d) ¿Qué tienen en común los cinco atributos que definen a la última
mujer?
e) Las respuestas del poeta son casi las mismas a las dos primeras
mujeres. ¿Cuál te parece más
rotunda y cuál más delicada? ¿Qué valor estilístico le darías a la
repetición de la misma palabra
que aparece en la última respuesta del poeta?
RIMA XIII
Tu pupila es azul, y cuando ríes,
su claridad süave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.
Tu pupila es azul , y cuando lloras,
las transparentes lágrimas en ella
se me figuran gotas de rocío
sobre una violeta.
Tu pupila es azul, y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea,
me parece en el cielo de la tarde
una perdida estrella.
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a) Analiza en cada una de las estrofas:
¿En qué aspecto de la
pupila se centra?
¿A qué elementos se
asocia cada aspecto?
¿Qué estado de ánimo
se refleja en la mujer?
ESTROFA 1
ESTROFA 2
ESTROFA 3
b) El paralelismo estrófico de esta Rima es casi perfecto: ¿qué
peculiaridad observas en el primer
verso de todas las estrofas?
c) Cada estrofa desarrolla un símil de estructura muy cuidada. ¿Cuál
sería esa estructura? ¿Qué
tienen en común los términos imaginados?
d) ¿En qué verbo se sustenta cada símil? ¿Qué actitud indicarían en el
autor?
e) ¿A través de qué figura estilística, basada en la oposición de
contrarios obtiene el autor a lo
largo del poema una imagen global de la naturaleza?
f) ¿Qué particularidad destacarías de la adjetivación del texto? ¿De
qué licencia poética se vale el
autor en el segundo verso para acentuar esa particularidad?
RIMA XXX
Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor
yo digo aún: "¿Por qué callé aquel día?"
Y ella: "¿Por qué no lloré yo?
a) ¿Qué tema desarrolla la Rima?
b) ¿De qué modo se reparten en los versos los
protagonistas del poema?
c) Observa que, en este reparto, hay una serie de
dualidades entre los dos términos que
corresponden a cada protagonista. ¿Qué
dualidades señalarías en el poema?
RIMA XXXI
Nuestra pasión fue un trágico sainete,
en cuya absurda fábula
lo cómico y lo grave confundidos
risas y llanto arrancan.
Pero fue lo peor de aquella historia
que, al fin de la jornada,
a ella tocaron lágrimas y risas,
¡y a mí solo lágrimas!
a) ¿Qué características tiene el “sainete” como género
literario? ¿Y el que describe el poeta?
b) ¿Cuál es el significado dramático del término
“jornada”?
c) ¿Quiénes serían los protagonistas del sainete al que se
refiere el poeta?
d) ¿Cuál dirías que es el tema de la Rima?
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7
RIMA XLII
Cuando me lo contaron sentí el frío
de una hoja de acero en las entrañas;
me apoyé contra el muro, y un instante
la conciencia perdí de dónde estaba.
Cayó sobre mi espíritu la noche;
en ira y en piedad se anegó el alma...
¡Y entonces comprendí por qué se llora!
¡Y entonces comprendí por qué se mata!
Pasó la nube de dolor... Con pena
logré balbucear unas palabras...
¿Quién me dio la noticia? Un fiel amigo...
¡Me hacía un gran favor! Le di las gracias.
a) ¿Qué “noticia” crees que le han dado al poeta?
b) ¿En qué aspectos se centran las reacciones en
la primera estrofa? ¿Y en la segunda?
c) Señala dónde se inicia el “clímax” o línea
ascendente del poema y dónde se interrumpe
con brusquedad creándose el anticlímax.
d) Todos los sustantivos de la 2.ª estrofa son
abstractos, excepto “noche”. ¿Qué valor
estilístico tiene “noche” en el poema? ¿Tiene
sentido literal?
e) ¿Qué sentimiento crees que pretende reflejar
el paralelismo de los versos 7 y 8?
f) ¿Qué efectos producen los puntos
suspensivos?
RIMA LIII
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
esas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
esas... ¡no volverán!
Volverá del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido… desengáñate,
así… ¡no te querrán!.
a) ¿En qué tres elementos se sustenta el argumento de esta Rima?
b) ¿Cuántas estrofas corresponden a cada grupo y cuántos grupos
estróficos componen el poema?
c) ¿En cuál de estos grupos crees que el poeta manifiesta más
intensamente su fracaso
sentimental?
d) Examinemos las primeras estrofas: ¿Qué figura de repetición
caracteriza el comienzo de todas?
¿Qué otra repetición observas en las dos primeras que no se produce
en la del tercer grupo
estrófico?
e) Veamos ahora las siguientes estrofas: ¿Qué figura de repetición
caracteriza también el comienzo
de las tres y a qué tipo de oración da lugar? ¿Y qué otra observas en
el verso que cierra los dos
primeros grupos estróficos, sin que se produzca en el último?
a) ¿Cómo nivela el poeta el desequilibrio numérico de las repeticiones
entre los dos primeros grupos
estróficos y el tercero de la última estrofa?
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RIMA LXI
Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho.
¿quién se sentará?
Cuando la trémula mano
tienda próximo a expirar,
buscando una mano amiga
¿quién la estrechará?
Cuando la muerte vidríe
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?
Cuando la campana suene,
si suena en mi funeral,
una oración al oírla,
¿quién murmurará?
Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa,
¿quién vendrá a llorar?
¿Quién, en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo,
quién se acordará?
a) ¿Qué momento de la muerte describen las dos primeras estrofas?
¿Y las dos siguientes?
b) ¿Qué cree el poeta que ocurrirá al final?
c) ¿Cuál es el sentimiento que embarga al poeta y cómo definirías el
tono con el que se manifiesta?
d) ¿Qué pretende el poeta mediante la repetición del último verso de
todas las estrofas?
e) La adjetivación del texto es escasa, como casi siempre en Bécquer.
