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Tibet'in Ebedi Gençlik Sırrı

El documento narra la historia del coronel Bradford, quien descubre un antiguo secreto tibetano que le permite rejuvenecer a través de cinco ejercicios conocidos como los Cinco Ritos. Estos ejercicios prometen recuperar la salud y vitalidad, equilibrando la energía del cuerpo, y han sido testimoniados por numerosos lectores que afirman haber experimentado mejoras significativas en su bienestar físico y mental. La obra, escrita por Peter Kelder, se presenta como una guía para alcanzar la eterna juventud.

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Tibet'in Ebedi Gençlik Sırrı

El documento narra la historia del coronel Bradford, quien descubre un antiguo secreto tibetano que le permite rejuvenecer a través de cinco ejercicios conocidos como los Cinco Ritos. Estos ejercicios prometen recuperar la salud y vitalidad, equilibrando la energía del cuerpo, y han sido testimoniados por numerosos lectores que afirman haber experimentado mejoras significativas en su bienestar físico y mental. La obra, escrita por Peter Kelder, se presenta como una guía para alcanzar la eterna juventud.

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A

L PUBLIC LIBRARY

1 111 02408 4980

: e SDE
- PRUBTONO>
EJEMPLARES
RE 38 INDIOS
AHORA LE TOCA A USTED
DESCUBRIR LA FUENTE DE LA
FELICIDAD
A finales de los años veinte, en la India
colonial, un viejo oficial del ejército
británico se embarca en una aventura
que le llevará a descubrir el Tíbet
prohibido, un antiguo territorio aislado
durante siglos; una tierra maravillosa
en la que los hechos milagrosos son
parte de la vida diaria. Allí, bajo las
sombras de las montañas más altas del
mundo, llega al oculto Shangri-La,
un misterioso lugar sin tiempo donde
la gente va cumpliendo años pero
nunca envejece.

Así empieza la crónica de Peter Kelder


sobre el coronel Bradford, cuya
extraordinaria aventura le trae de vuelta
a Occidente años después, a la edad de
73, con el aspecto y la actividad de un
hombre de 45.
¿Cómo pudo llevar a cabo semejante
hazaña de rejuvenecimiento? El secreto,
dice Bradford, consiste en una serie de
cinco antiguos ejercicios tibetanos que
cualquiera puede llevar a cabo en
cuestión de minutos. Estos sencillos
ejercicios —los Cinco Ritos— hacen
recuperar la salud y la vitalidad de la
Juventud equilibrando y armonizando
los vórtices de energía que se encuentran
en el interior del cuerpo.

Diseño de la cubierta: Kathy Kikkert


LA ETERNA
JUVENTUD
PETER KELDER
Introducción de
BERNITE S*SIEGEE

ES
Traducción de
Mónica Rubio

PLAZA 8 JANÉS EDITORES, S.A.

:an Rafael Public Library


1300 E Street
in Kafael, CA 94901
Título original: Ancient Secret of the Fountain of Youth

Primera edición en U.S.A.: noviembre, 1998

O 1985, 1989, 1998, Harbor Press, Inc.


Reservados todos los derechos. Publicado por acuerdo con
Harper Press, Inc.
O de la traducción, Elvira Heredia
O 1998, Plaza 8 Janés Editores, S. A.
Travessera de Gracia, 47-49. 08021 Barcelona

Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita de los ti-


tulares del «Copyright», bajo las sanciones establecidas en las leyes, la
reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o proce-
dimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la
distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos.

Printed in Spain — Impreso en España

ISBN: 0-553-06097-X

Distributed by B.D.D.
¿De verdad pueden conseguir cínco antiguos ritos tibetanos
que usted parezca y se sienta más joven?
He aquí lo que dicen los lectores:
)
Mnj

(En el momento en que alcanzó la edad de mi peso bajó de ochenta a setenta y dos
la jubilación, el doctor Joliette era «una kilos, donde se estabilizó, Mi mujer pe-
ruina con sobrepeso, de cabello gris, viejo saba menos de lo debido y ganó cuatro
antes de tiempo». Se inclinaba hacia ade- kilos; se siente muy bien.»
lante y era incapaz de volver la cabeza a Dr. B. S. Mell, M.D.,
causa de una vieja lesión en el cuello. Des- Jackson, Luisiana
de que empezó con los Cinco Ritos, dice):
«He perdido diez kilos, tengo más ener- «Recomendé su libro a varios pacientes
gía y me siento más despierto. Mi pelo es que más tarde volvieron resplandecien-
castaño y más espeso, con sólo unas tes. Así que empecé a practicar los Cin-
cuantas canas en las sienes. Puedo mover co Ritos yo mismo hace tres semanas.
el cuello del todo, sin dolor, y mante- Después de nueve días, sentí un gran
nerme erguido. Camino con vivacidad. aumento de fuerza y resistencia. Podía
Mis deseos sexuales y mis capacidades subir escaleras con pesados paquetes sin
han vuelto a la normalidad. No puedo ninguna fatiga. Un nutricionista que co-
explicar esto médica o científicamente, nocí hace poco me dijo que había prac-
aunque sé que lo que me ha sucedido es ticado los Cinco Ritos durante cuatro
totalmente cierto. La gente que no me meses y se había vuelto mucho más
veía desde hace años está asombrada...» fuerte, aunque siempre fue una persona
Dr. Russell Joliette, atlética y levantaba pesos con regulari-
Hartford, Kentucky dad. Sus amigos le decían que parecía
más joven.»
«Mi fuerza muscular ha mejorado, mis Dr. Stanley Bass, D.C.,
hombros están más derechos y mis Brooklyn, Nueva York
músculos abdominales son más firmes.
Después de seis meses, el pelo gris dela «Después de una semana advertí «un
parte de atrás de mi cabeza empieza a cambio notable en mi salud y mi apa-
recuperar su color original castaño os- riencia. Ahora parezco diez años más
curo. He puesto a mi hijo, que está en la joven y casi nunca tengo dolores a pesar
facultad de medicina, a practicar tam- de llevar un riguroso régimen físico. Re-
bién los Cinco Ritos.» comendé el libro a mis clientes, y les
Dr. Robert Cope, curó la artritis, problemas en las articu-
Scottsdale, Arizona laciones, -dolores crónicos, problemas
de peso y creo que de una serie de pro-
«Al principio yo era escéptico, pero en blemas mentales y emocionales.»
tres meses vi músculos que aparecían Jerry Larkin,
en mi cuerpo anteriormente fláccido, y Albany, California
«Antes de leer su libro, sólo tenía dieci- «Recientemente un amigo mío empezó
nueve años pero me sentía como si tu- a tener un aspecto mucho más joven, y
viera cuarenta y tres. Después de sólo su barba completamente gris comenzó a
unas semanas, advertí una gran diferen- volverse de un hermoso tono castaño.
cia. Tenía gran energía, perdí peso y me Cuando le pregunté, me habló del libro
sentí mejor. Me sentía vivo. Ya no creía de la fuente de la juventud. Desde que
tener Cuarenta y tres años, ni tampoco empecé a practicar los Cinco Ritos, esto
diecinueve. Me sentía como un niño de fue lo que me sucedió: mi insomnio y
diez años hiperactivo. Sólo necesitaba mi eccema han desaparecido completa-
unas cinco horas de sueño cada noche, mente. Mis sofocos dijeron adiós (tengo
en lugar de las diez anteriores.» 53 años). Tras veinticinco años de usar
Rob Hadley, bifocales, ya no necesito gafas. Y mis
Kings Mountain, Carolina del Norte ojos se han vuelto de un hermoso color
azul, como hace veinticinco años. Me
siento como si volviera a tener dieciséis
PARECER MÁS JOVEN años, pero voy a echar de menos mi bo-
nito pelo plateado. Es lo único que me
«¡De verdad que nunca me sentí mejor gustaba de la vejez.»
en mi vida! Tengo 56 años. He perdido Ida Schultz,
peso. ¡Soy fuerte, estoy lleno de energía Salt Lake City, Utah
y me siento quince años más joven! No
pasa ni una semana sin que alguien se
dé cuenta de lo asombrosamente joven EL CABELLO SE OSCURECE
que parezco. La mayoría dice que no
aparento ni un día más de los cuarenta. «Los Cinco Ritos me parecían un buen
Mis hijos tienen treinta y tantos y están programa de ejercicios pero, franca-
asombrados ante mi energía y joven as- mente, no creía todas las cosas fantásti-
pecto, así que ahora se han puesto a cas que se decían de ellos. Ahora estoy
practicar los Cinco Ritos.» a mitad de la cuarta semana y, durante
Esther Black, los últimos ocho días, estoy advirtiendo -
Salinas, California que mi “hermoso” cabello gris plateado
se está volviendo negro. Ya sé que sue-
«No sólo me siento más joven, sino que na extraño, pero está ocurriendo justo
personas que conocen mi edad (setenta delante de mi vista. Esto es extraño,
y tres años) me dicen que parezco vein- pero su programa me ha convencido.»
te años más joven. Mi médico, que tie- L.C. Nolte,
ne 58, se quejó de que, aunque él corre Pasadena, Texas
quince o veinte millas diarias, yo parez-
co más joven que él. Recomiendo este «Mi pelo blanco está volviéndose casta-
libro a cualquiera que quiera detener el ño claro otra vez. No me queda ni un
proceso de envejecimiento.» pelo blanco. No lo entiendo.»
Jack Smithson, Ellie Stevens,
Grass Valley, California Okanogan, Washington
«Cuando empecé los ritos, mi barba y claridad mental y mucha, mucha más
mi bigote eran grises y tenía la piel tan energía. Mis amigos también advierten
pálida que parecía el fantasma de mi el cambio. Estoy verdaderamente agra-
abuelo. Ahora mi cuerpo tiene un buen decida del hecho de que, a los sesenta y
tono muscular y la barba y el bigote es- dos años, esté “rejuveneciendo” en lu-
tán cambiando gradualmente de color gar de envejecer.»
hasta volverse prácticamente negros. Adeline Neveu,
Además, puedo leer la letra pequeña, Yakima, Washington
cosa que nunca había podido hacer
antes.» «El impacto físico, emocional y mental
Charles Hamilton, es tremendo. Me siento mejor conmigo
Thousand Oaks, California mismo; estoy más alerta y, en general,
más agradable. Mi mente es más rápi-
«Mi pelo llevaba una temporada vol- da y clara. Mi actitud ha mejorado sus-
viéndose más fino y cayendo. Ahora tancialmente. Recomiendo vivamente
vuelve a crecer y se vuelve más espeso.» este libro a cualquier persona de mi
Henry V, edad.»
Hawtorn, Nueva Jersey Steven Hunt,
Troy, Minnesota

MÁS MEMORIA
ALIVIO DE LA ARTRITIS
«A la edad de 83 años, había perdido
todo interés por la vida. Pensaba en re- «Tenía artritis reumatoide y estaba em-
tirarme a una residencia y no creía que pezando a perder mi capacidad de ca-
fuese a vivir mucho más. Entonces des- minar, ya que tenía los pies y las rodillas
cubrí su libro acerca de los Cinco Ritos. afectados. También me dolía mucho la
He estado practicándolos durante poco espalda. Estaba en muy baja forma.
tiempo aún, pero mi memoria ya ha Ahora puedo caminar varias millas y ya
mejorado en un 50 por ciento y me no tengo dolores. Creo que hoy estaría
siento mucho más vital. Todo el mundo en una silla de ruedas si no fuera por su
me dice constantemente que parezco libro.»
más joven. Gracias a los Cinco Ritos, Janet Matson,
ahora soy una persona completamente Waynesboro, Virginia
diferente. Y sigo mejorando. Todo el
mundo debería leer este libro.» «Es muy difícil vivir con la artritis y
E.B.K. Miller, controlarla. Pero su libro me permitió
Buxton, Carolina del Norte detenerla e incluso dar la vuelta al pro-
ceso. Es la mejor medicina que haya en-
«Mi memoria estaba empeorando tanto contrado.nunca. Lo guardaré como un
que me avergonzaba. Ahora, después de tesoro hasta el final de mis días.»
practicar los ritos diariamente durante Ernest Cortez,
dos meses, me parece estar adquiriendo Corcoran, California
«Tengo artritis en la rodilla izquierda. parece notable. Otra cosa asombrosa
Desde que leí su libro he podido dejar son mis manos, que parecían muy, muy
de tomar el Naprosyn que tomaba. Para viejas, y ahora tienen mejor aspecto que
mí, es un milagro. Tenía problemas de el que han tenido en diez años.»
sinusitis desde hacía treinta años, pero Ruth D. Hall,
también he podido dejar la medicación. Carson, California
Eso también es un milagro. No puedo
agradecerle lo suficiente la gran salud «Mi vista se ha agudizado y el oculista
que me ha proporcionado. Ya no tengo de una amiga le dijo que su vista tam-
que tomar ninguna medicina.» bién había mejorado.»
James Bannon, Carolyn Carson,
Lancaster, Nueva York San Francisco, California

«El médico dijo que estaba completa- «Nunca me sentí tan en forma. Mi cuer-
mente artrítica y que no había nada que po está firme, nada fláccido. Nunca me
hacer. Desde que recibí su libro, hace canso. No necesito gafas. Me hicieron
tres años, ya no tengo dolores y puedo una prueba de vista recientemente y mi
tocarme los dedos de los pies con las vista nunca ha sido mejor. Mi energía y
palmas de las manos. Leo la letra pe- vivacidad pueden igualarse a las de
queña sin gafas. No tengo problemas de cualquier persona con la mitad de mi
sinusitis. Y puedo caminar y trabajar edad.»
más que muchos amigos que tienen June Seward,
quince o veinte años menos que yo.» Dana Point, California
Lucy Gilbert (95 años),
Wellington, Kansas «Estaba tomando medicamentos para el
infarto, úlceras de estómago, sinusitis y
«Tuve artritis reumatoide durante vein- me habían dicho que era candidato a
te años o más. Ni siquiera era capaz de padecer cáncer de próstata. Además es-
levantarme del suelo sin agarrarme a taba cojo y me fallaba la vista. En este
algo. También tenía que subir las esca- momento todos esos síntomas son his-
leras una a una, como un niño que toria. Los amigos y la familia no pueden
aprende a caminar. Desde que leí su li- entender cómo tengo este aspecto mu-
bro, puedo subirlas de nuevo como lo cho mejor.»
hacía antes. Apenas puedo esperar a ver Douglas Bly,
lo que va a suceder a continuación.» Spokane, Washington
Phyllis Specter,
Springfield, Ohio
ENERGÍA, POTENCIA DURADERA

MEJORÍA DE LA VISTA «Solía volver a casa del trabajo sintién-


dome completamente exhausta, incluso
«En sólo una semana he advertido una en fines de semana después de haber
gran mejoría en mi visión, algo que me dormido mucho. Desde que practico

10
los ritos, estoy siempre alerta y llena año y media; ni siquiera un catarro. Sin
de energía. El verano pasado tuve más hacer nada, bajé de ochenta y un kilos a
energía que ninguna otra persona de mi sesenta y siete. Mi nivel de energía ha
equipo de softball. El cambio ha sido to- subido un cien por cien. Ya no llego a
talmente increíble.» casa del trabajo muerto de cansancio.
Linda Felder, Aunque tengo 58 años, podría pasar
Silver Spring, Madison por una persona de cuarenta y pocos. El
suyo es el mejor libro que he comprado
«Solía quedarme medio dormido en nunca.»
clase por las mañanas. Pero después de John Olson III,
hacer los ritos me siento fresco y alerta, Milpitas, California
con ganas incluso de ir a clase. Además
había estado haciendo gimnasia duran- «Desde que empecé los ritos, he perdi-
te bastante tiempo con resultados me- do diez o doce kilos y ocho centímetros
diocres. Desde que empecé los ritos he de cintura, y he pasado de la talla cua-
advertido un cambio dramático en el re- renta y cuatro a la cuarenta. Mi cuerpo
sultado y un aumento del peso que pue- se siente al menos quince años más jo-
do levantar. No estoy seguro de que me ven y sigo volviéndome más joven cada
convenza la explicación metafísica, pero día.»
estoy seguro de que los Cinco Ritos fun- Ronald E. Borne,
cionan. Gracias.» Richardson, Texas
Mark Perkins,
Lansing, Minnesota «Noto más energía y he perdido peso
(de ochenta y seis a setenta y cinco ki-
«Advertí inmediatamente un cambio en los). Mi piel parece tener un brillo espe-
mi energía y sensación de bienestar. Los cial, un color saludable. Mi esposa per-
días fluyen más fácilmente y tengo ma- dió el mismo peso y centímetros que yo,
yor capacidad en el trabajo. Esto es cier- y también perdió celulitis en el estóma-
to sólo cuando hago los Cinco Ritos.» go y piernas.»
Un participante satisfecho Eugene Keel,
(de 48 años) Milledgeville, Ohio

