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INTRODUCCION
La Metafísica de Aristóteles es una obra fundamental que define la "primera
filosofía" como el estudio de los primeros principios y causas de todo lo existente,
centrándose en el ser en general y en la esencia. A diferencia de otras ciencias que
abordan aspectos concretos y particulares de la realidad, la metafísica busca
comprender el ser "en cuanto ser", es decir, el conocimiento de la causa última que
subyace a la naturaleza y la realidad. Este enfoque lo convierte en un pilar del
pensamiento filosófico, marcando un punto de inflexión en la historia de la filosofía
occidental.
Aristóteles, en el libro primero de su Metafísica, abre con la famosa frase:
"Todos los hombres tienen por naturaleza el deseo de saber". Este anhelo innato
culmina en la búsqueda de la sabiduría, que, para el filósofo, radica en entender las
causas y los principios que fundamentan la existencia. A través de esta obra, se
traza un recorrido profundo desde el análisis del ser hasta las reflexiones sobre la
sustancia, la esencia y las causas, abordando problemas que han sido fundamentales
en la tradición filosófica.
Este trabajo busca explorar de manera objetiva y descriptiva los principales
temas y principios que abordan los distintos capítulos de la Metafísica, desde el
primero hasta el decimocuarto libro. Además, se considerará la relevancia histórica
de la obra y su influencia en el pensamiento medieval y moderno, así como las
reflexiones de Aristóteles sobre la relación entre la realidad tangible y los conceptos
abstractos. De este modo, se busca resaltar la importancia de la Metafísica y su
aporte perdurable al conocimiento humano, desde la antigüedad hasta nuestros días,
2
ofreciendo un puente entre lo concreto y lo abstracto en la búsqueda de la verdad
última sobre la realidad.
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RESUMEN
La Metafísica de Aristóteles es una obra fundamental en la historia de la
filosofía, que explora las preguntas más profundas sobre la existencia, la esencia y
las causas del ser. Aristóteles define la "primera filosofía" como la ciencia que
busca conocer los primeros principios y causas de todo lo que existe, a diferencia de
otras ciencias que estudian aspectos específicos de la realidad. Su obra comienza
con la afirmación de que todos los hombres desean saber por naturaleza, un deseo
que encuentra su culminación en la sabiduría, entendida como el conocimiento de
las causas últimas.
La Metafísica está compuesta por catorce libros que abarcan diversos
aspectos de la realidad, desde la naturaleza del ser en cuanto ser hasta la relación
entre la materia y la forma, y la idea de una sustancia inmóvil y eterna. Aristóteles
examina las causas y principios fundamentales, como la sustancia, la potencia, la
esencia, y el movimiento, proponiendo un enfoque empírico y sistemático que
contrasta con el idealismo de su maestro Platón.
Aristóteles busca explicar la realidad mediante la observación y la
sistematización del conocimiento, marcando un giro importante en la filosofía
griega. A través de su análisis, logra una síntesis entre lo concreto y lo abstracto,
contribuyendo al desarrollo de una perspectiva más científica del mundo. Su
influencia se extiende a la filosofía medieval, donde pensadores como Tomás de
Aquino integran sus ideas para articular la relación entre la razón y la fe.
En términos de impacto, la Metafísica de Aristóteles estableció un nuevo
marco para entender el conocimiento y la realidad, influyendo profundamente en el
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pensamiento occidental. Su obra no solo abordó la naturaleza de la realidad y la
existencia, sino que también sentó las bases para una reflexión crítica y profunda
sobre el ser, que sigue siendo relevante en la filosofía contemporánea. Al estudiar la
esencia de las cosas, Aristóteles nos deja una herencia intelectual que sigue siendo
una guía esencial para explorar las preguntas fundamentales sobre la naturaleza del
ser y el universo.
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CAPITULO I
Contexto histórico de Aristóteles y la Metafísica
1. Descripción de la vida de Aristóteles (384-322 a.C.) y su relación con
Platón y la Academia
Aristóteles nació en el 384 a.C. en Estagira, una ciudad de Macedonia. Fue
discípulo de Platón durante aproximadamente 20 años en la Academia de Atenas,
uno de los centros de enseñanza filosófica más prestigiosos de la época (Irwin,
1988). A pesar de la influencia de Platón en su formación, Aristóteles desarrolló un
enfoque filosófico propio que se distanciaba de las teorías idealistas de su maestro.
Tras la muerte de Platón en el 347 a.C., Aristóteles abandonó la Academia y
eventualmente fundó su propia escuela, el Liceo, donde desarrolló un enfoque más
empírico y sistemático (Ross, 1995).
