TRABAJO SOCIAL CON GRUPOS
UNIDAD N.º I
TEORÍA DE GRUPOS, UNA PRÁCTICA DEL TRABAJO SOCIAL
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SEMANA 2
Consideraciones previas
Alineación Curricular del Material de Estudio
El contenido que se expone a continuación está ligado a la siguiente unidad de
competencia:
- Identifica las clasificaciones tradicionales grupales, sus criterios organizativos y los
diversos procesos y fenómenos que ocurren en la formación de los grupos.
Sobre las fuentes utilizadas en el material
El presente Material de Estudio constituye un ejercicio de recopilación de distintas fuentes,
cuyas referencias bibliográficas estarán debidamente señaladas al final del documento. Este
material, en ningún caso pretende asumir como propia la autoría de las ideas planteadas. La
información que se incorpora tiene como única finalidad el apoyo para el desarrollo de los
contenidos de la unidad correspondiente, respetando los derechos de autor ligados a las ideas e
información seleccionada para los fines específicos de cada asignatura.
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Introducción
El Trabajo Social es una disciplina de las Ciencias Sociales que ha experimentado
importantes cambios a lo largo de su historia.
Durante esta semana, indagaremos en los principales hitos que han marcado su identidad,
tanto a nivel internacional como en Chile, yendo desde sus orígenes a los desafíos
surgidos tras la recuperación de la democracia en la década de 1990 y hasta la actualidad,
visualizando sus tres niveles de intervención principales: Individuo Familia (caso), Grupos
y Comunidad.
Posteriormente, nos enfocaremos en el nivel de grupos y el papel que las y los
profesionales deben ejercer para impulsar transformaciones sociales en espacios
colectivos, destacando como facilitadores que activan y acompañan una acción enfocada
en la habilitación social y el ejercicio progresivo de derechos por parte de los sujetos de
intervención.
Al final de este documento se revisarán las principales cualidades del Trabajador/a Social
como Animador/a y la relevancia de su capacidad de aplicar permanentemente la técnica
de observación, como recurso analítico que favorece la mejora continua de los procesos
que se emprendan.
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Ideas fuerza
• En la historia del Trabajo Social, el foco estuvo puesto en la relación de
ayuda con el/la usuario/a. No obstante, desde la reconceptualización, la
disciplina integra la importancia de que su labor esté sustentada en un
conocimiento profundo de la realidad basada en recursos provenientes de
las ciencias sociales y jurídicas que lo dotaron de rango profesional y una
mayor validez técnico-metodológica.
• Abre camino en las sociedades contemporáneas como método de
intervención social ya que, a través de la interacción de sus miembros se
dotan de identidad y conciencia, siendo el grupo una plataforma para el
logro de objetivos individuales y colectivos de manera recíproca.
• El Trabajo Social con Grupos a través de su rol Facilitador, promueve la
mejora continua, el restablecimiento y potenciación de habilidades
individuales y sociales entre sus participantes.
• Las y los profesionales que ejercen en este nivel de intervención, han de
contar con destreza para observar sistemáticamente las relaciones entre
sujetos y contextos, mediante la aplicación de análisis situacionales
recurrentes.
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Índice
Contenido .......................................................................................................................................... 5
1. El trabajo social de grupo a partir de los años 70 en EE. UU. Y en Europa ............................... 6
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Desarrollo
1. El trabajo social de grupo a partir de los años 70 en EE. UU. Y en
Europa
La denominada reconceptualización es un movimiento profesional crítico basado en el
análisis y revisión de las visiones con que se formaban los Trabajadores Sociales.
Se inició en Sudamérica a mediados de los años sesenta de la mano de los procesos
históricos y políticos que vivía el mundo en el marco de la Guerra Fría, la protesta social
y la mayor demanda por profesionalizar la labor disciplinaria.
Fue en este contexto en que surge un cuestionamiento transversal al Trabajo Social,
revisando el modo como la disciplina se articulaba con el sistema de producción
capitalista, el rol ideologizante de las ciencias sociales y su capacidad de replantear al
Trabajo Social desde una lógica reactiva frente a los problemas sociales, hacia una
perspectiva comprensiva que pusiera al centro las interrelaciones entre sujetos y
contextos de intervención.
