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Pantallas y vínculos en la infancia

La tesis de Vanesa Fantoni examina el impacto del uso de pantallas en la subjetividad de los niños y la relación con sus padres, destacando cómo las tecnologías han transformado las interacciones familiares y la experiencia infantil. Se plantea la necesidad de reflexionar sobre el papel de los adultos en la mediación de estas experiencias, así como los sufrimientos que pueden surgir de la dependencia de las pantallas. A través de la clínica psicoanalítica, se busca entender las dinámicas entre padres e hijos en un contexto donde las pantallas son omnipresentes.

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Pantallas y vínculos en la infancia

La tesis de Vanesa Fantoni examina el impacto del uso de pantallas en la subjetividad de los niños y la relación con sus padres, destacando cómo las tecnologías han transformado las interacciones familiares y la experiencia infantil. Se plantea la necesidad de reflexionar sobre el papel de los adultos en la mediación de estas experiencias, así como los sufrimientos que pueden surgir de la dependencia de las pantallas. A través de la clínica psicoanalítica, se busca entender las dinámicas entre padres e hijos en un contexto donde las pantallas son omnipresentes.

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Universidad Nacional de Rosario - Facultad de Psicología

Secretaría de Estudios de Posgrado

Maestría en
Clínica Psicoanalítica
con Niños Res.
Coneau: 11739/14

Título de la tesis: Pantallas “entre” padres e hijos. Bitácoras de la práctica


clínica psicoanalítica con niños.
Nombre y Apellido de la autora: Vanesa Fantoni

Titulación, Nombre y apellido de la directora: Dra. Luisina Bourband.

Correo electrónico: [email protected]

Lugar y fecha: Rosario. Agosto de 2022.

1
A los que creen en la palabra “encendida”.

2
Agradecimientos:

Agradezco a todas las personas que me acompañaron en este tiempo de


aprendizaje:
A mis colegas y amigas por los fecundos intercambios, a la Directora de tesis
por su generosa participación y empuje.
A mi analista por su escucha, presencia que promueve mis preguntas más
profundas.
A mis pacientes por todo lo que me enseñan.
A mi familia: a Luca y Agustina –amor hecho hijos- , a Javier-mi compañero
de ruta- por leer conmigo cada letra y acompañar mis pensamientos
amorosamente. A mis padres, por su legado de vida, entrega y ternura.

3
INDICE
v. Resumen y palabras claves............................................................................ 5

1. INTRODUCIÓN ............................................................................................. 6

1.1 Relevancia disciplinar ............................................................................. 20

1.2 Delimitación del problema ....................................................................... 21

1.3 Formulación de objetivos de conocimiento ............................................. 22

1.4 Estrategias metodológicas ...................................................................... 23

2. CUERPO DE LA TESIS ............................................................................... 25

2.1 Estado de la cuestión .............................................................................. 25

2.2 Marco teórico .......................................................................................... 27

2.2.1 Aportes teóricos de Silvia Bleichmar sobre constitución psíquica y


producción de subjetividad para pensar la problemática a estudiar. ............. 27

2.2.2 Infancia y psicoanálisis. La demanda ética de la instancia parental y


el lugar de los adultos respecto de las infancias ................................................. 29

2.2.3 La cultura para Freud y la cultura digital, sus implicancias en los


sujetos. Paradigma de la complejidad. La subjetividad y las pantallas. ....... 34

2.2.4 Semiología del medio (Winnicott) y su vigencia en el psicoanálisis


contemporáneo para pensar al niño en relación a su entorno. ....................... 42

3. BITÁCORAS CLÍNICAS ............................................................................... 48

3.1 Captura de pantalla: ¿Lo que no se puede decir, la pantalla lo puede


mostrar? ........................................................................................................ 48

3.2 Un lugar secreto ..................................................................................... 56

3.3 El lugar del padre ................................................................................... 64

3.4 ¿Quién domina esta situación? ............................................................... 71

4. EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS .............................................................. 78

5. REFLEXIONES FINALES ............................................................................ 80

6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ............................................................. 85

4
v. Resumen y palabras claves

El interés en investigar este tema surge a partir de los sufrimientos de los


niños vinculados al uso de las pantallas y a las dificultades de los padres para
saber qué hacer allí. El vértigo y la velocidad con la que se instalan las nuevas
tecnologías están produciendo nuevas formas de subjetividad y nuevos
sufrimientos que llegan a las sesiones. A partir del tema y con las fuentes teóricas
que respaldan este desarrollo se subraya que las tecnologías están
reemplazando los encuentros, las miradas, las palabras, experiencias
necesarias para la vida de los niños. Con estos supuestos se abren las siguientes
cuestiones: ¿Qué lugar compromete a los padres en relación al encuentro de sus
hijos con las pantallas? ¿Cuáles son las dificultades o posibilidades de los padres
para acompañar a sus hijos en prácticas recreativas a través de pantallas? La
problemática será estudiada a partir de fragmentos de la clínica psicoanalítica
con niños entre 7 y 11 años. El análisis apuntará a determinar el lugar de los
padres en el modo de acompañamiento de acuerdo a las historias personales y
al contexto social al que pertenecen, entendiendo estos aspectos en un
entramado entre lo singular y la cultura.

Palabras claves:
Pantalla, experiencia, constitución del sujeto, juego, entretenimiento, efectos
subjetivos por el uso de las pantallas. Encuentros “entre” padres e hijos.

5
Entre lo que veo y digo.
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía…
(Octavio Paz)

1. INTRODUCIÓN

Pantallas “entre” padres e hijos.


En nuestras vidas cotidianas “las pantallas” en tanto dispositivos electrónicos
tienen un lugar sobrevalorado tanto en niños como en adultos. El interés en
investigar este tema: Pantallas “entre” padres e hijos, surgió luego de escuchar
a los niños en sus sufrimientos, viviendo en un contexto en el que las tecnologías
están omnipresentes en su cotidianidad como actividad recreativa, en detrimento
de otros modos de juego al aire libre o espontáneos con sus pares. El vértigo y
la velocidad con la que se instalaron las nuevas tecnologías produjeron nuevas
formas de subjetividad y nuevos sufrimientos que desde entonces llegan a las
sesiones. Sin duda el mundo digital ha trastocado de forma determinante en la
cultura a través de la irrupción y el crecimiento de internet.
La etimología de la palabra PANTALLA no ha sido determinado por lo que
existen varias teorías: Se origina posiblemente del catalán, combinando los
términos pampol y ventalla, siendo esta última un parónimo de ventana, la cual
se deriva del latín y significa abertura en los muros para dejar pasar al luz.
Otra teoría afirma que pantalla puede originarse de pan, que significa todo
y thallos, que es el sustento de flores y plantas, o sea algo que sustenta todo.
Una tercera teoría supone la combinación de pan (todo) y taleare (cortar), es
decir un corte de todo, que es lo que ocurre con las ventanas. En el lenguaje
corriente se suele usar como expresión “pantalla” como una protección, disfraz
o coartada.
Para la Real Academia Española la acepción que refiere a la “pantalla
electrónica” es definida como una superficie en la que aparecen imágenes en
ciertos aparatos electrónicos. Básicamente se describe como pantalla a una
superficie que posee características planas y lisas, creada con distintos
materiales y cuya función es la proyección de imágenes sea parte de un
6
conmutador, teléfono móvil o distintos aparatos en donde ocurre alguna
exhibición de alguna imagen.
El término pantalla en este escrito es utilizado para referirse a los siguientes
dispositivos: celulares, Tablet y computadora, para entender las prácticas
recreativas infantiles y sus efectos subjetivos y desde allí plantear la
problemática a investigar, a partir del trabajo clínico con pacientes niños entre 7
y 11 años (infancias urbanas y escolarizadas).

Estamos transitando un tiempo de profundas transformaciones observables


en todos los niveles de la cultura. Con los cambios suscitados en los últimos
años en relación a las tecnologías se vieron modificados también los vínculos
humanos, produciendo nuevos modos de comunicación, nuevas formas de
vinculación entre niños y adultos, y también nuevos sufrimientos. ¿Cómo
impacta el avance de las tecnologías y la virtualidad de la vida cotidiana en las
infancias?
El psicoanálisis sostiene que la constitución subjetiva deriva no solo de lo
pulsional, sino también de la cultura y del contexto histórico-social en el que
deviene sujeto, es por ello que la clínica con niños no se puede pensar por fuera
del contexto en tanto discurso social, histórico, político, y respecto de la trama
familiar en el que el cachorro humano viene al mundo.
Gran desafío para el psicoanálisis entonces, el de propiciar un espacio para la
reflexión sobre las características de los lazos actuales, el lugar de la infancia en
estos últimos tiempos y el rol de los adultos frente a este impacto. ¿Podremos
pensar sobre los hechos y sus efectos mientras los estamos viviendo?
En toda época, las tecnologías han operado en la matriz constructiva de lo
humano. Con el nacimiento de la imprenta alrededor de 1450 aproximadamente,
la palabra impresa de la mano de Gutenberg provocó la gradual difusión del libro
y fue configurando otra humanidad. En los últimos años, los medios de
comunicación primero, y luego internet, establecieron la democratización del
saber que se torna accesible a gran parte de la población. Cada nuevo cambio
cultural en general provoca rechazo y dos posiciones: quienes están a favor y
quienes se oponen a estos cambios. Balaguer (2016) afirma:

7
Las tecnologías actuales no solo aparatos; son objetos culturales (Kohut), (…) al
servicio de la comunicación, la expresión, la exploración y la coexistencia de
mundos paralelos. Son tecnología de comunicación e interactividad (TIC) que
permiten cambiar y ampliar de forma considerable las capacidades humanas de
procesamiento de información y de presencia y existencia del mundo (…), los
lenguajes se han multiplicado. (p.56)

En la actualidad, el flujo y la vertiginosidad caracterizan tanto el discurrir


cotidiano como la evolución tecnológica que operan en distintos planos. Para
Franco Berardi (2019), “los dispositivos tecnológicos son prótesis de nuestro
cuerpo y una herramienta de relación con el mundo; desvalorizando nuestras
experiencias directas y afectando a las emociones, al psiquismo, la percepción,
y a la relación con otro”. (p. 2)
Las tecnologías construyen subjetividad y moldean los cuerpos, Marc
Prensky y Alejandro Piscitelli fueron los que predijeron acerca de los problemas
comunicativos y de desigualdades de acceso a los beneficios online de
participación pública, económica, culturales, etc., entre los que han crecido con
las nuevas tecnología “nativos digitales” - quienes han nacido y se han formado
en la particular “lengua digital-, y aquellos que han adquirido más tarde los
procesos cognitivos para usarlas, los nombraron “inmigrantes digitales”.
(Cabrera García, 2013). Esta distinción entre nativos digitales e inmigrantes
digitales es importante porque sitúa desde un primer momento que se instalaron
las nuevas tecnologías las diferencias entre chicos y grandes, respecto del
manejo y naturalidad de los jóvenes en contraste con las dificultades de los
adultos para entender y pensar estos procesos.
Sin duda el mundo digital ha trastocado de forma determinante la cultura a
través de la irrupción y el crecimiento de internet. Se desdibuja la frontera entre
lo íntimo y lo privado, y la diferencia entre adultos y niños. De estas
transformaciones: ¿cuáles son los cambios más significativos en lo referido a las
infancias?, ¿cómo es la infancia en esta cultura actual?, ¿se trata de una
“infancia digital”?
Es necesario la valiosa distinción que nos aporta Silvia Bleichmar (2010): “La
niñez tiene que ver con las etapas del desarrollo, mientras que la infancia con
los momentos constitutivos estructurales en la subjetividad infantil” (p.1). La

8
categoría de niñez no ha sido la misma a lo largo de la historia, y es por ello que
la noción de niño dependerá del momento histórico y cultural de una población.
Tradicionalmente la categoría de infancia era utilizada para referirse a los
sujetos que no hablaban, en la medida que los niños, aunque hablaban fueron
privados de palabra por muchos años. Entonces se abre la reflexión sobre las
condiciones de producción de subjetividad en la infancia, de cómo las
condiciones históricas determinaron para los niños ciertos derechos -algunos de
éstos- que paradójicamente se han ido perdiendo a lo largo del tiempo. Por otro
lado se puede subrayar el lugar que el psicoanálisis pudo aportar a la categoría
de infancia; entendiendo al niño antes de que tenga lenguaje, paradigma que lo
ubica como sujeto (Bleichmar, 2010).
La invitación a reflexionar sobre el impacto de las nuevas tecnologías sobre
la subjetividad, no tiene por finalidad suprimir el uso de la tecnología, ni plantear
una censura moralista; sino revisar las obligaciones y responsabilidades que
tenemos los adultos en relación a los niños, de cuidarlos en su lugar de sujetos
que hay que “escuchar”. En este sentido es lo que el psicoanálisis de niños a lo
largo de los años vino a propiciar. Afirma Bloj (2009):

Darles un lugar para que los niños se expresen y por otro lado generar la
apertura en el deseo de sostenerlos desde el lugar de adultos como sujetos a los
que deseamos conocer, con quienes deseamos compartir y por quienes nos
dejamos sorprender (Bloj, 2009, p. 64).

Surgen una serie de cuestiones en esta construcción del tema, cuyos


conceptos serán ordenadores, a saber: ¿Cómo son los nuevos modos de
constitución subjetiva a partir de la incorporación de las pantallas en la vida
familiar? ¿Estos modos afectan la experiencia directa con las cosas? ¿Qué es
una experiencia? ¿Usar pantallas es lo mismo que jugar? ¿Cuáles son los
efectos subjetivos cuando estamos hablando de niños que viven sin salida al aire
libre y al contacto corporal con otros pares? ¿Quedan solos los niños en los
encuentros con las pantallas aunque haya otro virtual con quien intercambiar?
¿Qué lugar ocupan los adultos en estos encuentros?
A propósito de las instancias de subjetivación Rodulfo (2013) dice:

9
El psicoanálisis se dedicó y forjó gran parte de su especificidad y prestigio a la
sola instancia de la “familia” como lugar de subjetivación, pero hoy esta
delimitación no alcanza para hacer nuestro trabajo (…) en la actualidad hay cinco
instancias de subjetivación de una manera no exhaustiva: La familia, la escuela,
los pares, la pantalla, y todo el campo de lo ficcional (la ficción y el mito). (p. 81)

El psicoanálisis puede aportar a la comprensión de la constitución del


psiquismo a partir de las transformaciones históricas. ¿Cuáles son los efectos en
la subjetividad por el uso de la pantalla? ¿Cuáles son los sufrimientos de los
niños asociados al uso de las tecnologías y la implicancia de los adultos en estas
transformaciones?
Respecto de las instancias de subjetivación ligado al desarrollo
tecnocientífico, y que produce impactos profundos en la subjetividad humana,
en esta tesis se reflexiona sobre los efectos producidos por los usos de las
pantallas.

La pantalla de la computadora, la pantalla del televisor, la pantalla del celular,


todo ese nuevo mundo virtual. Un efecto de lo que ha generado la introducción
de las pantallas en nuestras vidas, ha trastocado lo que tiene que ver con la
categoría de lo íntimo, se atraviesan fronteras que hasta ahora eran
estrictamente personales. (Rodulfo, 2013, p. 81)

Las pantallas están por todas partes, bombardeando con mensajes, ideales
y consignas, para Rodulfo (2013): “Su dimensión virtual se desata de la oposición
clásica de presencia-ausencia con la que se manejó el psicoanálisis,
incorporando así una tercera modalidad que Derrida, pioneramente designó y es
no-presencia” (p.82).
Moreno también habla de “lo virtual” como una realidad con otra consistencia:
no es ni real ni irreal, ni verdadera ni falsa, ni científica ni ficcional. Se trata de
concebir otras categorías, que suponen o conllevan otras lógicas. (Tsipkis, 2019)
Si un niño pequeño pasa muchas horas frente a las pantallas ¿a qué
estímulos queda expuesto? ¿Qué consecuencia acarrea ese exceso de
estímulos visuales? ¿Qué procesamiento psíquico opera? Beatriz Janin (2018)
dice:

10
El preconsciente visual tiene diferencias con el verbal, no permite representar
abstracciones ni enlaces complejos. Como muestran los sueños, que para
mostrar la relación a algo queda superpuesto o ligado espacialmente. En este
sentido supone una cierta pobreza representacional (…) pienso que el uso
particular que se hace de los medios (como la televisión y la computadora) incide
en este fenómeno de dificultades en la adquisición del lenguaje, en tanto los
niños quedan expuestos durante muchas horas a este tipo de estímulos. (p.68)

Aun cuando estas nuevas formas vayan planteando nuevos modos de estar,
de percibir y de inscribir en niños y adolescentes, Silvia Bleichmar (2009) afirma:

Lo que es central es que la tecnología no altera hasta este momento la


preocupación de base: los enigmas son los mismos: la fratria, el nacimiento, la
muerte (…) Hasta ahora, lo que percibimos en los niños y adolescentes
atravesados por la informática es que capturan de un modo distinto, inmediato,
las posibilidades de la imagen en la cual la narrativa clásica no tiene cabida.
Componen las secuencias de la imagen de un modo diverso (…) atiende menos
al relato que a la imagen, articula secuencias y construye sentidos. Pero
construye sentidos, y esto es lo que ninguna red puede variar en el ser humano.
(p.82)

¿Qué mutaciones y transformaciones produce la realidad informática,


tecnológica y visual? ¿Qué significa tener una experiencia? Respirar por las
branquias de Google es una manera de nombrar esta mutación social, afirma
Baricco (2015):

La experiencia a partir de Google, es algo que tiene forma de trayectoria de links.


No era así durante siglos, la experiencia estaba dada por la capacidad de
acercarse a las cosas, una a una, y de madurar una intimidad con ellas capaz de
abrir habitaciones más escondidas. Se trataba entre un asunto casi íntimo entre
el hombre y un fragmento de lo real. (p.117)

Para Baricco (2015) todo pasa por la superficie y no en la profundidad, la


velocidad en lugar de la reflexión, la secuencia inmediata en vez del análisis, el
multitasking antes que la especialización, el placer en lugar del esfuerzo.

11
¿Qué clase de experiencia escénica de la niñez se da a través de la imagen
digital? Para Esteban Levin (2018) las imágenes virtuales y digitales que ofrecen
a los niños las pantallas se caracterizan por ser:

Puntual, efímera, eléctrica, recurrente, desechable, intercambiable e impalpable.


Dura en la fugacidad del presente del instante visual. Es en sí misma, sin relación
con el otro, es su propio fin. Si la dejan sin control, tiende el señuelo para procurar
consumir y agotar el deseo infantil. Estas imágenes son fijas y han sido
programadas para crear la ilusión de los movimientos. A la máquina le
corresponde hacer todo estereotipadamente para generar el efecto de animación
deseado. En esta realidad artificial los niños creen que son ellos quienes
dominan y manejan libremente las imágenes, cuando lo cierto es que son
dominados por ellas, en una experiencia individual y solitaria. (p.24)

Jaime Fernández Miranda (2019) dice que la experiencia es un tráfico


constante en ilusión, un reiterado acceso a la interacción entre la creatividad y lo
que el mundo tiene para ofrecernos. “La experiencia es suscitada por el objeto y
a la vez creada por el sujeto y al mismo tiempo borra los límites entre ambos” (p.
51). Siguiendo estas ideas, Rodulfo (2011) habla de “experienciar”:

En tanto no le interesa tanto la estructura ya formada como el despuntar casi


irregistrable de la hoja que emerge, del gesto espontáneo que surge y que rara
vez tenemos el privilegio de estar allí cuando eso ocurre (espontaneo quiere
decir que no surge del deseo del Otro, que no obedece a ninguna fórmula acción-
reacción) (…) Lo importante en este sentido lo que le exige a algo para
considerarlo una “experiencia” es que sea hecha en juego y de juego. (p. 59)

Vasen (2019) afirma que para construir “experiencias” tenemos que tener
muchas vivencias habladas y donadas por otros. Para el psicoanálisis la
subjetividad se construye por y en la cultura, se trata de un sujeto anudado en
tramas vinculares que la conforman, constituido así de marcas, cuya intervención
define al ser viviente como humano.
El sujeto que nace se constituye como tal en el seno del vínculo primordial.
El desvalimiento requiere la asistencia materna para estar vivo y a la par para
configurar la humanidad. Sabemos que los primeros años de vida, en la primera

12
infancia, el lugar y la disposición corporal del Otro es esencial para la
estructuración del pequeño. Él necesita del cuerpo, del toque, del olor, de la
sensibilidad del Otro para instituir la suya, pues extrae de los significantes
subjetivos que ese Otro le ofrece como representante de su propia genealogía.
Los inicios de la vida se instituyen y organizan por fuera de las pantallas.
Ellas, entre otras cosas no poseen cuerpo para acunar y albergar un sentimiento
que unifique al pequeño.

