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Literatura Romántica

El documento analiza la poesía romántica a través de obras de José de Espronceda y Gustavo Adolfo Bécquer, destacando elementos como la ambientación y la caracterización de personajes en 'El estudiante de Salamanca'. Se exploran temas como la libertad, la individualidad y la desesperanza en el amor, así como la presencia constante de la poesía en la vida humana según Bécquer. Además, se incluyen preguntas de análisis literario para profundizar en la comprensión de los textos.

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Literatura Romántica

El documento analiza la poesía romántica a través de obras de José de Espronceda y Gustavo Adolfo Bécquer, destacando elementos como la ambientación y la caracterización de personajes en 'El estudiante de Salamanca'. Se exploran temas como la libertad, la individualidad y la desesperanza en el amor, así como la presencia constante de la poesía en la vida humana según Bécquer. Además, se incluyen preguntas de análisis literario para profundizar en la comprensión de los textos.

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LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS

Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

LITERATURA ROMÁNTICA – TEXTOS

LA POESÍA ROMÁNTICA

JOSÉ DE ESPRONCEDA

El estudiante de Salamanca consta de cuatro partes. En la primera,


presenta al protagonista. Don Félix, en

un ambiente nocturno y sobrecogedor, mata a un hombre:

Era más de media noche,

antiguas historias cuentan,

cuando en sueño y en silencio,

lóbrega, envuelta la tierra,

los vivos muertos parecen,

los muertos la tumba dejan.

Era la hora en que acaso

temerosas voces suenan

informes, en que se escuchan

tácitas pisadas huecas,

y pavorosos fantasmas

entre las densas tinieblas

vagan, y aúllan los perros

amedrentados al verlas;

en que tal vez la campana

de alguna arruinada iglesia

da misteriosos sonidos

de maldición y anatema,

que los sábados convoca

a las brujas a su fiesta.


El cielo estaba sombrío,

no vislumbraba una estrella,

silbaba lúgubre el viento,

y allá en el aire, cual negras

fantasmas, se dibujaban

las torres de las iglesias,

y del gótico castillo

las altísimas almenas,

donde canta o reza acaso

temeroso el centinela.

Todo en fin a media noche

reposaba, y tumba era

de sus dormidos vivientes

la antigua ciudad que riega

el Tormes, fecundo río,

nombrado de los poetas,

la famosa Salamanca,

insigne en armas y letras,

patria de ilustres varones,

noble archivo de las ciencias.

Súbito rumor de espadas

cruje y un ¡ay! se escuchó;

un ay moribundo, un ay

que penetra el corazón,

que hasta los tuétanos hiela

y da al que lo oyó temblor.

Un ¡ay! de alguno que al mundo

pronuncia el último adiós.

El ruido
cesó,

un hombre

pasó

embozado,

y el sombrero,

recatado,

a los ojos

se caló.

Se desliza

y atraviesa

junto al muro

de una iglesia,

y en la sombra

se perdió.

a) El inicio del famoso poema narrativo de Espronceda El estudiante


de Salamanca es un magnífico

ejemplo de ambientación romántica. Señala qué elementos del


Romanticismo referidos al espacio y

el ambiente aparecen en el texto y qué recursos literarios emplea


Espronceda.

Segundo don Juan Tenorio,

alma fiera e insolente,

irreligioso y valiente,

altanero y reñidor:

siempre el insulto en los ojos,

en los labios la ironía,

nada tema y todo fía

de su espada y su valor.

Corazón gastado, mofa

de la mujer que corteja,


y hoy despreciándola deja

la que ayer se le rindió.

Ni el porvenir temió nunca,

ni recuerda en lo pasado

la mujer que ha abandonado

ni el dinero que perdió.

No vio el fantasma entre sueños

del que mató en desafío,

ni turbó jamás su brío

recelosa previsión.

Siempre en lances y en amores,

siempre en báquicas orgías,

mezcla en palabras impías,

un chiste a una maldición.

En Salamanca famoso

por su vida y buen talante

al atrevido estudiante

le señalan entre mil;

Fueros le da su osadía,

le disculpa su riqueza,

su generosa nobleza,

su hermosura varonil.

Que su arrogancia y sus vicios,

caballeresca apostura,

agilidad y bravura

ninguno alcanza a igualar:

que hasta en sus crímenes mismos,

en su impiedad y altiveza,

pone un sello de grandeza


don Félix de Montemar

LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS

Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

b) Don Félix de Montemar, el protagonista de El estudiante de


Salamanca, es uno de los personajes que

mejor refleja la imagen típica del héroe romántico. Analiza la


descripción que Espronceda hace de él

en este fragmento y comenta los rasgos de su caracterización que


revelan el espíritu del

Romanticismo.

c) De la conciencia de la propia individualidad nace en el hombre


romántico la necesidad de derribar lo

que sea una barrera para la realización de sus anhelos. La libertad en


todos los sentidos: social,

moral… se convierte así en el valor absoluto del romántico. ¿Puede


apreciarse en Montemar tal

rechazo de cualquier restricción moral? ¿Explica este hecho la osadía


y la arrogancia del personaje?

En la segunda parte, Elvira, la amada de don Félix, aguarda a Félix.


Inútilmente, porque él ya la ha olvidado.

Espronceda evoca el jardín bajo la luz de la luna y describe a Elvira


errando sin esperanza y la invoca:

Mas, ay, que se disipó

tu pureza virginal,

tu encanto el aire llevó

cual la ventura ideal

que el amor te prometió.

Hojas del árbol caídas,

juguetes del viento son;

las ilusiones perdidas,

ay, son hojas desprendidas


del árbol del corazón (...)

Tú eres, mujer, un fanal

transparente de hermosura;

¡ay de ti, si por tu mal

rompe el hombre en su locura

tu misterioso cristal!

La desventurada muchacha muere de amor, no sin antes haber


escrito a Félix una carta de despedida,

perdonándolo. La tercera parte combina, muy al gusto romántico, la


narración y el diálogo. Esta es

realmente una escena de un drama en la que aprendió Zorrilla el tono


para su Don Juan Tenorio. En una

habitación están jugando a las cartas seis hombres, apostando fuerte.


Llega don Félix, arrogante,

desesperado y cínico, y empieza perdiendo. No duda en apostar, pues


ya no tiene dinero, el retrato de una

amada. Entra embozado don Diego de Pastrana, hermano de Elvira,


que viene a desafiar a Montemar, para

vengarla:

DON DIEGO (desembozándose):

Don Félix,¿no conocéis

a don Diego de Pastrana?

DON FÉLIX:

A vos no, mas sí a una hermana

que imagino que tenéis.

DON DIEGO:

¿Y no sabéis que murió?

DON FÉLIX:

Téngala Dios en su gloria.

DON DIEGO:

Pienso que sabéis su historia


y quién fue quien la mató.

DON FÉLIX (con sarcasmo)

¡Quizá alguna calentura!

DON DIEGO:

¡Mentís! ¡Vos!

DON FÉLIX:

Calma, don Diego,

que si os morís vos luego,

es tanta mi desventura

que aun me lo habrán de achacar.

Si se murió, a lo hecho pecho,

ya no ha de resucitar.

DON DIEGO:

Os estoy mirando y dudo

si habré de manchar mi espada

o echaron al cuello un nudo

con mis manos, y con mengua,

en vez de desafiaros,

el corazón arrancaros

y patearos la lengua (...)

¡Villano!

TODOS:

¡Fuera de aquí

a armar quimera!

DON FÉLIX: (con calma)

Tened,

don Diego, la espada, y ved

que estoy yo muy sobre mí,

y que me contengo mucho,


no sé por qué, pues, tan frío

en mi colérico brío

vuestras injurias escucho.

DON DIEGO:

Salid de aquí; que a fe mía,

que estoy resuelto a mataros,

y no alcanzara a libraros

la misma Virgen María (...)