La reconceptualización, supuso un “cuestionamiento, revisión y búsqueda que llevó a un
profundo estudio de la realidad Latinoamérica, su desarrollo y creciente dependencia
económica, partiendo de las fuentes mismas de la profesión, esencialmente de Mary
Richmond, analizando científicamente métodos, técnicas y procedimientos; modelos y
categorías de análisis de la realidad y su práctica institucional y formativa y búsqueda
dirigida a lograr alternativas científicas de intervención que contribuyan a transformar las
situaciones en los que los Trabajadores Sociales actúan. (Kisnerman, 2005)
Lo anterior permitió reenfocar la relación con los sujetos sociales, ya que desde ese
momento ya no solo tendrían en cuenta las problemáticas que aquejaban a las personas
para contribuir por medio de soluciones específicas, sino que se empieza a observar y
analizar los contextos y situaciones particulares de éstos, con el fin de proponer
intervenciones más pertinentes, en sintonía con sus entornos sociales y territoriales.
Importante:
Antes de la reconceptualización, el Trabajo Social se caracterizaba por una acción
paliativa frente a eventos o situaciones sociales, los que no requerían de una mayor
profundización ni integración teórica a la hora de resolver.
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En cambio, esta nueva mirada involucra la búsqueda de una comprensión cabal de los
fenómenos como punto de partida a la toma de decisiones profesionales, las que deben
sustentarse en un juicio profesional (técnico) y no meramente en apreciaciones basadas
en la emergencia y/o el sentido común.
En este escenario el Trabajo Social se
posiciona como una práctica ligada a la
construcción de conocimientos; una
disciplina que encuentra en metodologías
de investigación e intervención específicas,
las herramientas para comprender la
realidad y, por cierto, para transformarla.
Lo anterior redunda en la necesidad de
construir un acervo teórico propio que
permitiera afianzar la identidad y reconocimiento social de la carrera, pero especialmente
validarla técnicamente como una profesión.
Fue así que en la década de los años 70, se desarrollan el 2° y 3° Congresos de Trabajo
Social en los cuales los expositores aportaron a la consolidación de este nuevo enfoque,
con una significativa influencia de la perspectiva sistémica al momento de analizar la
realidad y programar intervenciones, la que posteriormente fue enriquecida con la
incorporación de una visión ecológica que integra los niveles de caso, grupos y comunidad
en el abordaje de los problemas sociales, particularmente en los ámbitos socio
terapéuticos y clínicos.
Lo anterior resalta la capacidad profesional de adaptar sus metodologías a los contextos
ocupacionales donde se ejerce, yendo más allá de las estructuras tradicionales, donde el
nivel de Casos excluía al de Grupos, Comunidad y viceversa, asumiendo el dinamismo
propio de la realidad social como una característica transversal
de su labor.
Por ejemplo, previo a este proceso de revisión del quehacer
profesional, el Trabajo Social podía aislar a los sujetos de sus
contextos, focalizando su acción en los individuos y no en sus
interrelaciones, lo que ciertamente podría explicar una
intervención con sello remedial y no necesariamente al logro de
cambios sostenibles en el tiempo.
Las intervenciones bajo esta premisa se caracterizaban por tener diseños de corta
duración, con iniciativas profesionales estructuradas, acotadas y por tener grupos
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constituidos por “clientes” con características homogéneas, excluyendo las
potencialidades de las experiencias de transformación de la realidad heterogéneas y
multinivel, dependiendo de las necesidades detectadas por el Trabajador Social a lo largo
del proceso.
En esta línea en América Latina, el Trabajo Social con grupos se vincula con la corriente
impulsada por el Psiquiatra Enrique Pichon-Riviere1, quien define al grupo como “el
conjunto de personas ligadas por los constantes al tiempo y al espacio con una mutua
representación interna de sus miembros y una tarea común”, posicionándolo como un
mecanismo de gran utilidad frente a tratamientos especializados, como ocurre en casos
de violencia intrafamiliar, abusos infantiles, infracción de ley por parte de población
adolescente, juvenil, etcétera.
De este modo, el grupo es entendido no como un fin, sino que como un recurso para el
logro de objetivos que no eran posibles en el Trabajo Social de casos, viniendo a
complementar la perspectiva individual, con un enfoque donde los intercambios entre las
personas que comparten una necesidad y/o situación que está afectando su bienestar,
pueden aportar a la transformación de la realidad, tanto personal como colectiva de
quienes participan de ellos.
Por ejemplo, es usual integrar tanto una intervención social centrada en el sujeto
(individuo), con estrategias compartidas (grupo) cuando se abordan problemáticas de
adicciones, en la medida que al verse reflejado en otras/os con una vivencia similar, la/el
usuaria/o podría mejorar su adherencia al tratamiento en su totalidad, sin la presión que
podría implicar sentir que la responsabilidad/voluntad recae únicamente el ella/él o bien
ser incomprendida/o frente a los hechos o trayectorias.