Lo originario del lazo social acontece en la infancia como condición de la


experiencia infantil. El niño solo puede acceder al lenguaje, a la condición
simbólica y corporal del pensamiento, al desarrollo psicomotor y a la constitución
subjetiva a partir de la relación con los otros, primordiales semejantes a él.
(Levin, 2018, p15)

Fernando Ulloa (2012) define a la ternura como patria primera del sujeto y
ubica allí el circuito de la empatía y el miramiento como condiciones fundantes:

La invalidez infantil está presidida por la ternura parental, siendo de hecho una
instancia ética, es inicial renuncia al apoderamiento del infantil sujeto. Definidas
en términos psicoanalíticos, la ternura es la coartación -el freno- del fin último de
la pulsión. Esta coartación genera dos condiciones, dos habilidades propias de
la ternura: la empatía: que garantiza el suministro adecuado (Calor, alimento,
arrullo, palabra) Y el miramiento; que es mirar con amoroso interés a quién se
conoce como sujeto ajeno y distinto de uno mismo. La ternura atendiendo a la
invalidez infantil hace posible, desde el suministro y la autonomía gradual,
superar esta etapa inicial y organizar un sujeto esperanzadamente deseante, al
tiempo que sienta las bases constitutivas de lo ético. El fracaso de la ternura
desde la invalidez infantil genera patología. (p.122)

Norma Bruner (2012) con sus investigaciones y publicaciones orientan a


demostrar que la formación psíquica del juego en la infancia está estructurada
como un lenguaje y por sus leyes, las mismas que está estructurado el
inconsciente freudiano y se constituye el sujeto humano. Esta autora dice que la
formación del juego no surge de manera espontánea o natural, no puede ser
enseñada al bebé o niño deben llegar a aprenderla. Para ello es condición

13
durante la primera infancia que se produzcan una serie o conjunto de
operaciones psíquicas en los encuentros e intercambios con quienes ocupen el
lugar de otros primordiales del bebé o niño.
Los fundamentos de estos complejos procesos psíquicos no tienen a la
pantalla en un lugar de prioridad. Para Bruner el juego es un operador
constituyente de la subjetividad y desarrollo infantil, por eso pensarlo como
técnica o instrumento sería pensarlo como fácil de sustituirlo; de este modo
sostiene que la tecnología puede ser aleatoria, en cambio el juego es primordial,
no puede estar ausente. (Bruner, s/f)
Tomando los relatos de la clínica, la cantidad de horas que padres e hijos
destinan a las pantallas, impresiona por la desmesura y desproporción, con
respecto a otro tiempo íntimo y cómplice propio del lazo parental, familiar y social.
Ante este nuevo escenario, cabe la pregunta acerca de cómo esta situación
impacta en la subjetividad en tanto la familia como tal ha dejado de ser el vehículo
privilegiado de la trasmisión generacional.
Otra cuestión que se plantea en este trabajo es la siguiente: ¿usar pantallas
(televisión, celulares, PC, videos juegos), es lo mismo que jugar? Una primera
distinción estaría planteada por Jaime Fernández Miranda (2019) quien dice que
jugar es antítesis de entretenerse, para pensar el impacto subjetivo
correspondiente a los videos juegos:

Primero el jugar: pienso en Winnicott el jugar es una experiencia por


antonomasia, teoría que articula playing, creatividad y gesto espontáneo (…) La
creatividad es la capacidad para la invención de algo absolutamente imprevisible
y único, no estaba como posibilidad previa (Las condiciones para la creatividad
en un niño están dadas por cierta disposición psíquica del otro en los orígenes)
(…) En los videos juegos es donde la expresión “entretenimiento” alcanza su
dimensión más acabada. En los videos juegos no se trata de crear ni fantasear
nada que no esté predeterminado por el juego. La vivencia como tal se agota en
el acto mismo de vivirla (…) en el entretenimiento, a diferencia del jugar, la
fantasía es determinada, encuadrada, estrictamente circunscripta desde el
exterior. Por lo demás en los videos juegos no hay nada que inventar… se trata
de descifrar su lógica, ejercitar destreza (…) ganar. Por el contrario cuando se
pierde la decepción lleva al vacío subyacente que alcanza al niño a las

14
tensiones, angustias, desbordes, todo desemboca en un embotamiento
audiovisual. (p. 52)

Ver videos en YouTube, series o películas en televisión o el cine son prácticas


recreativas de captación de imágenes y se diferencian del uso de las pantallas
del chat o de los videos juegos, como modalidades de lo virtual. En el chat hay
palabras, mientras que en los videos juegos las imágenes están saturadas de
acciones programadas; así como el chat abre posibilidades de intercambio
instantáneos con otras personas ajenas también sustrae la emoción de la voz,
de los gestos y los olores. Actualmente los niños tienen “canales de YouTube”
(espacio virtual donde suben videos) y cuya valoración de esos “productos
virtuales” estará dada por los llamados suscriptores (personas que se suscriben
y siguen el contenido de los videos) mientras más suscriptores más gente que
los ve. En estas nuevas formas de entretenimiento se encuentran también los
llamados “TikTok” (plataforma para hacer video clips cortos interpretando hits
musicales ya programadois, donde se graban y suben en esta red social). Las
propuestas de entretenimientos virtuales a través de las pantallas son variadas
y las ofertas son cada vez mayores haciendo que los niños y jóvenes estén
inmersos en ellas.
Acerca del celular, cabe una mención especial por la masividad con la que se
instaló en los últimos años y porque se amplió la cantidad niños que
tempranamente tienen libre acceso con solo algunas restricciones para usarlo.
Ricardo Rodulfo (2019) afirma:

Como objeto transicional, el celular tiene la virtud de condesar, en el sentido


freudiano del término, una serie de elementos que lo hacen a un tiempo
computadora, reloj, teléfono, equipo de juego, espacio de textos para leer, diarios
u otros formatos, instrumento para mensajearse con los demás, para escuchar
música, etc. (…) El celular, tiene una pantalla, además de una botonera se
visibiliza en un manejo táctil, de manera que el dedo la reemplaza funcionando
como un teclado. En este sentido podemos evocar pizzicato y aquella práctica
de pintores contemporáneos que usaban el dedo como pincel. (p.140)

15
Otra consideración teórica para plantear en esta introducción, se refiere a la
incidencia que el uso de las pantallas tiene sobre la estructuración subjetiva
desde los desarrollos de Janin (2018):
Se quiebra la conexión entre lo público y lo privado, dejando expuesta, a la vista
de todos sobre la intimidad del niño, del adolescente o la familia; por otro lado el
narcisismo y la existencia misma pareciera sostenerse hoy en número de
seguidores que los usuarios tienen en las distintas redes; otro efecto es la
soledad, no hay espacio ni tiempo para estar solos, pero si con otros del mundo
virtual ¿son otros semejantes? (p. 60)

Para Janin (2018) tanto la inmediatez, la prevalencia de las imágenes por


sobre las palabras, la rapidez de los estímulos, así como la hiperconexión genera
efectos en la constitución subjetiva:

Hay que tomar en cuenta que la narración oral de las historias y los relatos deja
huellas diferentes a las trasmisiones puramente visuales. Y que el contacto con
otro, la visión de su rostro, de su cuerpo, a las que se suman sabores, olores,
sensaciones táctiles y auditivas, se distingue claramente de lo visual de las
pantallas, con las que no hay interacción y donde todo es bidimensional. Lo
visual no solo estimula de un modo recortado, sino que deja al niño pasivo frente
a un exceso de estímulos. Sobre todo porque no hay otro con quién intercambiar.
(p. 58)

¿Qué ocurre con la experiencia del cuerpo por uso de las pantallas? Para
Esteban Levin (2018):

La pantalla no revela la experiencia corporal (…) sino que asegura su existencia


a través del ojo-espejo-pantalla en el cual se identifica (…) El niño en la
artificialidad de la imagen, en el espejismo inmóvil, genera una vivencia
descarnada de lo infantil (…) El niño es un creador de imágenes; ellas están
arraigadas en lo que hace, experimenta y juega. Él accede a la experiencia a
través del cuerpo –siempre discursivo- y nunca exclusivamente por la imagen.
(…) la imagen del cuerpo, siempre acabada, cifra la condición infantil, en sí
misma no explica nada. Al poder usarla, el niño juega con ella la discontinuidad
de ser él mismo y el otro al mismo tiempo. (p.120)

16
Acerca del rol de los adultos en este nuevo modo de subjetivación a través
de las pantallas, Rodulfo (2015) aporta una importante pregunta que puede servir
para la reflexión de la problemática a estudiar:

¿Cómo se cuida una experiencia para que pueda desenvolverse, desplegarse,


para que pueda tener lugar? ¿De qué modo acompañarla? ¿Trabajo de padres,
de analistas? ¿Cómo se cuida una experiencia para que no le sea desapropiada,
arrebatada de alguna manera o de muchas maneras al otro, al niño valga el
caso? En una época en la que se buscan soluciones simples de causas simples
para los procesos subjetivos, en la medida que ese tener cuidado es tomarse el
cuidado de cuidar implica asumir una función tan esencial como ajena, a toda
pretensión ser-causa en la existencia de otro, cuidar de la posibilidad de que
tenga lugar una experiencia, es distinto de arrogarse la “omnipotencia” de
causarle la experiencia a otro. (p. 58)

Respecto de este tema, el psicoanálisis aportó lecturas posibles para pensar


los enunciados que hablan de “cuidar” por el bien del niño, cuando en realidad
es un modo de apoderamiento. En este sentido, Rodulfo afirma que “Cuidar” se
hace en un ámbito de tensión y conflicto donde se debe dar el lugar del deseo.
La virtualización de la vida cotidiana tuvo lugar en las sesiones de niños, en
las preguntas que los padres se hacen a partir de los sufrimientos que atraviesan.
Rodulfo (2019) afirma:

Respecto de la virtualización de la vida cotidiana actual: La inserción de lo virtual


en la socialización es responsable de algo nuevo que no es otra cosa que un
despliegue de la cultura humana: Y es en este plano que retoma los conceptos
de Winnicott sobre lo “transicional” en tanto “experiencia cultural”. (p. 169)

Con Winnicott (1971) se plantea que el terreno de juego, de fronteras móviles


hace que la realidad de los sujetos sea posible cuando hay disposición a recibirlo;
este autor mostró como el juego en el análisis es un dispositivo que tiene que
ver con el aprovechamiento de la situación de jugar, lo planteó como zona de
juego, de objetos y fenómenos transicionales, y que pertenecen al reino de la
ilusión que constituye la base de toda experiencia.

17
Winnicott (1971) plantea, a partir de sus investigaciones de las etapas en la
primera infancia (subrayando el inicio de ella), la capacidad especial de la madre
para adaptarse a las necesidades del hijo, con la cual permite forjarse la ilusión
de que lo que él cree existe en realidad, afirma Winnicott:

La zona intermedia de experiencia, no discutida de si es realidad interna o


externa constituye la mayor realidad del bebé y se conserva a lo largo de toda la
vida en las intensas experiencias que corresponden al arte y la religión, a la vida
imaginaria y a la labor científica. (p 32)

Este autor llama transicionales a la manta cuyo borde chupa devotamente, el


oso de peluche al que el niño abraza para tolerar la ausencia, el juego en general
y también a la cultura. Graciela Montes (2017) también recupera estos
conceptos:

Esta frontera no se hace de una vez y para siempre, sino que se trata de un
territorio en constante conquista, nunca conquistado del todo (…) zona de
intercambio entre el adentro y el afuera, pero también algo más: El lugar del
placer personal. La literatura, como el arte en general, como la cultura, como
toda marca humana, está instalada en esa frontera. (p. 57)

El psicoanálisis avanzó en la comprensión de cómo los factores ambientales


tienen un papel importante en los procesos de subjetivación, pero Rodulfo (2019)
plantea a partir de los aportes de la clínica:

Sin embargo no dejó de subsistir una limitación, consistente en considerar


regularmente la influencia del medio sobre el niño, en una sola dirección, de
hecho, adultocéntrica, vale decir, que toma solo una incidencia y no la otra
posible: la del niño sobre su medio, su propio impacto” (p.128).

Desde esta mirada teórica se valora y reconoce las funciones estructurantes


de las interrelaciones del niño y el adulto en un “entre”, dándole al niño también
el lugar de protagonista o agente en cuestión y formando parte integral. Rodulfo
(2019) afirma:

18
El “entre” es incompatible con la idea de una oposición entre interior y exterior,
no es el medio ni el ambiente de siempre, ni el de una sociología o de una
psicología empirista ni conductista (…) Y no es que “tengo” un interior y además
estoy en un entre: más bien lo que llamaba “interior” de desplaza a ser
considerado como una diferencia regional, singular, en el territorio que llamo
entre. Por lo mismo, esa singularidad no coincide con una formación que se
pudiera denominar “individuo”. Los individuos no existen, no solo por la
heterogeidad que separa lo inconsciente de lo preconsciente, sino también por
no haber ninguna membrana que los circule, y les proporcione un cerramiento
circular, el del clásico redondel metafísico. (p.134)

Para Montes (2017) la cultura heredada es útil en tanto puede convertirse en


cultura propia, es decir, en tanto pueda ingresar en la propia frontera indómita. Y
para eso tiene que convertirse en experiencia. Esta autora pone en cuestión los
datos que vienen del mundo exterior, como por ejemplo aquellos ligados a la
programación tecnológica:

¿Tendrá sentido recordar la libertad de un gesto, la gratuidad de un poema


cuando vivimos, como vivimos, en un mundo saturado y saturador de pantallas,
sus condiciones durísimas y sus datos? No es fácil, en estas circunstancias (…)
Para muchos acorralados, nos limitamos a satisfacer las exigencias de nuestras
subjetividades, consumiendo obedientemente. Del mundo exterior, de la dura
necesidad, ya no nos separa sino una falsa frontera, la magra cultura donada,
las huecas imaginerías y los fuegos artificiales de los medios de comunicación,
que de libres no tienen nada, ya que cuentan, como todo el mundo sabe, con los
entusiastas auspicios del mercado. (p 58)

Para Levin (2018) la infancia es una aventura en la que hay creer y arriesgar:
“cruzar una frontera siempre “indómita”, lanzarse a otra orilla y navegar por los
mares de la imaginación que se actúa a medida que se va navegando“(p.18).
En el contexto actual hay una demanda cada vez mayor de padres que se
preguntan acerca del uso de las pantallas muchas veces excesivo y algunos lo
piensan a partir de los sufrimientos que atraviesan.
Pablo Peusner (2010) plantea el dispositivo de presencia de padres y
parientes en la clínica psicoanalítica con niños tomando del concepto de Foucault

19
en tanto dispositivo (conjunto heterogéneo de discursos, de dichos y de no-
dichos:
Nacemos tanto de palabras como del acto sexual entre nuestros padres: allí hay
un nudo entre lo real de la reproducción, la articulación simbólica de los
significantes y lo imaginario de su significación. Tanto nuestros padres como
nuestros parientes son los intermediarios de nuestra inexistencia (o existencia
solo simbólica) y nuestra existencia real, ya que sus palabras tienen un rol
genésico. Esto se refleja en lo que se llama el inconsciente del sujeto, a saber
sus síntomas, dicho de otro modo en la enfermedad que habla, en el hueco, si
puedo decirlo, en la debilidad fisiológica que le permite ser integrada en esta
palabra. (p.29)

A partir de estos ejes teóricos con los que se abordó el tema y desde donde
se afirma que las pantallas producen efectos subjetivos, se subraya la
importancia de que haya “otro” en la infancia que nombre, que signifique
afectivamente, que haga un relato de la experiencia, que acompañe el jugar y
que no abandone a los niños frente a los dispositivos tecnológicos.
Con estos elementos introductorios se plantea la importancia de investigar
acerca del lugar de los padres en los entretenimientos de los niños con las
pantallas desde una mirada psicoanalítica para pensar encuentros posibles en
estas prácticas recreativas.

1.1 Relevancia disciplinar

La relevancia social de la investigación tendría como finalidad aportar


conocimientos a la sociedad en general y a las disciplinas llamadas “Ciencias del
sujeto”, en tanto humanas, individuales y colectivas que estén interesadas en el
tema pantallas y crianza. La vertiginosidad con la que se instalaron las nuevas
tecnologías produciendo cambios significativos en la subjetividad tal vez no ha
sido acompañada por los desarrollos intelectuales para comprenderlas, por esto
se considera importante construir teorizaciones provisorias y ampliar horizontes
conceptuales para pensar las relaciones de grandes y chicos en las nuevas
formas de entretenimientos con las pantallas poniendo el acento en el trabajo de
los adultos y su rol de acompañamiento. Al ser hechos nuevos y de interés social
estos aportes apuntan a propiciar un espacio para la reflexión, el intercambio con

20
distintas disciplinas, promoviendo la circulación de la información obtenida a
través de las redes sociales y planteando la problemática en charlas abiertas a
la comunidad y en talleres para padres.

1.2 Delimitación del problema

Hablar de la “cultura digital” supone entender que nos encontramos inmersos


en un proceso social, en un orden simbólico y de significados, de novedades
culturales, en el cual la vida en su cotidianeidad se encuentra atravesada por sus
modalidades, por su funcionamientos que provienen de la tecnología digital. Por
lo tanto, al estar imbricadas en las formas de vida, el interés de esta investigación
apunta a la reflexión acerca del lugar de los padres en los acompañamientos del
uso que los hijos tienen con las pantallas en tanto prácticas recreativas. Se trata
de una problemática que “interpela” a los adultos.
Estas preguntas van ordenar el recorrido: ¿Qué lugar compromete a los
padres en relación al encuentro de sus hijos con las pantallas? ¿Qué sucede con
los adultos que acompañan y con los que no acompañan en el encuentro de los
hijos con las pantallas? ¿Cuáles son las dificultades o posibilidades de los padres
para acompañar a sus hijos en prácticas recreativas a través de pantallas?¿Qué
papel juegan los adultos frente a la virtualidad?
El vértigo y la velocidad con la que se instalan las nuevas tecnologías
produjeron nuevas formas de subjetividad y nuevos sufrimientos que llegan a las
sesiones. Los analistas acostumbrados a navegar por los discursos orales,
gráficos, textuales, y escriturales de los niños y adolescentes, apostamos
siempre al “jugar”. Hoy las pantallas (consolas de videos juegos, celulares, etc.)
y todo lo que ellas ofrecen se colaron a las sesiones, y muchas veces a pesar
del analista que con esfuerzo debe entenderlo como el significante de una
cadena a interpretar en la transferencia.
Tal vez lo complejo del asunto no es la epidemia de pantallas y sus usos, sino
pensar al niño como objeto manipulable donde todo se trasfiere o todo se le
impone, cuando en realidad el “niño” es abierto a las posibilidades de múltiples
marcas, activo y receptor a la recreación de una época y disponible a que otros
lo acompañen. El interés en esta tesis es investigar a partir de la clínica
psicoanalítica con niños y con el Dispositivo de Padres y Parientes (Peusner),

21
las distintas significaciones singulares de la historia de los niños y sus padres,
de cómo intervienen en el lazo de los niños con la virtualidad.
El compromiso es con las infancias, el de escucharlas: es con el trabajo con
los adultos, padres y parientes responsables de los niños que se cuestionen
acerca de lo que ellos le pasa con las pantallas, para poder abrir a nuevas
preguntas: ¿Cómo acompañar a los hijos en esos nuevos modos de
entretenimiento? La problemática será estudiada a partir de fragmentos de la
clínica con niños que se encuentren en el rango entre 7 y 11 años. El análisis
apuntará a determinar las diferencias en el modo de acompañamiento de
acuerdo a las historias personales, a las edades de sus hijos y al contexto social
al que pertenecen. ¿Cuál es la “función” de acompañamiento de los padres en
la relación de los hijos con las pantallas en tanto prácticas recreativas? A partir
de las pantallas ¿Cómo son los nuevos encuentros “entre” hijos y padres?

1.3 Formulación de objetivos de conocimiento

Objetivo general: Identificar, a partir de fragmentos clínicos, la función de


acompañamiento de los padres en el uso de las pantallas que hacen sus hijos
(entre 7 y 11 años), como prácticas recreativas, y determinar los encuentros
posibles “entre” hijos y padres.

Objetivos específicos
1) Reflexionar si el uso que los niños estudiados hacen de las pantallas, se
relaciona con situaciones de sufrimiento que atraviesan.
2) Establecer diferencias, posibilidades y obstáculos en los
acompañamientos que los padres hacen respecto de las historias
singulares, edad y contexto al que pertenecen.
3) Determinar los encuentros posibles “entre” padres e hijos en el uso de las
pantallas como práctica recreativa.

22
1.4 Estrategias metodológicas

Esta investigación se encuadra dentro de una metodología cualitativa, a partir


del tipo de dato con el que se trabaja, las herramientas utilizadas en este
proceso, la forma de organizar los datos, y el tipo de análisis que realiza.
El abordaje cualitativo en el estudio de la subjetividad está orientado a
elucidar, a conocer los complejos procesos que constituyen subjetividad y no
tienen por objetivo la predicción, la descripción y el control. (Gonzales Rey, 1999)
Es un tipo de investigación que rescata la singularidad y que permite abordar
el objeto con el que trabaja el psicoanálisis porque:
- Contempla la inclusión del sujeto, partiendo del rescate de lo singular como
producción de conocimiento, que resulta igual que legítimo que las grandes
muestras.
- Produce estructuras teóricas que son indispensables para entrar en una “zona
de sentido” de los estudiado (Gonzáles Rey, 1999) y permite la emergencia de
lo inesperado.
Según Fernández Miranda (2021) una metodología de la investigación en
psicoanálisis no consiste en una generalización totalizante concebida desde lo
singular hacia lo general, donde la huella de lo singular se pierda en dicho pasaje.
Para este autor: “Un procedimiento adecuado al psicoanálisis transita la tensión
irreductible entre lo singular y lo general sin intentar jamás abolirla, y define los
pasajes entre dos territorios que guardan entre sí una relación de cierta
extranjería” (p.71).

Pasos de la metodología:
1) Análisis documental: Constará de la búsqueda bibliográfica, lecturas de
documentos y otros materiales teóricos, para realizar un análisis crítico y
teórico.
2) Análisis de fragmentos clínicos: Se refiere a la revisión y a la presentación
de relatos clínicos provenientes de nuestra práctica como analistas, para
aportar a lo singular del caso a la necesaria formalización teórica
requerida por la investigación. No se trata de ejemplos ni demostraciones
de lo teorizado, sino de una clínica que es la causa de la investigación. Es
la singularidad de la clínica que podemos hacer de nuestra práctica, y al

23
mismo tiempo la singularidad en un modo de reflexión, ya que, no puede
despegarse la producción de conocimiento, del estilo y las marcas de
cada uno.

Análisis de datos:
Se considera al conocimiento como:
- Una producción constructiva-interpretativa, basada en un saber acumulado,
pero como un proceso diferenciado, complejo y progresivo. Su legitimidad no
está dada por la generalización producida mediante la recopilación de datos
empíricos, sino por la construcción e interpretación de textos. Juzgando esa labor
como un nivel legítimo de la producción de conocimiento.
Como plan de análisis del material bibliográfico y clínico el autor se sitúa
desde una perspectiva Hermenéutica1 que plantea la interpretación como un
espacio de diálogo. Un arte de interpretar constituido a partir de la lectura y
estudio constante, tendiente a comprender, que supone un preconocimiento del
tema y del contexto de la obra que se puede interpretar. El texto que piensa la
hermenéutica es un texto autónomo, abierto, en movimiento, polisémico. Tiene
un sentido y una referencia, se ha originado en una situación concreta, pero al
mismo tiempo consideramos el Sentido Original, está perdido. Por lo tanto allí
donde aparece lo incognoscible del texto, como meta que nunca logra
alcanzarse, donde estaría el significado esencial, la tesis del autor.

Resultados;
Se espera que los procedimientos metodológicos permitan la producción de
conocimiento a través de la elaboración de escritos. La escritura de los
resultados más atinada a partir de la interpretación es la ensayística.

