Pantallas y vínculos en la infancia
Pantallas y vínculos en la infancia
Maestría en
Clínica Psicoanalítica
con Niños Res.
Coneau: 11739/14
1
A los que creen en la palabra “encendida”.
2
Agradecimientos:
3
INDICE
v. Resumen y palabras claves............................................................................ 5
1. INTRODUCIÓN ............................................................................................. 6
4
v. Resumen y palabras claves
Palabras claves:
Pantalla, experiencia, constitución del sujeto, juego, entretenimiento, efectos
subjetivos por el uso de las pantallas. Encuentros “entre” padres e hijos.
5
Entre lo que veo y digo.
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía…
(Octavio Paz)
1. INTRODUCIÓN
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Las tecnologías actuales no solo aparatos; son objetos culturales (Kohut), (…) al
servicio de la comunicación, la expresión, la exploración y la coexistencia de
mundos paralelos. Son tecnología de comunicación e interactividad (TIC) que
permiten cambiar y ampliar de forma considerable las capacidades humanas de
procesamiento de información y de presencia y existencia del mundo (…), los
lenguajes se han multiplicado. (p.56)
8
categoría de niñez no ha sido la misma a lo largo de la historia, y es por ello que
la noción de niño dependerá del momento histórico y cultural de una población.
Tradicionalmente la categoría de infancia era utilizada para referirse a los
sujetos que no hablaban, en la medida que los niños, aunque hablaban fueron
privados de palabra por muchos años. Entonces se abre la reflexión sobre las
condiciones de producción de subjetividad en la infancia, de cómo las
condiciones históricas determinaron para los niños ciertos derechos -algunos de
éstos- que paradójicamente se han ido perdiendo a lo largo del tiempo. Por otro
lado se puede subrayar el lugar que el psicoanálisis pudo aportar a la categoría
de infancia; entendiendo al niño antes de que tenga lenguaje, paradigma que lo
ubica como sujeto (Bleichmar, 2010).
La invitación a reflexionar sobre el impacto de las nuevas tecnologías sobre
la subjetividad, no tiene por finalidad suprimir el uso de la tecnología, ni plantear
una censura moralista; sino revisar las obligaciones y responsabilidades que
tenemos los adultos en relación a los niños, de cuidarlos en su lugar de sujetos
que hay que “escuchar”. En este sentido es lo que el psicoanálisis de niños a lo
largo de los años vino a propiciar. Afirma Bloj (2009):
Darles un lugar para que los niños se expresen y por otro lado generar la
apertura en el deseo de sostenerlos desde el lugar de adultos como sujetos a los
que deseamos conocer, con quienes deseamos compartir y por quienes nos
dejamos sorprender (Bloj, 2009, p. 64).
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El psicoanálisis se dedicó y forjó gran parte de su especificidad y prestigio a la
sola instancia de la “familia” como lugar de subjetivación, pero hoy esta
delimitación no alcanza para hacer nuestro trabajo (…) en la actualidad hay cinco
instancias de subjetivación de una manera no exhaustiva: La familia, la escuela,
los pares, la pantalla, y todo el campo de lo ficcional (la ficción y el mito). (p. 81)
Las pantallas están por todas partes, bombardeando con mensajes, ideales
y consignas, para Rodulfo (2013): “Su dimensión virtual se desata de la oposición
clásica de presencia-ausencia con la que se manejó el psicoanálisis,
incorporando así una tercera modalidad que Derrida, pioneramente designó y es
no-presencia” (p.82).
Moreno también habla de “lo virtual” como una realidad con otra consistencia:
no es ni real ni irreal, ni verdadera ni falsa, ni científica ni ficcional. Se trata de
concebir otras categorías, que suponen o conllevan otras lógicas. (Tsipkis, 2019)
Si un niño pequeño pasa muchas horas frente a las pantallas ¿a qué
estímulos queda expuesto? ¿Qué consecuencia acarrea ese exceso de
estímulos visuales? ¿Qué procesamiento psíquico opera? Beatriz Janin (2018)
dice:
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El preconsciente visual tiene diferencias con el verbal, no permite representar
abstracciones ni enlaces complejos. Como muestran los sueños, que para
mostrar la relación a algo queda superpuesto o ligado espacialmente. En este
sentido supone una cierta pobreza representacional (…) pienso que el uso
particular que se hace de los medios (como la televisión y la computadora) incide
en este fenómeno de dificultades en la adquisición del lenguaje, en tanto los
niños quedan expuestos durante muchas horas a este tipo de estímulos. (p.68)
Aun cuando estas nuevas formas vayan planteando nuevos modos de estar,
de percibir y de inscribir en niños y adolescentes, Silvia Bleichmar (2009) afirma:
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¿Qué clase de experiencia escénica de la niñez se da a través de la imagen
digital? Para Esteban Levin (2018) las imágenes virtuales y digitales que ofrecen
a los niños las pantallas se caracterizan por ser:
Vasen (2019) afirma que para construir “experiencias” tenemos que tener
muchas vivencias habladas y donadas por otros. Para el psicoanálisis la
subjetividad se construye por y en la cultura, se trata de un sujeto anudado en
tramas vinculares que la conforman, constituido así de marcas, cuya intervención
define al ser viviente como humano.
El sujeto que nace se constituye como tal en el seno del vínculo primordial.
El desvalimiento requiere la asistencia materna para estar vivo y a la par para
configurar la humanidad. Sabemos que los primeros años de vida, en la primera
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infancia, el lugar y la disposición corporal del Otro es esencial para la
estructuración del pequeño. Él necesita del cuerpo, del toque, del olor, de la
sensibilidad del Otro para instituir la suya, pues extrae de los significantes
subjetivos que ese Otro le ofrece como representante de su propia genealogía.
Los inicios de la vida se instituyen y organizan por fuera de las pantallas.
Ellas, entre otras cosas no poseen cuerpo para acunar y albergar un sentimiento
que unifique al pequeño.
Fernando Ulloa (2012) define a la ternura como patria primera del sujeto y
ubica allí el circuito de la empatía y el miramiento como condiciones fundantes:
La invalidez infantil está presidida por la ternura parental, siendo de hecho una
instancia ética, es inicial renuncia al apoderamiento del infantil sujeto. Definidas
en términos psicoanalíticos, la ternura es la coartación -el freno- del fin último de
la pulsión. Esta coartación genera dos condiciones, dos habilidades propias de
la ternura: la empatía: que garantiza el suministro adecuado (Calor, alimento,
arrullo, palabra) Y el miramiento; que es mirar con amoroso interés a quién se
conoce como sujeto ajeno y distinto de uno mismo. La ternura atendiendo a la
invalidez infantil hace posible, desde el suministro y la autonomía gradual,
superar esta etapa inicial y organizar un sujeto esperanzadamente deseante, al
tiempo que sienta las bases constitutivas de lo ético. El fracaso de la ternura
desde la invalidez infantil genera patología. (p.122)
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durante la primera infancia que se produzcan una serie o conjunto de
operaciones psíquicas en los encuentros e intercambios con quienes ocupen el
lugar de otros primordiales del bebé o niño.
Los fundamentos de estos complejos procesos psíquicos no tienen a la
pantalla en un lugar de prioridad. Para Bruner el juego es un operador
constituyente de la subjetividad y desarrollo infantil, por eso pensarlo como
técnica o instrumento sería pensarlo como fácil de sustituirlo; de este modo
sostiene que la tecnología puede ser aleatoria, en cambio el juego es primordial,
no puede estar ausente. (Bruner, s/f)
Tomando los relatos de la clínica, la cantidad de horas que padres e hijos
destinan a las pantallas, impresiona por la desmesura y desproporción, con
respecto a otro tiempo íntimo y cómplice propio del lazo parental, familiar y social.
Ante este nuevo escenario, cabe la pregunta acerca de cómo esta situación
impacta en la subjetividad en tanto la familia como tal ha dejado de ser el vehículo
privilegiado de la trasmisión generacional.
Otra cuestión que se plantea en este trabajo es la siguiente: ¿usar pantallas
(televisión, celulares, PC, videos juegos), es lo mismo que jugar? Una primera
distinción estaría planteada por Jaime Fernández Miranda (2019) quien dice que
jugar es antítesis de entretenerse, para pensar el impacto subjetivo
correspondiente a los videos juegos:
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tensiones, angustias, desbordes, todo desemboca en un embotamiento
audiovisual. (p. 52)
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Otra consideración teórica para plantear en esta introducción, se refiere a la
incidencia que el uso de las pantallas tiene sobre la estructuración subjetiva
desde los desarrollos de Janin (2018):
Se quiebra la conexión entre lo público y lo privado, dejando expuesta, a la vista
de todos sobre la intimidad del niño, del adolescente o la familia; por otro lado el
narcisismo y la existencia misma pareciera sostenerse hoy en número de
seguidores que los usuarios tienen en las distintas redes; otro efecto es la
soledad, no hay espacio ni tiempo para estar solos, pero si con otros del mundo
virtual ¿son otros semejantes? (p. 60)
Hay que tomar en cuenta que la narración oral de las historias y los relatos deja
huellas diferentes a las trasmisiones puramente visuales. Y que el contacto con
otro, la visión de su rostro, de su cuerpo, a las que se suman sabores, olores,
sensaciones táctiles y auditivas, se distingue claramente de lo visual de las
pantallas, con las que no hay interacción y donde todo es bidimensional. Lo
visual no solo estimula de un modo recortado, sino que deja al niño pasivo frente
a un exceso de estímulos. Sobre todo porque no hay otro con quién intercambiar.
(p. 58)
¿Qué ocurre con la experiencia del cuerpo por uso de las pantallas? Para
Esteban Levin (2018):
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Acerca del rol de los adultos en este nuevo modo de subjetivación a través
de las pantallas, Rodulfo (2015) aporta una importante pregunta que puede servir
para la reflexión de la problemática a estudiar:
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Winnicott (1971) plantea, a partir de sus investigaciones de las etapas en la
primera infancia (subrayando el inicio de ella), la capacidad especial de la madre
para adaptarse a las necesidades del hijo, con la cual permite forjarse la ilusión
de que lo que él cree existe en realidad, afirma Winnicott:
Esta frontera no se hace de una vez y para siempre, sino que se trata de un
territorio en constante conquista, nunca conquistado del todo (…) zona de
intercambio entre el adentro y el afuera, pero también algo más: El lugar del
placer personal. La literatura, como el arte en general, como la cultura, como
toda marca humana, está instalada en esa frontera. (p. 57)
18
El “entre” es incompatible con la idea de una oposición entre interior y exterior,
no es el medio ni el ambiente de siempre, ni el de una sociología o de una
psicología empirista ni conductista (…) Y no es que “tengo” un interior y además
estoy en un entre: más bien lo que llamaba “interior” de desplaza a ser
considerado como una diferencia regional, singular, en el territorio que llamo
entre. Por lo mismo, esa singularidad no coincide con una formación que se
pudiera denominar “individuo”. Los individuos no existen, no solo por la
heterogeidad que separa lo inconsciente de lo preconsciente, sino también por
no haber ninguna membrana que los circule, y les proporcione un cerramiento
circular, el del clásico redondel metafísico. (p.134)
Para Levin (2018) la infancia es una aventura en la que hay creer y arriesgar:
“cruzar una frontera siempre “indómita”, lanzarse a otra orilla y navegar por los
mares de la imaginación que se actúa a medida que se va navegando“(p.18).
En el contexto actual hay una demanda cada vez mayor de padres que se
preguntan acerca del uso de las pantallas muchas veces excesivo y algunos lo
piensan a partir de los sufrimientos que atraviesan.
Pablo Peusner (2010) plantea el dispositivo de presencia de padres y
parientes en la clínica psicoanalítica con niños tomando del concepto de Foucault
19
en tanto dispositivo (conjunto heterogéneo de discursos, de dichos y de no-
dichos:
Nacemos tanto de palabras como del acto sexual entre nuestros padres: allí hay
un nudo entre lo real de la reproducción, la articulación simbólica de los
significantes y lo imaginario de su significación. Tanto nuestros padres como
nuestros parientes son los intermediarios de nuestra inexistencia (o existencia
solo simbólica) y nuestra existencia real, ya que sus palabras tienen un rol
genésico. Esto se refleja en lo que se llama el inconsciente del sujeto, a saber
sus síntomas, dicho de otro modo en la enfermedad que habla, en el hueco, si
puedo decirlo, en la debilidad fisiológica que le permite ser integrada en esta
palabra. (p.29)
A partir de estos ejes teóricos con los que se abordó el tema y desde donde
se afirma que las pantallas producen efectos subjetivos, se subraya la
importancia de que haya “otro” en la infancia que nombre, que signifique
afectivamente, que haga un relato de la experiencia, que acompañe el jugar y
que no abandone a los niños frente a los dispositivos tecnológicos.
