CLIMATOLOGIA
Se denomina meteorología a la ciencia que estudia la física de la atmósfera. Ella se
encarga de obtener información cuantitativa de fenómenos meteorológicos y, en base
a los mismos, explicar los procesos que ocurren en la atmósfera. Para ello, debe
estudiar los parámetros o elementos del clima en condiciones normales y también
los extremos que se presenten a lo largo del tiempo, en suma, conocer los valores
estadísticos que definen los diferentes tipos de climas.
La atmósfera terrestre es la capa gaseosa que rodea nuestro planeta en forma delgada
y tenue. A pesar de sus modestas dimensiones nos proporciona el aire que respiramos,
nos protege del intenso calor solar y de las radiaciones ultravioletas. En ella, la
hidrosfera juega un rol importantísimo, en los intercambios de energía que se
producen de manera continua y da lugar a lo que denominamos tiempo y clima.
En meteorología, se denomina tiempo al estado de la atmósfera reinante en un lugar y
momento determinado. Se lo describe, midiendo los elementos del tiempo
(temperatura, humedad, presión y vientos) a los que hay que agregar las nubes
presentes (en cantidad y tipo) y a fenómenos especiales (meteoros) que puedan tener
lugar en el instante de observación (precipitaciones, tormentas, etc).
No debemos confundir el concepto de tiempo con clima. Entonces digamos que se
conoce como clima al conjunto de fenómenos meteorológicos que caracterizan al
estado medio de la atmósfera, en un lugar determinado. Estas características se
reconocen a partir de las observaciones meteorológicas realizadas a lo largo de un
período bastante largo de tiempo, superior a los 10 años.
En síntesis, para establecer el estado del tiempo en un lugar, se utilizan observaciones
de un instante determinado, mientras que para determinar el clima, hay que emplear
datos promedio que generalmente son de varios años de observaciones regulares y
continuas.
Un ejemplo práctico sería, Posadas hoy puede presentar tiempo húmedo, lluvioso con
viento calmo mientras que Bdo. de Irigoyen sopla fuerte el viento norte con el cielo
parcialmente nublado; el tiempo posee características diferentes en ambas localidades
pero el clima sigue siendo el mismo, subtropical sin estación seca para ambas
ciudades.
Estación Meteorológica
La Estación Meteorológica es la base para el análisis del estado del tiempo en todo el
país, con el cual se confecciona seguidamente el pronóstico del tiempo. En la
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Argentina, la mayor parte de las Estaciones pertenecen al Servicio Meteorológico
Nacional y la observación y transcripción de los datos meteorológicos queda a cargo de
personal especializado, denominado "Observador Meteorológico".
En la estación meteorológica hay instrumentos que van colocados al aire libre pero
dentro de una garita denominada abrigo meteorológico, ello son: cuatro termómetros
(de máxima, de mínima, seco y húmedo), el termo-higrógrafo, el pluviómetro, el
pluviógrafo y el heliofanógrafo. Mientras tanto, dentro de la vivienda de la estación,
hallamos un barómetro de mercurio, un barógrafo y el aparato registrador del
anemógrafo.
Finalmente, en la parte más elevada del edificio, se encuentra instalado el
anemómetro y la veleta (o el transmisor de un anemógrafo) y una antena transmisora
de radio. Dentro del edificio también está la mesa de trabajo del observador
meteorológico, destinada al procesamiento de los datos y a su transcripción en la
Libreta Meteorológica. Con todos estos elementos, se componen hora por hora los
informes sinópticos cifrados, que están formados por series de números.
Los elementos del tiempo y sus instrumentos de medición:
Temperatura máxima Termómetro de máxima
Temperatura mínima Termómetro de mínima
Temperatura común Termógrafo
Temperatura común Termógrafo
Termómetro seco (o común)
Temperatura húmeda Termómetro de bulbo húmedo
Humedad relativa Psicrómetro
Humedad absoluta Higrómetro
Punto de rocío Higrógrafo
Tensión de vapor
Presión atmosférica Barómetro y Barógrafo
Viento (dirección y velocidad) Veleta, Anemómetro, Anemógrafo
Nubosidad Observación visual
Precipitaciones Pluviómetro, Pluviógrafo
Heliofanía (horas del sol) Heliofanógrafo
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Los Elementos climáticos
Al analizar la dinámica atmosférica, debemos tener en cuenta la extensión del país en
sentido latitudinal y los cambios en el relieve de E a W, estos parámetros son
condicionantes en el desarrollo de diferentes climas en la Argentina. Para estudiarlos
es necesario definir los elementos climáticos actuantes. Ello son:
Temperatura
La temperatura es uno de los elementos constitutivos del clima y se refiere al grado de
calor específico del aire en un lugar y un momento determinado. Constituye el
elemento meteorológico más importante en la delimitación de la mayor parte de los
tipos climáticos.
