Perú registra alarmante aumento de suicidios en el inicio del 2025: Arequipa y Lima son las
ciudades que registraron mayor número de casos
En el primer mes de 2025, el país andino registró 74 suicidios, con Arequipa como la región
más afectada. En 2024, la cifra alcanzó los 735 casos, casi el doble que en 2023
PorJazmine Angulo
30 Ene, 2025 05:57 p.m. PE
En enero de 2025, se registraron 74 suicidios en Perú, con Arequipa a la cabeza. En 2024, la
cifra llegó a 735, casi el doble que en 2023. (Composición: Infobae)
El 2025 comenzó con cifras inquietantes en Perú. Los registros oficiales revelan un incremento
en los casos de suicidio, dejando en evidencia una crisis que atraviesa diferentes regiones del
país. En el primer mes del año, 74 personas fallecieron por esta causa, situando a Arequipa
como la ciudad con más casos, seguida por Lima y Cajamarca.
Durante el 2024, 735 personas terminaron con su vida, casi el doble de los 391 casos del 2023,
según datos del Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef). Estas cifras reflejan
una tendencia preocupante que se ha intensificado en los últimos años, con regiones como
Arequipa, Lima y Cusco registrando la mayor cantidad de casos. La crisis de salud mental en el
país también se evidencia en los intentos de suicidio, que en agosto del año pasado sumaron
1.620, con un predominio de mujeres entre los afectados.
La información de Sinadef indica que el incremento no es un hecho aislado. En el 2024, la cifra
alcanzó los 735 suicidios, con Arequipa como la región más afectada, acumulando 120 casos.
Lima registró 115, mientras que Cusco cerró el año con 70. El aumento sostenido en estos
números ha encendido las alertas de especialistas y autoridades.
Intentos de suicidio en el país
Cada 10 de septiembre se celebra el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, promovido
por la OMS y la IASP. El objetivo es aumentar la conciencia sobre el suicidio y promover
acciones preventivas. (Andina)
El Ministerio de Salud (Minsa) documentó 1.620 intentos de suicidio hasta agosto del 2024. Las
cifras mostraron que las mujeres representaron el 72,47% de estos casos, con 1.174 intentos,
mientras que los varones sumaron 446. Lima fue la región con mayor cantidad de reportes,
alcanzando 530 intentos. En julio del mismo año, la cifra había sido de 383, lo que evidenció un
aumento de 147 casos en un solo mes.
El Minsa identificó que la población más vulnerable se encuentra entre los 15 y 19 años. En
este grupo etario, las mujeres reportaron 29,13 casos por cada 100 mil habitantes, mientras
que los varones alcanzaron los 25,34. Entre los 20 y 24 años, la tasa fue de 24,53 en mujeres y
23,32 en varones. En el rango de 25 a 29 años, los intentos de suicidio fueron de 13,88 en
mujeres y 14,13 en varones.
Las cifras también revelaron que menores de 14 años han intentado suicidarse. El reporte del
Minsa indicó que 10,56 niñas de entre 10 y 14 años intentaron quitarse la vida, mientras que
4,93 niños del mismo rango etario enfrentaron la misma situación.
Factores y señales de advertencia
La falta de especialistas en psiquiatría pediátrica es un problema crítico en áreas con altas
tasas de suicidio juvenil - crédito iStock
Los especialistas en salud mental advierten que el suicidio no responde a un solo factor, sino a
un conjunto de elementos que pueden incluir trastornos depresivos, problemas económicos,
violencia familiar y falta de acceso a servicios de salud mental.
Además de los suicidios, los registros nacionales documentaron otras causas de defunción. En
lo que va del año, 203 personas fallecieron en accidentes de tránsito, 75 en otros tipos de
accidentes, 164 fueron víctimas de homicidio y 22 perdieron la vida en accidentes laborales.
Estos datos reflejan una realidad compleja en el país, donde la salud mental se ha convertido
en un tema urgente para las autoridades y la sociedad en general.
No estás solo
Cabe mencionar que el Minsa, habilitó líneas telefónicas de prevención para casos de intentos
de suicidio, depresión, angustia y demás problemas de la salud mental que requieran de
atención inmediata, las que se realizarán con total confidencialidad.
Llama gratis a la Central 113 Salud, desde cualquier operador de telefonía fija o celular a nivel
nacional. Una vez en la llamada, marca la opción en la que necesites orientación.
Brinda tus datos. y recuerda que no hay mínimo de edad para atender cualquier consulta. El
personal a cargo te orientará en el momento.