«He perdido doce kilos y consigo más


PÉRDIDA DE PESO placer sexual.»
Dillon Starr,
«Antes de leer su libro, pesaba ciento Clermont, Florida
treinta kilos. Ahora peso noventa. ¡Créan-
me, FUNCIONA!» «En seis meses la grasa y la flaccidez
Joseph M., empezaron a desaparecer y aparecieron
Detroit, Ohio músculos donde nunca los había habi-
do antes. Mi único deporte son los bo-
«Todo lo que dice este libro es cierto. los y a los sesenta fui la mejor jugadora
No me he puesto enfermo desde hace de las tres ligas. Siempre recordaré lo

11
que dijo otra jugadora. “Cuando viva mi lla de ruedas y viviría a base de analgé-
próxima vida, quiero tener un tipo sicos. Sufro de deterioro óseo y mi rodi-
como el suyo.”» lla derecha estaba muy mal, como las
Grace Carlson, demás articulaciones. Tenía que subir
Little River, Carolina del Sur las escaleras con las manos en los esca-
lones, y bajarlas de espaldas. Doy gra-
«La piel colgante de mi cuello y las me- cias a Dios por su libro. Ahora no tengo
jillas adquirió firmeza. Tengo más fuer- dolores. Cuando me miro al espejo, no
za corporal y las arrugas de la cara han veo los brazos tan fláccidos. El cuello
desaparecido. Recomiendo calurosa- tiene mejor aspecto. Y lo más importan-
mente este libro a todas las personas in- te de todo: no tengo dolores.»
teresadas por su salud. Los que no lo Mary Reilly,
tienen no saben lo que se están per- Filadelfia, Pensilvania
diendo.»
Michael Roland, «Tenía la parte baja de la espalda muy
Madison Heights, Minnesota mal debido a una fractura de vértebra,
dañosen los nervios y degeneración
«Nunca encontré hasta ahora nada que discal. Además sufría de un fuerte dolor
cambiase la forma de mi cuerpo como lo que me corría desde la parte baja de
hace esto. Se me han puesto las piernas la espalda por toda la columna hasta la
muy bonitas y los senos mayores. Al se- base del cráneo. Y a menudo sufría de
guir las instrucciones de su libro todo pa- temblores espinales. La primera vez que
reció colocarse en su lugar apropiado.» llevé a cabo el Rito Número Dos, al al-
Paulette Schmidt, zar las piernas, oí y sentí un crujido y
Tucson, Arizona un chasquido en la parte baja de la es-
palda. El dolor desapareció. ¡El alivio
fue inmediato y el dolor no ha vuelto!»
ALIVIO DE DOLORES Howard E Stevens, jr.
Bangor, Maine
«Antes tenía muchos dolores: las rodi-
llas, los hombros, migrañas... Ahora «Tenía un pinzamiento en el nervio ciáti-
apenas me duele la cabeza y el dolor de co. Era muy doloroso y sólo podía andar
las rodillas desapareció. Nunca tengo distancias cortas. Mi médico me dijo que
resfriados, mi capacidad sexual se ha tendría que operarme y podría quedar
vuelto a poner en marcha y recibo mu- confinada a una silla de ruedas durante
chos piropos de personas que me dicen el resto de mi vida. Entonces leí su libro,
que parezco mucho más joven de lo que empecé los Cinco Ritos y no he vuelto a
SOY.» tener ningún dolor desde entonces.»
Casimiro Sanbollo, Bernetta Grant,
Honolulu, Hawai Somerset, Pensilvania

«Voy a cumplir 70 años el 1 de mayo. Si «Hace varios años me caí y me lesio-


no hubiera dado con su libro, iría en si- né la espalda. Estaba al cuidado de mi

12
médico de familia, un médico ortope- pelo, más espeso. Estoy sumamente
dista y un especialista en dolor. In- complacido con los resultados.»
tenté la fisioterapia, la acupuntura y Carl Albend,
los tratamientos quiroprácticos. Nada Pine Bluff, Arkansas
me sirvió. Entonces un día descubrí
su libro. Tres meses más tarde, volvía «Después de, la' primera semana, me di
a ser el de antes. Mis amigos me di- cuenta de que el dolor de riñones estaba
cen que si estoy yendo hacia atrás. En desapareciendo. Ahora, trece meses más
lugar de envejecer, estoy rejuvene- tarde, mi rodilla se ha recuperado en un
ciendo.» 95 por ciento y el dolor de riñones nunca
Lois Masada, me molesta. Había llegado a la conclusión
San Diego, California de que tenía la rodilla tullida para siem-
pre, así que ahora soy un convencido.»
«Tengo ciática y durante diez años no Jeff Perry,
pasé más de cuatro días sin padecer al- Wanblee, Dakota del Sur
gún dolor o molestia. En tres ocasiones
el dolor fue tan fuerte que me quedé in-
móvil. Pero hace cuatro semanas empe- SENTIRSE MUY BIEN
cé los ritos y no he tenido ni un atisbo
de molestia desde entonces. Gracias por «Después de dos días, pude ver real-
mostrarme mi propia fuente de juven- mente los resultados. A medida que
tud.» pasa el tiempo, veo una mejoría asom-
Fawn Witte, brosa. He comprado muchos libros so-
Reno, Nevada bre la salud, y, aunque son buenos,
nada me ha ayudado tanto en tan poco
«Tengo un estrechamiento en la espina tiempo como su libro.»
dorsal que me produce un gran dolor. Ruth S.,
Desde que uso su libro, prácticamente Kansas City, Missouri
ya no tengo dolores. Además, mis riño-
nes y vejiga funcionan con más norma- «Éste es uno de los mejores libros que
lidad. Mi sinusitis ha mejorado un cien conozco en este momento. Deseo que to-
por cien. Me siento más joven, más fle- das las buenas personas del mundo lo
xible y mucho mejor en general de lo conozcan.»
que me sentía.» Nina Stewart,
June Tower, Gloucester, Massachusetts
Clinton, Madison
«Gracias por publicar este maravilloso
«Me llevó un par de meses empezar a libro. Cuando empecé a leerlo, no pude
advertir que el dolor de riñones que lle- dejarlo...
vaba padeciendo unos quince o veinte PD.: ¡Tengo 77 años y llevaba toda mi
años había desaparecido completamen- vida buscando un libro así!»
te. Durante el mes pasado o los dos úl- Evelyn Sugden,
timos, creo que me está saliendo más Allentown, Pensilvania
PRÓTO GO

electo sabiduría es antigua y, en realidad, no es un se-


creto. Cuando uno cree haber descubierto algo nuevo y
no conocido anteriormente, es probable que haya existi-
do durante centurias. No lo conocíamos sencillamente
porque no habíamos hecho ningún esfuerzo por descu-
brirlo.
Y además, ¿por qué íbamos a hacerlo? ¿Por qué inves-
tigar en la sabiduría de antiguos maestros si la ciencia y la
tecnología modernas nos proporcionan todo lo que nece-
sitamos y deseamos? Creo que la mayoría de la gente pien-
sa de esta manera hasta que padecen una enfermedad gra-
ve. Entonces se ven forzados a enfrentarse a su propia
mortalidad y aparece una nueva perspectiva de las cosas.
Al darse cuenta de que la ciencia y la tecnología no ofre-
cen solución a la crisis a la que se enfrentan, sus valores y
prioridades empiezan a cambiar. Despiertan a la vida. Co-

15
en

mienzan a buscar una sabiduría que les ayude a compro-


meterse con la vida de una manera plena y llena de senti-
do. Descubren la alegría de vivir.
Después de años de trabajar como médico, descubrí
que hay tres rasgos específicos en las personas que se en-
frentan a una enfermedad grave y consiguen sobrevivir más
tiempo del que esperaban: poseen un espíritu luchador, un
deseo de aprender y cambiar, y recursos espirituales.
Hace poco leí las palabras de un mahatma que decía
que un individuo sano despliega tres cualidades: acción,
sabiduría y devoción. En otras palabras, había escrito las
mismas palabras que a mí me había costado tantos años
descubrir por mí mismo. Si hubiese encontrado esas pala-
bras años antes, hubiera podido utilizar la sabiduría que
encierran para ayudar a más personas y podría haberme
ahorrado una buena cantidad de tiempo y energía.
De igual manera, este libro puede hacerle ahorrar tiem-
po y energía. Contiene información muy práctica y gran
cantidad de conocimientos que puede usted utilizar para
dar comienzo al proceso de rejuvenecimiento. Y puede ayu-
darle a conseguir una vida más saludable y satisfactoria.
Cuando empiece a leer estas páginas y ponga en práctica
su sabiduría, tenga en cuenta estos consejos:
En primer lugar, cuando siga las instrucciones de este

16
libro, sea amable consigo mismo. Si se exige demasiado
sólo conseguirá fracasar. En lugar de ello, vaya a su propio
ritmo y a su manera. Disfrute de sus progresos, incluso en
)
momentos en que el progreso sea lento. Recuerde que re-
juvenecer es un proceso y sólo funcionará si usted disfru-
ta de él.
En segundo lugar, véase a sí mismo como la persona
que desea ser. Hay estudios que han demostrado que la
química del cuerpo se ve alterada por el papel que el ac-
tor interpreta. La verdad es que todos somos actores en el
escenario de la vida y que todas nuestras vidas están con-
formadas por los papeles que decidimos interpretar. Para
rehacer el reparto y cambiar el papel, cambie el modo en
que se ve a sí mismo y el mundo cambiará la percepción
que tiene de usted.
Y así como los actores y los atletas ensayan y practican,
lo mismo tiene que hacer usted. Deje que este libro sea su
entrenador. No lo utilice para esquivar a la muerte, sino
para mejorar su calidad de vida. Entonces sorpréndase
agradablemente de ver lo mucho que vive. La longevidad
no es la meta; es el resultado de una vida sana que se vive
de manera feliz.
Finalmente, no olvide nunca que el origen de la fuen-
te de la juventud está en usted. Es el encargado. Tiene el

17
a

poder de activar los mecanismos de la vida y la muerte en


su propio cuerpo. No digo esto para culpabilizarle, sino
para capacitarle.
No espere a estar a las puertas de la muerte para des-
pertar a la vida. Empiece ya a vivir plenamente su vida y
ponga en marcha el proceso de rejuvenecimiento.

DR. BERNIE $. SIEGEL


Pos Kelder fue educado por padres adoptivos en el Me-
dio Oeste y, adolescente aún, abandonó el hogar para em-
barcarse en aventuras que le llevaron por todo el mundo.
Se convirtió en un hombre culto, educado y versátil que
habla varios idiomas, y durante toda su vida ha conserva-
do el gusto por los libros, las bibliotecas, las palabras y la
poesía.
Kelder afirma que el coronel Bradford —el seudóni-
mo del principal personaje de este libro— fue un indi-
viduo real que viajó al Tíbet y al que conoció en los años
treinta en el sur de California, donde fue escrito este
libro.
Sin embargo Kelder es un hombre muy celoso de su
intimidad que no desea revelar al público más que estos
breves detalles. Opina que el libro habla por sí mismo y
que los asuntos que se refieren a él y al coronel Bradford

19
servirían sólo para quitar méritos a la validez del sencillo
y directo mensaje que ofrece al mundo.
Aunque no nos revela cuándo nació, el doctor Kelder
está muy vivo, bien y trabajando, casi sesenta años des-
pués de que este libro se publicase por primera vez.
Todo hombre desea vivir largo tiempo,
pero ninguno desea ser viejo.

Jonathan Swift
lolis tarde, hace varios años, estaba sentado en un par-
que leyendo el periódico cuando un caballero de cierta
edad se acercó y se sentó junto a mí. Parecía tener más de
sesenta años, tenía el cabello gris y escaso, los hombros
vencidos y se apoyaba en un bastón para caminar. Mal po-
dría yo adivinar que desde aquel momento el curso de mi
vida iba a cambiar.
No pasó mucho tiempo antes de que ambos nos em-
barcásemos en una fascinante conversación. Resultó que
el anciano caballero era un oficial retirado del ejército bri-
tánico que también había servido en el cuerpo diplomá-
tico de la Corona. Como resultado había viajado por todos
los rincones del globo. Y el coronel Bradford, como le lla-
maré a partir de ahora —aunque éste no sea su verdadero
nombre— me cautivó con los entretenidos relatos de sus
aventuras. Cuando nos separamos, acordamos volver a

dai
reunirnos, y no mucho tiempo después se había desarro-
llado entre nosotros una estrecha amistad. A menudo nos
reuníamos en su casa o en la mía para hablar y conversar
hasta altas horas de la noche.
En una de aquellas ocasiones comprendí que había algo
muy importante de lo que el coronel quería hablar, pero
por alguna razón se resistía a ello. Intenté hacerle sentir a
gusto, asegurándole que si quería contarme algo yo lo
mantendría estrictamente en secreto. Lentamente al princi-
pio y más tarde con creciente confianza, empezó a hablar.
Mientras se encontraba destinado en la India unos
años atrás, el coronel Bradford se ponía de vez en cuando
en contacto con nativos de remotas regiones del interior,
y había oído muchas historias fascinantes de su vida y cos-
tumbres. Un extraño relato que le interesó especialmente
se repetía varias veces, y siempre por parte de los nativos
de un lugar determinado. La gente de otras zonas no pa-
recía haber oído hablar de él.
Se refería a un grupo de lamas, o sacerdotes tibetanos,
que habían descubierto el secreto de la eterna juventud.
Durante miles de años este extraordinario conocimiento
había sido impartido por miembros de esta secta. Y aun-
que ellos no se esforzaban por esconder nada, los lamas
estaban aislados del mundo exterior por grandes y desér-

24
ticas cadenas de montañas. Su sabiduría era un secreto co-
nocido sólo por ellos mismos.
Este monasterio y su fuente de la juventud se habían
convertido en una especie de leyenda para los nativos que
hablaban de ello. Contaban historias de ancianos que mis-
teriosamente recuperaban la salud, la fuerza y el vigor tras
haber encontrado el monasterio y entrado en él. Pero na-
die parecía saber el lugar exacto de ese extraño y maravi-
lloso lugar.
Como muchos otros hombres, el coronel Bradford había
envejecido a la edad de cuarenta años y desde entonces no
había rejuvenecido nada. Cuando más oía hablar de aque-
lla fuente de juventud, más se convencía de que dicho lu-
gar existía realmente. Empezó a reunir información sobre
cómo llegar, las características del país, el clima y otros da-
tos que le ayudaran a localizar el lugar exacto. Y una vez su
investigación se puso en marcha, se obsesionó cada vez más
con el deseo de encontrar aquella fuente de la juventud.
El deseo, me dijo, se había vuelto tan irresistible que
había decidido volver a la India y buscar en serio aquel re-
tiro y su secreto de la juventud eterna. Y el coronel Brad-
ford me preguntó si me uniría a él en el esfuerzo.
Normalmente, hubiera sido el primero en sentirme
escéptico ante una historia tan improbable. Pero el co-

2
ronel era completamente sincero. Y cuanto más me ha-
blaba de su fuente de la juventud, más me convencía yo
de que podía ser verdad. Durante un tiempo, me sentí
tentado de unirme a él en su búsqueda. Pero cuando con-
'sideré los asuntos prácticos, pudo más la razón y desistí.
Tan pronto el coronel se marchó, empecé a dudar si
habría tomado la decisión correcta. Para tranquilizarme,
razoné que quizá fuese una locura querer vencer el paso
del tiempo. Quizá deberíamos resignarnos a envejecer
tranquilamente y no pedir más de la vida.
Pero en el fondo de mi mente seguía estando aquella
atractiva posibilidad: una fuente de la juventud. ¡Qué idea
más emocionante! Esperé, por su propio bien, que el co-
ronel pudiera encontrarla.

Piso los años y en el transcurso de los hechos coti-


dianos Bradford y su Shangri-La se fueron desdibujando
en mi memoria. Entonces, una tarde al volver a mi apar-
tamento, encontré una carta escrita a mano por el coronel.
Parecía haber sido escrita con alegre expectación. El coro-
nel decía que a pesar de frustrantes retrasos y reveses,
creía estar a punto de encontrar la fuente de la juventud.

