2. FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA - LEGAL, DOCTRINAL Y JURISPRUDENCIAL.
Como punto de partida, resulta apropiado examinar las diversas bases
concernientes al tema, lo que conlleva realizar un análisis comparativo y
diferencial de las propuestas que contribuyen al fortalecimiento de la
investigación en el ámbito del estudio. Esto implica considerar los enfoques
teóricos, doctrina, leyes y jurisprudencias que permiten sustentar la
categoría abordada. Es preciso acotar, que por ser una categoría compleja,
se definirá en los términos que la componen.
En este orden, la categoría se sustenta en fuentes legales, tales
como la Constitución (1999), la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y
Trabajadoras (2012), Ley Orgánica del Banco Central de Venezuela (2015) y
Ley del Cesta Ticket Socialista (2014). Y como fuentes doctrinales se
encuentra: Bernadoni (2012), Villamil (2002), Rafael Alfonso Guzmán (2016)
y Pro-Risquez (2018) entre otros. Por consiguiente, se expone información
sobre aspectos claves que añaden relación a la misma.
2.1. CARÁCTER SALARIAL DEL BONO TRIMESTRAL PAGADO EN MONEDA
EXTRANJERA EN VENEZUELA.
El diccionario jurídico elemental (2011 p. 43), define el termino carácter,
como “el conjunto de cualidades propis de una cosa o persona “Par los
efectos de la investigación el carácter va dirigido a la parte salarial, que de
acuerdo con, Martínez (2016, p. 132), comprende lo vinculado al salario del
trabajador, es decir lo que implica los beneficios o conceptos otorgados al
trabajador, que le generen provecho y enriquecimiento en le esfera de su
patrimonio, formando parte de lo que se considera salario
Por otro lado, Arcila (2013, p. 9), manifiesta que, el término “bono” son
títulos de deuda que se emiten para conseguir recursos a través del mercado
primario, esto es, relacionándose directamente con el emisor en el momento
de puesta en circulación de dichos instrumentos. Quiere decir que, se refiere
a un tipo de compensación o incentivo que se otorga a los empleados o
inversores cada tres meses.
Expone Sánchez (2015, p. 100), que los pagos trimestrales se refiere a
la forma de pago que pactan las partes en un contrato , y que es efectuada
una vez, cada tres meses, en una fechas determinadas. En lo laboral,
pueden darse pagos trimestrales por concepto de bonos que impliquen una
retribución económica al trabajador, relacionado con un concepto claro y
diferenciado.
Por otra parte, Miralles Quintero (2020, p. 829) define en términos muy
generales, la moneda extranjera o divisa como aquella que no es de curso
legal en un país determinado, normalmente, en el lugar de pago de la
obligación. Aunado a ello, Venezuela, según el Convenio Cambiario N° 1
(2018) Artículos 1, 8, 9, publicado en la Gaceta Oficial de la República
Bolivariana de Venezuela N° 6.405 Extraordinario de fecha 07/09/2018,
puede ser pactada y pagada en dinero efectivo el salario y otros beneficios
laborales en dólares.
Con base, a las fuentes citadas, se define el carácter salarial del bono
trimestral pagada en moneda extranjera en Venezuela como la
compensación por reconocimiento al desempeño, logros o contribuciones del
trabajador, cancelada una vez cada tres, meses, en moneda extranjera o
divisa, la cual puede ser convertida en moneda nacional, a la tasa actual del
momento de pago o cualquier otra tasa más favorable para el trabajador. Al
ser este beneficio, otorgado para que el trabajador le dé el uso que
prefiera en la satisfacción de sus necesidades, e incrementándole su
remuneración, entonces forma parte del salario devengado. (Diccionario
jurídico elemental 2011, Martínez 2016, Arcila 2013, Sánchez 2015, Miralles
Quintero 2020).
Para los investigadores, el carácter salarial de los bonos trimestrales en
Venezuela se refiere a la naturaleza remunerativa de estos incentivos, los
cuales se derivan del salario y se consideran parte integral de la
compensación que recibe el trabajador por la prestación de sus servicios.
Estos bonos, que se otorgan cada tres meses, pueden ser pagados en
moneda extranjera si así se acuerda y se realiza el pago en efectivo,
utilizando la tasa de cambio de referencia establecida por el Banco Central
de Venezuela.
2.1.1. CONJUNTO DE PERCEPCIONES ECONÓMICAS DEL
TRABAJADOR QUE CONLLEVAN ESTIPULACIONES SALARIALES EN
VENEZUELA.
En primer lugar, la Sala de Casación Social en sentencia N° 543 de
fecha 27/06/2017, señaló que se define como salario “toda remuneración, sin
que importe su denominación o método de cálculo, que pueda estimarse en
efectivo y que devenga el trabajador por la prestación del servicio”, haciendo
especial énfasis en que será salario toda remuneración
Cabe mencionar que, el vigente Decreto con Rango, Valor y Fuerza de
Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (en adelante
“LOTTT”) define en su artículo 104 el salario, indicando que “supone toda
remuneración, provecho o ventaja, otorgada al trabajador por la prestación
del servicio, indistintamente de su denominación y siempre que pueda ser
valorada en moneda de curso legal.“
En cuanto a la legislación venezolana tiene por objeto permitir a las
partes de una relación laboral cumplir activamente con las obligaciones que
les corresponden jurídicamente. Del artículo 104 de la citada ley se
desprende una serie de elementos que constituyen el salario. Los llamados
beneficios laborales están claramente divididos en la ley en: comisiones,
bonificaciones, bonos vacacionales, alimentación, entre otros. Ahora bien,
para estas percepciones que recaen sobre el trabajador, se pueden
considerar parte del salario sólo si el trabajador cumple con una serie de
requisitos como permanencia, certeza, etc. Otros solo son gratificaciones y
liberalidades que no forman parte de él.
Según Guzmán (citado en Azuaje, 2022, p. 841) la disponibilidad
patrimonial de la prestación salarial, interesa destacar que las percepciones
del carácter citado son siempre: a) inmediatas o directas, por constituir
percepciones del trabajador pagadas por su patrono para retribuir labor
prestada; b) proporcionales al esfuerzo o rendimiento la individual del
empleado u obrero; c) desprovistas, al menos parcialmente, en una porción
básica, de área, esto es, seguras, no sujetas a ninguna contingencia que
pueda afectar la existencia de la retribución y su exigibilidad inmediata; y d)
generales, por representar ventajas o beneficios proyectados para toda una
universalidad de personas en idénticas condiciones de eficiencia en el
trabajo.
En consecuencia, Cedeño (2023, p.462) señala que los decretos de
aumento salarial tienen un efecto inmediato en la economía del país, siendo
el trabajador y su familia los beneficiarios directos, al tratarse de un mandato
constitucional la fijación de salarios justos y suficientes de acuerdo al artículo
91 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
De lo antes expuesto, la legislación laboral en Venezuela tiene como
objetivo permitir que las partes involucradas en una relación laboral cumplan
con sus obligaciones jurídicas. El artículo 104 de la Ley Orgánica del Trabajo
establece los elementos que constituyen el salario. Los beneficios laborales,
como comisiones, bonificaciones, bonos vacacionales y alimentación, están
claramente definidos en la ley. Sin embargo, pero en la misma a su vez deja
ver un vacío en cuanto a este tema tan controvertido.
De lo anterior, los investigadores enfatizan el contexto que concierne a
los beneficios laborales, puesto que, obtiene impacto inmediato en la
economía del país, beneficiando al trabajador y su familia. A consecuencia
de esto se analiza como uno de los objetivos específicos Conjunto de
percepciones económicas del trabajador que conllevan estipulaciones
salariales en Venezuela, precisando destacar el estudio de las unidades de
análisis del mencionado objetivo específico como lo son: Percepciones
regulares, comisiones, Recargos por feriados y horas extras y Participación
en beneficios o utilidades. A través de distintos instrumentos legales y todo
aquello relacionado a las estipulaciones salariales.
2.1.1.1. PERCEPCIONES REGULARES.
Al respecto, Bruzual (2013; citado en Niño Andrade, 2018, p. 300)
expone que el salario integral está conformado por todas las percepciones
salariales (regulares y accidentales) e incluye la alícuota mensual de lo que
corresponde percibir al trabajador por bono vacacional y por utilidades, aun
cuando tales beneficios no hayan sido percibidos.