Señala todos los adjetivos que
aparecen y señala sus rasgos fundamentales.
f) ¿Qué rasgos destacarías de estos futuros que cierran en rima aguda
todas las estrofas?
RIMA LXVI
¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.
¿A dónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.
En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.
a) En este poema, Bécquer se interroga sobre su
pasado y su futuro: ¿qué estado anímico
revela? ¿Coincide con lo que sabemos de él?
b) En la primera estrofa habla sobre sus orígenes:
¿cómo describe el poeta su vida pasada? ¿Qué
adjetivos y sustantivos emplea para
describirla?
c) En la segunda estrofa se plantea su futuro:
¿cómo lo imagina? ¿Qué tipo de léxico utiliza
para describirlo? ¿Qué estado anímico revela
la imagen final?
d) La visión triste de Bécquer, su pérdida de
ilusiones, su sensación de fracaso y su
resignación ante la llegada de la muerte y el
olvido inspiraron un libro de Luis Cernuda que
empleó como título un verso del poema.
Investiga cuál.
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ROSALÍA DE CASTRO
Junto con Bécquer, Rosalía de Castro representa la cumbre de la
poesía intimista. Este poema, escrito en
gallego, pertenece a su libro Follas novas (1880):
Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pe dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.
Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.
Si cantan, es que ti cantas;
si choran, es ti que choras;
i es o marmurio do río,
i es a noite, i es aurora.
En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
ni me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.
Cuando pienso que te huyes,
negra sombra que me asombras,
al pie de mis cabezales,
tornas haciéndome mofa.
Si imagino que te has ido,
en el mismo sol te asomas,
y eres la estrella que brilla
y eres el viento que sopla.
Si cantas, tú eres quien cantas;
si lloran, tú eres quien llora;
y eres murmullo del río
y eres la noche y la aurora.
En todo estás y eres todo,
para mí y en mí misma moras,
nunca me abandonarás,
sombra que siempre me asombras
a) ¿Cuál es el tema del poema? ¿A qué crees que se refiere la autora
con la metáfora «negra
sombra»?
b) En el poema se pueden localizar varios paralelismos: ¿qué sentido
tienen? ¿podrías relacionarlo
con la lírica gallega medieval?
Un-ha vez tiven un cravo
cravado no corazón,
y eu non m’acordo xa s’era aquel cravo
d’ouro, de ferro ou d’amor.
soyo sei que me fixo un mal tan fondo,
que tanto m’atormentóu,
qu’eu día e noite sin cesar choraba
cal chorou Madalena n’a Pasión.
“Señor, que todo ó podedes
—pedinlle un-ha vez a Dios—
daime valor pr’arrincar d’un golpe
cravo de tal condiçon.”
e duomo Dios o arrinqueismo
mas… ¿quén pensara?… Despois
xa non sentín máis tormentos
nin soupen qu’era delor;
soupen sô que non sei que me faltaba
en donde ò cravo faltóu;
e seica… seica tiven soidades
d’aquela pena…¡Bon Dios!
Este barro mortal qu’envolve ò esprito
¿quén-o entenderá, Señor?
Una vez tuve un clavo
clavado en el corazón
y yo no me acuerdo ya si era aquel clavo
de oro, de hierro o de amor.
Sólo sé que me produjo un mal tan hondo,
que tanto me atormentó,
que yo día y noche sin cesar lloraba
como lloró Magdalena en la Pasión.
“Señor que todo lo puedes
—le pedí una vez a Dios—
dame valor para arrancar de un golpe
clavo de tal condición.”
y diómelo Dios y me lo arranqué,
pero… ¿quién lo pensara?… Después
ya no sentí tormentos
ni supe lo que era dolor;
supe tan sólo que no sé qué me faltaba
en donde el clavo faltó,
y me parece… me parece que tuve añoranza
de aquella pena… ¡Buen Dios!
Este barro mortal que envuelve el espíritu
¿quién lo entenderá, Señor?
a) El símbolo es uno de los grandes recursos estilísticos empleados
por Rosalía de Castro. ¿Qué
simboliza el clavo en este texto?
b) A través del símbolo la autora expresa la evolución de una
emoción. Explícala.
c) ¿Qué valor tienen las exclamaciones, interrogaciones, puntos
suspensivos, etc. en el poema?
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10
LA PROSA ROMÁNTICA
MARIANO JOSÉ DE LARRA
Larra declaraba que, como escritor costumbrista, carecía del “buen
talento del Curioso Parlante (Mesonero
Romanos)”. Es mucho más corrosivo que este; más que describir
costumbres, le importaba corregirlas, en
ocasiones con sarcasmo. Así, en su artículo El castellano viejo,
describe la mala educación que se derrocha
en una comida a la que asiste como invitado de un amigo, Braulio,
grosero y mal educado, que pone como
prototipo de la “clase media española”, patriota y vanidosa.
El castellano viejo
A todo esto, el niño que a mi izquierda tenía, hacía saltar las
aceitunas a un plato de magras con
tomate, y una vino a parar a uno de mis ojos, que no volvió a ver
claro en todo el día; y el señor gordo de
mi derecha había tenido la precaución de ir dejando en el mantel, al
lado de mi pan, los huesos de las suyas
y los de las aves que había roído. El convidado de enfrente, que se
preciaba de trinchador, se había
encargado de hacer la autopsia a un capón, o sea gallo, que esto
nunca se supo. Fuese por la edad
avanzada de la víctima, fuese por los ningunos conocimientos
anatómicos del victimario, jamás aparecieron
las coyunturas. […] En una de las embestidas, resbaló el tenedor
sobre el animal como si tuviera escama, y
el capón violentamente despedido, pareció querer tomar su vuelo
como en tiempos más felices, y se posó
sobre el mantel tranquilamente como pudiera en un palo de un
gallinero.
