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Demanda Peñalva Adrian

Se interpone una demanda ordinaria por un accidente de trabajo, reclamando el pago de prestaciones por disminución de capacidad laboral contra la ART demandada, tras agotar la vía administrativa sin acuerdo. Se plantea la inconstitucionalidad del artículo 16 de la Resolución 298/2017 de la SRT, argumentando que impone un plazo de caducidad que vulnera derechos constitucionales y no se ajusta a la normativa vigente. Se solicita que se dicte sentencia con la actualización del crédito laboral correspondiente.

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Demanda Peñalva Adrian

Se interpone una demanda ordinaria por un accidente de trabajo, reclamando el pago de prestaciones por disminución de capacidad laboral contra la ART demandada, tras agotar la vía administrativa sin acuerdo. Se plantea la inconstitucionalidad del artículo 16 de la Resolución 298/2017 de la SRT, argumentando que impone un plazo de caducidad que vulnera derechos constitucionales y no se ajusta a la normativa vigente. Se solicita que se dicte sentencia con la actualización del crédito laboral correspondiente.

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INTERPONE DEMANDA ORDINARIA POR ACCIDENTE DE TRABAJO

- ACREDITA AGOTAMIENTO DE LA VÍA ADMINISTRATIVA LEY


27.348 - PLANTEA INCONSTITUCIONALIDAD DEL ART. 16 DE LA
RESOLUCIÓN 298/2017 DE LA SRT - OFRECE PRUEBA - SOLICITA SE
DICTE SENTENCIA CON ACTUALIZACIÓN DEL CRÉDITO
LABORAL. -

Sr. Juez:

AGUSTINA PANETTA, abogada inscripta al T° 142 F°572


del C.P.A.C.F., (email agustinapanetta19@[Link], domicilio electrónico
27381487151) TE 1167611938, constituyendo domicilio procesal en la calle Av.
Corrientes 980, 2° "A", Ciudad Autónoma de Buenos Aires,, a V.S.,
respetuosamente me presento y digo:

I.- PERSONERIA

Que tal como lo acredito con la carta poder que se adjunta en


original, soy apoderado del Sr. Peñalva, Adrian Gustavo, DNI: 24240013, CUIL
20-24240013-6, nacido el 25/11/1975 , de nacionalidad argentina, estado civil
casado, con domicilio real en la calle Marco Avellaneda N°6058, Rafael Calzada
Almirante Brown con facultades para que lo represente en estas actuaciones.-.

II.- OBJETO.

Que venimos a promover demanda ordinaria por el accidente de


trabajo ocurrido al actor, contra PROVINCIA ASEGURADORA DE RIESGOS
DEL TRABAJO S.A.. con domicilio real en la calle Carlos Pellegrini 91, CABA,
persiguiendo el pago de las prestaciones de la ley 24.557, 26.773 y 27.348 por la
disminución de la capacidad laborativa que porta.

La suma estimada provisoriamente y que reclamo de la ART

1
demandada en autos, asciende a la suma de $17.420.146,14 (PESOS
DIECISIETE MILLONES CUATROCIENTOS VEINTE MIL CIENTO
CUARENTA y SEIS CON CATORCE CENTAVOS) o lo que en más o en
menos resulte de la prueba a producirse en modo especial de la pericial médica y
contable, intereses, costas del juicio y actualización por el Índice Ripte.

III.- INSTANCIA ADMINISTRATIVA:

Conforme se acredita con la copia del expte. administrativo N°


el expediente 625294/23, se ha dado por cumplida la etapa de instancia
administrativa previa prevista en al Ley 27.348 y normas complementarias, sin
posibilidad de acuerdo.-

IV.- PLANTEA INCONSTITUCIONALIDAD DEL ART.


16 SEGUNDO PÁRRAFO DE LA RESOLUCIÓN 298/2017 DE LA SRT -
SOLICITA HABILITACIÓN DE LA VÍA JUDICIAL. -

Que, en fecha 17/07/2024, el Titular del Servicio de


Homologación de la Comisión Médica Jurisdiccional N° 10 emitió a disposición
de clausura del expediente administrativo 625294/23 en el cual se ha determinado
que el actor no posee incapacidad física por el accidente que se reclama en esta
litis. Que, en fecha 08/08/2024, esta parte interpuso recurso de apelación ante la
justicia ordinaria en sede administrativa, conforme la normativa procedimental
vigente. En fecha 12/08/2024 la comisión médica declaró desierto el recurso, por
haber presentado de manera "extemporánea". Comprenderá V.S. que ésta parte
presentó el recurso sólo 2 días después de la fecha perentoria establecida por la
regulación de la SRT, lo que torna un excesivo rigor formal por parte de la CMJ
respecto de la presentación del mismo, que conculca y atropella derechos
constitucionales.

Como primera medida, cabe poner de manifiesto que esta la

2
actora se sometió al procedimiento administrativo previo instituido por el art. 1 de
la ley 27.348.

Así, en autos “OVIEDO, Carlos Ruben c/ ASOCIART S.A.


ASEGURADORA DE RIESGOS DEL TRABAJO s/ Otros Reclamos” EXPTE.
NRO. CNT 46486/2022/CA1, la Sala V de la Excma. Cámara Nacional de
Apelaciones del Trabajo, en el voto mayoritario del Dr. Gabriel de Vedia, el juez
ha dicho en relación al procedimiento administrativo previo instituido por la ley
27.348: "(...) Sin embargo ello, esta parte cuestiona la validez constitucional que
debe otorgarse a los trámites administrativos previos como requisito de
habilitación de instancia judicial, máxime cuando en el caso particular la
instrumentación de este tipo de recursos impide la habilitación de la instancia
judicial consagrada en los instrumentos internacionales incorporados a nuestro
plexo normativo en la misma forma en que se inscribe nuestra Constitución
Nacional. No puede olvidarse que aquí se trata de un recurso que, en los términos
de la norma citada, se presenta en relación y con efecto suspensivo. Por otro
lado, aun si se pretendiera comparar en forma análoga este régimen con el
trámite previo ante el Seclo o, incluso, con la ley de mediación, no puede
olvidarse que dichos sistemas justificaron su introducción en la búsqueda de un
procedimiento ventajoso para las partes que permitiera la solución de conflictos,
pero en modo alguno ello generó al trabajador restricciones para peticionar
ante las autoridades judiciales. En tanto está fuera de discusión que la actora
transitó la instancia administrativa previa ante comisiones médicas, es decir que
agotó la vía referida, debido al accidente de trabajo sufrido y en base a la
protección sistémica de la reparación de los daños sufridos, las actuaciones
administrativas no pueden finiquitar el derecho que asiste al trabajador no sólo
en los plazos previstos por el art. 44 LRT sino por las disposiciones del art. 22
LRT: “Hasta la declaración del carácter definitivo de la incapacidad y a
solicitud del obligado al pago de las prestaciones o del damnificado, las
comisiones médicas efectuaran nuevos exámenes para revisar el carácter y grado
de incapacidad anteriormente reconocidos”, norma vigente que no fue
modificada por la ley complementaria 27.348 (....)".

En ese mismo sentido, y respecto de la conculcación de derechos


también ha dicho: "(...) Sin embargo, cabe destacar que la cosa juzgada

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administrativa sólo implica una limitación, para que la propia administración,
revoque, modifique o sustituya el acto, y, no impide que el acto sea impugnado
y/o eventualmente anulado en sede judicial (cfr. A. Gordillo, “Tratado de
Derecho Administrativo, Tº III, El acto administrativo, Bs. As. 2004, Edición de
Fundación de Derecho Administrativo”). Sostener lo contrario, entra en
contradicción con el principio de irrenunciabilidad que rige la materia laboral
(cfr. art. 12 LCT, art. 12 CCyCN y art. 11 LRT), que son normas de orden
público indisponible para las partes o para el juzgador, por cuanto justamente
lo que se encuentra en discusión es la existencia o no de un grado incapacitante
que puede afectar al reclamante y que, de otra forma, sería de imposible
reparación ulterior. (...)".

Es importante señalar que la normativa establecida en el artículo


2 de la Ley 27.348 no establece plazos perentorios para la presentación de
recursos. Dado que esta ley actúa como complemento de la Ley 24.557, debe
ajustarse a los plazos estipulados en la ley principal, específicamente los
mencionados en el artículo 44 de la LRT.
Además, no se puede exigir que la Superintendencia de Riesgos
del Trabajo reemplace o modifique esta normativa mediante las funciones
limitadas otorgadas por el artículo 3 de la Ley 27.348. Primero, porque dicha
delegación es cuestionable e inapropiada desde una perspectiva constitucional si
se trata de alterar el marco normativo; y segundo, porque el “dictado de normas de
procedimiento para la actuación ante las comisiones médicas jurisdiccionales y la
comisión médica central” – tal como lo indica la norma – claramente no incluye la
introducción de plazos procesales que difieran del régimen general aplicable.

Por lo tanto, las resoluciones administrativas emitidas por la


SRT para regular el funcionamiento de las comisiones médicas no pueden exceder
lo dispuesto por la normativa que buscan regular.