Salud mental en Perú: el 75 % de los casos de depresión corresponde a mujeres
La depresión y la ansiedad afectan gravemente a mujeres en el Perú, de acuerdo a los datos
del Minsa. El 16,5 % de los casos registrados corresponde a menores de edad. Expertos
destacan la necesidad de identificar señales de alerta y fomentar el acceso a ayuda profesional
y tratamiento
PorYenny Melo
11 Ene, 2025 06:03 p.m. PE
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Tres de cada cuatro personas con depresión en Perú son mujeres. - Crédito: Andina
La depresión afecta cada vez a más personas en Perú, y las cifras más recientes revelan que
esta enfermedad golpea con mayor fuerza a las mujeres. Según un informe del Ministerio de
Salud (Minsa), de los más de 280.000 casos registrados en el país, el 75,5 % corresponde a
mujeres, mientras que el 16,5 % afecta a menores de edad.
El Ministerio también reportó que, hasta julio de 2024, se diagnosticaron más de 182.000
casos de ansiedad. Estas condiciones de salud mental, consideradas como problemas de alta
prevalencia, tienen efectos significativos en la calidad de vida y en el desarrollo personal y
social de quienes las padecen. En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión y
la Ansiedad, que se celebra el 13 de enero, las autoridades han resaltado la importancia de la
detección temprana y la atención adecuada para mitigar su impacto.
Beatriz Canessa, psicóloga, docente y jefa del Departamento de Orientación Psicopedagógica
de la Universidad de Lima, explicó que la depresión y la ansiedad presentan características
diferenciadas pero igualmente perjudiciales. “La depresión se manifiesta con tristeza
persistente y pérdida de interés en actividades diarias, mientras que la ansiedad incluye miedo
excesivo, inquietud y síntomas físicos como palpitaciones. En su forma crónica, la ansiedad
puede ser debilitante”, señaló.
Los jóvenes adultos y personas mayores enfrentan mayores riesgos de padecer problemas de
salud mental según expertos. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Un problema de salud pública creciente
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que la depresión es una de las
principales causas de discapacidad en el mundo. Se estima que más de 280 millones de
personas la padecen globalmente, un número que continúa creciendo debido a factores como
el impacto de la pandemia de COVID-19, el estrés laboral y las crecientes desigualdades
sociales.
En el Perú, las estadísticas del Minsa reflejan una situación crítica, especialmente entre las
mujeres. Factores como la sobrecarga de roles (laborales, familiares y sociales), así como la
persistente desigualdad de género, son determinantes que explican su alta prevalencia en
este grupo.
Por otro lado, la ansiedad, que frecuentemente coexiste con la depresión, también ha
mostrado un aumento significativo en diagnósticos recientes. Según los especialistas, esta
tendencia podría estar vinculada al incremento del estrés social y económico en el país,
derivado de factores como el desempleo, la inflación y la inseguridad ciudadana.
La Organización Mundial de la Salud señala que la depresión es una de las principales causas
de discapacidad en el mundo. (Foto: Andina)
Factores de riesgo asociados a la depresión y ansiedad
De acuerdo con Beatriz Canessa, los principales factores que predisponen a estas condiciones
incluyen elementos genéticos, ambientales, psicológicos, biológicos, socioculturales y
demográficos. Entre ellos destacan:
• Genéticos y familiares: antecedentes de trastornos emocionales y estilos de crianza
adversos.
• Ambientales: eventos traumáticos como abusos, pérdidas significativas o desastres
naturales, así como el estrés crónico relacionado con problemas laborales, familiares o
económicos.
• Psicológicos: baja autoestima, perfeccionismo, dificultad para manejar el estrés, y el
abuso de sustancias como el alcohol o las drogas.
• Biológicos: desequilibrios químicos en el cerebro, enfermedades crónicas como la
diabetes, hipertensión y enfermedades cardíacas.
• Socioculturales: aislamiento social, discriminación por género, orientación sexual o
situación socioeconómica.
• Demográficos: mayor prevalencia en mujeres, jóvenes adultos y personas mayores, y
mayor riesgo en poblaciones vulnerables por pobreza o desempleo.
La especialista enfatizó que la falta de acceso a atención en salud mental, así como el estigma
asociado a estas enfermedades, son barreras que dificultan la detección y tratamiento
oportuno en el Perú.
Factores como pérdidas personales y estrés crónico incrementan la vulnerabilidad a la
ansiedad y la depresión. . - Freepik
Señales de alerta y cómo actuar
Beatriz Canessa señaló que reconocer los signos de depresión y ansiedad es clave para actuar
de manera oportuna. Entre las señales más comunes se incluyen tristeza persistente,
aislamiento social, fatiga crónica, cambios en el apetito, problemas de sueño y pensamientos
suicidas.
“La ansiedad, por su parte, puede incluir preocupación excesiva, miedo constante o síntomas
físicos como palpitaciones y dolores inexplicables. En ambos casos, el riesgo de autolesiones o
conductas destructivas no debe subestimarse”, destacó.
Ante estas situaciones, la especialista recomendó a familiares y amigos actuar con empatía y
respeto, ofreciendo apoyo emocional y fomentando la búsqueda de ayuda profesional.