El susto fue general, y la alarma llegó a su colmo cuando un surtidor
de caldo, impulsado por el
animal furioso, saltó a inundar mi limpísima camisa. Levántase
rápidamente a este punto el trinchador con
ánimo de cazar al ave prófuga y, al precipitarse sobre ella, una botella
que tiene a la derecha, con la que
tropieza su brazo, abandonando la posición perpendicular, derrama
abundante caldo de Valdepeñas sobre
el capón y el mantel. Corre el vino, auméntase la algazara, llueve la
sal sobre el vino para salvar el mantel.
Una criada, toda azorada, retira el capón sobre el plato de su salsa; al
pasar sobre mi, hace una
pequeña inclinación, y una lluvia maléfica de grasa desciende, como
el rocío sobre los prados, a dejar
eternas huellas en mi pantalón color de perla. La angustia y el
aturdimiento de la criada no conoce término.
Retírase atolondrada sin acertar con las excusas; al volverse, tropieza
con el criado que traía una docena de
platos limpios y una salvilla con las copas para los vinos generosos, y
toda aquella máquina viene al suelo
con el más horroroso estruendo y confusión. […]
¿Hay más desgracias? ¡Santo cielo! Sí, las hay para mí, infeliz. Doña
Juana, la de los dientes negros y
amarillos, me alarga de su plato y con su propio tenedor una fineza,
que es indispensable aceptar y tragar.
El niño se divierte en despedir a los ojos de los concurrentes los
huesos disparados de las cerezas. Don
Leandro me hace probar el manzanilla exquisito, que he rehusado, en
su misma copa, que conserva las
indelebles señales de sus labios grasientos. Mi gordo fuma ya sin
cesar, y me hace cañón de su chimenea
[…]
a) Señala hipérboles en este fragmento.
b) ¿Qué imagen de los españoles transmite en este texto?
Vuelva usted mañana
Amaneció el día siguiente, y salimos entrambos a buscar un
genealogista, lo cual sólo se pudo hacer
preguntando de amigo en amigo, y de conocido en conocido:
encontrámosle por fin, y el buen señor,
aturdido de ver nuestra precipitación, declaró francamente que
necesitaba tomarse algún tiempo;
instósele, y por mucho favor nos dijo definitivamente que nos
diéramos una vuelta por allí dentro de unos
días. Sonreíme y marchámonos. Pasaron tres días: fuimos.
—Vuelva usted mañana— nos respondió la criada—, porque el señor
no se ha levantado todavía.
— Vuelva usted mañana— nos dijo al día siguiente—, porque el amo
acaba de salir.
— Vuelva usted mañana— nos respondió el otro—, porque el amo está
durmiendo la siesta.
— Vuelva usted mañana— nos respondió el lunes siguiente—, porque
hoy ha ido a los toros.
LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS
Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato
11
— ¿Qué día, a qué hora se ve a un español?
Vímosle por fin, y “Vuelva usted mañana —nos dijo—, porque se me
ha olvidado. Vuelva usted
mañana, porque no está en limpio.”
A los quince días ya estuvo; pero mi amigo le había pedido la noticia
del apellido Díez, y él había
entendido Díaz, y la noticia no servía. Esperando nuevas pruebas,
nada dije a mi amigo, desesperado ya de
dar jamás con sus abuelos […]
¿Tendrá razón, perezoso lector (si es que has llegado a esto que estoy
escribiendo), tendrá razón el
buen monsieur Sans-délai en hablar mal de nosotros y de nuestra
pereza? ¿Será cosa de que vuelva el día
de mañana con gusto a visitar nuestros hogares? Dejemos esta
cuestión para mañana, porque ya estarás
cansado de leer hoy: si mañana u otro día no tienes, como sueles,
pereza de volver a la librería, pereza de
sacar tu bolsillo, y pereza de abrir los ojos para ojear las hojas que
tengo que darte todavía, te contaré
cómo a mí mismo, que todo esto veo y conozco y callo mucho más,
me ha sucedido muchas veces, llevado
de esta influencia, hija del clima y de otras causas, perder de pereza
más de una conquista amoroso;
abandonar más de una pretensión empezada, y las esperanzas de
más de un empleo, que me hubiera sido
acaso, con más actividad, poco menos que asequible; renunciar, en
fin, por pereza de hacer una visita justa
o necesaria, a relaciones sociales que hubieran podido valerme de
mucho en el transcurso de mi vida; te
confesaré que no hay negocio que no pueda hacer hoy que no deje
para mañana; te referiré que me
levanto a las once, y duermo siesta; que paso haciendo el quinto pie
de la mesa de un café, hablando o
roncando, como buen español, las siete y las ocho horas seguidas; te
añadiré que, cuando cierran el café,
me arrastro lentamente a mi tertulia diaria (porque de pereza no
tengo más que una), y un cigarrito tras
otro, me alcanzan clavado en un sitial, y bostezando sin cesar, las
doce o la una de la madrugada; que
muchas noches no ceno de pereza, y de pereza no me acuesto; en fin,
lector de mi alma, te declararé que
de tantas veces como estuve en esta vida desesperado, ninguna me
ahorqué y siempre fue de pereza… Y
concluyo por hoy confesándote que ha más de tres meses que tengo,
como la primera de mis anotaciones,
el titulo de este artículo, que llamé: Vuelva usted mañana, que todas
las noches y muchas tardes he
querido durante este tiempo escribir algo en él, y todas las noches
apagaba mi luz diciéndome a mí mismo
con la más pueril credulidad en mis propias resoluciones. ¡Eh!,
¡mañana le escribiré! Da gracias a que llegó
por fin este mañana que no es del todo malo: pero ¡ay de aquel
mañana que no ha de llegar jamás!
a) En este famoso artículo, arremete Larra contra uno de los que
consideraba vicios nacionales.