Venid conmigo.

DON FÉLIX:

Allá voy;

pero si os mato, don Diego,

que no me venga otro luego

a pedirme cuenta (...)

La parte cuarta tiene más de mil versos. Don Félix ha matado a don
Diego, y cuando regresa por la calle del

Ataúd, ve una fantasmal mujer que reza ante la imagen de Cristo.


Don Félix corteja a aquella sombra

LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS

Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

flotante. La aparición le pide que no continúe desafiando a Dios, pero


él la sigue. Suenan campanas, lo

rodean los espectros... De pronto, silencio y soledad. Es la ciudad de


los muertos, por la que pasa el

entierro de dos cadáveres:

Calado el sombrero y en pie, indiferente,

el féretro mira don Félix pasar,

y al paso pregunta con su aire insolente

los nombres de aquellos que al sepulcro van.


Mas cuál su sorpresa, su asombro cuál fuera,

cuando horrorizado con espanto ve

que el uno don Diego de Pastrana era,

y el otro, ¡Dios Santo, y el otro era él! (...)

El estudiante se burla de aquel "error"; y sigue instando a la dama


para que se le rinda. Todo aquel misterio

le enardece más. Es un segundo Lucifer alucinado y perverso; llegan


al fin a un extraño monumento, que es

lecho y tumba a la vez. Félix pide a la visión que se descubra el


rostro. Estalla un terrorífico estruendo de

lamentos:

Y algazara y gritería,

crujir de afilados huesos,

rechinamiento de dientes

y retemblar los cimientos,

y en pavoroso estallido

las losas del pavimento

separando sus junturas

irse poco a poco abriendo,

siente Montemar, y el ruido

más cerca crece, y a un tiempo

escucha chocarse cráneos

ya descarnados y secos (...)

El fantasma le tiende su mano helada y seca, pero él temerario, le


alza el velo: es un esqueleto. Los

espectros los proclaman esposos. Y don Diego lo confirma. Montemar


continúa alardeando cínicamente y

dice a Pastrana:

En cuanto a ese espectro que decís mi esposa,

raro casamiento venísme a ofrecer;

su faz no es, por cierto, ni amable ni hermosa,


mas no se os figure que os quiera ofender.

Por mujer la tomo, pues es cosa cierta

y espero no salga fallido mi plan,

que, en caso tan raro y mi esposa muerta,

tanto como viva no me cansará (...)

El carïado , lívido esqueleto;

los fríos, largos y asquerosos brazos

le enreda en tanto en apretados brazos

y ávido le acaricia en su ansiedad;

y con su boca cavernosa busca

la boca a Montemar, y a su mejilla,

la ávida, descarnada y amarilla,

junta y refriega, repugnante faz (...)

Los espectros bailan una danza macabra, celebrando las espantosas


nupcias. Por fin, Montemar desfallece

y muere. Llega la mañana. Por Salamanca corre la noticia de que el


diablo, disfrazado de mujer, se ha

llevado al infierno a Montemar. Espronceda acaba con un rasgo de


humor:

Y si, lector, dijerdes ser comento,

como me lo contaron te lo cuento.

LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS

Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

La obra lírica de Bécquer está recogida en su obra Rimas que, en su


edición de 1871, son setenta y nueve

poemas breves, asonantados en general, y de metros variados, en los


que se funda la importancia de

Bécquer en la literatura. Lee las siguientes Rimas y contesta a las


cuestiones:
RIMA IV

No digáis que, agotado su tesoro,

de asuntos falta, enmudeció la lira.

Podrá no haber poetas, pero siempre

habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso

palpiten encendidas,

mientras el sol las desgarradas nubes

de fuego y oro vista;

mientras el aire en su regazo lleve

perfumes y armonías;

mientras haya en el mundo primavera,

¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance

las fuentes de la vida,

y en el mar o en el cielo haya un abismo

que al cálculo resista;

mientras la humanidad, siempre avanzando,

no sepa a dó camina;

mientras haya un misterio para el hombre,

'¡habrá poesía!

Mientras se sienta que se ríe el alma,

sin que los labios rían;

mientras se llore sin que el llanto acuda

a nublar la pupila;

mientras el corazón y la cabeza

batallando prosigan;

mientras haya esperanzas y recuerdos.

¡habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen

los ojos que los miran;

mientras responda el labio suspirando

al labio que suspira;

mientras sentirse puedan en un beso

dos almas confundidas;

mientras exista una mujer hermosa.

¡habrá poesía!

a) ¿Por qué creen algunos que la poesía “ha enmudecido”? ¿Qué cree
el autor al respecto?

b) Para sustentar esta opinión, el autor recurre en las cuatro estrofas


siguientes a un “asunto” o

tema. ¿En qué cuatro “asuntos” cree Bécquer que la poesía estará
siempre presente?

c) ¿Qué figura literaria es la más frecuente?

RIMA VII

Del salón en un ángulo oscuro,

de su dueña tal vez olvidada,

silenciosa y cubierta de polvo,

veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,

cómo el pájaro duerme en las ramas,

esperando la mano de nieve

que sabe arrancarlas!

¡Ay! pensé; ¡cuántas veces el genio

así duerme en el fondo del alma,

y una voz, como Lázaro, espera

que le diga: "¡Levántate y anda!".

a) ¿Cuál es el orden lógico de las palabras de los

versos 1 y 11? ¿Cómo se llama esta figura


literaria?

b) ¿Qué circunstancia real sirve al poeta para

describir sus emociones?

c) Las estrofas 1.ª y 3.ª tienen una serie de

semejanzas: ¿Qué dos verbos aparecen en una

y otra? Los verbos dan lugar a dos

correspondencias: cuerdas >mano> música…

continúa la siguiente.

d) ¿Qué recurso estilístico es la expresión “mano

de nieve”?

LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS

Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

RIMA XI

—Yo soy ardiente, yo soy morena,

yo soy el símbolo de la pasión;

de ansia de goces mi alma está llena.

¿A mí me buscas?— No es a ti, no.

—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,

puedo brindarte dichas sin fin;

yo de ternuras guardo un tesoro.

¿A mí me llamas? —No, no es a ti, no.

—Yo soy un sueño, un imposible,

vano fantasma de niebla y luz;

soy incorpórea, soy intangible;

no puedo amarte.

—¡Oh, ven; ven tú!

a) Completa el siguiente cuadro:

ESTROFAS RASGO FÍSICO RASGO DE CARÁCTER TIPO DE AMOR


Estrofa 1º

Mujer 1º

Estrofa 2º

Mujer 2º

Estrofa 3º

Mujer 3º

b) ¿Cuál es la única mujer que colma los anhelos del poeta? ¿Qué
crees que puede simbolizar?

c) ¿Qué figura literaria marca la presentación de la primera mujer y


que supone esta reiteración?

d) ¿Qué tienen en común los cinco atributos que definen a la última


mujer?

e) Las respuestas del poeta son casi las mismas a las dos primeras
mujeres. ¿Cuál te parece más

rotunda y cuál más delicada? ¿Qué valor estilístico le darías a la


repetición de la misma palabra

que aparece en la última respuesta del poeta?

RIMA XIII

Tu pupila es azul, y cuando ríes,

su claridad süave me recuerda

el trémulo fulgor de la mañana

que en el mar se refleja.

Tu pupila es azul , y cuando lloras,

las transparentes lágrimas en ella

se me figuran gotas de rocío

sobre una violeta.

Tu pupila es azul, y si en su fondo

como un punto de luz radia una idea,

me parece en el cielo de la tarde

una perdida estrella.

LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS


Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

a) Analiza en cada una de las estrofas:

¿En qué aspecto de la

pupila se centra?

¿A qué elementos se

asocia cada aspecto?

¿Qué estado de ánimo

se refleja en la mujer?