La ansiedad y la depresión, condiciones que a menudo coexisten, registran un preocupante
aumento en el Perú. - Andina.
Recomendaciones para prevenir y tratar estas condiciones
El autocuidado es un elemento crucial en la prevención y tratamiento de la depresión y la
ansiedad. Canessa sugirió incorporar actividades como el ejercicio regular, una alimentación
balanceada, descanso adecuado y técnicas de relajación como la meditación o el yoga.
Además, destacó la importancia de evitar la sobrecarga de información, mantener rutinas
diarias estables, fortalecer las redes de apoyo y practicar la autocompasión. “Ser amable con
uno mismo y aceptar que pedir ayuda es un signo de fortaleza, no de debilidad, son pasos
importantes para la recuperación”, afirmó.
En cuanto al tratamiento, la especialista subrayó que la intervención temprana es clave para
evitar que los síntomas se agraven. El acceso a terapia psicológica, y en casos más severos, el
uso de medicamentos prescritos por profesionales de la salud, son medidas efectivas.
Una psicóloga atiende a un paciente en un consultorio por ansiedad o depresión (Andina:
Agencia Peruana de Noticias)
Acceso a servicios de salud mental en el Perú
El Ministerio de Salud del Perú (Minsa) cuenta con más de 200 Centros de Salud Mental
Comunitaria (CSMC), que ofrecen atención integral, gratuita y especializada a personas con
problemas de salud mental.
Asimismo, se dispone de la Línea 113, una plataforma gratuita que brinda orientación y apoyo
a nivel nacional. Estos recursos buscan acercar la atención médica a las comunidades y
garantizar un tratamiento accesible para quienes lo necesiten.
Sociedad
10 Ene 2025 | 14:29 h
Crisis de salud mental en el Perú: jóvenes y adultos lideran los casos de depresión
La depresión es el trastorno más común, superando los 10 mil casos durante el 2024. La
necesidad de intervención es urgente en regiones con limitado acceso a servicios, según
expertos.
Los trastornos mentales priorizados incluyen depresión, episodios psicóticos y suicidios, con
10.693 casos graves de depresión y 2.919 intentos de suicidio reportados en 2024. Foto:
composición LR / Jazmin Ceras
Rosmery Tapara
En el Perú, la crisis de salud mental ha alcanzado niveles preocupantes, según los últimos
datos del Ministerio de Salud (Minsa). Durante el año 2024, se registraron 14.736 casos
nuevos de trastornos mentales leves, moderados y graves, superando significativamente los
9.826 reportados en 2023.
La problemática afecta especialmente a jóvenes y adultos, con la depresión como uno de los
trastornos más prevalentes. Este aumento ha generado una urgente necesidad de
intervención, especialmente en regiones con acceso limitado a servicios de salud mental.
Según el reciente reporte del Minsa, este destaca que en 2024 se contabilizaron 10.693 casos
de depresión moderada y grave, un incremento significativo respecto a los 6.565 casos de
2023. También se registraron 1.124 primeros episodios psicóticos y 2.919 intentos de suicidio,
superando las cifras de años anteriores. Las estadísticas reflejan una tendencia al alza desde
2021, cuando se reportaron 5.243 casos.
María Mendoza, responsable de presupuesto y sistemas de información de la Dirección de
Salud Mental del Minsa, señaló que el estigma social y la desinformación son barreras
críticas para buscar ayuda profesional. Según un estudio del Instituto Nacional de Salud
Mental, el 18,5% de las personas con trastornos mentales no los perciben como tal, y el 52,5%
de quienes reconocen tener un problema no buscan atención profesional.
Por su parte, Milton Rojas, coordinador de Salud Mental en Cedro, enfatizó que acudir a un
psicólogo o psiquiatra es "algo normal" y criticó la tendencia a subestimar la depresión.
Destacó que factores como la pobreza, la marginalidad y la mala gestión emocional
contribuyen a la incidencia de este trastorno. Además, señaló que la infraestructura existente
es insuficiente para atender a una población de más de 30 millones de habitantes.
Actualmente, el Minsa cuenta con 288 centros de salud mental comunitarios en el país, pero
regiones como la Amazonía aún enfrentan dificultades para acceder a estos servicios.
Mendoza resaltó la importancia de promover la alfabetización en salud mental, un concepto
que busca capacitar a la población en el reconocimiento, prevención y manejo de problemas
psicológicos.
Según el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del
Minsa, en 2024, el 40,71% de los casos de depresión en mujeres se concentraron en adultos
de 30 a 59 años, seguidos por jóvenes de 18 a 29 años (34,68%). En hombres, los adultos
(35,33%) y jóvenes (35,13%) lideraron las estadísticas. Las cifras también revelan una menor
incidencia en niños y adolescentes, pero esto no descarta la gravedad de los casos reportados.