¿Cuál? Explica de qué manera revelan sus observaciones sobre este
asunto la actitud crítica del
autor ante la realidad española y sus propósitos reformistas.
b) ¿Qué función desempeña en el texto la figura de Sans-délai, el
amigo francés del narrador?
Comenta el contraste que se establece con el personaje del
genealogista.
c) Destaca en el primer párrafo del fragmento el estilo rápido y
entrecortado que utiliza Larra. ¿Qué
finalidad estilística tiene? Conéctese con el tema del texto.
d) En la reflexión de Larra al final del artículo, que se ofrece completa,
pueden observarse tanto la
actitud irónica del articulista como su característico escepticismo.
Comenta ambas ideas.
Un reo de muerte
Llegada la hora fatal, entonan todos los presos de la cárcel,
compañeros de destino del sentenciado,
y sus antecesores acaso, una salve en un compás monótono, y que
contrasta singularmente con las jácaras
y coplas populares, inmorales e irreligiosas, que momentos antes
componían, juntamente con las preces de
la religión, el ruido de los patios y calabozos del espantoso edificio. El
que hoy canta esa salve se la oirá
cantar mañana.
En seguida, la cofradía vulgarmente dicha de la Paz y Caridad recibe
al reo, que, vestido de una
túnica y bonete amarillos, es trasladado atado de pies y manos sobre
un animal, que sin duda podía por ser
el más útil y paciente es el más despreciado; y la marcha fúnebre
comienza.
Un pueblo entero obstruye ya las calles del tránsito. Las ventanas y
balcones están coronados de
espectadores sin fin, que se pisan, se apiñan y agrupan para devorar
con la vista el último dolor del
hombre.
LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS
Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato
12
—¿Qué espera esa multitud?—diría un extranjero que desconociese
las costumbres— ¿Es un rey el
que va a pasar, ese ser coronado que es todo un espectáculo para el
pueblo? ¿Es un día solemne? ¿Es una
pública festividad? ¿Qué hacen ociosos esos artesanos? ¿Qué
curiosea esta nación?
Nada de eso. Ese pueblo de hombres va a ver morir un hombre.
—¿Dónde va?
—¿Quién es?
—¡Pobrecillo!
—Merecido lo tiene.
— ¡Ay, si va muerto ya!
— ¿Va sereno?
— ¡Qué entero va!
He aquí las preguntas y expresiones que se oyen resonar en derredor.
Numerosos piquetes de
infantería y caballería esperan en torno del patíbulo […] ¡Siempre
bayonetas en todas partes! ¿Cuándo
veremos una sociedad sin bayonetas? ¡No se puede vivir sin
instrumentos de muerte! Esto no hace, por
cierto, el elogio de la sociedad ni del hombre […]
Un tablado se levanta en un lado de la plazuela: la tablazón desnuda
manifiesta que el reo no es
noble. ¿Qué quiere decir un reo noble? ¿Qué quiere decir garrote vil?
Quiere decir indudablemente que no
hay idea positiva ni sublime que el hombre no impregne de
ridiculeces.
Mientras estas reflexiones han vagado por mi imaginación, el reo ha
llegado al patíbulo […] Las
cabezas de todos, vueltas al lugar de la escena, me ponen delante
que ha llegado el momento de la
catástrofe; el que sólo había robado acaso a la sociedad, iba a ser
muerto por ella; la sociedad también da
ciento por uno; si había hecho mal matando a otro, la sociedad iba a
hacer bien matándole a él. Una mal se
iba a remediar con dos. El reo se sentó por fin. ¡Horrible asiento! Miré
el reloj: las doce y diez minutos; el
hombre vivía aún…. De allí a un momento, una lúgubre campanada
en San Millán, semejante al estruendo
de las puertas de la eternidad que se abrían, resonó por la plazuela.
El hombre no existía ya; todavía no
eran las doce y once minutos. “La sociedad, exclamé, estará
satisfecha; ya ha muerto un hombre”.
a) El autor no ahorra los tintes románticos. Por ejemplo, en la
adjetivación. Coméntalo.
b) ¿Qué diversas actitudes de la gente revelan los comentarios que
hace al paso del reo? Descríbelas
uno a uno.
c) Larra elude elegantemente la descripción de la muerte. ¿Cómo lo
hace?
El Día de Difuntos de 1836. Fígaro en el cementerio
Dirigíanse las gentes por las calles en gran número y larga procesión,
serpenteando de unas a otras
como largas culebras de infinitos colores: ¡al cementerio, al
cementerio! ¡Y para eso salían de las puertas
de Madrid!
Vamos claros, dije yo para mí, ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o
dentro? Un vértigo espantoso se
apoderó de mí, y comencé a ver claro. El cementerio está dentro de
Madrid. Madrid es el cementerio. Pero
vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada
calle el sepulcro de un acontecimiento,
cada corazón la urna cineraria de una esperanza o de un deseo.
Entonces, y en tanto que los que creen vivir acudían a la mansión que
presumen de los muertos, yo
comencé a pasear con toda la devoción y recogimiento de que soy
capaz las calles del grande osario.
—¡Necios! — decía a los transeúntes—.¿Os movéis para ver muertos?
¿No tenéis espejos por
ventura? ¿Ha acabado también Gómez con el azogue de Madrid?