Con estos elementos introductorios se plantea la importancia de investigar
acerca del lugar de los padres en los entretenimientos de los niños con las
pantallas desde una mirada psicoanalítica para pensar encuentros posibles en
estas prácticas recreativas.
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distintas disciplinas, promoviendo la circulación de la información obtenida a
través de las redes sociales y planteando la problemática en charlas abiertas a
la comunidad y en talleres para padres.
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las distintas significaciones singulares de la historia de los niños y sus padres,
de cómo intervienen en el lazo de los niños con la virtualidad.
El compromiso es con las infancias, el de escucharlas: es con el trabajo con
los adultos, padres y parientes responsables de los niños que se cuestionen
acerca de lo que ellos le pasa con las pantallas, para poder abrir a nuevas
preguntas: ¿Cómo acompañar a los hijos en esos nuevos modos de
entretenimiento? La problemática será estudiada a partir de fragmentos de la
clínica con niños que se encuentren en el rango entre 7 y 11 años. El análisis
apuntará a determinar las diferencias en el modo de acompañamiento de
acuerdo a las historias personales, a las edades de sus hijos y al contexto social
al que pertenecen. ¿Cuál es la “función” de acompañamiento de los padres en
la relación de los hijos con las pantallas en tanto prácticas recreativas? A partir
de las pantallas ¿Cómo son los nuevos encuentros “entre” hijos y padres?
Objetivos específicos
1) Reflexionar si el uso que los niños estudiados hacen de las pantallas, se
relaciona con situaciones de sufrimiento que atraviesan.
2) Establecer diferencias, posibilidades y obstáculos en los
acompañamientos que los padres hacen respecto de las historias
singulares, edad y contexto al que pertenecen.
3) Determinar los encuentros posibles “entre” padres e hijos en el uso de las
pantallas como práctica recreativa.
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1.4 Estrategias metodológicas
Pasos de la metodología:
1) Análisis documental: Constará de la búsqueda bibliográfica, lecturas de
documentos y otros materiales teóricos, para realizar un análisis crítico y
teórico.
2) Análisis de fragmentos clínicos: Se refiere a la revisión y a la presentación
de relatos clínicos provenientes de nuestra práctica como analistas, para
aportar a lo singular del caso a la necesaria formalización teórica
requerida por la investigación. No se trata de ejemplos ni demostraciones
de lo teorizado, sino de una clínica que es la causa de la investigación. Es
la singularidad de la clínica que podemos hacer de nuestra práctica, y al
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mismo tiempo la singularidad en un modo de reflexión, ya que, no puede
despegarse la producción de conocimiento, del estilo y las marcas de
cada uno.
Análisis de datos:
Se considera al conocimiento como:
- Una producción constructiva-interpretativa, basada en un saber acumulado,
pero como un proceso diferenciado, complejo y progresivo. Su legitimidad no
está dada por la generalización producida mediante la recopilación de datos
empíricos, sino por la construcción e interpretación de textos. Juzgando esa labor
como un nivel legítimo de la producción de conocimiento.
Como plan de análisis del material bibliográfico y clínico el autor se sitúa
desde una perspectiva Hermenéutica1 que plantea la interpretación como un
espacio de diálogo. Un arte de interpretar constituido a partir de la lectura y
estudio constante, tendiente a comprender, que supone un preconocimiento del
tema y del contexto de la obra que se puede interpretar. El texto que piensa la
hermenéutica es un texto autónomo, abierto, en movimiento, polisémico. Tiene
un sentido y una referencia, se ha originado en una situación concreta, pero al
mismo tiempo consideramos el Sentido Original, está perdido. Por lo tanto allí
donde aparece lo incognoscible del texto, como meta que nunca logra
alcanzarse, donde estaría el significado esencial, la tesis del autor.
Resultados;
Se espera que los procedimientos metodológicos permitan la producción de
conocimiento a través de la elaboración de escritos. La escritura de los
resultados más atinada a partir de la interpretación es la ensayística.
1
Hermenéutica, corriente del pensamiento que reúne a intelectuales vinculados con la Escuela de
Frankfurt, surgiendo como rasgo esencial la sociología interpretativa en contraste con las corrientes
positivistas. Desde la perspectiva del lenguaje que es la matriz de su análisis (…) La que nos interesa
plantear, como perspectiva teórica y epistemológica, es la filosófica, según las influencias que han tenido
desde Dilthey, Heidegger (…) Según señala Piñuel Raigada, J, Heidegger tiene una visión pre-comprensiva
de lo individual, permitiendo una apertura lingüística del mundo, que por mediación del lenguaje alcanza
la interpretación-explicación. Es en el lenguaje que se revela la intelección humana. (Mendicoa, 2003, p.
117)
24
2. CUERPO DE LA TESIS
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Diferentes autores plantean sobre la importancia del rol de los adultos en las
relaciones de los hijos con las pantallas. Desde el psicoanálisis, referentes como
Janin, Vasen, Mollo afirman que tal vez el problema no está en las pantallas sino
en el borramiento de los adultos, en el quiebre de los vínculos humanos y la
indiferenciación niño-adulto respondiendo a las exigencias del mercado, lo que
deja poco espacio para los intercambios libidinales. Siguiendo esta línea teórica
en “Fórum Infancias Red Federal” (Asociación Civil interdisciplinaria a favor de
la despatologización de la infancia) en el marco de la formación anual del curso:
“Infancias y adolescencias hoy: desafíos e intervenciones en la clínica y
educación”, se dictó el seminario Pantallas y sus efectos en la subjetividad
poniendo en debate la temática entre distintas disciplinas y colocando la figura
del adulto como fundamental en la participación en estos nuevos modos de
encuentros de los niños con las pantallas, proponiendo como consigna: “Más
juegos, menos pantallas”.
Desde el psicoanálisis son varios autores que han planteado diferentes
cuestiones a partir de los efectos de la incorporación de internet y los
ordenadores, y cuyo impacto repercute en los vínculos que se establecen entre
padres e hijos. Levin, Balaguer, Giberti, Rodulfo, Volnovich, coinciden acerca de
las problemáticas que enfrentan los padres hoy para: poder llevar a cabo
exitosamente y sin violencia la desconexión de los niños y de los jóvenes. Son
los nuevos desafíos que presenta la crianza en la actualidad, que llevan a la
pregunta sobre qué ofrecer a cambio de la desconexión cuando también el adulto
está conectado con pantallas.
Ramón Ubieto (2019) en su libro “Niñ@s Hiper. Infancias hiperactivas,
hipersexualizadas, hiperconectadas, cuenta situaciones que hablan de la
desorientación de los padres pero también de sus ganas de encontrar algún tipo
de brújula. Hay una demanda cada vez mayor de padres que se preguntan cómo
pueden comportarse como padres; en este contexto cita ejemplos clínicos y
blogs del The New York Times, creado para que los padres se expresen e
interactúen. Estos fenómenos hablan de la necesidad de recuperar la
conversación, incluso de aprender acerca de las relaciones personales y
generacionales. Este autor subraya la importancia de tomar las demandas de los
padres para pensar de qué manera recuperar la conversación como elemento
facilitador y decisivo en la crianza. Algo que permita establecer límites en la
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educación de los hijos relacionado con poner freno a los excesos derivados de
los abusos del consumo, de los vínculos patológicos y de poder inventar fórmulas
propias y válidas para cada niño (Ubieto, 2019).
A diferencia de los planteos anteriores, en esta tesis, se tomarán fragmentos
clínicos que surgen de la práctica analítica. De los cuestionamientos que de ellos
surjan, se intentará reflexionar con las referencias teóricas citadas y con actuales
desarrollos conceptuales, para arribar a construcciones respecto del lugar de los
padres en los encuentros que sus hijos hacen con las pantallas.
27
humana, singular, histórica (…) el lenguaje tiene un papel central (…) la
construcción de una realidad que sería literalmente “impensable” sino hubiera un
código en el cual otorgarle permanencia y densidad simbólica. (p.44)
28
volcado a una intencionalidad del mundo exterior, extrovertido (…) La
subjetividad no podría remitirse al funcionamiento psíquico en su conjunto, no
podría dar cuenta de las formas con las cuales el sujeto se constituye ni de sus
constelaciones inconscientes, en las cuales la lógica de la negación, de la
temporalidad, del tercero excluido, están ausente. El inconsciente está regido
por la lógica del proceso primario, algo tan ajeno al sujeto en términos clásicos
(…) Hemos puntuado en varios lugares la diferencia entre psiquismo y
subjetividad (…) la subjetividad es un producto histórico, no sólo en el sentido de
que surge de un proceso, que es efecto de los tiempos dc constitución, sino que
es efecto de determinadas variables históricas en el sentido de la Historia Social.
(p. 93)
Es necesario la valiosa distinción que nos aporta Silvia Bleichmar (2010) “La
niñez puede definirse como un estado cronológico, mientras que infancia es una
29
categoría constitutiva. La niñez tiene que ver con las etapas del desarrollo,
mientras que la infancia con los momentos constitutivos estructurales en la
subjetividad infantil”. Bleichmar deja abierta la pregunta sobre que cambia o qué
se conserva de la infancia que conocimos, apelando a que la categoría de
infancia tradicionalmente era utilizada para los sujetos que no hablaban.
La categoría de niñez no ha sido la misma a lo largo de la historia, dependerá
del momento histórico y cultural de una población. Norma Bruner (2011)
desarrolla un recorrido valioso a partir de estas categorías: infancia, historia y
psicoanálisis:
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A partir de la abolición de la monarquía con la Revolución Francesa, es el
Estado el que se convierte en garante de la autoridad y donde se vieron cambios
en el modo en que se conformaron los matrimonios, ya no de un modo
concertado sino por amor; es en este contexto en el que Freud va proponer una
teoría del parentesco basada en la doble ley de la alianza y filiación, poniendo
en el centro de la unión familiar a la libido y al deseo amoroso. Los niños pasan
a ser el centro de la estructura familiar (en tanto ser deseable), los padres siendo
responsables de su futuro y el Estado garante del cumplimiento de esta
organización protectora de la niñez (Bloj, 2013). En este sentido el siglo XX ha
de ser el siglo del niño, afirma Volnovich (1999):
31
Entonces la educación tiene que buscar su senda entre la Escila de permisión y
la Caribdis de la denegación [frustración]. Si esa tarea no es del todo indisoluble,
será preciso descubrir para la educación un optimum en que consiga lo más
posible y perjudique lo menos. Por eso se tratará de decidir cuánto se puede
prohibir, en qué épocas y con qué medios”. (p.138)
Luego Freud (2013) sigue advirtiendo la difícil tarea del educador para
encontrar el “optimum”, aun cuando logre esa misión de manera ideal, pueden
surgir traumas infantiles accidentales. Freud hace una reflexión, haciendo una
lista de posibles situaciones: tener en cuenta la peculiaridad constitucional del
niño, entender por pequeños indicios lo que se juega en su acabada vida
anímica, dispensarle la medida correcta del amor y al mismo tiempo mantener
una cuota eficaz de autoridad. Subrayando que la profiláctica más eficaz es el
análisis de los niños mismos y de la formación analítica profunda de los
educadores. Asevera Freud (2013):
El mismo padre (la instancia paternal) que le dio al niño la vida y lo preservó de
los peligros le enseño lo que tenía permitido hacer, y lo que debía omitir, le
ordenó consentir determinadas limitaciones de sus deseos pulsionales, le hizo
saber qué miramientos hacia padres y hermanos se esperaban de él si quería
ser un miembro tolerado y bien visto del círculo familiar (…) Mediante un sistema
de amor y castigo se educa el niño en conocimiento de sus deberes sociales, se
le enseña que su seguridad en la vida depende de sus progenitores, y después
los otros, lo amen y puedan creer en su amor hacia ellos.(…) todas estas
constelaciones, inmodificadas, las que el hombre lleva a la religión. Las
prohibiciones y demandas de los padres perviven en su cachorro como
conciencia-moral. (p.151)
32
deseos de reposicionarlos, al mismo tiempo paradójicamente son derechos que
se han perdido a lo largo del tiempo.
