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Epistolario de María Lejárraga 1928

El epistolario entre María Lejárraga y George Portnoff revela las dificultades personales y de salud que enfrenta Lejárraga mientras se adapta a su vida en Madrid y se preocupa por su familia. A pesar de sus problemas, muestra su dedicación a la escritura y su deseo de que sus obras sean representadas y reconocidas. Además, expresa su anhelo por la soledad y la libertad, reflejando su lucha interna entre la vida social y su necesidad de aislamiento creativo.

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Epistolario de María Lejárraga 1928

El epistolario entre María Lejárraga y George Portnoff revela las dificultades personales y de salud que enfrenta Lejárraga mientras se adapta a su vida en Madrid y se preocupa por su familia. A pesar de sus problemas, muestra su dedicación a la escritura y su deseo de que sus obras sean representadas y reconocidas. Además, expresa su anhelo por la soledad y la libertad, reflejando su lucha interna entre la vida social y su necesidad de aislamiento creativo.

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APÉNDICE

EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

JUAN AGUILERA SASTRE (ed.)

1.
Madrid, 12 enero 1928
Miloe ditya moy 1 De seguro estás pensando en ponerme de rodillas en un
rincón, pero esta vez no tiene la pereza la culpa de haber tardado un mes en
escribirte. Llegué a Madrid un jueves: el viernes me levanté con fiebre: fui, sin
embargo, a Carabanchel a ver a mi madre, volví, me acosté y he estado en la cama
con grippe más de tres semanas: ya van tres años que me sucede exactamente lo
mismo al volver a Madrid. Mientras yo he estado en cama, mi hermano Luis se
puso a la muerte de un colapso y mi madre cayó también en cama con su
bronquitis de todos los años, no tenían criada, etc. etc.: la situación se había hecho
imposible porque a Carabanchel no quiere ir nadie a servir y menos a un enfermo
así es que decidí traérmelos a Madrid, y en cuanto me levanté pasé cuatro días
buscando casa y les arreglé la mudanza. Ya están aquí, a Dios gracias, Calle de
García de Paredes 21, principal izquierda. El mismo día en que llegaron, no sé si a
causa de los paseos que había dado, volví a caer en cama yo con hemorragia,
descomposición de vientre y fiebre que me ha durado cuatro días pero ya estoy
mejor y hoy por primera vez he salido un poquito a la calle. Ya ves cuánta
calamidad. Afortunadamente hay también una cosa buena: a Nati le han dado
permiso para venir cuando no le esperaba (claro que dejando su sueldo a los
compañeros) y llegó cuando se estaban mudando, así es que están estos días
atareadísimos limpiando y arreglando los muebles: por eso no te escribe en esta
carta.
Pensaba haberte podido mandar la opereta, pero con esta enfermedad me
he retrasado: creo que mañana podré terminar mi comedia y al día siguiente me
encerraré con la opereta y me consagraré a ella sin levantar cabeza: espero
podértela enviar en tres semanas. Comprendo tu impaciencia y yo también la

1
En ruso, transcrito al alfabeto latino, “Querido hijo mío”.
González de Garay, María Teresa y Díaz‐Cuesta, José (eds.): El exilio literario de 1939, 70 años después.
Logroño: Universidad de La Rioja, 2013, pp. 219‐254.
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

tengo, pero las calamidades caen sobre mí que es un gusto. A pesar de lo cual, hoy,
sin saber por qué, estoy yo también en buena disposición de ánimo: tal vez me la
ha contagiado tu carta del 29 diciembre recibida ayer.
¿Recibiste tú una que te escribí en Barcelona y eché al llegar a Madrid? La
hice certificar porque ya estaba en la cama al enviártela (sic).
Sí, me llegaron los tres famosos dollares. ¡Un millón de gracias! Sigue sin
querernos tocar la Lotería.
Me han pedido Canción de Cuna para estrenarla en el teatro de la Comedia
en Ginebra y estoy en tratos con el traductor y el empresario. Ya se hubiera
estrenado este invierno, pero la carta en que la pedían, como venía dirigida a
Gregorio, se la enviaron desde aquí a México y ha tenido que volvérmela a enviar él
aquí para que yo me entienda. Si se arregla pienso ir a los ensayos y darme un poco
de tono para daros gusto a los que me queréis y deseáis verme famosa. A mí la
fama me trae completamente sin cuidado. Con que dé dinero, tengo bastante. Me
he vuelto yo también muy positivista. ¡Para lo que va uno a vivir!
No he terminado aún la obra de mi casita de Cagnes: la terminaré en
primavera al volver. Ahora estoy esperando que Fontanals me haga unos croquis
para el color de las habitaciones nuevas; pero no se da mucha prisa: yo no tengo
importancia: si se tratase de Dª Catalina correría como un loco… Nichego ne
delaet! 2 Bueno, ¡se me está olvidando escribir ruso! Espero que el uchitel’ 3 no se
enfadará.
Te dejo un momento porque viene visita: ahora, como estoy enferma,
vienen muchas señoras, unas veces a distraerme, otras a darme la lata.
Efectivamente, ayer no pude terminar la carta, y ahora te estoy diciendo
adiós de un modo un poco incómodo, porque Aurora, que ha pasado la noche en
mi casa, se ha puesto un poco mala a consecuencia de unos granos que tiene el
cuello y he venido a acompañarla a su casa para que se acueste y como aquí no
hace tanto calor como en mi casa, te escribo con abrigo de pieles puesto y las
mangas barren la escritura y hacen borrones.
Aurora y Aurorita, que están presentes, te envían no sé cuántos recuerdos
y abrazos. Aurorita sigue en su idea de ir a New York para el otoño.
De las conferencias en Columbia University no me volvieron a decir nada.
Creo, mejor dicho sospecho, que me lo desarregló Gregorio cuando estuvo ahí,

2
En ruso, transcrito al alfabeto latino, “¡No hace nada!”
3
En ruso, transcrito al alfabeto latino, “profesor”.

220
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

diciendo que no me convenía porque él no quiere que yo vaya a New York, sin duda
para que no me conozcan y le admiren a él solo con Madama. ¡Miserias humanas!
¡Qué se le va a hacer! Bueno, hasta otra y un millón de abrazos con el mayor
cariño.
María

2.
Madrid 15 febrero 1928
Miley! 4 En paquete certificado aparte va la opereta, que ha quedado muy
lírica, es decir, muy a propósito para ponerle música. ¡Ojalá te sirva para ganar todo
el dinero que deseas! ¡Sólo con esa intención la he hecho!
Recibo tu carta del 31 enero. Enhorabuena, miley, de todo corazón por tu
grado de “Master of Arts” y ojalá eso también te sirva de mucho. Quiero tener, no
un tío en América, sino un hijo en América millonario, para que cuando yo vaya,
viejecita, a dar una vuelta por ahí, me obsequie y me saque a tomar el sol en un
super “Ford”.
Hoy, miley, no puedo escribirte más: tengo un herpes‐zona, es decir, una
erupción en la espalda que aunque no es cosa grave, duele mucho, y no me deja
mover el brazo. Escríbeme ya a Cagnes, porque pienso marcharme a fin de mes.
Otra vez enhorabuena y un abrazo, muy, muy fuerte.
María

3.
Marzo, 6, 1929
Gricha miley! 5
Recibí ayer tu carta del 17 febrero, y enseguida me puse en movimiento
para conseguirte lo que deseas sobre El pavo real 6 . No se concede generalmente a

4
En ruso, transcrito al alfabeto latino, “¡Querido!”
5
En ruso, transcrito al alfabeto latino, “¡Querido Gricha!”
6
El pavo real, presentado previamente en Barcelona, fue uno de los grandes éxitos de la
temporada del Teatro de Arte en la temporada de 1922. En Madrid, desde su estreno el 14
de noviembre de 1922, alcanzó 76 representaciones consecutivas (Dougherty‐Vilches,
1990:387).

221
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

ningún traductor parte en los derechos del cinematógrafo, y la razón es clara: una
obra, por ejemplo, Canción de cuna, puede estar traducida en 20 idiomas. ¿Cuál de
los 20 traductores tiene derecho a la adaptación cinematográfica? Sería un lío de
nunca acabar y el pobre autor además de volverse loco, se quedaría sin derechos.
Pero como se trata de ti, Gregorio consiente en hacer el trato que una vez hemos
hecho, también por motivos de amistad y porque él, como tú ahora vas a hacerlo,
se ocupó personalmente de procurar la venta de la obra para el cinematógrafo, con
el traductor inglés de Sueño de una noche de agosto. El trato es éste: tú estás
autorizado para procurar colocar la obra como película y los derechos se repartirán
en tres partes iguales: dos para los autores (en este caso Marquina y nosotros) y
una para ti. Con tu colaboradora, tú te arreglarás como quieras, según que tome o
no tome parte en los trabajos de colocación de la obra. ¿Te conviene así? A
Marquina no tienes que escribirle: Gregorio se entenderá directamente con él.
Gregorio me dice que te advierta que no dejes el manuscrito sin haber recibido el
dinero, porque entonces aprovecharán la idea de la obra y luego te devolverán el
manuscrito diciendo que no les sirve y lo harán sin contar contigo ni con nosotros.
Dice además que veas a qué casa se lo propones, no vayan a hacer una birria. En
fin, tú verás. Mucho me alegraré que te resulte, aunque no creo que el negocio sea
tan rápido como tú te figuras, porque las negociaciones de una película suelen
llevar años. En fin, no quiero quitarte ilusiones. No acostumbra a ponerse en film
una obra dramática, antes de llevar dos años representándola, porque la film (sic)
mata la comedia para el teatro, pero creo, como tú, y lo he creído siempre hasta
cuando tú estabas muy ilusionado, que El pavo real por los muchos gastos que
impone la representación es obra muy difícil de colocar. ¡Buena suerte de todas
maneras!
En paquete aparte te envío un ejemplar de Los que no perdonan de Eusebio
Gorbea: ha sido un éxito muy grande, el único [de] verdad de este año en Madrid.
Léela y si crees probable que interese en New York y poder gestionar su estreno tal
vez podré conseguirte la autorización, porque el autor es amigo 7 .
Quiero que salga hoy mismo esta carta, y por eso no escribo más largo.
Pienso estar en Madrid hasta primeros de abril, pasar en Cagnes abril y mayo, ir a
Berlín todo el mes de junio, y volver a Cagnes hasta septiembre: pero nada de esto
es seguro, porque Gregorio ha vuelto de América bastante enfermo: los médicos le

7
En efecto, Eusebio de Gorbea, marido de Elena Fortún, fue uno de los dos testigos
firmantes (junto con Enrique Ucelay) de la declaración pública de Gregorio de la autoría
compartida de su obra: “Declaro para todos los efectos legales que todas mis obras están
escritas en colaboración con mi mujer, Dª María de la O Lejárraga y García. Y para que
conste, firmo ésta en Madrid, a catorce de abril de mil novecientos treinta”.