¡Miraos, insensatos, a vosotros mismos, y
en vuestra frente veréis vuestro propio epitafio! ¿Vaus a ver a
vuestros padres y a vuestros abuelos, cuando
vosotros sois los muertos? Ellos viven, porque ellos tienen paz; ellos
tienen libertad, laúnica posible sobre
la tierra, la que da la muerte; ellos no pagan contribuciones que no
tienen; ellos no serán alistados ni
movilizados; ellos no son presos ni denunciados; ellos, en fin, no
gimen bajo la jurisdicción del celador del
cuartel; ellos gimen bajo la jurisdicción del celador del cuartel; ellos
son los únicos que gozan de la libertad
de la imprenta, porque ellos hablan al mundo. Hablan en voz bien alta
y que ningún jurado se atrevería a
encausar y a condenar. Ellos, en fin, no reconocen más que una ley, la
imperiosa ley de la Naturaleza que
allí les puso, y a ésa la obedecen.
LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS
Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato
13
—¿Qué monumento es este? —exclamé al comenzar mi paseo por el
vasto cementerio—. ¿Es el
mismo esqueleto inmenso de los siglos pasados o la tumba de otros
esqueletos? ¡Palacio! […] En el
frontispicio decía: “Aquí yace el trono; nació en el reinado de Isabel la
Católica, murió en La Granja de un
aire colado”. En el basamento se veían cetro y corona y demás
ornamentos de la dignidad real. La
legitimidad, figura colosal de mármol negro, lloraba encima. Los
muchachos se habían divertido en tirarles
piedras, y la figura maltratada llevaba sobre sí las muestras de la
ingratitud.
¿Y este mausoleo a la izquierda? La Armería. Leamos: Aquí yace el
valor castellano, con todos sus
pertrechos. R.I.P.
Los Ministerios: Aquí yace media España; murió de la otra media. […]
¿Qué es esto? ¡La cárcel! Aquí reposa la libertad de pensamiento.
¡Dios mío, en esta España, en el
país ya educado para las instituciones libres! Con todo, me acordé de
aquel célebre epitafio y añadí
involuntariamente:
Aquí el pensamiento reposa,
en su vida hizo otra cosa.
Dos redactores del Mundo eran las figuras lacrimatorias de esta
grande urna. Se veía en relieve una
cadena, una mordaza y una pluma. Esta pluma, dije para mí, ¿es la de
los escritores o la de los escribanos?
En la cárcel todo puede ser. […]
¡Fuera, exclamé, la horrible pesadilla, fuera! […] Una nube sombría lo
envolvió todo. Era la noche. El
frío de la noche helaba mis venas. Quise salir violentamente del
horrible cementerio. Quise refugiarme en
mi propio corazón, lleno no ha mucho de vida, de ilusiones, de
deseos.
¡Santo cielo! También otro cementerio. Mi corazón no es más que otro
sepulcro. ¿Qué dice? Leamos.
¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!
¡Silencio, silencio!!!
a) Es este uno de los últimos artículos que Larra escribió. El
pesimismo y la profunda depresión que
sufre se muestran con claridad en él. Comenta cómo se manifiestan
en su visión de las gentes, de
Madrid, de España entera y aun de sí mismo.
b) El tema de la muerte domina el artículo entero. La imagen de
Madrid —y en definitiva, de
España– como un cementerio resulta significativa por su fuerza y
expresividad. ¿Qué nos
transmite sobre la visión de Larra de la vida española? ¿Qué recursos
utiliza el autor para
desarrollar esta imagen?
c) La comparación entre los vivos y los muertos en el cuarto párrafo,
además de paradójica, resulta
reveladora de las preocupaciones e ideales que eran desde siempre
propios de Larra. ¿Cuáles
son? ¿Cómo se expresan?
d) Comenta cada uno de los epitafios con los que Larra fustiga con su
acostumbrada ironía algunas
de las instituciones españolas. ¿Muestra esta crítica la ideología
liberal del autor?
e) Finalmente, Larra vuelve los ojos hacia sí mismo para encontrar la
misma desolación que en todo
los demás. ¿Qué sentido tiene el contraste que se establece entre el
corazón lleno no ha mucho
de vida, de ilusiones, de deseo y el epitafio que se aplica a sí mismo?
Explica el carácter
romántico de esta idea.
EL TEATRO ROMÁNTICO
ÁNGEL DE SAAVEDRA, DUQUE DE RIVAS
Don Álvaro o la fuerza del sino constituye un hito fundamental en el
Romanticismo. La obra, que se estrenó
con gran éxito en 1835, suscitó la polémica y el asombro del público y
de la crítica, ya que suponía un
cambio radical respecto al teatro anterior y se alejaba de la normativa
neoclásica.
En la obra se presenta un amor imposible que no podrá sortear los
obstáculos impuestos por el código del
honor ni los designios del destino. El marqués de Calatrava prohíbe la
relación entre don Álvaro, indiano de
linaje desconocido, y su hija Leonor, perteneciente a la nobleza
sevillana. Cuando los enamorados son
LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS
Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato
14
descubiertos, la pistola del protagonista se dispara y mata
accidentalmente al marqués. Aquí se inician los
infortunios de la pareja, que acaba muriendo de forma trágica.
En esta escena, don Álvaro y doña Leonor están a punto de fugarse
juntos. Don Álvaro le ha pedido a doña
Leonor que deje abierto el balcón de su habitación, pero el padre de
doña Inés sospecha. Quien habla es
Curra, la criada de doña Leonor:
CURRA: ¡Gracias a Dios!... Me temí
que todito se enredase,
y que señor se quedase
hasta la mañana aquí.
¡Qué listo cerró el balcón!...
Que por el del palomar
Vamos las dos a volar
Le dijo su corazón.
Abrirlo será lo primero;
(Ábrelo.)
Ahora, lo segundo es
Cerrar las maletas. Pues
Salgan ya de agujero.
(Saca CURRA unas maletas y ropa y
se pone a arreglarlo todo sin que
en ello repare DOÑA LEONOR)
DOÑA
LEONOR:
¡Infeliz de mí!... ¡Dios mío!