Siguiendo este planteo teórico Bruner (2011) retoma el concepto de Freud
para pensar la clínica con niños:
A partir de estas nuevas mutaciones culturales, ¿los niños resisten con sus
sufrimientos? ¿Frente a las nuevas subjetividades qué lugar compromete a los
adultos significativos en estos nuevos modos de sufrir y de vivir en un mundo
plagado de pantallas? Las nuevas formas de entretenimiento requieren de
nuevas formas de estar como adultos responsables de las infancias.
La invitación a reflexionar sobre el impacto de las nuevas tecnologías sobre la
subjetividad, no tiene por finalidad suprimir su uso, ni plantear una censura
moralista; sino revisar las obligaciones y responsabilidades que tenemos los
adultos, y cuidar el lugar que damos a los niños en tanto sujetos a “escuchar”.
En esta tesis se tomará el concepto “holding” y la polisemia del verbo para
pensar el lugar del adulto en su función de acompañamiento, desde el rodeo que
Rodulfo (2013) le da a este término para recrearlo en diversas direcciones:
33
un solo tipo de intervención (…) holding, que olvida que abrazar puede ser una
suerte de “chaleco de fuerza”, un acto que pone juego poder y violencia. Se trata
de identificar “dentro” del holding una miríada de intervenciones y de cómo se
articulan entre sí el caso a caso (…) la necesidad de oposición que un niño- y el
ser humano en general-tiene; cuando no lo hacemos, lo dejamos solo, atrancado
en procesos de subjetivación que no puede encarar él por su propia cuenta.
(p.211)
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represión de la violencia salvaje pulsional primitiva, en este sentido, la violencia
no estaba del lado de la cultura.
También consideró lo que el hombre llama como “patrimonio cultural” a todas
las actividades y los instrumentos que son útiles para el ser humano, ejemplo de
ello serían las herramientas que el hombre ha construido; empezando por la
domesticación del fuego y luego una gran cantidad de instrumentos, máquinas,
barcos, aviones, gafas, cámara fotográfica, teléfono, microscopio, etc. como
parte del desarrollo técnico-científico de su época, afirma Freud (1998):
No sólo parece un cuento de hadas; es directamente el cumplimiento de todos
los deseos de cuentos -no; de la mayoría de ellos- lo que el hombre ha
conseguido mediante su ciencia y técnica, donde emergió al comienzo como un
animal endeble y donde cada individuo de su especie tiene que ingresar de
nuevo como un lactante desvalido (…) todo este patrimonio puede reclamar él
como adquisición cultural. En tiempos remotos se había formado una
representación ideal de omnipotencia y omnisapiencia que encarnó en sus
dioses. Le atribuyo todo lo que le era inasequible a sus deseos –o lo que le era
prohibido- Estos dioses eran ideales de cultura. Ahora se ha acercado tanto al
logro de ese ideal que casi se ha devenido un dios el mismo. (…) El hombre se
ha convertido en una suerte de dios-prótesis, por así decir, verdaderamente
grandioso cuando se coloca todos sus órganos auxiliares; pero estos no se han
integrado con él, y en ocasiones le ha dado mucho trabajo (…) Épocas futuras
traerán consigo nuevos progresos, acaso de magnitud inimaginable, en este
ámbito de la cultura, y no harán sino aumentar la semejanza a un dios. Ahora
bien, en interés de nuestra indagación no debemos olvidar que el ser humano de
nuestros días no se siente feliz en su semejanza a dios. (p. 90-91)
35
actuales, en el decir de estas autoras: “La continuidad a la palabra en un contexto
que por momentos nos enmudecen” (p.179). El contexto actual se caracteriza
por: preponderancia en la lógica del consumo, el papel de los mass-media (las
personas tienen acceso a una red universal de información), en la informática y
en los descubrimientos tecno científicos constantes. Estos aspectos son
importantes para considerar, porque a partir de ellos emergen discursividades
culturales articuladas con formas subjetivas y configuraciones vinculares.
(Sterbach y Rojas, 1997)
Estos discursos ideológicos inéditos a la vez traen nuevas formas de
alienación. Para Sterbach y Rojas (1997) “la alienación” en tanto discurso
ideológico no solo impacta en las formas subjetivas sino también en aquello que
se define como sano en esta época (salud definida por el pragmatismo, teoría
por el cual el único medio para juzgar la verdad consiste en considerar sus
efectos prácticos); por la eficiencia y por el individualismo; por ser una sociedad
indiferente; a la vez con un contacto leve con la propia interioridad y con los otros.
Estos rasgos lindan con ciertas patologías de la época: como son las adicciones,
anorexias y psicosomáticas. En todas ellas se destaca el cuerpo como lugar de
sufrimiento y una evitación del dolor psíquico.
Otra característica de esta época posmoderna ligada a la alienación, es la
que intenta tapar la dimensión deseante de los sujetos y de abolir lo enigmático
así como la de diluir la proyectualidad. La lógica del consumo ilusiona ofrecer el
objeto cuya posesión anulará la falta, dicha lógica se aproxima cada vez más a
una sociedad adictiva en sus diversas expresiones. La ambición respecto del
recubrimiento de la carencia desafía a veces todo límite, aparecen así formas de
desconocimiento de la ley o cierto aval colectivo de transgredirlas. (Sterbach y
Rojas, 1997)
Otro plano que el psicoanálisis dedicó y forjo por tanto tiempo es el lugar de la
familia, ya que la subjetividad se construye en ese seno mediador privilegiado.
Las familias también se han ido transformando en este tiempo. La configuración
familiar se vio afectada por sus modos de vincularse entramadas en la lógica del
consumo; en tanto estas formas de saturación consumista tienden a acallar el
deseo, a través de las satisfacciones de objetos o imágenes, de una oferta
anticipada a la formulación de una demanda. Esto produce una objetivación de
los sujetos que se inaugura en la niñez.
36
Beatriz Janin (2017) a partir de su experiencia clínica plantea aspectos
coincidentes respecto del contexto actual:
37
Es a partir del paradigma de la complejidad que se piensan las conclusiones
provisorias y abiertas de esta tesis. La investigación se sitúa entre la subjetividad
y la cultura, ella incluye lo vincular y lo inevitable del entrecruzamiento de los
sujetos con las sociedades. De esta manera, Lerner (2007) afirma:
38
y que procesará ésta bajo los modos particulares que su subjetividad imponga.
(p.86)
39
tercera modalidad que Derrida pioneramente designó no-presencia, Termino que
Rodulfo subraya para pensar lo virtual y lo fantasmático de lo virtual, que no está
ni vivo ni muerto. (Rodulfo, 2013, p. 92)
40
Respecto de lo familiar, en tanto instancia de subjetivación, aun cuando no
tenga un lugar de exclusividad en estos desarrollos del psicoanálisis
contemporáneo, no es por ello menos importante. Norma Bruner (2011) plantea
esta valiosa distinción entre el nacimiento de un niño y de un hijo en relación a
las funciones parentales:
Para que nazca un niño o niña bastaría la cópula de un hombre y una mujer,
pero para que nazca un hijo es preciso, además, que sea hablado por los padres
y que ya antes de nacer tenga un lugar en ese deseo. La función materna nombra
y da existencia, otorgándole un ser y un mundo Otro donde vivir. El hijo, ante el
poder de la palabra, quedará sometido a la demanda por donde la Función
Paterna -función de corte y diferencia- instaurará la ley de un decir que no se
agote, posibilitando otros nuevos decires y saberes. Si la función materna es
necesaria para estar inserto en un mundo de lenguaje, sin la función paterna vivir
como creación, riesgo e incertidumbre, sería imposible. No hay padre ni hijo de
entrada. Es decir, Padre, Madre, Hijo, y Deseo son a construir. (p.1)
41
problema no es la tecnología y sus efectos sino que para este autor el problema
reside en el Otro, a la cultura sin Otro. Al menos sin Otro simbólico ante quien el
sujeto pueda dirigir la demanda, hacer una pregunta o presentar una queja. La
nuestra es una cultura de Otros vacíos. Pareciera que el mercado reúne las
condiciones de dios único pero los nuevos tipos de dominación remiten a una
“tiranía sin tirano”, donde triunfa el levantamiento de las prohibiciones para dar
lugar a la impetuosidad de los apetitos.
Para Bleichmar (2009) si la producción de subjetividad es un componente
fuerte en la socialización, evidentemente ha sido regulada, a lo largo de la
historia de la humanidad, por los centros de poder que definen el tipo de individuo
necesario para conservar al sistema y conservarse a sí mismo. Sin embargo, en
sus contradicciones, en sus huecos, en sus filtraciones anida la posibilidad de
nuevas subjetividades.
Con el psicoanálisis sostenemos que antes de prejuzgar y patologizar resulta
importante investigar de qué manera el niño o el joven se inscribe en el mundo
virtual, cómo lo utiliza, y qué influencia puede tener sobre la constitución
psíquica. Y siguiendo las ideas de Bleichmar (2010) pensar de qué manera los
adultos podemos “mediatizar” con estas nuevas formas de subjetividad que sean
más creativas y que no apaguen el deseo singular.
42
a las necesidades de su hijo, con lo cual le permite forjarse la ilusión de lo que
él cree existe en realidad (…) La zona intermedia de experiencia, no discutida
respecto de su pertenencia a una realidad interna o exterior (compartida),
constituye la mayor experiencia del bebé, y se conserva a lo largo de la vida en
las intensas experiencias que corresponden a las artes y la religión, a la vida
imaginativa y a la labor científica creadora. (Winnicott, 1971, p32)
¿Es posible propiciar un espacio potencial entre las pantallas, los niños y los
adultos? Para Winnicott la importancia práctica y teórica de la tercera zona es
la del juego, que ensancha el vivir creador y toda la vida cultural del hombre.
¿Cómo pensar las nuevas experiencias virtuales en tanto parte de las nuevas
43
mutaciones culturales en este espacio-tiempo actual para que la tercera zona
pueda ser creadora en algún sentido?
Graciela Montes (2017) también toma de la teoría de Winnicott y plantea sus
desarrollos respecto de la literatura: “estoy convencida que el domicilio es la
frontera indómita” (p. 50). Esta autora define indómita: en tanto no caiga bajo el
dominio de la pura subjetividad ni de lo absolutamente exterior, que no esté al
servicio del puro yo ni del no-yo. La educación puede contribuir al angostamiento
o ensanchamiento de esa frontera. Para Montes (2017): “la cultura heredada solo
es útil en tanto puede convertirse en cultura propia” (p. 54). Esta autora se
pregunta quienes han querido domesticar lo no domesticable, quienes han sido
los achicadores de nuestra zona liberada:
Podemos mencionar el acento que Lacan pone en los efectos del lenguaje y en
aquellos significantes que tienen a veces una larga historia generacional; las
conceptualizaciones de Bowlby acerca del apego temprano y los efectos de
separaciones mal hechas o pérdidas no dueladas. Winnicott tiene un nombre
44
amplio para esto, que es el de semiología del medio: ya no basta con la
semiología del paciente, sino que hay que hacer el inventario de todo lo que
puede ser patológico o patógeno a su alrededor. (p.46)
45
El factor encadenamiento (…) de lazo, de ligazón, de sujetamiento (...) Nuevas
desplegaduras para lo constitucional (…) por una parte los factores biológicos
(hereditarios y/o congénitos) (…) y por otra parte- el peso de la prehistoria, del
mito familiar, lo cultural y social. (p.30).
46
pueda anticipar el recorrido de este pequeño, audaz y laberíntico viajero. (p.16 -
18)
Para este autor: “Siempre hubo niño, pero no siempre hubo infancia, al menos
tal como hoy se nos presenta”, afirma Levin (2018):
47
3. BITÁCORAS CLÍNICAS
48
padre de Tomi (Ezequiel). La crisis de pareja se había desencadenado cuando
Tomi iba a cumplir tres años, por situaciones de violencia de género derivadas
del consumo de tóxicos problemáticos por parte del papá. Desde entonces, el
padre continuó viviendo en España y venía a pasar tiempo con su hijo en épocas
de vacaciones.