Perú
Serums 2025-I: Más de 350 psicólogos serán asignados a colegios estatales para reforzar la
salud mental escolar
Un tercio de las plazas de psicología de este programa serán destinadas a centros educativos
públicos de zonas rurales y urbanas del país
PorTomás Ezerskii
13 Abr, 2025 06:49 p.m. PE
El examen Serums se realizará este domingo 6 de abril. (Foto: Andina)
Un tercio de las plazas para psicólogos del proceso Serums 2025-I serán destinadas a centros
educativos públicos de diversas regiones del país, con el objetivo de prevenir el bullying y
otros problemas relacionados con la convivencia escolar. Esta medida busca reforzar la
atención en salud mental de los estudiantes y contribuir a su desarrollo saludable.
Así lo informó Vicente Cruzate Cabrejos, director de la Dirección General de Personal de la
Salud (Digep) del Ministerio de Salud (Minsa). Según Cruzate, las plazas disponibles
para psicólogos aumentaron significativamente este año debido a la creciente importancia de
la salud mental en la prevención de patologías y delitos en la sociedad. De las 5,605 vacantes
ofrecidas en el proceso Servicio Rural y Urbano Marginal de Salud (Serums) 2025, mil de ellas
están destinadas a psicología, y 350 serán asignadas específicamente a instituciones
educativas.
Convenio de Minsa con Minedu: prevención de violencia en las aulas
Psicólogos ayudarán a evitar casos de bullying y acoso escolar. (Foto: Andina)
El Minsa ha establecido un convenio con el Ministerio de Educación, que facilitará el trabajo de
los psicólogos en los colegios. Además, el director de Digep resaltó la importancia de involucrar
a los padres de familia en estas tareas de prevención y promoción, para lograr un impacto más
amplio y efectivo en el entorno escolar.
El resto de los psicólogos seleccionados en el proceso Serums 2025-I serán asignados a
establecimientos de salud de primer nivel, según las necesidades determinadas por el Minsa.
Entre las regiones que recibirán un mayor número de psicólogos se
encuentran Tacna (23), Cusco (67) y Puno (61). La distribución de las plazas no solo se basa en
la población de cada región, sino también en factores como la violencia existente en esas áreas
y la condición de ruralidad.
Asimismo, el Minsa informó que las plazas para psiquiatras también aumentaron como parte
de un esfuerzo integral para fortalecer la salud mental en el país. Esta política, según Cruzate,
es impulsada por el Gobierno central bajo la dirección del ministro de Salud, César Vázquez
Sánchez.
El proceso Serums 2025-I, que tuvo lugar el 6 de abril de 2025, contó con la participación de
más de 31.000 profesionales de 12 especialidades de las ciencias de la salud. Los resultados de
los exámenes fueron publicados el 8 de abril, y los interesados pueden consultar los resultados
por región. Este refuerzo en la salud mental escolar es parte de una estrategia del gobierno
para abordar de manera preventiva los problemas que afectan a la niñez y adolescencia del
país.
Link oficial para ver resultados de Serums 2025-1
Foto: Andina
El pasado domingo 6 de abril de 2025, más de 31.000 profesionales de la salud, incluyendo
médicos, odontólogos, enfermeros y otros especialistas, participaron en la evaluación nacional
del Servicio Rural y Urbano Marginal de Salud (Serums). Este examen, organizado por
el Ministerio de Salud (Minsa), tuvo lugar de manera descentralizada en 33 sedes a lo largo
del Perú, permitiendo a los postulantes rendir la prueba cerca de sus lugares de residencia.
El Serums 2025-I ofrece más de 5.600 vacantes y es un requisito esencial para aquellos que
desean trabajar en el sistema de salud pública, particularmente en áreas rurales y de difícil
acceso.
El proceso de evaluación se basa en criterios técnicos y en un orden estricto de mérito,
determinado por los puntajes obtenidos en la prueba y el rendimiento académico de los
postulantes. Los resultados de esta evaluación se publicarán en el portal web del Minsa a partir
de las 5:00 p.m., y estarán disponibles para consulta dentro de las 48 horas posteriores a la
finalización del examen. Para acceder a las sedes del examen, los participantes debían
presentar obligatoriamente su Documento Nacional de Identidad (DNI) o, en su defecto, el
carné de extranjería, siguiendo rigurosas medidas de seguridad para garantizar la
transparencia del proceso.
Perú
A NIVEL NACIONAL
Aumento de suicidios en el Perú: Hay 158 casos en lo que va del 2025, según Sinadef
Según un estudio del Minsa, el 90% de los suicidios en el Perú están relacionados con
trastornos como la depresión y la ansiedad.