ESTROFA 1

ESTROFA 2

ESTROFA 3

b) El paralelismo estrófico de esta Rima es casi perfecto: ¿qué


peculiaridad observas en el primer

verso de todas las estrofas?

c) Cada estrofa desarrolla un símil de estructura muy cuidada. ¿Cuál


sería esa estructura? ¿Qué

tienen en común los términos imaginados?

d) ¿En qué verbo se sustenta cada símil? ¿Qué actitud indicarían en el


autor?

e) ¿A través de qué figura estilística, basada en la oposición de


contrarios obtiene el autor a lo

largo del poema una imagen global de la naturaleza?

f) ¿Qué particularidad destacarías de la adjetivación del texto? ¿De


qué licencia poética se vale el

autor en el segundo verso para acentuar esa particularidad?

RIMA XXX

Asomaba a sus ojos una lágrima

y a mi labio una frase de perdón;

habló el orgullo y se enjugó su llanto,

y la frase en mis labios expiró.


Yo voy por un camino, ella por otro;

pero al pensar en nuestro mutuo amor

yo digo aún: "¿Por qué callé aquel día?"

Y ella: "¿Por qué no lloré yo?

a) ¿Qué tema desarrolla la Rima?

b) ¿De qué modo se reparten en los versos los

protagonistas del poema?

c) Observa que, en este reparto, hay una serie de

dualidades entre los dos términos que

corresponden a cada protagonista. ¿Qué

dualidades señalarías en el poema?

RIMA XXXI

Nuestra pasión fue un trágico sainete,

en cuya absurda fábula

lo cómico y lo grave confundidos

risas y llanto arrancan.

Pero fue lo peor de aquella historia

que, al fin de la jornada,

a ella tocaron lágrimas y risas,

¡y a mí solo lágrimas!

a) ¿Qué características tiene el “sainete” como género

literario? ¿Y el que describe el poeta?

b) ¿Cuál es el significado dramático del término

“jornada”?

c) ¿Quiénes serían los protagonistas del sainete al que se

refiere el poeta?

d) ¿Cuál dirías que es el tema de la Rima?

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Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato


7

RIMA XLII

Cuando me lo contaron sentí el frío

de una hoja de acero en las entrañas;

me apoyé contra el muro, y un instante

la conciencia perdí de dónde estaba.

Cayó sobre mi espíritu la noche;

en ira y en piedad se anegó el alma...

¡Y entonces comprendí por qué se llora!

¡Y entonces comprendí por qué se mata!

Pasó la nube de dolor... Con pena

logré balbucear unas palabras...

¿Quién me dio la noticia? Un fiel amigo...

¡Me hacía un gran favor! Le di las gracias.

a) ¿Qué “noticia” crees que le han dado al poeta?

b) ¿En qué aspectos se centran las reacciones en

la primera estrofa? ¿Y en la segunda?

c) Señala dónde se inicia el “clímax” o línea

ascendente del poema y dónde se interrumpe

con brusquedad creándose el anticlímax.

d) Todos los sustantivos de la 2.ª estrofa son

abstractos, excepto “noche”. ¿Qué valor

estilístico tiene “noche” en el poema? ¿Tiene

sentido literal?

e) ¿Qué sentimiento crees que pretende reflejar

el paralelismo de los versos 7 y 8?

f) ¿Qué efectos producen los puntos

suspensivos?

RIMA LIII
Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y otra vez con el ala a sus cristales

jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha a contemplar,

aquellas que aprendieron nuestros nombres...

esas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas

de tu jardín las tapias a escalar

y otra vez a la tarde aún más hermosas

sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío

cuyas gotas mirábamos temblar

y caer como lágrimas del día...

esas... ¡no volverán!

Volverá del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar,

tu corazón de su profundo sueño

tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido… desengáñate,

así… ¡no te querrán!.

a) ¿En qué tres elementos se sustenta el argumento de esta Rima?

b) ¿Cuántas estrofas corresponden a cada grupo y cuántos grupos


estróficos componen el poema?

c) ¿En cuál de estos grupos crees que el poeta manifiesta más


intensamente su fracaso

sentimental?
d) Examinemos las primeras estrofas: ¿Qué figura de repetición
caracteriza el comienzo de todas?

¿Qué otra repetición observas en las dos primeras que no se produce


en la del tercer grupo

estrófico?

e) Veamos ahora las siguientes estrofas: ¿Qué figura de repetición


caracteriza también el comienzo

de las tres y a qué tipo de oración da lugar? ¿Y qué otra observas en


el verso que cierra los dos

primeros grupos estróficos, sin que se produzca en el último?

a) ¿Cómo nivela el poeta el desequilibrio numérico de las repeticiones


entre los dos primeros grupos

estróficos y el tercero de la última estrofa?

LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS

Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

RIMA LXI

Al ver mis horas de fiebre

e insomnio lentas pasar,

a la orilla de mi lecho.

¿quién se sentará?

Cuando la trémula mano

tienda próximo a expirar,

buscando una mano amiga

¿quién la estrechará?

Cuando la muerte vidríe

de mis ojos el cristal,

mis párpados aún abiertos,

¿quién los cerrará?

Cuando la campana suene,

si suena en mi funeral,
una oración al oírla,

¿quién murmurará?

Cuando mis pálidos restos

oprima la tierra ya,

sobre la olvidada fosa,

¿quién vendrá a llorar?

¿Quién, en fin, al otro día,

cuando el sol vuelva a brillar,

de que pasé por el mundo,

quién se acordará?

a) ¿Qué momento de la muerte describen las dos primeras estrofas?


¿Y las dos siguientes?

b) ¿Qué cree el poeta que ocurrirá al final?

c) ¿Cuál es el sentimiento que embarga al poeta y cómo definirías el


tono con el que se manifiesta?

d) ¿Qué pretende el poeta mediante la repetición del último verso de


todas las estrofas?

e) La adjetivación del texto es escasa, como casi siempre en Bécquer.


Señala todos los adjetivos que

aparecen y señala sus rasgos fundamentales.

f) ¿Qué rasgos destacarías de estos futuros que cierran en rima aguda


todas las estrofas?

RIMA LXVI

¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero

de los senderos busca;

las huellas de unos pies ensangrentados

sobre la roca dura,

los despojos de un alma hecha jirones

en las zarzas agudas,

te dirán el camino

que conduce a mi cuna.


¿A dónde voy? El más sombrío y triste

de los páramos cruza,

valle de eternas nieves y de eternas

melancólicas brumas.

En donde esté una piedra solitaria

sin inscripción alguna,

donde habite el olvido,

allí estará mi tumba.

a) En este poema, Bécquer se interroga sobre su

pasado y su futuro: ¿qué estado anímico

revela? ¿Coincide con lo que sabemos de él?

b) En la primera estrofa habla sobre sus orígenes:

¿cómo describe el poeta su vida pasada? ¿Qué

adjetivos y sustantivos emplea para

describirla?

c) En la segunda estrofa se plantea su futuro:

¿cómo lo imagina? ¿Qué tipo de léxico utiliza

para describirlo? ¿Qué estado anímico revela

la imagen final?

d) La visión triste de Bécquer, su pérdida de

ilusiones, su sensación de fracaso y su

resignación ante la llegada de la muerte y el

olvido inspiraron un libro de Luis Cernuda que

empleó como título un verso del poema.

Investiga cuál.

LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS

Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

ROSALÍA DE CASTRO
Junto con Bécquer, Rosalía de Castro representa la cumbre de la
poesía intimista. Este poema, escrito en

gallego, pertenece a su libro Follas novas (1880):

Cando penso que te fuches,

negra sombra que me asombras,

ó pe dos meus cabezales

tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,

no mesmo sol te me amostras,

i eres a estrela que brila,

i eres o vento que zoa.

