UNIVERSIDAD NACIONAL DE CHIMBORAZO
PEDAGOGÍA DE LAS ARTES Y LAS HUMANIDADES
CN Periodo 2025_1s
Teatro
TEMA
Aparición del teatro
INTEGRANTE
Sánchez Erika
DOCENTE
Orozco Robert
Abril 2025
EL NACIMIENTO DEL TEATRO: ORÍGENES Y PRIMEROS
ESCENARIOS
El teatro, como forma artística y expresión cultural, ha acompañado a la humanidad
desde tiempos antiguos. Mucho antes de que se establecieran los géneros teatrales clásicos,
los seres humanos ya utilizaban la dramatización como medio para comunicarse, rendir
culto y compartir historias (Brockett & Hildy, 2014). En este ensayo, exploraremos los
orígenes del teatro: cómo y dónde surgió, las primeras formas de representación escénica, y
el papel fundamental que desempeñó en la sociedad de sus épocas iniciales. También
reflexionaremos sobre su importancia histórica y cómo esos primeros pasos sentaron las
bases del teatro moderno que conocemos hoy.
Los primeros indicios de teatralidad
La historia del teatro comienza incluso antes de que existiera la palabra “teatro”. En
las antiguas comunidades tribales, ya se realizaban representaciones que combinaban
danza, canto, música, máscaras y relatos míticos (Pavis, 2007). Estos rituales cumplían
funciones religiosas, sociales o mágicas, y a menudo se realizaban para pedir buenas
cosechas, honrar a los dioses o narrar los orígenes del universo. Aunque estos actos no eran
teatro en el sentido clásico, contenían elementos esenciales como el uso del cuerpo, la voz,
el espacio y la acción simbólica (Rehm, 2002).
En África, Oceanía y América precolombina, por ejemplo, existían formas de
teatralidad ritual con fuerte carga simbólica, aunque no estaban escritas ni formalizadas.
Estas expresiones demuestran que el deseo humano de representar y comunicar a través del
cuerpo es universal y antiguo (Taplin, 2004).
El teatro en la Antigua Grecia
Aunque el teatro tiene antecedentes en varias culturas, su consolidación como arte
escénico estructurado ocurrió en la Antigua Grecia, hacia el siglo VI a.C. en la ciudad de
Atenas (González, 2003). Fue allí donde el teatro adquirió por primera vez una forma
organizada, con textos escritos, actores especializados, público espectador y una
arquitectura escénica adecuada.
El origen del teatro griego está íntimamente ligado al culto al dios Dionisio,
divinidad del vino, la fertilidad y la inspiración. Durante las festividades dionisíacas, los
ciudadanos participaban en coros que cantaban ditirambos —himnos dedicados a
Dionisio—, que poco a poco fueron transformándose en representaciones dramáticas. Se
considera que el primer gran paso hacia el teatro se dio cuando un miembro del coro,
llamado Téspis, salió del grupo y comenzó a interactuar con él, dando origen al diálogo
dramático (Brockett & Hildy, 2014). Por eso, a Téspis se le reconoce como el primer actor
y el padre del teatro occidental.
A partir de ese momento, se desarrollaron dos grandes géneros teatrales: la tragedia
y la comedia. Autores como Esquilo, Sófocles y Eurípides dieron forma a la tragedia
griega, abordando temas profundos sobre el destino, la justicia y la condición humana. Por
otro lado, Aristófanes es el gran exponente de la comedia antigua, caracterizada por su tono
satírico y político (Pavis, 2007).
El teatro griego no solo era entretenimiento: también era una forma de educación
cívica y reflexión filosófica. Las obras se representaban en grandes teatros al aire libre,
como el de Epidauro, y podían congregar a miles de ciudadanos (Taplin, 2004). A través
del teatro, los griegos discutían sobre su destino, su ética y su relación con los dioses.
El teatro en Roma y su expansión
Con la expansión del Imperio Romano, el teatro griego fue adaptado y difundido
por todo el mundo mediterráneo. Los romanos adoptaron las formas dramáticas griegas,
pero también desarrollaron sus propias expresiones teatrales. Destacan autores como Plauto
y Terencio, cuyas comedias se caracterizaban por el uso del humor popular y las
situaciones cómicas (González, 2003).
El teatro romano fue más espectacular y orientado al entretenimiento que el griego.
Los teatros se construían con estructuras imponentes y, con el tiempo, las representaciones
teatrales comenzaron a mezclarse con otras formas de espectáculo como el mimo, el circo o
las luchas de gladiadores (Rehm, 2002).
Aunque el teatro romano contribuyó a su expansión territorial y cultural, con la
caída del Imperio y el avance del cristianismo, el teatro entró en decadencia. Durante la
Edad Media, fue considerado una práctica pagana y fue desplazado por otros rituales
religiosos, aunque eventualmente resurgiría en forma de representaciones litúrgicas en las
iglesias (Brockett & Hildy, 2014).
El teatro nació de la necesidad humana de comunicarse, de representar lo invisible y
de crear comunidad a través de historias compartidas. Aunque su origen es antiguo y se
encuentra en muchas culturas del mundo, fue en la Grecia clásica donde adquirió una forma
estructurada y un papel central en la vida social. Desde entonces, el teatro ha evolucionado
constantemente, adaptándose a cada época y sociedad, pero conservando siempre su
esencia como espejo de la condición humana (Taplin, 2004).
Conocer los orígenes del teatro no solo nos permite entender su desarrollo histórico,
sino también apreciar su valor como forma de arte viva y siempre vigente. Desde los ritos
tribales hasta las tragedias griegas, el teatro ha sido un vehículo para expresar emociones,
plantear preguntas profundas y generar reflexión colectiva. Su nacimiento fue, sin duda,
uno de los hitos más importantes en la historia de la cultura humana.
Referencias Bibliográficas
Brockett, O. G., & Hildy, F. J. (2014). Historia del teatro (10.ª ed.). Cengage Learning.
González, J. A. (2003). Teatro griego: origen, evolución y características. Editorial
Gredos.
Pavis, P. (2007). Diccionario del teatro: Dramaturgia, estética, semiología. Paidós.
Rehm, R. (2002). The play of space: Spatial transformation in Greek tragedy. Princeton
University Press.
Taplin, O. (2004). Greek tragedy in action. Routledge.