Imagen
En lo que va del 2025, se han registrado 158 muertes por suicidio en el país. (Foto: Difusión)
Katherine Llanos Fajardo
Fecha Actualización
16/03/2025 - 15:21
El Sistema Nacional de Defunciones (Sinadef) ha confirmado que, en lo que va del 2025, se han
registrado 158 muertes por suicidio en el país. Esta cifra ya supera a la registrada en los
primeros tres meses del 2024, cuando se contabilizaron 151 casos, lo que evidencia un
preocupante incremento de casos.
Política
Sáb, 15/03/2025 - 15:07
Mario Cabani habría solicitado cargos públicos para sus allegados a cambio de operarle la nariz
a la presidenta, según investigación fiscal.
De acuerdo con las estadísticas, la distribución de los casos varía según la región. En el 2024,
Arequipa fue el departamento con mayor incidencia de suicidios, superando incluso a Lima,
que tradicionalmente ha concentrado la mayor cantidad de estos eventos.
Este panorama ha encendido las alarmas entre especialistas en salud mental, quienes
advierten sobre la necesidad de fortalecer las políticas de prevención y atención a las personas
en riesgo.
Un reciente informe del Ministerio de Salud (Minsa) reveló que el 90% de los suicidios en el
Perú están relacionados con trastornos como la depresión y la ansiedad, además de otros
padecimientos psiquiátricos. Asimismo, situaciones como la violencia familiar, el abuso,
experiencias traumáticas y la falta de apoyo social son elementos que pueden influir en la
decisión de una persona de atentar contra su vida.
En los últimos años, la crisis económica, la inestabilidad política y la precariedad en el acceso a
servicios de salud mental han contribuido a que muchas personas, especialmente jóvenes,
enfrenten problemas emocionales sin recibir la ayuda adecuada.
Un caso reciente
Uno de los episodios más recientes ocurrió en la región Loreto, donde una joven de
aproximadamente 24 años intentó lanzarse del puente Paranapura en lo que parecía ser un
intento de suicidio. Según testigos, la desesperación tras una ruptura amorosa habría sido el
motivo detrás de su drástica decisión.
Personas que se encontraban en el lugar lograron sujetarla a tiempo y evitar una tragedia.
Posteriormente, las autoridades y los servicios de emergencia llegaron rápidamente para
brindarle apoyo y trasladarla a un centro de salud.
Medidas urgentes para prevenir suicidios
Ante este preocupante panorama, especialistas en salud mental insisten en la necesidad de
fortalecer las estrategias de prevención del suicidio en el país. Entre las principales medidas
recomendadas se encuentran:
• Mayor acceso a servicios de salud mental: Actualmente, la oferta de atención
psicológica y psiquiátrica en el sistema público es limitada, lo que deja a muchas
personas sin tratamiento adecuado. Se requiere una mayor inversión en este sector.
• Campañas de concienciación: Sensibilizar a la población sobre la importancia de la
salud mental y erradicar el estigma que existe en torno a los trastornos emocionales es
clave para que más personas busquen ayuda sin temor.
• Fortalecimiento de redes de apoyo: Contar con familiares, amigos y profesionales que
brinden acompañamiento y contención emocional puede marcar la diferencia en la
vida de alguien que está atravesando una crisis.
• Líneas de ayuda y atención inmediata: Es fundamental que el país cuente con más
líneas telefónicas y plataformas de asistencia gratuitas y accesibles para quienes
necesiten apoyo en momentos críticos.
El suicidio sigue siendo un problema de salud pública que requiere una respuesta integral por
parte del Estado y la sociedad. La prevención, detección temprana y tratamiento de los
trastornos de salud mental son claves para reducir estas cifras y salvar vidas.
Perú
Violencia psicológica afecta al 40 % de estudiantes LGTBIQ+ en universidades de Lima y
Callao
Universitarios de la capital temen ser identificados como parte de la comunidad LGTB+ debido
a entornos académicos hostiles. Estudio pionero de UCSUR revela que el estrés constante
deteriora la salud mental y el rendimiento de alumnos afectados por acoso
PorTomás Ezerskii
03 Abr, 2025 09:17 p.m. PE
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Un estudio reciente realizado en universidades de Lima y Callao ha puesto de manifiesto una
preocupante realidad: el 40% de los estudiantes LGTBIQ+ en estas instituciones reportan
haber sido víctimas de violencia psicológica y acoso debido a su orientación sexual e identidad
de género. Con 178 estudiantes encuestados, la investigación pionera de la Universidad
Científica del Sur ha revelado cómo la violencia afecta no solo el bienestar emocional de los
jóvenes, sino también su rendimiento académico y asistencia a clases.
Según Andrés Mil-Serrano, autor del estudio y docente en la misma universidad, “los
estudiantes LGTBIQ+ enfrentan a diario situaciones de violencia que impactan en su desarrollo
académico. Nos preguntamos, ¿por qué los estudiantes faltan o llegan tarde a clase? La
respuesta está en el constante temor y las agresiones que sufren”, explicó en entrevista
con Infobae Perú. Este temor lleva a una concentración reducida y, en muchos casos,
al abandono de sus estudios.