1.1 Contexto cultural y filosófico de la Grecia clásica y el impacto de la
obra de Aristóteles en su tiempo
La Grecia clásica era un contexto vibrante de intercambios culturales y
avances en distintas áreas del conocimiento, desde las ciencias hasta la política. En
este ambiente, la filosofía floreció como un medio para entender el mundo y la
existencia humana. Aristóteles, al desarrollar su Metafísica, buscó responder a las
grandes preguntas sobre el "ser" y la "sustancia" que habían sido planteadas por sus
predecesores (Guthrie, 1981). Su enfoque contrastó con el idealismo platónico al
centrarse en la realidad tangible y las causas que explican el cambio y la existencia
de los objetos en el mundo físico. Este giro hacia lo empírico y lo concreto fue
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revolucionario para la época, ya que proponía un método de investigación basado
en la observación y la clasificación sistemática de la realidad (Barnes, 1995).
1.2 La transición del pensamiento de Platón a Aristóteles y la búsqueda
de respuestas a preguntas fundamentales sobre la realidad y la existencia
La transición del pensamiento de Platón al de Aristóteles puede describirse
como un cambio de un enfoque abstracto a uno más concreto y basado en la
observación. Platón sostenía que las Ideas, entidades inmateriales, eran la verdadera
realidad y que el mundo sensible era solo una sombra de estas (Guthrie, 1981). En
cambio, Aristóteles rechazó esta noción de separación entre el mundo sensible y las
Ideas, argumentando que la forma no existe aparte de las cosas concretas, sino que
es inherente a ellas (Aristóteles, Metafísica, libro VII). Para Aristóteles, la
Metafísica no solo debía estudiar lo que está más allá de la física, sino también las
causas y principios más fundamentales que explican la existencia de todas las cosas
(Irwin, 1988).
El impacto de esta transición fue significativo, ya que estableció una nueva
forma de entender el conocimiento y el método filosófico, que influiría en la
filosofía occidental durante siglos. La obra de Aristóteles se convirtió en un punto
de referencia esencial durante la Edad Media, cuando filósofos como Tomás de
Aquino incorporaron sus ideas para reconciliar la razón con la fe (Ross, 1995). La
insistencia de Aristóteles en que la realidad debe ser estudiada tal como es, y no
como una manifestación de un mundo ideal, sentó las bases para el desarrollo de la
ciencia moderna y el pensamiento empírico (Barnes, 1995).
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1.3. La Evolución del Pensamiento de Platón a Aristóteles
Aristóteles representa un punto de inflexión en la filosofía clásica, al
proponer un enfoque empírico y sistemático que contrasta con el idealismo de su
maestro Platón. Mientras Platón buscaba la realidad última en un mundo de ideas
inmateriales, Aristóteles se enfocó en entender la realidad desde las propias cosas
del mundo sensible, explorando las causas y la esencia de los seres. Esta
perspectiva, que considera la realidad como algo que puede ser estudiado
directamente, permitió sentar las bases para una comprensión más científica del
mundo (Guthrie, 1981; Irwin, 1988). Además, su Metafísica no solo marcó una
transición en la forma de abordar las preguntas sobre la existencia, sino que también
tuvo un impacto profundo en el desarrollo del pensamiento occidental posterior, al
influir en la filosofía medieval y la ciencia moderna (Barnes, 1995). En definitiva,
Aristóteles logró una síntesis entre lo abstracto y lo concreto, convirtiendo el
estudio del "ser en cuanto ser" en un campo fundamental para la reflexión filosófica
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CAPITULO II
Estructura de la Metafísica
2.1. Libro Primero A: Naturaleza de la ciencia; diferencia entre la ciencia y la
experiencia
En el Libro A de la Metafísica, Aristóteles establece una distinción
fundamental entre la ciencia y la experiencia, resaltando el papel de los sentidos y la
memoria en el conocimiento humano. Según Aristóteles, los sentidos nos
proporcionan una percepción básica de la realidad, pero es a través de la experiencia
que los seres humanos pueden desarrollar un conocimiento más profundo y
sistemático de las cosas (Aristóteles, Metafísica, Libro I). Este proceso de
acumulación de experiencias, que distingue a los seres humanos de otros animales,
le permite a las personas no solo reconocer los fenómenos, sino también
comprender sus causas y principios.
Desde una perspectiva analítica, Aristóteles plantea que la experiencia por sí
sola no equivale a ciencia, ya que la ciencia, en su visión, implica una comprensión
de las causas subyacentes que puede ser enseñada y sistematizada. Esto refleja una
comprensión de la ciencia que va más allá de la simple observación empírica, y se
enfoca en la capacidad de transmitir y estructurar el conocimiento de manera lógica
y argumentativa (Metafísica, 982a). En este sentido, Aristóteles subraya que la
ciencia se distingue del arte y de la experiencia cotidiana, ya que involucra una
comprensión racional que permite enseñar las razones detrás de cada fenómeno.