26
No ponía dirección, pero me sentí aliviado al comprobar
que él seguía vivo.
Pasaron varios meses antes de volvera saber nada.
Cuando llegó finalmente una segunda carta, mis manos
casi temblaban cuando la abrí. Las noticias eran excelen-
tes. El coronel no sólo había encontrado la fuente de la ju-
ventud, sino que se la traía consigo de vuelta a Estados
Unidos y llegaría antes de dos meses.
Habían pasado cuatro años desde que viera por última
vez a mi viejo amigo y me preguntaba si habría cambiado
mucho en aquel período. ¿Le habría permitido la fuente
de la juventud detener el reloj de la vejez? ¿Tendría el mis-
mo aspecto que cuando lo vi por última vez, o parecería
sólo un año más viejo en lugar de cuatro?
Al fin llegó la oportunidad de responder a estas pre-'
guntas. Una noche que estaba solo en casa, sonó el inter-
fono y el portero anunció: «Está aquí el coronel Bradford
y quiere verle.» Me entró una gran excitación y respondí:
«Que suba enseguida.» Poco después sonó el timbre y me
precipité a abrir la puerta. Pero me sentí decepcionado al
encontrarme no con el coronel Bradford sino con un hom-
bre mucho más joven.

E
A; advertir mi sorpresa, el hombre dijo:
—¿No me estaba esperando? —Y entonces, con voz
amistosa, añadió—: Creí que me daría una bienveni-
da más calurosa. Míreme a la cara. ¿Tengo que presen-
tarme?
La confusión se tornó desconcierto y luego increduli-
dad mientras lo contemplaba. Lentamente me di cuenta
de que los rasgos de su cara se parecían a los del coronel
Bradford. Pero aquel hombre ofrecía el aspecto que hu-
biera tenido el coronel muchos años antes, en la flor de la
edad. En lugar de ser un anciano encorvado y macilento
con un bastón, vi una figura alta y erguida. Su rostro era
fuerte y tenía una espesa mata de cabello oscuro con ape-
nas unos trazos grises.
—Soy realmente yo —dijo el coronel—, y si no me invi-
ta a pasar pensaré que sus modales dejan mucho que desear.
Con gran alegría lo abracé e, incapaz de contener mi
excitación, le hice pasar bajo una lluvia de preguntas.
—Espere, espere —protestó con buen humor—. To-
me aliento y le contaré lo ocurrido. —Y se dispuso a ha-
cerlo.

28
O llegó al norte de la India, el coronel se dirigió
directamente hacia la frontera tibetana y la zona donde se
suponía que estaba la fuente de la juventud. Afortunada-
mente se desenvolvía bastante bien con la lengua nativa y
pasó meses estableciendo contactos y haciendo amistades.
Después pasó muchos meses más uniendo las piezas de su
puzzle. Fue un proceso largo y lento, pero la persistencia
le hizo ganar al fin el premio ansiado. Después de una lar-
ga y peligrosa expedición por lugares que no se hallaban
en los mapas de los imponentes Himalayas, encontró fi-
nalmente el monasterio que, según la leyenda, conservaba
el secreto de la eterna juventud y del rejuvenecimiento.
Desearía que el tiempo y el espacio me permitieran re-
latar todas las cosas que el coronel experimentó tras ser
admitido en el monasterio. Quizá sea mejor que no lo.
haga, ya que la mayoría suena más a fantasía que a hecho
real. Las interesantes prácticas de los lamas, su cultura y
su total indiferencia hacia el mundo exterior son difíciles
de entender para los occidentales.
En el monasterio no se veían hombres y mujeres vie-
jos. Los lamas se referían al coronel amablemente como el
Anciano, porque hacía mucho tiempo que no veían a na-
die con un aspecto tan venerable. Para ellos era de lo más
novedoso.

29
—Durante las dos primeras semanas tras mi llegada
—dijo el coronel— era como un pez fuera del agua. Cual-
quier cosa que veía me maravillaba y a menudo apenas po-
día creer lo que ocurría ante mi vista. Pronto mi salud em-
pezó a mejorar. Podía dormir profundamente por las
noches y cada mañana me despertaba sintiéndome más
fresco y lleno de energía. Poco tiempo después descubrí
que necesitaba el bastón sólo para trepar por las montañas.
»Una mañana, unos tres meses después de mi llegada,
me llevé la mayor sorpresa de mi vida. Había entrado por
primera vez en una amplia sala del monasterio, utilizada
como biblioteca para manuscritos antiguos. En un extremo
de la habitación había un espejo de cuerpo entero. Du-
rante los dos años anteriores, yo había viajado por lugares
salvajes y en todo aquel tiempo no había visto mi reflejo
en un espejo. Así que, con cierta curiosidad, me coloqué
delante del cristal.
»Me quedé mirando a la imagen con incredulidad.
Mi aspecto físico había cambiado tan marcadamente
que parecía tener quince años menos de los que en rea-
lidad tenía. Durante muchos años me había atrevido a
esperar que la fuente de la juventud existiese realmente.
Y ahora, ante mis ojos, estaba la prueba física de su
realidad.

30
»Las palabras no pueden describir la alegría y gozo que
sentí. Durante las semanas y meses que siguieron, mi apa-
riencia siguió mejorando y el cambio se volvió cada vez
más visible para todos los que me conocían. Después de no
mucho tiempo, el apodo del Anciano ya no se oyó más.
En este punto fue interrumpido por una llamada a la
puerta. Era una pareja que, aunque buenos amigos míos,
habían escogido un momento inoportuno para visitarme.
Ocultando mi malestar, les presenté al coronel y todos nos
pusimos a charlar durante un rato. Luego el coronel se le-
vantó y dijo:
—Siento tener que marcharme tan pronto, pero ten-
go otro compromiso esta noche. Espero volver a verles
pronto. —Pero en la puerta se volvió hacia mí y dijo en
voz baja—: ¿Podemos quedar mañana para comer? Le
prometo que, si viene, oirá el secreto de la fuente de la
juventud.
Acordamos una hora y un lugar y luego se mar-
chó. Cuando volví junto a mis amigos, uno de ellos co-
mentó:
—+Es un hombre fascinante, pero parece demasiado jo-
ven para estar retirado.
—¿Qué edad crees que tiene? —pregunté.
—No creo que llegue a los cuarenta —contestó mi

31
invitado—, pero por su conversación, supongo que los
tendrá.
—Sí, por lo menos —dije evasivamente. Y conduje la
conversación por otros derroteros. No iba a repetir la in-
-creíble historia del coronel, al menos hasta que no me lo
hubiera contado todo.
Al día siguiente, tras haber comido, el coronel y yo
fuimos a su habitación en un hotel cercano. Y allí finalmen-
te me contó todos los detalles de la fuente de la juventud.

¿A primera cosa importante que me enseñaron cuando


entré en el monasterio —dijo— fue esto: el cuerpo tiene
siete centros de energía que en castellano pueden ser lla-
mados vórtices. Los hindúes los llaman chakras. Son po-
tentes campos de energía, invisibles al ojo pero muy rea-
les. Estos siete vórtices gobiernan las siete glándulas del
sistema endocrino del cuerpo, y las glándulas endocrinas,
a su vez, regulan todas las funciones del cuerpo, inclu-
yendo el proceso de envejecimiento.
»El primer vórtice (llamado chakra raíz) se encuentra
en la base de la columna. El segundo (el chakra sacro), en
la zona del bajo abdomen, debajo del ombligo. El tercero

32
(chakra del plexo solar) está encima del ombligo y debajo del
pecho. El cuarto (chakra del corazón) se encuentra en el cen-
tro del pecho. El quinto (chakra de la garganta), en la gar-
ganta. El sexto (chakra de la frente) se encuentra en el centro
de la frente, entre las cejas. Y el séptimo y más alto (chakra
de la coronilla) está situado en la coronilla de la cabeza.
»En un cuerpo sano, cada uno de estos vórtices gira a
gran velocidad, permitiendo que la energía vital, también
llamada prana o energía etérica, fluya hacia arriba a través
del sistema endocrino. Pero si uno o más de estos vórtices
empieza a funcionar lentamente, el flujo de energía vital se
inhibe o se bloquea y... bien, no es más que una manera
de llamar al envejecimiento y a la enfermedad con otro
nombre.
»Esos vórtices giratorios se extienden hacia fuera des-
de el cuerpo de un individuo sano, pero en los viejos, dé-
biles y enfermos apenas consigue alcanzar la superficie.
La manera más rápida de recuperar la juventud, la salud y
la vitalidad es hacer que esos centros de energía vuelvan a
girar normalmente. Hay cinco sencillos ejercicios que per-
miten conseguirlo. Cualquiera de ellos es útil por sí mis-
mo, pero son necesarios los cinco para conseguir mejores
resultados. No son en realidad ejercicios. Los lamas los lla-
man ritos, por lo que me referiré a ellos de esa manera.

33
Los siete vórtices de energía del cuerpo rigen las siete glándulas endocri-
nas. Están situados formando una columna de la siguiente manera: 1) la
base de la columna; 2) el bajo abdomen, debajo del ombligo; 3) la parte
alta del abdomen, encima del ombligo y debajo del pecho; 4) el centro del
pecho; 5) la garganta; 6) el centro de la frente, entre las cejas; y 7) la coro-
nilla.
Cuando los siete vórtices giran a gran velocidad y a la misma velocidad,
el cuerpo está en perfecto estado de salud. Cuando uno o más giran más
lentamente, surge el envejecimiento y el deterioro.

34
Nota del editor: antes de empezar a poner en práctica cual-
quiera de los ejercicios siguientes, lea el apéndice de la pág. 115.

Rito Número Ulaa

—El primer rito —continuó el coronel— es muy sen-


cillo. Tiene como finalidad acelerar los vórtices. Los niños
lo hacen a menudo cuando están jugando.
»Todo lo que hay que hacer es estar de pie, derecho,
con los brazos extendidos horizontales al suelo. Ahora, sin
moverse del punto en que uno se encuentra, se debe girar
lentamente sobre uno mismo hasta estar ligeramente ma-
reado. Hay una cosa importante: se debe girar de izquier-
da a derecha. En otras palabras, si usted colocara un reloj
boca arriba en el suelo, giraría en la misma dirección de
las agujas del reloj.
»Al principio, la mayoría de las personas adultas po-
drán girar sólo media docena de veces antes de marearse
bastante. Como principiante, no intente hacer más. Y si le
apetece sentarse o tumbarse para recobrarse del mareo,
hágalo. Yo lo hacía al principio. Para empezar, practique
este rito sólo hasta que se sienta ligeramente mareado.
Pero con el tiempo, a medida que practique los cinco ri-
tos, podrá girar más veces sin marearse.

35
»Además, con el fin de disminuir el mareo, puede
emular a los bailarines y patinadores. Antes de empezar a
girar, enfoque la vista en un punto delante de usted. Al
empezar a girar siga manteniendo la vista en ese punto
tanto tiempo como le sea posible. Acabará teniendo que
dejar de mirarlo para que su cabeza pueda girar a la vez
que su cuerpo. Cuando esto ocurra, gire la cabeza rápida-
mente y vuelva a enfocar el punto tan pronto como pue-
da. Este punto de referencia le permite no sentirse tan de-
sorientado y mareado.
»Cuando estaba en la India, me sorprendió ver a los
Maulawiyah o, como suele llamárseles, los derviches giró-
vagos, girando casi sin cesar en un frenesí religioso. Cuan-
do me enseñaron el Rito Número Uno, recordé dos cosas
referentes a esta práctica. Primero, que los derviches giró-
vagos siempre giran en una dirección, de izquierda a de-
recha o en el sentido de las agujas del reloj. Segundo, que
los derviches más viejos eran viriles, fuertes y robustos.
Mucho más que la mayoría de los hombres de su edad.
»Cuando hablé con uno de los lamas acerca de esto,
me dijo que el movimiento giratorio de los derviches te-
nía un efecto muy beneficioso, pero también destructivo.
Me explicó que su excesivo girar sobreestimula alguno de
los vórtices, de manera que finalmente quedan exhaustos.

36
De pie con los brazos extendidos, palmas mirando hacia el suelo, girar en
el sentido de las agujas del reloj.

37
Esto tiene primero el efecto de acelerar el flujo de energía
vital, pero después la bloquea. Esta acción de construc-
ción y destrucción hace que los derviches experimenten
una especie de aceleración física que confunden con algo
“espiritual o religioso.
»Sin embargo —continuó el coronel—, los lamas no
llevan al exceso los giros. Mientras que los derviches giró-
vagos pueden girar cientos de veces, los lamas lo hacen
sólo unas doce veces, lo suficiente para que los vórtices se
pongan en marcha.

Rito Número Dos

—El segundo rito —continuó el coronel— estimula


más los siete vórtices. Es incluso más sencillo de poner en
práctica. En este rito uno se tumba en el suelo boca arriba.
Es mejor hacerlo sobre una alfombra gruesa o una superfi-
cie acolchada. Los lamas practican los ritos en lo que los oc-
cidentales llamarían una alfombrilla de oración, de unos se-
senta y cinco centímetros de ancho y dos metros de largo.
Es muy gruesa y está hecha de lana y una especie de fibra
vegetal. Esto tiene como fin aislar el cuerpo del frío del sue-
lo. De todos modos, como se da un sentido religioso a todo
lo que hacen los lamas, se la llama alfombrilla de oración.
38
Túmbese boca
arriba con los
brazos a los
lados.
Lleve la barbilla al
pecho.
Levante las piernas
hasta una posición
vertical,
“ manteniendo las
rodillas rectas.

39
»Una vez se haya estirado bien sobre la espalda, ex-
tienda los brazos completamente a los costados y coloque
las palmas de sus manos contra el suelo, manteniendo los
dedos muy unidos. Después alce la cabeza del suelo, lle-
“vando la barbilla hacia el pecho. Al hacerlo, levante las
piernas, con las rodillas rectas, hasta una posición vertical.
Si es posible, deje que sus piernas se extiendan hacia atrás
sobre su cuerpo, hacia la cabeza, pero no doble las ro-
dillas.
»Luego baje lentamente cabeza y piernas, con las rodi-
llas rectas, hasta el suelo. Deje que sus músculos se rela-
jen y repita el rito.
»Con cada repetición establezca un ritmo de respira-
ciones: inspire profundamente cuando levante la cabeza y
las piernas y espire cuando las baje. Entre repeticiones,
mientras permite que los músculos se relajen, siga respi-
rando al mismo ritmo. Cuanto más profundamente respi-
re, mejor.
»Si es incapaz de mantener las rodillas perfectamente
rectas, dóblelas lo que sea necesario. Pero a medida que
siga practicando el rito trate de conseguir que se manten-
gan rectas.
»Uno de los lamas me dijo que cuando intentó practi-
car este sencillo rito por primera vez, era tan viejo, tan dé-

40
bil y tan decrépito que no podía levantar las piernas rec-
tas. Así que empezó a levantarlas dobladas de modo que
las rodillas quedaban arriba y los pies colgando. Poco a
poco, pudo enderezar las piernas y al cabo de tres meses
ya pudo levantarlas rectas con toda comodidad.
»Me maravillaba aquel lama —dijo el coronel—.
Cuando me contó aquello, era la perfecta imagen de la ju-
ventud y de la salud, aunque yo sabía que era mucho ma-
yor que yo. Sólo por ejercitarse solía cargar con un mon-
tón de verduras de unos cincuenta kilos a la espalda desde
el jardín hasta el monasterio, varios metros más arriba. Se
tomaba su tiempo, pero nunca se detenía por el camino de
subida. Cuando llegaba, no parecía cansado en absoluto.
La primera vez que intenté seguirle colina arriba tuve que
detenerme una docena de veces para recuperar el aliento.
Más tarde pude trepar la colina con tanta facilidad como
él, y sin mi bastón. Pero ésa es otra historia.