El estudio muestra que un 20% de los estudiantes llegan tarde a clases por miedo a ser
acosados, mientras que un 13% falta debido a problemas personales y familiares derivados del
estrés provocado por el acoso. La investigación también reveló que un 32% tiene problemas
de aprendizaje debido a las distracciones emocionales causadas por la violencia, mientras
que el 30% reportó agotamiento durante las clases.
Violencia psicológica y su impacto en la participación en clase: un ambiente de miedo
La alta competitividad y las limitadas plazas disponibles en las instituciones de educación
superior, han intensificado la relevancia de los programas preuniversitarios en el actual
sistema educativo. Foto: Andina
El estudio no solo aborda el impacto en la asistencia, sino también en la participación
académica. Mil-Serrano destaca que muchos estudiantes se sienten tan aterrados por la
violencia que prefieren ocultar su identidad para evitar ser objetivo de burlas o
agresiones. “Muchos estudiantes LGTBIQ+ temen ser identificados. Algunos no se sienten
preparados para revelar su identidad y, por lo tanto, prefieren callar y pasar desapercibidos”,
explicó el investigador.
Además, muchos estudiantes se sienten incapaces de participar en clase por miedo a las
reacciones de sus compañeros o docentes. Mil-Serrano señala: “El estudiante va a clase, pero
su mente está preocupada por cómo los demás lo perciben. Si habla de más o si se expresa de
manera diferente, teme que lo molesten. Eso afecta su concentración y, por ende, su
rendimiento académico”.
Uno de los mayores desafíos para realizar la investigación fue la resistencia de los estudiantes
a participar. Aunque la encuesta era confidencial, muchos jóvenes temían que su identidad
fuera expuesta. Mil-Serrano comenta: “Algunos estudiantes nos dijeron que no querían
participar porque temían que su orientación sexual se conociera, especialmente porque en
muchas universidades no existen garantías claras de protección”.
Según el investigador, este temor también reflejó una desconfianza en las instituciones
educativas. “Cuando les preguntamos si deseaban que se tomaran medidas en base a este
estudio, algunos nos respondieron, ‘ojalá que se haga algo con esta investigación’. Existe una
sensación generalizada de que estos estudios no se traducen en acciones concretas”, relató
Mil-Serrano. La falta de políticas y protocolos claros en las universidades para proteger a la
comunidad LGTBIQ+ se destacó como una de las principales falencias.
La necesidad urgente de protocolos y apoyo psicosocial}
- crédito
El estudio también señala la carencia de mecanismos de intervención adecuados en las
universidades para abordar situaciones de violencia contra estudiantes LGTBIQ+. Mil-Serrano
explicó en la entrevista que las universidades deben contar con protocolos específicos que
definan claramente las sanciones y las acciones preventivas. “Si no existen reglas claras sobre
las consecuencias de la violencia, es probable que los responsables no enfrenten ningún tipo
de repercusión. Las universidades deben establecer normas concretas que protejan a los
estudiantes LGTBIQ+ de cualquier forma de agresión o discriminación”, sostuvo.
El investigador también hace énfasis en la importancia del apoyo psicosocial para estos
estudiantes, quienes están expuestos a altos niveles de estrés, ansiedad y depresión. “El
acompañamiento psicológico es crucial. Las universidades deben contratar psicólogos
especializados en este tipo de población para garantizar que los estudiantes reciban el apoyo
necesario”, aseguró Mil-Serrano. Según él, la falta de este tipo de servicios podría tener
consecuencias graves en la salud mental de los estudiantes, aumentando el riesgo de
conductas suicidas debido a la violencia sufrida.
Mil-Serrano también comparte algunas propuestas que, a su juicio, podrían contribuir a la
mejora del ambiente académico para los estudiantes LGTBIQ+. “Las universidades deben
implementar protocolos contra la discriminación y violencia y realizar campañas de
sensibilización, tanto para docentes como para personal administrativo y de seguridad. Si los
profesores no abordan estos temas en el aula, los estudiantes continuarán sufriendo violencia
sin recibir el apoyo necesario”, aseguró.
El estudio sugiere que se deben fomentar espacios de discusión en las aulas y campañas de
sensibilización durante el Mes del Orgullo, como se hace en otras universidades de América
Latina. “El Perú está muy atrás en este sentido. En Chile, por ejemplo, las universidades tienen
espacios y recursos para la comunidad LGTBIQ+. En el Perú, eso aún no existe de manera
efectiva”, agregó Mil-Serrano.