El mapa de tempera-
turas medias anuales
muestra la distribución
de la cantidad de calor
recibida por el territorio,
y permite distinguir
áreas de clima cálido,
templado y frío. Las
zonas definidas son el
resultado de la combi-
nación de un gradiente
térmico latitudinal en
las planicies y otro gra-
diente térmico longitu-
dinal en el oeste debido
a las montañas, con
temperaturas que dis-
minuyen desde las áreas
bajas hacia las cumbres.
En la zona centro del
país se observa una
inflexión hacia el sur
producto del efecto de Datos pertenecientes al Servicio
la continentalidad. Meteorológico Nacional (1961-1990).
Si bien el mapa registra una mayor subdivisión para la temperatura media anual del
país, podemos considerar tres zonas térmicas de mayor jerarquía:
. cálida, la temperatura media supera los 20ºC;
. templada, el rango de temperaturas se ubica entre los 12ºC y los 20ºC; y
. fría, en donde la temperatura media anual es inferior a los 12ºC.
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Humedad
Cuando el vapor de agua se encuentra en la atmósfera, nos referimos al mismo como
humedad y es uno de los elementos del tiempo más importantes. La cantidad de vapor
o humedad que puede contener el aire, depende directamente de su temperatura.
La cantidad de vapor de agua contenida en el aire puede expresarse de diferentes
maneras. Se trata principalmente de:
La humedad absoluta, es el peso del vapor de agua que existe en cada unidad de
volumen del aire. Se expresa en gramos de vapor de agua por cada metro cúbico de
aire (gr/m³). La humedad absoluta varía cuando el aire se expande o se contrae,
aunque su contenido agua no se altere. Ejemplo: si tenemos 10 gramos de vapor de
agua en un metro cúbico de aire y si éste se dilata hasta 2 m³ (por ejemplo por un
calentamiento) entonces los 10 g, contenidos en los 2 m³, representan ahora una
humedad absoluta de 5 g/m³).
La humedad relativa es la relación entre la cantidad de vapor de agua que se halla en
el aire y la máxima capacidad que podría contener a la misma temperatura. Esta
relación se expresa siempre en forma de tanto por ciento (%).
La humedad relativa varía siempre que cambie la cantidad de vapor de agua presente
en el aire y también cuando varía la temperatura y el volumen del mismo. Por ejemplo,
un descenso térmico trae una disminución en la capacidad del aire, motivo por el cual
aumenta la humedad relativa al hallarse el aire más cerca de su saturación.
Cuando la temperatura, y por tanto la capacidad del aire, disminuye hasta que la
humedad alcanza el 100%, significa que el aire está saturado. La temperatura para la
cual dicha humedad relativa fue alcanzada es el punto de rocío. Un enfriamiento más
allá del mismo, da lugar a la condensación. El punto de rocío del aire tiene una
propiedad de suma importancia: toda vez que el contenido de agua de una masa de
aire se mantiene constante, también el punto de rocío permanece prácticamente
invariable (propiedad conservativa del aire).
Temperatura y Humedad absoluta
Vamos a ver el ejemplo de 1m³ de aire indicado en la figura. Puede suponerse que es
parte de la atmósfera de alguna provincia argentina (o de países vecinos), en distintas
estaciones del año.
Dentro de cada m³ se han graficado las moléculas de aire (en forma figurada).
Asimismo, en el espacio existente entre ellas se introducen moléculas de vapor de
agua.
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En el primer caso del gráfico, tenemos aire con una temperatura de 10° (típica de
invierno). Se ha comprobado en meteorología que en 1m³ de aire a esa temperatura
no puede penetrar más de 8 gramos de vapor de agua (con presión atmosférica
normal).
Ahora, para una temperatura de 20°, el valor máximo de vapor de agua es de 15
gramos para nuestro m³, dato que es típico del otoño o de la primavera. En el último
caso, con 30° de temperatura, se incrementa a 28 gramos del valor máximo de vapor
de agua que puede contener el m³ de aire.