1
Hermenéutica, corriente del pensamiento que reúne a intelectuales vinculados con la Escuela de
Frankfurt, surgiendo como rasgo esencial la sociología interpretativa en contraste con las corrientes
positivistas. Desde la perspectiva del lenguaje que es la matriz de su análisis (…) La que nos interesa
plantear, como perspectiva teórica y epistemológica, es la filosófica, según las influencias que han tenido
desde Dilthey, Heidegger (…) Según señala Piñuel Raigada, J, Heidegger tiene una visión pre-comprensiva
de lo individual, permitiendo una apertura lingüística del mundo, que por mediación del lenguaje alcanza
la interpretación-explicación. Es en el lenguaje que se revela la intelección humana. (Mendicoa, 2003, p.
117)

24
2. CUERPO DE LA TESIS

2.1 Estado de la cuestión

En la Universidad Nacional de Rosario no se encontraron otras tesis que


investiguen la problemática de las pantallas en la relación padres e hijos, ni
temáticas que se asocien a la misma, como ser: subjetividad y tecnología o
efectos subjetivos en los niños por el uso de pantallas.

Una investigación respecto a hábitos, usos y acompañamientos de niños,


niñas y adultos en relación a las tecnologías que realizó la Asociación Chicos.net,
en Argentina, México y Brasil en el año 2014, demuestra el interés en la
problemática acerca del rol del adulto en el acompañamiento. Es importante
considerar este estudio ya que también pone el acento en la problemática, pero
cabe subrayar una diferencia respecto de la posición del adulto al que clasifica
en distintas categorías (espía, marcador, guardaespaldas, sembrador) con la
que está planteada en la presente investigación. Si bien al referirse a la
influencia del contexto citan a S. Bleichmar, no es este el modo de pensar la
posición de padres en esta tesis. (Recuperado en
www.edumargen.org/docs/curso60-1/unid01/complem04_01.pdf). Por ello se
considera que es una problemática que no está investigada desde la posición
psicoanalítica.
Carolina Duek (2013) en el ámbito de las Ciencias Sociales y de
comunicación social, realizó diferentes estudios acerca de las problemáticas de
las tecnologías y la relación a los niños, algunos de los cuales publica en su libro
“Infancias entre pantallas” en el que subraya la importancia del rol adulto. Ella
sostiene:

La presencia e intervención de los padres (mayor o menor) en la relación de los


niños con las pantallas rompe la representación clásica tal como aparece en los
medios (…) si los medios de comunicación muestran a niños tomando decisiones
“solos” sin la necesidad de un adulto que los acompañe, la presencia de los
padres en la relación con los más chicos con las pantallas modifica la imagen
hegemónica tal como la presentan los medios. (p. 96)

25
Diferentes autores plantean sobre la importancia del rol de los adultos en las
relaciones de los hijos con las pantallas. Desde el psicoanálisis, referentes como
Janin, Vasen, Mollo afirman que tal vez el problema no está en las pantallas sino
en el borramiento de los adultos, en el quiebre de los vínculos humanos y la
indiferenciación niño-adulto respondiendo a las exigencias del mercado, lo que
deja poco espacio para los intercambios libidinales. Siguiendo esta línea teórica
en “Fórum Infancias Red Federal” (Asociación Civil interdisciplinaria a favor de
la despatologización de la infancia) en el marco de la formación anual del curso:
“Infancias y adolescencias hoy: desafíos e intervenciones en la clínica y
educación”, se dictó el seminario Pantallas y sus efectos en la subjetividad
poniendo en debate la temática entre distintas disciplinas y colocando la figura
del adulto como fundamental en la participación en estos nuevos modos de
encuentros de los niños con las pantallas, proponiendo como consigna: “Más
juegos, menos pantallas”.
Desde el psicoanálisis son varios autores que han planteado diferentes
cuestiones a partir de los efectos de la incorporación de internet y los
ordenadores, y cuyo impacto repercute en los vínculos que se establecen entre
padres e hijos. Levin, Balaguer, Giberti, Rodulfo, Volnovich, coinciden acerca de
las problemáticas que enfrentan los padres hoy para: poder llevar a cabo
exitosamente y sin violencia la desconexión de los niños y de los jóvenes. Son
los nuevos desafíos que presenta la crianza en la actualidad, que llevan a la
pregunta sobre qué ofrecer a cambio de la desconexión cuando también el adulto
está conectado con pantallas.
Ramón Ubieto (2019) en su libro “Niñ@s Hiper. Infancias hiperactivas,
hipersexualizadas, hiperconectadas, cuenta situaciones que hablan de la
desorientación de los padres pero también de sus ganas de encontrar algún tipo
de brújula. Hay una demanda cada vez mayor de padres que se preguntan cómo
pueden comportarse como padres; en este contexto cita ejemplos clínicos y
blogs del The New York Times, creado para que los padres se expresen e
interactúen. Estos fenómenos hablan de la necesidad de recuperar la
conversación, incluso de aprender acerca de las relaciones personales y
generacionales. Este autor subraya la importancia de tomar las demandas de los
padres para pensar de qué manera recuperar la conversación como elemento
facilitador y decisivo en la crianza. Algo que permita establecer límites en la

26
educación de los hijos relacionado con poner freno a los excesos derivados de
los abusos del consumo, de los vínculos patológicos y de poder inventar fórmulas
propias y válidas para cada niño (Ubieto, 2019).
A diferencia de los planteos anteriores, en esta tesis, se tomarán fragmentos
clínicos que surgen de la práctica analítica. De los cuestionamientos que de ellos
surjan, se intentará reflexionar con las referencias teóricas citadas y con actuales
desarrollos conceptuales, para arribar a construcciones respecto del lugar de los
padres en los encuentros que sus hijos hacen con las pantallas.

2.2 Marco teórico

2.2.1 Aportes teóricos de Silvia Bleichmar sobre constitución psíquica


y producción de subjetividad para pensar la problemática a estudiar.

El psicoanálisis sostiene que la constitución subjetiva deriva no solo de lo


pulsional, sino también de la cultura y del contexto histórico-social en el que
deviene sujeto, es por ello que la clínica con niños no se puede pensar por fuera
del contexto en tanto discurso social, histórico y político, y respecto de la trama
familiar en el que el cachorro humano viene al mundo. ¿Cómo es la relación
entre el contexto, el niño y su historia?
Esta tesis tomará los aportes teóricos de Silvia Bleichmar (2009), para pensar
la valoración que hace de la cultura en tanto política y que desemboca en el
problema del sujeto:

El adulto que parasita sexual y simbólicamente al recién nacido genera mediante


esta intervención-en sentido estricto del término, esto es que interviene como
un “inter” entre el cachorro humano en vías de constitución y su ser de
naturaleza- las condiciones de constitución de un mundo representacional que
no se agota en la resolución de las tensiones biológicas, sino que da también
curso a los fantasmas sexuales y de supervivencia, autoconservativos en el
sentido humano, social del término, realizando así un movimiento que desde un
principio de realidad tendiente a la conservación con la vida, a la transmisión de
un conjunto de valores, representaciones del mundo, lugar de constitución de la
ideología que sostiene en su núcleo un “principio de realidad” como realidad

27
humana, singular, histórica (…) el lenguaje tiene un papel central (…) la
construcción de una realidad que sería literalmente “impensable” sino hubiera un
código en el cual otorgarle permanencia y densidad simbólica. (p.44)

¿Bajo qué forma y en qué circunstancias la realidad exterior, cuando se


transforman ciertas condiciones habituales de vida, afectan al funcionamiento
psíquico?
Siguiendo con Bleichmar (2009), la autora define la relación del aparato
psíquico con la realidad, o el impacto de la realidad en la subjetividad: 1) La
relación del inconsciente con la realidad, 2) la relación del yo con la realidad, 3)
respecto del súper yo. Es importante retomar lo que esta autora subraya al
respecto: “el psicoanálisis no pretende construir desde el comienzo una teoría
“con la realidad” sino con esa realidad particular que constituyen los objetos
libidinales –sexuales y de amor, de las pulsiones y del yo” (Bleichmar, 2009,
p.67).
La referencia a estos conceptos, la lectura que hace esta autora y cómo lo
plantea en tanto aspecto central en su desarrollo, también puede abrir nuevas
cuestiones importantes a esta tesis: la relación del sujeto a la llamada realidad-
social y para pensar sobre el lugar de los adultos en estos nuevos modos
culturales en la virtualización de la vida cotidiana que sin duda ha ido creciendo
exponencialmente desde la escritura del libro citado
¿Qué es la subjetividad para el psicoanálisis? “Bleichmar sostiene que la
SUBJETIVIDAD no es un concepto nuclear del psicoanálisis pero debe ser
abordada por los interrogantes con los que interpela la práctica clínica, puesto
que la interpela permanentemente” (Girón y Viguera s/f, p.35). En tanto la
subjetividad está atravesada por los modos históricos de representación con los
cuales cada sociedad determina qué es necesario para la conformación de los
sujetos aptos para desplegarse en su interior, siguiendo a Bleichmar (2009):

La noción de subjetividad en tanto categoría filosófica alude a aquello que remite


al sujeto (…) El sujeto, en última instancia, sea moral, del conocimiento, social,
pero muy en particular la subjetividad como algo que concierne al sujeto
pensante, opuestos a las cosas en sí, no pueden sino ser atravesado por las
categorías que posibilitan el ordenamiento espacio-temporal del mundo, y

28
volcado a una intencionalidad del mundo exterior, extrovertido (…) La
subjetividad no podría remitirse al funcionamiento psíquico en su conjunto, no
podría dar cuenta de las formas con las cuales el sujeto se constituye ni de sus
constelaciones inconscientes, en las cuales la lógica de la negación, de la
temporalidad, del tercero excluido, están ausente. El inconsciente está regido
por la lógica del proceso primario, algo tan ajeno al sujeto en términos clásicos
(…) Hemos puntuado en varios lugares la diferencia entre psiquismo y
subjetividad (…) la subjetividad es un producto histórico, no sólo en el sentido de
que surge de un proceso, que es efecto de los tiempos dc constitución, sino que
es efecto de determinadas variables históricas en el sentido de la Historia Social.
(p. 93)

El recorrido de esta tesis se sitúa en este punto de encuentro, tensión y


conflicto entre lo externo y lo interno, en ese entrecruzamiento de lo universal y
lo particular en que la singularidad humana se va entramando, de allí que los
conceptos de Producción subjetiva y constitución psíquica de Bleichmar ofrecen
rigurosos aportes. En resumen, tomando la lectura de Girón y Viguera (s/f):

La subjetividad no remite a todo el funcionamiento psíquico, sino que es el lugar


donde se articulan los enunciados sociales respecto del yo. El aparato psíquico
implica ciertas reglas que exceden la producción de subjetividad, por ejemplo la
represión. Es decir la subjetividad responde a la lógica del sistema
preconsciente-consciente, por lo cual se diferencia de la legalidad inconsciente.
En segundo lugar, la subjetividad es un producto histórico, y esto en dos
sentidos: es efecto de los tiempos de constitución psíquica (desde una visión
estrictamente metapsicológica), pero también efecto de variables históricas,
sociales, políticas y culturales. En definitiva, la subjetividad representa la
singularidad humana resultado del entrecruzamiento entre los universales de la
constitución psíquica y las condiciones históricos-sociales particulares que
engendran al sujeto social. (p.35)

2.2.2 Infancia y psicoanálisis. La demanda ética de la instancia parental y


el lugar de los adultos respecto de las infancias

Es necesario la valiosa distinción que nos aporta Silvia Bleichmar (2010) “La
niñez puede definirse como un estado cronológico, mientras que infancia es una

29
categoría constitutiva. La niñez tiene que ver con las etapas del desarrollo,
mientras que la infancia con los momentos constitutivos estructurales en la
subjetividad infantil”. Bleichmar deja abierta la pregunta sobre que cambia o qué
se conserva de la infancia que conocimos, apelando a que la categoría de
infancia tradicionalmente era utilizada para los sujetos que no hablaban.
La categoría de niñez no ha sido la misma a lo largo de la historia, dependerá
del momento histórico y cultural de una población. Norma Bruner (2011)
desarrolla un recorrido valioso a partir de estas categorías: infancia, historia y
psicoanálisis:

En el siglo XIX se produciría un cambio radical respecto a la acepción de la


niñez, a partir de la concurrencia de diversos factores que gradualmente,
contribuyeron a que fuera considerada y jerarquizada en una importancia sin
precedentes (…) de la mano de las instituciones sociales y con la revolución
industrial como trasfondo de esta época, esto suscitó la necesidad de educar y
capacitar a niños y jóvenes con vistas a un futuro productivo. Se fue incorporando
así, una idea de lo prospectivo en sus vidas, del cual se desprendía, de hecho,
un concepto de continuidad entre la vida infantil y la vida adulta (…) A partir de
mediados del siglo XIX la pedagogía como disciplina de formación técnica ha
sido de enorme influencia en la propagación y regulación de patrones culturales.
De manera que la educación pasó a ser de interés en función del futuro político,
económico y social de los Estados-Nación. Los avances de la medicina también
hicieron lo suyo en la figuración de la niñez sobre todo en lo relacionado a la
prevención de enfermedades infecto-contagiosas, que eran las de mayor
incidencia en la mortalidad infantil (…) El psicoanálisis tomó para sí en sus
orígenes, ese nuevo lugar que ocupaba el niño. Tomando de referencia a las
ciencias y la medicina de la época, aplicó a su espectacular hallazgo de la
correspondencia entre patología adulta e infantil los esquemas de causalidad
directa. Constituyó, así, la idea de una niñez a la que se podía acceder en su
materialidad a partir de los sueños, recuerdos y síntomas del paciente neurótico.
(p. 3-5)

¿Cuál era el contexto histórico en el que se encontraba Freud hacia finales


del siglo XIX en lo que hace a la conformación de la familia burguesa?

30
A partir de la abolición de la monarquía con la Revolución Francesa, es el
Estado el que se convierte en garante de la autoridad y donde se vieron cambios
en el modo en que se conformaron los matrimonios, ya no de un modo
concertado sino por amor; es en este contexto en el que Freud va proponer una
teoría del parentesco basada en la doble ley de la alianza y filiación, poniendo
en el centro de la unión familiar a la libido y al deseo amoroso. Los niños pasan
a ser el centro de la estructura familiar (en tanto ser deseable), los padres siendo
responsables de su futuro y el Estado garante del cumplimiento de esta
organización protectora de la niñez (Bloj, 2013). En este sentido el siglo XX ha
de ser el siglo del niño, afirma Volnovich (1999):

El siglo XX ha estado signado por las críticas a los métodos autoritarios y


directivos de la educación, por el intento de respetar las necesidades y las
posibilidades de infans. Así el advenimiento de la psicología del niño pertenece
por entero a este siglo, Razzo, Wallon, Piaget, etc. son algunos gigantes que lo
hicieron posible, Freud hizo una contribución definitiva a la profecía de E.
Claparéde, demostrando el papel de las primeras experiencias infantiles para la
construcción de la subjetividad adulta. (p.10)

De acuerdo a la lectura de Bruner (2011), el niño pasaba a ocupar un lugar


de interrogantes, en tanto se daba crédito de lo reconstruido desde el adulto ya
que tal como lo planteó Freud “psicológicamente el niño es un objeto diverso al
adulto”, y en este terreno deja planteado sus vacilaciones ante el psicoanálisis
infantil implementando cierta pedagogía como una prótesis para estos análisis
en el intento de paliar lo que no podía resolver. Siguiendo la idea de esta autora,
si tomamos el texto de Freud (2013): “Nuevas conferencias de introducción al
psicoanálisis”, hay otros aspectos para subrayar respecto del papel del adulto en
tanto educador que pueden abrir cuestiones interesantes acerca del planteo del
problema en esta tesis en lo que refiere a la educación de la pulsiones y el
aprendizaje sobre ellas. Afirma Freud (2013):

El niño debe aprender el gobierno sobre las pulsiones. Es imposible darle la


libertad de seguir todos los impulsos sin limitación alguna (…) Por lo tanto la
educación tiene que inhibir, prohibir, sofocar, y en efecto es lo que en todas
épocas ha procurado hacer abundantemente. Ahora bien; por el análisis hemos
sabido que esa misma sofocación conlleva el peligro de contraer neurosis (…)

31
Entonces la educación tiene que buscar su senda entre la Escila de permisión y
la Caribdis de la denegación [frustración]. Si esa tarea no es del todo indisoluble,
será preciso descubrir para la educación un optimum en que consiga lo más
posible y perjudique lo menos. Por eso se tratará de decidir cuánto se puede
prohibir, en qué épocas y con qué medios”. (p.138)

Luego Freud (2013) sigue advirtiendo la difícil tarea del educador para
encontrar el “optimum”, aun cuando logre esa misión de manera ideal, pueden
surgir traumas infantiles accidentales. Freud hace una reflexión, haciendo una
lista de posibles situaciones: tener en cuenta la peculiaridad constitucional del
niño, entender por pequeños indicios lo que se juega en su acabada vida
anímica, dispensarle la medida correcta del amor y al mismo tiempo mantener
una cuota eficaz de autoridad. Subrayando que la profiláctica más eficaz es el
análisis de los niños mismos y de la formación analítica profunda de los
educadores. Asevera Freud (2013):

El mismo padre (la instancia paternal) que le dio al niño la vida y lo preservó de
los peligros le enseño lo que tenía permitido hacer, y lo que debía omitir, le
ordenó consentir determinadas limitaciones de sus deseos pulsionales, le hizo
saber qué miramientos hacia padres y hermanos se esperaban de él si quería
ser un miembro tolerado y bien visto del círculo familiar (…) Mediante un sistema
de amor y castigo se educa el niño en conocimiento de sus deberes sociales, se
le enseña que su seguridad en la vida depende de sus progenitores, y después
los otros, lo amen y puedan creer en su amor hacia ellos.(…) todas estas
constelaciones, inmodificadas, las que el hombre lleva a la religión. Las
prohibiciones y demandas de los padres perviven en su cachorro como
conciencia-moral. (p.151)

Los padres se preguntan qué hacer, ante los malestares y síntomas en


relación a la virtualización de la vida cotidiana ¿”Lo pedagógico” serviría a la
función del adulto para intervenir en estas situaciones por el uso de pantallas?
A partir de este recorrido se abren cuestiones sobre cómo se construyen las
condiciones de producción de subjetividad en la infancia actual, siguiendo a
Bleichmar (2010) ella dice de qué manera hay desfasaje entre las condiciones
históricas que han arribado a los derechos de los niños en el mundo, cuando hay

32
deseos de reposicionarlos, al mismo tiempo paradójicamente son derechos que
se han perdido a lo largo del tiempo.
Siguiendo este planteo teórico Bruner (2011) retoma el concepto de Freud
para pensar la clínica con niños:

Las demandas de la instancia parental son necesarias para la constitución del


sujeto y el desarrollo del niño en la infancia, ya que son pasadoras de la ley que
funda el deseo. A este tipo de demandas Freud las llama “demandas éticas”. Sin
embargo, es común a la infancia que sean recibidas por los niños –y recordadas
luego a la hora de hacer cuentas– como exigencias abusivas, caprichosas y
arbitrarias. Si bien toda demanda del adulto ubicaría al niño en una posición
asimétrica, con un aspecto caprichoso y arbitrario, hay demandas “éticas” y otras
que no lo son. Trazar el límite y establecer una frontera es tarea del psicoanalista,
y define una ética del trabajo con niños. (…) La presencia del psicoanalista en
campos relativos a la educación, la clínica o el trabajo social, contribuye para
que el niño pueda hacer su juego y devolverle a la demanda su razón ética. (p.1)

A partir de estas nuevas mutaciones culturales, ¿los niños resisten con sus
sufrimientos? ¿Frente a las nuevas subjetividades qué lugar compromete a los
adultos significativos en estos nuevos modos de sufrir y de vivir en un mundo
plagado de pantallas? Las nuevas formas de entretenimiento requieren de
nuevas formas de estar como adultos responsables de las infancias.
La invitación a reflexionar sobre el impacto de las nuevas tecnologías sobre la
subjetividad, no tiene por finalidad suprimir su uso, ni plantear una censura
moralista; sino revisar las obligaciones y responsabilidades que tenemos los
adultos, y cuidar el lugar que damos a los niños en tanto sujetos a “escuchar”.
En esta tesis se tomará el concepto “holding” y la polisemia del verbo para
pensar el lugar del adulto en su función de acompañamiento, desde el rodeo que
Rodulfo (2013) le da a este término para recrearlo en diversas direcciones:

Holding es uno de los motivos-clave de Winnicott, quien explota y aprovecha la


polisemia del verbo, cuya traducción es “contener” o “sostener” es harto
suficiente por muy correcta que sea. Pues Holding es simultáneamente abrazar,
estrechar en brazos, dar tiempo, apretar, oponerse, ofrecer resistencia, incluso
reprimir (en el sentido más político-policíaco, que psicoanalítico) (…) Vocablo a
la clínica esto significa que holding no puede reducirse a una sola operación, a

33
un solo tipo de intervención (…) holding, que olvida que abrazar puede ser una
suerte de “chaleco de fuerza”, un acto que pone juego poder y violencia. Se trata
de identificar “dentro” del holding una miríada de intervenciones y de cómo se
articulan entre sí el caso a caso (…) la necesidad de oposición que un niño- y el
ser humano en general-tiene; cuando no lo hacemos, lo dejamos solo, atrancado
en procesos de subjetivación que no puede encarar él por su propia cuenta.
(p.211)

Desde el psicoanálisis Rodulfo (2013) plantea acerca de la ética que


propugnamos: “nuestra intervención apunta a que el sujeto se haga responsable,
no ante alguna instancia superyoica o ley paterna, responsable ante su deseo y
no, como un sordo impulso que viene del pasado sino su deseo de desear lo
porvenir” (p. 91).

2.2.3 La cultura para Freud y la cultura digital, sus implicancias en los


sujetos. Paradigma de la complejidad. La subjetividad y las pantallas.