222
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

han recomendado reposo absoluto, así es que tal vez tendré que viajar bastante
por Europa para ocuparme personalmente de traducciones, contratos, etc. De
todos modos, escríbeme siempre a Cagnes, que desde allí me enviarán las cartas.
Voy a tomar estos días algunas lecciones de conversación alemana para
entenderme mejor con los tudescos.
Mucho me alegra que estés mejor de salud: yo –pasada la grippe– estoy
bien a Dios gracias, y bastante fuerte. Nati siempre malucha y bastante pesimista
porque donde no hay salud, no puede haber optimismo. Mi madre muy bien. Las
dos te envían un abrazo con el mayor cariño.
Hy, miley, go cbaganya krepko y negno chelyu 8
María

4.
Cagnes, 12 mayo 1929
Miley! Hace muchos días que estoy queriendo escribirte, pero esta
primavera tengo una pereza tan tremenda de escribir que sólo mirar la máquina o
coger la pluma me causa horror. Sin embargo, ni un solo día he dejado de pensar
en ti y de tener remordimiento por no haberte escrito. Hoy me he levantado con
resolución y aquí me tienes. Me he puesto a escribir en el comedor, y por la
ventana veo cómo están segando la hierba en el jardín. Recuerdo que en Chamonix
me decías que te gustaría haber cogido la guadaña para segar un rato: si estuvieras
aquí te podrías dar a menudo ese gusto, porque hay muchísimas praderas y yo he
sembrado todo el jardín de pradera también, porque me parece lo más bonito y lo
más natural. Además, los árboles sobre el verde del suelo lucen mucho más. Este
invierno ha sido terrible: ha nevado en abundancia y ha helado fuerte hasta en el
mes de febrero: El termómetro ha estado a 10 bajo cero, temperatura desconocida
no aquí sino en Madrid, por lo cual se me han muerto todos los naranjos (no sólo a
mí, sino a toda la región) y más de 20 mimosas. Tu árbol, que es una mimosa
también, se ha salvado milagrosamente, pero ha estado muy enfermo y ha habido
que cortarle muchas ramas. Hasta ayer no ha empezado a hacer calor.
No te extrañe que te hable de árboles, porque son, al presente, el gran
interés de mi vida. De tal modo he tomado la costumbre de estar sola que hasta las
personas queridas me perturban: estoy completamente salvaje, en todos los
sentidos: no puedo decidirme a escribir, para hacer un artículo a la semana, tengo

8
En ruso, transcrito al alfabeto latino, “Querido mío, hasta luego, te beso mucho”.

223
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

que hacer una resolución heroica 9 ; ni siquiera leer lo encuentro necesario, yo que
he sido tan horriblemente leona ahora no abro un libro más que por la noche en la
cama antes de dormirme, y me duermo, como de costumbre, a los cinco minutos
de haberme acostado. Sin duda estoy descansando de la indigestión de toda mi
vida de lectura y escritura. Veremos si, dentro de unos cuantos años, me vuelve la
gana.
Me da casi remordimiento hablarte de mi pereza a ti que ahora tienes que
trabajar tanto: me gustaría que todas las personas a quienes quiero no tuviesen
nada que hacer: me da una pena horrible todo el que trabaja: cuando pienso que
después de seis horas de escuela, he pasado tantos años otras cinco escribiendo
además de arreglar mi casa y de guisar no pocas veces, me entra un sudor frío.
Claro que entonces me parecía naturalísimo.
No sabes lo bonita que está mi casa, toda llena de sol: también algunas
veces me da remordimiento tener tantas habitaciones para mí sola; pero la verdad
es que no puedo sufrir la compañía absolutamente de nadie: hasta la criada y su
esposo me molestan algunas veces. Muchas veces he pensado que me gustaría ser
no monja, sino fraile: libertad y soledad, y en realidad, fuera de los rezos que no
hago, vida completamente de fraile llevo. Por eso sin duda engordo
lamentablemente, a pesar del masaje que me doy con un precioso rollo de caucho.
No me preocupa: pienso que en cuanto haga un poco más de calor empezaré a
bañarme en el mar todos los días y a tomar baños de sol en la playa, y eso hará que
adelgace como el año pasado.
Mis proyectos para el verano son pasar en Berlín del 10 al 30 de junio, para
asistir al Congreso femenino (aunque no me interesa gran cosa) y ver si consigo allí
el estreno de alguna de nuestras obras. Después volverme aquí hasta diciembre:
No sé si vendrá alguien de Madrid: mi madre desde luego no: ya le cuesta mucho
trabajo moverse, y además comprendo que le da un poco de miedo vivir en una
casa aislada en el campo: no sé si Nati se decidirá a dejarla sola unas semanas y
venir a hacerme una visita. Allá veremos.
Esta es una carta tonta… pero como es el reflejo de mi vida, no se le puede
pedir más. Ojalá tú también puedas descansar un poco en el verano, que buena
falta te debe hacer. Escríbeme siempre aquí, que aunque esté en Berlín me
enviarán las cartas. No te olvido, miley, aunque escriba poco. Muchos, muchos
abrazos con el mayor cariño.

9
Se refiere, sin duda, a los artículos que en esos momentos enviaba a ABC y acabaron
constituyendo posteriormente libros como Eva curiosa (1930), Nuevas cartas a las mujeres
(1932) y El amor y la muerte (1933).

224
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

María

5.
(Membrete Hotel Excelsior, Berlín)
23 junio 1929
Gricha miley! Aquí me tienes en Berlín desde hace diez días: antes hubiera
querido escribirte, pero no he tenido un minuto de calma, porque he aprovechado
el venir al Congreso de Mujeres para ocuparme también de asuntos teatrales, y los
autores alemanes están muy amables conmigo, su colega, y me convidan a
almorzar o a tomar el té, lo cual es muy conveniente y hasta a veces agradable,
pero me quita muchísimo tiempo.
Nuestro Berlín no es nuestro Berlín. Ha cambiado horrorosamente. En
primer lugar, ya no está tan limpio, y en segundo (y principal) está horrorosamente
caro: ejemplo, un frasco de Listerine que en Madrid cuesta 3 pts., cuesta aquí 7
marcos, es decir, 13 pesetitas. Y así todo. De modo que yo que había pensado pasar
aquí un mes, me marcharé probablemente pasado mañana: me detendré dos días
en Suiza, y luego, vuelta a Cagnes, a mi vida de Robinson Crusoe, que
decididamente es la única que me agrada del todo y para la cual he nacido. No
puedo ser señora elegante. No sé “arreglarme” bien y cuando estoy “en sociedad”
me encuentro siempre tan mal vestida y tan fuera de mi ser natural, que estoy
deseando volver a mis alpargatas. Bueno, todo esto son tonterías. Creo que en
Berlín dejo bien preparado el campo, y que conseguiremos estrenar dentro de poco
que es lo que me proponía. Estoy un poco enloquecida a fuerza de hablar
diferentes lenguas. Como siempre que vengo a Alemania, he vuelto a aprender las
400 palabras necesarias, que en cuanto me marcho se me vuelven a olvidar, pero
ya las digo con tanta naturalidad que muchas veces me dicen: ¡Habla usted el
alemán tan perfectamente! Figúrate la risa que me entra. Recuerdo cuando Pepita
en el Escorial decía muy deprisa los números para darse tono de que hablaba ruso.
Supongo que al volver a Cagnes encontraré una carta tuya. Estoy deseando
saber si se te arregla alguno de los asuntos teatrales o cinematográficos, pero
quisiera de todo corazón que encontrases algún modo de ganar dinero más seguro
y de menos lucha que este de la escena: tienes razón cuando dices que el dinero ha
llegado a ser todo en este pícaro mundo moderno: por lo menos sin él no se puede
hacer nada y se siente uno tan terriblemente esclavo!
¿Y de salud? ¿Cómo estás de veras? Yo, lo mismo que la primavera pasada
he engordado de un modo terrible, pero espero que lo mismo que el verano

225
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

pasado volveré a adelgazar éste con los baños de mar. Por lo demás, estoy
bastante bien y más fuerte de lo que he estado nunca. En cambio, Nati está muy
mal: no sabemos lo que tiene: ningún médico la entiende: todos dicen que son los
nervios, la edad crítica. ¡Qué sé yo! El caso es que la pobre infeliz se pasa los meses
enteros con dolores de cabeza horribles sin poder moverse ni salir de casa, sin
hablar, ni leer, con ataques de nervios que parecen epilépticos. Mi madre, que ha
salido de un enfermo para empezar con otro, como a pesar de su optimismo y su
resignación, tiene 78 años y tampoco puede apenas moverse porque ha engordado
horriblemente, está bastante fastidiada, aunque verdaderamente admiro su
fortaleza de alma. Las tengo a las dos en Zurbano, con una criada muy buena, y por
lo menos tengo el consuelo de que nada les falte, de que tengan todas las
comodidades necesarias y de que no se preocupen por el dinero. Gregorio vive con
Doña Catalina, y se están haciendo en Madrid una casa preciosa según dicen. Yo en
mi Cagnes, con mis seis gatos, me he acostumbrado de tal modo a la soledad que
cuando tengo algún huésped, en vez de distraerme, me molesta. Mi jardín, ahora
que van creciendo los árboles, está muy bonito y sobre todo muy original. Mi vida
se ha quedado inmóvil, como un árbol plantado en una pradera solitaria, pero no
me quejo, porque aunque no escribo mucho pienso bastante, y mis pensamientos
son como los pájaros que vienen a alborotar entre las ramas. Mi único anhelo es
que vosotros, los que quiero de veras y sois más jóvenes que yo, pudierais
encontrar seguridad económica y un poco de felicidad para los años que aún os
quedan de vida “verdadera”. Pero la salud que os falta tanto a Nati como a ti, la
lucha por la vida en que estás metido, me angustian y me afligen muchas horas. ¡Si
Europa no estuviera tan imposible! En fin, ánimo, miloy moy! 10 Cuídate, cúrate,
escribe de cuando en cuando. Ya sabes que te quiero de veas, de veras.
María

6.
Peira Cava, 15 julio 1929 11
Miley! Estoy de excursión en estas montañas, ¿con quién dirás? Con D.
Teodoro Iradier, aquel primo de los Riaño que era mi admirador. El buen señor se
ha quedado viudo (su mujer se ha matado en automóvil) y él ha venido a verme a
Cagnes.
Muchísimos abrazos.

10
En ruso, transcrito al alfabeto latino, “querido mío”.
11
Postal: “Vista de Luceram. Les lacets de la route de Peira Cava. LL”.

226
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

María

7.
Cagnes, 3 agosto 1929 12
Miley! Recibo tu carta del 21 julio, y me apresuro a contestarte aunque me
figuro que esta carta ya no te cogerá en New York. La semana pasada te escribí una
tarjeta desde Peira Cava, un pueblo de montaña aquí cerca, donde fui de excursión,
pero veo que has cambiado de señas, así es que temo no te haya llegado. Mucha
pena me da todo lo que me dices de tu cansancio, enfermedades, falta de dinero.
Temo que estés rendido del trabajo en una ciudad de vida tan intensa como New
York. A los que habíamos empezado a vivir antes de la guerra, nos es muy difícil
acostumbrarnos al ritmo vertiginoso de la vida actual: yo –verdad que soy más vieja
que tú– no hubiera podido soportarlo en una gran ciudad: afortunadamente me he
retirado a tiempo, y creo que a esta soledad y sobre todo a este silencio del campo
les debo la vida. Vine aquí muy mal, aunque a nadie se lo dije por no preocupar a
los demás y sobre todo y más egoístamente, porque a mí no me atormentasen con
su preocupación: soy como los gatos que cuando están enfermos se van a un
rincón donde nadie los vea. Ahora, desde hace casi un año, estoy bien y sobre todo
me siento más fuerte que nunca. Feliz, por mí casi pudiera serlo, pero no puedo
porque ninguna de las personas que verdaderamente quiero tenéis ni felicidad ni
tranquilidad. Nati con sus enfermedades, tú con tus calamidades etc., etc. Gregorio
tampoco creo que sea horriblemente feliz, pero ése tiene otras compensaciones:
ahora creo que está en Madrid y digo creo porque hace dos meses que no me
escribe. No me preocupa gran cosa.
Por tu salud, me alegraré se te arregle lo de Arizona, aunque tú también
estás un poco envenenado por el amor a la vida de ciudad. Lo que realmente me
preocupa es tu oído: estos días leía la vida de Beethoven, y pensaba en ti. ¿Es que
no hay algún medio mecánico –tú que estás en el país de los adelantos–, que pueda
facilitarte el oír mejor? ¿No hay unos aparatitos, micrófonos, casi invisibles que se
colocan dentro del oído, y remedian la sordera? ¿No le puedes comprar? Escucha,
Miley, de sobra sabes que soy tu madre y que como tal te quiero de veras, de
veras. Si, para algún apuro, necesitas un poco de dinero, yo no soy muy rica, pero
siempre tengo aparte una pequeña bolsa de ahorro, y tendré una alegría
grandísima en repartirla contigo: no te ofendas porque te diga esto: precisamente
en la vida moderna, uno de los valores “ideales” del dinero es poder demostrar con
él el cariño que se tiene a una persona. Mirado así, no tiene nada de particular que
12
Escrita a máquina.