Todas las cantidades de vapor de agua expresadas en gramos por cada m³ de aire, se
denominan humedad absoluta. Y cuando se trata, como en los casos recientes, de la
cantidad máxima que puede contener el aire, es la humedad absoluta de saturación.
En síntesis, vemos que a mayor temperatura, mayor cantidad de vapor de agua
(humedad absoluta) puede contener 1 m³ de aire. Es por este motivo que el aire
caliente de verano tiene por lo general mayor cantidad de vapor de agua que el aire
frío del invierno.
La presión atmosférica y el viento
La atmósfera y su presión
Dentro de nuestro planeta, nosotros vivimos en la zona más profunda de la atmósfera
y soportamos el peso de la columna de aire que está por encima y rodea a todos los
cuerpos. Y recordemos asimismo que la atmósfera se extiende hasta cerca de los 2 mil
Km. de altura.
Es así que la presión atmosférica es la fuerza que ejerce el peso del aire sobre cada
unidad de superficie. La presión no es sólo ejercida de arriba hacia abajo sino también
en todas las direcciones.
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Milímetros y milibares
Desde la invención del barómetro, en el siglo 17, las mediciones se hicieron en mm. de
mercurio. La longitud de la columna de mercurio alcanza los 760 milímetros cuando el
instrumento registra la presión normal.
En 1914, casi todos los países introdujeron una nueva unidad de presión: el milibar.
Tiene mayor sentido físico que su antecesor, el milímetro.
Los meteorólogos definen al milibar como la fuerza ejercida por mil dinas —unidad
física de fuerza— sobre cada centímetro cuadrado de superficie. Además establecen
que la presión normal (al nivel del mar y a una temperatura de 0ºC) corresponde a
1013,3 milibares que equivalen a 760 mm de mercurio.
¿Cuánto pesa el aire?
La presión normal de 1013,3 milibares es el peso que, bajo el efecto de la gravedad
terrestre, ejercen 1033 gramos de aire, sobre cada cm2 de superficie.
De acuerdo a esa relación, significa
que normalmente el ser humano vive
con 10.330 kilogramos de aire
aplicado a cada m2 de su cuerpo (al
nivel del mar). Efectuando cálculos
aproximados, comprobamos que con
una alta presión de 1030 mb, el peso
del aire es de 10.500 kg. sobre cada
m2, y para una presión de 1000 mb
son ahora 10.200 los kilogramos sobre
cada m2 de superficie
La presión atmosférica es la fuerza que ejerce el peso del aire sobre cada unidad de
superficie. La presión no es sólo ejercida de arriba hacia abajo sino también en todas
las direcciones.
El origen del viento
Tengamos en cuenta, en primer término que las zonas de alta presión se denominan
anticiclones o simplemente altas. Y las áreas de baja presión, depresiones, o
sencillamente bajas. Además, las curvas que unen puntos de igual presión atmosférica
se denominan isobaras.
En la atmósfera, el aire se desplaza desde las zonas de mayor densidad (alta presión)
hacia las de menor densidad (baja presión). ¿Cuál es el motivo? Sucede que en los
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anticiclones el aire ejerce, por unidad de superficie, mayor fuerza que en las bajas. Por
ello las partículas de aire se desplazan desde las zonas donde reciban más fuerza
(anticiclón) hacia las zonas de mínima fuerza (bajas). Es este el motivo por el cual las
partículas o volúmenes de aire se ponen en movimiento, empujadas por la
denominada fuerza de presión.
MODELO DEL HEMISFERIO NORTE
Por otra parte, y debido a la rotación de la Tierra, existe una fuerza adicional que actúa
sobre las partículas de aire en movimiento: es la fuerza de Coriolis, el cual desvía a la
partícula hacia la izquierda de su movimiento (en el hemisferio sur de nuestro
planeta).
Efecto Coriolis
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Entonces en un principio, el viento resulta ser el movimiento horizontal de los
volúmenes de aire, que se hallan en equilibrio físico entre dos fuerzas, la presión y la
fuerza de Coriolis. Este movimiento del aire se cumple en la dirección de las isobaras.
Pero entre el nivel del mar y aproximadamente los mil metros de altura, el viento no
resulta paralelo a las isobaras, sino que tiene una pequeña desviación hacia el lado de
las bajas presiones. Este fenómeno tiene lugar por efecto de la fricción del aire sobre la
superficie terrestre o marítima. En cambio, por encima de los mil o mil quinientos
metros, el viento ya se hace paralelo a las isobaras.