La comunicación entre Luisa y Ezequiel era muy compleja, a la distancia se
bloqueaban los celulares y buscaban en otro familiar algún contacto con el niño.
Cuando conocí a Tomi le pregunté qué le pasaba y dijo que extrañaba a su
papá porque vivía muy lejos de Rosario. En sus juegos y dibujos expresaba
diferentes situaciones. Los juegos de súper héroes contra villanos y los
“dinosaurios” luchando contra “soldados” eran sus preferidos.
Respecto de los juegos con los dinosaurios, en varias sesiones, Tomi daba
por finalizada la escena lúdica, cuando el rey Tiranosaurio Rex (cuando no se
hacía lo que él quería) mataba a todos, incluso a su mujer Triceraptops para irse
solo con su hijo “bebé dino” a una tierra lejana.
A los niños no le resulta fácil hablar de sus emociones, y en este sentido
Tomi pudo decir que no quería hablar de los temas que lo ponían mal. Dar lugar
a un niño que exprese lo que le pasa no es solo que hable de lo ocurrido sino
escuchar lo que no puede decir con palabras, en algunos momentos a través de
sus dibujos Tomi pudo expresar lo que le pasaba y en otras la apuesta fue jugar.
La relación entre los padres de Tomi continuaba siendo muy compleja, la
tirantez y violencia no cesaba, a pesar de las distancias y bloqueos por el celular
eran continuas las peleas y los malos tratos.
Mientras vivía en España, el padre ponía directivas que eran muy difíciles de
sostener sobre la alimentación, pasatiempos y vida cotidiana en general; para
él la razón de que Tomi tuviera dificultades en la escuela era exclusiva
responsabilidad de la madre. En este primer momento pudimos darle un lugar
para que él también pudiera preguntarse qué tenía que ver en esto que le pasaba
a su hijo, reconoció que hicieron las cosas mal con la mamá. Las sesiones con
el padre cuando vivió en España se mantuvieron a través de videos llamadas y
mensajes de WhatsApp.
Tomi vivía en la casa de sus abuelos maternos, su mamá tenía el plan de
terminar una habitación arriba de la casa de sus padres porque la convivencia
familiar estaba tornándose violenta; la presencia de ella con su hijo generaba
49
mucho enojo entre los hermanos de Luisa. Las dificultades económicas hacían
más difícil concretar este proyecto.
Luego de un tiempo, el papá decidió venir a vivir a Rosario, esto generó
esperanzas en Tomi. Luego de la interrupción por las vacaciones de verano,
Tomi pidió retomar el tratamiento. Mucho más comunicativo sobre sus vivencias
y dificultades, pudo ir construyendo juegos creativos y también eligiendo juegos
respetando las reglas. Contó que durante las vacaciones había ido a pescar con
su papá y que tenía un perro al que le había puesto de nombre “Flash”. La
presencia del papá generó alegría en Tomi y también nuevos conflictos en el
entorno familiar que repercutían en su devenir cotidiano.
Entre los muñecos elegía a un lobo al que, para dar batalla, había decidido
ponerle todas las armas que tenía a mano, pegando las mismas con cinta
(revolver, ametralladora, pistola, lanzacohetes, etc.). Solía decir: “este lobo
malísimo no podrá perder con todas estas armas”; también dibujó al lobo
corriendo con la mano (pata) en la oreja al que le puso un cartel: “LOBO QUE
DATE TRANCILO QUE NO TEVAMOS HACER NA DAMALO” (escribió de este
modo su dibujo)
En otra sesión eligió al muñeco de Spider-man y con él armamos una historia:
“Spider-man llega tarde por pelear con un villano, hace un tornado para sacar
toda la telaraña. El malo se convierte en bueno, para demostrar que era bueno
rescata a Spider-man y se pelea con otro malo. Spider-man se cansa, viene a
ayudarlo un amigo, el nuevo malo no se cansa quiere ganar la batalla”.
Acompañando su proceso de alfabetización escribimos esta historia para
hacer de estos episodios nuevas formas de juego y hacer un libro de historias de
superhéroes y villanos, donde los buenos se convierten en malos y viceversa.
También tomó los muñecos de dinosaurios, quienes respondían con mucha
violencia hacia los soldados que querían atacarlos, fue entonces que se nos
ocurrió hacer al rey de todos los dinosaurios con cartones y papeles porque sería
el más fuerte de todos los dinos y ahí nadie podría contra ellos. El tema de que
los dinosaurios desaparecieron exterminados por un meteorito lo supo por un
video de YouTube como también acerca de “la evolución de la especie”. Sobre
este tema su abuela le había dicho que venimos de los monos, y Tomi contó que
en la escuela católica a la que asistía, le decían que los seres humanos venían
50
de Dios. Le dije entonces: “cuantas cosas para pensar”, y él replicó: “¿Qué
sucedería si todos los seres humanos desaparecieran?”.
En otra ocasión contó que había visto otro video de YouTube donde contaban
que quedaban 10 dinosaurios en el planeta “¿será verdad o no?”. Empezamos
a pensar sobre estos videos y sobre las preguntas sobre el origen de la vida y
sobre los finales que estaba construyendo, también en el valor de que estas
cuestiones las pudiese charlar ya que algunos videos pueden decir verdades y
otros en cambio engañan con la información. Preguntas existenciales que
podíamos filosofar jugando.
El tema escolar no era un motivo que a Tomi le preocupara, sólo cuándo
desde el colegio llamaban a la mamá y ella se molestaba con él porque no
copiaba o no terminaba lo que la maestra pedía porque alguna penitencia le iba
a generar.
En entrevistas con la docente y la directora coincidíamos que Tomi no tenía
problemas cognitivos, que las situaciones emocionales y familiares eran las que
interferían en su atención y su conducta en el aula. Pudimos pensar que Tomi
estaba trabajando en las sesiones los conflictos emocionales, por lo cual, era
importante darle confianza en este terreno de los aprendizajes, porque además
se estaba haciendo preguntas muy valiosas que le daban ganas de investigar.
En otra sesión trajo de su casa un muñeco del Capitán América pero dijo que
le faltaba el escudo para defenderse, así que le hicimos el escudo del Capitán
América de cartón y lo pintamos para que pudiera llevarlo de la sesión a su casa.
En algunos momentos dijo que quería que sus padres no se peleen más.
Encontró dos muñecos que los usó de pareja: una diosa y un gruñón, construyó
una escena donde un meteorito llegaba para destruir el mundo de los
dinosaurios; por esto la diosa y el gruñón se alejaron para salvarse y junto a una
carpa (tienda de indio) que colocó en los estantes de la biblioteca del consultorio
-delante de los libros de Freud- quiso que queden en el estante hasta la próxima
sesión. Con esta ficción Tomi ubicó a esta pareja en lo alto de los estantes así
se salvaban del meteorito que quería arrasar todo, al mismo tiempo que seguía
pensando acerca del origen de la vida y la “pre-historia” de la mano de los
dinosaurios.
Tomando los aportes de Bleichmar: “las tecnologías no alteran las cuestiones
sobre la existencia”, los niños al encontrarse con las pantallas continúan
51
haciendo preguntas a modo de enigmas sobre la vida y la muerte, en
transferencia y a través del jugar surgían estas cuestiones como en una trama a
modo de una red que deja lugar, espacios o agujeros para nuevos y variados
aprendizajes.
El motivo de consulta fue el problema para atender y su comportamiento en
la escuela, sin embargo había otros sufrimientos en Tomi que eran importantes
advertir para establecer el diagnóstico diferencial. Como sugiere Beatriz Janin:
“El aprendizaje escolar es efecto de trasmisiones, inscripciones y ligazones que
involucran a varios actores: al niño, la escuela, la familia, y la sociedad en su
conjunto.” (Janin, 2014, p.89). Siguiendo con esta autora, no todo problema de
aprendizaje es por falta de atención, un niño puede atender y no comprender
nada, o no relacionar lo que escucha con los conocimientos previos, o no
recordar lo trasmitido después de un tiempo. ¿Dónde estaba la atención de
Tomi?
Para Janin (2014):
El Deseo de saber alude a un saber acerca de la sexualidad, de las diferencias
sexuales, del origen. Preguntas que insistirán a lo largo de la vida sin que nada
pueda satisfacerlas totalmente (…) para aprender debemos poner en juego el
deseo de saber cómo aquello que motoriza el aprendizaje. Hay que investir el
mundo, sostener la atención secundaria y selectiva, inscribir lo transmitido,
ligarlo a otros saberes, reorganizando al mundo representacional. En la escuela,
esto supone, además, acatar normas, en tanto muchas veces aquello a aprender
(y aprehender) no coincide con los intereses propios. (p.115)
Tomi hacía las tareas con la abuela y a veces con su mamá, y en sus horas
libres se entretenía con los juegos en red y los videos de YouTube; según su
mamá se hacía muy difícil poder abrir otros intereses cuando ella trabajaba hasta
muy tarde.
El papá relató en otra entrevista un momento que pasó con Tomi cuando lo
descubrió filmando con su celular a su mujer actual en ropa interior y sobre todo
enfocando en sus tetas. Con una expresión en el rostro que dibujaba una sonrisa,
dijo que era importante que se haga hombrecito y que le gusten tetas y culos.
Pudimos abrir qué idea tenía sobre que “se haga hombrecito”. Respondió que
lo veía como un adolescente por su inteligencia y sus comentarios de “pibe más
52
grande”. Le pregunté qué le produjo a él esta escena y cómo intervino, dijo que
le sacó el celular y si bien le causa risa hablar de esto en ese momento le dijo
que eso no estaba bien. No volvió a hablar de esto, hasta que le encontró un
video pornográfico y le prohibió usar el celular por una semana.
Luego el padre dijo: “cuando yo era chico fui abandonado por mis papás que
se fueron a la mierda y me dejaron con mi abuela, ella me dejaba hacer lo que
quería, me hice solo y estuve mucho en la calle, viví muchas situaciones
complicadas de droga y de violencia incluyendo una violación sexual”.
Le subrayé lo importante que esa experiencia traumática se pudiese hablar
para elaborarla, por otro lado despegar su historia de la de su hijo para
acompañar las preguntas que Tomi se estaba haciendo, trabajar estos modos
en que sus intereses estaban surgiendo para no dejarlo solo con estas imágenes
que lo tenían capturado en las pantallas.
De las charlas con la mamá también surgieron situaciones complejas vividas
como hija, ya que había descubierto poco tiempo atrás que el padre tenía otra
familia paralela a la suya, algo que se había mantenido como un secreto familiar.
Finalmente su madre lo pudo contar y esto generó muchas peleas familiares
entre hermanos, incluso con violencia física.
Los padres atravesados por sus propias urgencias (violencias, situaciones
traumáticas y secretos familiares) no podían “conectarse” -sin todas estas
interferencias- al tiempo de su hijo. Según Roger Mises, al haber un déficit en
la constitución del espacio potencial, en el sentido que desarrolla Winnicott, se
alteran los fundamentos de la vida psíquica que habitualmente sostienen el
placer en el funcionamiento mental y ofrecen puntos de apoyo para la
afirmación de la autonomía a través del ejercicio del pensamiento. (Janin,
2014)
En las entrevistas de padres se pudo abrir el tema del uso del celular como
entretenimiento, y respecto de las cuestiones de la sexualidad y en su
diferencia con la pornografía, de modo de pensar cómo hacer con estas
preguntas en un intercambio acorde a su edad. ¿Cómo significó Tomi estas
vivencias de captura de imágenes sobre el cuerpo erótico de la mujer del
papá? ¿Qué parte de su subjetividad tocó esta experiencia y la de su padre?
En los casos de niños que exploran en internet material pornográfico y
obsceno cuyo único fin es exhibir los genitales de un modo grotesco y violento,
53
estas imágenes coartan de algún modo la posibilidad de jugar; en esos niños
que parecen muy adelantados, cabe la pregunta acerca de cómo hacer para que
estas imágenes no apaguen los interrogantes que movilizan la curiosidad.
