Hola, soy Vanesa Cardoso, y hoy quiero compartir una exposición sobre
la doctrina social de la iglesia, tomando como base el texto de Antonio
martin puerta, titulado la doctrina social de la iglesia y su evolución.
Vamos a recorrer su origen, sus fundamentos, su desarrollo histórico y
sus principios esenciales.
Se trata de un conjunto de enseñanzas que la Iglesia Católica ha
desarrollado especialmente desde finales del siglo XIX, para dar
respuesta a los grandes desafíos sociales, políticos, culturales y
económicos de la humanidad. No es una simple opinión o una ideología
más, sino una reflexión profunda basada en el Evangelio y en una visión
cristiana del ser humano y de la sociedad.
Causas históricas de su origen
La Doctrina Social de la Iglesia nace en un momento crítico de la
historia: hacia 1891, en plena revolución industrial. El contexto era de
gran desigualdad, explotación laboral y fuertes tensiones sociales. Las
sociedades occidentales vivían profundas crisis, y la Iglesia, que venía
siendo marginada del ámbito público, entendió que debía actualizar su
mensaje y comprometerse activamente con los problemas del mundo
moderno.
Entre las principales causas que impulsan su aparición están:
Las tensiones sociales derivadas de la industrialización, como la
pobreza extrema, el analfabetismo y la lucha de clases.
Los cambios políticos radicales, como la pérdida del poder
territorial del Papa en Italia, el laicismo extremo en Francia que
cerró conventos y prohibió la educación religiosa, y la política de
segregación hacia los católicos en Alemania.
La segregación cultural e institucional de la Iglesia, que fue
desplazada por corrientes como el liberalismo, el socialismo y el
positivismo, que promovían modelos de sociedad alejados del
cristianismo.
Evolución y renovación del mensaje
A lo largo del siglo XX y XXI, la DSI ha ido adaptándose al contexto. Pío
XII, durante la Segunda Guerra Mundial, renovó el estilo de
comunicación de la Iglesia, y el Concilio Vaticano II abrió un proceso de
diálogo con el mundo moderno, promoviendo la actualización de la
iglesia. Papas como Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y
Francisco han continuado actualizando la doctrina sin perder su esencia.
Se reafirmó que la DSI no cambia en su esencia, pero sí en su forma de
expresarse según el tiempo y la cultura. Y eso le permitió dialogar con
otras realidades y religiones, y no quedarse encerrada en lo europeo o lo
tradicional.
¿Qué no es la Doctrina Social de la Iglesia?
Es importante aclarar lo que no es la DSI:
No es una simple colección de documentos sin conexión entre sí.
Es un cuerpo coherente y estructurado.
No es una respuesta reactiva al mundo moderno. Es una propuesta
afirmativa y con visión propia.
No es una ideología. A diferencia de las ideologías, que son
sistemas cerrados y excluyentes, la DSI es abierta, flexible y no
busca el poder.
No es una expresión de nostalgia por el pasado ni una utopía. No
se alinea con posturas conservadoras ni progresistas. Es una guía
ética para la acción, basada en la dignidad humana y el bien
común.
Es, más bien, una propuesta abierta, coherente y actualizada, que busca
aplicar los principios cristianos al mundo real.
Naturaleza de la doctrina social de la Iglesia.
La DSI pertenece al campo de la teología moral y es parte de la nueva
evangelización. No es solo teoría: busca transformar la realidad desde
una visión cristiana del hombre.
Sus características esenciales son:
Contiene elementos para garantizar su continuidad.
Evoluciona en el tiempo.
Usa razonamientos inductivos y deductivos.
Tiene vocación práctica: busca aplicarse en la vida real.
Aunque no impone un modelo político, ha influido históricamente. Por
ejemplo, inspiró la constitución austríaca de 1934, y ha influido en
políticas sociales en Alemania, Bélgica, Austria, y hasta en los principios
fundacionales de la Unión Europea.
Las dimensiones esenciales de la doctrina social de la iglesia.
La DSI se apoya en cuatro grandes dimensiones:
a) Antropológica
Coloca al ser humano en el centro, como imagen de Dios, con dignidad y
vocación al bien. Desde esta visión se construye todo el pensamiento
social cristiano.
b) Social
Propone una visión equilibrada, que evita tanto el individualismo como el
colectivismo. Defiende los cuerpos intermedios (como sindicatos y
asociaciones) y promueve una sana relación entre el Estado y la
sociedad.
c) Epistemológica y cultural
La DSI no es una moda: se apoya en la tradición bíblica, en la filosofía
griega y en el derecho romano. Mantiene una visión racional y universal
del ser humano. Defiende la ley natural y promueve una síntesis entre fe
y razón.
d) Teológica
Está fundamentada en la Biblia, en la tradición de la Iglesia y en la vida
de Cristo. Tiene un carácter misional, y su raíz es el amor al prójimo,
expresado en la caridad social.
Conclusión.
En definitiva, la Doctrina Social de la Iglesia no es solo una reflexión
teórica. Es una herramienta para transformar la sociedad desde el
Evangelio. Nos invita a vivir la justicia, la caridad, la solidaridad y el
compromiso con los más vulnerables. En un mundo muchas veces
fragmentado y deshumanizado, sigue siendo una voz profética y actual,
que vale la pena conocer, estudiar y vivir.
Gracias por escuchar. ¡Hasta la próxima!