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Sistemas de alta y baja presión
Describiremos las características asociadas a los sistemas de presión y a sus vientos
asociados. Se tratan de ideas básicas para comprender la evolución del tiempo en
nuestra región.
Anticiclones
En la atmósfera, los anticilones suelen adquirir forma elíptica y la presión aumenta a
medida que nos acercamos a su centro, donde escribimos una letra “A”. Los
anticiclones que afectan nuestra región, tienen normalmente un “ancho”, de oeste a
este, de 500 a 2.000 kilómetros.
El aire, alrededor de los anticiclones, se mueve en sentido inverso de las agujas del
reloj (circulación “anticiclónica”), a la vez que se escapa del centro. En la figura, hemos
graficado el mismo anticiclón pero con los vientos señalados de 2 maneras distintas: a
la izquierda en forma de flechas (según el movimiento del aire) y a la derecha con los
símbolos de la dirección y velocidad del viento tal como se lo representa en las Cartas
del Tiempo.
El valor central de los anticiclones que cruzan nuestra zona suele tener de 1015 a 1020
milibares en verano y de 1019 a 1025 milibares en las demás estaciones del año. Estos
valores son los más frecuentes, lo cual no significa que en invierno aparezca algún
anticiclón de 1035 milibares, y en verano uno de 1025 o 1028 milibares.
Ciclones, bajas o borrascas
Los sistemas de baja presión (ciclones) son más pequeños que los anticiclones y
adquieren forma elíptica o circular. La presión disminuye a medida que nos
aproximamos a su centro, al cual lo señalamos con una "B". Las bajas tienen
frecuentemente un tamaño de 300 a 1.000 Km de "ancho" (de oeste a este).
El aire, en las “bajas” tiene el mismo movimiento que las agujas del reloj, (circulación
"ciclónica"), a la vez que se mueve hacia el centro. En la figura tenemos graficada la
misma baja a la izquierda, con flechas indicativas del movimiento del aire, y a la
derecha tal como aparece en las Cartas del Tiempo.
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En la zona del Río de la Plata, normalmente el centro de la "baja" tiene en verano
valores de 1000 a 1006 milibares, mientras que en invierno comúnmente tiene de
1010 a 1015 milibares.
Trayectoria de los anticiclones (altas)
En nuestro país, y en las naciones adyacentes, los centros de alta presión o
anticiclones, siguen durante casi todo el año determinadas trayectorias que podemos
denominar preferenciales.
En el Océano Pacífico existe, en forma casi permanente, un gran sistema de alta
presión (señalado a la izquierda de la figura). De este anticiclón se desprenden
periódicamente otros anticiclones de menor tamaño, con una frecuencia aproximada
de uno por semana. Se ha comprobado que esos anticiclones denominados
"migratorios", acostumbran entrar por la zona de Neuquén, y Río Negro (indicado con
A1) o por la zona de Mendoza (A2 en la figura). Las altas que penetran en el país por
A1, siguen frecuentemente dos direcciones: se mueven hacia las cercanías de la ciudad
de Mar del Plata (A7) o avanzan hacia el NNE hasta la posición A2. A su vez, todos los
anticiclones que se ubican en A2 (zona de Mendoza y San Luis) tienen también dos
direcciones "preferidas": hacia el noreste (A3), ubicándose sobre las provincias de
Chaco y Formosa, o hacia A5, que es la zona del Río de la Plata.
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Finalmente, cabe decir que, cualquiera sea la posición alcanzada por el anticiclón (A3,
A5, o A7), se mueve directamente hacia el este, y se incorpora a otro gigantesco
anticiclón que lo "está esperando" en el Océano Atlántico (señalado a la derecha de la
figura).
Cada una de las posiciones "A" de nuestra figura, indican los sitios que ocupan las
altas, casi siempre con una diferencia de un día, una de otra.
Cabe notar que también entran en el país sistemas de alta presión desde la provincia
de Santa Cruz (señalado con A9). Estos se mueven hacia el noreste para ocupar la
posición del anticiclón A7.
Como curiosidad, podemos decir en forma figurada, que los anticiclones migratorios
que cruzan nuestro país, y que nos afectan con sus vientos, son algo así como
gigantescas burbujas de alta presión que se desprenden del gran anticiclón del Océano
Pacífico, y 2 a 5 días después se incorporan al otro gran anticiclón del Atlántico.
Por supuesto que con cada una de las posiciones del anticiclón, serán distintos los
vientos en cada región.