Rodulfo (2013) afirma:
Si un niño logra jugar sexualmente, sea con una exploración auto erótica o con
otros niños o niñas, es decir, si una cualidad lúdica impregna su actividad sexual,
su desarrollo subjetivo está a salvo de enfermedad por ese lado. En la medida
en que su sexualidad ingrese al campo del juego, esto le permitirá una
apropiación tranquila de ella. Es decisivo entonces (…) que el “juego” signifique
a “sexual”. Si lo sexual va sin juego, estaremos en el terreno de lo traumático,
del abuso o la seducción, y la sexualidad tomará un sesgo excitado y compulsivo,
en el fondo más dedicado a calmar la ansiedad que a gozar. (p.178)
54
situación de mucha violencia, Tomi estaba dejando los pañales, y esto dificultó
mucho el control de esfínteres.
El síntoma de encopresis generaba mucho enojo en el papá quien lo quería
resolver con amenazas o cambiando la alimentación, sin embargo, había que
abrir este síntoma a la luz de todo lo que se venía trabajando.
Por exceso o por ausencia, este niño quedaba sujeto a una pura cantidad de
afecto no cuantificada, a situaciones sin procesar y esto estaba dificultando el
pasaje del jugar al aprender. Ante vivencias complejas no hubo otro que
cualifique y Tomi quedó como receptor de excesos pulsionales. Es importante la
pregunta por estos modos de subjetivación a través de las pantallas en el
contexto familiar y libidinal de este niño y su historia.
El espacio psicoanalítico abrió esa posibilidad de construir un “entre” como
espacio posible de habitar, un lugar para la pregunta, pregunta que requiere de
un otro. Un lugar incierto y que al mismo tiempo produce transformaciones y
efectos subjetivos como los que se iban construyendo a partir de su elaboración
de preguntas existenciales. Como sostiene Winnicott (1971):
El espacio potencial que existe entre el bebé y la madre, entre el niño y la familia,
entre el individuo y la sociedad o el mundo, depende de la experiencia que
conduce a confiar. Se lo puede considerar sagrado para el individuo, en el
sentido de que allí experimenta este vivir creador. (p.138)
55
Aprender, no es copiar ni repetir, implica una búsqueda, una apropiación
reorganizadora y una producción creativa. Creación que supone permeabilidad
en el pasaje entre el sistema Inc y el sistema Precc. Poder apelar a la fantasía
soñar, desarmar, y rearmar lo dado, “jugar” con lo adquirido, para organizarlo
con los sellos propios. (p. 125)
2
WhatsApp es una aplicación de mensajería instantánea para teléfonos inteligentes (también
cuenta con versiones para computadora) propiedad de Meta. La aplicación permite enviar y
recibir mensajes mediante internet, además de imágenes, videos, audios (notas de voz),
documentos, ubicaciones, contactos, stikers, así como llamadas o videos llamadas con varios
participantes a la vez.
56
situación que coincidió con la época de su adaptación al jardín; lloraba mucho y
no quería separarse de la mamá. Al año y ocho meses de la llegada de Lucas
nació Sara (la hija menor), así Lautaro demandaba más atención a la mamá,
sobre todo en los inicios de primer grado.
Los padres comentaron que Lautaro siempre había necesitado ayuda con las
tareas escolares, y por esta razón la mamá sentía que siempre “tenía que estar
encima de él” porque de lo contrario no hacía nada, que le costaba bastante la
concentración en los temas de la escuela.
La poca diferencia de edad entre sus dos hermanos menores generaba
muchas coincidencias en los juegos de ambos; además compartían muchas
actividades, dejando solo a Lautaro quien manifestaba molestias por todo lo que
hacían.
Otra situación de malestar estaba ligada a las dificultades de Lautaro para
salir sin inconvenientes de los juegos de Play Station3 y las reacciones que le
generaba en particular un juego en red (Fortnite) ya que su respuesta en general
era descontrolada.
Estos padres se preguntaban angustiados sobre lo que le pasaba a su hijo
con estos malestares (desgano, enojos, conflictos y agresiones con su grupo de
pares por chat y también en determinados juegos en red). Pablo Peusner (2008)
habla de los modos de cómo llegan los padres a las consultas; el hecho de que
lleguen con preguntas habla de lo que está pasando y la posibilidad de hacer
algo distinto con el sufrimiento infantil. En el libro: El niño y el Otro este autor
plantea una lectura del sufrimiento desde dos vertientes que podríamos
considerar en este punto del recorrido:
Considero que para todos los casos conviene establecer cómo funciona el
sufrimiento en sus dos valores, es decir cómo se establece esa relación entre
alguna fuente de sufrimiento y el niño como objeto y viceversa: cómo afecta la
3 Play Station, comúnmente abreviado como PS, es el nombre de una serie de consolas de
videojuegos creadas y desarrolladas por Sony Interactive Entertainment. La marca se introdujo
en Japón por primera vez en 1994, y ha desarrollado cinco videoconsolas de sobremesas, que
incluyen centro de comunicación, y un servicio en línea, posteriormente se introdujeron revistas
y computadoras. La nueva versión que está en el mercado es la Play Station 5.
.
57
posición del niño al Otro parental, cuando los niños son el agente que hace sufrir
al Otro. (Peusner, 2008, p.49)
4
El Fortnite es un juego que permite hasta 100 personas participar juntas en una partida. Los
jugadores se dejan caer en el mapa de juego y deben competir para ser el último en quedar en
pie matando a los demás jugadores en el juego. Durante la partida los jugadores recogen armas,
construyen estructuras seguras y tienen que evitar tormentas (Storm) que daña a todos los
jugadores que están afuera de la zona segura. El juego tiene eventos en sus actualizaciones y
llama la atención de los niños por ser tipo caricatura por sus trajes, bailes, ambientes y retos. El
58
conocidas o no, y armar tu grupo de juego, se gana si se sobrevive a los ataques
y para eso hay que defenderte y matar”. Para Lautaro era un modo de encuentro
con sus amigos, pero también se maltrataban con sus pares cuando perdían,
generando por sus gritos molestias en sus padres.
Los mensajes por WhatsApp con sus compañeros empezaron a ser motivo
de malestar para Lautaro; la forma de agredirse e “inventar historias” era el modo
de pertenecer a ese “grupo virtual”. Cuando le pregunté sobre qué eran esos
inventos dijo: “decir algo malo sobre un compañero, mandar alguna foto para
burlarse, o publicar estados de WhatsApp para molestar”. Le pregunté qué
pensaba sobre eso, y dijo que no sabía qué pasaba, que la mayoría lo hacía;
que el mayor problema surgía cuando las madres se metían en los chat. ¿Qué
lugar compromete a los adultos en estos modos de agredirse a través del chat?
En estas situaciones la preocupación de estos padres y su intervención permitía
abrir los interrogantes de lo que ocurría con ese grupo virtual y en Lautaro
respecto de sus reacciones frente a determinadas aplicaciones y sus usos.
El uso de la tecnología utilizada para hostigar, burlarse o escrachar al “otro”
diferente es una característica de determinados grupos y además es un
analizador social-cultural. Para Franco Berardi (2019): “La tecnología no es mala,
solo produce sufrimiento cuando se vincula con la competencia desenfrenada,
con la soledad y la violencia social, con el neolilberalismo. Si no corres, mueres.
Si no eres más veloz, no ganas”. (p.3)
Retomando lo que le pasaba a Lautaro en la escuela, él insistía que no le
resultaba fácil por ser una institución que exigía bastante, que necesitaba ayuda
por fuera del colegio, por esto iba a una maestra particular. ¿Dónde estaba la
atención en Lautaro? ¿Qué “ayuda” necesitaba? A veces, ideales muy exigentes
entran en tensión con los propios deseos y producen síntomas en el aprendizaje.
En las sesiones, Lautaro elegía diferentes juegos reglados: Monopolis, Juego
de la Vida y Batalla Naval, también el Ajedrez, Juego de Ingenio “Los 5 ladrillos”.
También eran importantes las charlas sobre las cosas que vivía en su
cotidianeidad; en las mismas asociaba y expresaba con mucha claridad lo que
le pasaba. En el espacio de las sesiones desarrollaba juegos acordes a su edad
Fortnite es un juego en red que fomenta la “velocidad” para ganar y para ello hay que sobrevivir
a los ataques.
59
sin dificultades y también construía juegos espontáneos, elemento diagnóstico
fundamental en la clínica con niños.
En relación a los juegos espontáneos, en una sesión me pidió que jugáramos
a armar una casa con Rasti, que fuera una casa en la que viviéramos los dos.
Lautaro hizo una habitación que llamó “habitación de seguridad” y que tenía “un
maletín de primeros auxilios” y “un cofre de tesoros” y destacó la siguiente
expresión: “es un lugar secreto”, nadie tenía que saber que ahí estaba. Era un
lugar que pasaba desapercibido en la construcción. Los muñecos Playmobil
habitaban la casa que compartíamos y dieron lugar a escenas familiares: “vamos
a comer, invitamos a los amigos, hay que hacer la tarea, vamos a la escuela”.
Me pidió que la dejemos armada para los siguientes encuentros.
Acerca de la invención creativa y “el lugar secreto” en el juego, se puede
pensar a partir del concepto de Aulagnier (1980), cuando define al “secreto"
como un derecho y su función imprescindible de subjetivación para poder tomar
distancia respecto al Otro. Siguiendo los aportes de esta autora, la violencia de
la interpretación secundaria, surge porque el niño no encuentra una respuesta
que lo protege: el derecho al secreto es justamente la posibilidad de que un niño
pueda preservar algunos pensamientos como propios y para los cuales la madre
y el mundo exterior en general no tienen derecho de mirada. Afirma Aulagnier
(1980):
Preservarse el derecho y la posibilidad de crear pensamientos y, más
simplemente, de pensar, exige los pensamientos que uno comunica y aquellos
que uno mantiene en secretos: esta es una condición vital para el funcionamiento
del Yo. (p.136)
60
Apuntalarse en funciones parentales no interfirientes para dejar paso a lo que
más íntimamente apuntala esa capacidad: espontaneidad del niño, su desear,
en tanto como tal, no puede ser causado. El paradigma de la función cuidadora
cumplida para Winnicott, es esa escena de escritura singular donde el niño juega
a solas en presencia del adulto sostenedor. (…) El descubrimiento del otro como
alteridad, el paso del registro del objeto (…) la capacidad para tener experiencias
incluye decisivamente el descubrimiento de otra subjetividad más allá de todo
objeto” (…) No hay algo que preocupe más, clínicamente hablando, que el niño
esté incapacitado de experienciar lo que fuere como de su marca. (p.33)
61
sus padres y en particular a su papá, de quien sentía mucha presencia y
compañía. Ese papá era también un abuelo muy presente con su hijo.
Janin (2016) dice que tenemos que pensar en intervenciones que sean
posibilitadoras de estructuración psíquica, es decir son posibilitaras de un
armado psíquico:
Así, a diferencia de la interpretación, no se trata de desarmar y deshacer
representaciones, develando el deseo, sino de brindar los elementos para
posibilitar que se instaure un modo de representar, o una instancia psíquica, o
un modo de traducir lo pulsional. (p.209)
62
nada que decir”, “no puedo”, “no se me ocurre nada”, “no entiendo, “no sé qué
hacer”, y cuando al preguntar su opinión responden: “me da igual”. (p.137)
63
de cada uno ¿no es reconocer que, al final del recorrido, el destino alcanzado-
incluso el más distante, el más extranjero- lleva consigo rastros de nuestra
primera lengua? (Recalcatti, 2020, p131)
Elena, mamá de Carla pidió una consulta porque su hija de 8 años no quería
estar con su papá. Los padres estaban separados desde el primer año de su
hija, aunque mantenían tenencia compartida; sin embargo desde aquel momento
habían atravesado distintas etapas en las que el papá se había ausentado o
había tenido dificultades en el vínculo. Según Elena, el papá de Carla era un
hombre que se violentaba, en ocasiones reaccionaba contra su propia madre
delante de su hija, lo que derivaba en el pedido de la niña para que la busque de
su casa, porque no aguantaba estar con él.
Desde hacía varios años Elena convivía en una nueva relación de pareja con
la que había tenido otro hijo a quien Carla quería mucho; en ese contexto familiar
Carla le preguntó a la pareja de la mamá si él podía ser un “papá de corazón”.
En el decir de la mamá, Carla era una nena que no daba problemas, era muy
exigente en la escuela (colegio doble turno), hacía todo sola sin que nadie le
dijera que hacer; apenas se levantaba tendía su cama, era obsesiva con sus
cosas y desde muy pequeña mostró ser independiente. Para la mamá el único
problema que tenía su hija era su papá.