En esta línea, se puede decir que el Trabajo social de Grupo,
es una forma de acción social, plasmada en un método con
diversas aplicaciones radicando su sentido y valor en la
relación social que establecen sus miembros, siendo su
finalidad el crecimiento de los individuos en el grupo y a través
del grupo y el desarrollo del grupo hacia tareas específicas y
como medio para actuar sobre ámbitos sociales más amplios.
1
(Ginebra, 25 de junio de 1907 – 16 de julio de 1977) fue un médico psiquiatra2 argentino nacido en Suiza y naturalizado francés,
considerado uno de los introductores del psicoanálisis en Argentina y generador de la teoría de grupo conocida como grupo
operativo, herramienta de suma importancia en la psicología social.
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1. El trabajo social grupal en Chile: análisis histórico
En el contexto Latinoamericano, se puede mencionar que Chile es el país que
tradicionalmente tiene mayor incidencia respecto a la formación profesional en Trabajo
Social.
Entre los principales hitos que se señalan en el posicionamiento de la disciplina a nivel
nacional existen:
◆ Fundación de la primera escuela en Santiago en el año 1925, bajo una orientación
paramédica y para jurídica con un sello intensamente femenino. En aquel momento
el énfasis de la acción y práctica tenía una motivación filantrópica.
El período en el cual nació la profesión en Chile está ubicado por el término de la
primera guerra mundial y por la crisis económica que vivió el país a comienzos del
año 1900.
◆ Los períodos entre 1925 a 1960 predominan las creaciones de las primeras
escuelas.
Su sello formativo se ve representado a través de principios filosóficos y cristianos
de ayuda al necesitado. Centrándose en la persona y en la familia.
◆ Los primeros campos de acción profesional estuvieron enfocados en la salud,
asistencia de niños y familia. Posteriormente, se integran los ámbitos de educación,
bienestar, salud, vivienda y el sector rural.
El desarrollo de las políticas sociales que se continuaba promoviendo desde el
Estado, hizo que los profesionales fueran demandados para implementar políticas,
creándose, espacios para la intervención de Asistentes Sociales en toda la
administración pública.
◆ En 1945, se concatena otro nivel de intervención, llamado Grupo. Tras el primer
congreso de Trabajo Social en Latino América que convoca Chile.
◆ Aproximadamente entre la década de 1960 y los primeros años de la de 1970
predomina un proceso de transformaciones, con una importante influencia de la
denominada Revolución Cubana y la Alianza para el Progreso.
El escenario nacional se caracteriza por profundos movimientos sociales,
inspirados en principios filosóficos del materialismo dialéctico e histórico,
presenten desarrollar cambios desde un nivel de las políticas sociales.
◆ Desde un nivel latinoamericano, predomina la reconceptualización, donde se
cuestionan los marcos valóricos, metodológicos y el quehacer profesional.
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◆ Con el gobierno de Frei Montalva se da un proceso importante de reformas, como
la reforma agraria, educacional, la ley de juntas de vecinos, de sindicalización
campesina, entre otras.
◆ En 1970 asume el gobierno Salvador Allende, dando origen a la organización
popular y un proceso de politización. El impacto de los cambios producidos en este
periodo es predominante en la sociedad chilena. En el trabajo social su principal
manifestación es el proceso de reconceptualización que se desarrolla en toda
América Latina.
◆ En 1973, la formación de Trabajadores Sociales se vio profundamente afectada
después de la caída del gobierno de la Unidad Popular, se produjo el cierre de la
mayoría de las escuelas a nivel nacional.
Muchos estudiantes y profesionales de la disciplina vivieron la persecución y
represión por razones ideológicas al vincular el propósito de la carrera, con la
agitación social y acciones contrarias a las ideas de las autoridades de la época.
◆ Durante la dictadura cívico militar se rediseña el plan curricular, planteando una
formación tecnológica cuya característica central es la desideologización,
específicamente en la práctica social.
El ejercicio profesional tiene nuevamente énfasis asistencialista, priorizando la
atención individual, en desmedro de la atención grupal y comunitaria.