Trayectoria de las bajas
En la figura (página siguiente), hemos señalado las distintas trayectorias que suelen
tener los centros de baja presión. Y será así que los vientos variarán en función de la
ubicación que adquieren estas "bajas".
Se han indicado en el gráfico dos entradas preferenciales de las "bajas": una está
simbolizada por la baja B1, que penetra a la Argentina por la zona de Bariloche y se
ubica en el norte de la Patagonia (B2). El otro sitio de "entrada" es el de la baja
dibujada como B7, que se mueve a través de la provincia de Santa Cruz hasta la
posición de B8.
Ahora bien, una baja que se sitúa en B2, tiene dos caminos a seguir en la mayor parte
de los casos: o se mueve hacia la cercanía del Río de la Plata (B5), produciendo en el
Estuario fuertes vientos del Sudoeste, o se mueve directamente hacia el este (hasta
B3) con lo cual sus efectos en el Río ya no son tan notorios. Vemos a continuación que
la baja en B5, se mueve según la dirección de la B6, y se está en B3, sigue moviéndose
hacia el este (hasta B4) y continúa su marcha. Lo mismo sucede con una baja en B8,
que avanza rápidamente hacia B9, y no afecta al Río de la Plata.
Por otra parte, los dos centros de baja señalados como “BT”, son las denominadas
“bajas térmicas”, que se forman cuando existen condiciones de altas temperaturas en
Cuyo y en el norte argentino. Estas bajas adquieren valores de 1000 a 1010 milibares, y
en casos extremos llegan a tener 995 milibares.
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En la zona de Corrientes y Entre Ríos, hemos dibujado un centro de baja presión con
color celeste. Esta "baja" se forma aquí solamente unas pocas veces por año, y luego
se mueve hacia el Sud-Este, ocupando la posición B5. Cabe destacar que en el
momento que se forma en las provincias de Corrientes, E. Ríos ó Santa Fe, suele
iniciarse una importante sudestada en el Río de la Plata, la cual se intensifica a medida
que la baja se mueve hacia la posición B5.
Análisis de isobaras
El viento más fuerte o intenso, cuanto más juntas o apretadas se encuentran la
isobaras, ya se trate de altas o de bajas. En el ejemplo del gráfico, vemos que en la
zona en la que las isobaras están apretadas, los vientos alcanzan 20 a 40 nudos,
mientras que en área entre la distancia entre isobaras es grande, la velocidad del
viento es de 2 a 15 nudos (e incluso calmas)
La variación de presión por unidad de longitud se denomina “gradiente de presión”. Es
así que cuando en un mapa vemos en una determinada zona que existen isobaras
apretadas, allí es notable el “gradiente de presión” y por lo tanto hay fuertes vientos. A
la inversa, un reducida “gradiente de presión” (isobaras muy separadas), indica vientos
flojos.
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Precipitaciones
Las precipitaciones en sus
diferentes formas (lluvias,
nieve, granizo) depositan agua
sobre la superficie e integran el
ciclo del agua.
La Argentina presenta dos
regímenes pluviométricos bien
definidos. Por un lado los
vientos que provienen del
anticiclón del Atlántico sur y
poseen influencia hasta el río Río Colorado
Colorado. El segundo régimen
proviene del anticiclón del
Pacífico y actúa sobre la
Patagonia al sur del río
Colorado.
Los vientos provenientes del
Atlántico Sur están cargados de
Datos pertenecientes al Servicio
humedad y a medida que Meteorológico Nacional (1961-
avanzan hacia el interior del
continente y enfrentan las
masas de aire frío, van
precipitando su humedad.
Lo mismo sucede cuando enfrentan relieves montañosos como por ejemplo las Sierras
Subandinas en donde se producen las lluvias orográficas.
Este proceso de descarga de las precipitaciones es observado en el mapa de la
Argentina en sentido Este-Oeste. Asimismo, en el verano, los vientos tienen una
mayor penetración continental, pues son atraídos por las bajas presiones que hay en
esta estación en el centro-norte del país; por este motivo los climogramas de la zona
centro oeste del país muestran una marcada estacionalidad en el régimen pluvial, con
volúmenes máximos de precipitación el verano.
El régimen pluvial pacífico presenta precipitaciones todo el año, pero sus máximos se
producen en invierno, cuando el anticiclón del Pacífico Sur se desplaza hacia el norte y
se acerca al continente. Las precipitaciones sobre el área cordillerana caen en grandes
volúmenes pero como nevadas, al superar los sistemas montañosos ya no posee
humedad y transitan la Patagonia como vientos secos.