Historia de la mamá (Elena 40 años): el padre y la madre se separaron
cuando tenía 10 años, todo el proceso de divorcio fue muy difícil y complejo sobre
todo en la separación de bienes (había muchos capitales en juego), el padre de
64
Elena al enojarse con la madre incendió un barco con tal de no entregarlo a su
ex pareja y a sus hijas. Desde aquel acto de violencia se interrumpió toda
relación; nunca más, ni Elena ni sus hermanas volvieron a tener contacto con su
progenitor; tampoco el padre buscó acercarse a sus hijas.
Historia del papá (José 45 años): Nació en pueblo pequeño y su papá falleció
en un accidente en el campo delante de él cuando tenía 3 años; esta situación
traumática que recuerda claramente, según sus dichos, ya estaba superada. Sin
embargo en distintas sesiones de padres surgían elementos de su historia de
niño que lo llevaban a asociar su carácter actual y sus modos de reaccionar con
aquella experiencia extrema.
En la entrevista con el papá admitió que tenía una relación difícil con su hija
y ante determinadas situaciones conflictivas, la única forma que encontraba para
resolverlas, era llevar a su hija con su madre (Elena). Pudimos empezar a pensar
cómo intervenir de otro modo. ¿Qué decían estos malestares de esta niña en
relación a estos “padres”? En este sentido pudimos pensar en qué lugar estaba
el papá en estos escenarios que necesitaba de un tercero y no podía con la
situación de su hija.
El papá decía que Carla era una nena “grande” y por esta razón le proponía
ir a los parques, andar en bici o jugar juntos, trataba de hacer que su hija no
sufriese por ser tan exigente consigo misma; buscaba la manera de que no se
pusiera mal si algo no salía como quería, y esto se daba también cuando la
ayudaba a hacer tareas escolares. En estas situaciones el papá ofrecía otras
alternativas para aliviar esa exigencia.
Cuando le pregunté a Carla qué le pasaba y porqué venía a una psicóloga,
dijo que trataba mal a la mamá y al papá. En las sesiones era una niña que
creaba muchas situaciones lúdicas, dibujaba y armaba escenarios con las
Barbies. Al principio creaba siempre historias donde el padre de las muñecas no
estaba presente, y las mujeres con sus niños lo dejaban siempre afuera; así
relató ese momento: “mejor que no haya papá, no sirven para nada”. En otra
sesión vino muy enojada con el papá porque le dijo camino al consultorio que
había comprado un regalo muy caro para el hijo de su nueva novia. La idea que
tenía el papá en esa situación, era que estaba celosa, pero Carla le dijo delante
de mí con lágrimas y mucho enojo: “no me entendés”.
65
Luego en la sesión, ella no quiso hablar sobre esto, tomó las muñecas Barbies
y con acento español comenzó a protestar: “vale chaval”, “gilipollas”,
“mentecato”, “te odio”, “no quiero verte nunca más”, “eres un inútil, coño”; por
primera vez además, no me incluía en el juego. Luego de un largo momento
durante la sesión en el que no quería ni mirarme, le dije que me impresionaba
lo bien que hablaba el español como si fuera de España, y le pregunté de donde
sabía el tono y esas palabras; contó que seguía muchos Youtubers5 españoles
y también mexicanos. Empezamos a charlar entonces sobre esos videos y así
pudimos jugar juntas. Me preguntó “¿cómo puede ser que los problemas se
resuelvan jugando? Le respondí que esto lo estábamos averiguando juntas.
Respecto del uso de la tablet contó que la usaba cuando quería y que seguía
a los Youtubers que comentaban sobre video-juegos o cómo hacer dibujos, artes
o manualidades. Relató que la mamá la dejaba usar el dispositivo en la hora del
almuerzo durante el cual siempre se ponía los auriculares y comía tranquila, así
nadie la molestaba; también miraba dibujos o películas de niños. Esta situación
volvió a poner en tensión las diferencias de crianza y fue un motivo de pelea en
las sesiones de padres. El padre se defendía de sus reacciones impulsivas
marcando el desacuerdo con la mamá, y el uso de las tecnologías era una de las
principales diferencias; este fue un tema en las sesiones de padres que pudimos
empezar a abrir. La mamá decía que Carla era una nena madura que podía
regular el tiempo y los contenidos, ya que sabía qué mirar; el papá quería que
no estuviera en un lugar de niña-grande y en ese desencuentro Carla estaba en
el medio.
En las siguientes escenas con las Barbies la niña incorporó en las historias
juegos donde había matrimonios, una muñeca embarazada que luego tuvo una
bebé y donde se daban situaciones de familias que compartían salidas; hijas que
asistían a la escuela, mamá y papá que iban a sus trabajos (escenas de la vida
cotidiana).
En una sesión particular surgió la idea de repartir los muebles de juguete para
que cada una realice una casa; allí descubrió un microondas que ella quería
tenerlo en su casa. Luego de la sesión el microondas desapareció del
5
Youtuber es un productor y gestor de contenido audiovisual que usa YouTube como su plataforma de
comunicación. Algunos Youtubers tienen patrocinadores corporativos que pagan por la colocación de
productos en sus videos o producción de anuncios en línea.
66
consultorio. Cuando Carla llegó a la sesión siguiente lo primero que dijo fue:
“¿qué pasó con el microondas que no está en la caja de juguetes?” Y continuó:
“tal vez se lo llevó algún paciente”. Entonces le ofrecí hacer un juego de
investigador y que juntas resolvamos el misterio. El microondas seguía sin
aparecer. ¿Qué se puso en este juego respecto de este juguete preciado?
Luego de varias semanas, la mamá se quedó charlando conmigo en la sala
de espera mientras Carla había ingresado al consultorio sin esperarme; cuando
llegué junto a ella me dijo que quería seguir investigando sobre el microondas.
Luego de una búsqueda por distintos lugares apareció “misteriosamente” detrás
de un mueble. Este juego de investigadores dio una nueva apertura, algo estaba
construyéndose en esta experiencia transferencial. En el juego incorporó a
varones y padres en escena, y en este mismo juego Carla hizo desaparecer el
microondas que tanto le gustaba pero luego en otro juego creado juntas el
microondas apareció. ¿Cómo leer en transferencia este juego de desaparecer y
aparecer de un objeto de interés del consultorio? ¿El juego de investigador
permitió “recrear” cierta legalidad respecto de quedarse con el microondas?
Respecto de la implicación subjetiva de la ley Silvia Bleichmar (2009) dice:
67
sufrimientos los convocaba en sus funciones parentales (ambos padres habían
atravesado situaciones muy complejas y traumáticas con sus propios padres).
Acerca de lo que ocurría con el uso de la tablet y el celular era también una
diferencia y esa situación manifestaba lo que no se resolvía en los planos de
intercambio entre estos adultos y las normativas respecto de ese uso. No
resultaba problemático como motivo de la consulta (sobre todo para la madre
que no lo veía para nada como una dificultad), sin embargo se empezó a abrir
qué le pasaba a Carla con lo que miraba en los dispositivos tecnológicos.
En las siguientes sesiones Carla pudo comentar acerca de sus miedos, a partir
de los relatos en WhatsApp de sus amigas sobre la presencia de un “momo”
(figura terrorífica) que aparecía sorpresivamente en videos infantiles de Youtube
kids6. Carla empezó a hablar sobre el miedo de que apareciesen esos monstruos
cuando ella no esperaba que eso ocurriera. Aquellos momentos de pasatiempo
con las pantallas sin miramiento de adultos resultó amenazante.
¿Cómo hacer con “lo terrorífico de ciertas imágenes” que sorprenden y no
son advertidas? Esta vivencia empezó a circular entre sus pares y así ella le pidió
a la mamá eliminar de sus dispositivos esta plataforma. Carla contó además que
estos momos decían a los niños que hagan cosas tales como cortarse o hacer
mal a alguien que querían. En este escenario, es la niña que resuelve sacar lo
que no podía manejar, entendiendo que esto era un problema para ella.
Poder hablar de los miedos y ponerlos en el terreno de juego creó un espacio
intermedio entre lo externo que amenaza y su realidad singular; también permitió
pensar las diferencias entre las distintas imágenes de “terror” en películas
(sabiendo que son actores), de aquellas imágenes “terroríficas” en YouTube que
no podía frenar y eran violentas en sus contenidos (hacer mal a un ser querido).
En este tiempo de latencia7, la relación entre lo externo y lo interno edifica
nuevas dinámicas y construcciones psíquicas. En el decir de C. David:
“…latencia, es donde la libido hila el capullo”. (Urribarri, 2008, p.285). Rodolfo
Urribarri (2008) afirma acerca de la latencia:
6
YouTube Kids, es una aplicación para niños que ofrece filtros automáticos para proteger a los usuarios
más jóvenes de internet, de este modo, los padres eligen el contenido, limitan el tiempo, bloquean videos
inapropiados.
7
Latencia, no definible por lo cronológico, sino por una nueva forma de organización del aparato psíquico.
Es un proceso psíquico incitado culturalmente, no condicionado fisiológicamente. (Urribarri, 2008, p.281)
68
Se diferencia claramente lo consciente-manifiesto de lo inconsciente-latente,
ligado a lo prohibido o permitido, como consecuencia de la operancia del
Superyó y al interjuego con el Yo y el Ello. Se ve disiparse la previa confusión
entre lo interno y lo externo, lo subjetivo y lo objetivo (…) No solo se caracteriza
por la descarga sublimatoria, sino también la transferencia de cargas por la
catectización del pensamiento y la ampliación del pensamiento preconsciente,
así como la ensoñación, también las nuevas identificaciones e investimientos
(grupos de pares, grupos o actividades comunitarias, líderes, maestros,
autoridades e ideales) (…) Se produce un investimiento libidinal desde la
investidura erótica de los objetos primarios hacia la investidura de las
representaciones, a nuevas ligazones del pensamiento, a la investidura del Yo y
al incipiente ideal del Yo, y a la catectización de nuevos objetos e intercambios.
(p.283)
Pablo Peusner (2019) nos dice que un hijo no está en ningún manual ni es
generalizable, ya que un hijo es siempre más, menos u otra cosa de lo que se
esperaba y esto convierte el proceso de crianza en una seguidilla de acciones
desproporcionadas fuera de manual y pulsionales. Para la mamá Carla no tenía
ningún problema, solo era su padre el que generaba angustia en su hija, y
además en ella las molestias a la hora de sostener sus conflictos y modos cada
vez que la llamaba en situaciones que lo superaban, para “devolverla”. El papá
si reconocía que tenía conflictos con su hija, así mismo, notaba el lugar de nena-
grande, exigente consigo (características que enorgullecían a la madre), y en
eso quería ayudar para que no sufra también por eso (ofrecía sentarse con ella
hacer tareas, ir al parque, andar en bici, jugar)
Las diferencias entre los padres en la realidad de la crianza, marcados por
sus propias historias y conmovidos en su “autoridad” eran claramente parte del
sufrimiento en Carla. Los sufrimientos de los niños no se pueden pensar sin esos
otros significativos, por esto el dispositivo de padres incluye al Otro (la cultura, la
sexualidad, los padres, los hermanos, la lógica familiar, etc.) para pensar las
intervenciones posibles para abrir los contenidos significantes y el asunto
advenga en otro lugar. (Peusner, 2012).
Peusner trabaja el concepto de autoridad en este sentido: “Hay que pensar y
estudiar la autoridad articulada con el tiempo y la noción de poder en el espacio.”
(Peusner, 2019, p.63). Siguiendo la idea de este autor, la estructura familiar
69
(trasmisión de la cultura, educación, represión de los instintos, adquisición de la
lengua llamada materna) tiene que tener un punto de encuentro con cierta
estructura temporal (continuidad generacional, con la filiación y la trasmisión)
para que la autoridad opere. (Peusner, 2019). Afirma este autor:
70
un resto de padre que, incluso en la destrucción y en la descomposición nihilista
de todos los valores, insiste en transmitir con el fuego de la vida como posible.