Además, dado que la legislación sobre riesgos de trabajo es de


carácter general, su aprobación corresponde al Congreso Nacional, mientras que la
aplicación de la ley principal es competencia exclusiva de las provincias que
integran la Nación. El artículo 4 de la ley invita a las provincias a adherir al
sistema implementado, lo que implica una delegación explícita a la jurisdicción
administrativa nacional, reservándose para ellas la aplicación basada en la
4
normativa local que se dicte a tal efecto.

Volviendo con el citado fallo "Oviedo", respecto del plazo de


caducidad de 15 días hábiles, a riesgo de caer en un excesivo uso de la
transcripción de dicho fallo, considero que es muy ilustrativo y pertinente, dado la
brillante argumentación y exposición de las garantías constitucionales que vulnera
dicha resolución a mi mandante: la garantía constitucional de acceso a la
justicia y tutela judicial efectiva (art. 18 CN) de la actora que conculca el art.
16 de la res. 298/17, por cuanto establece un modo de caducidad que no está
previsto en la ley de riesgos del trabajo. Así, en dicho fallo se ha dicho : "(...) Por
ello es que de modo alguno puede considerarse a la SRT -órgano dependiente
del poder administrador- habilitada a imprimir un plazo de caducidad -a nivel
nacional- de 15 días (art. 16 res. 298/17 SRT) que impida el acceso a la
jurisdicción, en contrario -incluso- a lo dispuesto por el propio art. 2 de la ley
27.348 que es la norma que pretende reglar. Esto demuestra la intención del
poder administrador de restringir la vía recursiva, obstruyendo la misma, y por
fuera de lo previsto por el legislador en la norma complementaria de la ley
especial. Digo esto porque si el trabajador no interpone su recurso mediante
formulario preimpreso ante el poder administrador en el exiguo plazo de 15 días,
el derecho del trabajador accidentado/lesionado se extingue, conformándose así
el efecto de la caducidad que dispone el art. 2566 del Código Civil y Comercial.
Lo expuesto, además, afecta el instituto de la prescripción en tanto violenta el
plazo referido del art. 44 LRT así como también el del art. 257 y 258 LCT por
cuanto además de contrariar los plazos de la ley de fondo, a los fines
interruptivos de la prescripción basta con una presentación judicial (cfr. art.
2546 CCyCN) pero a los fines de la caducidad los plazos no se suspenden ni se
interrumpen, excepto que exista una disposición legal en contrario (cfr. art.
2567 CCyCN). Es decir que la petición que nos ocupa si bien interrumpió el plazo
prescriptivo de la acción -conforme el Código Civil y Comercial de la Nación-, el
derecho del actor se ve aniquilado por efectos de la caducidad por falta de
presentación administrativa dentro del exiguo plazo de 15 días, que como bien
apunta la magistrada de grado, es inferior incluso al fijado por el último párrafo
del art. 25 de la ley 19.549 para impugnar los actos administrativos estatales.
Esto demuestra una inconsistencia jurídica, por lo que en modo alguno puede
interpretarse que las disposiciones del art. 3 de la ley 27.348 autorizan a la SRT a

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restringir los plazos previstos por la ley de fondo. Justamente por tratarse de un
plazo de caducidad administrativa -que apunta a proteger los derechos del
administrado y no a utilizarla en su contra- es que no puede interpretarse
antojadizamente como si fuera un plazo procesal dictado por autoridad
competente, por cuanto, como dije previamente, ello es materia exclusiva del
Congreso Nacional que, en el caso de la Capital Federal de la Nación, actúa
como autoridad legislativa local en materia de competencia de los tribunales
nacionales o en materia procesal. En otro orden, tampoco puede imponerse al
justiciable una actividad que la propia ley adjetiva no exige, pues ello implicaría
incurrir en una delegación no prevista por la norma a reglar (doctrina sostenida
por la CSJN en Fallos: 342:741). Nótese que esto es lo que ocurre con la
redacción del art. 16 de la res. 298/17. En concreto, el exiguo plazo de 15 días
fijados por la res. 298/17 SRT, al ser un plazo de caducidad en materia laboral,
colisiona con el régimen de contrato de trabajo y exorbita la funciones
reglamentarias de la norma que pretende pautar, no sólo porque lo hace en
perjuicio del trabajador (sujeto de preferente tutela) y en favor del poder
administrador sin justificación alguna, sino porque además contraviene el
principio protectorio, la disposición del art. 259 LCT, impide el acceso a la
justicia y la tutela judicial efectiva en flagrante contradicción de lógica jurídica y
trasgrede facultades propias del Congreso de la Nación Argentina, violentando el
régimen federal y por tanto la Constitución Nacional (art. 14 bis, 18, 31 y 75 inc.
12 Constitución Nacional) y los Tratados Internacionales de Derechos
Humanos2. La redacción de este artículo -sin adentrarme en la redacción de los
siguientes que componen la res. administrativa- no sólo trastoca los plazos
prescriptivos previsto por la legislación de fondo -LRT-, sino que indirectamente
vuelve la exigüidad del plazo en contra del administrado y no en su favor en tanto
impide la apertura de la instancia administrativa en detrimento del mismo. Esto
genera no sólo la modificación indebida de una norma de rango superior,
inadmisible por desnaturalizarla, sino que además se introduce por vía
reglamentaria, un plazo de caducidad conveniente a la autoridad administrativa y
aleatorio, cuya finalidad es impedir las demandas judiciales siendo su objetivo
final eximir a las ART de su obligación legal, circunstancia que se verifica
perfectamente en el caso de marras de seguir dicho criterio. Por ello, conforme
los términos normados por el art. 2568 CCyCN debe entenderse nula la
resolución administrativa que establece un plazo de caducidad que hace

6
excesivamente difícil a una de las partes el cumplimiento del acto requerido
para el mantenimiento del derecho o que implica un fraude a las disposiciones
legales relativas a la prescripción, por contrariar el orden público de protección.
Aun de no compartirse este criterio, resulta palmaria la inconstitucionalidad de
la resolución administrativa analizada por violentar la sistemática laboral, el
acceso a la jurisdicción y contrariar una disposición legal de rango superior. En
la medida que la contradicción surge de la mera comparación de las cadenas
textuales sin necesidad de intervención de ningún elemento de prueba o
circunstancia externa, la constitucionalidad puede y debe ser declarada aún de
oficio. De lo contrario -resolver en función de la caducidad del derecho-
determinaría el aniquilamiento del derecho del trabajador a peticionar una
instancia revisora y la pérdida de su derecho indemnizatorio que repare un
daño sufrido en su persona. Entiendo que no puede cercenarse -por vía de
caducidad administrativa- la ocurrencia del actor ante sede judicial a fin de
someterse a la revisión médica de un experto designado de oficio que evalúe
una posible incapacidad psicofísica, dictamen que por otro lado es eficiente,
bilateral y con garantías constitucionales para ambas partes. Sobre todo, luego
de lo decidido recientemente por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el
caso “Pogonza, Jonathan J. c/Galeno ART S.A.” (sentencia del 2/9/2021 –ver en
particular, considerando 10º-) al sostener que la atribución de facultades
jurisdiccionales a órganos administrativos sólo resulta legítima y constitucional
si se le asegura al administrado la revisión judicial plena, en remisión al
precedente “Fernandez Arias”. Por lo demás, también es doctrina de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación que los jueces deben actuar con suma cautela
cuando deciden cuestiones que conducen a la denegación de prestaciones de
carácter alimentario, pues en la interpretación de las leyes “el rigor de los
razonamientos lógicos debe ceder ante la necesidad de no desnaturalizar los fines
que las inspiran” (CSJN “Vera Barros Rita E. C/ Est. Nac. Armada Argentina”
sent. del 14/12/94). La exégesis de la ley requiere de la máxima prudencia y
cuidar que la inteligencia que se le asigne no lleve a la pérdida de un derecho, o
que el excesivo rigor formal de los razonamientos desnaturalice el espíritu que ha
inspirado su sanción (Fallos: 307:1018 y sus citas y 315:158). Ello por cuanto el
derecho a ser escuchado por un órgano judicial incluye no sólo el acceso
irrestricto a la jurisdicción sino también una tutela judicial de los derechos del
justiciable que debe ser efectiva en cuanto a la oportunidad de resolución

7
definitiva de la cuestión sometida al conocimiento del juzgador, tal como lo
reconocen los tratados internacionales con jerarquía constitucional a partir de
1994 (cfr. Convención Americana sobre Derechos Humanos en sus artículos 8 y
25.2.a y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en su artículo
14.1) (CSJN. Fallos: 337:530, 06/05/2014). Frente a ello y en el entendimiento
que la presente causa judicial debe ser canalizada con la amplitud que las
garantías constitucionales de la tutela judicial efectiva imponen, no corresponde
admitir ninguna objeción a la acción intentada, sobre todo, reitero, por lo
expresado por la Corte recientemente y que fuera transcripta en sus partes
pertinentes (...)".