Si cantan, es que ti cantas;

si choran, es ti que choras;

i es o marmurio do río,

i es a noite, i es aurora.

En todo estás e ti es todo,

pra min i en min mesma moras,

ni me abandonarás nunca,

sombra que sempre me asombras.

Cuando pienso que te huyes,

negra sombra que me asombras,

al pie de mis cabezales,

tornas haciéndome mofa.

Si imagino que te has ido,

en el mismo sol te asomas,

y eres la estrella que brilla

y eres el viento que sopla.

Si cantas, tú eres quien cantas;

si lloran, tú eres quien llora;


y eres murmullo del río

y eres la noche y la aurora.

En todo estás y eres todo,

para mí y en mí misma moras,

nunca me abandonarás,

sombra que siempre me asombras

a) ¿Cuál es el tema del poema? ¿A qué crees que se refiere la autora


con la metáfora «negra

sombra»?

b) En el poema se pueden localizar varios paralelismos: ¿qué sentido


tienen? ¿podrías relacionarlo

con la lírica gallega medieval?

Un-ha vez tiven un cravo

cravado no corazón,

y eu non m’acordo xa s’era aquel cravo

d’ouro, de ferro ou d’amor.

soyo sei que me fixo un mal tan fondo,

que tanto m’atormentóu,

qu’eu día e noite sin cesar choraba

cal chorou Madalena n’a Pasión.

“Señor, que todo ó podedes

—pedinlle un-ha vez a Dios—

daime valor pr’arrincar d’un golpe

cravo de tal condiçon.”

e duomo Dios o arrinqueismo

mas… ¿quén pensara?… Despois

xa non sentín máis tormentos

nin soupen qu’era delor;

soupen sô que non sei que me faltaba

en donde ò cravo faltóu;


e seica… seica tiven soidades

d’aquela pena…¡Bon Dios!

Este barro mortal qu’envolve ò esprito

¿quén-o entenderá, Señor?

Una vez tuve un clavo

clavado en el corazón

y yo no me acuerdo ya si era aquel clavo

de oro, de hierro o de amor.

Sólo sé que me produjo un mal tan hondo,

que tanto me atormentó,

que yo día y noche sin cesar lloraba

como lloró Magdalena en la Pasión.

“Señor que todo lo puedes

—le pedí una vez a Dios—

dame valor para arrancar de un golpe

clavo de tal condición.”

y diómelo Dios y me lo arranqué,

pero… ¿quién lo pensara?… Después

ya no sentí tormentos

ni supe lo que era dolor;

supe tan sólo que no sé qué me faltaba

en donde el clavo faltó,

y me parece… me parece que tuve añoranza

de aquella pena… ¡Buen Dios!

Este barro mortal que envuelve el espíritu

¿quién lo entenderá, Señor?

a) El símbolo es uno de los grandes recursos estilísticos empleados


por Rosalía de Castro. ¿Qué

simboliza el clavo en este texto?


b) A través del símbolo la autora expresa la evolución de una
emoción. Explícala.

c) ¿Qué valor tienen las exclamaciones, interrogaciones, puntos


suspensivos, etc. en el poema?

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10

LA PROSA ROMÁNTICA

MARIANO JOSÉ DE LARRA

Larra declaraba que, como escritor costumbrista, carecía del “buen


talento del Curioso Parlante (Mesonero

Romanos)”. Es mucho más corrosivo que este; más que describir


costumbres, le importaba corregirlas, en

ocasiones con sarcasmo. Así, en su artículo El castellano viejo,


describe la mala educación que se derrocha

en una comida a la que asiste como invitado de un amigo, Braulio,


grosero y mal educado, que pone como

prototipo de la “clase media española”, patriota y vanidosa.

El castellano viejo

A todo esto, el niño que a mi izquierda tenía, hacía saltar las


aceitunas a un plato de magras con

tomate, y una vino a parar a uno de mis ojos, que no volvió a ver
claro en todo el día; y el señor gordo de

mi derecha había tenido la precaución de ir dejando en el mantel, al


lado de mi pan, los huesos de las suyas

y los de las aves que había roído. El convidado de enfrente, que se


preciaba de trinchador, se había

encargado de hacer la autopsia a un capón, o sea gallo, que esto


nunca se supo. Fuese por la edad

avanzada de la víctima, fuese por los ningunos conocimientos


anatómicos del victimario, jamás aparecieron

las coyunturas. […] En una de las embestidas, resbaló el tenedor


sobre el animal como si tuviera escama, y
el capón violentamente despedido, pareció querer tomar su vuelo
como en tiempos más felices, y se posó

sobre el mantel tranquilamente como pudiera en un palo de un


gallinero.

El susto fue general, y la alarma llegó a su colmo cuando un surtidor


de caldo, impulsado por el

animal furioso, saltó a inundar mi limpísima camisa. Levántase


rápidamente a este punto el trinchador con

ánimo de cazar al ave prófuga y, al precipitarse sobre ella, una botella


que tiene a la derecha, con la que

tropieza su brazo, abandonando la posición perpendicular, derrama


abundante caldo de Valdepeñas sobre

el capón y el mantel. Corre el vino, auméntase la algazara, llueve la


sal sobre el vino para salvar el mantel.

Una criada, toda azorada, retira el capón sobre el plato de su salsa; al


pasar sobre mi, hace una

pequeña inclinación, y una lluvia maléfica de grasa desciende, como


el rocío sobre los prados, a dejar

eternas huellas en mi pantalón color de perla. La angustia y el


aturdimiento de la criada no conoce término.

Retírase atolondrada sin acertar con las excusas; al volverse, tropieza


con el criado que traía una docena de

platos limpios y una salvilla con las copas para los vinos generosos, y
toda aquella máquina viene al suelo

con el más horroroso estruendo y confusión. […]

¿Hay más desgracias? ¡Santo cielo! Sí, las hay para mí, infeliz. Doña
Juana, la de los dientes negros y

amarillos, me alarga de su plato y con su propio tenedor una fineza,


que es indispensable aceptar y tragar.

El niño se divierte en despedir a los ojos de los concurrentes los


huesos disparados de las cerezas. Don

Leandro me hace probar el manzanilla exquisito, que he rehusado, en


su misma copa, que conserva las

indelebles señales de sus labios grasientos. Mi gordo fuma ya sin


cesar, y me hace cañón de su chimenea
[…]

a) Señala hipérboles en este fragmento.

b) ¿Qué imagen de los españoles transmite en este texto?

Vuelva usted mañana

Amaneció el día siguiente, y salimos entrambos a buscar un


genealogista, lo cual sólo se pudo hacer

preguntando de amigo en amigo, y de conocido en conocido:


encontrámosle por fin, y el buen señor,

aturdido de ver nuestra precipitación, declaró francamente que


necesitaba tomarse algún tiempo;

instósele, y por mucho favor nos dijo definitivamente que nos


diéramos una vuelta por allí dentro de unos

días. Sonreíme y marchámonos. Pasaron tres días: fuimos.

—Vuelva usted mañana— nos respondió la criada—, porque el señor


no se ha levantado todavía.

— Vuelva usted mañana— nos dijo al día siguiente—, porque el amo


acaba de salir.

— Vuelva usted mañana— nos respondió el otro—, porque el amo está


durmiendo la siesta.

— Vuelva usted mañana— nos respondió el lunes siguiente—, porque


hoy ha ido a los toros.

LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS

Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

11

— ¿Qué día, a qué hora se ve a un español?

Vímosle por fin, y “Vuelva usted mañana —nos dijo—, porque se me


ha olvidado. Vuelva usted

mañana, porque no está en limpio.”