En la obra el Malestar de la cultura Freud (1998) se pregunta ¿qué es lo que


los seres humanos buscan, a través de su conducta y como propósito de su
vida?:
Quieren alcanzar la dicha, conseguir la felicidad y mantenerla (…) quieren la
ausencia de dolor y de displacer, por la otra, vivenciar intensos sentimientos de
placer (…) Nuestra constitución limita, pues, las posibilidades de dicha (…)
Desde tres lados amenaza el sufrimiento, desde el propio cuerpo, que destinado
a la ruina y la disolución, no puede prescindir del dolor y la angustia, desde el
mundo exterior, que puede abatir sus furias sobre nosotros con fuerzas
hiperpotentes, despiadadas, destructoras; por fin los vínculos con otros seres
humanos. (p.88- 89)

En el texto mencionado, Freud (1998) define a la cultura como la suma de


operaciones y normas que distancian nuestra vida de nuestros antepasados
animales, y que sirven a dos fines: la protección del ser humano frente a la
naturaleza y la regulación recíproca entre los hombres. También dice que son
“culturales” todas las actividades y valores que son útiles para el ser humano en
tanto ponen a la tierra al servicio, lo protegen contra la violencia de la las fuerzas
de la naturaleza, etc. De este modo plantea, que la cultura impone cierta

34
represión de la violencia salvaje pulsional primitiva, en este sentido, la violencia
no estaba del lado de la cultura.
También consideró lo que el hombre llama como “patrimonio cultural” a todas
las actividades y los instrumentos que son útiles para el ser humano, ejemplo de
ello serían las herramientas que el hombre ha construido; empezando por la
domesticación del fuego y luego una gran cantidad de instrumentos, máquinas,
barcos, aviones, gafas, cámara fotográfica, teléfono, microscopio, etc. como
parte del desarrollo técnico-científico de su época, afirma Freud (1998):
No sólo parece un cuento de hadas; es directamente el cumplimiento de todos
los deseos de cuentos -no; de la mayoría de ellos- lo que el hombre ha
conseguido mediante su ciencia y técnica, donde emergió al comienzo como un
animal endeble y donde cada individuo de su especie tiene que ingresar de
nuevo como un lactante desvalido (…) todo este patrimonio puede reclamar él
como adquisición cultural. En tiempos remotos se había formado una
representación ideal de omnipotencia y omnisapiencia que encarnó en sus
dioses. Le atribuyo todo lo que le era inasequible a sus deseos –o lo que le era
prohibido- Estos dioses eran ideales de cultura. Ahora se ha acercado tanto al
logro de ese ideal que casi se ha devenido un dios el mismo. (…) El hombre se
ha convertido en una suerte de dios-prótesis, por así decir, verdaderamente
grandioso cuando se coloca todos sus órganos auxiliares; pero estos no se han
integrado con él, y en ocasiones le ha dado mucho trabajo (…) Épocas futuras
traerán consigo nuevos progresos, acaso de magnitud inimaginable, en este
ámbito de la cultura, y no harán sino aumentar la semejanza a un dios. Ahora
bien, en interés de nuestra indagación no debemos olvidar que el ser humano de
nuestros días no se siente feliz en su semejanza a dios. (p. 90-91)

Con esta advertencia en el Malestar en la cultura y de la mano de las nuevas


lecturas del psicoanálisis, Rodulfo planteó que las trasformaciones culturales
imponen sus propias violencias, aunque esta nos permita hacer muchas cosas
creativas. Castoriadis señaló la paradójica situación del hombre contemporáneo:
“Mientras más poderoso, más impotente, mientras más sabe, menos sabe. Los
avances tecno-científicos ponen al hombre anónimo en todos los aspectos,
irresponsables e incontrolables” (Rojas, 2014, p.22).
Susana Sterbach y María Cristina Rojas (1997) aportan a partir de las
problemáticas que llegan al consultorio, una mirada valiosa acerca de las épocas

35
actuales, en el decir de estas autoras: “La continuidad a la palabra en un contexto
que por momentos nos enmudecen” (p.179). El contexto actual se caracteriza
por: preponderancia en la lógica del consumo, el papel de los mass-media (las
personas tienen acceso a una red universal de información), en la informática y
en los descubrimientos tecno científicos constantes. Estos aspectos son
importantes para considerar, porque a partir de ellos emergen discursividades
culturales articuladas con formas subjetivas y configuraciones vinculares.
(Sterbach y Rojas, 1997)
Estos discursos ideológicos inéditos a la vez traen nuevas formas de
alienación. Para Sterbach y Rojas (1997) “la alienación” en tanto discurso
ideológico no solo impacta en las formas subjetivas sino también en aquello que
se define como sano en esta época (salud definida por el pragmatismo, teoría
por el cual el único medio para juzgar la verdad consiste en considerar sus
efectos prácticos); por la eficiencia y por el individualismo; por ser una sociedad
indiferente; a la vez con un contacto leve con la propia interioridad y con los otros.
Estos rasgos lindan con ciertas patologías de la época: como son las adicciones,
anorexias y psicosomáticas. En todas ellas se destaca el cuerpo como lugar de
sufrimiento y una evitación del dolor psíquico.
Otra característica de esta época posmoderna ligada a la alienación, es la
que intenta tapar la dimensión deseante de los sujetos y de abolir lo enigmático
así como la de diluir la proyectualidad. La lógica del consumo ilusiona ofrecer el
objeto cuya posesión anulará la falta, dicha lógica se aproxima cada vez más a
una sociedad adictiva en sus diversas expresiones. La ambición respecto del
recubrimiento de la carencia desafía a veces todo límite, aparecen así formas de
desconocimiento de la ley o cierto aval colectivo de transgredirlas. (Sterbach y
Rojas, 1997)
Otro plano que el psicoanálisis dedicó y forjo por tanto tiempo es el lugar de la
familia, ya que la subjetividad se construye en ese seno mediador privilegiado.
Las familias también se han ido transformando en este tiempo. La configuración
familiar se vio afectada por sus modos de vincularse entramadas en la lógica del
consumo; en tanto estas formas de saturación consumista tienden a acallar el
deseo, a través de las satisfacciones de objetos o imágenes, de una oferta
anticipada a la formulación de una demanda. Esto produce una objetivación de
los sujetos que se inaugura en la niñez.

36
Beatriz Janin (2017) a partir de su experiencia clínica plantea aspectos
coincidentes respecto del contexto actual:

Que el sufrimiento humano se ha transformado en reducto de la biología,


medicalizando la vida cotidiana. Se niegan las determinaciones históricas de ese
sufrimiento, lo que produce desubjetivación del ser humano, en tanto se elimina
el factor intersubjetivo en su estructuración. Se supone que todos debemos ser
engranajes dentro de una maquinaria al servicio de los pocos intereses. Se
considera que todo niño deber ser un gran consumidor y un futuro productor y
se lo empuja a un supuesto “éxito”, desvalorizando al juego como actividad
central de ese momento de la vida. En lugar de proyectos que apunten a la
felicidad en un tiempo futuro, lo que invitaría a abrir recorridos deseantes y
sostener la infancia como tiempo de construcción, predomina la búsqueda de un
placer inmediato. (p.11)

Y frente a este difícil panorama Janin (2017) apuesta a intervenciones


subjetivantes: “En Salud mental, armar redes, establecer ligazones con otros,
realizar prácticas en el sentido de Eros en un mundo en que la estigmatización y
la exclusión favorecen la primacía de Tánatos” (p.13).
En el libro “Introducción al pensamiento complejo”, Morin (1990) subraya la
importancia de considerar los estudios que se realicen referidos a la experiencia
humana como polifacético, en el sentido de considerar lo mental, las tradiciones
familiares, sociales, éticas entre otras y en un mundo físico: en tanto biológico y
cultural. Reflexiona Morin (1990):

¿Qué es la complejidad? A primera vista la complejidad es un tejido (complexus:


lo que está tejido en conjunto) de constituyentes heterogéneos inseparablemente
asociados…Se presenta con los rasgos inquietantes de lo enredado, de lo
inextricable, del desorden, la ambigüedad, la incertidumbre (…) La dificultad del
pensamiento complejo es que debe afrontar el entramado (el juego infinito de
inter-retroacciones) la solidaridad de los fenómenos entre sí, la bruma, la
incertidumbre, la contradicción. Un pensamiento mutilante conduce,
necesariamente, a acciones mutilantes. Mi propósito es tomar consciencia de la
patología contemporánea del pensamiento (…) La patología moderna del
espíritu está en la hiper-simplificación que ciega la complejidad de lo real. (Morin,
1990, p. 32-34)

37
Es a partir del paradigma de la complejidad que se piensan las conclusiones
provisorias y abiertas de esta tesis. La investigación se sitúa entre la subjetividad
y la cultura, ella incluye lo vincular y lo inevitable del entrecruzamiento de los
sujetos con las sociedades. De esta manera, Lerner (2007) afirma:

La subjetividad es la posibilidad que tiene el sujeto de crear al otro, al mundo y


a sí mismo. La condición y el marco para la producción de subjetividad están
dados por el intercambio social y también dados estructuralmente. Para un sujeto
es imposible no producir subjetividad. (p.31)

Rodulfo (2013) dice que el psicoanálisis se dedicó y forjó gran parte de su


especificidad en una sola instancia de subjetivación: la instancia de lo familiar: la
familia como lugar de subjetivación. A partir de lo que acontece en la clínica, tal
delimitación no alcanza para hacer nuestro trabajo. Rodulfo plantea cinco
instancias de subjetivación de una manera no exhaustiva: la familia, la escuela,
los pares, la pantalla, y todo el campo ficcional, en relación al cuento y al mito.
Bleichmar (2009) se pregunta por estos nuevos modos de subjetivación a
través de las tecnologías, cada nuevo cambio tecnológico será procesado en el
aparato psíquico donde los tiempos anteriores coexisten porque están inscriptos
los modos vivenciales de percepción de la realidad de las generaciones
anteriores. Los enigmas no se constituyen, en la infancia, respecto de una
supuesta realidad sustancial, sino a sus complejos entramados deseantes
respecto del engendramiento:

Lo que percibimos de los niños y adolescentes atravesados por la informática es


que capturan distinto, inmediato, las posibilidades de una imagen en la cual la
narrativa clásica no tiene cabida. Componen las secuencias de las imágenes de
un modo diverso, pero la sincronía de la pantalla no opera cuando de percibirse
en sí mismos en el mundo, como Gestalt recortada y sufriente, cobra exigencia
(…) que estos jóvenes se aburren con algunas series pero miran videoclips, que
siguen más la imagen que al relato pero que construyen sentidos, y que por más
que conectemos a un niño a miles de canales simultáneos de información que le
permita acceder a una información insospechada hasta hace algunos años, lo
esencial desde el punto que nos ocupa, es que seguirán guiando su búsqueda
por preocupaciones singulares que no son reductible a la información obtenida,

38
y que procesará ésta bajo los modos particulares que su subjetividad imponga.
(p.86)

También subraya Bleichmar (2009) que estas perspectivas son discutibles en


un futuro, en este sentido, la autora citada pone el acento en el cómo ha sido
creado el hombre, del desprendimiento carnal y amoroso de otro ser humano:
“Porque lo fundamental, mientras los seres humanos sigan naciendo de hombre
y mujer, sean producto del acoplamiento de dos deseos ajenos, es que sus
enigmas versaran- aun cuando sean nuevas formas- sobre las mismas
cuestiones” (p.86).

Desde esta perspectiva, Bleichmar (2009) plantea: “La tarea no consiste, ni


mucho menos, en ahogar la pulsión epistemofílica. Muy por el contrario, juntos
entraremos en la pantalla para que la travesía pueda desplegarse por los nuevos
y viejos enigmas que su condición de infantil sujeto le impone”. (Bleichmar, 2009,
p.88).
Ricardo Rodulfo (2013) dice que hoy se piensa en las instancias de
subjetivación y que es fundamental que se restituya el contexto: Uno de los
lugares más importantes en lo contemporáneo respecto de las instancias de
subjetivación está ligado al desarrollo tecno científico que siempre produce
impactos profundos en la subjetividad humana, es todo lo que podamos resumir
en la figura de la pantalla; la pantalla de la computadora, la pantalla de la
televisión, la pantalla del celular, todo lo digital, todo ese mundo virtual. Uno de
los efectos de esta introducción de la pantalla en nuestra vida ha trastocado todo
lo que tiene que ver con la categoría de lo íntimo, al punto que pareciera que no
existe intimidad, como se publican cosas que atraviesan las fronteras que hasta
el momento eran estrictamente personales. Ejemplo de ello son las
publicaciones en Facebook.
Este autor subraya cómo estas formas de exposición de la vida íntima
trastocan a través de las pantallas las viejas estructuras de las censuras y
represiones y las diferencias de los lugares respecto de las valoraciones de qué
es de la esfera íntima y qué no.

Su dimensión virtual se desata de la oposición clásica presencia-ausencia con la


que el psicoanálisis se había manejado hasta entonces para introducir una

39
tercera modalidad que Derrida pioneramente designó no-presencia, Termino que
Rodulfo subraya para pensar lo virtual y lo fantasmático de lo virtual, que no está
ni vivo ni muerto. (Rodulfo, 2013, p. 92)

Este autor dice que el psicoanálisis tradicional se dedicó a la familia como


problema, y dentro de ella, se centró en el complejo de Edipo como foco
conceptual. Sin embargo, Rodulfo (2013) plantea ciertas cuestiones a
considerar, a saber, las operaciones políticas en los sistemas teóricos, que
permanecen menos visibles, salvo que cierta formación filosófica cree un mínimo
de inquietud en ese sentido:

Freud habla de complejo de Edipo colocando a Edipo en un lugar central del


sistema psíquico, por eso lo llama complejo nuclear y por otro lado el
psicoanálisis enfatizo su interés en el descentramiento: que la conciencia no
estaba en el centro y que el yo no era el núcleo de su psiquis. La segunda
operación política que hace Freud fue ideológica más que conceptual. Lo familiar
a lo edípico es lo primario, mientras que lo exterior que no es familiar: la cultura,
la política, lo social es secundario. Esta operación tuvo mucho peso psíquico,
dejar afuera los fenómenos sociales de una manera que no fuera conservadora
o reduccionista. La tercera cuestión la ubica en la categoría freudiana de
“sustituto” también “representante” donde lo edípico tomó fuerza cuando si un
niño elegía a otro adulto era en sustituto paterno. (p. 83-84)

Rodulfo (2013) a partir de la clínica, permite cuestionar los anteriores


conceptos del psicoanálisis, de este modo este autor plantea:

Otra instancia de subjetivación es la relación de pares (…) “el nosotros” es el


grupo y esto es fundamental, a esto se le suma que en la cultura occidental los
niños van desde muy tempranamente a las guarderías por ejemplo en salita de
2 años; también la figura del amigo es absolutamente singular e irreductible. El
amigo es el extranjero en el espacio familiar y es el familiar que está afuera, nos
protege, como familiar de las inclemencias del exterior, pero como extranjero nos
protege de las inclemencias de lo familiar. Otra instancia de subjetivación
respecto de lo escolar, la capacidad para aprender a conducirse en las relaciones
impersonales y adquirir la crucial habilidad, la capacidad de hacer cosas en
honor al deseo de ser grandes. Deseo que Freud destacó como esencial. (p.85)

40
Respecto de lo familiar, en tanto instancia de subjetivación, aun cuando no
tenga un lugar de exclusividad en estos desarrollos del psicoanálisis
contemporáneo, no es por ello menos importante. Norma Bruner (2011) plantea
esta valiosa distinción entre el nacimiento de un niño y de un hijo en relación a
las funciones parentales:

Para que nazca un niño o niña bastaría la cópula de un hombre y una mujer,
pero para que nazca un hijo es preciso, además, que sea hablado por los padres
y que ya antes de nacer tenga un lugar en ese deseo. La función materna nombra
y da existencia, otorgándole un ser y un mundo Otro donde vivir. El hijo, ante el
poder de la palabra, quedará sometido a la demanda por donde la Función
Paterna -función de corte y diferencia- instaurará la ley de un decir que no se
agote, posibilitando otros nuevos decires y saberes. Si la función materna es
necesaria para estar inserto en un mundo de lenguaje, sin la función paterna vivir
como creación, riesgo e incertidumbre, sería imposible. No hay padre ni hijo de
entrada. Es decir, Padre, Madre, Hijo, y Deseo son a construir. (p.1)

Vasen (2007) habla de la “doble función” en el trabajo de los padres respecto


de la crianza: erógena y simbólica por un lado, y al mismo tiempo la función de
metabolizar lo inscripto para que se ligue:

De inscripción erógena y simbólica por un lado (marcan con sus mimos y


arrorroes), transmiten en tanto sujetos sujetados al inconsciente sin saberlo o sin
quererlo, lo que los excede o lo que los hace padecer. Y por otro lado son quienes
coadyuvan a metabolizar y metaforizar eso inscripto. Pero además a pesar de
ellos o sin ellos, por la sociedad, la cultura. Lo inscripto requiere ser ligado
libidinalmente. Ejemplo cuando una mamá amamanta y acompaña ese estímulo
placentero con el sostén, la mirada y la caricia o cuando se reta acompañando
de una explicación acorde, o cuando se comparte una película ayudando al niño
a entender e incorporar lo que sino lo desbordaría o lo viviría como un cuerpo
extraño. (p.45)

Siguiendo este desarrollo teórico, subrayando el entrecruzamiento entre lo


singular y lo social e histórico que entrama la subjetividad, Juan Carlos Volnovich
(2013) habla de una cibercultura, cuando refiere a estos cambios culturales
donde las innovaciones tecnológicas están impactando en la familia, en el
sistema educativo, en la vida misma, como nunca antes había ocurrido. El

41
problema no es la tecnología y sus efectos sino que para este autor el problema
reside en el Otro, a la cultura sin Otro. Al menos sin Otro simbólico ante quien el
sujeto pueda dirigir la demanda, hacer una pregunta o presentar una queja. La
nuestra es una cultura de Otros vacíos. Pareciera que el mercado reúne las
condiciones de dios único pero los nuevos tipos de dominación remiten a una
“tiranía sin tirano”, donde triunfa el levantamiento de las prohibiciones para dar
lugar a la impetuosidad de los apetitos.
Para Bleichmar (2009) si la producción de subjetividad es un componente
fuerte en la socialización, evidentemente ha sido regulada, a lo largo de la
historia de la humanidad, por los centros de poder que definen el tipo de individuo
necesario para conservar al sistema y conservarse a sí mismo. Sin embargo, en
sus contradicciones, en sus huecos, en sus filtraciones anida la posibilidad de
nuevas subjetividades.
Con el psicoanálisis sostenemos que antes de prejuzgar y patologizar resulta
importante investigar de qué manera el niño o el joven se inscribe en el mundo
virtual, cómo lo utiliza, y qué influencia puede tener sobre la constitución
psíquica. Y siguiendo las ideas de Bleichmar (2010) pensar de qué manera los
adultos podemos “mediatizar” con estas nuevas formas de subjetividad que sean
más creativas y que no apaguen el deseo singular.

2.2.4 Semiología del medio (Winnicott) y su vigencia en el psicoanálisis


contemporáneo para pensar al niño en relación a su entorno.

Del libro Realidad y juego (Winnicott, 1971) se tomarán los siguientes


desarrollos teóricos para abrir cuestiones en torno a las experiencias actuales de
los niños y sus padres en relación al uso de las pantallas como prácticas
recreativas.
En la infancia la zona intermedia es necesaria para la iniciación entre el niño y el
mundo, y posibilita una crianza lo bastante buena en la primera fase crítica. Para
todo ello es esencial la continuidad (en el tiempo) del ambiente emocional
exterior y de determinados elementos del medio físico, como el o los objetos
transicionales (…) Los objetos y fenómenos transicionales pertenecen al reino
de la ilusión que constituye la base de iniciación de la experiencia. Esa primera
etapa del desarrollo es posibilitada por la capacidad de la madre para adaptarse

42
a las necesidades de su hijo, con lo cual le permite forjarse la ilusión de lo que
él cree existe en realidad (…) La zona intermedia de experiencia, no discutida
respecto de su pertenencia a una realidad interna o exterior (compartida),
constituye la mayor experiencia del bebé, y se conserva a lo largo de la vida en
las intensas experiencias que corresponden a las artes y la religión, a la vida
imaginativa y a la labor científica creadora. (Winnicott, 1971, p32)

Es esta zona intermedia en tanto especio potencial que merece la atención


en esta tesis. El espacio potencial difícilmente se deja circunscribir dentro de un
nuevo tópico. Sin embargo los límites de los dos espacios únicos sobre los que
podemos actuar y que intentamos controlar – el externo y el interno- le indican
su lugar ausente, vacío.
En Winnicott (1971) no deja escenario donde se repita lo originario, ni
combinatoria en la que los mismos elementos permuten en el círculo, sino un
terreno de juego, de fronteras móviles que hace nuestra realidad. Para este autor
la experiencia cultural se asienta sobre el juego, el jugar tiene un tiempo y un
lugar, para dominar lo que está afuera es preciso hacer cosas, no solo pensar o
desear. Por ello “Jugar es hacer”. Afirma Winnicott, el juego tiene carácter
universal:
El juego es una experiencia siempre creadora, y es una experiencia en el
continuo espacio-tiempo, una forma básica de vida. Su precariedad se debe a
que siempre se desarrolla en el límite teórico entre lo subjetivo y lo que se
percibe de manera objetiva (…) Un rasgo importante del juego, a saber; que él,
y quizá solo en él, el niño o el adulto están en libertad de ser creadores. Esta
consideración surge en mi pensamiento como un desarrollo del concepto de los
fenómenos transicionales, y tiene en cuenta la parte difícil del objeto transicional,
el hecho de que contiene una paradoja que se debe aceptar, tolerar y no resolver
(…) el momento importante es aquel en el cual el niño se sorprende a sí mismo.
(p. 75-79)

¿Es posible propiciar un espacio potencial entre las pantallas, los niños y los
adultos? Para Winnicott la importancia práctica y teórica de la tercera zona es
la del juego, que ensancha el vivir creador y toda la vida cultural del hombre.
¿Cómo pensar las nuevas experiencias virtuales en tanto parte de las nuevas

43
mutaciones culturales en este espacio-tiempo actual para que la tercera zona
pueda ser creadora en algún sentido?
Graciela Montes (2017) también toma de la teoría de Winnicott y plantea sus
desarrollos respecto de la literatura: “estoy convencida que el domicilio es la
frontera indómita” (p. 50). Esta autora define indómita: en tanto no caiga bajo el
dominio de la pura subjetividad ni de lo absolutamente exterior, que no esté al
servicio del puro yo ni del no-yo. La educación puede contribuir al angostamiento
o ensanchamiento de esa frontera. Para Montes (2017): “la cultura heredada solo
es útil en tanto puede convertirse en cultura propia” (p. 54). Esta autora se
pregunta quienes han querido domesticar lo no domesticable, quienes han sido
los achicadores de nuestra zona liberada:

Acorralados, nos limitamos a satisfacer como podemos las exigencias de


nuestras subjetividades, consumiendo obedientemente. Del mundo exterior, de
la dura cultura donada, las huecas imaginerías y los juegos artificiales de los
medios de comunicación, que de libre no tienen nada, ya que cuentan, como
todo el mundo sabe, con los entusiastas auspicios del mercado (...) yo hablo de
ensanchar la frontera, de construir imaginarios, de fundar ciudades libres, de
hacer cultura, de recuperar el sentido, de no dejarse domesticar, de volver a
aprender a hacer gestos, a dejar marcas. (Montes, 2017, p 59).

