LA CORRUPCIÓN EN EL PERÚ
Por: Montes Cardenas, Camila
La corrupción en el Perú es un problema estructural que afecta profundamente al desarrollo
político, social y económico del país. A pesar de los avances legales para combatirla,
persiste debido a la debilidad institucional, la falta de sanciones efectivas y una cultura de
impunidad que se ha normalizado en la sociedad. Ante esta situación, considero que la
solución a la corrupción requiere no solo de políticas públicas más firmes, sino también de
una transformación cultural y educativa que priorice la transparencia, la ética y la
participación ciudadana como pilares fundamentales para construir un Estado más justo y
eficiente.
En primer lugar, "la transparencia y el acceso a la información pública son pilares
fundamentales para prevenir la corrupción, ya que empoderan a la ciudadanía para que
participe activamente en la supervisión de los recursos públicos y decisiones
gubernamentales" (Carta Interamericana de Transparencia y Buen Gobierno, 2010). En el
Perú, es urgente que las instituciones públicas adopten herramientas tecnológicas para
garantizar el acceso a la información y el monitoreo ciudadano, como plataformas digitales
que permitan a los peruanos verificar el uso de los recursos públicos. La falta de estas
medidas ha permitido que recursos destinados a la educación y la salud se desvíen hacia
intereses particulares, dejando sectores vitales en condiciones críticas.
Asimismo, "los organismos de control deben contar con autonomía y recursos suficientes
para garantizar que los actos de corrupción sean detectados y sancionados oportunamente"
(Informe de Transparencia Internacional, 2020). La Contraloría General de la República, por
ejemplo, enfrenta constantes limitaciones presupuestarias y políticas que afectan su
capacidad para supervisar eficientemente la administración pública. Fortalecer su
independencia y asignarle recursos adecuados sería un paso fundamental para combatir la
corrupción en las instituciones estatales.
De igual forma, la participación ciudadana es crucial en esta lucha. "La participación activa
de la ciudadanía y la denuncia de actos de corrupción son fundamentales para garantizar la
rendición de cuentas de los gobiernos" (Transparencia Internacional, 2021). Sin embargo,
en el Perú, muchos ciudadanos carecen de herramientas seguras y accesibles para
denunciar actos ilícitos. Es necesario establecer canales de denuncia efectivos, como líneas
telefónicas confidenciales o aplicaciones móviles, además de garantizar la protección de los
denunciantes.
En segundo lugar, la educación juega un papel crucial en la lucha contra la corrupción. "La
formación en valores éticos y cívicos desde la infancia contribuye significativamente a la
construcción de una cultura de transparencia y responsabilidad social" (UNESCO, 2019).
Esto demuestra que una educación orientada hacia la ética no solo fomenta ciudadanos
responsables, sino que contribuye a erradicar las conductas corruptas a largo plazo. Por
ello, el Perú debería incorporar en su currículo educativo temas relacionados con la
integridad, la justicia y la transparencia.
Por ejemplo, "la impunidad es uno de los principales incentivos para que los actos de
corrupción se perpetúen; sancionar con rapidez y severidad es fundamental para erradicar
este problema" (Informe de Naciones Unidas, 2022). La demora en procesos judiciales,
como en el caso Lava Jato, genera desconfianza en la justicia y envía un mensaje de
tolerancia hacia estos actos ilícitos. Es fundamental agilizar los procesos judiciales
relacionados con la corrupción y garantizar que las sanciones sean ejemplares.
En tercer lugar, "el financiamiento ilícito de campañas políticas es una de las principales
puertas de entrada para redes de corrupción en América Latina" (Banco Interamericano de
Desarrollo, 2021). Por ello, es urgente que la Oficina Nacional de Procesos Electorales
(ONPE) implemente un sistema más estricto y transparente para regular los fondos de
campaña. La corrupción en el ámbito político a menudo comienza con aportes irregulares
que generan compromisos indebidos entre empresarios y funcionarios públicos.
Finalmente, "países con altos niveles de transparencia, como Nueva Zelanda y Dinamarca,
han logrado reducir significativamente la corrupción gracias a la rendición de cuentas y la
participación ciudadana activa" (Índice de Percepción de la Corrupción, Transparencia
Internacional, 2023). Estos ejemplos demuestran que la implementación de políticas
efectivas, como la digitalización de los procesos administrativos y la supervisión ciudadana,
pueden ser replicadas en el Perú para fortalecer sus instituciones y combatir la corrupción.
En conclusión, combatir la corrupción en el Perú no solo requiere reformas legales, sino
también un cambio cultural que priorice la ética y el compromiso ciudadano. La corrupción
no es un problema aislado de las élites; afecta a toda la sociedad y frena el desarrollo del
país. Solo con la colaboración entre el gobierno, las instituciones, la sociedad civil y cada
ciudadano se podrá construir un país más justo, transparente y comprometido con el
bienestar común.