227
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

tú acudas a mí en un apuro: y a mí me dará una gran alegría sacarte de él. Yo


acudiría a ti sin ningún inconveniente si algún día lo necesitara y tú estuvieras en
situación de poderme ayudar. Todo esto no son palabras, sino realidades.
He tenido durante cuatro semanas un huésped fantástico. El Sr. Don
Teodoro Iradier. No sé si le recuerdas de casa de Aurora. El año pasado, yendo el
automóvil guiando él, dieron la vuelta y se mató su mujer. Luego, él ha estado
enfermísimo del estómago y le han hecho una operación. Todos lo médicos dijeron
que era una operación a vida o muerte y que probablemente no duraría tres días.
Yo estuve a verle con Aurora y, para animarle en la hora de la muerte, le dije: –
Ahora se cura usted y luego viene usted a pasar unas semanas en Cagnes. El buen
hombre no sólo no se murió, sino que se ha curado por completo y ha venido. A
Dios gracias, se ha marchado anteayer, porque no he conocido hombre más
preocupado de su interesantísima persona, y llevo ya cuarenta y ocho horas
disfrutando de mi bienaventurada soledad. No creo que este verano venga nadie
más. Estoy escribiendo una comedia sin gran entusiasmo: no sé por qué el teatro
ha dejado de interesarme, y si no fuera por ganarme la vida, no escribiría. Estoy
absoluta y verdaderamente “fuera del mundo” sin literatura de ninguna clase. No
sé si resultará algo realmente práctico del viaje a Berlín. También allí ha cambiado
el público y no están por tristezas. El reino de Dios todavía no ha encontrado
colocación y las otras comedias les parecen demasiado “inocentes” para la absoluta
desvergüenza de la vida actual alemana: algo se arreglará de un modo o de otro.
La enfermedad de Nati nadie sabe lo que es. Yo supongo que se trata de un
tremendo desequilibrio nervioso producido en parte por su antigua desviación de
la columna vertebral, en parte por la edad crítica. El caso es que le está haciendo
pasar, y a mi madre con ella, unos cuantos años terribles. Yo la he escrito que se
venga aquí si quiere, pero no creo que se decida. Ahora que las dos podían vivir
tranquilas, les ha venido esta nueva calamidad al parecer irremediable. También
ella te quiere mucho a ti, pero por encima de todos sus cariños está la horrible
pereza que siempre le ha causado el escribir.
¡Cuídate, miley! Aprovecha las semanas de campo. Aquel pueblo cerca de
Berlín se llama Saarow: pensé ir a verle, pero luego me dio pereza. Tampoco estuve
en Grunewald, donde pasamos también unas semanas el año en que tú quisiste ir a
Rusia: hacía tantísimo calor mientras estuve allí que no salía de casa más que para
lo estrictamente necesario: en cambio, desde que me vine, parece que empezó el
frío y han tenido lluvia y hasta nieve durante todo el mes de julio, según me escribe
mi traductor. Aquí el verano este año es magnífico. Toda la Costa Azul está llena de
alemanes que se pasan el día casi desnudos ellos y ellas, en las playas, nadando,
tomando baños de sol, en barcas, en yates, haciendo gimnasia. Como su dinero

228
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

vale tanto y Alemania está tan cara, esto les resulta casi de balde y se dan la gran
vida. Yo he tomado baños de mar un mes seguido: ahora descanso una semana y
luego volveré a empezar: estoy negra como una morcilla, pero bien de salud.
Cuídate, lo repito. Escribe. No te olvido, no tengas cuidado: no he sabido
nunca olvidar. Un abrazo muy fuerte.
María

8.
Cagnes, 6 octubre 1929 13
Gricha moy! 14 Recibo tus tarjetas desde Flagstaff. ¡Qué precioso paisaje y
cómo me complace y alegra que la suerte te haya llevado a esas montañas! ¿7.000
pies dices? Es casi dos mil metros, todavía más alto que Chamonix, por lo cual me
figuro que en invierno tendrás nieve abundante y podrás patinar como en los días
de la lejana infancia. En cuanto he recibido tus tarjetas, me he puesto a estudiar en
la Enciclopedia todo lo referente a ese Estado, y veo que el clima debe parecerse al
de Madrid, pues dice que es seco, con el aire prodigiosamente claro, así que espero
te sentará muy bien. No podía escribirte ahí, porque en la carta en que me
comunicabas tu cambio de destino, me decías que era en Arizona, pero sin darme
señas para escribirte. Me decías: Escríbeme todavía a New York, y así lo hice
inmediatamente; supongo habrás recibido la carta. Después he recibido una tarjeta
tuya desde Chicago, pero tampoco me dabas las señas de Arizona: hasta hoy no he
sabido que la ciudad a donde vas se llama Flagstaff (¡qué nombre tan patriótico!) ni
que la Universidad se llama State College. Me doy prisa a escribirte hoy mismo para
que te lleguen pronto mis noticias. Estoy muy contenta de lo que en tu carta
anterior me decías de haber mejorado del oído; eso es lo esencial: salud y salud y
salud. La mía ahora es buena, a Dios gracias, pero a pesar de que hago un ejercicio
bárbaro en el jardín, en la casa, paseando, andando en los baños de mar que he
tomado durante casi todo el verano, engordo cada día un poquito más: no sé
dónde voy a llegar. En fin, como te digo, a fuerza de ejercicio, procuro no perder la
agilidad, porque me espanta la idea de llegar a estar como mi madre que apenas
puede moverse de una habitación: hasta ahora corro y salto lo mismo que a los
treinta años, y los trabajos físicos no me fatigan; en cambio los intelectuales me
cansan casi inmediatamente, y tengo que trabajar muy poquito; además he
perdido mucha vista y tengo que usar lentes hasta para escribir a máquina, lo cual

13
Escrita a máquina.
14
En ruso, transcrito al alfabeto latino, “¡Gricha mío!”.

229
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

me cansa también un poco. Este verano he hecho aprendizaje de vida


contemplativa, porque aparte las cuatro semanas que tuve al insigne don Teodoro
Iradier, no ha venido a verme nadie absolutamente. Creo que se me va a olvidar
hasta el modo de hablar humano; en cambio en la lengua de los gatos, hago
progresos maravillosos. Mi jardín está muy hermoso porque los árboles han crecido
muchísimo: parece que crecen por arte de magia. El tuyo se va reponiendo de los
daños que le causó la nieve del invierno pasado, pero aún no ha vuelto a ser lo que
era. Si no se mejora, tendré que darle a otro más lozano la representación de tu
interesante persona. Lástima que un árbol no pueda venir en una carta, para que
me enviases un pino o un árbol del “palo de jabón” de los que, según leo, crecen en
esas montañas. Mándame muchas postales y algún álbum con vistas si le hay. Me
dices que vives con dos starujkami 15 , pero como el plural en dativo es igual para el
masculino que para el femenino, no sé si son dos damas, dos caballeros o un
caballero y una dama. No vivas mucho con viejos, que le envejecen a uno el alma.
Yo creo que he conservado el espíritu un poco elástico, porque siempre he vivido
con gente más joven que yo: y ahora con mis gatos, que son animales de corta vida,
pero de juventud perpetua.
No puedes figurarte cuánto, cuánto, cuánto me alegra el que hayas salido
de New York. Ni tú ni yo hemos nacido para vivir en ciudades. Somos demasiado
jojli 16 , demasiado naturales, demasiado como Dios nos ha hecho. El artificio de la
civilización nos envenena la sangre, y nos quita la vida. Estoy segura de que de no
haberme decidido a venirme a vivir al campo, ya me hubiera muerto: los últimos
dos años de Madrid, sentía que se me iba terminando el resorte de vivir. La sonrisa
perpetua, el disimular las penas, los alfilerazos constantes de todo el que llega y
molesta queriendo o sin querer, la contemplación de las malas artes en la lucha por
la vida y por la peseta, habían llegado a envenenarme de tal modo la sangre y a
alterarme los nervios hasta el punto de que cuando me vine aquí tenía un temblor
general nervioso que ha tardado casi año y medio en curárseme y aún ahora me
vuelve a la menor emoción… en vista de lo cual, procuro evitarlas todo lo que
puedo.
¿Te dije que en Berlín había visto a Prieto, que ahora es allí Secretario de la
Embajada, y que me preguntó por ti con mucho afecto? En Berlín, en el Congreso,
conocí a la primera mujer (la única legítima) de Gómez Carrillo, y nos hemos hecho
un poco amigas, mejor dicho ella se ha hecho amiga mía, porque a mí me trae
completamente sin cuidado: pero vive en Niza y se ha empeñado en sacarme de
mis casillas, y de cuando en cuando viene a buscarme en su automóvil y damos

15
En ruso, transcrito al alfabeto latino, “abuelas”.
16
En ruso, transcrito al alfabeto latino, “de campo”.

230
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

algunos paseos juntas. Es un poco literata y tiene mucho dinero, porque es hija de
un Presidente de la República del Perú. Se empeña en que este invierno haga un
poco de vida mundana y vaya con ella a los teatros y a los casinos. Probaré un
poco, por probar de todo, pero me parece que no me gustará. Estoy demasiado
acostumbrada a mi bendita soledad.
Tú, ya que estás en calma y con la vida asegurada por una temporada (¿qué
sueldo te dan?), procura descansar y cuidarte. Los últimos tiempos en New York
deben haber sido para ti, por lo poco que se traslucía en tus cartas, de terrible
fatiga nerviosa. ¡Descansa! Olvídate de todo lo que no sea la rutina diaria y la vida
material. Come bien, duerme mucho, lee algo, haz un poco de sport. Ese aire vivo y
fresco te sentará muy bien y te dará optimismo. Descansa, siquiera un año o dos,
para luego volver a tomar carrerilla. Todavía tienes muchísima vida por delante.
Me dices que ahí pasaríamos bien el tiempo. Así lo creo. Espacio,
montañas, tranquilidad… El ideal para mí. Dices que acepte tu invitación. Si me
decido a cruzar el mar y a ir a América, de seguro iré a pasar contigo una larga
temporada; pero por ahora aún tengo que trabajar un poquito en Europa. De todos
modos, no hay nada imposible. No sé si el aire seco y la altura me sentarían tan
bien como a ti, porque, por los síntomas, lo que va a flaquearme en la vejez es el
corazón: el año pasado, estuve unos pocos días en Chamonix, y una noche me puse
tan mala que creí llegado el último instante de mi vida, y tuve que llamar para que
me trajeran hielo para ponérmele en la cabeza y agua hirviendo para meter los pies
y las manos. Verdad es que había tomado unas gotas de yodo que me había
recetado Sandoval para ver si adelgazaba un poco, y las dos cosas, altitud y
medicamento, contribuyeron; por lo que se ve, lo que me sienta bien es la orilla del
mar. Bueno, el porvenir dirá: la vida se hace y se deshace sola sin que podamos
desviar su dirección ni detener su paso; lo esencial es conservar salud de cuerpo y
de espíritu.
Mi madre y Nati siempre que me escriben me preguntan por ti y me
encargan te envíe un abrazo. Nati está siempre malucha, aunque últimamente ha
mejorado un poco. Mi hermano José María, el médico (no sé si ya te lo he dicho) se
ha casado con su criada, una paleta astuta que ha querido ser señora. Mi madre lo
ha tomado bastante a mal; a mí me da lo mismo, porque es un hermano que nunca
me ha sido simpático. Mi hermano Alejandro va a tener otro crío: el sexto de los
vivos, y ha perdido uno de los empleos que tenía, así es que tengo yo también que
cargar a medias con la familia hasta que encuentre otra cosa, porque no gana el
infeliz ni para comer. Este que es bueno tiene una suerte perra.