¿Se podrá “desobedecer” de algún modo a este modelo donde se mercantiliza


todo incluyendo la salud mental?
El psicoanálisis desde sus inicios pudo “cuestionar” y “desobedecer” respecto
de las ciencias de la época; siguiendo esa herencia, y sin desechar lo construido
desde el inicio, el psicoanálisis se sigue renovando con nuevas ideas ante el
mundo cambiante y con nuevos sufrimientos.
Existe desde la mitad del siglo pasado, un largo recorrido y trayectoria en
estudiar y comprender el entorno en el que vive el paciente y su contexto
histórico. De este modo lo desarrolla Marisa Rodulfo (2016):

Podemos mencionar el acento que Lacan pone en los efectos del lenguaje y en
aquellos significantes que tienen a veces una larga historia generacional; las
conceptualizaciones de Bowlby acerca del apego temprano y los efectos de
separaciones mal hechas o pérdidas no dueladas. Winnicott tiene un nombre

44
amplio para esto, que es el de semiología del medio: ya no basta con la
semiología del paciente, sino que hay que hacer el inventario de todo lo que
puede ser patológico o patógeno a su alrededor. (p.46)

El psicoanálisis avanzó decididamente en la reflexión de cómo los factores


ambientales impactan en los procesos de subjetivación, corriéndose de la
concepción tradicional en donde solo lo ubicaba como una función
desencadenante.

Esta semiología del medio tampoco es un ambientalismo causal, no se trata de


buscar causa en los padres, como antes se buscaba la causa en las pulsiones y
fantasía del niño, sino de abrir todo lo que ocurre en un “entre”. Para Winnicott
no es que el medio “cause”, sino el medio propicia las cosas más o menos
saludables. Entonces semiología del medio es ir y venir entre los padres, su
historia y el niño con su capacidad para metabolizarla. (Rodulfo, 2016, p46)

El papel que juega la estructura parental, el medio ambiente, la situación


psicosocial, el contexto, la historia, serán elementos para pensar que puede o
qué no puede acompañar, favorecer o sostener ciertos procesos en el niño pero
también a partir de estos aportes se piensa en un nuevo paradigma para pensar
al niño.
Rodulfo (2019) dice que los términos “educación” y “crianza” aunque haya
una asimetría entre padres e hijos esto no impide esa mutua interacción.
La influencia del medio sobre el niño se hizo por mucho tiempo sobre una
sola dirección adultocéntrica, y no la del niño sobre su medio. En cambio este
autor plantea acerca de valorar y reconocer las funciones estructurantes de las
interrelaciones del niño y el adulto en un “entre”, dándole al niño también el lugar
de protagonista o agente en cuestión y formando parte integral del “entre”.
(Rodulfo, 2019). El “entre” es incompatible con la idea de una oposición entre
interior y exterior, no es el medio ni el ambiente de siempre, ni el de una
sociología o de una psicología empirista ni conductista.
Rodulfo (2004) plantea el concepto de Series Suplementarias, como un
modelo de causación compleja:

45
El factor encadenamiento (…) de lazo, de ligazón, de sujetamiento (...) Nuevas
desplegaduras para lo constitucional (…) por una parte los factores biológicos
(hereditarios y/o congénitos) (…) y por otra parte- el peso de la prehistoria, del
mito familiar, lo cultural y social. (p.30).

Este autor toma la categoría de suplemento de Derrida: “se refiere a lo que


no estaba pre moldeado en ningún tejido secreto, ni en las astucias significantes
de ninguna combinatoria” (Rodulfo, 2004, p.27-28). Y también recupera de
Winnicott, el concepto de experiencia: “la capacidad para tener experiencias
lúdicas es importante para la constitución subjetiva, fundamentales para pensar
e inscribir lo nuevo, a diferencia de Freud que hablaba de experiencia sexual
infantil” (R. Rodulfo, 2004, p35).
La semiología del medio será un desarrollo teórico para pensar la relación
del niño con el adulto en un “entre” y una apuesta para pensar los lazos
contemporáneos frente a la virtualización de la vida cotidiana desde el punto de
vista de la clínica psicoanalítica.
Estaban Levin (2018) con sus experiencias en el campo de la psicomotricidad
y el psicoanálisis, también desarrolla sus conceptos a partir de la clínica y puede
aportar una idea del trabajo en la semiología del medio:

La infancia es sensible a la recepción, expuesta al deseo del Otro, soporta la


experiencia estructurante del quizá o sea, de la potencia de la indeterminación.
Esto lo torna vulnerable y anuncia una posición sostenida en la confianza del
otro, confía en lo imposible de la experiencia del quizás (…) Es en el intervalo
“entre” en donde se teje la relación con el otro y el niño, se genera el don de
amor con el cual desea ser la imagen del otro, en la que se reconoce y al unísono,
se des-conoce, para continuar dando vida al deseo de saber y conocer. De esta
manera simbólica, real e imaginaria, a la vez el niño anuda, entreteje y se
reconoce en el mundo que lo rodea, en tanto imagina la propia historicidad, los
secretos que causan el hacer y la plasticidad de la experiencia (…) Los niños
piensan; pensar en la infancia es creer, romper con la incredulidad. Y sostienen
lo imposible para hacerlo posible en cada otra escena. Para hacerlo no hay más
posibilidad que arriesgarse, cruzar una frontera siempre “indómita”, lanzarse a
otra orilla y navegar por los mares de la imaginación que se actúan en la medida
que se va navegando. No hay ninguna didáctica, pedagogía, metodología que

46
pueda anticipar el recorrido de este pequeño, audaz y laberíntico viajero. (p.16 -
18)
Para este autor: “Siempre hubo niño, pero no siempre hubo infancia, al menos
tal como hoy se nos presenta”, afirma Levin (2018):

Uno de los peligros que se presentan es que el uso indiscriminado de la pantalla


consuma lo infantil -distorsionando la experiencia corporal-, hasta hacerlo existir
únicamente en la televisión, las computadoras, los videojuegos, la moderna
vestimenta, los alimentos congelados, la inteligencia artificial, el aprendizaje
eficaz y toda la infinidad de imágenes, objetos y propuestas que el mundo de los
grandes prepara para los más pequeños. (…) La cuestión consiste en ubicar el
desarrollo actual en función de las necesidades, deseos y problemas que los
niños nos plantean y no a la inversa, o sea que el impulso, la imaginación, el
pensar y la experiencia infantil estén en función de la propia evolución y
reproducción tecnológica, como ha ocurrido hasta ahora. (p.25)

47
3. BITÁCORAS CLÍNICAS

Posescuelismo (…) trata de restaurar la tensión fecunda con la alteridad que el


escuelismo abolió en el único terreno donde ella es posible, en la experiencia
analítica que descompleta las teorías, que desnuda las inconsistencia de todo
maestro, que permite que sigamos pensando, y con ello, sosteniendo la vigencia
transformadora del psicoanálisis en la potencia transformadora de su práctica.
(Jaime Fernández Miranda, 2019, p.22)

“Bitácoras” es la manera de nombrar los fragmentos de la clínica psicoanalítica


con niños, considerados en este trabajo. Corresponden a pacientes entre 7 y 11
años que asistieron al consultorio privado, a los que se les cambiaron los
nombres y se modificaron pequeños elementos del relato escritural a fin de
resguardar su identidad. La palabra bitácora, tiene distintos significados. En
relación a los barcos una bitácora era un cuaderno de viaje que se utilizaba para
relatar los desarrollos y experiencias, también como cajón de guardado de la
brújula. Hoy se asocia una bitácora a una página web, de carácter personal
donde se suele tratar algún tema. También los científicos suelen desarrollar
“bitácoras” durante sus investigaciones para explicar sus procesos o compartir
sus experiencias. Es en este último sentido que se utilizará en esta investigación
a partir de las experiencias que la clínica nos aporta. Pensar acerca de estas
nuevas mutaciones subjetivas y abrir interrogantes respecto de lo que está
ocurriendo “entre” padres e hijos, en estos nuevos modos de pasatiempos a
través de las pantallas y que se entraman con los sufrimientos que llegan al
consultorio.

3.1 Captura de pantalla: ¿Lo que no se puede decir, la pantalla lo puede


mostrar?

Luisa, la mamá de Tomi (7 años) solicitó una consulta derivada de la escuela


a raíz de la desatención y de la dificultad para terminar de copiar que mostraba
su hijo.
Luisa contó que vivía en su casa de origen junto a su hijo, luego de regresar
de España a partir de la separación traumática que habían atravesado con el

48
padre de Tomi (Ezequiel). La crisis de pareja se había desencadenado cuando
Tomi iba a cumplir tres años, por situaciones de violencia de género derivadas
del consumo de tóxicos problemáticos por parte del papá. Desde entonces, el
padre continuó viviendo en España y venía a pasar tiempo con su hijo en épocas
de vacaciones.
La comunicación entre Luisa y Ezequiel era muy compleja, a la distancia se
bloqueaban los celulares y buscaban en otro familiar algún contacto con el niño.
Cuando conocí a Tomi le pregunté qué le pasaba y dijo que extrañaba a su
papá porque vivía muy lejos de Rosario. En sus juegos y dibujos expresaba
diferentes situaciones. Los juegos de súper héroes contra villanos y los
“dinosaurios” luchando contra “soldados” eran sus preferidos.
Respecto de los juegos con los dinosaurios, en varias sesiones, Tomi daba
por finalizada la escena lúdica, cuando el rey Tiranosaurio Rex (cuando no se
hacía lo que él quería) mataba a todos, incluso a su mujer Triceraptops para irse
solo con su hijo “bebé dino” a una tierra lejana.
A los niños no le resulta fácil hablar de sus emociones, y en este sentido
Tomi pudo decir que no quería hablar de los temas que lo ponían mal. Dar lugar
a un niño que exprese lo que le pasa no es solo que hable de lo ocurrido sino
escuchar lo que no puede decir con palabras, en algunos momentos a través de
sus dibujos Tomi pudo expresar lo que le pasaba y en otras la apuesta fue jugar.
La relación entre los padres de Tomi continuaba siendo muy compleja, la
tirantez y violencia no cesaba, a pesar de las distancias y bloqueos por el celular
eran continuas las peleas y los malos tratos.
Mientras vivía en España, el padre ponía directivas que eran muy difíciles de
sostener sobre la alimentación, pasatiempos y vida cotidiana en general; para
él la razón de que Tomi tuviera dificultades en la escuela era exclusiva
responsabilidad de la madre. En este primer momento pudimos darle un lugar
para que él también pudiera preguntarse qué tenía que ver en esto que le pasaba
a su hijo, reconoció que hicieron las cosas mal con la mamá. Las sesiones con
el padre cuando vivió en España se mantuvieron a través de videos llamadas y
mensajes de WhatsApp.
Tomi vivía en la casa de sus abuelos maternos, su mamá tenía el plan de
terminar una habitación arriba de la casa de sus padres porque la convivencia
familiar estaba tornándose violenta; la presencia de ella con su hijo generaba

49
mucho enojo entre los hermanos de Luisa. Las dificultades económicas hacían
más difícil concretar este proyecto.
Luego de un tiempo, el papá decidió venir a vivir a Rosario, esto generó
esperanzas en Tomi. Luego de la interrupción por las vacaciones de verano,
Tomi pidió retomar el tratamiento. Mucho más comunicativo sobre sus vivencias
y dificultades, pudo ir construyendo juegos creativos y también eligiendo juegos
respetando las reglas. Contó que durante las vacaciones había ido a pescar con
su papá y que tenía un perro al que le había puesto de nombre “Flash”. La
presencia del papá generó alegría en Tomi y también nuevos conflictos en el
entorno familiar que repercutían en su devenir cotidiano.
Entre los muñecos elegía a un lobo al que, para dar batalla, había decidido
ponerle todas las armas que tenía a mano, pegando las mismas con cinta
(revolver, ametralladora, pistola, lanzacohetes, etc.). Solía decir: “este lobo
malísimo no podrá perder con todas estas armas”; también dibujó al lobo
corriendo con la mano (pata) en la oreja al que le puso un cartel: “LOBO QUE
DATE TRANCILO QUE NO TEVAMOS HACER NA DAMALO” (escribió de este
modo su dibujo)
En otra sesión eligió al muñeco de Spider-man y con él armamos una historia:
“Spider-man llega tarde por pelear con un villano, hace un tornado para sacar
toda la telaraña. El malo se convierte en bueno, para demostrar que era bueno
rescata a Spider-man y se pelea con otro malo. Spider-man se cansa, viene a
ayudarlo un amigo, el nuevo malo no se cansa quiere ganar la batalla”.
Acompañando su proceso de alfabetización escribimos esta historia para
hacer de estos episodios nuevas formas de juego y hacer un libro de historias de
superhéroes y villanos, donde los buenos se convierten en malos y viceversa.
También tomó los muñecos de dinosaurios, quienes respondían con mucha
violencia hacia los soldados que querían atacarlos, fue entonces que se nos
ocurrió hacer al rey de todos los dinosaurios con cartones y papeles porque sería
el más fuerte de todos los dinos y ahí nadie podría contra ellos. El tema de que
los dinosaurios desaparecieron exterminados por un meteorito lo supo por un
video de YouTube como también acerca de “la evolución de la especie”. Sobre
este tema su abuela le había dicho que venimos de los monos, y Tomi contó que
en la escuela católica a la que asistía, le decían que los seres humanos venían

50
de Dios. Le dije entonces: “cuantas cosas para pensar”, y él replicó: “¿Qué
sucedería si todos los seres humanos desaparecieran?”.
En otra ocasión contó que había visto otro video de YouTube donde contaban
que quedaban 10 dinosaurios en el planeta “¿será verdad o no?”. Empezamos
a pensar sobre estos videos y sobre las preguntas sobre el origen de la vida y
sobre los finales que estaba construyendo, también en el valor de que estas
cuestiones las pudiese charlar ya que algunos videos pueden decir verdades y
otros en cambio engañan con la información. Preguntas existenciales que
podíamos filosofar jugando.
El tema escolar no era un motivo que a Tomi le preocupara, sólo cuándo
desde el colegio llamaban a la mamá y ella se molestaba con él porque no
copiaba o no terminaba lo que la maestra pedía porque alguna penitencia le iba
a generar.
En entrevistas con la docente y la directora coincidíamos que Tomi no tenía
problemas cognitivos, que las situaciones emocionales y familiares eran las que
interferían en su atención y su conducta en el aula. Pudimos pensar que Tomi
estaba trabajando en las sesiones los conflictos emocionales, por lo cual, era
importante darle confianza en este terreno de los aprendizajes, porque además
se estaba haciendo preguntas muy valiosas que le daban ganas de investigar.
En otra sesión trajo de su casa un muñeco del Capitán América pero dijo que
le faltaba el escudo para defenderse, así que le hicimos el escudo del Capitán
América de cartón y lo pintamos para que pudiera llevarlo de la sesión a su casa.
En algunos momentos dijo que quería que sus padres no se peleen más.
Encontró dos muñecos que los usó de pareja: una diosa y un gruñón, construyó
una escena donde un meteorito llegaba para destruir el mundo de los
dinosaurios; por esto la diosa y el gruñón se alejaron para salvarse y junto a una
carpa (tienda de indio) que colocó en los estantes de la biblioteca del consultorio
-delante de los libros de Freud- quiso que queden en el estante hasta la próxima
sesión. Con esta ficción Tomi ubicó a esta pareja en lo alto de los estantes así
se salvaban del meteorito que quería arrasar todo, al mismo tiempo que seguía
pensando acerca del origen de la vida y la “pre-historia” de la mano de los
dinosaurios.
Tomando los aportes de Bleichmar: “las tecnologías no alteran las cuestiones
sobre la existencia”, los niños al encontrarse con las pantallas continúan

51
haciendo preguntas a modo de enigmas sobre la vida y la muerte, en
transferencia y a través del jugar surgían estas cuestiones como en una trama a
modo de una red que deja lugar, espacios o agujeros para nuevos y variados
aprendizajes.
El motivo de consulta fue el problema para atender y su comportamiento en
la escuela, sin embargo había otros sufrimientos en Tomi que eran importantes
advertir para establecer el diagnóstico diferencial. Como sugiere Beatriz Janin:
“El aprendizaje escolar es efecto de trasmisiones, inscripciones y ligazones que
involucran a varios actores: al niño, la escuela, la familia, y la sociedad en su
conjunto.” (Janin, 2014, p.89). Siguiendo con esta autora, no todo problema de
aprendizaje es por falta de atención, un niño puede atender y no comprender
nada, o no relacionar lo que escucha con los conocimientos previos, o no
recordar lo trasmitido después de un tiempo. ¿Dónde estaba la atención de
Tomi?
Para Janin (2014):
El Deseo de saber alude a un saber acerca de la sexualidad, de las diferencias
sexuales, del origen. Preguntas que insistirán a lo largo de la vida sin que nada
pueda satisfacerlas totalmente (…) para aprender debemos poner en juego el
deseo de saber cómo aquello que motoriza el aprendizaje. Hay que investir el
mundo, sostener la atención secundaria y selectiva, inscribir lo transmitido,
ligarlo a otros saberes, reorganizando al mundo representacional. En la escuela,
esto supone, además, acatar normas, en tanto muchas veces aquello a aprender
(y aprehender) no coincide con los intereses propios. (p.115)

Tomi hacía las tareas con la abuela y a veces con su mamá, y en sus horas
libres se entretenía con los juegos en red y los videos de YouTube; según su
mamá se hacía muy difícil poder abrir otros intereses cuando ella trabajaba hasta
muy tarde.
El papá relató en otra entrevista un momento que pasó con Tomi cuando lo
descubrió filmando con su celular a su mujer actual en ropa interior y sobre todo
enfocando en sus tetas. Con una expresión en el rostro que dibujaba una sonrisa,
dijo que era importante que se haga hombrecito y que le gusten tetas y culos.
Pudimos abrir qué idea tenía sobre que “se haga hombrecito”. Respondió que
lo veía como un adolescente por su inteligencia y sus comentarios de “pibe más

52
grande”. Le pregunté qué le produjo a él esta escena y cómo intervino, dijo que
le sacó el celular y si bien le causa risa hablar de esto en ese momento le dijo
que eso no estaba bien. No volvió a hablar de esto, hasta que le encontró un
video pornográfico y le prohibió usar el celular por una semana.
Luego el padre dijo: “cuando yo era chico fui abandonado por mis papás que
se fueron a la mierda y me dejaron con mi abuela, ella me dejaba hacer lo que
quería, me hice solo y estuve mucho en la calle, viví muchas situaciones
complicadas de droga y de violencia incluyendo una violación sexual”.
Le subrayé lo importante que esa experiencia traumática se pudiese hablar
para elaborarla, por otro lado despegar su historia de la de su hijo para
acompañar las preguntas que Tomi se estaba haciendo, trabajar estos modos
en que sus intereses estaban surgiendo para no dejarlo solo con estas imágenes
que lo tenían capturado en las pantallas.
De las charlas con la mamá también surgieron situaciones complejas vividas
como hija, ya que había descubierto poco tiempo atrás que el padre tenía otra
familia paralela a la suya, algo que se había mantenido como un secreto familiar.
Finalmente su madre lo pudo contar y esto generó muchas peleas familiares
entre hermanos, incluso con violencia física.
Los padres atravesados por sus propias urgencias (violencias, situaciones
traumáticas y secretos familiares) no podían “conectarse” -sin todas estas
interferencias- al tiempo de su hijo. Según Roger Mises, al haber un déficit en
la constitución del espacio potencial, en el sentido que desarrolla Winnicott, se
alteran los fundamentos de la vida psíquica que habitualmente sostienen el
placer en el funcionamiento mental y ofrecen puntos de apoyo para la
afirmación de la autonomía a través del ejercicio del pensamiento. (Janin,
2014)
En las entrevistas de padres se pudo abrir el tema del uso del celular como
entretenimiento, y respecto de las cuestiones de la sexualidad y en su
diferencia con la pornografía, de modo de pensar cómo hacer con estas
preguntas en un intercambio acorde a su edad. ¿Cómo significó Tomi estas
vivencias de captura de imágenes sobre el cuerpo erótico de la mujer del
papá? ¿Qué parte de su subjetividad tocó esta experiencia y la de su padre?
En los casos de niños que exploran en internet material pornográfico y
obsceno cuyo único fin es exhibir los genitales de un modo grotesco y violento,

53
estas imágenes coartan de algún modo la posibilidad de jugar; en esos niños
que parecen muy adelantados, cabe la pregunta acerca de cómo hacer para que
estas imágenes no apaguen los interrogantes que movilizan la curiosidad.
Rodulfo (2013) afirma:
Si un niño logra jugar sexualmente, sea con una exploración auto erótica o con
otros niños o niñas, es decir, si una cualidad lúdica impregna su actividad sexual,
su desarrollo subjetivo está a salvo de enfermedad por ese lado. En la medida
en que su sexualidad ingrese al campo del juego, esto le permitirá una
apropiación tranquila de ella. Es decisivo entonces (…) que el “juego” signifique
a “sexual”. Si lo sexual va sin juego, estaremos en el terreno de lo traumático,
del abuso o la seducción, y la sexualidad tomará un sesgo excitado y compulsivo,
en el fondo más dedicado a calmar la ansiedad que a gozar. (p.178)