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Desde una perspectiva crítica, la afirmación de Aristóteles de que la ciencia
supera a la experiencia puede parecer limitada si se considera desde el contexto de
los desarrollos científicos modernos. Hoy en día, la ciencia depende fuertemente de
la experiencia empírica y de la experimentación, lo cual ha llevado a cuestionar la
estricta separación que Aristóteles establece entre ambos conceptos. Sin embargo,
su énfasis en la necesidad de un conocimiento que explique las causas y no solo los
efectos es un pilar fundamental en la construcción de un pensamiento científico más
estructurado . Esto es especialmente relevante para la filosofía del derecho, donde la
búsqueda de las causas y principios subyacentes es esencial para comprender la
naturaleza de la justicia y de las normas.
En cuanto a su relevancia filosófica, Aristóteles destaca que la sabiduría no
reside solo en el conocimiento sensible, sino en la capacidad de trascenderlo a
través de la reflexión sobre los principios fundamentales (Metafísica, 982b). Esta
postura subraya la importancia de la filosofía como disciplina que estudia las causas
últimas, proporcionando un marco para el pensamiento crítico que ha influido en la
filosofía occidental por siglos. De esta manera, su obra establece un puente entre la
observación empírica y la teoría, buscando una comprensión integral de la realidad.
Por último, es importante destacar que, para Aristóteles, el conocimiento
científico tiene una dimensión moral, ya que implica el deseo de entender la verdad
y de compartirla con otros. Esta concepción ética de la ciencia subraya la
responsabilidad del "hombre de ciencia" de utilizar su conocimiento para el bien
común (Barnes, 1995). En el ámbito del derecho, esta perspectiva resuena en la idea
de que el conocimiento jurídico debe orientarse no solo a la comprensión de las
leyes, sino también a la búsqueda de la justicia y el bien social.
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2.2 Libro segundo A: El estudio de la verdad es en parte fácil, y en parte
difícil. diferencia entre la filosofía y las ciencias prácticas. La filosofía tiene por
objeto las causas.
En el Libro A de la Metafísica, Aristóteles señala que el estudio de la verdad
presenta tanto aspectos sencillos como complejos. La dificultad radica en la
profundidad con la que se aborden los conceptos. Mientras que algunas
interpretaciones filosóficas sobre la naturaleza son básicas y fáciles de entender, el
análisis exhaustivo y la conexión de ideas revelan una complejidad mayor
(Aristóteles, Metafísica, Libro II).
Desde una perspectiva analítica, Aristóteles establece una distinción entre la
filosofía y las ciencias prácticas. La filosofía, a diferencia de otras ciencias, se
centra en entender las causas últimas y los principios fundamentales de la realidad,
lo que implica un estudio teórico de la verdad. Esto es esencial para la construcción
de un conocimiento que no solo describe los fenómenos, sino que busca
comprender sus fundamentos
Críticamente, esta diferenciación tiene implicaciones importantes para el
ámbito legal. Así como la filosofía busca las causas detrás de la realidad, el derecho
busca los principios que fundamentan las normas y su aplicación. La verdad, en
ambos campos, no se encuentra solo en lo superficial sino en el análisis profundo de
las causas. Sin embargo, la afirmación de que "la causa no está en las cosas, sino en
nosotros mismos" puede ser cuestionada, ya que sugiere una visión subjetiva de la
verdad que podría entrar en conflicto con la objetividad buscada en el campo
jurídico.
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aristóteles nos invita a una reflexión sobre la complejidad de la verdad y la
importancia de la filosofía como una disciplina que va más allá de lo observable,
proponiendo un enfoque profundo y analítico que sigue siendo relevante en la
filosofía del derecho y en la búsqueda de una comprensión integral de la justicia.
2.3 Libro tercero: Antes de emprender el estudio de una ciencia es preciso
determinar las cuestiones y dificultades que se van a resolver. Utilidad de este
reconocimiento
Aristóteles subraya la importancia de identificar y resolver las dificultades
antes de desarrollar una ciencia. Este enfoque preliminar permite enfrentar
contradicciones y limitaciones que surgen al investigar la naturaleza de los
conceptos filosóficos (Aristóteles, Metafísica, 995b). Para Aristóteles, abordar las
contradicciones es esencial para encontrar respuestas precisas y coherentes. Esto
implica un proceso sistemático de reflexión y análisis que guía hacia una
comprensión más profunda de la realidad
Analíticamente, esta postura es relevante para cualquier disciplina,
incluyendo el derecho, ya que permite identificar los problemas y vacíos legales
antes de proponer soluciones. Aristóteles muestra que una investigación rigurosa
necesita enfrentar los problemas desde el inicio, lo que asegura que las soluciones
sean robustas y bien fundamentadas. Este método continúa siendo fundamental para
la investigación científica y jurídica, al enfocarse en entender y resolver las
dificultades inherentes al objeto de estudio.
