MÓDULO 4
CÓDIGO DE CONDUCTA
PARA FUNCIONARIOS
ENCARGADOS DE
HACER CUMPLIR LA LEY
Código de Conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley
La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, en su sesión del 17 de
diciembre de 1979 aprobó el “Código de Conducta para funcionarios encargados de
hacer cumplir la ley”.
En dicho código se establece, quienes son los funcionarios públicos, los cuales respetaran
y protegerán la dignidad humana y los derechos humanos, además de prohibir la tortura,
establece que el uso de la fuerza se realizará solo cuando sea estrictamente indispensable
y deberán proteger la salud de las personas que están bajo su custodia.
Con fecha 20 de marzo de 2003, el poder ejecutivo nacional establece que las fuerzas
policiales, deberán difundir e implementar el mencionado código.
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Artículo 1
1°: Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley cumplirán en todo momento los
deberes que les impone la ley, sirviendo a su comunidad y protegiendo a todas las
personas contra actos ilegales, en consonancia con el alto grado de responsabilidad
exigido por su profesión.
Cuando este articulo habla del termino funcionarios, se refiere tanto a los funcionarios públicos (aquel que es directa o indirectamente
designado por el voto popular), como al empleado publico (aquel que mantiene una relación laboral con el estado); o sea incluye a
todos los agentes de la ley, que ejerzan funciones judiciales, de policía, o cualquier otra que le faculte disponer arresto, detención o
demora o cualquier otra medida restrictiva de la libertad.
Asimismo, cuando se refiere al servicio a la comunidad, la misma abarca no solo el servicio de seguridad, sino también la asistencia
que requieran los individuos, de carácter personales, económicas, sociales o de emergencia, que sean de ayuda inmediata.
Por último, esta norma no solo comprende los actos de violencia, sino también las prohibiciones establecidas por la ley penal.
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Artículo 2
2°: En el desempeño de sus tareas, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley
respetarán y protegerán la dignidad humana y mantendrán y defenderán los derechos
humanos de todas las personas.
Los derechos humanos, constituyen prerrogativas jurídicas establecidas a nivel nacional e internacional, que comprenden
a todas las personas. Nuestra ley fundamental ha reconocido como propia diversos tratados y declaraciones, entre los que
se destacan, entre otros: declaración universal de derechos humanos, pacto internacional de derechos civiles y políticos,
declaración sobre la protección de todas las personas contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes, etc.
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Artículo 3
3°: Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley podrán usar la fuerza sólo cuando
sea estrictamente necesario y en la medida que lo requiera el desempeño de sus tareas.
El uso de la fuerza debe ser de carácter excepcional.
La misma puede ser únicamente utilizada en la medida que sea razonable y extremadamente necesaria, teniendo en
cuenta las circunstancias que rodean al hecho concreto en que esta se aplica.
La ley argentina, establece que el uso de la fuerza, debe utilizarse basándose en el principio de proporcionalidad.
En cuanto al uso de las armas de fuego, la misma requiere de gran responsabilidad, por parte de los funcionarios,
pudiendo ser utilizada solo en caso de correr peligro la vida de terceros o la propia.
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Artículo 4
4°: Las cuestiones de carácter confidencial de que tengan conocimiento los funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley se mantendrán en secreto, a menos que el cumplimiento
del deber o las necesidades de la justicia exijan estrictamente lo contrario.
Basado en el principio constitucional que protege la confidencialidad de los datos (habeas data), todo conocimiento de
información de la vida privada de las personas debe ser resguardada y solo podrá ser brindada en caso de ser solicitada por el
órgano judicial o que la naturaleza de las circunstancias así lo requiera.
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Artículo 5
5°: Ningún funcionario encargado de hacer cumplir la ley podrá infligir, instigar o tolerar ningún acto
de tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, ni invocar la orden de un
superior o circunstancias especiales, como estado de guerra o amenaza de guerra, amenaza a la
seguridad nacional, inestabilidad política interna, o cualquier otra emergencia pública, como
justificación de la tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.
Esta prohibición surge de la declaración sobre la Protección de Todas las Personas Contra La Tortura y Otros Tratos O Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, la cual prescribe que:
“…Todo acto de esa naturaleza constituye una ofensa a la dignidad humana y será condenado como violación de los propósitos de la
carta de las naciones unidas y de los derechos humanos y libertades fundamentales proclamados en la declaración universal de
derechos humanos…”
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Artículo 6
6°: Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley asegurarán la plena protección de la
salud de las personas bajo su custodia y, en particular, tomarán medidas inmediatas para
proporcionar atención médica cuando se precise.