Rito Nú mero Tres

—El tercer rito debe practicarse inmediatamente des-


pués del segundo. También es muy sencillo. Lo único que
hay que hacer es arrodillarse en el suelo con las dos rodi-
llas dobladas y el tronco recto. Las manos han de colocar-

cl
se, con los brazos estirados, sobre los músculos de los
muslos.
»Ahora hay que inclinar la cabeza hacia adelante, to-
cando el pecho con la barbilla. Después, con suavidad, se
“mueve la cabeza y el cuello hacia atrás todo lo que se pue-
da, y al mismo tiempo se inclina uno hacia atrás, ar-
queando la columna. Al arquearse se apoyan los brazos y
las manos en los muslos para sostenerse. Después de ar-
quearse hay que volver de nuevo a la posición original y
recomenzar el rito.
»Como en el caso del Rito Número Dos, hay que esta-
blecer un ritmo de respiración determinado. Inspire pro-
fundamente al arquear la columna. Espire al volver a la
posición vertical. La respiración profunda es muy benefi-
ciosa, así que introduzca tanto aire en los pulmones como
le sea posible.
»He visto a más de doscientos lamas practicando jun-
tos este rito. Con el fin de volver su atención hacia aden-
tro, cerraban los ojos. De esta manera podían eliminar las
distracciones y centrarse en el interior de sí mismos.
» Hace miles de años, los lamas descubrieron que to-
das las respuestas a los misterios insondables de la vida
se encuentran dentro de nosotros mismos. Descubrie-
ron que todas las cosas que se unen para crear nuestras

42
. Arrodíllese en el
pu]

suelo con el cuerpo


recto. Coloque las
manos sobre los
muslos.
N . Lleve la barbilla al

pecho.
. Arquee la columna
¡09
mientras inclina
suavemente la
cabeza hacia atrás
todo lo que pueda.

48
vidas se originan en el interior del individuo. Los occi-
dentales nunca han sido capaces de entender e integrar
este concepto. Piensan, como yo hacía, que nuestras vi-
das están formadas por las fuerzas incontroladas del
mundo material. Por ejemplo, la mayoría de los occi-
dentales creen que es una ley de la naturaleza el que
nuestros cuerpos envejezcan y se deterioren. Mirando
hacia su interior, los lamas saben que ésta es una ilusión
autocomplaciente.
»Los lamas, sobre todo los que'vivían en aquel monas-
terio, están llevando un gran trabajo en beneficio del
mundo. Pero se lleva a cabo en el plano astral. Desde este
plano ayudan a la humanidad entera, porque está muy
por encima de las vibraciones del mundo físico y es un
potente punto focal en el que puede conseguirse mucho
con muy poco esfuerzo.
»Un día el mundo despertará asombrado al ver el re-
sultado de las grandes obras llevadas a cabo por esos la-
mas y otras fuerzas invisibles. Se acerca rápidamente un
tiempo en que la nueva era surgirá y pueda verse un nue-
vo mundo. Será un tiempo en el que la gente aprenderá a
liberar poderosas fuerzas interiores para vencer a la guerra
y la enfermedad, el odio y la amargura.
»Nos llamamos a nosotros mismos civilizados, pero en

44
realidad estamos viviendo en la época más oscura. Sin em-
bargo, nos estamos preparando para cosas mejores y más
gloriosas. Cada uno de los que lucha por elevar su con-
ciencia a niveles más altos ayuda a elevar la conciencia de
la humanidad en su conjunto. Así que practicar los Cinco
Ritos tiene un efecto que va mucho más allá de los bene-
ficios físicos personales.

Rito Número Cute

—La primera vez que llevé a cabo el cuarto rito —dijo


el coronel—, me pareció muy difícil. Pero después de una
semana, era tan sencillo de hacer como cualquiera de los
demás.
»En primer lugar, siéntese en el suelo con las piernas
rectas frente a usted y los pies separados a la anchura de
los hombros. Con el tronco recto, coloque las palmas
de las manos en el suelo a los lados de las nalgas, con los
dedos señalando hacia los de los pies. Luego lleve la bar-
billa hacia el pecho.
»Ahora deje caer la cabeza hacia atrás hasta donde
pueda. Al mismo tiempo, levante el cuerpo de forma que
las rodillas se doblen y los brazos queden rectos. El tron-
co formará una línea con la parte superior de las piernas,
45
1. Siéntese en el suelo con las piernas extendidas, los pies separados
y las manos sobre el suelo.
2. Lleve la barbilla al pecho.

46
3. Deje caer la cabeza hacia atrás, hasta donde pueda.
4. Manteniendo los brazos rectos y las manos y los pies en el mismo
lugar, doble las rodillas y suba el tronco hasta una posición
horizontal. Tense los músculos y luego relájelos.

47
horizontal al suelo. Y los brazos y parte inferior de las
piernas quedarán rectos, perpendiculares al suelo. Tense
todos los músculos del cuerpo. Finalmente, relaje los
músculos mientras vuelve a la posición original sentado y
descanse antes de repetir el proceso.
»La respiración es muy importante también en este
rito. Inspire profundamente al subir el cuerpo. Contenga
la respiración mientras tensa los músculos. Y exhale todo
el aire al bajar. Cuando descanse entre repeticiones, siga
respirando al mismo ritmo.
» Después de marcharme del monasterio —continuó el
coronel—, fui a unas cuantas ciudades de la India y, a
modo de experimento, impartí clases a grupos separados
en inglés y en indostano. Los miembros mayores de cada
grupo tenían la sensación de que si no podían practicar
este rito perfectamente desde el principio, no sacarían
ningún beneficio. Fue muy difícil convencerles de que es-
taban equivocados. Finalmente les convencí de que lo hi-
cieran lo mejor que pudieran para ver qué ocurría al cabo
de un mes. Cuando conseguí que hicieran los ritos como
pudieran, los resultados en un mes fueron más que grati-
ficantes.
» Recuerdo que en una ciudad tenía en mi clase a bas-
tantes personas de edad avanzada. Al llevar a cabo este rito

48
(el número cuatro), apenas podían separar el cuerpo del
suelo; no podían llegar a la posición horizontal ni de lejos.
En la misma clase había personas más jóvenes que no tu-
vieron dificultad en llevar a cabo el rito desde el primer
día. Esto desanimó tanto a las personas mayores que tuve
que separarlos en dos grupos. Les expliqué a los mayores
que cuando yo lo había puesto en práctica por primera vez
no había podido hacerlo mejor que ellos. Pero, les dije,
ahora puedo hacer cincuenta repeticiones del rito sin sen-
tir la menor tensión muscular o nerviosa. Y para demos-
trarlo lo hice delante de ellos. Desde entonces, el grupo de
los mayores rompió todos los récords de progreso.
»La única diferencia entre la juventud y el vigor, y la
vejez y la mala salud es sencillamente la velocidad a la que
giran los vórtices. Normalice la velocidad de giro y el an-
ciano se vuelve joven de nuevo.

Rito Número Ciriaco

—Cuando uno lleva a cabo el quinto rito —prosiguió—


debe colocar el cuerpo boca abajo en el suelo. Durante este
rito hay que colocar las manos con las palmas hacia abajo
en el suelo y los pies han de estar flexionados, con los de-
dos apoyados en el suelo. Tanto pies como manos han de
49
estar separados más o menos a la anchura de los hombros
y los brazos y las piernas deben permanecer rectos.
» Empiece con los brazos rectos, perpendiculares al sue-
lo, y la columna arqueada de modo que el cuerpo quede
combado. Ahora mueva la cabeza hacia atrás todo lo que
pueda. Luego, doblando las caderas, coloque el cuerpo en
una posición de V invertida. Al mismo tiempo lleve la bar-
billa hacia adelante, pegándola al pecho. Eso es todo. Vuel-
va a la posición original y empiece otra vez todo el rito.
» Hacia finales de la primera semana, una persona
media descubrirá que este rito es el más fácil. Una vez se
convierta en experto, deje su cuerpo caer desde la posi-
ción alzada hasta un punto que casi, pero no del todo, to-
que el suelo. Tense los músculos un momento tanto en la
posición alzada como en la baja.
»Siga con el mismo ritmo de respiración profunda uti-
lizado en los ritos anteriores. Inspire profundamente al
subir el cuerpo y espire totalmente al bajarlo.
»Al principio la gente llama a estos ritos ejercicios iso-
métricos. Es cierto que los Cinco Ritos son útiles para es-
tirar músculos y articulaciones rígidas y mejorar el tono
muscular, pero no es ése su propósito principal. Su bene-
ficio real consiste en normalizar la velocidad de giro de los
vórtices. Les hace girar a una velocidad correcta para, por

50
1. Apoye el cuerpo en una posición curvada con los brazos rectos,
las manos colocadas en el suelo y los dedos de los pies apoyados en
el suelo. Mueva suavemente la cabeza hacia atrás todo lo que pueda.
2. Manteniendo las manos y los pies en el mismo sitio, dóblese por
las caderas y coloque su cuerpo en posición de V invertida.
Lleve la barbilla al pecho.

51
ejemplo, un hombre o mujer fuertes y saludables de vein-
ticinco años.
»En una persona así —explicó el coronel—, todos los
vórtices giran a la misma velocidad. Por otra parte, si se
pudieran ver los siete vórtices de la persona normal de
mediana edad, se notaría enseguida que algunos giran no-
tablemente más despacio. Todos estarán girando a veloci-
dades diferentes y no trabajarán juntos en armonía. Los
más lentos hacen que esa parte del cuerpo se deteriore
y los más rápidos provocan nerviosismo, ansiedad y
cansancio. El estado alterado de los vórtices es el que
provoca alteraciones en la salud, deterioro y envejeci-
miento.

lies el coronel iba describiendo los Cinco Ritos,


me surgían gran cantidad de preguntas en la mente. Y aho-
ra que había acabado, empecé a hacerle unas cuantas.
—¿Cuántas veces se lleva a cabo cada rito? —fue mi
primera pregunta.
—-Para empezar —contestó—, sugeriría practicar cada
rito tres veces al día durante la primera semana. Luego,
cada semana siguiente, aumente el número de repeticio-

2
nes de dos en dos hasta que lleve a cabo cada rito vein-
tiuna veces al día. En otras palabras, la segunda semana
practique cada rito cinco veces; la tercera siete veces; la
cuarta nueve veces diarias; y así sucesivamente. En diez
semanas estará haciendo cada rito veintiuna veces al día.
»Si tiene dificultades en realizar el primero, el de los
giros, tantas veces como practica los demás, hágalo las ve-
ces que pueda sin marearse demasiado. Llegará a ser ca-
paz de girar las veintiuna veces.
»Conocí un hombre que tuvo que practicar los ritos
durante un año antes de poder girar tantas veces. No
tenía dificultad alguna en practicar los otros cuatro, así
que fue aumentando los giros muy gradualmente hasta que
hizo los veintiuno. Y consiguió espléndidos resultados.
» Hay algunas personas que encuentran difícil girar.
Normalmente, si dejan los giros y llevan a cabo los demás
ritos durante cuatro a seis meses, descubren que pueden
arreglárselas para girar también.
—«¿A qué hora del día deben practicarse los ritos?
—Pueden realizarse por la mañana o por la noche, lo
que sea más cómodo. Yo los hago en ambas ocasiones,
pero no aconsejaría tanta estimulación al principiante.
Después de haber estado practicándolos durante cuatro
meses, pueden empezarse a practicar todas las veces por

53
la mañana y luego llevar a cabo tres repeticiones de cada
rito por la noche. Aumente gradualmente esto como hizo
con anterioridad, hasta que haga las veintiuna repeticio-
nes mañana y noche. Pero no es necesario practicarlos
más de veintiuna veces, ya sea por la mañana o por la no-
che. Trate de hacerlo sólo si está realmente motivado para
ello.
—¿Son todos los ritos igual de importantes? —pre-
gunté.
—Tos Cinco Ritos funcionan en colaboración y son
igual de importantes. Después de llevarlos a cabo durante
un tiempo, si le parece que no es capaz de hacerlos todos
el número necesario de veces, intente dividirlos en dos se-
siones: una por la mañana y otra por la noche. Si le resul-
ta imposible practicar uno de los ritos, omítalo y haga los
otros cuatro. Entonces, tras un período de unos meses, in-
tente hacer el que le resultaba difícil. Los resultados pue-
den llegar algo más lentamente de esta manera, pero lle-
garán de todos modos.
»No se agote en ninguna circunstancia. Eso sería con-
traproducente. Haga sencillamente lo que pueda y aumen-
te la práctica gradualmente. Y nunca se desanime. Con
tiempo y paciencia hay poquísimas personas que no pue-
dan llegar a practicar los cinco ritos veintiuna veces al día.

54
»Al intentar vencer una dificultad con uno de los ritos,
algunas personas se vuelven muy imaginativas. A un vie-
jo amigo en la India le resultaba imposible practicar el
número cuatro debidamente, ni siquiera una vez. No se
conformaba con levantar simplemente el cuerpo del sue-
lo. Estaba decidido a que el torso llegara a una posición
totalmente horizontal. Así que tomó una caja de unos cen-
tímetros de alto y acolchó la parte superior. Entonces se
acostó sobre la caja, colocando los pies en el suelo a un ex-
tremo y las manos en el suelo al otro extremo. Desde esta
posición podía alzar el torso hasta una posición horizon-
tal bastante bien.
»Ese truquito pudo no haberle servido al anciano ca-
ballero para llevar a cabo el rito las veintiuna veces com-
pletas. Pero le sirvió para subir el cuerpo tan arriba como
hubiesen podido hacer hombres mucho más fuertes.
Y aquello tuvo un efecto psicológico, lo que en sí mismo
ya es bastante beneficioso. No recomiendo especialmente
esta técnica, pero puede ayudar a quienes creen que es im-
posible progresar. Si tiene usted una mente imaginativa, se
le pueden ocurrir otras maneras y medios de ayudarse a
poner en práctica cualquier rito que le pueda resultar par-
ticularmente difícil.
—¿Y si no se practicase en absoluto uno de los ritos?

55
—Estos ritos son tan potentes que si uno de ellos se
dejase de lado, mientras que los demás se practicasen con
regularidad el número de veces requerido, aún así se con-
seguirían resultados excelentes. Incluso el primer rito solo
hace maravillas, como demuestran los derviches giróva-
gos, de los que hablé anteriormente. Los derviches más
viejos, que no giran tan excesivamente como los más jó-
venes, eran fuertes y viriles; una buena prueba de que un
solo rito puede tener poderosos efectos. Así que si cree
que no puede practicarlos todos O que no puede realizar-
los las veintiuna veces completas, igual conseguirá buenos
resultados con aquello que sea capaz de hacer.
—¿Pueden llevarse a cabo los ritos junto con otros pro-
gramas de ejercicios, o se anulan unos a otros?
—Si está usted practicando algún tipo de ejercicio, siga
haciéndolo —dijo el coronel—. Y si no lo hace, vaya pen-
sando en empezar a hacer alguno. Cualquier forma de
ejercicio (pero sobre todo los que ponen en forma el co-
razón y los pulmones) ayudan al cuerpo a mantener un
equilibrio juvenil. Además, los Cinco Ritos ayudan a man-
tener los vórtices girando, por lo que el cuerpo se vuelve
incluso más receptivo a los beneficios del ejercicio.
—¿Sugiere algo más?
—Dos cosas más. Ya he mencionado el ritmo de respi-

56
raciones profundas mientras se descansa entre las repeti-
ciones de los ritos. Además, entre cada uno de ellos sería
útil quedarse de pie con las manos en las caderas, respi-
rando profunda y rítmicamente varias veces. Al espirar,
imagine que todas las tensiones de su cuerpo están desa-
pareciendo, permitiéndole sentirse relajado y a gusto. Al
inspirar, imagine que se está llenando de una sensación de
bienestar y plenitud.
»La otra sugerencia es tomar un baño tibio o fresco,
pero no frío, después de practicar los ritos. Pasarse por el
cuerpo rápidamente una toalla húmeda y luego una seca
sería aún mejor. Nunca tome una ducha, baño o se pase
una toalla lo bastante fríos como para quedarse destem-
plado. Si lo hace, anulará todo lo logrado con los ritos.
Me sentía emocionado por todo lo que el coronel me
había contado, pero en el fondo albergaba cierto escepti-
cismo latente.
—¿Es posible que la fuente de la juventud sea real-
mente tan sencilla como me ha descrito usted?
—Todo lo que se necesita es empezar practicando los
Cinco Ritos tres veces al día e ir aumentando gradual-
mente hasta las veintiuna veces al día. Éste es el sencillo
secreto que podría beneficiar al mundo entero si fuese co-
nocido.