◆ Con la recuperación de la democracia en Chile en 1990, se impulsa un proceso de
reconstrucción no solo a nivel político, sino que también económico, social y
cultural, donde el Trabajo Social tuvo un rol preponderante en los distintos servicios
e instituciones que buscaban reparar la denominada deuda social heredada de la
dictadura cívico militar.
Un elemento significativo en este período es que la profesión se involucra
directamente en la promoción de los DD.HH. y el desarrollo de formas democráticas
de convivencia, principalmente a través de la participación, la organización y el
movimiento social.
De este modo la disciplina ha transitado por distintos énfasis y perspectivas de acuerdo
con el contexto sociohistórico en que ha estado situado.
Así, a modo de recapitulación, observamos que inicialmente, el foco estaba en ayudar a
las personas desvalidas con la resolución de los problemas concretos; posteriormente,
enfatiza en la vinculación y participación de Trabajo Social en los procesos de reforma
política, económica y social que vive el país, para luego, volcarse a desarrollar la
intervención en sus aspectos técnicos y metodológicos propios de su quehacer
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profesional, teniendo como referente los datos recogidos a través de la práctica, puesto
que se reconoce como el aspecto más importante desde la perspectiva de la formación y
de los aprendizajes obtenidos.
MATRIZ EVOLUTIVA DEL TRABAJO SOCIAL EN CHILE
Período Hitos en la formación Dificultades en la Proceso interventivo
profesional práctica concreto
1° El Trabajo Social tiene directa Carece de bases Se trabaja directamente
relación con la asistencia social de teóricas. sobre las personas
caridad y filantropía. desposeídas.
Objeto de atención
2° La disciplina está estrechamente Presencia secundaria de Desarrollo y elaboración
vinculada a la búsqueda del la investigación social. de estrategias para la
denominado Cambio Social. unificación entre teoría y
práctica.
3° El Trabajo Social comienza a Ausencia de valores en Ampliación de
perfilarse como una Tecnología la formación profesional. metodologías y técnicas
Social. para la intervención.
4° La profesión se centra en Síntesis en torno a Equilibrio teórico y
promover el bienestar integral en componentes claves. práctico.
el contexto social.
5° Se concatena como una profesión Dificultad para manejar Comprensión de la
que debe estar en permanente grandes flujos de formación como un
actualización y revisión de los información. proceso complejo y
problemas sociales. multidimensional.
Sujetos de intervención
Tomando en cuenta lo anterior, se puede establecer que el grupo juega varios roles, ya
que emplea una acción dinámica en la que se aprende a recibir y a dar, configurando un
espacio donde la persona es capaz de desempeñarse y a la vez resolver sus problemas,
siendo clave el rol del Trabajo Social que acompaña la intervención grupal.
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En este sentido, el/la profesional desempeña los siguientes papeles en un proceso grupal:
Catalizador Incita, sensibiliza, motiva e interesa a la gente, alentando la participación de la
misma en programas o actividades socioculturales, educativas, entre otras.
Dinamizador
Por ejemplo, cuando el/la profesional convoca a los integrantes de un grupo a
visitar un museo para conocer la historia de su comunidad.
Asistente Proporciona los elementos, conocimientos y asesoría técnica para que en el
Técnico “aprender haciendo” el grupo mismo disponga de un asesoramiento para realizar de
manera efectiva las actividades que permitan dar respuesta a sus necesidades y
problemas.
Por ejemplo, cuando el/la profesional apoya a una agrupación en la formulación de
un proyecto social.
Mediador Social Con un doble alcance:
Ayuda a recuperar, sistematizar, evaluar e implementar las prácticas sociales de los
sujetos de intervención y devolverlas de manera organizada de modo que tengan una
mejor comprensión y valoración de sus propias experiencias.
También lo es en un segundo sentido: el de mediar entre dos polos en conflicto (sean
asociaciones, grupos, etc.), para buscar zonas de acuerdo mínimas y para co-
construir soluciones capaces de resolver las situaciones problemáticas que eran
motivo de conflicto.
Por ejemplo, cuando el/la profesional establece canales de diálogo entre personas
y/o entre grupos para el logro de acuerdos.
Transmisor Proporcionar ciertas informaciones, conocimientos, técnicas sociales, habilidades y
aprendizaje de nuevas destrezas, para que la gente se apropie de aquellos
conocimientos y capacidades que permitan resolver sus problemas o necesidades.
Por ejemplo, cuando el/la profesional realiza una charla sobre beneficios sociales en
un momento determinado.