Las precipitaciones en la Argentina se distribuyen en tres grandes áreas a saber:
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. Zona húmeda. Posee precipitaciones superiores a los 800 mm., representa un
tercio del país y se ubica en el sector Este, sierras subandinas y
una franja pequeña sobre los andes patagónicos.
. Zona intermedia. Reciben entre 400 y 800 mm. anuales de precipitaciones,
representan otro tercio del país y se ubican en el área central.
. Zona seca. Las precipitaciones son inferiores a los 400 mm. anuales y
corresponden a la zona denominada diagonal árida de nuestro
país y a su vez se ubica en la transición entre los dos regimenes
pluviales de nuestro país.
Los Factores Geográficos
La distribución de los climas de la tierra no está condicionada solamente a los
elementos del clima como ser la temperatura o las precipitaciones, sino que para
poder interpretar el clima de diferentes localidades o regiones del planeta debemos
considerar también los factores geográficos como ser altitud, latitud, la influencia de
las corrientes marinas, la continentalidad, entre otros.
1. Latitud geográfica
La latitud del lugar donde me encuentro determina la inclinación con la que caen los
rayos del sol y la diferencia de duración entre el día y la noche. Cuanto más
directamente incide la radiación solar, más calor aporta a la Tierra. Así, aquellas
regiones de la Tierra en las que los rayos solares inciden de forma más perpendicular a
la superficie, reciben mayor cantidad de energía por metro cuadrado y por tanto
adquirirán mayor temperatura. Por el contrario, las zonas en las que la radiación solar
incidente presenta mayor inclinación, tienen que repartir la misma cantidad de energía
en un área mayor, calentándose en menor medida por unidad de superficie.
Los rayos solares que alcanzan el tope de la atmósfera, además tienen que atravesar
esta capa antes de incidir sobre el suelo y ser absorbidos. En este camino, sufrirán
distintos procesos de dispersión y absorción, llegando más atenuados a su destino
final. Por tanto, cuanto mayor sea la inclinación de los mismos, mayor será el recorrido
que tienen que realizar para atravesar la atmósfera y en consecuencia llegarán al suelo
con menor intensidad.
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Las variaciones de la insolación que recibe la superficie terrestre se deben a los
movimientos de rotación (variaciones diarias) y de traslación (variaciones estacionales)
Las variaciones en latitud son causadas, de hecho, por la inclinación del eje de rotación
de la Tierra.
2. La inclinación del eje de rotación de la Tierra (ampliación de latitud)
El segundo factor importante en el calentamiento de la superficie terrestre es la
duración del día, es decir, el número de horas de sol que tiene un día. Cuanto más
largo sean los días, existirá mayor cantidad de energía solar disponible para alcanzar el
suelo y calentarlo. Este motivo también contribuye a que los días de verano (más
largos) sean más calurosos que los días de invierno (más cortos).
Además el Sol alcanza mayor altura en un día de diciembre que en uno de septiembre.
Esto es debido a la inclinación del eje de rotación de la Tierra, que es de unos 23,5º con
respecto a la perpendicular al plano de la órbita terrestre, lo que hace que el
Hemisferio Sur esté inclinado hacia el Sol en verano (ver imagen) y alejándose del Sol
en los meses de invierno. Al contrario ocurre en el Hemisferio Norte.
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3. Continentalidad (distancia al mar)
Otro factor que afecta a los valores de temperatura de una región determinada, y por
tanto a su clima, es su situación geográfica. Para una misma latitud, observamos que
en invierno, las ciudades que se encuentran en el interior de los continentes, alcanzan
valores de temperatura mucho más bajos que las que se localizan en las proximidades
de mares y océanos.
En verano ocurre justo lo contrario. Esto se debe a las diferentes propiedades
termodinámicas del agua y el suelo que, se traducen en que el suelo se calienta y
enfría más rápido que el agua. Por otro lado, la energía que llega a la superficie es
absorbida sólo por una fina capa del suelo, mientras que en el agua es distribuida a
mayor profundidad gracias a la facilidad que tiene para circular en el seno de la misma.
Además, parte de la radiación solar que incide sobre el agua se usa para evaporar
parte de ésta y no para calentarla.
Gracias a este efecto “termorregulador” del agua, las ciudades costeras o próximas a
grandes superficies acuáticas, disfrutan de temperaturas más suaves durante todo el
año que las ciudades situadas en el interior de los continentes, que tienen mayores
contrastes térmicos entre los meses de verano e invierno.