Ahora bien, Niño (2018, p. 312) señala que el trabajador devenga un
salario en forma regular y permanente, afirmándose que en su salario
corriente coinciden las nociones salario normal y salario amplio; pero cuando
el trabajador, además de su salario fijo, devenga pagos accidentales como
horas extras o feriados, entonces se afirma que existe un salario normal,
base para el cálculo de la alícuota del bono vacacional y un salario amplio,
base para el cálculo de la alícuota de utilidades. Igualmente el citado autor,
hace énfasis en una “propuesta tendiente a lograr un aumento salarial
sostenible debe tener en cuenta medidas drásticas de política monetaria que
puedan preservar los acuerdos salariales”.
De lo anteriormente expuesto, los investigadores deducen que las
percepciones regulares se refieren a los beneficios sociales contribuyendo a
mejorar la calidad de vida del empleado y su familia, tanto regular como
accidental. Esto incluye la alícuota mensual correspondiente al bono
vacacional y a las utilidades, incluso si estos beneficios no han sido
percibidos directamente por el trabajador, con carácter normativo en los
decretos y estatutos referentes a dichas percepciones.
A.SALARIO
Al respecto, Albarrán, (2015, p. 228); define al salario como “La
totalidad de las percepciones económicas de los trabajadores y trabajadoras,
en dinero o especie”, es decir, se trata de la retribución por el trabajo
desempeñado evidenciado en la remuneración en cualquiera de sus formas.
De conformidad con lo ya mencionado, la revisión del salario tiene su
basamento legal en la constitución de la República Bolivariana de Venezuela
(1999), en el último párrafo del artículo 91 el cual establece:
El estado garantizará a los trabajadores y
trabajadoras del sector público y privado un salario
mínimo vital que será ajustado cada año tomando
como una referencia el costo de la canasta básica.
La ley establecerá la forma y el procedimiento.
En efecto, el Estado es el encargado de realizar dichas actividades con
tal el trabajador venezolano pueda salir favorecido, al tratarse de un mandato
constitucional la fijación de salarios justos y suficientes de acuerdo al artículo
91, vale decir que, añade el rol fundamental del Estado, el cual es cumplir
con la aplicación del principio de suficiencia. Dicho ajuste se hace por vía de
decreto.
En la legislación laboral actual de Venezuela (LOTTT), los artículos 96
al 101 establecen el salario como un derecho, así como los límites de su
determinación y la libertad para disponer de él. Sin embargo, debido a la
variedad de opiniones sobre la naturaleza y definición jurídica del salario,
algunos autores señalan que solo se puede llegar a una aproximación del
concepto de salario. A pesar de esto, el tema es recurrente debido a su
relevancia doctrinal y, especialmente, por las implicaciones prácticas que
tiene la clarificación conceptual sobre esta importante institución económico-
jurídica. Vale decir que, el salario se refiere a la retribución económica que
un empleado recibe por su trabajo.
B.PRESTACIONES SOCIALES
Primeramente, Bernardoni (2012, p. 19) alude que las prestaciones
sociales constituyen en Venezuela un ícono de la cultura laboral; el beneficio
más apreciado por el trabajador venezolano es el que ayer se llamó
“indemnización de antigüedad” luego “prestación de antigüedad” y que hoy
denomina la Constitución y la Ley laboral “prestaciones sociales” recogiendo
la denominación que desde tiempo atrás le fue atribuida por los sectores
laborales del país.
Por consiguiente, la referida autora, lo define como un ahorro obligatorio
de dineros que el trabajador va causando por el transcurso del tiempo en su
relación de trabajo y que le son liquidados en el momento de la terminación
de la relación de trabajo, con una finalidad de previsión social, ya que el
Legislador supone que es este momento cuando el trabajador y su familia
requieren de mayores necesidades que satisfacer y cuando el riesgo del
desempleo se hace presente.
En la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999),
como supremo marco legal, está prevista la garantía de las Prestaciones
Sociales en el artículo 92, el cual señala: “Todos los trabajadores y
trabajadoras tienen derecho a prestaciones sociales que les recompensen la
antigüedad en el servicio y los amparen en caso de cesantía. El salario y las
prestaciones sociales son créditos laborales de exigibilidad inmediata. Toda
mora en su pago genera intereses, los cuales constituyen deudas de valor y
gozarán de los mismos privilegios y garantías de la deuda principal”.
Este reconocimiento constitucional fortalece el marco legal existente en
materia laboral y contribuye a garantizar la estabilidad laboral y económica
de los trabajadores, protegiéndolo de los despidos injustificados, justificado o
al cesar la relacion de trabajo, promoviendo su bienestar y dignidad en el
ámbito laboral venezolano.
De las Prestaciones Sociales, cuyo régimen se establece a partir del
artículo 141 de la LOTTT (2012), que a la letra expresa: “Todos los
trabajadores y trabajadoras tienen derecho a prestaciones sociales que les
recompensen la antigüedad en el servicio y los ampare en caso de cesantía.
El régimen de prestaciones sociales regulado en la presente Ley establece el
pago de este derecho de forma proporcional al tiempo de servicio, calculado
con el último salario devengado por el trabajador o trabajadora al finalizar la
relación laboral, garantizando la intangibilidad y progresividad de los
derechos laborales. Las prestaciones sociales son créditos laborales de
exigibilidad inmediata. Toda mora en su pago genera intereses, los cuales
constituyen deudas de valor y gozan de los mismos privilegios y garantías de
la deuda principal”.
En énfasis, las prestaciones sociales se refieren a los beneficios
laborales de carácter social y económico que los empleadores deben otorgar
a sus trabajadores como parte de su compensación por los servicios
prestados. Estas prestaciones incluyen el pago de indemnizaciones por
antigüedad, vacaciones, bono vacacional, utilidades, entre otros, y están
reguladas por la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las
Trabajadoras (LOTTT) en los artículos 141 al 154. Las prestaciones sociales
son un derecho l e inembargable para los trabajadores, y su cálculo y pago
deben realizarse de acuerdo con las disposiciones legales vigentes en el
país.
C. ANTIGÜEDAD
La antigüedad, se encuentra impregnada al beneficio aportado al
trabajador a cambio de su duración en la relación laboral, cuyo resultado es
calculado de manera aritmética estudiando el último salario multiplicándolo
por sus años de servicio; este tipo de bonificación la disfruta el trabajador
durante la relación laboral y al finalizada esta.
Partiendo de estas premisas, Marin (2014, p. 160) expone que la
prestación de antigüedad significa considerar el último salario devengado y
multiplicarlo por todo el tiempo de servicio, desde el punto de vista práctico
ha quedado comprobado, que en el caso de trabajadores con antigüedad
amplia (mayor a diez años de servicio), no resulta el sistema de Cálculo más
favorable.
De acuerdo con Fernández Gudiño (2019, p. 33) refiere que el artículo
92 de la carta magna concatenado al artículo 141 de la LOTTT (2012)
dispone orden constitucional con el mismo propósito y razón, garantizando a
los trabajadores y trabajadoras un número determinado de días de salario,
llamadas en la actualidad prestaciones sociales, como contraprestación al
tiempo laborado o antigüedad, que sirve de protección para el caso de
inactividad laboral, cesantía. De esta manera, el tiempo de servicio se
calculará en base al último salario devengado por el trabajador o trabajadora
al finalizar la relación laboral, garantizando la intangibilidad y progresividad
de los derechos laborales.
Aunado a ello, el citado autor, resalta la importancia principal de la
intangibilidad, es decir; es el ahorro, que no debe tocarse sino guardarse. En
tanto que la progresividad conlleva a mejorarlo mediante el incremento, el
aumento en el beneficio que dependerá de la antigüedad, de los años de
servicios que deben ser recompensados. Por tal motivo, para los
investigadores, se hace necesario conocer que la antigüedad resulta un
beneficio al trabajador, y que se configura como una deuda de valor con las
mismas garantías y que por medio de estas normas se podrá determinar si
la conducta del patrono en cuanto al pago periódico de las prestaciones
sociales se ajusta a la norma, o por el contrario, vulnera, desconoce o se
aparta del propósito, espíritu y razón del legislador.
2.1.1.2. COMISIONES
En el ámbito laboral, cuando se menciona a un trabajador por comisión
se hace referencia a aquel empleado cuya remuneración está compuesta por
las comisiones generadas a partir de las ventas o cumplimiento de metas,
según lo establecido por el empleador. En cuanto a Ley Orgánica del
Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (2012) tipifica las personas
beneficiarias de la misma, pues establece cualidades de trabajadores cuando
habla de personas en el derecho del trabajo, e indica los favorecidos por la
normativa.
