SISTEMAS
SISTEMAS
En el adulto consta de 206 huesos, aunque diferentes autores dependiendo de sus propias
consideraciones, citan hasta 219.
Representa alrededor del 12 % del peso total del cuerpo humano, por lo tanto, el esqueleto de una
persona de 75 kilogramos pesa 9 kilogramos.
Los huesos se unen entre sí mediante articulaciones y están estrechamente unidos a ligamentos,
tendones, y músculos.
El esqueleto, también llamado sistema esquelético o sistema óseo, forma el aparato locomotor, junto
con el sistema muscular.
El esqueleto axial forma el núcleo central del cuerpo e incluye la columna vertebral, la caja torácica, el
cráneo y otros huesos asociados.
El esqueleto apendicular, conectado al esqueleto axial, está compuesto por la cintura escapular, la
cintura pélvica y los huesos de las extremidades superiores e inferiores.
Funciones
El esqueleto tiene varias funciones:
Sostén mecánico y mantenimiento postural: El esqueleto funciona como una estructura rígida que da
forma al organismo, mantiene la morfología corporal y hace posible la posición bípeda.
Movimiento: Las uniones entre dos huesos adyacentes (articulaciones) hacen posible los movimientos
corporales, además los huesos sirven como lugar de inserción a los tendones de los músculos.
Protección: El esqueleto actúa en muchos casos como protección de los órganos internos. De esta forma
los huesos que forman el cráneo protegen el encéfalo, las vértebras de la columna vertebral sirven de
protección a la médula espinal y las costillas evitan que se produzcan daños en los pulmones, el corazón
y los grandes vasos sanguíneos del tórax.
Producción de células sanguíneas: Tiene lugar en la médula ósea roja que se encuentra en el interior de
algunos huesos.
Divisiones
El esqueleto humano se divide en dos partes:
Esqueleto axial, formado por el cráneo, columna vertebral, costillas y esternón. Consta de 80 huesos.
Esqueleto apendicular, formado por los huesos de los miembros superiores e inferiores junto con las
cinturas escapular y pelviana. Consta de 126 huesos
Epífisis. Se llama epífisis a cada uno de los extremos de los huesos largos.
Metáfisis. Se llama metáfisis a una zona intermedia de los huesos largos que está situada entre la zona
central (diáfisis) y los extremos (epífisis).
Cartílago articular. Es una estructura formada por tejido cartilaginoso que se interpone entre los
extremos de dos huesos adyacentes, permitiendo el deslizamiento de las superficies en contacto gracias
a que presenta un coeficiente de fricción muy bajo. No tiene vasos sanguíneos y se nutre a través de las
moléculas del líquido sinovial que penetran en su superficie. Está formado por células especializadas
llamadas condrocitos y una matriz extracelular compuesta por fibras de colágeno tipo II.
Periostio. Membrana de tejido conectivo fibrosa y resistente que cubre los huesos por su superficie
externa.
Cavidad medular. Es un espacio sin tejido óseo ubicado en la zona central de la diáfisis de los huesos
largos. La cavidad medular esta rellena por médula ósea amarilla, tejido formado por células adiposas
que almacenan importantes cantidades de triglicéridos que suponen una reserva energética. No debe
confundirse la médula ósea amarilla con la médula ósea roja, también presente en los huesos, que tiene
la función de producir las células sanguíneas.
Endostio. Membrana delgada del tejido conjuntivo que tapiza la superficie interior de la cavidad
medular de los huesos largos.
Tipos de huesos
Los huesos del esqueleto humano pueden dividirse en varios tipos dependiendo de su forma.
Huesos largos. Predomina la longitud sobre otras dimensiones como ocurre con los principales huesos
de las extremidades: fémur, tibia, peroné, húmero, cúbito y radio.
Huesos cortos. No predomina ninguna de las dimensiones sobre las restantes, su forma es más o menos
cúbica. Por ejemplo los pequeños huesos que forman el carpo en la muñeca y el tarso en el tobillo.
Huesos planos. Por ejemplo los huesos que forman la bóveda del cráneo.
Huesos irregulares. Por ejemplo las vértebras que forman la columna vertebral.
Huesos sesamoideos. Son pequeños huesos accesorios que se presentan en diversas localizaciones,
generalmente en las proximidades de los tendones, sobre todo en manos y pies. Reciben su nombre
porque la forma puede recordar a la de la semilla del sésamo.
Articulaciones
Articulación sinovial.
Artículo principal: Articulación (anatomía)
Constituyen el lugar de unión entre 2 huesos. Son imprescindibles para que exista movilidad, si no
existieran articulaciones el esqueleto sería una estructura rígida y el movimiento muy limitado o
imposible.
Existen varios tipos de articulaciones, algunas hacen posible una amplia variedad de movimiento en
todas direcciones como la articulación del hombro, otras solo permiten un tipo de movimiento como la
articulación del codo. Algunas son fijas como las que se establecen entre los huesos que forman el
cráneo que no permiten ningún movimiento (sinartrosis).
Las articulaciones con amplia movilidad reciben el nombre de articulaciones sinoviales o diartrosis, se
caracterizan porque los extremos de los huesos están firmemente unidos mediante una cápsula
articular. En el interior de la articulación existe un espacio libre que está relleno por el líquido sinovial.
Este tipo de articulaciones son las que existen en las extremidades (hombro, rodilla, codo, etc.)
Número de huesos
La columna vertebral consta de 26 huesos.
El número de huesos que forman el esqueleto de un adulto humano es 206, sin contar los pequeños
huesos sesamoideos ni los huesos suturales o supernumerarios que algunas personas tienen en el
cráneo.