Datos pertenecientes al Servicio
Meteorológico Nacional (1961-1990).
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4. Influencia de las corrientes marinas
Una corriente oceánica es un flujo persistente de agua de componente
predominantemente horizontal y cuya importancia radica en su papel como regulador
térmico en la superficie terrestre. El motor principal de las corrientes oceánicas son los
vientos superficiales permanentes (ejemplo Alisios) que transfieren la energía a partir
de su rozamiento sobre la superficie acuática.
Las corrientes marinas tienen un papel fundamental en el desarrollo de los climas. El
agua tiene una enorme capacidad para absorber y distribuir calor, por ejemplo, las
corrientes cálidas (formadas al pasar por los trópicos) llevan calor hacia las regiones
frías generando un clima relativamente suave en Noruega, situada en latitudes
equivalentes a las de la helada Groenlandia, esto se debe a la acción moderadora
sobre el clima ejercida por la corriente del Golfo.
El agua en los océanos se evapora más rápido cuanto mayor es su temperatura
mientras que en las frías ocurre lo contrario. Este proceso genera que las tierras
emergidas afectadas por corrientes cálidas tienen casi siempre un exceso de
pluviosidad, mientras que las que se hallan bordeadas por corrientes frías constituyen
en muchos casos verdaderos desiertos.
Así, por ejemplo, el litoral afectado por la corriente de Humboldt, fría, se caracteriza
por su marcada aridez (desiertos del Norte de Chile, entre los que figura el de
Atacama, y semidesiertos peruanos); en cambio, la pluviosidad es elevada junto a la
costa brasileña o en el Sudeste de los Estados Unidos, gracias al pasaje de corrientes
cálidas.
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En América del Sur, las variaciones térmicas del Océano Pacífico generan el efecto
denominado corriente del Niño producto de un aumento de la temperatura del agua
que genera ciclos lluviosos sobre Argentina o de lo contrario la ocurrencia de la Niña
(fría) produce épocas con escasa precipitación en nuestra región.
5. Altitud (relieve)
La configuración del relieve tiene una notable importancia en la distribución espacial
de los climas. En primer lugar, la altitud modifica las características de casi todos los
elementos climáticos, por ejemplo, la temperatura (descenso de 0,6ºC cada vez que la
altitud se incrementa 100 metros), las precipitaciones o la radiación solar.
En segundo lugar, la disposición y orientación del relieve puede limitar la llegada de las
masas de aire. La existencia de obstáculos montañosos en sentido norte-sur en la
Argentina (Cordillera de los Andes) predispone la circulación del aire en direcciones
definidas.
Por último, las características de las masas de aire se modifican al chocar contra las
montañas. A barlovento se produce un ascenso del aire y, con él, un descenso térmico,
lo que favorece la condensación y la formación de precipitaciones. A sotavento, el
descenso del aire aumenta su temperatura y reduce drásticamente su humedad
(efecto Foehn).
Efecto Foehn
Efecto barrera El viento sonda es un
regionalismo para el
foehn, viento que
frecuentemente sopla
Aire cálido sobre las estribaciones
y seco
orientales de los Andes,
en Argentina. Sus efectos
Disminución
temperatura
son muy evidentes en las
Aire templado
y húmedo
provincias de La Rioja,
Aumento temperatura San Juan y nordeste de
Mendoza.
La importancia o rol del relieve es observado en las Sierras Subandinas (Jujuy, Salta y
Tucumán) en donde los vientos emitidos por el Anticiclón del Atlántico Sur descargan
su humedad en la ladera oriental con abundantes lluvias de 800 a 1600 mm anuales,
con máximos en verano formando la ecoregión Yungas (selva tropical de montaña).
Otro ejemplo son los Andes Patagónicos en donde los vientos generan copiosas
precipitaciones invernales en la ladera occidental (2.000 a 3.000 mm. anuales)
mientras que en el faldeo oriental no excede los 500 mm. anuales.
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Sierras
Subandinas
Andes
Patagónicos
Climograma
Un climograma grafica las precipitaciones y temperaturas de un lugar en un
determinado período de tiempo (habitualmente un año).