Según Hidalgo, (2014), una de las formas de remunerar a un
empleado, es mediante el pago de comisiones en función de la realización
de una determinada actividad. Añadiendo que, la figura es ampliamente
utilizada en las empresas que se dedican a la venta de productos o
servicios, ya que suelen recompensar a sus empleados con una comisión
por cada venta realizada. Esto asegura que los vendedores tengan un buen
desempeño, ya que su remuneración depende directamente de su
rendimiento.
El autor sostiene que el pago puede ser acordado de dos formas: a
través de un salario básico más comisiones, o únicamente con comisiones.
En el caso de que el salario esté compuesto por un salario básico más
comisiones y el empleado esté sujeto a un horario de trabajo, si la suma del
salario básico y las comisiones no alcanza el salario mínimo, la empresa
debe garantizar que el trabajador reciba al menos el salario mínimo.
En cuanto al ordenamiento jurídico, la vigente Ley Orgánica del
Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras, (2012), señala el pago de
algunos beneficios para éstos trabajadores. Tal como lo establece el artículo
114: cuando el salario se estipule por unidad de obra, por pieza o a destajo,
la base del cálculo del salario no podrá ser inferior a la que correspondería
por unidad de tiempo para la misma labor. En otras palabras, si un
trabajador está siendo remunerado por la cantidad de trabajo realizado (por
ejemplo, por cada pieza producida o tarea completada), su salario no puede
ser menor al que recibiría si se le pagara por el tiempo que dedica a la
misma labor.
En efecto,, en el artículo 121 de la ley ya mencionada, indica que
salario base para el cálculo de vacaciones, será el salario normal
devengado en el mes anterior al disfrute de las vacaciones. Para el caso de
salario por unidad de obra, por pieza, a destajo o a comisión, se tomará en
cuenta el promedio del salario normal devengado durante los tres meses
anteriores al disfrute de las vacaciones. El pago de la remuneración, el
beneficio de alimentación y el bono vacacional debe efectuarse por
adelantado para garantizar los derechos del trabajador durante su período
de descanso.
Por otro lado, en el artículo 122, ejusdem al denominado salario
integral, el cual además de incluir todos los conceptos de naturaleza salarial
devengados por el trabajador, añadirá por mandato legal, al menos, la
alícuota de lo que le corresponde percibir por bono vacacional y por
utilidades. Ahora bien, determinar cuándo un beneficio tiene naturaleza
salarial es de vital importancia para las partes del contrato de trabajo, toda
vez que será con base en él, que serán calculados los beneficios,
comisiones, aportes y retenciones previstos en la normativa laboral.
Analizando, las comisiones devengadas por salario, atañe implicaciones
significativas en el ámbito legal y deben manejarse cuidadosamente para
garantizar los derechos de los trabajadores.
2.1.1.3.RECARGOS POR FERIADOS Y HORAS EXTRAS.
Inicialmente, se hace necesario investigar e interpretar los diferentes
fundamentos doctrinales y legales, según Pazos (2015), define pasivos
laborales como: Los compromisos crecientes de las empresas públicas y
privadas que se van acumulando por las pensiones y demandas laborales.
Es decir, es aquella cantidad de dinero que corresponde cuando cesa la
actividad laboral. No sólo cuentan los despidos, también las liquidaciones, los
bonos vacacionales, recargos por días feriados o los extras.
En este orden, el artículo 113 de la LOTTT (2012): “Se entenderá que el
salario ha sido estipulado por unidad de tiempo, cuando se toma en cuenta el
trabajo que se realiza en un determinado lapso, sin usar como medida el
resultado del mismo…” vale decir, que el salario se basa en el tiempo
dedicado a la labor, independientemente del rendimiento o los resultados
específicos obtenidos durante ese período. Es por esto que, Fernández
(2019, p. 176) plantea que no existe otra condición que la de laborar durante
un lapso determinado, se conceptúa como aquel que se estipula por jornada
diaria, semanal, quincena o mensual, sin consideración al rendimiento o
resultado que el trabajador reporte para el empleador.
Aunado a ello, de conformidad al artículo 178 de la Ley, se
define y establecen las limitaciones para laborar sobretiempo u
horas extras, las mismas que deben ser de carácter eventual o
accidental:
Son horas extraordinarias, las que se laboran fuera de la
jornada ordinaria de trabajo. Las horas extraordinarias son
de carácter eventual o accidental para atender
imprevistos o trabajos de emergencia. La duración del
trabajo en horas extraordinarias, salvo las excepciones
establecidas en la Ley, estarán sometidas a las siguientes
limitaciones: a La duración efectiva del trabajo, incluidas
las horas extraordinarias, no podrá exceder de diez horas
diarias.
b. No se podrá laborar más de diez horas extraordinarias
semanales.
c. No se podrá laborar más de cien horas extraordinarias
por año.
El Ejecutivo Nacional cuando sea necesario, previa
consulta a las organizaciones sindicales interesadas,
podrá modificar las limitaciones establecidas en este
artículo respecto a determinadas actividades”.
En lo que concierne el artículo mencionado, Brito 2005, p. 115 (citado
por Fernández 2019, p. 280) indica que influye en el tiempo, debido a que se
considera el labor excesivo de su jornada legal. Según Fernández, significa
que debe atenderse ocho (8) horas si fuese jornada diurna, siete (7) horas si
fuese jornada nocturna o siete y media en caso de ser jornada mixta. Por
ello, para el cálculo de las horas extras, se debe considerar el final del
artículo 113 de la LOTTT (2012), concierne el salario diario y el valor de la
hora diurna o nocturna, al efecto pauta: “... Cuando el salario sea estipulado
por mes se entenderá por salario diario la treintava parte de la remuneración
mensual. Se entenderá por salario hora la alícuota resultante de dividir el
salario diario por el número de horas de la jornada diurna, nocturna ó mixta,
según sea el caso...”
Por consiguiente, Perdomo (2013, p. 34) describe los días de descanso
y feriados como la pausa que requiere el trabajador luego de prestar servicio
continúo por más de cinco o seis, de los siete días de la semana, para que
se recupere del cansancio diario y semanal causado por el esfuerzo físico o
mental en el desempeño de sus funciones; en cambio, los días feriados son
pausas remuneradas previstas en la ley por razones de intereses público.
En lo que respecta la normativa laboral expresa en el artículo 173
(LOTTT) que la jornada de trabajo no excederá de cinco días a la semana y
el trabajador tendrá derecho a dos días de descanso, continuos y
remunerados durante cada semana de labor. Además, la aplicación de pago,
se encuentra en el artículo 119, cuando este haya prestado servicio en días
hábiles de la jornada semanal del trabajo, serán comprendidos a la
remuneración.
Asimismo, el Decreto con rango, valor y fuerza de Ley Orgánica del
Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras, en la jornada común, el
trabajador tendrá derecho a dos días continuos de descanso, incluido el
domingo; en la jornada no susceptible de interrupción, podrán pactarse dos
días, los cuales no tienen que coincidir con el domingo o un solo día de
descanso, en cuyo caso el segundo día será un día adicional de disfrute en
el período vacacional correspondiente a ese año. Dicha jornada común, el
salario de los días de descanso y feriados están comprendidos en el salario
quincenal o mensual del trabajador. Si el salario es variable el valor de los
días de descanso y feriados será el promedio de lo devengado en la
quincena o mes.
2.1.1.4. PARTICIPACIÓN EN BENEFICIOS O UTILIDADES.
La participación en beneficios o utilidades es un derecho que garantiza
que los trabajadores reciban una parte justa de las ganancias generadas por
la empresa, otorgado a los trabajadores como reconocimiento por su
contribución a la generación de los beneficios de la empresa. Al respecto,
Niño (2015, p. 408) determina que el cálculo de las utilidades con base en el
salario promedio mensual (salario en sentido amplio), incide en los costos
laborales, pues tiene una incidencia directa en el cálculo de la garantía de las
prestaciones sociales; no obstante, se trata de un derecho laboral previsto en
la legislación venezolana, por lo que su incumplimiento puede generar
eventuales reclamos de carácter administrativo o judicial, que a la larga
constituyen costos adicionales para las entidades de trabajo.
En consecuencia, Fernández (2019, p. 308) menciona a la LOTTT
(2012) quien consagra como: de la participación de los trabajadores y la
trabajadoras en los beneficios de las Entidades de Trabajo, establecido a
partir del artículo 131, concepto laboral muy esperado por los trabajadores
toda vez que se acostumbra a cancelarlo para el período decembrino, mes
en el cual aumentan la inversión por no llamarle gastos.