E
» Naturalmente —añadió—, debe poner en práctica los
ritos diariamente a fin de conseguir auténticos beneficios.
Puede dejar de hacerlos un día, pero no más. Y si permi-
te que un viaje de negocios o algún otro compromiso in-
terrumpan esa rutina diaria, su progreso general sufrirá.
» Afortunadamente, la mayoría de la gente que empie-
za los Cinco Ritos encuentra no sólo fácil, sino también
agradable y satisfactorio llevarlos a cabo cada día, sobre
todo cuando empiezan a ver los beneficios. Después
de todo, sólo lleva unos veinte minutos hacer los cinco.
Y una persona en buena forma física puede hacerlos en
diez minutos o menos. Si tiene dificultades en encontrar
tanto tiempo libre, levántese unos minutos antes de la
cama por las mañanas o váyase a la cama un poco más tar-
de cada noche.
»Los ritos tienen como finalidad específica el restaurar
la salud y la vitalidad al cuerpo. Otros factores ayudan a
determinar si transformará usted drásticamente su apa-
riencia física, como me ocurrió a mí. Dos de ellos son la
actitud mental y el deseo.
»Se habrá dado cuenta de que algunas personas pare-
cen viejas a los cuarenta años, mientras que otras tienen
un aspecto joven a los sesenta. La actitud mental es lo que
marca la diferencia. Si es capaz de verse a sí mismo joven,

58
a pesar de su edad, otros le verán también de ese modo.
Una vez que comencé a practicar los ritos, hice un esfuer-
zo por borrar la imagen de mí mismo como un débil an-
ciano. En lugar de ello, fijé en mi mente la imagen de mí
mismo cuando estaba en la flor de la vida. Y puse energía
en forma de un deseo muy fuerte detrás de esa imagen. El
resultado es lo que usted ve ahora.
»Para muchas personas eso será difícil porque les pa-
rece imposible cambiar el modo en que se ven a sí mis-
mos. Creen que el cuerpo está programado para que tar-
de o temprano se vuelva débil y viejo, y nada les apartará
de esa idea. A pesar de ello, una vez empiecen a practicar
los Cinco Ritos, comenzarán a sentirse más jóvenes y
enérgicos. Eso les ayudará a cambiar la forma en que
se ven a sí mismos. Poco a poco, se verán más jóvenes.
Y muy pronto otros les dirán que tienen una apariencia
más juvenil.
» Hay otro factor muy importante para aquellos que
quieren parecer drásticamente más jóvenes. Hay un rito
adicional que he estado guardándome adrede. Pero el Rito
Número Seis es un tema que dejaré para más tarde.
IMingún hombre es libre
si es esclavo de la cane.

Lucio Anneo Séneca


— casi tres meses que el coronel Bradford había
vuelto del Tíbet y la India, y ocurrieron muchas cosas en
aquel lapso de tiempo. Yo empecé a practicar los Cinco Ri-
tos y me sentía sumamente complacido con los resultados.
El coronel había estado fuera atendiendo asuntos perso-
nales, así que no supe de él durante algún tiempo. Cuan-
do finalmente me telefoneó, le conté orgulloso todos mis
progresos y le aseguré que ya había experimentado satis-
factoriamente lo efectivos que podían ser los ritos.
De hecho, me había vuelto tan entusiasta de los ritos
que estaba ansioso por comunicar la información a otros
que también pudieran beneficiarse de ellos. Así que le pre-
gunté si no le importaría dar una clase. Él dijo que le pa-
recía una buena idea, pero con tres condiciones.
La primera era que la clase debería incluir una mezcla
de hombres y mujeres de todas clases: profesionales, obre-

63
ros, amas de casa, etc. La segunda era que ninguno tuvie-
ra menos de cincuenta años, aunque podían tener cien o
más si yo podía encontrar a alguien de aquella edad que
_Quisiese participar. El coronel insistió en esto, incluso
; aunque los Cinco Ritos sean igualmente beneficiosos para
personas más jóvenes. Y la tercera condición consistía en
que la clase se limitase a quince personas. Esto me supu-
so un gran inconveniente, porque había pensado en un
grupo mucho mayor. Después de intentar sin éxito con-
vencerlo de que cambiase de idea, acepté las tres condi-
ciones.
Pronto conseguí organizar un grupo que reunía todas
las condiciones, y desde el principio la clase tuvo un gran
éxito. Nos reuníamos una vez a la semana y ya en la se-
gunda me pareció ver mejoras en varios de sus miembros.
Sin embargo, el coronel nos había pedido que no habláse-
mos del programa unos con otros y yo no tenía forma de
saber si los demás estaban de acuerdo conmigo. Entonces,
al terminar el primer mes, mi incertidumbre tocó a su fin.
Celebramos una especie de reunión testimonial en la que
cada uno de nosotros fue invitado a explicar los resultados
con los demás. Cada uno de los presentes habló de mejo-
rías. Algunos tenían resplandecientes relatos de sus pro-
gresos y unos pocos podían decir incluso que éstos ha-

64
bían sido notables. Un hombre de casi 75 años había
logrado más cosas que todos los demás.
Las reuniones semanales del Club Himalaya, como lo '
llamábamos, continuaron. Cuando al fin llegó la décima
semana, prácticamente todos los miembros estaban lle-
vando a cabo todos los Cinco Ritos veintiuna veces al día.
Todos decían no sólo encontrarse mejor sino que también
creían tener un aspecto más joven, y varios bromearon
que ya no confesaban su edad real.
Esto me recordó que cuando le habíamos preguntado
su edad al coronel unas semanas antes, había dicho que
se guardaría la información hasta el final de la décima se-
mana. Bien, había llegado el momento pero el coronel
seguía sin hablar. Alguien sugirió que cada uno de noso-
tros tratase de adivinar su edad y la escribiera en un.
papel. Entonces, cuando se anunciase la verdad, podría-
mos comprobar quién se había acercado más. Acorda-
mos esto y se recogieron los papeles mientras el coronel
entraba.
Cuando le explicamos lo que estábamos haciendo,
Bradford dijo:
—Tráiganlos aquí para que vea qué tal lo han hecho.
Luego les diré cuál es mi verdadera edad.
Con voz divertida, el coronel leyó cada uno de los pa-

65
peles en voz alta. Todo el mundo había supuesto que te-
nía cuarenta y tantos, y algunos incluso cuarenta y pocos.
—Señoras y señores —dijo—, gracias por sus amables
“piropos. Como han sido honestos conmigo, yo lo seré con
ustedes. Cumpliré setenta y tres en mi próximo cumpleaños.
Todo el mundo le miró con incredulidad. ¿Era realmen-
te posible que un hombre de 73 años tuviese el aspecto de
tener la mitad? Entonces preguntaron por qué había logra-
do resultados mucho más visibles que los de los demás.
—En primer lugar —explicó el coronel—, llevan uste-
des realizando este estupendo trabajo sólo diez semanas.
Cuando lleven dos años, verán que el cambio es mucho
más pronunciado. Pero hay más. No les he contado todo
lo que sé.

Rito Número el

—Les he enseñado los cinco ritos que tienen como fin


recuperar la salud juvenil y la vitalidad. También les ayu-
darán a lograr una apariencia más joven. Pero si realmen-
te quieren recuperar completamente la salud y apariencia
de la juventud, hay un sexto rito. No he dicho nada acer-
ca de él porque hubiera sido inútil sin que antes hubieran
obtenido buenos resultados con los otros cinco.

66
El coronel les advirtió que con el fin de sacar prove-
cho de este sexto rito, tendrían que aceptar una autoli-
mitación muy difícil. Les sugirió que se tomasen un tiem-
po para pensar si deseaban hacerlo durante el resto de
sus vidas. E invitó a aquellos que desearan seguir a vol-
ver la semana siguiente. Después de pensarlo, sólo cinco
de las personas del grupo volvieron, aunque el coronel
dijo que eran más de las que habían acudido en sus cla-
ses en la India.
Cuando habló del rito adicional, el coronel dejó claro
que éste elevaría la energía reproductora del cuerpo. Este
proceso de elevación provocaría no sólo que la mente se
renovase, sino también todo el cuerpo. Pero les advirtió
que supondría una restricción que la mayor parte de la
gente no está dispuesta a aceptar. |
—En el hombre o mujer medios, una parte (a menudo
una gran parte) de la fuerza vital que alimenta los siete
vórtices se canaliza hacia la energía reproductiva. Se disi-
pa tanta en los vórtices más bajos que nunca tiene la opor-
tunidad de alcanzar los altos.
»A fin de llegar a ser un superhombre o una supermu-
jer, esta potente fuerza debe ser conservada y vuelta hacia
arriba, a fin de ser utilizada por todos los vórtices, espe-
cialmente el séptimo. En otras palabras, es necesario con-

67
vertirse en célibe para que la energía reproductiva pueda
ser recanalizada hacia un uso más elevado.
»Ahora bien, volver esta fuerza vital hacia arriba es un
asunto muy fácil, aunque durante siglos las personas que
lo han intentado en general han fracasado. En Occidente,
órdenes religiosas enteras lo han intentado en vano por-
que trataban de dominar la energía reproductiva supri-
miéndola. Sólo hay una manera de dominar esta podero-
sa necesidad, y no es disimulándola o suprimiéndola, sino
transmutándola, y al mismo tiempo elevándola. De este
modo no sólo habrán descubierto ustedes el elixir de la
vida, según lo llamaban los antiguos, sino que también lo
habrán puesto en funcionamiento, cosa que los antiguos
eran incapaces de hacer.
»Llevar a cabo el Rito Número Seis es lo más fácil del
mundo. Debe practicarse sólo cuando se sienta un exce-
so de energía sexual y haya un deseo natural de expre-
sarlo. Afortunadamente, este rito es tan sencillo que pue-
de hacerse en cualquier parte, en cualquier momento,
cuando se sienta esa urgencia. He aquí todo lo que hay
que hacer:
»De pie, enderécese y deje salir lentamente todo el aire
de los pulmones. Al hacerlo, inclínese hacia adelante y co-
loque las manos sobre las rodillas. Expulse el último resto

68
de aire y entonces, con los pulmones vacíos, vuelva a en-
derezarse. Coloque las manos sobre las caderas y apriete.
Esto empujará sus hombros hacia arriba. Mientras lo hace,
hunda el abdomen todo lo que pueda y al mismo tiempo
eleve el pecho.
»Mantenga esta posición todo el tiempo que pueda.
Cuando finalmente se vea obligado a tomar aire, deje que
el aire fluya hacia dentro por la nariz. Cuando tenga los
pulmones llenos, espire por la boca y relaje los brazos, de-
jándolos caer a los lados. Luego, por la nariz o por la boca,
inspire y espire profundamente varias veces. Esto consti-
tuye una realización completa del Rito Número Seis. Se
necesitan unas tres repeticiones para que la mayoría de las
personas redirijan la energía sexual y eleven hacia arriba
su potente fuerza.
» Hay sólo una diferencia entre una persona saludable
y vital y un superhombre o supermujer. Los primeros ca-
nalizan la fuerza vital hacia la energía sexual, mientras que
los últimos vuelven esta fuerza hacia arriba para crear
equilibrio y armonía en los siete vórtices. Por eso un su-
perhombre o una supermujer se hacen cada vez más jóve-
nes, día día y momento a momento. Crean en su interior
el auténtico elixir de la vida.
»Ahora podrán entender que la fuente de la juventud

69
1. De pie, inspire profundamente.
2. Inclínese hacia adelante y apoye las manos en las rodillas. Expulse
el último resto de aire.

estuvo todo el tiempo dentro de mí. Los Cinco Ritos (o


seis, para ser más precisos) eran simplemente una llave
que abría la puerta. Cuando recuerdo a Ponce de León y
su inútil búsqueda de la fuente de la juventud, creo que
fue una lástima que viajara hasta tan lejos para volver con

70
3. Vuelva a enderezarse. Coloque las manos sobre las caderas y apriete
hacia abajo, empujando los hombros hacia arriba. Meta el abdomen
y alce el pecho. Manténgase así todo lo posible.
4. Inspire profundamente por la nariz. Espire por la boca mientras relaja
los brazos. Inspire y espire profundamente varias veces.

las manos vacías. Podía haberlo conseguido sin salir de


casa. Pero, igual que yo, creyó que la fuente debía estar en
algún rincón lejano del mundo. Nunca sospechó que es-
taba exactamente dentro de sí mismo.

71
»Por favor, comprendan que a fin de llevar a cabo el
Rito Número Seis es absolutamente necesario que el indi-
viduo tenga necesidades sexuales activas. No podría trans-
mutar energía reproductiva si hubiese muy poca o ningu-
na que manejar. Es imposible que una persona que ha
perdido el impulso sexual practique este rito. Ni siquiera
debería intentarlo porque sólo le conduciría al desánimo
y le haría más mal que bien. En lugar de ello, un indivi-
duo así, sea cual sea su edad, debería practicar primero los
otros cinco ritos hasta recuperar un impulso sexual nor-
mal. Cuando se haya logrado esto, puede disponerse a ser
un superhombre o una supermujer.
»Además, un individuo no debe intentar hacer el Rito
Número Seis a menos que se sienta realmente motivado
para ello. Si alguien se siente incompleto en términos de
expresión sexual y debe luchar para vencer esta atracción,
entonces no será verdaderamente capaz de transmutar la
energía reproductiva y dirigirla hacia arriba. En lugar de
ello, la energía se dirige mal y produce luchas y conflictos
internos. El sexto rito es sólo para aquellos que se sienten
sexualmente completos y tienen un deseo auténtico de di-
rigirse a logros diferentes.
»Para la gran mayoría de las personas, una vida célibe
es una opción que no se puede escoger, por lo que deben

72
practicar sólo los cinco primeros ritos. Sin embargo, con
el tiempo éstos pueden conducir a un cambio en las prio-
ridades y a un deseo genuino de convertirse en un super-
hombre o una supermujer. En ese momento el individuo
debe tomar la firme decisión de empezar un nuevo modo
de vida. Este individuo debe estar listo para ir hacia ade-
lante sin dudar ni mirar hacia atrás. Aquellos que son ca-
paces de esto están camino de convertirse en auténticos
maestros, capaces de usar la fuerza de la energía vital para
conseguir cualquier cosa que deseen.
»Repito que nadie debe pensar en volver las corrientes
sexuales hacia arriba hasta que esté preparado para dejar
atrás las necesidades físicas a cambio de las gratificaciones
de la auténtica maestría. Entonces déjese al individuo
avanzar y el éxito coronará todos sus esfuerzos.
Para aumentar la vida, disminuye tus comidas.

Benjamin Franklin
llei de la décima semana, el coronel dejó de acudir
a las reuniones, pero mantuvo su interés por el Club Hi-
malaya. De vez en cuando hablaba al grupo sobre temas
útiles y a veces los miembros le pedían consejo sobre algo
en particular. Por ejemplo, varios de nosotros estábamos
interesados por la dieta y el importante papel que la co-
mida desempeña en nuestras vidas. Había puntos de vista
diversos sobre el tema, por lo que decidimos pedir al co-
ronel que nos describiera la dieta de los lamas y sus ideas
respecto a la comida.
—En el monasterio del Himalaya en el que fui un
neófito —dijo cuando habló con nosotros a la semana si-
guiente—, no hay problemas respecto a las comidas ade-
cuadas, ni en tomar las cantidades suficientes de alimen-
tos. Cada lama tiene una función para producir lo que se
necesita. Todo el trabajo se hace del modo más primiti-

YE
vo. Incluso el suelo se ara a mano. Naturalmente, los la-
mas podrían utilizar bueyes y arados si lo desearan, pero
prefieren el contacto directo con la tierra. Sienten que
manejar y trabajar la tierra añade algo a su existen-
cia. Personalmente, me pareció una experiencia muy
gratificante. Contribuía a hacernos sentir uno con la na-
turaleza.
»Es cierto que los lamas son vegetarianos, pero no es-
trictamente. Utilizan huevos, mantequilla y queso en can-
tidades suficientes como para mutrir determinadas fun-
ciones del cerebro, el cuerpo y el sistema nervioso. Sin
embargo no comen carne pues los lamas, que son fuertes
y saludables y que practican el Rito Número Seis, parecen
no tener necesidad de tomar carne, pescado ni aves.
»Igual que yo mismo, la mayoría que se unieron a las
filas de los lamas eran hombres procedentes de un mun-
do que sabe muy poco de la comida y la dieta adecuadas.
Pero no mucho después de haber entrado en el monaste-
rio, invariablemente empezaban a mostrar maravillosas
señales de mejoras físicas. Y esto era debido en parte a la
dieta que seguían allí.
» Ningún lama es muy exigente con aquello que come.
No puede serlo porque hay muy poco entre lo que elegir.
La dieta de un lama es comida buena y completa, pero

78
consiste en un solo producto en cada comida. Esto es en
sí mismo un importante secreto de salud.
»Diferentes tipos de comida (por ejemplo, almidón y
proteínas) requieren procesos digestivos totalmente dife-
rentes en el estómago. Así que si un almidón como el pan
se come junto a una proteína como la carne, cada uno de
ellos interfiere en la digestión del otro. El resultado es que
ni el pan ni la carne se digieren totalmente; una buena
parte de los valores nutritivos de la comida se pierden;
aparece hinchazón y malestar físico; y en el proceso se
malgasta una valiosa energía, que podría ser mejor utiliza-
da. Si se deja que continúe este estado de cosas durante
años, el sistema digestivo empieza a deteriorarse, la salud
general sufre y la vida se acorta.
»Cuando uno come sólo un tipo de comida cada vez,
no hay conflicto de alimentos en el estómago. La digestión
se hace eficazmente con poca pérdida de energía y el cuer-
po recibe más nutrición con menos comida.
» Muchas veces, en el comedor del monasterio, me sen-
taba a la mesa junto con los lamas y comía una comida
que consistía sólo en pan. Otras veces no comíamos más
que verduras y frutas frescas. En otras comidas tomába-
mos sólo verduras y frutas cocidas.
»Al principio echaba de menos mi antigua dieta y la

19
variedad de alimentos a los que estaba acostumbrado.
Pero muy pronto pude comer y disfrutar una comida que
consistía sólo en pan integral o en una clase de fruta. A ve-
ces una comida de sólo una verdura parecía un festín.
»No es que esté sugiriendo que se limiten a una dieta
de un tipo de alimento por comida o que eliminen la car-
ne de su dieta. Pero recomendaría que mantengan almi-
dones, frutas y verduras separadas de carnes, pescado y
aves. Es correcto hacer una comida sólo de carne. De he-
cho, pueden tomar varias clasesde carne en una sola co-
mida. Y está bien comer mantequilla, huevos y queso en
una comida con carne o pan integral y, con moderación,
café o té. Pero no deben terminar con nada dulce o que
contenga almidón: ni pasteles ni tartas ni flanes.
»La mantequilla parece neutra. Puede tomarse con al-
midón o con proteínas. Sin embargo, las grasas deben evi-
tarse en general, aunque no eliminarse del todo en una
dieta. Las grasas más dañinas son las que proceden de ani-
males, mientras que las beneficiosas son las que proceden
de semillas, granos, frutas y verduras. Se permite una pe-
queña cantidad de mantequilla, igual que la carne magra
tomada con moderación. Pero es mejor evitar el cerdo.
»El azúcar blanco, así como los alimentos que conten-
gan azúcar blanco, deben consumirse con moderación.