231
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

Creo que no tengo más que contarte. Mucho me alegraré como puedes
figurarte de que The forgotten song 17 llegue a representarse: pero no lo tomes con
demasiado calor. En el teatro, llegan las cosas precisamente cuando se ha dejado
de esperar en ellas. Escribe. Cuídate. Procura ser feliz a toda costa. Muchos muchos
abrazos con el mayor cariño.
María

9.
Madrid, 24 diciembre 1929
¡Felices Pascuas y un abrazo muy fuerte! ¡Gricha miley! Te sorprenderá
recibir mi carta de Madrid. Quise haberte escrito antes de salir de Cagnes, pero los
últimos días fueron un vértigo de cosas que hacer, y en el viaje tampoco he tenido
una hora que pudiera llamar mía: He venido en automóvil con la ex ‐esposa de
Gómez Carrillo (en el Ateneo tenían razón respecto a su valor literario e intelectual,
pero es una buena mujer y he preferido hacer el viaje con ella a venir en el tren).
Hemos estado viajando casi dos semanas: primero fuimos a visitar Nîmes y
Carcassonne, dos ciudades francesas que yo quería conocer. Luego fuimos a
Barcelona a visitar la Exposición: allí hemos estado cinco días sin poder dar más que
un vistazo rápido porque la Exposición es realmente una cosa magnífica y haría
falta más de un mes para visitarla completamente. Después bajamos por la costa a
Valencia y de Valencia nos vinimos a Madrid donde hemos llegado hace tres días.
Yo he estado muy bien durante todo el viaje pero al llegar a Madrid me ha entrado
la grippe como todos los años. Ayer y anteayer he estado en cama, hoy ya me he
levantado pero todavía no me atrevo a salir porque hace un tiempo horroroso de
frío y niebla. Veremos lo que dan de sí las fiestas de Navidad.
A mi madre la he encontrado muy bien y animada; a Nati como siempre
muy malucha (hoy está en cama con una jaqueca horrible) y gruesa como no
puedes figurarte: casi tanto como mi madre. Dice que desde que me marché de
aquí en el mes de abril apenas ha salido de casa una docena de veces. Da verdadera
pena verla. Gregorio está con la compañía en Bilbao y vendrán aquí el día 8 de
enero a trabajar en el Teatro Infanta Beatriz. Yo no quería que hubiesen venido,

17
Literalmente, La canción olvidada, probablemente el título de la opereta de que hablaba
en las primeras cartas. Portnoff la publicó en 1936, como hemos señalado: “The Forgotten
Song: Lyrical play in six scenes, by Gregorio Martínez Sierra and George Portnoff” (pp. 69‐
135), junto con otra obra exclusivamente suya, “Divine Treasure: A play in four acts and
twelve scenes, by George Portnoff”: George Portnoff, Gregorio Martínez Sierra, Divine
Treasure, Boston, Meador Publishig Company, 1936 (135 pp.).

232
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

porque en Madrid están muy mal los negocios y perderán dinero seguramente,
pero Gregorio se ha empeñado en venir no sé por qué. En primavera se van otra
vez a Buenos Aires. Yo pienso estar aquí como de costumbre hasta fines de marzo,
aunque echo mucho de menos mi jardín, que cuando me vine se quedaba
hermosísimo y lleno de flores. Tú ahora ahí tendrás nieve y podrás patinar. ¿Has
visto a los indios? Precisamente antes de salir de Cagnes he leído mucho sobre
Arizona porque el Magazine de la Sociedad Geográfica le consagró un artículo
larguísimo con mapas y preciosas fotografías. No puedes figurarte lo que me alegra
que estés en país tan hermoso y que debe ser tan sano. ¿Con quién y cómo has
pasado las Pascuas? Aquí no las celebramos absolutamente nada: ya faltan
demasiados en la familia para que tengamos valor de celebraciones. Cenaremos mi
madre y yo solitas y como ni a una ni a otra nos gusta el turrón, no nos
enteraremos de que Christmas Eve 18 está pasando. Además en España cada vez se
van celebrando menos estas fiestas tradicionales. A pesar del clericalismo, somos
un país demasiado escéptico. No he oído ni un solo tambor.
Creí haberte podido enviar una buena noticia financiera: Había jugado un
vigésimo entero a la Lotería de Navidad y, como todos los años, te había reservado
tu parte, pero –también como todos los años– no nos ha querido tocar. No hay
modo de hacerse rico de repente.
Hice tu encargo del libro antes de salir de Cagnes: como era tan especial
hubo que pedirle directamente a Toulouse al editor y yo dejé órdenes en la librería
para que en cuanto llegara te le remitieran directamente. Ya me dirás si te ha
llegado. Uno de estos días, en cuanto Nati esté mejor y pueda dármelas, te
mandaré las traducciones. No hace falta que mandes dinero para los encargos
hasta que hayas ahorrado un millón. El dollar le he guardado y cuando llegue la
primavera, compraré con él una planta para el jardín.
Te dejo, porque como es el primer día de convalecencia se me va la cabeza
un poquito la cabeza (sic). Otra vez felices Pascuas y Año Nuevo. Muchísimos
abrazos con el mayor cariño. Mi madre y Nati te envían mil cosas cariñosas y se
alegran de que hayas mejorado un poco de situación y de salud. Ya sabes que en
Madrid se te quiere de veras. Otro abrazo muy apretado.
María

10.

18
Nochebuena.

233
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

Cagnes 24 abril 1930 19


Miley! Tu carta del 6 de este mes ha llegado a Cagnes al mismo tiempo que
yo, es decir hace dos días, y me apresuro a contestarte puesto que, según dices,
estás sin noticias mías. Te he escrito desde Madrid dos veces, la última al mismo
tiempo que te enviaron el paquete de comedias españolas que pedías. Dime si
éstas, al menos, las has recibido o si también se han quedado en el amino. Bueno,
ahora que ya estoy otra vez tranquila en Cagnes, la correspondencia tendrá un
poco más de regularidad, porque la vida en Madrid, sobre todo estando allí
Gregorio, es una especie de vértigo con visitas, cosas que corren prisa y que hay
que escribir, etc., en total que acaban por volverle a uno loco. Ahora, Gregorio ha
vuelto con su compañía a Buenos Aires, y al día siguiente de embarcar él,
embarqué yo también para Cagnes y aquí me tienes. Ahora tendré que trabajar
cuatro o cinco semanas porque me falta escribir el último acto de una comedia que
hemos empezado en Madrid, y en cuanto la termine, me dedicaré al dulce “no
hacer nada” que es por el momento lo que más me ilusiona en este mundo. Mi
jardín está un poco descuidado, pero muy hermoso porque todos los árboles han
crecido muchísimo y ahora, en cuanto me quede libre de trabajos literarios, pasaré
un poco el tiempo plantando flores y cuidándolas.
La salud no es mala: este invierno, como siempre en Madrid, había
engordado un poco demasiado, y tenía ahogos, porque al parecer tengo demasiada
grasa sobre el corazón, pero hace un mes que me he puesto un poco a régimen y
con el ejercicio que haga en el jardín y los baños de mar que empezaré a tomar en
cuanto haga un poco de calor espero volver pronto a mi volumen normal: en
cuanto esté elegante de línea, me retrataré para enviarte mi bella efigie. Esto es
todo lo que de mí puedo contarte. ¿Y tú?
En la última carta que recibí aquí en Cagnes y en la que he recibido este
invierno en Madrid, me decías que estabas un poco enamorado y hasta dejabas
entrever ciertas intenciones de casarte. No sabes lo muy de veras que me alegraría
que todo eso fuera verdad. Personalmente no soy muy partidaria del matrimonio, y
si fueses mujer, no me gustaría que te casases, pero siendo hombre es muy
distinto, y sobre todo tú que tienes verdadero espíritu de hogar y que no has
nacido para poder vivir feliz estando solo, y que además tienes todavía por delante
muchos años de vida. No dejes de decirme lo que haya de este asunto y dime si la
novia es bonita y sobre todo si es inteligente. Ya sabes que muy de veras deseo que
encuentres la seguridad de una vida sentimental tranquila y decidida. No sé qué
idea tendrán las muchachas americanas del matrimonio, y tal vez hubiera sido

19
Escrita a máquina.

234
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

mejor para ti hacer pareja con una rusa, que tuviera tu mismo modo de
comprender la vida, pero, en fin, en América, el matrimonio no es cosa tan
definitiva e irremediable como en Europa y si, de un modo o de otro, puedes pasar
unos cuantos años felices, eso es lo esencial y eso irás ganando, ya que la vida es
corta y que, al final, no hay más remedio que morirse. Muchas veces te he oído
decir que se debe aprovechar de la vida todo lo bueno que pasa. Por lo cual,
puedes y debes poner esta filosofía en acción.
Háblame, sobre todo, de tu salud, que es el número uno en las cosas
importantes de la vida.
No sé si Nati te habrá escrito: se ha pasado el invierno diciendo que quería
escribirte, pero verdaderamente está siempre tan malucha y tan neurasténica que
no sé si habrá tenido valor para ello. No creas que, aunque no te escriba, deja de
tenerte el cariño de siempre. Infinitas veces hemos hablado de ti y se preocupa por
todo lo tuyo, pero le falta valor para coger la pluma, y con todos sus amigos queda
mal por no escribir.
Noticias de Madrid pocas puedo darte. La única un poco importante es que
se ha muerto el padre de María Rodrigo de un cáncer no sé si en el estómago o en
el pulmón. Todas las demás amistades siguen impertérritas en el mismo estado en
que las dejaste. La vida cambia poco en España, aunque varíe la forma de gobierno
de cuando en cuando. A mí, personalmente, cada vez me interesa menos mi
aburridísimo país, y si no fuera por mi madre que no quiere salir de allí y que, al
parecer, desea verme de cuando en cuando, quitaría la casa y no volvería por allí
más que unas cuantas semanas cada dos o tres años.
No me dices nada de tus asuntos teatrales, lo cual me hace suponer que
siguen paralizados. ¿No hubo nada de El pavo real como película? ¿Y de tu
opereta? Todas las cosas teatrales necesitan siempre y en todas partes una
paciencia infinita. Yo ya estoy un poco cansada de escribir comedias, y si se
arreglan ciertos proyectos que Gregorio tiene entre manos (de los cuales no quiero
hablar hasta ver si se realizan) cambiaré de oficio y escribiré films que es mucho
más fácil. Puede que este verano vaya unos cuantos días a Alemania para ver si
puedo conseguir que representen allí Las golondrinas como ópera. Ya se ha
representado así en el Liceo de Barcelona y ha tenido un gran éxito. De todos
modos tú, hasta el mes de noviembre, escríbeme a Cagnes, donde o estaré yo, o si
he salido por unos cuantos días, me esperarán las cartas. Ahora (creo que ya te lo
dije) tengo para cuidarme la casa una señora belga muy simpática y muy cuidadosa,
y además me he traído de Madrid una pobre mujer que nos servía de asistenta y
que se ha quedado viuda con un chiquillo de dos meses, así es que nunca falta
gente en la casa. Además tengo mis seis gatos, que son casi personas.