Dicho autor, destaca que se espera para la finalización del año este
reconocimiento, derecho que surge a partir de 1945, momento en el cual se
establece la facultad que tiene todo trabajador a participar de las ganancias.
Beneficios que con su esfuerzo y labor produce en las entidades de trabajo u
organizaciones; vale decir, que no son dádivas ni regalos patronales, son
obligaciones legales, contractuales o convencionales.
Por consiguiente, Verges, (2013) (citado por Fernández, 2019, p. 310)
dichas Utilidades se soportan en dos condiciones fundamentales: la primera
en Aspectos Financieros, al recibir el trabajador una cuota parte de los
Beneficios, por su contribución a la generación de Utilidades, que se
determinan en el Estado de Ganancias y Pérdidas, una vez concluido el
ejercicio económico anual, tal como lo refiere la primera parte del artículo 131
de la LOTTT (2012).
Sobre las bases expuestas, para los investigadores la participación en
beneficios o utilidades es un derecho laboral garantizado por la legislación
venezolana, que reconoce la contribución de los trabajadores a la generación
de ganancias en las empresas. Este derecho implica que los trabajadores
reciban una parte justa de las ganancias, lo cual se calcula en base al salario
promedio mensual. Su incumplimiento puede generar reclamos
administrativos o judiciales, lo que representa costos adicionales para las
entidades de trabajo. Además, se destaca que las utilidades no son dádivas
ni regalos patronales, sino obligaciones legales, contractuales o
convencionales.
2.1.2. NORMATIVA SOCIO-ECONOMICA PACTADA EN LA RELACION
LABORAL QUE IMPLICAN CARÁCTER NO SALARIAL.
En el marco jurídico venezolano, la relación laboral está regulada por
una serie de leyes que ayudan a fortalecer el bienestar de los trabajadores,
como se menciona un poco en los siguientes artículos de la Constitución de
la República Bolivariana de Venezuela (1999):
De conformidad con lo señalado en la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela (1999): Artículo 87: Toda persona tiene el derecho
y la obligación de trabajar. El Estado velará por que se tomen las medidas
necesarias para que todas las personas puedan obtener un empleo
productivo, brindarles una vida digna y decorosa y garantizar el pleno
ejercicio de este derecho. Promover el empleo es el propósito del país. La ley
adoptará medidas encaminadas a salvaguardar el ejercicio de los derechos
laborales de los trabajadores dependientes. La libertad de trabajo no está
sujeta a más restricciones que las previstas por la ley.
Siguiendo este mismo orden de ideas toda persona que ejerce una
ocupación productiva tiene derecho a vivir una vida digna y a ser protegida
por beneficios promovidos por el Estado para que pueda ayudar a mantener
y mejorar sus condiciones, el trabajo es visto como un derecho y también
relacionado con el medio para lograr una existencia digna, en este estudio la
analogía se orienta hacia los llamados intereses económicos que se
persiguen a través de esfuerzos conjuntos Cuya finalidad conduce a una
mejor calidad de vida laboral.
Igualmente en la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela (1999) en el Artículo 91: Todo trabajador tiene derecho a recibir
un salario suficiente que le permita vivir dignamente y satisfacer las
necesidades materiales, sociales e intelectuales básicas de él o de su
familia. Se garantizará igual remuneración por igual trabajo y se establecerá
proporcionalmente la participación de los trabajadores en los beneficios de
las empresas. Los salarios no serán retenidos y se pagarán periódica y
puntualmente en moneda de curso legal, de conformidad con la ley, salvo las
obligaciones alimentarias. El Estado garantiza un salario mínimo vital para
los trabajadores del sector público y privado, el cual se ajusta anualmente,
tomando como una de las referencias el costo de la canasta básica. La ley
debe establecer la forma y el procedimiento.
Los investigadores coligen que, el artículo señalo además de velar por
el bienestar de los trabajadores que prestan servicios dentro de la
organización, también es necesario asegurar que su familia tenga buenas
condiciones de vida, y el Estado estipula el salario mínimo por trabajo para
que puedan vivir una vida digna.
Tomando en cuenta el artículo anterior sirve de respaldo jurídico al
presente estudio sobre los beneficios socioeconómicos que implican el
carácter salarial y no salarial que garantizan las empresas públicas y
privadas al establecer el término necesidades básicas y vincularlo a las
necesidades sociales.
De igual forma en la Ley Orgánica para los Trabajadores y
Trabajadoras (2012) en los siguientes artículos:
Artículo 105: Se entienden como beneficios sociales de carácter no
remunerativo, los servicios de los centros de educación inicial, el
cumplimiento del beneficio de alimentación para los trabajadores y las
trabajadoras a través de servicios de comedores, cupones, dinero, tarjetas
electrónicas de alimentación y demás modalidades previstas por la ley que
regula el material. Los reintegros de gastos médicos, farmacéuticos y
odontológicos, las provisiones de ropa de trabajo, las provisiones de útiles
escolares y de juguetes, ell otorgamiento de becas o pago de cursos de
capacitación, formación o de especialización, el pago de gastos funerarios.
Salvo disposición en contrario en un convenio colectivo o contrato
individual de trabajo, las prestaciones sociales no se consideran
salario.Estos beneficios no son salarios, son ayuda a los trabajadores, Es
decir, son beneficios proporcionados no como contraprestación por servicios,
sino como beneficios complementarios.
Tomando en cuenta el criterio anterior es importante destacar que
estos beneficios son muy positivos para el empleador porque son una ayuda,
no tienen ningún impacto en el bienestar social y generan identificación del
trabajador con la empresa, lo que suele verse reflejado en productividad,
sentirse motivado y disfrutar más de una buena vida.
De acuerdo a la Ley Orgánica para los Trabajadores y Trabajadoras
(2012) en el Artículo 431: Se favorecerán armónicas relaciones colectivas
entre trabajadores, trabajadoras, patronos y patronas, para la mejor
protección del proceso social de trabajo y el desarrollo de la persona del
trabajador o trabajadora y para alcanzar los fines esenciales del Estado.
Todos los trabajadores y trabajadoras tienen derecho a la negociación
colectiva ya celebrar convenciones colectivas de trabajo sin más requisitos
que lo que establezca la Ley, para establecer las condiciones conforme a las
cuales se debe prestar el trabajo y los derechos y obligaciones que
correspondan a cada una de las partes, con el fin de proteger el proceso
social de trabajo y lograr la justa distribución de la riqueza.
Por su parte, Ley Orgánica para los Trabajadores y Trabajadoras (2012)
expresa que la convención colectiva no puede establecer condiciones menos
favorables para los trabajadores asegurando así la mejora continua de las
condiciones de trabajo y beneficios socioeconómicos. En nuestra
Constitución (CRBV) consagra como un derecho que tienen los trabajadores
ala negociación colectiva.
Artículo 432: Las estipulaciones de la convención colectiva de trabajo
se convierten en cláusulas obligatorias y en parte integrante de los contratos
individuales de trabajo celebrados o que se celebren durante su vigencia en
el ámbito de aplicación de la convención, aun para aquellos trabajadores y
aquellas trabajadoras que no sean integrantes de la organización sindical u
organizaciones sindicales que hayan suscrito la convención.
Las estipulaciones de las convenciones colectivas beneficiarán a todos
y todas los trabajadores y las trabajadoras de la entidad de trabajo aun
cuando ingresen con posterioridad a su celebración. Excepto los
representantes del patrono o patrona a quienes le corresponde autorizar y
participan en su discusión, salvo disposición en contrario de las partes.
Cuando una entidad de trabajo tenga departamentos o sucursales en
localidades que correspondan a jurisdicciones distintas, la convención
colectiva que celebre con la organización sindical que represente a la
mayoría de sus trabajadores y trabajadoras, se aplicará a los departamentos
o sucursales.
El artículo se refiere directamente que la convención colectiva no podrá
concertarse en condiciones menos favorables para los trabajadores que las
contenidas en los contratos de trabajo vigentes; pero, no obstante, podrán
modificarse las condiciones de trabajo vigentes si las partes convienen en
cambiar o sustituir algunas cláusulas establecidas por otra aún de distinta
naturaleza, que consagren beneficios que en su conjunto sean más
favorables para los trabajadores.
