LA MUSICOTERAPIA
La musicoterapia es un tipo de terapia que, como su nombre indica, utiliza la
música como un medio para mejorar la salud y el bienestar, tanto físico como
mental, de las personas. En el caso de la musicoterapia para niños, esta
contribuye a facilitarles la comunicación, las relaciones, el aprendizaje y el
movimiento, promoviendo su desarrollo físico, mental, social y cognitivo.
La música es una experiencia sensorial capaz de activar diferentes áreas
cerebrales simultáneamente, por lo que el celebro pone en funcionamiento el
sentido emocional, cognitivo y físico al mismo tiempo. Esto permite tratar una
amplia variedad de problemáticas físicas y mentales, como son los:
Trastornos emocionales: trata de ayudar a las personas a manejar sus
emociones y a mejorar su bienestar emocional.
Trastornos del sueño: la música contribuye y facilita la relajación y la
conciliación del sueño de las personas.
Trastornos del espectro autista: la terapia con música puede ayudar a las
personas con autismo a mejorar su comunicación y su interacción social.
Trastornos derivados del estrés: esta terapia del sonido puede impulsar a
una persona a afrontar situaciones estresantes, como el síndrome burnout
o una enfermedad grave.
BENEFICIOS DE LA TERAPIA MUSICAL
Gracias a la variedad de respuestas cerebrales que produce la música, la terapia
musical proporciona varios beneficios entre los cuales están:
1. Reduce del estrés y la ansiedad.
2. Mejora de la conciliación del sueño.
3. Alivia el dolor y reduce de la necesidad de tomar medicamentos para
manejarlo.
4. Incrementa de la memoria y concentración.
5. Mejora de la comunicación y la interacción social.
6. Aumenta la autoestima y el desarrollo personal.
TIPOS DE MUSICOTERAPIA
Los musicoterapeutas trabajan con personas de todas las edades y de distintos
niveles de capacidad. En base a ello, pueden emplear diferentes tipos de
musicoterapia, las cuales se adapten mejor a los beneficios que se pretendan
conseguir o áreas que se quieran trabajar. De esta manera, los tipos de
musicoterapia más comunes son los siguientes:
Musicoterapia activa
El paciente participa activamente en la composición de la música, ya sea
cantando, bailando o con instrumentos musicales. El objetivo es que la persona
explore y exprese sus emociones, mejore la coordinación, el ritmo y aumente su
bienestar físico y emocional.
Musicoterapia receptiva
Consiste en la escucha de música seleccionada por el terapeuta con el objetivo de
favorecer la relajación y la reflexión. De esta manera, los pacientes consiguen
reducir el estrés y la ansiedad y, a la vez, mejoran la calidad del sueño.
Musicoterapia cognitiva
Se utiliza la música para mejorar la memoria y el pensamiento. Con tal de
conseguirlo, se llevan a cabo ejercicios de escucha y canto para mantener la
atención y la concentración en lo que se está haciendo.
Musicoterapia social
Se centra en fomentar la interacción social y en mejorar las habilidades de
comunicación. Algunos de los ejercicios que se practican para conseguirlo se
basan en la improvisación y en crear música en grupo para promover la
cooperación.
Musicoterapia infantil
La aplicación de la música es muy beneficiosa durante el desarrollo de los niños
para impulsar su creatividad y desarrollar su imaginación. También es muy
recomendable para aplicar en menores que sufren algún tipo de trastorno; en
este sentido es sumamente útil para trabajar con niños con autismo o Trastorno
por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). En el primer caso la música los
ayuda especialmente cuando atraviesan alguna crisis; en el segundo la
musicoterapia está más enfocada hacia la relajación.
Musicoterapia para personas mayores
En las personas mayores se emplea para trabajar aspectos como el estado de
ánimo, la ansiedad y la depresión. En pacientes que sufren Alzheimer la
musicoterapia sirve para mejorar su función cognitiva. También se aplica para
personas con Parkinson para desarrollar sus funciones motoras.
TÉCNICAS DE MUSICOTERAPIA
Dentro de la musicoterapia, haciendo referencia a una clasificación general, se
pueden distinguir dos tipos de técnicas:
Activa: el paciente participa cantando, componiendo, bailando o tocando algún
instrumento. Se busca que la persona se involucre y exprese sus emociones,
mejorando así su concentración, habilidades sociales y bienestar físico y
emocional.
Receptiva: en este caso el individuo no hace nada más que escuchar la música
elegida por el terapeuta para favorecer alguna acción concreta, como reducir el
estrés o dormir mejor.
No obstante, más allá de esta división existen otras técnicas de musicoterapia
que se aplican generalmente como:
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