"Adolescencia": La violencia que normalizamos
Vanessa Rojas Arangoitia
Antropóloga investigadora de Grade
A propósito de "Adolescencia", la serie de Netflix que explora la violencia estructural que
enfrentan los menores de edad en su día a día —desde el bullying y la presión social hasta la
violencia de género, el abuso y la exposición a las redes sociales—, la antropóloga Vanessa
Rojas, investigadora principal de Grade, analiza la situación de la niñez y la adolescencia en
Perú. A partir de estudios en el país, reflexiona sobre la normalización del maltrato en
hogares y escuelas, la urgencia de una educación con enfoque de género y el papel del
Estado en su protección.
"ADOLESCENCIA". La serie cuestiona a los adultos, al sistema, a la escuela, a los discursos sobre
autoridad y a la forma en que criamos y callamos.
Foto: Netflix
¿Es posible que una serie de streaming nos confronte más que las noticias que consumimos a
diario? Adolescencia, una de las producciones más recientes de Netflix, ha sacudido a miles de
personas porque nos enfrenta a algo que muchos preferimos evitar: hablar de violencia.
Pero no de una violencia lejana o excepcional, sino de esa que habita en lo cotidiano: en las
casas, en las escuelas, las pantallas y los silencios. Esta columna no pretende ofrecer
respuestas definitivas, pero sí invita a mirar de frente una realidad que, como sociedad,
solemos ignorar.
La serie conmueve porque muestra el dolor de crecer en entornos marcados por la
desprotección, el silencio, la ausencia de diálogo y la falta de cuidado. Vemos adolescentes
enfrentando abusos, presiones, juicios sociales y emociones difíciles de nombrar.
Lo que la hace potente es que cuestiona a los adultos, al sistema, a la escuela, a los discursos
sobre autoridad y a la forma en que criamos y también callamos en todos los espacios.
Y, aunque la historia ocurre en otro país, nos enfrenta a una realidad cercana: ¿cuánto de lo
que se narra en esa serie resuena con lo que vivimos en Perú? Desde mi perspectiva: mucho.
La violencia como experiencia compartida
En nuestro país, niñas, niños y adolescentes no son ajenos a la violencia. Si recordamos los
resultados de la Encuesta Nacional de Relaciones Sociales (Enares, 2019), el problema es más
que evidente: el 78% de la población de 12 a 17 años fue víctima de violencia psicológica y/o
física en el hogar, al menos, una vez en su vida, y el 68,5% sufrió violencia en el entorno
escolar. Peor aún, el 58,5% de la población adulta justifica o tolera esa violencia.
Las consecuencias de esta situación están bien documentadas. Por ejemplo, Ogando y Pells
(2015) y Miranda (2016) reportan que la violencia experimentada por los niños y niñas a la
edad de 8 años afecta su rendimiento a la edad de 12 años.
El 78% de la población de 12 a 17 años fue víctima de violencia psicológica y/o física en el
hogar".
Un análisis de datos del estudio Niños del Milenio también revela que la violencia del bullying
(o acoso escolar) tiene efectos negativos en la adultez temprana: quienes lo padecieron a los
15 años presentan niveles más bajos de autoestima y autoeficacia (Pells, Ogando y Espinoza
2016).
Los niños y niñas peruanos están expuestos a diversas situaciones de violencia. Tanto en el
hogar como en la escuela (Rojas, 2011; Guerrero y Rojas, 2016), niñas, niños y adolescentes
enfrentan agresiones físicas, simbólicas, psicológicas y también digitales (Sarmiento, 2024).
Un estudio cualitativo titulado Prefiero que me peguen con palo (Rojas, 2011) muestra cómo
estudiantes de una escuela pública urbana consideraban el castigo físico de los docentes
preferible a una mala calificación. Esa percepción refleja una socialización violenta, donde se
naturaliza el golpe como método educativo, especialmente en varones de educación
secundaria.
Otro estudio cualitativo de Guerrero y Rojas (2016) recoge las voces de niños y niñas, quienes
describen cómo la violencia se manifiesta en el hogar, la escuela y la comunidad. Estos la
percibían como “merecida” o “inevitable”, lo que refuerza su normalización. Además, señalan
que, la violencia parece transmitirse intergeneracionalmente: padres que la sufrieron en su
niñez son más propensos a ejercerla con sus hijos.
Un estudio reciente de Sarmiento (2024) examina el papel de las redes sociales en la
ciberviolencia en relaciones sexoafectivas entre adolescentes de una institución educativa de
San Juan de Lurigancho. El 41% de adolescentes encuestados reportó haber sido víctima de
cibercontrol, mientras que el 17% sufrió ciberagresión sexual, una forma de violencia que
afecta mayormente a mujeres adolescentes.
Lamentablemente, estas prácticas se minimizan como “bromas”, y ello relativiza su gravedad.
Y esto nos lleva a insistir en la pregunta: ¿cómo prevenir una violencia que ni siquiera se
reconoce como tal?
El 41% de adolescentes encuestados reportó haber sido víctima de cibercontrol".