Con el mismo orden de ideas y compaginado a la realidad actual de
este país, Isabel Pestana (2022, p. 01) menciona una interpretación ilimitada
o desmesurada de estas nociones conlleva a lo que se conoce como
“precarización del salario”, o “desvalorización de ingresos”, lo que ocurría
antes de la entrada en vigencia de la LOT de 1997, y que trajo como
consecuencia la ampliación de la noción de salario en ese texto legal para
incluir cualquier tipo de remuneración, provecho o ventaja que fuere
percibida por el trabajador con motivo de la prestación de sus servicios, ya
que en ese entonces existía una diferencia sustancial entre lo que se
consideraba salario (y por tanto incidía en el cálculo de las prestaciones
sociales y demás beneficios laborales de los trabajadores) y los bonos o
asignaciones adicionales que no eran considerados como salariales.
En el momento, vemos de forma mucho más frecuente como las
entidades de trabajo han optado por otorgar beneficios o asignaciones
extraordinarias o complementarias a las cuales no se les asigna carácter
salarial, con motivo del alto impacto que los incrementos salariales
representan en los pasivos laborales de los trabajadores y el encarecimiento
abismal que implica el pago de prestaciones sociales ante la terminación de
las relaciones de trabajo como consecuencia del sistema retroactivo
establecido en el literal “c” del artículo 142 de la LOTTT, y el alto índice
inflacionario que impera en el país.
A tenor a lo antes expuesto en la base normativa socio-económica de la
relación laboral que implican no carácter salarial, los investigadores
observan que todos aquellos pagos extraordinarios realizados por empleador
al empleado no cuentan con validez jurídica alguna para influir en el calculo
de las prestaciones sociales o liquidación al final de la relación laboral de las
partes.
2.1.2.1. BENEFICIO DE ALIMENTACIÓN
La Ley del Cesta ticket Socialista para los Trabajadores y Trabajadora
(2015), en su artículo 1 establece el concepto del beneficio de alimentación
como un bono para proteger y mejorar el estado nutricional de los
trabajadores, a fin de fortalecer su salud, prevenir las enfermedades
ocupacionales y propender a una mayor productividad laboral.
Por ello la empresa tiene el deber de velar por el trabajador ya que este
se compromete intuite personae al realizar el trabajo motivo por el cual nace
la necesidad de crear unos beneficios adicionales para asegurarse que este
cuente con una alimentación balanceada, pudiendo de esta manera
recuperar las fuerzas pérdidas en la ejecución de sus funciones
. Por tal motivo se tenía la idea desde 1988 de implementar el beneficio
de alimentación en Venezuela, pero sin embargo esto no se materializo sino
hasta el año 1998, es decir, diez años después es cuando se crea y pone
marcha el bono de alimentación como un beneficio para el trabajador que no
es considerado salario y por lo tanto no afecta al momento de calcular los
beneficios o pasivos laborales como: utilidades, vacaciones y prestaciones
sociales, es así como se inicia en el país la política alimentaria a través de
tickets o cupones de alimentación establecida en la Ley Programa de
Alimentación para los Trabajadores (1998).
Con base en los fundamentos expresados, a pesar de su relevancia, los
bonos de alimentación, no se incluyen en el salario base y, por lo tanto, no se
toman en cuenta para el cálculo de las prestaciones sociales. Esto significa
que, aunque son un beneficio para el empleado, no afectan directamente a
los derechos laborales derivados del salario, como las indemnizaciones o las
jubilaciones. Por lo que este beneficio alimenticio no es de carácter salarial y
es indispensable para cada trabajador de cualquier sector.
2.1.2.2. LAS PROVISIONES DE ÚTILES ESCOLARES, JUGUETES Y
ROPA DE TRABAJO
El beneficio de útiles escolares está amparado por la L.O.T.T.T. (2012,
Art. 105), mencionándolo como un beneficio social de carácter no
remunerativo, por lo que está exento de cargas salariales. De esta forma se
puede incentivar a los trabajadores y mejorar su presupuesto familiar,
apoyarlos con el gasto de la lista de útiles al inicio de la temporada escolar y
sin generar costos para la empresa por concepto de pasivos laborales. Como
se puede inferir, uno de los beneficios que esta provisión podría generar es
el ahorro de costos al eliminar el proceso de compra, almacenaje y
distribución de útiles escolares, centralizar los gastos en un solo proveedor y
libertad a los trabajadores de escoger los útiles que sus hijos realmente
necesitan y quieren.
De igual manera, la provisión de ropa de trabajo, según la L.O.T.T.T.
(2012, Art. 105, p. 65) y de cualquier otro elemento vinculado a la
indumentaria y al equipamiento del trabajador para uso exclusivo en el
desempeño de sus tareas, es un beneficio social de carácter no remunerativo
que se brinda a los empleados. En efecto, este tipo de beneficio es un bien
que ofrece la empresa a sus empleados, siendo ésta la que determina a
quién lo otorga y su uso será para la realización de las actividades
pertinentes a la organización.
De acuerdo a esto, los investigadores concordaron con la L.O.T.T.T.
(2012, Art. 105) ya que este beneficio permite, a los empleados de la misma,
no realizar gastos extras, lo cual pudiera influir en la satisfacción laboral del
trabajador y al mismo tiempo, brinda buena presencia y representación a la
organización.
En virtud de lo expuesto, los investigadores deducen que las
provisiones de útiles escolares, juguetes y ropa de trabajo forman parte de
una compensación no monetaria que se le ofrece a los trabajadores como
un beneficio social por la prestación de sus servicios en la entidad de trabajo,
y que contribuyen a satisfacer necesidades primordiales.,
2.1.2.3. EL OTORGAMIENTO DE BECAS Y PAGO DE CURSOS DE
CAPACITACIÓN, FORMACIÓN O DE ESPECIALIZACIÓN
Las becas de estudio o capacitación no deben verse simplemente como
una obligación que hay que cumplir porque lo manda la ley. La capacitación
es una inversión que trae beneficios a la persona y a la empresa. De acuerdo
con un artículo acerca de beneficios de la capacitación para empleados,
algunos de estos beneficios pueden ocasionar ventajas como: ayudar a la
persona a solucionar problemas y tomar decisiones, favorecer la confianza y
desarrollo personal, ayudar a la formación de líderes, mejorar las habilidades
de comunicación y de manejo de conflictos, aumenta el nivel de satisfacción
con el puesto y ayuda a lograr las metas individuales.
Sobre las bases de las ideas expuestas, los investigadores infieren que
si la organización ofrece este tipo de beneficios a sus empleados, ésta se
verá favorecida dado que los empleados se sentirán beneficiados en cuanto
a sentido de progreso de trabajo y como personas, disminuyendo temores de
incompetencia o ignorancia, para favorecer así la promoción hacia puestos
de mayor responsabilidad y hacer sentir más útil al trabajador mediante la
mejora del desempeño.
2.1.2.4. EL PAGO DE GASTOS FUNERARIOS
Según la L.O.T.T.T. (2012, Art. 105, p. 65) es un beneficio social de
carácter no remunerativo. Éste se refiere al pago de gastos de sepelios de
familiares a cargo del trabajador debidamente documentados. Tal es el caso
de traslado, desde el lugar donde ha fallecido hasta donde será velado (a
nivel nacional), el cofre metálico, servicio de capilla, bien sea en casa o
funeraria, habitación de descanso para los familiares, servicio de cafetería,
servicios especial de antología, asistencia general en trámites legales,
vehículos para el traslado de los familiares y el ataúd, todos los oficios
religiosos en la capilla y el servicio de cremación o parcela.
Con base a los fundamentos expresados, los investigadores infieren
el que el pago de gastos funerarios lo reciben los trabajadores por la muerte
de familiares, proporcionándoles la ayuda con los gastos funerales, lo que
incluye traslado de familiares, ataúd, servicio de cremación, y capilla entre
otros que son parte un beneficio laboral de carácter no remunerativo.
2.1.3. PRESUNTA EXISTENCIA DE SIMULACION EN EL SALARIO
MEDIANTE EL PAGO MATERIAL EN DIVISAS
En principio, según Ossorio (1974, p.866) el salario es el estipendio con
que se retribuyen servicios personales, teniendo dicho concepto de salario
una implícita relación con el trabajo subordinado entre quien lo paga y quien
lo recibe, constituyendo el ámbito salarial uno de los temas más importantes
tanto en el terreno mercantil y en el social, cuanto en la protección que le
otorga el Derecho Laboral en lo que respecta a su Cuantía, a la forma, al
momento y al lugar de pago.
Consono con lo anterior, Acosta (2015, p.34) señala que de conformidad
con la norma sustantiva laboral, específicamente en su artículo 104, se
entiende por salario la remuneración, provecho o ventaja, cualquiera fuere su
denominación o método de cálculo, siempre que pueda evaluarse en
moneda de curso legal, que corresponda al trabajador o trabajadora por la
prestación de su servicio y, entre otros, comprende las comisiones, primas,
gratificaciones, participación en los beneficios o utilidades, sobresueldos,
bono vacacional, así como recargos por días feriados, horas extraordinarias
o trabajo nocturno, alimentación y vivienda.