No matar, no comer, no violentar a otro hombre. Lo que queda del padre es ser
portador del fuego en la oscura noche de un mundo sin Dios. (p. 111)
Los padres de Julia (10 años) consultaron porque no sabían cómo hacer con
sus reacciones desbordantes ante situaciones comunes como dejar el video
juego, para comer, para realizar tareas escolares o actividades deportivas, en
las cuales ella respondía con violencia física y verbal. En una ocasión, contaron,
llegó al extremo de buscar un cuchillo y amenazar que los iba a cortar. Desborde
altamente preocupante, destacable además porque no se trataba de una familia
violenta.
Todo este modo de violencia siempre estaba asociado al interés por estar
conectada al juego en red o por las dificultades de compartir la computadora con
su hermano. Julia era una niña con aspecto angelical y su modo de relacionarse
en el consultorio y en las relaciones fuera de su familia eran diferentes a las que
71
tenía en su casa; una nena con varios grupos de amigas cuyas madres de hecho
resaltaban que era “divina”. En el trabajo de las sesiones no quería hablar de
estas situaciones y en ese contexto la propuesta fue “jugar”.
Un tema recurrente que traían los padres era cómo hacían para sacarla del
Roblox 8 sin que saliera desbordada; costaba ponerle límites de tiempo de juego
y esto derivaba en que como consecuencia quedaba muy “molesta” e “intensa”,
no había manera de calmarla. Estos padres no sabían cómo hacer con esto y
notaban la carga de desborde cuando sumaba muchas horas de juego virtual o
cuando pasaba de la computadora al celular viendo videos de YouTube.
Para regular el uso de las pantallas los padres intentaron hablando, gritando,
poniendo penitencias, nada cambiaba la actitud y todo culminaba con el
descontrol de la situación: no obedecía y tampoco se calmaba. Así planteaban
estos padres su experiencia: “no sabemos cómo hacer, no logra salir de los
juegos virtuales sin hacer despliegues y muy cargada de molestia; quedamos
agotados”.
¿Qué ocurre en los niños que no pueden salirse del mundo virtual sin
violentarse? ¿Qué ocurre con la subjetividad de un niño en ese pasaje de lo
virtual a lo real?
Sabemos con el psicoanálisis que un niño se constituye con otros y en un
contexto determinado, por eso es tan importante que nos preguntemos cómo se
establecen esos encuentros-desencuentros para comprender esa historia de ese
niño que se desborda y se violenta con los adultos (padres, docentes, etc.).
El diagnóstico diferencial en estas historias será establecer cómo se
constituyen estos niños, en qué momento de esta constitución están, y cómo es
la construcción de alteridad. En este sentido, estas fueron las preguntas que
orientaron este trabajo: ¿En qué situaciones clínicas podemos ubicar la
construcción “otro” del otro? ¿Cómo intervenir en estas construcciones? ¿Cómo
un niño puede reciclar todo lo que consume a través de imágenes digitales?
8
Roblox, es una plataforma de videos juegos en línea, los usuarios pueden crear sus propios mundos
virtuales. En Roblox los jugadores exploran los mundos en 3D (tercera dimensión o tridimensional). Las
actividades en el mundo incluyen la exploración, la elaboración de artículos, recolección de recursos,
minijuegos y combate. Los jugadores pueden personalizar sus personajes virtuales; crear sus propias
prendas de vestir; también pueden recopilar e intercambiar objetos, especialmente de edición limitada y
tienen la opción de usar animaciones en sus personajes. Algunos de los objetos, que se encuentran en la
tienda de avatares se comercializan con “Robux”, moneda principal del juego; que se obtiene comprando
con dinero en efectivo o a través de una membresía “Roblox Premiun”.
72
¿Qué lugar ocupan los padres en este pasaje de lo virtual a lo real? ¿Qué lugar
tienen los pares en estos escenarios de desbordes?
El trabajo con los padres abrió diversas vías para pensar cómo autorizarse
de una manera diferente y a no dejar a esta hija “sola” en el arbitrio de sus
mecanismos. De este modo fueron surgiendo diversos aspectos de su historia y
la de los padres (Ana y Luis) ambos hijos únicos.
Ana había transitado durante su infancia conflictos entre los padres, quienes
vivían separados en la misma casa, y por esto ella dormía en la cama con su
mamá, ya que su papá dormía en otra habitación. Cuando se divorciaron el padre
contrajo una enfermedad que duró varios años y que derivó en su fallecimiento.
En la historia de la familia materna, la abuela de Ana también se había separado
de su marido y abandonado la casa, lo que dejó al abuelo muy deprimido, la
madre de Ana a una edad muy temprana se vio obligada entonces a hacerse
cargo del cuidado de su propio padre y de sus hermanos.
Respecto a su propio rol de madre, Ana había quedado embarazada de su
primer hijo sin buscarlo a los 18 años, sus siguientes embarazos tampoco fueron
buscados en medio de duelos y enfermedades de familiares. Esta situación fue
relatada en varias ocasiones con mucha angustia.
Por otro lado Luis, el papá de Julia, cuando tenía 2 años había sufrido la
muerte de su papá en un accidente. Pasado algún tiempo la mamá de Luis armó
una pareja con otro hombre. Durante las entrevistas Luis comentó que su mamá
siempre lo apañó en situaciones de crianza y aunque el marido de su madre
intentó acercarse en la función de “papá”, la mamá no dejaba que le pusiera
límites lo que complicó la relación entre ellos y también afectó su infancia y
adolescencia. A los 14 años Luis sufrió un coma alcohólico.
En otra entrevista, Luis recordó que a los 6 o 7 años escuchó a su madre tener
sexo con su pareja, situación que recuerda también como traumática. A partir de
su propio espacio de análisis, pudo pensar su historia de niño y concluir que
desde entonces había estado adorando a un “padre muerto” y que estaba
empezando a tomar la parte viva de él.
El papá también relató que siendo abogado estaba alejándose de la profesión
luego de varias desilusiones con un socio y del trabajo en sí, para dedicarse a
una pasión que tenía desde siembre: el cine.
73
La dedicación y estudio de esta nueva carrera sumado al trabajo diario creaba
días interminables, llegando a casa a horarios demasiado tardíos para compartir
la vida familiar.
Julia era quien iniciaba el descontrol por las noches abriendo una guerra
campal, con gritos y peleas y desbaratando a sus padres y hermanos. Con sus
desbordes encontraba un modo de conmover esta historia y convocar a sus
padres en sus funciones parentales.
En el trabajo de las sesiones Julia era una niña que jugaba a distintos juegos
reglados como así también a juegos espontáneos y creativos; por ejemplo con
porcelana fría recreó su personaje del Roblox, moldeando su “avatar” y dándole
toques propios a los de su juego virtual.
En una ocasión jugamos con Rasti y Playmobil, así fue que armó una casa en
la que habitaban solo niños ya que los padres se habían ido de viaje. En esta
escena lúdica los hijos hacían lo que querían: robos, situaciones de
envenenamiento, peleas y destrucciones de la ciudad que juntas habíamos
construido. El juego permitió todo tipo de desorden y transgresión a las normas
de convivencia en la casa y entre los demás personajes, generando mucho
entusiasmo y euforia al poner en juego esa situación caótica.
En la sesión de padres, la mamá subrayaba la angustia que le generaba Julia
con sus desbordes, ya que sacaba lo peor de ella; no sabía cómo hacer para no
sentir odio y a la vez culpa de cómo terminaba la situación, pegándole y
perdiendo el control. Ella decía que nunca había vivido esta experiencia en su
lugar de hija ya que en su historia como tal siempre había sido obediente y por
ende no entendía porque llegaban a esa situación. A partir de estos relatos
planteamos la posibilidad de pensar estas experiencias de desbordes a todo o
nada, o amor y odio, de crear alternativas para sostenerla.
Por otro lado, con el papá se reflexionó sobre su modo de intervenir, en este
sentido también reconocía muchas cosas parecidas con su hija, tanto en los
desbordes de niño y adolescente, y la necesidad de límites. También entendía
lo difícil que era para esta hija salir de las tecnologías, porque a él también le
costaba. A partir de estas cuestiones surgió si conocía o había jugado alguna
vez al Roblox con su hija, y admitió su falta de tiempo para compartir con sus
hijos sus intereses u ofrecerle alguna salida o juego a solas con cada uno.
74
Luego de varios meses de trabajo Julia quiso jugar a la “Batalla naval”. Al
principio seguimos las reglas, pero en un momento realizó con las fichas una
especie de varita o lápiz uniendo varias fichas para transgredir en el juego, ya
que con ella tocaba el lado del tablero donde tenía mis naves así adivinaba la
posición (las dos teníamos posibilidad de usar ese nuevo instrumento del juego
para adivinar la ubicación de las naves).
Lo llamativo de esta nueva forma de jugar, ocurrió cuando ella se “equivoca”
(marcando la ubicación en espejo), pero al equivocarse acierta con otra nave
que estaba en el extremo opuesto al que ella quería marcar. Ganó porque hubo
un equívoco. Julia quedó sorprendida con lo ocurrido, porque no entendía bien
por qué había ganado si en realidad se había equivocado. Las dos nos reímos
de esa sorpresa.
Luego de esa situación ocurre algo esa misma tarde que la mamá me relató:
“llegó diferente de la sesión, hizo las tareas sin ponerse mal, se fue acostar
temprano, esa noche pidió a su mamá que la abrace y también se angustió”.
Algo de lo no sabido “tocó” en Julia, en esta nueva creación lúdica, podemos
pensar que: paradójicamente se sorprendió que ganó al equivocarse y se
“asustó”, por error aprendió otra manera de ganar.
¿Quién domina a quién en estos nuevos escenarios familiares donde la
pantalla tiene un lugar preponderante en el sufrimiento infantil?
Con la psicopatología infantil se pueden reflexionar sobre las condiciones
socio-culturales en las que se gesta dicha patología y también lo que se
considera patológico para cada época. De este modo Janin (2016):
75
surgir que hay niños que tratan en el plano real como si se trata de un plano
digital. Rodulfo (2013) piensa el concepto de narcisismo a partir de las pantallas
ya que para este autor las pantallas dejan ver más que su predecesor el espejo,
que su función no es reflejar, sino inventar, invención que repercute sobre la
corporeidad de carne y hueso hasta entonces vigente. Rodulfo (2013) afirma:
Julia trataba mal a sus padres cada vez que la sacaban del Roblox, y dentro
de este juego en red, del ADOPT ME que era uno de sus preferidos. En este
juego los jugadores adoptan bebés y cuidan mascotas (que además pagan por
esto) con lo que van sumando puntos para ir a la tienda de ropa, o seguir
comprando mascotas. Lo importante en este sumar más puntos es poder
cambiar por animales “neón” y tener muchos de estos te da más valor. El Roblox
tiene una lógica del cuidado determinada por una economía monetaria, donde
las fantasías apuntan a un lazo descarnado y mercantilizado. Julia no podía salir
de este juego con facilidad, el retorno de lo virtual a la realidad no podía ser sin
un exceso inmanejable.
¿Cómo pensar estos modos de cuidados y dominios en las nuevas formas de
encuentros entre padres e hijos a través de los juegos virtuales? ¿Qué se juega
en estas nuevas maneras de interrelación?
El dominio de niños/as por sobre los adultos/as es un síntoma de la cultura
actual. Ricardo Rodulfo, (2021) dice que lo que Freud planteaba en el malestar
de la cultura da cuenta de la represión de la violencia salvaje pulsional primitiva,
en este sentido, la violencia no estaba del lado de la cultura. Para este autor las
trasformaciones culturales imponen sus propias violencias, aunque estas nos
permitan también hacer muchas cosas creativas.
En la actualidad hay cada vez más consultas de padres desbordados que no
saben cómo hacer con lo incontrolable de sus niños. ¿De qué hablan estos
76
desencuentros profundos entre padres e hijos? El psicoanálisis es una
herramienta valiosa para abordar estas demandas con intervenciones que alivien
a los niños en estas nuevas formas de sufrimiento.
Ante el bombardeo de las pantallas a nuestro alrededor la apuesta será
experienciar, tomando el concepto de Rodulfo: “Experienciar: el tener-lugar de la
experiencia, jugar y sentirse real, también sinónimo de sentirse vivo” (Rodulfo,
2011, pág. 60). Con estos modos de sufrimiento los psicoanalistas tenemos un
enorme compromiso con las infancias: devolverles lo que le es propio: “sentirse
vivo”.