En la infancia el número de huesos es superior, pues algunos se sueldan durante el proceso del
desarrollo, esto ocurre con los huesos de la pelvis (ilion, isquion y pubis) que se sueldan en el adulto
originando el hueso coxal, también el coxis está formado por la fusión de 3 o 4 pequeñas vértebras. En
algunos textos se considera el hueso del estribo situado en el oído medio como dos unidades
independientes (lenticular y estribo) por lo que se da la cifra de 208 huesos. En un porcentaje
importante de la población las pequeñas vértebras coxígeas no se sueldan totalmente y permanecen
independientes, también pueden existir una o dos costillas supernumerarias en la última vértebra
cervical (costillas cervicales).
Todas estas consideraciones y algunas más hacen que el recuento total de huesos del esqueleto humano
no sea tan fácil de determinar con exactitud como podría parecer y el número total de huesos que se
describen en los textos de anatomía es variable dependiendo de las consideraciones de cada autor,
citándose en ocasiones hasta 219 huesos sin contar los sesamoideos.
En la siguiente descripción se citan los 206 huesos independientes del adulto y su ubicación según las
cifras más generalmente aceptadas.
Uno de los esquemas para el estudio del esqueleto humano lo divide en dos partes:
Esqueleto axial: está formado por el cráneo, columna vertebral, costillas y esternón. Constituye el eje
del cuerpo y forma una fuerte estructura que protege al sistema nervioso central y los órganos situados
en el interior del tórax: pulmones, corazón y grandes vasos sanguíneos.
Esqueleto apendicular: está formado por los huesos que forman la cintura escapular y cintura pelviana y
los que constituyen las cuatro extremidades (brazos y piernas). Los huesos situados en las cinturas unen
el esqueleto axial con el apendicular, es decir el tronco con las extremidades. La cintura escapular sirve
de unión entre el tronco y la extremidad superior y la cintura pelviana une el tronco con la extremidad
inferior, obsérvese que el concepto anatómico de cintura es diferente al uso que se le da a este término
en la vida ordinaria.
Dimorfismo sexual
Existen sutiles diferencias que permiten distinguir el esqueleto de un varón del de una mujer, sobre todo
en el cráneo, el maxilar inferior y la pelvis. En general, los elementos esqueléticos femeninos tienden a
ser más pequeños y menos robustos que los masculinos dentro de una misma población. La pelvis
femenina presenta características que facilitan el parto, es más ancha y más baja que la masculina.
PELBIS MASCULINA
PELVIS FEMENINA
Tejido óseo
Imagen microscópica de una sección de tejido óseo compacto.
El tejido óseo es el que forma la mayor parte del esqueleto. Es un tejido dinámico que se modifica a lo
largo de la vida y está formado por células y una matriz intercelular dura y resistente. La matriz ósea se
compone de un 25 % de agua, 25 % de proteínas y 50 % de sales minerales, principalmente sales de
calcio (hidroxiapatita cálcica y fosfato cálcico). Las células que lo componen son de 4 tipos
Células osteoprogenitoras. Son células precursoras que originan las restantes células del tejido óseo.
El tejido óseo puede ser de dos tipos: tejido óseo compacto y tejido óseo esponjoso.
Hormona del crecimiento o GH: Aumenta la formación de hueso, su exceso causa gigantismo.
Andrógenos: Producen una aceleración del crecimiento óseo. Sin embargo, el exceso de
andrógenos en la etapa puberal causa también un cierre epifisario precoz por lo que la talla final adulta
será más baja que la media.
Vitamina D: Estimula el transporte activo de calcio y de fósforo a través del intestino. Su déficit
favorece la pérdida de mineralización ósea y provoca osteoporosis u osteomalacia.
Don Sebastián de Morra, un bufón afectado por acondroplasia, pintado por Velázquez.
Debe distinguirse las enfermedades que afectan principalmente a los huesos de aquellas que alteran el
funcionamiento de las articulaciones
Huesos
Raquitismo. Esta enfermedad es propia de la infancia, se presenta con carencia de vitamina D.
Osteoporosis. Consiste en la pérdida de densidad del hueso por deficiente mineralización y pérdida de
las proteínas óseas. Provoca fragilidad de la estructura y se producen fracturas sin traumas o por
traumatismos leves.
Osteomielitis. Infección que afecta al tejido óseo. Uno de los gérmenes que puede provocar
osteomielitis es el bacilo de Koch, agente causante de la tuberculosis.
Osteomalacia. Se produce una alteración en el hueso de tal forma que el depósito de sales de calcio es
insuficiente. Por ello los huesos son débiles y se deforman con facilidad. Si afecta a niños en periodo de
crecimiento se llama raquitismo. Una de las causas es el déficit de vitamina D.
Cáncer óseo primario. Los tumores óseos pueden ser de diferentes tipos, entre ellos el osteosarcoma y
el condrosarcoma.
Osteogénesis imperfecta. Enfermedad congénita que provoca huesos propensos a la fracturas y de
escasa resistencia. Se debe a la falta de producción de una de las proteínas que forman la matriz ósea.
Acromegalia. Se debe a aumento en la producción de hormona del crecimiento, lo que provoca que los
huesos aumenten de tamaño de forma descontrolada.
Acondroplasia. Enfermedad de origen genético que provoca enanismo por disminución en la longitud de
los huesos, sobre todo los de las extremidades.
Articulaciones
Artritis.
Artrosis. Enfermedad degenerativa muy frecuente en personas de edad media o avanzada que afecta a
las articulaciones.
Coccigodinia.
Médula ósea
La médula ósea es un tipo de tejido biológico flexible que se encuentra en el interior de los huesos
largos, vértebras, costillas, esternón, huesos del cráneo, cintura escapular y pelvis.