A los quince días ya estuvo; pero mi amigo le había pedido la noticia


del apellido Díez, y él había

entendido Díaz, y la noticia no servía. Esperando nuevas pruebas,


nada dije a mi amigo, desesperado ya de

dar jamás con sus abuelos […]


¿Tendrá razón, perezoso lector (si es que has llegado a esto que estoy
escribiendo), tendrá razón el

buen monsieur Sans-délai en hablar mal de nosotros y de nuestra


pereza? ¿Será cosa de que vuelva el día

de mañana con gusto a visitar nuestros hogares? Dejemos esta


cuestión para mañana, porque ya estarás

cansado de leer hoy: si mañana u otro día no tienes, como sueles,


pereza de volver a la librería, pereza de

sacar tu bolsillo, y pereza de abrir los ojos para ojear las hojas que
tengo que darte todavía, te contaré

cómo a mí mismo, que todo esto veo y conozco y callo mucho más,
me ha sucedido muchas veces, llevado

de esta influencia, hija del clima y de otras causas, perder de pereza


más de una conquista amoroso;

abandonar más de una pretensión empezada, y las esperanzas de


más de un empleo, que me hubiera sido

acaso, con más actividad, poco menos que asequible; renunciar, en


fin, por pereza de hacer una visita justa

o necesaria, a relaciones sociales que hubieran podido valerme de


mucho en el transcurso de mi vida; te

confesaré que no hay negocio que no pueda hacer hoy que no deje
para mañana; te referiré que me

levanto a las once, y duermo siesta; que paso haciendo el quinto pie
de la mesa de un café, hablando o

roncando, como buen español, las siete y las ocho horas seguidas; te
añadiré que, cuando cierran el café,

me arrastro lentamente a mi tertulia diaria (porque de pereza no


tengo más que una), y un cigarrito tras

otro, me alcanzan clavado en un sitial, y bostezando sin cesar, las


doce o la una de la madrugada; que

muchas noches no ceno de pereza, y de pereza no me acuesto; en fin,


lector de mi alma, te declararé que

de tantas veces como estuve en esta vida desesperado, ninguna me


ahorqué y siempre fue de pereza… Y
concluyo por hoy confesándote que ha más de tres meses que tengo,
como la primera de mis anotaciones,

el titulo de este artículo, que llamé: Vuelva usted mañana, que todas
las noches y muchas tardes he

querido durante este tiempo escribir algo en él, y todas las noches
apagaba mi luz diciéndome a mí mismo

con la más pueril credulidad en mis propias resoluciones. ¡Eh!,


¡mañana le escribiré! Da gracias a que llegó

por fin este mañana que no es del todo malo: pero ¡ay de aquel
mañana que no ha de llegar jamás!

a) En este famoso artículo, arremete Larra contra uno de los que


consideraba vicios nacionales.

¿Cuál? Explica de qué manera revelan sus observaciones sobre este


asunto la actitud crítica del

autor ante la realidad española y sus propósitos reformistas.

b) ¿Qué función desempeña en el texto la figura de Sans-délai, el


amigo francés del narrador?

Comenta el contraste que se establece con el personaje del


genealogista.

c) Destaca en el primer párrafo del fragmento el estilo rápido y


entrecortado que utiliza Larra. ¿Qué

finalidad estilística tiene? Conéctese con el tema del texto.

d) En la reflexión de Larra al final del artículo, que se ofrece completa,


pueden observarse tanto la

actitud irónica del articulista como su característico escepticismo.


Comenta ambas ideas.

Un reo de muerte

Llegada la hora fatal, entonan todos los presos de la cárcel,


compañeros de destino del sentenciado,

y sus antecesores acaso, una salve en un compás monótono, y que


contrasta singularmente con las jácaras

y coplas populares, inmorales e irreligiosas, que momentos antes


componían, juntamente con las preces de
la religión, el ruido de los patios y calabozos del espantoso edificio. El
que hoy canta esa salve se la oirá

cantar mañana.

En seguida, la cofradía vulgarmente dicha de la Paz y Caridad recibe


al reo, que, vestido de una

túnica y bonete amarillos, es trasladado atado de pies y manos sobre


un animal, que sin duda podía por ser

el más útil y paciente es el más despreciado; y la marcha fúnebre


comienza.

Un pueblo entero obstruye ya las calles del tránsito. Las ventanas y


balcones están coronados de

espectadores sin fin, que se pisan, se apiñan y agrupan para devorar


con la vista el último dolor del

hombre.

LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS

Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

12

—¿Qué espera esa multitud?—diría un extranjero que desconociese


las costumbres— ¿Es un rey el

que va a pasar, ese ser coronado que es todo un espectáculo para el


pueblo? ¿Es un día solemne? ¿Es una

pública festividad? ¿Qué hacen ociosos esos artesanos? ¿Qué


curiosea esta nación?

Nada de eso. Ese pueblo de hombres va a ver morir un hombre.

—¿Dónde va?

—¿Quién es?

—¡Pobrecillo!

—Merecido lo tiene.

— ¡Ay, si va muerto ya!

— ¿Va sereno?

— ¡Qué entero va!


He aquí las preguntas y expresiones que se oyen resonar en derredor.
Numerosos piquetes de

infantería y caballería esperan en torno del patíbulo […] ¡Siempre


bayonetas en todas partes! ¿Cuándo

veremos una sociedad sin bayonetas? ¡No se puede vivir sin


instrumentos de muerte! Esto no hace, por

cierto, el elogio de la sociedad ni del hombre […]

Un tablado se levanta en un lado de la plazuela: la tablazón desnuda


manifiesta que el reo no es

noble. ¿Qué quiere decir un reo noble? ¿Qué quiere decir garrote vil?
Quiere decir indudablemente que no

hay idea positiva ni sublime que el hombre no impregne de


ridiculeces.

Mientras estas reflexiones han vagado por mi imaginación, el reo ha


llegado al patíbulo […] Las

cabezas de todos, vueltas al lugar de la escena, me ponen delante


que ha llegado el momento de la

catástrofe; el que sólo había robado acaso a la sociedad, iba a ser


muerto por ella; la sociedad también da

ciento por uno; si había hecho mal matando a otro, la sociedad iba a
hacer bien matándole a él. Una mal se

iba a remediar con dos. El reo se sentó por fin. ¡Horrible asiento! Miré
el reloj: las doce y diez minutos; el

hombre vivía aún…. De allí a un momento, una lúgubre campanada


en San Millán, semejante al estruendo

de las puertas de la eternidad que se abrían, resonó por la plazuela.


El hombre no existía ya; todavía no

eran las doce y once minutos. “La sociedad, exclamé, estará


satisfecha; ya ha muerto un hombre”.

a) El autor no ahorra los tintes románticos. Por ejemplo, en la


adjetivación. Coméntalo.

b) ¿Qué diversas actitudes de la gente revelan los comentarios que


hace al paso del reo? Descríbelas

uno a uno.
c) Larra elude elegantemente la descripción de la muerte. ¿Cómo lo
hace?

El Día de Difuntos de 1836. Fígaro en el cementerio

Dirigíanse las gentes por las calles en gran número y larga procesión,
serpenteando de unas a otras

como largas culebras de infinitos colores: ¡al cementerio, al


cementerio! ¡Y para eso salían de las puertas

de Madrid!

Vamos claros, dije yo para mí, ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o


dentro? Un vértigo espantoso se

apoderó de mí, y comencé a ver claro. El cementerio está dentro de


Madrid. Madrid es el cementerio. Pero

vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada


calle el sepulcro de un acontecimiento,

cada corazón la urna cineraria de una esperanza o de un deseo.

Entonces, y en tanto que los que creen vivir acudían a la mansión que
presumen de los muertos, yo

comencé a pasear con toda la devoción y recogimiento de que soy


capaz las calles del grande osario.

—¡Necios! — decía a los transeúntes—.¿Os movéis para ver muertos?


¿No tenéis espejos por

ventura? ¿Ha acabado también Gómez con el azogue de Madrid?