En idéntico sentido, la Sala IV de la Excma. Cámara Nacional


de Apelaciones del Trabajo, en el voto mayoritario de la Dra. Silvia Pinto
Varela se ha pronunciado declarando la invalidez constitucional del art. 16
segundo párrafo de la Resolución 298/17 de la SRT, en autos "CAUSA Nº
46669/2022/CA1 “PINEDA, ROBERTO NICANOR C/ FEDERACIÓN
PATRONAL SEGUROS SA S/ ACCIDENTE – LEY ESPECIAL”. En dicho
fallo, se ha dicho: "(...) Asimismo, otra cuestión a dilucidar es la que gira en
torno al plazo para la presentación de los recursos. En verdad, la ley 27348 nada
dice al respecto. Lo único que establece, en su artículo 3ro, segundo párrafo, es
que “La Superintendencia de Riesgos del Trabajo dictará las normas del
procedimiento de actuación ante las comisiones médicas jurisdiccionales y la
Comisión Médica Central”. Cabe señalar, al respecto -a la luz del art. 76 de la
CN- que el legislador incurre en una dudosa delegación hacia la SRT en lo que
hace al procedimiento, facultando de este modo a que el funcionario que preside
dicho organismo reglamente el texto de una norma legal (repárese en que la ley
se limita a referirse a la interposición del recurso). Esta función fue ejercida
mediante la Resolución 298/17. Si leemos el texto del art. 16 de dicha resolución,
podemos observar que el funcionario administrativo entiende que dentro de las
facultades que le fueron delegadas está la de fijar cuál es el plazo para interponer
los recursos para acceder a la jurisdicción y , a tal efecto, impone uno harto
exiguo que no tiene apoyo en ninguna pauta objetiva ni se compadece con la
trascendencia de los derechos en debate: 15 días. A su vez, si no se deduce el
recurso en dicho plazo, se establece que habrá “cosa juzgada administrativa” en
los términos del art. 15 LCT. Ahora bien, este aspecto de la resolución 298/17

8
que impone dicho plazo a los que está sometida la Justicia del Trabajo para
poder revisar lo resuelto por los órganos administrativos, constituye un exceso
reglamentario que afecta el principio básico consagrado en el art. 14 y 28 de la
Constitución Nacional al carecer de razonabilidad. Máxime cuando, se reitera,
dicho lapso es harto breve en función de la naturaleza de los reclamos, en los
que está en juego el acceso a la jurisdicción por parte de una persona
trabajadora que aduce haber sufrido un daño en su salud y trae consigo la
existencia de “cosa juzgada administrativa” en los términos del art. 15 de la
LCT . Ello, además afecta el cumplimiento de las exigencias de normas de
rango constitucional antes mencionadas acerca del derecho de toda persona a
ser oída por un juez o tribunal competente (art. 75 inc. 22 CN). En definitiva,
vulnera la garantía constitucional de acceso a la justicia y tutela judicial
efectiva (art. 18 CN)... (...) .En este contexto, a juicio de la mayoría de esta Sala,
el art. 16 de la resolución citada, en cuanto dispone en su segundo párrafo la
exigencia de que los recursos se presenten dentro de los quince días de
notificado el acto que emana del Servicio de Homologación, violenta garantías
constitucionales. Por ende, cabe declarar su invalidez constitucional (...)."

No obstante, incluso asumiendo la validez constitucional de un


procedimiento administrativo previo obligatorio, según la doctrina establecida en
el caso “Burghi”, es necesario analizar si el sistema en cuestión garantiza una
“revisión judicial completa”. Esto es especialmente relevante considerando que
estamos tratando con un reclamo en el que el trabajador, Peñalva Adrian, ha
experimentado un deterioro en su salud física y mental debido a las tareas
realizadas. La mencionada revisión judicial completa es crucial para asegurar que
se cumplan los requisitos establecidos por normas de rango constitucional. En este
sentido, el Pacto de San José de Costa Rica, que tiene jerarquía constitucional
según el artículo 75, inciso 22, de la Constitución Nacional, en su artículo 8.1,
establece que “Toda persona tiene derecho a ser escuchada, con las debidas
garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente,
independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley... para la
determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de
cualquier otro carácter...”. De manera similar, el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, en su artículo 14, afirma que “toda persona tendrá derecho a
ser escuchada públicamente y con las debidas garantías por un tribunal

9
competente, independiente e imparcial, establecido por la ley... para la
determinación de sus derechos u obligaciones de carácter civil...”.

En relación con esto, el Fiscal en el caso “Burghi” subraya que


es fundamental para la validez de cualquier sistema contar con una “revisión
judicial efectiva”; y añade que, aunque la Ley 27.348 utiliza el término “recurso”,
“no hay indicios de que este recurso no deba ser completo, con la posibilidad de
un proceso de cognición exhaustivo y la presentación de pruebas, tal como se
interpretó que debían ser las vías de revisión similares...”. Además, el dictamen
señala que “la posible laguna actual respecto al proceso judicial concreto posterior
deberá ser abordada por los jueces, partiendo de la premisa de ejercer las
potestades instructorias cuando sea necesario y con atención a la bilateralidad y al
derecho de defensa...”, de modo que se cumpliría con el “test de
constitucionalidad” mencionado.

No puede dejarse de lado la primacía de la verdad jurídica


objetiva -y en tal sentido, el principio de la primacía de la realidad derivado del
principio protectorio del derecho laboral-, incurriendo en un exceso ritual
manifiesto o formal, que la jurisprudencia de nuestra Corte Suprema de Justicia de
la Nación rechazó en numerosas oportunidades, expresando que los
pronunciamientos que ocultan la verdad jurídica objetiva por un exceso ritual
manifiesto vulneran la exigencia del adecuado servicio de la justicia que garantiza
el art. 18 de la Constitución Nacional (conf. Fallos 296:650; 238:550; 247:176;
250:642; 261:322; 276:368; 295:948; 299:208)

En virtud de todo lo expuesto, que solicito a V.S. declare la


inconstitucionalidad del art. 16 segundo párrafo de la resolución SRT N° 298/17 y
habilite la instancia judicial.

V.- HECHOS.

Que mi mandante ingresó a trabajar con fecha 07/01/2014 en


relación de dependencia jurídica, económica y laboral para la empresa

10
“TALLERES NAVALES DARSENA NORTE S A C I Y N”, prestando tareas
como operario de lunes a viernes de 07 a 16 hs. y habiendo percibido un Ingreso
Base Mensual anterior a la fecha del siniestro de $ 990.259,88.

En cuanto a los hechos que motivan las presentes actuaciones


cabe manifestar que en fecha 06/11/2023, aproximadamente a las 08.30 hs., mi
mandante se encontraba realizando sus tareas habituales, cuando tropezó y cayó
desde su propia altura, golpeándose con un fierro la parte izquierda del cuerpo.

Mi mandante padecio como producto del infortunio laboral


fractura de costillas izquierdas y traumatismo de codo izquierdo.

Puesto en conocimiento el empleador, éste dio intervención a


la Aseguradora de Riesgos del Trabajo, siendo derivado por intermedio y a cargo
de ésta al Centro médico “Sanatorio Bernal”.

Una vez en dicho establecimiento sanitario, el médico


interviniente realizó sendos exámenes físicos y diagnostico por imágenes,
calificando su lesión como fractura de costillas izquierdas, sin tener en cuenta el
traumatismo de codo izquierdo que sufrió al caer sobre su propia altura.

Mi mandante recibió un tratamiento parcializado y


deficitario, dado que la demandada intentó en todo momento minimizar las
lesiones que presentaba la actora, presionando para que éste aceptara el alta
médica de forma inmediata. La actora se negaba a aceptarla conforme, y pese a
ello finalmente la demandada le otorgó el alta médica de manera compulsiva a
pesar de que su tratamiento ameritaba ser continuado y, sin atender los dichos de
mi mandante cuando este, en varias oportunidades le manifestara que, todavía
presentaba intensos y agudos dolores en las zonas lesionadas producto del
infortunio laboral, impidiéndoles estos desarrollar su vida normalmente.

Asimismo, cabe mencionar que la actora frente al estado de


indefensión que padecíó, le produjo, no solo lesiones físicas, sino que también le
ocasionó trastornos psicológicos.

11
En efecto, cabe considerar que las secuelas físicas padecidas,
le han provocado a mi mandante una disminución de su capacidad de goce
individual, familiar, laboral, social y recreativo condicionando su vida, es decir,
empobreciendola.

Vale decir que dichas circunstancias señaladas le han


generado al sr/a Adrian Gustavo Peñalva recuerdos recurrentes e intrusos del
hecho con reexperimentacion constante de la vivencia.

De este modo, mi mandante posee dificultad para evitar los


sentimientos y pensamientos que la colocan nuevamente al suceso de la que fuera
víctima, razón por la cual, tal situaciones refleja la disminución en la esfera
psicológica, la cual persiste en la actualidad.

Por lo tanto, conforme lo enunciado a lo largo del libelo


evidencia a todas luces que la aseguradora ha colocado a mi mandante en una
situación de extrema vulnerabilidad y desamparo.-

Es necesario destacar que tanto la asistencia médica como los


controles efectuados fueron a cargo de la demandada: una clara muestra de la
aceptación de su responsabilidad.

La demandada, luego de otorgarle atención médica y


cuidados ambulatorios, le otorgó el alta médica a la actora en el día 22/11/2023.

Es dable destacar que lo ocurrido le impide desarrollar sus


tareas y su vida con normalidad, viéndose impedido de realizar esfuerzos físicos
de ningún tipo y llevar a cabo sus tareas habituales, generándole tal situación un
estado de stress y depresión crónica.