Todas las células sanguíneas derivan de una célula madre hematopoyética pluripotencial ubicada en la
médula ósea.
En promedio, la médula ósea constituye el 4% del total de la masa corporal del ser humano; por ejemplo
en un adulto que pesa unos 65 kilos, su médula ósea pesa unos 2.6 kg.
El componente hematopoyético de la médula ósea produce unos 500 000 millones de glóbulos rojos
por día, que utilizan la vasculatura de la médula ósea como conducto de la circulación sistémica del
cuerpo.
La médula ósea también es un componente clave del sistema linfático, produciendo los linfocitos que
forman parte del sistema inmune del cuerpo.
La médula ósea roja, que ocupa el tejido esponjoso de los huesos planos, como el esternón, las
vértebras, la pelvis y las costillas; es la que tiene la función hematopoyética.
La médula ósea amarilla, que es tejido adiposo y se localiza en los canales medulares de los
huesos largos.
La médula gris, sumamente rara en el hombre ya que aparece después de los 50 años
sustituyendo la médula amarilla. Está formada por una sustancia gelatinosa de aspecto grisáceo, que se
piensa que puede estar formada por hidratos de carbono. Se da sobre todo en los roedores.
La médula ósea roja, a la que se refiere habitualmente el término médula ósea, es el lugar
donde se produce la sangre (hematopoyesis), porque contiene las células madre que originan los tres
tipos de células sanguíneas que son los leucocitos, hematíes y plaquetas.
Los trasplantes de médula ósea están siendo muy útiles en la investigación y en las terapias de
regeneración del sistema nervioso central, debido al tipo de células (pluripotenciales) que la componen;
siendo de las líneas celulares más utilizadas en estos campos
Sistema muscular
El sistema muscular es un conjunto de músculos que pueden ser controlados de forma voluntaria por un
organismo vivo.
En la mayor parte de los textos se considera que el sistema muscular está formado por los músculos
voluntarios.
El resto de músculos que incluyen el músculo liso y el cardiaco se integran en otros sistemas por tener
funciones muy diferentes.
Por ejemplo el músculo cardiaco se incluye dentro del sistema cardiovascular y los músculos de la pared
bronquial dentro del aparato respiratorio. Los artículos que deben consultarse para la descripción de
todos los músculos, tanto voluntarios como involuntarios son: músculo y tejido muscular.
Su función principal es conseguir movilidad, acción que tiene lugar cuando los estímulos eléctricos
procedentes del sistema nervioso provocan la contracción de las fibras musculares. Los músculos que se
contraen de forma automática como el músculo cardíaco o la musculatura lisa no se consideran
habitualmente parte del sistema muscular.
Tejido muscular
Existen básicamente tres tipos de tejido muscular: esquelético, cardiaco y liso. Los tres presentan la
propiedad de la contractibilidad por la cual las células pueden disminuir y aumentar su longitud, pero
difieren por sus características microscópicas, localización y la forma en que se regula la contracción que
puede ser voluntaria a través de órdenes generadas en el lóbulo frontal del cerebro o involuntaria, es
decir automática sin que intervenga la voluntad, tal como ocurre en el músculo cardiaco o en la capa
muscular que está situada en la pared del intestino.[3][4]El tejido muscular está formado por células
llamadas miocitos y también tiene cuatro propiedades principales que lo diferencian del resto de los
tejidos
Excitabilidad eléctrica. El tejido muscular recibe impulsos eléctricos del sistema nervioso y responde a
los mismos generando movimiento.
Contractibilidad. Se define como la capacidad de acortamiento que genera una tensión llamada fuerza
de contracción. Si la tensión producida supera la resistencia, se produce un movimiento que será
diferente dependiendo del lugar en el que esté situado el músculo.
Extensibilidad. Es la capacidad del músculo para extenderse sin sufrir daño alguno. Esta propiedad
puede apreciarse claramente en la capa muscular del estómago que se distiende considerablemente
cuando el estómago se llena de comida durante el proceso de digestión.
Elasticidad. Se refiere a la capacidad del tejido muscular para volver a su longitud original después del
proceso de contracción o tras su estiramiento.
Si se compara el tejido muscular con otros tejidos como el tejido óseo que forma los huesos, puede
comprenderse fácilmente la importancia de estas cuatro propiedades. El tejido óseo no es excitable
eléctricamente, tampoco tiene capacidad de contraerse o variar de forma. No es extensible, si sufre un
alargamiento se rompe provocando una fractura.
Células musculares
Fibra muscular.
Las células que forman el tejido muscular se llaman miocitos o fibras musculares debido a su forma
alargada. Los miocitos del músculo estriado son muy largos, tienen forma cilíndrica y están
multinucleados, es decir cada célula contiene varios núcleos. Las fibras musculares individuales se
agrupan formando fascículos. Cada fibra está rodeada por una capa de tejido conjuntivo que se llama
endomisio, mientras que el fascículo completo está envuelto en el perimisio. Varios fascículos se
agrupan para formar el músculo íntegro que está rodeado por el epimisio.
Las fibras musculares poseen abundantes filamentos internos llamados miofibrillas, que se ubican
paralelamente a lo largo del eje mayor de la célula y ocupan casi toda la masa celular. Las miofibrillas de
las fibras musculares lisas son aparentemente homogéneas, pero las del músculo estriado presentan
zonas de distinta refringencia, debido a la distribución de los componentes principales de las
miofibrillas, las proteínas miosina y actina.
La membrana que rodea la célula muscular se denomina sarcolema, mientras que el citoplasma se llama
sarcoplasma. La región en la que se encuentran los filamentos de actina y miosina recibe el nombre de
sarcómero.