80
En su lugar pueden usarse la miel o endulzantes natura-
les, pero incluso éstos deben usarse con moderación.
»Durante mi estancia en el monasterio, aprendí otra
cosa interesante y útil: el uso adecuado de los huevos. Los
lamas no comen huevos enteros a menos que hayan esta-
do haciendo trabajos duros. Entonces pueden comer un
huevo entero pasado por agua. Pero a menudo comen ye-
mas crudas, quitándoles la clara. Al principio a mí me pa-
recía un desperdicio de comida echarles las claras a los
pollos. Pero entonces aprendí que las claras de huevo son
utilizadas sólo por los músculos y que no deben comerse
a menos que los músculos se ejerciten.
»Siempre supe que las yemas de huevo son nutritivas,
pero aprendí su verdadero valor sólo después de hablar
con otro occidental del monasterio, un hombre que tenía
buenos conocimientos de bioquímica. Me contó que los
huevos de gallina contienen la mitad de los elementos que
necesita el cerebro, los nervios y los órganos del cuerpo.
Es cierto que estos elementos se necesitan sólo en peque-
ñas cantidades, pero deben ser incluidos en la dieta si se
quiere ser excepcionalmente robusto y saludable, tanto
mental como físicamente.
» Hay una cosa más importante que aprendí de los la-
mas: la importancia de comer despacio, no por cuestión

81
de buena educación sino con el fin de masticar la comida
de manera más completa. La masticación es el primer
paso importante para descomponer la comida de modo
que pueda ser asimilada por el cuerpo. Todo lo que uno
- come debe ser digerido en la boca antes de que se digiera
en el estómago. Si tragamos la comida entera, saltándonos
este paso vital, será auténtica dinamita cuando !legue al
estómago.
»Los alimentos proteínicos, como la carne, el pescado
y las aves, requieren menos masticación que los almido-
nes complejos. De todas formas también está bien masti-
carlos completamente. Cuanto más se mastique la comi-
da, más nutritiva será. Esto quiere decir que si masticamos
los alimentos completamente, la cantidad que comemos
puede reducirse, a menudo a la mitad.
»Muchas cosas que yo daba por ciertas antes de entrar
en el monasterio me parecían chocantes cuando salí dos
años después. Una de las primeras cosas que advertí
cuando llegué a una de las principales ciudades de la In-
dia fue la gran cantidad de comida consumida por quie-
nes podían permitírselo. Vi a un hombre que en una sola
comida tomaba una cantidad suficiente como para ali-
mentar y nutrir a cuatro lamas que trabajasen. Pero, natu-
ralmente, los lamas ni soñarían en meter en sus estómagos

82
las mezclas de alimentos que aquel hombre consumía.
»La acumulación de alimentos en un sola comida fue
otra de las cosas que me llamaban la atención. Acostum-
brado a no comer más que una o dos clases de alimentos
cada vez, me sorprendió contar veintitrés variedades de
alimentos una noche en la mesa de mi anfitrión. No es de
extrañar que los occidentales tengan una salud tan mala.
Parecen saber muy poco o nada acerca de la relación de la
dieta con la salud y la fuerza.
»Los alimentos adecuados, las cantidades adecuadas y
el método apropiado de comer se combinan para produ-
cir resultados maravillosos. Si tienen sobrepeso, les ayu-
dará a reducirlo. Y si pesan demasiado poco, les ayudará
a aumentarlo. Hay unas cuantas cosas acerca de la comi-
da y la dieta de las que me gustaría hablar, pero el tiempo -
no lo permite. De todos modos, tengan en cuenta estos
cinco consejos:
1. No coman nunca almidón y carne en la misma co-
mida, aunque si son fuertes y saludables, puede que
de momento no les cause problemas.
2. Si el café les altera, bébanlo solo, sin leche ni crema.
Si aún les sigue alterando, elimínenlo de su dieta.
3. Mastiquen los alimentos hasta convertirlos en líquido
y disminuyan la cantidad de comida que ingieren.

83
4. Coman yemas de huevo crudas una vez al día, todos
los días. Tómenlas justo antes o después de las co-
midas, no durante las comidas.
5. Reduzcan al mínimo la variedad de alimentos con-
sumidos en cada comida.

»Es un asunto muy sencillo vivir sencillamente en


nuestro complejo mundo —continuó el coronel Brad-
ford —. Sólo porque el mundo sea un sitio complicado, no
hay por qué seguir el juego. En lugar de ello, dejen que la
sencillez les guíe en los temas de dieta y en todas las co-
sas relacionadas con el bienestar mental y físico.
Un cuerpo débil debilita la mente.

Jean-Jacques Rousseau
Ex coronel Bradford se dirigía al Club Himalaya por últi-
ma vez antes de marcharse de viaje por Estados Unidos y su
Inglaterra natal. Había decidido hablar de otros temas, apar-
te de los Cinco Ritos que ayudan en el proceso de rejuvene-
cimiento. Y mientras se encontraba delante del grupo, pare-
cía estar más agudo, alerta y vigoroso de lo que había estado
nunca. Inmediatamente después de su vuelta de la India,
parecía la imagen de la perfección. Pero desde entonces no
había dejado de mejorar e incluso entonces hacía progresos.
—Antes que nada —dijo el coronel—, debo pedir dis-
culpas a las mujeres del grupo porque mucho de lo que
tengo que decir esta noche se dirigirá a los hombres. Na-
turalmente, los Cinco Ritos que les he enseñado son igual-
mente beneficiosos para mujeres y hombres. Pero como
yo soy un hombre, me gustaría hablar de un tema muy
importante para los hombres.

87
»Empezaré por la voz masculina. ¿Saben que algunos
expertos son capaces de decir cuánta vitalidad sexual tie-
ne un hombre sólo oyéndole hablar? Todos hemos oído la
voz aguda y chillona que tiene un hombre de avanzada
edad. Desafortunadamente, cuando la voz de un hombre
mayor empieza a adquirir ese tono, es una señal inequí-
voca de que el deterioro físico ha comenzado.
»El quinto vórtice de la zona de la garganta rige las
cuerdas vocales y también tiene una conexión directa con
el segundo vórtice, que rige el centro sexual del cuerpo.
Naturalmente, todos los vórtices están conectados entre sí
pero estos dos funcionan, por decirlo así, juntos. Lo que
afecta a uno afecta al otro. Como resultado, cuando la voz
de un hombre es alta y aguda, eso indica que su actividad
sexual está baja. Y si la energía del segundo vórtice está
baja, seguro que en los otros seis también lo está.
»Lo único que se necesita para acelerar el segundo y
quinto vórtices, junto con todos los demás, es practicar
los Cinco Ritos. Pero hay otro método que pueden utilizar
para hacer más rápido el proceso. Es muy fácil de hacer.
Sólo se requiere voluntad. Sólo tienen que hacer el es-
fuerzo consciente por hacer más grave su voz. Escúchen-
se hablar y si se oyen la voz más aguda o alta, ajústenla a
un registro más bajo. Escuchen a hombres que tengan vo-

88
ces firmes y tomen nota del sonido. Luego, cuando ha-
blen, mantengan la voz baja en ese tono masculino tanto
como les sea posible. de
»Muchos hombres opinan que esto es un auténtico reto,
pero trae excelentes resultados. Pronto la vibración más
baja de sus voces acelerará el vórtice de la garganta. Éste, a
su vez, acelerará el vórtice del centro sexual, que está cerca
de la puerta del cuerpo que conduce hacia la energía vital.
A medida que el flujo ascendente de esta energía aumenta,
el vórtice de la garganta se acelerará aún más, ayudando a
que la voz suene más grave, y así sucesivamente.
» Hay hombres jóvenes que parecen robustos y viriles
pero que, desgraciadamente, no siguen así durante mucho
tiempo. Esto ocurre porque sus voces nunca han madura-
do del todo y permanecen bastante altas. Estos indivi-
duos, así como los más mayores de los que hablaba, pue-
den conseguir resultados maravillosos esforzándose en
hacer más graves sus voces. En una persona más joven,
esto ayudará a conservar la virilidad, mientras que a los
más mayores les ayudará a renovarla.
»Hace algún tiempo, me encontré con un excelente
ejercicio para la voz. Al igual que otras cosas efectivas, es
bastante sencillo. Cuando estén solos o cuando el ruido
ahogue su voz, para que no molesten a los demás, practi-

89
quen diciendo con tono bajo, en parte a través de la nariz:
«Mimmm-Mimmm-Mimmm-Mimmm.» Repítanlo una y
otra vez, bajando la voz paso a paso, hasta que la hayan
forzado todo lo posible. Es muy efectivo hacer esto nada
más levantarse, cuando la voz tiende a estar en un registro
más bajo. Luego, hagan un esfuerzo por mantener la voz
en un registro bajo durante el resto del día.
»Una vez hayan empezado a hacer progresos, practi-
quen en el cuarto de baño, para que puedan oír su voz re-
verberar. Luego intenten conseguir el mismo efecto en
una habitación más grande. Cuando la vibración de su
voz se intensifica, hace que los demás vórtices del cuerpo
se aceleren, especialmente el segundo, que está en el cen-
tro sexual, y el sexto y séptimo, en la cabeza.
»En mujeres mayores, la voz puede volverse también
alta y aguda, y puede afinarse de la misma manera. Por
supuesto, la voz de la mujer es naturalmente más alta que
la del hombre, y las mujeres no deben intentar bajar su
voz hasta el punto que suenen masculinas. De hecho,
sería beneficioso para una mujer cuya voz es anormal-
mente masculina tratar de subirla, usando el método ya
descrito.
»Los lamas cantan al unísono, a veces durante horas,
en un registro bajo. El significado de esto no es el canto

90
en sí mismo o el significado de las palabras. Es la vibra-
ción de sus voces y el efecto que tiene sobre los siete vór-
tices.
»Ahora bien —dijo el coronel después de una peque-
ña pausa—, todo lo que les he enseñado hasta ahora tie-
ne que ver con los siete vórtices. Pero me gustaría hablar
de unas cuantas cosas que pueden rejuvenecerles mucho,
incluso aunque no afecten directamente a los vórtices.
»Si fuese posible sacar de pronto a un hombre o a una
mujer que están envejeciendo de un cuerpo decrépito y
colocarlos en uno nuevo y joven de unos veinticinco años,
esta persona seguiría comportándose como un anciano y
conservaría actitudes que le harían mantener la vejez en
primer plano.
»Aunque la mayoría de la gente se queja de que su
edad aumenta, la verdad es que obtienen un ambiguo pla-
cer al envejecer y adquirir todos los inconvenientes que
eso conlleva. No hay que decir que esa actitud no les hace
ser un ápice más jóvenes. Si una persona vieja desea de
verdad rejuvenecer, debe pensar, actuar y comportarse
como una persona más joven y eliminar las actitudes y
costumbres adquiridas de la vejez.
»Lo primero que hay que vigilar es la postura. ¡Ende-
récense! Cuando vinieron a estas clases por primera vez,

91
algunos de ustedes estaban tan encogidos que parecían
signos de interrogación. Pero a medida que la vitalidad
empezó a volver y su ánimo mejoró, su postura mejoró
+. también. Eso estuvo bien, pero no se detengan ahora.
Piensen en su postura a medida que realicen sus activida-
des diarias. Enderecen la espalda, saquen el pecho, levan-
ten la barbilla y mantengan alta la cabeza. De un golpe
han eliminado veinte años de su aspecto y cuarenta años
de su comportamiento. |
»Deshánganse también de las actitudes adquiridas de
la vejez. Cuando caminen, sepan hacia adónde van y dirí-
janse hacia allí. No arrastren los pies; levántelos y pisen
fuerte. Mantengan un ojo fijo en el lugar al que se dirigen
y el otro en lo que pasa alrededor.
»En el monasterio del Himalaya había un hombre, oc-
cidental como yo, que actuaba como un hombre de vein-
ticinco años y no parecía tener ni un día más. En realidad
tenía más de cien. Si les digo cuántos más de cien, no me
creerían.
»A fin de conseguir esa clase de milagro, deben en pri-
mer lugar desearlo. Luego tienen que aceptar la idea de
que no sólo es probable, sino absolutamente cierto que lo
conseguirán. Mientras el objetivo de rejuvenecer sea para
ustedes un sueño imposible, así seguirá siendo. Pero en

92
cuanto acepten la maravillosa realidad de que pueden de
verdad rejuvenecer en aspecto, salud y actitud, y una vez
pongan en marcha esa realidad con concentrado deseo,
entonces será cuando hayan tomado el primer sorbo de
las aguas curativas de la fuente de la juventud.
»Los cinco sencillos ritos que les he enseñado son una
herramienta o instrumento que pueden permitirles conse-
guir su propio milagro personal. Después de todo, son las
cosas simples de la vida las que son más potentes y efec-
tivas. Si continúan poniendo en práctica estos ritos lo me-
jor que puedan, serán altamente recompensados.
» Ha sido muy gratificante ver a cada uno de ustedes
mejorar día a día —concluyó el coronel—. Les he enseña-
do todo lo que sabía. Pero como los Cinco Ritos seguirán
cumpliendo su función, les abrirán puertas a futuros
aprendizajes y progresos. Mientras tanto, hay otras perso-
nas que necesitan más enseñanzas, y es tiempo de que
vaya a encontrarme con ellos.
Tras decir esto el coronel se despidió de nosotros.
Aquel hombre extraordinario se había ganado un lugar
muy especial en nuestro corazón y sentíamos mucho
verle marchar. Pero también nos alegrábamos de que en
breve otras personas compartirían la inestimable infor-
mación que había compartido tan generosamente con

93
nosotros. Nos considerábamos realmente afortunados.
Porque en toda la historia, pocos han sido los privilegia-
dos que han aprendido el antiguo secreto de la fuente de
«la juventud.
BE EAPIPULO PERDIDS

¿3 edición original de 1939 de este libro acababa con la


conclusión de la Cuarta Parte. Sin embargo ocho años más
tarde, en 1947, el texto fue revisado y aumentado con la
adición de la Quinta Parte, titulada Magia del Mantram
mental. No se sabía que se hubiera conservado ninguna
copia de la edición de 1947, hasta que se descubrió una
entre los papeles personales del autor en 1994.
Esta edición es la primera que restituye las revisiones
de 1947 del autor y su escurridiza Quinta Parte que
—para aquellos que sabían que había existido— era co-
nocida como «el capítulo perdido».
Todo lo que hay procede de la mente;
se basa en la mente,
está formado por la mente.