Ahora bien, que habiendo concurrido a la Comisión Médica


Jurisdiccional N° 10 de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, ha
determinado una incapacidad del 0 % de la total obrera, la que formalmente
impugnamos debido a que no ha tenido en cuenta la totalidad de las secuelas
producidas por el accidente objeto de autos.

12
Ello toda vez para sustentar el dictamen emitido, la
superintendencia no ha realizado estudio médico alguno al trabajador, basándose
solamente en una revisión ocular superficial, con mediciones basadas en
movimientos del trabajador a los que no llega sino por ser forzado por el
examinador, lo cual desnaturaliza los mismos.

Asimismo tampoco el trabajador ha tenido ningún tipo de


examen psíquico que permita afirmar la inexistencia de secuelas de dicho orden.

Por este motivo, es que solicito a V.S. se designe perito médico


a los fines de establecer el correcto porcentaje de incapacidad provocado por el
accidente, debiendo en tal caso efectuar los estudios médicos complementarios
que el perito estime correspondan, y asimismo teniendo en cuenta la afectación
psicológica que el mismo produjo en el actor.

Por todo lo expuesto y el daño sufrido se interpone el presente


recurso conforme lo establece el art. 2 de la Ley 27.348 a fin de reclamar las
indemnizaciones correspondientes.

VI.- FALTA DE OBJETIVIDAD RESPECTO A LA


HISTORIA CLÍNICA .-

Al respecto, esta parte considera reprochable dar plena


convicción probatoria a las lesiones señaladas en la historia clínica -
proporcionada por la misma aseguradora- toda vez que es la misma ART quien
elabora sus propios informes a través de sus prestadores contratados.

En este sentido, resulta evidente que la ART no solo es quien


elabora sus propios informes sino también quien efectua las altas tempranas a los
trabajadores damnificados.

Por lo tanto, se refleja a todas luces que la propia

13
aseguradora acciona de manera TEMERARIA y MALICIOSA, toda vez que
es la misma quien tiene un interes en proporcionar el tratamiento limitado en
el tiempo a los efectos de abaratar costos con el objeto de minimizar la
gravedad de las lesiones resultantes de los infortunios laborales denunciados.

Es decir, el vil objetivo de la aseguradora yace en eludir


el tratamiento de un trabajador, o bien, de otorgarle la menor cantidad de
prestaciones posibles, ya que de esa forma reducen costos , razón por la cual
las ART fundamentan en estos tipos de informes, netamente subjetivos y
parciales a favor de ellas mismas.

VII.- SEGUNDO AGRAVIO: RESPECTO A LA


INCAPACIDAD PSICOLÓGICA RECLAMADA.-

Respecto a la incapacidad psicológica reclamada, vale poner


en conocimiento a V.S., que el Sistema de Comisiones Médicas se encuentra muy
delimitado en relación al reclamo por la incapacidad psicológica padecida por el
trabajador como consecuencia del infortunio laboral.
Esto es, dado que la denuncia de siniestro es efectuada por la
empleadora quien de manera acotada menciona la descripción del hecho, por lo
que, evidentemente la secuelas psicológicos no se hallarían denunciadas.
Ahora bien, no resulta de más decir que, no existe planilla o
formulario alguno donde permita al trabajador realizar el descargo oportuno, es
decir, no hay procedimiento válido en el cual esta parte se encontraría en situación
de añadir tal secuela denunciada.
Que a ello debemos adicionar que en la Audiencia de Vista
Médica celebrada en la Comisión Médica Jurisdiccional, unicamente es el experto
quien evalúa, por ende, el mismo es el facultado a fin de examinar solo las
lesiones que fueron tratadas por la ART.
Por este motivo, esta parte considera que la evaluación es
DEFICITARIA, ARBITRARIA Y SUBJETIVA, toda vez que, da por hecho que

14
los únicos miembros lesionados son los mencionados y tratados por la ART, como
así también, los consignados por los empleadores.
En igual sentido, al momento de la práctica resulta de vital
importancia mencionar que, dichos "profesionales del arte de curar" en infinidad
de oportunidades se niegan a ampliar los miembros traumatizados que, como
debiera saber V.S., y siendo de público y notorio conocimiento en la ciencia
médica, las lesiones presentadas por el trabajadora/a no solo son las manifestadas
al momento del accidente, sino que con el transcurso del tiempo se evidencia la
totalidad de las patologías consolidadas.
Vale señalar que en oportunidad de llevarse a cabo la
Audiencia de Vista Médica, el examen médico se limita al análisis de las
patologías denunciadas por la ASEGURADORA DE RIESGOS DE TRABAJO.
De este modo, sorprende que la denuncia realizada por la
ART aquí demandada sea valorada al momento de tomar la Vista Médica como
emitir el Dictamen Médico, la cual resulta ser ARBITRARIA, SUBJETIVA Y
PARCIAL.
Dicho esto, conforme a los hechos relatados, vale mencionar
que como consecuencia del infortunio de marras, el/la Sr/Sra Peñalva, Adrian
Gustavo ha presentado secuelas que hoy en día siguen de manifiesto en la esfera
psicológica de mi mandante.
Estas mismas se traducen en angustia y depresión al
relacionarse afectivamente con su círculo social.
Respecto a la vivencia con el infortunio de marras padecido,
sufre preocupación y emotividad al relatar dicho siniestro, es decir, el/la Sr/Sra
Peñalva, Adrian Gustavo presenta preocupación por las secuelas físicas que han
sido consecuencia del accidente de marras, las mismas se interpretan en ideas
depresivas como malestar psíquico y graves dificultades para conciliar el sueño.
Por lo tanto, el suscripto concluye que el accionante a partir
del infortunio de marras, ha sufrido un menoscabo considerable respecto a su
esfera psicológica.
En otras palabras, dicho evento traumático ha sido
15
potencialmente agravado dado que se ha tomado al mismo como una amenaza a la
integridad física, haciendo hincapié en las características subjetivas de miedo o
desamparo que puede desencadenar una respuesta psicológica de trauma con
consecuencias más o menos severas, con independencia de la gravedad objetiva
del hecho.
Por lo tanto, se puede considerar que cualquier accidente, si
se considera como “agresión externa”, de por sí es susceptible de desencadenar
una situación traumática y de acuerdo a la estructura de base del sujeto que lo
padece, sus consecuencias pueden ser más o menos graves.
El hecho acontecido se considera potencialmente traumático,
por su capacidad para provocar respuesta psicológica, por lo que el hecho de autos
es compatible con el concepto psicológico de trauma, entendido como un suceso
externo, sorpresivo y violento en la vida de una persona, caracterizado por su
intensidad, efecto desorganizador, la imposibilidad del sujeto para responder de
modo adaptativo y los efectos patógenos duraderos que provoca en la
organización psíquica, lo que constituye una experiencia traumática, que impacta
en forma abrupta y excesiva sobre la psiquis, provocando en el sujeto un shock
emocional.
Ahora bien, tales secuelas enunciadas a lo largo del presente
dan cuenta que el episodio de marras trajo en el sujeto que la vivencia en el
mundo externo es hostil, amenzante y peligroso
De esta manera, esta parte concluye que puede inferirse
razonablemente que el infortunio laboral ocurrido provoca
patologías psicológicos, es decir, se encuentra menoscabada la esfera psíquica de
el/la Sr/Sra Peñalva, Adrian Gustavo.
Es por ello que solicito que se dicte medida mejor proveer
a fin de que el perito designado realice una pericia médica acorde a la
seriedad del caso de autos
VIII.- TERCER AGRAVIO: IMPOSIBILIDAD DE
APELAR EL DICTAMEN MÉDICO.

El suscripto se agravia por cuanto, existe una falta de


precisión que me obliga a aclarar que mi parte debe apelar no es el "dictamen de
Comisión Médica" sino la "Resolucion de Clausura" dictada por el Servicio de
Homologación de la Comisión Médica de CABA.
16
Dicho esto, resulta de vital importancia poner en
conocimiento a V.S., que la única facultad procesalmente disponible para esta
parte es la apelación de la Disposición de Alcance Particular conforme la vía
recursiva prevista en el ART 2 Ley 27.348, Resolucion 298/17 SRT y el mismo
Art 3 de la Disposición de Clausura emanado del Titular del Servicio de
Homologación de la CM.
En cambio, respecto del Dictamen Médico, mi parte solo
cuenta con la posiblidad de solicitar la rectificación de errores materiales o
formales, o la revocación cuando pudiere existir contradicción entre su
fundamentación y la conclusión u omisión sobre alguna de las peticiones o
cuestiones planteadas que aleguen lo sustancial del dictamen.
Asimismo, se informa que el recurso de apelación solo podrá
ser interpuesto ante los actos administrativos emitidos por el Titular del Servicio
de Homologación que concluyan el presente procedimiento de acuerdo a lo
establecido en el art 16 de la Resolucion SRT 298/17, es decir, no es
procesalmente posible apelar el Dictamen Médico, el que solo puede ser objeto de
revocatoria o aclaratoria.
De este modo, lo que debe apelarse es el acto que pone fin al
procedimiento administrativo, como efectivamente se ha hecho en funcion de la
reglamentación procesal vigente.
En este sentido y en relación a lo mencionado respecto al
Dictamen Médico, se evidencia a todas luces que esta parte NO ha consentido el
mismo y, es por ello que ha interpuesto el presente recurso conforme lo establece
el art. 2 de la Ley 27.348.
Es decir, conforme al exceso de rigurosidad procesal
administrativa que faculta a las Comisiones Médicas, se ha traducido a una clara y
evidente violación de nuestros derechos consagrado en el art. 18 de la
Constitución Nacional - DEFENSA EN JUICIO-