Estas situaciones que surgen de la clínica con niños y sus inquietudes


respecto de videos pornográficos o de filmar partes íntimas de un adulto, abren
nuevos interrogantes sobre la presencia de los padres en la “escucha” y
participación, para que el niño no quede solo en la “captura” de una pantalla
preso de estas imágenes y de sus efectos subjetivos.
En este caso particular trabajar en transferencia y dar lugar a la pregunta
sobre qué cosas le estaban pasando a Tomi y a sus padres, y desde allí despejar
aquellas de las historias traumáticas que estos traían, creó otro terreno para
seguir jugando y construyendo teorías sexuales infantiles.
Con Winnicott sabemos de cuánto el ambiente construye o no, creando
posibilidades “propiciatorias” para jugar y con ellas hacer una experiencia
cultural. Con Lacan también sabemos cuánto de la historia familiar y cuánto de
su pre-historia marcan y pulsan la vida de un hijo y son pasadoras de legalidades,
pero también sabemos con Rodulfo que además de lo familiar tenemos que
considerar como instancia de subjetivación la pantalla (tele-tecno-mediático), los
pares, la escuela, lo ficcional.
En otra sesión los padres contaron que Tomi dejaba restos de caca en los
calzoncillos y atribuyeron a un tema físico y de alimentación, sintomatología que
al historizarse abrió nuevas situaciones emocionales importantes. Contó la
mamá que cuando decidió separarse del papá y venir a vivir a Argentina en una

54
situación de mucha violencia, Tomi estaba dejando los pañales, y esto dificultó
mucho el control de esfínteres.
El síntoma de encopresis generaba mucho enojo en el papá quien lo quería
resolver con amenazas o cambiando la alimentación, sin embargo, había que
abrir este síntoma a la luz de todo lo que se venía trabajando.
Por exceso o por ausencia, este niño quedaba sujeto a una pura cantidad de
afecto no cuantificada, a situaciones sin procesar y esto estaba dificultando el
pasaje del jugar al aprender. Ante vivencias complejas no hubo otro que
cualifique y Tomi quedó como receptor de excesos pulsionales. Es importante la
pregunta por estos modos de subjetivación a través de las pantallas en el
contexto familiar y libidinal de este niño y su historia.
El espacio psicoanalítico abrió esa posibilidad de construir un “entre” como
espacio posible de habitar, un lugar para la pregunta, pregunta que requiere de
un otro. Un lugar incierto y que al mismo tiempo produce transformaciones y
efectos subjetivos como los que se iban construyendo a partir de su elaboración
de preguntas existenciales. Como sostiene Winnicott (1971):

El espacio potencial que existe entre el bebé y la madre, entre el niño y la familia,
entre el individuo y la sociedad o el mundo, depende de la experiencia que
conduce a confiar. Se lo puede considerar sagrado para el individuo, en el
sentido de que allí experimenta este vivir creador. (p.138)

En otra sesión Tomi contó acerca de un video sobre el Homo-sapiens, de


cómo evolucionaron los seres humanos. Así pensamos juntos acerca de las
diferencias entre los humanos y los animales; concluimos con Tomi en esta
charla: “Aunque venimos de los monos, las personas pensamos y podemos
hablar, imaginar, mentir, también investigar”.
En épocas donde la búsqueda de conocimiento está en Google y en
YouTube, lugar sobrevalorado de saberes y de información -entre otros- tanto
para adultos como para niños, ¿qué hacer con los materiales que ofrecen las
pantallas (tele-tecno-mediático) para que abran y transformen a nuevas
experiencias no virtuales?
Apoyados en las conceptualizaciones de Janin (2014):

55
Aprender, no es copiar ni repetir, implica una búsqueda, una apropiación
reorganizadora y una producción creativa. Creación que supone permeabilidad
en el pasaje entre el sistema Inc y el sistema Precc. Poder apelar a la fantasía
soñar, desarmar, y rearmar lo dado, “jugar” con lo adquirido, para organizarlo
con los sellos propios. (p. 125)

Apostando siempre al jugar, aquellas imágenes filmadas con el celular


tomaron otra vía al trabajarlas en las sesiones. Darle un lugar a sus preguntas,
y jugar con ellas, creó un movimiento en su deseo de saber y de crecer en
nombre propio. El deseo de saber estaba entrelazado y afectado por el contexto
familiar, cuyas heridas, estaban a la espera de ser “escuchadas” para que
inscriban de otra manera.
En este fragmento clínico, se puede reflexionar respecto del impacto de las
imágenes de las pantallas y sus contenidos en la subjetividad del niño, si no son
ligadas libidinalmente por “otro” significativo, se viven como cuerpo extraño. De
estas condiciones de inscripción un niño podrá jugar y jugarse.

3.2 Un lugar secreto

Los padres de Lautaro (11 años), Susana y Esteban, consultaron porque su


hijo estaba mal, desganado ante determinadas situaciones y con reacciones de
enojo hacia ellos, que no podían manejar. Su consulta surgió, cuando la mamá
tuvo conocimiento por otras madres del grupo de WhatsApp2, que su hijo
utilizaba ese mismo medio para inventar situaciones y generar peleas en el grupo
del colegio a través de “fabulaciones”. La mamá estaba angustiada y entendía
que la forma de saber qué hacía su hijo con el celular era controlarlo, vigilando
todo lo que hacía en todas las aplicaciones y esto llevaba a situaciones de mucha
tensión y peleas entre padres e hijo.
Lautaro era el mayor de tres hermanos; sus primeros años de vida los
transcurrió sin sobresaltos. A sus 3 años y medio nació su hermano Lucas,

2
WhatsApp es una aplicación de mensajería instantánea para teléfonos inteligentes (también
cuenta con versiones para computadora) propiedad de Meta. La aplicación permite enviar y
recibir mensajes mediante internet, además de imágenes, videos, audios (notas de voz),
documentos, ubicaciones, contactos, stikers, así como llamadas o videos llamadas con varios
participantes a la vez.

56
situación que coincidió con la época de su adaptación al jardín; lloraba mucho y
no quería separarse de la mamá. Al año y ocho meses de la llegada de Lucas
nació Sara (la hija menor), así Lautaro demandaba más atención a la mamá,
sobre todo en los inicios de primer grado.
Los padres comentaron que Lautaro siempre había necesitado ayuda con las
tareas escolares, y por esta razón la mamá sentía que siempre “tenía que estar
encima de él” porque de lo contrario no hacía nada, que le costaba bastante la
concentración en los temas de la escuela.
La poca diferencia de edad entre sus dos hermanos menores generaba
muchas coincidencias en los juegos de ambos; además compartían muchas
actividades, dejando solo a Lautaro quien manifestaba molestias por todo lo que
hacían.
Otra situación de malestar estaba ligada a las dificultades de Lautaro para
salir sin inconvenientes de los juegos de Play Station3 y las reacciones que le
generaba en particular un juego en red (Fortnite) ya que su respuesta en general
era descontrolada.
Estos padres se preguntaban angustiados sobre lo que le pasaba a su hijo
con estos malestares (desgano, enojos, conflictos y agresiones con su grupo de
pares por chat y también en determinados juegos en red). Pablo Peusner (2008)
habla de los modos de cómo llegan los padres a las consultas; el hecho de que
lleguen con preguntas habla de lo que está pasando y la posibilidad de hacer
algo distinto con el sufrimiento infantil. En el libro: El niño y el Otro este autor
plantea una lectura del sufrimiento desde dos vertientes que podríamos
considerar en este punto del recorrido:

Considero que para todos los casos conviene establecer cómo funciona el
sufrimiento en sus dos valores, es decir cómo se establece esa relación entre
alguna fuente de sufrimiento y el niño como objeto y viceversa: cómo afecta la

3 Play Station, comúnmente abreviado como PS, es el nombre de una serie de consolas de
videojuegos creadas y desarrolladas por Sony Interactive Entertainment. La marca se introdujo
en Japón por primera vez en 1994, y ha desarrollado cinco videoconsolas de sobremesas, que
incluyen centro de comunicación, y un servicio en línea, posteriormente se introdujeron revistas
y computadoras. La nueva versión que está en el mercado es la Play Station 5.
.

57
posición del niño al Otro parental, cuando los niños son el agente que hace sufrir
al Otro. (Peusner, 2008, p.49)

Las nuevas formas de entretenimiento de los niños con las pantallas


interpelan a los adultos -ante nuevas maneras de intervenir en la crianza- cuando
los niños presentan dificultad para dejar el juego; cuando se tensiona el clima
familiar con los gritos e insultos por perder en los juegos en red, en la regulación
del tiempo de conexión. La clínica psicoanalítica con niños permite construir
interrogantes, con ellos abrir posibles respuestas y, a partir del diagnóstico
diferencial, propiciar un abordaje acorde al padecimiento infantil.
En las sesiones con Lautaro surgieron cuestiones de lo que sucedía en la
escuela; contó que siempre tuvo maestras particulares, que su problema era
atender, se acordaba que cuando era más chico se hacía muchas preguntas.
Contó también que había compañeros complicados, pero otros eran amigos.
Respecto de sus hermanos también dijo que sentía molestias porque no los
aguantaba, y porque sus padres lo retaban a él cuando se peleaban. También
pudo comentar que sus papás trabajaban mucho, y por eso compartía mucho
tiempo con su abuelo materno, ya que vivía cerca de su casa. El mejor
pasatiempo para Lautaro era cuando iba a pescar solo con el abuelo, porque él
le contaba cómo había sido su vida.
En la entrevista con el papá, éste comentó que tenía diferencias con su mujer
respecto de las tareas escolares, que no le gustaba que estuviera tan encima de
su hijo, porque así no lo ayudaba. En su opinión, había que buscar una forma en
la que pudiese ir resolviendo solo, para que tuviese confianza en poder hacerlo
sin ayuda. También le preocupaban las reacciones (desgano y furia) por el uso
de las tecnologías y estaban intentando poner un tiempo límite, pero la situación
no mejoraba.
En una sesión Lautaro comentó sobre el Fortnite4 donde jugaba (y peleaba)
con sus amigos. Dijo: “es un juego de supervivencia, podes jugar con personas

4
El Fortnite es un juego que permite hasta 100 personas participar juntas en una partida. Los
jugadores se dejan caer en el mapa de juego y deben competir para ser el último en quedar en
pie matando a los demás jugadores en el juego. Durante la partida los jugadores recogen armas,
construyen estructuras seguras y tienen que evitar tormentas (Storm) que daña a todos los
jugadores que están afuera de la zona segura. El juego tiene eventos en sus actualizaciones y
llama la atención de los niños por ser tipo caricatura por sus trajes, bailes, ambientes y retos. El

58
conocidas o no, y armar tu grupo de juego, se gana si se sobrevive a los ataques
y para eso hay que defenderte y matar”. Para Lautaro era un modo de encuentro
con sus amigos, pero también se maltrataban con sus pares cuando perdían,
generando por sus gritos molestias en sus padres.
Los mensajes por WhatsApp con sus compañeros empezaron a ser motivo
de malestar para Lautaro; la forma de agredirse e “inventar historias” era el modo
de pertenecer a ese “grupo virtual”. Cuando le pregunté sobre qué eran esos
inventos dijo: “decir algo malo sobre un compañero, mandar alguna foto para
burlarse, o publicar estados de WhatsApp para molestar”. Le pregunté qué
pensaba sobre eso, y dijo que no sabía qué pasaba, que la mayoría lo hacía;
que el mayor problema surgía cuando las madres se metían en los chat. ¿Qué
lugar compromete a los adultos en estos modos de agredirse a través del chat?
En estas situaciones la preocupación de estos padres y su intervención permitía
abrir los interrogantes de lo que ocurría con ese grupo virtual y en Lautaro
respecto de sus reacciones frente a determinadas aplicaciones y sus usos.
El uso de la tecnología utilizada para hostigar, burlarse o escrachar al “otro”
diferente es una característica de determinados grupos y además es un
analizador social-cultural. Para Franco Berardi (2019): “La tecnología no es mala,
solo produce sufrimiento cuando se vincula con la competencia desenfrenada,
con la soledad y la violencia social, con el neolilberalismo. Si no corres, mueres.
Si no eres más veloz, no ganas”. (p.3)
Retomando lo que le pasaba a Lautaro en la escuela, él insistía que no le
resultaba fácil por ser una institución que exigía bastante, que necesitaba ayuda
por fuera del colegio, por esto iba a una maestra particular. ¿Dónde estaba la
atención en Lautaro? ¿Qué “ayuda” necesitaba? A veces, ideales muy exigentes
entran en tensión con los propios deseos y producen síntomas en el aprendizaje.
En las sesiones, Lautaro elegía diferentes juegos reglados: Monopolis, Juego
de la Vida y Batalla Naval, también el Ajedrez, Juego de Ingenio “Los 5 ladrillos”.
También eran importantes las charlas sobre las cosas que vivía en su
cotidianeidad; en las mismas asociaba y expresaba con mucha claridad lo que
le pasaba. En el espacio de las sesiones desarrollaba juegos acordes a su edad

Fortnite es un juego en red que fomenta la “velocidad” para ganar y para ello hay que sobrevivir
a los ataques.

59
sin dificultades y también construía juegos espontáneos, elemento diagnóstico
fundamental en la clínica con niños.
En relación a los juegos espontáneos, en una sesión me pidió que jugáramos
a armar una casa con Rasti, que fuera una casa en la que viviéramos los dos.
Lautaro hizo una habitación que llamó “habitación de seguridad” y que tenía “un
maletín de primeros auxilios” y “un cofre de tesoros” y destacó la siguiente
expresión: “es un lugar secreto”, nadie tenía que saber que ahí estaba. Era un
lugar que pasaba desapercibido en la construcción. Los muñecos Playmobil
habitaban la casa que compartíamos y dieron lugar a escenas familiares: “vamos
a comer, invitamos a los amigos, hay que hacer la tarea, vamos a la escuela”.
Me pidió que la dejemos armada para los siguientes encuentros.
Acerca de la invención creativa y “el lugar secreto” en el juego, se puede
pensar a partir del concepto de Aulagnier (1980), cuando define al “secreto"
como un derecho y su función imprescindible de subjetivación para poder tomar
distancia respecto al Otro. Siguiendo los aportes de esta autora, la violencia de
la interpretación secundaria, surge porque el niño no encuentra una respuesta
que lo protege: el derecho al secreto es justamente la posibilidad de que un niño
pueda preservar algunos pensamientos como propios y para los cuales la madre
y el mundo exterior en general no tienen derecho de mirada. Afirma Aulagnier
(1980):
Preservarse el derecho y la posibilidad de crear pensamientos y, más
simplemente, de pensar, exige los pensamientos que uno comunica y aquellos
que uno mantiene en secretos: esta es una condición vital para el funcionamiento
del Yo. (p.136)

¿Cómo pensar “el derecho al secreto” en un época donde se invita a una


exposición de la intimidad a través de la virtualidad? En estos tiempos dónde se
muestra lo íntimo y se dice todo lo que se desea sin miramientos del semejante
y su alteridad, en general, por el carácter de anónimo ¿cómo cuidar ese “lugar
secreto” para que no sea arrebatado de algún modo? ¿Cómo pensar este tiempo
prepuberal en el que los niños tienen su propio celular? ¿Qué lugar compromete
a los padres? Los conceptos de Rodulfo (2004) pueden aportar posibles
planteos:

60
Apuntalarse en funciones parentales no interfirientes para dejar paso a lo que
más íntimamente apuntala esa capacidad: espontaneidad del niño, su desear,
en tanto como tal, no puede ser causado. El paradigma de la función cuidadora
cumplida para Winnicott, es esa escena de escritura singular donde el niño juega
a solas en presencia del adulto sostenedor. (…) El descubrimiento del otro como
alteridad, el paso del registro del objeto (…) la capacidad para tener experiencias
incluye decisivamente el descubrimiento de otra subjetividad más allá de todo
objeto” (…) No hay algo que preocupe más, clínicamente hablando, que el niño
esté incapacitado de experienciar lo que fuere como de su marca. (p.33)

En este sentido, la participación de los padres en este tiempo de la infancia


tendría que construir un espacio potencial, que contenga una presencia que no
sea abrumadora, se trata de una compañía que intervenga con palabras pero
que deje un espacio que respete la intimidad del niño y su sentir. Respecto del
uso de las tecnologías, en tanto muchas veces es utilizada como objeto
transicional, depende de su uso, del modo, y lo que produce en la singularidad
del niño.
En relación a las sesiones con Lautaro, luego de un tiempo de trabajo
surgieron cuestiones que abrieron modos de encuentros y desencuentros entre
el niño y sus padres y conflictos inconscientes respecto de la relación con los
hermanos. También fueron apareciendo diversos malestares propios de ese
tiempo de la infancia en su relación con sus pares (por el uso de las tecnologías),
como así también inquietudes que prepararon el terreno para el cambio a otro
colegio: la secundaria donde había ido el papá (esto significaba mudarse a otra
localidad y separarse de su familia).
El papá comentó lo difícil que le resultaba hablar con Lautaro, que le pasaba
lo mismo con su propio padre, que por ser hombre de campo y sin estudios, era
un hombre muy cerrado. Él, en cambio había logrado ser profesional, pero
estaba muy ocupado diariamente en su agitado trabajo.
La mamá pudo expresar que sentía que su hijo necesitaba de ella y así
pudimos pensar lo que ella había vivido como hija. Cuando era niña tenía
excelentes notas en la escuela a la que asistía y le resultaba difícil que su hijo
no tuviera buen rendimiento en lo escolar; y además dijo ser muy apegada a

61
sus padres y en particular a su papá, de quien sentía mucha presencia y
compañía. Ese papá era también un abuelo muy presente con su hijo.
Janin (2016) dice que tenemos que pensar en intervenciones que sean
posibilitadoras de estructuración psíquica, es decir son posibilitaras de un
armado psíquico:
Así, a diferencia de la interpretación, no se trata de desarmar y deshacer
representaciones, develando el deseo, sino de brindar los elementos para
posibilitar que se instaure un modo de representar, o una instancia psíquica, o
un modo de traducir lo pulsional. (p.209)

¿Los malestares (irritabilidad, enojo, desgano) que sufría Lautaro en el juego


Fortnite y los modos de maltrato a través del chat grupal eran los efectos
subjetivos de la incidencia de lo virtual en su subjetividad? ¿Estos sufrimientos
son propios de este tiempo de la infancia o son parte de la incidencia de la cultura
de la inmediatez?
En este terreno virtual, como Levin dice: “El cuerpo inmovilizado en la pantalla
–sin cuerpo a cuerpo de la realidad cenestésica- perderá en el propio poder de
lo visual por la imagen que, como un macabro ojo gozante, no dejará de capturar
al niño en sus redes” (Levin, 2018, p117). Es en este terreno donde el sujeto
queda capturado y no deja ni espacios ni tiempos propios, el niño está prisionero
de la pantalla.
Cuando las fantasías que se construyen vienen del exterior, a través de
imágenes y desarrollos como un juego virtual, los niños pueden matar
virtualmente a todos, lo que impulsa esta acción en apariencia lúdica, no está en
el cuerpo ni en el mundo, sino en la imagen preparada para ellos. Tomando a
Levin (2018):
Nos llama la atención en la actualidad la escasa y hasta nula posibilidad de
fantasear de los chicos que pasan muchas horas encapsulados en las pantallas.
La fantasía –al decir de Roland Barthes- es el reino del símbolo. La incapacidad
para fantasear responde a la dificultad de simbolizar, de representar; de este
modo se estructura una paradoja: la imagen, lejos de producir sentidos
polívocos, clausura el sentido provocando una “sordera” y “ceguera” que impide
la creación simbólica (…) Cotidianamente nos encontramos con niños
inteligentes que no pueden simbolizar ni fantasear o como dicen ellos: “no tengo

62
nada que decir”, “no puedo”, “no se me ocurre nada”, “no entiendo, “no sé qué
hacer”, y cuando al preguntar su opinión responden: “me da igual”. (p.137)

En Lautaro estos modos de encuentros cargados de hostilidad a través de las


pantallas, se contraponían con los encuentros presenciales donde no tenía
inconveniente en hacerse de amigos, y compartir momentos con ellos cuando se
encontraban para jugar.
Lo “virtual” es el modo en que las agresiones encuentran una vía para la
descarga desmedida, es un medio y en ocasiones es también su fin. Lo que se
observa en estos malestares producto de la virtualidad es como ciertos
imperativos de época: “velocidad” y “urgencia” marcan a los sujetos y no
permiten hacer un lugar a la pausa y al aburrimiento; tanto niños como adultos,
quedan atrapados en un tiempo y un espacio, capturando la visión
enceguecedora a cualquier otro miramiento.
Por otro lado, en ocasiones, Lautaro tenía momentos de mucho desgano y
apatía, situación que confirma la reflexión de Rodulfo (2019):
Lo resistiblemente fácil que es sumergir en tal o cual pantalla, el placer inmediato
con que soborna, nada desligado de aquella invitación a no hacer nada, ni
siquiera a concentrarse en demasía, evasión segura de la angustia y del esfuerzo
que imponen nuestros deseos. (p 145)
Estos malestares denuncian la pasividad del cuerpo en una versión “inmóvil”
¿Dónde encontrar el deseo en estas experiencias virtuales? ¿Cómo sembrar la
confianza y el deseo al porvenir, cuando esta época intenta arrasar con el sujeto
y sus ritmos propios? Será importante rescatar el lugar de los padres en este
sentido. Massimo Recalcatti (2020), habla del respeto por la vida diferente del
hijo, teniendo confianza en sus propias fuerzas. Afirma este autor: “Es solo la fe
del hijo lo que puede hacer crecer el deseo del hijo” (p.130). Este autor rechaza
tanto el enfoque autoritario como el de la pedagogía falsamente libertaria para
reafirmar el derecho del hijo a su singularidad:

El mayor regalo del amor del padre, y de los progenitores en general es el de


dejar el secreto del hijo a su propio hijo. Contra la ideología del diálogo y la
empatía se hace necesario recordar la necesidad de custodiar ese secreto. Eso
no significa ni anhelar ni pretender comprensión mutua. Significa dejar que se
marche y estar siempre listos para acogerlo en su regreso […] Realizar el viaje

63
de cada uno ¿no es reconocer que, al final del recorrido, el destino alcanzado-
incluso el más distante, el más extranjero- lleva consigo rastros de nuestra
primera lengua? (Recalcatti, 2020, p131)

Para no ser arrasados en falsas imaginerías (a través de propuestas cargadas


de inmediatez y de urgencias) ofrecidas a los niños desde temprana edad por
las imágenes que aportan las pantallas y los modos de interrelación que
promueven; los adultos tienen que jugar un papel clave ofreciendo un espacio y
un tiempo de juego, de pausa y de interrogantes, donde “la palabra” circule de
algún modo, y con ella abra el mundo ficcional. En el jugar espontaneo es
donde anida la posibilidad de habitar un tiempo propio, para que los secretos
sigan siendo los que pulsan los deseos de crecer.