¿Por qué un amoroso padre,
que por mí tanto desvelo
tiene, y cariño tan grande,
se ha de oponer tenazmente
(¡ay, el alma se me parte!...)
a que yo dichosa sea
y pueda feliz llamarme?...
¿cómo quien tanto me quiere
puede tan cruel mostrarse?
Esta es la escena VII, Don Álvaro aparece con la intención de fugarse
con su amada:
DON ÁLVARO:
DOÑA LEONOR:
¡Mi encanto, mi tesoro! (DOÑA LEONOR, muy abatida, se apoya en el
hombro de DON
ÁLVARO, con muestras de desmayarse.)
Más, ¿qué es esto? ¡Ay de mí, tu mano yerta!
Me parece la mano de una muerta…
Frío está tu semblante
como losa de un sepulcro helado…
¡Don Álvaro!
DON ÁLVARO: ¡Leonor! (Pausa) Fuerza bastante
hay para todo en mí… ¡Desventurado!
La conmoción conozco que te agita,
inocente Leonor. Dios no permita
que por debilidad en tal momento
sigas mis pasos y mi esposa seas.
Renuncio a tu palabra y juramento;
hachas de muerte las nupciales teas
fueran para los dos… Si no me amas
como te amo yo a ti… Si arrepentida…
DOÑA LEONOR: Mi dulce esposo, con el alma y vida
es tuya tu Leonor; mi dicha fundo
en seguirte hasta el fin del ancho mundo.
Vamos; resuelta estoy, fijé mi suerte,
separarnos podrá solo la muerte.
(Va hacia el balcón, cuando de repente se oye ruido, ladridos y abrir y
cerrar de
puertas.)
DOÑA LEONOR ¡Dios mío! ¿Qué ruido es éste? ¡Don Álvaro! […] ¿Se
habrá puesto malo mi padre?...
[…] ¿Habrá llegado alguno de mis hermanos?
DON ÁLVARO Vamos, vamos, Leonor; no perdamos ni un instante.
(Vuelven hacia el balcón y de repente se ve por él el resplandor de
hachones de viento
LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS
Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato
15
y se oye galopar de caballos)
DOÑA LEONOR ¡Somos perdidos! Estamos descubiertos… Imposible
es la fuga.
DON ÁLVARO Serenidad es necesario en todo caso […]
DOÑA LEONOR: ¡Ay, desdichada de mí! Don Álvaro, escóndete…
aquí… en mi alcoba…
DON ÁLVARO: (Resuelto) No, yo no me escondo… No te abandono en
tal conflicto. (Prepara una
pistola) Defenderte y salvarte es mi obligación.
DOÑA LEONOR: (Asustadísima) ¿Qué intentas? ¡Ay! Retira esa pistola
que me hiela la sangre…¡Por
Dios, sujétala…! ¿Contra alguno de mis hermanos?... ¿Para matar a
alguno de los
fieles y antiguos criados de esta casa…?
DON ÁLVARO: (Profundamente confundido) No, no, amor mío… La
emplearé en dar fin a mi
desventurada vida.
DOÑA LEONOR: ¡Qué horror! ¡Don Álvaro!
ESCENA VIII
Ábrese la puerta con estrépito, después de varios golpes en ella, y
entra el MARQUÉS, en bata y gorro, con
un espadín desnudo en la mano, y detrás, dos criados mayores con
luces.
MARQUÉS (Furioso) ¡Vil seductor!... ¡Hija infame!
DOÑA LEONOR (Arrojándose a los pies de su padre.) ¡Padre!... ¡Padre!
MARQUÉS No soy tu padre… Aparta… Y tú, vil advenedizo…
DON ÁLVARO Vuestra hija es inocente… Yo soy el culpado…
Atravesadme el pecho (Hinca una
rodilla)
MARQUÉS Tu actitud suplicante manifiesta lo bajo de tu condición…
DON ÁLVARO (Levantándose) ¡Señor marqués!... ¡Señor marqués!
MARQUÉS (A su hija) Quita, mujer inicua. (A CURRA, que le sujeta el
brazo.) Y tú, infeliz, ¿osas
tocar a tu señor? (A los criados) Ea, echaos sobre ese infame,
sujetadle, atadle…
DON ÁLVARO (Con dignidad) Desgraciado del que me pierda el
respeto. (Saca una pistola y la
monta.)
DOÑA LEONOR Corriendo hacia DON ÁLVARO) ¡Don Álvaro! ¿Qué vas
a hacer?
MARQUÉS Echaos sobre él al punto.
DON ÁLVARO ¡Ay de vuestros criados si se mueven! Vos solo tenéis
derecho para atravesarme el
corazón.
MARQUÉS ¿Tú morir a manos de un caballero? No; morirás a la del
verdugo.
DON ÁLVARO: ¡Señor marqués de Calatrava! Mas, ¡ah! no; tenéis
derecho para todo… Vuestra hija es
inocente… Tan pura como el aliento de los ángeles que rodean el
trono del Altísimo.
La sospecha a que pueda dar origen mi presencia aquí a tales horas
concluya con mi
muerte, salga envolviendo mi cadáver como si fuera una mortaja… Sí,
debo morir…
pero a vuestras manos. (Pone una rodilla en tierra) Espero resignado
el golpe; no lo
resistiré; ya me tenéis desarmado. (Tira la pistola, que al dar en tierra
se dispara y
hiere al marqués, que cae moribundo en manos de su hija y de los
criados, dando un
alarido).
MARQUÉS Muerto soy… ¡Ay de mí!
DON ÁLVARO ¡Dios mío! ¡Arma funesta! ¡Noche terrible!
DOÑA LEONOR: ¡Padre, padre!
MARQUÉS Aparta; sacadme de aquí… donde muera sin que esta vil
me contamine con tal
nombre.
DOÑA LEONOR: ¡Padre!