Placa neuromuscular
La placa neuromuscular o unión neuromuscular es la conexión que se establece entre una neurona
motora y un músculo, mediante la cual la neurona transmite impulsos eléctricos a la fibra muscular y
esta se contrae. En la placa neuromuscular intervienen dos células: la neurona motora (motoneurona) y
la célula muscular (miocito). Entre ellas queda un espacio que se llama hendidura sináptica.
Cuando un impulso nervioso (potencial de acción) viaja a través del axón de una neurona motora,
alcanza al final de su recorrido la región que se conoce como botón terminal, en donde libera el
neurotransmisor acetilcolina a la hendidura sináptica. La acetilcolina se une a la membrana de la célula
muscular y hace que esta altere su potencial de membrana (despolarización). La despolarización se
extiende a través de toda la fibra y provoca su contracción que es la respuesta final. La despolarización
de la membrana del miocito se desencadena por la apertura de canales de calcio que permite al calcio
extracelular penetrar en la célula muscular.
Contractibilidad
La contractibilidad es la propiedad que tienen las fibras musculares para acortarse y hacerse más
gruesas. Ello es posible porque cada célula contiene numerosos filamentos que están formados de dos
proteínas diferentes llamadas actina y miosina, ambos tipos tienen aspecto diferente, los filamentos de
actina son delgados y de color claro, mientras que los de miosina son de color oscuro y gruesos. Se
alternan entre sí imbricados como cuando se entrelazan los dedos de las manos.[7]
Según el modelo del filamento deslizante, en situación de reposo la fibra muscular presenta un grado
moderado de solapamiento entre los filamentos de actina y miosina, en estado de contracción el
solapamiento aumenta, mientras que si se produce una elongación muscular el solapamiento disminuye
y puede llegar a ser nulo.[8]
El mantenimiento de una postura corporal determinada requiere una actividad continua del sistema
nervioso para ajustar la actividad de la musculatura del tronco y las extremidades, de tal forma que en
cada momento el tono muscular se adapta a la situación de las articulaciones y a la existencia de cargas
externas, por ejemplo cuando se transportan objetos pesados.
Las fibras de los músculos estriados pueden clasificarse en varias categorías: tipo I, tipo II y tipo IIa.
Tipo I. También llamada fibras de contracción lenta o rojas, son de diámetro pequeño, están irrigadas
por gran cantidad de vasos sanguíneos y poseen en su interior numerosas mitocondrias pero muy poco
glucógeno. Funcionan principalmente para actividades que precisan contracciones de poca intensidad
pero muy prolongadas en el tiempo, por ejemplo el mantenimiento de la postura corporal.[10]
Tipo II. También llamadas de contracción rápida o blancas. Tienen características opuestas a las fibras de
tipo I, el diámetro es mayor, están poco vascularizadas, contienen pocas mitocondrias y mucho
glucógeno. El organismo las utiliza principalmente para ejercicios poco duraderos en el tiempo, pero de
intensidad alta. Son muy sensibles a la fatiga.[10]
Tipo IIa. Tienen características intermedias entre las de tipo I y tipo II. Dependiendo del tipo de
entrenamiento que realice una persona, pueden transformarse en fibras de tipo I, si predominan los
ejercicios de fuerza prolongados, o en fibras de tipo II si en el entrenamiento predominan ejercicios que
precisen actividad muscular intensa pero de corta duración, entre 30 segundos y 2 minutos.[10]
Tipos de músculos
Artículo principal: Músculos
1. Músculo estriado.
2. Músculo liso.
3. Músculo cardíaco.
Existen tres tipos de músculo: músculo esquelético, músculo liso y músculo cardiaco. En la mayor parte
de los textos se considera que el sistema muscular está formado únicamente por los músculos
esqueléticos que son los que hacen posible los movimientos voluntarios.[3][2] Sin embargo en ocasiones
se incluye el músculo liso y el músculo cardiaco en este sistema, aunque sus funciones son muy
diferentes como se reseña a continuación:
Microfotografía con poco aumento de una sección del músculo estriado de un cerdo.
El músculo estriado es un tipo de músculo que tiene como unidad fundamental el sarcómero. Al verse a
través de un microscopio, presenta estrías, que están formadas por las bandas claras y oscuras
alternadas compuestas de actina y miosina. Está formado por fibras musculares en forma de huso, con
extremos muy afinados, y más largas que las del músculo liso.
La función principal de los músculos estriados es generar los movimientos voluntarios. Otra función es el
mantenimiento de la estabilidad corporal que es posible gracias a una contracción parcial constante y
mantenida que se llama tono muscular. Por otra parte los músculos estriados son la principal fuente de
calor corporal y contribuyen a mantener la temperatura del organismo próxima a 37º centígrados.
Músculo liso
El músculo liso, también conocido como visceral o involuntario, se compone de células en forma de huso
que poseen un núcleo central que se asemeja en su forma a la célula que lo contiene; carece de estrías
transversales aunque muestra ligeramente estrías longitudinales. El estímulo para la contracción de los
músculos lisos está mediado por el sistema nervioso vegetativo autónomo. El músculo liso se localiza en
el aparato reproductor y excretor, en los vasos sanguíneos, en la piel y otros órganos internos.