3.3 El lugar del padre

Elena, mamá de Carla pidió una consulta porque su hija de 8 años no quería
estar con su papá. Los padres estaban separados desde el primer año de su
hija, aunque mantenían tenencia compartida; sin embargo desde aquel momento
habían atravesado distintas etapas en las que el papá se había ausentado o
había tenido dificultades en el vínculo. Según Elena, el papá de Carla era un
hombre que se violentaba, en ocasiones reaccionaba contra su propia madre
delante de su hija, lo que derivaba en el pedido de la niña para que la busque de
su casa, porque no aguantaba estar con él.
Desde hacía varios años Elena convivía en una nueva relación de pareja con
la que había tenido otro hijo a quien Carla quería mucho; en ese contexto familiar
Carla le preguntó a la pareja de la mamá si él podía ser un “papá de corazón”.
En el decir de la mamá, Carla era una nena que no daba problemas, era muy
exigente en la escuela (colegio doble turno), hacía todo sola sin que nadie le
dijera que hacer; apenas se levantaba tendía su cama, era obsesiva con sus
cosas y desde muy pequeña mostró ser independiente. Para la mamá el único
problema que tenía su hija era su papá.
Historia de la mamá (Elena 40 años): el padre y la madre se separaron
cuando tenía 10 años, todo el proceso de divorcio fue muy difícil y complejo sobre
todo en la separación de bienes (había muchos capitales en juego), el padre de

64
Elena al enojarse con la madre incendió un barco con tal de no entregarlo a su
ex pareja y a sus hijas. Desde aquel acto de violencia se interrumpió toda
relación; nunca más, ni Elena ni sus hermanas volvieron a tener contacto con su
progenitor; tampoco el padre buscó acercarse a sus hijas.
Historia del papá (José 45 años): Nació en pueblo pequeño y su papá falleció
en un accidente en el campo delante de él cuando tenía 3 años; esta situación
traumática que recuerda claramente, según sus dichos, ya estaba superada. Sin
embargo en distintas sesiones de padres surgían elementos de su historia de
niño que lo llevaban a asociar su carácter actual y sus modos de reaccionar con
aquella experiencia extrema.
En la entrevista con el papá admitió que tenía una relación difícil con su hija
y ante determinadas situaciones conflictivas, la única forma que encontraba para
resolverlas, era llevar a su hija con su madre (Elena). Pudimos empezar a pensar
cómo intervenir de otro modo. ¿Qué decían estos malestares de esta niña en
relación a estos “padres”? En este sentido pudimos pensar en qué lugar estaba
el papá en estos escenarios que necesitaba de un tercero y no podía con la
situación de su hija.
El papá decía que Carla era una nena “grande” y por esta razón le proponía
ir a los parques, andar en bici o jugar juntos, trataba de hacer que su hija no
sufriese por ser tan exigente consigo misma; buscaba la manera de que no se
pusiera mal si algo no salía como quería, y esto se daba también cuando la
ayudaba a hacer tareas escolares. En estas situaciones el papá ofrecía otras
alternativas para aliviar esa exigencia.
Cuando le pregunté a Carla qué le pasaba y porqué venía a una psicóloga,
dijo que trataba mal a la mamá y al papá. En las sesiones era una niña que
creaba muchas situaciones lúdicas, dibujaba y armaba escenarios con las
Barbies. Al principio creaba siempre historias donde el padre de las muñecas no
estaba presente, y las mujeres con sus niños lo dejaban siempre afuera; así
relató ese momento: “mejor que no haya papá, no sirven para nada”. En otra
sesión vino muy enojada con el papá porque le dijo camino al consultorio que
había comprado un regalo muy caro para el hijo de su nueva novia. La idea que
tenía el papá en esa situación, era que estaba celosa, pero Carla le dijo delante
de mí con lágrimas y mucho enojo: “no me entendés”.

65
Luego en la sesión, ella no quiso hablar sobre esto, tomó las muñecas Barbies
y con acento español comenzó a protestar: “vale chaval”, “gilipollas”,
“mentecato”, “te odio”, “no quiero verte nunca más”, “eres un inútil, coño”; por
primera vez además, no me incluía en el juego. Luego de un largo momento
durante la sesión en el que no quería ni mirarme, le dije que me impresionaba
lo bien que hablaba el español como si fuera de España, y le pregunté de donde
sabía el tono y esas palabras; contó que seguía muchos Youtubers5 españoles
y también mexicanos. Empezamos a charlar entonces sobre esos videos y así
pudimos jugar juntas. Me preguntó “¿cómo puede ser que los problemas se
resuelvan jugando? Le respondí que esto lo estábamos averiguando juntas.
Respecto del uso de la tablet contó que la usaba cuando quería y que seguía
a los Youtubers que comentaban sobre video-juegos o cómo hacer dibujos, artes
o manualidades. Relató que la mamá la dejaba usar el dispositivo en la hora del
almuerzo durante el cual siempre se ponía los auriculares y comía tranquila, así
nadie la molestaba; también miraba dibujos o películas de niños. Esta situación
volvió a poner en tensión las diferencias de crianza y fue un motivo de pelea en
las sesiones de padres. El padre se defendía de sus reacciones impulsivas
marcando el desacuerdo con la mamá, y el uso de las tecnologías era una de las
principales diferencias; este fue un tema en las sesiones de padres que pudimos
empezar a abrir. La mamá decía que Carla era una nena madura que podía
regular el tiempo y los contenidos, ya que sabía qué mirar; el papá quería que
no estuviera en un lugar de niña-grande y en ese desencuentro Carla estaba en
el medio.
En las siguientes escenas con las Barbies la niña incorporó en las historias
juegos donde había matrimonios, una muñeca embarazada que luego tuvo una
bebé y donde se daban situaciones de familias que compartían salidas; hijas que
asistían a la escuela, mamá y papá que iban a sus trabajos (escenas de la vida
cotidiana).
En una sesión particular surgió la idea de repartir los muebles de juguete para
que cada una realice una casa; allí descubrió un microondas que ella quería
tenerlo en su casa. Luego de la sesión el microondas desapareció del

5
Youtuber es un productor y gestor de contenido audiovisual que usa YouTube como su plataforma de
comunicación. Algunos Youtubers tienen patrocinadores corporativos que pagan por la colocación de
productos en sus videos o producción de anuncios en línea.

66
consultorio. Cuando Carla llegó a la sesión siguiente lo primero que dijo fue:
“¿qué pasó con el microondas que no está en la caja de juguetes?” Y continuó:
“tal vez se lo llevó algún paciente”. Entonces le ofrecí hacer un juego de
investigador y que juntas resolvamos el misterio. El microondas seguía sin
aparecer. ¿Qué se puso en este juego respecto de este juguete preciado?
Luego de varias semanas, la mamá se quedó charlando conmigo en la sala
de espera mientras Carla había ingresado al consultorio sin esperarme; cuando
llegué junto a ella me dijo que quería seguir investigando sobre el microondas.
Luego de una búsqueda por distintos lugares apareció “misteriosamente” detrás
de un mueble. Este juego de investigadores dio una nueva apertura, algo estaba
construyéndose en esta experiencia transferencial. En el juego incorporó a
varones y padres en escena, y en este mismo juego Carla hizo desaparecer el
microondas que tanto le gustaba pero luego en otro juego creado juntas el
microondas apareció. ¿Cómo leer en transferencia este juego de desaparecer y
aparecer de un objeto de interés del consultorio? ¿El juego de investigador
permitió “recrear” cierta legalidad respecto de quedarse con el microondas?
Respecto de la implicación subjetiva de la ley Silvia Bleichmar (2009) dice:

Si la ley de prohibición del incesto está en la base misma de la moral, es porque


en ella se juega algo del orden de la renuncia, por amor, a la captura del otro
indefenso, del otro sometido, del otro dependiente, de la ruptura del circuito que
apropia al más débil en el goce de quien posee poder y el saber, y tiene, en esta
asimetría que constituye la premisa misma de la humanización, la
responsabilidad de transformar este poder y saber en condición de vida de otro
(…) nuestra práctica se determina por las formas con las cuales estas leyes
quedan inscriptas, por los niveles de conflicto que producen en el sujeto y por las
renuncias morales que sus propios deseos imponen (…) En este momento de
nuestra historia, una de las mayores fuentes de sufrimiento no radica en la cuota
que cada sujeto paga por incluirse en la comunidad humana, tal como Freud
definió en El malestar en la cultura, sino por la disparidad con la cual el goce de
algunos impone sufrimiento mayor a otros. (p.55)

En las sesiones de padres se siguieron planteando las diferencias y también


las similitudes que los padres traían por sus historias, esta hija con sus

67
sufrimientos los convocaba en sus funciones parentales (ambos padres habían
atravesado situaciones muy complejas y traumáticas con sus propios padres).
Acerca de lo que ocurría con el uso de la tablet y el celular era también una
diferencia y esa situación manifestaba lo que no se resolvía en los planos de
intercambio entre estos adultos y las normativas respecto de ese uso. No
resultaba problemático como motivo de la consulta (sobre todo para la madre
que no lo veía para nada como una dificultad), sin embargo se empezó a abrir
qué le pasaba a Carla con lo que miraba en los dispositivos tecnológicos.
En las siguientes sesiones Carla pudo comentar acerca de sus miedos, a partir
de los relatos en WhatsApp de sus amigas sobre la presencia de un “momo”
(figura terrorífica) que aparecía sorpresivamente en videos infantiles de Youtube
kids6. Carla empezó a hablar sobre el miedo de que apareciesen esos monstruos
cuando ella no esperaba que eso ocurriera. Aquellos momentos de pasatiempo
con las pantallas sin miramiento de adultos resultó amenazante.
¿Cómo hacer con “lo terrorífico de ciertas imágenes” que sorprenden y no
son advertidas? Esta vivencia empezó a circular entre sus pares y así ella le pidió
a la mamá eliminar de sus dispositivos esta plataforma. Carla contó además que
estos momos decían a los niños que hagan cosas tales como cortarse o hacer
mal a alguien que querían. En este escenario, es la niña que resuelve sacar lo
que no podía manejar, entendiendo que esto era un problema para ella.
Poder hablar de los miedos y ponerlos en el terreno de juego creó un espacio
intermedio entre lo externo que amenaza y su realidad singular; también permitió
pensar las diferencias entre las distintas imágenes de “terror” en películas
(sabiendo que son actores), de aquellas imágenes “terroríficas” en YouTube que
no podía frenar y eran violentas en sus contenidos (hacer mal a un ser querido).
En este tiempo de latencia7, la relación entre lo externo y lo interno edifica
nuevas dinámicas y construcciones psíquicas. En el decir de C. David:
“…latencia, es donde la libido hila el capullo”. (Urribarri, 2008, p.285). Rodolfo
Urribarri (2008) afirma acerca de la latencia:

6
YouTube Kids, es una aplicación para niños que ofrece filtros automáticos para proteger a los usuarios
más jóvenes de internet, de este modo, los padres eligen el contenido, limitan el tiempo, bloquean videos
inapropiados.
7
Latencia, no definible por lo cronológico, sino por una nueva forma de organización del aparato psíquico.
Es un proceso psíquico incitado culturalmente, no condicionado fisiológicamente. (Urribarri, 2008, p.281)

68
Se diferencia claramente lo consciente-manifiesto de lo inconsciente-latente,
ligado a lo prohibido o permitido, como consecuencia de la operancia del
Superyó y al interjuego con el Yo y el Ello. Se ve disiparse la previa confusión
entre lo interno y lo externo, lo subjetivo y lo objetivo (…) No solo se caracteriza
por la descarga sublimatoria, sino también la transferencia de cargas por la
catectización del pensamiento y la ampliación del pensamiento preconsciente,
así como la ensoñación, también las nuevas identificaciones e investimientos
(grupos de pares, grupos o actividades comunitarias, líderes, maestros,
autoridades e ideales) (…) Se produce un investimiento libidinal desde la
investidura erótica de los objetos primarios hacia la investidura de las
representaciones, a nuevas ligazones del pensamiento, a la investidura del Yo y
al incipiente ideal del Yo, y a la catectización de nuevos objetos e intercambios.
(p.283)

Pablo Peusner (2019) nos dice que un hijo no está en ningún manual ni es
generalizable, ya que un hijo es siempre más, menos u otra cosa de lo que se
esperaba y esto convierte el proceso de crianza en una seguidilla de acciones
desproporcionadas fuera de manual y pulsionales. Para la mamá Carla no tenía
ningún problema, solo era su padre el que generaba angustia en su hija, y
además en ella las molestias a la hora de sostener sus conflictos y modos cada
vez que la llamaba en situaciones que lo superaban, para “devolverla”. El papá
si reconocía que tenía conflictos con su hija, así mismo, notaba el lugar de nena-
grande, exigente consigo (características que enorgullecían a la madre), y en
eso quería ayudar para que no sufra también por eso (ofrecía sentarse con ella
hacer tareas, ir al parque, andar en bici, jugar)
Las diferencias entre los padres en la realidad de la crianza, marcados por
sus propias historias y conmovidos en su “autoridad” eran claramente parte del
sufrimiento en Carla. Los sufrimientos de los niños no se pueden pensar sin esos
otros significativos, por esto el dispositivo de padres incluye al Otro (la cultura, la
sexualidad, los padres, los hermanos, la lógica familiar, etc.) para pensar las
intervenciones posibles para abrir los contenidos significantes y el asunto
advenga en otro lugar. (Peusner, 2012).
Peusner trabaja el concepto de autoridad en este sentido: “Hay que pensar y
estudiar la autoridad articulada con el tiempo y la noción de poder en el espacio.”
(Peusner, 2019, p.63). Siguiendo la idea de este autor, la estructura familiar

69
(trasmisión de la cultura, educación, represión de los instintos, adquisición de la
lengua llamada materna) tiene que tener un punto de encuentro con cierta
estructura temporal (continuidad generacional, con la filiación y la trasmisión)
para que la autoridad opere. (Peusner, 2019). Afirma este autor:

En el marco del discurso analítico, cuando recibimos un caso con la autoridad


caída, cuando los padres vienen a plantear que ya no saben qué hacer, y la
autoridad no ha funcionado como recurso, muchas veces enuncian que su hijo
le pasa algo, pero ellos no saben qué es. (Peusner, 2019, p. 77)

Se puede advertir a partir de la clínica, de acuerdo al momento de


estructuración del hijo, que los sufrimientos que este tiene evocan o reactualizan
en los progenitores sus propias angustias, defensas y modos de relacionarse en
situaciones semejantes; o pueden reactivar fantasmáticas en las que se
identifiquen con su hijo o sus padecimientos (Urribarri, 2008).
En otra sesión Carla realizó un dibujo con dos casas en una composición con
origami. De cada casa salía un camino que conectaba a una misma ruta que
atravesaba el dibujo y que tenía en sus extremos un recorrido abierto. En un
extremo del dibujo estaba una casa, el sol y las nubes, juegos de plaza
(hamacas y tobogán), un árbol pequeño y un molino de campo. En el otro
extremo de la hoja se ubicaba la otra casa con un hogar, doble piso, y cochera
con auto, también con jardín y un árbol en forma de corazón invertido. Esa ruta
era la posibilidad de que los caminos de ambas casas se conecten, crucen y a
la vez se abran nuevas rumbos.
El sufrimiento de Carla abre la pregunta por la incidencia del entramado de
estas épocas respecto de la caída de los lazos familiares y el lugar del padre,
Recalcatti (2015) afirma:
Mientras en el horizonte del padre edípico era un horizonte habitado por los
ideales de la civilización, el del padre hipermoderno está desolado, está marcado
por el ocaso nihilista de aquellos ideales (…) nada del antiguo mundo sobrevive.
La función del padre no es capaz de proteger a los hombres del impacto de la
gran Cosa del goce, entonces en esta caída de los ideales edípicos ¿Qué es lo
que sobrevive? ¿Qué queda del padre? No tanto la referencia a una ley
universal, a un código de valores fundados a priori, a una Ley inscripta
ontológicamente, sino a algo que resiste, que no cede al propio deseo, a algo, a

70
un resto de padre que, incluso en la destrucción y en la descomposición nihilista
de todos los valores, insiste en transmitir con el fuego de la vida como posible.
No matar, no comer, no violentar a otro hombre. Lo que queda del padre es ser
portador del fuego en la oscura noche de un mundo sin Dios. (p. 111)

La incidencia de lo virtual en esta niña se pudo expresar en diversas


situaciones: en el juego de Barbies y en transferencia, fue la forma que se
expresó aquel enojo en vivo de Carla identificada con los Youtubers, mostrando
en tono español. A partir del “espacio potencial” pudo mostrar su mundo de
fantasías, hacer hablar sus molestias y angustias desde otro lugar. La incidencia
de lo virtual en su subjetividad también llevo a otros terrenos, algunos que
representan algunos peligros (la presencia de momos) que conectan con nuevos
miedos y se alivian cuando se pueden hablar y jugar (no quedar sola allí); y otros
que invitan a crear, como la casa de origami -que aprendió de un video de
YouTube- y que intervino en el dibujo que realizó una especie de mapa y donde
se puede leer su deseo familiar.
Carla pudo con su sufrimiento convocar a los padres y a sus historias, y en el
terreno potencial del análisis, se pudo repensar una nueva versión de padre,
para abrir la pregunta respecto de la “autoridad” y darle una presencia que alivie
su porvenir.

3.4 ¿Quién domina esta situación?

Los padres de Julia (10 años) consultaron porque no sabían cómo hacer con
sus reacciones desbordantes ante situaciones comunes como dejar el video
juego, para comer, para realizar tareas escolares o actividades deportivas, en
las cuales ella respondía con violencia física y verbal. En una ocasión, contaron,
llegó al extremo de buscar un cuchillo y amenazar que los iba a cortar. Desborde
altamente preocupante, destacable además porque no se trataba de una familia
violenta.
Todo este modo de violencia siempre estaba asociado al interés por estar
conectada al juego en red o por las dificultades de compartir la computadora con
su hermano. Julia era una niña con aspecto angelical y su modo de relacionarse
en el consultorio y en las relaciones fuera de su familia eran diferentes a las que

71
tenía en su casa; una nena con varios grupos de amigas cuyas madres de hecho
resaltaban que era “divina”. En el trabajo de las sesiones no quería hablar de
estas situaciones y en ese contexto la propuesta fue “jugar”.
Un tema recurrente que traían los padres era cómo hacían para sacarla del
Roblox 8 sin que saliera desbordada; costaba ponerle límites de tiempo de juego
y esto derivaba en que como consecuencia quedaba muy “molesta” e “intensa”,
no había manera de calmarla. Estos padres no sabían cómo hacer con esto y
notaban la carga de desborde cuando sumaba muchas horas de juego virtual o
cuando pasaba de la computadora al celular viendo videos de YouTube.
Para regular el uso de las pantallas los padres intentaron hablando, gritando,
poniendo penitencias, nada cambiaba la actitud y todo culminaba con el
descontrol de la situación: no obedecía y tampoco se calmaba. Así planteaban
estos padres su experiencia: “no sabemos cómo hacer, no logra salir de los
juegos virtuales sin hacer despliegues y muy cargada de molestia; quedamos
agotados”.
¿Qué ocurre en los niños que no pueden salirse del mundo virtual sin
violentarse? ¿Qué ocurre con la subjetividad de un niño en ese pasaje de lo
virtual a lo real?
Sabemos con el psicoanálisis que un niño se constituye con otros y en un
contexto determinado, por eso es tan importante que nos preguntemos cómo se
establecen esos encuentros-desencuentros para comprender esa historia de ese
niño que se desborda y se violenta con los adultos (padres, docentes, etc.).
El diagnóstico diferencial en estas historias será establecer cómo se
constituyen estos niños, en qué momento de esta constitución están, y cómo es
la construcción de alteridad. En este sentido, estas fueron las preguntas que
orientaron este trabajo: ¿En qué situaciones clínicas podemos ubicar la
construcción “otro” del otro? ¿Cómo intervenir en estas construcciones? ¿Cómo
un niño puede reciclar todo lo que consume a través de imágenes digitales?

8
Roblox, es una plataforma de videos juegos en línea, los usuarios pueden crear sus propios mundos
virtuales. En Roblox los jugadores exploran los mundos en 3D (tercera dimensión o tridimensional). Las
actividades en el mundo incluyen la exploración, la elaboración de artículos, recolección de recursos,
minijuegos y combate. Los jugadores pueden personalizar sus personajes virtuales; crear sus propias
prendas de vestir; también pueden recopilar e intercambiar objetos, especialmente de edición limitada y
tienen la opción de usar animaciones en sus personajes. Algunos de los objetos, que se encuentran en la
tienda de avatares se comercializan con “Robux”, moneda principal del juego; que se obtiene comprando
con dinero en efectivo o a través de una membresía “Roblox Premiun”.

72
¿Qué lugar ocupan los padres en este pasaje de lo virtual a lo real? ¿Qué lugar
tienen los pares en estos escenarios de desbordes?
El trabajo con los padres abrió diversas vías para pensar cómo autorizarse
de una manera diferente y a no dejar a esta hija “sola” en el arbitrio de sus
mecanismos. De este modo fueron surgiendo diversos aspectos de su historia y
la de los padres (Ana y Luis) ambos hijos únicos.
Ana había transitado durante su infancia conflictos entre los padres, quienes
vivían separados en la misma casa, y por esto ella dormía en la cama con su
mamá, ya que su papá dormía en otra habitación. Cuando se divorciaron el padre
contrajo una enfermedad que duró varios años y que derivó en su fallecimiento.
En la historia de la familia materna, la abuela de Ana también se había separado
de su marido y abandonado la casa, lo que dejó al abuelo muy deprimido, la
madre de Ana a una edad muy temprana se vio obligada entonces a hacerse
cargo del cuidado de su propio padre y de sus hermanos.
Respecto a su propio rol de madre, Ana había quedado embarazada de su
primer hijo sin buscarlo a los 18 años, sus siguientes embarazos tampoco fueron
buscados en medio de duelos y enfermedades de familiares. Esta situación fue
relatada en varias ocasiones con mucha angustia.
Por otro lado Luis, el papá de Julia, cuando tenía 2 años había sufrido la
muerte de su papá en un accidente. Pasado algún tiempo la mamá de Luis armó
una pareja con otro hombre. Durante las entrevistas Luis comentó que su mamá
siempre lo apañó en situaciones de crianza y aunque el marido de su madre
intentó acercarse en la función de “papá”, la mamá no dejaba que le pusiera
límites lo que complicó la relación entre ellos y también afectó su infancia y
adolescencia. A los 14 años Luis sufrió un coma alcohólico.
En otra entrevista, Luis recordó que a los 6 o 7 años escuchó a su madre tener
sexo con su pareja, situación que recuerda también como traumática. A partir de
su propio espacio de análisis, pudo pensar su historia de niño y concluir que
desde entonces había estado adorando a un “padre muerto” y que estaba
empezando a tomar la parte viva de él.
El papá también relató que siendo abogado estaba alejándose de la profesión
luego de varias desilusiones con un socio y del trabajo en sí, para dedicarse a
una pasión que tenía desde siembre: el cine.