El gráfico desarrollado en el climograma sintetiza las características principales del
clima de una determinada localidad. A diferencia del tiempo, que es el estado de la
atmósfera en un momento dado y en un lugar específico, el clima hace referencia al
promedio de las condiciones meteorológicas en ese lugar. Para estudiar el clima,
entonces, es necesario registrar durante muchos años -más de 10- los diversos
elementos climáticos (temperatura, precipitación, presión, humedad, viento,
nubosidad y otros fenómenos meteorológicos, tales como nieve y granizo), calcular el
promedio de dichos registros y determinar sus variaciones a lo largo del tiempo.
La temperatura y la precipitación no sólo son los elementos climáticos más
importantes, sino que también son los más fáciles de medir. En consecuencia, los
registros y estadísticas de temperatura y precipitación (mes a mes) son mucho más
abundantes que los de los otros elementos.
El climograma presenta un eje de
abscisas donde se encuentran los meses del
año, un eje de ordenadas a la izquierda se
encuentra la escala de las temperaturas y un
eje de ordenadas a la derecha donde se
encuentra la escala de las precipitaciones.
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Análisis de un climograma
1º. Observar los datos del climograma. Es decir, los valores representados en las
ordenadas y la abscisa (temperaturas, precipitaciones y meses del año). Prestar
atención a los datos complementarios como localidad, latitud, altitud, longitud,
vientos predominantes, total de precipitaciones, otros.
2º. Examinar o calcular (si no aparecen definidos):
- temperatura media anual (suma de la temperatura media de los 12 meses
dividido 12). Me permite definir el lugar como cálido, templado o frío,
- amplitud térmica anual (temperatura más cálida menos la más fría). En
general, los climas que corresponden a zonas costeras o cercanas al mar
presentan oscilaciones térmicas bajas, por los efectos moderadores o
suavizadores de la masa hídrica. Por el contrario los climas de zonas interiores o
continentales suelen presentar una fuerte oscilación térmica tanto diaria como
anual.
Puede considerarse como amplitud térmica baja aquella inferior a 10 °C, media
entre 10 a 18 °C, alta superior a los 18 °C, e insignificante la menor de 5 °C; y
- el total anual de las precipitaciones para poder diferenciar si el climograma
pertenece a una zona húmeda, intermedia o seca.
3º. Reconocer la distribución de las precipitaciones a lo largo del año y de las
temperaturas (máximos y mínimos).
4º. Analizar el período de aridez (método de Gaussen).
El índice xerotérmico es una sencilla fórmula que sirve para determinar los límites
entre las precipitaciones de los meses secos y las de los meses lluviosos (diseñado
por meteorólogo francés Henri Gaussen).
Su cálculo es muy sencillo ya que para saber si el monto pluviométrico de un mes
se debe considerar como el de un mes seco o lluvioso basta con multiplicar por 2 el
valor de la temperatura media de ese mes lo cual nos dará una cifra que,
considerada en mm de precipitación nos servirá para determinar si es lluvioso
(cuando la cifra es inferior al promedio de las lluvias en ese mes) o si es seco, en
caso de que el resultado sea superior a dicho monto (precipitaciones).
5º. Determinar el anticiclón que ejerce influencia a partir de las precipitaciones
distribuidas en verano o invierno.
6º. Para finalizar el análisis del climograma se debe realizar un reconocimiento de los
factores geográficos involucrados en el sitio de observación.
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CLIMOGRAMA
CLIMOGRAMA
Temperatura media anual
Amplitud térmica
Para el método Gaussen, en el climograma los valores
de mm. (precipitaciones) deben ser el doble de la
temperatura (ºC), de lo contrario el cálculo de aridez
para un mes determinado no puede ser realizado.
BIBLIOGRAFÍA
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Ediciones Santillana, 1995. ISBN 950-46-0218-5.
CELEMIN, A. Meteorología Práctica. Edición del Autor. ISBN: 978-950-43-0444-
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Toulouse: Université de Toulouse, Faculté des Sciences, 1953.
MURPHY, G. y otros. Atlas Agroclimático de la Argentina. Editorial Facultad
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edición.
STRAHLER, A., STRAHLER, Alan. Geografía Física, Editorial Omega, 3º Edición.
ISBN 84-282-0847-6. Año 1975.
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Apuntes de Cátedra
CIENCIAS DE LA TIERRA
PARA LA PROVINCIA DE MISIONES
Geólogo Juan Fernando Crivello
Profesor Adjunto
Cátedra Ciencias de la Tierra
Departamento Formación Docente y Educación Científica
Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales
Universidad Nacional de Misiones
2020
Cátedra CIENCIAS DE LA TIERRA. FCEQyN. UNaM.
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