IX.- CUARTO AGRAVIO: ESTUDIOS MÉDICOS


ARBITRARIOS - VIOLACIÓN AL PRINCIPIO DE BILATERALIDAD.-

17
Que habiendo concurrido a la Comisión Médica
Jurisdiccional N° 010 de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, ha
determinado una incapacidad del 0 % de la total obrera, la que formalmente
impugnamos debido a que no ha tenido en cuenta la totalidad de las secuelas
producidas por el accidente objeto de autos.
Ello toda vez para sustentar el dictamen emitido, la
superintendencia no ha realizado los estudios médicos acordes con la lesión
sufrida, basándose solamente en una revisión ocular superficial, con mediciones
basadas en movimientos del trabajador a los que no llega sino por ser forzado por
el examinador, lo cual desnaturaliza los mismos.
Asimismo tampoco el trabajador ha tenido ningún tipo de
examen psíquico que permita afirmar la inexistencia de secuelas de dicho orden.
Ahora bien, en primer lugar, es dable referir que el
diagnostico esgrimido se baso exclusivamente en las observaciones y examenes
medicos llevados a cabo por un profesional médico parcial, sin realizar ningún
tipo de estudio complementario que permitiera otorgarle un viso de legalidad a un
procedimiento administrativo por demás inconstitucional y por ende avasallador
de los derechos del trabajador.
En segundo lugar, cabe destacar que lo UNICOS estudios
acompañados en la instancia administrativa han sido efectuados en las clínicas y/o
prestadores contratados por la ART, los cuales, sorpresivamente son utilizados
como herramienta para merituar el porcentaje de incapacidad de mi mandante.
Es decir, resulta sumamente violatorio dar pleno valor
probatorio a los estudios acompañados por la Aseguradora demandada en estos
obrados cuando, cuando la misma tiene un interés legitimo en la cuestión
controvertida.
Por otro lado, no se debiera soslayar el lugar que ocupan los
profesionales "imparciales" de la Superintendencia de Riesgos de la Nación, -
como es de pùblico y notorio conocimientos- llevan a cabo el examen que tiene
lugar en la Audiencia de Vista Médica, por lo que se hallan vinculados a la
18
aseguradoras, quienes financian al organismo administrativo y, en definitiva
abonan sus sueldos, existiendo asi absoluta falta de objetividad de criterio,
extremo que resulta por demás lesivo del derecho de defensa del actor.
Asimismo, resulta preocupante que se considere que un
profesional médico de la Comisión Médica resulte ser un juzgador a la hora de
determinar el porcentaje de incapacidad de mi mandante, lo cual implica que el
derecho de mi mandante a recurrir ante un juez natural, se encuentre
violentamente vulnerado.
Por último, resulta de vital importancia recordarle a V.S. que
no se dió cumplimiento con la Resolución SRT Nro. 886-E/2017 "Protocolo de
estudios obligatorios mínimos para la Valoración del Daño Corporal y para la
Determinación de la Incapacidad".
Ahora bien, respecto a los estudios complementarios con el
objeto de valorar el daño psicologico que presenta mi mandante, vale decir que el
impacto en el psiquismo de los accidentes estará determinado por los recursos del
sujeto más allá de la magnitud del hecho acontecido.
Una batería que incluya diversas técnicas es la que mayor
información brinda para la determinación del impacto en el psiquismo de dichos
accidentes.
El daño psíquico puede adoptar dos formas en terminología
jurídica: Lesión psíquica y Secuela psíquica. Esta última se refiere a la
estabilización y consolidación de esos desajustes psicológicos. Para delimitar la
secuela psíquica debemos introducir un elemento cronológico ( más de 1 año
desde la exposición al evento dañoso) y valorar la intervención clínica realizada
(inexistente en el caso de autos).
La cristalización de la lesión y secuela psíquica suele
expresarse, desde el punto de vista psicopatológico, mediante la aparición de
rasgos desajustados en la personalidad de base que dificultan la adaptación del
sujeto a su entorno.
Debe quedar claro que no importa la intensidad del hecho,
sino el nivel de tolerancia que el sujeto tenga, y de esta manera no puede elaborar
19
dicha situación, sin la ayuda externa de un profesional de la salud mental.
En virtud de lo expuesto, en aras del principio de amplitud
probatoria que rige en los procesos de conocimiento, es que solicito se dicte
medida mejor proveer designando perito médico y psicólogo a los fines que
respondan los puntos de pericia ofrecidos y/o se designe perito médico legal a los
mismos fines y efectos.-

X.- PLANTEA INCONSTITUCIONALIDAD DE LA


LEY 27.348.-

Que en relación a la Ley 27.348 y sin perjuicio de lo


manifestado en el punto II respecto del cumplimiento de la instancia
administrativa previa, es que vengo por medio del presente a solicitar se declare la
inconstitucionalidad de dicha norma, por los fundamentos que a continuación
expongo:

I.- Falta de revisión amplia:

Que la existencia de un tramite administrativo solo se justifica


como una opción voluntaria del trabajador, y siempre debe ser garantizando la
posibilidad de una revisión judicial amplia.

La Ley 27.348 ratifica el procedimiento administrativo


obligatorio diseñado por el régimen precedente y que complementa, en
contradicción con la doctrina legal de la CSJN en los casos "Venialgo", "Castillo"
y "Obregon" que establecen que se debería poder recurrir al Juez Laboral
competente sin pasar por el procedimiento administrativo previo.

La doctrina sentada por nuestra CSJN en los casos antes


mencionados, ha dicho que la materia de accidentes de trabajo es de derecho
común y no federal y por tal motivo corresponde al Congreso legislar el
procedimiento en esta materia, ya que solo puede el establecer los contenidos
sustantivos del régimen de infortunios laborales.

20
Lo que si es posible admitir en cada jurisdicción provincial o de
la Ciudad de Buenos Aires, es algun régimen voluntario procesal designado por
las autoridades legislativas de cada provincia, para que en caso de diferencias
respecto a prestaciones entre los trabajadores y las aseguradoras, se emita un
dictamen que pueda ser revisado en forma amplia por la justicia laboral
competente, para el supuesto de ser cuestionado dentro den plazo razonable. LA
Ley 27.348 viola las reglas constitucionales en materia de poderes delegados por
las provincias al gobierno federal, repitiendo el error que cometía la Ley 24.557,
con su modificación por la ley 26.773, ya que mantiene las Comisiones Medicas
Jurisdiccionales y la Comisión Médica Central, y un órgano de homologación,
otorgándole funciones judiciales al resultar sus decisiones "cosa juzgada", sin
establecer el procedimiento ni requisitos que debe reunir el dictado de las mismas.

II) RIPTE. Art. 16:

Lo dispuesto en el arto 16 de la Ley 27.348 al incorporar la ley


26.773 el arto 17 bis, establece que: "Determinase que solo la compensaciones
adicionales de pago único, incorporadas al artículo 11 d1 la Ley 24.557 y sus
modificatorias, y los importes mínimos establecidos en el Decreto N° 1694/09, se
deberán incrementar conforme la variación del índice RIPTE (Remuneraciones
Imponibles Promedio de los Trabajadores Estables), desde ello de enero de 2010 y
hasta la fecha de la primera manifestación invalidante de la contingencia
considerando la última variación semestral del RIPTE de conformidad con la
metodología prevista en la Ley N° 26.417." Resulta evidente que al establecer la
aplicación del RIPTE solamente a los pagos únicos adicionales y a los importes
mínimos establecidos en el Decreto 1694/09, la normativa atacada contradice de
manera expresa lo dispuesto por la ley 26.773, impidiendo de modo
inconstitucional la finalidad de la norma, pues disminuye de manera significativa
la indemnización del trabajador.

El artículo 8 de la ley 26.773 (derogado por esta ley) establecía


que: "Los importes por incapacidad laboral permanente previsto en las normas que
integran el régimen de reparación, se ajustarán de manera general semestralmente
según la variación del índice RIPTE (Remuneraciones Imponibles Promedio de

21
los Trabajadores Estatales), publicado por la Secretaría de Seguridad Social del
Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social, a cuyo efecto dictará la
resolución pertinente fijando los nuevos valores y su lapso de vigencia." La norma
expresamente disponía que los importes por incapacidad se ajustarán de manera
"general" según el índice RIPTE, refiriéndose expresamente al total de la
prestación dineraria y no sólo a ciertos factores que la componen (como podría ser
el piso establecido por el Decreto 1694/09).

Todo lo expuesto resulta evidente teniendo en cuenta los


pronunciamientos de diversas Salas de la Cámara Nacional de Apelaciones del
Trabajo, dictados desde la sanción de la ley 26.773, los cuales han aplicado
reiteradamente la actualización del índice RIPTE a la prestación dineraria de los
artículos 14 y 15 de la ley 24.557. El simple cálculo aritmético demuestra que, de
aplicarse la formula dispuesta por la Ley 27.348, se estaría restringiendo notoria y
cuantitativamente la indemnización resultante, de manera totalmente irracional y
sin fundamento alguno, disminuyéndola de manera sustancial.