El Canon de Pali, c. 500-250 a.C.


le: vez en cuando el Club Himalaya recibía interesantes
noticias del coronel Bradford. Estaba dando conferencias
a grupos aquí y allá por todo el mundo, y no permanecía
mucho tiempo en el mismo lugar.
Un día recibimos una carta suya bastante larga. Conte-
nía nueva información de considerable interés y estaba di-
rigida a todos los miembros del club.
El encabezamiento de la carta, Magia del Mantram
mental, despertó cierta curiosidad, ya que la palabra
mantram era desconocida para la mayoría de nosotros,
aunque algunos recordaban vagamente haberla visto im-
presa en alguna parte. La carta del coronel Bradford ex-
plicaba:
«Hay una ligera diferencia entre las palabras mantram
y mantra. Ambas proceden de una palabra en sánscrito
que significa instrumento de pensamiento. La diferencia es

99
ésta: un mantram es un instrumento de pensamiento vo-
calizado, mientras que un mantra es silencioso.
»Se den cuenta o no, ustedes crean y dan forma a su
y vida con sus pensamientos. Todas las cosas que llegan a
formar parte de su realidad física están creadas con ante-
rioridad en la mente a partir de la materia prima llamada
pensamiento. Como es un instrumento de pensamiento, un
mantram es una herramienta que pueden utilizar para
contribuir a dar a su vida la forma que quieran que ésta
tenga.
»Ahora bien, a fin de poder utilizar los mantrams en su
propio beneficio, tienen primero que comprender la men-
te y saber cómo funciona. Hoy en día el término mente
subconsciente se oye con frecuencia pero a menudo no se
comprende. En lugar de subconsciencia, los lamas utilizan
una palabra que podría traducirse como superconsciencia:
conciencia de un orden más elevado. La tarea de la mente
superconsciente consiste en tomar el pensamiento, que es
pura energía, y darle una forma física en el mundo mate-
rial.
»Libros enteros podrían escribirse sobre este tema,
pero ahora mismo lo importante es que recuerden lo si-
guiente: su mente superconscientees un servidor dis-
puesto y atento al que ustedes ordenan por medio de sus

100
patrones de pensamiento. Cuando piensan, emiten una
orden. Su servidor obedece manifestando el pensamiento:
en el mundo físico, donde se convierte en las cosas y he-
chos de sus vidas. Por tanto, la realidad física es un espe-
jo de sus patrones de pensamiento. Cambien sus patrones
de pensamiento y cambiarán el reflejo en el espejo. En
otras palabras, cambiarán sus vidas.
» Este concepto, así de sencillo, es un escollo para mu-
chas personas. Señalan hacia algún acontecimiento infeliz
o incluso trágico en sus vidas y se niegan a creer que pu-
dieron haberlo creado con sus propios pensamientos.
»Pero si examinan sus pensamientos más de cerca, des-
cubrirán patrones negativos que compiten con patrones
positivos. En un momento dicen: «Quiero conseguir la fe-
licidad.» Pero al instante siguiente se dan a sí mismos una
y mil razones para ser infelices: el trabajo es estresante,
hace mal tiempo, se acumulan las facturas, tienen sobre-
peso, los vecinos son ruidosos, llegan tarde a una cita, y
así sucesivamente. Por tanto, aunque su objetivo recono-
cido es la felicidad, sus pensamientos trabajan en horas
extras para crear exactamente lo contrario.
»Un mantram es algo que pueden usar para unificar
sus patrones de pensamiento y alinearlos con sus más ele-
vados y mejores deseos. Para empezar a usar esta podero-

101
sa herramienta deben identificar claramente las recom-
pensas que la vida les va a entregar.
» Hay un ejercicio mental muy sencillo que puede ayu-
_. darles a conseguir esto. Lleva sólo unos minutos, así que
les sugiero que lo repitan más o menos una vez al mes.
Siéntense y escriban una lista de las cosas que más de-
sean. No piensen en las cosas que deberían desear. En lu-
gar de ello, escriban rápidamente sus deseos, incluyendo
todo aquello que les venga a la cabeza. ]
»Ahora examinen cuidadosamente la lista y pregún-
tense qué recompensas les supondría cada uno de los de-
seos satisfechos. Las recompensas son lo que ustedes bus-
can en realidad, así que escríbanlas también. Por ejemplo,
si escriben «Deseo un trabajo mejor», lo que realmente
quieren son las recompensas de un trabajo mejor. Quizá
deseen la satisfacción que procede de un buen uso de los
talentos especiales y la formación que tienen. Quizá lo que
quieran es una paga mayor y la sensación de seguridad
que eso conlleva. O quizá deseen tener el placer de traba-
jar en un entorno amistoso y relajado.
»Las recompensas que desean deben expresarse siem-
pre en términos de sentimientos. Los sentimientos, tanto
dulces como amargos, son los frutos de su experiencia vi-
tal. Son el premio. Cuando dejan este mundo, dejan de-

102
trás sus tesoros materiales. Pero los sentimientos perma-
necen siempre con ustedes. Así que escojan con cuidado
los que desean tener como compañeros duraderos.
»Ahora revisen su lista de deseos y las recompensas
que quieren lograr. Léanla y, mientras lo hacen, busquen
las dos o tres palabras que lo resumen todo. Esto puede
parecer imposible al principio. Pero una vez hayan mira-
do con más calma, verán grupos de deseos y recompensas
aparentemente diferentes que tienen todos un objetivo co-
mún. Separen sus deseos en dos o tres de estos grupos y
busquen una palabra para englobar cada uno de los gru-
pos. Por utilizar un ejemplo sencillo, si desean una casa
mejor, un automóvil caro y un nuevo guardarropa, el ob-
jetivo fundamental detrás de estos tres es la abundancia o
prosperidad.
»En este momento ya deben tener una visión bastante
clara de sus objetivos fundamentales, así que pónganlos
todos juntos y resúmanlos en una breve frase. Que la fra-
se sea positiva, corta y certera. Por ejemplo: «Deseo felici-
dad, poder y prosperidad ahora mismo.» Y ya está. Cuan-
do su frase se haya dicho en voz alta, se convierte en un
mantram, o, puesto de manera más simple, un instru-
mento que pueden utilizar para estimular su supercons-
ciencia y que ésta se ponga en marcha.

103
»La palabra poder es una buena palabra porque ayuda
a aportar salud, fuerza y vitalidad a sus cuerpos físicos.
Y, a un nivel mental, les hará capaces de convertirse en
amos de su propio destino. Las palabras ahora mismo al fi-
nal de su orden dicen a su mente superconsciente cuándo
quieren que ocurran las cosas: AHORA. Le están diciendo a
sus mentes superconscientes que se pongan rápidamente
en marcha para manifestar sus deseos.
» Ahora que tienen un mantram, hacerlo funcionar es de
lo más sencillo. Lo único que necesitan es decirlo en voz
alta con convicción. No sean tímidos. Sientan el poder de
su voz y hablen como si estuviesen ordenando a un genio
mágico que les trajera cualquier cosa que desearan. Una vez
hayan pronunciado su mantram en voz alta con convicción
profunda y resolución, ya han hecho todo lo necesario.
» Digan su mantram justo antes de irse a dormir por la
noche y al levantarse por la mañana. Luego adquieran
el hábito de repetirlo a intervalos regulares durante todo el
día. Si se encuentran delante de un espejo, miren directa-
mente al reflejo de sus propios ojos y repítanlo con firme
convicción.
»Luego, mientras van haciendo sus tareas diarias, pres-
ten mucha atención a todo lo que piensan y dicen. Estén
atentos a los pensamientos o palabras negativas que pue-

104
den enviar órdenes conflictivas a sus mentes supercons-
cientes. Desharán la fuerza positiva de sus mantrams, así
que cuando los detecten deténganse, respiren profunda-
mente y cancelen los pensamientos o palabras negativas
diciendo su mantram con resolución inquebrantable.
» Naturalmente, si están delante de otras personas, no
pueden soltar de repente «¡Deseo felicidad, poder y pros-
peridad ahora mismo!» En tales casos, sugeriría que usa-
sen un mantra. Lo único que necesitan es repetir su man-
tra interiormente y contemplar el significado de las
palabras. Como no está reforzado por el poder de la voz,
un mantra no es tan efectivo como un mantram hablado,
pero también conseguirá resultados espléndidos.
» Ya estén utilizando un mantram o un mantra, hay que
recordar una cosa importante: cuando ordenen algo a su
mente superconsciente, deben pensar sólo en el resultado
final que desean. Nunca traten de determinar cómo va a lo-
grar la superconsciencia sus milagros.
»La mente superconsciente es mucho más lista y tiene
más recursos de lo que pueden siquiera imaginar, Si se
pone en marcha en una dirección, no se desanima y no
abandona, porque sabe que hay diez mil maneras más de
conseguir un objetivo deseado. Si, por medio de sus pro-
pios pensamientos e ideas preconcebidas, intentan decirle

105
a la mente superconsciente lo que tiene que hacer, sólo li-
mitarán sus opciones y restringirán la magia que puede
desplegar.
»El reino superconsciente de sus mentes es algo
grandioso. Es sumamente agradable trabajar para lo-
grar literalmente cualquier cosa que deseen. El deseo es
una fuerza muy potente, y cuando la usan para estimu-
lar la mente superconsciente para que se ponga en mar-
cha, se sentirá encantado de proporcionarles todos los
deseos de su corazón en formas que nunca creyeron po-
sibles.
»Otra cosa que deben saber es ésta: el reino super-
consciente de la mente no juzga sus pensamientos antes
de responder a ellos. No diferencia entre dolor o placer,
pena o felicidad, tristeza o alegría. Una manera mejor de
decirlo podría ser que ningún sentimiento o emoción son
agradables o desagradables para la mente superconscien-
te. Su trabajo consiste en transformar patrones de pensa-
miento en materia; todos los patrones de pensamiento. Y no
es posible que realice su función si primero tuviese que
juzgar si sus pensamientos son buenos o malos, felices o
infelices, deseables o no.
»En resumen, el maravillosamente simple secreto que
puede ayudar a todos a conseguir cualquier cosa que de-

106
seen es éste: cambien sus patrones de pensamiento y cam-
biarán sus vidas. Si piensan pensamientos emocionantes,
la mente superconsciente llenará su vida de emociones, en
lugar de las cosas miserables de la vida.

Ús ,

ias bien, la mente superconsciente es algo extraordi-


nario, pero no puede utilizar pensamientos sin sentido.
Así que, para que su mantram sea efectivo, debe significar
algo claro y personal para ustedes. Para asegurarse de que
es así, hay dos cosas que deben tener en cuenta:
»La primera, que a medida que ustedes crezcan y evo-
lucionen sus mantrams deben hacer lo mismo. Así que
cada vez que sientan que su crecimiento personal les ha
conducido a cambios en sus objetivos, revisen sus man-
trams para que reflejen esos cambios.
»La segunda es que su mantram debe expresarse en un
lenguaje que les sea completamente familiar. Menciono esto
porque ciertos maestros orientales recomiendan man-
trams muy adecuados para personas que hablan el len-
guaje de Oriente. Pero son inútiles para personas que no
los entienden. Incluso si les explica el significado de las
palabras, no son más que un galimatías para sus mentes

107
superconscientes, y por lo tanto no se conseguirá ningún
resultado positivo.
»Sin embargo, hay una excepción. Una palabra en par-
_ticular que procede de Oriente y tiene un efecto mágico
sobre la mente superconsciente y también sobre el cerebro
y el sistema nervioso central: Om. Lo cierto es que no es
tanto una palabra como un sonido, pues su valor está en
su vibración tonal, no en su significado. Por tanto, cual-
quiera que utilice om con fines vibratorios conseguirá be-
neficios especiales, sea cual sea el idioma que hablen o en-
tiendan; es decir, cualquiera que esté dispuesto a recibir
vibraciones elevadas y poderosas.
»El uso de Om (que llamaré Rito Número Siete) puede
producir resultados excepcionales en el individuo adecua-
do. Cuando es entonado correctamente, su frecuencia vi-
bratoria tiene un poderoso efecto estimulante sobre la
- glándula pineal, que está conectada con el vórtice más alto,
el séptimo. Sin embargo, no debe estimularse demasiado la
glándula pineal a menos que su vida esté enfocada hacia
un plano más elevado. Igual que una semilla no puede ger-
minar en un terreno estéril, las vibraciones de orden más
elevado no pueden florecer en una conciencia que no está
lista para recibirlas. No traten de practicar el Rito Número
Siete hasta que los cinco ritos no les hayan ayudado a ele-

108
var y afinar su ser físico y mental. Sus vibraciones deben
ser lo suficientemente altas, de modo que estén por enci-
ma de cualquier droga que cree hábito, incluyendo el alco-
hol y la nicotina en cualquiera de sus formas.
-»Para prepararse, vigilen su dieta. Debe ser baja en gra-
sas y deben evitar los endulzantes de cualquier tipo, ya
que contienen azúcar, que es primo carnal del alcohol.
Los almidones también pueden ser perjudiciales, a menos
que sean masticados muy concienzudamente. Pero una
vez hayan sido predigeridos en la boca, los almidones no
son dañinos si se toman en cantidades razonables.
» Y es especialmente importante aumentar la cantidad
de agua que consumen. La persona saludable media de-
bería beber unos dos litros y medio de agua diarios. Si son
ustedes más corpulentos o más pequeños que la media,
beban más o menos. Sin embargo, no empiecen a beber
toda esa agua de una vez. Vayan aumentando gradual-
mente su ingestión de agua durante un período de sesen-
ta días. El agua no sólo contribuye a limpiar el cuerpo de
toxinas e impurezas; también es un excelente conductor
de electricidad y vibraciones sonoras. El aumento del con-
sumo de agua tiene que ponerse en práctica durante al
menos un mes, y después podrán practicar el Rito Núme-
ro Siete con buenos resultados.

109
»Para practicar este rito, colóquense sobre el suelo o
siéntense en un sillón cómodo. Relájense completamente,
pero no se adormezcan. Mantengan la postura erguida y la
«barbilla levantada, de modo que las cuerdas vocales no
queden oprimidas. También pueden tumbarse boca arriba
en una cama firme o en el suelo, si lo desean, pero no co-
loquen una almohada debajo de la cabeza. Eso haría que
la cabeza se inclinara y obstaculizaría las cuerdas vocales.
»OM se pronuncia tal como se escribe. Para entonar
este sonido mágico correctamente, empiecen haciendo
una inspiración muy profunda, pero no llenen los pulmo-
nes a reventar. Luego, utilizando una buena voz profunda
y rotunda, pronuncien la vocal «O-o-o-o...». Deben tener
la mandíbula medio abierta, los labios redondeados, y la
lengua debe estar retraída y en la parte de debajo de la
boca, pero elevada hacia la parte de atrás de la boca. Man-
tengan el sonido «O-o-o-0...» durante unos cinco segun-
dos. Luego continúen emitiendo la voz mientras cierran y
relajan la mandíbula, cierran los labios y relajan la lengua
hasta que quede en una posición plana, formando el soni-
do «M-m-m-m-m-m...». Mantengan este sonido durante
unos diez segundos.
»Cuando digan «O-o-o-o-...», deben sentir cómo su
voz resuena en las cavidades del pecho. Cuando digan

110
«M-m-m-m-m-m...», debe resonar en las cavidades nasa-
les. Cuando esto se hace correctamente, los dos sonidos
deben mezclarse en un único sonido «O-o-o-m-m-m-
TA.»