2.4 Libro cuarto: Del ser en tanto que ser
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Aristóteles propone que hay una ciencia que estudia el ser en tanto que ser,
distinguiéndola de las ciencias particulares que se enfocan solo en aspectos
limitados del ser, como las matemáticas. Este enfoque resalta la necesidad de
investigar las causas y principios que subyacen a la existencia para entender
plenamente el ser (Aristóteles, Metafísica, 1003a).
Desde un punto de vista crítico, esta perspectiva tiene implicaciones
importantes. Aristóteles invita a ir más allá de los accidentes del ser y a considerar
su esencia, lo que plantea un reto para las ciencias modernas que se centran en lo
observable y cuantificable. Su insistencia en que el estudio del ser debe incluir una
dimensión cualitativa destaca la necesidad de un diálogo entre la filosofía y la
ciencia, lo que podría enriquecer la comprensión de la realidad . Sin embargo, esta
visión puede ser vista como una simplificación, ya que la realidad actual se entiende
como un conjunto complejo de interacciones en constante cambio). Por lo tanto, la
obra de Aristóteles sigue siendo relevante, pero debe contextualizarse dentro del
pensamiento contemporáneo.
2.5 Libro quinto: Principio
Aristóteles examina el concepto de "principio", definiéndolo como el origen o
punto de partida de las cosas. Los principios pueden ser tanto internos, como la
esencia de un ser, como externos, como las causas que producen cambios. Este
enfoque destaca la importancia de los principios en la comprensión del ser y del
conocimiento, sugiriendo que la naturaleza de un principio puede influir en el
desarrollo y movimiento de las cosas (Aristóteles, Metafísica, 1003a).
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Desde una perspectiva crítica, el análisis de Aristóteles invita a reflexionar
sobre la interconexión de estos principios, planteando que no solo se trata de causas
mecánicas, sino que también incorporan elementos éticos y estéticos, lo que resuena
con debates contemporáneos sobre la naturaleza de la realidad y el conocimiento En
este sentido, su obra sigue siendo relevante al abogar por un enfoque holístico en la
investigación filosófica y científica.
2.6 Libro sexto: La ciencia teórica es la que trata del ser. hay tres ciencias
teóricas: La física, la ciencia matemática, la teología
la ciencia teórica se centra en el estudio del ser, dividiéndola en tres ramas:
física, matemática y teología. Cada una de estas disciplinas se ocupa de un objeto
específico, lo que limita su exploración del ser en términos generales y esenciales.
Aristóteles enfatiza que, aunque estas ciencias se ocupan de causas y principios,
deben buscar la verdad subyacente al ser, lo que implica un estudio más profundo
que trasciende sus características superficiales.
esta clasificación resalta la necesidad de integrar diferentes enfoques para
comprender la realidad. Al incluir la teología como parte de las ciencias teóricas,
Aristóteles sugiere que el conocimiento de lo divino es fundamental en la búsqueda
de la verdad última, lo cual puede ser un punto de discusión con las ciencias
contemporáneas que a menudo separan lo empírico de lo metafísico. Este enfoque
también resuena con la idea de que un análisis holístico del ser es crucial para una
comprensión más completa de la existencia.
2.7 Libro séptimo: Del ser primero
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examina el concepto del ser, abordando sus diversas acepciones, entre las
cuales destaca la esencia como la forma distintiva. Define el ser no solo en términos
de cualidades o atributos, sino que enfatiza que la sustancia es lo primordial, ya que
los otros atributos dependen de ella. Al referirse al ser, Aristóteles plantea que la
sustancia se mantiene como la única entidad que puede existir independientemente
de los demás atributos, lo que le otorga una prioridad en el estudio del ser.
Este enfoque resalta la necesidad de indagar en la naturaleza del ser en su
forma más pura, lo que implica un examen crítico de las múltiples interpretaciones
que existen sobre el ser. Aristóteles se enfrenta a la pregunta de si hay un ser único
o múltiples seres, proponiendo que el estudio del ser debe concentrarse en su
esencia más que en sus variaciones. Este análisis sugiere que cualquier búsqueda
del conocimiento debe partir de una comprensión clara de la naturaleza del ser,
sirviendo como fundamento para las ciencias y la filosofía.