235
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

Escríbeme. Cuídate mucho. ¿Te has naturalizado americano? Mucho me


alegraría, porque así si algún día ahorrabas para el viaje, podrías venir a Europa con
la seguridad de pertenecer a un país archi‐burgués, y de poder volver ahí a ganar
otra vez dinero. Mucho me gustaron las postales que me enviaste de tu Arizona.
Envíame más. No me olvides. Procura ser un poquito… o un muchito feliz. Ya sabes
que esa sería mi alegría más grande.
Muchos abrazos con el mayor cariño.
María

11.
Cagnes, 8 junio 1930 20
Gricha miley! Recibo tu carta del 21 [de] mayo, y te contesto
inmediatamente para que mi silencio no te obligue a hacer cavilaciones. Por lo
visto, no certificando las cartas, es casi imposible que lleguen.
No te molestes porque Nati no te escriba. No escribe a nadie
absolutamente, y queda mal con las personas a quienes más quiere con tal de no
escribir una carta. Dice que le es “absolutamente imposible” y, como a Dios gracias,
es super‐neurasténica, es muy posible que sea verdad. Mil veces hemos hablado de
ti con el cariño de siempre. Mil veces ha dicho que comprende que te debiera
escribir, ¡pero que no puede! ¡Qué se le va a hacer! Si alguna vez vuelves a Europa,
te convencerás de que no ha cambiado para ti en lo más mínimo.
Sí que estoy despreocupada. Alegre, no demasiado, porque a mi edad, las
alegrías son cosa exótica, pero triste no lo estoy tampoco. He pasado unos cuantos
años de mala salud, pero ahora vuelvo a estar bien, y el estado del cuerpo se refleja
en el espíritu (ya sabes que yo creo que todo es uno y lo mismo). Además, en este
rincón del mundo, hay dos cosas que me sientan perfectamente: la temperatura y
la soledad. Este calorcito intenso y un poco húmedo que a otros les aplasta, a mí
me descongestiona y me consiente respirar a gusto. En Madrid y en todos los sitios
altos, me ahogo un poco. No sé si será fenómeno pasajero de lo que llaman cambio
de edad o será que el corazón esté un poquito echado a perder. No tiene
importancia, y como te digo aquí me siento bien.
Gregorio ha vuelto a Buenos Aires y tendrá que volver siempre, si no deja el
negocio teatral, porque España está no sólo para el teatro sino para toda clase de
negocios, en ruina absoluta. Ya puedes darte cuenta de ello por el hundimiento de

20
Escrita a máquina.

236
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

la peseta, que no llega a valer sesenta céntimos oro. La dictadura nos ha arruinado
por completo y ha dejado el país en tal desorden financiero que se necesitarán
muchos años para ponerlo en orden, así es que, positivamente, con lo que se
puede ganar en España, es imposible vivir. Gracias a que nosotros hemos
empezado a estrenar en el extranjero, y así se puede resolver la situación como
autores: pero, como empresarios, no hay modo de arreglárselas sino pasando el
mar. Yo tengo muchos deseos de que Gregorio deje la empresa, porque está
fatigadísimo y necesita descansar un poco si quiere vivir unos cuantos años. No sé
si lo conseguiré.
Me parece que a principios de invierno estrenaremos Canción de cuna en
París: por lo menos, ya he firmado el contrato con el Director del Studio de los
Campos Elíseos. Es un teatro pequeñito, pero muy artístico, así es que dinero no
espero dará mucho, pero por algo se empieza y lo esencial es haber estrenado la
primera vez 21 .
Me he reído al leer que no te casas porque las americanas tienen “their
own way”, porque como tú también eres bastante testarudo…! En fin, si no es por
una gran pasión, no te cases. No es que me contradiga, es que, en realidad, a los
hombres les conviene casarse y a las mujeres no. Es uno de los muchos problemas
paradójicos e insolubles de la sociedad contemporánea… En fin, lo esencial es tener
salud. Aprovecha bien la estancia en el sanatorio, pero no te dejes hacer herejías
en el oído, porque el que oigas más o menos, supongo yo depende sobre todo del
estado general de salud. Ya sé que ese clima es estupendo. Tiene fama en el mundo
entero. En cuanto esté un poquito guapa, me retrataré. También te enviaré unas
cuantas fotos del jardín que va estando ya hermosísimo, porque aquí los árboles
crecen deprisa. Ahora mi casa parece una inclusa. Tengo en ella un chiquillo de tres
años que ha recogido –porque es hijo de madre sin padre conocido y la madre
tiene que trabajar– la señora belga que me cuida la casa, y tengo otro de tres
meses, hijo de la asistenta que tenía en Madrid, a la cual se le murió el marido de
repente a los veinte días de nacer el chico, y yo me he traído al chico y a la madre.
De modo que con dos chicos y seis gatos, ya tengo donde hacer observaciones
sobre la inteligencia comparada de humanos y felinos. Hasta ahora, me parecen
mucho más inteligentes los gatos, pero ¡Dios dirá!
Muy bien me parece que seas americano. Es nacionalidad de mucho postín
y da una libertad absoluta y consideración en todas partes… sobre todo, si se
acompaña de unos cuantos dollares. That is the question!

21
Como ella misma confirma en más adelante, este estreno parisino de Canción de cuna no
se llevó a cabo hasta el 3 de diciembre (carta 13).

237
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

¿Qué es de tu hermana? ¿Sigue en Canadá?


No sé cómo no te han llegado las comedias. Las envió Julio en paquete
certificado. Escribiré para que te las vuelvan a enviar.
Cuídate. No te cases, pero pásalo bien. Muchos, muchos abrazos con el
mayor cariño.
María

12.
Cagnes, 12 septiembre 1930 22
Dearest! Recibo tu carta del Sanatorio. No me gusta demasiado que te
hayan puesto a dieta absoluta. En la letra, se ve que te están dejando
absolutamente débil, y luego te va a costar Dios y ayuda reponerte. Estos métodos
de matar de hambre me dan mucho miedo, sobre todo tratándose de hombres,
porque luego les entra la anemia y no hay quien lo arregle. Por lo tanto, ahora que
estás de vuelta a la normalidad y al trabajo, te ruego no exageres en lo de no
comer. Yo bien quisiera seguir un régimen para no engordar –puesto que la moda
exige cada vez más esqueleticismo (sic)– y aunque no soy coqueta, me da un poco
de rabia que ningún traje me siente bien, sobre todo pensando que en mi juventud
la moda era ser gorda y ningún traje me sentaba bien porque entonces era
demasiado delgada. Bueno, como comprenderás, todo esto es broma, porque, en
resumidas cuentas, me da lo mismo tener la línea un poco más o menos
fashionable. Todavía no soy un monstruo. A fuerza de ejercicio en el jardín, cavar,
rastrillar, etc. etc. consigo no pasar de la respetable suma de 74 kilos. Por lo demás,
aparte algunos ahogos que dependen de la edad más o menos crítica, mi salud es
buena, mucho mejor desde luego que la de todas mis amigas más jóvenes que yo.
Yo soy la única que puedo dar grandes paseos sin cansarme, subir cuestas sin
ahogarme y pasarme un día entero sin comer sin morirme de debilidad. Lo único
que no puedo soportar es la falta de sueño. Sigo tan dormilona como siempre. No
me quejo, porque estoy convencida de que al mucho dormir debo haber
conservado el equilibrio necesario en todas las contrariedades inevitables de la
vida. Come y duerme sin exageraciones, pero, por el amor de Dios, no exageres
sobre todo en el no comer. Los médicos de ahora son muy bandidos, y lo que se
proponen no es curar al enfermo, sino tenerle en un estado de “media salud”
siempre con algún o algunos achaques que les permitan saquearle a gusto. Yo, hace

22
Escrita a máquina.

238
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

mucho tiempo que me cuido sola, sin hacer caso a médico ninguno y hasta ahora
me va bastante bien.
No me he retratado formalmente todavía, porque aún no me he
encontrado lo suficientemente bella, pero en el jardín me han hecho unas cuantas
instantáneas y te envío las dos mejores para que, aunque un poco confusa, tengas
una idea del aspecto actual de mi ilustre persona. Pienso comprarme un Kodak un
poquito más grande y entonces mandaré hacer algunas de diferentes sitios del
jardín, para que veas lo precioso que se ha puesto. Parece mentira que en cuatro
años y medio –el tiempo que hace que empecé a plantarle–, haya podido ponerse
tan hermoso: verdad que aquí los árboles crecen con rapidez sorprendente. Ya
parece un pequeño bosque, y todo el que pasa por delante se detiene en la verja y
dice: “–How beautiful!”. Hay que advertir que casi todos los que pasan son
ingleses.
Te hablo del jardín porque es en realidad mi vida. Ahora estoy en una crisis
de no poder escribir. No sé si será que se me ha terminado la parte de sustancia
gris necesaria para la escritura o que la estoy reponiendo. Sea lo que quiera
necesito descansar a la fuerza, y, por lo tanto, me ocupo del jardín casi
exclusivamente. Este verano he hecho algunas excursiones en automóvil a los
pueblos de alrededor, unos días a la montaña para disfrutar del paisaje, otros a los
sitios elegantes para conocer un poco la vida de casinos y dancings. Ha hecho un
verano estupendo, fresquito (relativamente), y estas playas han estado llenas de
ingleses, americanos, alemanes, suecos, etc. Antes, en verano, la Costa Azul estaba
muerta, pero ahora la gente se ha cansado de pasar frío en las playas del Norte, y
viene aquí a vivir tumbada al sol casi completamente en cueros… Con eso va
ganando la anatomía humana.
No sé si te he dicho en mi carta anterior (he perdido casi por completo la
memoria de las cosas recientes) que este invierno se estrena Canción de cuna en el
Studio de los Campos Elíseos en París. Ahora hemos estrenado en Buenos Aires una
obra nueva, Sortilegio 23 , en la cual, por lo visto, gasté toda la sustancia gris que me
quedaba y que afortunadamente parece haber tenido grandísimo éxito. Ahora,
están allí en revolución, con lo cual me figuro que el negocio teatral será un
completo desastre. ¡Paciencia!
Por fin, ¿no resultó nada de las gestiones para hacer película de El pavo
real? Y de Pedro de Córdoba, ¿no has vuelto a tener noticias? Ahora mismo recibo
una cara de una sociedad de Jesuitas de Chicago pidiendo autorización para montar

23
Sortilegio, “drama en 3 actos” que, por desgracia, todavía permanece inédito, se estrenó
en el teatro Martí de Buenos Aires el 18 de julio de 1930.

239
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

El reino de Dios como espectáculo de Cuaresma (Lent) para los fieles devotos. Tiene
gracia…
Sí, me gustará que me envíes revistas, sobre todo House and Garden. Y
muchas gracias por anticipado.
No te puedo enviar ninguna flor ni hojita de olor en la carta, porque en este
momento está tronando a más no poder y cayendo un perfecto diluvio, así es que
todo está mojado.
Cuídate, cuídate, cuídate… sin hacer demasiado caso de la Facultad. En esto
de comer, no siendo un loco, cada uno siente mejor que nadie lo que necesita.
Dime cómo estás de verdad, y no te fatigues demasiado. Muchos, muchos abrazos
con el mayor cariño.
María

13.
(Membrete del Studio des Champs‐Élysées)
Paris, le 18 Novembre 1930
Miley! Te escribo desde París, donde he venido para asistir a los ensayos de
Canción de cuna, que debía estrenarse en este teatro el día 25 del corriente pero
por dificultades de interpretación se retrasa hasta el día 3 de diciembre 24 , lo cual

24
En efecto, según la información de ABC (“En el extranjero. Canción de cuna, de María y
Gregorio Martínez Sierra, 03‐12‐1930, p. 45), ese día tuvo lugar la “representación general”
de la obra, traducida por los señores Koeckert y Madany. El periódico resaltaba además que
se anunciaba como escrita por María y Gregorio Martínez Sierra:
“La señora de Martínez Sierra, que ha venido especialmente a París para
asistir a los ensayos, se encuentra muy complacida, en la víspera del estreno,
del entusiasmo y la comprensión que ha puesto en su trabajo la compañía. Sólo
parcialmente hay novedad en el reparto, pues algunos de los intérpretes son
los mismos que representaron la obra hace dos años en Ginebra. Lénormand
vio entonces el estreno de Canción de cuna y se apresuró a recomendarla para
que el público de París llegara a conocerla. De estas gestiones, mientras no se
abocara a un feliz resultado, no se dijo nada al autor o a los autores. Porque, en
efecto, se da el caso de que la cartelera consigna al pie del título, junto al
nombre de Gregorio, el de su esposa.
–¿Cómo así? –hemos interrogado a la señora de Martínez Sierra.
–Por cuestión de intereses –nos responde–. Hasta ahora
habíamos mantenido el secreto en España de mutuo acuerdo, pero de
mutuo acuerdo también hemos comenzado a firmar juntos en el

240
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

me aburre todo lo que te puedes figurar, porque ya sabes lo poquísimo que me


gusta la vida de París, y sobre todo estando sola aquí y en invierno, habiendo
dejado el sol y la luz del cielo y el mar azul en Cagnes. En fin, ¡paciencia! Tu carta
me causó alegría al ver que habías salido de manos de esos médicos ladrones, que
bien he temido acaben contigo. Tú, precisamente, que siempre has necesitado
comer bien para sostenerte. Debes tener una línea elegantísima, pero procura
engordar un poco, que es menos bonito pero más sólido.
Tengo un gran disgusto. Nati hace ya mucho tiempo que está malucha y
con grandes hemorragias, pero teniendo médicos en la familia siempre está uno
creyendo que no pasa nada. Por fin viendo su malestar he conseguido se haga
reconocer por un especialista amigo y serio, y resulta que tiene un fibroma en la
matriz y que no se le puede operar porque con la desviación de la columna
vertebral tiene fuera de su sitio el corazón –lo cual le proporciona los ataques que
creíamos de nervios– y sería peligrosísimo darle el cloroformo. Ella esto último no
lo sabe. Le van a tratar el tumor con radio a ver si se resuelve: en fin, otra
enfermedad incurable que empieza en la familia, y ésta en persona tan querida y
tan digna de mejor suerte. La vida es bien triste. Mi madre está bien a Dios gracias
aunque ya nunca sale de casa. Tiene el espíritu tan joven como siempre. Yo, en
cuanto se estrene Canción de cuna, me voy a Madrid a hacerles un poco de
compañía.
Gregorio está ahora en Montevideo, es decir, ha estado hasta el 15 y
supongo que ya habrá embarcado para Europa. Ha disuelto la compañía porque los
negocios teatrales se han puesto imposibles y él está cansado y un poco enfermo, y

extranjero, para proveer todos los aspectos relativos a la comunidad de


bienes en el matrimonio.”