Hoy, la violencia escolar no se limita al ámbito físico. Se expresa también en maltrato entre
pares (físico y psicológico) y en redes sociales. Los adolescentes habitan mundos con códigos
distintos a los de los adultos, pero en los que la violencia también está presente.
Hablar de la violencia que enfrentan las y los niños, niñas y jóvenes adolescentes en sus
escuelas implica también salir de estos espacios y ver lo que ocurre fuera.
Sus identidades se estarían configurando en estos entornos físicos y virtuales marcados por
esa violencia estructural que, desgraciadamente, reproducen discursos que promueven, no
solo relaciones jerárquicas de poder entre hombres y mujeres, sino también la misoginia,
como se muestra en la serie de Netflix.
No podemos solos
El problema es estructural. Las familias y las escuelas necesitan herramientas para ofrecer
alternativas reales de contención y cuidado. Se requieren nuevas narrativas sobre nuestras
relaciones que fomenten el pensamiento crítico, el cuestionamiento de roles de género y el
reconocimiento de las desigualdades.
Frases como “a mí me pegaron y estoy bien” o “un jalón de orejas no le hace mal a nadie”
revelan más de lo que aparentan: reproducen violencias heredadas que los adultos no siempre
hemos tenido oportunidad de procesar.
Incluso con la mejor intención, podemos terminar repitiendo aquello que nos hirió. ¿Cómo
criar o educar desde el respeto si no fuimos criados con él? ¿Cómo contener el dolor de
nuestras hijas e hijos si no hemos tenido espacios para sanar el propio?
Esta reflexión no busca culpar a los padres o madres ni eximirlos de su responsabilidad. La
serie nos interpela con claridad: necesitamos ampliar la mirada y reconocer a todos los actores
involucrados: familias, escuelas, comunidad y el Estado.
¿Cómo contener el dolor de nuestras hijas e hijos si no hemos tenido espacios para sanar el
propio?"
Las soluciones no pueden ser exclusivamente individuales. ¿Qué apoyo real recibe una madre
sola que trabaja todo el día? ¿A qué servicios accede una adolescente víctima de violencia
sexual? ¿Qué formación reciben los docentes y directivos para acompañar a los estudiantes
frente a estas situaciones? ¿Cuántas escuelas tienen personal formado en educación sexual
integral con enfoque de género?
Estas son preguntas urgentes, pero quienes están en el gobierno prefieren no incomodarse
con ellas. En lugar de apostar por políticas de cuidado, acceso a salud mental y educación
sexual integral con enfoque de género, se promueven discursos negacionistas y leyes
regresivas, que, lamentablemente, van ganando terreno.
¿Cómo sostener la idea de ciudadanía sin reconocer la violencia estructural que afecta la vida
de niñas, niños y adolescentes?
El poder de las preguntas incómodas
La respuesta no está en prohibir celulares ni demonizar las redes sociales. Sería ingenuo. Es
importante retrasar el ingreso a las redes sociales lo más que podamos, pero, una vez ahí,
requerimos como adultos responsables de nuestras infancias, estar presentes y brindarles
herramientas para transitar en ellas y acompañar a las y los adolescentes en su uso.
Como dicen los creadores de la serie, esto no es algo que puedan hacer solo los padres y
madres.
Urge el diálogo, la escucha, el acompañamiento y el aprendizaje de lo que viven y
experimentan. Entablar estos espacios con adolescentes no es fácil, pero nos corresponde
darles herramientas para poder hacer frente a una cantidad abrumadora de narrativas
violentas.
Urge, además, que hogares y escuelas sean espacios seguros donde adolescentes puedan
hablar sin miedo de esa información, donde la puedan cuestionar para formar pensamiento
crítico, y donde los adultos comprendamos que nuestras acciones y omisiones también
educan.
Urge el diálogo, la escucha, el acompañamiento y el aprendizaje de lo que viven y
experimentan".
No basta con condenar la violencia en las leyes: se requiere voluntad política, inversión
sostenida y una apuesta decidida por una educación integral de calidad con enfoque de género
y derechos.
Esa educación, lejos de dividir, promueve el diálogo y la construcción de una ciudadanía
basada en el respeto y la empatía. Además, nos invita a cuestionar las estructuras de poder
que hemos aprendido a ver como naturales, pero que en realidad son terreno fértil para la
discriminación y la violencia.
Adolescencia no da respuestas, pero nos obliga a preguntarnos lo esencial. Es un espejo
incómodo que nos desafía a repensar cómo protegemos y acompañamos a las nuevas
generaciones porque lo que viven no es responsabilidad exclusiva del Internet o de las redes
sociales.
Es el reflejo de cómo acompañamos —o no— sus procesos de crecimiento, y de cuánto
exigimos como sociedad que el Estado garantice sus derechos y los proteja de forma efectiva.