XI. SOLICITA SE DECLARE LA


INCONSTITUCIONALIDAD ART. 12, INC. 3, LEY 24.557. SE APLIQUE
ACTA N° 2764.

Por otro lado, resulta de gran importancia tener presente que con
anterioridad a la entrada en vigencia de la ley 27.348 la tasa de interés aplicable
era la establecida en el Acta CNAT N° 2658/17.

Ahora bien, con la entrada en vigencia de la ley 27.348 se establece


mediante su Art. 12, inc. 3 la aplicación de la tasa activa. Dicho artículo establece:
"(...) En caso de que las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo no pongan a
disposición el pago de la indemnización dentro del plazo debido, se aplicará un
interés equivalente al promedio de la tasa activa cartera general nominal anual
vencida a TREINTA (30) días del BANCO DE LA NACIÓN ARGENTINA, hasta
la efectiva cancelación, acumulándose los intereses al capital en forma semestral,
según lo establecido en el artículo 770 del Código Civil y Comercial de la Nación.

22
(...)”.

Sabido es que la tasa de interés prevista en el acta N° 2658/17 resulta


mucho más beneficiosa para el trabajador a comparación de la tasa activa.

De ello se desprende lo irrazonable de la norma (Art. 12) la cual


transgrede todos los principios jurídicos reconocidos al trabajador. Entre ellos,
encontramos el principio protectorio, el cual contiene tres reglas. La que aquí más
interesa es LA CONDICIÓN MÁS BENEFICIOSA, la cual significa que una
ley no puede modificar “empeorando” las situaciones del trabajador. Por ende,
las modificaciones deben ampliar y no disminuir derechos.

Queda demostrado entonces que el Art. 12 viola dicho principio. A


mayor ilustración de V.S., procedo a efectuar a continuación un ejemplo a través
del cual queda totalmente evidenciado el detrimento económico sufrido por los
acreedores como consecuencia de la aplicación de la tasa activa. A fin de efectuar
el ejemplo, se toma como base un capital de $100.000, a calcularse desde el
20.09.18 al 20.09.19. Véase la diferencia:

- TASA ACTIVA:
capital $100.000
intereses desde 20.09.18 al 20.09.2019
total intereses: $59.416,27

- TASA ACTIVA EFECTIVA ANUAL VENCIDA, CARTERA


GENERAL DIVERSA DEL BANCO NACIÓN - ACTA CNAT 2658:
capital $100.000
intereses desde 20.09.18 al 20.09.2019
total intereses: 79.811,42

Podrá ver V.S. la real diferencia existente entre una tasa y otra, en un
23
mismo periodo temporal, tomando como base el mismo monto de capital.
Queda entonces manifiestamente demostrado lo ilógico que resulta el
artículo en cuestión, toda vez que fija una tasa de interés que pone al trabajador en
peor situación que la que se encontraba anteriormente.
Quiza, para V.S. dicha disparidad no es de gran relevancia, pero le
garantizo que para un trabajador cuyo ingreso mensual solo le alcanza para vivir a
diario dignamente, dicha diferencia monetaria adquiere un notable significado, y
V.S. debe velar por ello.
Tampoco debe olvidarse el principio de progresividad que rige esta
materia, el cual apunta a que las garantías constitucionales de los trabajadores en
virtud de la protección establecida en el art. 14 bis, CN, no se vean condicionadas
por eventuales normas regresivas que atenten contra el orden público laboral.
Dicho principio impone por un lado el deber de que ante cada cambio normativo
en materia laboral, se vaya progresivamente ampliando el nivel de tutela y no
se disminuya; y por otra parte, implica la recuperación de los derechos de los
trabajadores, reformando la legislación, incorporando mayores beneficios
laborales en las leyes y compatibilizando la jurisprudencia con los principios y
garantías de carácter de protectorio.
En virtud de lo expuesto, ha quedado demostrado a través del presente
que la tasa de interés fijada en el inciso 3 del Art. 12 de la ley 24.557 produce un
deterioro notable en la situación económica de mi mandante, quien ve reducida la
indemnización a él reconocida - sin perjuicio de la desvalorización económica que
de por sí sufre Argentina - como así también ha quedado demostrado que dicho
artículo contradice los principios imperantes en la esfera laboral.
Todo lo dicho por esta parte no puede resultar ajeno a la esfera de
conocimiento de V.S., más aun teniendo en cuenta lo resuelto por la CNAT
mediante ACTA N° 2764. Es por ello que solicito a V.S. declare la
inconstitucionalidad del inciso 3 del Art. 12 de la ley 24.557 y, en consecuencia,
ordene la aplicación del ACTA N° 2764.-
A través de dicha acta, la Cámara Nacional de Apelaciones del
Trabajo ha resuelto mantener las tasas de interés establecidas en las Actas CNAT

24
Nros. 2601/14, 2630/16 y 2658/17, con capitalización anual desde la fecha de
notificación de traslado de la demanda.
Han arribado a tal resolución luego de un arduo debate sobre el difícil
contexto económico que atraviesa nuestro país y, todo lo que ello conlleva, entre
otras cosas la desvalorización de la moneda. Todo lo cual no escapará del
conocimiento de S.S..
Surge del propio texto de dicho acuerdo que "la aplicación de las tasas
oficiales sobre el capital nominal de los créditos reconocidos no permiten cubrir,
en definitiva, la desvalorización monetaria y los componentes moratorio y
compensatorio requeridos. Dichas tasas, ya sea por su fijación anticipada a una
realidad que las superó o por su pretensión de no influir en la expectativa
inflacionaria, se exhiben como tasas “subsidiadas” de hecho. Cualquier caso
testigo que fuimos analizando permite observar que los índices de actualización
superan el resultado de las tasas que venimos aplicando tal como lo hacemos y
otras tasas aplicables a valores históricos hipotéticos".
Por lo expuesto, y habiendo ya la CNAT debatido y resuelto el tema
relativo a la aplicación de intereses y su capitalización, solicito a V.S. tenga
presente el ACTA CNAT N° 2764 y ordene su efectiva aplicación.

EN SUBSIDIO PLANTEA INCONSTITUCIONALIDAD


ART. 4 - LEY 25.561. SOLICITA SE DICTE SENTENCIA CON
ACTUALIZACIÓN DE CRÉDITOS.-

En subsidio, y para el caso en que V.S. no haga lugar a lo


solicitado ut supra, solicito por la presente se declare la inconstitucionalidad del
artículo 4 de la ley 25.561, y en consecuencia, oportunamente se dicte sentencia
haciendo lugar a la demanda y, ordenándose la actualización de los créditos. Ello,
por los fundamentos que a continuación se expondrán.

En primer lugar, cabe destacar la diferencia existente entre "los


intereses" y la "actualización monetaria".

Mientras que el primero es la ganancia o beneficio que produce


un capital en proporción al importe o al valor del mismo y, al tiempo por el cual se
está privado de su utilización, el segundo se refiere a métodos de ajuste de deudas

25
dinerarias a través de índices que, fundados en la realidad económica, intentan
mantener el valor real de la deuda.

Se evidencia entonces que aplicar tasas de interés al capital de


condena no resultan suficientes para que mi mandante perciba una indemnización
justa y plena. Para que así lo sea, dicho capital debe ser actualizado mediante un
índice de actualización monetaria.

En segundo lugar, debe tenerse presente lo establecido en el Art.


772 del CCyC, el cual en su primera parte dispone que “si la deuda consiste en
cierto valor, el monto resultante debe referirse al valor real al momento que
corresponda tomar en cuenta para la evaluación de la deuda…”.

Por último, V.S. no puede pasar por alto la realidad económica


en la que estamos subsumidos, que marca un constante y “alarmante” nivel de
aumento de los precios, lo cual también trae consecuencias negativas con los
reclamos de los trabajadores. Desconocer el proceso inflacionario habido, y
otorgar una indemnización que debió haber sido abonada hace años, sería no hacer
“justicia”, o hacerlo “a medias”. Digo así, dado que entiendo que el juez no puede
desconocer todo lo reseñado, y cuenta con herramientas que resultan necesarias
para preservar el crédito del trabajador (sujeto de preferente tutela).