Debe entenderse, en sentido amplio y siempre favoreciendo la urgencia en la atención de las personas sometidas a custodias,
que el término atención medica, no solo incluye a los profesionales médicos, sino a enfermeros, paramédicos y todo otro
profesional idóneo del arte de curar, de acuerdo a la situación que se presente. Asimismo, los funcionarios tendrán la
obligación de cumplir con las indicaciones y tratamientos que aconseje dicho profesional. Estas situaciones se extienden a
victimas de delitos, accidentes, catástrofe, etc.
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Artículo 7
7°: Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley no cometerán ningún acto de corrupción.
También se opondrán rigurosamente a todos los actos de esa índole y los combatirán.
Bajo ningún punto de vista puede concebirse, que una persona encargada de hacer cumplir la ley cometa actos de corrupción, el
estado debe ser implacable al momento de reprimir este tipo de delito, cometido por aquellas personas que deberían ser el ejemplo
hacia el resto de los ciudadanos.
Nuestra legislación establece que el concepto de corrupción debe entenderse tanto la comisión u omisión de un acto por parte del
responsable, en el desempeño de sus funciones o con motivo de éstas, en virtud de dádivas, promesas o estímulos, exigidos o
aceptados, como también la recepción indebida de éstos una vez realizado u omitido el acto. Cuando se habla de actos de
corrupción, también se refiere a la tentativa de corrupción.
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Artículo 8
8°: Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley respetarán la ley y el presente código.
También harán cuanto esté a su alcance por impedir toda violación de ellos y por oponerse
rigurosamente a tal violación.
Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que tengan motivos para creer que se ha producido o va a producirse
una violación del presente código informarán de la cuestión a sus superiores y si fuere necesario, a cualquier otra autoridad u
organismo apropiado que tenga atribuciones de control o correctivas.
El presente código se aplicará en todos los casos en que se haya incorporado a la legislación o la práctica nacionales. Si la
legislación o la práctica contienen disposiciones más estrictas que las del presente código se aplicarán esas disposiciones
más estrictas.
El artículo tiene por objeto mantener el equilibrio entre la necesidad de que haya disciplina interna en el organismo del que
dependa principalmente la seguridad pública, por una parte y la de hacer frente a las violaciones de los derechos humanos
básicos, por otra. Los funcionarios informarán de las violaciones a sus superiores inmediatos y sólo adoptarán otras medidas
legítimas sin respetar la escala jerárquica si no se dispone de otras posibilidades de rectificación o si éstas no son eficaces.
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Principios establecidos en el artículo 83º de la ley 5688/16
Art. 83.- En la actuación del personal policial tienen plena vigencia los siguientes principios:
1. El principio de sujeción a la ley, por medio del cual el personal policial debe adecuar sus conductas y prácticas a las normas constitucionales, legales y reglamentarias
vigentes así como a los instrumentos internacionales en materia de derechos humanos ratificados por la República Argentina, el Código de Conducta para Funcionarios
encargados de hacer cumplir la Ley y los Principios de las Naciones Unidas sobre el Uso de la Fuerza y Armas de Fuego.
2. El principio de oportunidad, según el cual el personal policial cuenta con discrecionalidad conforme a deber para prescindir de la actuación funcional cuando, de
acuerdo con las circunstancias del caso, la injerencia resulte inapropiada o inidónea para su fin. La discrecionalidad lleva ínsito el deber de evaluar previamente el riesgo,
bajo propia responsabilidad del funcionario actuante.
3. El principio de proporcionalidad, según el cual toda injerencia en los derechos de las personas debe ser idónea y necesaria para evitar el peligro que se pretende
repeler y no puede ser excesiva. Por medida idónea se entiende aquella que sea apta para evitar el peligro; por necesaria, aquella que, entre las medidas idóneas, sea la
menos lesiva para el individuo y para la generalidad; por no excesiva, aquella que no implique una lesión desproporcionada respecto del resultado perseguido.
4. El principio de gradualidad, por medio del cual el personal policial debe privilegiar las tareas y el proceder preventivo y disuasivo antes que el uso efectivo de la fuerza,
procurando siempre preservar la vida y la libertad de las personas en resguardo de la seguridad pública. En el uso de armas serán de preferencia las incapacitantes no
letales siempre que fuera apropiado, con miras a restringir cada vez más el empleo de medios que puedan ocasionar lesiones o muertes.
5. El principio de responsabilidad, según el cual el personal policial responde personal y directamente por los hechos que en su actuación profesional realizare en
infracción de las disposiciones de esta ley, sin perjuicio de la responsabilidad civil que pueda corresponder a la administración pública.
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Código de conducta para
funcionarios encargados
de hacer cumplir la ley