» Cuando terminen, relájense y hagan una o dos inspi-


raciones profundas antes de repetir Om. Es suficiente ha-
cerlo tres o cuatro veces sucesivas. No hagan esto un nú-
mero excesivo de veces. Y deténganse si se sienten un
poco mareados o la cabeza les da vueltas. Después de una
hora, más o menos, vuelvan a practicar varias veces el OM.
Cuando practiquen este rito las primeras veces, no lo ha-
gan más de diez veces al día, incluso aunque no les dé
vueltas la cabeza. Demasiada estimulación pineal no es
buena para un principiante.
»Es mejor que no pronuncien su mantram y realicen el
Rito Número Siete en la misma sesión. El séptimo rito debe
practicarse sólo cuando la mente está tranquila y libre de
pensamientos. Sin embargo, pueden combinar este rito con
un mantra, con excelentes resultados. Cuando estén dicien-
do la «O-o-o-0...» durante cinco segundos, permitan que
su mente se quede completamente tranquila y quieta. En-
tonces, cuando entonen la «M-m-m-m-m-m...» durante
diez segundos, repitan mentalmente su mantra varias veces.
»El mantra debe estar preparado antes de que empie-

111
cen, y debe ser el mismo que el mantram. Asegúrense de
que esté expresado en forma de orden destinada a cumplir
sus objetivos fundamentales. Y asegúrense de que no con-
_.tiene palabras o pensamientos negativos que puedan eli-
minar el buen resultado de sus esfuerzos.
»Como este rito es tan potente, está destinado sólo a
individuos maduros. Desde luego, no debe ser usado por
nadie que tenga menos de veintiún años. Y será muy útil
para aquellos que hayan alcanzado la época de la vida en
la que empieza a madurar la sabiduría.
»De hecho, una vez ponen en marcha la tarea de hacer
aumentar sus vibraciones, los hombres y mujeres mayores
a menudo consiguen mejores progresos que los jóvenes, en
parte porque han aprendido a ver más allá de las distrac-
ciones e ilusiones del mundo material en el que las alegrías
son volátiles, como hojas secas al viento. Saben que las ver-
daderas recompensas de la vida se encuentran, no en el ex-
terior de cada uno de nosotros, sino en el mundo interior.
»En sus viajes hacia el interior, los Iluminados (los
hombres sabios de la antigúedad) utilizaron el Rito Nú-
mero Siete para elevar la vibración de sus mentes así como
la de sus cuerpos. Cuando ustedes hagan lo mismo, avan-
zarán para conseguir juventud de espíritu y de cuerpo,
junto con el tesoro de la sabiduría.

112
»Para terminar, animo a todos ustedes a aceptar el de-
safío y empezar de cero allí donde se encuentren. Pues
aunque han hecho progresos espléndidos'y aunque sus lo-
gros hayan sido muchos, las recompensas que han conse-
guido no son nada en comparación con lo que les espera
una vez que hayan emprendido el viaje hacia su interior.
Cuando lo hagan, no volverán hacia atrás, pues las cosas
grandes se encuentran delante, al alcance de sus manos.
»Sinceramente suyo,
CORONEL BRADFORD.»

Tras recibir esta carta, los miembros del Club Himala-


ya nunca volvieron a oír hablar del coronel Bradford. El
lugar donde se hallaba era desconocido y por más esfuer-
zos que hice para localizarle, nunca lo logré. Lo único que
puedo decir con seguridad es que sus viajes le llevaron a
lugares desconocidos, a aventuras nunca contadas y a ma-
ravillas que sólo existen en la imaginación.
Dis años después de que se publicara por primera vez
el libro de Peter Kelder, China invadió el Tíbet y lo rei-
vindicó como parte de la madre patria china. En la déca-
da siguiente, devastó el pequeño reino de las montañas,
destrozando una cultura que había costado miles de años
construir.
Enfervorizados por la Revolución Cultural, los chinos
empezaron por destruir sistemáticamente el budismo ti-
betano en todo el territorio. Los monasterios fueron arra-
sados. Los monjes y lamas, asesinados. Muchos antiguos
monasterios fueron literalmente hechos saltar por los aires
con dinamita o mortero. Los tejados de las ermitas se re-
tiraron para que los elementos pudiesen acabar rápida-
mente con ellas. Textos espirituales de incalculable valor
se quemaron o utilizaron como papel higiénico. Se sa-
quearon bibliotecas. Los objetos religiosos se convirtieron

115
en escombros. Templos otrora venerados se usaron como
cochiqueras o mataderos. Imágenes sagradas de arcilla se
redujeron a polvo o sirvieron para hacer ladrillos para la
“ construcción. De los aproximadamente 600.000 monjes
que vivían en el Tíbet antes de la invasión china, sólo so-
brevivieron unos 7.000, y por lo menos 100.000 abando-
naron el país. A los tres años de la invasión china, el Tíbet
estaba lleno de las cicatrices de las ruinas, semejante a las
ciudades bombardeadas de Europa en la Segunda Guerra
Mundial.
Quizá fuese aún peor que los chinos introdujeran a unos
siete millones de chinos Han en el Tíbet, convirtiendo a los
* nativos tibetanos en una minoría en su propio país.
Algunos describen esta profanación del Tíbet como el
holocausto budista. Desde la invasión del Tíbet, han
muerto aproximadamente un millón doscientos mil tibe-
tanos, víctimas de la violencia, las ejecuciones, la cárcel, la
tortura, el hambre y el suicidio. Muchos miles más han
huido del Tíbet. Luchan por sobrevivir en campamentos
de refugidos bajo condiciones de extrema pobreza y pri-
vaciones.

116
ADE ELY, BARDO
MARE MTIANIDO 191 OLY
J

En la actualidad, cientos de tibetanos son retenidos


como prisioneros políticos en una de las cuatro cárceles
de Lhasa. La situación se asemeja actualmente al estado
de cosas de la de Europa del este durante la era comu-
nista. Hay numerosos espías e informadores chinos en el
Tíbet, la libertad de expresión es casi inexistente y mu-
chos tibetanos viven en el miedo y la desesperación.
A las puertas del año 2000, el Tíbet es el estado sobera-
no que más tiempo ha estado ocupado (y de mayor su-
perficie) del mundo.
Para muchos occidentales, el líder espiritual y político
del Tíbet, Tenzin Gyatso, el XIV Dalai Lama, es el rostro
de esa nación destrozada y en lucha. En 1959 se le con-
venció de que escapara a Dharamsala, en la India, donde
estableció y aún mantiene un gobierno en el exilio. A pe-
sar de las atrocidades cometidas por los chinos, cree que
la práctica de la compasión y la diplomacia no violenta
son el único camino para la paz mundial y el único sen-
dero para el pueblo tibetano. Premio Nobel de la Paz en
1989, dijo recientemente a un periodista del New York Ti-
mes que «la resistencia tibetana tiene el apoyo del mundo

1x7
entero porque es no violenta». También dijo que tiene es-
peranzas de que el Tíbet les sea devuelto. En su autobio-
grafía escribió: «Así pues, a pesar de la tragedia conti-
nuada del Tíbet, encuentro muchas cosas buenas en el
mundo.»
Hay varias organizaciones dedicadas a colaborar con la
causa del Tíbet. Para conocer la manera de ayudar, por fa-
vor pónganse en contacto con las que detallamos a conti-
nuación:

PTBET. HOUSE
22 West 15" Street
New York, NY 10111
Te 2122 SOL
FAaXx=2TZ- 21570408

Tibet House dedica sus esfuerzos a salvar la cultura ti-


betana de la amenaza de extinción. El centro cultural
Tibet House en el centro de Manhattan acoge exposicio-
nes y acontecimientos culturales, y su programa de estu-
dios tibetanos ofrece clases de idioma tibetano, arte, his-
toria, medicina y ciencias espirituales del Tíbet. Tibet
House también mantiene un archivo de viejas fotografías
del Tíbet y un programa para conservar arte y objetos.
118
LMRESARERED E UND
241 East 32 Street
New York, NY 10016
ely 212213:5011
Fax 212 779 9245

La Tibet Foundation organiza las necesidades de la co-


munidad de refugiados tibetanos en la India, Nepal y
otros lugares. La principal misión de esta fundación es
ayudar a apoyar y fortalecer a esta comunidad por medio
de programas de educación, sanidad, desarrollo económi-
co y comunitario y religión. Un donante puede patrocinar
a un monje o monja en una institución monástica o a un
niño en una escuela de refugiados.

TIBETAN RIGHTS CAMPAIGN


PO. Box 31966
Seattle, WA 98103-0066
Tel..206 547 1015
Fax 206 547 3758

La Tibetan Rights Campaign (TRC) trabaja para con-


cienciar a la gente sobre la situación del pueblo tibetano y
para apoyar su lucha por los derechos humanos, la demo-

119
cracia y la independencia. Su trabajo incluye actividades
culturales; charlas, vídeos y sesiones de diapositivas; Tibet
Monitor, un informe mensual de noticias sobre el desarro-
=" llo referente al Tíbet; una biblioteca de la que se pueden
sacar libros sobre el Tíbet; y reuniones trimestrales de los
socios.

INTERNATIONAL CAMPAIGN
HORAS E
1825 K Street NW, Ste. 520
Washington, DC 20006
Tel: 202: 7801515
Fax 202 785 4343

La Campaña Internacional por el Tíbet (ITC) es un


grupo independiente de interés público dedicado a fo-
mentar los derechos humanos y las libertades democráti-
cas para la gente del Tíbet. ITC cree que los gobiernos y
pueblos de todo el mundo necesitan información exacta
sobre las condiciones actuales de este país.
estaticas nuevo programa de ejercicios debe llevarse a
cabo con precaución. Se debe consultar a un médico cua-
lificado antes de poner en práctica los ejercicios descritos
en este libro.
Jeff Migdow, doctor en medicina, que tiene amplia ex-
periencia con los Cinco Ritos, ofrece los siguientes conse-
jos a modo de precaución. Sin embargo, su lista de pre-
cauciones no es exhaustiva y no debe considerarse como
un sustituto del consejo de su médico personal.

RITO NÚMERO UNO. Girar puede producir náuseas, dolor


de cabeza y pérdida del equilibrio. Inicialmente, cuando
empiece a practicar este rito, gire lentamente. Hágalo
siempre en el sentido de las agujas del reloj.
Ya que el girar puede agravar los siguientes casos, pida
consejo profesional si padece esclerosis múltiple, enferme-

121
dad de Parkinson o similar, síndrome de Méniere, vértigo,
ataques, embarazo con náuseas o está tomando medicamen-
tos que produzcan mareos. Si tiene el corazón dilatado, al-
gún problema de válvulas cardíacas, o ha sufrido un ataque
cardíaco durante los tres meses últimos, no trate de poner en
práctica este rito sin el permiso explícito de su médico.

RITO NÚMERO DOS. Si tiene úlceras, dolor de la parte baja


de la espalda, dolor de cuello, tensión sanguínea alta que
esté siendo controlada por medio de medicamentos, mús-
culos abdominales débiles, excesiva tensión o rigidez en
hombros o piernas, esclerosis múltiple, enfermedad de
Parkinson o similar, fibromiositis o síndrome de fatiga
crónica, haga este rito muy lentamente y aumente el nú-
mero de repeticiones de una.en una o de dos en dos a la
semana. Las mujeres que estén menstruando deben ser
conscientes de que puede agravar los calambres e inte-
rrumpir o detener el flujo menstrual.
Si tiene hernia de hiato, hipertiroidismo, síndrome de
Méniere, vértigo o ataques, pregunte a su médico si este
ejercicio le conviene. Puede estar contraindicado si es una
mujer embarazada, ha sufrido cirugía abdominal hace me-
nos de seis meses o si tiene presión sanguínea alta no con-
trolada o hipertiroidismo, artritis grave de la columna o al-

122
guna dolencia discal; pida antes permiso a su médico. Si
tiene el corazón dilatado, problemas de válvulas cardíacas
1

o ha sufrido un ataque cardíaco hace menos de tres me-


ses, no practique este rito sin el permiso de su médico.

RITO NÚMERO TRES. Si está tomando medicación para la


tensión sanguínea alta, no debe dejar que la cabeza quede
más baja que el corazón.
Si tiene dolores en la parte baja de la espalda o en el
cuello, dolores de cabeza recurrentes, esclerosis múltiple,
enfermedad de Parkinson o similar, fibromiositis o sín-
drome de fatiga crónica, debe practicar cada repetición de
este movimiento muy lentamente y añadir sólo una o dos
repeticiones por semana.
Si sufre de hernia, hernia de hiato, tensión sanguínea
alta no controlada, artritis grave de la columna, dolencias
discales, hipertiroidismo, síndrome de Méniére, vértigo o
ataques, pregunte a su médico si puede hacer este rito sin
riesgos. Las mujeres embarazadas y aquellos que hayan
sufrido cirugía abdominal hace menos de seis meses de-
ben pedir consejo médico. Si tiene el corazón dilatado,
problemas de válvulas cardíacas o ha sufrido un ataque
cardíaco hace menos de tres meses, no lleve a cabo este
rito sin el consentimiento explícito de su médico.

123
RITO NÚMERO CUATRO. Lleve a cabo este rito lentamente y
añada sólo una o dos repeticiones a la semana si tiene la
tensión alta que esté siendo controlada con medicamentos,
= alcera, dolor en la parte baja de la espalda, dolor de cuello,
músculos abdominales débiles, debilidad o rigidez en los
hombros o piernas, esclerosis múltiple, enfermedad de Par-
kinson o similar, fibromiositis, síndrome del canal carpiano
o síndrome de fatiga crónica. Puede agravar los calambres o
detener el flujo menstrual si se practica durante la regla.
Este rito debe practicarse con la aprobación de su mé-
dico si le han diagnosticado cualquiera de estas enferme-
dades: hernia, hernia de hiato, hipertiroidismo, síndrome
de Méniere, vértigo y ataques. Puede estar contraindicado
si está embarazada, ha sufrido cirugía abdominal hace me-
nos de seis meses, sufre de hernias graves o hernias de
hiato, tensión alta sin controlar, artritis grave de la colum-
na, problemas discales; pida la opinión de su médico. Si
tiene el corazón dilatado, problemas de las válvulas cardía-
cas o ha sufrido un ataque cardíaco hace menos de tres
meses, no lleve a cabo este rito sin el consentimiento ex-
plícito de su médico.

RITO NÚMERO CINCO. Realice este movimiento lentamen-


te y añada sólo una o dos repeticiones a la semana si tie-
124
ne úlceras, dolor en la parte baja de la espalda, dolor de
cuello, músculos abdominales débiles, rigidez o debilidad
en hombros o piernas, esclerosis múltiple, enfermedad de
Parkinson o similar, fibromiositis, síndrome del canal car-
piano o síndrome de fatiga crónica.
Pida consejo a un médico antes de hacer este rito si
tiene la tensión alta, hernia de hiato, hernia, artritis grave
de la columna, problemas discales, hipertiroidismo, sín-
drome de Méniére, vértigo o ataques. Puede estar con-
traindicado durante el embarazo, si ha sufrido cirugía ab-
dominal hace menos de seis meses, si la medicación no le
está controlando eficazmente la presión sanguínea o si tie-
ne hernia grave. Si tiene el corazón dilatado, problemas de
las válvulas cardíacas o ha sufrido un ataque al corazón
hace menos de tres meses, no practique este rito sin el
consentimiento explícito de su médico.

CONSEJOS GENERALES. Practicar los Cinco Ritos puede po-


ner en marcha muchos cambios físicos. Inicialmente los ri-
tos, que estimulan la circulación, pueden tener efectos de-
sintoxicantes espectaculares, y ésta es una de las razones por
la que se aconseja ir aumentando las repeticiones gradual-
mente hasta hacer las veintiuna completas. Una vez haya
empezado, puede advertir que su orina es de un color más
125
oscuro o tiene un olor fuerte. Puede sentir picor o resque-
mor cuando orine. Las mujeres pueden desarrollar una in-
fección vaginal. Puede notar un cambio desagradable en el
* olor de su sudor o un ligero sarpullido en la piel. Puede de-
sarrollar una ligera infección de las vías altas respiratorias o
incomodidad en las articulaciones. Estos síntomas tienen lu-
gar cuando el cuerpo empieza a excretar venenos y toxinas
que están depositados en órganos, articulaciones y mem-
branas de las mucosas. Aunque son temporales y deben
considerarse normales, consulte a su médico para asegurar-
se de que estos síntomas no requieren atención médica.

El doctor Jeff Migdow pertenece al equipo del Centro Kri-


palu en Lenox, Massachusetts, una de las mayores insta-
laciones sanitarias del mundo orientadas hacia el yoga.
Sus comentarios han sido extraídos de Antiguo secreto
de la Fuente de la Juventud, Libro 2; que será publica-
do en Estados Unidos en 1999.
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y puesta al día, recupera el último
capítulo del libro, inédito durante más
de medio siglo. El «capítulo perdido»,
descubierto recientemente entre los
papeles personales del autor, añade una
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Oeste, abandonó su hogar en su
adolescencia para embarcarse en
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palabras y la poesía. Aunque no revela
cuándo ha nacido, Kelder está
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