En relación a lo expuesto, procedo a transcribir un fragmento de


un reciente fallo de la Sala III de la Justicia Nacional del Trabajo: "Asimismo, se
devengará además actualización (dada la diferente naturaleza de ambos
institutos). Para así resolver declaro oficiosamente la inconstitucionalidad del
artículo cuatro de la ley 25.561. (...) Por lo tanto, sugiero devengar actualización
monetaria sobre los créditos que proceden, empleando el índice RIPTE del mes
en que se apruebe la liquidación. En caso de que no se encontrara publicado
dicho índice, o que éste fuera inferior al índice que elabora la Cámara Argentina
de la Construcción, se empleará este último a los fines de realizar el cálculo. (...)
Asimismo, consigno sus fundamentos en relación a la declaración de
inconstitucionalidad del artículo 4º de la ley 25.561, en donde también se deja a
salvo con profusa argumentación, el iura novit curia y la inconstitucionalidad de
oficio –según el caso-, institutos y principios a los que recurrí a lo largo de esta

26
sentencia. En consecuencia, propicio devengar actualización monetaria sobre los
créditos que proceden (criterio también recogido en el art. 772 del nuevo CCCN),
empleando el último índice RIPTE al momento de practicarse la liquidación
según lo estipulado por el art. 132 LO. Dicho coeficiente, se calculará sobre el
monto de condena que se propone en el considerando, con más los intereses. Es
que de esta manera se cumplirá fehacientemente con los fines de reparar la
productividad frustrada por la indisponibilidad del capital, castigar la mora en el
pago, y no menos importante, disuadir a los deudores en el incumplimiento de las
normas –en definitiva, lograr los dos extremos de la eficacia del derecho, a través
de la sanción impuesta judicialmente lograr el acatamiento de las normas
jurídicas a fin de disminuir la litigiosidad-.(...) [Causa N°: 75562/2017
“MARAIN, LUISA BEATRIZ c/ ORELLANA, MIRTHA RAQUEL
s/DESPIDO” 09/08/2022].

Por todos los fundamentos expuestos, solicito a V.S. declare la


inconstitucionalidad del artículo 4 de la ley 25.561, y en consecuencia, se dicte
sentencia haciendo lugar a la demanda en todas sus partes y, ordenándose la
actualización del crédito reconocido a mi mandante.

XII.- RESPONSABILIDAD DE LA DEMANDADA.

Una vez sufrido el gravísimo infortunio, la demandada, a la luz


de su obligación legal, dio asistencia y prestaciones medicas a mi representada
(ver documentación adjunta en anexo). Es decir, realizó una serie de actos
unilaterales en los cuales claramente ha reconocido su responsabilidad y su
consiguiente obligación reparadora en el accidente sufrido. De este modo, la
actora ha denunciado oportunamente lo ocurrido en la ART y recibido en virtud
de ello, atención de facultativos. En esta inteligencia, la ART jamás puso ningún
reparo a asumir sus responsabilidades de prestaciones médicas, las cuales
demuestran a las claras la asunción de responsabilidad por parte de la demandada.

Como prueba incontrastable de lo expuesto, y de la plena


asunción de responsabilidad por parte de la contraparte, puede leerse en anexo
adjunto las constancias de atención médica, turnos médicos brindados por la

27
Aseguradora de Riesgos del Trabajo y copia de la historia clínica emitida por la
misma demandada.

Lo antes expuesto demuestra un reconocimiento de la


responsabilidad que la demandada posee en el accidente. Y por ello es civilmente
responsable del siniestro ocurrido.

Los extremos citados, introducen a este debate el rico campo de


la “DOCTRINA DE LOS ACTOS PROPIOS”, cuyos presupuestos tornan
genuino aplicar aquí el “VENIRE CONTRA FACTUM”: a) una situación
jurídica pre-existente, b) una conducta del sujeto, jurídicamente relevante y
plenamente eficaz, que suscite en la otra parte una expectativa seria de
comportamiento futuro, c) una pretensión contradictoria con esa conducta
atribuible al mismo sujeto.

Tiene dicho la Excma. Corte Suprema de Justicia de la Nación que


“... La doctrina de los actos propios -construida sobre una base primordialmente
ética- sirve para descalificar ciertos actos que contradicen otros anteriores en tanto
una solución opuesta importaría restar trascendencia a conductas que son
jurídicamente relevantes y plenamente eficaces”. (Corte Sup., 18/07/2002, -
Actuar S.A. y otros v. Agua y Energía Eléctrica S.E. s/contrato administrativo).

En igual sentido: “... Si, en vez de conceder a Somisa la posibilidad


de verificar y eventualmente rever su actitud, la empresa dio origen a una
situación de incertidumbre que no concilia con el interés que ha postulado en
favor de la continuidad del contrato, ello permite su encuadramiento en la doctrina
de los actos propios, que descalifica la contradicción con los actos propios
anteriores ya que importaría restar trascendencia a conductas que son
jurídicamente relevantes y plenamente eficaces.” (Corte Sup., 19/10/2000, -
Produmet S.A. v. Sociedad Mixta Siderurgia Argentina s/ cumplimiento de
contrato).

De acuerdo con los hechos reseñados, la responsabilidad debe


atribuirse en virtud de lo dispuesto por el Art. 6 de la ley 24.557, el cual establece:

28
“Se considera accidente de trabajo a todo acontecimiento súbito
y violento ocurrido por el hecho o en ocasión del trabajo, o en el trayecto entre el
domicilio del trabajador y el lugar de trabajo, siempre y cuando el damnificado no
hubiere interrumpido o alterado dicho trayecto por causas ajenas al trabajo.”

De lo expuesto surge la evidente responsabilidad emanada de la


ley.

Asimismo, veremos como además del reconocimiento legal del


derecho que ampara a mi mandante, también lo ha admitido expresamente la
demandada a través de sus actos.

Despejada, entonces, cualquier duda sobre el reconocimiento de


responsabilidad civil efectuado por PROVINCIA ASEGURADORA DE
RIESGOS DEL TRABAJO S.A., corresponde adentrarnos en los daños sufridos.

XIII.- DESCRIPCIÓN DE LA INCAPACIDAD DE LA


ACTORA Y LIQUIDACION.

Como lo planteamos en los hechos, la actora ingresó a prestar


sus tareas en su plenitud física.

Cabe observar, que la incapacidad que sufre el actor debido a los


siniestros es mayor al 10 % con más una incapacidad Psicológica del orden
del 10% ello en virtud del daño sufrido así como las consecuencias que dicho
daño le producen en la salud de mi mandante.

Liquidación

29
Edad 47

IBM 990.259.88

incapacidad psicofísica 20% %

SUBTOTAL 14.516.788,45

Adicional Art. 3 ley 26.773 2.903.357,69

Total: 17.420.146,14

Que, conforme lo relatado anteriormente las sumas a reclamar


ascienden a la suma de pesos $17.420.146,14 (PESOS DIECISIETE
MILLONES CUATROCIENTOS VEINTE MIL CIENTO CUARENTA y
SEIS CON CATORCE CENTAVOS).

Asimismo y conforme lo expuesto es que solicito se adicione al


capital nominal, el coeficiente que surge de considerar el RIPTE fijado y
publicado por el MTEySS. También solicito se proceda a actualizar el capital
nominal conforme lo manifestado en el ítem XI de la presente.

XIV.- PRUEBA.

Ofrezco la siguiente prueba:

[Link]:

Solicito que se agreguen como tales las siguientes:

1.- Carta Poder.-

2.- Copia simple del expediente administrativo N° 625294/23.

30
[Link] se proceda a certificación:

En virtud de lo dispuesto en el “Convenio de Cooperación e


Intercambio de Información” celebrado entre la Administración Federal de
Ingresos Públicos y la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo con el
objetivo de disminuir la remisión de oficios judiciales, solicito que éste Juzgado
obtenga desde el sitio web de la Afip ([Link]) y agregue la misma a las
actuaciones para conocimiento de las partes la totalidad de remuneraciones sujetas
a aportes y contribuciones percibidas por el actor durante el año anterior a la fecha
del infortunio objeto del presente.

III.-INTIMACION A PRESENTAR EL ORIGINAL DE LA


FICHA CLINICA DEL SERVICIO MÉDICO DE LA DEMANDADA
CORRESPONDIENTE AL ACTOR:
La demandada debe llevar en su servicio médico una ficha
clínica de atención de la actora, con constancia suscripta por el mismo de la
información de los médicos sobre las circunstancias de constatación de la
alteración de su salud.
Por ello se pide a V.S. que intime a la demandada acompañe el original de dicha
ficha clínica, conforme al art. 387 del C.P.C.C., todo bajo el apercibimiento legal
de la presunción que determina el art. 388 del C.P.C.C.

IV.- Informativa:

Se libren los siguientes oficios:

1.- Al centro médico Sanatorio Bernal SRL a fin de que remita copia de la
historia clínica del actor y todas las constancias que posea al respecto de la
atención del mismo.

2.- Al empleador TALLERES NAVALES DARSENA NORTE S A C I Y N con

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domicilio en la calle 30-50688559-7, a fin de que informe: A) Fecha de Ingreso
del actor, horario, categoría laboral y mejor remuneración percibida; B) Detalle de
las remuneraciones sujetas a aportes y contribuciones percibidas en el último año
anterior a la fecha del accidente; C) Remita copia de los doce últimos recibos de
sueldo del actor anteriores al siniestro.

3.- En subsidio, y para el hipotético caso de no hacer lugar a la certificación


solicitada en el punto c), a “AFIP”, a fin de que a efectos de que informe si la
empleadora se encuentra registrada por ante dicho organismo; si denuncia al actor
empleado, y en su caso, desde que fecha, en que categoría, si efectuaron los
aportes de ley correspondientes e informe las ultimas doce remuneraciones
percibidas por el actor anteriores al siniestro de autos.

4. - A la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, a fin de que remita el expte.


625294/23 o copia del mismo.

VI. Pericial:

1.- MÉDICA - TRAUMATOLOGÍA: Para que el perito informe en base al


examen físico del actor, de los antecedentes obrantes en su historia clínica y los
estudios que considere pertinentes.