2.8 Libro octavo: Recapitulación de las observaciones relativas a la
sustancia y de las sustancias sensibles
Aristóteles aborda la clasificación de las sustancias, dividiéndolas en aquellas
universalmente aceptadas y las que solo algunos filósofos reconocen. Las sustancias
que tienen aceptación general son las físicas, como el fuego, la tierra y el agua,
mientras que conceptos como las ideas y las entidades matemáticas son objeto de
debate. Aristóteles sostiene que las sustancias sensibles poseen una materia que se
considera sustancial, y establece que la relación entre materia y forma es crucial
para entender la naturaleza de las sustancias.
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Este análisis invita a reflexionar sobre la manera en que definimos y
clasificamos lo que consideramos sustancial. La distinción que hace entre sustancias
que son separables y aquellas que no, resalta la complejidad de la existencia y los
cambios en el mundo físico. Además, sugiere que la materia, aunque susceptible a
producción y destrucción, es fundamental para comprender los fenómenos
naturales. Aristóteles plantea así un marco que, si bien ha sido objeto de crítica,
sigue siendo relevante para el estudio de la metafísica y la filosofía contemporánea,
invitando a una exploración más profunda de la naturaleza de la realidad y sus
componentes.
2.9 Libro noveno: De la potencia y de la privación
Aristóteles examina las nociones de potencia y privación, destacando su
relación con la sustancia. Define la potencia como la capacidad de un ser para
cambiar o ser modificado, diferenciando entre potencia activa y pasiva. La potencia
activa se refiere a la capacidad de un ser para producir cambios en otros, mientras
que la potencia pasiva se refiere a la capacidad de ser modificado. Aristóteles
también menciona que la privación, entendida como la falta de capacidad para
actuar conforme a la naturaleza, es un aspecto importante que se opone a la
potencia.
Este análisis invita a reflexionar sobre cómo los seres interactúan y cambian
en función de sus capacidades inherentes y el contexto en el que se encuentran. La
noción de privación resalta las limitaciones que pueden afectar a los seres, lo que
sugiere una conexión profunda entre el potencial y la realidad de la existencia.
Aristóteles establece así un marco para comprender el dinamismo de la vida y la
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naturaleza de las relaciones entre los seres, lo que sigue siendo relevante en
discusiones filosóficas contemporáneas sobre la esencia y el cambio.
2.10 Libro decimo: De la unidad, de su esencia
plantea un concepto que, aunque parece simple a primera vista, tiene
profundas implicaciones filosóficas. La idea de que la unidad no solo caracteriza a
los seres, sino que también actúa como medida de cantidad y calidad, invita a una
reflexión crítica sobre cómo entendemos la realidad. Esta noción de unidad se
convierte en un principio organizador en el ámbito del conocimiento, sugiriendo
que todo objeto, ya sea físico o conceptual, debe ser considerado a través de la lente
de la unidad para comprender su naturaleza esencial.
Sin embargo, este enfoque puede ser objeto de crítica. Algunos filósofos
contemporáneos argumentan que la excesiva dependencia de la noción de unidad
puede llevar a una simplificación de la complejidad del mundo. En un contexto
donde la diversidad y la pluralidad son cada vez más reconocidas como
fundamentales para la existencia, la idea de una unidad primitiva como causa de la
sustancia puede parecer limitada. La crítica se basa en que, al enfocarse en la
unidad, podríamos perder de vista la riqueza de las interacciones y relaciones que
configuran la realidad.
Además, la relación de Aristóteles entre unidad y esencia podría ser vista
como un obstáculo para abordar cuestiones sobre la identidad y el cambio. En un
mundo en constante transformación, el concepto de unidad podría no captar
adecuadamente las dinámicas de lo que significa ser. Así, mientras que la
exploración de la unidad en la filosofía de Aristóteles es valiosa y proporciona un
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marco teórico significativo, también es importante reconocer sus limitaciones y
considerar cómo pueden ser superadas o complementadas por enfoques que valoren
la complejidad y la diversidad.
2.11 Libro undécimo: Dificultades relativas a la filosofía
El undécimo libro ofrece una reflexión profunda sobre las dificultades que
enfrenta la filosofía al intentar establecer su lugar y su método dentro del ámbito del
conocimiento. En mi opinión, este texto destaca la complejidad de la filosofía al
abordar la relación entre las ideas, los seres matemáticos y los objetos sensibles. La
distinción que hace entre la ciencia demostrativa y la filosofía resalta una tensión
inherente en el estudio de lo abstracto frente a lo concreto, lo que invita a una
revisión crítica de cómo entendemos la naturaleza de la realidad.
Uno de los puntos más interesantes es la discusión sobre la existencia de las
ideas y su relación con los seres matemáticos. Al plantear que estos últimos actúan
como intermediarios, el texto sugiere que el conocimiento filosófico no puede
limitarse a la experiencia sensorial, sino que debe incluir una dimensión más amplia
que considere tanto lo abstracto como lo concreto. Esta perspectiva es crucial, ya
que permite a la filosofía expandir su alcance y abordar cuestiones que trascienden
la mera observación.