MARQUÉS: ¡Yo te maldigo!
(Cae LEONOR en brazos de DON ÁLVARO, que la arrastra hacia el
balcón).
LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS
Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato
16
Don Álvaro sale huyendo y doña Leonor decide recluirse en un
monasterio como ermitaña. Solo el padre
prior del convento próximo sabe que la persona que vive en una
cueva haciendo penitencia es una mujer.
Mientras tanto, don Álvaro, convencido de que su destino le impide
ser feliz huye de España y se alista en
el ejército con la intención de morir en la batalla. Allí conoce a otro
militar, don Carlos, con quien traba una
estrecha amistad tras salvarle la vida. Don Carlos descubre por
casualidad que don Álvaro es el causante de
la desgracia de su familia y decide desafiarle a un duelo. Don Álvaro
lo mata y desesperado, decide volver a
España y retirarse del mundo haciéndose fraile. Por casualidad, se
aloja en el convento cercano a la cueva
donde hace penitencia doña Leonor, pero ninguno de los dos sabe
que el otro está allí. Al convento se
dirige don Alfonso, el otro hermano de doña Leonor, dispuesto a
vengarse de don Álvaro:
DON ALFONSO
De aquel virrey fementido
que (pensando aprovecharse
de los trastornos y guerras,
de los disturbios y males
que la sucesión al trono
trajo a España) formó planes
de tornar su virreinato
en imperio y coronarse,
casando con la heredera
última de aquel linaje
de los Incas (que en lo antiguo
del mar del Sur a los Andes
fueron los emperadores)
eres hijo. De tu padre
las traiciones descubiertas,
aun a tiempo de evitarse,
con su esposa, en cuyo seno
eras tú ya peso grave,
huyó a los montes, alzando
entre los indios salvajes
de traición y rebeldía
el sacrílego estandarte.
No les ayudó fortuna,
pues los condujo a la cárcel
de Lima, do tú naciste...
(Hace extremos de indignación
Don Álvaro)
Oye...espera hasta que acabe.
El triunfo del rey Felipe
y su clemencia notable
suspendieron la cuchilla
que ya amargaba a tus padres;
y en una prisión perpetua
convirtió el suplicio infame.
Tú entre los indios creciste,
como fiera te educaste
y viniste ya mancebo
con oro y favor grande
a buscar completo indulto
para tus traidores padres.
Mas no, que viniste sólo
para asesinar, cobarde,
para seducir, inicuo,
y para que yo te mate.
DON ÁLVARO (Despechado)
Vamos a probarlo al punto.
DON ALFONSO
Ahora tienes que escucharme.
Que has de apurar, ¡vive el Cielo!,
hasta las heces el cáliz.
Y si, por ser mi destino,
consiguieses el matarme,
quiero, allá en tu aleve pecho,
todo un infierno dejarte.
El rey, benéfico, acaba
de perdonar a tus padres.
Ya están libres y repuestos
en honras y dignidades.
La gracia alcanzó tu tío,
que goza favor notable,
y andan todos tus parientes
afanados por buscarte
para que tenga heredero...
DON ÁLVARO (Muy turbado y
fuera de sí)
Ya habéis dicho bastante...
No sé dónde estoy, ¡oh cielos!
Si es cierto, si son verdades
las noticias que dijisteis...
(Enternecido y confuso)
¡todo puede repararse!
Si Leonor existe, todo:
¿Veis lo ilustre de mi sangre?...
¿Veis...?
DON ALFONSO
Con sumo gozo veo
que estáis ciego y delirante.
¿Qué es reparación?... Del mundo
amor, gloria, dignidades
no son para vos... Los votos
religiosos e inmutables
que os ligan a este desierto
esa capucha, ese traje,
capucha y traje que encubren
a un desertor, que al infame
suplicio escapó en Italia,
de todo incapaz os hacen.
Oye cuál truena indignado
(Truena).
contra ti el Cielo...Esta tarde
completísimo es mi triunfo.
Un sol hermoso y radiante
te he descubierto, y de un soplo
luego ha sabido apagarle.
DON ÁLVARO (Volviendo al furor)
¿Eres monstruo del infierno,
prodigio de atrocidades?
DON ALFONSO
Soy un hombre rencoroso
que tomar venganza sabe.
Y porque sea más completa,
te digo que no te jactes
de noble...Eres un mestizo,
fruto de traiciones.
DON ÁLVARO (En el extremo de la
desesperación)
Baste.
¡Muerte y extermino! ¡Muerte
para los dos! Yo matarme
sabré, en teniendo el consuelo
de beber tu inicua sangre.
(Toma la espada, combaten, cae
herido Don Alfonso)
LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS
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17
JORNADA V, ESCENA SEXTA
DON ALFONSO.- Ya lo conseguiste, ¡Dios mío,
confesión! Soy cristiano... Perdonadme... Salva mi
alma...
DON ÁLVARO.- (Suelta la espada y queda como
petrificado) ¡Cielos!...¡Dios mío!... ¡Santa Madre de
los Ángeles!... ¡Mis manos tintas en sangre..., en
sangre de Vargas!...
DON ALFONSO.- ¡Confesión, confesión!... Conozco
mi crimen y me arrepiento... Salvad mi alma, vos
que sois ministro del Señor...
DON ÁLVARO (Aterrado).- ¡No ; yo no soy más que
un réprobo, presa infeliz del demonio! Mis palabras
sacrílegas aumentarían vuestra condenación. Estoy
manchado de sangre, estoy irregular...Pedid a Dios
misericordia... Y... esperad..., cerca vive un santo
penitente...; podrá absolveros... Pero está prohibido
acercarse a su mansión... ¿Qué importa? Yo que
roto todos los vínculos, que he hollado todas las
obligaciones...