A) Diagnóstico de las lesiones que sufrió el actor y su relación con el siniestro


sufrido.

B) Tratamientos realizados para las lesiones que presentó.

C) Secuelas que presenta en la actualidad.

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D) Incapacidad parcial y permanente que presenta en la actualidad.

E) Baremos utilizados para la valuación.

F) Si existe relación de causalidad entre el accidente denunciado y las secuelas


que presenta en la actualidad el actor.

G) Si las secuelas actuales del actor le permiten realizar normalmente tareas


pesadas y /o tareas relacionadas con su actividad laboral.

2.- PSICOLOGÍA: Para que el perito informe en base a las entrevistas, los
antecedentes obrantes en su historia clínica y luego de realizarle un
psicodiagnóstico junto con el resto de los estudios que considere pertinentes.

A) Si el actor presenta en la actualidad secuelas psicológicas atribuibles al


accidente de autos o a las lesiones y secuelas derivadas del mismo.

B) Si el actor pudo realizar algún tipo de tratamiento de psicoterapia para superar


esta patología.

C) Incapacidad parcial y permanente que presenta actualmente el actor por sus


secuelas psicológicas.

D) Relación de las mismas con el accidente de autos o con las lesiones y secuelas
derivadas del mismo.

E) Si la patología psicológica que presenta el actor requiere tratamiento de la


especialidad, en caso afirmativo, duración aconsejable, frecuencia semanal y costo

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por sesión.

3.- PERICIAL CONTABLE:

Se designará perito contador único de oficio a fin de que, examinando los


libros y papeles de la demandada, tenga bien informar:

a- Si la Aseguradora de Riesgo de trabajo celebró un contrato de seguro con


la empleadora siendo el beneficiario el actor.

b- En caso de ser afirmativo, determine fecha, lugar y condiciones del


contrato.

c- Indique el experto si la aseguradora recibió denuncia de un accidente


objeto del presente. De corresponder, informe el día del accidente, día de la
denuncia, quien hizo la denuncia, y si la aseguradora de riesgo de trabajo aceptó el
siniestro y brindó las correspondientes prestaciones médicas, en su caso cuales
fueron los prestadores médicos.

d- Dictamine si al actor se le abonaron las prestaciones por incapacidad


temporaria y/o por incapacidad total permanente y provisoria. En caso de ser
correcto, determine durante qué período se abonaron las mismas, montos de
dichos conceptos, rubro que los integran, causa por los cual los dejó de abonar.

e- Practique cálculo de las sumas que corresponden abonar al actor en los


términos de la ley de riesgos de trabajo (24.557), conforme la incapacidad total y

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absoluta que padece calculando concretamente el IBM actualizado por el indice
RIPTE.

XV .- PLANTEA INCONSTITUCIONALIDAD DEL


BAREMO LEY 24.557 DECRETO 659/96 .-

En primer lugar, no es posible prescindir de lo justo en la


solución jurídica, en particular si la aplicación literal y rigurosa de la norma
conlleva una solución injusta, y tal es, precisamente, la tarea del magistrado: dar al
caso concreto una solución justa, sin que le sea posible apartarse de ello. Así, se
ha dicho: “Las normas han servido de trampolín para aproximarse mediante
tanteos a la solución definitiva; … Porque la solución nace no de la norma, sino
de otra cosa: de la naturaleza del caso.” (Villey, Michel. Método, Fuentes y
Lenguaje Jurídicos. Ghersi-Editor, Buenos Aires, 1978, pág. 82). “En la medida
en que todavía no ha sido devorado por el computador, el derecho permanece
siendo un arte volcado a lo concreto. Su objetivo es llegar a encontrar soluciones
judiciales (el mejor reparto de bienes y de cargas) posibles, adaptadas a las
singularidades de cada caso. Todo el proceso judicial está organizado en el
sentido de conducir al juez a una visión concreta de cada causa.” (Villey,
Michel. [Link]., págs.. 186 y 187). Por ello, no es aceptable, ni adecuada al
derecho, ni mucho menos a la Constitución Nacional como norma fundamental, la
solución a que se arriba merced a la interpretación que se hace de las normas
aplicables al caso cuando deviene intrínsecamente disvaliosa, lo cual supone dar
de bruces con la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la
Nación(Fallos, 302:1284).

A ello cabe agregar que, si bien aplicable de manera análoga –pues se


halla previsto para los casos de enfermedades profesionales reguladas en el art. 6.2
de la LRT-, el decreto 1278/00 introdujo una modificación significativa al sistema
cerrado establecido por la ley 24.557 -en su redacción original- en cuanto a que
deberán considerarse incluidas en el sistema especial, además de las comprendidas

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en el mencionado listado, “(…) aquellas otras que, en cada caso concreto, la
Comisión Médica Central determine como provocadas por causa directa e
inmediata de la ejecución del trabajo, excluyendo la influencia de los factores
atribuibles al trabajador o ajenos al trabajo” (ap. 2.b). De acuerdo con lo
expresado, cabe entender que son enfermedades profesionales, además de las
incluidas en el mencionado listado, las que han sido motivadas por el trabajo, con
la salvedad de que, respecto de aquellas en cuyo origen o agravamiento el trabajo
sólo haya incidido parcialmente, la incapacidad indemnizable en el marco de la
ley 24.557 se limita a la proporción imputable al trabajo. Si bien, según el referido
decreto, el órgano legitimado para establecer el carácter profesional de las
enfermedades no incluidas en el ya mencionado listado es la Comisión Médica
jurisdiccional (cuya decisión es susceptible de ser revisada –según el
procedimiento específicamente previsto– por la Comisión Médica Central), pero
no cabe entender que esta circunstancia impida al juez, expedirse sobre la
relación de causalidad entre una determinada enfermedad no incluida en ese
listado (y comprobada en el proceso) y el trabajo cumplido por el accionante, en
especial cuando se trata de una circunstancia que necesariamente debe ser
establecida para resolver sobre la atribución de responsabilidad. Ello no podría
desconocerse válidamente para supuestos como el de autos, toda vez que el
accidente laboral sufrido por la actora–cuyo acaecimiento no se encuentra
cuestionado en esta instancia- trajo aparejado un daño, y ello debe encuadrarse
dentro de las contingencias cubiertas por el sistema de reparación de la ley de
riesgos del trabajo.

Por ello, no resulta razonable dispensar de la responsabilidad


indemnizatoria que le cabe a la aseguradora de riesgos del trabajo. Si a ello se
agrega que el Convenio 17 de la OIT sobre la indemnización por accidentes del
trabajo, ratificado por nuestro país el 14/3/1950 (v. [Link]
org/dyn/normlex/es/f?
p=1000:1[Link]NO:11300:P11300_INSTRUMENT_ID:312162), establece en

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su art. 1° que todo Miembro de la Organización Internacional del Trabajo que lo
ratifique se obliga a garantizar a las víctimas de accidentes del trabajo, o a sus
derechohabientes, una indemnización, cuyas condiciones serán por lo menos
iguales a las previstas en dicho Convenio, ello resultaría letra muerta si se excluye
la obligación de indemnizar las secuelas incapacitantes de un accidente de trabajo.

Por ende, si se descartara el porcentaje de incapacidad que


eventualmente otorgue el perito médico, se estaría rechazando la posibilidad del
trabajador de acceder a un resarcimiento por las secuelas aquí reconocidas que
fueron consecuencia del accidente padecido por el accionante (art. 6.1), quien se
encontraba legitimado por la ley 24.557 para accionar en procura de la reparación
tarifada allí prevista.

XVI.- PRESTA JURAMENTO.

Por medio del presente manifiesto bajo juramento que la presente


demanda no ha tenido radicación en el fuero.

XVII.- DERECHO.

Fundo el derecho que me asiste en la ley 24557 y totalidad de


normas, jurisprudencia y doctrina citada y desarrollada en la presente demanda;
art. 75 de la LCT y ley 19.587 y sus reglamentaciones.

XVIII. CASO FEDERAL.

En caso de no hacerse lugar a los planteos de


inconstitucionalidad incoados, reservo el caso federal para ocurrir ante la Corte
Suprema de Justicia de la Nación por la vía del art. 14 de la ley 48 y por violación

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de los arts. 14 bis, 17, 18 y 19, 75.

XIX.- AUTORIZACIONES.

Se tendrá presente que autorizo expresamente al Dr. Fernando


Casellas, para que puedan efectuar la compulsa de estos actuados, retirar oficios,
testimonios, copias de escritos –aún aquellas que impliquen notificación para mi
parte.

XX- PETITORIO.

En virtud de todo lo expuesto, a V.S. solicito:

1. Se me tenga por presentada, por parte en el carácter invocado


y con el domicilio legal constituido a mérito del acta poder que adjunto.

2. Se declaren las inconstitucionalidades interpuestas.

3. Se tenga por ofrecida la prueba, por agregada la documental


acompañada, ordenándose cuando corresponda su producción y reservándose en
secretaría la documentación acompañada.

4. Oportunamente, se haga lugar a la demanda en todas sus


partes ordenando abonar a la demandada las sumas reclamadas debidamente
actualizadas, con sus intereses, costas y costos del proceso.

PROVEER DE CONFORMIDAD,

SERA JUSTICIA.

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