Las funciones del músculo liso son muy diferentes según su ubicación, las fibras que forman parte del
tubo digestivo provocan al contraerse los movimientos peristálticos , las situadas en las paredes de los
vasos sanguíneos causan disminución o aumento en el calibre de los vasos según se contraigan o relajen,
las localizadas en los bronquios pueden aumentar o disminuir el calibre en los bronquios, las ubicadas en
la dermis constituyen los músculos erectores del pelo, mientras que las fibras musculares del iris en el
ojo hacen posible la dilatación o constricción de la pupila dependiendo del grado de luminosidad
ambiental.[7]
Músculo cardíaco
El músculo cardíaco (miocardio) forma la pared del corazón. Es un tipo de músculo estriado con algunas
características especiales. Su función es bombear la sangre a través del sistema circulatorio. Las células
están ramificadas formando una estructura que se conoce como sincitio funcional, porque están
interconectadas por uniones comunicantes que se llaman discos intercalares, lo que hace posible que la
contracción sea sincronizada. Existen dos sincitios funcionales, uno forma las aurículas y otro los
ventrículos.
Cada músculo posee una determinada estructura, según la función que realice. Entre ellas encontramos:
Fusiformes: predomina la longitud, son gruesos en su parte central y delgados en los extremos. Por
ejemplo el bíceps braquial.
Planos y anchos: por ejemplo los que se encuentran en la pared del abdomen y protegen los órganos
ubicados en su interior.
Abanicoides o con forma de abanico: los músculos pectorales o los temporales de la mandíbula.
Circulares: músculos en forma de anillo. Se encuentran en muchos órganos y tienen la función de abrir y
cerrar conductos. Por ejemplo el orificio anal.
Orbiculares: músculos semejantes a los fusiformes, pero con un orificio en el centro. Sirven para cerrar y
abrir otras estructuras. Por ejemplo el músculo orbicular de los párpados.[3]
Funcionamiento
Músculos sinergistas
Los músculos agonistas son aquellos que al contraerse provocan la fuerza necesaria para realizar
determinada acción. El músculo antagonista es el que al contraerse realiza la acción contraria. Por
ejemplo al flexionar el codo el bíceps braquial actúa como músculo agonista, mientras que el tríceps
braquial se relaja y funciona como antagonista. Sin embargo cuando se realiza la extensión del codo el
tríceps se contrae y actúa como agonista y el bíceps se relaja y funciona como antagonista.[12][13]
Los músculos sinergistas son aquellos que al contraerse colaboran con el principal para realizar
determinada acción. Existen también músculos llamados fijadores que actúan inmovilizando
articulaciones vecinas con la finalidad de que sea posible realizar la acción principal. Un ejemplo de
músculo que actúa como fijador en determinadas circunstancias es el deltoides que fija la posición del
hombro cuando se realiza la flexión del codo.[12][13]
De todo lo expuesto se deduce que realizar un determinado movimiento es una acción compleja en la
que deben actuar de forma coordinada diferentes músculos con funciones diferentes, aunque puede
existir uno que sea el principal. La biomecánica es la ciencia que estudia la ejecución del trabajo
muscular durante el movimiento.
Flexión Extensión
Abducción Aducción
Pronación Supinación
Tendones
Se llama tendón a la estructura anatómica situada en el extremo de un músculo que sirve para unirlo a
un hueso. El tendón transmite la fuerza desarrollada por el músculo al hueso y provoca el movimiento.
La mayor parte de los músculos cuentan con dos tendones, uno en cada extremo. En ocasiones el
extremo de un músculo se bifurca y termina en dos tendones, pero también puede ocurrir lo contrario,
es decir que varios músculos se unan en su extremo terminal y formen un único tendón, por ejemplo en
la pantorrilla se unen los tendones del músculo sóleo y los dos gastrocnemios para formar el tendón de
Aquiles. El sitio en el que se une el tendón con el músculo se llama unión miotendinosa, mientras que la
unión del tendón con el hueso recibe el nombre de unión osteotendinosa. No debe considerarse el
tendón como una estructura inerte, pues se ha comprobado que contiene filamentos de actina y
miosina lo que le da cierta capacidad de contracción.[14][15]
Contracción isométrica. En este tipo de contracción la longitud de la fibra muscular permanece casi
constante, pero el tono muscular se intensifica y no se produce desplazamiento. Un ejemplo es la
contracción que tiene lugar en los músculos de las extremidades inferiores y los situados en la
proximidad de la columna vertebral para mantener la postura erecta.[16]
Contracción isotónica. En este tipo de contracción la longitud de la fibra muscular se modifica por
acortamiento, pero el tono muscular permanece casi constante y se produce desplazamiento. Un
ejemplo es la contracción muscular que se realiza para levantar un objeto y cambiarlo de posición.[16]
Principales músculos esqueléticos
A continuación se citan algunos de los músculos más importantes.[7] Para una lista completa véase
Anexo:Músculos esqueléticos
Pectoral mayor.
Expresión facial. Músculo orbicular de los párpados, orbicular de los labios y buccinador que se sitúa en
la mejilla.
Movimientos del ojo. Este grupo de músculos constituyen la musculatura extrinseca del ojo y pueden
mover el globo ocular en todas direcciones. Incluyen el músculo recto superior, músculo recto inferior,
músculo recto externo, músculo recto interno, músculo oblicuo superior del ojo, músculo oblicuo
inferior del ojo y músculo elevador del párpado.
Movimientos del cuello. Los más importantes son el esternocleidomastoideo que se inserta en la
clavícula y la apófisis mastoides y el músculo trapecio.
Movimientos del hombro. La articulación del hombro tiene gran capacidad de movimiento en los tres
planos del espacio, puede realizar flexión, extensión, abducción, aducción, rotación interna y rotación
externa. Intervienen entre otros músculos el pectoral mayor situado en la cara anterior del tórax, el
dorsal ancho ubicado en la espalda y el deltoides. Los rotadores del hombro son cuatro: supraespinoso,
infraespinoso, redondo mayor y subescapular.
Movimientos del antebrazo. Intervienen el bíceps braquial y el tríceps braquial que tienen acciones
contrarias.