Sin embargo, me parece que la obra también deja algunas preguntas sin
respuesta, especialmente en lo que respecta a la relación entre los géneros y las
especies. Si bien se argumenta que los géneros son principios fundamentales, no
queda del todo claro cómo se articula esta relación en la práctica filosófica. Esta
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ambigüedad puede ser un obstáculo para aquellos que buscan un entendimiento más
claro de cómo aplicar estas ideas en el análisis crítico.
2.12 Libro duodécimo: De la esencia
La esencia es el objeto de nuestro estudio, porque buscamos los principios y
las causas de las esencias. Si se considera el Universo como un conjunto de partes,
la esencia es la parte primera; entonces la esencia tiene el primer puesto; pues de
ella viene la cualidad, después la cantidad. Por lo demás, los objetos que no son
esencias no son seres propiamente hablando, sino cualidades y movimientos;
existen tan sólo en el mismo concepto que lo no-blanco y que lo no-recto, a los
cuales en el lenguaje común atribuimos la existencia.
El texto clasifica las esencias en sensibles (perecederas y eternas) e
inmóviles, pero la ambigüedad sobre la naturaleza de la esencia inmóvil deja
preguntas sin respuesta. Esta falta de claridad puede dificultar una comprensión
coherente del tema.
En mi opinión, el libro ofrece una base sólida para el estudio de la esencia,
pero requiere una mayor precisión en su argumentación. Un enfoque equilibrado
que integre lo abstracto y lo concreto será esencial para avanzar en la comprensión
filosófica de la esencia y su relevancia en nuestra realidad.
2.13 Libro decimotercio: ¿Hay o no seres matemáticos?
¿Existen realmente seres matemáticos como sustancias independientes de las
sensibles? El libro plantea esta interrogante fundamental, iniciando un examen
sobre la posibilidad de una sustancia inmóvil y eterna. Si esta sustancia existe, ¿cuál
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es su naturaleza? ¿Puede ser que lo que consideramos como esencia de los números
y las líneas esté más relacionado con nuestras percepciones que con una realidad
independiente?
Por ello, se habla de diferentes sistemas filosóficos que interpretan las
sustancias matemáticas de variadas maneras. ¿Qué implicaciones tiene esta
diversidad de opiniones? Algunos las consideran como entidades separadas,
mientras que otros las clasifican en géneros distintos: ¿son las ideas y los números
realmente dos categorías separadas, o son simplemente dos manifestaciones de una
misma realidad?
Además, la afirmación de que los seres matemáticos deben estar
necesariamente en los objetos sensibles, o que están separados de ellos, plantea otra
pregunta: ¿no podría haber una forma de existencia que trascienda esta dicotomía?
Si no se encuentran ni en el ámbito sensible ni en el inmóvil, ¿es posible que existan
en un plano completamente distinto?
Por ende, se sugiere que la duda se centra más en la "manera de ser" que en
la existencia misma de los seres matemáticos. ¿No es esto una confusión que podría
desviar el enfoque del estudio filosófico? En lugar de buscar la naturaleza de estos
seres, ¿no sería más pertinente preguntarnos cómo interaccionan con nuestra
percepción del mundo?
2.14 Libro decimocuarto: Ningún contrario puede ser el principio de las
cosas
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¿Es realmente válido pensar que lo contrario pueda ser el fundamento de la
existencia? La argumentación comienza al afirmar que, si los principios son
anteriores a todo, entonces no pueden ser derivados de los contrarios, los cuales son
atributos inherentes a un sujeto.
Se plantea la cuestión de si los filósofos que proponen a los contrarios como
principios están en lo correcto. ¿Realmente podemos considerar lo blanco o lo
negro como principios en sí mismos, o son meras características de algo más
profundo? Al definir los contrarios como atributos, el texto sugiere que su
existencia está condicionada por algo que los precede, lo que pone en duda su
capacidad para ser principios fundamentales.
Además, la discusión sobre la unidad y la multitud revela la complejidad de
las relaciones entre estos conceptos. ¿Puede la unidad ser considerada un número, o
es simplemente una medida? La relación entre lo grande y lo pequeño, y su
representación en los números, plantea interrogantes sobre cómo entendemos la
naturaleza de los elementos. ¿Es correcto afirmar que la diada de lo grande y lo
pequeño puede ser un fundamento de la existencia?
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CAPITULO III
Principales conceptos en la Metafísica
3.1 "¿Qué es el ser?"