DON ALFONSO.- ¡Ah, por caridad, por caridad...!
DON ÁLVARO.- Sí; voy a llamarlo...al punto...
DON ALFONSO.- Apresuráos, padre...¡Dios mío!
(Don Álvaro corre a la ermita y golpea la puerta.)
DOÑA LEONOR.- (Dentro) ¿Quién se atreve a llamar
a esta puerta? Respetad este asilo.
DON ÁLVARO.- Hermano, es necesario salvar un
alma, socorrer a un moribundo; venir a darle el
auxilio espiritual.
DOÑA LEONOR.- (Dentro) Imposible; no puedo;
retiraos.
DON ÁLVARO.- Hermano, es necesario salvar un
alma, socorrer a un moribundo; venir a darle el
auxilio espiritual.
DOÑA LEONOR .- (Dentro) Imposible; no puedo;
retiraos.
DON ÁLVARO.- Es indispensable; vamos. (Golpea
fuertemente la puerta)
DOÑA LEONOR.- (Dentro, tocando la campanilla)
¡Socorro, socorro!
ESCENA X
Los mismos y DOÑA LEONOR. Vestida con un saco y esparcidos sus
cabellos, pálida y desfigurad aparece a
la puerta de la gruta y se oyen repicar a los lejos las campanas del
convento.
DOÑA LEONOR.- Huid, temerario; temed la ira del
Cielo.
DON ÁLVARO.- (Retrocediendo horrorizado por la
montaña abajo.) ¡Una mujer!... ¡Cielos!... ¡Qué
acento!...¡Es un espectro!...Imagen adorada...
¡Leonor, Leonor!
DON ALFONSO.- (Como queriéndose incorporar)
¡Leonor!...¿Qué escucho? ¡Mi hermana!
DOÑA LEONOR.- (Corriendo detrás de don Álvaro)
¡Dios mío! ¿Es don Álvaro?.... Conozco su voz,,, Él
es...¡Don Álvaro!
DON ALFONSO.- ¡Oh furia! Ella es...estaba aquí con
su seductor!...¡Hipócritas!... ¡Leonor!
DOÑA LEONOR.- ¡Cielos!... ¡otra voz conocida!...
Mas, ¿qué veo? (Se precipita hacia donde ve a don
Alfonso)
DON ALFONSO.- ¡Ves al último de tu infeliz familia!
DOÑA LEONOR.- (Precipitándose en los brazos de su
hermano) ¡Hermano mío!... ¡Alfonso!
DON ALFONSO.- (Hace un esfuerzo, saca un puñal y
hiere de muerte a doña Leonor) Toma, causa de
tantos desastres, recibe el premio de tu deshonra...
Muero vengado. (Muere)
DON ÁLVARO.- ¡Desdichado!... ¿Qué hiciste?...
¡Leonor! ¿Eras tú?... ¿Tan cerca de mí estabas?...
¡Ay! (Sin osar acercarse a los cadáveres.) Aún
respira... aún palpita aquel corazón todo mío...
Ángel de mi vida. Vive, vive... Yo te adoro...¡Te hallé
por fin...; sí, te hallé... muerta! (Queda inmóvil)
ESCENA ÚLTIMA
Hay un rato de silencio, los truenos resuenan más fuertes que nunca,
crecen los relámpagos y se oye cantar
a lo lejos el Miserere a la Comunidad, que se acerca lentamente.
VOZ.- (Dentro) Aquí, aquí. ¡Qué horror! (Don Álvaro vuelve en sí,
luego huye hacia la montaña. Sale el
Padre Guardián de la Comunidad, que queda asombrado).
LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS
Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato
18
PADRE GUARDIÁN.- ¡Dios mío!... ¡Sangre derramada! ¡Cadáveres!...
¡La mujer penitente!
TODOS LOS FRAILES.- ¡Una mujer!... ¡Cielos!
PADRE GUARDIÁN.- ¡Padre Rafael!
DON ÁlVARO.- (Desde un risco, con sonrisa diabólica, todo convulso)
Busca, imbécil, al padre Rafael... Yo
soy un enviado del infierno, soy el demonio exterminador. Huid,
miserables.
TODOS.- ¡Jesús! ¡Jesús!
DON ÁLVARO.- Infierno, abre tu boca y trágame. Húndase el cielo,
perezca la raza humana; exterminio,
destrucción... (Sube a lo más alto del monte y se precipita)
EL PADRE GUARDIÁN Y LOS FRAILES.- (Aterrados y en actitudes
diversas) ¡Misericordia, Señor,
misericordia!.
a) El destino cumple un papel esencial desde el mismo comienzo de
la acción: se superpone a la
voluntad y a la acción de los personajes, quienes, arrastrados por él,
verán frustrados todos sus
anhelos. En muchas ocasiones, este destino se presenta como una
casualidad forzada por el
propio autor. ¿Aparece de esta forma en algún momento del pasaje?
Coméntalo.
b) En conexión con el destino se presenta también el tema del error
funesto. ¿Qué es lo que provoca
el cambio de actitud de don Alfonso, quien, herido de muerte, se
manifiesta arrepentido de su
actuación y pide confesión, y un instante después, preso nuevamente
de la ira, mata a su propia
hermana?
c) Los elementos escenográficos cobran una importancia fundamental
en este final de la obra.
Señálalo y coméntalo. ¿Cuál es su función en el texto?
d) Las palabras finales de don Álvaro son muy significativas. Las
actitudes irreverentes y aun
demoniacas son muy frecuentes en ciertos personajes románticos
(pueden observarse también en
don Juan Tenorio y en el protagonista de El estudiante de Salamanca).
Comenta cómo se
entiende en la obra esta reacción del personaje. ¿Con qué ideas y
presupuestos básicos de la
ideología romántica se relaciona esta tendencia hacia lo demoníaco?