Movilización de mano y dedos: Músculos flexores y extensores de los dedos como el músculo flexor
común profundo de los dedos de la mano, músculo flexor común superficial de los dedos de la mano y el
extensor común de los dedos.
Abdomen. Algunos de los más importantes son el músculo recto abdominal, el músculo oblicuo externo
del abdomen y el músculo oblicuo interno del abdomen.
Columna vertebral. Músculo erector de la columna formado por el músculo iliocostal, músculo longísimo
y músculo espinoso, mantiene la columna erecta.
Movimientos de cadera.
Glúteo mayor extiende el muslo. Psoas iliaco flexiona el muslo. Aductor mayor del muslo aduce el
muslo.
Movimientos de la pierna. Cuádriceps formado por cuatro vientres, extiende la pierna. Bíceps femoral,
semitendinoso y semimembranoso flexionan la pierna.
Movimientos del pie. Gastrocnemio y soleo flexionan la planta del pie. Tibial anterior flexión dorsal del
pie. Peroneo largo y peroneo corto abductores y rotadores externos del pie.
Dedos del pie. Músculos flexores y extensores de los dedos del pie como el músculo flexor largo de los
dedos del pie, flexor largo del dedo gordo, músculo extensor corto de los dedos y músculo extensor
corto del dedo gordo.
Enfermedades
A continuación se citan algunos de los trastornos más frecuentes que pueden afectar al sistema
muscular.
Atrofia muscular: pérdida o disminución del tejido muscular que puede obedecer a numerosas causas.
Poliomielitis: enfermedad producida por un virus, que actúa sobre el sistema nervioso y ocasiona que los
impulsos nerviosos no se transmitan, provocando atrofia muscular en las regiones afectadas.
Miastenia gravis: es un trastorno neuromuscular que caracteriza por una debilidad del tejido muscular,
provocando entre otros síntomas ptosis palpebral.
Miscelánea
El fisicoculturismo (del francés culturisme) es una disciplina utilizada para el desarrollo de las fibras
musculares mediante la realización de ejercicios físicos como el levantamiento de pesos.[cita requerida]
El ejercicio físico hace que los músculos trabajen y se desarrollen, aumentando su fuerza y volumen,
resistiendo mejor a la fatiga.
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SISTEMA ENDOCRINO
El sistema endocrino, también llamado sistema de glándulas de secreción interna, es el conjunto de
órganos y tejidos del organismo, que segregan un tipo de sustancias llamadas hormonas. Las hormonas
son mensajeros químicos liberados por células, que alcanzan el torrente sanguíneo para regular a
distancia diferentes funciones corporales, entre ellas la velocidad de crecimiento, la actividad de los
tejidos, el metabolismo, el desarrollo y funcionamiento de los órganos sexuales y algunos aspectos de la
conducta; una vez alcanzado el punto de destino, estos mediadores son capturados por su receptor
específico ubicado en la célula diana.
A diferencia del sistema nervioso, que utiliza impulsos eléctricos, el sistema endocrino funciona
exclusivamente por medio de mensajeros químicos (hormonas) que son vertidas al torrente sanguíneo y
luego transportadas por él.
La endocrinología estudia las glándulas endócrinas,[3] las sustancias hormonales que producen estas
glándulas, sus efectos fisiológicos y las enfermedades provocadas por alteraciones de su función.
Las tres glándulas más representativas del sistema endócrino son: la hipófisis, la glándula tiroides y las
suprarrenales.
Además de las glándulas endocrinas especializadas para tal fin, existen otros órganos como el riñón,
hígado, corazón y las gónadas, que tiene una función endocrina secundaria. Por ejemplo el riñón
segrega hormonas endocrinas como la eritropoyetina y la renina.
El funcionamiento de las glándulas en nuestro cuerpo es esencial para mantener el equilibrio interno y
regular múltiples funciones fisiológicas. Ya sea a través de la secreción de hormonas en el sistema
endocrino o de secreciones en el sistema exocrino, estas glándulas aseguran que el organismo funcione
de manera óptima, adaptándose a las necesidades cambiantes del cuerpo.
Hormonas
Las hormonas son sustancias químicas segregadas por las glándulas endocrinas que al llegar a través de
la sangre a las células diana, hacen que estas realicen determinadas funciones. Actúan como
coordinadores y reguladores de numerosas funciones del organismo con la finalidad de lograr que todos
los sistemas funcionen correctamente. Básicamente actúan como mensajeros químicos que transportan
información de una célula a otra. Por lo general son liberadas directamente dentro del torrente
sanguíneo, solas o asociadas a proteínas transportadoras que alargan su vida media. Hacen su efecto en
determinados órganos o tejidos a distancia de donde se sintetizaron. Las hormonas actúan
generalmente vertiéndose a la sangre y provocando acciones en órganos situados a distancia
(comunicación endocrina), en algunos casos pueden actuar sobre la misma célula que la sintetiza (acción
autocrina) o sobre células contiguas (acción paracrina).
Afectan tejidos que pueden encontrarse lejos del punto de origen de la hormona.
Efectos
Se dice que dos hormonas son antagonistas cuando tienen efectos opuestos. Por ejemplo la insulina
disminuye la concentración de glucosa en sangre y el glucagón la aumenta. Dos o más hormonas son
sinergistas cuando en conjunto tienen un efecto más potente que por separado. (ej: hGH y T3/T4)
Tipos de comunicación
Aunque originalmente se consideraban solo como hormonas las sustancias que eran secretadas por las
glándulas endocrinas, actualmente el término hormona es más amplio y se designa como tal a cualquier
sustancia que transporte una señal que pueda producir un cambio a nivel celular. Por este motivo se
distinguen hormonas endocrinas que son las clásicas, pasan a la sangre y actúan a distancia afectando a
células diana que se encuentra a mucha distancia del lugar en que son producidas, hormonas paracrinas
que actúan a poca distancia del lugar en que se secretan y hormonas autocrinas que afectan a la misma
célula que la produce.[6]
Endocrina: Las células de las glándulas de secreción interna como el tiroides vierten las hormonas a la
corriente sanguínea. La hormona circula por todo el organismo e interactúa con las células diana
situadas a distancia que poseen receptores específicos en su membrana celular o en el interior del
citoplasma.[7]
Paracrina : Es la comunicación que se establece entre células que se encuentran relativamente cercanas.