La crítica habló de “un éxito franco, decisivo”, como confirma María en


la carta siguiente. Véase “El estreno de Canción de cuna”, ABC, 04‐12‐1930, p.
43; y “Canción de cuna, en París”, ABC, 18‐12‐1930, p. 16. Como nota curiosa, el
mismo diario informaba meses después de que su protagonista, Susana
Delorme, había ingresado en un convento tras casi un año interpretando el
papel de Teresa, la niña abandonada en el torno y educada por las monjas.
(“ABC en París. La protagonista francesa de Canción de cuna ingresa en un
convento”, ABC, 24‐10‐1931, p. 35).
La traducción francesa se publicó en 1931: Gregorio et María Martínez
Sierra, Le chant du berceau (traduction Mrs. Coeckert et Madany), Paris: Impr.
de L’Illustration (La Petite Illustration, nº 534. Théâtre n ° 279), 1931; en 1936
se reeditó de nuevo en Paris (Impr. SILIC, 1936) como “comédie en deux actes,
en prose, traduite de l’espagnol par C. Coeckert et Madany; avant‐propos de
Gérard Batbedat”.

241
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

necesita descansar. Puede que haga unas películas, porque yo por el pronto, no
tengo gana de escribir. Como ves, todo se encuentra en estado de transición e
inseguridad.
En cuanto se estrene Canción de cuna, si gusta, te escribiré. La
interpretación no es sobresaliente pero no está mal: el teatro es pequeñísimo y
muy íntimo. Te dejo, porque me llaman para no sé qué grave problema escénico.
Un abrazo con el mayor cariño… ¡Y cuídate! Otro abrazo.
María

14.
Madrid, 14 de febrero 1931 25
Gricha miley! He tardado en escribirte porque quería darte contestación al
asunto de la impresión de tu tesis 26 y hasta hoy no ha podido traerme Julio el
presupuesto que te adjunto. Como ves no es nada barato: Cuatro mil quinientas
veinte pesetas (los precios de la imprenta han subido casi un ciento por ciento
desde que tú te fuiste). Además todas las artes gráficas están en huelga hace más
de un mes, y no hay probabilidad de que la huelga se arregle, por lo cual en mucho
tiempo no podrán imprimirse libros. Además, la situación de España no incita a
emprender ningún trabajo, porque no hay seguridad ninguna de que pueda
terminarse con bien. Además, parece que en los Estados Unidos ponen grandes
dificultades a la entrada de libros impresos en Europa. Por todo lo cual, te aconsejo
lealmente que hagas imprimir la tesis en los Estados Unidos. No te puedo hablar
claramente de la situación política española por temor a que la carta no llegue.
Aún no he leído la tesis, porque Julio la ha tenido en su poder para que en
la imprenta pudiesen calcular los pliegos y el precio, pero ahora la leeré y te daré
mi opinión sincera.
Nati sigue un poco mejor, pero no gran cosa. Además de su fibroma, que
no se le puede operar por ahora, tiene una grandísima anemia producida por los
tres años que ha llevado perdiendo sangre con terribles hemorragias. Ahora eso ya
se ha detenido con la aplicación de los rayos X y a fuerza de inyecciones, pero está
muy débil, tanto que la mayor parte de los días no puede moverse de una butaca y

25
Escrita a máquina.
26
Se refiere al intento de editar la tesis doctoral de Portnoff en España. Finalmente se
publicaría en Estados Unidos: George Portnoff, La literatura rusa en España, New York,
Instituto de las Españas en los Estados Unidos‐Columbia University, 1932.

242
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

está tomando aceite de hígado de bacalao en grandes dosis. También le han


recetado baños de sol. Veremos si con todo ello se consigue algo.
A propósito de salud. Haz el favor de no ponerte en manos de más médicos
para el oído. Ya sabes que Antonio Tapia es una de las eminencias mundialmente
reconocidas y él te dijo que lo único que se podía hacer era tener higiene y no
meterte en operaciones ni tratamientos raros. Ahora los médicos son unos
bandidos y no quieren –como bien te lo han probado– sino sacar los cuartos con
charlatanerías. Por lo tanto, te suplico que cuando lleguen las vacaciones en vez de
irte a curar otra vez inútilmente, gastes esos dollares en irte a California o a la
Florida y darte buena vida de aire libre, de baños de mar y de sol y de un poquitito
de flirt sin consecuencias, lo cual te sentará mucho mejor que todos los sanatorios
y medicamentos y regímenes que puedan inventar para sacarte los cuartos.
Gregorio, como sabrás, disolvió la compañía y ahora está en California
donde ha ido con la Metro Goldwyn Mayer a ocuparse de películas españolas. Esto
me tiene contenta, porque ya estaba muy cansada de teatros y además el negocio
teatral se ha puesto muy malo en el mundo entero y costaba demasiado esfuerzo
ganarse al vida como empresario. Veremos lo que da de sí el nuevo oficio.
Muchísimo me alegra que hayas hecho las paces con tu hermano. Las señas
de Gregorio, por si acaso necesitas escribirle para algo, son:
METRO GOLDWYN MAYER STUDIOS
CULVER CITY
CALIFORNIA

Escríbele, puesto que sois casi vecinos. Estará allí hasta el 31 de marzo.
Canción de cuna ha tenido en París un éxito loco. El día 20 de este mes será
la 100 representación. Claro que dinero no dará mucho, porque se representa en
un teatro muy pequeño, pero nos ha colocado en Francia en primera línea, y eso
siempre, más tarde o más temprano, tiene su valor comercial. Mucho te hablo de
dinero en esta carta, pero es que la vida se ha puesto tan horriblemente cara y son
tantas y tan urgentes las necesidades que le rodean a uno por todas partes (nadie
de la familia tiene un céntimo y todos los amigos que vienen a casa andan a la
cuarta pregunta y no hablan más que del pícaro dinero) que no puede uno
sustraerse a la preocupación económica. Quisiera uno tener millones para ayudar a
todo el mundo, y no es posible vivir en calma viendo que todos los que nos rodean
no saben cómo salir adelante.

243
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

Bueno, otro día estaré más poética. La salud mía, afortunadamente, es


buena. Mi madre también va tirando perfectamente, aunque sin salir de casa. Claro
que a ella y a mí nos entristece el ánimo ver el estado de Nati y tener la casi
seguridad de que no puede curarse. No sé si te dije en mi anterior que se ha
muerto una de las hermanas de mi madre, la madre de la mudita: no sé si llegaste a
conocerla. La pobre señora era poco simpática, pero a pesar de sus setenta y nueve
años aún tenía deseos de vivir.
No sé si cuando recibas esta carta, España será ya una República. Por si
acaso, apresúrate a cantar la Marcha Real, antes de que pase a la Historia.
Escribe. Cuídate, pero tú solito. Disfruta lo más que puedas de la vida tú
que estás en país próspero aunque conservador. No olvides a los que estamos de
este lado del agua sin saber a qué carta quedarnos. Nati y mi madre te envían un
abrazo. Yo un montón de ellos con el mayor cariño.
María

15.
Madrid, 1º agosto 1931
Gricha miley!¿De dónde puede ocurrírsete la idea de que yo esté enfadada
contigo? Si he tardado algún tiempo en escribirte es que, desde que tenemos
República y yo me he dado al vicio de querer intervenir un poco en el arreglo de
España, los días y los meses se pasan vertiginosamente. Estoy de quehacer
“gratuito” hasta por encima del pelo sin poder marcharme de Madrid, con el calor
de este verano horrendo, con todos mis asuntos personales abandonados… no sé:
a días casi me arrepiento de haberme metido en tantos jaleos de vida pública, y me
da rabia verme retratada en los periódicos donde siempre salgo tan horrorosa. Por
si tenía poco, ahora estoy fundando o queriendo fundar una gran Asociación de
Mujeres (todas las que trabajan) que se llamará Cultura para prepararlas a la vida
política y social creando una especie de Universidad Femenina de Estudios Sociales.
No sé si triunfaré o me estrellaré. Por el pronto, me da un quehacer horrendo.
Además soy Presidenta del Patronato para la Protección de la Mujer (Trata de
Blancas) en sustitución de la Infanta Isabel, y como también lo tomo en serio,
también me lleva la mitad de la vida 27 .
Pero nunca me olvido de ti y siempre estás muy cerca de mi corazón.

27
Sobre todas estas actividades de María al comienzo de la etapa republicana, véase
nuestro estudio “María Martínez Sierra ante la República” (Aguilera, 2006: 47‐120).

244
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

De veras me alegra la noticia que me das de tu boda: ¡Ojalá esta carta con
un abrazo muy apretado y sincero llegue a tiempo de felicitarte con toda el alma!
Tú eres hombre de hogar. Has llegado al puerto. ¡Sé muy, muy feliz! Muchas horas
me ha entristecido, amargado y preocupado la idea de tu soledad, sabiendo lo
mucho que necesitas compañía y cariño. Si venís a Europa, ya sabéis que en España
hay una casa y en Francia otra donde una mamen’ka 28 os recibirá con los brazos
abiertos. Enhorabuena de todo corazón. Escribe contándome todo lo que quieras,
que todo me interesa por ser tuyo. Otro abrazo muy, muy apretado.
María

16.
(Membrete del Hotel Richemond. Genève)
25 marzo 1933
Gricha miley! ¡Enhorabuena por tu hija! ¡Ya eres hombre feliz! ¡Hogar, wife,
hija! No sabes cuánto y cuán de veras me alegro. Felicita también a la mamá. Estoy
deseando ver un retrato de la heredera.
Mucho tiempo hace que quiero escribirte, ¡pero tengo tantísimo quehacer!
Desde que se proclamó la República, puede decirse que no tengo hora mía. Me ha
dado por “hacer España”, yo que nunca me había ocupado de vida pública, y no
dejo de trabajar ni un instante “por el honor del nombre”, ya que todos mis
trabajos no me proporcionan sino el gusto de trabajar: pero de veras, de veras me
gusta esforzarme y poner empeño en algo que no sea para ganar dinero: ya sabes
que la gloria me ha tenido siempre completamente sin cuidado.
Ahora estoy en Ginebra una semana en la Comisión de Protección a la
Infancia y la Juventud, que se reúne una vez al año y de la que formo parte como
delegada del Gobierno Español. Aunque ésta –como todas mis comisiones
políticas– es sin sueldo, pagan el viaje y los gastos de estancia, y algo es algo.
También estuve en Roma en octubre en el Instituto Internacional de
Cinematografía Educativa, también de la Sociedad de Naciones. Y es muy posible
que el mes de junio vaya a París. Entre tanto estoy corriendo España en viajes de
propaganda por mi partido (socialista) hablando en las Casas del Pueblo y en las
Universidades Populares. Es muy interesante y me gusta mucho estar entre el
pueblo y hablar, a veces, en un corral subida en una mesa. La semana pasada
estuve en Villarrobledo (La Mancha), en Alcaraz, en Albacete, en Cartagena. En

28
En ruso, transcrito al alfabeto latino, “mamaíta”.

245
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

cuanto vuelva de Ginebra iré a Granada, volveré a Cartagena, a Hellín, a Almansa.