De igual forma, Diaz (2019, p.203) ha señalado que, dicho salario, se
encuentra altamente garantizable a través de la Constitución pues mediante
el articulo 91 de la misma el legislador ha establecido que este estipendio
debe ser suficiente para que al trabajador le permita vivir con dignidad y
cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e
intelectuales.
Ahora bien, Guillen (2022, p.3) expresa que el salario en Venezuela debe
ser cancelado en moneda nacional, entendiéndose ésta como el Bolívar, esto
a tenor del artículo 123 de la normativa laboral vigente, sin embargo, por la
situación económica de Venezuela que se ha establecido desde hace varios
años ya, se ha materializado la posibilidad de pagar el salario a los
trabajadores en divisas, como mecanismo para mantener el poder adquisitivo
del salario.
Dicho esto, continua el autor, el hecho que en el ordenamiento jurídico se
establezca que el salario debe ser pagado en moneda de curso legal, no
conlleva a que el mismo debe ser pagado obligatoriamente en bolívares,
porque es posible que las partes acuerden el pago del salario en divisas con
base en el artículo 128 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley
Orgánica del Banco Central de Venezuela (2015)
En sintonía con lo anterior, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo
de Justicia (TSJ), en sentencia 1641/2011, reconoció que es lícito pactar
obligaciones pecuniarias en moneda extranjera, expresando que en
Venezuela no está expresamente prohibida la celebración de pactos cuyo
cumplimiento, sea estipulado en moneda extranjera, siempre y cuando los
mismos se adapten al marco cambiario existente.
Esto se explica, a criterio de González (2015, p.4) pues las realidades
económicas de la nación venezolana permiten que, no sea de curso forzoso
entre los particulares, el pago del salario en moneda de curso legal, lo que
permite que él mismo, como remuneración, provecho o ventaja por los
servicios prestados, pueda acordarse por las partes en todo o en parte en
moneda extranjera como compensación por el servicio efectuado y forma de
mantener el poder adquisitivo del salario, reflejándolo en el recibo de pago
del trabajador, por ello, es perfectamente legal pactar de común acuerdo
entre el empleador y empleado, que el pago en salario y demás beneficios
laborales pueda ser realizado en una moneda distinta al bolívar, es decir, en
divisas.
Sin embargo, continua el autor, esto podría generar que el trabajador
alegue que las cantidades de dinero que devengó, por ejemplo, en contrato
de asesoría, formen parte del salario de base de cálculo para el pago de
todos los beneficios laborales que se originaron con ocasión de la relación
laboral, supuesto reconocido por la Sala de Casación Social del Tribunal
Supremo de Justicia en la sentencia N° 1792 dictada en fecha 13 de
diciembre de 2005 o que el patrono decida pagar un bono bimensual o
trimestral en divisas, el cual sea considerado por autoridad competente como
salario normal, etc, generando así una situación de confusión para los
empleadores y empleados.
Ahora bien, de lo antes expuesto, los investigadores observan la
amplitud de la legislación venezolana en cuanto al tema salarial, y se
observa que no señala la prohibición del pago se salario en moneda
extranjera pero tampoco la tipifica y que en el país, el bolívar no es una
moneda de uso forzoso, por lo que cabe la posibilidad de salarios pactados
en divisas en Venezuela, sin embargo, pago debe ser establecido con
claridad en el contrato de trabajo por las partes, y en su defecto cuando las
partes no acuerden que las divisas son la moneda de pago, el patrono el
patrón se puede liberar pagando en bolívares a la tasa de cambio vigente en
el momento de la obligación.
2.1.3.1. PARTICIPACIÓN Y GANANCIAS COMPARTIDAS
Sobre este punto, Montoya (2016, p.55) indica que la participación de los
trabajadores y las trabajadoras en los beneficios o ganancias de las
entidades de trabajo es un derecho de los trabajadores que se establece en
la Ley Orgánica del Trabajo, de los trabajadores y trabajadoras (LOTTT), que
viene a ser la norma sustantiva que rige las relaciones laborales, donde las
empresas deben repartir entre sus trabajadores beneficios líquidos que
obtiene al final del ejercicio económico anual.
Como lo afirma Pestana (2022, p. 1), la participación en ganancias es un
programa de incentivos que las empresas usan para recompensar a los
trabajadores por su trabajo, dedicación y contribución con los logros de la
compañía un tipo de plan, en el que una parte de las ganancias se distribuye
a los empleados, para alienar sus intereses con los de la entidad de trabajo.
Ejemplo de ello, señala el autor, se encuentra en el Artículo 131 ejusdem
donde se indica que las entidades de trabajo deberán distribuir entre todos
sus trabajadores y trabajadoras, por lo menos, el quince por ciento de los
beneficios líquidos que hubieren obtenido al fin de su ejercicio anual, en
donde se entiende por beneficios líquidos como la suma de los
enriquecimientos netos gravables y de los exonerados conforme a la Ley de
Impuesto Sobre la Renta.
Según el artículo 174 de la L.O.T.T.T. (2012), la participación es un
derecho de los trabajadores, en donde las empresas deben repartir a sus
trabajadores el 15, como mínimo de sus beneficios líquidos que obtiene al
final de su ejercicio económico anual. Estos beneficios comprenden la suma
de los enriquecimientos netos gravables y de los exonerados, conforme a la
Ley del Impuesto sobre la Renta. Dicho en otras palabras, la determinación
de los beneficios líquidos, se obtiene al deducir a los ingresos brutos, los
costos y gastos.
De acuerdo con Orozco (2020, p.12) la participación de los empleados
en las ganancias empresariales es un tópico de interés social de alta
relevancia, por cuanto la misma ha sido largamente promovida como una
forma de incrementar la productividad dentro del ámbito laboral en beneficio
de la empresa, ya que acerca los incentivos e intereses de los empleados a
aquellos impulsados por los dueños o administradores del lugar de trabajo.
Este incentivo, señala el autor, ayuda a incrementar el nivel de esfuerzo
de los empleados o, en su defecto, reduciría los tiempos ociosos y los
costos, incrementando, al mismo tiempo, la calidad del producto laboral. En
el caso de Venezuela, esta obligación tendrá, respecto de cada trabajador o
trabajadora como límite mínimo, el equivalente al salario de treinta días y
como límite máximo el equivalente al salario de cuatro meses.
Asimismo, señala Aguilar (2020, p. 61) que más tradicionalmente, se lo
ha adoptado como una sana manera de retribuir a los empleados por la
riqueza que ellos han contribuido a generar y de mejorar la distribución de los
ingresos o, para promover el monitoreo horizontal en aquellos sectores
donde la producción por empleado no es fácilmente observable por la
dirección.
A nivel salarial, continúa expresando el autor, esta mejora en la
productividad laboral, asociada a la adopción de esquemas apoyados en
resultados, introduce un diferencial entre el costo marginal de contratación
(salario) y la productividad marginal del trabajo, lo cual promovería un
aumento en la demanda por empleo al nivel de salario dado.
Al respecto, Martínez (2015, p. 32) señala que la participación de los
trabajadores en las ganancias del lugar de trabajo representa una
problemática por cuanto se ha entendido que los sistemas de participación
de las ganancias de las empresas por parte de los trabajadores pueden
entenderse como pagos adicionales realizados a los trabajadores en función
del logro de un determinado beneficio económico por parte de las empresas
que integran, sin embargo, en la actualidad, muchas empresas o sitios de
trabajo no diferencian ambos conceptos, generando así disconformidad en el
monto salarial que obtienen la masa trabajadora, pudiendo entenderse tal
confusión como un acto simulatorio en detrimento del trabajador.
Para complementar lo anterior, Martínez continua señalando que esta
retribución es adicional al salario de los trabajadores y no sustituye ni debe
alterar la percepción de otros beneficios, aportes, contribuciones o
indemnizaciones que estos perciban, así como este monto tampoco
computará para la determinación de las cargas sociales, montos de
indemnización, ni los aportes y contribuciones con destino a regímenes
previsionales o asistenciales, ya que solo debe entenderse como un
incentivo a la productividad y al presentismo del trabajador atando el
porcentaje de la participación del empleado en las ganancias a los días
realmente trabajados.