Es por lo tanto una comunicación local. Un ejemplo de sustancia hormonal con acción paracrina es la
interleucina 1.[7]
Neuroendocrina. Tiene lugar cuando las terminales nerviosas de algunas neuronas liberan ciertas
hormonas hacia la circulación. El ejemplo clásico de este tipo de comunicación son las hormonas
liberadas por las neuronas del hipotálamo que pasan a la sangre y actúan sobre otros órganos.
Comunicación endocrina.
Comunicación paracrina
Clasificación química
Liposolubles.
Esteroides: Todas las hormonas esteroideas son derivados químicos del colesterol. Su estructura está
formada por cuatro anillos a los que se adhieren diferentes grupos químicos, lo que hace posible
numerosas moléculas con diferentes funciones. Son solubles en lípidos, se difunden fácilmente hacia
dentro de la célula diana. Se unen a receptores situados dentro de la célula y viajan hacia algún gen del
ADN nuclear estimulando su transcripción. En el plasma, el 95% de estas hormonas viajan acopladas a
transportadores proteicos plasmáticos. Ejemplos de hormonas esteroides es el cortisol producido por las
glándulas suprarrenales y la testosterona producida por los testículos.
Hormonas tiroideas: Son la T3 y T4, ambas producidas por la glándula tiroides. El proceso de síntesis
tiene lugar agregando yodo al aminoácido tirosina. Al estar formadas por dos anillos de benceno
adquieren la propiedad de la liposolubilidad.
Hidrosolubles. Las hormonas hidrosolubles circulan por la sangre y se adhieren a un receptor específico
situado en la membrana plasmática, en la parte externa de la célula. La unión de la hormona al receptor
desencadena una cascada de reacciones que inducen cambios en la célula. Las hormonas hidrosolubles
pueden ser de varios tipos:
Péptidos. Son cadenas cortas de aminoácidos, por ejemplo ADH. Son hidrosolubles y tienen capacidad
de circular libremente en el plasma sanguíneo.
Proteicas. Son proteínas complejas, por ejemplo GH que es polipéptido formado por 191 aminoácidos y
la PTH.
La hormona del crecimiento (GH) es un polipéptido formado por 191 aminoácidos que se une al
receptor de las células hepática (GHR) y estimula la producción del factor de crecimiento insulínico tipo
1 (IGF-1)
Mecanismo de acción
Esquema en el que se representa el receptor de insulina ubicado en la membrana de las células diana.
Las hormonas viajan por todo el cuerpo a través de la sangre, pero solo actúan sobre determinadas
células que reciben el nombre de células diana. Las células diana disponen de receptores específicos que
son capaces de unirse a una hormona circulante. Los receptores son proteínas celulares situadas en la
membrana celular o el citoplasma que desencadenan una respuesta en la célula cuando se unen a una
hormona concreta. Una célula diana típica puede contener entre 2000 y 100 000 receptores. Cuando los
niveles circulantes de una hormona son excesivamente altos el número de receptores tiende a
disminuir, fenómeno llamado regulación por decremento, sin embargo cuando la producción de una
hormona es escasa la cantidad de receptores tiende a aumentar, por lo que las células diana se hacen
más sensibles a los efectos de la hormona, este fenómeno se llama regulación por incremento.[8]
Las hormonas de naturaleza proteica actúan sobre receptores situados en la membrana celular, sin
embargo las derivadas de esteroides y las hormonas tiroideas, gracias a su naturaleza lipídica, traspasan
con gran facilidad la membrana celular y se unen a receptores que se encuentran en el interior del
citoplasma, alcanzan el núcleo de la célula y modifican la expresión del ADN, promoviendo o inhibiendo
la síntesis de determinadas proteínas que desencadenan los procesos fisiológicos específicos de cada
hormona.[8] No obstante hay que tener en cuenta que las funciones que realizan las hormonas son
mucho más amplias, en ocasiones aumentan la permeabilidad de la membrana de la célula para facilitar
la entrada o salida de sustancias específicas, promueven la contracción del músculo liso o cardíaco o
alteran la velocidad a la que se producen determinadas reacciones químicas.[8]
Eje hipotálamo-hipofisario.
Glándula suprarrenal.
Hipotálamo e hipófisis. La hipófisis es una pequeña glándula que se encuentra situada en el interior del
cráneo, en la región denominada silla turca, consta de dos partes que se llaman adenohipofisis y
neurohipofisis. La hipófisis se encuentra unida al hipotálamo que es una parte del cerebro situada
debajo del tálamo. El hipotálamo secreta 8 hormonas diferentes y la hipófisis 7, la mayoría de las cuales
controlan a su vez el funcionamiento de otras glándulas endocrinas. El conjunto formado por el
hipotálamo y la hipófisis se llama eje hipotálamo-hipofisario y es de importancia crucial para el control
de muchas funciones del organismo reguladas por hormonas.[9][10]
Hormona del crecimiento. La hormona del crecimiento es secretada por la hipófisis anterior o
adenohipófisis,[11] es un polipéptido formado por una cadena de 191 aminoácidos. Favorece el
aumento de tamaño de las células y su división (mitosis), por lo que induce el crecimiento de los
diferentes órganos y tejidos, su acción es especialmente destacada sobre el crecimiento óseo y
muscular.