En estas épocas, los juegos libres cada vez más caen en desuso: se considera
indispensable que todos “produzcan” en lugar de jugar, que obtengan más
información en lugar de crear. En todo este escenario, se empuja a los niños a
quedarse compulsivamente frente a una pantalla, a tener estallidos de angustia
y explosiones agresivas en lugar de ofrecer un tiempo y un espacio de juego
libre, necesario para la elaboración de situaciones traumáticas y el desarrollo de
la creatividad.
En el terreno del dominio como sufrimiento en el trabajo con niños, se resalta
lo valioso de incluir a los padres, tomando el concepto “entre” de Winnicott, en
tanto “Semiología del medio es ese ir y venir entre los padres, su historia y el
niño con su capacidad para metabolizarla” (Marisa Rodulfo, 2016, pág. 46). Un
lugar en el que las experiencias vividas produzcan efectos y verdaderas
trasformaciones.
Con el psicoanálisis se trata de ayudar a los padres a crear e inventar
recursos de intervención que tengan eficacia en el proceso de humanización de
la vida, una participación de los padres que no es sin presencia y sin errancia.
Lo “ingobernable de un niño” poniéndolo a jugar en transferencia, será una
apuesta para crear algo nuevo para tocar algo de esta historia que alivie a esa
subjetividad.
77
4. EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS
Dado que esta tesis se inició con anterioridad al estado de pandemia, pero su
desarrollo continuó en el transcurso de la misma, considero importante una breve
reflexión al respecto, tomando en cuenta que la virtualización de la vida
cotidiana tuvo un gran protagonismo durante este último tiempo a consecuencia
de tamaña realidad disruptiva.
En relación a la salud mental no es el fin de este escrito profundizar acerca
de los grandes efectos subjetivos que conlleva este momento histórico, cuya
magnitud real aún no se conoce, sino pensar algunos aspectos en relación con
la problemática a estudiar: Pantallas “entre” padres e hijos. La inmediatez
ahora impacta a través de un virus, el mundo y su frenesí se detuvieron por un
momento y todo fue diferente. El significante “pandemia” tuvo diferentes
significados y con Lacan sabemos el valor de esto y de los efectos incalculables
en la singularidad.
Lo que se pretende en este pequeño relato es subrayar el tejido que se fue
construyendo a partir de estas nuevas experiencias en la vida de las personas y
en especial en los niños. En primer lugar subrayar el valor que cobró el uso de
las tecnologías a través de las pantallas para continuar el contacto con el afuera,
en estas nuevas ventanas de conexión con el mundo y el de sostener los lazos
afectivos más allá del aislamiento físico.
En este contexto también nuestro trabajo confirmó la posibilidad de flexibilizar
los encuadres de Atención Psicológica, que también se pudo realizar de manera
virtual. De esta manera se sostuvo en transferencia el lazo con los pacientes, y
además permitió conocer el mundo en el habitan, como por ejemplo en el trabajo
con niños, poder jugar a través de la pantalla con sus juguetes desde su
habitación. Es importante pensar este nuevo espacio potencial de encuentro a
través de las pantallas como modo de continuar la experiencia con los pacientes,
como lo sugirió Esteban Levin (2020), como un verdadero “entre” para inventar
lo que hasta este momento no estaba creado, una tercera zona donde el analista
y paciente podían construir nuevas realidades a través de la virtualidad. Este
autor plantea: “trazar los efectos del virus sería una utopía…el exceso de sentido
paraliza, agobia pero no desde lo inmunológico sino desde la experiencia. De lo
que se trata es generar un hacer, un pensamiento en acto, una experiencia que
78
al realizarla le permita salirse de sí: Romper el aislamiento y volver al exterior
para recrearlo. Al retomar el tiempo y el espacio podrán ser otros, en el “entre”
se juega el don relacional y afectivo del deseo que confirma la comunidad del
“nos- otros”. (Levin, 2020).
Las pantallas se convirtieron en una especie de “salvavidas” en esta
pandemia, permitiendo seguir el vínculo afectivo en medio un “tsunami viral”.
Con esa misma contundencia su uso excesivo profundizó los malestares,
sufrimientos y en general los efectos subjetivos que se fueron desarrollando en
esta tesis. La clínica demuestra que el ser humano necesita de otros, de sus
miradas, sus olores, el tacto en los encuentros reales para “sentirse vivo” y
también evidencia que no hay maquinaria que venga a sustituir esta experiencia.
79
5. REFLEXIONES FINALES
80
y captura el aburrimiento (anulando su capacidad creativa). ¿Cómo recuperamos
“la disponibilidad” como un estado anímico, conformado por momentos del
escuchar y del mirar? En este sentido la disponibilidad a recuperar está
relacionada a la dimensión flotante que se adecúa a los diversos momentos,
momentos que se aceptan como están siendo sin la intención de dirigirlos. Como
dice François Julien, la disponibilidad no es una categoría moral ni psicológica,
por eso se nos escapa (Giberti, 2014).
A través del análisis de los fragmentos de la clínica se puso en cuestión el
lugar de los padres en los encuentros que sus hijos hacen con las pantallas a
partir de los sufrimientos que llevan a la consulta. En sus diversas realidades y
padecimientos, se subraya con la experiencia clínica la importancia de la
participación y acompañamiento de los padres (holding) y la polisemia del verbo:
“contener”. “sostener”, “abrazar”, “estrechar en brazos”, “dar tiempo”, “apretar”,
“oponerse”, “escuchar” (Rodulfo, 2013) frente a la virtualización de la vida
cotidiana.
A partir de la clínica surge la pregunta por el tiempo y el lugar en el que está
el niño por el que nos consultan, respuesta que permite pensar sobre los tiempos
de constitución psíquica y al lugar de hijo en la estructura familiar. Con los
desarrollos teóricos se puede ubicar a los niños analizados en esta tesis, en el
período que Freud llamó de latencia, no como una categoría cronológica sino
como el comienzo demarcado por el sepultamiento del complejo de Edipo y por
la construcción de barreras psíquicas (vergüenza, prurito, moral, inhibición de
impulsos) que permiten al niño abrirse al espacio escolar y a través de la
sublimación, acceder a los aprendizajes.
La pre-pubertad o latencia es una categoría importantísima para pensar a las
infancias actuales ya que denota un gran trabajo psíquico antes de la irrupción
de lo sexual en la adolescencia. ¿Cómo están resignificando los niños este
pasaje del jugar al aprender? ¿Cómo construyen espacios propios y el derecho
al secreto en este tiempo? ¿Cómo se arman los lazos sociales y las categorías
de amigos en este pasaje? “Todo este trabajo de búsqueda de voz propia y lo
nuevo que va surgiendo en este tiempo horadan en los únicos interlocutores que
son sus padres” (Lutereau, 2018). ¿Cómo es este trabajo de latencia en nuestras
épocas? Los usos que los niños hacen de las pantallas los colocan en lugares
de simetría respecto de los adultos; cada vez más temprano acceden a diversas
81
aplicaciones o visualización de material que en otras épocas era exclusiva de los
adultos (por ejemplo búsqueda de material pornográfico) o utilización de chats o
redes que sirven para hostigar o maltratar al otro.
Con los aportes del psicoanálisis “las pantallas” se pueden definir a partir de
la sensibilidad de la clínica como: “lo digital, lo tele-tecno-mediático, lo virtual”,
que remite a la violenta atracción y pasión que despierta cada vez más temprano
en los niños y de cómo impacta de diversos modos en su subjetividad; los
padres, en general mucho más atrasados en este proceso, también son
capturados por la atracción de lo virtual. (Rodulfo, 2013)
En el análisis se pudo confirmar el impacto de lo virtual como campo de “no-
presencia” y cuyas imágenes se muestran en un plano bidimensional: no tienen
espesor ni volumen; la realidad virtual se constituye como una experiencia
descarnada, una imagen sin cuerpo y cuyos algoritmos no incluyen otras
dimensiones de lo humano tales como gestos o sentidos como el olfato, el gusto
o el tacto. Estas características de lo virtual se pueden constatar en chicos que
interactúan en el plano de la realidad como si continuaran en el terreno digital,
anulando toda referencia de otredad; son niños que continúan luego del
encuentro con las pantallas manejándose con mucha violencia, lo que profundiza
los desencuentros con sus padres.
Respecto de lo virtual y sus implicancias en la subjetividad, otro concepto
para pensar es en relación al narcisismo. A partir de Lacan el espejo, en tanto
función de reflejar, tiene como fin crear una unidad sobre la corporeidad de carne
y hueso con los enunciados del lenguaje que le vienen de otro. Con la pantalla
ese espejo es diferente desde el momento en que la imagen que devuelve no es
singular y está sobrecargada de estímulos que el psiquismo infantil no llega a
procesar.
A partir de los desarrollos teóricos y con el análisis de la clínica se reflexiona
acerca del lugar de los adultos “disponibles” frente a la virtualización de la vida
cotidiana. Las pantallas electrónicas son una realidad de época, sin embargo es
esencial entender que las mismas no pueden reemplazar los necesarios
encuentros humanos, fundantes de subjetividad. En este sentido, es claro que la
experiencia sensible queda por fuera de las pantallas.
A partir de los fragmentos y del análisis de ellos, se pensó acerca del papel
que juega la estructura parental, el ambiente en el que vive el niño, la situación
82
psicosocial, el contexto, la historia en relación al sufrimiento que trae a las
sesiones; todos éstos elementos influyen en las posibilidades que detentan los
padres para acompañar, favorecer o sostener ciertos procesos en el niño.
En los fragmentos analizados la demanda de la instancia parental en la
versión educadora o reguladora, no alcanza para frenar los desbordes violentos,
miedos o sufrimientos en niños derivados del uso de las pantallas como práctica
recreativas. Se puede pensar a partir de la clínica, que los niños resisten con su
sufrimiento y reclaman “la presencia” de los padres en los encuentros con las
pantallas, para que puedan transformar las imágenes en elementos
argumentativos, para que los adultos sostengan la pausa, y además que puedan
propiciar experiencias lúdicas y creativas, incluso a través de medios
tecnológicos.
¿Cuál es el lugar de los padres en esos encuentros? A partir del análisis de
los fragmentos clínicos se confirma la semiología del medio pensando la relación
del niño con el adulto en un “entre” y como una apuesta a reforzar los lazos
contemporáneos frente a la virtualización de la vida cotidiana. En este desarrollo
teórico aquel ambiente se considera como “propiciatorio” para que los efectos
subjetivos puedan escucharse y al mismo tiempo potencie vías lúdicas
espontáneas.
Si el espacio potencial no se crea entre el hijo y los padres por sus variadas
razones históricas y contextuales, el analista podría ofrecer mediante el
dispositivo analítico, un espacio o tercera zona que propicie un terreno para jugar
y abrir vías de resignificación de lo que allí acontece. El psicoanálisis es una
herramienta fecunda para producir transformaciones en la clínica con niños,
utilizando el jugar como dispositivo lúdico, espacio transicional y de fronteras
móviles (Winnicott, 1971). Esta tesis confirma el paradigma que piensa al niño:
activo y abierto a la posibilidad de múltiples marcas de una época y dispuesto a
que otros lo acompañen; en términos de “educación” y “crianza” aunque haya
una asimetría entre padres e hijos esto no impide esa mutua interacción.
En tiempos tan complejos es importante pensar en construcciones posibles,
un lugar donde anide un “entre” y su espacio a la pregunta, donde la pregunta
permita la presencia de otro diferente. Lo que los adultos propiciemos en un
“entre” permitirá de esos encuentros “la chispa” necesaria para construir un
destino que incluya al sujeto. Desde el psicoanálisis propugnamos que el sujeto
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se haga responsable ante su deseo, no como un sordo impulso que viene del
pasado, sino su deseo de desear lo porvenir. (Rodulfo, 2013)
Por más que la cultura avance con sus progresos tecnológicos e intente borrar
lo humano del hombre, hagamos que la ternura siga siendo la patria primera del
sujeto; aunque los territorios intenten achicarse, apuntemos a que la frontera
indómita sea el domicilio donde habitar; y aun cuando nos mudemos a otros
horizontes…que la “imaginación” sea la bandera que portemos para jugar.
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6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Salud Mental, 8 (34) 60-64.
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dueño. Buenos Aires: Paidós.
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Winnicott, D. (1971). Realidad y Juego. Barcelona: Gelisa.
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