El autor anteriormente señalado es enfático al señalar que no debe
confundirse el salario con los beneficios adicionales aportados por razón de
distintas contribuciones, por cuanto, de no diferenciarse, se estaría poniendo
en detrimento el salario base del trabajador, el cual, por razones de
progresividad e intangibilidad, principios claves del proceso laboral
venezolano, no debe ser vulnerado.
En virtud de lo expuesto, los investigadores infieren que la participación
en la ganancia compartida es una forma de incentivar y motivar al trabajador
que puede ayudar a crear una cultura de trabajo en equipo y colaboración, lo
que puede conducir a una mejor productividad e innovación, de manera que,
la legislación laboral venezolana se ha establecido como regla general, que
al trabajador se le debe cancelar la participación de los beneficios, sin que
esto sea menoscabo de los derechos salariales ya adquiridos, mediante
simulación.
2.1.3.2. PAGO DE COMISIONES
Con referencia a este punto, Pestana (2022, p 165), sostiene que una
comisión es una parte del valor total de una transacción, suele utilizarse
como mecanismo para incentivar los esfuerzos de los empleados. Es el tipo
de remuneración consistente en la participación personal en los beneficios
derivados de una operación o negociación en la que el trabajador ha
mediado.
En ese sentido, con fines de ahondar sobre este tipo de beneficios,
Álvarez (2018, p. 50) ha comentado que este tipo de remuneración bajo la
figura de comisiones, que es el salario característico de los trabajadores a
destajo, también pueden entenderse como la participación en los negocios
concretos en que hubiese mediado el trabajador así remunerado.
Consono con lo anterior, Castro (2019, p. 1) explica que esta retribución
por comisión es muy frecuente respecto de determinadas clasificaciones
laborales, tales como las de viajantes y agentes de ventas y representantes
de comercio, clasificación que se adapta a lo que la doctrina patria ha
manifestado en cuanto al salario a comisión, de donde se desprende de igual
forma que son cantidades, generalmente porcentuales, en relación con
determinado negocio, que el trabajador recibe por haberlo facilitado.
Es por lo anterior que, Gutiérrez (2022, p. 12) asuma que esa parte
variable del salario que se configura mediante las comisiones producidas sí
tienen una incidencia directa en los cálculos que deben realizarse por
concepto de remuneración de los días sábados, domingos y feriados, así
como también en los montos que corresponda por vacación y utilidades.
En este contexto, conviene resaltar que en el artículo 104 de la LOTTT
(2012), se establece que el pago de las comisiones, cuando son de manera
constante y permanente, es parte del salario normal que devenga el
trabajador por la prestación de sus servicios. En el caso de que un trabajador
reciba comisiones de manera accidental, lo pagado no se considera como
parte salario devengado por el trabajador.
De acuerdo con lo dicho por Ramírez (2013, p. 40) constituye salario no
solo la remuneración ordinaria, fija o variable, sino todo lo que recibe el
trabajador en dinero o en especie como contraprestación directa del servicio,
como es el caso, entre otros, de los porcentajes sobre ventas y comisiones,
por lo tanto el salario está integrado por todo lo que recibe el trabajador
adicional al salario ordinario por los servicios prestados, como es el caso de
la comisiones por ventas que se le pagan al trabajador como parte de su
salario en el periodo o tiempo que las obtuvo.
Así las cosas, continua el autor, en el momento en el cual el empleador
efectúa la liquidación final de salarios y prestaciones sociales del trabajador y
demás derechos debe incluir dentro del salario base para liquidar el monto
correspondiente a las comisiones devengadas, pro cuanto enriquecen su
patrimonio, maxime de los principios y garantías previstos en las normas, no
siendo ajustado a derecho la negativa de pago de este tipo de atributos por
motivo a fundamentos simulatorios.
Con base en los fundamentos antes señalados, los investigadores
entienden que las comisiones, constituyen una de las formas a través de las
cuales se puede remunerar un trabajador, según su rendimiento de este en
la entidad de trabajo, o según los objetivos de productividad logrados. Esta
remuneración no va a depender de las horas que labore el trabajador, sino
de su productividad, siendo una obligación por parte de empleador cancelar
este tipo de remuneración.
2.1.3.3. PAGOS DE FACTURAS POR VENTAS
Lo relativo al pago de facturas por ventas, expone Sotomayor (2021, p.
10) constituye una comisión en sí, el cual permita la cancelación total de los
conceptos relativos al trabajador, pues si bien la norma sustantiva establece
que empleador y trabajador pueden convenir libremente el salario según sus
modalidades como unidad de tiempo, por obra o a destajo, por tarea, etc., la
única condición que impone las normas laborales y constitucionales es que
se respete las sumas determinadas como salarios mínimos según la
intensidad de la jornada.
En base a lo anterior, Baptista (2012, p. 71) opina que se permite esta
cancelación por cuanto forma parte del salario, siendo importante el volumen
de venta, según sea el caso, en donde se validará la comisión propiamente
dicha, la cual podría a su vez ser cancelada en un tiempo hábil que puede
ser pactado por las partes.
Tal es el caso, que este tipo de pagos, según González (2018, p. 119)
se presenta en dos situaciones, la primera, cuando el trabajador tiene como
función cobrar; ejemplo: Auxiliares de Cobranzas, y el segundo caso donde
se maneja el pago de Comisiones sobre Recaudo, donde los trabajadores
tienen la función de velar por las ventas pero con plazos o facilidades de
pago para el comprador para su cancelación, por lo que el vendedor además
de vender, debe luego hacer las gestiones de cobro de las facturas que
tienen un plazo para el pago, por lo que cuando entren a las arcas de su
empresa gracias a su gestión de cobro el valor de la factura, se le da un
porcentaje al vendedor por el cobro logrado.
En ese sentido, continua el autor, esta situación se da cuando al
trabajador no sólo percibe un porcentaje sobre el valor de la venta o por
cantidad de productos, sino que también en aquellas ventas que son con un
plazo para el pago, es decir, el vendedor tendrá que cobrar esa cartera y por
el recaudo efectivo del valor de las facturas, también ganará un porcentaje.
Sobre este aspecto la Corte Suprema de Justicia Sala Laboral en
sentencia de junio 16 de 1986 señaló que, si se ha presentado un servicio, y
este ha permitido que se alcance el resultado, este debe necesariamente ser
remunerado, aunque la concreción de la venta misma y el recaudo, operen
con posterioridad al momento en que ha concluido la relación laboral de
quien ha prestado el servicio, pues ello no quiere decir que su trabajo no se
haya prestado o que no haya permitido la obtención del fin-condición que se
ha señalado en el contrato como generante de la remuneración, sino que su
efecto se ha producido posteriormente.
Dicha jurisprudencia señala de igual forma que la factura de venta y el
recaudo, en el caso concreto que es objeto de análisis, fue posible gracias a
la prestación del servicio del trabajador que se retiró anteriormente, por lo
que tal servicio fue factor determinante y por tanto, además de la realidad de
la prestación del servicio, se dió como consecuencia del mismo, la obtención
del fin perseguido y por ello se consolidó el derecho a la retribución por su
relación de causa a efecto con el servicio prestado y por su eficacia al haber
permitido la consolidación del resultado-condición pactado dentro del
contrato de trabajo, por lo que, mal podría el empleador no reconocer este
tipo de pago, lo cual colidaria con las normas vigentes en matera laboral.
En base a las ideas antes expuestas, los investigadores determinan que,
en estos casos, no debe ser necesario esperar a que el cliente pague para
cancelar la comisión por factura de venta al ex-trabajador, pues como regla
general, si a causa de la labor se hace una venta y está pactado el pago de
comisión como efecto, mal haría el empleador no cancelarla si al momento
del retiro del trabajador, el comprador aun no la ha cancelado porque tenía
un plazo para pagarla.
2.1.3.4. PAGOS DE HONORARIOS PROFESIONALES
Al respecto de este tipo de pagos, Martínez (2019, p. 1) alega que la
definición de los honorarios, en un sentido estricto, engloba el pago de los
servicios profesionales de un trabajador independiente, que, constituido
como tal, emite una factura por el trabajo realizado. Siendo así, los
honorarios solo tienen sentido en el ámbito de una relación profesional
independiente, es decir, no en una de carácter laboral pues en las relaciones
laborales, el trabajador se supedita a la disciplina de la empresa y percibe un
salario según se recoge sus condiciones contractuales.
En cambio, continua el autor, en las relaciones independientes no existe
la vinculación bajo la condición de un empleado de la empresa: el profesional
es contratado para la realización de unos servicios concretos, cuya tarifa está
especificada en sus honorarios. También es posible, que estos profesionales
realicen algún trabajo en favor de una persona física, y no de una persona
jurídica. En tal caso, siempre se aplica el pago de honorarios como
contraprestación a los servicios realizados.