A partir de estos roles podemos apreciar que la característica principal del Trabajo Social
con Grupos es ser FACILITADOR del cambio, es decir, el/la profesional incentivará la
participación en la intervención y la adherencia al proceso por parte de los integrantes del
grupo, pero su presencia irá evolucionando con el tiempo, de manera que poco a poco los
propios sujetos desarrollen las capacidades que les permitan ser protagonistas de la
experiencia y así, avanzar hacia niveles progresivos de autogestión y movilización grupal.
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Dicho carácter FACILITADOR del Trabajador/a Social con grupos, se observa con mayor
claridad en el siguiente esquema:
CAPACITA/EDUCA INFORMA/ORIENTA
Trabajador/a Social como
OBSERVA/DOCUMENTA Facilitador/a del Cambio LIDERA/MOTIVA
ACOMPAÑA/SUPERVISA EVALÚA/SISTEMATIZA
De este modo, tomando como base la clasificación de Ruby Pernell (1952), se considera
que el Trabajador/a Social de Grupo debe tener dos tipos de cualidades:
1. Procedimentales: Relacionadas con un adecuado manejo de procedimientos de
técnicas grupales, esto es más efectivo si conoce la dinámica de grupo.
2. Interaccionales: Hace referencia a las cualidades humanas y a la forma de actuar
e interaccionar con los otros, con un énfasis en una acción profesional basada en
la justicia social, el resguardo de los derechos humanos, la responsabilidad
colectiva y el respeto por la diversidad.
Estos principios actúan como el marco de referencia ético-valórico de nuestra labor, la que
debe poner al centro el compromiso con la restitución y ejercicio de derechos la población
objetivo, siendo la objetividad, una capacidad de gran relevancia para lograrlo.
La objetividad, es definida por Sabino como “la capacidad de tomar distancia necesaria
del hecho social que se estudia”. Según el autor, sin dicha distancia, es poco probable
alcanzar un conocimiento racional y objetivo que permita comprender los fenómenos sin
que esto implique un involucramiento por parte del/la profesional a nivel personal a favor
o en contra de las personas con las que se desempeña.
Contrario a ello estaría la subjetividad, que si bien, siempre está presente no debiese
afectar o distorsionar la capacidad de la disciplina de tomar decisiones basadas en la
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aplicación de métodos, técnicas y estrategias originadas de un conocimiento profundo de
la realidad.
Por ejemplo, cuando un/a encargado/a de entregar beneficios prioriza a sus conocidas/os
al momento de acceder a alguna prestación, dejando de lado los protocolos y plazos
asociados a ellos y ciertamente, perjudicando a quienes sí cumplen el perfil para ser
receptores de los mismos.
Pregunta de reflexión:
¿Alguna vez te has enfrentado a alguna situación que te haga pensar en tu
objetividad/subjetividad al momento de tomar una decisión importante?
Por ello es tan significativo que, como profesión, tengamos presente cuál es el sentido de
la carrera, cuáles son las bases éticas que debiesen movilizarnos en todo momento, cuál
es nuestro compromiso con el bien común y por cierto, cuáles son las funciones que la
sociedad espera que cumplamos, sin importar si lo hacemos desde una institución pública,
privada o de la sociedad civil:
FUNCIONES DEL - Potenciar las relaciones interpersonales.
TRABAJADOR/A
SOCIAL COMO - Desarrollar el análisis y espíritu crítico en cada uno de los miembros del grupo,
en el sentido de que puedan tomar conciencia de su propia situación e
ANIMADOR/A
implicarse de manera activa en la búsqueda de soluciones.
SOCIAL
- Contribuir en la visibilización de la alternativa de satisfacción frente a las
necesidades de los miembros del grupo.
- Co-construir y determinar con claridad los objetivos de la intervención de
acuerdo a las aspiraciones, deseos y posibilidades de todos sus miembros.
- Observar el avance del grupo y llevar un seguimiento, así como recordar los
progresos del grupo mediante el refuerzo de las intervenciones individuales.
- Promover la participación de programas sociales libremente elegidos por los
miembros del grupo.
- Reforzar actitudes de cooperación, intercambios culturales, comunicación y
conocimientos.
- Ayudar al grupo a buscar solución a sus problemas desde un proyecto propio,
motivando a éste a pensar, diseñar e implementar desde sus propios medios y
posibilidades.
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- Apoyar conductas de algunos/as miembros del grupo, esto remite a que se
pueda manejar situaciones en que existan problemas, con la finalidad de
discutirlos y corregir los errores.