Hormonas trópicas. Son un conjunto de cuatro hormonas secretadas por la adenohipófisis que poseen
efectos estimulantes sobre otras glándulas endocrinas. Incluyen las siguientes:[10]
FSH, también llamada folitropina (u hormona folículo estimulante). En la mujer actúa favoreciendo la
maduración de los folículos ováricos y estimulando la secreción de estrógenos. En el hombre favorece el
desarrollo de los testículos y el proceso de formación de espermatozoides (espermatogénesis).
LH, también llamada luteotropa (u hormona luteinizante). Su acción principal es favorecer la formación y
actividad del cuerpo lúteo situado en el ovario. Como consecuencia de su estimulación el cuerpo lúteo
produce estrógenos y progesterona.
Oxitocina. Al igual que la hormona antidiurética, es producida por el hipotálamo pero secretada por la
hipófisis. Estimula la contracción del útero durante el parto y favorece la eyección de leche en el periodo
de lactancia. La estimulación del pezón por la succión del bebé favorece la secreción de oxitocina.
Epífisis. La epífisis, también llamada glándula pineal está situada en una región del encéfalo llamada
diencéfalo. La hormona principal que produce se llama melatonina y es muy importante para el
mantenimiento y ajuste del reloj biológico del organismo. La secreción de melatonina varía
dependiendo del ciclo de luz-oscuridad relacionado con el día o la noche, de tal forma que su
concentración en sangre aumenta por la noche y disminuye durante las horas de luz.[10]
Páncreas. El páncreas es una glándula exocrina y endocrina. Produce varias hormonas, las más
importantes son la insulina y el glucagón.[13]
Insulina. La insulina es una hormona producida por las células beta del páncreas. Tiene un papel clave
para mantener los niveles adecuados de glucosa en sangre, facilita que la glucosa ingrese en el interior
de las células y disminuye por tanto la glucemia. Los principales lugares sobre los que actúa son el
músculo estriado, hígado y tejido graso. Su acción es anabolizante pues promueve el almacenamiento
de glucosa en forma de glucógeno. El déficit de producción de insulina provoca la enfermedad conocida
como diabetes mellitus.[14]
Glucagón. Es producido por las células alfa del páncreas. Tiene un efecto contrario a la insulina, aumenta
el nivel de glucosa en sangre, activa la glucogenólisis y la gluconeogénesis.
Ovario y testículo. Ovario y testículo tienen la función de producir óvulos o espermatozoides, pero
actúan también secretando diferentes hormonas.
Las células que producen hormonas pueden agruparse como ya se ha visto formando órganos
independientes, por ejemplo las glándulas suprarrenales, tiroides y paratiroides. Sin embargo, en
muchos casos varias células formadoras de hormonas se agrupan en el interior de un órgano que tiene
otra función. Por ello diferentes órganos y tejidos que no son considerados glándulas endocrinas
disponen de células que producen hormonas. A continuación se citan algunos de los más importantes:
Riñón. Produce: eritropoyetina y renina.
Enfermedades endocrinológicas
Existen diversas enfermedades originadas por un funcionamiento defectuoso del sistema endócrino.
Pueden deberse a una excesiva producción de hormonas (hiper) o una producción insuficiente
(hipo).[15]
Diabetes mellitus: está causado por baja producción de insulina por el páncreas o resistencia de las
células a su acción.[16]
Hipertiroidismo: la glándula tiroides produce demasiada hormona tiroidea y esto provoca pérdida de
peso, ritmo cardíaco acelerado, sudoración y nerviosismo.[16]
Hipotiroidismo: la glándula tiroides no produce suficiente hormona tiroidea y esto ocasiona fatiga,
estreñimiento, piel seca, enlentecimiento y aumento de peso.[16]
Insuficiencia suprarrenal: la glándula suprarrenal libera muy poca cantidad de las hormonas cortisol y
aldosterona. Los síntomas incluyen malestar, fatiga, deshidratación y alteraciones en la piel.
Acromegalia: está producida por una secreción excesiva de la hormona del crecimiento por la hipófisis.
Neoplasia endocrina múltiple I y II (MEN I y MEN II): Consiste en una predispocición genética al
desarrollo de tumores en diferentes tejidos, principalmente en las glándulas endocrinas.
Estimula la liberación del factor de crecimiento insulínico tipo 1 secretado por el hígado.[17]
Media el orgasmo.
Oxitocina Neurohipófisis En las mujeres estimula la contracción de los músculos uterinos durante
el parto, la secreción de leche.
Melatonina Glándula pineal Regula los ciclos reproductivos temporales y los ciclos de sueño.
Inhibe la liberación de Ca2+ del hueso, reduciendo de esa forma el Ca2+ sanguíneo.
Adrenalina Glándula suprarrenal (médula) Respuesta de lucha o huida: Aumenta el gasto cardíaco
y frecuencia cardíaca. Dilata las vías aéreas. Aumenta la irrigación a los músculos esqueléticos.
Insulina Páncreas (Células beta) Captación de la glucosa sanguínea, glucogénesis y glicólisis en el hígado
y músculo.
Factor de crecimiento insulínico Hígado Efecto reguladores similares a la insulina que modulan
el crecimiento celular y crecimiento corporal
Trombopoyetina Hígado, riñón y médula ósea Estimula la producción de plaquetas por parte
de los megacariocitos[19]
Péptido natriurético auricular Corazón Reduce la presión arterial por medio de la disminución
de la resistencia vascular periférica.