Por su parte Hernández (2014, p.294), se refiere a la compensación
recibida por profesionales independientes por servicios prestados de manera
ocasional o temporal, sin constituir una relacion laboral formal. Según este
autor, esta modalidad de remuneración es comúnmente adoptada a nivel
internacional, permitiendo a los profesionales operar con flexibilidad, sin estar
subordinados a un horario fijo de trabajo o a un empleador específico.
Ahora bien, el artículo 7 de la LOTTT (2012), establece que los
trabajadores y trabajadoras que presten servicios profesionales mediante
contratación por honorarios profesionales tendrán derechos y obligaciones
que determinen las respectivas leyes de ejercicio profesional, siempre que
estas no desmejoren la normativa que debe regir la relación laboral.
El autor Peña (2005, p. 25) agrega que todo profesional tiene derecho a
percibir una justa y adecuada compensación económica acorde a los
servicios prestados a su cliente, patrocinado o representado, bien como parte
de su ejercicio profesional o en el desempeño de la función pública, y la
cuantía de dichos honorarios será convenida entre el cliente y el profesional,
tomando en consideración lo dispuesto en el Reglamento de Honorarios
Mínimos de dicha profesión, así como el tiempo dedicado, el interés
económico del asunto, los límites temporales impuestos a la tarea del
profesional y la dificultad del caso, tomando en consideración los hechos,
personas, documentación, complejidad y especialidad jurídica.
Ahora bien, Llerena (2022, p. 5) opina que los honorarios profesionales
se podrán adoptar de diversas formas, pudiendo ser materializados por
retribución fija, periódico o por horas, según sea el acuerdo que exista entre
el cliente y el profesional, en el caso de los abogados se excluye del mismo a
la cuota litis.
Dicho lo anterior, la jurisprudencia patria, en especial la Sala de
Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia ha declarado la
incompetencia por la materia de los tribunales del trabajo o laborales para
dirimir intimación de costas y honorarios, correspondiendo su conocimiento a
la jurisdicción civil, aún y cuando deriven de un juicio o proceso de juicio por
demanda ante tribunal en materia del trabajo.
Asimismo, se establece que los honorarios correspondientes a la
actividad de dichos trabajadores y trabajadoras que consideran satisfechos
con el pago de la remuneración, así como los demás beneficios derivados de
la relacion de trabajo. En este sentido, estarán amparados y amparadas por
la legislación del trabajo y de seguridad social en todo aquello que les
favorezca, por lo que la negativa de pago, en este tipo de ámbito, generaría
una situación en donde la parte perjudicada se entendería como legitimada
para ejercer las acciones correspondientes.
En virtud de los fundamentos anteriores, se infiere que los honorarios
profesionales es un derecho que tiene una persona por la compensación
adecuada por un servicio prestado. Así, los honorarios profesionales se
podrán adoptar de diversas formas, pudiendo ser materializados por
retribución fijan periódica, o por horas, según sea el acuerdo entre las partes
de la relacion laboral.
2.1.3.5. PAGOS A TRAVÉS DEL BONO DE ALIMENTACIÓN
Para Lamas (2012, p 112), se entiende como bono de alimentación
aquella prestación económica destinada a cubrir gastos alimenticios.
Comprende el acceso a los recursos y a los medios para producir su propia
subsistencia, garantizando el derecho a la alimentación. Señala este autor
que este beneficio puede hacerse efectivo mediante la entrega de etiquetas,
tarjetas electrónicas, o bien mediante una comida balanceada en la jornada.
Por su arte, Borjas (2012, p.567) considera que este es un crédito,
también llamado Cestaticket Socialista, a favor del trabajador que el patrono
deposita a un tercero y que el trabajador puede utilizar, en principio, para su
alimentación por medio de talonarios o cupones. Se trata de una modalidad
de cumplimiento del beneficio de comida, que todo patrono está obligado a
dar a sus trabajadores. De acuerdo con la ley, este crédito únicamente puede
ser cambiado por alimentos, y el valor del mismo no se considera salario.
Así mismo, a tenor de lo dispuesto en el Artículo 4 del Decreto con
Rango, Valor y Fuerza de Ley del Cestaticket Socialista para los
Trabajadores y Trabajadoras, el otorgamiento de este tipo de beneficios
podrá implementarse, a elección del empleador o la empleadora, mediante la
provisión o entrega al trabajador de cupones o tickets, emitidos por
establecimientos especializados en la administración y gestión de beneficios
sociales, con los que el trabajador podrá adquirir comidas o alimentos en
establecimientos de expendio de alimentos que hayan celebrado convenio
con los emisores de los cupones o tickets de alimentación.
Por su parte, Perez (2017, p. 80) argumenta que dicha bonificación
puede otorgarse para aquellos trabajadores cuyo salario normal no exceda
de tres (3) salarios mínimos decretados por el Ejecutivo Nacional, siendo los
empleadores del sector público y del sector privado legitimados para otorgar
tal beneficio.
Al respecto, Rodner (2015, p 250), afirma que los trabajadores deben ser
protegidos por el Estado, en función de procurarles los medios para
alimentarse a si mismo, y a sus familias, asegurando que la actividad laboral
contribuya a la salud alimentaria de la población, por lo que los distintos
países han implementado leyes y políticas asociadas al cumplimiento de ese
deber.
Como lo expresa el autor antes citado, en Venezuela, se ha considerado
el apoyo al trabajador, a través de la alimentación es un beneficio social que
carece de carácter salarial porque su objeto es permitir al trabajador la
adquisición de servicios requeridos por la comida, de modo pertinente e
invariable.
Según la LOTTT (2012), uno de los beneficios sociales de carácter no
remunerativo a los cuales tienen derecho los trabajadores y las trabajadoras,
es el cumplimiento del beneficio de la alimentación, que puede ser a través
sede servicios, cupones, tarjetas electrónicas, dinero, y demás necesidades
previstas en la ley.
De lo anterior, se desprende que el bono de alimentación, desde la óptica
legal es el derecho a la satisfacción de las necesidades de alimentación de
los trabajadores y las trabajadoras que debe ser promovido por el Estado
venezolano para propiciar el respeto a la dignidad humana y está referido a
la retribución del trabajo prestado en condición de subordinación.
3. SISTEMA DE CATEGORÍAS
En la presente investigación, resulta esencial el sistema de
categorías, puesto que constituye un elemento primordial, en la cual se va a
definir la categoría abordada de forma conceptual y operacional, lo cual
comprende los conceptos esenciales que abarca el objeto de estudio, lo cual
permite la comprensión de los aspectos vinculados al objeto de estudio, para
el logro de los objetivos planteados. En este orden de ideas es pertinente
aclarar, que al ser el carácter salarial del bono trimestral pagado en moneda
extranjera en Venezuela, una categoría compleja, se consideró pertinente
hacer un desglose conceptual de los términos que la componen, y así
propiciar un mayor alcance en la comprensión del objeto de estudio.
3.1. DEFINICIÓN NOMINAL
Carácter salarial del bono trimestral pagado en moneda extranjera en
Venezuela.
3.2. DEFINICIÓN CONCEPTUAL
. Con base, a las fuentes citadas, se define el carácter salarial del bono
trimestral pagada en moneda extranjera en Venezuela como la
compensación por reconocimiento al desempeño, logros o contribuciones del
trabajador, cancelada una vez cada tres, meses, en moneda extranjera o
divisa, la cual puede ser convertida en moneda nacional, a la tasa actual del
momento de pago o cualquier otra tasa más favorable para el trabajador. Al
ser este beneficio, otorgado para que el trabajador le dé el uso que
prefiera en la satisfacción de sus necesidades, e incrementándole su
remuneración, entonces forma parte del salario devengado. (Diccionario
jurídico elemental 2011, Martínez 2016, Arcila 2013, Sánchez 2015, Miralles
Quintero 2020).
3.3. DEFINICIÓN OPERACIONAL
Operacionalmente, el carácter salarial de los bonos trimestrales en
Venezuela se refiere a la naturaleza remunerativa de estos incentivos, los
cuales se derivan del salario y se consideran parte integral de la
compensación que recibe el trabajador por la prestación de sus servicios.
Estos bonos, que se otorgan cada tres meses, pueden ser pagados en
moneda extranjera si así se acuerda y se realiza el pago en efectivo,
utilizando la tasa de cambio de referencia establecida por el Banco Central
de Venezuela.