- Fomentar la responsabilidad, mediante la organización como recurso para
enfrentar sus problemas de manera autónoma. Dado a este punto también es
importante incentivar actitudes de solidaridad y cooperación, basadas en la
empatía y el respeto.
- Tratar que el grupo se mantenga con un nivel de cohesión y afectividad
adecuada.
- Propiciar la transformación al interior del grupo, facilitando el conocimiento de
la realidad con sus limitaciones, condicionantes, posibilidades y recursos.
- Liderar actividades estableciendo plazos para la realización de las mismas,
supervisando y evaluando para corregir los desajustes que se produzcan.
- Ofrecer los recursos técnicos necesarios y preservar el clima y relaciones al
interior del grupo, es decir, servir de apoyo o ayuda en momentos de dificultad
o conflicto.
- Armonizar la realidad con la acción, analizar las posibilidades reales desde
los recursos existentes, reconociendo el medio en aspectos como espacio,
población y recursos.
Preguntas de reflexión
Tomando en cuenta dichas funciones cabe preguntarnos:
¿Me proyecto como una Animador/a Grupal?, ¿En qué tipo de institución?, ¿Con
qué perfil de usuarias/os me gustaría trabajar a nivel grupal? Y, en definitiva,
¿Cuál podría ser mi aporte al cambio social desde la acción grupal?
Considerando la gran versatilidad de la acción profesional con grupos, es importante
referirse a ciertas características que debe desarrollar y poner en práctica todo
Animador/a, para que logre contribuir de manera
significativa a la transformación de la realidad que
está comprometiendo el bienestar de las y los sujetos
de intervención.
Como hemos señalado a lo largo del material de
estudios, el principal cometido del Trabajo Social en
este nivel de intervención es FACILITAR el cambio,
por lo que compatibilizar nuestras competencias
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técnicas, metodológicas con las personales, puede ser el camino para que la labor del
Trabajo Social sea realmente efectiva.
Para esto, Ander-Egg2 establece cuales son las cualidades que un Animador/a Social,
debe desplegar al momento de actuar:
Convicción y Es fundamental transmitir seguridad a las poblaciones con las que se
confianza ejerce la carrera, las que suelen estar afectadas por alguna situación que
está comprometiendo su calidad de vida.
El desafío es que las personas logren creer en sus capacidades, en que la
mejora es posible si ellos participan del proceso, focalizando en hacerlos
protagonistas de su propia promoción social y cultural.
Así, poco a poco la profesión se plantea ir dejando a un lado el
paternalismo que suele anclar las posibilidades de transformación
profunda.
Habilidad para Puesto que el éxito de un programa depende del grado de participación de los
motivar destinatarios y esta sólo se consigue mediante la motivación.
Es decir, es parte del papel de un/a Animador/a el generar un clima de
colaboración y una expectativa de mejora que haga que las personas
permanezcan en la intervención, evitando su deserción del proceso.
Esta cualidad es determinante, especialmente en contextos donde las y los
usuarios tiendan a ausentarse o no mostrar mayor compromiso con las
actividades, puesto que, manejando adecuadamente la motivación, éstos
comprenderán la relevancia que adquiere su presencia permanente a lo largo de
las distintas iniciativas.
Don de gentes Esta cualidad se justifica en el continuo trato con personas y se manifiesta en la
amabilidad y simpatía hacia el otro y la capacidad para saber escuchar y
comunicar de manera fácil y convincente.
En la misma línea de las anteriores, el construir una relación profesional basada
en el respeto, la cordialidad y la apertura, es la base para que los integrantes del
grupo se sientan a gusto con la experiencia, por lo que como profesionales,
debemos poner el acento en aquellos factores que puedan acercarnos a las y
los usuarios, siendo nuestra capacidad de ser asertivos, una competencia de
gran importancia.
Sentido del humor Fundamentalmente se refiere a la habilidad del Animador/a de mostrarse afable
y capaz de sobrellevar a manera proactiva las tensiones que puedan suceder a
lo largo de la actividad grupal.
En este sentido, el manejar adecuadamente los conflictos y enfrentarlos de
manera proactiva y propositiva, también es un factor que facilitará la
2Ander-Egg, Ezequiel. (1987). La práctica de la animación sociocultural. Buenos Aires:
ICSA/HVMANITAS. Pp. 17- 33
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transformación de la realidad, con una postura flexible y dispuesta por parte de
quien lidera el proceso.