También he “predicado” en la Casa del Pueblo de Madrid, en el Círculo Socialista
del Oeste. También he dado este invierno una conferencia que hizo mucho ruido en
la serie del Pensamiento político de España que organizó el Ateneo. Hablé después
de Unamuno, llevándole la contra sin nombrarle y fue un alboroto. Ya ves qué
mamen’ka tan oradora te ha salido.
Además he fundado una Asociación Femenina de Educación Cívica y tengo
ya 800 asociadas. Es como un Club, mucho más elegante y mucho más democrático
que Lyceum. Se dan clases de idiomas (francés, inglés, alemán, italiano, ruso), de
Taquigrafía, de Corte, de Derecho, de Biología Sexual. Hay un Curso de Estudios
Sociales que inauguró el Ministro de Instrucción Pública. Yo doy en él una clase de
“Ideas y palabras”, además de dirigirlo todo. Puedes pensar el quehacer que tengo,
porque además soy presidenta del Patronato de Protección a la Mujer (Represión
de la Trata de Blancas) que también da una guerra horrible.
Con todo esto, tengo abandonada mi casita de Cagnes y bien lo siento.
¿Cómo estarán de flores mis naranjos y mis mimosas mientras en Ginebra hace
tanto frío? Este inverno quiero hacer un huequecito de siquiera dos meses para ir a
tomar 60 baños de mar seguidos, que buena falta me hacen. Estoy un poco
cansada y tengo el pelo casi blanco. No sé si te envié mi último retrato (del
pasaporte, porque no me gusta retratarme, como sabes, y no tengo otro). Por si
acaso no le tienes te le envío.
No escribo nada, porque no tengo tiempo y porque estoy cansada de
escribir para teatro.
Gregorio está en Hollywood haciendo películas. Creí que me había quedado
viuda en el terremoto, pero he recibido un cable en que me dice que está bueno y
sano.
Ya te he contado, como ves, toda mi vida. Agitadísima, fatigosa, pero estoy
contenta. Me parece que España va por buen camino y que, a fuerza de trabajar,
dará un buen ejemplo al mundo: antes, cuando salía de España, sentía que éramos
inferiores: ahora, al contrario, siento que somos muy superiores al resto de Europa.
Enhorabuena otra vez por tu niña. Que seas muy feliz ya que motivos y
elementos tienes para ello. ¿Ves como todo llega? Un abrazo a repartir con Lisa y
saludos muy cariñosos para tu mujer. Otro abrazo.
María
¿Sabes algo de tus hermanos?

246
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

17.
(Membrete: Conférence Internationale du Travail. Genève/International
Labour Conference. Geneva) 29
21 junio 1937
Mi querido Gricha: Recibo una carta tuya que me envía Nati desde Madrid,
pero tiene fecha del mes de marzo. Con estas espantables tragedias, los correos
son algo fantástico. Mucho te agradezco tu deseo de saber de nosotros. Hasta
ahora, vivimos, es decir, no nos ha matado ningún casco de metralla. Gregorio está
bien y nunca ha intentado matarle nadie. Estuvo hasta fines de septiembre en
Madrid: luego se fue a Argelia, porque toda la familia de Catalina, menos ella,
naturalmente, estaba en Tetuán en poder de los facciosos y quería ver si podía
sacarlos por mediación de alguna embajada, pero no lo ha conseguido. Hace tres o
cuatro días, tuve carta suya diciéndome que iba a París, pero aún no sé sus señas.
Yo estuve en Madrid hasta principio de noviembre. Entonces, me enviaron como
Agregada Comercial a la Legación de España en Berna, y allí he pasado todo el
invierno. Ahora estoy en Ginebra como Secretaria de la Delegación Gubernamental
en la Conferencia de la Oficina Internacional del Trabajo. Esta termina dentro de
unos días, y después no sé dónde me mandarán, pero de todas maneras puedes
escribirme a estas señas: Mme. María Lejárraga. Office Comercial d´Espagne.
Amthausgasse 24. Berne (Suiza), porque allí sabrán siempre dónde estoy y me
mandarán la carta. De salud estoy bien, aunque muy viejecita. El otro día encontré
aquí en Ginebra a una señora de Rosental que dice te conoció en Galicia y que me
dio recuerdos para ti. No te hablo del horror de la situación española. ¿Para qué?
Esta aventura no tiene nombre y la infamia de las naciones que consienten que
Alemania e Italia nos estén destrozando en combinación de unos cuantos generales
traidores y obispos sin vergüenza es demasiado grande para que pueda
comentarse. ¡Qué farsa la Sociedad de Naciones y qué cobardía la de los Gobiernos
inglés y francés! Estoy segura de nuestra victoria final, pero ¿cuánto durará el
martirio de España? Nati vive en Madrid de donde no ha querido salir, aunque
están a diario cayendo obuses. Figúrate lo que ya puede quedar de la ciudad
bombardeada casi a diario desde el mes de octubre. La primer (sic) bomba que
cayó sobre Madrid destruyó nuestro depósito de libros y destrozó más de treinta y
cinco mil ejemplares de nuestras obras, que se han evaporado. La casa que
Gregorio tenía en el Parque metropolitano está completamente deshecha por las
bombas y la del barrio de Tetuán donde estaba el depósito de todo el material de
teatro también: así es que todo lo poco que se había podido ahorrar en una vida de
29
Escrita a máquina, en un sobre con este remite: Mme. María Lejárraga. Secretaire de la
Delegation Gouvernemental a la Conférence du B.I.T.

247
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

trabajo ha desaparecido. En fin, estas son dificultades individuales que poco


importan ante la inconmensurable tragedia de España. Mi madre murió hace año y
medio, pero esto ya te lo comuniqué yo por carta desde Madrid y me contestaste
dándome el pésame: sin duda se te ha olvidado puesto que me preguntas por ella.
De mis hermanos, no queda ya más que Alejandro. Uno de sus hijos, el mayor, está
luchando en el frente y ya es teniente (con diecinueve años) porque le han herido
dos veces. Ahora ha hecho los estudios para piloto aviador y hoy me dice Nati que
irá a Rusia a acabar de aprender. Tenemos dos sobrinos desaparecidos, uno
fusilado. Carabanchel ha desaparecido del mapa. Alejandro y todos lo suyos están
en Madrid donde han pasado el invierno viviendo con arroz cocido en agua y
naranjas. Ahora tienen lechuga y tomate. Yo, por medio de la Legación, he podido
mandarles de cuando en cuando algún paquete de víveres, pero poca cosa, porque
las comunicaciones son sumamente difíciles. Parece que el abastecimiento de
Madrid va empezando a mejorar un poco. Nati, como vivimos en Chamartín, ha
podido, con grandes trabajos, conservar seis gallinas y ha tenido algún huevo y ha
sacado diez pollitos: en estos tiempos, esto es un tesoro. Ahora carecen casi en
absoluto de jabón y eso es horrible. En Madrid son heroicos: admira el tono de las
cartas de todos –sobre todo de las mujeres– que escriben desde allí. Puede que nos
veamos porque es posible que me manden a U.S.A. a dar conferencias. Ya el mes
pasado estuve a punto de ir al Canadá, pero a última hora, no se arregló. Ya te
tendré al corriente. Muchas gracias por tus ofrecimientos. Ahora, materialmente,
no necesito nada, pero ¿quién sabe, si esta tragedia sigue, en qué pararemos
todos? Muchos, muchos recuerdos para tu mujer y un beso para tu Lisa. Con
mucho cariño,
María
La madre de Gregorio murió hace dos años y su padre hace un mes. Pepita está en
Madrid. Enriqueta había ido a Galicia al empezar la guerra, y no hemos vuelto a
saber de ella. 30

18.
(Membrete de la Compañía Cómico‐Dramática Gregorio Martínez Sierra)
Niza, 11 de octubre de 1937
Mi querido Gricha: Ha llegado el momento de que yo te pida un favor.
¿Conoces alguna casa editorial americana que edite libros en español? ¿Podrías
ponerme en relación con ella? Quisiera hacer traducciones. Ya sabes que puedo

30
Esta posdata, escrita a mano.

248
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

traducir con absoluta facilidad del inglés, del francés, del italiano y del ruso –no
cuento con el catalán y el portugués porque no creo que interesen por ahí los libros
escritos en estas dos lenguas. No te hablo de la calidad de mi trabajo por no darme
tono, pero tú sí puedes hablar de ella. He traducido del inglés a Shakespeare, del
francés a Musset y a Maeterlinck, entre otros, del italiano al Dante, etc., etc.
Tengo que ganarme la vida y ahora no se puede pensar en teatro. Tenía un
cargo del Gobierno: Agregada Comercial en la Legación de Berna y le desempeñaba
muy bien, porque, aunque parezca extraño, soy Profesora de Comercio y
especialista en Economía Política, de la cual he explicado dos cursos con mucho
éxito: pero motivos políticos, por no darles otro nombre más feo, me dejaron
cesante hace ya cinco meses. Tal vez el Gobierno se acuerde de mí para otra cosa,
pero tales empleos siempre son eventuales, y quiero ganarme la vida con “lo mío”.
Te parecerá cosa inferior a mi “categoría” que quiera traducir, pero no es así:
también traduciendo se puede hacer obra de arte: ahí están para demostrarlo las
maravillosas traducciones que Carlyle hizo de Goethe. Algo muy bueno haría
también yo: el mercado de España está por ahora muerto, pero el de Sudamérica
está vivo.
Podría traducir de 300 a 400 páginas al mes. Podría hacer un contrato o por
un tiempo dado: los dos o tres años que aún durará lo de España o por un número
de libros a entregar en plazos determinados. Sólo pondría dos condiciones: 1ª: que
me pagasen decentemente, ya que –dejando aparte el valor más o menos
convencional de mi nombre en el mercado literario– la mercancía que ofrezco es
realmente de “primera calidad”, y la 2ª: que los libros que me den a traducir sean
buenos: Literatura –en prosa–, Historia, Filosofía (excepto la Metafísica que no
entiendo ni quiero entender), Geografía o Economía Política.
No te dé pena pensar que, al filo de los sesenta años –cuando parecía
llegada para mí la hora de descansar– tenga que seguir en la tarea “para vivir”
como cuando tenía veinte. Esto casi me rejuvenece, y el trabajo me gusta, sobre
todo este de traducir buenos libros, porque en el pensamiento ajeno descansaré
del pensamiento propio. A cada traducción podría ponerle un prólogo, a condición
de que los tales prólogos quedasen de mi propiedad para formar con ellos un libro
que tengo en proyecto y que llevaría por título Descanso en el pensar.
No te digo que te agradeceré mucho que te ocupes de esto, porque entre
tú y yo los agradecimientos están anegados en algo más hondo.
De Gregorio no sé hace más de dos meses. Debe andar por París. Sé que
consiguió sacar de España a sus dos hermanas, que estaban Pepita en Madrid y
Enriqueta en Burgos. Su padre ha muerto hace poco. Nati está en Madrid,

249
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

muriéndose de hambre, pero sin querer salir. Yo ahora quiero traerme a dos
sobrinitas de 11 y 13 años, hijas de Alejandro, pero hace dos meses que estoy tras
ello sin conseguirlo. Pienso pasar el invierno en Niza con ellas, pero aún no estoy
instalada, así que escríbeme a estas señas: Mme. Martínez Sierra. Consulat
d’Espagne – 20, Rue du Congrés – Nice (Alpes Maritimes) – France. Y un millón de
gracias anticipadas. Gregorio me dijo que tu mujer es simpatiquísima y tu chiquilla
un tesoro. Para las dos muy cariñosos saludos. Para ti, el cariño de siempre, ya tan
viejo.
María

19.
Nice, 8 septiembre 1945
Querido Jorge: No puedes figurarte el hambre que hemos pasado durante
estos dos últimos años en Francia: baste saber que yo pasé de 80 kg de peso a 49 y
Nati poco más o menos lo mismo. Nati, además, está bastante enferma a
consecuencia de una gran descalcificación y yo poco menos que ciega por catarata
en ambos ojos. Y lo peor del caso es que aunque la guerra ha terminado
oficialmente, sus consecuencias económicas en Francia durarán muchísimo por
causas de todas clases que no es posible detallar en una carta: por lo cual, yo que
no puedo por ahora marcharme de aquí, veo con terror acercarse otro invierno sin
carne, sin leche, sin grasa –probablemente sin lumbre. El otro día, nos ha llegado
de New York un gift package que no sabemos quién nos envía porque el nombre
del remitente nos es desconocido, y esto me da la idea de acudir a ti. ¿No podías tú
enviarnos alguno con materias más o menos grasas? Queso, jamón, corned beef,
alguna clase de mantequilla, algo de confitura nos ayudarían a pasar los meses de
frío. El paquete que nos ha llegado contenía un poco de café, té, cacao, arroz y dos
latitas de sopa. Todo buenísimo, y esperamos alguno tuyo con verdadera ilusión: al
comer lo que venga, pensaremos en las merienditas del Escorial y de Madrid de
hace ya tantos años. Gracias anticipadas.
Estas son nuestras señas: Mme. Martínez Sierra‐ 70 Boulevard François
Grosso ‐ Nice (Alpes Maritimes) France.
Espero que estéis bien los tres: papá, mamá y bebé que ya es una mujercita
y que tal vez estará ya a punto de casarse: yo soy ya una señora completamente
anciana, arrugadita, encorvada: no envío una fotografía por no asustar y porque
prefiero que los amigos que no me han visto hace muchos años y que
probablemente no volverán a verme nunca conserven de mí una imagen menos
lamentable.