¡Miraos, insensatos, a vosotros mismos, y

en vuestra frente veréis vuestro propio epitafio! ¿Vaus a ver a


vuestros padres y a vuestros abuelos, cuando

vosotros sois los muertos? Ellos viven, porque ellos tienen paz; ellos
tienen libertad, laúnica posible sobre

la tierra, la que da la muerte; ellos no pagan contribuciones que no


tienen; ellos no serán alistados ni

movilizados; ellos no son presos ni denunciados; ellos, en fin, no


gimen bajo la jurisdicción del celador del

cuartel; ellos gimen bajo la jurisdicción del celador del cuartel; ellos
son los únicos que gozan de la libertad
de la imprenta, porque ellos hablan al mundo. Hablan en voz bien alta
y que ningún jurado se atrevería a

encausar y a condenar. Ellos, en fin, no reconocen más que una ley, la


imperiosa ley de la Naturaleza que

allí les puso, y a ésa la obedecen.

LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS

Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

13

—¿Qué monumento es este? —exclamé al comenzar mi paseo por el


vasto cementerio—. ¿Es el

mismo esqueleto inmenso de los siglos pasados o la tumba de otros


esqueletos? ¡Palacio! […] En el

frontispicio decía: “Aquí yace el trono; nació en el reinado de Isabel la


Católica, murió en La Granja de un

aire colado”. En el basamento se veían cetro y corona y demás


ornamentos de la dignidad real. La

legitimidad, figura colosal de mármol negro, lloraba encima. Los


muchachos se habían divertido en tirarles

piedras, y la figura maltratada llevaba sobre sí las muestras de la


ingratitud.

¿Y este mausoleo a la izquierda? La Armería. Leamos: Aquí yace el


valor castellano, con todos sus

pertrechos. R.I.P.

Los Ministerios: Aquí yace media España; murió de la otra media. […]

¿Qué es esto? ¡La cárcel! Aquí reposa la libertad de pensamiento.


¡Dios mío, en esta España, en el

país ya educado para las instituciones libres! Con todo, me acordé de


aquel célebre epitafio y añadí

involuntariamente:

Aquí el pensamiento reposa,

en su vida hizo otra cosa.

Dos redactores del Mundo eran las figuras lacrimatorias de esta


grande urna. Se veía en relieve una
cadena, una mordaza y una pluma. Esta pluma, dije para mí, ¿es la de
los escritores o la de los escribanos?

En la cárcel todo puede ser. […]

¡Fuera, exclamé, la horrible pesadilla, fuera! […] Una nube sombría lo


envolvió todo. Era la noche. El

frío de la noche helaba mis venas. Quise salir violentamente del


horrible cementerio. Quise refugiarme en

mi propio corazón, lleno no ha mucho de vida, de ilusiones, de


deseos.

¡Santo cielo! También otro cementerio. Mi corazón no es más que otro


sepulcro. ¿Qué dice? Leamos.

¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!

¡Silencio, silencio!!!

a) Es este uno de los últimos artículos que Larra escribió. El


pesimismo y la profunda depresión que

sufre se muestran con claridad en él. Comenta cómo se manifiestan


en su visión de las gentes, de

Madrid, de España entera y aun de sí mismo.

b) El tema de la muerte domina el artículo entero. La imagen de


Madrid —y en definitiva, de

España– como un cementerio resulta significativa por su fuerza y


expresividad. ¿Qué nos

transmite sobre la visión de Larra de la vida española? ¿Qué recursos


utiliza el autor para

desarrollar esta imagen?

c) La comparación entre los vivos y los muertos en el cuarto párrafo,


además de paradójica, resulta

reveladora de las preocupaciones e ideales que eran desde siempre


propios de Larra. ¿Cuáles

son? ¿Cómo se expresan?

d) Comenta cada uno de los epitafios con los que Larra fustiga con su
acostumbrada ironía algunas

de las instituciones españolas. ¿Muestra esta crítica la ideología


liberal del autor?
e) Finalmente, Larra vuelve los ojos hacia sí mismo para encontrar la
misma desolación que en todo

los demás. ¿Qué sentido tiene el contraste que se establece entre el


corazón lleno no ha mucho

de vida, de ilusiones, de deseo y el epitafio que se aplica a sí mismo?


Explica el carácter

romántico de esta idea.

EL TEATRO ROMÁNTICO

ÁNGEL DE SAAVEDRA, DUQUE DE RIVAS

Don Álvaro o la fuerza del sino constituye un hito fundamental en el


Romanticismo. La obra, que se estrenó

con gran éxito en 1835, suscitó la polémica y el asombro del público y


de la crítica, ya que suponía un

cambio radical respecto al teatro anterior y se alejaba de la normativa


neoclásica.

En la obra se presenta un amor imposible que no podrá sortear los


obstáculos impuestos por el código del

honor ni los designios del destino. El marqués de Calatrava prohíbe la


relación entre don Álvaro, indiano de

linaje desconocido, y su hija Leonor, perteneciente a la nobleza


sevillana. Cuando los enamorados son

LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS

Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

14

descubiertos, la pistola del protagonista se dispara y mata


accidentalmente al marqués. Aquí se inician los

infortunios de la pareja, que acaba muriendo de forma trágica.

En esta escena, don Álvaro y doña Leonor están a punto de fugarse


juntos. Don Álvaro le ha pedido a doña

Leonor que deje abierto el balcón de su habitación, pero el padre de


doña Inés sospecha. Quien habla es

Curra, la criada de doña Leonor:

CURRA: ¡Gracias a Dios!... Me temí


que todito se enredase,

y que señor se quedase

hasta la mañana aquí.

¡Qué listo cerró el balcón!...

Que por el del palomar

Vamos las dos a volar

Le dijo su corazón.

Abrirlo será lo primero;

(Ábrelo.)

Ahora, lo segundo es

Cerrar las maletas. Pues

Salgan ya de agujero.

(Saca CURRA unas maletas y ropa y

se pone a arreglarlo todo sin que

en ello repare DOÑA LEONOR)

DOÑA

LEONOR:

¡Infeliz de mí!... ¡Dios mío!

¿Por qué un amoroso padre,

que por mí tanto desvelo

tiene, y cariño tan grande,

se ha de oponer tenazmente

(¡ay, el alma se me parte!...)

a que yo dichosa sea

y pueda feliz llamarme?...

¿cómo quien tanto me quiere

puede tan cruel mostrarse?

Esta es la escena VII, Don Álvaro aparece con la intención de fugarse


con su amada:
DON ÁLVARO:

DOÑA LEONOR:

¡Mi encanto, mi tesoro! (DOÑA LEONOR, muy abatida, se apoya en el


hombro de DON

ÁLVARO, con muestras de desmayarse.)

Más, ¿qué es esto? ¡Ay de mí, tu mano yerta!

Me parece la mano de una muerta…

Frío está tu semblante

como losa de un sepulcro helado…

¡Don Álvaro!

DON ÁLVARO: ¡Leonor! (Pausa) Fuerza bastante

hay para todo en mí… ¡Desventurado!

La conmoción conozco que te agita,

inocente Leonor. Dios no permita

que por debilidad en tal momento

sigas mis pasos y mi esposa seas.

Renuncio a tu palabra y juramento;

hachas de muerte las nupciales teas

fueran para los dos… Si no me amas

como te amo yo a ti… Si arrepentida…

DOÑA LEONOR: Mi dulce esposo, con el alma y vida

es tuya tu Leonor; mi dicha fundo

en seguirte hasta el fin del ancho mundo.

Vamos; resuelta estoy, fijé mi suerte,

separarnos podrá solo la muerte.

(Va hacia el balcón, cuando de repente se oye ruido, ladridos y abrir y


cerrar de

puertas.)