Madurez emocional Esta característica tiene directa relación con el propio objeto de intervención del
Trabajo Social, el que generalmente se vincula con problemas sociales,
conflictos interpersonales o necesidades insatisfechas, las que muchas veces
se combinan dificultando nuestras posibilidades de influir.
Por esto y dada la complejidad del quehacer propio de la disciplina es que la
recomendación para todo Animador/a es cidad de actuar equilibradamente, con
espíritu sereno y quieto, cuando se está bajo diferentes tipos de presiones.
Las respuestas a dichas preguntas no son definitivas y lo más preciso es
señalar que no existe un formato en este sentido, pero sí la
recomendación de estar siempre alertas a los posibles eventos internos
o externos que puedan repercutir sobre la dinámica y desempeño del
grupo, siendo la capacidad que tengamos de OBSERVAR una
herramienta de vital importancia a lo largo de todo el proceso
metodológico.
Fases del trabajo social con grupos.
Tal como se ha planteado previamente, la intervención social con grupos está lejos de ser
una acción improvisada, en la medida que se trata de un ámbito donde las y los
profesionales deben aplicar un método en particular que otorgará validez a su acción,
posicionando al grupo como un medio para lograr transformaciones sociales sostenibles
en el tiempo.
Entre los momentos importantes a considerar al trabajar con grupos se pueden señalar:
DIAGNÓSTICO
ESTUDIO TRATAMIENTO
SOCIAL
ESTUDIO: Corresponde a la etapa de recolección de datos del grupo en sí, respecto a
sus componentes y el medio en el que están inmersos. Para ello se emplean técnicas e
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instrumentos individuales y grupales de investigación social, como son la observación, las
entrevistas, los cuestionarios, etc.
DIAGNÓSTICO SOCIAL: Una vez que se ha levantado la información, se organiza y
sistematiza los datos recogidos sobre la vida de las personas y el grupo como tal, dando
como resultado un perfil y la determinación de conclusiones en torno a sus
particularidades, relaciones interpersonales, capacidades internas, externas, entre otros.
Estos antecedentes servirán de base para la definición del diagnóstico grupal y por cierto,
el plan de intervención posterior.
TRATAMIENTO: Cuando se delimita el diagnóstico y se proponen alternativas de solución
específicas para atender las necesidades identificadas, llega el momento de ejecutar las
actividades que conducirán a mejorar las condiciones de calidad de vida del grupo de
manera individual y colectiva.
En esta instancia se realizan dinámicas, se aplican técnicas, se vincula con redes
externas, etc. lo que posteriormente será evaluado a través de distintos instrumentos que
permitan evidenciar el logro de los objetivos trazados para la intervención grupal.
No obstante, lo anterior, Ander-Egg3 es enfático al señalar que los grupos al igual que las
personas (consideradas individualmente) no pueden ser considerados estáticos. Sino que
por el contrario, son altamente variables, lo que requiere por parte de las y los
profesionales una capacidad permanente de análisis y atención a los posibles cambios
que puedan ocurrir y que en definitiva, puedan incidir sobre la marcha de la intervención
propiamente tal.
Este autor también sostiene que el diagnóstico a nivel de grupos se elabora a partir de
una revisión sistemática de los datos recogidos en la fase de estudio, mediante el
ensamblaje de cuatro niveles de análisis, desglosados de la siguiente manera:
a) Descripción de la situación: Remite a que se debe realizar un análisis sincrónico y
diacrónico de la situación abordada, es decir, hay que remontarse en un pasado y
proyectarlo en un futuro.
b) Tendencias: Se trata de predecir las situaciones futuras a menos que se intervenga
para modificar la evolución de la realidad del grupo concreto. O sea, realizar una
prognosis en caso de no existir una acción profesional, de modo de visualizar qué
consecuencias podría tener el no abordar las situaciones detectadas.
3 Idem 2.
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c) Juicio o evolución de la situación: Es la comprensión analítica de la realidad, se
trata de establecer la naturaleza de las necesidades, priorizándolas a partir de
criterios técnicos, legales, entre otros.
d) Destacar los factores relevantes: Como parte de la revisión de antecedentes, es
fundamental detectar facilitadores y/u obstaculizadores, tanto internos como
externos que puedan influir en la situación y en la viabilidad de la programación de
actividades, como también los recursos disponibles para actuar.
Por esto y dada la importancia de emitir un diagnóstico grupal de calidad (pertinente y
oportuno), como profesionales debemos tomar en cuenta:
✓ Identificar los objetivos del grupo y las necesidades existentes.