250
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

De nuestra antigua familia no quedamos más que Nati, Pepita y yo:


Enriqueta murió hace más de año y medio de un cáncer en el hígado.
Nati te envía un abrazo con el cariño de siempre. Yo también y te encargo
saludes a tu mujer y a tu chiquilla en mi nombre con la más leal amistad. Ya sabes
que se te quiere muy de veras.
María

20.
Nice, 10 diciembre 1945
Querido Jorge: Recibimos tu carta del 13 [de] octubre y hoy 10 de
diciembre hemos recibido el paquete que nos anunciabas. Excuso decirte la alegría
que ambas cosas nos han causado: alegría interesada y desinteresada, quiero decir
de cariño por venir de ti y de estómago agradecido por ser cosas buenas para
alimentar el cuerpo, que a su vez sustenta al alma, si es que verdaderamente son
cosas distintas: ahora con la bomba atómica y la desintegración del átomo resulta
que tenían razón los que afirmaban que la materia no existe y que somos todo
energía, es decir, espíritu puro. Lástima que la materia, apariencia y no más, se
deteriore tanto: ahora mismo para peinarme un poco me estaba mirando al espejo
y me admiraba de que en un trozo tan pequeño de apariencia de piel como es mi
cara quepan tantas arrugas. Dices que te enviemos nuestros retratos. ¡Jamás de la
vida! Conserva la ilusión de cuando estábamos todos juntos: ya nos encontraremos
dentro de unos cuantos siglos en otra “apariencia” más juvenil. ¿Quién sabe?
Puede que se hayan, entonces, juntado y amasado nuestras porciones de energía
tan íntimamente que todo nuestro grupo escurialense no forme más que un todo,
es decir, una sola persona. ¡Figúrate lo sabia y lo guapísima y lo graciosa e
interesante que podrá ser con tantas perfecciones juntas, rubias y morenas, eslavas
y latinas!
De mi familia faltan mi madre, mi suegra y mi suegro. Mis hermanos y sus
hijos han tenido la suerte de salir con vida del conflicto. Falla primero se volvió
loco, como era de esperar, y ahora me dicen que se ha metido fraile.
Me preguntas qué nos gusta más del paquete: todo es muy bueno; pero
mis preferencias son el queso, el café, el arroz y el chocolate. Aquí ya han
suprimido la carta de pan y podemos comprar todo lo necesario.
Muchas, muchas gracias por todo.

251
JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

Me complace que hayáis mejorado de College y de residencia y que tengáis


menos frío, porque a mí de todas las privaciones de la guerra, el frío es la que más
me ha atormentado. Algunas veces, cuando estaba sola con Nati enferma, lloraba
por no poderme calentar; este año nos dan, a ratos, un poco de calefacción, así es
que nos sentimos un poco menos desdichadas, aunque la salud de Nati mejora bien
poco. Da las gracias en nuestro nombre a Mme. Portnoff, porque supongo que ella
es quien ha elegido los comestibles. Si en algún paquete puedes incluir un pedazo
de jabón para lavar la ropa, lo agradeceremos muchísimo. No es posible que os
hagáis idea de cómo ha quedado Europa después de la guerra: no hay comparación
ninguna con la del 14. Aquí no hay ni una hebra de lana, ni un pedacito de cordel, ni
un papel decente; una escoba cuesta 350 francos, y como el franco no baja
internacionalmente, resulta una situación paradójica, porque cuando estuvimos en
Alemania aunque todo estaba muy caro, no era posible llegar a gastar un dollar,
pero aquí un dollar no vale más que 50 francos, y 50 francos son apenas un litro de
leche. Bueno, basta de economía política.
No sé si en mi otra carta te decía que, al fin, he tenido noticias de Gregorio:
está en Argentina: no ha escrito pero ha cablegrafiado y ha mandado dinero, que
es lo esencial, porque hemos pasado días de miseria negra. No hay que pensar en
ello. Bueno es haberlo probado todo aunque a mí me ha llegado un poco tarde la
experiencia. Esta mañana me reía de mí misma, cuando he ido a buscar el paquete
a la estación con un cochecito de niño, roto y viejo, que me han prestado, porque si
hubiese tomado un coche me hubiera costado el viaje de 10 minutos 200 francos.
Estamos haciendo vida de Robinson Crusoe. Y no me parece que Europa lleva
trazas de arreglarse.
Espero que esta carta llegará a Tempe hacia Navidad. Por lo tanto, quiero
que os lleve mi felicitación de Christmas y mi deseo de que tengáis un fin de año y
un Año Nuevo con todas las venturas, la salud y la alegría posibles. Si tienes un
retrato de Lisa, envíanoslo. Y salúdala muy cariñosamente, lo mismo que a su
madre. Nosotras te enviamos un abrazo muy fuerte y la seguridad de nuestro
cariño que no se acaba.
María, Nati

21.
70 Boulevard Francois Grosso ‐ Nice (A. M.)
Niza, 22 julio 1948

252
APÉNDICE: EPISTOLARIO DE MARÍA LEJÁRRAGA CON GEORGE PORTNOFF

Querido Jorge: Hace muchos días que hubiese querido escribirte, pero
también para mí los tiempos son un poco calamitosos: fui a operarme la catarata y
aunque, al fin, he salido con bien, tuve un percance en una de las curas, lo cual ha
hecho que he tenido que operarme dos veces y pasar en París más de dos meses en
vez de las cuatro semanas que calculaba: ahora ya sé que veré bien, pero están
haciendo los lentes, cosa lenta (¡perdón por el retruécano!) en estos tiempos de
Europa destruida: creo que tardarán aún varias semanas y entre tanto apenas veo,
así es que mi carta no puede ser muy larga, pero no quiero dejar pasar más tiempo
sin decirte que vivimos y que tomamos parte en todas tus penas y sinsabores. Sí
que han debido ser tristes tus viajes por motivos tan dolorosos. Mucho te
compadecemos. Y también nos preocupa tu salud y el que tengas que trabajar en el
verano. Espero podrás al fin pasar unas cuantas semanas en tu querido California.
Si vas entérate un poco del ambiente a ver si pudiera haber probabilidad de que
alguien comprase alguna de nuestras obras, por ejemplo, Don Juan de España o La
hora del diablo. Tal vez es un sueño, pero tú verás. No seré demasiado exigente en
el precio y a ti también pudiera convenirte servir de intermediario. Tú verás.
Como Underhill 31 no da señales de vida, supongo que no has logrado
encontrarle. ¿No hay una Sociedad de Autores Americanos a quien dirigirse? Tal

31
John Garrett Underhill (1876‐1946) era el agente literario de los Martínez Sierra desde
antes de 1917, cuando él mismo tradujo Canción de cuna al inglés (The Cradle Song, “A
comedy in two acts with an interlude in verse. Traslated from the Spanish by John Garrett
Underhill”, The Drama (Chicago), February 1917, pp. 90‐116, y también Poet Lore (Boston),
28, 1917, pp. 625‐279). Además tradujo Hechizo de amor (Love magic, “A comedy in one act
and two scenes”, The Drama (Chicago), 25, 1917, pp. 40‐61; El enamorado (The Lover,
“Comedy in one act”, Stratford Journal (Boston), 5, 1919, pp. 33‐44; y El pobrecito Juan
(Poor John), The Drama (Chicago), 10:5, February 1920. Estas cuatro obras, junto con
Madame Pepita, “translated in collaboration with May Heywood Broun”, se publicaron
conjuntamente en el volumen The Cradle Song and Other Plays, by Gregorio Martínez
Sierra, in English versions with an introduction by John Garrett Underhill, New York: E. P.
Dutton & Co., Inc., 1922, que constituiría el primer volumen de la serie Plays of G. Martínez
Sierra, en dos volúmenes, de la misma editorial; el segundo, “translated by Helen and
Harley Granville‐Barker”, contenía El reino de Dios (The Kingdom of God), Los pastores (The
Two Shepherds), La mujer del héroe (Wife to a Famous Man) y Sueño de una noche de
agosto (The Romantic Lady), New York, E. P. Dutton & Co., Inc. 1922. La introducción de
Underhill describía con toda evidencia la colaboración entre la pareja bajo un mismo
nombre: “Gregorio Martínez Sierra is not only a name but a penname, and the Works which
have appeared under it are the result of a collaboration that began even before marriage
and has continued through all their books and plays ever since” (p. VII). Una colaboración
que cada vez más era trabajo prácticamente exclusivo de María, según declaraba Underhill
en la introducción de la reedición de 1931: “In this task, the secrets of a collaboration as
intimate as it has been enduring, must of necessity be respected. We have no work

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JUAN AGUILERA SASTRE (ED.)

vez sepa sus señas Samuel French, el editor que según creo es quien autoriza la
representación de las obras.
Perdona que no escriba más porque hoy, sin duda a causa de una aspirina
que tomé ayer, no veo absolutamente nada. Nati no escribe porque aún no se
decide a devolverme el cetro de la cocina y está guisando, pero te envía un fuerte
abrazo. Recibe otro mío con el cariño de siempre y el deseo de que todo se arregle
lo mejor posible.
María
Muy cariñosos recuerdos a Mrs. y Miss Portnoff.
Y ojalá no se arme otra vez la guerra, porque entonces más valdría suicidarse 32 .

avowedly solely by Martínez Sierra. Only one has been aknowledged by his wife as her own.
Obviously, the letters and lectures in promotion of feminism are at least in great part by a
feminine hand. Beyond question she is responsible for the major share of translation. An
increasing proportion of the later output, also, may safely be attributed to her […] A study
of the earlier poems and stories might seem, indeed, to indicate that the elaboration and
the subsequent simplification of the style are predominantly to be credited to Gregorio,
while the bulk of actual composition –and to increasing extent with the passing years– has
been done by María” (pp. XIII‐XIV).
32
La carta concluye con unas líneas escritas por Nati, la hermana de María:
“Querido hermanito: No quiero dejar marchar esta carta sin decirte
cuánta parte tomo en tus penas. Mala, muy mala temporada has pasado,
cuánto hay que sufrir; lo que ahora pido es que estés completamente
restablecido y puedas gozar de un poco de tranquilidad, si esto es posible; la
humanidad parece se ha vuelto loca, es absurdo: en vez de procurar en que el
tiempo que hemos de vivir lo pasáramos lo mejor posible, no piensan más que
en destruirse, destruirlo todo y hacer del mundo un infierno, cuando tan fácil
seria hacer un paraíso; cuántas ambiciones, no piensan en que hay que morir,
en que es bien corto el tiempo que aquí vamos a pasar y que aquí hay que
dejarlo todo. Me horroriza pensar en otra posible guerra.
Como te dice María, la operación después de muchas peripecias resultó
bien, mas hasta ahora no nos damos cuenta, mientras no tenga los lentes ve
muy poco, así que está aburrida, porque puede hacer muy poco y lo que hace
lo hace con mucha molestia; yo como puedes figurarte he pasado muy malos
ratos mientras he estado en París.
Abraza a tu hija, da recuerdos a tu mujer y tú recibe el cariño de tu
hermanita.
Nati”.

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