DOÑA LEONOR ¡Dios mío! ¿Qué ruido es éste? ¡Don Álvaro! […] ¿Se
habrá puesto malo mi padre?...
[…] ¿Habrá llegado alguno de mis hermanos?

DON ÁLVARO Vamos, vamos, Leonor; no perdamos ni un instante.

(Vuelven hacia el balcón y de repente se ve por él el resplandor de


hachones de viento

LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS

Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

15

y se oye galopar de caballos)

DOÑA LEONOR ¡Somos perdidos! Estamos descubiertos… Imposible


es la fuga.

DON ÁLVARO Serenidad es necesario en todo caso […]

DOÑA LEONOR: ¡Ay, desdichada de mí! Don Álvaro, escóndete…


aquí… en mi alcoba…

DON ÁLVARO: (Resuelto) No, yo no me escondo… No te abandono en


tal conflicto. (Prepara una

pistola) Defenderte y salvarte es mi obligación.

DOÑA LEONOR: (Asustadísima) ¿Qué intentas? ¡Ay! Retira esa pistola


que me hiela la sangre…¡Por

Dios, sujétala…! ¿Contra alguno de mis hermanos?... ¿Para matar a


alguno de los

fieles y antiguos criados de esta casa…?

DON ÁLVARO: (Profundamente confundido) No, no, amor mío… La


emplearé en dar fin a mi

desventurada vida.

DOÑA LEONOR: ¡Qué horror! ¡Don Álvaro!

ESCENA VIII

Ábrese la puerta con estrépito, después de varios golpes en ella, y


entra el MARQUÉS, en bata y gorro, con

un espadín desnudo en la mano, y detrás, dos criados mayores con


luces.

MARQUÉS (Furioso) ¡Vil seductor!... ¡Hija infame!

DOÑA LEONOR (Arrojándose a los pies de su padre.) ¡Padre!... ¡Padre!


MARQUÉS No soy tu padre… Aparta… Y tú, vil advenedizo…

DON ÁLVARO Vuestra hija es inocente… Yo soy el culpado…


Atravesadme el pecho (Hinca una

rodilla)

MARQUÉS Tu actitud suplicante manifiesta lo bajo de tu condición…

DON ÁLVARO (Levantándose) ¡Señor marqués!... ¡Señor marqués!

MARQUÉS (A su hija) Quita, mujer inicua. (A CURRA, que le sujeta el


brazo.) Y tú, infeliz, ¿osas

tocar a tu señor? (A los criados) Ea, echaos sobre ese infame,


sujetadle, atadle…

DON ÁLVARO (Con dignidad) Desgraciado del que me pierda el


respeto. (Saca una pistola y la

monta.)

DOÑA LEONOR Corriendo hacia DON ÁLVARO) ¡Don Álvaro! ¿Qué vas
a hacer?

MARQUÉS Echaos sobre él al punto.

DON ÁLVARO ¡Ay de vuestros criados si se mueven! Vos solo tenéis


derecho para atravesarme el

corazón.

MARQUÉS ¿Tú morir a manos de un caballero? No; morirás a la del


verdugo.

DON ÁLVARO: ¡Señor marqués de Calatrava! Mas, ¡ah! no; tenéis


derecho para todo… Vuestra hija es

inocente… Tan pura como el aliento de los ángeles que rodean el


trono del Altísimo.

La sospecha a que pueda dar origen mi presencia aquí a tales horas


concluya con mi

muerte, salga envolviendo mi cadáver como si fuera una mortaja… Sí,


debo morir…

pero a vuestras manos. (Pone una rodilla en tierra) Espero resignado


el golpe; no lo

resistiré; ya me tenéis desarmado. (Tira la pistola, que al dar en tierra


se dispara y
hiere al marqués, que cae moribundo en manos de su hija y de los
criados, dando un

alarido).

MARQUÉS Muerto soy… ¡Ay de mí!

DON ÁLVARO ¡Dios mío! ¡Arma funesta! ¡Noche terrible!

DOÑA LEONOR: ¡Padre, padre!

MARQUÉS Aparta; sacadme de aquí… donde muera sin que esta vil
me contamine con tal

nombre.

DOÑA LEONOR: ¡Padre!

MARQUÉS: ¡Yo te maldigo!

(Cae LEONOR en brazos de DON ÁLVARO, que la arrastra hacia el


balcón).

LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS

Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

16

Don Álvaro sale huyendo y doña Leonor decide recluirse en un


monasterio como ermitaña. Solo el padre

prior del convento próximo sabe que la persona que vive en una
cueva haciendo penitencia es una mujer.

Mientras tanto, don Álvaro, convencido de que su destino le impide


ser feliz huye de España y se alista en

el ejército con la intención de morir en la batalla. Allí conoce a otro


militar, don Carlos, con quien traba una

estrecha amistad tras salvarle la vida. Don Carlos descubre por


casualidad que don Álvaro es el causante de

la desgracia de su familia y decide desafiarle a un duelo. Don Álvaro


lo mata y desesperado, decide volver a

España y retirarse del mundo haciéndose fraile. Por casualidad, se


aloja en el convento cercano a la cueva

donde hace penitencia doña Leonor, pero ninguno de los dos sabe
que el otro está allí. Al convento se
dirige don Alfonso, el otro hermano de doña Leonor, dispuesto a
vengarse de don Álvaro:

DON ALFONSO

De aquel virrey fementido

que (pensando aprovecharse

de los trastornos y guerras,

de los disturbios y males

que la sucesión al trono

trajo a España) formó planes

de tornar su virreinato

en imperio y coronarse,

casando con la heredera

última de aquel linaje

de los Incas (que en lo antiguo

del mar del Sur a los Andes

fueron los emperadores)

eres hijo. De tu padre

las traiciones descubiertas,

aun a tiempo de evitarse,

con su esposa, en cuyo seno

eras tú ya peso grave,

huyó a los montes, alzando

entre los indios salvajes

de traición y rebeldía

el sacrílego estandarte.

No les ayudó fortuna,

pues los condujo a la cárcel

de Lima, do tú naciste...

(Hace extremos de indignación


Don Álvaro)

Oye...espera hasta que acabe.

El triunfo del rey Felipe

y su clemencia notable

suspendieron la cuchilla

que ya amargaba a tus padres;

y en una prisión perpetua

convirtió el suplicio infame.

Tú entre los indios creciste,

como fiera te educaste

y viniste ya mancebo

con oro y favor grande

a buscar completo indulto

para tus traidores padres.

Mas no, que viniste sólo

para asesinar, cobarde,

para seducir, inicuo,

y para que yo te mate.

DON ÁLVARO (Despechado)

Vamos a probarlo al punto.

DON ALFONSO

Ahora tienes que escucharme.

Que has de apurar, ¡vive el Cielo!,

hasta las heces el cáliz.

Y si, por ser mi destino,

consiguieses el matarme,

quiero, allá en tu aleve pecho,

todo un infierno dejarte.

El rey, benéfico, acaba


de perdonar a tus padres.

Ya están libres y repuestos

en honras y dignidades.

La gracia alcanzó tu tío,

que goza favor notable,

y andan todos tus parientes

afanados por buscarte

para que tenga heredero...

DON ÁLVARO (Muy turbado y

fuera de sí)

Ya habéis dicho bastante...

No sé dónde estoy, ¡oh cielos!

Si es cierto, si son verdades

las noticias que dijisteis...

(Enternecido y confuso)

¡todo puede repararse!

Si Leonor existe, todo:

¿Veis lo ilustre de mi sangre?...

¿Veis...?

DON ALFONSO

Con sumo gozo veo

que estáis ciego y delirante.

¿Qué es reparación?... Del mundo

amor, gloria, dignidades

no son para vos... Los votos

religiosos e inmutables

que os ligan a este desierto

esa capucha, ese traje,

capucha y traje que encubren


a un desertor, que al infame

suplicio escapó en Italia,

de todo incapaz os hacen.