✓ Definir prioridades, desde las causas que originan el problema y mantienen la
situación actual, en coherencia con las capacidades institucionales y profesionales
existentes.
✓ Formular y delimitar el problema a la luz de las percepciones de los sujetos que
componen la agrupación.
✓ Describir la situación social, dinámica y contexto en que se inscribe el problema.
✓ Conocer a los integrantes del grupo y en base a un análisis multifactorial, definir la
estrategia de intervención desde el Trabajo Social.
Por ello es importante tener en cuenta la necesidad de que el/la profesional desarrolle
permanentemente su capacidad de OBSERVACIÓN, siendo ella la habilidad de ver, pero
a través de todos los sentidos, que nos ayudará a realizar diagnósticos dinámicos, que
favorezcan la pertinencia técnica de nuestras intervenciones.
Para efectos de esta asignatura, entenderemos la observación como “Una técnica de
recolección de información que, mediante una aproximación directa a los fenómenos,
permite levantar conclusiones a partir de una descripción y análisis crítico de estos.”
Esta definición, llevada al ámbito grupal, facilitará al profesional el levantamiento de
ANÁLISIS SITUACIONALES durante todas las etapas del proceso, que servirán de
insumos para adaptar las acciones de modo que estas respondan de manera efectiva al
comportamiento de los sujetos y a la propia evolución del grupo.
De este modo, al observar:
- Debemos tener claridad de qué y para qué observaremos (objetivo)
- Debemos asumir una actitud de imparcialidad
- Debemos desplegar todos nuestros sentidos
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- Debemos evitar alterar las interacciones y/o dinámicas entre objetos y sujetos
observados.
El análisis situacional como herramienta clave del trabajo social con grupos:
En este sentido, existen una serie de recomendaciones y factores que facilitarán la
aplicación de esta técnica y, en definitiva, el levantamiento de Análisis Situacionales
durante todas las fases de la intervención:
a. Recomendaciones:
1. Centrar la observación en el nivel relacional (dinámicas) más que en el contenido, dado
que éste podría facilitar o entorpecer la intervención.
2. Evitar implicarse o involucrarse personalmente. El/a profesional debe centrarse en su
papel de facilitador de procesos.
3. Manejar los prejuicios y la realización de interpretaciones apresuradas y sin
fundamento, teniendo cuidado al eventualmente proyectar (deseos, temores, fobias) sobre
el grupo o alguno de sus integrantes.
4. Dar muestras de empatía, de comprensión de los fenómenos que ocurren, pues como
se ha señalado, esto contribuye a la seguridad de los miembros para participar.
b. Factores
1. El/la profesional (sus actitudes, reacciones, adecuación o inadecuación de su estilo de
liderazgo a la situación, etc.)
2. Los miembros del grupo: Sus actitudes, sentimientos, interacciones, expresiones
faciales, contactos visuales, posturas corporales, distancia física a la que se sitúan, etc.
Cada característica o comportamiento puede constituir un facilitador u obstaculizador del
proceso y es tarea del/la profesional potenciarlas o minimizarlas de modo que la
intervención no se desvíe de sus propósitos iniciales.
3. La dinámica del grupo: Su vida afectiva, estructura, normas que emergen, dificultades
y cualquier otro elemento que pueda influir sobre el desarrollo (éxito o fracaso) de las
actividades.
4. Los objetivos generales del grupo y los específicos de la sesión de trabajo (actividad,
taller, etc.) y el grado en el que se están alcanzando.
5. Las condiciones físicas y materiales del encuentro: horarios, condiciones climáticas, de
aislamiento térmico, acústico, tipo de muebles y disposición espacial de estos, tamaño del
local, decoración, etc.
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Conclusión
El Trabajo Social es una disciplina que a lo largo del tiempo ha evolucionado de la mano
de los procesos sociales, históricos, políticos y culturales de los que ha sido partícipe.
En Chile, la profesión se institucionaliza en la década de 1920 muy vinculada a la atención
de salud y con el foco en la intervención de casos, transitando hacia las acciones
colectivas ya en 1945, las que se vieron fortalecidas durante la denominada
Reconceptualización, donde se afianza la idea de que no es posible aislar a los sujetos de
intervención, de los contextos relacionales y comunitarios en que se desenvuelven.
Lo anterior consolidó el carácter participativo que debe distinguir al Trabajo Social, el cual
es un promotor de derechos; un educador social no formal que lo que persigue es facilitar
una transformación social, donde las y los usuarias/os, sean protagonistas.
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