La cuestión fundamental que se plantea Aristóteles es: "¿Qué es el ser?" Este
interrogante es esencial para la metafísica, ya que busca establecer una ciencia que
estudie el ser en su totalidad. Aristóteles reconoce que el término "ser" tiene
múltiples significados, lo que implica una polisemia que es crucial para su análisis.
Al estudiar el ser en su generalidad, Aristóteles pretende ir más allá de las
características particulares de los entes y examinar la naturaleza misma de la
existencia. Esta búsqueda epistemológica establece las bases para la metafísica
como una disciplina que no se limita a objetos concretos, sino que se ocupa de los
principios y causas universales que subyacen a la realidad.
En el ámbito del derecho, el concepto de "ser" puede aplicarse al
reconocimiento de la personalidad jurídica, que define la capacidad de un individuo
o entidad para ser sujeto de derechos y obligaciones. Esta noción refleja la búsqueda
aristotélica de entender el ser en un contexto más amplio, aludiendo a lo que
significa existir legalmente.
La metafísica, como estudio de las causas y principios últimos de la realidad,
busca comprender lo inmutable y lo invariable. Aristóteles intenta definir el "ser",
lo que constituye una de sus aportaciones más significativas a la historia de la
filosofía occidental. Reconoce que el verbo "ser" tiene múltiples acepciones y que
23
es esencial entender la polisemia del ser, algo que los presocráticos no lograron
captar completamente. Esto introduce el principio de contradicción, que establece
que no puede haber un término medio entre afirmaciones contradictorias.
3.2 Sustancia (ousía)
El concepto de "sustancia" (ousía) se refiere a aquello que existe de manera
independiente. Aristóteles establece una distinción entre sustancia primaria, que son
los individuos concretos (por ejemplo, un árbol o una persona), y sustancia
secundaria, que son las categorías o géneros a los que pertenecen esos individuos.
Este análisis permite comprender la naturaleza de los objetos y su clasificación
dentro del mundo.
En el derecho, la distinción entre sustancia primaria y secundaria puede
reflejarse en la separación entre personas físicas (individuos) y personas jurídicas
(entidades legales). Cada tipo de sustancia tiene derechos y obligaciones que le son
inherentes, lo que resalta la importancia de definir claramente estas categorías en la
práctica legal.
3.3. Acto y potencia
Aristóteles introduce la distinción entre acto y potencia como modos de ser.
El acto se refiere a la realización efectiva de una acción, mientras que la potencia
implica la capacidad de llevar a cabo esa acción. Estos conceptos son
fundamentales para entender el cambio y el movimiento en la realidad.
En un contexto jurídico, una persona puede tener la potencia de ejercer su
derecho a la propiedad (potencia), pero la efectividad de ese derecho se concreta en
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el acto de comprar una propiedad. Este análisis proporciona una comprensión más
profunda de cómo los derechos pueden ser ejercidos y limitados en función de la
capacidad del sujeto.
3.4. Causa y principio
Aristóteles clasifica las causas en cuatro categorías: material, formal,
eficiente y final. Estas causas son esenciales para comprender la realidad y los
cambios que ocurren en el mundo natural. La causa material se refiere a la materia
de la que está hecho un objeto; la causa formal al diseño o forma que posee; la
causa eficiente a quien o lo que produce el cambio; y la causa final al propósito o
razón de ser de ese objeto.
En el análisis de un contrato en el derecho, las cuatro causas pueden
aplicarse para entender su naturaleza. Por ejemplo, la causa material del contrato
podría ser el objeto de la transacción; la causa formal sería el texto del contrato en
sí; la causa eficiente serían las partes que lo firman; y la causa final sería el
propósito de formalizar un acuerdo entre las partes. Este enfoque permite una
comprensión integral de la naturaleza y las implicaciones legales de los actos
jurídicos.
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CAPITULO IV
La crítica de Aristóteles a la teoría de las Ideas de Platón
4.1 Comparación entre la concepción de la realidad de Platón y la de
Aristóteles
La concepción de la realidad en Platón se fundamenta en su teoría de las
Ideas o Formas, que sostiene que el mundo sensible es solo una copia imperfecta
del mundo de las Ideas, que son eternas e inmutables. Para Platón, las Ideas son la
verdadera realidad y se encuentran en un reino trascendental, independiente de los
objetos concretos que percibimos a través de nuestros sentidos. En contraste,
Aristóteles critica esta dualidad y postula que la realidad se compone de sustancias
individuales que existen en el mundo sensible. Para él, el estudio de estas sustancias
es fundamental para entender la esencia de los seres.