Oye cuál truena indignado

(Truena).

contra ti el Cielo...Esta tarde

completísimo es mi triunfo.

Un sol hermoso y radiante

te he descubierto, y de un soplo

luego ha sabido apagarle.

DON ÁLVARO (Volviendo al furor)

¿Eres monstruo del infierno,

prodigio de atrocidades?

DON ALFONSO

Soy un hombre rencoroso

que tomar venganza sabe.

Y porque sea más completa,

te digo que no te jactes

de noble...Eres un mestizo,

fruto de traiciones.

DON ÁLVARO (En el extremo de la

desesperación)

Baste.

¡Muerte y extermino! ¡Muerte

para los dos! Yo matarme

sabré, en teniendo el consuelo

de beber tu inicua sangre.

(Toma la espada, combaten, cae

herido Don Alfonso)


LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS

Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

17

JORNADA V, ESCENA SEXTA

DON ALFONSO.- Ya lo conseguiste, ¡Dios mío,

confesión! Soy cristiano... Perdonadme... Salva mi

alma...

DON ÁLVARO.- (Suelta la espada y queda como

petrificado) ¡Cielos!...¡Dios mío!... ¡Santa Madre de

los Ángeles!... ¡Mis manos tintas en sangre..., en

sangre de Vargas!...

DON ALFONSO.- ¡Confesión, confesión!... Conozco

mi crimen y me arrepiento... Salvad mi alma, vos

que sois ministro del Señor...

DON ÁLVARO (Aterrado).- ¡No ; yo no soy más que

un réprobo, presa infeliz del demonio! Mis palabras

sacrílegas aumentarían vuestra condenación. Estoy

manchado de sangre, estoy irregular...Pedid a Dios

misericordia... Y... esperad..., cerca vive un santo

penitente...; podrá absolveros... Pero está prohibido

acercarse a su mansión... ¿Qué importa? Yo que

roto todos los vínculos, que he hollado todas las

obligaciones...

DON ALFONSO.- ¡Ah, por caridad, por caridad...!

DON ÁLVARO.- Sí; voy a llamarlo...al punto...

DON ALFONSO.- Apresuráos, padre...¡Dios mío!

(Don Álvaro corre a la ermita y golpea la puerta.)

DOÑA LEONOR.- (Dentro) ¿Quién se atreve a llamar

a esta puerta? Respetad este asilo.


DON ÁLVARO.- Hermano, es necesario salvar un

alma, socorrer a un moribundo; venir a darle el

auxilio espiritual.

DOÑA LEONOR.- (Dentro) Imposible; no puedo;

retiraos.

DON ÁLVARO.- Hermano, es necesario salvar un

alma, socorrer a un moribundo; venir a darle el

auxilio espiritual.

DOÑA LEONOR .- (Dentro) Imposible; no puedo;

retiraos.

DON ÁLVARO.- Es indispensable; vamos. (Golpea

fuertemente la puerta)

DOÑA LEONOR.- (Dentro, tocando la campanilla)

¡Socorro, socorro!

ESCENA X

Los mismos y DOÑA LEONOR. Vestida con un saco y esparcidos sus


cabellos, pálida y desfigurad aparece a

la puerta de la gruta y se oyen repicar a los lejos las campanas del


convento.

DOÑA LEONOR.- Huid, temerario; temed la ira del

Cielo.

DON ÁLVARO.- (Retrocediendo horrorizado por la

montaña abajo.) ¡Una mujer!... ¡Cielos!... ¡Qué

acento!...¡Es un espectro!...Imagen adorada...

¡Leonor, Leonor!

DON ALFONSO.- (Como queriéndose incorporar)

¡Leonor!...¿Qué escucho? ¡Mi hermana!

DOÑA LEONOR.- (Corriendo detrás de don Álvaro)

¡Dios mío! ¿Es don Álvaro?.... Conozco su voz,,, Él

es...¡Don Álvaro!
DON ALFONSO.- ¡Oh furia! Ella es...estaba aquí con

su seductor!...¡Hipócritas!... ¡Leonor!

DOÑA LEONOR.- ¡Cielos!... ¡otra voz conocida!...

Mas, ¿qué veo? (Se precipita hacia donde ve a don

Alfonso)

DON ALFONSO.- ¡Ves al último de tu infeliz familia!

DOÑA LEONOR.- (Precipitándose en los brazos de su

hermano) ¡Hermano mío!... ¡Alfonso!

DON ALFONSO.- (Hace un esfuerzo, saca un puñal y

hiere de muerte a doña Leonor) Toma, causa de

tantos desastres, recibe el premio de tu deshonra...

Muero vengado. (Muere)

DON ÁLVARO.- ¡Desdichado!... ¿Qué hiciste?...

¡Leonor! ¿Eras tú?... ¿Tan cerca de mí estabas?...

¡Ay! (Sin osar acercarse a los cadáveres.) Aún

respira... aún palpita aquel corazón todo mío...

Ángel de mi vida. Vive, vive... Yo te adoro...¡Te hallé

por fin...; sí, te hallé... muerta! (Queda inmóvil)

ESCENA ÚLTIMA

Hay un rato de silencio, los truenos resuenan más fuertes que nunca,
crecen los relámpagos y se oye cantar

a lo lejos el Miserere a la Comunidad, que se acerca lentamente.

VOZ.- (Dentro) Aquí, aquí. ¡Qué horror! (Don Álvaro vuelve en sí,
luego huye hacia la montaña. Sale el

Padre Guardián de la Comunidad, que queda asombrado).

LITERATURA ROMÁNTICA - TEXTOS

Lengua castellana y Literatura – 1º Bachillerato

18

PADRE GUARDIÁN.- ¡Dios mío!... ¡Sangre derramada! ¡Cadáveres!...


¡La mujer penitente!
TODOS LOS FRAILES.- ¡Una mujer!... ¡Cielos!

PADRE GUARDIÁN.- ¡Padre Rafael!

DON ÁlVARO.- (Desde un risco, con sonrisa diabólica, todo convulso)


Busca, imbécil, al padre Rafael... Yo

soy un enviado del infierno, soy el demonio exterminador. Huid,


miserables.

TODOS.- ¡Jesús! ¡Jesús!

DON ÁLVARO.- Infierno, abre tu boca y trágame. Húndase el cielo,


perezca la raza humana; exterminio,

destrucción... (Sube a lo más alto del monte y se precipita)

EL PADRE GUARDIÁN Y LOS FRAILES.- (Aterrados y en actitudes


diversas) ¡Misericordia, Señor,

misericordia!.

a) El destino cumple un papel esencial desde el mismo comienzo de


la acción: se superpone a la

voluntad y a la acción de los personajes, quienes, arrastrados por él,


verán frustrados todos sus

anhelos. En muchas ocasiones, este destino se presenta como una


casualidad forzada por el

propio autor. ¿Aparece de esta forma en algún momento del pasaje?


Coméntalo.

b) En conexión con el destino se presenta también el tema del error


funesto. ¿Qué es lo que provoca

el cambio de actitud de don Alfonso, quien, herido de muerte, se


manifiesta arrepentido de su

actuación y pide confesión, y un instante después, preso nuevamente


de la ira, mata a su propia

hermana?

c) Los elementos escenográficos cobran una importancia fundamental


en este final de la obra.

Señálalo y coméntalo. ¿Cuál es su función en el texto?

d) Las palabras finales de don Álvaro son muy significativas. Las


actitudes irreverentes y aun
demoniacas son muy frecuentes en ciertos personajes románticos
(pueden observarse también en

don Juan Tenorio y en el protagonista de El estudiante de Salamanca).


Comenta cómo se

entiende en la obra esta reacción del personaje. ¿Con qué ideas y


presupuestos básicos de la

ideología romántica se relaciona esta tendencia hacia lo demoníaco?

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