Terminología y traducción:
Los campos interdisciplinarios del conocimiento
La terminología y la traducción están constituidas por elementos procedentes de materias distintas:
la lingüística, las ciencias cognitivas y la teoría de la comunicación.
En segundo lugar, han tomado de estas disciplinas los fundamentos que convienen para la
construcción y explicación de su objeto de análisis:
las unidades de conocimiento especializado en el caso de la terminología, y,
en de la traducción, el proceso de traslación y recreación de unas ideas originariamente
expresadas en un sistema lingüístico a otro sistema,
Y finalmente, han construido con estos elementos un campo propio con un objeto
específico.
La terminología se propone dar cuenta de cómo el conocimiento especializado se estructura en
unidades conceptuales y denominativas que forman parte de un sistema de expresión y la
comunicación especializada.
Este objetivo no coincide con el que se propone la teoría lingüística: explicar la competencia
general de los hablantes y las reglas de su actuación lingüística
La traducción intenta explicar el proceso traductor, caracterizar los múltiples y variados elementos
que lo constituyen, explorar las complejas interrelaciones entre todos esos elementos y encontrar las
reglas que subyacen a este proceso, diferenciando las que se producen con independencia de las
lenguas, y las que dependen de ellas.
Los campos transdisciplinares trascienden un campo de saber para constituir o estar presentes en
todos los ámbitos del saber o en muchos de ellos
no existe materia especializada alguna sin terminología
la traducción como proceso puede darse en todos y en cada uno de los campos de
conocimiento, tanto generales como especializados.
Campo interdisciplinario Un ámbito interdisciplinario construido por intersección de elementos
procedentes de disciplinas distintas es necesariamente multidimensional. Cada una de las materias
que lo configuran puede conformarse como en el punto de partida del análisis del objeto
multidisciplinar.
Lezione 2
Las unidades terminológicas son unidades específicas de un ámbito especializado.
El grado de especialización de los textos hace variar la densidad terminológica: significa que ha
mayor nivel de especialización y por lo tanto un mayor espesor terminológico. Cada unidad
terminológica corresponde a un nudo cognitivo dentro de un campo de especialidad, y el conjunto
de dichos nudos, conectados por relaciones especificas (causa-efecto, todo-parte, contigüidad,
anterioridad- posterioridad, etc.) constituye la representación conceptual de dicha especialidad.
Sirven para la transmisión de conocimiento, es decir para la comunicación. La terminología, sea
cual fuere su temática o el contexto en que se produce, cumple sistemáticamente dos funciones: la
función de representar el conocimiento, siempre especializado, y la de transmitirlo.
Trabajo descriptivo
En el caso del trabajo descriptivo los términos son unidades de doble función, representativa y
comunicativa. Desde el punto de vista de su capacidad de representación, permiten referirse a una
realidad especializad, que asume distintos niveles de especialización, no siempre homogénea, ni
siquiera dentro del pensamiento científico. Desde el punto de vista de su capacidad de transferencia,
las unidades permiten la comunicación a diferentes niveles, que de mayor a menor grado de
especialización serían los siguientes:
Entre especialistas,
De especialista a aprendiz de especialidad,
Entre especialista o mediador comunicativo y público en general (se da sobre todo en todos
los documentales sobre los animales, que son divulgativos, pero no son a nivel tan denso)
En el caso del trabajo prescriptivo, los términos son también unidades de doble función que
denominan una realidad homogénea y voluntariamente establecida, construida sobre la base del
consenso (y pues, en cierta medida, "ficticia"); y desde el punto de vista de la transferencia permiten
denominar interlingüísticamente dicha realidad construida a partir de un segundo consenso sobre las
formas de equivalencia. Es en este contexto que los principios de univocidad y monosemia de las
unidades terminológicas alcanzan su sentido pleno. La comunicación que permite esta terminología
se reduce a un único registro establecido también sobre la base del consenso.
Interrelación entre terminología y traducción
Los lenguajes de especialidad son los instrumentos básicos de comunicación entre los especialistas
y la terminología, su elemento más importante para precisar cognitivamente su sistema de
denominación. Con la terminología, además de ordenar el pensamiento, los especialistas transfieren
el conocimiento sobre una materia, en una o más lenguas. La terminología es la base tanto de la
representación conceptual de una especialidad como de la comunicación entre especialistas.
En este esquema, el traductor especializado, actuando de mediador, se convierte de hecho en una
especie de especialista (conocer el tema a fondo) y debe actuar como tal en la selección de los
términos.
La terminología, con excepción de casos muy particulares, solo es necesaria para la traducción
especializada.
Caracterización de la comunicación especializada
La comunicación especializada se caracteriza por tres elementos:
1. el primero, la especificidad del tema y de su perspectiva cognitiva (el tema de que trata es
especializado y el texto vehicula un conocimiento especializado sobre la realidad);
2. el segundo, los interlocutores (sus usuarios son especialistas de una materia específica, y por
lo tanto, poseen unos conocimientos sobre la materia en cuestión que han aprendido al ritmo
de aprendizaje de la especialidad);
3. el tercero, la terminología, ya que el conocimiento especializado se materializa
lingüísticamente sobre todo en los términos, y por ello, los textos especializados tienen una
densidad terminológica progresivamente creciente a medida que aumenta su nivel de
especialidad.
En este esquema, un traductor actúa de mediador entre dos interlocutores naturales. Y para
representar adecuadamente su función, debe ponerse en la piel del que emite el mensaje y asumir
sus mismas competencias. Asumir sus competencias, tanto en lo que se refiere a conocimientos
como a habilidades, presupone:
conocer la materia que traduce (porque el emisor conoce el tema del que habla)
saber expresarla precisa y adecuadamente y
hacerlo como lo haría espontáneamente un hablante nativo de una lengua.
La traducción necesita la terminología
TERMINOLOGÍA Y TRADUCCIÓN: UNA NECESIDAD UNIDIRECCIONAL
La relación unilateral entre la terminología y la traducción se da en una doble vertiente:
1. En la vertiente teórica de la traducción: la terminología es necesaria para dar cuenta del
proceso mismo de traducción porque la especialización cognitiva es una de las condiciones
que debe poseer el traductor especializado, su conocimiento del ámbito de trabajo no puede
ser general, sino sesgado especializadamente.
2. En la vertiente aplicada de la traducción y en la propia actividad traductora: la terminología
es absolutamente necesaria para resolver cuestiones prácticas de traducción, siempre que se
trate de traducción especializada, como es la selección de las piezas léxicas especializadas
convenientes para el ámbito en cuestión.
Podemos distinguir de forma puntual entre dos conceptos de especialización:
1. La especialización por temática (el tema de una determinada comunicación es el punto que
determina su carácter de texto especializado)
2. La especialización por las “características especiales” en que se desarrolla el intercambio de
información.
No es sencillo identificar un texto especializado exclusivamente por la temática o por las
situaciones en que se produce, por tres razones:
1. Porque las actividades cotidianas de la mayoría de los individuos se desenvuelven siempre
en ámbitos especializados, aunque ese carácter cotidiano favorezca que la especialización
pase desapercibida.
2. Porque se da un trasvase permanente entre la vida común y la especializada con la
consiguiente aparición de dos fenómenos contrapuestos en el léxico que se utiliza para
referirse a la realidad: el traslado de unidades de, léxico general al especializado
(terminologización) y el traslado de términos especializados al general (banalización).
3. Porque un tema puede tratarse a distintos niveles de abstracción, con distintos propósitos
comunicativos, en distintas situaciones de comunicación y para distintas funciones
lingüísticas. Y no en todos los casos resulta ser un texto especializado.