4.2 Crítica de Aristóteles a la teoría de las Ideas platónica
Aristóteles argumenta que la teoría de las Ideas de Platón es problemática
porque introduce una duplicación innecesaria de la realidad. Al afirmar que las
Ideas existen en un plano separado, Platón crea un abismo entre lo sensible y lo
inteligible que Aristóteles considera artificial. Según Aristóteles, las sustancias
individuales son la base de la realidad, y las propiedades y características de estas
sustancias pueden ser entendidas sin recurrir a un mundo de Ideas. Aristóteles
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sostiene que las Ideas no pueden ser responsables de las características que
observamos en el mundo material, lo que lleva a su rechazo de la teoría platónica en
favor de un enfoque más inmanente que se centra en la sustancia misma y su
esencia.
4.3 Reflexión sobre cómo esta crítica permitió a Aristóteles desarrollar su
propia teoría sobre la esencia y la existencia
La crítica de Aristóteles a la teoría de las Ideas de Platón le permitió
desarrollar su propia teoría sobre la esencia y la existencia de manera más
coherente. Al afirmar que las sustancias individuales son el punto de partida del
conocimiento, Aristóteles se enfoca en las características particulares de los objetos
y en cómo estas características definen su esencia. La noción de que la esencia de
un objeto no reside en un mundo separado, sino que se manifiesta en la realidad
concreta, es central para su filosofía.
Este enfoque permite a Aristóteles abordar preguntas sobre la existencia de
una manera que se basa en la observación y la experiencia. Su teoría de las cuatro
causas material, formal, eficiente y final se convierte en un marco para analizar y
entender el mundo natural de manera integral, en contraste con la visión dualista de
Platón. Así, la crítica a Platón no solo es un rechazo a su teoría, sino que también
sienta las bases para una metafísica más accesible y práctica, donde el estudio de las
sustancias individuales se convierte en el corazón de la investigación filosófica.
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CONCLUSIONES
La metafísica es considerada un discurso sin significado porque trata de
temas que no se pueden experimentar directamente. Sin embargo, en el siglo XX,
diversas corrientes retomaron estos conceptos buscando nuevas formas de
abordarlos. Aristóteles define la ciencia a partir de cuatro causas: sustancia y
esencia, materia, causa del movimiento, y causa final. Para él, la sustancia es lo que
permanece en el cambio. Además, la unidad es indivisible y es vista como una
medida fundamental. Las sustancias primarias tienen esencia, a diferencia de los
accidentes, y Aristóteles considera que las Ideas y los objetos matemáticos son más
permanentes que las cosas sensibles.
La Metafísica de Aristóteles es un hito fundamental en la historia del
pensamiento filosófico y científico, que ha influido profundamente en la
comprensión de la existencia y la realidad a lo largo de los siglos. A través de su
obra, Aristóteles nos presenta un marco conceptual que distingue entre la ciencia y
la experiencia, enfatizando la necesidad de un conocimiento profundo que no se
limite a la observación superficial. Esta búsqueda del conocimiento va más allá de
los efectos inmediatos, abogando por una comprensión de las causas subyacentes
que fundamentan nuestra realidad. En el contexto contemporáneo, este enfoque
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tiene implicaciones significativas en áreas como el derecho, donde la comprensión
de la esencia de las normas y principios es crucial para la búsqueda de la justicia.
Aristóteles también plantea una reflexión sobre la naturaleza del ser y la
sustancia, destacando la importancia de la sustancia como la entidad primordial que
define la existencia. Su crítica a la teoría de las Ideas de Platón y su propuesta de un
enfoque más empírico subrayan la relevancia de estudiar el mundo sensible como
base para entender la realidad. Esta transición del idealismo platónico al empirismo
aristotélico no solo transforma el ámbito de la filosofía, sino que también sienta las
bases para el desarrollo de la ciencia moderna, al abogar por un método que prioriza
la observación y el análisis crítico.
La Metafísica no solo se limita a una exploración abstracta, sino que también
propone un diálogo continuo entre filosofía y ciencia, uniendo disciplinas que,
aunque a menudo se consideran separadas, comparten un objetivo común: la
búsqueda de la verdad. Esta interconexión es fundamental para abordar problemas
complejos en la actualidad, donde el conocimiento debe ser sistemático, ético y
aplicado al bienestar común.
En última instancia, la Metafísica de Aristóteles nos deja un legado poderoso:
la invitación a cuestionar, a investigar y a buscar la comprensión de lo que somos y
de lo que nos rodea. Nos desafía a reconocer que, en la búsqueda del conocimiento,
no podemos limitarnos a lo inmediato; debemos esforzarnos por entender las raíces
de nuestra existencia y el papel que desempeñamos en el mundo. Así, la obra de
Aristóteles se erige no solo como un estudio filosófico, sino como un llamado a la
acción y a la reflexión crítica en todas las áreas del saber humano, recordándonos
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que el verdadero conocimiento es aquel que enriquece nuestra vida y promueve un
mundo más justo y equitativo.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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