1Mira el siguiente video de Mario Carretero disponible en: [Link]
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E7aYPc_oo y luego reflexiona:
¿Qué efectos tiene la proliferación de actos patrios en nuestro calendario escolar?
El ritual se repite sin demasiadas variantes desde hace más de un siglo: hay un primer momento
ceremonial, con el himno y la bandera; luego un docente da un discurso que repasa lo sucedido en el
pasado; finalmente, los alumnos actúan o bailan. Hay colegios que proponen esquemas más
innovadores: convocan a actuar a las familias, o confían la organización del acto a los estudiantes
más grandes.
Después de repetir el ritual durante unos 15 años de escolaridad, hay adolescentes que terminan la
escuela sin saber bien qué fue la Revolución de Mayo.
En Argentina las efemérides surgieron a fines del siglo XIX con una impronta nacionalista. Como en
otros países, su propósito inicial fue abonar la construcción de la identidad nacional: el 25 de Mayo,
el 20 de Junio, el 9 de Julio, el 17 de Agosto y el 12 de Octubre conmemoran episodios fundacionales
de la argentinidad y a los grandes próceres de la nación. A estas fechas se sumaron más tarde otras
vinculadas con el pasado reciente, como el 2 de abril y el 24 de Marzo.
¿Cómo favorecen las efemérides a la construcción identitaria? Y ¿Con qué elementos se las
relaciona?
Las efemérides favorecen la construcción de la identidad nacional porque tienen una potencia
afectiva. Para que las efemérides sean útiles en la enseñanza de las Ciencias Sociales, es importante
que se las relacione con el presente y que se promueva la participación de los estudiantes.
La práctica de las efemérides en la escuela favorece la construcción primera –desde la tierna
infancia– de la identidad nacional, necesaria en cualquier país porque de ahí procede, en gran parte,
la cohesión y el vínculo social imprescindible para que una comunidad sea tal.
desde muy pequeños los niños aprenden a vincularse con la idea de nación de manera emotiva.
Claro que también recordará cómo la escuela y otros dispositivos culturales contribuyen a esta
apropiación de un pasado y una identidad común.
En este sentido, las imágenes de los próceres descriptos como héroes y los hechos del pasado
narrados como leyendas y plenos de mitos también contribuirán para que este propósito de forjar un
sentido de pertenencia sea efectivo.
Sin embargo, Mario Carretero está convencido de que "hoy hay necesidad de identidades más
amplias, más dialogadas y compartidas". Y para esto hace un firme llamado: "La escuela tiene que
abrirse al mundo, dialogar, hacer que todo lo que hay en el mundo entre en ella".
Explica que como los dispositivos culturales utilizados en la Argentina para construir una idea de
nación funcionaron. Concretamente se refiere a las celebraciones de las efemérides patrias, que en
la escuela llegaron hacia finales del siglo XIX, "en el marco de políticas estatales en las que la escuela
funcionó como un agente de cohesión entre poblaciones étnica y culturalmente heterogéneas".
Carretero pone especial énfasis en destacar el valor simbólico de estas celebraciones patrias,
sencillamente -dice- "porque no hay ninguna comunidad en el mundo que no se sostenga sin
elementos de cohesión, y esos elementos de cohesión se sostienen mediante la fiesta".
Elementos con las que lo relaciona son
Relación con la historia
Las efemérides son momentos de la historia que se consideran importantes recordar y
conmemorar.
Se pueden analizar las efemérides para comprender el proceso histórico, y para entender
cómo el pasado influye en el presente.
Se pueden recuperar aspectos de la vida cotidiana de diferentes grupos de personas para
comparar con la actualidad.
Relación con los valores
Las efemérides permiten reforzar valores como la libertad, la independencia, la democracia,
los Derechos Humanos, la pluralidad, la inclusión, y el cuidado del medio ambiente.
Relación con la continuidad con el pasado
Las efemérides permiten construir una identidad colectiva y vincularnos a una memoria
común.
Permiten transmitir sentidos y tradiciones.
En la escuela, las efemérides se pueden enseñar a través de contenidos y actividades que
enmarcan los eventos y conmemoraciones patrias.
¿Qué tenemos que ver nosotros y la realidad que nos toca vivir con aquellos acontecimientos que
las efemérides recrean?
¿Qué significa pensar históricamente?
Pensar históricamente se refiere a la manera en que los seres humanos representamos y usamos el
conocimiento histórico y la historia tanto en la escuela como fuera, es decir, en la divulgación o
transmisión de contenidos históricos. A menudo se ha entendido la historia como la mera repetición
de unos relatos que ya están cerrados. En esa visión simplista, saber historia era conocer más o
menos detalles, nombres, batalla.
Según Carretero ¿Cuándo comienza a instaurarse la celebración de efemérides en Latinoamérica?
¿Con que finalidad?
En Argentina las efemérides surgieron a fines del siglo XIX con una impronta nacionalista. Como en
otros países, su propósito inicial fue abonar la construcción de la identidad nacional: el 25 de mayo,
el 20 de junio, el 9 de Julio, el 17 de agosto y el 12 de octubre conmemoran episodios fundacionales
de la argentinidad y a los grandes próceres de la nación. A estas fechas se sumaron más tarde otras
vinculadas con el pasado reciente, como el 2 de abril y el 24 de marzo.
¿Cuáles son las diferencias más sustanciales entre la conformación y celebración de fechas o
“rituales” en España y Argentina? ¿Por qué les parece que esto es así?
¿Por qué deben complejizarse los conceptos para introducir a los niños al pensamiento histórico?
Mario Carretero considera que para desarrollar el pensamiento histórico en los niños es importante
complejizar los conceptos y evitar transmitir narrativas cerradas.
Por un lado, los conceptos históricos son conceptos “cambiantes”. La dimensión temporal afecta a la
comprensión de los conceptos históricos. Conceptos como revolución, monarquía o democracia, por
poner algunos ejemplos no tienen un único significado a lo largo de la historia
Por otro lado, entender muchos conceptos históricos exige conocer y asimilar el contexto en el que
surgen y cobran relevancia. Conseguir elaborar un contexto en el que interpretar la nueva
información es uno de los aspectos que parece presentar más dificultades a los estudiantes.
Además, la aplicación correcta o incorrecta de los conceptos históricos depende en muchas
ocasiones de “cómo se cuente la Historia”, es decir, de la postura que se tome en el relato de los
acontecimientos. Ello es consecuencia del relativismo propio del conocimiento histórico.
Mario Carretero propone complejizar los conceptos para introducir a los niños al pensamiento
histórico con el fin de que desarrollen un pensamiento crítico, por fuera de narrativas cerradas.
El pensamiento histórico está relacionado con el pensamiento crítico.
Para pensar históricamente, es necesario desarrollar una conciencia de la temporalidad,
entendiendo el pasado como una herramienta para conocer el presente.
El conocimiento histórico se puede construir a través de la empatía histórica, es decir,
atrayendo a los estudiantes a ciertos temas por alguna relación afectiva, por identificación o
por gustos.
Es importante alfabetizar a los alumnos para que desarrollen un pensamiento crítico por
fuera del relato de buenos y malos.
En un artículo de FM Futura se destaca la importancia de enseñar a tener pensamiento
histórico en lugar de ofrecer narrativas cerradas.