73
La dedicación y estudio de esta nueva carrera sumado al trabajo diario creaba
días interminables, llegando a casa a horarios demasiado tardíos para compartir
la vida familiar.
Julia era quien iniciaba el descontrol por las noches abriendo una guerra
campal, con gritos y peleas y desbaratando a sus padres y hermanos. Con sus
desbordes encontraba un modo de conmover esta historia y convocar a sus
padres en sus funciones parentales.
En el trabajo de las sesiones Julia era una niña que jugaba a distintos juegos
reglados como así también a juegos espontáneos y creativos; por ejemplo con
porcelana fría recreó su personaje del Roblox, moldeando su “avatar” y dándole
toques propios a los de su juego virtual.
En una ocasión jugamos con Rasti y Playmobil, así fue que armó una casa en
la que habitaban solo niños ya que los padres se habían ido de viaje. En esta
escena lúdica los hijos hacían lo que querían: robos, situaciones de
envenenamiento, peleas y destrucciones de la ciudad que juntas habíamos
construido. El juego permitió todo tipo de desorden y transgresión a las normas
de convivencia en la casa y entre los demás personajes, generando mucho
entusiasmo y euforia al poner en juego esa situación caótica.
En la sesión de padres, la mamá subrayaba la angustia que le generaba Julia
con sus desbordes, ya que sacaba lo peor de ella; no sabía cómo hacer para no
sentir odio y a la vez culpa de cómo terminaba la situación, pegándole y
perdiendo el control. Ella decía que nunca había vivido esta experiencia en su
lugar de hija ya que en su historia como tal siempre había sido obediente y por
ende no entendía porque llegaban a esa situación. A partir de estos relatos
planteamos la posibilidad de pensar estas experiencias de desbordes a todo o
nada, o amor y odio, de crear alternativas para sostenerla.
Por otro lado, con el papá se reflexionó sobre su modo de intervenir, en este
sentido también reconocía muchas cosas parecidas con su hija, tanto en los
desbordes de niño y adolescente, y la necesidad de límites. También entendía
lo difícil que era para esta hija salir de las tecnologías, porque a él también le
costaba. A partir de estas cuestiones surgió si conocía o había jugado alguna
vez al Roblox con su hija, y admitió su falta de tiempo para compartir con sus
hijos sus intereses u ofrecerle alguna salida o juego a solas con cada uno.

74
Luego de varios meses de trabajo Julia quiso jugar a la “Batalla naval”. Al
principio seguimos las reglas, pero en un momento realizó con las fichas una
especie de varita o lápiz uniendo varias fichas para transgredir en el juego, ya
que con ella tocaba el lado del tablero donde tenía mis naves así adivinaba la
posición (las dos teníamos posibilidad de usar ese nuevo instrumento del juego
para adivinar la ubicación de las naves).
Lo llamativo de esta nueva forma de jugar, ocurrió cuando ella se “equivoca”
(marcando la ubicación en espejo), pero al equivocarse acierta con otra nave
que estaba en el extremo opuesto al que ella quería marcar. Ganó porque hubo
un equívoco. Julia quedó sorprendida con lo ocurrido, porque no entendía bien
por qué había ganado si en realidad se había equivocado. Las dos nos reímos
de esa sorpresa.
Luego de esa situación ocurre algo esa misma tarde que la mamá me relató:
“llegó diferente de la sesión, hizo las tareas sin ponerse mal, se fue acostar
temprano, esa noche pidió a su mamá que la abrace y también se angustió”.
Algo de lo no sabido “tocó” en Julia, en esta nueva creación lúdica, podemos
pensar que: paradójicamente se sorprendió que ganó al equivocarse y se
“asustó”, por error aprendió otra manera de ganar.
¿Quién domina a quién en estos nuevos escenarios familiares donde la
pantalla tiene un lugar preponderante en el sufrimiento infantil?
Con la psicopatología infantil se pueden reflexionar sobre las condiciones
socio-culturales en las que se gesta dicha patología y también lo que se
considera patológico para cada época. De este modo Janin (2016):

El bombardeo de estímulos ha reemplazado la lectura de cuentos, la imagen a la


palabra. Y hay poco espacio para la fantasía. Nuevas formas de estructuración
psíquica, niños que parecen carecer de los diques a los que estábamos
acostumbrados…Pero no por falta de límites o porque no se le impongan
prohibiciones, sino porque quedan ubicados en un lugar de pares de los adultos,
porque estos no pueden renunciar a la omnipotencia sin ubicarla en el hijo.
(p.197)

Respecto de la categoría de “no presencia” que tiene la virtualización de las


relaciones y su preclusión de lo táctil, en tanto no se puede tocar, de esto puede

75
surgir que hay niños que tratan en el plano real como si se trata de un plano
digital. Rodulfo (2013) piensa el concepto de narcisismo a partir de las pantallas
ya que para este autor las pantallas dejan ver más que su predecesor el espejo,
que su función no es reflejar, sino inventar, invención que repercute sobre la
corporeidad de carne y hueso hasta entonces vigente. Rodulfo (2013) afirma:

Si alguien puede soportar el ejercicio de mirarse fijamente a los ojos en el espejo-


pero no de una ojeada- largamente de verdad- no se encontraría con uno mismo
del cual enamorarse, como lo postulan lecturas pueriles y moralistas del mito, se
encontrarían con un otro radical, no el otro del lenguaje de Lacan, sino un “otro”
que viene a ser “lo desconocido que uno es”, un desconocido inquietante por
antonomasia. (p.93)

Julia trataba mal a sus padres cada vez que la sacaban del Roblox, y dentro
de este juego en red, del ADOPT ME que era uno de sus preferidos. En este
juego los jugadores adoptan bebés y cuidan mascotas (que además pagan por
esto) con lo que van sumando puntos para ir a la tienda de ropa, o seguir
comprando mascotas. Lo importante en este sumar más puntos es poder
cambiar por animales “neón” y tener muchos de estos te da más valor. El Roblox
tiene una lógica del cuidado determinada por una economía monetaria, donde
las fantasías apuntan a un lazo descarnado y mercantilizado. Julia no podía salir
de este juego con facilidad, el retorno de lo virtual a la realidad no podía ser sin
un exceso inmanejable.
¿Cómo pensar estos modos de cuidados y dominios en las nuevas formas de
encuentros entre padres e hijos a través de los juegos virtuales? ¿Qué se juega
en estas nuevas maneras de interrelación?
El dominio de niños/as por sobre los adultos/as es un síntoma de la cultura
actual. Ricardo Rodulfo, (2021) dice que lo que Freud planteaba en el malestar
de la cultura da cuenta de la represión de la violencia salvaje pulsional primitiva,
en este sentido, la violencia no estaba del lado de la cultura. Para este autor las
trasformaciones culturales imponen sus propias violencias, aunque estas nos
permitan también hacer muchas cosas creativas.
En la actualidad hay cada vez más consultas de padres desbordados que no
saben cómo hacer con lo incontrolable de sus niños. ¿De qué hablan estos

76
desencuentros profundos entre padres e hijos? El psicoanálisis es una
herramienta valiosa para abordar estas demandas con intervenciones que alivien
a los niños en estas nuevas formas de sufrimiento.
Ante el bombardeo de las pantallas a nuestro alrededor la apuesta será
experienciar, tomando el concepto de Rodulfo: “Experienciar: el tener-lugar de la
experiencia, jugar y sentirse real, también sinónimo de sentirse vivo” (Rodulfo,
2011, pág. 60). Con estos modos de sufrimiento los psicoanalistas tenemos un
enorme compromiso con las infancias: devolverles lo que le es propio: “sentirse
vivo”.
En estas épocas, los juegos libres cada vez más caen en desuso: se considera
indispensable que todos “produzcan” en lugar de jugar, que obtengan más
información en lugar de crear. En todo este escenario, se empuja a los niños a
quedarse compulsivamente frente a una pantalla, a tener estallidos de angustia
y explosiones agresivas en lugar de ofrecer un tiempo y un espacio de juego
libre, necesario para la elaboración de situaciones traumáticas y el desarrollo de
la creatividad.
En el terreno del dominio como sufrimiento en el trabajo con niños, se resalta
lo valioso de incluir a los padres, tomando el concepto “entre” de Winnicott, en
tanto “Semiología del medio es ese ir y venir entre los padres, su historia y el
niño con su capacidad para metabolizarla” (Marisa Rodulfo, 2016, pág. 46). Un
lugar en el que las experiencias vividas produzcan efectos y verdaderas
trasformaciones.
Con el psicoanálisis se trata de ayudar a los padres a crear e inventar
recursos de intervención que tengan eficacia en el proceso de humanización de
la vida, una participación de los padres que no es sin presencia y sin errancia.
Lo “ingobernable de un niño” poniéndolo a jugar en transferencia, será una
apuesta para crear algo nuevo para tocar algo de esta historia que alivie a esa
subjetividad.

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4. EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

Dado que esta tesis se inició con anterioridad al estado de pandemia, pero su
desarrollo continuó en el transcurso de la misma, considero importante una breve
reflexión al respecto, tomando en cuenta que la virtualización de la vida
cotidiana tuvo un gran protagonismo durante este último tiempo a consecuencia
de tamaña realidad disruptiva.
En relación a la salud mental no es el fin de este escrito profundizar acerca
de los grandes efectos subjetivos que conlleva este momento histórico, cuya
magnitud real aún no se conoce, sino pensar algunos aspectos en relación con
la problemática a estudiar: Pantallas “entre” padres e hijos. La inmediatez
ahora impacta a través de un virus, el mundo y su frenesí se detuvieron por un
momento y todo fue diferente. El significante “pandemia” tuvo diferentes
significados y con Lacan sabemos el valor de esto y de los efectos incalculables
en la singularidad.
Lo que se pretende en este pequeño relato es subrayar el tejido que se fue
construyendo a partir de estas nuevas experiencias en la vida de las personas y
en especial en los niños. En primer lugar subrayar el valor que cobró el uso de
las tecnologías a través de las pantallas para continuar el contacto con el afuera,
en estas nuevas ventanas de conexión con el mundo y el de sostener los lazos
afectivos más allá del aislamiento físico.
En este contexto también nuestro trabajo confirmó la posibilidad de flexibilizar
los encuadres de Atención Psicológica, que también se pudo realizar de manera
virtual. De esta manera se sostuvo en transferencia el lazo con los pacientes, y
además permitió conocer el mundo en el habitan, como por ejemplo en el trabajo
con niños, poder jugar a través de la pantalla con sus juguetes desde su
habitación. Es importante pensar este nuevo espacio potencial de encuentro a
través de las pantallas como modo de continuar la experiencia con los pacientes,
como lo sugirió Esteban Levin (2020), como un verdadero “entre” para inventar
lo que hasta este momento no estaba creado, una tercera zona donde el analista
y paciente podían construir nuevas realidades a través de la virtualidad. Este
autor plantea: “trazar los efectos del virus sería una utopía…el exceso de sentido
paraliza, agobia pero no desde lo inmunológico sino desde la experiencia. De lo
que se trata es generar un hacer, un pensamiento en acto, una experiencia que

78
al realizarla le permita salirse de sí: Romper el aislamiento y volver al exterior
para recrearlo. Al retomar el tiempo y el espacio podrán ser otros, en el “entre”
se juega el don relacional y afectivo del deseo que confirma la comunidad del
“nos- otros”. (Levin, 2020).
Las pantallas se convirtieron en una especie de “salvavidas” en esta
pandemia, permitiendo seguir el vínculo afectivo en medio un “tsunami viral”.
Con esa misma contundencia su uso excesivo profundizó los malestares,
sufrimientos y en general los efectos subjetivos que se fueron desarrollando en
esta tesis. La clínica demuestra que el ser humano necesita de otros, de sus
miradas, sus olores, el tacto en los encuentros reales para “sentirse vivo” y
también evidencia que no hay maquinaria que venga a sustituir esta experiencia.

79
5. REFLEXIONES FINALES

En estas reflexiones finales se plantearán algunas ideas que surgen del


entrecruzamiento entre lo conceptual y lo clínico, no como un texto que concluye
el trabajo de la investigación, sino como una síntesis en tanto tejido (siguiendo
la etimología de la palabra texto) producto del trabajo artesanal y singular, y con
ello la invitación a pensar la tensión entre la urdimbre de un telar y la trama;
considerando el entrelazamiento discursivo, los espacios vacíos, los puntos
oscuros y los aspectos que se pueden destejer o anudarse en nuevas
construcciones.
Tal cual Freud predijo, hace casi un siglo en el Malestar de la cultura, el
avance de la ciencia y el consecuente cumplimiento de deseos antes reservados
solo para los dioses, fue llevando al hombre a devenirse un dios él mismo. Con
estos progresos el hombre siguió alimentando su representación de
omnipotencia y omnisciencia. También dijo que en épocas futuras los progresos
serían de una magnitud inimaginable que harían aumentar su semejanza a dios.
Aún en esta semejanza, el hombre no se siente feliz.
La época actual confirma la cosmovisión del creador del psicoanálisis,
paradójica situación del hombre contemporáneo: mientras más poderoso, más
impotente; mientras más sabe, menos sabe. Los avances tecno-científicos
ponen al hombre anónimo en todos los aspectos, irresponsables e
incontrolables. La cultura y los procesos sociales e históricos producen
subjetividad y al mismo tiempo generan patologías y sufrimientos.
Lo actual y su trama social-histórica generan un fuerte impacto en la realidad
de los adultos (violencia, desocupación, urgencias, falta de credibilidad en la
dirigencia política, dificultades para proyectar un futuro). Padres desbordados
que necesitan ser escuchados porque no saben qué hacer en sus funciones
parentales; mucho mandato “general” y “moral” de como ejercer el rol de padres,
y por otro lado poco tiempo disponible para comprender qué le pasa al hijo.
Frente a la inmediatez y aceleración propia de esta cultura, surge la reflexión
sobre el concepto de “disponibilidad”, para abrir una pregunta sobre las
dimensiones del tiempo en tanto categoría cronológica y occidental. Cuando los
padres dicen que no tienen momentos disponibles para acompañar a sus hijos,
en ese devenir las pantallas vienen a ser un paliativo que reemplaza encuentros

80
y captura el aburrimiento (anulando su capacidad creativa). ¿Cómo recuperamos
“la disponibilidad” como un estado anímico, conformado por momentos del
escuchar y del mirar? En este sentido la disponibilidad a recuperar está
relacionada a la dimensión flotante que se adecúa a los diversos momentos,
momentos que se aceptan como están siendo sin la intención de dirigirlos. Como
dice François Julien, la disponibilidad no es una categoría moral ni psicológica,
por eso se nos escapa (Giberti, 2014).
A través del análisis de los fragmentos de la clínica se puso en cuestión el
lugar de los padres en los encuentros que sus hijos hacen con las pantallas a
partir de los sufrimientos que llevan a la consulta. En sus diversas realidades y
padecimientos, se subraya con la experiencia clínica la importancia de la
participación y acompañamiento de los padres (holding) y la polisemia del verbo:
“contener”. “sostener”, “abrazar”, “estrechar en brazos”, “dar tiempo”, “apretar”,
“oponerse”, “escuchar” (Rodulfo, 2013) frente a la virtualización de la vida
cotidiana.
A partir de la clínica surge la pregunta por el tiempo y el lugar en el que está
el niño por el que nos consultan, respuesta que permite pensar sobre los tiempos
de constitución psíquica y al lugar de hijo en la estructura familiar. Con los
desarrollos teóricos se puede ubicar a los niños analizados en esta tesis, en el
período que Freud llamó de latencia, no como una categoría cronológica sino
como el comienzo demarcado por el sepultamiento del complejo de Edipo y por
la construcción de barreras psíquicas (vergüenza, prurito, moral, inhibición de
impulsos) que permiten al niño abrirse al espacio escolar y a través de la
sublimación, acceder a los aprendizajes.
La pre-pubertad o latencia es una categoría importantísima para pensar a las
infancias actuales ya que denota un gran trabajo psíquico antes de la irrupción
de lo sexual en la adolescencia. ¿Cómo están resignificando los niños este
pasaje del jugar al aprender? ¿Cómo construyen espacios propios y el derecho
al secreto en este tiempo? ¿Cómo se arman los lazos sociales y las categorías
de amigos en este pasaje? “Todo este trabajo de búsqueda de voz propia y lo
nuevo que va surgiendo en este tiempo horadan en los únicos interlocutores que
son sus padres” (Lutereau, 2018). ¿Cómo es este trabajo de latencia en nuestras
épocas? Los usos que los niños hacen de las pantallas los colocan en lugares
de simetría respecto de los adultos; cada vez más temprano acceden a diversas

81
aplicaciones o visualización de material que en otras épocas era exclusiva de los
adultos (por ejemplo búsqueda de material pornográfico) o utilización de chats o
redes que sirven para hostigar o maltratar al otro.
Con los aportes del psicoanálisis “las pantallas” se pueden definir a partir de
la sensibilidad de la clínica como: “lo digital, lo tele-tecno-mediático, lo virtual”,
que remite a la violenta atracción y pasión que despierta cada vez más temprano
en los niños y de cómo impacta de diversos modos en su subjetividad; los
padres, en general mucho más atrasados en este proceso, también son
capturados por la atracción de lo virtual. (Rodulfo, 2013)
En el análisis se pudo confirmar el impacto de lo virtual como campo de “no-
presencia” y cuyas imágenes se muestran en un plano bidimensional: no tienen
espesor ni volumen; la realidad virtual se constituye como una experiencia
descarnada, una imagen sin cuerpo y cuyos algoritmos no incluyen otras
dimensiones de lo humano tales como gestos o sentidos como el olfato, el gusto
o el tacto. Estas características de lo virtual se pueden constatar en chicos que
interactúan en el plano de la realidad como si continuaran en el terreno digital,
anulando toda referencia de otredad; son niños que continúan luego del
encuentro con las pantallas manejándose con mucha violencia, lo que profundiza
los desencuentros con sus padres.
Respecto de lo virtual y sus implicancias en la subjetividad, otro concepto
para pensar es en relación al narcisismo. A partir de Lacan el espejo, en tanto
función de reflejar, tiene como fin crear una unidad sobre la corporeidad de carne
y hueso con los enunciados del lenguaje que le vienen de otro. Con la pantalla
ese espejo es diferente desde el momento en que la imagen que devuelve no es
singular y está sobrecargada de estímulos que el psiquismo infantil no llega a
procesar.
A partir de los desarrollos teóricos y con el análisis de la clínica se reflexiona
acerca del lugar de los adultos “disponibles” frente a la virtualización de la vida
cotidiana. Las pantallas electrónicas son una realidad de época, sin embargo es
esencial entender que las mismas no pueden reemplazar los necesarios
encuentros humanos, fundantes de subjetividad. En este sentido, es claro que la
experiencia sensible queda por fuera de las pantallas.
A partir de los fragmentos y del análisis de ellos, se pensó acerca del papel
que juega la estructura parental, el ambiente en el que vive el niño, la situación

82
psicosocial, el contexto, la historia en relación al sufrimiento que trae a las
sesiones; todos éstos elementos influyen en las posibilidades que detentan los
padres para acompañar, favorecer o sostener ciertos procesos en el niño.
En los fragmentos analizados la demanda de la instancia parental en la
versión educadora o reguladora, no alcanza para frenar los desbordes violentos,
miedos o sufrimientos en niños derivados del uso de las pantallas como práctica
recreativas. Se puede pensar a partir de la clínica, que los niños resisten con su
sufrimiento y reclaman “la presencia” de los padres en los encuentros con las
pantallas, para que puedan transformar las imágenes en elementos
argumentativos, para que los adultos sostengan la pausa, y además que puedan
propiciar experiencias lúdicas y creativas, incluso a través de medios
tecnológicos.
¿Cuál es el lugar de los padres en esos encuentros? A partir del análisis de
los fragmentos clínicos se confirma la semiología del medio pensando la relación
del niño con el adulto en un “entre” y como una apuesta a reforzar los lazos
contemporáneos frente a la virtualización de la vida cotidiana. En este desarrollo
teórico aquel ambiente se considera como “propiciatorio” para que los efectos
subjetivos puedan escucharse y al mismo tiempo potencie vías lúdicas
espontáneas.
Si el espacio potencial no se crea entre el hijo y los padres por sus variadas
razones históricas y contextuales, el analista podría ofrecer mediante el
dispositivo analítico, un espacio o tercera zona que propicie un terreno para jugar
y abrir vías de resignificación de lo que allí acontece. El psicoanálisis es una
herramienta fecunda para producir transformaciones en la clínica con niños,
utilizando el jugar como dispositivo lúdico, espacio transicional y de fronteras
móviles (Winnicott, 1971). Esta tesis confirma el paradigma que piensa al niño:
activo y abierto a la posibilidad de múltiples marcas de una época y dispuesto a
que otros lo acompañen; en términos de “educación” y “crianza” aunque haya
una asimetría entre padres e hijos esto no impide esa mutua interacción.
En tiempos tan complejos es importante pensar en construcciones posibles,
un lugar donde anide un “entre” y su espacio a la pregunta, donde la pregunta
permita la presencia de otro diferente. Lo que los adultos propiciemos en un
“entre” permitirá de esos encuentros “la chispa” necesaria para construir un
destino que incluya al sujeto. Desde el psicoanálisis propugnamos que el sujeto

83
se haga responsable ante su deseo, no como un sordo impulso que viene del
pasado, sino su deseo de desear lo porvenir. (Rodulfo, 2013)
Por más que la cultura avance con sus progresos tecnológicos e intente borrar
lo humano del hombre, hagamos que la ternura siga siendo la patria primera del
sujeto; aunque los territorios intenten achicarse, apuntemos a que la frontera
indómita sea el domicilio donde habitar; y aun cuando nos mudemos a otros
horizontes…que la “imaginación” sea la bandera que portemos para jugar.

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6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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