Los principios notariales como aporte a la justicia preventiva y a la
seguridad jurídica
Introducción
El notariado, como institución jurídica, desempeña un papel fundamental en la
sociedad al garantizar la seguridad jurídica y prevenir conflictos legales. Los principios
notariales, que rigen la actividad de los notarios, son esenciales para asegurar que los
actos y contratos celebrados ante ellos cumplan con las formalidades legales necesarias,
evitando así litigios futuros. Este ensayo analiza cómo los principios notariales
contribuyen a la justicia preventiva y a la seguridad jurídica, siendo estos pilares que
orientan la función del notario, asegurando que su labor cumpla con los estándares
legales y éticos necesarios.
Desarrollo
La función principal del notario radica en su capacidad para prevenir conflictos
jurídicos. Como señala Vargas Hinostroza (2013), el derecho notarial es una ama
autónoma del derecho que busca "regular las relaciones jurídicas voluntarias,
asegurando la autenticidad y legalidad de los actos" (p. 24). Esto hace énfasis en que el
notario no solo redacta documentos, sino que también cumple el rol de asesorar a las
partes sobre las implicaciones legales de sus decisiones, evitando así futuros litigios.
Poniendo en ejemplo, en la compraventa de un inmueble, el notario verifica que
el vendedor sea el legítimo propietario y que el contrato cumpla con todos los requisitos
legales, lo que garantiza la validez del acto.
La seguridad jurídica es un principio fundamental en cualquier Estado de
derecho, ya que proporciona certeza y estabilidad en las relaciones jurídicas entre los
ciudadanos y el Estado. El notariado, como depositario de la fe pública, juega un papel
crucial en la materialización de este principio. Los notarios, al autorizar actos y
contratos, otorgan a estos documentos una presunción de autenticidad y validez, lo que
reduce la posibilidad de disputas legales. Como señala el documento, la función notarial
es preventiva, ya que "constituye los actos que ampara en una forma de prueba
preconstituida suficiente para resolver e impedir posibles litigios" (Verdejo, 1998).
Los principios notariales son la base sobre la cual se sustenta la actividad notarial.
Entre los más relevantes se encuentran:
Principio de fe pública: Este principio otorga al notario la potestad de
dar fe de los actos que ocurren en su presencia, lo que convierte los
documentos notariales en instrumentos públicos con plena validez
jurídica.
Principio de veracidad: El notario debe asegurarse de que las
manifestaciones de las partes sean verdaderas, lo que implica un
análisis jurídico y moral de los actos que autoriza.
Principio de legalidad: Los notarios deben velar por el cumplimiento
de las normas jurídicas vigentes, lo que garantiza que los actos y
contratos sean conformes a la ley.
Principio de imparcialidad: El notario debe actuar de manera
neutral, protegiendo los intereses de todas las partes involucradas en
un acto jurídico.
Estos principios, entre otros, aseguran que los actos notariales sean claros,
precisos y conformes a la ley, lo que previene conflictos futuros y contribuye a la
justicia preventiva.
La justicia preventiva se refiere a la capacidad del notariado de evitar litigios
mediante la correcta formalización de actos y contratos. Como se menciona en el
documento, el notario tiene una "misión preventiva al constituir los actos que ella
ampara en una forma de prueba preconstituida suficiente para resolver e impedir
posibles litigios" (Verdejo, 1998). Esto se logra mediante la aplicación rigurosa de los
principios notariales, que aseguran que los documentos notariales sean claros,
completos y conformes a la ley.
La seguridad jurídica es un principio constitucional que busca proteger los
derechos de los ciudadanos y garantizar la estabilidad de las relaciones jurídicas. En el
ámbito notarial, este principio se materializa a través de la fe pública, que otorga a los
documentos notariales una presunción de autenticidad y validez. Como señala el
documento, "la seguridad jurídica es tan importante en la actividad fedataria bien
realizada, que es hasta antijurídico por no responder a los principios básicos de la
seguridad contractual" (García, 2008).
En Ecuador, los principios notariales están presentes en la Constitución, el
Código Orgánico de la Función Judicial y la Ley Notarial. Sin embargo, como se
destaca en el documento, algunos principios están ausentes o solo se encuentran
implícitos en la legislación. Por ejemplo, el principio de libre elección del notario no
está expresamente tipificado, aunque se aplica en la práctica. Esto sugiere la necesidad
de una reforma legislativa que incorpore de manera explícita todos los principios
notariales, con el fin de fortalecer la seguridad jurídica y la justicia preventiva.
En relación con el sistema registral, ambos documentos coinciden en que el
derecho notarial y el sistema registral trabajan de manera conjunta para garantizar la
seguridad jurídica. El primer documento destaca que la inscripción en el Registro de la
Propiedad es un requisito indispensable para la transferencia de dominio y la protección
de los derechos de los propietarios. El principio de publicidad es fundamental en este
sistema, ya que permite a terceros conocer la situación jurídica de los bienes inmuebles
y evitar conflictos. Por su parte, el segundo documento enfatiza que la seguridad
jurídica es un principio constitucional que busca proteger los derechos de los
ciudadanos y garantizar la estabilidad de las relaciones jurídicas. En este sentido, la fe
pública otorgada por el notario es esencial para asegurar la autenticidad y validez de los
documentos notariales.
Conclusión
Los principios notariales son fundamentales para garantizar la seguridad jurídica
y prevenir conflictos legales. A través de la aplicación rigurosa de estos principios, los
notarios contribuyen a la justicia preventiva al asegurar que los actos y contratos
celebrados ante ellos cumplan con las formalidades legales necesarias. En el caso de
Ecuador, aunque muchos de estos principios están presentes en la legislación, es
necesario incorporar de manera explícita aquellos que solo se aplican de forma
implícita. Esto fortalecería el sistema notarial y garantizaría una mayor seguridad
jurídica para los ciudadanos.
En definitiva, el notariado, como institución jurídica, desempeña un papel
esencial en la prevención de litigios y en la garantía de la seguridad jurídica. La correcta
aplicación de los principios notariales no solo beneficia a las partes involucradas en un
acto jurídico, sino que también contribuye a la estabilidad y el orden social.
Por último, ambos documentos coinciden en que los principios notariales son
vitales y funcionales para mantener el orden jurídico y garantizar la seguridad jurídica.
Además el notario, como garante de la legalidad y autenticidad de los actos jurídicos,
asegura que los contratos y documentos cumplan con las disposiciones legales, mientras
que el sistema registral garantiza la publicidad y certeza de los derechos reales sobre los
bienes inmuebles. Sin embargo, se añade una dimensión proactiva al destacar cómo los
principios notariales pueden prevenir conflictos antes de que surjan, lo que enriquece la
comprensión tradicional de la función notarial.
Referencias
Lucas-Baque, S. J., & Albert-Márquez, J. J. (2019). Los principios notariales
como aporte a la justicia preventiva y a la seguridad jurídica. Pol Con
(Edición núm 39) Vol 4 No 11, 41-66.
Verdejo, P. C. (1998). Derecho notarial. Editorial Pueblo y Educación.
García Sánchez, J. (2008). Notario de la Legalidad. Revista El Notario del Siglo
XXI.
Ballesteros Jiménez, R., Flores Ballesteros, D., & Flores Ballesteros, F. (2019).
Compilación notarial y registral en concordancia con el COGEP y la
legislación ecuatoriana vigente. Universidad Estatal de Bolívar.